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Fe y Sanidad Divina: Un Testimonio

Este documento narra la historia de una mujer que sufría de asma y alergias desde niña. Al escuchar un sermón sobre la obra redentora de Cristo en la cruz, entendió que Jesús tomó sus enfermedades y dolencias sobre sí mismo. Empezó a meditar en escrituras sobre sanidad divina y a confesarlas en voz alta. Una noche, resistió un ataque de asma ordenándole irse en el nombre de Jesús, y su salud mejoró. Años después fue diagnosticada con un tumor cerebral inoperable, pero su esposo se mant
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Fe y Sanidad Divina: Un Testimonio

Este documento narra la historia de una mujer que sufría de asma y alergias desde niña. Al escuchar un sermón sobre la obra redentora de Cristo en la cruz, entendió que Jesús tomó sus enfermedades y dolencias sobre sí mismo. Empezó a meditar en escrituras sobre sanidad divina y a confesarlas en voz alta. Una noche, resistió un ataque de asma ordenándole irse en el nombre de Jesús, y su salud mejoró. Años después fue diagnosticada con un tumor cerebral inoperable, pero su esposo se mant
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Capítulo 1

Él envió Su Palabra para sanarlo

EL PODER DE LA PALABRA

Toda mi vida había tenido problemas con mi salud. Las alergias y el asma hacían parte de mi vida
diaria. Mi mamá y mi papá hicieron todo lo que pudieron: intentamos las inyecciones contra las
alergias, medicina de mal sabor, tratamientos respiratorios y, también, mucha oración. Por
muchas noches papá me cargaba en su silla y oraba hasta que ambos encontrábamos el sueño.

La Iglesia en la que crecí, creía en el poder de la sanidad divina, y oraba por los enfermos. Yo
estaba acostumbrada a responder a los mensajes de sanidad. Lo único de lo que dudaba era de
cómo "obtener mi sanidad".

Pensaba que iba a sentirlo de un momento a otro, o que, si rogaba y lloraba, Dios lo iba a hacer
para mí. Me desanimé, y casi me doy por vencida con respecto a la sanidad. A la edad de dieciséis
años, algo sucedió que encendió un rayo de esperanza.

Una tarde, mis hermanas y yo nos sentamos en la cama a escuchar a un predicador en una cinta
grabada. Maravilladas, escuchamos como el predicador habla de la obra redentora de Cristo en la
cruz.

Siempre creí en lo que Jesús hizo, pero ahora estaba aprendiendo más. Entendí que Él fue hecho
maldición en la cruz por nosotros, y que la maldición que Jesús rompió incluye, no solo la muerte
espiritual, sino también la enfermedad.

Esa tarde, mis hermanas y yo empezamos a gritar al comprender, cómo Jesús había tomado la
maldición por nosotros en la cruz, y había derrotado a Satanás.

Él reclamó las llaves de autoridad y se las dio a la Iglesia (M 18:18.19). Jesús nos dio la autoridad, y
el derecho de usar Su Nombre.

Tengo un papel que desempeñar para recibir mi sanidad

Esto significaba que yo era libre de la maldición del asma, y que Dios no era quien me daba la
enfermedad. La verdad de Juan 10:10 entró en mí: “el enemigo (el diablo) sólo vino para robar,
matar y destruir: pero yo (Jesús) he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia".

Empecé a ver que la sanidad era algo que ya había sido comprado y provisto para mí por Jesús en
la cruz, y que podía recibirla a través de la fe.
No tenía que obtenerla, sino que Jesús ya la había obtenido por mí. Gracias a Dios, ese día entendí
que Dios había enviado Su palabra para sanarme.

Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina.


Salmos 107:20

Fue entonces cuando descubrí que tenía un papel que desempeñar para recibir mi sanidad. Mi fe
parecía tan pequeña y mi lucha fue grande, ¡pero ahora había esperanzas!

Jesús dijo que la Palabra de Dios es una semilla (Marcos 4:3-20). Una semilla natural tiene que ser
plantada y regada, para que pueda empezar a crecer y florecer. De la misma manera, la semilla de
la sanidad divina, puede ser plantada en su corazón cuando escucha y cree lo que dice la Biblia
sobre ella. Después, debe regar al hablarla en voz alta, a través de la meditación, y de la alabanza.
Al entender esto, me di cuenta que la semilla de la Palabra de Dios crecería, para producir sanidad
en mi cuerpo.

Isaías 53:4-5 fue una palabra de liberación para mí. Aprendí y me convencí de que Jesús no solo
llevó mi pecado, sino que también llevó todo dolor y enfermedad. Mientras estudiaba está
escritura, vi que, al ser golpeado y herido, Jesús "llevó" cada enfermedad y dolencia de la
humanidad, por cada golpe que recibió.

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades (dolores, debilidades, aflicciones), y sufrió nuestros


dolores (de castigo); y nosotros (por ignorancia) le tuvimos por azotado, por herido y abatido
por Dios (como si tuviera lepra). Mas el herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros
pecados; el castigo (necesario para obtener) de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga (que lo
hirió) fuimos nosotros sanados.

Isaías 53:4.5 (AMP)

Al tomar nuestros pecados y enfermedades, Jesús los llevó, y los quitó. Como nuestro sustituto,
Jesús tomó nuestros dolores, enfermedades y dolencias. Gálatas 3:13 dice que Jesús se hizo
maldición por nosotros en la cruz. Eso me llevó a estudiar lo que incluye la maldición de la ley.

La maldición se encuentra en Deuteronomio 28 y enumera cada categoría de enfermedades y


dolencias.

El plan de redención de Dios incluye la sanidad física, así como la recreación espiritual. En la mente
de Dios, la muerte, la sepultura y la resurrección de Jesús, estaba restaurando totalmente el
espíritu, el alma cuerpo del hombre.
Salmos 119:130 dice, "La exposición de tus palabras alumbra...". Eso era exactamente lo que me
estaba sucediendo. Vi mi asma, junto con mi perturbación emocional, siendo levantados de mi
cuando Jesús los llevó en la cruz, dos mil años atrás.

Tenía una colección de escrituras de sanidad y confesiones en las que meditaba todos los días (son
las mismas escrituras que se encuentran en este libro).

Debido a que por algunas noches se me dificultaba respirar, la única manera en la que podía
conseguir aire era sentándome. Ahí fue cuando empecé a confesar estas escrituras. Empezaba
desde el principio y llegaba hasta el final, hablando en voz alta y permitiéndole a la imagen de la
sanidad divina imprimirse en mi mente y en mi corazón. Esto me tomaba casi una hora, pero al
final, el alivio llegaba.

¡Tomaba mi medicina para el asma y luego la medicina de Dios! Proverbios 4:20-22 dice acerca de
la palabra de Dios:

"Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos,
guardarlas en medio de tu corazón porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su
cuerpo.

¡Yo alabé, lloré, canté, reí, y dancé! Hice lo mejor que pude para actuar conforme a la Palabra. Y
todo ese tiempo, la semilla de fe para sanidad estaba creciendo.

LA FE ES UNA ACTITUD

El miedo y la autocompasión son grandes factores negativos cuando se presentan la enfermedad y


la dolencia, pero pueden ser echados fuera con la fe y la confianza. Puede ser que a algunos les
guste la atención que reciben cuando se enferman, o renuncian a su bienestar decidiendo que no
hay esperanza. Usted debe tomar una decisión de querer realmente estar sano.

Frente al pozo de Bethesda, Jesús le preguntó al hombre paralitico en Juan 5:6 (AMP), "quieres
ser sano? (¿Quieres seriamente ser sano?)". Este hombre había desistido de entrar en las aguas
de sanidad y tenía una actitud muy negativa, incluso sintiendo pena por sí mismo. Jesús no lo
compadeció, sino que le ordenó actuar en fe y levantarse. Aquí estaba el Sanador Mismo, de pie,
frente a él. Este hombre cambió súbitamente de actitud y se levantó, sanado.

En Lucas 13, se habla de una mujer que estaba encorvada y que no podía enderezarse. Jesús le
ordenó que fuera libre del espíritu de enfermedad. Ella no estaba poseída por un demonio, pero
este demonio se había prendido de su cuerpo. En el momento en el que Jesús le ordenó
marcharse al espíritu de enfermedad, su cuerpo fue liberado y la mujer pudo enderezarse. El habló
con autoridad y confianza, y los demonios lo reconocieron.

No todas las enfermedades son causadas por un demonio, pero si lo era en este caso.
Recuerde que no hubo ninguna enfermedad, dolencia, o desorden de cualquier tipo, sino hasta
que Adán pecó. Jesús apareció en escena, y demostró como los creyentes pueden usar su
autoridad, y desatar la unción para sanar. Es el ladrón quien viene a robar, matar y destruir, ¡pero
Jesús vino a dar vida en abundancia!

“El temor y la autocompasión son grandes Factores negativos, cuando se presentan la enfermedad
y la dolencia pueden ser echados fuera con la fe y la confianza”.

La fe tiene una actitud de valentía y, gracias a la Palabra, ¡yo estaba obteniendo esa actitud!

Al despertar una noche con un ataque de asma ataque de asma, una "ira santa", en contra de ella,
surgió de mi corazón. ¡Ya era suficiente ¡Escuché dentro de mí al Espíritu Santo, animándome a
que resistiera el espíritu de enfermedad, en voz alta, y a que le ordena que se fuera! Santiago 4:7
dice, "... resistid al diablo y huirá de vosotros". Primera de Pedro 5:9 dice que lo resistamos
firmes en la fe. Yo estaba actuando conforme a Marcos 11:22-23, hablándole a la montaña de la
enfermedad.

El Espíritu Santo me mostró que se trataba de un espíritu de enfermedad, y ahora yo tenía la


valentía suficiente para enfrentarlo. Grité, "¡te resisto, espíritu de enfermedad! ¡Fuera de mi
cuerpo en el nombre de Jesús!".

Comencé a alabar y adorar a Dios con todo mi corazón. Esa noche mi salud empezó a mejorar,
hasta que el asma fue solamente un recuerdo del pasado.

A través de la meditación en la Palabra acerca de la sanidad, mi vida fue revolucionada. Tuve la


firme convicción de que la sanidad es la voluntad de Dios. Fui como el hombre que construyó su
casa sobre la roca. Cuando la tormenta vino, su casa se mantuvo firme.

El estar fundamentada en esta "roca" de sanidad, me ayudó a mantenerme firme durante la


horrible tormenta que estaba por venir.

Algunas personas son como el hombre que tenía el techo agujereado, y no vio la necesidad de
repararlo porque no estaba lloviendo. Pero cuando empezó a llover, ya era demasiado tarde:
había esperado demasiado y no podía arreglarlo. No espere hasta necesitar la sanidad, para
fundamentarse en la fe para la sanidad. En lugar de esto, edifique su fe para que, al llegar el día
malo pueda resistir, y acabado todo, estar firme (Efesios 6:13).

EL DIA "MALO"

En la tarde del domingo 7 julio de 1991, me ausente del servicio de mi iglesia con un fuerte dolor
de cabeza. Unos minutos después, sufrí un ataque. Gracias a Dios, esa noche en la iglesia, se
encontraban algunos doctores y otras personas del campo profesional médico, que actuaron
rápidamente para conseguir ayuda.

Una vez en el hospital, me hicieron muchos exámenes, y el diagnóstico era que tenía un tumor
cerebral inoperable. Mi esposo, Mark, se paró firme en la Palabra y decidió no temer, sino creer. Él
puso un letrero sobre la puerta de mi habitación que decía, "no se permite la duda". También
colocó a una dama junto a mi puerta, con una lista de personas a las que les era permitido entrar.
Solo podían ingresar aquellos que tenían un fuerte espíritu de fe.

¡La fe tiene una actitud de valentía!

En tiempos de crisis, lo que realmente hace la diferencia, es la compañía de personas con las que
usted pase su tiempo. Usted necesita estar rodeado de personas que lo animen a confiar en Dios.
Esto va a determinar que usted obtenga la victoria o la derrota. Solo unas pocas personas eran
admitidas en mi habitación del hospital: personas con una fe fuerte. Cuando uno se encuentra
enfermo, es más sensible a las actitudes negativas de las personas que lo rodean. ¡La compasión,
así sea bien intencionada, es perjudicial para su fe y hasta puede matarlo! Jesús Mismo tuvo que
poner ciertas personas

fuera de donde se encontraba la niña, para mantener la fe en el lugar (Marcos 5:40) Usted no
necesita compasión, ¡Usted necesita apoyo!

Desde ese lunes al siguiente viernes me sometí a muchos exámenes, muchas lágrimas fueron
derramadas, batallas peleadas y alabanzas cantadas.

Estoy eternamente agradecida con mi familia y mis amigos, por orar fervientemente y alabar a
Dios con fuerza. A veces tomamos una guitarra y empezamos a cantar canciones acerca del poder
de la Palabra para sanidad Si no era momento de dormir, era momento de hablar la Palabra o de
alabar a Dios. La televisión se mantuvo apagada, y todas las conversaciones estaban llenas de fe en
Dios. ¡Estábamos en una batalla de fe y no era el momento de perder el tiempo en otras cosas!

¡La compasión, así sea bien intencionada, es perjudicial para su fe, y hasta puede matarlo!

LA BATALLA PARA ENFOCARSE

Números 21:1-9 cuenta cómo Moisés guio a los judíos en el desierto.

Ellos se quejaban del menú de mana y de las difíciles vidas que estaban llevando.
Debido a su actitud, unas serpientes venenosas empezaron a morderlos hasta que clamaron a
Moisés por ayuda. Cuando oraron sobre lo que debían hacer, Dios les dijo que hicieran una
serpiente de bronce y la pusieran sobre una asta. Cuando las personas la veían, vivían y no morían

Piense acerca del esfuerzo que les tomaba a ellos quitar su mirada de las serpientes, y enfocarse
en la serpiente de bronce. Las serpientes estaban arrastrándose por todas partes y mordiendo a
todas las personas, excepto quienes siguen mirando la asta. Imágenes a los padres gritándoles a
sus hijos, "¡no mires a la serpiente! Solo dirige tus ojos hacia lo alto y vivirás:

Esta es la misma seriedad con la que tenemos que mantener nuestro enfoque en la Palabra. Ponga
sus ojos en ella, siga hablando y vivirá.

La Biblia Amplificada dice en Números 21:9 que, cualquiera que mirara la asta "de forma atenta,
expectante, con una mirada absorbente y fija", vivía. Su esperanza y expectativa solamente
estaban enfocadas en la serpiente de bronce, que es un símbolo de Jesús siendo levantado en la
cruz.

Eso fue exactamente lo que hicimos por cinco días en la habitación del hospital. Mantuvimos
nuestro enfoque en la Biblia, la cual alimento nuestra fe. Nuestras expectativas estuvieron
solamente puestas en Dios.

Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza.

Salmos 62:5

El viernes llegó, y se hicieron los preparativos para la cirugía que determinaría si el tumor es
cancerígeno. A mi esposo le comunicaron las complicaciones que podrían resultar de esta cirugía,
y se le advirtió sobre una posible parálisis u otros daños cerebrales. Desde la perspectiva médica,
el futuro parecía sombrío, y presentaron la posibilidad de otra cirugía experimental en Atlanta o
Dallas. ¡Gracias a Dios por el escudo de la fe!

Aquellas palabras de los médicos nunca penetraron mi conciencia, ni nos movieron de nuestro
lugar de confianza en Dios.

EL PODER DEL GOZO

Dios es quien obra; nosotros somos los que creemos. Después de veinticinco años, y de intentar
lograr un milagro a su propia manera, Abraham alabó a Dios hasta que su fe fue lo suficientemente
fuerte.

(Romanos 4:20), y la risa e incredulidad de Sara fueron cambiadas por una risa de fe (Génesis
21:6; hebreos 11:11). Juntos, recibieron a su hijo prometido y lo llamaron Isaac, que significa risa.
Mi habitación en el hospital estaba llena de alabanzas y de gozo, pues queríamos mantenernos
llenos de fe. Después, mi enfermera me dijo que se sorprendía cuando entraba en la habitación y
veía nuestra fe en acción.

Dios habita en nuestras alabanzas, y es en esa atmósfera donde los milagros ocurren. Había paz en
mi mente y gozo brotando desde mi interior. La risa, era el gozo del Señor.

Recuerdo estar acostada en la cama, dirigiéndome a la cirugía, riéndome del aparato que habían
puesto en mi cabeza para ayudarles durante la cirugía. No tenía ningún temor o preocupación,
sólo paz. Hay algo grande en un poco de risa. Esto funciona como medicina.

El corazón alegre constituye buen remedio; más el espíritu triste seca los huesos.
Proverbios 17:22
Un corazón alegre hace un cuerpo saludable... Traducción Básica

Un corazón alegre es excelente medicina, un espíritu deprimido desgasta los huesos. JER

Job 5:22 dice, "de la destrucción y del hambre te reirás...”. Creo que, en ese mismo momento, ¡el
Espíritu Santo empezó una operación sobrenatural! ¡Él es el poder que levantó a Cristo de los
muertos, y Él es quien confirma la Palabra con señales que lo siguen y trae un gozo inefable, lleno
de gloria! ¡La gloria es el poder manifiesto de Dios, que destruye las obras del diablo!

Primera de Juan 3:8 dice, "... para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del
diablo", la palabra "deshacer" en este versículo es luo, que significa: destruir, desatar, y disolver: o
derretir.

El poder de Dios puede destruir cualquier obra de Satanás. Esto era lo que Jesús estaba haciendo
en hechos 10:38, "cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo
éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba
con él".

¡Yo creo que el gozo y la risa liberan el poder del Espíritu Santo, para hacer una operación de otra
índole!

¡el gozo y la risa liberan el poder del Espíritu Santo, para hacer una operación de otra índole!

SANADA POR EL PODER DE DIOS

Horas después de esperar los resultados de la operación, Mark fue abordado por un doctor que se
veía contento pero desconcertado. Le dijo que había explorado repetida y minuciosamente
buscando un tumor, ¡pero que ya no estaba allí! ¡Tuvimos una confirmación médica de una
operación espiritual!
Volví a casa después de unos días para recuperarme de los efectos de la cirugía, incluyendo una
ligera parálisis. Cada día de recuperación tuvo sus luchas, pero tenía la seguridad de que lo que
Dios había comenzado, lo iba a terminar. ¡La Palabra siguió siendo el enfoque central de mi
atención y Mark me ayudó a mantener la Palabra y la alabanza en mi boca!

Nuestra parte es creer, y la parte de Dios es ejecutar el milagro.

Unas semanas después de la sanidad, el hermano Kenneth E. Hagin nos dio un consejo muy
valioso.

Nos dijo que muchas veces la sanidad se pierde en un contra ataque, y que es por eso que
debíamos mantenernos firmes en lo que Dios ha hecho.

Esta batalla involucra derribar argumentos tales como los pensamientos sobre una recaída, y
parálisis permanente causada por la operación misma. ¡La buena noticia, es que el Espíritu Santo
va a acompañarlo hasta que finalice completamente la batalla!

De nuevo, Él envió Su palabra justo a tiempo. Nahum 1:9, en la Versión Amplifica es por lo que
empezamos a regocijarnos. Dice: "El hará consumación, la tribulación no se levantará por
segunda vez".

MANTÉNGASE EN UNA POSICIÓN DE FE

En Marcos capítulo 5, vemos la historia de la mujer que fue sanada del flujo de sangre. Al oír
acerca de Jesús, se levantó, atravesó la multitud y lo tocó. En lugar de quedarse en casa enferma,
ese día ella decidió empezar un viaje que le cambiaría la vida para siempre. Estos son los cuatro
pasos de fe que ella tomó.

1. Ella dijo: "Si puedo tocar a Jesús, sé que voy a ser sanada".

2. Ella lo hizo. Tocó el manto de Jesús.

3. Ella sintió el poder de Cristo fluir en su cuerpo.

4. Ella lo contó (testificó acerca de esto).

Yo me identifiqué con ella y, al leer de nuevo esta historia en el libro de Marcos, algo me llamó la
atención. Después de tocar a Jesús y contarle su historia, Él le dijo estas palabras: "Hija, tu fe... ha
restaurado tu salud. Ve (entra) en paz y sé continuamente sana y liberada de tu (problema en tu
cuerpo) enfermedad". Marcos 5:34, AMP. El Espíritu Santo me dijo:

“Trina, mantente en una posición de fe, que es una posición de descanso".

Mi parte es creer y la de Dios es hacer el milagro. Al creer, usted alcanza un lugar donde su mente
está tranquila y en paz, y su atención está completamente fijada en la fidelidad y el poder de Dios.

La sanidad es un proceso sobrenatural desde el principio hasta el final


Muchas veces, en el ministerio de Jesús, las personas eran sanadas a su paso. Yo había
experimentado el milagro, ahora necesitaba permanecer en una posición de fe y descansar hasta
que fuera completamente restaurada y libre de todos los medicamentos. La sanidad es un proceso
sobrenatural desde el principio hasta el final. Yo entendí que la paz de Dios no es pasiva, sino
activa. Filipenses 4:7, en la Biblia Amplificada, dice que la paz va a "guardar vehementemente su
corazón y su mente".

La sanidad divina fue recibida en mi espíritu y luego afectó mi cuerpo.

La paz de Dios es una fuerza espiritual y guardó mi mente, mi voluntad y mis emociones,
enfrentando la batalla en mi lugar. Hasta el día de hoy, soy sana y completa, y estoy
continuamente experimentando el poder sanador de Dios y su paz. Aprendí que la misma fe que
me sanó, hará que permanezca sana.

La misma fe que lo sano, lo mantendrá sano

Oro para que usted pueda aferrarse al poder de la Palabra de Dios para sanarlo, y que pueda
entender que la sanidad fue comprada para usted en la muerte, sepultura, y resurrección de
Cristo. Que sea restaurada la salud por medio del poder que resucitó a Cristo de los muertos.

Lo animo que estudie los siguientes capítulos detenidamente, Usted tendrá una experiencia
personal con Dios, mientras medita en Su Palabra acerca de la salud y la sanidad. ¡Él envió Su
palabra para sanarlo! Hay esperanza en la Palabra de Dios, sin importar cual sea su caso.

Tal vez los doctores o aquellos que lo rodean no le hayan dado ninguna promesa de recuperación.
Tal vez pareciese que su vida no fuera a cambiar.

Quiero ofrecerle esperanza en la Palabra de Dios. Tome esta promesa nos ha sido dada en
Jeremías 30:17 (AMP), "Porque yo restauraré salud a vosotros, y sanaré vuestras heridas". La
Biblia del Mensaje lo dice de esta manera, "En cuanto a ti, vendré con sanidad, curando lo
incurable, porque todos se han rendido contigo y no te dan esperanza".

Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como
prospera tu alma 3 de Juan 2

PUNTO DE MEDITACIÓN:

Envió su palabra, y los sano, y los libró de su ruina. Salmos 107:20

PUNTO DE ACCIÓN:

Hijo mio, está atento a mis palabras; inclina tu oido a mis razones. No se aparten de tus ojos;
guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su
cuerpo.

PROVERBIOS 4:20-22

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