ALIMENTACION Y NUTRICION
TEMA: Alimentación y nutrición en madres
gestantes
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Contenido
RESUMEN............................................................................................................1
1. INTRODUCCIÓN..............................................................................................2
2. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA............................................................................4
2.1. CONCEPTOS BÁSICOS............................................................................4
Alimentación..................................................................................................4
Nutrición.........................................................................................................4
Embarazo.......................................................................................................4
3. ACCIONES TEMPRANAS PARA LA MUJER EMBARAZADA........................5
3. 1. Captación temprana..................................................................................5
3.2. Atención temprana del embarazo..............................................................6
4. FISIOLOGÍA......................................................................................................7
4.1. Importancia del estado nutricional inicial...................................................7
5. El estado nutricional..........................................................................................9
5.1 ¿Cómo se sabe si el estado nutricional es adecuado o no?......................9
5.2 Adaptación psicológica a la nueva situación............................................14
6. NECESIDADES DE NUTRIENTES................................................................16
6.1 Energía......................................................................................................16
6.2 Macronutrientes........................................................................................18
6.3 Vitaminas...................................................................................................20
6.3.1 Liposolubles:.......................................................................................20
6.3.2 Hidrosolubles:.....................................................................................22
6.4 Minerales...................................................................................................24
7. PRECAUCIONES RELACIONADOS CON LA ALIMENTACIÓN.....................26
8. GUÍA PRÁCTICA: TABLAS Y MENÚS...........................................................27
CONCLUSIONES............................................................................................29
BIBLIÓGRAFIA...................................................................................................30
RESUMEN
La alimentación tiene un papel fundamental en el desarrollo del futuro bebe
durante el embarazo y la lactancia. Inmediatamente después de la
concepción, el organismo materno inicia una serie de procesos fisiológicos,
bioquímicos y metabólicos de adaptación que requieren el incremento de las
necesidades nutricionales para la gestación y lactancia. El no cubrir estas
necesidades nutricionales se relaciona a problemas de prematuridad y
morbimortalidad neonatal. Se espera que la información sobre las pautas
dietéticas para la gestante expuestas en este artículo sea de utilidad a los
profesionales de la salud, para una adecuada orientación a la gestante.
1. INTRODUCCIÓN
La gestación o embarazo es un proceso fisiológico de enorme trascendencia, ya que
permite la supervivencia de la especie y a su vez presenta también una trascendencia
nutricional, porque para la formación del nuevo ser es preciso un aporte de nutrientes
que deben ser adecuados en cantidad, calidad y suministrados a lo largo del embarazo,
de tal modo que en el desarrollo del bebé puedan expresarse con toda la potencionalidad
genética existente.
Hoy en día nadie duda de la importancia que tiene una alimentación adecuada sobre el
curso del embarazo y sobre el desarrollo del feto. Pero, ¿cómo podemos saber si se está
en "condiciones" para llevar a cabo una gestación sin problemas nutricionales? Para
responder a esta pregunta, primero tenemos que tener claro cuáles son las necesidades
que hay que satisfacer y, además, conocer el estado físico de la mujer antes y durante el
embarazo.
También hay que conocer que un mal estado nutricional materno puede ocasionar
problemas de prematuridad y mortalidad fetal, y que los estados de obesidad también
pueden resultar peligrosos para la salud del futuro bebé.
A lo largo de estas páginas, hemos desarrollado una serie de puntos en los que
explicamos todas esas cuestiones que toda futura madre debería conocer sobre la
nutrición durante el embarazo.
• El buen estado nutricional inicial de la gestante es de suma importancia para un
óptimo desarrollo del embarazo.
• Debemos asegurar que el médico supervisa adecuadamente nuestro estado
nutricional
• Es importante conocer los cambios fisiológicos relacionados con la nutrición
para así poder adecuar la alimentación a la nueva situación.
• Debemos conocer las necesidades en macro y micronutrientes, para que la
dieta sea equilibrada y no se produzcan carencias ni excesos.
• No debemos dejarnos llevar por viejas creencias (hay que comer por dos) y
debemos tener especial precaución con ciertas pautas (alcohol, tabaco, ayunos,
vegetarianismo, etc.) que pueden perjudicar seriamente a nuestro futuro hijo
Y para que no todo sea teoría incluimos una pequeña Guía Práctica, con tablas y menús
que te ayudarán a establecer tu propia dieta y una página de Enlaces a otros sitios de
Internet donde podrás encontrar mucha más información sobre la alimentación en este
periodo tan especial de tu vida.
2. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
2.1. CONCEPTOS BÁSICOS
Alimentación
Alimentación es la ingestión de alimento por parte de los organismos para
proveerse de sus necesidades alimenticias, fundamentalmente para conseguir
energía y desarrollarse.
Nutrición
La nutrición consiste en la incorporación y la transformación de materia y
energía para que los organismos puedan llevar a cabo tres procesos
fundamentales: mantenimiento de las condiciones internas, desarrollo y
movimiento, manteniendo el equilibrio homeostático del organismo a nivel
molecular y microscópico.
Embarazo
El embarazo o gravidez (de grávido, y este del latín gravĭdus)12 es el
período que transcurre entre la implantación del cigoto en el útero, hasta el
momento del parto, en cuanto a los significativos cambios fisiológicos,
metabólicos e incluso morfológicos que se producen en la mujer
encaminados a proteger, nutrir y permitir el desarrollo del feto, como la
interrupción de los ciclos menstruales, o el aumento del tamaño de las
mamas para preparar la lactancia. El término gestación hace referencia a los
procesos fisiológicos de crecimiento y desarrollo del feto en el interior del
útero materno. En rigor, y bien expresado, la gestación se refiere al
desarrollo del feto y el embarazo se refiere a los cambios en la mujer que lo
hacen posible, aunque en la práctica muchas personas utilizan ambos
términos como sinónimos.
3. ACCIONES TEMPRANAS PARA LA MUJER
EMBARAZADA
3. 1. Captación temprana
Durante el embarazo la mujer se encuentra más vulnerable que en cualquier otra etapa
de su vida, por ello es muy importante que desde el inicio reciba todos los cuidados y la
atención en salud y nutrición necesarias para prevenir riesgos y lograr un parto seguro.
A estos cuidados especiales se le conocen como “Atención Prenatal”.
Muchas mujeres embarazadas, en especial madres primerizas y adolescentes, pasan
desapercibidas por la familia, los trabajadores de salud y la comunidad. La falta de
atención prenatal desde el inicio del embarazo puede tener consecuencias graves y
afectar el bienestar del niño en formación.
El personal de salud puede identificar a las mujeres embarazadas de una comunidad en
diferentes momentos, por ejemplo durante:
• La consulta en los servicios de salud.
• Las sesiones de monitoreo de crecimiento de sus otros hijos.
• Las visitas domiciliarias.
La captación también puede lograrse durante la realización de actividades de la vida
diaria como, por ejemplo, cuando las mujeres realicen las compras del hogar, al lavar la
ropa, durante las reuniones de la iglesia, en las actividades recreativas de la comunidad
y demás momentos en los que se tenga contacto con ellas.
Cualquier momento es oportuno para que el personal de salud identifique a
mujeres embarazadas para integrarlas a la atención prenatal, tan pronto como le
sea posible.
3.2. Atención temprana del embarazo
Ésta se logra cuando las madres son captadas en el momento oportuno. Es común
que las madres no completen sus controles durante el embarazo; por ello, es
importante que durante la captación aclare a la madre a dónde debe dirigirse para
recibir sus cuidados prenatales, también debe ayudarla a identificar posibles
soluciones para vencer las barreras que impiden que asista a sus controles.
La atención temprana en el embarazo es importante porque:
• Promueve la salud de la madre y del niño durante el embarazo y después del
nacimiento.
• Permite detectar riesgos para evitar complicaciones al inicio del embarazo.
• Se ajusta o se inicia la suplementación con hierro y ácido fólico para proteger la salud
de la mujer embarazada y del niño.
• Se educa a la madre y a la familia sobre los cuidados especiales y la alimentación
adecuada que requiere el período de embarazo.
• Se orienta a la madre y la familia sobre cómo prepararse en caso de complicaciones
4. FISIOLOGÍA
4.1. Importancia del estado nutricional inicial
El embarazo va acompañado de una serie de cambios fisiológicos que son adaptaciones
para garantizar el éxito del mismo. Un aspecto muy importante es la fertilidad tanto de
la mujer como del hombre.
En ambos casos, la malnutrición aguda provoca casos de infertilidad. En el caso de los
hombres, la malnutrición viene asociada a pérdidas o falta de algunos nutrientes como el
zinc o el yodo, pero también se ha descrito casos de infertilidad asociados a bajo peso y
a obesidad (Martini AC, 2012; Eisenberg ML, 2014). Hoy en día, dado el aumento de la
prevalencia de la obesidad en todo el mundo, estos casos de infertilidad son cada vez
más frecuentes.
Por otro lado, la malnutrición en mujeres adolescentes provoca un retraso en la
menarquía y una instauración del ciclo menstrual irregular, afectando así a la madurez
sexual. Al igual que en el caso de los hombres, en las mujeres también se dan casos de
infertilidad en casos de bajo peso y obesidad (Pantasri T, 2014; Lamas C, 2008) y por
falta de nutrientes como hierro, piridoxina y a la pérdida de tejido graso. Es conocido
que cuando se producen pérdidas de peso, como consecuencia de realizar determinados
regímenes de adelgazamiento o en situación de anorexia nerviosa, van asociadas a
amenorrea (pérdida de la menstruación) y de infertilidad, habiéndose indicado que
cuando el índice de masa corporal (IMC) es de 18, tan sólo un 15% de las mujeres que
lo presentan tienen capacidad fértil (Mataix, 2009).
Casos similares se producen como consecuencia de la práctica excesiva de ejercicio
físico (gimnastas de élite o atletas en general), que se someten a dietas muy restrictivas
en algunos nutrientes. Situaciones de precariedad socioeconómica, con sucesos de
hambre mantenida, también pueden ocasionar la pérdida de la menstruación.
Otros casos de malnutrición (generalmente relacionadas con la mala práctica
alimentaria) no alcanzan el nivel de gravedad suficiente para impedir la concepción,
pero sí influye en el desarrollo fetal, con alteraciones, malformaciones y, en ocasiones,
puede llegar a provocar abortos.
En cualquier caso, es evidente que la alimentación y la gestación están muy ligadas en
el curso de un embarazo normal. Desde el comienzo del embarazo, la mujer demanda
abundancia de alimentos. Este hecho se denomina hiperfagia y suele durar los dos
primeros tercios de la gestación, (a veces en las primeras semanas y debido
probablemente a la sensación de malestar, la ingesta disminuye), con lo que se inicia el
proceso de acumulación de reservas energéticas. Es muy importante que la reserva de
energía se lleve a cabo de una forma nutricionalmente adecuada para compensar las
necesidades madrehijo, y así evitar situaciones que puedan alterar el normal desarrollo
de un embarazo. Y de que esto sea así, se ocupan las diferentes adaptaciones
metabólicas y fisiológicas propias de la gestación.
De todo esto se desprende que durante el embarazo hay que tener en cuenta la
alimentación como un factor más para garantizar el buen desarrollo del bebé y que una
mala nutrición no beneficia a nadie e incluso puede ocasionar problemas tanto a la
madre como al futuro bebé. Hay investigaciones que demuestran que la carencia en
determinadas vitaminas y sobre todo en ácido fólico sí que tiene impacto sobre el
desarrollo de malformaciones congénitas del tubo neural y que es necesaria su
suplementación en caso de que no se lleguen a los requerimientos establecidos (Kondo
A, 2013; Das JK, 2013).
5. El estado nutricional
5.1 ¿Cómo se sabe si el estado nutricional es adecuado o
no?
Que un buen estado nutricional es importante para un óptimo desarrollo de embarazo ha
quedado patente en el epígrafe anterior (importancia del estado nutricional), por lo
tanto, el control y seguimiento del estado nutricional de la mujer durante la gestación,
también.
Como ya se ha comentado anteriormente, IMC inferiores a 18 producen una
disminución de la fertilidad de la mujer, por tanto, para mejorar la fertilidad y el estado
materno previo al embarazo, se recomienda coger peso. En mujeres con obesidad
(IMC>30) con problemas con la fertilidad documentados es recomendable acudir a su
especialista. El IMC se calcula: peso (kg) / talla2 (m)
Tabla 1. Clasificación del IMC (índice de masa corporal).
IMC
<18,5 Peso insuficiente
18,5-24,9 Normo peso
25,0-26,9 Sobrepeso I
27,0-29,9 Sobrepeso II
30,0-34,9 Obesidad I
35,0-39,9 Obesidad II
40,0-49,9 Obesidad III (mórbida)
>50 Obesidad IV (extrema)
Mataix, 2009.
• ¿Quién controla el estado nutricional?
Habitualmente el encargado del control nutricional es el especialista en nutrición
(endocrino-nutriólogo) y el número de visitas durante un embarazo normal suele ser
de una vez por trimestre. El especialista debe variar la pauta si hay razones clínicas
que lo justifican.
• ¿Cómo se controla?
Lo primero que hace el especialista en nutrición es:
La historia de la gestante. Esta historia se realiza en la primera visita al médico y al
final de la misma éste tiene que conocer los siguientes aspectos:
• Antecedentes familiares
• Edad
• Situación socio-económica
• Factores que influyan en hábitos dietéticos: religión, costumbres, raza...
• Antecedentes de enfermedad, drogadicción, tabaquismo...
• Otros factores: consumo de fármacos con asiduidad, regímenes dietéticos,
etc.
• Número total de embarazos, intervalos entre ellos
• Resultado de anteriores embarazos
• Enfermedades congénitas y/o malformaciones
• Administración previa al embarazo de suplementos vitamínicos u otro tipo
de alimentos
• Posibles perversiones del apetito (geofagia y otros)
El siguiente paso es conocer como se alimenta la gestante, lo que se conoce
como:
Encuesta dietética.
Es muy importante conocer los hábitos alimentarios de la gestante. El objetivo es
identificar si con la alimentación habitual se cubren los requerimientos nutricionales
para la gestación, siendo una alimentación equilibrada, completa y suficiente, o por
el contrario la dieta es deficitaria en algún/os macro o micro nutrientes. Esto se suele
hacer mediante unos formularios de los que se dispone en la consulta de nutrición en
los que se debe reflejar detalladamente la comida de 3-4 días consecutivos, siendo
uno de ellos un día festivo. En este punto el objetivo es conocer la "cantidad" y
"calidad" de los alimentos que se toman diariamente, como se distribuyen durante el
día, si se sigue una dieta modificada en algún aspecto, etc.
Por último se debe hacer un:
Seguimiento de los cambios nutricionales.
En cada una de las visitas periódicas que la gestante realiza a la consulta del
especialista en nutrición, debe comentar todos los aspectos que considere anormales
o preguntar por aquellos que duda y que se relacionan de una u otra forma con la
alimentación.
Es frecuente que se den episodios de estreñimiento, gases, diarreas, vómitos,
apetencias o inapetencias por determinados alimentos, trastornos relacionados con el
abandono en la dieta de determinados alimentos y comer otros en exceso, "los
antojos", etc.
Además el médico realizará (en la primera visita y en las siguientes):
• Inspección física
Ya se ha comentado (ver necesidades en vitaminas) la importancia que tiene
mantener niveles adecuados de vitaminas y minerales durante la gestación. Muchas
carencias en estos metabolitos se pueden detectar con tan sólo una inspección ocular
del pelo, encías, posibles manchas en la piel, piel escamosa, uñas blandas o con
manchas y a veces quebradizas, labios con grietas, heridas que no cierran bien... y
un sin fin de signos, que aportan muchos datos. Si desde el comienzo del embarazo
ya se conoce una carencia es mucho más fácil resolverla o proceder adecuadamente.
En este apartado, el objetivo es diagnosticar posibles estados carenciales.
• Exploración física
El objetivo de esta exploración es controlar el proceso de ganancia de peso
durante el embarazo.
Uno de los rasgos más característicos durante el embarazo es el aumento de
peso, la ganancia de peso debe estar controlada por los médicos que realizan el
seguimiento de su embarazo, con el fin de de que el embarazo llegue a buen
término.
La ganancia de peso varía en función del peso pregestacional de la madre
(Mataix, 2009). Así, según Sunsaneevithayakul P (2014) en un estudio en Japón,
se asoció el peso pregestacional con variaciones en el aumento del peso durante
el embarazo:
• Las madres que presentaron un peso pregestacional bajo, aumentaron más de
peso durante el embarazo entre 10 y 18kg.
• En situación de peso normal previo al embarazo, el aumento del peso era
normal, entre 8 y 16kg.
• Cuando existía sobrepeso, se ganaba menos peso, entre 6 y 14kg.
• Finalmente las madres que tenían obesidad previamente al embarazo,
presentaban una ganancia entre 4 y 8kg durante el embarazo.
Se establece que la ganancia total de peso, en un embarazo normal debe estar
entre 11,900 kg y 15,900 kg.
• ¿Cómo se determina el bajo-peso, el peso-normal o el sobre-peso?
No sólo para las gestantes sino también para la población general, el índice más
utilizado es el IMC (índice de masa corporal) que es igual al peso en kg dividido
por la talla en metros elevada al cuadrado.
IMC = peso (kg) / talla2 (m)
Tabla 2. Clasificación del IMC (índice de masa corporal).
IMC
<18,5 Peso insuficiente
18,5-24,9 Normopeso
25,0-26,9 Sobrepeso I
27,0-29,9 Sobrepeso II
30,0-34,9 Obesidad I
35,0-39,9 Obesidad II
40,0-49,9 Obesidad III (mórbida)
>50 Obesidad IV (extrema)
(Mataix, 2009)
Actualmente, además de este parámetro, se valora también la edad. Se ha
comprobado que son embarazos de mayor riesgo nutricional los de mujeres
mayores de 35 años y adolescentes menores de 18.
Otras medidas que ayudan en el control del estado nutricional son la medida del
pliegue tripcipital y circunferencia del brazo. Estas mediciones dan idea de la
evolución del estado nutricional, independientemente del aumento global de
peso que, a veces, puede enmascarar una posible pérdida de peso materno. Por el
contrario, un posible edema, sobre todo al final del embarazo, también puede
enmascarar estas medidas.
Por todo esto se recomienda hacer todas estas medidas al inicio del embarazo y
en las sucesivas consultas de forma que se pueda hacer un seguimiento
adecuado.
5.2 Adaptación psicológica a la nueva situación
Una de las características más significativas de un embarazo es la ganancia de peso. Es
de todos conocido que cuando se ganan entre 11 y 16 kg de peso, se sufren una serie de
trastornos patentes: cansancio, dificultad al respirar, dificultad para caminar, etc.
También se producen otras alteraciones de carácter latente, que tardan más tiempo en
salir a la luz. Por ejemplo, se altera la función renal, la capacidad pulmonar y el ritmo
cardiaco.
¿Qué ocurre durante el embarazo?
Durante el embarazo se producen una serie de adaptaciones del metabolismo todas ellas
dirigidas a una mejor utilización de los nutrientes por parte de la madre y del feto.
Las adaptaciones que se producen en el organismo de la gestante son las siguientes:
1. Gastrointestinales: Se da un aumento en la capacidad de absorción intestinal,
como consecuencia de las demandas maternas y fetales. Pueden aparecer vómitos,
nauseas... Otras veces aumenta el apetito. Son frecuentes los antojos, las variaciones
en las apetencias alimentarias. Suelen aparecer sensaciones de ardor en el estómago.
2. Cardiovasculares: hay una adaptación circulatoria por la placenta, a la cual, se
derivan entre 500-1000mL/min de sangre. También se produce una disminución de
presión arterial y un aumento del gasto cardiaco, es decir, se bombea más cantidad
de sangre que en una situación de normalidad. Además, también se aumenta la
frecuencia cardiaca (de75 a 85 latidos por minuto).
3. Pulmonares: se aumenta el consumo de oxígeno y por ello, aumenta la eficacia
del intercambio de gases en los pulmones y el volumen de aire en cada inspiración.
4. Volumen y composición sanguíneos: El volumen sanguíneo se expande en un
50% lo que redunda en un descenso en los niveles de hemoglobina, albúmina y
vitaminas hidrosolubles, mientras que aumentan las liposolubles y determinadas
fracciones lipídicas. También aumenta el número de eritrocitos o glóbulos rojos en
un 20%, aumento de la cantidad de agua corporal, en parte debido a una mayor
absorción de agua en el colon y de reabsorción renal de sodio.
5. Renales: Con el aumento del volumen sanguíneo aumenta la velocidad de
filtración del glomérulo y también aumenta la retención de iones y agua
(4-6 litros).
6. Cambios metabólicos: aumento de la capacidad de oxidar ácidos grasos y
glicerol para aumentar la disponibilidad de glucosa (azúcar), aumento de la
disponibilidad de aminoácidos para el desarrollo del feto, aumento en la
disponibilidad de glucosa.
6. NECESIDADES DE NUTRIENTES
¿Es necesario un mayor aporte nutricional durante el embarazo?
Determinar las necesidades y requerimientos de nutrientes en una persona no es fácil. El
método más fiable para hacer esta valoración, consiste en inducir un déficit, bajo
estricto control médico, y luego aportar cantidades del nutriente hasta conseguir elevar
los niveles a los normales del individuo. Este método no parece éticamente aceptable
para la población gestante. De forma que los requerimientos y recomendaciones se han
establecido mediante estimaciones indirectas. Es decir, se determinan las carencias que
aparecen a lo largo del embarazo y que se evidencian mediante las comprobaciones
analíticas de rutina.
Además se asume que la capacidad de absorción y utilización de nutrientes se mantiene
constante durante todo el periodo de gestación, lo que puede no ser cierto para algunos
nutrientes.
Con estas limitaciones, las recomendaciones generales en macro y micronutrientes se
explican en las siguientes páginas:
6.1 Energía
El coste energético durante todo el periodo de la gestación está calculado entre
75.000 y 80.000 kcal, lo que aumenta las necesidades en unas 150 kcal diarias en el
primer trimestre del embarazo y en 350 kcal en los trimestres restantes. Parte de esta
energía es almacenada en forma de depósitos de grasa que constituyen un
mecanismo de protección del feto frente a un posible estado de déficit al final de la
gestación o durante la lactancia.
La cantidad de energía adicional que se estima para mujeres gestantes en las DRI
estadounidense (Dietary Reference Intake) se muestran en la siguiente tabla:
Tabla 3. Ingesta energética de referencia para mujeres moderadamente activas
gestantes.
Requerimientos energéticos
(Kcal/día)
Mujer gestante 14-18 años*
1º trimestre 2368
2º trimestre 2708
3º trimestre 2820
Mujer gestante 19-50 años**
1º trimestre 2403
2º trimestre 2743
3º trimestre 2855
* Requerimiento de energía (RE) de gestante adolescente más cambio en el gasto
energético total (GET) más deposición gestacional de energía.
**RE de gestante adulto más cambio de GET más deposición energética de energía.
Mataix, 2009.
Hay que destacar, que las necesidades energéticas varían en función de la actividad
física.
6.2 Macronutrientes
Proteínas: El desarrollo de los tejidos maternos y fetales exige un suplemento
proteico en la alimentación de la gestante, el cual es difícil de precisar dado que los
distintos métodos usados ofrecen resultados diferentes. Los valores considerados
como ingestas recomendadas obligan a tener en cuenta:
1. Cantidad de proteína depositada en el desarrollo fetal, formación de la
placenta, y el aumento de los tejidos de la propia gestante como el útero, el
pecho, sangre e incluso el tejido adiposo.
Aunque la deposición proteica es distinta a lo largo del periodo gestacional, va
aumentando a medida que se avanza en el embarazo. Las recomendaciones de
la ingesta proteica solo incluyen un valor que engloba toda la gestación.
2. Variabilidad individual por la diferencia de tamaños corporales de las
gestantes.
3. Eficacia metabólica del organismo de la mujer gestante, necesaria para
convertir la proteína de la dieta en estructuras corporales.
Teniendo en cuenta estos hechos, se recomienda un aumento de 25g de proteína/día
sobre la cantidad recomendada para una mujer no gestante (según las Dietary
Reference Intake de EEUU) y de 15g/día en las recomendaciones españolas (Mataix,
2009). Al día, la ingesta total sería de unos 71g/día (Dietary Reference Intakes for
Energy, Carbohydrate, Fiber, Fat, Fatty Acids, Cholesterol, Protein, and Amino
Acids, 2002)
En general, la ingesta real de proteínas en la alimentación cotidiana habitual supera
siempre las ingestas recomendadas, lo que hace que casi nunca haya problemas de
desnutrición proteica.
Hidratos de Carbono: Son conocidas las situaciones de hipoglucemia durante el
embarazo sobre todo después de periodos de ayuno. Se atribuyen a que la glucosa es
un compuesto que atraviesa la placenta con mucha eficacia y, aunque el proceso de
gluconeogénesis (producción de glucosa a partir de las reservas de grasa) aumenta
durante la gestación, no es suficiente para compensar la transferencia de glucosa al
feto (E. Herrera, M.A. Lasunción). También se ha observado una resistencia
insulínica para evitar una reducción aún mayor de la glucemia, que sería mal
tolerada por el feto.
Esta situación de déficit de glucosa se puede solucionar con una buena distribución
de alimentos ricos en carbohidratos en las diferentes comidas.
Se recomienda una ingesta de hidratos de carbono de 175g/día (Dietary
Reference Intakes for Energy, Carbohydrate, Fiber, Fat, Fatty Acids, Cholesterol,
Protein, and Amino Acids, 2002). Los alimentos que contienen azúcares de
absorción lenta o azúcares complejos son: pan, pasta, arroz, legumbres, harinas,
patata. Por otro lado, están los azúcares de absorción rápida o azúcares simples, que
serían: dulces, repostería, caramelos, refrescos azucarados. Es preferible elegir
alimentos ricos en azúcares complejos y repartir su ingesta a lo largo del día con el
fin de evitar posibles hipoglucemias.
Otra fuente de azúcares de absorción rápida es la fruta. En este caso, no solo hay que
fijarse en tomar alimentos que se absorban lentamente sino que sean alimentos que
aporten los nutrientes necesarios para cubrir las necesidades de las gestantes, ya que
la fruta también es una fuente rica en fibra, vitaminas y minerales.
Lípidos: Durante el embarazo aumentan los ácidos grasos libres, triglicéridos,
colesterol total y fosfolípidos, debido a cambios en el metabolismo del hígado y del
tejido adiposo. Esto coincide con elevadas necesidades de estos nutrientes para la
formación de las membranas celulares en el feto.
En la primera mitad del embarazo hay una tendencia a mayor consumo de alimentos
ricos en carbohidratos y lípidos, que permiten la síntesis y depósito de grasa. En la
segunda mitad, se reduce la ingesta de alimento, existe una resistencia periférica a la
insulina y los cambios hormonales favorecen la utilización de las grasas acumuladas.
Las recomendaciones de lípidos en el embarazo se mantienen igual que en la
población general. Su ingesta debe representar el 30-35% del valor calórico total
siendo de elección los alimentos ricos en grasa de calidad como el aceite de oliva, el
pescado azul o los frutos secos.
6.3 Vitaminas
6.3.1 Liposolubles:
Vitamina A (retinol). Es necesaria en mayor cantidad para el desarrollo fetal, la
formación del calostro, la síntesis de hormonas ligadas a la gestación y la
constitución de depósitos hepáticos para la lactancia. Aunque los niveles de retinol
en el plasma de las gestantes disminuyen, no se considera patológico debido a que se
relaciona con una mayor acumulación en el hígado.
Las recomendaciones establecen una ingesta de 70mg diarios para mujeres gestantes
mayores de 18 años. Una suplementación mayor puede ser peligrosa ya que existe el
riesgo de alteraciones teratógenas (malformaciones en e feto) por suplementos
elevados en vitamina A (Mataix, 2009).
• Fuentes: Vísceras de animales, perejil, espinacas, zanahorias, mantequilla,
aceite de soja, atún y bonito, huevos y quesos.
Vitamina D (calciferol). La ingesta recomendada para esta vitamina son las mismas
que para mujeres no gestantes sea cual sea su edad, 5mg/día. Esta cantidad es
suficiente para facilitar la deposición de calcio en el feto.
• No hay que olvidar que la fuente principal de esta vitamina es la luz solar
por lo que, con una exposición regular al sol, se pueden aportar cantidades
suficientes.
Vitamina E (tocoferol): las ingestas adecuadas de vitamina E son idénticas para
mujeres gestantes y no gestantes, concretamente 15mg/día (Dietary Reference
Intakes for Energy, Carbohydrate, Fiber, Fat, Fatty Acids, Cholesterol, Protein,
and Amino Acids, 2002 y Mataix, 2009)
• Fuentes: Aceite de girasol, aceite de maíz, germen de trigo, avellanas,
almendras, coco, germen de maíz, aceite de soja, soja germinada, aceite de
oliva, margarina, cacahuetes y nueces.
Vitamina K: se recomienda una ingesta de 75µg/día en mujeres menores de 18 años
y de 90µg/día para edades superiores.
• Fuentes: Se encuentra en las hojas de los vegetales verdes y en el hígado de
bacalao, pero normalmente se sintetiza en las bacterias de la flora intestinal.
6.3.2 Hidrosolubles:
Vitamina B 1 (tiamina)y vitamina B 2 (riboflavina): el aumento importante de
0,4mg/día en gestantes de edad inferior a 18 años y de 0,3mg/día en edades
superiores en el caso de la vitamina B1, cubre las necesidades maternas y de
crecimiento fetal, aun con el aumento energético que se estima en la gestación. Las
mismas consideraciones se aplican a la vitamina B2 (Mataix, 2009).
Sin embargo en las recomendaciones estadounidenses, se recomienda una ingesta de
1,4mg/día tanto de vitamina B1 como de B2 (Dietary Reference Intakes for Energy,
Carbohydrate, Fiber, Fat, Fatty Acids, Cholesterol, Protein, and Amino Acids,
2002).
Es decir, no existe un consenso internacional sobre los requerimientos de estas
vitaminas en las gestantes.
• Fuentes vitamina B1: Levadura de cerveza, huevos enteros, cacahuetes,
otros frutos secos, carnes de cerdo o de vaca, garbanzos, lentejas, avellanas y
nueces, vísceras y despojos cárnico y ajos.
• Fuentes vitamina B2: Vísceras y despojos cárnicos, levadura de cerveza,
germen de trigo, almendras, coco, quesos grasos, champiñones, mijo, quesos
curados y semicurados, salvado, huevos y lentejas.
Vitamina B6 (piridoxina). Se recomienda una ingesta de 1,9mg/día (Dietary
Reference Intakes for Energy, Carbohydrate, Fiber, Fat, Fatty Acids, Cholesterol,
Protein, and Amino Acids, 2002).
• Fuentes: Sardinas y boquerones frescos, nueces, leguminosas, carne de
pollo, atún y bonito frescos o congelados, avellanas, carne de ternera o cerdo
y plátanos.
Ácido fólico: el elevado crecimiento que conlleva el desarrollo fetal exige un gran
suplemento de esta vitamina para la síntesis de ADN. A este hecho se le añade el
mantenimiento de los depósitos maternos de ácido fólico, de tal modo que la
suplementación es de 600mg/día. De hecho, la gestación aumenta la deficiencia de
ácido fólico en poblaciones o individuos con ingestas bajas de esta vitamina.
El aspecto más destacado de la suplementación con ácido fólico es que su aporte
debe realizarse adecuadamente incluso antes de la concepción (8-10 semanas
previas) para asegurar unos aceptables niveles maternos. Además el periodo más
crítico para el cierre del tubo neural tiene lugar durante los primeros 28 días de
gestación, por tanto para evitar posibles defectos en el cierre es necesario asegurar
un adecuado aporte previamente (Dietary Reference Intakes for Energy,
Carbohydrate, Fiber, Fat, Fatty Acids, Cholesterol, Protein, and Amino Acids,
2002; Mataix, 2009 y OMS, 2006).
• Fuentes: se encuentra en casi todos los alimentos independientemente de su
procedencia, animal o vegetal. Los alimentos más ricos en ácido fólico son:
levadura de cerveza, verdura de hoja oscura (acelgas, y escarola), legumbres,
cereales integrales y germinados, ostras, salmón, mejillones, fresas y
fresones, avellanas y almendras.
Vitamina C (ácido ascórbico). Esta vitamina actúa como antioxidante. Se
recomienda una ingesta de 85mg/día (Dietary Reference Intakes for Energy,
Carbohydrate, Fiber, Fat, Fatty Acids, Cholesterol, Protein, and Amino Acids,
2002).
• Fuentes: Cítricos, pimientos, kiwis, fresas, caquis, frambuesas, sandía,
brécol, coles de Bruselas, patatas y calabazas.
6.4 Minerales
Calcio y Fósforo. El metabolismo de estos minerales está muy relacionado con el
metabolismo de la hormona paratiroidea y la vitamina D.
El recién nacido tiene una cantidad de calcio corporal de aproximadamente 30g,
habiendo sido depositado la mayor parte del mismo durante el tercer trimestre de la
gestación, calculándose que el feto presenta durante ese periodo una retención de
alrededor de 250mg/día.
A pesar de lo dicho, la absorción del calcio aumenta durante la gestación hasta el
punto de que hay autores que cifran ese aumento en un 50% hacia la mitad de la
gestación. Esta adaptación fisiológica se explica por el aumento en la producción
renal de vitamina D3.
El calcio extra absorbido durante la primera fase del embarazo parece almacenarse
en el hueso materno y será movido durante el tercer trimestre de gestación en
beneficio del feto.
Los niveles de calcio iónico son mantenidos durante toda la gestación en los niveles
necesarios, gracias al equilibrio que establecen la PTH (paratohormona) y la
vitamina D. Ambos actúan conjuntamente para aumentar la absorción intestinal, la
reabsorción ósea y los niveles totales de calcio circulante. Con todo esto se consigue
cuidar los depósitos de la madre y aumentar la disponibilidad para el feto, que
durante la última etapa del embarazo consume del orden 250mg/día. Las
recomendaciones establecen la ingesta de calcio en 1300mg/día para menores de 18
años y 1000mg/día para edades superiores a 18 años en estado de gestación (Dietary
Reference Intakes for Energy, Carbohydrate, Fiber, Fat, Fatty Acids, Cholesterol,
Protein, and Amino Acids, 2002 y Mataix, 2009).
Por otro lado el fósforo, se recomienda una ingesta igual que en las mujeres no
embarazadas, 700mg/día (Dietary Reference Intakes for Energy, Carbohydrate,
Fiber, Fat, Fatty Acids, Cholesterol, Protein, and Amino Acids, 2002).
Fuentes de calcio: Productos lácteos (leche entera, yogures y quesos), salmón,
sardinas, grano de soja, levadura de cerveza, semilla de sésamo, almendras,
germinados, algas, col rizada y berza.
Fuentes de fósforo: leche, carne, pescado, cereales, legumbres y frutos secos.
Hierro. El hierro es, junto con el ácido fólico y detrás de éste, el nutriente que
mayores requerimientos presenta en la gestación, de tal modo que la cantidad extra
recomendada es de 12mg para mujeres gestantes menores de 18 años y de 9mg en
edades superiores, alcanzando así una ingesta recomendada de 27mg en todos los
casos.
Es importante señalar que, durante el periodo de gestación, la capacidad de
reabsorción de hierro por parte del intestino aumenta aproximadamente entre en 10 y
50% o más en el último trimestre, aun así la cantidad recomendada debe asegurar
una cantidad de hierro absorbido de 3mg.
Hoy en día, es común que las mujeres en edad fértil, sobre todo de sociedades
desarrolladas, tengan reservas muy pequeñas de hierro. Por este motivo, necesitan
con frecuencia aportes externos, al no ser posible cubrir las necesidades totales de
hierro con la cantidad procedente de la dieta.
Combinar los alimentos ricos en hierro con vitamina C aumenta la absorción del
hierro.
• Fuentes: Carne de ternera, sardinas, huevos, fruta seca
(especialmente los higos, las ciruelas y los albaricoques), almendras,
levadura de cerveza, cacao, pan integral, germinados, remolacha, brécol,
verduras de hoja verde y algas.
Zinc. La importancia del cinc en la gestación se encuentra, no sólo en su papel
fisiológico en el crecimiento y desarrollo del feto, sino en que varios estudios
indican que la ingesta de cinc es insuficiente y que incluso se ha relacionado con
niños a término de bajo peso.
Las necesidades fetales de cinc son más elevadas en la última parte de la gestación,
el mineral es esencial desde la primera parte del embarazo por tanto hay que las
recomendaciones establecen una ingesta de cinc de 12mg/día para menores de 18
años y de 11mg/día para edades superiores.
• Fuentes: principalmente en ostras y en menor proporción en crustáceos,
moluscos (almejas, mejillones, etc.), carnes rojas, hígado y leguminosas.
7. PRECAUCIONES RELACIONADOS CON LA ALIMENTACIÓN
La información nutricional previa y durante el embarazo es de gran importancia por su
influencia en el desarrollo del futuro bebé y de la madre. Por este motivo, hemos creado
esta sección. Gran parte de la información que aquí encontrarás es conocida, aunque no
por ello menos relevante.
A grandes rasgos damos un repaso a los suplementos dietéticos, cada vez más en
desuso. Marcamos unas pautas para que las gestantes vegetarianas estén atentas a los
posibles peligros de una alimentación limitada en proteínas de origen animal.
Desaconsejamos los ayunos en este período de la vida de una mujer, así como el uso
indiscriminado de medicamentos (excepto bajo prescripción de su ginecólogo), el
tabaco y el alcohol.
8. GUÍA PRÁCTICA: TABLAS Y MENÚS
En esta sección aportamos algunos elementos que pueden ayudar a establecer una dieta
equilibrada, racional y completa para la gestante.
8.1 Tabla de pesos netos de las raciones individuales de alimento para gestantes-
lactantes:
8.2 Menú tipo que puede orientar para organizar la dieta durante el
embarazo:
Se recomienda: utilizar aceite de oliva, no cocinar con frituras ni salsas complejas
(natas y derivados), y complementar el almuerzo y la cena evitando repetir alimentos
en el mismo día.
CONCLUSIONES
En este punto (si se han leído los apartados anteriores) parece bastante evidente que
no es necesario comer por dos, ya que el organismo se adapta a la nueva situación de
forma natural. Pero... ¿qué pasa con los suplementos alimenticios?
Es común que en la gestación se tomen suplementos alimenticios de vitaminas y
minerales. En muchas ocasiones se recomiendan porque la pérdida de buenos
hábitos alimentarios (dieta Mediterránea) conlleva que la ingesta de algunos
nutrientes sean deficitarias.
En la actualidad la pérdida de hábitos alimentarios conlleva una disminución en el
consumo de: frutas, verduras frescas, legumbres y frutos secos.
Por otro lado, se ha aumentado el consumo de otros alimentos ricos en grasas como:
carnes rojas y productos industriales (comidas precocinadas, bollería industrial,
etc.).
Dado la disminución en el consumo de frutas y verduras, la ingesta de
micronutrientes como vitaminas y minerales puede verse disminuida, siendo
necesaria su suplementación. Esta suplementación debe ser controlada por su
especialista, siempre recomendándose en situación de déficit. Estas carencias se
pueden identificar hoy en día de una manera sencilla, tan solo es necesario realizar
una analítica con determinación de vitaminas.
A pesar de que la suplementación se utilice de forma común en las embarazadas, la
administración en cantidades muy elevadas, como de cien a mil veces las ingestas
recomendadas, constituyen un riesgo para la salud de la gestante como se ha puesto
de manifiesto en casos de vitamina A, D y C.
El peligro descrito se hace evidente sobre todo en el primer trimestre de la gestación,
cuando pueden llegar a producirse alteraciones y deformaciones en el feto.
BIBLIÓGRAFIA
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