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A Mi Hermano Miguel - César Vallejo

El autor recuerda con nostalgia los juegos infantiles que solía tener con su hermano Miguel en la casa familiar. Extraña especialmente esconderse y buscarse el uno al otro, riendo y llorando, en las tardes. Sin embargo, una noche de agosto Miguel se escondió de forma diferente, triste en lugar de riendo, y desde entonces el autor no ha podido encontrarlo de nuevo.
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A Mi Hermano Miguel - César Vallejo

El autor recuerda con nostalgia los juegos infantiles que solía tener con su hermano Miguel en la casa familiar. Extraña especialmente esconderse y buscarse el uno al otro, riendo y llorando, en las tardes. Sin embargo, una noche de agosto Miguel se escondió de forma diferente, triste en lugar de riendo, y desde entonces el autor no ha podido encontrarlo de nuevo.
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A MI HERMANO MIGUEL

Hermano, hoy estoy en el poyo de la casa.


Donde nos haces una falta sin fondo!
Me acuerdo que jugábamos esta hora, y que mamá
nos acariciaba: »Pero, hijos...«
Ahora yo me escondo,
como antes, todas estas oraciones
vespertinas, y espero que tú no des conmigo.
Por la sala, el zaguán, los corredores.
Después, te ocultas tú, y yo no doy contigo.
Me acuerdo que nos hacíamos llorar,
hermano, en aquel juego.
Miguel, tú te escondiste
una noche de agosto, al alborear;
pero, en vez de ocultarte riendo, estabas triste.
Y tu gemelo corazón de esas tardes
extintas se ha aburrido de no encontrarte. Y ya
cae sombra en el alma.
Oye, hermano, no tardes
en salir. Bueno? Puede inquietarse mamá.

CÉSAR VALLEJO

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