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Educar: Un Acto de Amor y Cambio

El documento discute diferentes definiciones de educación propuestas por varios autores. Señala que muchas definiciones son ambiguas o imprecisas en cuanto a conceptos como "vivir eficazmente", "cambios positivos", y "madurez". El documento también propone que la educación es un proceso permanente que involucra todas las edades y esferas de la vida, mediante el cual las personas y comunidades desarrollan su potencial. Concluye que la educación es responsabilidad de toda la sociedad, no solo de las escuelas.
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Educar: Un Acto de Amor y Cambio

El documento discute diferentes definiciones de educación propuestas por varios autores. Señala que muchas definiciones son ambiguas o imprecisas en cuanto a conceptos como "vivir eficazmente", "cambios positivos", y "madurez". El documento también propone que la educación es un proceso permanente que involucra todas las edades y esferas de la vida, mediante el cual las personas y comunidades desarrollan su potencial. Concluye que la educación es responsabilidad de toda la sociedad, no solo de las escuelas.
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Objeto de estudio de la Pedagogía: La Educación

¿Qué es Educar?
Educarse no es recibir, sino hacerse
Whitehead

La Pedagogía como ciencia social reconoce como objeto de estudio a la


educación, lo que nos lleva a analizar este fenómeno desde múltiples
puntos de vista, pues es un hecho tan complejo que trata ni más ni
menos de la formación integral de un ser humano en sus aspectos
físico, psicológico, moral y social, a través del proceso de enseñanza
aprendizaje, ocupándose de qué, cómo y cuándo se enseña y se
aprende, es decir fijados los objetivos, establecer los contenidos
conceptuales, procedimentales y actitudinales que se deben incluir en
la currículo, de las estrategias para transmitir o descubrir la
información, y de la relación docente-alumno, alumno-alumno-alumno
y escuela-comunidad. Como ciencia, trata de formular reglas generales
de lo que sucede en el proceso, para poder realizar intervenciones
prácticas, a efectos de mejorar los resultados, en cuanto a la calidad y
cantidad de lo que se aprende. Lo que ocurre es que es una ciencia
profundamente subjetiva, pues los resultados que se deseen alcanzar
van a depender del contexto político
, social y cultural en que la enseñanza se imparta y se reciba. En una
sociedad influida por una política dictatorial, la Pedagogía podrá ser un
instrumento que indique seguir reglas para formar ciudadanos
obedientes, tal como fue concebida la Pedagogía Tradicional; mientras
que en un mundo democrático se tenderá a la intervención activa y
crítica de los alumnos. Sin embargo, la Pedagogía puede ejercer una
labor importante de denuncia, para cambiar una situación de injusticia
que se esté percibiendo; así son ejemplos de ello, la Pedagogía
Revolucionaria o la Pedagogía del Oprimido[ CITATION LaG11 \l 10250 ].
Mucho se ha discutido, se discute y se discutirá sobre la naturaleza de
la educación, acerca de su eficacia, del papel del profesor y del
estudiante en el proceso educativo, etc. Sobre estos temas tendremos
ocasión de hablar continuamente a través del presente artículo.

Por ahora, nos detendremos a reflexionar sobre el concepto de


educación, ya que las demás interrogantes surgen de éste: ¿Qué es
educar y cuáles son sus objetivos?

Para algunos, la educación es un proceso que termina con la “madurez”


del individuo; es obra de la escuela y de la familia. Para otros, es un
proceso permanente, obra de la sociedad, que dura tanto como nuestra
existencia, como seres inacabados que somos. No faltan quienes la
consideran predominantemente como transmisión de conocimientos y
valores. Para unos la educación debe centrarse en el individuo; para
otros, en la sociedad.

Hay quienes afirman que la educación ejerce poca influencia: “Ni la


buena educación hace el carácter, ni la mala lo destruye” (Fontenelle);
otros la consideran todopoderosa: “Todos los hombres nacen iguales y
con aptitudes iguales; solo la educación hace las diferencias” (Locke).
Para algunos más, el poder de la educación es grande pero relativo; las
predisposiciones (instintos) humanas son, en efecto, muy generales,
maleables y dúctiles.

Pero las discusiones más interesantes se refieren al mismo concepto de


la educación y a sus objetivos.

Todos los autores modernos están de acuerdo en que el proceso


educativo no consiste en transmisión y adquisición pasiva de
conocimientos y de información.

Bloom subraya la acción de procesamiento y transformación de los


datos mediante el análisis, la síntesis, la aplicación y la evaluación
constante de la información recibida. Para él, educar consiste en el
desarrollo de aquellas características que permiten al hombre vivir
eficazmente en una sociedad compleja. Es un proceso que cambia a
quienes experimentan el aprendizaje.

La vaguedad y ambivalencia de tal definición son manifiestas. ¿Qué


significa en realidad vivir “eficazmente”? ¿Quiere decir ser pícaro,
competir, dominar a los demás? ¿Puede, asimismo, reducirse la
educación a una adaptación a la “compleja” sociedad en que vivimos?
¿A dónde va a parar, pues, el proceso de cambio y progreso social?

Otros pensadores definen la educación como una contribución al


desarrollo de la persona y de su grupo social, la cual orienta y facilita
actividades que operen en ellos cambios positivos en sus
comportamientos, actitudes, conocimientos, ideas y habilidades. Tal
definición tampoco escapa a una ambigüedad fundamental: ¿qué se
entiende por cambios positivos? ¿Qué criterio distingue aquello que es
positivo? ¿Qué criterio distingue aquello que es positivo de lo negativo?
¿Es el progreso tecnológico un criterio suficiente de positividad?.

Hay quienes describen la educación como un proceso que tiende hacia


la madurez social y emocional. Aquí también el mismo concepto de
“madurez” resulta impreciso. ¿Qué se entiende por hombre maduro?¿No
es acaso el hombre un ser siempre inacabado y en constante
aprendizaje?¿Hasta qué punto la educación es necesaria para alcanzar
la madurez humana?.

Análogas dificultades presentan definiciones como la de Kauffman:


“contribuir a alcanzar la dignidad humana donde no existe;
incrementarla donde su presencia es sólo parcial”. ¿Qué significa
“dignidad humana”?¿Qué criterios existen para afirmar, en una
situación concreta, que la dignidad humana está siendo ignorada,
pisoteada, o parcializada?.

Otros apelan a definiciones tan amplias que todo lo abarcan y nada


clarifica, como la que dice que es un “proceso de construcción del
hombre y de su sociedad”; de construcción de cultura, etc.
Edgar Faure entiende por educación el “´proceso cultural que busca la
eclosión y el desarrollo de todas las virtualidades del ser y su sociedad”.
La entiende con como una formación inicial, sino como una actividad
continua; su objeto no es la formación del niño y del adolescente, sino
la de todos los hombres durante toda su vida. Su lugar no se limita a la
escuela; está constituido por todo el ambiente vital. El educador básico
de la sociedad, el sujeto de la educación es el educando mismo. La
educación, por tanto, ya no se define en función de la adquisición de
una serie de conocimientos, sino como un proceso del ser humano y de
su grupo social que, a través de la asimilación y orientación de sus
experiencias, aprende a ser más, a dominar al mundo, a ser más
humano cada vez.

Según este punto de vista la educación tiene, pues, cabida en todas las
edades y a través de toda la multiplicidad de situaciones y
circunstancias de la existencia. Es la utilización de las capacidades
creadoras de todos, a través de nuevas formas de organización y de
movilización de masas, usando todas las energías que atesora el pueblo.
Educar es aprovechar masivamente los recursos humanos latentes.

Tampoco esta concepción es ajena a ambigüedades. Quedan por


dilucidar algunas interrogantes. Por ejemplo, ¿Qué se entiende por “ser
más”, “dominar al mundo”, ser cada vez más humano”?

Paulo freire describe la educación como el llegar a ser críticamente


consciente de la realidad personal, de tal forma que se logre actuar
eficazmente sobre ella y sobre el mundo. Su fin es conocer el mundo
tanto como para poder enfrentarlo con eficacia. Esta concepción supone
también una posición respecto del significado de la conciencia crítica,
sobre la capacidad y los límites del conocimiento del mundo, y acerca
de los criterios para juzgar la eficacia del tal enfrentamiento.

Nosotros entendemos la educación como una actividad o un proceso


permanente, consciente e inconsciente, que involucra todas las edades,
esferas y actividades de la vida, mediante el cual una persona, una
comunidad, un pueblo, dentro de un contexto general y específico
global y situado, desarrolla sus potencialidades y las de su entorno
promoviendo la cultura, en búsqueda de crecimiento, bienestar y
felicidad.

Toda reforma de la educación debe llevar a la generación de una nueva


cultura reflexivamente compartida.

Sujetos de la educación son la persona, la familia, la escuela, el


ambiente, la comunidad. En ese sentido, todo educa o “deseduca”;
todos somos educandos y todos somos educadores a lo largo de nuestra
vida, ya que los organismos comienzan a perecer cuando deja de
desarrollarse.

La educación es obra de la interacción de organismos vivos con su


entorno. El hombre es semilla que crece, no estatua que se fabrica. La
educación es obra de agricultura, no de manufactura. El educador no
es escultor sino jardinero.

Aunque la acción del entorno y de los educadores es educativamente


importante, la dinámica radical parte del interior del educando.

La calidad de la semilla y lo adecuado del clima y del marco social


tienen mayor influencia en el resultado que la actividad de los así
llamados educadores.

La educación no se realiza prevalentemente en las escuelas. Toda la


sociedad es como una inmensa aula de clase, educadora o
deseducadora, promotora o destructora de humanidad y de cultura. Si
bien es importante que en la sociedad haya funcionarios y especialistas
de la educación, promotores, líderes y activadores del proceso
educativo, su acción está lejos de ser protagónica.

Lo fundamental se aprende implícito, no explícitamente, por ósmosis,


no por exposiciones, exhortaciones o inyecciones. De ahí que la
educación deba ser obra y responsabilidad de la sociedad en su
conjunto. Los medios de comunicación social, el ambiente vital, los
hábitos y la praxis de la cultura, así como el entorno familiar, tienen
mayor influencia que las escuelas, los educadores y lo libros.

Mientras la sociedad no tome conciencia de que todos somos


educadores o corruptores, que todo educa o deseduca, que la educación
es una empresa común no delegable en manos de unos pocos, no
resolveremos el problema educativo.

Es, pues imposible formular una definición válida de educación si no se


determinan sus fines y sus medios. Tomar una posición a este respecto
supone cierta concepción de la naturaleza del conocimiento, de la
ciencia y de la cultura; sobre el sentido del hombre, de la sociedad y de
la historia humana, y respecto del sitio del hombre en el mundo. Es
necesario preguntarse y definirse sobre aquello que el hombre y la
sociedad son, fueron y pueden y deben ser; cuándo, cómo y dónde los
valores humanos están siendo seguidos, desafiados, olvidados y
alterados. Es preciso analizar las fuerzas que rigen todos los procesos
dentro de nuestra sociedad[ CITATION Sua05 \l 10250 ].

Referencias
La Guía. (26 de diciembre de 2011). La Guía 2000. Obtenido de La Guía
2000: [Link]
pedagogia
Suaréz, R. (2005). La Educación. Teorías Educativas. Estrategias de
Enseñanza - Aprendizaje. México: Trillas.

Luego de leer el texto responde la siguiente interrogante.

1. Desde su análisis y reflexión particular y luego de haber leído


el texto, ¿cómo define Ud. la educación?, explique y
argumente cada uno de los elementos que considere en su
definición.

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