3.
2 Nazca
3.2.1. Descubridor
El descubridor de la cultura Nazca no es nada más y nada menos que el afamado arqueólogo
alemán Friedrich Maximilian Uhle Lorenz, más conocido como Max Uhle.
Hijo de Friedrich Ernst Uhle Y Anna Kunigunde Lorenz nació en 25 de marzo de 1856 en
la ciudad de Dresde, capital del estado federado de Alemania, Sajonia. Al terminar sus
estudios escolares, ingreso hacer su servicio militar, curso un año en la Universidad de
Gotinga para volver luego a Leipzig, donde estudió filología y se graduó de doctor en 1880
con una tesis sobre la antigua gramática china.
Paso luego al museo de Etnología de su ciudad natal como asistente del director, donde
laboro de 1881 a 1888. Paso a desempeñar igual función en el Museo de Etnología de Berlín,
dirigido a la sazón por Adolf Bastián y que se estaba convirtiendo por esos años en un centro
de estudios americanistas.
Actuó como secretario asistente en el VII Congreso Internacional de Americanistas,
efectuado en Berlín en 1888.
Por esos años empezó su interés por el pasado arqueológico de Sudamérica. Este interés
nació al apreciar en los museos alemanes las variadas muestras de arte peruano
precolombino. Por entonces, muchos coleccionistas peruanos habían vendido sus valiosas
colecciones de antigüedades en Europa, para librarlas de la rapiña de los chilenos durante
la guerra del Pacífico. Un amigo cercano, Alphons Stübel, que en 1875 había excavado en la
necrópolis precolombina de Ancón, en la costa peruana, orientó definitivamente a Uhle hacia
la arqueología precolombina.
Auspiciado por el Real Museo Etnográfico de Berlín y el gobierno alemán, en 1892 viajó
a Sudamérica para estudiar el área de difusión de la cultura quechua en dicho continente.
Desde la Argentina pasó a Bolivia, interesado en las ruinas de Tiahuanaco o Tiwanaku,
aunque no logró la autorización necesaria para excavar allí. En ese mismo año publicó Las
ruinas de Tiahuanaco en las tierras altas del Antiguo Perú, con el fotógrafo e ingeniero B.
von Grumbkow. Esta extensa obra es considerada la primera de carácter científico sobre
dicho sitio arqueológico. Aprovechó también para estudiar a los uros, de las riberas del lago
Titicaca. Pasó luego al Perú, llegando al Cuzco. Como fruto de esta labor publicó años
después el trabajo La esfera de influencia del país de los Incas.
Se trasladó a Filadelfia, Estados Unidos, contratado por la Universidad de Pennsylvania,
donde trabajó durante varios años. Allí se casó con Charlotte Grosse. Patrocinado por la
Sociedad de Exploración Americana en Filadelfia preparó un nuevo viaje al Perú. También
disfrutó del patrocinio de la señora Phoebe Hearst, la madre de William Randolph Hearst.
En 1896 arribó a Lima, la capital del Perú. Su primera tarea fue remitir una relación acerca de
su viaje a Bolivia y Perú, acompañando, además, un informe sobre el idioma de
los uros (Bolivia), el cual fue publicado en el periódico Globus de Braunschweig, Alemania.
Vista fotográfica de Pachacámac, hacia el año 1900.
Llevó a cabo excavaciones en Pachacámac, en el valle de Lurín, al sur de Lima, donde usó
por primera vez en América el método estratigráfico, técnica que permite evaluar la
antigüedad de unos restos con relación a otros sobre la base de su posición en los estratos
analizados. Luego de un largo trabajo volvió a Filadelfia para dar cuenta de sus resultados.
Sobre estos estudios publicó en 1903 la magnífica obra titulada Pachacámac, que fue muy
elogiado y todavía se utiliza como texto básico para el estudio de la arqueología
sudamericana. Fue el primero en afirmar la expansión de la cultura Tiahuanaco en territorio
peruano, al observar en la cerámica, textiles y otros artefactos hallados en la costa peruana,
diseños propios de dicha cultura, que hoy sabemos que en realidad se trata del estilo de
la cultura huari. Recuperó miles de artefactos que incluyen cerámica, conchas, textiles,
metales, objetos de madera y otros materiales vegetales y objetos construidos con materiales
de origen animal como plumas, huesos y piel. Se concentró en la datación de estos artefactos,
y estableció un sistema basado principalmente en el diseño textil.
En 1898 retornó con una misión de la Universidad de California y para completar su visión
de las culturas prehispánicas se consagró a explorar diversas ruinas de la costa peruana.
Excavó en la huaca de la Luna (costa norte), aislando el estilo Moche, al que denominó
Proto-Chimú. Los artefactos que encontró en el valle de Moche fueron fechados sobre la base
de la posición secuencial de estilos de cerámica inca. Esta datación temprana fue luego
ampliada por el arqueólogo estadounidense Alfred Kroeber (su discípulo en Berkeley) y es
uno de los puntos clave en la comprensión de la cronología preincaica en el Perú.
Luego subió a la sierra norte y excavó en Marcahuamachuco, Wiracochapampa y Cerro
Amaru. En 1900, en el diario trujillano La Industria, dio a conocer una primera secuencia
cultural a partir de sus excavaciones en Moche: Proto-Chimú, Tiahuanaco, Chimú e Inca.
Posteriormente excavó en Chincha, Pueblo Nuevo y Tambo Colorado.
Retornó en 1901 a los Estados Unidos, llevándose todo el material acopiado, que hoy se
encuentra en Berkeley. Se dedicó a la enseñanza de la arqueología americana en la
Universidad de California y gracias al renovado apoyo de esta volvió por tercera vez al Perú
en 1903. Esta vez excavó en los conchales de Ancón, Cerro Trinidad, Huaral Viejo, Supe,
San Nicolás, descubriendo el estilo Blanco sobre Rojo en la cerámica. Años después publicó
obras referentes a sus estudios en el Perú, entre ellas: Las ruinas de
Moche (1913), Cronología sobre las antiguas culturas de Ica (1914) y The Nazca Pottery of
Ancient Perú (1914).
En 1906 fue nombrado director de la sección Arqueológica del Museo Histórico de Lima.
En 1912, disgustado por ciertas cuestiones surgidas con el gobierno peruano por el puesto
que desempeñaba, se trasladó a Chile, en donde fue nombrado Director del Museo de
Etnología y Antropología de Santiago. Se dedicó a hacer excavaciones en el norte de Chile,
(antiguo sur peruano), en Tacna, Arica, Pisagua y Calama. En 1917 fue el primero en
describir científicamente las momias de Chinchorro. Los resultados de su labor los publicó
en Los aborígenes de Arica (1917) y Arqueología de Arica y Tacna (1919).
En 1919 se trasladó al Ecuador -debido a que el Gobierno de Chile pone término a su
contrato-, donde realizó estudios en Azuay, Loja, Cañar, Tumibamba y otros lugares. Allí se
quedó hasta 1933, año en el que regresó a su patria, con una rica documentación acumulada a
lo largo de cuatro décadas de incesante trabajo y con una visión completa de las culturas
andinas. Acometió entonces la ardua tarea de elaborar una síntesis de sus investigaciones.
En 1939 regresó a Lima para participar en el XXVII Congreso Internacional de
Americanistas, donde presentó sus importantes trabajos sobre Procedencia y origen de las
antiguas civilizaciones americanas y La marcha de las civilizaciones. Por un tiempo volvió a
radicar en el Perú, cuando en Europa se desencadenaba la Segunda Guerra Mundial y el Perú
se alineaba junto a los aliados contra las potencias del Eje. Ello motivo a que fuera deportado,
junto con otros alemanes. Su muerte acaeció en Loeben, en la Alta Silesia.
El descubridor científico de la cultura Nazca fue el arqueólogo alemán Federico Max Uhle,
quien la estudió por primera vez entre los años 1900 y 1901. Con los hallazgos que hizo en
Ocucaje, Uhle identificó el origen y las características de esta cultura, a la que denominó
Proto-Nazca, y a la que cronológicamente ubicó como anterior a la expansión
de Tiahuanaco (hoy Tiahuanaco-Huari), al lado de otras culturas identificadas también por él:
Proto-Chimú (Moche) y Proto-Lima. Dividió a la vez a Proto-Nazca en dos fases, la primera
caracterizada por su cerámica decorada con figuras realistas o esquemáticas, y la segunda por
incluir dibujos muy estilizados, que ocupaban todo el espacio disponible en la
superficie. John Rowe denominó a estas fases, Nazca Monumental y Nazca Prolífero,
respectivamente.
3.2.2. Localización
La cultura arqueológica del Antiguo Perú que se desarrolló básicamente en los valles de
Pisco, Chincha, Nazca (rio Grande), Ica y Acari (costa sur del Perú) y por el norte se
expandieron hasta el valle de Chicama. Ubicados en el actual departamento de Ica, alrededor
del siglo I y entro en decadencia en el siglo VII. Su centro estaba ubicado en Cahuachi, en el
margen izquierdo del Rio Grande a 500 km, al sur de Lima, en la actual provincia de Nazca.
3.2.3. Hito histórico-arqueológico
El hito histórico-arqueológico más importante de la cultura Nazca es sin duda alguna las
líneas de Nazca.
La primera referencia a dichas figuras pertenece al conquistador Pedro Cieza de León en
1547. Este vio “señales en algunas partes del desierto que circunda Nazca”. Después de que
Cieza de León observara “señales” sobre la llanura desértica, el corregidor Luis Monzón
quiso darles un sentido y escribió en 1568 que las líneas eran carreteras.
Imagen satelital de las líneas de Nazca.
Aunque pueden ser vistas parcialmente desde las colinas próximas, los primeros en
distinguirlas fueron pilotos militares y civiles peruanos. En 1932 los arqueólogos Julio César
Tello y Toribio Mejía Xesspe realizaron la primera investigación científica sobre las líneas.
Tello conjeturaba que se trataba de simples caminos. En 1942 prosigue sus investigaciones el
historiador estadounidense John Rowe, quien las considera “centros de adoración”. Este
enigma le entusiasmará hasta su muerte en 1969. Su discípulo, el matemático Max Uhle, que
dedicó 60 años al estudio de los geoglifos, aventuró la hipótesis de que dichos dibujos tenían
un significado esencial, podía tratarse de un gigantesco calendario.
Paul Kosok, antropólogo norteamericano que investigó las líneas de Nazca desde la década
de 1930 hasta fines de los 50, determinó mediante la técnica del Carbono-14 su antigüedad
en 550 años d. C. y en 1941 propuso la hipótesis que las líneas eran signos calendáricos y
astronómicos. Llamó a las líneas “El calendario de mayor escala en el mundo”. Después que
regresó a su país en 1949, su compañera la alemana María Reiche siguió sus investigaciones
sobre las líneas de Nazca, esta dedicó el resto de su vida al estudio, conservación y difusión
de este legado de la cultura nazca. Kosok y Reiche adelantaron una de las primeras
explicaciones dadas sobre las líneas de Nazca, que estas tuvieron como propósito apuntar al
sol y a los cuerpos celestes en el lejano horizonte. Henri Stierlin en su libro Nazca. La
solución de un enigma arqueológico (1983) plantea que las rectas funcionaban como telares y
las figuras tenían un carácter protector. Aunque la hipótesis no ha sido demostrada, la obra es
una aproximación sensata al enigma de nazca.
El primer estudio de campo sistemático sobre estos dibujos se debe, tras cinco temporadas de
trabajo de campo, al equipo arqueológico de la Fundación Suiza Liechtenstein para las
Investigaciones Arqueológicas en el Exterior, encabezado por los arqueólogos Markus
Reindel y Johnny Isla Cuadrado desde 1996. Han documentado y excavado más de 650
yacimientos y han conseguido trazar la historia de la cultura que generó estos dibujos,
además de darles un sentido científico.
Vistas de cerca, estas líneas se convierten en simples surcos en el suelo. Las características
geológicas de la pampa propician que no sea necesario mucho más para obtener un resultado
visible. La superficie está compuesta por una capa de guijarros de un color rojizo oscuro
causado por la oxidación, que cubre otra de un color amarillento claro. La coincidencia de los
motivos de la cerámica nazca con las figuras dibujadas en la llanura ha llevado a los
arqueólogos a concluir que las líneas fueron hechas entre 200 y 600 a. C. Los nazcas se
limitaron a retirar las piedras superiores siguiendo un trazado que previamente habían
señalado con estacas, unidas por cordeles, a partir de un modelo a escala menor y unas dosis
de geometría. Las piedras eliminadas eran acumuladas en pequeños túmulos que todavía se
conservan. El método de trabajo ha sido completamente reconstruido a partir de las pruebas
recogidas por las expediciones arqueológicas.
El aprovisionamiento de agua jugó un importante papel en la región. Las excavaciones han
sacado a la luz pequeñas cavidades en los geoglifos en las que se han encontrado ofrendas
religiosas de productos agrícolas y animales, sobre todo marinos. Los dibujos formaban un
paisaje ritual cuyo fin debió ser propiciar la invocación del agua. Además se han encontrado
estacas, cordeles y ensayos de figuras. De estos elementos tan simples se sirvieron los
antiguos pobladores de Nazca para trazar los dibujos. Asimismo, hay que recordar que es una
de las zonas más secas del mundo, lo que favorece la conservación de los dibujos.
Una investigación reciente realizada por Nicola Masini y Giuseppe Orefici en Pampa de
Atarco, cerca del centro ceremonial de Cahuachi, ha puesto de relieve una relación espacial,
funcional y religiosa entre los geoglifos y los templos de Cahuachi. Con la ayuda de técnicas
de detección remota satelital, los investigadores italianos han detectado y analizado cinco
grupos de geoglifos, cada uno caracterizado por distintos motivos, patrones y funciones. El
más importante se caracteriza por motivos serpenteantes o en zigzag con una clara función
ceremonial, trapecios y líneas que convergen hacia las pirámides de Cahuachi.
Las investigaciones con mayor importancia son de María Reiche quien luego de que el
antropólogo norteamericana Paul Kosok se retirara en 1948, María Reiche continuo con las
investigaciones y no abandonaría el desierto hasta su muerte, sus estudios colaboraron
enormemente en la comunidad arqueológica del Perú y del mundo, a su vez atrajo a muchos
curiosos y turistas a ese lugar, por lo que María Reiche tenía que estar al tanto de estas
personas, para evitar cualquier daño a las Líneas de Nazca incluso se decía que los
ahuyentaba usando una escoba, misma que le serviría para “limpiar” el terreno de ese árido y
hostil lugar como diría María Reiche:
"Tengo definida mi vida hasta el último minuto de mi existencia. El tiempo será poco
para estudiar la maravilla que encierran las pampas de Nazca, allí moriré".
"¡Todo era por Nazca! Si cien vidas tuviera, las daría por Nazca. Y si mil sacrificios
tuviera que hacer, los haría, si por Nazca fuera".
"Yo quiero, con mi obra, ser un instrumento para eliminar las injusticias y para que los
peruanos --que son gente de cualidades culturales, morales y físicas especiales--
recuperen su propia estimación. Yo les digo: yo soy chola, porque me siento a veces más
unida con los cholitos, y sobre todo ahora que tengo la nacionalidad peruana".
3.2.4. Principales actividades desarrolladas
3.2.4.1. Arte
En el desarrollo de estilo nazca se perciben con claridad dos tendencias:
La Monumental, relativamente sobria y naturalista.
La Prolífera, de tipo barroco, con énfasis en los aspectos sobrenaturales.
También se distinguen cuatro etapas:
Nazca Temprano, con la tendencia Monumental (aprox. 100 a.C.-400 d. C.).
Nazca Medio, con ambas tendencias, la Monumental y la Prolífera (aprox. 400-
500 d. C.).
Nazca Tardío, con la tendencia Prolífera (aprox. 500-700 d. C.).
Epigonal o Disyuntivo, etapa en la que sobreviven algunos elementos nazcas, en un
contexto cultural totalmente cambiado (700-900 d. C.)
Existen evidencias que indican que el pase de una tendencia a otra, ocurrida hacia el siglo V-
VI d.C., estuvo condicionada por importantes cambios políticos y sociales.
3.2.4.1.2. Los geoglifos
Los geoglifos son la expresión artística más conocida de los nazcas. Estos son unos enormes
dibujos trazados sobre las pampas de Jumana, Ingenio, San José y Socos, entre Nazca y
Palpa, al norte del asentamiento de Cahuachi (entre los km 419 y 465 de la Panamericana
Sur). Se trata de unas 10.000 líneas que cubren un área de 350 km 2. Representan una serie de
figuras antropomorfas, zoomorfas, fitomorfas y amorfas, asociadas a líneas rectas de varios
kilómetros de largo, que forman 40 plazoletas con diversas formas (triángulos, trapecios).
Entre los mayores dibujos podemos mencionar el Mono (90 m), el Lagarto (180 m), el
Pelícano y el Cóndor (135 m cada uno). Otras figuras destacables son el Colibrí y el Hombre-
lechuza. Todas han sido realizadas con una precisión que hasta hoy asombra al mundo.
Fueron descubiertas en 1926 por Toribio Mejías Xespe, entonces un joven arqueólogo,
colaborador de Julio C. Tello. Luego ha sido estudiada por Paul Kosok en 1941 y sobre todo
por la célebre María Reiche, que dedicó 40 años de su vida a su investigación y conservación.
Sobre su significado, se han tejido una serie de teorías, que van desde la especulaciones
fantásticas hasta las de carácter científico. La teoría más difundida es que sea un gigantesco
calendario astronómico, con finalidad práctica. Otra posibilidad es que las pampas fueran un
lugar sagrado en la que se realizaban ceremonias religiosas; las líneas serían caminos o
ceques hacia los adoratorios y las figuras se habrían hecho para agradar a los dioses.
Llama también la atención el hecho de que dichas líneas hayan sobrevivido pese al paso del
tiempo. Ello se explicaría por su ubicación, en una zona desértica con pocas precipitaciones y
protegida del viento, lo que demostraría los conocimientos de geografía y meteorología que
tuvieron los nazcas. Las figuras son difíciles de observar desde el llano. Para visualizarlas es
necesario elevarse a cierta altura.
Los dibujos de Nazca forman parte de una tradición practicada en otros lugares del Perú.
Entre Saña al norte y Tacna al sur se ha podido ubicar más de 20 lugares con líneas y dibujos
entre los cuales destaca las Pampas de Siguas. Sin embargo, ninguno de estos iguala a los de
Nazca en cuanto a enormidad, precisión y abundancia.
3.2.4.1.3. Arquitectura
Los nazcas utilizaron como principal técnica el uso del adobe. Destaca el complejo
arqueológico de Cahuachi, a orillas del Río Grande, con más de 150 hectáreas de superficie.
Tiene un templo de corte piramidal, de terrazas superpuestas, y un palacio de los jefes
guerreros, en medio de seis barrios o complejos arquitectónicos bien definidos. Se puede
detectar dos técnicas de construcción: una con adobes de forma cónica y otra con paredes de
quincha.12 Son, sin embargo, pocas las construcciones masivas y sólidas de adobe; la mayoría
de las estructuras fue levantada sobre suelos elevados y montículos, encima y alrededor de
los cuales se erigieron estructuras artificiales.
Más que un centro urbano, Cahuachi debió ser más principalmente un centro ceremonial, el
más importante de los nazca, según todos los indicios. El carácter sagrado de este sitio lo
evidencia el hecho de que, antes de su construcción, fue un sitio de huacas, es decir, de
lugares sagrados según la cosmovisión andina (como podría ser un cerro de formación
peculiar). Lo que hicieron los arquitectos nazcas fue elaborar y exagerar el aspecto truncado
de esos cerros.
Cahuachi floreció de principios del siglo I hasta el 750, aproximadamente. En su última fase,
hay indicios de que muchas de sus estructuras fueron destruidas, mientras que otras fueron
sepultadas con gruesas capas de arcilla. Se convirtió principalmente en un gran cementerio, lo
que coincide con un periodo de enfrentamientos bélicos dentro de la sociedad nazca.
A 4 km de Cahuachi se halla La Estaquería, que sería el sitio que le sucedió como centro
ceremonial. Allí se halla los restos de una plataforma artificial de adobe donde originalmente
se hallaban 240 postes de huarango, distribuidos en 12 hileras de 20 estacas cada una. Cada
estaca se halla separada una de otra por una distancia de dos metros y parecen ser columnas
que soportaban un techo. Desgraciadamente, estas estacas han ido desapareciendo
paulatinamente y actualmente quedan pocas en pie. Las investigaciones han determinado que
“La Estaquería” se mantuvo vigente hasta el año 1000 (época wari) cuando fue sepultado por
un aluvión de barro y arena.
Otros centros urbanos nazcas fueron Tambo Viejo, Huaca del Loro y Pampa de Tinguiña.
3.2.4.1.4. Cerámica
Estudiada por Max Uhle, John Rowe, Alfred Kroeber, Dorothy Menzel y Donald Proulx, la
cerámica nazca es considerada como la mejor lograda del antiguo Perú, por su alta calidad y
variedad.
Una técnica peculiar usada fue que antes de la cocción del ceramio se pintaba o decoraba toda
su superficie. Esta decoración destaca por su policromía y su complejidad. Usaban hasta
once gradaciones de color en una sola pieza, y manejaban unos 190 matices diferentes.17
La forma más típica de las vasijas es el cántaro globular con dos picos o vertederos y con asa-
puente, esquema básico que adopta una infinidad de variantes, sea en el cuerpo, que adopta
diferentes formas, sea en los caños, cuya extensión es muy variable. También fabricaron ollas
esféricas, tazas y vasos.
Otra característica notable es el llamado “horror al vacío”, es decir, que los ceramistas no
dejaron en ninguna de sus cerámicas algún espacio sin pintar o decorar. En estas piezas se
presentan elementos de la vida cotidiana, tales como flores, frutos, aves, animales e insectos,
como también personajes mitológicos o que combinan atributos humanos y animales.
Los motivos Nazca se dividen en tres categorías:
Naturalistas: ilustran el medio ambiente.
Míticos o religiosos: nos revelan la percepción que tenían los Nazcas del mundo
espiritual.
Geométricos: destacan círculos, semicírculos, rombos, líneas, espirales, escalones,
etc.
Dorothy Menzel dividió la cerámica nazca en nueve fases.
Fase 1, cerámica policroma, con una técnica especial de cocción que le da un acabado
lustroso, con motivos naturalistas.
Fases 2, 3 y 4 (Nazca Monumental), que desarrolla los temas y formas de la fase
anterior.
Fase 5, es una fase de transición, con mayores cuidados en el acabado y la pintura,
primordialmente sobre fondo blanco.
Fases 6 y 7 (Nazca Prolífero), en la que aparecen una proliferación de diseños locales.
Desplaza totalmente a Nazca Monumental.
Fase 8 (Disyuntivo), continúa la fase anterior, pero con influencias foráneas,
posiblemente huari y de la costa central.
Fase 9, corresponde palmariamente a una fase cerámica huari.
3.2.4.1.5. Textilería
Los nazca fueron herederos de cultura topara (llamada antes Paracas-Necrópolis) en lo que se
refiere a la elaboración de finísimos mantos o telas, aunque no lograron la misma calidad y
suntuosidad en los acabados. De todos modos destaca por la variedad de técnicas empleadas
y la complejidad de los diseños. Para elaborar los tejidos, utilizaron algodón y lana de
camélidos. Dominaron las técnicas de embrocado, tapicería, gasa, telas pintadas, tejido
tridimensional y bordados. Estos últimos son particularmente notables. Sobre la tela llana de
algodón bordaban con la lana de camélidos teñida con variados colores. Los ceramistas nazca
trasladaron estos diseños a la superficie de sus vasijas.
3.2.4.1.6. Orfebrería
Utilizaban el oro y la plata para hacer máscaras, orejeras, narigueras y otros objetos rituales,
adornados por medio del repujado, ya que eran láminas. Estos objetos eran para usos
ceremoniales y/o religiosos.
3.2.4.1.7. Cabezas-trofeo
La práctica de las cabezas-trofeo o cabezas humanas decapitadas convertidas en trofeos,
tuvieron su origen en las culturas Chavín y Paracas, aunque bajo los nazca alcanzaron una
gran difusión. Tan así, que hasta se hallan representadas profusamente en la temprana
cerámica nazca.19
Para elaborar estas cabezas, se sacaba el cerebro por la base del cráneo; luego la boca era
cosida o cerrada con espinas, y se hacía un pequeño hueco en la frente, por donde pasaba una
cuerda para que pudiesen ser colgadas a la cintura o al cuello.
Sobre su finalidad, está muy difundida la creencia de que se trataban de trofeos de guerra: el
guerrero vencedor tenía derecho de cortar la cabeza al enemigo vencido y convertirla en un
trofeo que llevaba siempre consigo. Sería también como un ritual de prevención de cualquier
daño que pudiera hacer el espíritu del guerrero muerto. Sin embargo, el hallazgo de cabezas
de niños y mujeres que no están asociadas a contextos bélicos, ha hecho suponer que fueran
más bien prácticas vinculadas al culto de la fertilidad.
3.2.4.1.8. Música
La cultura nazca sorprende con la construcción de antaras de cerámica que superan a todos
los instrumentos musicales de América precolombina. Las antaras de Nazca poseen 8, 9, 10,
11 notas diferentes. Se trata de escalas cromáticas.
Esta afirmación está sustentada por importantes musicólogos extranjeros y peruanos como
Charles Mead (1924), Raoul y Marguerite D`harcourth (1925), Carlos Vega (1932), Mariano
Béjar Pacheco (1935), André Sas Orchassal (1938-1939), Robert Stevenson (1959), Alberto
Rossel Castro (1960), César Bolaños (1980-1988), Américo Valencia Chacón (1982), Miguel
Oblitas Bustamante (1984-2009), Arturo Ruiz del Pozo (1992), Giuseppe Orefici (1999),
Anna Gruczinska (2001), Milano Trejo y Carlos Mansilla (2006).
Otros instrumentos musicales hallados en las tumbas de los nazcas —construidos de cerámica
— son quenas, trompetas, bombos y tambores. En el caso de los tambores, el parche era
colocado en la parte de abajo y para hacerlo sonar, se ponía de costado. Todos estos
instrumentos musicales están decorados muy artísticamente, con escenas o dibujos míticos, y
de animales estilizados, todos de características policroma. Muchas veces, los instrumentos
tenían también formas antropomorfas, como cabezas de personas, o también de animales.
3.2.4.1.9. Creencias
La civilización nazca realizaba rituales a las divinidades del mar, el cielo, la tierra, el fuego,
el agua, el viento y al Dios creador. Gran parte de sus construcciones y elaboraciones, se
hacían para los dioses, con el fin de que no hubiera sequías, y que los canales no se secaran.
Su religión también tenía que ver mucho con el misterio de las Líneas de Nazca, que son
consideradas por algunos como un círculo agrícola y calendario astronómico, pero otros
dicen que éstas eran lugar de numerosos rituales dedicados a sus dioses.
3.2.4.1.10. Entierros y fardos funerarios
Los entierros típicos de los nazca son en general individuales, dentro de un pozo poco
profundo. En las época de Nazca Medio y Nazca Tardío aparecieron entierros en cámaras
funerarias profundas, con las paredes revestidas y con mayores ajuares que en épocas
anteriores, lo que sugiere la aparición de elites poderosas y una mayor diferenciación social.
En el sitio de La Muña, en el valle de Palpa, se han registrado este tipo de cámaras funerarias,
asociadas con arquitectura ceremonial, pero por desgracia, ya estaban devastadas por los
huaqueros.
La posición de la persona enterrada puede ser flexionada o echada. Los cuerpos flexionados
(posición fetal) están envueltos con varias capas de mantos, hasta formar un fardo, similar a
la de la cultura paracas. Algunos fardos cuentan con la llamada “cabeza falsa”, un pequeño
bulto en la parte superior, que simula una cabeza. Acompañan al entierro una variedad de
ofrendas, mates o vasijas llenas de alimentos, armas, así como una serie de complementos de
vestir como gorros, penachos y ramilletes. La importancia del difunto se puede determinar
por la complejidad del techado de la cámara y la cantidad de objetos que encierra. Las tumbas
de los hombres y mujeres del pueblo carecen de lujo.
Un típico cementerio nazca se halla en Chauchilla, a 30 km de la actual ciudad de Nazca.
Está compuesto por cámaras funerarias y fosas techadas de caña y barro. Por desgracia ha
sido saqueado intensamente, perdiéndose buena parte de la información que guardaba.
Actualmente las momias se hallan expuestas al medio ambiente.
3.2.4.2. Costumbres
Algunas costumbres de los nazcas fueron las siguientes:
Los trabajos que ellos realizaban la mayoría de veces era acompañados por un
banquete que casi siempre era chicha con varios alimentos.
Existen testimonios de cultos individuales como ofrendas en forma de atados.
Hay también testimonios de cultos colectivos, de consumo de alimentos en recipientes
ceremoniales y acompañamiento musical con antaras y tambores.
Cuando por alguna razón se juzgaba que la huaca residente en el templo perdía su
poder o estaba descontenta, la comunidad procedía a reconstruirla. Se derrumbaban los
techos y las paredes y se quebraban las columnas, pero los cimientos era cuidadosamente
sepultados y sellados. Sobre la plataforma se construía un nuevo ambiente de culto. El
número de reconstrucciones guardaba relación con la importancia y el poder político de
la comunidad encargada de su culto.
Estaban acostumbrados a los sacrificios humanos en rituales religiosos o en
ceremonias bélicas.
Momificaban las cabezas de las personas muertas, adornándolas y tejiéndolas, para
hacer sus ritos, como una ofrenda a sus dioses.
3.2.5. Principales Hallazgos
-La tecnología se desarrolló principalmente en el ámbito agrícola, aplicando la ya
mencionada ingeniería hidráulica para la construcción de un excelente sistema de acueductos,
canales y pozos, con la finalidad de abastecer de agua los terrenos de cultivo de manera
permanente. Estos «canales de irrigación» todavía están en uso.
Para hacer los acueductos, primero cavaban varios pozos ubicados a 20 ó 50 metros unos a
otros, hasta que encontraban la capa freática (es decir, el nivel por el que discurre el agua en
el subsuelo). Luego, las aguas así halladas eran encauzadas a través de canales subterráneos
(trabajados con piedras, lajas y techo de tronco de huarango) y conducidas hacia los depósitos
de agua, llamados localmente cochas, desde donde se irrigaban los valles. De trecho en
trecho, esos canales subterráneos presentan «ojos» o pozos, por los que se podía bajar a fin de
realizar la limpieza y mantenimiento necesarios.
-Una investigación reciente realizada por Nicola Masini y Giuseppe Orefici en Pampa de
Atarco, cerca del centro ceremonial de Cahuachi, ha puesto de relieve una relación espacial,
funcional y religiosa entre los geoglifos y los templos de Cahuachi. Con la ayuda de técnicas
de detección remota satelital, los investigadores italianos han detectado y analizado cinco
grupos de geoglifos, cada uno caracterizado por distintos motivos, patrones y funciones. El
más importante se caracteriza por motivos serpenteantes o en zigzag con una clara función
ceremonial, trapecios y líneas que convergen hacia las pirámides de Cahuachi.
Las obras de acueductos debieron significar gran esfuerzo físico, organizado y dirección
técnica de ingenieros hidráulicos. Los acueductos más importantes son: Ocaña, Matara,
Urchilla, Tejeje, Bisambro, Cantillo, Aja, Curve, Llícuas, Soisonguito, Copara y la Achirana
- Según los últimos hallazgos y estudios presentados en mayo de 2015 por parte de la
Universidad Japonesa de Yamagata, se postula que las líneas servían como epicentros de la
actividad ritualista tanto de los Nazca como de otra culturas circundantes. Se ha desvelado
que las líneas fueron hechas por más de una cultura y en momentos históricos distintos. De
esta manera cumplían una función integradora para todas las culturas que yacían entre la
costa y sierra Iqueña. Se concluye también que servían para adornar el camino del peregrino
hacia la ciudad de Cahuachi, centro socio-político de la cultura Nazca, ya que las líneas están
hechas para verse desde cierta altura.
-De acuerdo a estudios realizados en las tumbas de Cahuachi y otros lugares nazcas, Helaine
Silverman sugiere que aproximadamente el 5 por 100 de los habitantes de Nazca terminaron
como cabezas-trofeo, lo que nos da una idea de la enorme difusión de esta práctica.
- Miguel Oblitas Bustamante importante musicólogo, compositor y director de orquesta ha
efectuado muchas de sus obras con las diversas escalas de Nasca milenaria, como la
sinfonía Las Pampas de Nasca, Danza Nasca, entre otras.