GÉNESIS 41
DE DIOS SON LOS MÉRITOS
14 El faraón mandó llamar a José de inmediato, … 15 Entonces el faraón le dijo:
Anoche tuve un sueño, y nadie aquí puede decirme lo que significa; pero me enteré
de que cuando tú oyes un sueño puedes interpretarlo. 16 No está en mis manos el
poder para hacerlo respondió José, pero Dios puede decirle lo que su sueño significa
y darle tranquilidad. 17 … el faraón le contó su sueño … 25 José respondió: Ambos
sueños del faraón significan lo mismo. Dios le da a conocer de antemano al faraón lo
que está por hacer. 37 Las sugerencias de José fueron bien recibidas 39 Así que el
faraón dijo a José: Como Dios te ha revelado el significado de los sueños a
ti, ... 40 Quedarás a cargo de mi palacio, ... NTV.
¿Alguna vez, usted se ha tomado el mérito de algo que no le correspondía?. A menudo,
en la sociedad que vivimos, a las personas les gusta jactarse de sus méritos obtenidos,
hay algunos que hasta son capaces de apropiarse de los méritos de alguien más, con tal
de tener fama y gloria momentánea. A José se le presento la oportunidad de tener fama
y gloria ante los ojos del faraón, pero no los hizo, él dio el mérito de todo a Dios.
Una noche a través de un sueño, el Creador le reveló al Faraón, los acontecimientos
futuros sobre toda la región, el faraón se turbo al no saber el significado de sus sueños,
por eso, él mandó a llamar a todos los sabios y magos de Egipto, para que le digan el
significado de sus sueños. Los magos y los sabios eran comunes en los palacios de los
gobernadores antiguos. Entre sus tareas estaba estudiar las artes sagradas y las ciencias,
leer las estrellas, interpretar los sueños, predecir el futuro y hacer magia. Tenían poder,
pero su poder era satánico, por eso, los sabios y los magos que acudieron al llamado del
faraón, no fueron capaces de interpretar lo sueños del gobernante, pues los sueños del
faraón, era un mensaje divino. Un mensaje del eterno Creador.
El copero del faraón, al escuchar que ninguno de los sabios y magos presentes en el
palacio pudieron interpretar los sueños del gobernante, rápidamente se le vino a la
mente el nombre de José. El copero le contó al faraón la capacidad de José para
interpretar los sueños. Al escuchar esto, el faraón mandó a traer a José ante su presencia.
El faraón le dijo a José; he escuchado que tu tienes una capacidad para interpretar los
sueños, pero José le contestó, la capacidad de interpretar los sueños no es mía, sino es la
de Dios. A través de su respuesta, José dirigió la mirada de los magos, de los sabios, de
los sirvientes que estaban presentes en el palacio y la mirada del faraón hacia el eterno
Creador.
José a pesar de haber estado algunos años injustamente preso en la cárcel, nunca perdió
su correcta relación con el Señor, por eso, cuando se le presento la oportunidad de él
gloriarse ante el faraón, no lo hizo, más bien le dio a entender al faraón, que los
conocimientos de interpretación solo le corresponden a Dios. José entendía que todo
absolutamente todo le pertenece a Dios. El conocimiento, la ciencia, la sabiduría, la
interpretación proviene de Dios y él las otorga a quien él desea conforme a su soberanía.
El faraón le conto su sueño y José la interpretó en conformidad y sabiduría otorgada por
el Creador. Además, le dio un plan, una estrategia a seguir, para afrontar el futuro
venidero para toda la región. José no se limitó simplemente a interpretar el sueño del
rey, también le dio consejo. Sugirió algunas medidas que el faraón debía poner en
práctica de inmediato, para prepararse para la hambruna. El mismo Espíritu de Dios que
le había dado a José la clave para descifrar el misterio de los sueños del faraón, sugirió
un método para hacer frente a la emergencia por la que iba a pasar Egipto. El faraón
aceptó las palabras de José, pues reconoció que Dios estaba con él. Además, le dio las
riendas del palacio para que ejecutara el plan propuesto para salvar a la nación.
Queridos hermanos, José tuvo éxito ante los ojos del faraón, gracias a que él no se
atribuyó los méritos de poder interpretar los sueños, siempre en su mente estaba que
cualquier cosa que dijera o hiciera, los méritos se lo tendría que llevar el Señor.
Hermanos, al Igual que José, nosotros debemos procurar hacer lo mismo. Tomarnos los
méritos o la gloria por algo que Dios hace a través de nosotros, es robar lo que pertenece
a Él. Recuerde; Solo a nuestro Señor, le pertenece: toda la honra, la gloria y la alabanza,
por los siglos de los siglos Amén.