Orando juntos
«El poder de la familia»
Vivimos en un tiempo en que enfrentamos desafíos únicos en nuestras relaciones. Esto
sucede particularmente en el hogar. En un artículo reciente: «Las familias que oran
juntas, permanecen juntas», leemos de algunas prácticas religiosas que se comparten
como familia y que se utilizan para el bien de todos.
Realmente hay más probabilidad de que la familia que ora junta permanezca unida. Un
estudio que realizó la Universidad de Virginia concluyó que la oración conduce a la
intimidad y ayuda a las parejas a acercarse, y puede ayudar a poner fin a los
desacuerdos. «Cuanto más se acerca al hogar, tanto más poderoso son los efectos que
benefician a todos», declaró W. Bradford Wilcox, profesor de sociología y director del
National Marriage Project [Proyecto nacional para el matrimonio] de la Universidad de
Virginia, en una declaración a la prensa. «Es lógico creer que aquellos que piensan,
hablan y practican sus creencias en el hogar, aquellos que reflexionan con profundidad
en su matrimonio, obtengan un mayor efecto de esas creencias, especialmente en
comparación con aquellos que solo van a la iglesia una vez a la semana».
También se descubrió que el perdón mutuo conduce a un nivel superior en una relación.
«Creo que el perdón es probablemente una dimensión bastante clave para el vínculo que
se forja al compartir en una práctica religiosa, en particular la oración, y el éxito en la
relación», agregó Wilcox. «En estudios anteriores, se ha descubierto que el perdón es
una influencia clave en el éxito de las relaciones, la vida familiar e incluso la felicidad
en el trabajo».1
1 “Families that Pray Together, Stay Together,” [Las familias que oran juntas, permanecen juntas] CBN
Noticias de EE. UU., 13 de agosto de 2010, [Link]
pray-together- stay-together-/?mobile=false (consultado el 26 de julio, 2017).
En una historia que cita John Trent en el libro [La bendición], se puede ver que la
religión en el hogar se usa de manera incorrecta.
Conocí a Lynda un día de verano en Arizona. La temperatura afuera era de más de 105
grados y la mayoría de la gente usaba pantalón corto o ropa fresca de algodón, pero no
Lynda. Una mujer alta, atractiva, de solo veinte años. Ella vestía un pesado vestido
negro de manga larga. En Arizona, la gente evita usar negro durante el verano porque
absorbe el ya abrasador calor. Sin embargo, al hablar con ella durante varias semanas en
sesiones de terapia, descubrí que en verano o en invierno, de día o de noche, el único
color que Lynda usaría era el negro. Lynda creció con un padre cruel y abusivo, adicto
al alcohol y viendo películas de terror. Desde los 5 años de edad, Lynda se vio obligada
a permanecer en la sala de la familia y ver películas de horror. Su padre se reía
histéricamente cuando ella lloraba atemorizada. Con el paso de los años, él continuó
exponiéndola a otros aspectos del ocultismo. Finalmente, cuando Lynda estaba en la
escuela secundaria, su padre murió y en parte el horror se detuvo. Al hablar con ella me
di cuenta que no fueron las imágenes de terror las que cubrieron el corazón de Lynda
con tanta oscuridad. Estas fueron terribles sin lugar a duda. Más bien fueron
las palabras de su padre las que le causaron más daño. Pero de todas las cosas hirientes
que él hizo, lo que más la atormentó fue el apodo favorito que le dio. Lo había tomado
de sus películas de terror: «hija del demonio». Ese apodo se incrustó en su corazón, e
incluso afectó su manera de vestir en un día de verano.2
2 John Trent y Gary Smalley, La bendición [La bendición], (Nashville: Thomas Nelson, 1993), 44.
VALENTÍA
V1: Después de leer las historias anteriores, ¿qué significa para usted el tiempo de
oración familiar y las palabras habladas?
V2: Lea lo siguiente y responda las preguntas.
Deuteronomio 6:4-9 (NVI) Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor.
Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas.
Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a
tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino,
cuando te acuestes y cuando te levantes. Átalas a tus manos como un signo; llévalas en
tu frente como una marca; escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus
ciudades.
• ¿Qué le dicen estos versículos?
• Según estos versículos, ¿quién es responsable de enseñar a sus hijos?
• ¿Qué pasos ha implementado para garantizar el desarrollo espiritual de sus hijos? Si
no ha implementado ninguno, siéntese y escriba un plan que incluya cuándo comenzará
su entrenamiento espiritual.
V3: David Stoop declaró en su artículo, «no muchas parejas cristianas leen la Biblia
juntas u oran juntas. La estadística que he escuchado es que solo el 4% de las parejas
cristianas oran juntas todos los días. La razón podría ser que no muchas parejas
pastorales oran juntas todos los días. Se estima que solo 6% de entre los pastores
cultivan esta práctica. Pero la más importante conclusión de este estudio, y del estudio
de Gallup, es que, si desea fortalecer su matrimonio, incluso «a prueba de divorcio»,
desarrolle un patrón consistente de lectura bíblica y oración en su hogar». 3
3 David Stoop, “The Couple that Prays Together” [La pareja que ora junta] 6 de agosto,2012,
[Link] (consultado el 26 de julio, 2017).
• ¿Por qué cree que es difícil para las familias orar y estudiar la Biblia todos juntos?
• Escriba su plan para asegurarse de que su familia orará y estudiará la Biblia todos
juntos.
FORTALEZA
F1: El altar familiar es un plan en que, de manera intencional y estratégica, uno brinda
una oportunidad regular de que la familia ore y aprenda junta la Palabra de Dios. No
hay una osmosis espiritual para la enseñanza en la familia.
Deuteronomio 6: 4-9 (NVI)
• ¿Qué son estos versículos: sugerencia o mandamiento? Si es un mandamiento, ¿está
usted cumpliendo ese mandamiento? Si no lo está haciendo, ¿cuándo comenzará a
hacerlo?
F2: La palabra hebrea para enseñar es un verbo que se puede traducir como «afilar».
El verbo šānan se usa para la acción de afilar espadas y flechas (Dt. 32:41; Is. 5:28;
Sal. 45: 6; 120: 4; Pr. 25:18) 4
• Haga una lista de las prácticas que actualmente le permiten “afilar” a su familia.
• ¿Cuál será su plan con el fin de preparar a su familia para la guerra?
F3: En un artículo escrito por David Stoop, él declara:
Quiero informar los resultados de un fascinante proyecto de investigación liderado por
Christopher Ellison de la Universidad de Texas, en San Antonio y publicado en el
[Diario para el matrimonio y la familia]. Pero antes, quiero recordar el fin de la década
de 1980, cuando las personas de Gallup hicieron un estudio similar sobre cómo la fe
personal impactó la satisfacción conyugal. Los resultados de ese estudio se informaron
en un libro escrito por el sacerdote Andrew Greeley. El libro fue titulado [Atracción
fiel].
4 R. Laird Harris, Gleason L. Archer Jr. y Bruce K. Waltke, Theological Wordbook of the Old
Testament [Cuaderno teológico del Antiguo Testamento] (Chicago: Moody Press, 1999) 943.
Uno de los resultados de ese estudio movió a la Asociación Nacional para el
Mejoramiento del Matrimonio, en Phoenix, Arizona a informar que cuando las parejas
oran juntas a diario, menos del 1% de ellas terminarían en divorcio. La probabilidad fue
1 entre 1156. Bastante sorprendente cuando se informa que la tasa de divorcios en la
población general es alrededor del 50%.5
Santiago 5:16 (NVI)
• Junto con estos datos, ¿qué le dice este versículo sobre el poder de la oración?
RESISTENCIA
R1: Lea y responda las siguientes preguntas.
Números 6: 24-26 (NVI)
• ¿Qué le dicen estos versículos acerca de una bendición sacerdotal?
• ¿Cuál debería ser su respuesta?
R2: Génesis 49 presenta el relato de Jacob cuando bendice a sus hijos. Lea las palabras
de Jacob en Génesis 49:1-29.
• ¿Qué le dicen estos versículos acerca de la importancia de una bendición
generacional?
• ¿Qué importancia da usted a las palabras de afirmación dirigidas a las personas de su
familia?
5 David Stoop, “The Couple that Prays Together” [La pareja que ora junta] 6 de agosto,2012,
[Link] (consultado el 26 de julio de 2017).
R3: Las personas tienen muchas razones por las cuales no quieren tener un tiempo de
oración familiar. Aquí hay seis razones por las cuales algunos hombres sienten que no
pueden hacerlo:
1. No tenemos tiempo.
2. No hay un tiempo en que podamos reunirnos todos los días.
3. Nuestra familia es muy pequeña.
4. Nuestra familia es muy joven.
5. No soy bueno para dirigir una oración familiar o el tiempo del altar.
6. Algunos de los miembros de nuestra familia no participarían si tuviéramos una
oración o un altar familiar.