0% encontró este documento útil (0 votos)
82 vistas1 página

Humanae Vitae: Matrimonio y Anticoncepción

La encíclica Humanae Vitae subraya que el matrimonio cristiano requiere la unión, el amor, la fidelidad y la fecundidad, y se opone a todo tipo de anticoncepción artificial. Aunque permite el uso de métodos naturales para espaciar los nacimientos, se opone al aborto y la esterilización. Reconoce que sus enseñanzas pueden no ser aceptadas por todos, pero que la Iglesia no puede declarar ciertos actos como morales cuando no lo son. Pide a las autoridades

Cargado por

Cristian Vargas
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
82 vistas1 página

Humanae Vitae: Matrimonio y Anticoncepción

La encíclica Humanae Vitae subraya que el matrimonio cristiano requiere la unión, el amor, la fidelidad y la fecundidad, y se opone a todo tipo de anticoncepción artificial. Aunque permite el uso de métodos naturales para espaciar los nacimientos, se opone al aborto y la esterilización. Reconoce que sus enseñanzas pueden no ser aceptadas por todos, pero que la Iglesia no puede declarar ciertos actos como morales cuando no lo son. Pide a las autoridades

Cargado por

Cristian Vargas
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Humanae Vitae

Esta encíclica subraya que el matrimonio cristiano es válido solo bajo los fundamentos
de la unión, el amor, la fidelidad y la fecundidad. Por ello, el acto conyugal no puede
separar los dos principios que lo rigen: el unitivo y el procreativo. De esta forma, la
Iglesia católica se opone a todo tipo de anticoncepción, sea cual sea su naturaleza.
Aun así, cuando existen serios motivos, la encíclica propone como lícito el uso de los
métodos naturales para espaciar temporalmente los nacimientos, limitando las
relaciones conyugales a los períodos naturales de infertilidad de la esposa.

El aborto, aun cuando sea para fines médicos, hay que excluirlo de forma absoluta al
igual que la esterilización quirúrgica, aun cuando se trate de una medida temporal.

La encíclica reconoce que tal vez, las enseñanzas que intenta diseminar no serán
aceptadas por todos, pero que la Iglesia católica no puede declarar ciertos actos como
morales cuando en realidad no lo son. Luego, indica diversas consecuencias que
podrían darse del uso de medios no naturales para el control de la natalidad: se abriría
el camino para la infidelidad conyugal y la degradación de la moralidad, se perdería el
respeto por la mujer que podría llegar a ser considerada como un mero objeto de
placer, y se "permitiría" a algunos estados la posibilidad de intervenir en temas íntimos
de la pareja. Algunos de los argumentos de la encíclica para estar en contra de los
anticonceptivos, que según ella estarían en contra de la ley natural, serían el excesivo
poder que los métodos de control de natalidad supuestamente otorgan a las
autoridades públicas, convirtiéndose en una herramienta de las que aquellas podrían
«abusar», o bien una supuesta pérdida del respeto del hombre a la mujer derivada del
uso de anticonceptivos, postura criticada por Cohen por no considerar en ningún
momento el deseo sexual femenino.

En la tercera parte, titulada "Directivas pastorales" el papa se dirige a diversos grupos


para solicitar su apoyo. Pide a las autoridades públicas que se opongan a las leyes que
deterioren las leyes naturales de moralidad pide que los científicos estudien mejores
métodos de control natal natural, y hace un llamado a que los doctores, enfermeras, y
sacerdotes para que promuevan los métodos naturales sobre los artificiales.

También podría gustarte