La práctica exegética de Alcuino de York
Piotr Roszak
Enviado: noviembre de 2010
Versión definitiva: enero de 2011
Resumen: La obra de Alcuino de York (730-804) es fundamental para entender la exégesis
bíblica de la Edad Media. En continuidad con la herencia de los padres de la Iglesia
(prácticamente contemporáneos suyos), Alcuino extrae de la Escritura principios de
actuación para los cristianos. En sus comentarios, a la lectura literal del texto bíblico,
acompañan los otros sentidos de la Escritura: alegórico, moral y espiritual.
Palabras clave: Alcuino de York, Imperio carolingio, Sentidos de la Escritura
The exegetical practice of Alcuin of York
Abstract: The work of Alcuin of York (730-804) is essential to understand the biblical ex-
egesis of the Middle Ages. Following the heritage of the Fathers of the Church (almost
contemporaries of him), Alcuin draws from the Scripture action principles for Chris-
tians. In his comments, the literal reading of the biblical text is accompanied by the
other senses of the Scripture: the allegorical, moral and spiritual ones.
Keywords: Alcuin of York, Carolingian Empire, Senses of Scripture
Aunque santo Tomás de Aquino pocas veces se refiere a una opinión
teológica de Alcuino de York (730-804)1, sin embargo constituye una im-
portante fuente para su Catena Aurea, el peculiar comentario escriturístico,
compuesto con las citas de los comentarios de los Padres y otras aucto-
ritates2. En éste último grupo se encuentra precisamente Alcuino, cuyos
comentarios bíblicos cita abundantemente santo Tomás. No solamente esto:
1 Cf. In II Sent., d.12 q. 1 a. 5 expos; S.Th., II-II, q.164, a.2, ad 1.
2 Cf. G. Dahan, Lire la bible au moyen âge: essais d’herméneutique médiévale, Droz, Geneve 2009.
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el fruto de su trabajo crítico sobre el texto bíblico –la revisión de la Vulgata–
es un paso grande hacia la Biblia Parisiensis, con la que trabajaron varias
generaciones de teólogos medievales, incluyendo al mismo Aquinate3.
Su influencia en las obras de los grandes teólogos de la Edad Media
no se limita, sin embargo, sólo a esto. Alcuino prepara de alguna manera el
camino a santo Tomás con clara postura a favor de cultivar todos los saberes
de la ciencia. Merece la pena detenerse en el análisis de su método de exé-
gesis que ayuda a comprender el sistema hermenéutico de varios teólogos
medievales que recibían el significante nombre de Magister in Sacra Pagina.
1. Vida de Alcuino
Alcuino pertenece a esta clase de pensadores que han dejado una im-
portante huella en muchos ámbitos. Nació cerca de York y la mayor parte de
su vida la pasó como profesor y director de la escuela abacial de York (desde
el año 766), después se presenta ante Carlomagno en el 781 en Pavía, rea-
lizando una misión encargada por el Papa. Desde entonces se convirtió en
consejero del emperador y trasladó sus enseñanzas a la corte. La consiguien-
te influencia que alcanzó sobre Carlomagno y su entorno, le convirtieron en
el guía cultural de la monarquía franca: inspiró las reformas de la educación
y de la ortografía, cultivó la gramática, retórica, dialéctica y aritmética, sin
olvidar su destacable papel en la formulación de la auténtica doctrina contra
la herejía adopcionista4. En el año 796 se retiró a la abadía de San Martín de
Tours, en donde reunió una importante biblioteca.
Como famoso escritor y consejero de cultura del emperador, escribió
varios libros relacionados con el arte de escribir Grammatica, De orthogra-
phia, Dialectica, Dialogus de rethorica et virtutibus. En la época de Alcuino
surge un importante debate en torno a los artes y en general se plantea la
cuestión fundamental de la legitimidad de las ciencias profanas y su papel
en teología. A partir de la obra de Marciano Capella se fija el sistema de
3 Cf. G. Lobrichon, «Les éditions de la Bible latine dans les universités du XIIIe siècle», en: G.
Cremascoli–F. Santi (ed.), La Bibbia del XIII secolo. Storia del testo, storia dell’esegesi, SISMEL-
Edizioni del Galluzzo, Firenze 2004, 15-34. Cf. también G. Dahan, «Les éditions des commentaires
bibliques de Saint Thomas d’Aquin. Leur apport à la connaissance du texte de la Bible au XIIIe
siècle», RSPhTh 89 (2005), 9-15; R. Sneddon, «The ‘Bible du XIIIe siecle’: its Medieval Public in
the Light of its Manuscript Tradition», en: W. Lourdaux–D. Verhelst (ed.), The Bible and medi-
eval culture, Leuven University Press, Leuven 1984, 127-140.
4 R.K. Morris, «Alcuin, York, and the alma Sophia», en: L.A.S. Butler–R.K.Morris (ed.),
Anglo-Saxon Church, Council for British Archaeology, London 1986, 80-89.
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conocimientos de la Edad Media en un sistema compuesto por dos grupos
de saberes: el trivium (retórica, gramática, dialéctica) y el quadrivium (arit-
mética, geometría, música y astronomía)5. La didáctica medieval veía en
ellas los instrumentos para conocer y estudiar mejor la Biblia. Es importante
poner de relieve este papel de Alcuino en la defensa de las artes, dándose
cuenta de que la tradición antigua (y reciente para él, como por ejemplo
Beda) en varias ocasiones cuestionaba, por ejemplo, el papel de la dialéctica
como tal. En esta famosa polémica con los antidialécticos, Alcuino prefiere
hablar de las ciencias profanas (artes) como la factura divina, por tanto no
pueden ser interpretados como invento de los filósofos paganos, sino des-
taca que fueron creados por Dios y por los filósofos solo encontrados6. De
este modo las artes liberales al final no son un saber pagano, sino una huella
del Creador en las criaturas y merecen la dedicación7.
Alcuino interviene también en varios asuntos relacionados con la
liturgia. Carlomagno decidió unificar la liturgia franca según las normas
de la iglesia de Roma. Para que esto sea posible, el emperador recibió de
la mano del Papa uno de los sacramentarios redactados por san Gregorio
Magno, que se utilizaba en Roma durante la liturgia. Y como se nota en él
algunas omisiones, errores y falta de oficios propios de los santos venerados
en el reino franco, por este motivo el rey encarga entonces a Alcuino para
que haga una edición de este libro litúrgico.
2. Comentarios bíblicos de Alcuino
Basta repasar de manera breve las actividades de Alcuino para darse
cuenta de las diversas tareas que emprendió y de su horizonte intelectual.
Sin embargo, no podemos olvidar de su gran influencia como comentador
de la Sagrada Escritura en numerosos autores medievales, entre otros santo
Tomás de Aquino. En cuanto a su modo de exégesis, se suele clasificar como
un gran heredero de la tradición bíblica de Beda8. Siguiendo la tradición de
5 C. Leonardi, «Martianus Capella et Jean Scot: nouvelle présentation d’un vieux problème»,
en: G. H. Allard (ed.), Jean Scot écrivain, Bellarmin-Vrin, Montréal-Paris 1986, 187-207.
6 Cf. M. Alberi, «“The better paths of wisdom”: Alcuin’s monastic “true philosophy” and the
worldly court», Speculum 4 (2001), 896-910.
7 Cf. C. Leonardi, «I commenti altomedievali ai classici pagani: da Severino Boezio a Remigio
d’Auxerre», en: Cultura antica nell’Occidente latino dal VII all’XI secolo, Centro Italiano di Studi
sull’alto Medioevo, Spoleto 1975, 459-504.
8 Cf. T. Mackay, «Apocalypse comments by Primasius, Bede, and Alcuin: interrelationship,
dependency and individuality», Studia Patristica 36 (2001), 28-34.
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los Padres de la Iglesia expresa su pensamiento al hilo de los comentarios a
los principales libros de la Sagrada Escritura. Entre sus obras de temática
bíblica merece la pena destacar:
Interrogationes et responsiones in Genesim – es una respuesta a 280
cuestiones hechas por Sigulfo, antiguo discípulo de Alcuino sobre el primer
libro de la Biblia – Genesis. Alcuino ofrece aquí respuestas breves y claras9.
Enchiridion seu Expositio pia ac brevis in psalmos penitentiales –
explica los salmos que se usan frecuentemente en el oficio divino. Es una
interpretación versículo por versículo sobre un fondo de citas de los Padres10.
Tractatus super tres sancti Pauli ad Titum, ad Philemonem et ad
Hebreos – epístolas, aunque en cuanto a la carta a Tito y Filemón repite
lo que escribió san Jerónimo. Sin embargo en el comentario a la carta a los
Hebreos por primera vez en el ámbito latino hace una interpretación y por
consecuencia es más original.
Commentaria super Ecclesiastem – comentario al libro de Ecclesiastes.
Commentaria in sancti Ioannis Evangelium – obra importante escri-
ta a instancias de Gisela, hermana de Carlomagno. Se trata de una buena
compilación de las interpretaciones dadas por los Padres.
3. El sistema hermenéutico de Alcuino
Ya hemos indicado que las actividades de Alcuino eran muy diver-
sas, pero destaca en sus encargos la importancia y primacía de la Biblia: lo
podemos ver claramente el modo de tratar todo el saber de su época: para
Alucino la filosofía – siendo conocimiento sapiencial – tiene que servir al
mejor entendimiento de la Biblia, que es la cumbre de toda la ciencia11.
3.1. Prioridad del texto: «Biblia» de Alcuino
Durante su permanencia en Tours, la preocupación por el texto origi-
nal de la Biblia le puso a corregir el texto de Vulgata gracias a los manuscritos
9 Cf. K. O’Brien, «The use of Bede’s writings on Genesis in Alcuin’s Interrogationes», Sacris
Erudiri 23 (1978-1979), 463-483.
10 Cf. J.-F. Cottier, «Psautiers abrégés et prières privées durant le haut Moyen Âge», Recherches
augustiniennes 33 (2003), 215-230.
11 Cf. H.-J. Werner, «“Meliores viae sophiae”: Alkuins Bestimmungen der Philosophie in der
Schrift “Disputatio de vera philosophia”», en: J. Aertsen–A. Speer (ed.), Was ist Philosophie im
Mittelater, Walter de Gruyter, Berlin 1998, 452-459
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encontrados en las bibliotecas de aquella época. La edición de la Biblia que
lleva su nombre fue revisada a partir de los manuscritos anglosajones, ir-
landeses e italianos12. Su esfuerzo dio frutos con la cierta uniformización
de los textos de Vulgata que aparecieron en distintas versiones. A partir del
trabajo de Alcuino se copia el texto único, que fue usado también en el siglo
XIII por santo Tomás de Aquino y otros grandes maestros de la Facultad de
Teología de Paris, convirtiéndose – naturalmente con las correctorias que
aparecieron en el tiempo – como Biblia de Paris. La Biblia de Alcuino es
una obra de mucha importancia, porque fue reconocida como texto de base
durante más de tres siglos13.
3.2. Huella de la exégesis patrística
En la época de la lucha con adopcionismo, Alcuino como principal
defensor de la auténtica tradición de la Iglesia en cuanto a la verdadera
filiación de Cristo, acude frecuentemente al pensamiento de los Padres, so-
bre todo en sus comentarios bíblicos14. Además, la aspiración de Alcuino
parece que era más «conservar» la herencia de la exégesis patrística que
dar explicación suya a los pasajes de la Sagrada Escritura15. Claramente lo
explica en la introducción a su comentario al Evangelio de san Juan donde
enumera las fuentes de su trabajo:
Primoque omnium sancti Augustini suffragia quaerens, qui maiori
studio huius Evangeli exponere nisus est sacratissima verba. Deinde
ex opusculis Santi Ambrosii sanctissimi doctoris aliqua trahens, nec-
non ex homiliis Patris Gregorii Papae, vel ex homiliis beati Bedae
presbyteri, multa assumens, aliorumque sanctorum Patrum, sicut
invenire potui, intepretationes posui... Magis horum omnium sensi-
bus ac verbis utens quam meae quidquam praesumptioni commi-
tens...cautissimo plane stylo praevidens, divina opitulante gratia, ne
quid contrarium sanctorum Patrum sensibus poneret16
12 Cf. E.K. Rand, «A preliminary study of Alcuin‘s Bible», Harvard Theological Review 4
(1931), 323-396; L. Light, «Versions et révisions du texte biblique», en: P. Riché–G. Lobrichon
(ed.), Le Moyen Age et la Bible, Beauchesne, Paris 1984, 55-93.
13 Cf. G. Ellard, «Alkuin», LThK2 1, 340s.
14 Cf. J. Rivera, El adopcionismo en España (s.VIII). Historia y doctrina, Estudio Teológico de
san Ildefonso, Toledo 1980, 50. La correspondencia de Alcuino con los protagonistas de la herejía
adopcionista (como Elipando o Felix de Urgel) está llena de citas bíblicas e interpretaciones de los
Padres para mostrar la doctrina auténtica de la Iglesia desde principio.
15 Cf. W. Otten, «The texture of tradition: the role of the Church Fathers in Carolingian theol-
ogy», en: I. Backus (ed.), The Reception of the Church Fathers in the West 1, Brill, Leiden 1997, 3-50.
16 PL 100, 744
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Respecto a este texto queda claro que el intento de Alcuino es apo-
yarse «más» en la tradición y palabras de los Padres que en la interpretación
suya17. En su interpretación de la Escritura presta particular atención al
sentido de la tradición, es decir, una fidelidad a la exégesis patrística y de
ella saca principios, método y conclusiones.
Comentando el Evangelio de san Juan parece que Alcuino intenta
explicar lo oscuro en la interpretación de san Agustín en cuanto a un pasaje
particular. En una de sus cartas a Arnon, obispo de Salzburgo y su discí-
pulo, comenta que él mismo en su comentario no puede agotar la riqueza
de la interpretación de los Padres, sino pretende dar un vaso de agua para
saciar la sed. Al mismo tiempo, compara su actividad exegética con la per-
sona de Zaqueo, quien debió de subir a una higuera para ver a Jesús – de
la misma manera Alcuino debe subir a los Padres para entender el mensaje
del Evangelio18.
Otro rasgo característico de la exégesis de Alcuino es «el intento edi-
ficador» que además es un eje de toda su actividad (sobre todo si recordamos
la reforma de la educación que realizó siendo consejero de Carlomagno)
– como lo expresa perfectamente la correspondencia con los discípulos y las
respuestas a preguntas concretas. Éste interesante género literario que se
introdujo rápidamente en la literatura teológica como es la «scholia» lo en-
contramos sobre todo en las Interrogationes et responsiones in Genesim: se
ofrece al lector una breve respuesta a las dudas que surgen durante la lectu-
ra. Otro ejemplo lo encontramos en la carta a Teodulfo, el nuevo «ministro»
de educación en la corte de Carlomagno, a quien exhorta a un recomendable
esfuerzo científico, sobre todo en cuanto a las artes liberales19. Para animar
más a Teodulfo utiliza el sentido alegórico en la historia del milagro de la
multiplicación de los panes y los peces en el Evangelio: la escena le sirve a
Alcuino para explicar la necesidad de estudiar y sus frutos20.
17 Cf. P. Spicq, Esquisse d’une Histoire de l’exégèse Latine au Moyen Age, Vrin, Paris 1944, 10.
Spicq subraya que en aquella época los únicos libros que trataron de la hermenéutica fueron dos: de
Beda (De schematibus et tropis Sacrae Scripturae) y de Rábano Mauro (De clericorum institutione).
18 PL 100,739: «Nec nostrum est altissima cedrorum cacumina ascendere, sed cum Zacheo, pro
brevitate staturae nostrae, in sycomoro stare».
19 Cf. A. West, Alcuin and the rise of the Christian Schools, Greenwood Press, New York 1969, 80.
20 Cf. Alcuino de York, Epistola 148.
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3.3. El contexto apologético de su exégesis
Analizando los comentarios bíblicos de Alcuino hay que darse cuenta
de que la mayoría de ellos surge como réplica a las doctrinas falsas que se
desplegaron en aquella época. La ortodoxa interpretación – que se remite a
la autoridad de los Padres sobre todo en las cuestiones dogmáticas – sirve
como instrumento para defender la fe de la Iglesia. Alcuino presta particular
atención a los textos bíblicos que fueron mal entendidos por los herejes. Es
sabida la influencia de Alcuino en la lucha contra el adopcionismo en España
que se expresa claramente en su tratado De fide sanctae et individuae Tri-
nitatis21. Cuando trata allí sobre el bautismo de Jesús, expone no solamente
la verdadera doctrina sobre el valor del bautismo del Señor ya que Cristo
tenía desde su concepción la plenitud del Espíritu Santo y no lo recibió en
el Jordán, sino de esta forma se había manifestado la Trinidad, sino también
presenta la interpretación moral subrayando que el Salvador lo hizo para
demostrarnos el «ordo» de nuestra vida: «totius vitae nostrae ordinem osten-
dere voluit» y al mismo tiempo para darnos ejemplo de humildad22.
Otro factor importante para situar mejor el sistema exegético de Al-
cuino está vinculado con el intento pastoral o espiritual que se manifiesta
en sus comentarios bíblicos. Es característico de que en el ámbito monásti-
co de aquella época se prestaba tanta atención al libro de los salmos y
Alcuino – como monje – continúa esta tradición viendo en los salmos ayuda
para confesar los pecados y a través de las lágrimas de la contrición renovar
el corazón23.
3.4. Los sentidos bíblicos
Consciente del valor de la Sagrada Escritura en el quehacer teológico
y la vida de los creyentes, con estas palabras expresa la necesidad de la Bi-
blia en su obra De virtutibus et vitiis: «La lectura de las Sagradas Escrituras
es el conocimiento de la felicidad. En ellas, como en un espejo, el hombre
puede considerarse a si mismo acerca de lo que es y hacia lo que tiende.
21 Cf. J. Cavadini, «The Sources and Theology of Alcuin’s De fide sanctae et individuae Trinita-
tis», Traditio 46 (1991), 123-146.
22 PL 101, 49: «Nec credendum est tunc dona eum sancti Spiritus primo suscepisse, qui a prima
conceptione Spiritu sancto plenus semper exstitit, sed ut sanctae et individuae Trinitatis in baptis-
mate demostraretur mysterium».
23 Cf. M. Driscoll, Alcuin et la pénitence á l’époque carolingienne, Aschendorff Verlag, Mün-
ster 1999, 38s.
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La lectura asidua de la Escritura purifica el alma, infunde temor al infierno
e instiga el corazón del que lee a los gozos superiores. Quien quiere estar
siempre con Dios debe orar y leer frecuentemente, porque cuando oramos,
hablamos con el mismo Dios, y cuando leemos, Dios habla con nosotros»24
Alcuino aplica en su exégesis del texto bíblico el sentido literal, si-
guiendo así el ejemplo de san Jerónimo y cuando encuentra alguna dificultad
en la interpretación literaria entonces se apoya más el sentido alegórico y
moral (que se ve claramente sobre todo en sus obras morales y teológicas).
Un ejemplo muy interesante de su práctica exegética es Liber Gene-
rationis Iesu Christi donde detalladamente analiza todos los nombres que
aparecen en la genealogía de Jesús transmitida por Mateo en su evangelio.
Obra importante en la medida de que presenta en sus tres partes, tres tipos
de interpretación de los nombres. El libro se abre con interpretatio literalis
donde pone simplemente la lista con los nombres históricos traduciendo del
hebreo como en el caso de Eliachim que significa «la resurrección de Dios».
El siguiente paso es ya la interpretación alegórica donde el nombre Eliachim
indica la resurrección del Señor. No obstante, en la interpretación moral
este mismo nombre significa que los cristianos en Cristo resucitamos del
pecado para vivir con Dios25. Esta triple interpretación de Alcuino se basa
en la homilía De nativitate Domini de Beda el Venerable.
Un ejemplo de su interpretación alegórica encontramos no tanto en
una obra propiamente exegética sino más bien filosófica e importante por
varias razones en su pensamiento – Disputatio de vera philosophia. Allí
interpreta la casa de sabiduría de Proverbios 9,1, en primer lugar en clave
cristológica, según la cual la casa de sabiduría es el mismo Cristo Encarnado
o eclesiológica viendo en ella la misma Iglesia, Domus Christi que es la Sabi-
duría. Sin embargo, llama la atención otro detalle característico para Alcui-
no y su hermenéutica: en contra de la opinión de algunos de los Padres que
despreciaban el saber pagano identificado con las artes liberales, él identifi-
ca las siete columnas de la casa de la sabiduría con las artes, cristianizando
de este modo el conocimiento y otorgando a aquellas un origen divino26.
24
Alcuino de York, Obras morales, EUNSA, Pamplona 2004, 110.
25
Cf. PL 100, 726.
26 PL 101,853: «tamen sapientia liberalium litterarum septem columnis confirmatur; nec aliter
ad perfectam quemlibet deducit scientiam, nisi his septem columnis vel etiam gradibus exaltetur»,
Cf. Alcuino de York, Obras morales, 50s (introducción de Rubén A. Peretó Rivas).
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Más original es el comentario de Alcuino a la carta a los Hebreos, por
primera vez comentada en ámbito latino, donde desarrolla su propio estilo
de exégesis. Es una interpretación más bien literal, aunque rica también en
la interpretación tipológica, lógicamente con muchas referencias al Antiguo
Testamento. Por ejemplo, en la persona de Melquisedec ve el tipo de Cristo
[typo Dei Salvatoris introducit]27, apoyándose en esta interpretación en el
lugar de proveniencia de este rey-sacerdote (Salem, que según la opinión
de Alcuino no puede identificarse con Jerusalem), que traduce como «paz»,
recordando que Cristo es el Rey de la Paz.
Melquisedec es también el tipo del sacerdocio de Jesucristo [typum
sacerdotii Filii Dei] ya que aunque en la historia de Melquisedec se trata
de ofrecer la carne y sangre de los animales, sin embargo la ofrenda de la
Nueva Alianza consiste en pan y vino que se convierten en el Cuerpo y San-
gre de Cristo [neque carnis et sanguinis victimas immolaverit, et brutorum
sanguine animalium dextra susceperit, sed pane et vino simplici puroque
sacrificio Christi dedicaverit sacerdotio].
Es muy llamativo que Alcuino se percibe como «minime divinae
scripturae vernaculus»28, el esclavo de la Sagrada Escritura cuya misión es
dar a conocer el mensaje de la salvación, realizando este encargo al lado de
los sacerdotes (Alcuino era diácono), a fin de cumplir con el mandato de
Cristo: Id y enseñad.
Piotr Roszak
Universidad Nicolás Copérnico de Torunv (Polonia)
Universidad de Navarra
27 PL 100, 1063.
28 Epistola 243
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