La semilla del rosal
Mi mamá apostó por mí
cuando solo era semilla.
Me plantó y cuidó con mimo
en su linda barriguita.
Trabajase o disfrutase
me llevaba a donde fuera.
¡Qué lindos ratos pasamos!
¡Qué feliz que fui con ella!
Ahora que ya he crecido
y mis raíces se trenzan,
al fin puedo tocarla,
al fin he podido verla.
Cuando yo guíe el rosal
haré lo mismo por ella,
y su perfume llevaré
donde me lleve la tierra.
Nube, nube
Nube que subes
por los tejados.
Nube que bajas
sembrando charcos.
Nube que sube,
nube que baja,
nube que vuela
sin dejar marcas.
Nube que pinta sombras,
nube que ahueca sueños;
nube que viaja
surcando el cielo.
Nube que subes,
nube que bajas,
nube que vuelas
sobre mi almohada.
Migas de Risa
Érase que se era la historia de Elisa,
la pastelera.
Amasaba alegría Elisa, de trozo en trozo,
con montañas de harina,
huevo…
¡y migas llenas de risa!
Milhoja de salsa y fresa para Señora Tristeza.
Bizcocho de risa y coco
para Don Paco ¡y poco!
[¡Que de la risa
se cae el moco!]
Érase que se era
en una asombrosa aldea,
la historia de Elisa,
la pastelera.
Bailaba la niña alegre
Bailaba la niña alegre
en una noche estrellada.
Movíase, al son del aire,
bajo la luna de plata.
¡Cómo bailaba la niña!
¡Cómo la niña bailaba!
Con ojos como dos faros
y finas pestañas bordadas.
Con el corazón muy blanco
y mariposas en el alma.
Danzaba la alegre niña
bajo la noche estrellada
Cómo bailaba la niña,
cómo la niña bailaba.
Poemas Bichín colorado
A la fresca de junio nació,
Bicho, bichín, bichón.
Tras la alegría de mayo,
como un ratón.
Con sonrosadas mejillas
y dedos muy largos.
Con la sonrisa pintada
¡y el juicio ya bien formado!
Así vino al mundo,
tras despedirnos de mayo,
el príncipe de los sabios:
…Bichín…
¡Bichín Colorado!
Anunciando la madrugada llegó,
Bicho, bichín, bichón.
Tiñéndolo de amor todo
con su canción.
El velero hacia la mar
El velero hacia la mar | Poema para niños
Sobrevolando las aguas
navegaba el velero
sobre la mar.
¡Velero!
Gritaban los delfines.
¡Velero!
Cantaban las ballenas
guiando con su canto
al velero en su remar.
Soñaba el velero
con surcar las aguas,
las aguas del mar.
Carnaval
El Carnaval : Poema para niños
Carnestolendas se acercan.
Carnestolendas me traigas.
Con colores para el rostro
y alegrías para el alma.
Con maquillaje de plata
y máscaras de porcelana blanca.
Con caretas de tez tostada,
cabezudos y comparsas,
para ocultar con ellos
los malestares del alma.
Carnestolendas se acercan.
Carnestolendas me traigas.
¡Que viva la felicidad!
¡Que vivan las mascaradas!
Y que bailen los disfraces
antes de que las cenizas salgan.
Sirena varada
Sirena varada : Poema infantil
Perdida sobre la tierra,
varada a orillas del mar,
solita se ve a una sirena.
Dicen que es una
estrella del mar,
con las escamas de bronce,
los dientes de marfil,
y la melena de plata.
Que hacía castillos
de arena, soñando
con ser humana.
Que el tiempo tiñó
de nieve su pelo,
esperando a ser amada.
Perdida sobre la tierra,
solita a la orilla del mar,
se ve a la sirena varada.
El esperado Diciembre
El esperado Diciembre | Poesía de Navidad
¡Ya huele a Navidad!
A mazapanes blandos
y chocolate caliente.
A polvorones, musgo,
leña humeante
y ardiente.
¡Ya llega, ya viene!
Para jugar con los niños
y rebozarse en la nieve.
Para danzar con las hadas
y soñar con los Reyes.
¡Ya viene, ya llega!
…el esperado Diciembre.
Poemas Viajando por un libro
¡Cu-cú!
Cantaba una cabra,
vestida de gala
sobre una manzana.
¡Miau!
Maullaba una mula,
mientras pintaba el cielo
sobre una grúa.
Podían nadar las aves
y volar los cocodrilos.
¡Llevaban pañales
los grillos!
Y todo esto sucedió,
viajando por un libro…
Buenos días, gorrión Poema
Pájaro cantor,
que pías a la mañana
bajo el manto de la noche,
el silencio del mochuelo,
y el rocío de la flor.
Sereno de la mañana,
abrigo de llanto y sueños,
pájaro madrugador.
La Rima en O
La Rima en O | Poesías cortas
Llegó el verano
que rima con O.
Sol, canción,
sandía y melón.
El mar suena a risa
y el pueblo a tambor.
[Que no acabe nunca esta canción…]
Helado, pescado
y vestidos de lima limón.
[Que no acabe nunca esta canción…]
¡Cuaderno,
libro de texto
y lápiz del dos!
Qué bonito fue rimar
el verano con la O…
Una noche de cuento
UNA NOCHE DE CUENTO
Dime que tienes tiempo
para contarme un cuento
esta noche,
mamá.
Quiero que me susurres
bajito,
tendido sobre mi oído,
historias del más allá.
Quiero que me traigas duendes
y que hagas sonar trompetas
y, junto con mil caballos,
llenes mi habitación
de magia, color y fiesta.
Y yo…
prometo estar bien atento,
{¡y más que contento!}
si tú esta noche vienes
a contarme un cuento.
Caracolita del mar
Caracolita del mar
Caracolita del mar,
dime qué susurras
en oído atento
y silencioso hablar
de quien te escucha.
Dime qué susurras,
Caracolita del mar,
y te contaré mis secretos,
a la orilla de la noche
y de los sueños.
Caracolita del mar
¡Qué bonito lo que cantas,
cuando me pongo a escuchar!
Las Mujeres de las trenzas
Las mujeres de las trenzas
Cuenta una leyenda
que las mujeres de las trenzas
aran la tierra y cuidan de ella,
con sus niños en la chepa.
Que cultivan preciosas flores
que ponen sobre la mesa,
junto a sabrosas recetas.
Y que, misteriosamente,
tiñen el cielo,
al llegar la noche,
de poderosas estrellas.
Así, siempre, y cada noche,
las mujeres de las trenzas.
El niño Pestiño
El niño Pestiño
del que os voy a hablar,
tiene una historia
muy particular:
si le daban agua,
pedía limón,
si le daban juego,
quería un sillón.
Contra y recontra
el niño Pestiño,
daba sus pasos
a cada hora.
La oveja Teresa
Cuentan que, un año, a su nieto, para que
la oveja Teresa la siesta pudiese tomar.
se asustó al oír algo
y huyó del rebaño… Mira, pequeño,
un remedio muy viejo
Ocurrió que y también eficaz,
Perico el pastor es contar ovejitas
tenía visita, aquel día, hasta no poder más.
de su nieto Matías. Primero cae una;
luego la otra,
Fueron los dos a pastar y así todas las demás.
y, a las tres del mediodía,
el abuelo Perico quiso Cuentan que un año
que parasen a descansar. la oveja Teresa
se asustó al oír algo
Y en el alto del camino, a la hora de la siesta…
Perico contó un secreto
El payaso Sinsón
El payaso Sinsón
sonrisa no tenía
en su rostro bicolor.
Todas las tardes
los padres
pasaban de largo,
los niños reían buen rato,
y los perros
sacudían el rabo
ante el payaso Sinsón.
Pero Sinsón no comprendía
por qué nadie quería
ser parte de su función.
Pasábase las horas, Sinsón,
dándole vueltas al coco
y frotándose la nariz un poco,
buscando una solución.
Manos chinescas
Mano, mano
que me permites ser paloma
y también gusano.
Mano
que puede ser liebre,
conejo o gallo.
Amiga del alfabeto.
Araña que sube y baja
¡Araña en la mano!
Mano, mano
Juego de sombras.
Juego de enanos.
El Mago de la serpiente
Se oye hablar
de un misterioso hombre,
delgado y con tocado
muy bien arreglado,
que toca sentado
frente a un cesto repleto,
de cientos de mantos espesos.
Dicen que oculta un secreto
muy bien guardado,
tras su flauta travesera de color dorado:
comienza el soniquete, como salido de oriente,
que hace vibrar poco a poco,
y salir del cesto,
a una enorme serpiente.
Yo digo que hace magia
y mamá, que afila cuchillos.
Pidola
Pídola y digo:
¡Salto al revés!
Un, dos, tres,
guarda tus codos,
la cabeza
y los pies.
Pídola y digo:
¡Seguid a este jorobado
y pasaréis un buen rato!
Un, dos, tres, cuatro,
guarda tus codos,
tu cabeza
y tus brazos.
Pídola y digo:
¡Pies juntos!
Y… ¡a saltar todo el mundo!
Hasta no poder más
Felipe y Carola
se querían…,
hasta no poder más.
Corrían,
saltaban,
y jugaban a deletrear.
Hacían figuras
de arcilla, de arena…
de papel y tijera.
Alternaban pares y nones
tras sus riñones.
Escribían poemas de amor,
y leían cuentos de sal
y mucho pimiento.
La mamá de Felipe
decía, que los niños
no saben de amar,
pero Felipe y Carola
se querían…
hasta no poder más.
El ermitaño
Hombre serio y muy callado
o cangrejo colorado,
puede ser el ermitaño.
En busca de concha vacía,
cuatro antenas y dos pinzas,
el cangrejo ermitaño va.
En busca de paz en vida,
con el mundo a la deriva,
camina el eremita humano,
de espaldas a la ciudad.
Hombre serio y muy callado
o cangrejo colorado,
puede ser el ermitaño…
El cohetero
En día y noches
de fiesta y sueño,
un hombre
sencillo y pequeño
recorría,
de arriba abajo,
las calles y recovecos
de su humilde pueblo,
creando hilos de música,
pintando nubes al cielo.
Nubes siempre de algodón,
dulce colchón de los sueños
y tejado de las calles
que recorría,
también sin fin,
toda la gente del pueblo,
al son de la música popular
y de la senda del cielo.
Y a su paso, caminaban
creando hilos de música,
pintando nubes al cielo,
bajo el ilustre y eterno son
del cohetero.
El barquito de papel
Con la mitad de un periódico
hice un barco de papel,
en la fuente de mi casa
le hice navegar muy bien.
Mi hermana con su abanico
sopla, y sopla sobre él.
¡Buen viaje, muy buen viaje,
barquichuelo de papel!
La madre triste
Duerme, duerme, dueño mío,
sin zozobra, sin temor,
aunque no se duerma mi alma,
aunque no descanse yo.
Duerme, duerme y en la noche
seas tú menos rumor
que la hoja de la hierba,
que la seda del vellón.
Duerma en ti la carne mía,
mi zozobra, mi temblor.
En ti ciérrense mis ojos:
¡duerma en ti mi corazón!
La primavera ha venido
La Primavera ha venido
nadie sabe como ha sido.
Ha despertado la rama
y el almendro ha florecido
y en el campo se escuchaba
el gri gri del grillo.
La primavera ha venido
nadie sabe como ha sido.
Paisaje
La tarde equivocada
se vistió de frío.
Detrás de los cristales,
turbios, todos los niños,
ven convertirse en pájaros
un árbol amarillo.
La tarde está tendida
a lo largo del río.
y un rubor de manzana
tiembla en los tejadillos.
La niña que se va al mar
¡Qué blanca lleva la falda
la niña que se va al mar!
¡Ay niña, no te la manche
la tinta del calamar!
¡Qué blancas tus manos, niña,
que te vas sin suspirar!
¡Ay niña, no te las manche
la tinta del calamar!
¡Qué blanco tu corazón
y qué blanco tu mirar!
¡Ay niña, no te los manche
la tinta del calamar!
Corderito
Corderito
Corderito mío,
suavidad callada:
mi pecho es tu gruta
de musgo afelpada.
Carnecita blanca,
tajada de luna:
lo he olvidado todo
por hacerme cuna.
Me olvidé del mundo
y de mí no siento
más que el pecho vivo
con que te sustento.
Y sé de mí sólo
que en mí te recuestas.
Tu fiesta, hijo mío,
apagó las fiestas.
Los ratones
Los Ratones
Juntáronse los ratones
para librarse del gato;
y después de largo rato
de disputas y opiniones,
dijeron que acertarían
en ponerle un cascabel,
que andando el gato con él,
librarse mejor podrían.
Salió un ratón barbicano,
colilargo, hociquirromo
y encrespando el grueso lomo,
dijo al senado romano,
después de hablar culto un rato:
– ¿Quién de todos ha de ser
el que se atreva a poner
ese cascabel al gato?