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Significado de los Cuatro Elementos

El documento describe los cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego) como fuerzas vitales universales que constituyen la creación. A través de las tradiciones de diferentes culturas, los elementos se consideran como energías fundamentales del cosmos y se correlacionan con estados de la materia, necesidades humanas, cualidades y temperamentos. Cada elemento representa un principio esencial de la naturaleza humana.

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Significado de los Cuatro Elementos

El documento describe los cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego) como fuerzas vitales universales que constituyen la creación. A través de las tradiciones de diferentes culturas, los elementos se consideran como energías fundamentales del cosmos y se correlacionan con estados de la materia, necesidades humanas, cualidades y temperamentos. Cada elemento representa un principio esencial de la naturaleza humana.

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LOS CUATRO ELEMENTOS

Los cuatro elementos no son meramente 'símbolos' o conceptos abstractos, sino que más bien se
refieren a las fuerzas vitales que constituyen la creación entera que los sentidos físicos pueden
percibir. (Es por ésta razón que, en la antigüedad, al zodíaco se lo mencionaba como “el alma de la
naturaleza”.) Por ello, los elementos son no solo la base de la astrología y de todas las ciencias ocultas,
sino que abarcan todo lo que normalmente percibimos y experimentamos. Es cierto que los
elementos, si se los considera como factores puramente materiales, simbolizan los cuatro estados de la
materia, descriptos en la física moderna: la tierra es sólida, el agua es líquida; el aire es gaseoso; y el
fuego, plasma o energía ionizada radiante. También puede decirse que representa las cuatro
necesidades primarias de todo organismo avanzado: aire, agua, tierra (o alimento) y fuego (calor).
Pero esto solo no empieza a revelar el verdadero significado de los elementos. En otras palabras, los
cuatro elementos de los que la astrología se ocupa, trasciende la mera química material. En el mundo,
muchas culturas indican a los cuatro elementos en sus tradiciones filosóficas, religiosas y mitológicas.
La mayoría de éstas tradiciones postula una energía primaria que luego se manifiesta como corrientes
energéticas, 'reducidas' que se conocen como los elementos, proceso que se parece al funcionamiento
de un procesador eléctrico. A ésta energía primaria se le aplicaron muchas denominaciones: prana,
fuerza vital, Chi, y otras. Las características esenciales de ésta energía fueron idénticas para todas las
culturas aunque hayan variado los nombres dados a la fuerza primaria y a los elementos mismos. En el
Tibet, construyeron sé enormes estructuras llamadas 'stupas' como símbolos gigantescos de la
estructura de la creación. La base del stupa era un gran cubo (que representaba a la tierra) sobre que
descansaba una esfera (el agua), y en la parte superior de ésa esfera había una estructura espiraloide
(el fuego). Luego, en la cúspide misma, había una media luna (el aire), en la que descansaba una
esferita (el “éter”, vocablo que los tibetanos aplicaban a la fuerza primordial de la que fluyen las
demás). El stupa representaba la base de la cosmología tibetana, y , en consecuencia a los elementos
se los consideraba como las energías fundamentales del cosmos. Un concepto similar de los elementos
se haya en las sagradas escrituras de la India (como el Bhagavad Gita) y también en la base filosófica de
la Medicina Ayurvédica india. La filosofía y la acupuntura chinas se fundan en el concepto de los
elementos. Como las expresiones tibetanas e indias de su naturaleza, los chinos hablan de los cinco
elementos: 'Los cinco elementos' madera, fuego, tierra, metal, agua, abarcan todos los fenómenos de
la naturaleza. Es un simbolismo que igualmente se aplica al hombre". (Su Wen). Estos cinco elementos
se correlacionan con los cuatro que se usan comúnmente en el mundo occidental, con el agregado del
¿ter. La tradición occidental no menciona habitualmente el quinto elemento, puesto que en realidad
es distinto de los otros y de hecho, el origen de los otros cuatro. La antigua filosofía griega se basaba
también en la doctrina de los elementos que se equiparaban con las cuatro facultades del hombre:
moral (fuego), estética y alma (agua), intelectual (aire), y física (tierra). La Europa medieval y del
renacimiento importó la idea de los elementos principalmente de los escritos de Galeno y los
correlaciono con los cuatro 'humores' que, a su vez, dieron origen a los cuatro temperamentos
humanos y específicos. Estos se hayan en todos los primitivos escritos medievales de medicina de
Europa, lo mismo que en las obras de Shakespeare y otros literatos en el Japón encontramos muchos
ejemplos de la importancia que se daba a los elementos. Por ejemplo. En un tratado budista Zen
sobre Bodhidharma, escrito en el año 1004 D.C., nuestros cuatro elementos tradicionales son
representados por las cuatro cualidades que consituyen la creación: Luz (fuego), Levedad, Fluidez y
Solidez. Los elementos están intrincadamente entretejidos con la mitología. En el antiguo Sumer donde
la religión abarca todos los aspectos y actividades de la vida, las deidades más importantes guardaban
correspondencia con lo& elementos: Anu, los cielos (aire); Enlil, la tormenta (fuego); Ninhursaga la
tierra; y Enki, las aguas. Los ejemplos anteriores revelan cómo a los elementos mismos, como el
zodíaco, se los consideraba no sólo como una realidad vital de la que los pueblos antiguos tenían que
ocuparse, sino también, en realidad, como el fundamento de la realidad misma. El doctor Randolph
Stone, originador de un sistema de curación llamado Terapia de Polaridad que se basa en la teoría de
equilibrar los elementos, llama a éstos “los constructores invisibles de las estructuras de la vida”. Dice
que los elementos son los “engranajes de la vida” que deben encajarse armónicamente para que haya
salud mental y corporal. En sus escritos expresa que los elementos son como las placas de una batería,
a través de las cuales fluye la energía vital (o “Prana”) para dinamizarlas.
Maharaj Sawan Singh escribe que no sólo el cuerpo, sino también la mente “nace de la más fina
esencia de los cinco elementos”.
En sus escritos, correlaciona a los elementos con los Chakras inferiores (o los centros de energía) del
cuerpo y con varias cualidades que han de vencerse para progresar espiritualmente: el aire con la
codicia; el agua con la pasión; el fuego con ira; y la tierra con el apego. Una escritora y clarividente
británica, Joan Cooke escribió un libro llamado Wisdom in the stars, en el que, de modo parecido
expresa las lecciones de los elementos que el alma debe aprender para evolucionar: las personas de
fuego necesitan aprender a amar; las de agua: paz; las de aire: hermandad; y las de tierra: servicio.
Tradicionalmente, a los elementos se los dividió en dos grupos, considerándose al fuego y al aire:
activos y auto-expresivos, y al agua y a la tierra: pasivos, receptivos y auto-represivos. Estos dos
grupos son los mismos que las divisiones básicas de la filosofía china: Yin (agua y tierra) y Yang (aire y
fuego).
Los signos de agua y tierra son más auto-represivos que los de fuego y aire, en el sentido de que viven
más dentro de sí mismos y no se permiten proyectar su energía esencial hacia fuera sin buena cantidad
de cautela y previsión. Los signos de fuego y aire son más auto-expresivos, puesto que siempre “están
haciendo salir”, derramando sus energías y sustancia vital sin reservas: los signos de fuego mediante
acción
directa, y
los de aire
mediante

interacción social y expresión verbal.


Centro Quirón – Roma 211 3º B

ELEMENTO FUEGO
El elemento fuego se refiere a una energía radiante universal, una energía que es excitable, entusiasta
y que a través de su luz, aporta color al mundo.
Marc Edmund Jones equipara el fuego con “la experiencia centrada en la identidad personal”, y eso
explica porque las personas con los signos de fuego dominantes en sus mapas son tan
autoconcentradas y habitualmente más bien impersonales. Se creen canales de “vida” y no pueden
ocultar fácilmente su orgullo a cerca de éste hecho. Los signos de fuego son ejemplo de espíritus
elevados, gran fe en si mismo, entusiasmo, fuerza sin fin y honradez directa. Necesitan mucha libertad
a fin de expresarse naturalmente, y por lo común se aseguran ese espacio mediante tenaz insistencia
en su punto de vista. Los signos de fuego pueden también dirigir su energía conscientemente (aunque
no siempre con coherencia) mejor que otros signos. Su voluntad de ser y de expresarse libremente es
más bien infantiloide en su sirnplicidad, cualidad que a veces parece cautivar a los demas, pero que en
otras ocasiones parece ofensiva para los más cautos y sensibles. Los defectos de los signos de fuego se
manifiestan raras veces como resultado de malas intenciones, sino más a menudo simplemente a
través de falta de control personal y sensibilidad hacia los demás. Aparecen más bien como tozudos,
hasta abrumadores en ocasiones, abalanzándose sobre las cosas con tal apresuramiento que sin
intención causan destrucción o hieren sentimientos de los demás. El elemento Fuego, es, entre los
cuatro elementos, el más positivo, y representa el principio absolutamente masculino dentro de la
naturaleza humana, el principio correspondiente al núcleo del “Yo”, o a la '”voluntad”. La voluntad es
la manifestación de vida adecuada al yo. Actuar, padecer, pensar, sólo cobrarán relación con el yo por
la voluntad. Por la voluntad se elevan el “actuar”, el “padecer” y el “pensar” a la esfera de lo humano
¿Y qué es la voluntad?, La voluntad es, en la misma medida que el Yo, el secreto más profundo del ser
humano, Todos los deseos se orientan al logro de objetivos temporales. En cambio la voluntad es
intemporal, ya que se orienta hacia el eterno futuro. Vemos entonces que el nativo de fuego, es solo
“voluntad”, cuya vida no consiste en otra cosa que la obra de la voluntad en todos los terrenos. Se
siente de continuo impulsado hacia delante por una fuerza interior que no le aparece como un “tener
que hacer”, sino como un “deber hacer”. Es por eso que su vida se halla constantemente situada bajo
la voz interior de imperativos, con los cuales se identifica, o contra los cuales se rebela, exigiendo un
imperativo más elevado. Fuego es el “idealista”, un ser de entusiasmo y de alegría, ya que no tiene
tiempo para los dolores y sufrimientos. En la voluntad y la consecuente afirmación de la vida se alberga
toda la felicidad; es un hombre del futuro, porque vive todo ya “ahora” con gravidez de futuro. El
mundo de la realidad se convierte para él en una pista, donde no interesa alcanzar un objetivo
práctico, sino crear la validez de la ley de la voluntad, no detenerse en ningún objetivo, sino,
contemplar cada objetivo como una especie de estación que le permita descansar unos instantes, para
luego seguir su camino, cada vez más lejos, sin fatigarse. En lo concerniente a las pasiones, deseos e
inquietudes psíquicas de toda especie, fuego no tiende a entregarse a ellos. Existen para ser
eliminados lo más pronto posible, como si fuesen síntomas patológicos, tensiones molestas, o bien,
para ejercitarse en resistirlos, de manera de crecer moralmente con esta misma resistencia. En lo
referente a la esfera mental, fuego se muestra poco proclive a la formulación de demostraciones
lógicas o a entregarse a especulaciones de este mismo tipo; antes bien, prefiere confiar en su intuición,
cuyo camino se parecería a una especie de línea aérea mental. Es por eso que tiende especialmente a
emitir prejuicios muy difíciles de rebatir con argumentos lógicos. De entre las ciencias interesan
especialmente aquellas que no revistan carácter objetivo sino dogmático. En lo moral, el ideal supremo
del nativo de fuego está dado por la conquista de la libertad, que no conoce legislador sobre sí más
que el del mandamiento de la conciencia. De acuerdo al optimismo en que se basa su cosmovisión, la
exigencia principal que impone fuego en materia artística, más aún, la medida de toda obra de arte, es
que dicha obra de arte posibilite de continuo el triunfo de la alegría sobre el dolor, del bien sobre el
mal.
Podemos entender las tres modalidades del elemento fuego de la manera siguiente: al signo Cardinal
de ARIES corresponderá un tipo humano a quien el imperativo interior llevará a imponer a otros la ley
de su voluntad, lo llevará a convertirse en el pionero de su propia voluntad; llamaremos a este tipo el
“Luchador”'. El signo Fijo LEO, nos mostrará una voluntad consciente en su inatacabilidad, de fuerza
basada en sí misma, invencible en el “ser”, llamaremos a este tipo el “Vencedor”. Al signo Mutable
SAGITARIO, lo llamaremos el “Superador”, porque lo que aquí determina la neutralización no puede
ser más que la aspiración de llevar la voluntad propia en dirección de una ley “superior”, “suprema”,
reconocida como Ley Divina, esto es, de entregar la propia voluntad a la voluntad superior de
“superarse a sí mismo”. Y así vemos que se manifestará la “expansión” (ARIES), la “autovivencia” (LEO)
y el “autoconocimiento” (SAGITARIO) en el elemento Fuego.
Ahora pasaremos a analizar cada una de estas modalidades.

ARIES

Aries se halla de por vida sometido al poder de un imperativo


interior que lo impulsa a llevar adelante, sin volver la mirada ni
mirar a derecha ni izquierda, la ley de su propia voluntad, venciendo todos los
obstáculos e imponiendo esta ley a su antagonista. Y como esta voluntad no
reconoce vallas exteriores, tampoco la barrera de la voluntad ajena, la primera
característica, con que nos encontramos es la de su liberación de toda
consideración con respecto a la naturaleza de tales obstáculos, sean de tipo
fisico, mental o moral. Es decir loca temeridad y desconsideración, todo medio
es bueno con tal que lleve al objetivo, sin perezosos compromisos ni rodeos, Aries es absolutamente
antidiplomático. Aries evolucionado obedece a un imperativo moral que le confiere la fuerza de
“conductor”, al permitirle ser partícipe, con la fe indestructible en la fuerza moral de su ideal, del don
de ver un camino donde nadie lo viera antes que él, y transmitir este don a otros.
Si comparamos el Aries evolucionado con Aries no evolucionado, vemos que éste último es valeroso,
también él posee un ímpetu arrebatador de su propia voluntad, también él está dispuesto a arriesgar
la vida, no obstante carece de fuerza moral, no tiene intuición moral sustentada por la fe en un ideal.
Ya no vemos al '”conductor” sino al “seductor”, para quien todo medio es lícito, con tal de que sirva
para imponer su voluntad, aún al precio de todo valor ético: abuso de confianza, inescrupulosidad,
indiferencia por la dignidad del prójimo, etc.
El órgano que en el cuerpo humano corresponde a la radiación de Aries es la cabeza, esto es aquella
parte de la figura humana que apunta hacia “arriba”. El “cráneo”, el extremo superior de la columna
vertebral, que, configurado en forma de “cápsula” alberga al cerebro; del cerebro parte la transmisión
de las órdenes impartidas por el “yo” a los restantes órganos del cuerpo, por los conductos secretos
del sistema nervioso. Pero la cápsula craneana no está totalmente cerrada, posee, por así decirlo,
ventanas para los órganos destinados a recibir la luz y el sonido. El propósito de Aries evolucionado
sería el de saber mantener abierta esas “ventanas” para someter humildemente su voluntad a la
voluntad de Dios, que resuena como un eco en su “conciencia” como la luz repercute en el ojo solar, a
fin de que Aries no olvidase jamás que aquello que, de otro modo, podría llamar "voluntad suya
propia” no es tal, sino que es la fuerza de Dios que repercute en su interior. Así podría convertirse en la
“cabeza de la humanidad” y transmitir a esta las leyes cósmicas superiores. El planeta transmisor de las
fuerzas de la radiación de Aries es MARTE. En Marte reposa la fuerza de la decisión, también podría
llamarse a esta fuerza, la “fuerza de la espada desenvainada”, del poder capaz de abrir o hacer saltar
una cerradura.
Aries sabe que está aquí para provocar que algo entre en movimiento, ahora, ¡en este instante! Los
intereses personales se activan por un resuelto impulso por satisfacer la autodeterminación. Igual
que una bala, Aries se lanza a su mundo inmediato, para dar aquello QUE apunta a ser su mejor tiro —y
a veces su único tiro— de adrenalina de poder autogenerador. Siente el impulso de empezar nuevas
experiencias con una inocente especie de osadía, que no encontrará en ninguna otra parte del
zodíaco; es la inocencia que, en parte, se basa en la incapacidad o resistencia de Aries por reflejarse
a sí mismo. Hasta que Tauro entró en escena, Aries estaba completamente seguro, aunque fuera
por un instante, de que era el único arquetipo que la Creación había diseñado para consumo
humano. "Después de todo, ¿qué otra cosa podría derrotar a la emoción de encenderse con una
oleada de impulso, en pos de la búsqueda de sí mismo?", se pregunta Aries. Pero, en cuanto los
otros signos pronto empezaron a multiplicarse como conejos, y luego sintieron la curiosidad de
saber cómo podrían interactuar, en especial los últimos seis signos, Aries nunca pudo borrar de su
conciencia la noción de que, alguna vez, estuvo felizmente solo, sin las cadenas impuestas por todo
tipo de relación que le pudiera aspirar su energía. No había nadie más para complacer. A este
arquetipo todavía le agrada mantener cierta saludable distancia cuando inicia relaciones, aunque no
es un signo que se separa tanto como se mantiene reservado. El Carnero no quiere que sus fuegos
espontáneos se apaguen por los tipos exigentes o demandantes, los cuales, o hacen todas las reglas
o imponen embarcarse en pesados viajes cargados de culpa. También le desagrada oír cuan egoísta y
"yo, yo y siempre yo" puede ser.
Aries puede evitar este tipo de temido enredo, haciendo todo lo que pueda, con la mayor confianza
en sí mismo. "Nunca te recuestes en otra persona, así, nunca sentirá que le perteneces", concluye
Aries. Energía de gran potencia y certeza. Es una energía que sólo desea sentirse a sí misma, gozarse a
sí misma (no en sentido narcisista). Se trata de SER energía pura. Ser fuerza, ser potencia. Es una
energía muy veloz en donde el tiempo pierde significado.
Elsímbolo: tiene una semejanza con Alfa primera letra del alfabeto griego, pero con un cambio
en la dirección. Ambos tienen que ver con el PRINCIPIO.
Cada signo se relaciona con un planeta, es lo que se llama regente de un signo. El regente de Aries es
MARTE (que en la mitología griega es Ares) y es el Dios de la Guerra. Como es el primer signo,
corresponde al número 1 (en Kábala, el número 1 es de donde surgen todos los otros, es el iniciador).
Es una energía que podriamos denominar, arquetípicamente, masculina, penetrante, creativa. Es
creativa, no en el sentido de autoexpresiva, sino en el de iniciar. Es una energía que todo comienza.
-Una escena bíblica ariana es la de la Creación. -El hexagrama Nº1 del I Ching tiene que ver con todo
esto. -Es una energía rápida, de definición, es impulso, potencia; no da tiempo a que los procesos se
estabilicen. Es energía de arranque. Su naturaleza está en la intrepidez, no vacila en definirse. No duda,
lo suyo es la certeza. -La energía no ha tomado forma, es todo luz, todo fuergo. Es una energía que va
hacia delante sin mirar. Es una energía que no tiene vueltas, es cruda y tiene algo de brutal.
-Para un ariano el otro no existe, entonces el problema más arduo es darse cuenta que los demás no
son iguales a ellos. La energía de Aries es directa, va al frente, para ella hay un solo camino. Detesta el
freno a su potencia y las ambigüedades. -Podemos pelearnos a muerte con Aries, pero quizá luego
reconozca su error. Lo reconoce y punto, a empezar de nuevo. No se enrolla. La energía de Aries se irá
modelando a golpes durante la vida, esos golpes se originan en su dificultad de comprender al otro.
Pero así como no hay otro para comprenderlo, tampoco hay otro para dominarlo. No quiere dominar,
porque muchas veces los dominadores quedan atados a sus víctimas, es una energía de independencia.
Es difícil asociarse a un ariano. Su estrategia es decidir, actuar y luego arreglar los platos rotos.
-Es impulso, vitalidad pura, podríamos decir que no tiene objeto. Su naturaleza está en experimentarse
a sí mismo, en “ser”. Por eso no mira, no busca, no procura un sentido. Lo habíamos comparado al
momento bíblico de la creación. En el ”Hágase la luz” hay algo muy importante: el acto de VOLUNTAD,
lo que constituye una DEFINICIÓN, tomar una resolución. Es ir “en esta dirección” y no en otra. -Hay un
instinto primordial, una certeza, por la cual la energía de Aries irrumpe en una cierta dirección, y de
alguna manera crea la realidad, porque la define hacia cierto lado. Esto implica una elección (esto sí,
esto no) pero sucede sin una ponderación, sin medir las consecuencias. En la persona se manifiesta esta
energía como actividad, impulsividad, espontaneidad. Y el VALOR como atributo.
-Imagen arquetípica: guerrero, explorador, pionero (el que inicia algo y se atreve a abrir un camino que
nadie abrió no para buscar algo en particular sino por la sola experiencia de “abrir caminos”).
-No es una energía compleja: es decir que no funciona lanzando energía hacia fuera, esperando el
rebote y a partir de este construir una alternativa, es DIRECTA..- 0 sea que no es reflexiva, en su
movimiento energético no reflexivo, la energía no vuelve. - Por eso para Aries “'tener en cuenta al
otro” ya es una superación de sí mismo. Tenemos entonces personas francas, abiertas, directas y es
probable que lastime a otros por la cantidad de energía que pone en cualquier situación y su dificultad
para controlarla y considerar al otro.
- Se angustia en situaciones donde siente que no se puede definir, o pierde potencia. Si se relaja siente
que pierde potencia, es dinámico pero no tenso. No le gusta sentir que pierde dinamismo. En este tipo
de situaciones actúa rechazando. - No está pendiente del mundo para ver qué decisión toma, sino que
con sus propios actos crea. - Lo que lastima en Aries es un exceso de energía y no una intención. -Aries
no es un signo de doble intención, no puede pensar una cosa y hacer otra. Aries hace lo que piensa,
piensa lo que hace y dice lo que piensa. Por eso la forma de resolver los vínculos es: “'yo te digo todo,
vos me decís todo y así resolvemos cualquier problema”. No puede entender que otro se calle algo o
no explicite.
- Para Aries el acuerdo es imposible. “Si sentimos lo mismo, estamos de acuerdo. Pero ponernos de
acuerdo haciendo la mitad tuya y la mitad mía, no. Las cosas son así, entonces ¿porqué negociar?”. Es
el signo más conectado quizá con su deseo. “'Acordar” significa desviar el deseo muy claramente.- La
energía de Aries no se aferra a un objeto para siempre; va a tratar de conseguir algo y para eso golpea
varias veces, pero luego es probable que siga en otra dirección. Y esto no es por ser inconstante, sino;
porque lo importante era la energía puesta en juego y no el objeto en sí. Entonces Aries sale con
facilidad de los estados en que entra.n Tendencia a la hiper-actividad. Actividades donde haya
desafíos, competencia. Es pasional (los signos de fuegos son pasionales) porque le cuesta dividir su
energía. Es algo imposible para este signo. - Se pone furioso, entra en cólera y a los diez minutos se
desahoga, entra de nuevo en armonía. Los demás suelen permanecer en una misma emoción varios
días. Para Aries esto será un misterio. Tienen una mente práctica, relacionada a la acción.
Pensamiento y acción están vinculados. Le gusta resolver problemas; piensa en lo que tiene una buena
operatividad. Su pensamiento es operativo y tiene que ser llevado a la acción.- Es intuitivo pero no en
el sentido de percibir sino en el de darse cuenta. - Es una mente que se organiza a partir de certezas
básicas, no de ideas aprendidas sino de intuiciones a partir de las cuales se rige. - Es un pensamiento
muy rápido, sin reflexión o consideración.- Aries no da vueltas, ni en la acción, ni en la emoción, ni en
la cabeza. - Ideas claras, contundentes, a partir de certezas que va a defender con mucha fuerza. Pero
no es peleador a nivel mental. No es un pensamiento que engloba sino que abre, con creatividad.
Creatividad que no es autoexpresíva, (como Leo que trata de ser reconocido) Aries saca la energía
afuera y no hay nadie para aplaudir. Se compromete absolutamente con su dirección, con eso mismo,
con la dirección de su energía, y no hay búsqueda de reconocimiento. Disfruta de la creatividad de la
expresión de su energía. -Aires piensa-dice y se da cuenta de lo que está pensando mientras lo dice.
-Conexión directa entre la palabra y el pensamiento. -Descartes (ariano): “Pienso, luego existo”, frase
muy ariana. -El pensamiento de Aries es de algunas ideas-fuerzas muy básicas (el ariano intelectual va,
viene explora, regresa, pero siempre sobre esas ideas-fuerza: pienso, por lo tanto sé que existo)
LEO

Corresponde a la modalidad fija pasiva del elemento fuego. En este signo


se reúne, se acumula la fuerza de la voluntad, y madura hasta alcanzar el
grado máximo de concentración, crece hasta la máxima potencia de la
conciencia del "Yo', llegando a revestir el carácter de la voluntad
consciente de vivir. Este “autoafirmarse” no ha de entenderse como
experiencia inmediata, sino intemporal referida al “ser” siempre presente,
«soy quien soy”, podrá ser la experiencia autoafirmativa. Es propio de
Leo una vitalidad extraordinariamente fuerte, enteramente optimista. Se
rodea gustoso de seres humanos sobre quienes pueda reflejar su alegría
de vivir. No necesita del medio ambiente, pero lo ama porque puede
comunicarle parte de su alegría de vivir. “'Vivir y dejar vivir” es su lema. Y de esto resulta un fuerte
sentimiento del propio valor, lo que a su vez trae consigo, como consecuencia, un alto grado de
autoconciencia y de sentimiento de la importancia de la propia personalidad, a la que se le agrega
aquello que llamamos “orgullo”. Leo no puede soportar el sufrimiento ajeno, del mismo modo en que
no puede soportar el sufrimiento propio. De esto se desprende que Leo no es en general un psicólogo
demasiado profundo; antes bien diríase que es extraño a los problemas psíquicos; es por eso que no se
destaca por sus condiciones de conocedor del hombre. Y del mismo modo en que Leo no experimenta
inclinación alguna a penetrar en los conflictos ni psíquicos ni mentales de los demás, sino que prefiere
pasarlos alegremente por alto; tampoco es de preocuparse demasiado por estos conflictos en su
propia persona. Leo no soporta quedar en ridículo o en actitudes donde se filtren sus debilidades
aunque éstas son compensadas por su buen humor, que alivianan la circunstancia. Diferenciando el
nativo de Leo poco evolucionado con el evolucionado, vemos al primero, rebosando alegría de vivir,
autoafirmación, tendencia a eludir lo sombrío y desagradable, afán de goce, y a rehuir toda
consecuencia grave que pudiere surgir de los actos propios; en suma, frivolidad en todos los aspectos
de la vida. Placer de burlarse, de denigrar aquello que escapa a la órbita de su comprensión; tales las
características que a menudo no hacen más que ocultar el miedo inconfesado de aparecer ante sí
mismo como inferior de lo se cree. Satisfacción consigo mismo y autoindulgencia, son también sus
tendencias. Muy distinto es el cuadro de Leo evolucionado. El orgullo se convierte en sentimiento de
la dignidad humana. Hemos llamado a Leo el signo del “Vencedor”. El superior y el inferior se unen en
la conciencia de fuerza que el triunfo infunde a todo vencedor. La fuerza lo impresiona, no le gusta la
blandura. Partiendo del órgano que corresponde en el cuerpo humano a la radiación de Leo, esto es el
corazón, vemos que del mismo modo en que el sol es el centro de nuestro sistema planetario, el
corazón es el centro vital orgánico de nuestro cuerpo. Mientras el corazón late, vive el cuerpo humano
la detención definitiva del corazón significa la muerte física del cuerpo. De modo que la fuerza vital sale
del corazón. Es así que dentro del cuerpo humano el corazón se convierte en una especie de
gobernador de la vida orgánica del cuerpo, como el sol es el Rey del Sistema Planetario. Podemos
comprender entonces porqué Leo se convierte en el representante de la máxima dignidad humana. Y
su misión es la de cuidar esta dignidad, la de captar con conciencia responsable, que depende de la
conservación de la dignidad, la posibilidad de evolución superior de la propia humanidad.
El León no pasa mucho tiempo preguntándose qué hay de malo con él, ya que rara vez está
contaminado de inseguridad o duda. el fuego no se reprime para aceptar los desafíos de la vida, aun
cuando el éxito no pueda garantizarse. La confianza que Leo deposita en sus capacidades suele ser
fuerte, y esa seguridad en sí mismo lo conduce a sentir orgullo interior y dignidad. Esperamos mucho
de este signo fijo, no obstante, sus sentimientos de honor no necesariamente los obtiene sólo por
sus logros. El León siente que nació para brillar y disfrutar de una elevada posición, por lo tanto, se
comporta como si en su carta natal hubiera un tratamiento de primera clase por parte del cosmos.
Este es el primer signo que piensa acerca de su lugar en la sociedad, aunque no desde una
perspectiva real con respecto a las necesidades colectivas. No obstante, Leo sabe que en esta etapa,
"¡todo se refiere a mí!". El ego está atrincherado cómodamente en este signo y no ve por qué pronto
debe liberar su fuerte garra. Sin embargo, el luego representa el comienzo de un nuevo ciclo
elemental, y en este caso, aprendemos a sentir que somos más importantes para los que están a
nuestro alrededor y necesitan de nuestro dinámico accionar, Al sentirse como un niño divino
favorecido por los dioses, Leo, a veces, puede llegar a ser odioso, actuando como un VIP(Very Important
l'fisoii) que despliega algunos trazos poco atractivos, asociados a las e lases privilegiadas como un
estereotipo. La arrogancia es algo que esle signo de fuego se puede permitir, a menudo sin darse
cuenta limes Leo no hará malas evaluaciones de sí mismo). Actuar como un presumido, puede ponerlo
a Leo en problemas con los demás, a quienes entonces, les encantará destronar a este signo tan
pagado de sí mismo. El obstáculo que Leo encuentra para lograr una verdadera inte gración social, es
su tendencia a sentirse superior a los demás. Sin embargo, aunque Napoleón y Mussolini eran
leoninos, la mayoría de la gente que tiene el Sol en Leo no debería ser considerada, automáticamente,
bajo esta lupa, pues tienen una cantidad de otros factores astrológicos que los modifican, a fin de
compensar el potencial que el leon posee, para ser un verdadero esnob. No obstante, todo sentido
egocéntrico de autoadulación por creerse especial, a la manera de un rey o una reina, proviene de la
esencia de Leo. Afortunadamente, nadie es un puro arquetipo viviente de ningún signo.
A Leo lo rige el Sol. Corresponde al número 5. La estrella de 5 puntas. En Cáncer se formó una
identidad, en Leo esta se expresa, se descubre quien es, individualizadamente. La conciencia pasó al
centro. La identidad por pertenencia de Cáncer pasó a ser autoconciencia. Sé quien soy. Soy algo
diferenciado. La energía dice: “Yo soy yo”, toma conciencia de sí. Este segundo fuego, no es un fuego
que lo inunda todo (Aries) sino que es un fuego que nace desde adentro, desde el corazón. Es sentir el
Fuego interior. Una palabra profundamente ligada a Leo es “centro”. Como el símbolo del Sol, donde
hay energía leonina, todo se organiza con un centro y una periferia, tanto en lo interno como en lo
externo. Pero la energía está centrada, necesita salir, manifestarse para tomar conciencia de sí. Como
movimiento psicológico hay una necesidad de salir y darse en el afuera. La energía sale y se
manifiesta, y en esa manifestación se produce una respuesta del exterior, la energía vuelve y me da
aún más energía. La palabra “espejo” se relaciona a esta psicología. Acá hay algo que se está
poniendo a prueba. Se formó un centro pero ese centro tiene que ser probado. Alcanza la “identidad”
al final del proceso. Antes tiende a exhibirse, mostrarse para impactar de alguna manera y lograr que
la identidad sea reconocida. Es un viaje de ida al centro. Si la energía se queda adentro no puede
individualizarse. En Leo hay una fijación de energía psíquica, de identidad. La energía centralizada se
proyecta sobre el afuera, y desde el afuera regresa. El regreso confirma y aumenta la centralización.
Se produce un feedback que confirma mi centro y me permite mayor expresión, y así .... La identidad
grupal de Cáncer se individualizó, pasó al Centro. Y ahora esta identidad en Leo buscará confirmación y
reconocimiento pero no pertenencia, como Cáncer. Leo huye de la pertenencia porque necesita
diferenciarse. Pero como es una identidad consolidada necesita de ese feedback permanente. Leo
pasa por fases de desafío exterior, de diferenciación exagerada, pruebas de tipo heroico y dramático,
llegan a ser exhibicionistas, hasta que todo se va callando y se constituye un Centro Interior . Leo está
constantemente diferenciándose del otro, pero confirmándose a través del otro. Hay una ambivalencia
profunda. Tienden a dar seguridad a los demás (quizás más de la que ellos tienen), centralizándolos.
Haciendo que tomen contacto con sí mismos, y con los otros. Es una energía que se queda en su lugar.
Sensación de aplomo, de potencia, de acumulación. Como Leo acumula identidad tiende a no pasar
desapercibida tiende a impactar.
En lo físico es más bien perezoso, se mueve en última instancia (como león) prefiere decir: me traen
esto, que ir y hacerlo sólo. Tiende a organizar, a activar pero desde un lugar de dirección, esto significa
que no le gusta el trabajo pesado como a Aries. El Arquetipo de Leo es el Rey, La Reina o la Nobleza.
La sensación general es que el leonino está dos o tres escalones más arriba que los demás. Es una
persona cálida pero con cierta distancia. Es un Signo que se estructura diferenciándose. Lo necesita
para estructurar su identidad. Y esto puede tomar distintas connotaciones: de soberbia, vanidad,
orgullo, etc.
Leo es Fuego Centralizado. El centro del cuerpo es el corazón. Es muy pasional, porque actúa de
corazón. Es exagerado porque pone todo, y entrega todo. Se entrega completamente en los vínculos,
en la actividad. Son personas dramáticas, cuando algo les pasa es importantísimo y ustedes están
obligados a escucharlos, porque eso está pasando en el centro del mundo. Allí es cuando Leo llama la
atención. Y lo contará de una manera dramática, nunca desde la depresión. Leo niega la depresión
porque tiende a ser omnipotente (por eso dramatiza, exalta). El cantante de opera que canta su drama
es una manifestación leonina. Tiende a ser omnipotente, tiende a la Luz, hacia lo claro. Pretende
negar el lado oscuro de la vida: el sufrimiento, la confusión, dolor, enfermedad, inconsciente. Todo esto
representa una carga para él porque es un signo luminoso (en esto se parece a Aries). Aceptar que hay
un mundo inconsciente, oscuro, que nunca se termina de comprender ni de iluminar para Leo es
indignante. Tratará de negarlo bajo todo punto de vista (ej.: lo que a vos te pasa es, si pero eso ya lo
superé..,)
Desde su función mental, hay que pensar en el centro y en la luz. Por el lado del centro son sintéticas.
Y por lo otro buscan la claridad. En general dibujan bien, porque mentalmente suelen hacer un buen
contorno. Pero es una mente muy subjetiva y muy proyectiva. Se auto convence con facilidad que lo
que piensa es objetivo. Pero necesita enviar al exterior energía mental, y esperar que regrese para
estar seguro de sí mismo. Hay una necesidad de estar seguro de si mismo. En general a la persona de
Leo no le gusta perder (es interesante observar la cantidad de energía que Leo pone en juego, que a
nadie se le ocurriría poner. Hay un condicionamiento para no perder.
Su actividad es la de ser Actor, cantante. El arte en general por la parte de exhibicionismo que
conlleva. La docencia también es común (si es con niños es de Cáncer). Es un signo de gran capacidad
organizativa, gran capacidad de centralización. Es un signo que tiende al dominio y a hacer lo que ellos
quieren (piensen en los reyes) . También es muy generoso, hay nobleza de corazón, es muy dador,
claro siempre y cuando los demás lo sepan. El anonimato es muy difícil para Leo.

SAGITARIO

Corresponde a la modalidad neutralizadora del Elemento Fuego.


Lo que debe ser neutralizado en este caso en la fuerza de la
voluntad, y la fuerza del vencedor. En esta esfera de la
naturaleza humana, en la que se vive la función del yo del hombre en forma
inmediata, también tiene que ocurrir un equilibrio entre las dos polaridades, la
de expansión y la de voluntad concéntrica (Aries y Leo); tal equilibrio sólo podrá
tener lugar, por una ley en virtud de la cual la voluntad se enfrente a sí misma. Una ley que se dé a sí
misma la propia voluntad. Vemos en el símbolo que representa a Sagitario a la figura del “centauro”:
su parte inferior es un a animal y su parte superior es un dios. Y en la mano de este dios vemos el arco
y la flecha preparada para el disparo. Es de por sí bastante evidente el significado de la oposición entre
el animal y el dios; las dos figuras señalan respectivamente la serie de antepasados terrestres y celestes
del ser humano, las etapas evolutivas animal y divina entre las cuales se halla el “hombre”. El arco
tenso es un símbolo de aquello que posee la energía potencial en fuerza acumulada. De modo que la
flecha disparada se convierte en símbolo de la transformación de la energía potencial en energía
cinética. Lo que se expresa con esta exigencia es manifestado con toda claridad por el órgano que, en
el cuerpo humano, corresponde a la radiación de Sagitario: la cadera. Las caderas son los órganos del
cuerpo por los cuales se produce la elevación, es decir, por los cuales el hombre “se pone derecho”,
adopta la posición corporal erecta, que lo diferencia del animal. Pero esta posición exteriormente
erguida del cuerpo humano es, en verdad, el símbolo físico de la elevación interior del ser humano, de
su ascensión desde el grado de animal hasta el grado de hombre. Pero de la misma manera en que el
animal (del centauro) convierte inconscientemente en instinto propio la voluntad del hombre, tomará
el hombre conscientemente el mandamiento de la voluntad superior a él, reconociendo que lo que
gana en sí por la superación del animal, es una “Ley” que determina su centro de gravedad moral. El
imperativo moral que resulta de esto podemos calificarlo de intuición religiosa, intuición que a la vez le
confiere la dignidad peculiar del signo de Sagitario. Pero el uso que cada cual hace de este don es lo
que crea las diferencias fundamentales. Y así llegamos a la característica predominante de Sagitario
poco evolucionado: el arrogante desdén moral. Está imbuido en la creencia de que él siempre tiene
razón en todo lo referente a la ética. Se lo ve juzgar sin contemplaciones los defectos y errores ajenos,
con tal exceso de fanatismo que contrasta con la adoración que se complace en profesar hacia aquel
en quien él vea lo perfecto, confiando, en ambos casos, en su “intuición infalible”, al par que lleno de
intolerancia y dureza; no duda jamás de que tiene derecho a imponer su ley moral o, al menos a
predicarla a los demás. Es una adepto del ritual y de las ceremonias, que han de servirle de sustitutos
de la medida moral interior que no siente con claridad; llevando esto a lo mental se convierte en
superstición, en sustitución de la fe. El Sagitario evolucionado es aquel por cuya vida y obra, tanto en
lo más grande como en lo más pequeño, mantiene de continuo aquel ceremonial en el mundo que no
reviste el carácter de mero formulismo, sino que, como fuerza viva, señala a la erguida figura del
hombre el camino de las alturas. La veneración de aquello que se reconoce como “superior”, como
más elevado. Y de esto se le hace evidente su misión, el don y el deber de comunicar a los demás su
fuerza interior, esa fuerza que, como un fluido fortalecedor, caerá dentro de las almas de sus
semejantes, el don y el deber de “bendecir” consumando con esto lo que únicamente es capaz de
llevar a cabo el “Superador”.
La mutabilidad del Arquero indica que sus intereses mentales crecientes cambian permanentemente.
Este signo no busca erigir estructuras perdurables que dan como resultado tradiciones que quedan
atrincheradas (aunque sea el signo asociado con la religión organizada). En cambio, Sagitario asume
elpapel de un profeta social, el que le mostrará "la luz" a los demás, cozí la esperanza de que algo
grande y hermoso se produzca, de alguna de las revelaciones que este signo ofrece con tanto
entusiasmo. El sueño de una sociedad modelo, esa que honra la individualidad y la libertad, es lo que
Sagitario tiene en mente. Por cierto, es una visión ingenua que no toma en cuenta la necesidad de
leyes y reglamentos (Capricornio asume aquellas partes necesarias para construir una sociedad). Si
todos fueran igualmente honestos, decentes y altruistas, como se siente el Arquero, entonces, tal vez
habría que poner en vigencia muy pocas leyes o ninguna. En cambio, estaríamos siempre haciendo lo
correcto y con eso se beneficiarían todos. El elevado e idealista Sagitario no siempre comprende por qué
los rígidos códigos de la sociedad son tan inflexibles, entonces lucha contra toda restricción autoritaria.
mientras piensa: "¡Estas tontas leyes no se aplican a mí!" El concepto de verdad parece abstracto y
arbitrario para algunos signos, pero resulta de vital importancia para el Arquero. Se abre un ancho
mundo de posibilidades teóricas para este signo que se halla rn permanente expansión y persigue con
ardor el conocimiento verdadero sobre el universo. ¿Acaso existe una verdad súper flexible que de-
termina la "real" naturaleza de todo cuanto existe? ¿De esto se trata e-l tema de Dios, o incluso lo que
los físicos han denominado la "teoria unificada", la cual especula sobre la posible, aunque no
demostrada, existencia de una única ley determinante que puede explicar todas LAS interacciones
fundamentales de la energía en la vida? Deje que Sagitario sopese el funcionamiento de la vida, incluso
en esta escala. ¡El gran cuadro puede convertirse en ENORME para este signo! El problema aquí, al
definir la verdad, es que los signos de fuego no son del todo objetivos con respecto a lo que sienten
y, con respecto a Sagitario especialmente quiere ver tan sólo aquello que cree- es verdadero dentro de
su corazón. Pretende buscar la realidad definitiva que sub yace debajo de alguna cosa, pero tiene una
naturaleza candorosa, ere-elula, que no le permite reconocer el lado menos glorioso de la vida. El
Arquero no es realista ni se aleja lo bastante como para manejar sus más deprimentes de la vida.
Todo aquello que crea de todo corazón, es algo que merece ser absolutamente cierto y justo para
todos, no sólo para sí. Es allí donde está más que deseoso de subirse al estrado y proclamar frases
como ( Todos tendrán que hacerse vegetarianos antes de poder hallar la verdadera paz interior!". ) Es
común que Sagitario haga tales afirmaciones -.que suenan un tanto dogmáticas. Hay en este signo una
cualidad de 'sabelotodo", que sugiere que no reconoce con facilidad todas las arls las de un tema
dado, sino sólo la que predica, pues cree que e-sta ae-e-rtado con sus creencias y que los demás
son pobres almas sin esclarecimiento que necesitan que les muestren una senda más eleva d.i en la
vida. El Arquero apuesta fuerte a los principios universales que guían e-l desarrollo de la humanidad.
Tiene fe en todas las influencias invisibles que, con benevolencia, nos ayudan a delinear el curso del
ser humano, e incluso el sino de las naciones. Las creencias sobre cómo "son realmente" las cosas,
en cuanto a las energías uníversales, se fortifican con la certeza que tiene el Arquero, de que sus
vlsiemes reflejan la claridad y la pureza, dejando poco espacio para la distorsión. (Indudablemente,
Sagitario fue el primer signo que pronunció estas palabras: "Dios me ha hablado, y dijo ...") Una vez
que- la Inspiración se apoderó de todo su ser, es casi imposible convencer a Sagitario de que puede
estar completamente equivocado respecto a sus adoradas creencias. Es el noveno signo. Géminis,
su opuesto, es un 3, y el 3 simboliza el movimiento, el vínculo, la multiplicación lleva a la perfección: 3 x
3 = 9. Tenemos entonces la perfección del movimiento, el movimiento puro; y la perfección del vínculo.
Es movimiento infinito de lo creativo donde desaparece la sensación de conflicto. Hay una profunda
integración energética en el movimiento cósmico. La energía de Sagitario muestra tres niveles
claramente jerarquizados: lo preconsciente (caballo), lo consciente (jinete) y lo transracional
-trascendente, supraconsciente- (la flecha). Y al estar así jerarquizados, estos tres niveles alcanzan su
máxima potencia.
Antes, donde había conflicto (Escorpio) se comprendió qué es lo que va en cada lugar; ahora el
movimiento es fluido gracias a la jerarquización por niveles. La frase de Cristo: Dad al Cesar lo que es
del Cesar y a Dios lo que es de Dios, es muy sagitariana. Se entiende lo jerárquico como niveles de
inclusión y de organización superior, no tiene nada que ver con la autoridad. A la energía se le revelan
los distintos niveles de organización de sí mismo, por eso ya no lucha consigo misma, por eso ya no se
divide ni se enfrenta. Aquí hay mucha potencia, una potencia que nace del hecho que la consciencia se
ha encontrado profundamente con el conjunto de la vida, porque ha podido encontrar “su lugar”. Hay
sensación de que las cosas son como corresponden, entonces se produce la confianza y una entrega al
movimiento. Su energía se muestra sin conflictos. La fluidez está dada porque no pierde energía en el
conflicto, tiene un grado de integración que le permite ser potente, tener un gran caudal y no
dispersarse. Es un signo de máxima integración porque está perfectamente dividido internamente,
donde jerarquía implica poner cada cosa en su lugar y saber qué incluye a qué. El caballo, el jinete y la
flecha son vividos como un solo movimiento, como la conciencia cuando descubre que acompaña el
movimiento ondulante de la energía cósmica. Por eso sus cualidades son: capacidad de entrega,
sensación de confianza, sensación de abundancia. Es un signo mutable, es decir que la energía se
adapta en su fluidez,. Pero a la vez es muy potente la energía; no se pierde, se va integrando
dinámicamente en el proceso psíquico. De ahí la sensación de confianza, de abundancia, alegría,
entrega. Hay una enorme libertad, la libertad de una energía que se acumula y se mueve a sí misma,
por eso lo único que necesita es ser sí misma.
Hasta acá se habló de la energía de Sagitario. Pero la psicología de Sagitario puede ser diferente. Para
que haya una entrega total y confiada no debe haber miedo en la conciencia. Si lo hay lo convertirá en
una psicología que necesitará algún intermediario para entregarse, para confiar y no podrá confiar en
la vida misma. Esto se traduce en ideales, ideas, guías, fe. Si hay miedo, hay conflicto, entonces
Sagitario lleva la energía a un nivel superior donde las fuerzas encontradas se disuelven y reaparece la
confianza , la entrega total. Ese nivel superior es un plano muy mental al que se llega por abstracción.
Por todo esto el idealismo es una de las características fundamentales del Sagitario.
Físicamente se lo ve como una persona muy confiada, muy optimista que trasluce una
sensación de abundancia y expansión. Sus gestos son amplios. Hay un dinamismo pero
desde la abundancia, jocoso, alegre. Son personas muy sociables. Ellos disfrutan de la actividad física,
el deporte y la naturaleza, los animales. Acá se revela la amplitud de Sagitario que va desde el deporte
hasta la naturaleza. Los viajes son un campo por excelencia de Sagitario y se extienden desde el
contacto con lo natural hasta lo filosófico, lo metafísico. Acá también se ve la amplitud del signo. El
Sagitariano es un explorador y conquistador, pero no desde la conquista militar, sino desde la
sensación de explorar territorios nuevos y distantes. Ama lo distante porque lo incluye. Pretende
abarcar los dos polos en su expansión y amplitud que lo caracteriza. Amará la sensación de estar
cargado de energía y que el mundo en su vastedad se abre a él, y que él lo recorrerá. Habíamos dicho
que por lo común Sagitario pone mucha energía en ciertos ideales y principios. Pero no es lo mismo
estar en contacto con el movimiento cósmico que creer que se posee la verdad absoluta y por eso se
tiene tanta confianza. Este tipo de Sagitario si bien es agradable, generoso y simpático, manifiesta de
pronto ciertas ideas absolutamente rígidas y convicciones que no serán cambiadas por nadie y por
nada. Y mira todo a través de estas ideas. Entonces va a tratar de convencer a los demás de la bondad
de las ideas rectoras a las que se ha entregado. Y a su vez tiene la tendencia a juzgar desde su
posición, ponerse en papel del juez que sabe cual es el criterio exitoso para vivir. Se produjo el
conflicto, se solucionó a través de ideas superiores rectoras, y a partir de estas se juzga el entorno.
Otro mundo claramente sagitariano es el de lo religioso. 0 sea el mundo trascendente. La conciencia
se ubica entre éste (la fecha) y el mundo preconciente (el caballo), se corresponde con el sacerdote
que es intermediario entre el mundo superior e inferior. De ahí se deducen normas, principios éticos,
se convierte a los demás al propio sistema de creencias. Sagitario busca los principios éticos, lo que
regula la conducta. Es posible encontrarse con sagitarios dogmáticos y fanáticos que tienden a
imponer sus ideas a alto costo porque están convencidos que esa sea la verdad y eso debe ser seguido
por los demás y el hecho de desviarse de allí implica correr peligro. Es curioso que ocurra esto con una
energía tan bondadosa, abundante y generosa (ej: el típico pastor protestante o líder sectario). Este
tipo de Sagitario puede llegar a ser muy despiadado. Es una persona bonachona, afectuosa,
comprensiva, toquetona. Cuando Sagitario nos toca, está muy en lo mental. Es evidente que se
produjo ese desplazamiento, porque sino estaría abrazando a todo el mundo con esa compulsión
entusiasmante, de contagio y de contacto. Mentalmente, su cualidad básica es la capacidad de
síntesis. Hay una profunda ligazón entre mente y corazón, o sea sabiduría, capacidad de comprensión,
integrando todos los planos de la realidad.

Centro Quirón – [email protected] . www.centroquiron.es.tl

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