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Reflexiones sobre Tentaciones y Arrepentimiento

Este documento resume tres pasajes del Evangelio de Mateo sobre Jesús caminando con sus discípulos. En el primer pasaje, Jesús es tentado por Satanás en el desierto luego de ayunar 40 días. Jesús resiste la tentación citando las Escrituras. En el segundo pasaje, Satanás intenta tentar a Jesús citando mal las Escrituras. Jesús responde correctamente con las Escrituras. En el tercer pasaje, Jesús comienza a predicar en Galilea, cumpliendo una profecía de Isaías sobre llevar luz a esa región.
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Reflexiones sobre Tentaciones y Arrepentimiento

Este documento resume tres pasajes del Evangelio de Mateo sobre Jesús caminando con sus discípulos. En el primer pasaje, Jesús es tentado por Satanás en el desierto luego de ayunar 40 días. Jesús resiste la tentación citando las Escrituras. En el segundo pasaje, Satanás intenta tentar a Jesús citando mal las Escrituras. Jesús responde correctamente con las Escrituras. En el tercer pasaje, Jesús comienza a predicar en Galilea, cumpliendo una profecía de Isaías sobre llevar luz a esa región.
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REFLEXIONES
Serie:
Caminando Con Jesús
Mateo 4:1-4
El Espíritu Santo, que vino sobre Jesús durante Su bautismo; le llevó al desierto. No lo llevó a
un palacio, ni a un centro vacacional; lo llevó a un lugar desierto. Lo llevó allí para que “fuera
tentado por el diablo”. Amados; cuando se ha considerado seguir a Cristo, se debe entender
ese llamado. Ir caminando con Jesús es caminar donde Él lo hizo, andar como Él anduvo.
Esta pequeña porción del evangelio según Mateo, nos enseña en primer lugar que, siguiendo a
Jesús seremos tentados. Ahora bien; todo el mundo (los seres humanos) son tentados, eso es
verdad. Pero seguir a Jesús, ir caminando con Él implica que seremos un blanco muy
específico para el adversario. Notemos que, según el pasaje; Cristo tenía el Espíritu Santo. Si
amigos, el mismo Espíritu que hoy mora en los creyentes. Éste precioso regalo de Dios tiene
el propósito de llevarnos al desierto para ayudarnos a crecer. ¿Qué hizo Jesús en aquel lugar?
Tuvo comunión con el Padre celestial. Dice la Palabra que el Maestro ayunó “cuarenta días y
cuarenta noches” y que “tuvo hambre”. Amados, cuando tenemos apetitos podemos ceder
muy fácilmente a las tentaciones, ¿cierto? Pero no si es que tenemos comunión íntima con
Dios. Jesús podría ciertamente “convertir las piedras en pan”, pero Él no vino a hacer lo que
el diablo pidiera, Jesús vino a hacer la voluntad de Dios; Su Padre Celestial.
El Maestro venció la tentación y al tentador respondiendo con la Escritura, hablando la Palabra
de Dios. Él dijo: “escrito está: no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale
de la boca de Dios” (Deuteronomio 8:3).
Amigos, para caminar con Jesús necesitamos conocerle, y para conocerle debemos conocer Su
Palabra. Jesús es el Verbo de Dios, es el Hijo de Dios; el Redentor y Salvador en quién se
cumple toda la Escritura. El Señor Jesucristo tuvo en mente y en Su corazón lo que dice la
Biblia en Deuteronomio 8:1-3 (leerlo) para mostrar que, con fe se puede atravesar por la más
grande aflicción y salir victorioso. Lo que Su pueblo Israel no había entendido, Jesús lo vino a
cumplir. Fue afligido y venció, fue probado y venció, tuvo hambre y venció con la Palabra de
Dios.
Amados, mi anhelo es que pueda quedar muy claro en sus mentes y sus corazones que, si han
decidido seguir a Cristo, aprendan a caminar con Él. Ir caminando con Jesús tiene como
resultado conocerle más cada día y amarle más cada día; lo que producirá en todos
necesariamente, una vida de obediencia que glorifique y exalte Su nombre.
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Caminando Con Jesús


Mateo 4:5-11
Amados, en este pasaje podemos ver de forma muy clara, como el reino de las tinieblas busca
siempre incidir (aunque no lo percibamos) a través de las cosas materiales de este mundo
caído, en el ánimo y la vida espiritual de los hijos de Dios. La escena plasmada en los
versículos cinco y seis nos muestran esta terrible realidad. Nuestro adversario el diablo se
atreve a tentar al Verbo de Dios diciéndole que se arroje desde lo más alto del templo de
Jerusalén. El inicuo aquí se atreve a citar las Escrituras para “convencer” a Jesús de arrojarse
desde una altura aproximada de 14 metros (equivalente a un edificio actual de 4 pisos).
Lo que hace el engañador en este pasaje, nos demuestra que no basta “conocer” o “saber de
memoria” la Biblia, sino que es necesario entenderla y practicarla; algo que Satanás no podría
lograr nunca. Satanás habla citando el salmo 91:11-12, pero como él mismo no habita al
abrigo del Altísimo, tampoco morará bajo la sombra del Omnipotente (v. 1). Jesús en cambio,
sabemos que está lleno del Espíritu Santo, que lleva 40 días con sus noches en ayuno y en la
presencia de Su Padre celestial; lo cual logra hacerlo resistir firme ante los embates del
adversario. Cristo cita también las Escrituras, pero lo hace desde una posición de autoridad,
que no sólo es otorgada por ser el Mesías prometido, sino porque ha estado en la presencia de
Dios, porque es fortalecido por el Espíritu Santo y porque la Escritura se cumple en Su vida.
Esto último es muy importante. El Maestro nos está modelando los principios básicos que
deben regir la vida de los creyentes:
1. Ser guiado por el Espíritu Santo
2. Tener íntima y constante comunión con el Padre (incluye la oración)
3. Conocer las Escrituras y cumplirlas
Es necesario ser obediente a todo lo que Dios ha dicho en Su Palabra, si es que hemos creído
en el Santo Hijo de Dios; Jesús el Cristo. Esta porción nos está recordando un mandato
directo: “No tentarás al Señor tu Dios”, mismo que hoy en día se tiene en el olvido. Vemos a
muchos pseudocreyentes “declarando” que ninguna enfermedad les puede tocar o hacer daño,
sacando de contexto el salmo 91 y muchos otros pasajes. Siendo muy claros, muchos (la
mayoría) de quienes hacen tales declaraciones, no están viviendo vidas santas, ni están
obedeciendo a Dios en nada ni tampoco tienen comunión con Él. Esto último basta para decir
que tales beneficios no aplican en sus vidas por mucho que las “declaren” (leer versos 9-16 del
salmo 91). Al final del capítulo 4 de Mateo, vemos al tentador ofreciendo a Jesús los reinos de
la tierra, si tan solo se postra y le adora a él. Amados hermanos; los incrédulos no necesitan
tener apariencia oscura ni practicar hechizos, o pertenecer a los “iluminati” para servir al reino
de las tinieblas, porque todo incrédulo es un hijo del diablo y de continuo le sirven y le adoran
con sus vidas alejadas de Dios. Todo aquel que no cree en Jesús, tampoco tiene comunión con
el Padre, y tampoco mora el Espíritu Santo en él. No importa cuán buena sea su apariencia, o
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que tan buena persona parezca ser, si no está con Cristo que es la luz, entonces está en la
oscuridad y es un hijo del diablo. Pero para eso vino Jesús: para deshacer las obras del
diablo, y lo hace en los creyentes, que son aquellos dispuestos a seguirlo dejando
absolutamente todo atrás.
Termino esta reflexión con la última frase del Señor Jesús en el pasaje, la cual es una
exhortación para todos los creyentes: “escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo
servirás” (Dt.6:13).
Caminando Con Jesús
Mateo 4:12-17
Buenos días hermanos y amigos. Esta es la tercera reflexión de la serie “Caminando con
Jesús” y está basada en Mateo 4:12-17.
Amados, quiero decirles que la Escritura nos enseña que el Señor Jesús no sólo descendió de
los cielos a la tierra, sino que descendió a las “partes más bajas de la tierra” (Efesios 4:9).
Podemos ver en una lectura alterna y como referencia al verso 13, que en el pasaje del
evangelio de Juan capítulo 2 verso 12 la Biblia nos dice que Jesús, su madre, sus hermanos y
sus discípulos descendieron de Galilea a Capernaúm. También leemos que el evangelio de
Mateo corrobora el cumplimiento de una de las profecías que había hecho el profeta Isaías en
su noveno capítulo versos 1 y 2: “Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro
lado del Jordán, Galilea de los gentiles; el pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los
asentados en región de sombra de muerte, luz les resplandeció” .
La primera parte de la predicación del Señor pone énfasis en el arrepentimiento. Pero, ¿qué
es el arrepentimiento? ¿Es una tristeza espiritual? ¿Es el dejar de pecar? El mejor texto del
Nuevo Testamento para entender las distintas connotaciones del concepto, se encuentra en 2ª
Corintios 7:8-11, donde se usan tres términos griegos relacionados pero diferentes:
1. “Tristeza” (lupēo, en el versículo 8 dos veces; en el 9 tres veces, en el 10 dos veces, y una
en el 11. Significa dolor o angustia. Este es un término con una connotación teológica
neutral.
2. “Arrepentimiento” (metanoeō, en los versículos 9-10). Es una palabra compuesta por
“después” y “mente”, lo cual implica un nuevo modo de pensar, una mente nueva, una nueva
actitud hacia la vida y hacia Dios. Este es el verdadero arrepentimiento.
3. “Pesar” (metamelomai, 2 veces en el versículo 8 y una vez en el 10. Está formada por los
términos “después” y “preocuparse”. En Mateo 27:3 se usa para Judas; y en Hebreos 12:16-
17, para Esaú. Implica pesar por las consecuencias, no por los hechos realizados.
El arrepentimiento y la fe son necesarios en el Pacto (Marcos 1:15; Hechos 2:38, 41; 3:16, 19;
20:21). Algunos textos señalan que Dios es quien da el arrepentimiento (Hechos 5:31; 11:18;
2 Timoteo 2:25). Pero la mayoría de los textos lo consideran como una necesaria respuesta
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humana al Pacto y a la oferta de Dios de una salvación gratuita. Tanto la definición griega
como la hebrea son necesarias para comprender el significado integral del arrepentimiento. El
hebreo exige “un cambio en la manera de actuar”, mientras que el griego requiere de “un
cambio de mentalidad”. La persona salva recibe una nueva forma de pensar y un nuevo
corazón, piensa de manera diferente y vive de manera diferente. Veamos Ezequiel 36:26-27:
26 “Os daré corazón nuevo, y pondré Espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra
carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27 Y pondré dentro de vosotros mi
Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por
obra”.
En vez de preguntar “¿qué hay en eso que me convenga a mí?” ahora la pregunta es “¿cuál es
la voluntad de Dios para mí?” El arrepentimiento no es una emoción que se va poco a poco
apagando ni un estado de total pureza; sino una nueva relación con el Único y Santo Dios que
transforma al creyente progresivamente en una persona santa. No se trata tanto de lo que
uno se abstenga de hacer que sea malo, sino el tener un nuevo enfoque o dirección en la vida.
La caída del pecado nos hace a todos vernos cara a cara con el yo, pero el evangelio nos
permite vernos cara a cara con Dios. El arrepentimiento es el dar la vuelta y alejarse de lo
malo, pero la fe es el volverse a Dios, en la medida que le buscamos, nos alejaremos más y
más del pecado.
Dios les bendiga.

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