UNIVERSIDAD DE GUAYAQUIL
FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS
CARRERA DE MEDICINA
CÁTEDRA DE PEDIATÍA I
CRECIMIENTO Y DESARROLLO DEL NIÑO EN ETAPA ESCOLAR
AUTORES:
CALDERÓN SEGOVIA MICHAEL STEVEN
LARREA SÁNCHEZ ALEJANDRA GIOVANNA
MOREIRA PINCAY MARIETA STEFANIA
MARTÍNEZ LAÍNEZ LILIANA RAQUEL
DOCENTE: DRA. GEORGINA TORAL MENA
GRUPO: 5
SEMESTRE: IX
PERÍODO ACADÉMICO
2020 – 2021 CI
Por lo general, los niños progresan de una etapa del desarrollo a la siguiente en
una secuencia natural y predecible. Pero cada niño crece y adquiere habilidades a su
propio ritmo. Algunos niños pueden estar adelantados en un área, como el lenguaje,
pero atrasados en otra, como el desarrollo sensorial y motor. (Healthwise, 2019)
Las etapas del desarollo suelen clasificarse en: crecimiento físico, desarrollo
cognitivo, desarrollo afectivo y social, desarrollo del lenguaje y desarrollo sensorial y
motor, desarrllo psicológico y desarrollo anatomo-fisiológico del órganos y sistemas.
(Healthwise, 2019)
CRECIMIENTO Y DESARROLLO FÍSICO
Para cuando tienen 5 años de edad, la mayoría de los niños:
• Han aumentado alrededor de 4.4 libras (2 kg) y han crecido de 1.5
pulgadas (4 cm) a 2 pulgadas (5 cm) desde que cumplieron cuatro años.
Para ver los percentiles altos y bajos de peso y crecimiento normales
Para cuando tienen 6 años de edad, la mayoría de los niños:
• Han crecido aproximadamente 2.5 pulgadas (6 cm) desde su último
cumpleaños.
• Han aumentado aproximadamente 7 libras (3 kg) desde su último
cumpleaños.
• Comienzan a tener los primeros molares .
• Comienzan a perder los dientes de leche .
Para cuando tienen 7 años de edad, la mayoría de los niños:
• Crecen aproximadamente 2.5 pulgadas (6 cm) y aumentan alrededor de 7
libras (3 kg) en un año.
• Pierden aproximadamente cuatro dientes de leche cada año. Estos son
reemplazados por dientes permanentes.
Para cuando tienen 8 años de edad, la mayoría de los niños:
• Crecen aproximadamente 2.5 pulgadas (6 cm) y aumentan alrededor de 7
libras (3 kg) en un año.
• Pueden tener brazos y piernas que parecen demasiado largos en
proporción a su cuerpo.
• Pierden aproximadamente cuatro dientes de leche cada año, los cuales
son reemplazados por dientes permanentes.
Para cuando tienen 9 años de edad, la mayoría de los niños:
• Crecen aproximadamente 2.5 pulgadas (6 cm) y aumentan alrededor de 7
libras (3 kg) en un año.
• Comienzan a manifestar un patrón de crecimiento relacionado con el
sexo: las niñas empiezan a ser más altas y a pesar más que los niños varones.
• Pierden aproximadamente cuatro dientes de leche cada año. Estos son
reemplazados con dientes permanentes.
Para cuando tienen 10 años de edad, la mayoría de los niños:
• Crecen aproximadamente 2.5 pulgadas (6 cm) y aumentan alrededor de 7
libras (3 kg) en un año.
• Manifiestan patrones de crecimiento relacionados con el sexo. Las niñas
generalmente son más altas y pesan más que los niños varones. En las niñas,
pueden aparecer señales de principios de la pubertad , como los botones
mamarios.
• Pierden aproximadamente cuatro dientes de leche cada año. Estos son
reemplazados por dientes permanentes. (Healthwise, 2019)
DESARROLLO DEL LENGUAJE
Para cuando tienen 5 años de edad, la mayoría de los niños:
• Mantienen una conversación significativa con otra persona.
• Comprenden las relaciones entre los objetos, como "el niño que salta la
cuerda".
• Usan el tiempo futuro, como: "¡Mañana vamos a ir al zoológico!".
• A menudo llaman a las personas (u objetos) por su relación con otros, por
ejemplo, "la mamá de Bobby" en vez de la "Sra. Smith".
• Hablan de una historia o cuentan cuentos. Las personas tienen poco o
nada de dificultad para entender lo que dicen.
Para cuando tienen 6 años de edad, la mayoría de los niños:
• Son capaces de describir un programa de televisión, una película, un
cuento u otra actividad que les gustan.
• Hablan con gramática correcta la mayor parte del tiempo.
• Pueden deletrear su nombre y pueden escribir algunas letras y números.
• Leen algunas palabras sencillas.
Para cuando tienen 7 años de edad, la mayoría de los niños:
• Tienden a hablar mucho en situaciones donde están cómodos.
• Pronuncian las palabras correctamente. Por ejemplo, la mayoría de los
niños no reemplazan el sonido "b" por el sonido "g" en palabras como "vomitar".
• Leen mejor, pero pueden tener dificultades para pronunciar algunos
fonemas.
• Todavía tienen algunas dificultades con el deletreo básico.
Para cuando tienen 8 años de edad, la mayoría de los niños:
• Tienen un habla bien desarrollada y usan la gramática correctamente la
mayor parte del tiempo.
• Se interesan en leer libros. Para algunos niños, es su actividad preferida.
• Todavía tienen que esforzarse con la ortografía y la gramática en su
trabajo escrito. Este aspecto del desarrollo del lenguaje no es tan avanzado como el
habla oral.
Para cuando tienen 9 años de edad, la mayoría de los niños:
• Leen frecuentemente y disfrutan los libros.
• A menudo leen con una meta de aprender acerca de algo de interés.
• Manifiestan características del habla que se encuentran casi a un nivel
adulto.
Para cuando tienen 10 años de edad, la mayoría de los niños:
• Disfrutan de la lectura. Pueden buscar revistas y libros de temas de
particular interés.
• Pueden conversar fácilmente con personas de todas las edades.
• Manifiestan características del habla que se encuentran casi a un nivel
adulto. (Healthwise, 2019)
DESARROLLO SENSORIAL Y MOTOR
Para cuando tienen 5 años de edad, la mayoría de los niños:
• Hacen volteretas y posiblemente sepan andar a los saltos.
• Se balancean y trepan.
• Saltan en un pie.
• Usan el baño solos. No obstante, todavía podrían mojar la cama.
• Copiar triángulos y otras figuras geométricas.
• Dibujar una persona con cabeza, cuerpo, brazos y piernas.
• Vestirse y desvestirse solos, aunque todavía pueden necesitar ayuda para
atarse los cordones de los zapatos.
• Escribir algunas letras minúsculas y mayúsculas del alfabeto.
• Comer con tenedor, cuchara y, posiblemente, un cuchillo plano.
Para cuando tienen 6 años de edad, la mayoría de los niños:
• Pueden controlar sus músculos grandes. Suelen tener buen equilibrio y
les gusta correr, brincar, andar a los saltos y otras formas de juego físico.
• Pueden atrapar una pelota.
• Andan a los saltos con facilidad.
• Dibujan una persona con al menos 8 partes. También pueden copiar
formas diferentes y les gusta hacer diseños.
• Pueden escribir su nombre.
• Se visten solos, aunque todavía pueden necesitar algo de ayuda con
botones o cordones difíciles.
Para cuando tienen 7 años de edad, la mayoría de los niños:
• Tienen cada vez mejor coordinación en actividades que usan músculos
grandes, como nadar o trepar.
• Usan tijeras de seguridad con facilidad.
• Dibujan una persona con 12 partes.
• Usan un lápiz para escribir su nombre.
Para cuando tienen 8 años de edad, la mayoría de los niños:
• Se atan los cordones de los zapatos.
• Dibujan un rombo.
• Dibujan una persona con 16 rasgos.
• Se vuelven cada vez más habilidosos en pasatiempos, deportes y juegos
activos.
Para cuando tienen 9 años de edad, la mayoría de los niños:
• Disfrutan del juego activo, como montar en bicicleta, nadar y juegos de
persecución.
• Cada vez se interesan más en deportes en equipo.
• Se visten, se peinan, se cepillan los dientes y se arreglan sin ayuda.
• Usan herramientas sencillas, como un martillo, sin ayuda.
• Disfrutan dibujar, pintar, confeccionar collares o pulseras, armar modelos
o hacer otras actividades que requieren habilidades motoras finas.
Para cuando tienen 10 años de edad, la mayoría de los niños:
• Han desarrollado control de los músculos grandes y pequeños. Pueden
disfrutar actividades que usan estas habilidades, como el básquetbol, la danza y el
fútbol.
• Han desarrollado resistencia. Muchos pueden correr, montar en bicicleta
y disfrutar actividades que requieren un nivel de acondicionamiento físico.
• Continúan mejorando sus habilidades motrices finas, como aquellas
necesarias para una escritura a mano más clara y trabajos artísticos más detallados.
(Healthwise, 2019)
DESARROLLO AFECTIVO Y SOCIAL
Para cuando tienen 5 años de edad, la mayoría de los niños:
• Quieren agradar a sus amigos y ser aceptados por ellos, aunque a veces
pueden ser malos con los demás.
• Obedecen las reglas la mayor parte del tiempo.
• Manifiestan independencia.
• Tienen mayor capacidad de distinguir entre la fantasía y la realidad, pero
disfrutan de los juegos de simulación y de disfrazarse.
• Tienen maneras características de jugar de acuerdo al género. La mayoría
de los niños varones de 5 años juegan de manera brusca o físicamente activa. Las
niñas de la misma edad tienden más a participar de juegos sociales.
Para cuando tienen 6 años de edad, la mayoría de los niños:
• Continúan teniendo los miedos típicos de los años preescolares, como el
miedo a los monstruos, a los secuestradores y a los animales grandes.
• Quieren que sus padres jueguen con ellos. Los padres son su principal
fuente de compañía y afecto. Sin embargo, comienza a haber un cambio gradual
para satisfacer más de estas necesidades con amigos y otras personas a quienes
admiran, como, por ejemplo, los maestros.
• Juegan en modos que incluyen mucha fantasía e imaginación.
• A menudo quieren ser el "niño grande" y sienten como si estuvieran
ocupándose de un niño menor.
• Generalmente prefieren jugar con amigos del mismo sexo. La mayoría de
las veces, los niños varones juegan con otros niños varones, mientras que las niñas
lo hacen con otras niñas.
• Comienzan a entender los sentimientos de otros, con el aliento de los
padres y otros cuidadores. Pero todavía se concentran más que todo en sí mismos.
• Desarrollan su sentido del humor. Pueden gustarles chistes sencillos y
libros y versos divertidos.
Para cuando tienen 7 años de edad, la mayoría de los niños:
• Se vuelven más conscientes de los sentimientos de los demás y se
vuelven más sensibles a estos. Este rasgo se llama empatía.
• Superan algunos miedos que tenían cuando eran más pequeños, pero
todavía puede aterrorizarles lo desconocido. Por ejemplo, cambiar de escuela
puede ser un estrés tremendo para un niño de 7 años. Muchos niños también temen
que sus padres u otros adultos se enojen con ellos. Suelen preocuparse por las
opiniones de los demás.
• Forman amistades, generalmente con otros niños del mismo sexo.
• A veces juegan en grupos más grandes, pero también necesitan tiempo a
solas.
Para cuando tienen 8 años de edad, la mayoría de los niños:
• Disfrutan de estar con sus amigos. Las opiniones de sus amigos se
vuelven cada vez más importantes. Y la presión de los pares puede volverse una
preocupación.
• Adquieren un sentido de la seguridad por participar con regularidad en
actividades grupales, como 4-H o Scouts.
• Tienen más probabilidades de seguir reglas que ellos ayudan a crear.
• Tienen emociones que cambian rápidamente. Los arranques de furia son
comunes. Muchos niños son críticos de los demás, especialmente de sus padres.
Pueden parecer histriónicos y, a veces, groseros.
• Son impacientes. Les gusta la gratificación inmediata y tienen
dificultades para esperar a tener lo que quieren.
• Se interesan en el dinero. Algunos niños pueden obsesionarse con el
ahorro y los planes de ganar y gastar dinero.
Para cuando tienen 9 años de edad, la mayoría de los niños:
• Reconocen normas sociales básicas y conducta adecuada.
• Pueden controlar su enojo la mayor parte del tiempo.
• Tienen amistades cariñosas y sólidas.
• Han adquirido un fuerte sentido de la empatía, que consiste en entender
los sentimientos de los demás y ser sensibles a los mismos.
• Tienen emociones más estables que el año anterior. Los cambios de
ánimo todavía pueden ocurrir, pero sin tanta frecuencia como antes.
• Han superado la mayoría de los miedos que son comunes en la primera
infancia. Pero frecuentemente comienzan a tener más ansiedad acerca de
situaciones comúnmente estresantes, como el rendimiento escolar.
• Tienen curiosidad sobre las relaciones entre los niños y las niñas. Pocos
admiten este interés.
Para cuando tienen 10 años de edad, la mayoría de los niños:
• Disfrutan de estar con sus amigos. A menudo tienen un mejor amigo del mismo
sexo.
• Continúan disfrutando de las actividades grupales y en equipo.
• Continúan insistiendo en que no les interesan los niños del sexo opuesto. Pero
pueden presumir, hacer bromas o actuar en forma tonta como una manera de
obtener su atención o de interactuar con ellos.
• Aprecian a sus padres y les prestan atención. Algunos niños, no obstante,
comienzan a mostrar irritación o falta de respeto hacia los adultos que están en
posición de autoridad. (Healthwise, 2019)
DESARROLLO COGNITIVO
Jean Piaget describió la evolución del desarrollo cognitivo a través de la
sucesión de 4 estadios o etapas desde el nacimiento a la edad adulta. Estos estadios se
diferencian cualitativamente entre sí en función de las características estructurales del
pensamiento y el tipo de razonamiento que se desarrolla en cada momento. (Delval,
1996)
1) Sensoriomotora (0-2 años)
2) Preoperatoria (2-7 años)
3) Operacional concreta (7-11 años), en la que los niños desarrollan
su capacidad para realizar operaciones (acciones interiorizadas que permiten
hacer mentalmente lo que antes sólo se podía llevar a cabo físicamente) y la
aplicación de principios lógicos de razonamiento a problemas concretos.
Junto con la capacidad para razonar de forma abstracta y lógica, son capaces de
procesar mejor la información, a partir de capacidades crecientes relacionadas con la
atención, la memoria y las estrategias para adquirir y manipular la información
(estructuración significativa de los materiales para el recuerdo, por ejemplo). La
acumulación de conocimientos que va aparejada al crecimiento en estas edades (a través
de las experiencias educativas formales e informales) facilita asimismo la mejora de
estas habilidades en el procesamiento de la información y de razonamiento; es el caso
de las diferencias entre expertos y novatos en una tarea a la hora de afrontar la
resolución de un problema. (Delval, 1996)
Por último, desarrollan sustancialmente sus habilidades para pensar sobre el
pensamiento (metacognición), que implica ser capaz de reflexionar sobre los propios
procesos cognitivos y desplegar un control sobre su ejecución: saber por qué una
determinada estrategia para resolver una tarea no funciona y seleccionar otra diferente.
En conjunto, estas tendencias evolutivas en el ámbito del desarrollo cognitivo en la
adolescencia tienen importantes repercusiones sobre el aprendizaje escolar. Así, Limón
y Carretero (1995) sintetizan cuatro tipos de habilidades a desarrollar en el curso de la
enseñanza obligatoria y que deberían concretarse en programas de instrucción con
actividades específicas en cada materia o asignatura: (Delval, 1996)
a) Habilidades de razonamiento: razonamiento inductivo, deductivo y
analógico, junto con la capacidad de argumentación.
b) Habilidades de resolución de problemas: selección de información relevante,
identificación de objetivos, planificación y elección de la estrategia óptima, toma de
decisiones, ejecución de la estrategia y evaluación.
c) Estrategias de aprendizaje: técnicas y hábitos de estudio y aspectos
estratégicos implicados. d) Habilidades metacognitivas: Conocimiento sobre los propios
procesos de pensamiento (conciencia de sus propias habilidades, capacidades…). Las
habilidades metacognitivas implican procesos de planificación, evaluación,
organización, monitorización y autorregulación. A continuación se expondrá de manera
más detallada las características de la etapa de las operaciones formales mencionado
anteriormente. (Delval, 1996)
Para cuando tienen 7 años de edad, la mayoría de los niños:
• Tienen un sentido sólido del tiempo. Entienden segundos, minutos, horas,
días, semanas, meses, estaciones y, a veces, años.
• Comienzan a mostrar una preferencia por un estilo de aprendizaje. Por
ejemplo, a algunos niños les gustan las actividades prácticas, como un experimento
de ciencia con color. A otros les gusta trabajar en forma independiente y tranquila,
como practicar hacer letras de imprenta.
• Pueden resolver problemas matemáticos sencillos usando objetos (como
contar cuentas).
• Consideran cuestiones y problemas usando solo un factor a la vez.
(Etapas del desarrollo para niños de 9 años, 2019)
Para cuando tienen 9 años de edad, la mayoría de los niños:
• Saben que los objetos tienen usos y pueden clasificarse en categorías
diferentes. Por ejemplo, reconocen que una zanahoria es algo para comer y que es
un tipo de verdura.
• Pueden leer y entender frases más largas de hasta 12 palabras.
• Pueden sumar y restar números de 2 cifras, entender fracciones y están
aprendiendo a acarrear (llevar) y tomar valores prestados.
• Disfrutan organizar y planear, como hacer planes por adelantado con
amigos.
• Piensan en forma independiente. La mayoría de los niños están
mejorando sus habilidades para tomar decisiones.
• Pueden realizar tareas y proyectos escolares cada vez más complejos,
como informes de libros. (Etapas del desarrollo para niños de 9 años, 2019)
Para cuando tienen 10 años de edad, la mayoría de los niños:
• Saben la fecha completa (día de la semana, día del mes, mes y año).
• Pueden nombrar los meses del año en orden.
• Pueden leer y entender un párrafo de oraciones complejas.
• Leen libros con capítulos.
• Saben sumar y restar y empiezan a dominar la multiplicación, la división
y las fracciones.
• Han aprendido a escribir con letra cursiva.
• Pueden escribir cuentos sencillos.
Veamos algunas de las capacidades que se empiezan a poner en juego en esta
etapa y cuyo desarrollo es posible optimizar, tanto por parte de los padres como de los
profesores:
1. Atención selectiva: capacidad para filtrar las distracciones y
concentrarse en la información relevante. Es importante para la memoria, para el
razonamiento y para la resolución de problemas: para encontrar la solución a un
problema difícil, una persona debe fijarse, en primer lugar, en la información que
podría conducir a encontrar una solución.
2. Estrategias de memoria (o mnemotécnicas): ayudan a fijar la
información que se pretende almacenar, y a recuperarla cuando es necesario. De
almacenamiento: ensayo – repetir la información que se debe recordar–
y organización: agrupar la información para que sea más fácil recordarla–; de
recuperación –repasar sistemáticamente los recuerdos sobre acontecimientos o
informaciones relevantes; pensar en pistas para estimular la memoria; intentar
visualizar la experiencia que se intenta recordar–.
3. Velocidad y capacidad de procesamiento: la velocidad de procesamiento
continua mejorando desde los años preescolares hasta la vida adulta (Kail, 1991).
Los niños que pueden pensar más rápido también pueden pensar en más cosas a la
vez. Esta mayor capacidad de procesamiento también ayuda a explicar las
diferencias entre los períodos que Piaget determinó según la actitud de los niños
ante la conservación. Las causas de esta mejora son: la maduración neurológica, el
aprendizaje de un mejor uso de sus propias estrategias cognitivas (Case, 1985;
Flavell, 1993), y la experiencia, que facilita la automatización de los procesos
mentales que al principio exigían un esfuerzo mental considerable.
4. El desarrollo del conocimiento: Cuanto más sabemos, más podemos
aprender. Se dan enormes diferencias en la capacidad de memoria,
independientemente de la madurez, del razonamiento y de otras habilidades. Los
adultos no son siempre más competentes que los niños a nivel cognitivo, como
demostró Chi en 1989 comparando la capacidad de recordar bloques de
movimientos de ajedrez en adultos no expertos y en niños que llevaban jugando
algunos años.
Metacognición: Otra razón por la que los niños de edad escolar mejoran en el
aprendizaje y en el razonamiento es por su consciencia cada vez mayor de las
estrategias cognitivas: se hacen conscientes de que el aprendizaje y la resolución de
problemas les exigen que hagan algo y cada vez entienden mejor lo que deben hacer
para poder actuar bien. (Delval, 1996)
La metacognición es la capacidad para evaluar una tarea cognitiva y así
determinar la mejor manera de llevarla a cabo y de hacer el seguimiento del rendimiento
conseguido. Supone, en cierta medida, pensar sobre el propio pensamiento. Su
desarrollo está relacionado con la teoría de la mente, que los niños empiezan a adquirir
durante los años preescolares. (Delval, 1996)
Las investigaciones sobre la metacognición son muy importantes para la
educación: el aprendizaje puede mejorar si los profesores enseñan a sus alumnos
estrategias cognitivas más efectivas (Kail, 1990). Robert Siegler (1983) ha estudiado las
estrategias intuitivas que utilizan normalmente los niños en situaciones de resolución de
problemas, y ha observado que cuando los niños aprenden más es cuando se les
explican las limitaciones concretas de las estrategias que utilizan, y así se les ayuda a
perfeccionarlas. Los niños se benefician de los métodos educativos que no sólo
imparten conocimientos sino que también fomentan las estrategias cognitivas. (Delval,
1996)
DESARROLLO PSICOLÓGICO
Desarrollo emocional y moral.
Los desafíos emocionales que han de afrontar los niños en edad preescolar
incluyen aceptación de los límites, al mismo tiempo que conservan una sensación de
dirección propia, control de los impulsos agresivos y sexuales, e interacción con un
círculo cada vez más amplio de adultos y compañeros. A los 2 años de edad, los límites
del comportamiento son sobre todo externos; a los 5 años, el niño debe interiorizar esos
controles para poder funcionar en una clase de colegio estándar. El logro de este
objetivo se basa en el desarrollo emocional previo, en particular en la capacidad para
usar imágenes interiorizadas de adultos de confianza para proporcionar un ambiente
seguro en momentos de tensión. El amor que el niño siente por los adultos importantes
es el principal incentivo para el desarrollo del autocontrol.
Al poner a prueba los límites los niños aprenden qué conductas son aceptables y
cuánto poder esgrimen ante los adultos importantes. La dificultad de la prueba aumenta
cuando provoca atención, a pesar de que ésta suele tener un efecto negativo, y cuando
los límites son inconsistentes. Es frecuente que la prueba despierte ira parental o
solicitud inadecuada, cuando el esfuerzo del niño para separarse da lugar a un reto
correspondiente para los padres: la tentación de ceder. Los límites demasiado rígidos
pueden socavar la sensación de iniciativa del niño, mientras que los demasiado holgados
pueden provocar ansiedad en un niño que siente que nadie tiene el control de la
situación.
El control es un tema central. Los
niños pequeños no pueden controlar
muchos aspectos de sus vidas, dónde van,
cuánto tiempo permanecen, qué se llevan a
casa desde la tienda. Están predispuestos a
perder el control interno, es decir, a las
crisis de ira o rabietas. El miedo, el
cansancio excesivo, las expectativas poco coherentes o la incomodidad física también
provocan rabietas. De modo habitual, éstas aparecen hacia el final del primer año de
vida, y alcanzan una prevalencia máxima entre los 2 y los 4 años de edad. Las rabietas
que duran más de 15 minutos o se repiten con regularidad más de tres veces al día
pueden reflejar problemas médicos, emocionales o sociales subyacentes.
Los niños en edad preescolar suelen experimentar sentimientos complicados
hacia sus padres, que pueden incluir un apego importante y una actitud posesiva hacia el
progenitor de sexo opuesto, celos y resentimiento hacia el otro, y miedo a que esos
sentimientos negativos puedan conducir al abandono. Estas emociones, la mayoría de
las cuales están más allá de la capacidad del niño para comprenderlas o verbalizarlas,
con frecuencia se expresan en forma de un humor muy variable. La resolución de esta
crisis (un proceso que se prolonga durante años) conlleva la decisión no expresada de
identificarse con los padres, en vez de competir con ellos. El juego y el lenguaje
favorecen el desarrollo de controles emocionales, al permitir que los niños expresen
emociones y desempeñen papeles.
La curiosidad
sobre los genitales y
los órganos sexuales
adultos es normal. El
pudor aparece de
modo gradual entre
los 4 y los 6 años de
edad, con amplias
variaciones entre las
culturas y las
familias. Los padres deberían enseñar a los niños sobre las áreas «privadas» antes del
comienzo del colegio.
Pensamiento moral
Está condicionado por el nivel cognitivo y las capacidades lingüísticas del niño,
pero se desarrolla conforme el niño continúa su identidad con los padres. Comenzando
antes del 2.º cumpleaños, el sentido de lo correcto e incorrecto radica en el deseo de
lograr la aprobación de los padres y evitar las consecuencias negativas. Los impulsos de
los niños son templados por fuerzas externas; aún no ha internalizado las reglas sociales
o un sentido de justicia y equidad. Con el tiempo, conforme el niño internaliza las
advertencias de los padres, las palabras son sustituidas por comportamientos agresivos.
Finalmente, el niño acepta la responsabilidad personal. Las acciones son percibidas por
el daño causado, no por la intención. Las respuestas empáticas a las dificultades de los
otros surgen durante el 2.º año de vida, pero la capacidad para considerar el punto de
vista de otro niño sigue siendo limitada a lo largo de este período. Se mantiene
la incapacidad de un niño para centrarse en más de un aspecto de la situación en
cada momento, la equidad se toma como un tratamiento igual, independientemente de
las circunstancias. Un niño de 4 años de edad reconocerá la importancia de guardar
turnos, pero se quejará si no tuvo tiempo suficiente. Las reglas tienden a ser absolutas,
culpando a otros si los resultados son malos, independientemente de las intenciones.
Implicaciones para los padres y pediatras.
La importancia del sentido de control del preescolar sobre su propio cuerpo y
alrededores tiene implicaciones en la práctica clínica. Resulta tranquilizadora la
preparación del paciente haciéndole saber cómo se desarrollará la visita. Se debe decir
al niño lo que ocurrirá,
pero no pedir permiso a
menos que se esté
dispuesto a obtener un
«no» por respuesta.
La consulta del
niño de 4 o 5 años de
edad debería ser
entretenida, debido a la
capacidad del niño para
comunicarse, así como su curiosidad natural. Los médicos deberían tener en cuenta que
todos los niños son difíciles en ocasiones. Las recomendaciones que destacan las
expectativas apropiadas sobre el desarrollo emocional y del comportamiento y el
reconocimiento de los sentimientos paternos de enfado, culpa y confusión deberían ser
parte de todas las consultas en este momento. Los padres deberían ser preguntados
sobre las rutinas diarias y sus expectativas sobre el comportamiento del niño.
Proporcionar elecciones a los niños (siendo todas las opciones aceptables para los
padres) y animando su independencia en las actividades de autocuidado (alimentación,
vestido, baño) se reducirán los conflictos.
El castigo corporal es inadecuado en el contexto moderno en el que viven la
mayoría de las familias. Los padres generalmente refieren que no les gusta dar azotes y
muchos reconocen que no es muy eficaz. Cuando los niños se acostumbran a los azotes
repetidos, los padres tienen que darlos cada vez más fuerte para lograr la respuesta
deseada, lo cual aumenta el riesgo de lesiones graves. El castigo suficientemente duro
puede inhibir comportamientos indeseados, pero con un gran coste psicológico. Los
niños imitan el castigo corporal que reciben y es frecuente que los niños preescolares
peguen a sus padres o a otros niños. Mientras que el azote es el uso de la fuerza,
aplicada de forma externa, para producir cambios en el comportamiento, la disciplina es
un método que permite al niño internalizar controles sobre el comportamiento. Deberían
ofrecerse técnicas alternativas de disciplina, como la «cuenta atrás», el establecimiento
de límites consistentes, la comunicación clara de las normas y la aprobación frecuente.
La disciplina debería ser inmediata, específica para el comportamiento y limitada en el
tiempo. El «descanso» de aproximadamente 1 minuto por año de edad es muy eficaz.
(Robert M. Kliegman,Richard E. Behrman,Hal B. Jenson,Bonita F. Stanton, 2016)
Desarrollo de la personalidad
La etapa desde los 3 a los 6 años se considera crucial para la estructuración de la
personalidad. Y son los padres y el contexto familiar los moldeadores de dicha
personalidad.
En el desarrollo de la personalidad del niño influyen todos y cada uno de los
comportamientos de los padres con respecto a sus hijos: cómo se dirigen a ellos, cómo
manejan los deseos de sus hijos, cómo responden a las conductas de los pequeños, cómo
manejan sus rabietas, sus negativas, sus emociones, sus llantos, sus llamadas, sus
encuentros sociales, a qué le animan y ante qué le inhiben. Todo ello está forjando la
personalidad de un niño. Como padres debemos estar muy atentos a esta etapa tan
importante para que el niño desarrolle una personalidad equilibrada.
Se trata de una etapa en la que se desarrolla la identidad del niño y comienza a
poner en práctica su autonomía imitando a los adultos.
Interiorizan las normas y los valores. Se forma la conciencia moral, lo que está
bien y lo que está mal.
Interioriza las prácticas sociales, lo que se espera de él en cada situación social.
Se forma el AUTOCONCEPTO, la imagen que tenemos de nosotros mismos,
por ejemplo, un niño de 3 o 4 no hará discriminaciones finas y para hablar de él dirá que
es “grande” o “pequeño”. Poco a poco discriminará más y dirá que su pelo es “largo”, o
también hablará de sus acciones “juego mucho a la pelota”.
Este autoconcepto sobre lo que tiene o sabe hacer será además valorado por él. Es decir,
apreciará si se siente o no satisfecho con lo que tiene o sabe hacer. Se trata de una
dimensión valorativa y enriquecedora del yo. Me siento respecto a cómo soy. Esta
valoración que se hace del autoconcepto es la AUTOESTIMA.
Tanto con respecto al autoconcepto (“juego mucho a la pelota”) o más tarde
(“juego bien a la pelota”), como con respecto a la autoestima (“me siento satisfecho y
contento de cómo juego a la pelota”), los padres tienen una influencia clave para
mostrarle a su hijo tanto lo que hace bien como lo válido que es y lo orgullosos que
como padres se sienten está de él.
La autoestima de los niños se basa en las acciones y palabras de los adultos que
le rodean, sobre todo sus padres cuando éstos transmiten a sus hijos que les valoran
como individuos, seas cuales sean sus defectos y virtudes, sus competencias o
incompetencias.
Los niños han de sentirse queridos y aceptados por sus padres. No es suficiente
con que se le quiera, sino que el niño ha de saberlo, expresarle con besos, caricias y
palabras que se le quiere.
Durante esta etapa, el niño va configurando su autoestima y lo irá haciendo de
forma parcelada, es decir, se sentirá satisfecho de cómo juega a la pelota por un lado y
por otro lado de cómo se sabe las letras. Es una autoestima relativa a áreas específicas.
Además, no lo hará de forma realista sino ponderada. Su yo real y su yo ideal se
encuentran cerca.
Si este niño no encuentra en los demás la validación necesaria para poder llegar
a establecer esa autoestima personal, se irá convirtiendo en un adulto que seguirá
buscando en los demás la valía que él no siente. Necesitará de alguien (una pareja) o de
algo (el dinero) que le regule emocionalmente (le haga sentirse bien) y le haga sentirse
satisfecho. Esta carencia de autoestima está en la base de los Trastornos de la
personalidad en la edad adulta.
Marsha M. Linehan postula el rol del ambiente invalidante como causa de la
desregulación emocional que se produce en el trastorno límite de la personalidad . Las
características de los ambientes invalidantes son entre otras:
La tendencia a responder de forma errática e inapropiada ante los pensamientos
y sentimientos del niño.
Ser insensible a la experiencia privada del niño no compartida por el grupo.
Responder de manera extrema (de forma muy exagerada o demasiado poco) a la
experiencia privada del niño que sí es compartida por el grupo.
Fracasan a la hora de enseñar al niño a modular su activación emocional, a
tolerar el malestar, a confiar en sus respuestas emocionales.
Un ambiente que valida por el contrario tomar en serio a sus hijos, validar sus
emociones; las preferencias del niño son tomadas en consideración y no castigan la
expresión de emociones negativas.
La buena educación emocional es fundamental para desarrollar una personalidad
madura.
La intensidad de determinadas emociones y su posterior regulación depende de
los procesos de intercambios afectivos dentro de la familia.
Por ejemplo, un niño llora porque se ha roto uno de sus juguetes y sus padres le
dicen: “No se llora, llorar es de bebés”, ese niño no aprende a regular su propia
emoción, sino que aprende a ocultarla porque llorar no es aceptado por sus padres.
Por ejemplo, un niño siente miedo al irse a la cama y sus padres piensan que es
mejor que se vaya acostumbrando a la oscuridad y así será valiente. Este niño no
aprende a regular la emoción de miedo que siente y terminará por acostumbrarse a la
situación de oscuridad, pero se sentirá abandonado.
En el caso de otro niño que llega de la escuela y se ha manchado la ropa su
madre reacciona de forma extrema haciendo al niño sentirse desproporcionadamente
mal. Este niño sentirá que no es una buena persona cada vez que ocurran “incidentes
infantiles”.
Cuando los padres ofrecen estrategias a sus hijos para que puedan hacer frente a
sus emociones y controlarlas, los niños terminarán regulándose emocionalmente por sí
mismos de forma adecuada.
Ser afectuoso con los hijos no significa mantener un estilo permisivo, ni por el
contrario un estilo educativo autoritario, sino un estilo llamado democrático donde
además de lo expuesto a nivel afectivo, se mantiene la firmeza y las exigencias con los
niños. Este estilo supone que los padres establecen normas que mantienen ambos
padres de forma coherente. Se mantienen unas normas familiares firmes y se les enseña
disciplina. Las normas que primero se impones desde fuera el niño las ha de ir
interiorizando, el control conductual primero ha de venir desde los padres para que
luego los niños sepan controlar ellos mismos sus conductas. Las técnicas que utilizan
estos padres a la hora de hacer valer su disciplina están basadas en el razonamiento y la
explicación de la conducta indeseable infantil. Además, los animan a enfrentarse a
situaciones que suponen esfuerzo, estimulándoles para ello.
Teniendo en cuenta que los niños imitan lo que hacen los adultos y sobremanera
sus padres, los adultos pueden propiciar en el niño las acciones que quieran que estos
aprendan. Por ejemplo, simular situaciones en las que el adulto promueva una respuesta
altruista, simular una situación en la que el adulto se enfade y consiga controlar su
enfado, o esté disgustado y sea capaz a moderar su emoción. Todo ello con ejemplos
que el niño pueda entender y a su nivel.
En esta franja de edad es lógico que expresen sentimientos como un enfado con
un amiguito, una rabieta. Aparecen emociones ante situaciones novedosas. El niño no
sabe manejar estas emociones y lo normal es que se altere. Debemos enseñarle a que
aprenda a controlar sus emociones. (PERSUM, 2016)
CARACTERÍSTICAS Y DESARROLLO DE ÓRGANOS EN EDAD
ESCOLAR.
Aparato respiratorio
Desarrollo pulmonar
Entre los 3 y 8 años, ocurre crecimiento pulmonar por aumento del número y
también del tamaño de los alvéolos. Posteriormente, el crecimiento del pulmón es
acorde con el del resto del organismo hasta los 18 años. Se estima que al nacer el
número de alvéolos es de 20-50 millones. Hacia los 8 años este número ha alcanzado
unos 300 millones, muy semejante al del adulto. En cuanto a la superficie de
intercambio gaseoso, se estima que esta corresponde a unos 2,8 mt2 al nacer, 32 mt2
hacia los 8 años y 75 mt2 en la adultez. (Dr.Carlos A.Asenjo, 2017)
Características en la vía aérea alta
El aparato respiratorio inicia su función inmediatamente con la primera
inspiración al momento de nacer y debe vencer una gran resistencia para poder llevar el
aire desde la atmósfera a los alveólos. La nariz en los niños, después de la glotis, es el
lugar con mayor resistencia al paso del aire, de ahí la importancia de mantenerla
despejada. El fenómeno ventilatorio parte a través de una fosa nasal pequeña, con una
mucosa nasal inicialmente poco vascularizada y cilios escasamente desarrollados e
incapaces de entibiar, humedecer o filtrar efectiva-mente el aire inspirado. En la cavidad
nasal nos encontraremos con cornetes inmaduros y poco vascularizados que poseen una
respuesta vasomotora débil a los cambios de temperatura, como a los procesos
inflamatorios infecciosos o alérgicos. Un simple resfrío puede ocluir completamente el
paso del aire, ya que la presencia de secreción serosas y el aumento de volumen de los
cornetes puede llevar a un lactante a verse imposibilitado de alimentarse. La faringe de
los niños destaca por presentar las trompas de eustaquio más horizontalizadas,
favoreciendo la diseminación de procesos infecciosos hasta el oído, como el reflujo de
leche a dichas estructuras durante el proceso de alimentación (figura 18). Actividad que
debe ser realizada en posición lo más vertical posible, para evitar este tipo de
situaciones. (Dr.Carlos A.Asenjo, 2017)
Características de la vía aérea baja
El diámetro y tamaño de la vía aérea traqueobronquial es de menor tamaño,
longitud y calibre que la del adulto, escenario que facilita el riesgo de cuadros
obstructivos graves mientras más pequeño sea nuestro paciente. También se destacan
por presentar una mayor distensibilidad y menor desarrollo de los cartílagos de soporte,
fibras musculares circulares con menor tono, facilitando el colapso dinámico de la vía
aérea durante los diversos cambios de presión durante los ciclos ventilatorios de
pacientes sanos y, por lo tanto, es mucho más intenso en pacientes con alguna patología
obstructiva, en base a la ley de de pouseille o hagen–poiseuille (δp=8μlq/πr4). Una leve
disminución de éste, por edema o secreciones, aumentará en 4 veces su resistencia. Otra
de las características de la vía aérea tiene relación con el mayor número y tamaño de las
glándulas mucosas. (Dr.Carlos A.Asenjo, 2017)
Durante este periodo de desarrollo, los pacientes pediátricos presentan una
actividad metabólica aumentada, requiriendo mayor aporte de oxígeno (6 a 8ml/kg/min)
en comparación a los 3 a 4ml/kg/minuto del adulto), compensando dicha necesidad con
una frecuencia respiratoria normal más elevada en comparación con el adulto (15 a 20).
La respiración a los 5 años se considera torácica, siendo a los 2 años tipo
tóracoabdominal Una de las principales consecuencias de este fenómeno ventilatorio, en
asociación a un centro respiratorio inmaduro, es el riesgo de una hipoxemia severa
frente a episodios de apnea. A medida que los niños van creciendo disminuye su
actividad metabólica y el aparato respiratorio aumenta progresivamente su capacidad
funcional. (Dr.Carlos A.Asenjo, 2017)
Sistema nervioso
El cerebro sufre un crecimiento muy rápido alrededor de los 2 años de edad y en
proporción el crecimiento es mucho más lento hasta la pubertad. A los 5 años de edad,
se estima que el cerebro es aproximadamente un 90% el volumen del adulto y completa
despacio su crecimiento durante los próximos 9 años. Más que el volumen real, lo más
significante es la modificación de estructuras anatómicas y los procesos de
mielinización que se completan hacia los 7 años. La sinapsis de la corteza prefrontal (el
área que afecta el juicio social) será un proceso continuo a través de la adolescencia. Las
imágenes en la resonancia magnética confirman que, a los 7 años, el cerebro del niño es
aproximadamente el tamaño del cerebro del adulto. El tamaño es un 10% más grande en
los niños que en las niñas, y esta diferencia de volumen total persiste en la madurez. Los
niños muestran un aumento relativamente mayor en el tamaño de la amígdala, y las
niñas tienen un mayor crecimiento del hipocampo. Estas diferencias son consistentes
con los hallazgos de receptores de andrógenos en la amígdala y de receptores de
estrógenos en el hipocampo. También hay resultados de expansión ventricular lateral
mayor en los chicos. (Martin Woodhead, 2020)
Sistema osteomuscular
El desarrollo óseo se produce a expensas de la aparición de los núcleos de
osificación que dan origen al crecimiento del tejido definitivo. La variación normal de la
maduración ósea puede ser grande y debe ser tomada en cuenta cuando se valora al
niño. Hay variaciones definidas por el sexo. La maduración ósea en las niñas, por varios
meses, es más rápida a la madurez ósea de los niños durante la primera década de la
vida. En la segunda década, puede haber una diferencia mayor en los niños que en las
niñas, la edad ósea puede variar de la edad cronológica en un año sin que esto sea
anormal. Durante esta etapa de la vida se caracteriza por una actividad física intensa. La
columna vertebral se hace más recta, el niño/a adopta posturas que pueden molestar a
los padres y profesores, las actividades motoras se hacen más especializadas que
requieren una particular destreza muscular y motora. Los huesos faciales continúan
desarrollándose en especial los senos. El seno frontal hace aparición a los siete años de
edad. La pérdida de los dientes deciduos en signo significativo de madurez y tiene
comienzo a los 6 años. La sustitución de dientes permanentes ocurre a una tasa de
alrededor de 4 años. Los molares (dientes permanentes) brotan durante el séptimo año
de vida y comienza la caída de los dientes caducos que siguen el mismo orden de
aparición, se reemplazan cuatro dientes por año durante los cinco años. A los 9 años
tendrá 8 incisivos y 4 molares permanentes. Los premolares erupocionan a los 11-12
años. (Pontificia Universidad Católica de Chile, 2020)
En cuanto a la musculatura, las piernas son cortas al nacer, presentando un
crecimiento más rápido en los primeros años de vida que el resto del cuerpo. Con el
inicio de la marcha las piernas se arquean ligeramente corrigiéndose esto alrededor de
los 6-7 años por el desarrollo muscular. Los pies en los primeros años tienen aspecto de
pie plano, debido a la falta de desarrollo de la musculatura plantar y a la presencia de
tejido adiposo. Los arcos se empiezan a observar alrededor de los 2 a 3 años,
favorecidos por el ejercicio y uso de zapatos adecuados. (Pontificia Universidad
Católica de Chile, 2020)
Sistema cardiovascular
El corazón tiene una velocidad de crecimiento acelerada hasta la adolescencia.
Entre los 6 y 9 años alcanza el peso y tamaño de un adulto (280 a 300 grs). Su
frecuencia cardiaca es entre 85/95 latidos por minuto, después de los 6 años comienzan
a aumentar los valores de PA, hasta que llegan a los valores del adulto, en esta etapa es
de 100/60 a 120/60, se mantiene constante en la mínima. (Pontificia Universidad
Católica de Chile, 2020)
Aparato digestivo
El aparato digestivo y renal alcanza su plenitud y madurez en esta etapa. A partir
de los 8 años la secreción de orina es de 700ml a 1500ml en 24 horas. La ubicación del
estómago del niño es más alta y transversal, a los 10 a 12 años toma la ubicación del
adulto.
Desarrollo sexual
En la niñez avanzada, 10 a 11 años los cambios físicos en las niñas se hacen más
notorios que en los varones. Se produce secreción de hormonas femeninas: estrógeno y
progesterona las cuáles preparan al organismo a los cambios que luego se desarrollarán
rápidamente al inicio de la pubertad. Como consecuencia de este funcionamiento
hormonal, en las niñas el crecimiento de los pechos se produce algunas veces, a partir
de los 8 y la menarquia a partir de los 10 años. (M. Güemes-Hidalgo, 2017)
Cambios de la composición corporal y desarrollo de órganos y sistemas
El primer signo de desarrollo puberal en las chicas es el aumento del botón
mamario que puede iniciarse entre los 8-13 años, junto con aumento de la velocidad de
crecimiento y acontece a una edad ósea de 11 años. Antes de los 8 años hablamos de
pubertad precoz. En los varones la pubertad puede suceder dos años más tarde que en
las chicas y por ello éstas pueden parecer más maduras físicamente que sus compañeros.
El primer signo de desarrollo puberal en ellos es el aumento del volumen testicular, así
como enrojecimiento y rugosidad de la bolsa escrotal que puede empezar entre los 9-14
años. Antes de los 9 años hablamos de pubertad precoz y después de los 14 de pubertad
tardía. Se presentan caracteres sexuales secundarios como: vello facial, cambios en el
tono de la voz y funcionamiento de glándulas sudoríparas y sebáceas. (M. Güemes-
Hidalgo, 2017)
BIBLIOGRAFÍA
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• Dr.Carlos A.Asenjo, D. A. (2017). CARACTERÍSTICAS ANÁTOMO-
FUNCIONAL DEL APARATO RESPIRATORIO DURANTE LA INFANCIA.
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• M. Güemes-Hidalgo, M. C.-F. (2017). Pubertad y adolescencia. Adolescere.
• Martin Woodhead, J. O. (2020). LA PRIMERA INFANCIA EN
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DESARROLLO. Autocuidado en el ciclo vital.
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