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Ezequiel: Disciplina y Responsabilidad

Ezequiel fue un profeta bíblico que obedeció fielmente a Dios al predicar su mensaje en las calles de Babilonia durante 22 años, a pesar de tener que realizar actos dramáticos como permanecer acostado por 390 días comiendo solo una pequeña cantidad de comida. El libro de Ezequiel narra su ministerio y predicciones sobre el castigo divino para Jerusalén y otras naciones por la idolatría, así como una visión de esperanza futura. Ezequiel enfatizó la soberanía de Dios sobre la historia y

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Ezequiel: Disciplina y Responsabilidad

Ezequiel fue un profeta bíblico que obedeció fielmente a Dios al predicar su mensaje en las calles de Babilonia durante 22 años, a pesar de tener que realizar actos dramáticos como permanecer acostado por 390 días comiendo solo una pequeña cantidad de comida. El libro de Ezequiel narra su ministerio y predicciones sobre el castigo divino para Jerusalén y otras naciones por la idolatría, así como una visión de esperanza futura. Ezequiel enfatizó la soberanía de Dios sobre la historia y

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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

FEDERACIÓN CONCILIO GENERAL DE LAS


ASAMBLEAS DE DIOS DE VENEZUELA
MINISTERIO DE EDUCACIÓN CRISTIANA
INSTITUTO BÍBLICO “JUAN ALFARO”

Asignatura: Profetas Mayores


Profesor: Rafael Hernández

Maracay, Mayo de 2.020

ENSAYO
LA DISCIPLINA ES PARTE DEL PROCESO
Se puede programar una computadora para que acepte nuestras órdenes. Y
al condicionar a un perro con recompensas y castigos, uno puede enseñarle
a obedecer. Pero como todo padre sabe, no es fácil enseñar a los niños. Las
personas tienen voluntad propia y deben elegir someterse, seguir las
instrucciones de sus padres y líderes. Por supuesto, la disciplina es parte
necesaria del proceso, los hijos tienen que conocer las consecuencias de la
desobediencia, pero tienen que tomar una decisión. No son máquinas ni
animales.
Los hijos de Dios deben aprender a obedecer a su padre celestial. Como
fuimos creados a su imagen, tenemos que elegir, y Dios así lo permite.
Ezequiel fue un hombre que decidió obedecer a Dios. Si bien era sacerdote,
sirvió como predicador judío ambulante en las calles de Babilonia durante
veintidós años, hablando a todos del castigo y de la salvación de Dios, y
llamándolos al arrepentimiento y a la obediencia. Y Ezequiel vivía lo que
predicaba. Durante su ministerio Dios le dijo que ilustrara sus mensajes con
lecciones objetivas dramáticas. Algunos de estos actos fueron:
 Permanecer tendido sobre un costado durante trescientos noventa
días en los cuales solo podía comer doscientos veinticinco gramos de
comida al día cocida sobre estiércol.
 Rasurarse la cabeza y la barba
 No mostrar tristeza al morir su esposa. Ezequiel obedeció y proclamó
fielmente la Palabra de Dios.
El libro de Ezequiel narra la vida y el ministerio del profeta. Tras su
llamamiento a ser profeta y su nombramiento como “atalaya a la casa de
Israel”. Ezequiel comienza de inmediato a predicar y demostrar la verdad de
Dios, y predice el inminente sitio y la destrucción de Jerusalén. Esta
devastación sería en castigo por la idolatría del pueblo. Ezequiel los exhorta
a apartarse de sus caminos, malvados. En la siguiente sección, habla a las
naciones circundantes, y profetiza que Dios también los castigará por todos
sus pecados. El libro concluye con un mensaje de esperanza en que
Ezequiel proclama la fidelidad de Dios y predice las bendiciones futuras para
su pueblo.
Ezequiel predice sin temor la Palabra de Dios a los judíos en las calles de
Babilonia, y les hace escuchar la verdad eterna del amor y del poder de Dios.
Pero es responsabilidad de cada individuo de confiar en Dios, y en el castigo
inevitable de la idolatría, la rebelión y la indiferencia. Cada quien se
compromete a obedecer a Dios, en cualquier cosa, en cualquier lugar y cada
vez que Él lo pida.     
Ezequiel fue el primero que instó a la responsabilidad individual. Sin
embargo, el libro termina con la visión de una sociedad, que no deja campo
para el individualismo egoísta, tan común en épocas posteriores. Ezequiel
presentó la solución de la problemática de la persona en la regeneración
interna, la obra del Espíritu de Dios y el
Pero como sacerdote, siempre buscaba la renovación del templo, culto,
sacrificios y otras expresiones externas de la religión. Como ningún otro
profeta, Ezequiel se puso de parte de Dios y aun expresó deleite en los
juicios divinos. Pero, con su profunda conciencia del valor del individuo,
asignó al cuidado pastoral un papel profético. Su hondo sentido de
responsabilidad, que debía velar por la salvación del prójimo, no tuvo
paralelo humano en la historia bíblica hasta San Pablo.
El Dios que presenta Ezequiel es ejecutor de juicio y muerte, pero también
autor de resurrección y nueva vida.
Las tensiones sicológicas y emocionales que experimentaba Ezequiel se
reflejaban en la sensibilidad y fidelidad en cuanto a la verdad y la revelación
divina. En su visión Ezequiel hace énfasis en la trascendencia, movilidad y
omnipresencia de Dios. Sin embargo, termina el libro con la afirmación de
que la nueva Jerusalén se llamará «Jehová allí», recalcando otra vez la
presencia local de Dios en el templo reconstruido. Insiste en que Dios es
infinito, misterioso e incomprensible
Pero, como ningún otro autor bíblico, proclama que el hombre sí puede
conocer verdaderamente a Dios.
Todo el libro muestra que Dios es el omnipotente soberano, que actúa en
toda la historia humana. Pero, Ezequiel expone la realidad del pecado que
domina aún al pueblo escogido en muchos momentos de su historia. A la vez
que reconoce la soberanía divina, recalca que el hombre tiene la
responsabilidad de su pecado y tiene el llamado al arrepentimiento. Ezequiel
acentúa la realidad del juicio y la ira de Dios. Pero también habla con pasión
del tierno amor de Jehová, quien busca a sus ovejas perdidas, no quiere la
muerte del que muere y ruega: convertíos, pues, y viviréis.
El estudio del libro de Ezequiel puede fortalecer la fe en el poder del Señor
para transformar a las personas y a las naciones.

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