PSICOLOGÍA GENERAL
TEMA:
Fundamentos básicos de la terapia
centrada en el cliente.
FACILITADOR:
Prof. Cándida Pichardo.
SUSTENTADO POR:
Altagracia Díaz.
MATRÍCULA:
2016-1467
MATERIA:
Terapia Humanista y existencial.
(14 de Mayo 2020)
Constanza, República Dominicana.
INTRODUCCIÓN
Se puede llegar a ubicar a Rogers como un ícono de la psicología, o más bien
como un ente representativo de una sería de enseñanza en lo que concierne a
los fundamentos del clientelismo.
Rogers llama cliente y no paciente a los que lo consultaban porque paciente
evocaría una dependencia y pasividad. Describe la personalidad como una
congruencia entre el campo fenoménico de la experiencia y la estructura
conceptual de sí mismo, por lo que plantea restablecer un sistema de valores
individualizado y una adaptación realista a la realidad (valga la redundancia) no
coincidiendo con lo vigente en la cultura sino comprometerse con la sociedad,
por lo tanto, propone ser creativo dentro y no fuera de la organización cultural.
El psicoterapeuta no dirige con objetivos resultadistas a su cliente, porque eso
sería decidir por él y manejarlo, pero tampoco se priva de participar, ni es
indiferente al sufrimiento de una persona. Lo que hace en definitiva es
acompañar en una búsqueda mutua para que quién consulte llegue ser quién
es y decidir desde su intimidad. El terapeuta entonces mediante técnicas trata
de reflejar la vivencia de sus clientes. Se trata de reeducar al sujeto enfermo en
una atmósfera de comprensión, de confianza en sí mismo descubriendo los
propios valores.
FUNDAMENTOS BÁSICOS DE LA TERAPIA CENTRADA EN EL CLIENTE.
Según la psicología la psicoterapia centrada en el cliente es el nombre de una
psicoterapia enmarcada en la psicología humanista. "Cliente" pretende
enfatizar un matiz semántico distinto a "paciente", ya que un cliente permanece
con la responsabilidad y libertad sobre el proceso terapéutico como un agente
activo, en contraposición de "paciente", como indica este término en su sentido
literal ("ser paciente con el problema").
Otra definición sobre la psicoterapia centrada en el cliente plantea que es una
teoría psicológica aplicada en el trabajo terapéutico con personas en busca de
ayuda psicológica. Ha sido creada por el psicólogo norteamericano y profesor
de psicología Carl Rogers (1902 - 1987). Como se decía, implica un "enfoque"
que enmarca el proceso psicoterapéutico, más allá de ser una mera "técnica".
Por ejemplo, según aseguraba el propio autor en el citado libro, el proceso
psicoterapéutico fallaría si fuera aplicado como una técnica, ya toda acción
terapéutica surge de unas determinadas actitudes reales por parte del
psicoterapeuta (de ahí denominarlo "enfoque").
Como técnica psicoterapéutica es uno de los métodos más investigados a
nivel científico desde entonces y ha dado sus pruebas de eficacia. Las
investigaciones científicas y universitarias en muchas partes del mundo
permitieron también el desarrollo sistemático de esta orientación
psicoterapéutica.
La psicoterapia centrada en el cliente suele ser la base de la formación
profesional de los counselors. También forma parte de la formación curricular
básica de los psicólogos, ya que es una forma de psicoterapia, permite
establecer una relación psicoterapéutica y enmarca conceptos fundamentales
como el sí-mismo.
Para muchos el uso del término cliente puede resultar chocante y contrario al
espíritu de la psicología humanista. El motivo de abandonar el término paciente
viene dado por la connotación del vocablo, relacionado con la patología, lo cual
implica una relación asimétrica en donde el enfermo busca la ayuda de un
superior, el terapeuta o sanador. La contrapropuesta es que no existe tal cosa
como la enfermedad mental, sino formas disfuncionales de vivir.
El solicitante es una persona, un ser humano que se enfrenta al servicio o
proceso psicoterapéutico, y es así como toma el término cliente, ya que es una
persona activa y participativa en la solución de su problema y, como parte de
esa búsqueda activa, ha decidido iniciar este proceso psicoterapéutico. Dentro
de la relación terapéutica, cliente y psicoterapeuta tienen por tanto el mismo
"estatus", de modo que el cliente es totalmente libre para dirigir por medio de la
psicoterapia su propio camino de desarrollo personal.
Según Rogers, el cliente es el que lleva el peso de la terapia (auto directividad)
y no el terapeuta. Sin embargo, el terapeuta tiene que ofrecer al cliente una
relación que se define por tres condiciones necesarias y suficientes para lograr
el éxito de esta. Las tres primeras características o condiciones son Empatía,
Aceptación positiva incondicional y Autenticidad o Congruencia. Todo el
proceso de la psicoterapia puede traducirse como la actitud del psicoterapeuta
en una profunda creencia de respeto y aceptación del cliente y de sus propias
capacidades para el cambio: de este modo, todo lo que se hace en la
psicoterapia (si entendemos esta como una escuela o enfoque, de la que
surgen técnicas o estrategias) es la instrumentalización de esa actitud. Desde
el uso del silencio a la empatía, vienen a trasmitir este mensaje implícito.
Algunas condiciones relacionadas con los clientes son:
La aceptación y consideración incondicionalmente positiva de la persona
en búsqueda de ayuda. Se acepta sin condición alguna la manera en que ella
está dispuesta a revelarse y demostrarse en la relación frente al terapeuta.
La empatía centrada en la persona sufriente. Es la capacidad del terapeuta
de entrar en el mundo del cliente y de comprender con exactitud sus vivencias
como si el terapeuta fuese el otro, pero sin perder la condición de otredad. Esta
comprensión empática facilita la concientización, favorece el acompañamiento
terapéutico y promueve el desarrollo personal.
La autenticidad del terapeuta permite a menudo un diálogo sincero y
constructivo directo entre el terapeuta y el cliente. El terapeuta sigue
siendo un experto, pero él se comunica también como ser humano al servicio
del cliente sufriente.
La relación centrada en el cliente se define además por un mínimo de contacto
establecido entre el cliente y el terapeuta, el cliente debe estar en un estado de
incongruencia y, por último, el cliente debe, de una manera u otra, darse cuenta
de la presencia del terapeuta y de la relación ofrecida (lo que, a veces, no
ocurre, por ejemplo, en caso de una psicosis aguda).
Una relación definida por las actitudes de base genera una multitud de
interacciones terapéuticas cada vez más adaptadas a la relación con el cliente,
a su persona y situación particular, favoreciendo la capacidad natural e
inherente en cada persona de poder desarrollarse de manera constructiva
(tendencia natural).
En un sentido filosófico, los terapeutas centrados en la persona consideran el
ser humano como una persona que, durante su vida entera, vive en una
interdependencia entre sus necesidades de autonomía y sus necesidades de
estar relacionado con los demás y con la sociedad. Las dos necesidades son
existenciales. Uno de los objetivos de la terapia centrada en la persona es
ayudar al paciente a encontrar su equilibrio en esta interdependencia y de
desarrollar en ella su pleno funcionamiento social y psíquico ("fully functioning
person").
Así, incluso en su propia "Psicoterapia centrada en el cliente" hace constantes
referencias a la psicología Gestalt, o a la gestalt de la personalidad del cliente
(el sí-mismo). En la psicología gestalt se analiza profundamente la interacción
persona-sociedad, de modo que las personas vivimos inmersas en la
"experiencia"; esta es el constante flujo experiencial donde todos los seres
humanos interaccionamos. Desde la psicología Gestalt, el problema de la
disfuncionalidad o psicopatología se entiende como una falta de ajuste: la
solución consiste en buscar un "ajuste creativo" al problema, que permita una
funcionalidad de la persona en ese medio. Es decir, en cierto modo supone una
des patologización más bien próxima al humanismo.
El ser humano nace con un conocimiento intuitivo (inmediato) de sus
necesidades organísmicas. A medida que se desarrolla, va empezando a
construir un esquema de sí mismo con base a ese conocimiento. En los
avatares de sus relaciones con el mundo y los otros, puede recibir dos clases
generales de retroalimentación: consideración positiva incondicional y
consideración positiva condicional. En tanto recibe esta última, el sujeto, quien
tiene necesidad de aceptación, aprende a rechazar partes de su sí mismo que
los demás desaprueban, con lo cual pierde parte de su proceso de satisfacción
de esas necesidades que ya no reconoce de sí. La tesis central e hipótesis de
trabajo terapéutico, es que al dar consideración positiva incondicional, entre
otras "condiciones suficientes para el cambio terapéutico", el cliente podrá
recuperar su funcionamiento organísmico óptimo.
Constantemente, Rogers en su obra "Psicoterapia Centrada en el Cliente",
enfatiza que las emociones, en muchos casos disfuncionales, se manifiestan
visceral o fisiológicamente, pero que estas expresiones emocionales no han
sido representadas (o simbolizadas según sus propias palabras)
adecuadamente en la consciencia, ya que su representación podría suponer un
peligro para la propia percepción que se tiene de sí (sí-mismo) y peligrar con
ello la propia autoestima. A través de esta psicoterapia el cliente toma
conciencia de tal expresión fisiológica y puede representarla e integrarla en el
conjunto de sus percepciones sobre sí mismo y el mundo.
CONCLUSIÓN
Se ha presentado aquí un nuevo enfoque centrado en el cliente, señalando
algunas de las condiciones necesarias para facilitar el desarrollo integral del
individuo y de las instituciones.
Considero que el enfoque centrado en el cliente reconoce el gran valor de cada
persona, promoviendo que el acompañamiento sea personal, atendiendo y
adecuándose a las necesidades individuales, respetando el tiempo y el proceso
de cada uno de estos.
Esta puede ser una experiencia terapéutica que propicie la responsabilidad y
madurez y que favorezca el desarrollo de potencialidades creativas,
estancadas o maniatadas por los miedos y ansiedades. Permitiendo que sea
verdaderamente un proceso de ayuda para cada individuo y sus necesidades.
BIBLIOGRAFÍA
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