Conticinio: Hora de la noche en la que todo está en
silencio.
“Todos nosotros, entre las ruinas, preparamos un renacer. Pero
pocos lo saben”. Albert Camus
Este desplazamiento produce una tragedia cósmica que, así lo sentimos, arroja a las ruinas
a las sombras de la melancolía; el desmoronamiento aparece como una venganza de la
naturaleza por la violencia a que la sometió el espíritu al pretender conformarla a su
proyecto. Georg Simmel
Las ruinas de un edificio indican, por el contrario, que en las partes desaparecidas o
destruidas de la obra de arte han hecho acto de presencia unas fuerzas y formas, las de la
naturaleza, que crean una nueva unidad, una totalidad específica, con ese remanente de
arte que aún conservan y esa parte de naturaleza que han recobrado. Georg Simmel
Aquí lo que impresiona no es la destrucción por el hombre de su obra, sino el que, aun
causándola la naturaleza, el hombre permita la ruina. Georg Simmel
el encanto de la ruina radica en que la obra del hombre se nos aparece como un producto
de la naturaleza. Georg Simmel
En las ruinas la oposición es entre dos elementos vitales mucho más distantes entre sí: la
voluntad humana que erigió la construcción y la fuerza mecánica de la naturaleza que la
hizo caer. Georg Simmel
surgir una nueva forma que, desde el punto de vista de la naturaleza, tiene sentido, es
comprensible y distinta. Georg Simmel
La naturaleza habrá hecho su propia creación usando la obra de arte como materia, del
mismo modo que el arte usó la naturaleza como materia para su obra. Georg Simmel
De ahí que las ruinas suelan suscitar un sentimiento trágico –que no de tristeza-, pues la
destrucción que reflejan no es algo absurdo llegado de fuera sino la manifestación de una
tendencia inscrita en lo más profundo del ser de lo destruido. Georg Simmel
Estos efectos van limando los contrastes originales hasta fundirlos en una serena unidad.
Las ruinas desprenden esa sensación de paz también por otro motivo. Georg Simmel
Las ruinas son un escenario de la vida de donde la vida se ha ido -y esto no entraña nada
de simplemente negativo ni se reduce a un constructo de la mente, como en el caso de las
innumerables cosas que antes fluían en la corriente de la vida y que un azar ha depositado
al margen de ésta pero que por su propia naturaleza bien podrían reintegrarse de nuevo a
dicha corriente. En las ruinas se siente con la inmediatez de lo presente que la vida, con
toda su riqueza y variabilidad, habitó ahí alguna vez. Las ruinas crean la forma presente de
una vida pretérita, no restituyendo sus contenidos o sus restos, sino mostrando el pasado
como tal. Georg Simmel
Tal vez en esto consista el encanto de las ruinas, y de la decadencia en general; un en-
canto que está más allá de lo meramente negativo y degradante. Georg Simmel
Las ruinas lo son todo. Las ruinas son restos que alguna vez fueron un todo. En muchas
pinturas se usan las representaciones de las ruinas como metáfora y alegoría en torno al
pasado de la humanidad y la condición moral de la existencia humana. También la ruina es
símbolo de un sentimiento humano autodestructivo: la melancolía. Esa añoranza por
recuperar de los trozos caídos de lo que fue. Jean Starobinsky, un historiador de las ideas
de los años 20 del siglo pasado, decía que la ruina se había transformado en un
monumento cuyo significado se había perdido. Es, por tanto, la imagen de la ausencia, el
olvido,...
—Pero todo esto es desolación. Ya no tiene fuerza ni sentido. Aquí no hay vida. —Te
equivocas. Estas ruinas, y cualquier otra, invitan a soñar, a imaginar que hubo. Lo conoces
pero al mismo tiempo no lo reconoces. Es algo que alguna vez estuvo allí, con su sentido,
pero ahora nuestros ojos son incapaces de reconstruir. Cada fragmento —Alicia dio un
golpe con la palma de la mano sobre la superficie de la piedra que tiene al lado—, expresa
su historia y es independiente del resto, sin embargo sabe que nace de un conjunto ya
inexistente. Su melancolía palpita en cada poro. Has de escucharla. Las ruinas tienen un
carácter onírico, ya que cada ser que las mira las completa en base a su fantasía e
imaginación —Alicia se frota la cicatriz suavemente —. Pero las ruinas no son sólo estas
piedras. Las personas, sobre todo de esta ciudad, formamos un conjunto fragmentado,
inconexo y caótico de ruinas y nos encargamos de colocar piezas para dar un sentido al
todo...
—Lo único que hacéis vosotros es añadir piezas que corresponden con ese todo. No
entiendes que justamente lo que alteráis es el orden establecido.
—Ya te dije el otro día que las ruinas no son sólo de edificios. Hay también ruinas de
pensamientos, de sentimientos, metafísicos, de ideas, de valores. Emocionalmente, la
sociedad está en ruinas y lo peor es que no ha tomado conciencia de ello. Como si
fuera la zona del Derrumbe, no se quieren reconocer esas ruinas emocionales. Los
Limbis permiten a la gente rellenar esos huecos que han caído y formar un todo,
recuperar lo que fue la estructura antes de derrumbarse. Yo al menos pienso en la
gente, vosotros sólo en el poder.
—Una piedra que se ha caído. De vez en cuando ocurre. Las ruinas tienen su propio
movimiento. Su propia vida. Son como esas dunas de la playa que avanzan y avanzan unos
centímetros al año. Con las ruinas pasa lo mismo, avanzan para adentrarse en la ciudad.
Tienen vida. —El que vosotros le dais. No entendéis que la única carga simbólica que
tienen es la que vosotros le habéis otorgado.