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Obsolescencia Programada y Decrecimiento

El documental revela cómo la mayoría de las empresas diseñan sus productos para que duren menos y así incentivar el consumo continuo. La obsolescencia programada surgió en la década de 1930 como una forma de estimular la economía y el empleo, aunque ahora tiene graves consecuencias ambientales. A pesar de las críticas, la obsolescencia programada sigue siendo una práctica común debido a los incentivos económicos para las empresas de vender más productos de menor duración.

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Obsolescencia Programada y Decrecimiento

El documental revela cómo la mayoría de las empresas diseñan sus productos para que duren menos y así incentivar el consumo continuo. La obsolescencia programada surgió en la década de 1930 como una forma de estimular la economía y el empleo, aunque ahora tiene graves consecuencias ambientales. A pesar de las críticas, la obsolescencia programada sigue siendo una práctica común debido a los incentivos económicos para las empresas de vender más productos de menor duración.

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DOCUMENTAL

“COMPRAR, TIRAR, COMPRAR”


Documental “comprar, tirar, comprar”

El documental revela cómo la mayoría de las empresas diseñan sus


productos para que duren mucho menos para incentivar el consumo.
Tras la crisis económica de 1929, se propuso una ley cuya base la
obsolescencia programada: pretendían que todos los productos tuvieran
fecha de caducidad para maximizar los beneficios y generar empleo. El
deseo del consumidor de poseer algo, un poco más nuevo, un poco
mejor, un poco antes de lo necesario. Hay 2 antiguos enfoques: el
europeo y el americano.

ENFOQUE EUROPEO ENFOQUE NORTEAMERICANO

Crear el mejor producto que durara para Crear un consumidor insatisfecho con el
siempre. producto que ha disfrutado.

La gente estaba contenta por los productos duraderos, pero eso


significaba que los fabricantes no iban a vender mucho.
Este documental nos muestra las terribles consecuencias
medioambientales de nuestro sistema, que genera toneladas toneladas
de residuos y también la falsa idea de la búsqueda de la felicidad a través
del consumo desmesurado. ¿Es viable una economía sin obsolescencia
programada y su impacto sobre el medioambiente?.
La obsolescencia programada surgió al mismo tiempo que la producción
en masa y la sociedad de consumo. El problema de los productos hechos
para durar menos es un patrón que empezó con la revolución industrial.
Con la producción en masa bajaron los precios y muchos productos más
accesibles. Pero los fabricantes estaban preocupados, ¿que pasaría
cuando todo el mundo lo tuviera todo?. En 1929, la crisis de Wall Street
frenó en seco la sociedad de consumo y llevó a los Estados Unidos a una
profunda recesión económica. En 1933, el desempleo se situó en el 25%.
Bernard London, un inmobiliario, sugirió salir de la depresión haciendo
obligatoria la obsolescencia programada, era la primera vez que el
concepto aparecía por escrito. London planteaba que todos los productos
tuvieran una vida limitada con una fecha de caducidad, después de la
cual, se consideraría legalmente muertos. London creía que con la
obsolescencia programada obligatoria, las fábricas seguirían
produciendo, la gente continuaría consumiendo y habría trabajo para
todos. Intentaba equilibrar capital y trabajo, así siempre habría mercado
para nuevos productos, siempre haría falta mano de obra y el capital
tendría recompensa. Su idea pasó inadvertida y nunca se puso en
práctica. Pero 20 años más tarde, en los años 50, la obsolescencia
programada resurgió, pero ya no se trataba de obligar al consumidor,
sino de seducirlo a través del diseño y el marketing. El estilo americano
de los años 50 era libertad y felicidad a través del consumo ilimitado que
sentó las bases de la sociedad de consumo actual. Sin la obsolescencia
programada estos lugares no existirían (un shopping por ejemplo), no
habría productos, no habría industria, no habría diseñadores,
arquitectos, dependientes, limpiadores, guardias de seguridad: todos los
trabajos desaparecerían.
La obsolescencia programada está en la raíz del crecimiento económico
que el mundo Occidental ha vivido a partir de los años 50.
Vivimos en una sociedad en una sociedad de crecimiento cuya lógica no
es crecer para satisfacer las necesidades, sino crecer por crecer. Crecer
infinitamente con una producción sin límites.
Hay tres instrumentos fundamentales:

1. la publicidad
2. la obsolescencia programada
3. el crédito

En la última generación nuestro papel se limita a pedir créditos para


comprar cosas que no necesitamos. Los críticos de la sociedad del
crecimiento alertan que no es sostenible a largo plazo porque se basa en
una contradicción flamante. A finales de los años 50, los consumidores
empezaron a cuestionar la obsolescencia programada y los trucos de los
fabricantes. La asociación de consumidores de Estados Unidos puso en
prueba la vida útil y la durabilidad de numerosos productos. The Wast
Makers, publicado en 1960 fue el primer análisis académico de la
obsolescencia programada. Su autor, Packard, era famoso por su libro
sobre el poder de la publicidad. Criticó la sociedad del consumo y el
despilfarro. En plena Guerra Fría, aún parecía la victoria del Comunismo
sobre el Capitalismo como sistema político y económico. La economía
comunista no se basaba en el libre mercado sino que estaba planificada
por el Estado, era poco eficiente y sufría una falta de recursos crónica. En
ese sistema, la obsolescencia programada no tenía ningún sentido. ¿Cual
es el problema central? La contaminación ambiental.
Llegan toneladas de productos electrónicos estropeados al tercer mundo
que ningún país desarrollado quiere. Un tratado internacional prohíbe
enviar residuos electrónicos al tercer mundo, pero los mercaderes usan
un simple truco: declararlos productos de segunda mano. Los productos
que no se pueden reparar acaban en vertederos en todo el país. La
contaminación no solo afecta al medioambiente sino también a las
personas quienes muchas enferman. La economía del despilfarro está
llegando a su fin porque ya no quedan lugares donde poner los residuos.
Según Warner Philips, biznieto de los fundadores de Philips, la
obsolescencia programada se ha desarrollado porque hay incentivos
económicos. Para una empresa es más rentable fabricar productos de
menor duración porque así se vende más. Con el paso del tiempo nos
hemos dado cuenta que el planeta no puede sostener esto para siempre.
Los recursos naturales y energéticos de los que disponemos son
limitados. Se puede luchar contra la obsolescencia programada
replanteando la ingeniería y la producción de los productos. Para los
críticos más radicales de la obsolescencia programada no basta con
reformar los procesos productivos, quieren replantear nuestra economía
y nuestros valores. Es una verdadera revolución, una revolución cultural
porque es un cambio de paradigma y de mentalidad. Esta revolución se
llama "Decrecimiento" e intenta romper con el discurso del
crecimiento viable, infinito y sostenible. Intenta demostrar la necesidad
de un cambio de lógica. La esencia del decrecimiento se puede resumir
en una palabra: reducir. Reducir nuestra huella ecológica, el despilfarro,
la sobreproducción y el sobreconsumo.
Al reducir el consumo y la producción podemos liberar tiempo para
desarrollar otras formas de riqueza que no tienen la ventaja de no
agotarse al usarlas como la amistad o el conocimiento.
Cada vez más dependemos de objetos para nuestra identidad y
autoestima. Eso es consecuencia de la crisis de aquello que solía darnos
identidad como la relación con la comunidad o la tierra. Si la felicidad
dependiera del nivel de consumo, deberíamos ser absolutamente felices
porque consumimos 26 veces más que en tiempos de Marx.

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