¿Somos espíritu, alma, y cuerpo? ¿Dicotomía o tricotomía?
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#CoaliciónResponde
A medida que avanzaba en mis estudios de psicología, esta pregunta cobraba cada vez mayor
importancia en mi cabeza. Las implicaciones son muchas. ¿La persona humana es tricotómica,
compuesta de espíritu, alma, y cuerpo? ¿O por otro lado es dicotómica, compuesta de cuerpo y alma?
En otras palabras, ¿cuándo hablamos de espíritu y de alma, estamos refiriéndonos a lo mismo?
Este es el argumento que uno escucha una y otra vez para justificar la presencia de la psicología en
círculos evangélicos: ―Somos un ser tripartito, tres partes, creados a imagen de Dios, como la Trinidad,
somos espíritu, alma, y cuerpo‖. Pero, ¿es este un argumento bíblico o solo un mito ampliamente
aceptado?
Tal como escribe Ed Welch,
―Los ingredientes de lo psicológico ciertamente existen. Están entre los rasgos más importantes e
interesantes de nuestra vida interior, los cuales incluyen nuestros patrones de pensamiento, emociones
y motivaciones individuales. Pero, ¿es ese depósito conceptual –lo psicológico– una categoría real y
útil, o es innecesaria y equívoca para entender la naturaleza humana? ¿Hay una parte distintiva en
nosotros que no es espiritual ni biológica –sino psicológica?‖
Como sigue exponiendo Welch, esta idea tripartita de la persona la popularizó Clyde Narramore a final
de los años 50 con su anuncio de que
– si tienes un problema físico, debes ir al médico;
– si tienes un problema espiritual, debes ir al pastor;
– si tienes un problema del alma (psicológico), debes ir al psicólogo.
Parece lógico: tres partes de la persona, tres tipos de problemas, tres profesionales… Pero, ¿es esta la
verdad bíblica? ¿Existe un área inmaterial de la persona que está desconectada de las Escrituras?
¿Quién decide lo que es psicológico y lo que es espiritual? Ansiedad, temor, problemas matrimoniales,
rencor, ira, tristeza… ¿Son problemas del espíritu o del alma? ¿Existe una parte psicológica en mí que
no tiene nada que ver con Dios? Las implicaciones de la tricotomía son alarmantes. irando atrás
puedo decir que este asunto fue clave en mi proceso de dejar atrás la psicología y abrazar la
consejería bíblica de todo corazón.
Tricotomía y la Biblia
El pasaje que se suele usar para defender la tricotomía es 1 Tesalonicenses [Link] ―Y que el
mismo Dios de paz los santifique por completo; y que todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, sea
preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo‖.
Pero si esta doctrina es tan importante, ¿por qué solo se cita aquí esta expresión; espíritu, alma, y
cuerpo? En este pasaje el apóstol Pablo, en su deseo de describir la totalidad de nuestro ser, usa estos
tres términos. ¿Pero pudiera haber utilizado otros? De hecho en Deuteronomio 6:5 encontramos una
tricotomía diferente para expresar la plenitud de nuestra persona: ― marás al Señor tu Dios con todo tu
corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza‖.
Y otra tricotomía más la vemos en Mateo [Link] ― Y Él le contestó: Amaras al Señor tu Dios con todo tu
corazon, y con toda tu alma, y con toda tu mente‖.
Entonces nos encontramos con el reto de tener varias tricotomías, ¡e incluso alguna ―cuatricomía‖
también!: ―y amaras al Señor tu Dios con todo tu corazon, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y
con toda tu fuerza‖ (Mr. 12:30).
Dicotomía y la Biblia
Estos pasajes usan varias palabras para abarcar la totalidad de la persona, pero estas descripciones
son siempre una enumeración de términos, no una lista exhaustiva. Para entender la antropología
bíblica nos es necesario ver las Escrituras en su totalidad.
Dios formó al hombre ―del polvo de la tierra, y sopló en su nariz el aliento de vida‖ (Gn. 2:7). Dos
sustancias. Según el contexto la sustancia material es llamada cuerpo o carne, y la sustancia inmaterial
es llamada espíritu, alma, mente, pero sobre todo corazón. Estas palabras se usan de forma indistinta
para referirse a la dimensión inmaterial de la persona, siendo corazón el término más usado y amplio
para referirse a la vida interior del ser humano. Desde una óptica bíblica los pensamientos,
motivaciones, y voluntad residen en el corazón, y el corazón se expresa a través del cuerpo.
Somos seres espirituales vestidos de una ―morada terrestre‖ o ―tabernáculo‖ (2 Co. 5:1). Aunque el
―hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día‖ (2 Co.
4:16). Dos sustancias, pero una sola persona. No es que tenga un cuerpo y tenga un alma. Es que soy
un cuerpo y soy un alma. Como dice C. S. Lewis: ―Somos seres compuestos –un organismo natural en
un estado de simbiosis con un espíritu supernatural‖. [1] Y en otra ocasión escribe:
―El espíritu (se siente) ‗en casa‘ con su organismo, como un rey en su propio país o un jinete sobre su
caballo –o mejor aún, como la parte humana de un centauro está ‗en casa‘ con la parte equina‖. [2]
El uso intercambiable de alma y espíritu es evidente en las Escrituras. Tanto el alma como el espíritu
sienten tristeza (Jn. 13:21; Mt. 26:38), y sienten gozo (Is. 61:3; Sal. 86:4); tanto el alma como el espíritu
pecan (Sal. 32:2; Ez. 18:4), necesitan salvación (1 Co. 5:5; Stg. 1:21) y son llevadas al cielo (He.
12:23; Ap. 20:4). La diferencia no es ontológica. Nos referimos a lo mismo. La diferencia es semántica.
Es una diferencia de lenguaje la que encontramos entre espíritu y alma. Por lo general el alma se
entiende como más apegada al cuerpo, y el espíritu como más despegada del cuerpo. No es lo mismo
que te digan ―Ven, que en mi casa se han congregado hoy 50 almas‖, que ―Ven, que en mi casa se han
congregado hoy 50 espíritus‖. Seguramente irías a la primera casa, pero no a la segunda, ¿verdad?
Es imposible distinguir entre alma y espíritu, porque nos referimos a lo mismo. Encontramos en la Biblia
muchos paralelismos hebreos que usan ambos términos como sinónimos. [3] Es tan imposible
separarlos, que al describir el poder incomprensible de la Palabra de Dios, el autor de Hebreos nos
dice que la Palabra es capaz de penetrar hasta partir el alma y el espíritu (He. 4:12). quí no se refiere
a partir el alma, y a partir el espíritu, sino a dividir entre las dos, a separarlas.
Existe un yo interior e invisible, y un yo exterior y visible. El interior solo lo ve Dios, pero se expresa a
través de un cuerpo que act a, piensa, anda, habla, y siente. Por eso, aquello que la psicología
moderna llama enfermedades desde la consejería bíblica entendemos que son meros síntomas de un
asunto interior, de un corazón que se expresa. [4]
Somos un corazón que se comunica a través de un cuerpo. Esta es la comprensión bipartita del ser
humano que la iglesia cristiana siempre ha sostenido. Como dice el Catecismo de Heidelberg, en su
pregunta 1, ―Pertenezco, en cuerpo y alma, en la vida y en la muerte, a mi fiel Salvador Jesucristo‖.
Sí. Los pastores y consejeros tenemos hoy día la gran responsabilidad y el gran reto de ser
instrumentos en las manos de Aquel que conforta nuestras almas (Sal. 23:3), y tratar aquellos asuntos
del corazón que según el mundo son psicológicos.
[1] C.S. Lewis, Miracles (New York: Macmillan, 1960), 126.
[2] C.S. Lewis, e Weight of Glory and Other Addresses (Grand Rapids: Eerdmans, 1949), 126.
[3] En el uevo estamento griego pneuma y psiqué, y en el ntiguo estamento hebreo ruah y
nefesh. (Gn. 49:6; 1 S. 1:15; Job 7:11; Is. 26:9; Lc. 1:46-47).
[4] Understanding the Influences on the Human Heart. e Journal of Biblical Counseling. Winter 2002,
48. CCEF, Filadelfia.
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¿Tricotomía vs dicotomía del hombre, ¿cuál punto de
vista es correcto?
Pregunta: "¿Tricotomía vs dicotomía del hombre, ¿cuál punto de vista es correcto?"
Respuesta: La biblia enseña que la humanidad tiene un cuerpo físico, un alma y un espíritu. En cuanto
a cómo se relacionan y están conectados estos aspectos de la naturaleza humana, hay cuatro teorías
principales. Dos de los puntos de vista, el monismo antropológico y el hilemorfismo antropológico, se
ocupan principalmente de cómo se combinan los tres aspectos de la humanidad para formar la
naturaleza humana. Los otros dos modelos, la dicotomía (el dualismo antropológico) y la tricotomía,
tratan sobre la distinción entre el alma humana y el espíritu humano. Es muy clara la distinción entre los
aspectos materiales (físicos) e inmateriales (espirituales) de la naturaleza humana, y la distinción entre
los dos aspectos inmateriales de la naturaleza humana es más difícil.
Aunque hay versículos en la biblia que indistintamente usan los términos alma y espíritu (Mateo 10:28;
Lucas 1:46-47; 1 Corintios 5:3; 7:34), otros pasajes bíblicos no presentan justamente el alma y el
espíritu como la misma cosa. También hay pasajes que dan a entender la separación entre el alma y el
espíritu (Romanos 8:16; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 4:12). Hebreos 4:12 dice, "Porque la palabra
de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el
espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón".
Este versículo nos dice dos cosas: (1) hay un punto de división entre el alma y el espíritu, y (2) el punto
de división solo Dios lo puede discernir. Con todos estos versículos en mente, ni la interpretación de la
dicotomía ni la tricotomía, se pueden demostrar explícitamente. ¿El aspecto inmaterial de la naturaleza
humana involucra un alma y un espíritu? Sí. ¿Están el alma y el espíritu absolutamente unificados y
unidos (dicotomía), o estrechamente relacionadas pero separados (tricotomía)? No está claro.
Aquellos que creen que la naturaleza humana es una tricotomía, normalmente creen lo siguiente: el
cuerpo físico es lo que nos conecta con el mundo físico que nos rodea, el alma es la esencia de
nuestro ser, y el espíritu es lo que nos conecta con Dios. Esta es la razón por la que se dice que los
inconversos están muertos espiritualmente (Efesios 2:1; Colosenses 2:13), mientras que se ven muy
vivos física y "emocionalmente". Aquellos que creen que la naturaleza humana es una dicotomía,
tendrán la misma comprensión del cuerpo, aunque verían el espíritu como parte del alma que se
conecta con Dios. Así que el asunto de la dicotomía vs. tricotomía, es esencialmente si el alma y el
espíritu son aspectos diferentes de la naturaleza humana inmaterial, o si el espíritu es simplemente una
parte del alma, siendo el alma toda la parte inmaterial de la naturaleza humana.
Tricotomía vs dicotomía del hombre, ¿cuál punto de vista es correcto? Parecería que no es sabio ser
dogmático. Ambas teorías son bíblicamente razonables. Ninguna interpretación se considera herejía.
Quizá sea esto un asunto donde no podemos comprender plenamente con nuestra mente humana
limitada. De lo que podemos estar seguros, es que la naturaleza humana se compone de un cuerpo, un
alma y un espíritu. Si el alma y el espíritu son uno, o de alguna manera son distintos, no es un tema
que Dios escogió para dejar muy claro en su palabra. Ya sea que usted crea en una dicotomía o en la
tricotomía, debería ofrecer su cuerpo como sacrificio vivo (Romanos 12:1), agradecerle a Dios por
salvar su alma (1 Pedro 1:9), y adorar a Dios en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24).
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El Caso de la Dicotomía o Tricotomía
-->Por James Oliver Buswell, Jr.
Teologia Sistematica de la Fe Cristiana
Una discusión sobre el ser no material humano.
¿Seremos cuerpo, alma y espíritu,
o será que los términos “alma” y “espíritu”
son sinónimos e intercambiables?
Con toda la variedad de términos y distinciones en los varios nombres usados para los diferentes
aspectos funcionales del ser no material del hombre, han surgido de tiempo en tiempo en la iglesia
grupos que han considerado el alma y el espíritu como entidades sustantivas distinguibles y
separables. La herejía apolinarista del siglo IV d.C. se basa en esta teoría. El hombre era considerado
tricótomo, es decir, hecho de tres partes distinguibles y separables —cuerpo, alma, y espíritu. Este
punto de vista erróneo de la naturaleza humana se usó como base para una explicación errónea de la
encarnación que dejó la naturaleza humana de Cristo radicalmente incompleta.
A diferencia de la tricotomía, el punto de vista común de los teólogos ortodoxos a través de la historia
eclesiástica ha sido que el hombre es dicótomo. Es obvio que su cuerpo se separa de su ser no
material al morir. El hombre no material, una complejidad a la cual se hace mención por una variedad
de nombres funcionales, es sin embargo una sola entidad sustantiva no material, indivisible.
1. Hebreos 4.12
Tal vez el argumento más importante de los tricotomitas se basa en Hebreos 4.12: «Porque la palabra
de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y que penetra hasta partir el
alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del
corazón».
El argumento es que si se puede «partir el alma y el espíritu» tienen que ser separables y, por lo tanto,
distinguibles.
En respuesta debemos notar que este texto no indica una división o separación entre el alma y el
espíritu. Eso habría demandado alguna preposición tal como meaksu y una fraseología que sugiera
«dividido entre alma y espíritu». En realidad, los objetos del infinitivo «partir» son una serie de
genitivos, cada uno en sí mismo nombrando algo que se divide. La versión Reina-Valera (1960) dice
correctamente «hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos». Se dice que la Palabra
parte el alma y parte el espíritu por su poder penetrante, tal como las coyunturas y los tuétanos se
parten con la espada que mata al animal para el sacrificio.
Que no se indica una división entre, sino una división de, es evidente de la última parte del versículo:
«Discierne los pensamientos y las intenciones del corazón». Obviamente, los pensamientos e
intenciones no se pueden considerar como entidades sustantivas separables. En realidad, las
intenciones son un tipo de pensamiento. La Palabra es discernidora de los pensamientos y de las
intenciones.
El significado de Hebreos 4.12 se ve más claramente en el versículo 13: «No hay cosa creada que no
sea manifestada en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de
aquel a quien tenemos que dar cuenta».
Vemos, entonces, que Hebreos 4.12 no da ayuda alguna al punto de vista tricótomo de que el alma y el
espíritu son entidades sustantivas distinguibles o separables. No son más separables que los
pensamientos y las intenciones.
2. 1 Tesalonicenses 5.23
Después de Hebreos 4.12, los tricotomitas basan su argumento en 1 Tesalonicenses 5.23: «Y el mismo
Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma, y cuerpo, sea guardado
irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo».
Los tricotomitas a veces repiten con gran énfasis las palabras de este texto, «espíritu, y alma, y
cuerpo», dando énfasis a la palabra «y», tal como si fuera prueba irrefutable de que el espíritu y el alma
son entidades sustantivas, separables, y distinguibles. Pero el mismo argumento nos llevaría a una
división cuadruple si uno quisiera citar Lucas 10.27, «Con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con
todas tus fuerzas, y con toda tu mente», con el mismo énfasis.
Es sorprendente que en la historia eclesiástica nunca se ha desarrollado una división cuadruple basada
en este dicho de Jesús (Lc 10.27; cf. Mt 22.37; Mr 12.30). La teología cristiana no se ha tenido que
preocupar nunca por algún partido que sostenga que el «corazón», «mente», y «entrañable amor»
(splangchna) no son sinónimos; y los argumentos ordinariamente presentados para la tricotomía serían
tan acertados para una distinción sustantiva entre lo que estos tres términos designan como para una
distinción sustantiva entre «alma y espíritu».
La mención del alma y del espíritu en 1 Tesalonicenses 5.23 no solamente no abunda más en favor de
la tricotomía que la enumeración de corazón y mente y alma y fuerza en Lucas 10.27 hacia una división
cuadruple sino que el contexto en Tesalonicenses apunta en la dirección opuesta. Las palabras «por
completo» y «todo» muestran que Pablo no estaba pensando en las partes del hombre sino más bien
en los aspectos del hombre como un todo. J.I. Marais, en su artículo sobre la psicología en
International Standard Bible Encyclopedia, cita a Abraham Kuyper, quien dijo: «El apóstol no emplea la
palabra jolomeeis, «en todas vuestras partes», para luego resumir estas partes en cuerpo, alma y
espíritu, sino joloeleis, una palabra que no se refiere a las partes...»
Marais luego hace este comentario: «[En la Escritura] el hombre se representa como una unidad y los
varios términos empleados para indicar la unidad en su diversidad de actividades o pasividades no
implican necesariamente existencia de diferentes esencias, o de órganos separados, por las cuales
estas se realizan». Esta es exactamente la posición que yo recomendaría al estudiante asumir, con la
excepción de que donde Marais habla de «esencias» y «órganos» yo he usado las palabras «entidades
sustantivas».
La nota sobre 1 Tesalonicenses 5.23 en la edición Scofield de la Biblia dice en parte: «Alma y espíritu
se distinguen decididamente en la sepultura y resurrección del cuerpo. Se siembra un cuerpo animal
(soma psychikon —cuerpo del alma), resucitará cuerpo espiritual (soma pneumatikon —cuerpo
espiritual), 1 Corintios 15.44. Por eso, decir que no hay diferencia entre el alma y el espíritu es lo
mismo que aseverar que no hay diferencia entre el cuerpo mortal y el cuerpo resucitado».
3. 1 Corintios 15.44
A esto replicaríamos que en primer lugar, el dicotomista no dice que «no hay diferencia» entre alma y
espíritu. Estas palabras no son sinónimas sino nombres funcionales que difieren uno del otro como
«corazón» y «mente» difieren uno del otro. En segundo lugar, el autor de esta nota debiera haber
recordado que es una doctrina importante de la fe cristiana que la identidad numérica del cuerpo no se
pierde en el cambio de la naturaleza del cuerpo, ya que el mismo cuerpo pasa por las experiencias de
muerte, corrupción, y resurrección. Es parte fundamental de nuestro sistema de doctrina cristiana que
el cuerpo de Cristo con que nació, en que vivió su vida en la carne, en que fue crucificado, es la misma
identidad numérica que su cuerpo resucitado y glorioso, como el que seremos nosotros en nuestra
resurrección (Flp 3.21).
Las palabras soma psychikon, «cuerpo del alma», designan bien claramente al cuerpo humano como
que tiene estos atributos que son apropiados para la vida de la persona en la carne en este mundo
durante la época presente. De la misma manera, las palabras soma pneumatikon, «cuerpo espiritual»,
se refieren al mismo cuerpo, cambiado tal cual será en la resurrección, y apropiado para la vida de la
persona, asociada con Cristo resucitado en su reino futuro.
4. Delitzsch sobre la tricotomía
He hecho referencia anteriormente a la gran obra Biblical Psychology [Sicología bíblica] del profesor
Franz Delitzsch. No hay duda de que fue un erudito de extraordinaria habilidad e influencia y que su
obra contiene una tremenda cantidad de información detallada. Puesto que los tricotomitas lo citan con
frecuencia como una autoridad en su punto de vista, será bueno examinar algunas de sus
declaraciones para ver cuál en verdad era ese punto de vista. En una sección titulada «La falsa y la
verdadera tricotomía» empieza con la declaración: «Es inútil decir que la dicotomía o la tricotomía es
exclusivamente la representación bíblica de la constitución de la naturaleza humana. La Escritura habla
en algunos lugares de una manera definitivamente dicotomista, como por ejemplo Mateo 6.25;
Santiago 2.26; 1 Corintios 6.20; (según la lectura del textus receptus), en otros, de una manera
absoluta e innegablemente tricotomita, como 1 Tesalonicenses 5.23; Hebreos 4.12. Porque hay una
falsa tricotomía y en oposición a ella una dicotomía bíblica, y hay una falsa dicotomía y en oposición a
ella una tricotomía bíblica». (p. 103)
En una nota anterior indiqué que Delitzsch no hace distinción de categorías entre entidades sustantivas
y atributos funcionales. Si se reconoce esta distinción, entonces la cuestión llega a definir claramente.
No conozco a nadie que niegue que el ser no material del hombre tiene muchos atributos funcionales y
estos se pueden llamar por numerosos nombres. La única tricotomía que es censurable es aquella que
mantiene que hay dos entidades sustantivas en el ser no material del hombre, y esta tricotomía tiene
que ser verdadera o falsa. Cuando Delitzsch habla, como lo hace en la cita de arriba, no sostiene una
tricotomía sustantiva, ni cualquier clase de tricotomía a la cual se haga objeción aquí. En realidad,
aunque Delitzsch no lo reconoce explícitamente, hay en el fondo de mucho de lo que él dice un
reconocimiento inconsciente de la verdad del punto de vista dicotomista y la falsedad de la tricotomía
que hemos rechazado. Dice él, por ejemplo: «Según su representación [de la Escritura], el hombre es
la síntesis de dos elementos absolutamente distintos.... El cuerpo no es el precipitado del espíritu ni el
espíritu el sublimado de la materia» (p.105 ss.).
Que la distinción de Delitzsch entre alma y espíritu es una distinción de función y no de entidades
sustantivas es evidente de esta declaración: «El alma es el aspecto externo del espíritu, y el espíritu el
aspecto interno de alma; y la pare más interna de la naturaleza del hombre es su ego, que es distinto
del espritu, alma, y cuerpo»(p. 179). Debe ser evidente al lector que en esta cita la palabra «distinto»
significa distinto funcionalmente y no distinto sustantivamente, una distinción de «aspecto», no de
sustancia. Nada hay en la obra de Delitzsch que muestre que la diferencia entre «alma» y «espíritu»
sea otra que una diferencia de nombres funcionales para la misma entidad sustantiva, el mismo tipo de
diferencia que prevalece entre corazón y mente.
5. El hombre no es una trinidad
Una idea bien establecida en la mente de la mayoría de los tricotomitas es que el hombre como cuerpo,
alma, y espíritu es un reflejo de la Trinidad, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, y que esta naturaleza
tricótoma del hombre es lo que constituye la imagen de Dios o por lo menos es un aspecto de esa
imagen.
(1) Se ha mostrado más arriba, que «ciencia, justicia, y santidad, son dominio sobre las criaturas» o, en
otras palabras, la naturaleza no material del hombre, en sus funciones intelectuales, morales, y
espirituales, y su reinado potencial sobre lo demás de la creación son, según la Biblia, lo que constituye
la imagen de Dios en el hombre. Se ha mostrado que el cuerpo del hombre no es en ningún sentido
una parte o un aspecto de la imagen de Dios.
(2) Cuando se dice que Cristo, la segunda persona de la Trinidad, es la imagen del Padre debe ser
argumento suficiente para mostrar que no hay base para la tricotomía en la doctrina de la imagen de
Dios en el hombre. En 2 Corintios 4.4 Pablo hace referencia a «la luz del evangelio de la gloria de
Cristo, el cual es la imagen de Dios». En Colosenses 1.15 se refiere a Cristo como «la imagen del Dios
invisible». Si pues la segunda Persona de la Trinidad es en sí misma la imagen de Dios, «el resplandor
de su gloria y la imagen misma de su sustancia» (Heb 1.3), sígase que la expresión «imagen de Dios»
no tiene referencia a su naturaleza trina, sino que se refiere a su naturaleza personal espiritual. Por
eso, la imagen de Dios en el hombre no es una trinidad, sino que es la semejanza de la naturaleza
personal y espiritual de Dios.
(3) Cualquier tentativa por fabricar una analogía entre las personas de la Trinidad y la supuesta
naturaleza tricótoma del hombre resultaría en una seria herejía. Según los tricotomistas el espíritu es
muy superior al alma, y el alma y el espíritu son muy superiores al cuerpo. ¿Cómo entonces podría
haber una analogía al Ser Trino de Dios, cuyas tres personas son «las mismas en sustancia, iguales en
poder y en gloria»? 1 ¿A qué persona de la Trinidad correspondería el cuerpo, si el Dios Trino en la
esencia de Su Ser pre-encarnado es incorpóreo? Cualquier tentativa de encontrar la imagen de Dios,
desde el punto de vista tricótomo del hombre tiene pues que llevarnos a absurdas, contradicciones y
serias herejías.