El rumbo de las islas perdidas (1969)
Raúl González Tuñón
EL DESTINO QUE MIRA COMO ESPÍA DEL TIEMPO
Un espía del tiempo es el destino
-no el poeta, que éste es el gran espiado
y es, dijo Schiller, el que llegó tarde
a la Repartición de la Tierra.
Torre de Dios, Darío a su vez lo llamó
pero desde su altura no hemos visto a Dios
ni en el Chaco boreal de incendiados fortines
con olor a petróleo, a mariposas secas, a madres que agotaron
las lágrimas y el grito
ni cuando silenciaron a los niños de Guernica
ni en la atroz agonía en los hornos de Auschwitz
ni entre el ruido y el humo del napalm en Vietnam.
Y ese espía del tiempo en fin, conoce la historia
como nadie, la sigue desde lejos; nadie desmentirá
cuando todo se ordene y llegue el gran balance
los testimonios que captaron sus miradas profundas
como pozos de sombras con estrellas,
como enterradas lámparas bajo barcos hundidos,
como voces más graves que el secreto remoto
de los Stradivarius:
su enorme asombro y su perplejidad.
LA AVENTURA QUE TIENE LA LLAVE DE LA CALLE
Como el artista adolescente de Dublín que a la aventura
iba a buscarla fuera de su casa
yo alabo a aquellos que contemplan el mundo
y como Dickens tienen la llave de la calle.
Si el gabinete es fascinante para los alquimistas,
los investigadores de la muerte y los duendes minúsculos
que habitan las botellas,
el constructor de sueños -libros, cuadernos, naciones-
debe tomar primero contacto con la calle,
penetrar en el mundo para salir de allí
con su expresión ideal, con sus diáfanos cielos
y sus oscuros fondos que alimentan diamantes.
Y quizá el gran secreto de su geometría:
el lejano y sutil origen del poema.
1
AQUELLO DEL PASADO QUE MANTIENE VIGENCIA
El pasado muere y renace en cada generación
José Carlos Mariategui
La juventud también es un estado de ánimo
y una manera de vivir, como la poesía.
Una actitud, un pasaporte a la aventura
y a sus contradicciones y sus salvajes riesgos.
Si, ya lo sé, hay jóvenes de mente vieja y viejos
que hasta el fin mantienen su actitud, la rosa fresca
del coraje.
Y toda rebelión impone luego su propia ley, su ritmo
y es cuando el equilibrio organiza la audacia,
distribuye los gestos de la sangre
y decanta lo que hubo de extremismo infantl
y de grito de moda en su barullo.
Cuando sabe enlazar los hechos de hoy
-inapelables-
de la violencia y el amor,
aquello del pasado que mantiene vigencia.
APUNTES PARA ESTE LIBRO
La juventud que huye como un ciervo herido
La libertad que muere como un viejo patriarca
El destino que mira como espía del tiempo
La aventura que tiene la llave de la calle
El albatros que vuela sobre el navío náufrago
La botella arrojada al mar con un mensaje
Los sueños de los niños inventando países
El secreto que oculta la guitarra en su caja
Los ojos de los muertos que ven nacer las lilas
La luna allá esperando la primera visita
Aquello del pasado que mantiene vigencia
Y el porvenir que nace como un niño, desnudo.
Nostalgia – devenir – soledad – multitud –
Ah Hölderlin, ya encontraremos
El rumbo de las islas perdidas.
LA JUVENTUD QUE HUYE COMO UN CIERVO HERIDO
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Escapa hacia el recodo final de la aventura
y cruza el puente que une la saudade con el presentimiento.
El tiempo-cazador la ha herido en el costado
y el otoño es violento, dura la luna y la rosa fría.
Pero atrás queda la íntima ventana que mira al mar,
la calle, la plazoleta, el cálido rumor que dejó el circo
y oye pasar al viento que aman las veletas.
La ventana que es parte del horizonte, honda,
plena y alegre porque ve el camino -este linyera eterno-
y el puerto, ese poema colgado en la pared de la tarde abolida
por el candor salvaje de los niños
ignorantes del tiempo-cazador, y lo que afea al mundo
que ellos aman, y ya por eso quieren destruir.
AQUELLO DEL PASADO QUE MANTIENE VIGENCIA
El pasado muere y renace en cada generación.
José Carlos Mariátegui
La juventud también es un estado de ánimo
y una manera de vivir, como la poesía.
Una actitud, un pasaporte a la aventura
y a sus contradicciones y sus salvajes riesgos.
Sí, ya lo sé, hay jóvenes de mente vieja y viejos
que hasta el fin mantienen su actitud, la rosa fresca
del coraje.
Y toda rebelión impone luego su propia ley, su ritmo
y es cuando el equilibrio organiza la audacia,
distribuye los gestos de la sangre
y decanta lo que hubo de extremismo infantil
y de grito de moda en su barullo.
Cuando sabe enlazar a los hechos de hoy
-inapelables-
de la violencia y el amor,
aquello del pasado que mantiene vigencia.
EL ALBATROS QUE VUELA SOBRE EL NAVÍO NÁUFRAGO
A veces yo mirando desde los barcos jóvenes
esos grandes albatros "príncipes de las nubes"
que sólo son hermosos cuando vuelan
-sus alas, en el suelo, no los dejan andar,
como nos dijo el padre de los poetas vivos-
admiraba la gracia de su vuelo absoluto,
su dibujo ondulante cautivaba la antigua
mirada de mis ojos.
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Pero nada más trágico que un albatros volando
sobre el navío náufrago que se devora el mar.
Él ya no oirá cantar en popa a los grumetes
ni verá a la sirena que se oculta en las proas
esperando el regreso del mascarón amado.
EL SECRETO QUE OCULTA LA GUITARRA EN SU CAJA
En la roca profunda está el agua profunda.
Escucha el agua (escrito vi, en una piedra, en China).
Los sonidos ya están antes del guitarrero
en su más pura forma –Bécquer lo sospechó-
como el agua que luego se convierte en cascada.
Ellos guían la mano del hombre, la conducen
a la armonía, el súbito temblor,
como el que aun se obstina en las estrellas muertas.
LA LIBERTAD QUE MUERE COMO UN VIEJO PATRIARCA
Sin velorio, sin caja, sin mortaja
-no hay medida para ella, no hay estatua
donde pueda caber su infinita estatura-
con orgullo tremendo cayó asesinada inaugurando
la soledad, el invisible mausoleo donde aguarda
la última batalla del hombre contra el mito.
¡Porque ella al fin regresa!
Allí quedó, ruina liviana y poderosa
abstracción pura cargada de futuro.
Cuando al fin abandone su muerte, el gran exilio,
por encima de tantas sepulturas donde esperan
las novias imposibles del olvido
¡cuidado!
la sombra medieval del asesino
alevoso y nocturno, y sus lacayos
mordidos por las ratas obsesivas del miedo.
¡Cuidado!
Cuando ella avance con su túnica loca
enfrentando a los bárbaros clarines.
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LA LUNA ALLÁ ESPERANDO LA PRIMERA VISITA
Ella, la manoseada, la ofendida lámpara silenciosa,
cómplice de ladrones, poetas y arrecifes.
Ella es la que nos mira desde sus pálidas colinas
y de la alucinante soledad de sus cráteres,
polvo de islas muertas, piel de arenas suicidas
y trozos de cometas antaño sucumbidos.
Su historia es nuestra historia, y su medida
sólo cabe en el sueño de los niños queridos.
Cuando allá llegue el hombre quizá ella descubra
el mundo que él encierra, y que tal vez la muerte,
esa otra luna, en su instancia conozca, y se lo calle.
LA BOTELLA ARROJADA AL MAR CON UN MENSAJE
¿Dónde habrán ido, insólitos, a parar los mensajes
victoriosos o atroces que temblorosas manos
de mujeres perdidas o extraños pasajeros,
capitanes sin brújula y poetas malditos
lanzaron al azar de las ondas fugaces
desde islas sin nombre o viejos transatlánticos?
¿Cuál de ellos llegó a destino, y en qué forma
cambió una vida, un mito, un país, el futuro?
¿Qué cifra misteriosa jamás fue comprendida?
¡Saluden! quienes vean pasar una botella
sobre olas que agitan de pronto los delfines
desde el barco o la costa, y no pueden asirla,
como si fuera esa flor del hielo
y el gran silencio blanco, la novia de los icebergs,
la empecinada edelweiss.
Así es de fascinante ver que se nos va un sueño
en busca de quién sabe qué puerto, qué ventana
de qué otra memoria oscura o deslumbrante,
de alguien que está esperando cuando el día se muere.
LOS SUEÑOS DE LOS NIÑOS INVENTANDO PAÍSES
Cuando paso frente de un local
donde exponen pinturas de niños, sigo de largo."
BATLLE PLANAS
Porque el niño conserva todos los libres bríos
de la invención, baraja sus monstruos increíbles
y sus enloquecidos ángeles.
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La bárbara inocencia sin prejuicios de la primera pureza
y el espléndido caos, el delirio de la razón, la fantasía.
El niño es el primer surrealista.
Y crece es hombre, y sigue viviendo más no sabe
y quien lo lleva adentro así lo ignora.
A veces, de manera sutil, eso supongo,
en cada acto adulto la infancia nos vigila
—una voz, un suceso rotundo, familiar, una lámpara,
una paloma herida con mensaje—.
Todo hombre en el final minuto de su invierno
piensa en algo lejano cuando muere.
Y la muerte es el último país que el niño inventa.
LOS OJOS DE LOS MUERTOS QUE VEN NACER LAS LILAS
Los muertos no están solos: hay una actividad
silenciosa y secreta, y un amable desdén
por aquellos que ignoran los detalles del tránsito.
Su indifirencia no es total: cambian las formas
y su fantasma va creciendo adentro, constante y sin apuro.
Es posible, no sé, que desde ese ángulo de visión cautivante
miren pasar los sueños, vean nacer las lilas
y descubran, de súbito, la derrota del tiempo.
EL RUMBO DE LAS ISLAS PERDIDAS
Islas, flotantes islas que salieron en busca
de los íntimos soles y las lluvias amantes.
Por años sumergidas se asomaron al mundo
para oír las canciones de lejanas tabernas
y el derrumbe sonoro de campanas fundidas
por los adolescentes guerrilleros
y ver la extraña luz que anuncia el maremoto
y las olas que traen restos de proas náufragas
y lampreas gigantes que antes aprisionaron
alevosas madréporas.
Pero yo estaba hablando del rumbo de otras islas,
símbolos vagos de una actividad poderosa, interior
como el resorte oculto de los órganos
que aman las abadías y los Café-Concert.
Y ahora me distra esta otra búsqueda
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de islas verdaderas con orillas fragantes
como esas que vieron, Gauguin, Conrad, Stevenson,
los misioneros locos, los médicos borrachos,
las mujeres venidas de las tierras calientes
en los barcos sin sueño,
traídas por el destino, la resaca, la marea de Dios.
LEYENDA PARA UNA TUMBA PRESTADA
No me promocionaron, nunca di un best seller.
El buen Teophile Gautier me aplastaba con su éxito
cuando yo pedía dinero a mi madre.
Poco queda de él y su chaleco rojo
se lo pone hoy el olvido.
Me prestaron la tumba, me enterraron
en donde yace el general Aupick
-mi padrastro-
ex Embajador en Constantinopla
y Caballero Condecorado.
Soy Charles Baudelaire, soy el padre
de la poesía moderna.
EL OCTAVO DÍA DEL MUNDO
El que rompa el silencio tendrá que hacerlo
con alguna palabra maravillosa.
Horacio Rega Molina
El que rompa el silencio tendrá que hacerlo
cuando llegue, por fin, el Día Octavo.
Podrá ser un poeta, podrá ser un arriero
o un linyera celeste o un músico ambulante
o un hombre de la clara Clínica de Muñecas
o el constructor de barcos metidos en botellas.
Pero nunca un verdugo, ni el que echa agua al vino
ni el que del hombre amarga la vigilia y el pan.
¿Será estrella, bitácora, marechiaro, veleta,
horizonte, camino, mariposa, hipocampo?
Con alguna palabra maravillosa
el que rompa el silencio tendrá que hacerlo.
O con un fusil, o con una rosa.
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ESCRITO PARA LA ETIQUETA DE UNA BOTELLA
"Embriagaos, de vino, de poesía o de amor, pero ¡embriagaos!"
Baudelaire
Cuidado, yo contengo un trago, un increíble sorbo
en mi corriente oculto, un poderoso trago
que se llama La Reina; quien lo tome
por siempre estará ebrio, pero de una ebriedad
vital y creadora como el sueño y la acción
cuyo enlace anunciara el poeta maldito.
Un trago intenso y breve:
el trago de la luz y la fraternidad.
LEYENDA PARA UNA TUMBA ANÓNIMA
La música no debe herir al oído
Mozart
Tuve frío en el invierno vienés
mientras los condes se calentaban
y el obispo y el señor feudal
me abrumaban con sus censuras.
Ellos no existen, no existen, y acabaron
las intrigas de la envidia cuáquera.
Metido en la fosa común -¡a los 35 años-
sigo viviendo sostenido por mi música
y aun aquella que expresaba situaciones terribles
no hería al oído de nadie.
Sólo un perro constituyó mi cortejo,
un perdido perro atorrante.
Le dolía mi soledad.
Yo, Wolfgang Amadeo Mozart, niño prodigio.
RÉQUIEM PARA UN CARICATURISTA DE CAFÉ
Le vimos en el mágico Puchero Misterioso
–hoy en el cementerio vago de los boliches
perdidos allá lejos en la calle del tiempo–
y allí donde el humoso Café La Puñalada
reunía a los amigos de las albas equívocas.
Con su traje lustroso y el lápiz ambulante
y ese color que tienen las hambres atrasadas
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lo veo con un fondo de fonda popular
y de letrero triste de Camas desde un peso.
Tenía una rara pinta, entre juglar y malandrín.
Una tarde porteña gastada y con garúa
la muerte le hizo a él una caricatura
de frente y de perfil.
NOSTALGIA – DEVENIR – SOLEDAD- MULTITUD
Soledad, multitud, términos iguales
para el poeta altivo y fecundo.
Charles Baudelaire
Por momentos en días graves pero no solemnes
vuelvo los ojos a las madres nutricias, viejas fuentes,
y avanzo hacia la verde frescura de las nuevas.
Estoy solo en la calle y rodeado de gentes
en el patio de adentro de la intimidad.
Entre la multitud camino y escapo a ella cuando sueño
o cuando miro, lánguidas, pasar las bajas nubes.
Si, señor Rilke, el creador es un solitario,
pero sólo en el acto de crear, ya se lo dije.
Antes -usted lo supo en un instante intenso-
suele andar, si es auténtico, contemplando los mundos,
en el barro, en la estrella, en la sangre, en el hombre
y en el rumor espeso que viene del Mercado.
EL PORVENIR QUE NACE COMO UN NIÑO DESNUDO
… Cuando andemos de nuevo desnudos
Y no tengamos vergüenza.
Jesucristo
Desnudo nace el niño, desnudo y sin un céntimo.
El porvenir es un niño desnudo
Vienen después los años, las leyes, los prejuicios, el alquiler,
los primeros ministros, y todo se complica.
Vienen los que se oponen a que la historia crezca,
las brújulas se inquieten y se apasionen los relojes,
y están los que se sientan en la piedra
(<<Non raggionam di lor, ma guarda e pasa>>)
A Moisés lo pusieron en una canasta, en la corriente,
y hubo un niño apodado La Suerte de California.
El porvenir estaba en ellos, desnudo y sin vergüenza.
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POEMAS CON SEÑORITAS
I
Uno recuerda músicas, aires lejanos, polkas,
trozos de valses lentos y milongones hondos
venidos de los patios de adentro en la distancia,
canciones de las niñas de lánguidos pañuelos
y fallecidos pianos.
Uno recuerda rojos, azules y amarillos
fuertes que se escaparon de un sueño de Van Gogh,
y la verde aventura del mar y su tardanza.
Uno recuerda olores, su insinuante fragancia
o un puñal recóndito y áspero y violento.
de la tienda salía ese aroma furtivo
a barril, a mechero de gas, a vino en bota
y el duende que se esconde en las botellas.
Y afuera un perro muerto
y cerca el perfil grave de una gris señorita
que guardaba en sus libros alas de mariposas.
II
(El muro)
… Pero el aire no sabe que el clavel lo perfuma
porque es clavel del aire.
De lo que se llamó Quinta Lezica
sdemás de los árboles fieles un muro queda
-pero él sabe- queda un muro que piensa
en glicinas que aman las señoritas viejas
y en arrojos secretos que sostienen las flores
silvestres y el perfume de los inviernos muertos.
Huella del tiempo, el musgo mira pasar los años
y las adolescentes de cintura de espiga.
Mira pasar el viento que inventa las veletas
y da forma de nube al humo proletario
de las distintas fábricas usadas por la lluvia.
Muro inmóvil, viajero hacia adentro, testigo,
a cuya sombra un día claudicaron las novias
y un abanico prócer se hizo polvo en la bruma.
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