LITIO
Uso[editar]
Por su elevado calor específico, el litio se emplea en aplicaciones de transferencia de
calor, y por su elevado potencial electroquímico constituye un ánodo adecuado para las
baterías eléctricas. También se le dan los siguientes usos:
El cloruro de litio y el bromuro de litio tienen una elevada higroscopicidad por lo
que son excelentes secantes. El segundo se emplea en bombas de calor de
contracción, entre otros compuestos como el nitrato de litio.
Las sales de litio, particularmente el carbonato de litio (Li2CO3) y el citrato de litio,
se emplean en el tratamiento de la manía, la depresión y la bipolaridad, así como en
otras psicopatologías. Es un estabilizador del estado de ánimo. Sus mecanismos de
acción son varios: 1. Bloquea la liberación de dopamina -bloquea la hipersensibilidad
de los receptores dopaminérgicos-; 2. Bloquea resultados en la neurona posináptica
-bloquea la reutilización de grupos fosfatos del trifosfato inositol que activa la liberación
de calcio-; 3. Reemplaza el sodio en el canal sináptico por ser más pequeño y el
potencial de acción se hace más lento, haciendo que el paciente se calme. El litio no
es sustrato para la bomba sodio potasio ATPasa que impide el paso de los iones de
sodio, reemplazando la concentración del sodio, lo cual en altas concentraciones
puede resultar tóxico.
El estearato de litio es un lubricante de propósito general en aplicaciones a alta
temperatura.
El litio es un agente altamente empleado en la síntesis de compuestos orgánicos,
usado para la coordinación de ligandos a través del intermedio litiado.
El hidróxido de litio se usa en las naves espaciales y submarinos para depurar
el aire extrayendo el dióxido de carbono.
Es componente común de
las aleaciones de aluminio, cadmio, cobre y manganeso empleadas en la construcción
aeronáutica, y se ha empleado con éxito en la fabricación de cerámicas y lentes, como
la del telescopio de 5,08 m de diámetro (200 pulgadas) de Monte Palomar.
También tiene aplicaciones nucleares.