Tutela:
Para dar Inicio, vamos a enfocar que el tema de la tutela se encuentra
plasmado en el Código de Familia del Estado de Yucatán, en los artículos 409
hasta el artículo 433, en lo que respecta solo al tema de Tutela.
Como sabemos muy bien, la tutela es un cargo de interés público del que nadie
puede eximirse sino por causa justificada.
En cuánto, en el presente escrito se hará énfasis en la labor que como
representante legal del pupilo se le endilga al tutor.
Dilucidado el tema bajo exégesis, se afirma que suele aceptarse en la práctica
jurídica que el tutor y uno o ambos de los padres del pupilo pueden coexistir en
una misma sintonía procesal; esto es, que pueden poseer, simultáneamente,
legitimación activa, o pasiva, pudiendo así alternarse, indistintamente, la
prosecución, o en su caso defensa, de los intereses de los tutelados. Creencia
que es compartida por no pocos tutores, lo que resalta si se considera que
estos deben poseer cualidades especiales para desempeñar el cargo, y por los
jueces competentes que consideren como viable tal convergencia.
Uno de los puntos más importantes, es el objeto de la tutela, que en Artículo
409, del dicho Código (Código de Familia del Estado de Yucatán), el objeto de
la tutela es la protección, cuidado y custodia de la persona y bienes de la que,
no estando sujeta a la patria potestad, no cuenta con capacidad de ejercicio y
por tanto no puede ejercitar derechos ni contraer obligaciones por sí misma, ni
comparecer a juicio por propio derecho.
También tiene por objeto la protección, guarda y custodia del pupilo y de sus
bienes, en los casos especiales que señale este Código y otros ordenamientos.
Como sabemos las denominadas, Sujetos a tutela, son las que cuentan con
capacidad de goce, pero no con capacidad de ejercicio, y por lo tanto deben
estar sujetas a la tutela:
I. Las niñas, niños y adolescentes;
II. Las personas mayores de edad que padezcan algún trastorno mental, aun
cuando tengan intervalos lúcidos.
III. Las personas mayores de edad sordomudas que no sepan leer ni escribir
IV. Los ebrios consuetudinarios y los adictos a drogas prohibidas por la Ley.
V. Las personas con adicción compulsiva a los juegos de azar.
Tutores legítimos sin derecho a remuneración
Otro de los puntos, son los tutores legítimos que son deudores alimentarios no
deben percibir ninguna remuneración, ni el tutor del pupilo que carezca de
bienes.
Como sabemos muy bien, el aumento en la remuneración del tutor, es decir en
caso de que el tutor deba recibir alguna remuneración, el juez es quien debe
determinar, a solicitud del tutor, cualquier aumento en su remuneración.
Las Responsabilidad del tutor, se ve emergido, ya el tutor es responsable de
los daños y perjuicios que se causen al pupilo, si no hace del conocimiento del
juez cualquier disminución en los bienes de aquél, a fin de que el juzgador
decrete las medidas que estime convenientes.
Pues bien, tal dualidad procesal, la inmediatamente antes explicada, se
considera proscrita (en lo general al menos) a juicio del suscrito.
El Estado de interdicción de personas mayores de edad, es decir deben ser
declaradas en estado de interdicción por autoridad judicial, al cumplir la
mayoría de edad, las personas que:
I. Padezcan algún trastorno mental, aun cuando tengan intervalos lúcidos.
II. Sean sordomudas que no sepan leer ni escribir.
III. Sean ebrios consuetudinarios o adictos a drogas prohibidas por la Ley.
Para efectos de este Código, el estado de interdicción es una restricción
impuesta por el juez a una persona mayor de edad, a causa de una
discapacidad intelectual, por la cual queda privada de su capacidad de ejercicio
para realizar actos jurídicos.
Otro nombramiento de tutor interino, es decir que es Promovida la declaración
del estado de interdicción, el juez, debe proceder a nombrar tutor interino.
Para efectos del párrafo anterior, el juez debe dictar provisionalmente las
medidas que estime conducentes para proteger la persona y bienes de quien
no cuente con capacidad de ejercicio, hasta que se nombre tutor definitivo.
También se debe nombrar tutor interino cuando fallezca quien desempeñaba la
tutela y en el caso contemplado en la fracción II del artículo 56 de este Código.
El estado de interdicción sólo cesa por la muerte de la persona incapaz, o por
sentencia dictada por el juez.
La Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia debe desempeñar
provisionalmente de pleno derecho la tutela de las niñas, niños y adolescentes
o personas mayores de edad incapaces que estén bajo su resguardo, con
arreglo a la Ley y lo previsto por las demás disposiciones aplicables a dicha
institución, sin que sea necesario el discernimiento del cargo.
Deber de avisar sobre personas que deben estar sujetas a tutela es decir el
Consejo Local de Tutelas, o cualquier persona o autoridad que tenga noticia de
que alguien debe estar sujeto a tutela y carece de representante legal, debe
ponerlo en conocimiento de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la
Familia o del Ministerio Público.
Tutela Legítima
De la Tutela Legítima:
La tutela legítima es una función protectora que se prolonga hasta que el pupilo
alcanza la mayoría de edad o la sanidad.
Ejercicio de la tutela legítima, es decir la tutela legítima de niñas, niños y
adolescentes, cuando no hay quien ejerza la patria potestad ni tutor
testamentario, corresponde a los:
I. Hermanos, prefiriéndose a los que sean por ambas líneas.
II. Parientes consanguíneos hasta el tercer grado de la línea colateral, que a
juicio del juez mejor puedan desempeñarla. Lo anterior ante la falta de
hermanos o si éstos no cuentan con capacidad de ejercicio.
Ejecución de la tutela en caso de varios parientes:
Si las niñas, niños o adolescentes tienen varios parientes del mismo grado, el
juez debe elegir al que a su juicio sea más apto para el cargo, prefiriéndose a
los deudores alimentarios, pero si aquellas ya pueden formarse juicio propio,
deben ser oídas antes de la designación, siempre y cuando no padezca un
trastorno mental.
Tutela entre cónyuges
Los cónyuges o las personas unidas en concubinato son tutores legítimos uno
del otro.
Tutela de padre o madre
Los hijos o hijas mayores de edad son tutores de su padre o madre libres de
matrimonio.
De la Tutela Testamentaria
Otra de las Tutelas, importantes es la denominada testamentaria, es decir la
tutela testamentaria se instituye por uno de los progenitores en su testamento,
cuando el otro progenitor con derecho a ejercer la patria potestad hubiera
muerto, no cuente con capacidad de ejercicio o bien, no se tenga conocimiento
de su identidad.
Gracias a lo expuesto anteriormente, excluye del ejercicio de la patria potestad
a los abuelos, sin embargo, éstos pueden reclamar judicialmente su derecho a
la patria potestad, a lo cual el juez debe resolver atendiendo al interés superior
de las niñas, niños y adolescentes.
Con base a eso el progenitor que ejerce la tutela de un hijo o hija mayor de
edad incapacitado, puede nombrarle tutor testamentario, si el otro progenitor
hubiera muerto, no cuente con capacidad de ejercicio o bien, no se tenga
conocimiento de su identidad.
De la Tutela Dativa
El origen de la tutela dativa tiene lugar, en los siguientes puntos importantes:
I. No haya tutor testamentario ni persona a quien, conforme a la Ley,
corresponda la tutela legítima.
II. El tutor legítimo o testamentario está impedido temporalmente para ejercer
su cargo.
III. Los intereses del pupilo entren en conflicto con los de quienes ejercen la
patria potestad o la tutela.
La tutela dativa procede aunque la niña, niño o adolescentes o persona mayor
de edad incapaz carezca de bienes y tiene por objeto el cuidado y la
satisfacción de sus necesidades materiales básicas, alimentarias, de salud, de
educación y de rehabilitación según la capacidad económica del tutor.
Es decir el tutor, en este caso, puede ser nombrado a propuesta de la niña,
niño o adolescente cuando estos puedan crearse un juicio propio, a criterio del
juez. Puede ser nombrado también a petición de la Procuraduría de la Defensa
del Menor y la Familia o del Ministerio Público, en su caso, y aún de oficio por
el juez, si éste considera que la niña, niño o adolescente no tiene la capacidad
intelectual suficiente para crearse un juicio propio.
Poniendo más contexto, en los casos en los que la niña, niño o adolescente
hubieren propuesto a su tutor, el juez debe decretar el nombramiento o, en su
defecto, designar tutor distinto al propuesto en atención al interés superior del
pupilo.
Una de las responsabilidades del juez es cuando el juez, una vez solicitado el
nombramiento del tutor, no lo designe oportunamente, es responsable de los
daños y perjuicios que se causen a la niña, niño o adolescentes o persona
mayor de edad que no cuente con capacidad de ejercicio.
Tutela pública
Corresponde a la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia, previo
mandato judicial, la tutela de las niñas, niños y adolescentes que tenga bajo su
resguardo y de todas aquéllas personas que las leyes así lo determinen.
Lo anterior, sin perjuicio de que la Procuraduría de la Defensa del Menor y la
Familia, pueda solicitar la custodia provisional de las niñas, niños y
adolescentes.
Otro de los puntos a descarga es, en que casos procede una tutela publica, ya
que la tutela pública de las niñas, niños o adolescentes procede en los casos
siguientes:
I. Cuando sea afectada por violencia familiar o por cualquier otra situación que
ponga en peligro su integridad física o psicológica.
II. Cuando se trate de expósitos y abandonados.
III. Cuando se trate de adolescentes en conflicto con la ley penal.
IV. En los demás casos que establezca la legislación aplicable.
Como apartado penúltimo, ponemos al objeto de la Tutela pública, que es el
ejercicio de la tutela pública queda sujeto en cuanto a la protección, educación,
salud, rehabilitación, en su caso, y satisfacción de necesidades básicas de las
niñas, niños y adolescentes y a las modalidades que impriman las resoluciones
judiciales que se dicten en relación a la tutela.
Deber de las personas que tengan bajo custodia o cuidado a niñas, niños o
adolescentes
Y por últimos, sabemos que toda persona que tenga bajo su custodia o
cuidado a una niña, niño o adolescente que conforme a lo dispuesto en este
Código, sea susceptible de tutela pública, deberá permitir el contacto con el
personal de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia y presentarla
para los trámites necesarios.