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Análisis de Competencia Administrativa

Este documento contiene un índice con 19 artículos relacionados con la competencia administrativa en el Perú. Los artículos definen conceptos como terceros administrados, fuentes de competencia administrativa, presunción de competencia desconcentrada, carácter inalienable de la competencia administrativa, entre otros. El documento analiza cada artículo y ofrece comentarios y ejemplos para clarificar los conceptos.
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Análisis de Competencia Administrativa

Este documento contiene un índice con 19 artículos relacionados con la competencia administrativa en el Perú. Los artículos definen conceptos como terceros administrados, fuentes de competencia administrativa, presunción de competencia desconcentrada, carácter inalienable de la competencia administrativa, entre otros. El documento analiza cada artículo y ofrece comentarios y ejemplos para clarificar los conceptos.
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ÍNDICE

1. ARTÍCULO 71.- TERCEROS ADMINISTRADOS........................................................1

2. ARTÍCULO 72.- FUENTE DE COMPETENCIA ADMINISTRATIVA............................2

3. ARTÍCULO 73.- PRESUNCIÓN DE COMPETENCIA DESCONCENTRADA..............3

4. ARTÍCULO 74.- CARÁCTER INALIENABLE DE LA COMPETENCIA ADMINISTRATIVA


4

5. ARTÍCULO 75. CONFLICTO CON LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL........................5

6. ARTÍCULO 76.- EJERCICIO DE LA COMPETENCIA................................................5

7. ARTÍCULO 77.- CAMBIOS DE COMPETENCIA POR MOTIVOS ORGANIZACIONALES


6

8. ARTÍCULO 78.- DELEGACIÓN DE COMPETENCIA..................................................6

9. ARTÍCULO 79.- DEBER DE VIGILANCIA DEL DELEGANTE....................................7

10. ARTÍCULO 80.- AVOCACIÓN DE COMPETENCIA....................................................7

11. ARTÍCULO 81.- DISPOSICIÓN COMÚN A LA DELEGACIÓN Y AVOCACIÓN DE


COMPETENCIA. 8

12. ARTÍCULO 82.- ENCARGO DE GESTIÓN.................................................................8

13. ARTÍCULO 83.- DELEGACIÓN DE FIRMA.................................................................9

14. ARTÍCULO 84.- SUPLENCIA....................................................................................10

15. ARTÍCULO 85.- DESCONCENTRACIÓN..................................................................10

16. ARTÍCULO 86.- DEBERES DE LAS AUTORIDADES EN LOS PROCEDIMIENTOS11


17. ARTÍCULO 87.- COLABORACIÓN ENTRE ENTIDADES.........................................14
18. ARTÍCULO 88.- MEDIOS DE COLABORACIÓN INTERINSTITUCIONAL...............16
............................................................................................................................................................... 16
19. ARTÍCULO 89.- EJECUCIÓN DE LA COLABORACIÓN ENTRE AUTORIDADES.......................16
20. ARTÍCULO 90.- COSTAS DE LA COLABORACIÓN................................................17
.........................................................................................¡Error! Marcador no definido.

DEFINICIÓN, ANÁLISIS, COMENTARIO Y JURISPRUDENCIA DE LOS ARTÍCULOS 71 AL 90 DEL TUO.


D.S 004/2019 JUS
1. ARTÍCULO 71.- TERCEROS ADMINISTRADOS
1.1 DEFINICIÓN
Si durante la tramitación de un procedimiento es advertida la existencia de terceros determinados no
comparecientes cuyos derechos o intereses legítimos puedan resultar afectados con la resolución que sea
emitida, dicha tramitación y lo actuado les deben ser comunicados mediante citación al domicilio que resulte
conocido, sin interrumpir el procedimiento.
Respecto de terceros administrados no determinados, la citación es realizada mediante publicación o,
cuando corresponda, mediante la realización del trámite de información pública o audiencia pública,
conforme a esta Ley.
Los terceros pueden apersonarse en cualquier estada del procedimiento, teniendo los mismos derechos y
obligaciones de los participantes en él.
(Ley Nº 27444, Ley del Procedimiento Administrativo General, Artículo 60°)
Los administrados, es la persona natural o jurídica que, cualquiera sea su calificación o
situación procedimental, participa en el procedimiento administrativo al recurrir a la administración pública
iniciándolo mediante tina petición para qué se le declare o reconozca un derecho emanado de la Ley o para
fijar una posición legítima contraria frente a una decisión, o acto administrativo que la perjudique.
Están provistos de todas las prerrogativas para tratar de enervar dichos actos, que recorten, violen o
desconozcan sus legítimos intereses o derechos.
Los terceros administrados, pude comprender:
• A terceros determinados no comparecientes cuyos derechos o intereses legítimos pueden resultar
afectados con la resolución que sea emitida durante la tramitación del procedimiento.
• Respecto de terceros administrados no determinados, la citación es realizada mediante publicación o
cuando corresponda. Los terceros pueden apersonarse en cualquier estado del procedimiento, y tienen
los mismos derechos y obligaciones de los participantes en él.
1.2 ANÁLISIS
La expresión “tercero”, en términos genéricos, es sinónimo de la existencia de alguna persona, sea singular
o plural, ajena a la relación jurídica obligacional o de otra naturaleza que ha sido celebrada por la(s)
primera(s) persona(s) con la(s) segunda(s) persona(s).
En el campo del derecho administrativo, especialmente en el derecho procesal administrativo, en cambio,
manteniéndose el carácter común de la expresión “tercero”, la doctrina y la legislación han introducido el
concepto de “tercero administrado”, esto es, la persona natural o jurídica que poseyendo la calidad de
extraño a la relación jurídica originaria (obligacional, procesal o de otra naturaleza), adquiere la calidad de
partícipe en aquélla, siempre y cuando demuestre que posee la calidad de “administrado”.
En tal sentido, y siguiendo el raciocinio antes explicado, ya se trate de una o de varias personas, y con
independencia de su posición frente a la relación originaria, este “tercero” será considerado como partícipe
directo en un procedimiento administrativo concreto si, sin ser inicialmente administrado por no haberlo
promovido, posee derechos o intereses legítimos que pueden resultar afectados por la decisión a adoptarse
por la autoridad administrativa (numeral 2 del artículo 51º de la Ley del Procedimiento Administrativo
General).
La referida vinculación conlleva como consecuencia directa la necesaria comprensión de la expresión acto
administrativo, pues sólo en la medida en que éste exista o pueda existir, es que un “tercero” puede adquirir
la calidad de “tercero administrado”.
Así por tanto, ante la existencia de la declaración de una entidad o autoridad que en el marco de
disposiciones de derecho público sea factible que produzca efectos jurídicos sobre los intereses,
obligaciones o derechos de administrados en una situación concreta, aquellos administrados que no
participaron promoviendo el referido accionar, están llamados a convertirse en “terceros administrados”.
Téngase en cuenta, que cuando el “tercero” adquiere esa calidad de “administrado”, su actuación se torna
análoga al de la parte promotora, por cuanto lo que propugna como finalidad última es, aunque a primera
vista no pareciera más que la defensa de un derecho que se considera legítimo, que la decisión de la
autoridad administrativa o más ampliamente de la administración, guarde estricta concordancia con el
interés público que cautela y al cual debe responder.
Llamamos por tanto la atención de la pertinencia de que la autoridad que resuelva recursos de apelación no
restrinja ni soslaye la participación de quienes poseen el legítimo derecho de ser reconocidos como terceros
administrados, puesto que con independencia de su ubicación en el orden de prelación y siempre que sea
precedente al del impugnante, tienen legítimo interés en el desarrollo del procedimiento, la decisión que
adopte la Autoridad Administrativa afectará sus derechos y, finalmente, poseen el deber de contribuir con la
administración a fin de que la decisión que ésta adopte sea la más certera para los intereses del orden
público que le corresponde tutelar.
1.3 COMENTARIO
Los terceros administrados al igual que las partes originarias pueden ser varias y no por ello dejan de poseer
la calidad de tales, los “terceros administrados” pueden ser singulares o plurales, siempre que posean una
incuestionable calidad de administrados.
Todo lo expresado tiene su expresión concreta en el campo de la contratación estatal, en el reconocimiento
que la legislación y la Ley de Contrataciones del Estado y su Reglamento brinda a los “terceros” para poder
participar en los procedimientos impugnativos de los procesos de selección, especialmente cuando se
cuestiona la buena pro, aun cuando directamente aquél, precisamente por su calidad de “tercero” no sea
contra quien se dirige el recurso de apelación.
Para citar un ejemplo de terceros administrados, tenemos en efecto, los artículos 113º, numeral 3, y 116º,
numeral 2, referentes a la tramitación de los recursos de apelación ante la entidad y ante el Tribunal de
Contrataciones del Estado, donde se detalle la obligación de notificar “al postor y/o postores” que pudieran
verse afectados por la decisión del titular de la entidad o del Tribunal de Contrataciones del Estado, con lo
cual la habilitación a estos postores de convertirse en “terceros administrados” resulta incuestionable. En
este caso estaríamos hablando de terceros administrados determinados.
2. ARTÍCULO 72.- FUENTE DE COMPETENCIA ADMINISTRATIVA
2.1 DEFINICIÓN
La competencia de las entidades tiene su fuente en la Constitución y en la ley, y es reglamentada por las
normas administrativas que de aquéllas se derivan.
Toda entidad es competente para realizar las tareas materiales internas necesarias para el eficiente
cumplimiento de su misión y objetivos, así como para la distribución de las atribuciones que se encuentren
comprendidas dentro de su competencia.
(Texto según el artículo 61 de la Ley Nº 27444).La competencia, en Derecho administrativo, es un concepto
que se refiere a la titularidad de una determinada potestad que sobre una materia posee un órgano
administrativo. Se trata, pues, de una circunstancia subjetiva del órgano, de manera que cuando éste sea
titular de los intereses y potestades públicas, será competente.
2.2 ANÁLISIS
La autoridad administrativa, actúa en una situación de privilegio respecto del administrado, haciendo efectiva
una situación de subordinación respecto a él. En consecuencia, la Administración posee un conjunto de
potestades que de las cuales puede hacer respecto del administrado a fin de asegurar el cumplimiento de
sus finalidades.
Para ello, debe tenerse en cuenta un conjunto de principios de la actuación administrativa, a fin de asegurar
que dicha actuación se ajuste a derecho. La Ley establece fundamentalmente cuales son las atribuciones de
las que goza la entidad respectiva, lo cual se conoce en el ámbito administrativo como competencia.
La competencia administrativa es la aptitud legal expresa que tiene un órgano para actuar, en razón del
lugar (o territorio), la materia, el grado, la cuantía y/o el tiempo. Se entiende por competencia, entonces, el
conjunto de atribuciones de los órganos y entes que componen el Estado, las mismas que son precisadas
por el ordenamiento jurídico. La importancia de la competencia es tal, que sin ella el acto administrativo
deviene en nulo.
La competencia administrativa está sometida a determinados caracteres que la distinguen de otras
instituciones del derecho administrativo, así como de ciertos conceptos provenientes del derecho privado,
que pueden ser definidos de la siguiente manera:
● Legalidad.- La competencia administrativa tiene su fuente en la Constitución y en la Ley, y es
reglamentada por las normas administrativas que son derivadas por ellas. Ello implica, de manera directa,
que no podría crearse competencias a través de normas reglamentarias, a diferencia de cierto sector de la
legislación y doctrinas comparadas que señala que mediante reglamento podría ser posible establecer
competencias. Asimismo, la Administración solo podría ejercer aquellas facultades que se encuentren
señaladas expresamente en la Ley.
● Inalienabilidad.- La autoridad administrativa no puede renunciar a la titularidad de la
competencia, ni tampoco se puede abstenerse del ejercicio de las atribuciones conferidas a algún órgano
administrativo.
●  Responsabilidad.- La demora o negligencia en el ejercicio de la competencia o la falta de su
ejercicio cuando ello corresponda, constituye falta disciplinaria imputable a la autoridad respectiva,
configurándose el ejercicio de la competencia como un deber público. Ello implica también responsabilidad
imputable a la Administración como tal, si es que origina un daño a los particulares, así como a la autoridad
administrativa propiamente dicha, siendo que ésta última no depende del régimen laboral al que esté
sometido el funcionario público respectivo.
● Esencialidad.- La competencia es elemento esencial del acto administrativo, y en
consecuencia, constituye un requisito de validez del mismo. Evidentemente, la ausencia de competencia,
sea respecto al lugar (o territorio), la materia, el grado, la cuantía o el tiempo, acarrearía la nulidad del acto
administrativo, teniendo en cuenta que en nuestra legislación no existe propiamente el concepto de
anulabilidad del acto administrativo.
● Fin público.- La Competencia administrativa está enfocada a una finalidad de interés común o,
en todo caso, de utilidad pública. La autoridad administrativa ejerce su competencia en función del fin
público que le da origen a la misma. Situación contraria genera la llamada desviación de poder, que ocurre
cuando el acto administrativo se ha dictado con un fin distinto al previsto por el legislador.
●  Jerarquía.- La competencia administrativa opera en términos de jerarquía entre los órganos
administrativos que componen la Administración Pública. La competencia asignada a un ente administrativo
le corresponde en un nivel determinado dentro del organigrama del mismo, en términos de materia, grado y
territorio. Sin embargo, y como veremos a continuación, se presume la desconcentración de la competencia
en los órganos de inferior jerarquía al interior de una entidad.
2.3 COMENTARIO
La fuente de competencia administrativa es, además de una legitimación jurídica de su actuación, un
mecanismo de integración de las titularidades activas y pasivas asignadas a la actividad determinada , sean
estas potestades – típica titularidad activa – o sean más bien deberes públicos y obligaciones.
Asimismo, toda entidad es competente para realizar las tareas materiales internas necesarias para el
eficiente cumplimiento de su misión y objetivos, así como para la distribución de las atribuciones que se
encuentran comprendidas dentro de su competencia, distribución que es realizada entre los diversos
órganos que componen a aquella. Finalmente, consideramos que no es posible la asignación de
competencias por instrumento distinto a la ley formalmente considerada, es decir, por la ley emitida por el
Congreso. En nuestra opinión, el principio de legalidad a nivel del concepto de competencia estriba en
impedir que la Administración Pública establezca su propia competencia, situación que se haría posible de
permitirse el establecimiento de competencias vía decreto legislativo, de urgencia o través de normas
generales –ordenanzas – emitidas por los gobiernos locales y regionales. La posibilidad de que la
Administración establezca su propia competencia implica permitir comportamientos arbitrarios de las
entidades que las conforman. Es por ello que solo un ente imparcial, denominado Parlamento, puede
establecer las competencias que se asignarán a determinado ente público.
3. ARTÍCULO 73.- PRESUNCIÓN DE COMPETENCIA DESCONCENTRADA
3.1 DEFINICIÓN
Cuando una norma atribuya a una entidad alguna competencia o facultad sin especificar qué órgano a su
interior debe ejercerla, debe entenderse que corresponde al órgano de inferior jerarquía de función más
similar vinculada a ella en razón de la materia y de territorio, y, en caso de existir varios órganos posibles, al
superior jerárquico común.
Particularmente compete a estos órganos resolver los asuntos que consistan en la simple confrontación de
hechos con normas expresas o asuntos tales como: certificaciones, inscripciones, remisiones al archivo,
notificaciones, expedición de copias certificadas de documentos, comunicaciones o la devolución de
documentos.
Cada entidad es competente para realizar tareas materiales internas necesarias para el eficiente
cumplimiento de su misión y objetivos.
(Texto según el artículo 62 de la Ley Nº 27444)
3.2 ANÁLISIS
La desconcentración funcional de la competencia, consistirá en hacer descender el poder de decisión en los
órganos de una jerarquía centralizada, aumentando consiguientemente de una manera normal las
atribuciones o competencias de los órganos inferiores. Por ello, cuando en la Administración se dispone la
transferencia de facultades, el órgano superior queda desposeído de la atribución que hasta ese momento
venía ejerciendo, pasando aquéllas a integrarse en la esfera de competencia del órgano inferior, quien pasa,
por tanto, a ejercerla en nombre propio.
Así, pues, la desconcentración implica un principio constitutivo de la organización administrativa, suponiendo
un reparto de competencias administrativas de manera permanente y definitiva, por lo que ha de proceder
esencialmente de la Ley; la delegación, si bien supone también una transferencia de competencia de un
órgano a otro, su forma y alcance son bien distintos de la desconcentración; más que una transferencia de
competencia, la delegación implica transferencia del ejercido de la competencia; aquí el órgano superior
cede una parte de sus competencias a otros inferiores en grado, pero dentro siempre de su propia
organización, para que éstos las desarrollen y utilicen; la delegación procede, pues, inmediatamente de la
voluntad del superior delegante, manifestada a través de la oportuna resolució[Link] los que recaen aquellas
competencias desconcentradas resuelven con facultades que desde tal momento vienen ya a ser propias y
constitutivas del órgano inferior que las asume, se produce simultáneamente a la desconcentración un
fenómeno que implica que los actos que en lo sucesivo se produzcan en esa esfera quedan sometidos al
control que normalmente ejerce el órgano superior jerárquico sobre los actos de órganos inferiores en grado,
y ello como consecuencia ineludible del principio de supremacía jerárquica que es esencial en toda
organización. Por ello, al transferirse la competencia a un órgano inferior, esa transferencia se produce con
todos los efectos, sin excluirse lógicamente los que derivan de la situación jerárquica del órgano inferior.
Esta supremacía jerárquica se ejerce normalmente tanto sobre los propios titulares de los órganos inferiores,
como sobre los actos que de los mismos emanan, y con relación a éstos, bien mediante la revisión «de
oficio» en los supuestos que así proceda, bien mediante la revisión a instancia de los interesados, lo que
normalmente supone la llamada vía de recurso.
3.3 COMENTARIO
La desconcentración es constitutiva, permanente, normal, general y propia de la Ley, mientras que la
delegación es una técnica organizativa de carácter transitorio y siempre para competencias determinadas,
por lo que en principio es excepcional y no requiere la autoridad de la Ley. Así resulta claramente explicable
que las facultades delegadas puedan en todo momento recuperarse por la autoridad delegante.
Así, pues, aun una organización desconcentrada ha de respetar el .principio de jerarquía, ya que ésta- existe
de manera constante y esencial, y, como se ha insistido, lleva implícita la facultad del superior de revisar los
actos del inferior, salvo que excepcionalmente y de manera expresa se excluya tal posibilidad.
4. ARTÍCULO 74.- CARÁCTER INALIENABLE DE LA COMPETENCIA ADMINISTRATIVA
4.1 DEFINICIÓN
Es nulo todo acto administrativo o contrato que contemple la renuncia a la titularidad, o la abstención del
ejercicio de las atribuciones conferidas a algún órgano [Link] por ley o mediante mandato
judicial expreso, en un caso concreto, puede ser exigible a una autoridad no ejercer alguna atribución
administrativa de su [Link] demora o negligencia en el ejercicio de la competencia o su no
ejercicio cuando ello corresponda, constituye falta disciplinaria imputable a la autoridad [Link]
entidades o sus funcionarios no pueden dejar de cumplir con la tramitación de procedimientos
administrativos, conforme a lo normado en la presente Ley.
Todo acto en contra es nulo de pleno derecho.(Texto según el artículo 63 de la Ley N° 27444, modificado
según el artículo 2 Decreto Legislativo Nº 1272).
4.2 ANÁLISIS
El ordenamiento jurídico delimita atribuciones dando a cada órgano de la Administración un conjunto de
funciones que determinan su ámbito de actividad y establecen su ámbito de competencia.
La competencia es irrenunciable y se ejercerá por los órganos administrativos que la tengan atribuida como
propia, salvo los casos de delegación o avocación, cuando se efectúen en los términos previstos en ésta u
otras leyes. La delegación de competencias, las encomiendas de gestión, la delegación de firma y la
suplencia no suponen alteración de la titularidad de la competencia, aunque sí de los elementos
determinantes de su ejercicio que en cada caso se prevé[Link] competencia administrativa de un órgano es
su esfera de responsabilidad y, como tal, tiene el deber de ejercerla, de manera que los actos
administrativos sólo pueden ser dictados por el órgano que tenga competencia para ello,
siendo irrenunciable por ese órgano que la tenga atribuida como propia, salvo en supuestos previstos en la
Ley.
4.3 COMENTARIO
La autoridad administrativa no puede renunciar a la titularidad de la competencia, ni tampoco se puede
abstenerse del ejercicio de las atribuciones conferidas a algún órgano administrativo. La Ley señala que es
nulo todo acto administrativo o contrato que pretenda cualquiera de estas situaciones. Los mecanismos de
ejercicio alterno de competencia, a los cuales nos referiremos más adelante, no afectan este principio
general, puesto que permiten que la entidad conserve su competencia.Sólo por Ley, o mediante mandato
judicial expreso en un caso concreto se le puede exigir a una autoridad no ejercer alguna atribución
administrativa. Esto refuerza la naturaleza indisponible e inalienable de la competencia administrativa. Es
evidente, por otro lado, que mediante una norma de rango inferior no puede modificarse la competencia
asignada mediante una norma de rango superior. Esta afirmación, sin embargo, vuelve a colocar en
discusión la posibilidad de que la autoridad administrativa pueda evitar ejercer la competencia signada
indebidamente.
5. ARTÍCULO 75. CONFLICTO CON LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL
5.1 DEFINICIÓN
Cuando, durante la tramitación de un procedimiento, la autoridad administrativa adquiere conocimiento que
se está tramitando en sede jurisdiccional una cuestión litigiosa entre dos administrados sobre determinadas
relaciones de derecho privado que precisen ser esclarecidas previamente al pronunciamiento administrativo,
solicitará al órgano jurisdiccional comunicación sobre las actuaciones [Link] la comunicación, y
sólo si estima que existe estricta identidad de sujetos, hechos y fundamentos, la autoridad competente para
la resolución del procedimiento podrá determinar su inhibición hasta que el órgano jurisdiccional resuelva el
[Link] resolución inhibitoria es elevada en consulta al superior jerárquico, si lo hubiere, aun cuando no
medie apelación. Si es confirmada la resolución inhibitoria es comunicada al Procurador Público
correspondiente para que, de ser el caso y convenir a los intereses del Estado, se apersone al proceso.
(Texto según el artículo 64 de la Ley Nº 27444)
5.2 ANÁLISIS
Sobre el particular, el supuesto regulado requiere que en primer lugar se dé:
(i) Una cuestión contenciosa en sede jurisdiccional suscitada entre dos particulares durante la
tramitación de un procedimiento administrativo. La cuestión contenciosa verse sobre relaciones de derecho
privado.
(iii) Necesidad objetiva de obtener un pronunciamiento judicial previo para poder resolver el asunto
planteado ante la Administración Pú[Link] segunda exigencia de contenido, es la que entre la materia
judicial y la materia administrativa deba existir identidad entre las partes que están en el procedimiento
administrativo, identidad entre los hechos que se vienen instruyendo y en ambos procedimientos y, además
los fundamentos de las pretensiones deban ser los mismos. De ello, se extrae que no basta que exista un
procedimiento judicial abierto para que la administración ceda su competencia, aun cuando los temas sean
concurrentes. En caso de no producirse esta situación resultaría irrelevante la posible existencia de
procedimientos judiciales paralelos a asuntos administrativos en curso, puesto que permanece el deber de
oficialidad en la Administración emanados del derecho de petición ciudadana.
6. ARTÍCULO 76.- EJERCICIO DE LA COMPETENCIA
76.1 El ejercicio de la competencia es una obligación directa del órgano administrativo que la tenga
atribuida como propia, salvo el cambio de competencia por motivos de delegación o evocación, según lo
previsto en esta Ley.
76.2 El encargo de gestión, la delegación de firma y la suplencia no suponen alteración de la titularidad de la
competencia. 76.3 No puede ser cambiada, alterada o modificada la competencia de las entidades
consagradas en la Constitución.
6.1. DEFINICIÓN
La competencia administrativa es el conjunto de funciones que el ordenamiento jurídico atribuye a un
determinado ó[Link] ejercicio de la competencia es una obligación directa del órgano administrativo,
salvo: cambio de competencia por motivos de delegación o avocación. El encargo de gestión, la delegación
de firma y la suplencia no suponen alteración de la titularidad de la competencia. Se respetan las
competencias otorgadas por la Constitución, si durante la tramitación de un procedimiento administrativo, la
competencia es transferida a otro órgano o entidad por motivos organizacionales, en este último continuará
sin retrotraer etapas ni suspender plazos.
La competencia es el conjunto de atribuciones, facultades o poderes que corresponden a un determinado
órgano administrativo, dentro de cada ente, es irrenunciable y ha de ser ejercida precisamente por los
órganos que la tengan atribuida como propia, es la función que tiene designada la autoridad administrativa o
el funcionario público, la cual es irrevocable, salvo ciertos casos que serán detallados más adelante.
6.2. ANÀLISIS
En el Derecho público, el ordenamiento jurídico señala que la idea de capacidad se sustituye por la de
competencia, por ello la competencia es aptitud legal que tiene de cada órgano o ente público para actuar,
en razón del lugar, materia, el grado, la cuantía y el tiempo. La competencia supone, por tanto, una
habilitación previa y necesaria para que la entidad o el órgano pueda actuar válidamente, es por ello que la
importancia de la competencia radica en que sin ella el acto administrativo podría ser [Link] competencia
es irrevocable, salvo en casos excepcionales como son delegación y avocación; la primera está referida a la
traslación por un ente u órgano superior a otro de nivel inferior del ejercicio de una competencia y la
segunda es lo contrario a la delegación, es utilizada en la organización de la administración pública para la
traslación del ejercicio de la competencia para resolver en un asunto concreto, desde un órgano
jerárquicamente inferior hacia otro que sea superior.
6.3. COMENTARIO
Tanto en las leyes y otras normas, como en la jurisprudencia y las obras doctrinales nos encontramos
frecuentemente con una utilización indistinta de los
términos "competencia", "potestad", "atribuciones", "facultades" dependiendo del contexto. Encontramos
unas veces que con "competencia" se hace referencia a las funciones de las Entidades mientras que se
emplea el término "atribuciones" cuando se trata de ó[Link] decirse que cada autor se maneja con
su propia terminología. Algunos prefieren aludir con el término "competencia" a las materias de las que
puede conocer un órgano y con "atribuciones" a los poderes jurídicos que corresponden a aquellas.
7. ARTÍCULO 77.- CAMBIOS DE COMPETENCIA POR MOTIVOS ORGANIZACIONALES
Si durante la tramitación de un procedimiento administrativo, la competencia para conocerlo es transferida a
otro órgano o entidad administrativa por motivos organizacionales, en éste continuará el procedimiento sin
retrotraer etapas ni suspender plazos delegación.
7.1. DEFINICIÓN
El cambio organizacional es un proceso que busca cambios dentro de una organización ya sea mediante el
empleo es decir son grupos de donde diseñan el sistemas y procesos para mejorar su productividad,
efectividad y que den resultados muy satisfactorio, es un marco para gestionar los efectos de los nuevos
procesos de negocios, cambios en una estructura organizacional o cambios culturales dentro de la empresa
Las organizaciones requieren de una conducción, una administración. Para iniciar el desarrollo
organizacional, además de ubicar las características ambientales, es pertinente conocer el capital humano
con que cuenta, sus talentos en función de los aportes que se esperan de cada una de las partes
7.2. ANALISIS
El cambio organizacional es aquella estrategia a la necesidad de un cambio. Esta necesidad se basa en la
visión de la organización para que haya un mejor desempeño administrativo, social, técnico y de evaluación
de mejoras.
Para poder tener el conocimiento de cuándo hacer cambios en la organización se necesita tener una
buena planeación, tener bien identificado cuáles son sus defectos, identificar problemas y errores que la
organización sufre, y tener reflejado un enfoque de las consecuencias del cambio a producir.
8. ARTÍCULO 78.- DELEGACIÓN DE COMPETENCIA
78.1 Las entidades pueden delegar el ejercicio de competencia conferida a sus órganos en otras entidades
cuando existan circunstancias de índole técnica, económica, social o territorial que lo hagan conveniente.
Procede también la delegación de competencia de un órgano a otro al interior de una misma entidad.
78.2 Son indelegables las atribuciones esenciales del órgano que justifican su existencia, las atribuciones
para emitir normas generales, para resolver recursos administrativos en los órganos que hayan dictado los
actos objeto de recurso, y las atribuciones a su vez recibidas en delegación.
78.3 Mientras dure la delegación, no podrá el delegante ejercer la competencia que hubiese delegado, salvo
los supuestos en que la ley permite la avocación.
78.4 Los actos administrativos emitidos por delegación indican expresamente esta circunstancia y son
considerados emitidos por la entidad delegante.
78.5 La delegación se extingue: a) Por revocación o avocación. b) Por el cumplimiento del plazo o la
condición previstos en el acto de delegación.
(Texto según el artículo 67 de la Ley N° 27444, modificado según el artículo 2 Decreto Legislativo Nº 1272)
8.1. DEFINICION
La delegación es la acción de dar a un órgano inferior las facultades y poderes necesarios para poder
representar al órgano que lo otorga, en el campo del derecho administrativo, la delegación es la traslación
de un órgano superior a otro inferior del ejercicio de una competencia, aunque el delegante mantiene la
titularidad de la misma.
La delegación se concreta a través de un acto administrativo y puede ser revocada por el delegante.
Asimismo, la citada norma precisa que la delegación es temporal, dado que se extingue por revocación o
avocación y por el cumplimiento del plazo o la condición prevista en el acto de delegación.
En el caso de la delegación, estamos aludiendo directamente al ámbito de la competencia de las entidades
de la administración Pública. La competencia es en términos sencillos un deber facultad de la autoridad
administrativa, cuyas características según CASSGANE son las siguientes:
a) Objetiva, pues surge de una norma que
determina la aptitud legal del órgano sobre la base de un principio de especialidad.
b) Obligatoria, pues el órgano se ve obligado a actuar sobre la base de un mandato legal encomendado,
salvo tenga un margen de libertad para decidir.
c) improrrogable, puesto que su fundamento se encuentra en el interés público.
d) irrenunciable, pues pertenece al órgano y no a la persona física que lo representa.
a partir de estas características de la competencia es posible en determinadas circunstancias admitir
supuestos de delegación, encargo de gestión, avocación y desconcentración, supuestos que se encuentran
regulados en la LPAG.
8.2. ANALISIS
La competencia es irrenunciable la cual se ejercerá por los órganos administrativos que la tengan atribuida
como propia, salvo los casos de delegación o avocación. La delegación es la forma más utilizada para la
transferencia de competencias en el sector público, en derecho administrativo, la traslación por un ente u
órgano superior a otro de nivel inferior del ejercicio de una competencia, reteniendo el delegante la
titularidad de la misma, solo el delegatario responde por los daños o perjuicios ocasionados con el desarrollo
de la actividad delegada, la delegación por competencias establece que los órganos administrativos pueden
delegar el ejercicio de sus competencias que tienen atribuidas, y a su vez es esencialmente revocable por la
autoridad delegante.
La delegación supone, por cierto, que la autoridad delegante esté facultada por la ley o el reglamento para
realizar la delegación. El acto de delegación, con todo, se verifica en virtud de un acto administrativo de
carácter específico. Por esta misma razón, la delegación es esencialmente revocable por la autoridad
delegante.
Debe destacarse que la responsabilidad por las decisiones administrativas que se adopten o por las
actuaciones que se ejecuten recaerá en el órgano delegante. El órgano delegante conserva su deber de
control jerárquico sobre el delegado. Del mismo modo, en la denominada delegación de firma, la
responsabilidad permanece en la autoridad [Link], mientras se encuentre vigente la
delegación, la autoridad no podrá avocarse el ejercicio de la potestad delegada.
8.3. COMENTARIO
De acuerdo con nuestro ordenamiento jurídico, con el artículo 67° de la LPAG, la delegación es una facultad
de las entidades de la administración Pública, por la cual se admite delegar el ejercicio de la competencia
conferida a sus órganos en otras entidades cuando existan circunstancias de índole técnica, económica,
social o territorial que lo hagan conveniente.
9. ARTÍCULO 79.- DEBER DE VIGILANCIA DEL DELEGANTE
El delegante tendrá siempre la obligación de vigilar la gestión del delegado, y podrá ser responsable
con éste por culpa en la vigilancia.
(Texto según el artículo 68 de la Ley Nº 27444)
9.1. DEFINICION
La delegación de funciones es una técnica por la cual un órgano (delegante) transfiere las competencias
atribuidas en favor de otro (delegado) quien no fue asignado con tales competencias. De esta manera, el
delegado se convierte en receptor de facultades que serán ejercidas de manera exclusiva, en tanto no sean
revocadas o avocadas por el delegante.
9.2. ANALISIS
Este artículo más que nada se basa en que el órgano superior que le trasfiere las facultades al órgano
inferior, es decir que la delegación no exonera de responsabilidad al delegante, el cual tiene un deber de
orientación, vigilancia y control sobre el delegante, significa que delegante responde siempre por las
actuaciones del delegatario. Esta interpretación desconoce el principio de responsabilidad subjetiva de los
servidores pú[Link] admite que el delegante tiene un deber de vigilancia sobre el ámbito e poder
traspasado, para comprobar que las atribuciones comprobadas se realizan de forma plena y absolutamente
satisfactoria, por tanto conserva una posición de responsabilidad residual. La existencia de un acto de
delegación (deberes de vigilancia o de ejecución) y su aceptación por el delegado, no supone la absoluta
desaparición de la responsabilidad penal del delegante sobre el delegado, las competencias de: i) Selección,
ii) vigilancia, iii) dotación de los recursos, y iv) coordinación entre delegados. Asimismo, así el delegante le
otorgue las facultades al delegado siempre será bajo su responsabilidad y debe velar por el cumplimiento de
las facultades que han sido otorgadas.
9.3. COMENTARIO
En ese sentido, en el caso de un gerente general de una sociedad comercial, el deber de garantía se verá
reflejado en su rol de contralor de la marcha de la administración de la persona jurídica, sobre la cual ejerce
dominio de: i)Velar por el cumplimiento de las disposiciones reglamentarias que buscan impedir que un
peligro se convierta en lesión, ii) supervisar su debido cumplimiento por los demás miembros de la
organización, es decir, ejercer la vigilancia de la fuente de peligro, para su eficaz cumplimiento.
10. ARTÍCULO 80.- AVOCACIÓN DE COMPETENCIA
80.1 Con carácter general, la ley puede considerar casos excepcionales de avocación de conocimiento, por
parte de los superiores, en razón de la materia, o de la particular estructura de cada entidad.
80.2 La entidad delegante podrá avocarse al conocimiento y decisión de cualquier asunto concreto que
corresponda decidir a otra, en virtud de delegación.
10.1. DEFINICIÓN
La avocación es una técnica de derecho administrativo utilizada en la organización de la administración
pública para la traslación del ejercicio de la competencia para resolver en un asunto concreto, desde un
órgano jerárquicamente inferior hacia otro que sea superior. Se puede decir que la avocación es la técnica
contraria a la delegació[Link]ún el diccionario de la Real Academia la primera acepción del término avocar
está indicada como término técnico del foro y se define como atraer o llamar a sí un juez o tribunal superior,
sin que medie apelación, la causa que se estaba litigando o debía litigarse ante otro [Link] avocación, es
como el bien decíamos antes, es una herramienta que se utiliza en derecho administrativo por las
Administraciones Públicas, cuando un órgano jerárquicamente superior ayuda a dar solución o toma las
riendas de un asunto delegado que ejerce un órgano dependiente de la misma administración. Esta
herramienta se utiliza en circunstancias técnicas, económicas, sociales, jurídicas o territoriales, cuando sea
necesario
Hay que señalar que la mayoría de las técnicas de alteración del ejercicio de las competencias, como
puedan ser la delegación o la encomienda de gestión, hacen un traslado en bloque de la materia sobre la
que verse la competencia. Dicho de otro modo, estas técnicas confieren a otros órganos una competencia
de manera general y abstracta, mientras que la avocación solo supone la atribución del ejercicio de la
competencia de resolución para un caso concreto y específico.
10.2. ANALISIS
La avocación, es una excepción de las competencias; es una herramienta que utilizan los órganos
administrativos con tal de dar solución a los asuntos de una competencia que es realizada por un órgano
jerárquicamente inferior. Es la técnica opuesta a la delegación de competencias.n esta figura, un órgano
jerárquicamente superior es quien decide avocar el conocimiento de uno o varios asuntos, "quitándoselo" al
órgano titular e inferior, pero sin llegar a ejercer la competencia. Cabe además destacar que esta técnica
solo será efectiva entre órganos de una misma Administració[Link] que tener en cuenta que en la figura de
la avocación se transfiere sólo el ejercicio de la competencia no la titularidad, lo que no exonera de tener
que realizar avocaciones en los casos sucesivos que se planteen no previsto en el acto de una avocación
anterior. Además, no parece que nada se oponga a que la facultad avocatoria se refiera lo mismo a
competencias propias del órgano avocado que a competencias cuyo ejercicio le haya sido delegado al
órgano avocado bien por el órgano avocante, o bien por un órgano diferente. La avocación también se ha
definido como un acto por el cual un órgano superior asume la decisión de una cuestión que corresponde a
la competencia del inferior y constituye un proceso inverso de delegación. La avocación procede respecto de
facultades que son propias del subordinado por desconcentración mientras que, en los supuestos de
delegación, las facultades son propias del órgano superior.
10.3. COMENTARIO
En nuestro ordenamiento jurídico, la avocación de competencia está regulada en el artículo 69º de la LPAG
como un supuesto excepcional por el cual la Ley admite que los “superiores” puedan avocarse conocimiento
en razón de materia o de la particular estructura de cada entidad. tal como se puede advertir, este no sería
un supuesto válido para que una persona jurídica del régimen público pueda asumir funciones
administrativas, en la medida que se establece en nuestro ordenamiento jurídico que dicha atribución sería
privativa de las entidades de la administración Pública, cuyas funciones, la Ley haya dispuesto que pueden
ser materia de avocación.
11. ARTÍCULO 81.- DISPOSICIÓN COMÚN A LA DELEGACIÓN Y AVOCACIÓN DE
COMPETENCIA.
11.1. DEFINICIÓN
Todo cambio de competencia debe ser temporal, motivado, y estar su contenido referido a una serie de
actos o procedimientos señalados en el acto que lo origina. La decisión que se disponga deberá ser
notificada a los administrados comprendidos en el procedimiento en curso con anterioridad a la resolución
que se dicte.
11.2. ANÁLISIS
Competencia
La competencia puede referirse al grado, la materia, y el territorio. Eventualmente podría hablarse de una
competencia en razón del tiempo, cuando un órgano tiene determinadas facultades concedidas sólo durante
una época o lapso específico. En ese orden analizaremos el punto.
Delegación
En la delegación de competencia hay una decisión del órgano administrativo a quien legalmente
correspondía tal competencia, por la cual se transfiere el ejercicio de todo o parte de la misma a un órgano
inferior. A diferencia de la descentralización, en que la competencia que se confiere al órgano inferior
pertenece exclusiva y directamente a él, en la delegación el órgano que recibe la competencia delegada es
el que en el hecho va a ejercerla, pero no le pertenece a él sino al superior, que es el responsable de cómo
se habrá de ejercerla.
Avocación
La avocación, es como el bien decíamos antes, es una herramienta que se utiliza en derecho
administrativo por las Administraciones Públicas, cuando un órgano jerárquicamente superior ayuda a dar
solución o toma las riendas de un asunto delegado que ejerce un órgano dependiente de la misma
administración.
11.3. COMENTARIO
Como todos sabemos la competencia es esa potestad o el conjunto de atribuciones que tiene un
determinado órgano para ejercer funciones, este está debidamente autorizado. En este presente artículo se
refiere a que el cambio de potestades debe ser temporal, es decir un lapso definido, debidamente motivado,
ya que no podríamos hablar de delegación si quien delega no está autorizado, teniendo en su estructura una
serie de procedimientos que estén relacionados al acto originario. Para que tenga eficacia, es decir para que
surta efectos jurídicos esta decisión deberá ser notificada a las partes intervinientes en este.
12. ARTÍCULO 82.- ENCARGO DE GESTIÓN
12.1. DEFINICIÓN
La realización de actividades con carácter material, técnico o de servicios de competencia de un órgano
puede ser encargada a otros órganos o entidades por razones de eficacia, o cuando la encargada posea los
medios idóneos para su desempeño por sí misma. l encargo es formalizado mediante convenio, donde
conste la expresa mención de la actividad o actividades a las que afecten el plazo de vigencia, la naturaleza
y su alcance.
El órgano encargante permanece con la titularidad de la competencia y con la responsabilidad por ella,
debiendo supervisar la actividad. Mediante norma con rango de ley, puede facultarse a las entidades a
realizar encargos de gestión a personas jurídicas no estatales, cuando razones de índole técnico y
presupuestado lo haga aconsejable bajo los mismos términos previstos en este artículo, dicho encargo
deberá realizarse con sujeción al Derecho Administrativo.
12.2. ANÁLISIS
Un encargo de gestión se formaliza a través de un Convenio mediante el cual una de las partes controla la
actividad de la entidad, que obligatoriamente, tiene que satisfacer la prestación objeto del encargo.
Asimismo, esta modalidad implica actividades materiales vinculadas directamente al ejercicio de una
competencia, por lo que tales encargos sólo se darán entre órganos administrativos o entidades de derecho
público. Es un acuerdo celebrado entre entidades de la administración pública que busca cooperación
mutua, así como gestión [Link] convenio se puede hacer constar expresamente lo siguiente:-La
mención de la actividad o actividades que afecten.
-El plazo de vigencia, alcance y [Link] las siguientes características:
-Es un acuerdo celebrado entre entidades, o entre entidades y organismos internacionales.
-Es un acuerdo sin fin de lucro
A través de la celebración del acuerdo las partes no buscan obtener un beneficio económico, sino otro tipo
de beneficios: cooperación mutua, gestión especializada, u otro fin de naturaleza análoga. La ausencia de
beneficio se evidencia cuando la entidad que recibe los bienes, servicios u obras no se encuentra obligada a
pagarle una retribución a la otra entidad u organismo internacional. Se debe de precisar que a partir de la
celebración de un convenio de gestión puede ganarse el compromiso de alguna de las partes de cubrir
determinados costos o gastos administrativos, o de realizar contrataciones para alcanzar la finalidad del
convenio.
-Acuerdo celebrado para brindar los bienes, servicios u obras propias de la función que corresponde
a la Entidad
Este acuerdo se celebra para brindar los bienes, servicios u obras propios de la función que corresponde a
las Entidades involucradas; por lo que, no podrían ser materia de estos convenios, bienes, servicios u obras
distintos a los antes indicados.
-Encargo de gestión a personas jurídicas no estatales
Mediante norma con rango de ley, puede facultarse a las entidades a realizar encargos de gestión a
personas jurídicas no estatales, cuando razones de índoles técnico y presupuestado lo haga aconsejable
bajo los mismos términos previstos para el caso de encargo de gestión entre entidades públicas, dicho
encargo deberá realizarse con sujeción al Derecho administrativo.
12.3. COMENTARIO
Después de lo escrito anteriormente, se puede decir que al referirse al encargo de gestión se debe entender
que este se concretiza en un convenio celebrado entre entidades y organismos internacionales, sin fin de
lucro, es decir de utilidades económicas sino para brindar bienes, servicios u obras propias de la función que
corresponde a la Entidad, facultando a las entidades a realizar encargos entre entidades, también se puede
encargar a personas jurídicas no estatales.
13. ARTÍCULO 83.- DELEGACIÓN DE FIRMA
13.1. DEFINICIÓN

Los titulares de los órganos administrativos pueden delegar mediante comunicación escrita la firma de actos
y decisiones de su competencia en sus inmediatos subalternos, o a los titulares de los órganos o unidades
administrativas que de ellos dependan, salvo en caso de resoluciones de procedimientos sancionadores, o
aquellas que agoten la vía administrativa. En caso de delegación de firma, el delegante es el único
responsable y el delegado se limita a firmar lo resuelto por aquél. El delegado suscribe los actos con la
anotación “por”, seguido del nombre y cargo del delegante.
13.2. ANÁLISIS
Existen dos tipos de delegación toleradas por una autoridad superior en beneficio de las autoridades
subordinadas: la delegación de competencia, de una parte, y la de firma, por [Link] hay que confundir con
la verdadera delegación la llamada delegación de firma, que significa sólo autorizar al inferior para que firme
determinados documentos, en nombre del superior, si bien ha sido éste el que ha tomado la decisión.
Una delegación de competencia implica, por voluntad de su autor, un auténtico traslado de competencia, de
poder, a la autoridad inferior. Por el contrario, la delegación de firma no priva a la autoridad superior de su
poder; transfiere simplemente a la autoridad subordinada el cometido material de la firma. Ahora bien, si las
condiciones en las cuales se dan los dos tipos de delegaciones son en buena medida semejantes, sus
efectos son muy diferentes.
En primer lugar, desde que se produce la delegación de competencia, la autoridad superior queda privada
de la misma durante todo el tiempo que la delegación de competencia subsiste.
En particular, la autoridad superior no puede avocar, es decir, pedir que le sea sometido un asunto
determinado comprendido dentro de la delegación de competencia. Por el contrario, la delegación de firma
no supone esta privación de competencia, sino solo una organización del cometido material de la firma, la
cual, en todo momento, y sin que sea necesario modificar la delegación, podrá derogar la autoridad superior.
Es así como la autoridad superior podrá avocar un asunto particular y ordenar que tal asunto sea reservado
a su propia firma.13.3 COMENTARIODesde la perspectiva de la Ley General de la Administración Pública,
es posible afirmar que la delegación de firmas en materia de resoluciones es una potestad atribuida a los
órganos decisorios de la Administración que, sin embargo, se ubica en un lugar de dicho cuerpo normativo
que regula un fenómeno distinto cual es la transferencia de competencias. La semejanza que existe entre la
delegación en sentido estricto y la que entraña el acto material de suscribir un determinado acto radica, en
nuestro criterio, únicamente en el hecho de que existe un acuerdo del titular para que se proceda en tal
sentido, de tal suerte que encarga a un subordinado una actuación determinada. Pero, mientras que en la
delegación de firmas se encarga la realización de una formalidad atinente al acto mediante el cual se
materializa la resolución de un asunto, en la delegación stricto sensu lo que se acuerda es la transmisión de
la potestad decisoria, con todas las consecuencias y limitaciones.
14. ARTÍCULO 84.- SUPLENCIA
14.1. DEFINICIÓN
El desempeño de los cargos de los titulares de los órganos administrativos puede ser suplido temporalmente
en caso de vacancia o ausencia justificada, por quien designe la autoridad competente para efectuar el
nombramiento de aquéllos. El suplente sustituye al titular para todo efecto legal, ejerciendo las funciones del
órgano con la plenitud de los poderes y deberes que las mismas contienen.
Si no es designado titular o suplente, el cargo es asumido transitoriamente por quien le sigue en jerarquía en
dicha unidad; y ante la existencia de más de uno con igual nivel, por quien desempeñe el cargo con mayor
vinculación a la gestión del área que suple; y, de persistir la equivalencia, el de mayor antigüedad; en todos
los casos con carácter de interino.
14.2. ANÁLISIS
En la forma que disponga cada Administración Pública, los titulares de los órganos administrativos podrán
ser suplidos temporalmente en los supuestos de vacante, ausencia o enfermedad, así como en los casos en
que haya sido declarada su abstención o recusación.
Si no se designa suplente, la competencia del órgano administrativo se ejercerá por quien designe el órgano
administrativo inmediato superior de quien dependa. Dicho así, esta se caracteriza por:
-Ser un mecanismo de eficiencia administrativa-No implicar alteración de la competencia del órgano-Ser
una medida temporal-Estar prevista para casos concretos: vacante, ausencia o enfermedad, así como para
los de abstención o recusació[Link]í, la suplencia es únicamente posible para los supuestos específicamente
previstos por la norma, no resultando posible su uso para otros casos distintos de los específicamente
previstos.
14.3. COMENTARIO
Como ya se explicó anteriormente, dicho así, podemos entender que la suplencia se realiza de manera
temporal y en aspectos determinados por la normativa, siento así no se podría realizar en casos distintos de
los que no prevé la [Link] palabra suplencia significa sustituir temporalmente a un órgano titular que no se
encuentra en posibilidades de realizarlo, al no encontrar un suplente, la Ley nos da una solución, es así que
en un supuesto de este contexto quien supliría al órgano será quien sigue en situación de jerarquía
normativa.
15. ARTÍCULO 85.- DESCONCENTRACIÓN
La titularidad y el ejercicio de competencia asignada a los órganos administrativos se desconcentran en
otros órganos de la entidad, siguiendo los criterios establecidos en la presente Ley. La desconcentración de
competencia puede ser vertical u horizontal. La primera es una forma organizativa de desconcentración de
la competencia que se establece en atención al grado y línea del órgano que realiza las funciones, sin tomar
en cuenta el aspecto geográfico. La segunda es una forma organizativa de desconcentración de la
competencia que se emplea con el objeto de expandir la cobertura de las funciones o servicios
administrativos de una entidad. Los órganos de dirección de las entidades se encuentran liberados de
cualquier rutina de ejecución, de emitir comunicaciones ordinarias y de las tareas de formalización de actos
administrativos, con el objeto de que puedan concentrarse en actividades de planeamiento, supervisión,
coordinación, control interno de su nivel y en la evaluación de resultados.
A los órganos jerárquicamente dependientes se les transfiere competencia para emitir resoluciones, con el
objeto de aproximar a los administrados las facultades administrativas que conciernan a sus intereses.
Cuando proceda la impugnación contra actos administrativos emitidos en ejercicio de competencia
desconcentrada, corresponderá resolver a quien las haya transferido, salvo disposición legal distinta.
15.1. ANÁLISIS
Es una técnica concreta de desplazamiento de las competencias desde los órganos superiores a los
órganos inferiores que de ellos dependan. La desconcentración mejora la capacidad operativa de la
institución, al liberar a los órganos de dirección de cualquier rutina de ejecución, de emitir comunicaciones
ordinarias y de las tareas de formalización de actos administrativos, con el objeto de que puedan
concentrarse en actividades de planeamiento, supervisión, coordinación, control interno de su nivel y en la
evaluación de [Link] poder diferenciar la desconcentración horizontal y vertical, tenemos que
hacer hincapié en que, la competencia en razón del grado se refiere la posición que ocupa un órgano dentro
de la ordenación jerárquica de la administración y, puesto que la competencia no debe confundirse con la
“aptitud de obrar” ni el “ejercicio de la función,” y por ello no corresponde afirmar que pueda haber una
“competencia” para la “ilicitud.” La desconcentración presenta las siguientes características
-Opera mediante ley, cuando esta otorga la competencia de manera directa a un determinado órgano de la
entidad; o vía el ejercicio de las potestades reglamentaria y organizatoria, cuando la competencia se asigna
de manera general a la entidad, y es necesario encauzarla a un órgano determinado, por la vinculación de
sus funciones con la competencia asignada. Es permanente, lo que significa que el órgano desconcentrado
solo puede perder la titularidad de la competencia por ley o mediante la reorganización de la entidad, según
la competencia haya sido asignada de manera directa o general conforme a lo señalado en el párrafo
anterior. El superior jerárquico no puede avocarse al conocimiento de la competencia de titularidad de un
órgano dependiente de él. La autoridad (funcionario o servidor público) desconcentrada –titular de la
competencia- es responsable de su ejercicio. La competencia puede ser trasferida al inferior jerárquico la
ejecución de todas las etapas de un procedimiento (incluida la resolutiva) o para tramitar alguna de las
etapas del mismo. Asimismo, la transferencia puede ser para resolver el procedimiento o solamente para
[Link] obstante, las características que revisten al principio de desconcentración son totalmente
distintas a las de la delegación, como se aprecia a continuación: -En la desconcentración, la transferencia de
la competencia es permanente y la responsabilidad de las actuaciones recae en la autoridad
desconcentrada (funcionario u órgano de menor jerarquía). En la delegación, la transferencia es temporal y
si bien el delegado (funcionario u órgano de menor jerarquía) ejerce la competencia, la titularidad de esta
permanece en el delegante (superior jerárquico), quien además sigue siendo el responsable del ejercicio de
la [Link] identificación de estas diferencias resulta de suma importancia para analizar y determinar
si una transferencia de competencia es o no procedente. COMENTARIO
De lo escrito anteriormente, se deduce que, la desconcentración es una técnica, método que permite una
dislocación de competencias desde los órganos superiores hasta los inferior, es decir de los que depende de
ello, esta se puede dar de dos maneras, una que la desconcentración de competencia puede ser vertical la
cual se establece en razón al grado es decir, de manera jerárquica sin tomar el aspecto del lugar y la de
forma horizontal se refiere a expandir la cubierta de funciones. También, es necesario tener en cuenta las
diferencias entre la delegación y desconcentración, ya que son dos formas distintas de la Administración
Pública.
16. ARTÍCULO 86.- DEBERES DE LAS AUTORIDADES EN LOS PROCEDIMIENTOS
Son deberes de las autoridades respecto del procedimiento administrativo y de sus partícipes, los
siguientes:
1. Actuar dentro del ámbito de su competencia y conforme a los fines para los que les fueron conferidas sus
atribuciones.
2. Desempeñar sus funciones siguiendo los principios del procedimiento administrativo previstos en el Título
Preliminar de esta Ley.
3. Encauzar de oficio el procedimiento, cuando advierta cualquier error u omisión de los administrados, sin
perjuicio de la actuación que les corresponda a ellos.
4. Abstenerse de exigir a los administrados el cumplimiento de requisitos, la realización de trámites, el
suministro de información o la realización de pagos, no previstos legalmente.
5. Realizar las actuaciones a su cargo en tiempo hábil, para facilitar a los administrados el ejercicio oportuno
de los actos procedimentales de su cargo.
6. Resolver explícitamente todas las solicitudes presentadas, salvo en aquellos procedimientos de
aprobación automática.
7. Velar por la eficacia de las actuaciones procedimentales, procurando la simplificación en sus trámites, sin
más formalidades que las esenciales para garantizar el respeto a los derechos de los administrados o para
propiciar certeza en las actuaciones.
8. Interpretar las normas administrativas de forma que mejor atienda el fi n público al cual se dirigen,
preservando razonablemente los derechos de los administrados.
9. Los demás previstos en la presente Ley o derivados del deber de proteger, conservar y brindar asistencia
a los derechos de los administrados, con la finalidad de preservar su eficacia.
10. Habilitar espacios idóneos para la consulta de expedientes y documentos, así como para la atención
cómoda y ordenada del público, sin perjuicio del uso de medios con aplicación de tecnología de la
información u otros similares.
16.1 COMENTARIO
Cuando se caracteriza la actuación de los órganos estatales o de sus funcionarios se suele confundir entre
los términos finalidades, atribuciones, funciones, facultades y deberes tratándose, en verdad, de conceptos
concomitantes pero no [Link] finalidades son los propósitos o razones de ser inherentes a la
naturaleza de una entidad u órgano. Las atribuciones son las potestades concedidas a las entidades u
órganos para desarrollar en mejor manera sus [Link] su parte, las funciones son las acciones
asignadas a cada cargo dentro de las entidades para operativizar las atribuciones propias de estas.
Contrariamente, las facultades son las autorizaciones reconocidas a cada cargo para que los servidores y
funcionarios pueden ejercer sus correspondientes funciones, para determinados supuestos previstos en la
ley o incluidos dentro de la finalidad [Link], los deberes son las tareas obligatorias
impuestas por las normas a cada entidad o a sus agentes, dirigidas a cumplir las atribuciones que le son
inherentes.
Precisa este artículo, los deberes generales que tienen las autoridades respecto del régimen legal del
procedimiento administrativo y de los administrados. si bien no agotan los deberes que la ley les encarga
cumplir a las autoridades, es un referente importante porque congrega las principales obligaciones que el
legislador considera indispensable para la mejor gerencia de los procedimientos administrativos.
Los principales deberes de las entidades administrativas son:
• Actuar dentro de sus competencias y conforme a los fines propios de las atribuciones
Los elementos de finalidad y de competencia cobran realce a partir de ese inciso que los consagra demás
de requisitos de validez del acto administrativo, como verdaderos deberes de la autoridad pública. Según
este deber, las autoridades deben evaluar permanentemente la competencia con que actúa, evitando
extralimitarse, otorgamiento de la facultad administrativa. De suyo, cualquier actuación efectuada sin
competencia correcta o cualquier acto que distorsionen los fines para los cuales fueron dados, además de
las afectaciones del acto conllevará responsabilidad para sus autores.
• Desempeñar las funciones conforme a los principios del procedimiento administrativo
Este inciso es un refuerzo del carácter vinculante de los procedimientos administrativo consagrados en el
artículo IV del Título Preliminar del TUO de la LPAG, con el objetivo de establecer nítidamente que no sólo
constituyen elementos integradores en caso de vacíos, o referentes interpretativos en caso de defectos
normativos o para el desarrollo ulterior de la normativa, sino verdaderas obligaciones para las autoridades
administrativas de ineludible cumplimiento. Como tal, los principios de legalidad, impulso de oficio, debido
procedimiento, razonabilidad, imparcialidad, entre otros, se convierten en deberes de actuación permanente
para las autoridades, por la que quedan sujetas a la responsabilidad consiguiente.
• Encausar de oficio del procedimiento ante omisiones o errores de los administrados
A las autoridades administrativas les corresponde impulsar, dirigir y ordenar cualquier procedimiento
administrativo sometido a su competencia hasta esclarecer las cuestiones involucradas, aun cuando se trate
de procedimientos iniciados por el administrado. Este deber de oficialidad no excluye la posibilidad de
colaboración o gestión de que goza el administrado para impulsar el trá[Link] fundamentación del deber de
oficialidad aparece la necesidad de satisfacer el interés público inherente, de modo directo o indirecto,
mediato o inmediato, en todo procedimiento administrativo. De allí que resulte indispensable no dejar librada
la voluntad de los administrados concurrentes al procedimiento, el impulso según su mayor o menor interés
en obtener una resolución certera, inmediata, pronta o diferida; y, por el contrario, exigirá la parte llamada a
servir el interés público (administración) la función de impulsar lo en todos sus aspectos,
independientemente del interés que puedan mostrar los administrados.
La oficialidad impone a los agentes cumplir las siguientes acciones concretas:
- Iniciar el procedimiento.
- Impulsar el avance del procedimiento, solicitando cuantos documentos, antecedentes,
informes, autorizaciones y acuerdos sean necesarios, incluso si fuere contra el deseo del administrado,
cuando sean asuntos de interés público.
- Remover los obstáculos de trámite.
- Instruir y ordenar la prueba.
- Subsanar cualquier error u omisión que advierten el procedimiento.
El deber de oficialidad no sólo exige ciertas acciones positivas por parte del funcionario, sino también
algunas obligaciones de no hacer. En tal virtud, la administración no puede proceder al archivo de un
expediente sin haberlo resuelto (expresa o tácitamente), y aún en caso que el procedimiento se ha concluido
de manera atípica (abandono, desistimiento, renuncia, caducidad, etc) amerita una resolución expresa que
así lo establezca.
• Abstenerse de realizar exigencias a los administrados que carezcan de sustento legal
Este inciso convierte en deber de las autoridades la legalidad de las exigencias documentales, de
información, de cobro de tasas, y de procedimientos, que establece la LPAG.
• Realizar actuaciones a su cargo en tiempo hábil
La norma busca que las autoridades realicen las acciones a su cargo de manera oportuna, sin afectarle a los
administrados por lo prematuro o extemporaneidad de los actos de su cargo (emisión de informes,
realización de notificaciones, obtención de documentos de otras entidades o administrados decisión sobre
pedidos en el expediente, etc). La autoridad, si bien puede tener un determinado plazo para cumplir sus
actuaciones, debe cumplir con el principio de celeridad, y evitar con ello el ejercicio prematuro de
atribuciones de gravamen sobre los administrados, el retraso desleal de sus propias actuaciones, la fijación
de plazos inadecuados para cumplir las prestaciones de los administrados, etc.
• Resolver los asuntos sometidos a su conocimiento
Los agentes necesariamente deben emitir pronunciamiento sobre el asunto sometido a su conocimiento, sin
poder dejar de decidirlo por ningún motivo, ni eludirlo, apartándose injustificadamente de su conocimiento.
No se cumple este deber con el simple acuses de recibo, con las informaciones intermedias de los trámites
seguidos por el expediente, sino con la decisión de fondo desestimando o estimando la petición
administrativa.
El fundamento de este deber no encontramos en la necesidad absoluta de respetar el derecho ciudadano a
la petición. Cómo vienes presa Cajaraville, el peticionario y el recurrente son titulares de un interés legítimo
sobre lo que piden, cualquiera que sea la situación jurídica que lo legitimen y, a la vez, son titulares de un
derecho subjetivo a la resolución de su causa, configurado con ello la tutela jurídica efectiva. Desde este
punto de vista, el derecho de petición involucra no sólo la posibilidad de acudir ante la administración sino
también supone obtener un resultado de aquella.
Lógicamente, el cumplimiento de esta obligación no significa resolver favorablemente lo planteado por el
particular, ya que los agentes siempre deben atenerse al orden jurídico vigente. Por su parte, tampoco se
cumple con el otorgamiento de cualquier respuesta, que pudiera ser dilatoria o evasiva, sino con la emisión
de un pronunciamiento que involucre haber abordado verdaderamente el asunto [Link] sanción del
"silencio administrativo" ante el incumplimiento del deber de resolución, perfecciona jurídicamente este
deber. Pero es necesario precisar que tal técnica para enfrentar la omisión, no constituye una forma de
cumplimiento de la obligación de decidir, ya que está instituye una prestación positiva consiente en un hacer,
y sólo se cumple realizando efectivamente el comportamiento impuesto, no con su omisió[Link] ahí que la
aparición del silencio administrativo no exima al órgano competente de su deber de decidir la petición o
recurso y acarrea alguna sanción al funcionario omiso
• Velar por la eficacia de las actuaciones procedimentales
Este precepto hace de cargo de la autoridad administrativa en la promoción de la eficacia de la dinámica del
procedimiento a su cargo, procurando la simplificación de sus trámites, sin más formalidades que las
esenciales para garantizar el respeto a los derechos de los administrados o para precisar certeza en las
actuaciones. Respecto al procedimiento la autoridad administrativa no es un mero cumplidor de su
estructura y formalidades, sino que es un agente de permanente cambio y renovación de los trámites,
exigencias y formalidades. Esta actitud no sólo se debe plantear cada vez que haya que actualizar el texto
único de procedimientos administrativos, sino de modo permanente.
• Interpretación finalista de las normas administrativas
Esta regla consagra una norma hermenéutica de singular importancia para el funcionamiento correcto y
aplicación adecuada del ordenamiento administrativo por la autoridad. La experiencia nos ha evidenciado el
hábito administrativo de recurrir a interpretar las normas de manera literal y formal acomodadas a los
presupuestos de hecho y consecuencia jurídica de las diversas leyes administrativas, produciendo
enervantes interpretaciones contrarias al espíritu y finalidad de las normas en contra de los derechos de los
administrados, o para producir favorecimientos [Link] enfrentar este hábito, la norma incluye un
nuevo deber exigible a todas las autoridades administrativas, resolver los casos sometidos a su
conocimiento. Ahora, todas las autoridades cuando deban interpretar una norma administrativa, para los
fines de su aplicación, revisión, nulificación, o su control, deberán siempre desentrañar el fin público que
persigue cada norma y adecuar su decisión a la opción que mejor concuerde con tal [Link] opción
adoptada en favor del criterio general de interpretación teleológica encuentra su fundamento en el carácter
eminentemente instrumental de la norma administrativa, por el que aspira a encauzar la legalidad
administrativa y el cumplimiento de los objetivos permanentes de la Administración. Conforme a esta regla,
finalidad predeterminada por la norma jurídica, lo cual involucra dos definiciones sucesivas: la búsqueda de
la finalidad pública perseguida por la norma jurídica (por ejemplo, estimular la inversión privada, interdictar la
discrecionalidad, desalentar una conducta, sancionar un ilícito, etc) sin sobre valorar la voluntad del
legislador o de la ley; y, luego, adoptar entre las varias interpretaciones posibles aquella que considere
adecuada a la finalidad definida antes.
Cómo se puede apreciar, asumir la interpretación teleológica no significa excluir a initio los demás métodos
de interpretación (histórico, literal, analógico, etc), si no precisamente legitimar su empleo siempre que
permitan favorecer la intencionalidad del [Link] ese sentido, en caso de interpretación de normas
administrativas generales entre varias opciones posibles, se debe acoger a aquella que se encuentre más
acorde con la finalidad de la norma, los supuestos que dicha finalidad exige; mientras, la interpretación será
concreta si la disposición se expresa en términos concordantes con la finalidad pública que persigue. Por el
mismo deber, incompatible con la finalidad de la norma.
• Deber de proteger, conservar y brindar asistencia a los derechos de los administrados
Las decisiones de la gente deben orientarse al servicio público y, como tal, auxiliar al interesado,
desempeñando hacia él un rol [Link] una participación del administrado no obedece a la idea de un
litigante contra el Estado, sino a la de un colaborador, no se justifica que el funcionario público o el particular
se consideren en conflicto.
En tal virtud, al funcionario público le corresponde:
- Admitir escritos imperfectos e indicar tales deficiencias al administrado. convocar a los terceros
no comparecientes ya tercero facultados para intervenir en defensa de intereses difusos.
- Aplicar normas pertinentes, aun cuando no sean invocadas por los administrados.
- Tramitar los recursos no obstante incurran en errores de cita legal.
- Corregir cualquier omisión u error que advierta de oficio o a pedido de parte, encausando el
procedimiento por la vía legítima.
- Advertir al administrado la insuficiencia incurrida al formular su petición, que pueda ocasionarle
una denegatoria o impedir la obtención del derecho.
Entre tales particularidades merece resaltarse este último efecto, por cuanto mantiene la administración
pública la indeseable práctica de no informar oportunamente a los interesados sobre los vacíos o
insuficiencias detectadas a sus peticiones o recursos, para luego resolver declarando la inadmisibilidad del
pedido o denegando lo solicitado precisamente en base a tal efecto. Adquiere así a la gente un medio para
eludir mediante ese razonamiento su deber de pronunciarse sobre la materia planteada.
Ello suele suceder, por ejemplo, cuando uno se acompaña nueva prueba a un recurso de reconsideración o
cuando se omite la suscripción de letrado en cualquier recurso. En verdad, ante estas situaciones
corresponde al funcionario público comunicar al interesado la insuficiencia denotada, ya que la norma
prescribe claramente que en ningún caso las insuficiencias que no hubiesen sido oportunamente advertidas
por las entidades administrativas podrán constituir fundamento para la denegatoria de una solicitud o la
obtención de un derecho.
De tal modo, las insuficiencias únicamente pueden fundar resolución contraria al administrado si la
discrecionalidad de la administración pública lo admite y siempre previo requerimiento o advertencia al
interesado para que complemente su [Link] deberes mencionados son los comunes a todos los actos
procesales que pueden cumplir los diversos agentes públicos, pero no agotan las obligaciones posibles que
pueden ser exigibles ante situaciones concretas, tal como sucede por ejemplo, para emitir una resolución.
•Habilitar espacios idóneos para la consulta de expedientes y documentos, así como para la atención
cómoda y ordenada del público sin perjuicio del uso de medios con aplicación de tecnología de la
información u otros similares
La reforma de la LPAG incluyó este nuevo derecho de los usuarios que obliga a las entidades a
acondicionar dentro de sus instalaciones espacios idóneos para la revisión de los expedientes y documentos
administrativos, así como para la atención cómoda y ordenada del público, ello sin perjuicio del uso de
medios como aplicación de tecnología de la información u otros similares. Casuísticamente en función de la
infraestructura, y presupuestos de la institución, pero debe garantizar un mínimo de garantías para la
revisión y análisis de los administrados. En tal sentido, constituye actividades contrarias a este derecho
permitir la consulta de expedientes y documentos a la intemperie, encima de otros expedientes,
conjuntamente con el bullicio de las oficinas públicas, impedir las condiciones de reserva y tranquilidad para
comprender la información; así como impedir que se puedan reproducir los documentos, tomar nota,
esconder folios, entre otras.

Subcapítulo III Colaboración entre entidades


17. ARTÍCULO 87.- COLABORACIÓN ENTRE ENTIDADES

87.1 Las relaciones entre las entidades se rigen por el criterio de colaboración, sin que ello importe renuncia
a la competencia propia señalada por ley.
87.2 En atención al criterio de colaboración las entidades deben:
87.2.1 Respetar el ejercicio de competencia de otras entidades, sin cuestionamientos fuera de los niveles
institucionales.
87.2.2 Proporcionar directamente los datos e información que posean, sea cual fuere su naturaleza jurídica
o posición institucional, a través de cualquier medio, sin más limitación que la establecida por la Constitución
o la ley, para lo cual se propenderá a la interconexión de equipos de procesamiento electrónico de
información, u otros medios similares.
87.2.3 Prestar en el ámbito propio la cooperación y asistencia activa que otras entidades puedan necesitar
para el cumplimiento de sus propias funciones, salvo que les ocasione gastos elevados o ponga en peligro
el cumplimiento de sus propias funciones.
87.2.4 Facilitar a las entidades los medios de prueba que se encuentren en su poder, cuando les sean
solicitados para el mejor cumplimiento de sus deberes, salvo disposición legal en contrario. 87.2.5 Brindar
una respuesta de manera gratuita y oportuna a las solicitudes de información formuladas por otra entidad
pública en ejercicio de sus funciones.
87.3 En los procedimientos sujetos a silencio administrativo positivo el plazo para resolver quedará
suspendido cuando una entidad requiera la colaboración de otra para que le proporcione la información
prevista en los numerales 87.2.3 y 87.2.4, siempre que ésta sea indispensable para la resolución del
procedimiento administrativo. El plazo de suspensión no podrá exceder el plazo dispuesto en el numeral 3
del artículo 143.
87.4 Cuando una entidad solicite la colaboración de otra entidad deberá notificar al administrado dentro de
los 3 días siguientes de requerida la información.
17.1 COMENTARIO
I. LA NATURALEZA DE LAS RELACIONES DE COOPERACIÓN O COLABORACIÓN
INTERADMINISTRATIVA
Para el cumplimiento de sus finalidades, la administración pública genera multiplicidad de formas
organizacionales y personas jurídicas a las cuales asigna competencias, responsabilidades y medios por el
cumplimiento de sus cometidos institucionales. Cómo vienes presa Santa María Pastor, con la "distribución
de funciones y potestades entre las administraciones públicas y los órganos que las componen se cubre una
primera y muy importante etapa en el proceso de estructuración del sistema administrativo. Pero esta
distribución funcional origina problemas característicos, cómo es la tendencia a la actuación independiente y
descoordinada de cada una de las unidades, consecuencia tela hipervaloración del propio trabajo y de los
intereses cuya satisfacción se encomienda". Por ello, es que constituye de interés público, afrontar esta
tendencia insular de las entidades mediante la adopción de determinadas técnicas organizacionales que
permitan dar coherencia a la actuación de diversas entidades públicas.
Ahora bien, en su desarrollo operativo tales entidades asumen diversas relaciones interadministrativas
como, por ejemplo, la autonomía, la tutela sectorial, la descentralización funcional u operativa, de control, de
controversias competenciales, etc. pero la relación que promueve con mayor eficiencia la coherencia en la
actuación de diversas entidades públicas es la de colaboración o cooperación interadministrativa, que
hemos tenido ocasión de definir como la "(...) conducta activa de las entidades públicas tendente a facilitar
las actuaciones de autoridades ajenas o a la realizar acciones conjuntas y voluntariamente aceptadas para
la consecución de sus fines de interés público".
La relación de colaboración refleja la necesidad del interés público por qué las entidades administrativas
actúan de manera coordinada en aquellos asuntos de su competencia material en los cuales mantengan
afinidad o cercanía funcional. No obstante, esta relación de colaboración no está sujeta a la espontaneidad
de las autoridades de turno sino que ha sido calificada por el tribunal constitucional como el principio
implícito en nuestro ordenamiento constitucional derivado del sistema de equilibrio de poderes que como tal,
es necesario observar por todas las autoridades administrativas. En efecto, podemos apreciar esta
afirmación constitucional a continuación:
“(…) Sin embargo, La separación de poderes que configuran nuestra Constitución no es absoluta, porque de
la estructura y funciones de los poderes del estado regulados por la Norma Suprema, también se desprende
el principio de colaboración de poderes"Conforme a dicho marco legal, para el mejor logro de los cometidos
públicos, las entidades se encuentran sujetos al deber de colaborar recíprocamente para apoyar la gestión
de las otras entidades y, además, para darle estabilidad a dicha colaboración mediante la suscripción de
convenios obligatorios bilaterales o plurilaterales. Como reconoce la doctrina, estos convenios "(...) estaban
regidos por el principio de voluntariedad y libre consentimiento de las administraciones que deciden ejercitar
sus competencias de común acuerdo. Sistemáticamente se ubican en la teoría de la organización
administrativa; del ámbito de la ley 13/ 1995 del 18 de mayo, de contratos de las administraciones públicas.
Pero, a pesar de no tratarse de un contrato, no supone la mera aplicación de efectos legales, sino que
descansan en la autonomía de la voluntad administrativa ejercida en el marco del ordenamiento jurídico.
Crean ex voluntad derechos y obligaciones que afectan al ejercicio de las competencias, no a la titularidad
de estas". Decíamos en la comisión que considerábamos necesario incorporar las relaciones de
colaboración entre las entidades públicas, porque cuando nuestra legislación se refiere a las relaciones
entre autoridades sólo concibió la relación conflictual, como si el único supuesto de relacionamiento fuera el
[Link] propuso balancear el esquema de relaciones interadministrativas. El mensaje es: en caso de
controversias o situaciones divergentes, procedan a la labor de colaboració[Link] cooperación o colaboración
implica una conducta activa de la entidad pública tendente a facilitar las actuaciones de autoridades ajenas o
a realizar acciones conjuntas y voluntariamente aceptadas para la consecución de sus fines de intereses
común. En todo caso, la cooperación o colaboración interadministrativa es un principio implícito e inherente
al Estado de [Link] este artículo se encuentran enumeradas como deberes principales técnicas de
cooperación entre entidades públicas, pero que no excluyen algunas otras que las entidades puedan hacer
ingresar dentro del criterio marco de la colaboración administrativa.
a. la primera técnica consiste en el deber negativo de respetar el ejercicio legítimo de las
competencias de otras entidades. Se estima que la primera aproximación a esta colaboración implica que
las entidades no contiendan por alcanzar alguna actividad por separado, no efectúen críticas por fuera de
los cánones formales del procedimiento de conflicto de competencia entre las entidades públicas, entre otras
acciones. Los debates y críticas deben realizarse dentro de los canales oficiales y dentro de los niveles de
coordinación que se pudieren haber establecido entre ellos.
b. La segunda técnica consiste de alguna manera la base o el presupuesto previo de todas las
variantes de cooperación entre entidades, es el intercambio de informaciones. Constituye un deber general
de todas las entidades para con las demás, sus cometidos si la exigencia es eventual, ella podrá ejecutarse
también eventualmente; más si la necesidad fuera y continuada se tenderá a la interconexión permanente
de sistemas informáticos. la información que posee una entidad pública no es para ella ni siquiera para su
sector, si no configure el gran conjunto del servicio de todas las demás entidades también deben [Link]
mecanismo es la asistencia o auxilio administrativo que hoy también constituye un deber general, con las
mismas consecuencias y los mismos límites del deber de facilitar información ya examinado. pero más que
este deber general importa señalar las modalidades de asistencia prevista por el [Link]
asistencia puede ser puramente jurídica por ejemplo, para la ejecución de los actos de una administración
que ha de realizarse fuera del ámbito de sus competencias, embargos, notificaciones, actuaciones
probatorias, etc; puede consistir en una asistencia técnica por ejemplo, mediante el destaque o intercambio
de personal, equipos o de medios técnicos de una entidad a otra o mediante el asesoramiento jurídico,
económico o técnico, o mediante la ejecución de obras o la instalación de servicios para otras
[Link] consecuencia, entidades administrativas de proporcionar, suministrar o facilitar a otras
instituciones públicas que los necesiten la información y documentación que posean, administren, produzcan
o generen como consecuencia del ejercicio y desarrollo de las funciones y actividades que le corresponden
por atribución expresa del ordenamiento jurídico [Link] buena cuenta, consideramos que una entidad
administrativa se encontrará obligada a proporcionar la información solicitada por otra institución pública
siempre que la misma no resulte posible de ser calificada como una contravención a las limitaciones,
restricciones o prohibiciones previstas sobre el particular por el ordenamiento jurídico vigente; y que la
posesión, administración, producción o generación de la referida información se enmarque dentro del ámbito
de competencia legalmente reconocido al entidad administrativa. A quién fue dirigida la solicitud respectiva.
La reforma de la LPAG aclaró que las solicitudes hechas a una entidad pública por otra institución estatal
competente para ello, en un escenario de colaboración, deben merecer una respuesta gratuita y oportuna.
II. LA COLABORACIÓN ADMINISTRATIVA COMO MECANISMO DE SUSPENSIÓN DEL
PLAZO PARA RESOLVER
La adición incorporada a este artículo está dirigida a regular el efecto que tienen el pedido de colaboración
administrativa respecto al decurso del plazo para resolver del procedimiento iniciado. Conforme a esta regla,
por ejemplo, si la autoridad instructora solicita que otra le facilite los medios de prueba que se encuentran en
su poder, el procedimiento en curso quedará suspendido por un plazo de siete días hábiles prorrogables a
tres más, luego de los cual el plazo se reanudará hasta llegar finalmente a los 30 días hábiles que tiene para
decidir el expediente. No obstante, debe advertirse que la norma tiene una imperfecta técnica legislativa en
la medida que ha regulado solo el supuesto de procedimientos sujetos al silencio administrativo positivo y no
a los procedimientos sujetos al silencio administrativo negativo. Este efecto de la norma hace en los
procedimientos sujetos a silencio negativo que cualquier pedido de colaboración realizado a terceras
entidades no modificará el plazo original de 30 días hábiles.
18. ARTÍCULO 88.- MEDIOS DE COLABORACIÓN INTERINSTITUCIONAL
88.1 Las entidades están facultadas para dar estabilidad a la colaboración interinstitucional mediante
conferencias entre entidades vinculadas, convenios de colaboración u otros medios legalmente admisibles.
88.2 Las conferencias entre entidades vinculadas permiten a aquellas entidades que correspondan a una
misma problemática administrativa, reunirse para intercambiar mecanismos de solución, propiciar la
colaboración institucional en aspectos comunes específicos y constituir instancias de cooperación bilateral.
Los acuerdos serán formalizados cuando ello lo amerite, mediante acuerdos suscritos por los representantes
autorizados.
88.3. Por los convenios de colaboración, las entidades a través de sus representantes autorizados, celebran
dentro de la ley acuerdos en el ámbito de su respectiva competencia, de naturaleza obligatoria para las
partes y con cláusula expresa de libre adhesión y separación.
88.4 Las entidades pueden celebrar convenios con las instituciones del sector privado, siempre que con ello
se logre el cumplimiento de su finalidad y no se vulnere normas de orden público.
18.1 COMENTARIO
I. MEDIOS DE COLABORACIÓN INTERINSTITUCIONAL
Establecido el deber de colaboración y sus ejemplos más empleados en el artículo anterior, el presente
artículo está dedicado a los instrumentos a través de los cuales las partes, de considerarlo conveniente,
pueden dar estabilidad continuidad al ejercicio del deber de colaboración entre las entidades. Indispensables
para que puedo operar la colaboración, producir se dé un convenio o [Link] LPAG pone disposición
de las entidades dos mecanismos, conforme sala doctrina y legislación comparada más conocida: las
conferencias entre entidades vinculadas y dos convenios administrativos, sin excluir otro medios que
también pueden darse, tales como la creación de consorcios temporales, asociación de entidades, o
comisiones de trabajo [Link] los convenios de colaboración, dos o más plaza acuerdo andar
estabilidad a la colaboración recíproca entre sí, asumiendo cuales serán las técnicas a emplear y su
contenido. Como contenido general se ti la identificar los órganos que celebran el convenio, la competencia
que ejerce cada entidad, la financiación, las actuaciones acordadas, la necesidad o no de establecer un
organización ad hoc por hola gestión del acuerdo, o sus representantes ejecutivos, el plazo de vigencia que
no podrás era fecha fija, si no con cláusula de libre adhesión y separación. Además que una buena práctica
aconseja su publicidad para el acceso ciudadano.
Por otro lado, se muy tronos conferencias entre entidades vinculadas, qué permiten de modo vertical,
horizontal o por temática gorda problemas específicos y planificar su solución. Puedes realizar conferencias
desde ministerios vinculados a un solo tema, los organismos de un solo sector, las entidades ubicadas en
una zona geográfica, etc.; todos con mil ojete deformar un colegiado que discierna la salida a determinado
problema común, establezca la línea matrices de cómo abordar lo unitariamente y proyectar alternativas y
programas de acción.
II. LOS CONVENIOS CON LOS ADMINISTRADOS COMO TÉCNICA DE COLABORACIÓN
Con una imperfecta sistemática, la reforma de la LPAG, incorporó en este artículo la habilitación legal para
que las entidades públicas puedan celebrar convenios administrativos con particulares, y ya no con
entidades públicas a lo que se refiere al resto del subcapítulo.
En efecto, el numeral 88.4. De este artículo materia de comentario habilita la celebración de convenios
administrativos con los particulares, entendidas como las técnicas convencionales empleados por la
administración para alcanzar objetivos de interés público, pero sin que exista ánimo de lucro en la
contraparte ni contenido patrimonial como eje fundamental de la relación. Si existiera ánimo de lucro,
estaríamos ante contratos administrativos sujetos a La regulación de las compras públicas.
Dentro de este marco será posible celebrar convenios de cooperación con administrados o convenio sobre
funciones administrativas. Por los convenios de cooperación con administrados, se celebran convenios entre
la administración y un particular para realizar actividades de interés público, pero sin la existencia de ánimo
de lucro en el privado (por ejemplo, convenio con una asociación para colaborar en la administración de un
colegio). Por el contrario, los convenios sobre funciones administrativas tienen por objeto regular, por vía
bilateral, actos y potestades administrativas que pudiendo ser impuestas unilateralmente al particular, se
considera conveniente emplear una técnica contractual (por ejemplo, cobranza de deuda tributaria,
aplicación del marco legal, uso público de inmuebles, expropiaciones, aplicación de sanciones, etc). Así se
cuenta con un marco legal para los convenios de pago fraccionado de deudas tributarias, convenios
urbanísticos, convenios de reasentamiento, compromiso de cese en materia sancionadora, entre otros.
19. ARTÍCULO 89.- EJECUCIÓN DE LA COLABORACIÓN ENTRE AUTORIDADES
89.1 La procedencia de la colaboración solicitada es regulada conforme a las normas propias de la autoridad
solicitante, pero su cumplimiento es regido por las normas propias de la autoridad solicitada.
89.2 La autoridad solicitante de la colaboración responde exclusivamente por la legalidad de lo solicitado y
por el empleo de sus resultados. La autoridad solicitada responde de la ejecución de la colaboración
efectuada.
19.1. COMENTARIO
La operatividad de las técnicas de colaboración ha sido preocupación de este artículo, en el ánimo de
encontrar La regulación adecuada que permita resguardar la legalidad tanto del pedido de colaboración
como de la prestación misma de la colaboració[Link] norma establece que el marco jurídico aplicable a la
entidad solicitante, según sus propias habilitaciones, posibilidades de acceso a información y deberes, ella
quién delimita la legalidad del pedido, por lo que conforme a su régimen ser analizada la regularidad de lo
peticionado en Vía de colaboración.
Siendo de cargo de la autoridad solicitada establecer bajo su propio marco legal la procedencia de lo
solicitado, la posibilidad legal y física de proceder a la entrega de la información. Así, por ejemplo, si se
tratara de un pedido de acceso al secreto bancario que dirige la Superintendencia de Banca y Seguros o de
un pedido de acceso al secreto tributario que se dirige a la SUNAT, ellos bajo su propio marco jurídico
analizarán la procedencia de lo pedido.
Finalmente, se establece el equilibrio entre las responsabilidades de las dos partes: uso efectivo de la
colaboración entregada, así como corresponde al solicitado, responder por su cumplimiento.
20. ARTÍCULO 90.- COSTAS DE LA COLABORACIÓN
90.1 La solicitud de colaboración no genera el pago de tasas, derechos administrativos o de cualquier otro
concepto que implique pago alguno, entre entidades de la administración pública.
90.2 A petición de la autoridad solicitada, la autoridad solicitante de otra entidad tendrá que pagar a ésta los
gastos efectivos realizados cuando las acciones se encuentren fuera del ámbito de actividad ordinaria de la
entidad.
20.1 COMENTARIO
I. NATURALEZA DEL DEBER DE COLABORACIÓN INTERADMINISTRATIVA
Dentro de nuestro sistema jurídico, las entidades estatales -cualquiera sea su categoría y ubicación
organizacional- están sujetas al criterio de colaboración o cooperación, tal como ha sido reconocido en
varias oportunidades por nuestro Tribunal Constitucional. Por ejemplo, en la sentencia recaída en los Exps.
N°s 0020-2005-PI/ TC y 0021-2005-PI/TC (acumulados), manifestó:"39. El carácter descentralizado del
Estado peruano, por otro lado, con la configuración del Estado unitario, desde el momento que si bien ellos
supone el establecimiento de órganos de poder territorialmente delimitados, cuales se les dota de autonomía
política, económica y administrativa, sin embargo, su ejercicio debe realizarse dentro de lo previsto por la
Constitución y las leyes que regulan el reparto competencial de los gobiernos regionales y municipales.
40. Tal cómo sostiene Ferrando Badía:
"la autonomía implica siempre competencias legislativas. Ser entidades autónomas no supone que sean
soberanas, sino que presupone su integración en el estado. De ahí que la integración del Estado del que
forman parte. (...). La autonomía es, en efecto, libertad, facultad de promulgar normas, pero con
coordinación necesaria, respecto de una colectividad más grande.
II. LA GRATUIDAD CONSUSTANCIAL A LA COLABORACIÓN INTERADMINISTRATIVA
Cuando una entidad pública colabora con otra, en cualquiera de sus modalidades, se encuentra cumpliendo
un deber esencial de toda actuación pública que garantiza la unidad de acción, la eficacia de la gestión y la
economidad de resultados. Correlativamente, la entidad que solicita la colaboración no está solicitando una
gracia o liberalidad de la otra dependencia, sino simplemente que actúe en concordancia con ser parte de
un solo centro de imputación de intereses: la Administración Pública. Por ejemplo, las dependencias
públicas para la fiscalización posterior de las solicitudes recibidas bajo presunción de veracidad o, para
realizar exámenes especiales requieren recabar información de Registros Públicos, del Reniec, partidos de
estados civiles, registros de migraciones, etc. En esta medida, las entidades administradoras de esta
información están en la obligación de compartirla con las demás para cumplir con los fines públicos
[Link] eso, resulta contradictorio que las acciones de colaboración pueden ser objetos
onerosos para las entidades públicas, sino más bien deben ser gratuitas. En efecto, durante la Comisión
Elaborada del Proyecto, afirmábamos: "las tasas por estar en un TUPA, es un costo exigible a la ciudadanía,
a los usuarios particulares del servicio, y no al propio Estado. No podemos admitir que el propio Estado se
pague a sí mismo".La regla que se incorporó a este artículo-en su texto original- fue la de la gratuidad entre
las entidades públicas, sustentada, actividades de colaboración y del otro que, en cierta medida, la
prestación gratuita sólo opera como un mecanismo de redistribución del erario nacional, en aras del logro de
la finalidad pú[Link] embargo, en el supuesto de que la atención o absolución de la referida solicitud
importe para la primera la realización de acciones distintas a las que, de manera ordinaria lleva a cabo en el
ejercicio y desarrollo de las funciones y actividades atribuidas legalmente, incurridos por la ejecución de
tales acciones. Nos encontraremos frente a una actividad ordinaria irregular de una entidad cuando la
solicitud respectiva suponga, únicamente, la identificación, reproducción y traslado de la información
requerida a la institución solicitante. Lo contrario ocurrirá, por ejemplo, cuando la solicitud formulada
implique (i) la preparación, sistematización o clasificación de la información en función de determinados
criterios, patrones o pautas señalados por la entidad solicitante; o, en su caso, (ii) la realización de un
análisis y evaluación de la información mayor al llevado acabo de ordinario por la entidad, a fin de cumplir
con los alcances del requerimiento de información formulado por la autoridad solicitante.

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