Análisis de Competencia Administrativa
Análisis de Competencia Administrativa
Los titulares de los órganos administrativos pueden delegar mediante comunicación escrita la firma de actos
y decisiones de su competencia en sus inmediatos subalternos, o a los titulares de los órganos o unidades
administrativas que de ellos dependan, salvo en caso de resoluciones de procedimientos sancionadores, o
aquellas que agoten la vía administrativa. En caso de delegación de firma, el delegante es el único
responsable y el delegado se limita a firmar lo resuelto por aquél. El delegado suscribe los actos con la
anotación “por”, seguido del nombre y cargo del delegante.
13.2. ANÁLISIS
Existen dos tipos de delegación toleradas por una autoridad superior en beneficio de las autoridades
subordinadas: la delegación de competencia, de una parte, y la de firma, por [Link] hay que confundir con
la verdadera delegación la llamada delegación de firma, que significa sólo autorizar al inferior para que firme
determinados documentos, en nombre del superior, si bien ha sido éste el que ha tomado la decisión.
Una delegación de competencia implica, por voluntad de su autor, un auténtico traslado de competencia, de
poder, a la autoridad inferior. Por el contrario, la delegación de firma no priva a la autoridad superior de su
poder; transfiere simplemente a la autoridad subordinada el cometido material de la firma. Ahora bien, si las
condiciones en las cuales se dan los dos tipos de delegaciones son en buena medida semejantes, sus
efectos son muy diferentes.
En primer lugar, desde que se produce la delegación de competencia, la autoridad superior queda privada
de la misma durante todo el tiempo que la delegación de competencia subsiste.
En particular, la autoridad superior no puede avocar, es decir, pedir que le sea sometido un asunto
determinado comprendido dentro de la delegación de competencia. Por el contrario, la delegación de firma
no supone esta privación de competencia, sino solo una organización del cometido material de la firma, la
cual, en todo momento, y sin que sea necesario modificar la delegación, podrá derogar la autoridad superior.
Es así como la autoridad superior podrá avocar un asunto particular y ordenar que tal asunto sea reservado
a su propia firma.13.3 COMENTARIODesde la perspectiva de la Ley General de la Administración Pública,
es posible afirmar que la delegación de firmas en materia de resoluciones es una potestad atribuida a los
órganos decisorios de la Administración que, sin embargo, se ubica en un lugar de dicho cuerpo normativo
que regula un fenómeno distinto cual es la transferencia de competencias. La semejanza que existe entre la
delegación en sentido estricto y la que entraña el acto material de suscribir un determinado acto radica, en
nuestro criterio, únicamente en el hecho de que existe un acuerdo del titular para que se proceda en tal
sentido, de tal suerte que encarga a un subordinado una actuación determinada. Pero, mientras que en la
delegación de firmas se encarga la realización de una formalidad atinente al acto mediante el cual se
materializa la resolución de un asunto, en la delegación stricto sensu lo que se acuerda es la transmisión de
la potestad decisoria, con todas las consecuencias y limitaciones.
14. ARTÍCULO 84.- SUPLENCIA
14.1. DEFINICIÓN
El desempeño de los cargos de los titulares de los órganos administrativos puede ser suplido temporalmente
en caso de vacancia o ausencia justificada, por quien designe la autoridad competente para efectuar el
nombramiento de aquéllos. El suplente sustituye al titular para todo efecto legal, ejerciendo las funciones del
órgano con la plenitud de los poderes y deberes que las mismas contienen.
Si no es designado titular o suplente, el cargo es asumido transitoriamente por quien le sigue en jerarquía en
dicha unidad; y ante la existencia de más de uno con igual nivel, por quien desempeñe el cargo con mayor
vinculación a la gestión del área que suple; y, de persistir la equivalencia, el de mayor antigüedad; en todos
los casos con carácter de interino.
14.2. ANÁLISIS
En la forma que disponga cada Administración Pública, los titulares de los órganos administrativos podrán
ser suplidos temporalmente en los supuestos de vacante, ausencia o enfermedad, así como en los casos en
que haya sido declarada su abstención o recusación.
Si no se designa suplente, la competencia del órgano administrativo se ejercerá por quien designe el órgano
administrativo inmediato superior de quien dependa. Dicho así, esta se caracteriza por:
-Ser un mecanismo de eficiencia administrativa-No implicar alteración de la competencia del órgano-Ser
una medida temporal-Estar prevista para casos concretos: vacante, ausencia o enfermedad, así como para
los de abstención o recusació[Link]í, la suplencia es únicamente posible para los supuestos específicamente
previstos por la norma, no resultando posible su uso para otros casos distintos de los específicamente
previstos.
14.3. COMENTARIO
Como ya se explicó anteriormente, dicho así, podemos entender que la suplencia se realiza de manera
temporal y en aspectos determinados por la normativa, siento así no se podría realizar en casos distintos de
los que no prevé la [Link] palabra suplencia significa sustituir temporalmente a un órgano titular que no se
encuentra en posibilidades de realizarlo, al no encontrar un suplente, la Ley nos da una solución, es así que
en un supuesto de este contexto quien supliría al órgano será quien sigue en situación de jerarquía
normativa.
15. ARTÍCULO 85.- DESCONCENTRACIÓN
La titularidad y el ejercicio de competencia asignada a los órganos administrativos se desconcentran en
otros órganos de la entidad, siguiendo los criterios establecidos en la presente Ley. La desconcentración de
competencia puede ser vertical u horizontal. La primera es una forma organizativa de desconcentración de
la competencia que se establece en atención al grado y línea del órgano que realiza las funciones, sin tomar
en cuenta el aspecto geográfico. La segunda es una forma organizativa de desconcentración de la
competencia que se emplea con el objeto de expandir la cobertura de las funciones o servicios
administrativos de una entidad. Los órganos de dirección de las entidades se encuentran liberados de
cualquier rutina de ejecución, de emitir comunicaciones ordinarias y de las tareas de formalización de actos
administrativos, con el objeto de que puedan concentrarse en actividades de planeamiento, supervisión,
coordinación, control interno de su nivel y en la evaluación de resultados.
A los órganos jerárquicamente dependientes se les transfiere competencia para emitir resoluciones, con el
objeto de aproximar a los administrados las facultades administrativas que conciernan a sus intereses.
Cuando proceda la impugnación contra actos administrativos emitidos en ejercicio de competencia
desconcentrada, corresponderá resolver a quien las haya transferido, salvo disposición legal distinta.
15.1. ANÁLISIS
Es una técnica concreta de desplazamiento de las competencias desde los órganos superiores a los
órganos inferiores que de ellos dependan. La desconcentración mejora la capacidad operativa de la
institución, al liberar a los órganos de dirección de cualquier rutina de ejecución, de emitir comunicaciones
ordinarias y de las tareas de formalización de actos administrativos, con el objeto de que puedan
concentrarse en actividades de planeamiento, supervisión, coordinación, control interno de su nivel y en la
evaluación de [Link] poder diferenciar la desconcentración horizontal y vertical, tenemos que
hacer hincapié en que, la competencia en razón del grado se refiere la posición que ocupa un órgano dentro
de la ordenación jerárquica de la administración y, puesto que la competencia no debe confundirse con la
“aptitud de obrar” ni el “ejercicio de la función,” y por ello no corresponde afirmar que pueda haber una
“competencia” para la “ilicitud.” La desconcentración presenta las siguientes características
-Opera mediante ley, cuando esta otorga la competencia de manera directa a un determinado órgano de la
entidad; o vía el ejercicio de las potestades reglamentaria y organizatoria, cuando la competencia se asigna
de manera general a la entidad, y es necesario encauzarla a un órgano determinado, por la vinculación de
sus funciones con la competencia asignada. Es permanente, lo que significa que el órgano desconcentrado
solo puede perder la titularidad de la competencia por ley o mediante la reorganización de la entidad, según
la competencia haya sido asignada de manera directa o general conforme a lo señalado en el párrafo
anterior. El superior jerárquico no puede avocarse al conocimiento de la competencia de titularidad de un
órgano dependiente de él. La autoridad (funcionario o servidor público) desconcentrada –titular de la
competencia- es responsable de su ejercicio. La competencia puede ser trasferida al inferior jerárquico la
ejecución de todas las etapas de un procedimiento (incluida la resolutiva) o para tramitar alguna de las
etapas del mismo. Asimismo, la transferencia puede ser para resolver el procedimiento o solamente para
[Link] obstante, las características que revisten al principio de desconcentración son totalmente
distintas a las de la delegación, como se aprecia a continuación: -En la desconcentración, la transferencia de
la competencia es permanente y la responsabilidad de las actuaciones recae en la autoridad
desconcentrada (funcionario u órgano de menor jerarquía). En la delegación, la transferencia es temporal y
si bien el delegado (funcionario u órgano de menor jerarquía) ejerce la competencia, la titularidad de esta
permanece en el delegante (superior jerárquico), quien además sigue siendo el responsable del ejercicio de
la [Link] identificación de estas diferencias resulta de suma importancia para analizar y determinar
si una transferencia de competencia es o no procedente. COMENTARIO
De lo escrito anteriormente, se deduce que, la desconcentración es una técnica, método que permite una
dislocación de competencias desde los órganos superiores hasta los inferior, es decir de los que depende de
ello, esta se puede dar de dos maneras, una que la desconcentración de competencia puede ser vertical la
cual se establece en razón al grado es decir, de manera jerárquica sin tomar el aspecto del lugar y la de
forma horizontal se refiere a expandir la cubierta de funciones. También, es necesario tener en cuenta las
diferencias entre la delegación y desconcentración, ya que son dos formas distintas de la Administración
Pública.
16. ARTÍCULO 86.- DEBERES DE LAS AUTORIDADES EN LOS PROCEDIMIENTOS
Son deberes de las autoridades respecto del procedimiento administrativo y de sus partícipes, los
siguientes:
1. Actuar dentro del ámbito de su competencia y conforme a los fines para los que les fueron conferidas sus
atribuciones.
2. Desempeñar sus funciones siguiendo los principios del procedimiento administrativo previstos en el Título
Preliminar de esta Ley.
3. Encauzar de oficio el procedimiento, cuando advierta cualquier error u omisión de los administrados, sin
perjuicio de la actuación que les corresponda a ellos.
4. Abstenerse de exigir a los administrados el cumplimiento de requisitos, la realización de trámites, el
suministro de información o la realización de pagos, no previstos legalmente.
5. Realizar las actuaciones a su cargo en tiempo hábil, para facilitar a los administrados el ejercicio oportuno
de los actos procedimentales de su cargo.
6. Resolver explícitamente todas las solicitudes presentadas, salvo en aquellos procedimientos de
aprobación automática.
7. Velar por la eficacia de las actuaciones procedimentales, procurando la simplificación en sus trámites, sin
más formalidades que las esenciales para garantizar el respeto a los derechos de los administrados o para
propiciar certeza en las actuaciones.
8. Interpretar las normas administrativas de forma que mejor atienda el fi n público al cual se dirigen,
preservando razonablemente los derechos de los administrados.
9. Los demás previstos en la presente Ley o derivados del deber de proteger, conservar y brindar asistencia
a los derechos de los administrados, con la finalidad de preservar su eficacia.
10. Habilitar espacios idóneos para la consulta de expedientes y documentos, así como para la atención
cómoda y ordenada del público, sin perjuicio del uso de medios con aplicación de tecnología de la
información u otros similares.
16.1 COMENTARIO
Cuando se caracteriza la actuación de los órganos estatales o de sus funcionarios se suele confundir entre
los términos finalidades, atribuciones, funciones, facultades y deberes tratándose, en verdad, de conceptos
concomitantes pero no [Link] finalidades son los propósitos o razones de ser inherentes a la
naturaleza de una entidad u órgano. Las atribuciones son las potestades concedidas a las entidades u
órganos para desarrollar en mejor manera sus [Link] su parte, las funciones son las acciones
asignadas a cada cargo dentro de las entidades para operativizar las atribuciones propias de estas.
Contrariamente, las facultades son las autorizaciones reconocidas a cada cargo para que los servidores y
funcionarios pueden ejercer sus correspondientes funciones, para determinados supuestos previstos en la
ley o incluidos dentro de la finalidad [Link], los deberes son las tareas obligatorias
impuestas por las normas a cada entidad o a sus agentes, dirigidas a cumplir las atribuciones que le son
inherentes.
Precisa este artículo, los deberes generales que tienen las autoridades respecto del régimen legal del
procedimiento administrativo y de los administrados. si bien no agotan los deberes que la ley les encarga
cumplir a las autoridades, es un referente importante porque congrega las principales obligaciones que el
legislador considera indispensable para la mejor gerencia de los procedimientos administrativos.
Los principales deberes de las entidades administrativas son:
• Actuar dentro de sus competencias y conforme a los fines propios de las atribuciones
Los elementos de finalidad y de competencia cobran realce a partir de ese inciso que los consagra demás
de requisitos de validez del acto administrativo, como verdaderos deberes de la autoridad pública. Según
este deber, las autoridades deben evaluar permanentemente la competencia con que actúa, evitando
extralimitarse, otorgamiento de la facultad administrativa. De suyo, cualquier actuación efectuada sin
competencia correcta o cualquier acto que distorsionen los fines para los cuales fueron dados, además de
las afectaciones del acto conllevará responsabilidad para sus autores.
• Desempeñar las funciones conforme a los principios del procedimiento administrativo
Este inciso es un refuerzo del carácter vinculante de los procedimientos administrativo consagrados en el
artículo IV del Título Preliminar del TUO de la LPAG, con el objetivo de establecer nítidamente que no sólo
constituyen elementos integradores en caso de vacíos, o referentes interpretativos en caso de defectos
normativos o para el desarrollo ulterior de la normativa, sino verdaderas obligaciones para las autoridades
administrativas de ineludible cumplimiento. Como tal, los principios de legalidad, impulso de oficio, debido
procedimiento, razonabilidad, imparcialidad, entre otros, se convierten en deberes de actuación permanente
para las autoridades, por la que quedan sujetas a la responsabilidad consiguiente.
• Encausar de oficio del procedimiento ante omisiones o errores de los administrados
A las autoridades administrativas les corresponde impulsar, dirigir y ordenar cualquier procedimiento
administrativo sometido a su competencia hasta esclarecer las cuestiones involucradas, aun cuando se trate
de procedimientos iniciados por el administrado. Este deber de oficialidad no excluye la posibilidad de
colaboración o gestión de que goza el administrado para impulsar el trá[Link] fundamentación del deber de
oficialidad aparece la necesidad de satisfacer el interés público inherente, de modo directo o indirecto,
mediato o inmediato, en todo procedimiento administrativo. De allí que resulte indispensable no dejar librada
la voluntad de los administrados concurrentes al procedimiento, el impulso según su mayor o menor interés
en obtener una resolución certera, inmediata, pronta o diferida; y, por el contrario, exigirá la parte llamada a
servir el interés público (administración) la función de impulsar lo en todos sus aspectos,
independientemente del interés que puedan mostrar los administrados.
La oficialidad impone a los agentes cumplir las siguientes acciones concretas:
- Iniciar el procedimiento.
- Impulsar el avance del procedimiento, solicitando cuantos documentos, antecedentes,
informes, autorizaciones y acuerdos sean necesarios, incluso si fuere contra el deseo del administrado,
cuando sean asuntos de interés público.
- Remover los obstáculos de trámite.
- Instruir y ordenar la prueba.
- Subsanar cualquier error u omisión que advierten el procedimiento.
El deber de oficialidad no sólo exige ciertas acciones positivas por parte del funcionario, sino también
algunas obligaciones de no hacer. En tal virtud, la administración no puede proceder al archivo de un
expediente sin haberlo resuelto (expresa o tácitamente), y aún en caso que el procedimiento se ha concluido
de manera atípica (abandono, desistimiento, renuncia, caducidad, etc) amerita una resolución expresa que
así lo establezca.
• Abstenerse de realizar exigencias a los administrados que carezcan de sustento legal
Este inciso convierte en deber de las autoridades la legalidad de las exigencias documentales, de
información, de cobro de tasas, y de procedimientos, que establece la LPAG.
• Realizar actuaciones a su cargo en tiempo hábil
La norma busca que las autoridades realicen las acciones a su cargo de manera oportuna, sin afectarle a los
administrados por lo prematuro o extemporaneidad de los actos de su cargo (emisión de informes,
realización de notificaciones, obtención de documentos de otras entidades o administrados decisión sobre
pedidos en el expediente, etc). La autoridad, si bien puede tener un determinado plazo para cumplir sus
actuaciones, debe cumplir con el principio de celeridad, y evitar con ello el ejercicio prematuro de
atribuciones de gravamen sobre los administrados, el retraso desleal de sus propias actuaciones, la fijación
de plazos inadecuados para cumplir las prestaciones de los administrados, etc.
• Resolver los asuntos sometidos a su conocimiento
Los agentes necesariamente deben emitir pronunciamiento sobre el asunto sometido a su conocimiento, sin
poder dejar de decidirlo por ningún motivo, ni eludirlo, apartándose injustificadamente de su conocimiento.
No se cumple este deber con el simple acuses de recibo, con las informaciones intermedias de los trámites
seguidos por el expediente, sino con la decisión de fondo desestimando o estimando la petición
administrativa.
El fundamento de este deber no encontramos en la necesidad absoluta de respetar el derecho ciudadano a
la petición. Cómo vienes presa Cajaraville, el peticionario y el recurrente son titulares de un interés legítimo
sobre lo que piden, cualquiera que sea la situación jurídica que lo legitimen y, a la vez, son titulares de un
derecho subjetivo a la resolución de su causa, configurado con ello la tutela jurídica efectiva. Desde este
punto de vista, el derecho de petición involucra no sólo la posibilidad de acudir ante la administración sino
también supone obtener un resultado de aquella.
Lógicamente, el cumplimiento de esta obligación no significa resolver favorablemente lo planteado por el
particular, ya que los agentes siempre deben atenerse al orden jurídico vigente. Por su parte, tampoco se
cumple con el otorgamiento de cualquier respuesta, que pudiera ser dilatoria o evasiva, sino con la emisión
de un pronunciamiento que involucre haber abordado verdaderamente el asunto [Link] sanción del
"silencio administrativo" ante el incumplimiento del deber de resolución, perfecciona jurídicamente este
deber. Pero es necesario precisar que tal técnica para enfrentar la omisión, no constituye una forma de
cumplimiento de la obligación de decidir, ya que está instituye una prestación positiva consiente en un hacer,
y sólo se cumple realizando efectivamente el comportamiento impuesto, no con su omisió[Link] ahí que la
aparición del silencio administrativo no exima al órgano competente de su deber de decidir la petición o
recurso y acarrea alguna sanción al funcionario omiso
• Velar por la eficacia de las actuaciones procedimentales
Este precepto hace de cargo de la autoridad administrativa en la promoción de la eficacia de la dinámica del
procedimiento a su cargo, procurando la simplificación de sus trámites, sin más formalidades que las
esenciales para garantizar el respeto a los derechos de los administrados o para precisar certeza en las
actuaciones. Respecto al procedimiento la autoridad administrativa no es un mero cumplidor de su
estructura y formalidades, sino que es un agente de permanente cambio y renovación de los trámites,
exigencias y formalidades. Esta actitud no sólo se debe plantear cada vez que haya que actualizar el texto
único de procedimientos administrativos, sino de modo permanente.
• Interpretación finalista de las normas administrativas
Esta regla consagra una norma hermenéutica de singular importancia para el funcionamiento correcto y
aplicación adecuada del ordenamiento administrativo por la autoridad. La experiencia nos ha evidenciado el
hábito administrativo de recurrir a interpretar las normas de manera literal y formal acomodadas a los
presupuestos de hecho y consecuencia jurídica de las diversas leyes administrativas, produciendo
enervantes interpretaciones contrarias al espíritu y finalidad de las normas en contra de los derechos de los
administrados, o para producir favorecimientos [Link] enfrentar este hábito, la norma incluye un
nuevo deber exigible a todas las autoridades administrativas, resolver los casos sometidos a su
conocimiento. Ahora, todas las autoridades cuando deban interpretar una norma administrativa, para los
fines de su aplicación, revisión, nulificación, o su control, deberán siempre desentrañar el fin público que
persigue cada norma y adecuar su decisión a la opción que mejor concuerde con tal [Link] opción
adoptada en favor del criterio general de interpretación teleológica encuentra su fundamento en el carácter
eminentemente instrumental de la norma administrativa, por el que aspira a encauzar la legalidad
administrativa y el cumplimiento de los objetivos permanentes de la Administración. Conforme a esta regla,
finalidad predeterminada por la norma jurídica, lo cual involucra dos definiciones sucesivas: la búsqueda de
la finalidad pública perseguida por la norma jurídica (por ejemplo, estimular la inversión privada, interdictar la
discrecionalidad, desalentar una conducta, sancionar un ilícito, etc) sin sobre valorar la voluntad del
legislador o de la ley; y, luego, adoptar entre las varias interpretaciones posibles aquella que considere
adecuada a la finalidad definida antes.
Cómo se puede apreciar, asumir la interpretación teleológica no significa excluir a initio los demás métodos
de interpretación (histórico, literal, analógico, etc), si no precisamente legitimar su empleo siempre que
permitan favorecer la intencionalidad del [Link] ese sentido, en caso de interpretación de normas
administrativas generales entre varias opciones posibles, se debe acoger a aquella que se encuentre más
acorde con la finalidad de la norma, los supuestos que dicha finalidad exige; mientras, la interpretación será
concreta si la disposición se expresa en términos concordantes con la finalidad pública que persigue. Por el
mismo deber, incompatible con la finalidad de la norma.
• Deber de proteger, conservar y brindar asistencia a los derechos de los administrados
Las decisiones de la gente deben orientarse al servicio público y, como tal, auxiliar al interesado,
desempeñando hacia él un rol [Link] una participación del administrado no obedece a la idea de un
litigante contra el Estado, sino a la de un colaborador, no se justifica que el funcionario público o el particular
se consideren en conflicto.
En tal virtud, al funcionario público le corresponde:
- Admitir escritos imperfectos e indicar tales deficiencias al administrado. convocar a los terceros
no comparecientes ya tercero facultados para intervenir en defensa de intereses difusos.
- Aplicar normas pertinentes, aun cuando no sean invocadas por los administrados.
- Tramitar los recursos no obstante incurran en errores de cita legal.
- Corregir cualquier omisión u error que advierta de oficio o a pedido de parte, encausando el
procedimiento por la vía legítima.
- Advertir al administrado la insuficiencia incurrida al formular su petición, que pueda ocasionarle
una denegatoria o impedir la obtención del derecho.
Entre tales particularidades merece resaltarse este último efecto, por cuanto mantiene la administración
pública la indeseable práctica de no informar oportunamente a los interesados sobre los vacíos o
insuficiencias detectadas a sus peticiones o recursos, para luego resolver declarando la inadmisibilidad del
pedido o denegando lo solicitado precisamente en base a tal efecto. Adquiere así a la gente un medio para
eludir mediante ese razonamiento su deber de pronunciarse sobre la materia planteada.
Ello suele suceder, por ejemplo, cuando uno se acompaña nueva prueba a un recurso de reconsideración o
cuando se omite la suscripción de letrado en cualquier recurso. En verdad, ante estas situaciones
corresponde al funcionario público comunicar al interesado la insuficiencia denotada, ya que la norma
prescribe claramente que en ningún caso las insuficiencias que no hubiesen sido oportunamente advertidas
por las entidades administrativas podrán constituir fundamento para la denegatoria de una solicitud o la
obtención de un derecho.
De tal modo, las insuficiencias únicamente pueden fundar resolución contraria al administrado si la
discrecionalidad de la administración pública lo admite y siempre previo requerimiento o advertencia al
interesado para que complemente su [Link] deberes mencionados son los comunes a todos los actos
procesales que pueden cumplir los diversos agentes públicos, pero no agotan las obligaciones posibles que
pueden ser exigibles ante situaciones concretas, tal como sucede por ejemplo, para emitir una resolución.
•Habilitar espacios idóneos para la consulta de expedientes y documentos, así como para la atención
cómoda y ordenada del público sin perjuicio del uso de medios con aplicación de tecnología de la
información u otros similares
La reforma de la LPAG incluyó este nuevo derecho de los usuarios que obliga a las entidades a
acondicionar dentro de sus instalaciones espacios idóneos para la revisión de los expedientes y documentos
administrativos, así como para la atención cómoda y ordenada del público, ello sin perjuicio del uso de
medios como aplicación de tecnología de la información u otros similares. Casuísticamente en función de la
infraestructura, y presupuestos de la institución, pero debe garantizar un mínimo de garantías para la
revisión y análisis de los administrados. En tal sentido, constituye actividades contrarias a este derecho
permitir la consulta de expedientes y documentos a la intemperie, encima de otros expedientes,
conjuntamente con el bullicio de las oficinas públicas, impedir las condiciones de reserva y tranquilidad para
comprender la información; así como impedir que se puedan reproducir los documentos, tomar nota,
esconder folios, entre otras.
87.1 Las relaciones entre las entidades se rigen por el criterio de colaboración, sin que ello importe renuncia
a la competencia propia señalada por ley.
87.2 En atención al criterio de colaboración las entidades deben:
87.2.1 Respetar el ejercicio de competencia de otras entidades, sin cuestionamientos fuera de los niveles
institucionales.
87.2.2 Proporcionar directamente los datos e información que posean, sea cual fuere su naturaleza jurídica
o posición institucional, a través de cualquier medio, sin más limitación que la establecida por la Constitución
o la ley, para lo cual se propenderá a la interconexión de equipos de procesamiento electrónico de
información, u otros medios similares.
87.2.3 Prestar en el ámbito propio la cooperación y asistencia activa que otras entidades puedan necesitar
para el cumplimiento de sus propias funciones, salvo que les ocasione gastos elevados o ponga en peligro
el cumplimiento de sus propias funciones.
87.2.4 Facilitar a las entidades los medios de prueba que se encuentren en su poder, cuando les sean
solicitados para el mejor cumplimiento de sus deberes, salvo disposición legal en contrario. 87.2.5 Brindar
una respuesta de manera gratuita y oportuna a las solicitudes de información formuladas por otra entidad
pública en ejercicio de sus funciones.
87.3 En los procedimientos sujetos a silencio administrativo positivo el plazo para resolver quedará
suspendido cuando una entidad requiera la colaboración de otra para que le proporcione la información
prevista en los numerales 87.2.3 y 87.2.4, siempre que ésta sea indispensable para la resolución del
procedimiento administrativo. El plazo de suspensión no podrá exceder el plazo dispuesto en el numeral 3
del artículo 143.
87.4 Cuando una entidad solicite la colaboración de otra entidad deberá notificar al administrado dentro de
los 3 días siguientes de requerida la información.
17.1 COMENTARIO
I. LA NATURALEZA DE LAS RELACIONES DE COOPERACIÓN O COLABORACIÓN
INTERADMINISTRATIVA
Para el cumplimiento de sus finalidades, la administración pública genera multiplicidad de formas
organizacionales y personas jurídicas a las cuales asigna competencias, responsabilidades y medios por el
cumplimiento de sus cometidos institucionales. Cómo vienes presa Santa María Pastor, con la "distribución
de funciones y potestades entre las administraciones públicas y los órganos que las componen se cubre una
primera y muy importante etapa en el proceso de estructuración del sistema administrativo. Pero esta
distribución funcional origina problemas característicos, cómo es la tendencia a la actuación independiente y
descoordinada de cada una de las unidades, consecuencia tela hipervaloración del propio trabajo y de los
intereses cuya satisfacción se encomienda". Por ello, es que constituye de interés público, afrontar esta
tendencia insular de las entidades mediante la adopción de determinadas técnicas organizacionales que
permitan dar coherencia a la actuación de diversas entidades públicas.
Ahora bien, en su desarrollo operativo tales entidades asumen diversas relaciones interadministrativas
como, por ejemplo, la autonomía, la tutela sectorial, la descentralización funcional u operativa, de control, de
controversias competenciales, etc. pero la relación que promueve con mayor eficiencia la coherencia en la
actuación de diversas entidades públicas es la de colaboración o cooperación interadministrativa, que
hemos tenido ocasión de definir como la "(...) conducta activa de las entidades públicas tendente a facilitar
las actuaciones de autoridades ajenas o a la realizar acciones conjuntas y voluntariamente aceptadas para
la consecución de sus fines de interés público".
La relación de colaboración refleja la necesidad del interés público por qué las entidades administrativas
actúan de manera coordinada en aquellos asuntos de su competencia material en los cuales mantengan
afinidad o cercanía funcional. No obstante, esta relación de colaboración no está sujeta a la espontaneidad
de las autoridades de turno sino que ha sido calificada por el tribunal constitucional como el principio
implícito en nuestro ordenamiento constitucional derivado del sistema de equilibrio de poderes que como tal,
es necesario observar por todas las autoridades administrativas. En efecto, podemos apreciar esta
afirmación constitucional a continuación:
“(…) Sin embargo, La separación de poderes que configuran nuestra Constitución no es absoluta, porque de
la estructura y funciones de los poderes del estado regulados por la Norma Suprema, también se desprende
el principio de colaboración de poderes"Conforme a dicho marco legal, para el mejor logro de los cometidos
públicos, las entidades se encuentran sujetos al deber de colaborar recíprocamente para apoyar la gestión
de las otras entidades y, además, para darle estabilidad a dicha colaboración mediante la suscripción de
convenios obligatorios bilaterales o plurilaterales. Como reconoce la doctrina, estos convenios "(...) estaban
regidos por el principio de voluntariedad y libre consentimiento de las administraciones que deciden ejercitar
sus competencias de común acuerdo. Sistemáticamente se ubican en la teoría de la organización
administrativa; del ámbito de la ley 13/ 1995 del 18 de mayo, de contratos de las administraciones públicas.
Pero, a pesar de no tratarse de un contrato, no supone la mera aplicación de efectos legales, sino que
descansan en la autonomía de la voluntad administrativa ejercida en el marco del ordenamiento jurídico.
Crean ex voluntad derechos y obligaciones que afectan al ejercicio de las competencias, no a la titularidad
de estas". Decíamos en la comisión que considerábamos necesario incorporar las relaciones de
colaboración entre las entidades públicas, porque cuando nuestra legislación se refiere a las relaciones
entre autoridades sólo concibió la relación conflictual, como si el único supuesto de relacionamiento fuera el
[Link] propuso balancear el esquema de relaciones interadministrativas. El mensaje es: en caso de
controversias o situaciones divergentes, procedan a la labor de colaboració[Link] cooperación o colaboración
implica una conducta activa de la entidad pública tendente a facilitar las actuaciones de autoridades ajenas o
a realizar acciones conjuntas y voluntariamente aceptadas para la consecución de sus fines de intereses
común. En todo caso, la cooperación o colaboración interadministrativa es un principio implícito e inherente
al Estado de [Link] este artículo se encuentran enumeradas como deberes principales técnicas de
cooperación entre entidades públicas, pero que no excluyen algunas otras que las entidades puedan hacer
ingresar dentro del criterio marco de la colaboración administrativa.
a. la primera técnica consiste en el deber negativo de respetar el ejercicio legítimo de las
competencias de otras entidades. Se estima que la primera aproximación a esta colaboración implica que
las entidades no contiendan por alcanzar alguna actividad por separado, no efectúen críticas por fuera de
los cánones formales del procedimiento de conflicto de competencia entre las entidades públicas, entre otras
acciones. Los debates y críticas deben realizarse dentro de los canales oficiales y dentro de los niveles de
coordinación que se pudieren haber establecido entre ellos.
b. La segunda técnica consiste de alguna manera la base o el presupuesto previo de todas las
variantes de cooperación entre entidades, es el intercambio de informaciones. Constituye un deber general
de todas las entidades para con las demás, sus cometidos si la exigencia es eventual, ella podrá ejecutarse
también eventualmente; más si la necesidad fuera y continuada se tenderá a la interconexión permanente
de sistemas informáticos. la información que posee una entidad pública no es para ella ni siquiera para su
sector, si no configure el gran conjunto del servicio de todas las demás entidades también deben [Link]
mecanismo es la asistencia o auxilio administrativo que hoy también constituye un deber general, con las
mismas consecuencias y los mismos límites del deber de facilitar información ya examinado. pero más que
este deber general importa señalar las modalidades de asistencia prevista por el [Link]
asistencia puede ser puramente jurídica por ejemplo, para la ejecución de los actos de una administración
que ha de realizarse fuera del ámbito de sus competencias, embargos, notificaciones, actuaciones
probatorias, etc; puede consistir en una asistencia técnica por ejemplo, mediante el destaque o intercambio
de personal, equipos o de medios técnicos de una entidad a otra o mediante el asesoramiento jurídico,
económico o técnico, o mediante la ejecución de obras o la instalación de servicios para otras
[Link] consecuencia, entidades administrativas de proporcionar, suministrar o facilitar a otras
instituciones públicas que los necesiten la información y documentación que posean, administren, produzcan
o generen como consecuencia del ejercicio y desarrollo de las funciones y actividades que le corresponden
por atribución expresa del ordenamiento jurídico [Link] buena cuenta, consideramos que una entidad
administrativa se encontrará obligada a proporcionar la información solicitada por otra institución pública
siempre que la misma no resulte posible de ser calificada como una contravención a las limitaciones,
restricciones o prohibiciones previstas sobre el particular por el ordenamiento jurídico vigente; y que la
posesión, administración, producción o generación de la referida información se enmarque dentro del ámbito
de competencia legalmente reconocido al entidad administrativa. A quién fue dirigida la solicitud respectiva.
La reforma de la LPAG aclaró que las solicitudes hechas a una entidad pública por otra institución estatal
competente para ello, en un escenario de colaboración, deben merecer una respuesta gratuita y oportuna.
II. LA COLABORACIÓN ADMINISTRATIVA COMO MECANISMO DE SUSPENSIÓN DEL
PLAZO PARA RESOLVER
La adición incorporada a este artículo está dirigida a regular el efecto que tienen el pedido de colaboración
administrativa respecto al decurso del plazo para resolver del procedimiento iniciado. Conforme a esta regla,
por ejemplo, si la autoridad instructora solicita que otra le facilite los medios de prueba que se encuentran en
su poder, el procedimiento en curso quedará suspendido por un plazo de siete días hábiles prorrogables a
tres más, luego de los cual el plazo se reanudará hasta llegar finalmente a los 30 días hábiles que tiene para
decidir el expediente. No obstante, debe advertirse que la norma tiene una imperfecta técnica legislativa en
la medida que ha regulado solo el supuesto de procedimientos sujetos al silencio administrativo positivo y no
a los procedimientos sujetos al silencio administrativo negativo. Este efecto de la norma hace en los
procedimientos sujetos a silencio negativo que cualquier pedido de colaboración realizado a terceras
entidades no modificará el plazo original de 30 días hábiles.
18. ARTÍCULO 88.- MEDIOS DE COLABORACIÓN INTERINSTITUCIONAL
88.1 Las entidades están facultadas para dar estabilidad a la colaboración interinstitucional mediante
conferencias entre entidades vinculadas, convenios de colaboración u otros medios legalmente admisibles.
88.2 Las conferencias entre entidades vinculadas permiten a aquellas entidades que correspondan a una
misma problemática administrativa, reunirse para intercambiar mecanismos de solución, propiciar la
colaboración institucional en aspectos comunes específicos y constituir instancias de cooperación bilateral.
Los acuerdos serán formalizados cuando ello lo amerite, mediante acuerdos suscritos por los representantes
autorizados.
88.3. Por los convenios de colaboración, las entidades a través de sus representantes autorizados, celebran
dentro de la ley acuerdos en el ámbito de su respectiva competencia, de naturaleza obligatoria para las
partes y con cláusula expresa de libre adhesión y separación.
88.4 Las entidades pueden celebrar convenios con las instituciones del sector privado, siempre que con ello
se logre el cumplimiento de su finalidad y no se vulnere normas de orden público.
18.1 COMENTARIO
I. MEDIOS DE COLABORACIÓN INTERINSTITUCIONAL
Establecido el deber de colaboración y sus ejemplos más empleados en el artículo anterior, el presente
artículo está dedicado a los instrumentos a través de los cuales las partes, de considerarlo conveniente,
pueden dar estabilidad continuidad al ejercicio del deber de colaboración entre las entidades. Indispensables
para que puedo operar la colaboración, producir se dé un convenio o [Link] LPAG pone disposición
de las entidades dos mecanismos, conforme sala doctrina y legislación comparada más conocida: las
conferencias entre entidades vinculadas y dos convenios administrativos, sin excluir otro medios que
también pueden darse, tales como la creación de consorcios temporales, asociación de entidades, o
comisiones de trabajo [Link] los convenios de colaboración, dos o más plaza acuerdo andar
estabilidad a la colaboración recíproca entre sí, asumiendo cuales serán las técnicas a emplear y su
contenido. Como contenido general se ti la identificar los órganos que celebran el convenio, la competencia
que ejerce cada entidad, la financiación, las actuaciones acordadas, la necesidad o no de establecer un
organización ad hoc por hola gestión del acuerdo, o sus representantes ejecutivos, el plazo de vigencia que
no podrás era fecha fija, si no con cláusula de libre adhesión y separación. Además que una buena práctica
aconseja su publicidad para el acceso ciudadano.
Por otro lado, se muy tronos conferencias entre entidades vinculadas, qué permiten de modo vertical,
horizontal o por temática gorda problemas específicos y planificar su solución. Puedes realizar conferencias
desde ministerios vinculados a un solo tema, los organismos de un solo sector, las entidades ubicadas en
una zona geográfica, etc.; todos con mil ojete deformar un colegiado que discierna la salida a determinado
problema común, establezca la línea matrices de cómo abordar lo unitariamente y proyectar alternativas y
programas de acción.
II. LOS CONVENIOS CON LOS ADMINISTRADOS COMO TÉCNICA DE COLABORACIÓN
Con una imperfecta sistemática, la reforma de la LPAG, incorporó en este artículo la habilitación legal para
que las entidades públicas puedan celebrar convenios administrativos con particulares, y ya no con
entidades públicas a lo que se refiere al resto del subcapítulo.
En efecto, el numeral 88.4. De este artículo materia de comentario habilita la celebración de convenios
administrativos con los particulares, entendidas como las técnicas convencionales empleados por la
administración para alcanzar objetivos de interés público, pero sin que exista ánimo de lucro en la
contraparte ni contenido patrimonial como eje fundamental de la relación. Si existiera ánimo de lucro,
estaríamos ante contratos administrativos sujetos a La regulación de las compras públicas.
Dentro de este marco será posible celebrar convenios de cooperación con administrados o convenio sobre
funciones administrativas. Por los convenios de cooperación con administrados, se celebran convenios entre
la administración y un particular para realizar actividades de interés público, pero sin la existencia de ánimo
de lucro en el privado (por ejemplo, convenio con una asociación para colaborar en la administración de un
colegio). Por el contrario, los convenios sobre funciones administrativas tienen por objeto regular, por vía
bilateral, actos y potestades administrativas que pudiendo ser impuestas unilateralmente al particular, se
considera conveniente emplear una técnica contractual (por ejemplo, cobranza de deuda tributaria,
aplicación del marco legal, uso público de inmuebles, expropiaciones, aplicación de sanciones, etc). Así se
cuenta con un marco legal para los convenios de pago fraccionado de deudas tributarias, convenios
urbanísticos, convenios de reasentamiento, compromiso de cese en materia sancionadora, entre otros.
19. ARTÍCULO 89.- EJECUCIÓN DE LA COLABORACIÓN ENTRE AUTORIDADES
89.1 La procedencia de la colaboración solicitada es regulada conforme a las normas propias de la autoridad
solicitante, pero su cumplimiento es regido por las normas propias de la autoridad solicitada.
89.2 La autoridad solicitante de la colaboración responde exclusivamente por la legalidad de lo solicitado y
por el empleo de sus resultados. La autoridad solicitada responde de la ejecución de la colaboración
efectuada.
19.1. COMENTARIO
La operatividad de las técnicas de colaboración ha sido preocupación de este artículo, en el ánimo de
encontrar La regulación adecuada que permita resguardar la legalidad tanto del pedido de colaboración
como de la prestación misma de la colaboració[Link] norma establece que el marco jurídico aplicable a la
entidad solicitante, según sus propias habilitaciones, posibilidades de acceso a información y deberes, ella
quién delimita la legalidad del pedido, por lo que conforme a su régimen ser analizada la regularidad de lo
peticionado en Vía de colaboración.
Siendo de cargo de la autoridad solicitada establecer bajo su propio marco legal la procedencia de lo
solicitado, la posibilidad legal y física de proceder a la entrega de la información. Así, por ejemplo, si se
tratara de un pedido de acceso al secreto bancario que dirige la Superintendencia de Banca y Seguros o de
un pedido de acceso al secreto tributario que se dirige a la SUNAT, ellos bajo su propio marco jurídico
analizarán la procedencia de lo pedido.
Finalmente, se establece el equilibrio entre las responsabilidades de las dos partes: uso efectivo de la
colaboración entregada, así como corresponde al solicitado, responder por su cumplimiento.
20. ARTÍCULO 90.- COSTAS DE LA COLABORACIÓN
90.1 La solicitud de colaboración no genera el pago de tasas, derechos administrativos o de cualquier otro
concepto que implique pago alguno, entre entidades de la administración pública.
90.2 A petición de la autoridad solicitada, la autoridad solicitante de otra entidad tendrá que pagar a ésta los
gastos efectivos realizados cuando las acciones se encuentren fuera del ámbito de actividad ordinaria de la
entidad.
20.1 COMENTARIO
I. NATURALEZA DEL DEBER DE COLABORACIÓN INTERADMINISTRATIVA
Dentro de nuestro sistema jurídico, las entidades estatales -cualquiera sea su categoría y ubicación
organizacional- están sujetas al criterio de colaboración o cooperación, tal como ha sido reconocido en
varias oportunidades por nuestro Tribunal Constitucional. Por ejemplo, en la sentencia recaída en los Exps.
N°s 0020-2005-PI/ TC y 0021-2005-PI/TC (acumulados), manifestó:"39. El carácter descentralizado del
Estado peruano, por otro lado, con la configuración del Estado unitario, desde el momento que si bien ellos
supone el establecimiento de órganos de poder territorialmente delimitados, cuales se les dota de autonomía
política, económica y administrativa, sin embargo, su ejercicio debe realizarse dentro de lo previsto por la
Constitución y las leyes que regulan el reparto competencial de los gobiernos regionales y municipales.
40. Tal cómo sostiene Ferrando Badía:
"la autonomía implica siempre competencias legislativas. Ser entidades autónomas no supone que sean
soberanas, sino que presupone su integración en el estado. De ahí que la integración del Estado del que
forman parte. (...). La autonomía es, en efecto, libertad, facultad de promulgar normas, pero con
coordinación necesaria, respecto de una colectividad más grande.
II. LA GRATUIDAD CONSUSTANCIAL A LA COLABORACIÓN INTERADMINISTRATIVA
Cuando una entidad pública colabora con otra, en cualquiera de sus modalidades, se encuentra cumpliendo
un deber esencial de toda actuación pública que garantiza la unidad de acción, la eficacia de la gestión y la
economidad de resultados. Correlativamente, la entidad que solicita la colaboración no está solicitando una
gracia o liberalidad de la otra dependencia, sino simplemente que actúe en concordancia con ser parte de
un solo centro de imputación de intereses: la Administración Pública. Por ejemplo, las dependencias
públicas para la fiscalización posterior de las solicitudes recibidas bajo presunción de veracidad o, para
realizar exámenes especiales requieren recabar información de Registros Públicos, del Reniec, partidos de
estados civiles, registros de migraciones, etc. En esta medida, las entidades administradoras de esta
información están en la obligación de compartirla con las demás para cumplir con los fines públicos
[Link] eso, resulta contradictorio que las acciones de colaboración pueden ser objetos
onerosos para las entidades públicas, sino más bien deben ser gratuitas. En efecto, durante la Comisión
Elaborada del Proyecto, afirmábamos: "las tasas por estar en un TUPA, es un costo exigible a la ciudadanía,
a los usuarios particulares del servicio, y no al propio Estado. No podemos admitir que el propio Estado se
pague a sí mismo".La regla que se incorporó a este artículo-en su texto original- fue la de la gratuidad entre
las entidades públicas, sustentada, actividades de colaboración y del otro que, en cierta medida, la
prestación gratuita sólo opera como un mecanismo de redistribución del erario nacional, en aras del logro de
la finalidad pú[Link] embargo, en el supuesto de que la atención o absolución de la referida solicitud
importe para la primera la realización de acciones distintas a las que, de manera ordinaria lleva a cabo en el
ejercicio y desarrollo de las funciones y actividades atribuidas legalmente, incurridos por la ejecución de
tales acciones. Nos encontraremos frente a una actividad ordinaria irregular de una entidad cuando la
solicitud respectiva suponga, únicamente, la identificación, reproducción y traslado de la información
requerida a la institución solicitante. Lo contrario ocurrirá, por ejemplo, cuando la solicitud formulada
implique (i) la preparación, sistematización o clasificación de la información en función de determinados
criterios, patrones o pautas señalados por la entidad solicitante; o, en su caso, (ii) la realización de un
análisis y evaluación de la información mayor al llevado acabo de ordinario por la entidad, a fin de cumplir
con los alcances del requerimiento de información formulado por la autoridad solicitante.