Al mezclar hielo con sal, la sal funde al hielo, formando agua salada.
La temperatura del agua
salada es más fría porque la sal le roba energía al agua al disolverse y formar el agua salada. El
agua salada no se congela a la temperatura del hielo, porque su punto de congelación es más
bajo que el del agua pura. Para que el agua salada se congele debe ser enfriada mucho más
que el hielo.
Los iones de cloro y de sodio se acoplan bien (permaneciendo con carga) entre las moléculas
de agua, que son polares, pero al hacerlo interrumpen la estructura ordenada de los cristales
de hielo y sal. Como en el caso de la fusión, este hecho implica que la mezcla es estable a altas
temperaturas, y que los cristales son estables a bajas temperaturas. (Herrera, 2016)
Entonces, logramos establecer al desarrollar nuestros tratamientos que la temperatura
disminuye cuando la sal se mezcla con el hielo, debido a que las estructuras desordenadas son
estables a altas temperaturas, mientras que las ordenadas a bajas temperaturas. Ésta última,
está claramente favorecida por la energía.
Así, añadiendo sal al hielo por encima de -21°C, las moléculas tienden a alcanzar una
configuración estable mediante la mezcla, pero esto requiere energía para romper los enlaces
de hidrógeno de hielo y para romper la sal (el calor latente de hielo es 6.01 kJ/mol y el cloruro
de sodio requiere 3.87 kJ/mol). (Bagnoli, 2014)
Herrera, R. (2016). Hielo salado y hielo casero. Juegos y rarezas matemáticas. Volumen VI,
número 1, pp. 107-112
Bagnoli, F. (2014). Física de todos los días: los caudales congelados. Revista C2.
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