RESUMEN
En el siguiente trabajo se analizan las principales teorías sociológicas que
abordan las características, funciones y formas de interacción social. La
interacción social ha sido, aunque no el elemento fundamental, un zócalo
teórico-práctico fuerte en la sociología clásica y contemporánea, entre los
teóricos clásicos que se interesaron por la interacción social como nivel de la
realidad social, se encuentran Durkheim, Simmel, Schutz y Mead. La sociología
contemporánea profundizó en lo relacionado a la interacción, lo cual se puede
apreciar en el funcionalismo estructural de Parsons, Blumer, Berger y
Luckmann.
El análisis de la interacción social desde las teorías sociológicas, permite
mayores niveles de flexibilidad hacia la comprensión de los procesos subjetivos
y objetivos del contexto real en que se desarrollan, además del reconocimiento
de determinadas pautas culturales y modos de comportamientos, a través de la
cual se expresan e interactúan en el contexto donde se insertan.
INTRODUCCIÓN
La interacción social determina formas de comportamiento, de relaciones
sociales entre los individuos, estos y los grupos, las instituciones y la propia
comunidad donde interactúan. Las relaciones se presentan y desarrollan de
acuerdo con las percepciones y experiencias comunitarias y grupales, las
tendencias para asumir los entornos y escenarios en sus más diversas
dimensiones e incluso su influencia en las transformaciones políticas, sociales
y económicas.
El análisis de la interacción social desde una perspectiva sociocultural, permite
mayores niveles de flexibilidad hacia la comprensión de los procesos subjetivos
y objetivos del contexto real en que se desarrollan..
En el siguiente trabajo se analizan las principales teorías sociológicas que
abordan las características, funciones y formas de interacción social. Entre los
teóricos clásicos que se interesaron por la interacción social como nivel de la
realidad social, se encuentran Durkheim, Simmel, Schutz y Mead. La sociología
contemporánea profundizó en lo relacionado a la interacción, lo cual se puede
apreciar en el funcionalismo estructural de Parsons, Blumer, Berger y
Luckmann.
LA INTERACCIÓN SOCIAL
Durkheim abordó la interacción como una de sus ideas fundamentales acerca
de la interacción es la afirmación de que los cambios en el nivel de los macro
fenómenos sociales producen cambios en el nivel de la acción y la interacción
individual. (Ritzer, 2007:241)
Sin embargo, el núcleo fundamental de su teoría lo constituyen sus ideas
acerca de los hechos sociales, que distinguió en materiales e inmateriales.
Durkheim enfatizó sus estudios en la socialización y los hechos sociales
inmateriales, y analizó entre ellos la conciencia y las representaciones
colectivas. A pesar de que estos conceptos están relacionados a la acción y la
interacción social, Durkheim apenas analizó estas últimas.
Georg Simmel, quien fue de los primeros en afirmar que la comprensión de la
interacción entre la gente era una de las grandes tareas de la sociología, es
reconocido por sus contribuciones a la comprensión del concepto y las
diferentes formas de la interacción social. Uno de los niveles de la realidad que
más le preocupó fue el interaccional.
Al abordar las interacciones, Simmel refiere que pueden ser momentáneas o
permanentes, conscientes o inconscientes, superficiales o profundas, pero
mantienes constantemente el vínculo entre los hombres. A cada momento
estos lazos de relación se alargan, se quiebran, se retoman otra vez, se
sustituyen por otros, se entrelazan con otros. (Ritzer, 2007:308)
Lo anterior demuestra su interés por la interacción social, también llamada por
este autor asociación, y el carácter psicológico que le atribuye a la misma; sus
esfuerzos fueron dirigidos a observar diversas interacciones y luego
describirlas, así como a los actores conscientes, entre los que distinguió
diferentes tipos de interactores.
A diferencia de Durkheim, Simmel no le presta atención a los hechos sociales,
sino que resalta la importancia de la interacción en la sociedad, incluso llegó a
equipararla con esta cuando afirma: La sociedad… solo es la síntesis o el
término general para la totalidad de esas interacciones específicas… La
sociedad es idéntica a la suma total de esas interacciones. (Simmel (1978)
citado en Ritzer, 2007:308)
Simmel consideraba que el mundo real está compuesto de innumerables
acontecimientos, acciones e interacciones, y como le preocupaba la forma por
encima del contenido, consideraba que las personas (actores) ordenaban la
realidad (contenido), a un número ilimitado de de formas. Esto significa que la
interacción para él no constituye un conjunto confuso de acontecimientos
específicos sino las disímiles formas en que estas se llevan a cabo.
Esta metodología de análisis permite por lo general, según Simmel
(1959), obtener un estracto de las características comunes que se encuentran
en un amplio frente de interacciones específicas. Por ejemplo, las formas
interactivas de supraordenación y subordinación se basan en una vasta gama
de relaciones, tanto en el estado, como en una comunidad religiosa, (…) tanto
en una escuela como en una familia. (Ritzer, 2007:309)
El interés de este autor por las formas de interacción social ha sido objeto de
varias críticas, autores como Rudlph Heberle y Lewis Coser señalan que sus
criterios apuntan a la concepción de sociedad como un juego de factores
estructurales, en el cual los seres humanos aparecen como objetos pasivos
más que como actores vivos y con voluntad. (Ritzer, 2007:315)
Sin embargo, Ritzer destaca como una de las propuestas más importante en
relación al interés de Simmel por las formas de interacción, el hecho de que
este descartaba la idea de que la sociedad es solo un conjunto de individuos
aislados, más bien adoptó una posición intermedia frente a esta concepción, al
considerar la sociedad como un conjunto de interacciones.
Según esto propone que la sociedad es meramente un nombre para un
conjunto de individuos conectados por medio de la interacción. (Ritzer,
2007:315). La esencia de este planteamiento está en que para este autor las
estructuras e instituciones dependen y son el resultado de esta interacción
social, considerando la sociedad como una suma de factores estructurales.
Precisamente esta concepción fue criticada por algunos estudiosos de la obra
simmeliana. Sin embargo, a pesar de esta visión de la sociedad como una
estructura social coercitiva e independiente, es válido destacar el punto de vista
interaccionista que tuvo la sociología simmeliana.
George H. Mead propone sus ideas acerca de la interacción a partir de su
teoría sobre los símbolos significantes. Un símbolo significante es para Mead
una especie de gesto, aunque consideraba que no todos los gestos constituyen
símbolos significantes. Según este autor estos se convierten en símbolos
significantes cuando surgen de un individuo para el que constituyen el mismo
tipo de respuesta, lo cual logra una comunicación.
Mead considera que el conjunto de gestos vocales que tiene mayor posibilidad
de convertirse en un símbolo significante es el lenguaje: un símbolo que
responde a un significado en la experiencia del primer individuo y que también
evoca ese significado en el segundo individuo. (Ritzer, 2007:343)
Este autor ofreció las primeras ideas de los que sería denominado por Herbert
Blumer como interaccionismo simbólico. Así Mead afirma que los símbolos
significantes también hacen posible la interacción simbólica. Es decir, las
personas interactúan con otras no sólo con los gestos, sino también con los
símbolos significantes. Esto, por supuesto, marca una diferencia y hace posible
el desarrollo de pautas u formas de interacción mucho más complejas de
organización social que las que permitirían los gestos. (Ritzer, 2007:345)
Para Mead, un acto social implica dos o más personas, y el mecanismo básico
de este es el gesto, esto implica que sin estos, ejecutados en un determinado
contexto, donde coexistan estas personas, no existiría interacción.
Alfred Schutz identificó cuatro reinos diferentes de la realidad social, aunque
realmente prestó un interés especial a dos de ellos: el umwuelt (la realidad
social directamente experimentada) y el mitwelt (la realidad social
indirectamente experimentada). El umwuelt, también llamado porSchutz
relaciones-nosotros, implica la interacción cara a cara, y en esta existen
muchos indicadores de la experiencia subjetiva. El mitwelt, implica distancias
espaciales que hacen imposible la interacción cara a cara, las personas tratan
solamente con personas tipo o con grandes estructuras sociales. En
el mitwelt las relaciones son impersonales y anónimas. Las personas que no
tienen una interacción cara a cara con otras, no pueden saber lo que estas
piensan. Su conocimiento se reduce a “tipos generales de experiencia
subjetiva”. (Schutz (1967) citado en Ritzer, 2007:385)
T. Parsons, desde sus teorías del funcionalismo estructural, relacionó a la
interacción con el sistema social, que definió: un sistema social consiste en una
pluralidad de actores individuales que interactúan entre sí en una situación que
tiene, al menos, un aspecto físico o de medio ambiente, actores motivados,
(…) y cuyas relaciones con sus situaciones –incluyendo a los demás actores-
están mediadas y compartidas por un sistema de símbolos culturalmente
estructurados y compartidos. (Parsons (1951) citado en Ritzer, 2008:118)
Lo anterior expone la idea de este autor de que un sistema social es todo tipo
de colectividades, resaltando a la sociedad como sistema de gran importancia,
en el que un conjunto de individuos interactúan y pueden satisfacer sus
necesidades individuales y colectivas.
A pesar de que Parsons no tomó la interacción como unidad fundamental en su
estudio del sistema social, esta definición evidencia la concepción de sistema
social como un sistema de interacción. El núcleo de la obra de Parsons son sus
cuatro sistemas de la acción, conocido como su esquema AGIL. Los sistemas
de acción constituyen herramientas analíticas para el análisis de la realidad.
Estos son el sistema de la acción, el sistema social, el sistema cultural y el
sistema de la personalidad.
El sistema cultural era, para Parsons, el más importante y, por las
características de esta investigación, que tiene un componente cultural desde
el seguimiento de pautas o patrones, también se resaltarán sus
particularidades. Según Ritzer (2008), Parsons concebía la cultura como la
principal fuerza que ligaba los diversos elementos del mundo social o, dicho en
sus propios términos, del sistema de acción.
La cultura media en la interacción entre los actores e integra la personalidad y
los sistemas sociales. (Parsons, (1951) citado en Ritzer, 2008). Este autor
consideró también a la cultura como un complemento mediador de la
interacción, teniendo en cuenta su efecto en las personas, quienes al ser parte
de una determinada cultura, también poseen una latencia o mantenimiento de
patrones, pues el sistema es el encargado de proporcionar, mantener y renovar
la motivación de los individuos y sus pautas culturales. De este modo en el
sistema social, cumple la función de proporcionar a los actores las normas y
valores que les motivan para la acción.
El sistema cultural es parte de los otros sistemas, y a la vez existe
independientemente, pues constituye el acervo de conocimientos, símbolos e
ideas, elementos del sistema social y el de personalidad, pero que no se
convierten completamente en parte de estos.
Es importante destacar la atención que brinda Parsons al sistema cultural, y su
concepción de que la cultura es un componente fundamental de la interacción
entre los individuos.
El interaccionismo simbólico, que surge a partir de las ideas de Mead, se inicia
durante los años 20 en la Universidad de Chicago, y es representado por
Herbert Blumer. Su enfoque aportó importantes ideas en cuanto a la teoría de
la interacción social. Estudiosos del tema como Blumer, Manis y Meltzer, se
esforzaron por exponer los principios básicos del interaccionismo simbólico, de
los cuales se refieren algunos a continuación:
La capacidad de pensamiento de los seres humanos, está modelada por
la interacción social.
En la interacción social las personas aprenden los significados y los
símbolos que les permiten ejercer su capacidad de pensamiento.
Los significados y los símbolos permiten a las personas interactuar de
una manera distintiva
Las personas son capaces de modificar o alterar los significados y los
símbolos que usan en la acción y la interacción sobre la base de su
interpretación de la situación.
Las pautas entretejidas de acción e interacción constituyen los grupos y
las sociedades.
Este último, sin restar importancia a los otros, es a nuestra consideración el
más importante, pues de este se desprende la idea de que cada sociedad con
sus diferentes grupos sociales son conformadas por el propio seguimiento de
las pautas, patrones, costumbres y normas que los identifican.
El interés central de los interaccionistas se sitúa en la influencia de los
significados y los símbolos sobre la acción y la interacción humana. Según
Ritzer (2008), los interaccionistas simbólicos consideraron que los significados
y los símbolos confieren a la acción social (que implica un solo actor) y a la
interacción social (dos o más actores implicados en una acción social mutua)
características distintivas.
Por otra parte, al ser considerada la interacción como el proceso en el cual se
conforman, internalizan y expresan las pautas, patrones, costumbres y normas
de la sociedad, se debe tener en cuenta que, en casi toda interacción, los
actores han de tener en consideración otros actores para decidir un
determinado curso de acción. Es decir, en la interacción social los individuos
emprenden un proceso de influencia mutua.
Es importante además la distinción que hizo Blumer de dos formas de
interacción: la interacción no simbólica, a partir de gestos inconscientes, y la
interacción simbólica., que requiere un proceso mental. Evidentemente los
interaccionistas simbólicos concedían una importancia especial a los procesos
del pensamiento de los individuos con respecto a las motivaciones y formas de
interacción.
P. Berger y T. Luckmann realizaron su análisis de la vida cotidiana
comenzando en un nivel individual. Definen las estructuras sociales como la
suma total de estas tipificaciones y de las pautas recurrentes de interacción
establecidas por intermedio de ellas. (Berger y Luckmann (1967), citado en
Ritzer, 2008)
Estos autores se interesaron por los procesos de externalización que llevan a
cabo las personas concibiendo que en estos procesos las personas suelen
desarrollar pautas habituales de acción e interacción en situaciones
recurrentes. La vida sería imposible sin la existencia de hábitos. (Ritzer,
2008:284)
Las acciones habituales, para estos autores son la base del desarrollo de la
institucionalización, sin embargo definen institución como un proceso recíproco
de tipificación, concepción micro que fue criticada y difiere de otras
concepciones sociológicas, que consideran que las instituciones constituyen
también fenómenos macro.
Estos autores destacan cinco elementos fundamentales que estructuran la
tríada realidad interpretada/significado subjetivo/mundo coherente: 1) la
conciencia, que define la intención y la búsqueda de objetos; 2) el mundo
intersubjetivo, que se comparte con los demás; 3) la temporalidad, como
carácter básico de la conciencia (orden temporal); 4) el lenguaje, como
elemento clave objetivo (externo al individuo) que facilita la estructuración del
conocimiento en términos de relevancia, y 5) la interacción social, que crea
esquemas tipificadores.
Esta última constituye para Berger y Luckmann un elemento fundamental en el
desarrollo del ser humano, y en especial de la formación del yo humano. Son
importantes sus ideas sobre el hecho de que el ser humano se forma en
interacción con su ambiente cultural y el orden cultural y social.
Por su parte, Matthew Speier (1970) señaló que la socialización es la
adquisición de la competencia para la interacción. (Ritzer, 2008:307). Este es
otro de los autores para los que la interacción es considerada un período
posterior a la socialización, lo cual varía si tenemos en cuenta que para
algunos estudiosos del tema el ser está a partir de que nace en un constante
proceso de socialización.
CONCLUSIONES
El análisis de la interacción social desde las teorías sociológicas, permite
mayores niveles de flexibilidad hacia la comprensión de los procesos
subjetivos y objetivos del contexto real en que se desarrollan, además
del reconocimiento de determinadas pautas culturales y modos de
comportamientos, a través de la cual se expresan e interactúan en el
contexto donde se insertan.
La interacción social ha sido, aunque no el elemento fundamental, un
basamento teórico-práctico fuerte en la sociología clásica y
contemporánea, ya que ha sido insertada en las teorías sobre la acción
social, los sistemas sociales y culturales, y la socialización. Autores
como G. Simmel, Mead, T. Parsons, Blumer, Berger y Luckmann,
consideraron a la interacción social un elemento fundamental en el
desarrollo del ser humano, en conjunción con el orden cultural y social al
que pertenezca.
BIBLIOGRAFÍA
autores, C. d. (2003). Historia y crítica de las teorías sociológicas. Tomo II, 1ra
parte. La Habana: Félix Varela.
Ritzer, G. (2007). Teoría Sociológica Clásica. La Habana: Editorial Félix Varela.
_______ (2008). Teoría Sociológica Contemporánea. Primera y Segunda Parte.
La Habana: Editorial Félix Varela.
_______ (2008). Teoría Sociológica Contemporánea. Tercera Parte. La
Habana: Editorial Félix Varela.