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Personajes de La Biblia - David Mandel PDF

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Personajes de

La biblia
3,000 biografías de patriarcas y profetas,
reyes y reinas, héroes y villanos, justos y pecadores

David Mandel
Publicado independientemente
Gan Hashikmim 11
Savyon
Israel 5690500
Email [email protected]
Fax + 972 3 534 3270
Tel. + 972 3 534 9898

Copyright David Mandel 2013


ISBN: 9781973462200

Todos los derechos reservados


Ninguna parte de este libro se puede
reproducir sin previo permiso escrito
del autor.

A Hershel Zvi Mandel


quien, con sus enseñanzas y su ejemplo,
me impartió su amor a la Biblia.
Introducción
Este libro incluye en sus páginas más de 3,000 biografías de los personajes del
Antiguo Testamento. La Biblia, durante los últimos 2,000 años, ha sido el
texto cardinal del judaísmo y del cristianismo. Sus historias y sus personajes
han influenciado inmensamente la cultura occidental y la civilización.
ran parte de la información de los personajes se encuentra distribuida en una
gran extensión del texto. Este libro reúne, en el formato de narración, toda la
información y las referencias de cada uno de los personajes, más de 3,000,
identificados por su nombre―que se encuentran en los distintos libros que
forman la Biblia―y presenta la biografía de cada uno en forma coherente y
continuada. Hay un número de personajes bíblicos, (por ejemplo la esposa de
Lot, que fue convertida en estatua por mirar hacia atrás), que no están
incluidos en este libro ya que la Biblia no menciona su nombre.
Para el propósito de este libro no tiene importancia si la persona mencionada
en la Biblia existió en la realidad histórica o sólo en la mitología o si es un
carácter de ficción creado para enseñar ética y moral.
Es inevitable que haya redundancia en el relato de las biografías, ya que
muchos de los personajes participaron en los mismos acontecimientos. En
cada uno de los casos he tratado de presentar dichos acontecimientos desde el
punto de vista del personaje de la biografía, para que cada una de las
biografías pueda ser considerada independientemente.
Personajes de la Biblia se diferencia de libros similares porque su fuente
única y exclusiva es el texto bíblico, sin incluir relatos o leyendas extra-
bíblicos. Se basa en el texto literal de la Biblia, considerado como un
documento histórico literario.
Este libro no presenta a la Biblia, a sus personajes y a los eventos que relata
desde un punto de vista teológico. Sin embargo, muchas de las biografías,
cortas o largas, demuestran las profundas verdades de la Biblia. Es el deseo
del autor que las biografías sean instructivas e interesantes, y su lectura
entretenida.
Personajes de la Biblia es un libro de referencia para todo aquel que se
interese en la Biblia, desde el lector general hasta el erudito, estudiantes y
maestros, instituciones religiosas, colegios, seminarios y universidades,
rabinos, sacerdotes y pastores, participantes en cursos de religión y estudio de
la Biblia. Puede ser leído por personas de todas las edades interesadas en
información y entretenimiento, y al mismo tiempo, es un libro de referencia
esencial para estudiantes de la Biblia, eruditos, investigadores bíblicos,
maestros, y clérigos.

Método de Presentación
Las biografías de los personajes bíblicos aparecen ordenadas alfabéticamente
de acuerdo a su transliteración al idioma castellano. Si dos o más personajes
tienen el mismo nombre, sus biografías van ordenadas y numeradas de
acuerdo al lugar en el texto bíblico donde aparece su primera mención.
La primera mención del nombre del personaje en la Biblia es de acuerdo al
orden de los libros en el Tanaj, la Biblia hebrea, a la cual el mundo cristiano
llama el Antiguo Testamento.
Las dos versiones, el Tanaj y el Antiguo Testamento, son básicamente
idénticas, con la excepción del orden de los libros. El Antiguo Testamento
tiene los libros de los profetas en el final, mientras el Tanaj los tiene en el
medio.
El nombre del personaje aparece en la primera línea de cada biografía,
acompañado de su nombre en letras hebreas, el origen del nombre y su
significado o traducción, que, a veces, es una palabra aún en uso en el hebreo
moderno, y otras veces es derivación de palabras que ya no se usan.
La segunda línea contiene la ubicación de la primera mención del nombre del
personaje en la Biblia, (libro, capítulo y verso)*. Esto va seguido por el siglo
durante el cual vivió el personaje. Las fechas son todas Antes de la Era
Común, A.E.C. Respecto a los individuos que vivieron antes del Diluvio
Universal, la mención de la fecha es —Fecha no especificada—.

Las citas de las expresiones de los personajes y de sus diálogos están basadas
en la traducción del hebreo realizada por el autor de este libro.
Nombres bíblicos y su transliteración
Transliterar es la acción de representar las letras o palabras de un
lenguaje en el alfabeto de otro lenguaje, de acuerdo a su sonido.
El resultado es aproximado, ya que no hay equivalencia exacta entre
los sonidos del hebreo y del castellano, y entre las letras que
representan estos sonidos. Hay sonidos en castellano que no existen
en hebreo, y viceversa.
En hebreo los sonidos de u y de o están representados por la misma
letra, vav ï. Los sonidos de f y p se escriben con la misma letra, pei
ô. El sonido de la letra t se puede representar en hebreo con la letra
tav ú o con la letra tet è. El sonido de la tzadik ö es una
combinación de los sonidos de la t y de la z. La letra cav ë en
algunas palabras se pronuncia como la sílaba ca, en otras palabras
como la sílaba ja. Las letras alef, heh y ayin (òäà) al final de una
palabra son equivalente a la letra a. La letra sin y la letra samej se
pronuncian ambas como s.
El sonido de la letra yut é en inglés es representada por la j, como
en el caso de Jacob (Yakov), pero en castellano la j ha adquirido
otro sonido, y el más cercano al sonido de la yut es la y. El autor,
por lo general, ha colocado los nombres que comienzan con la letra
yud bajo la letra Y, pero en algunos casos aparecen bajo la letra J.
El sufijo éä es una abreviación de éäåä, "Dios”, y su transliteración literal es
“Iah”, pero, debido a que esta sílaba no es usual en el castellano, el autor ha
optado por usar el sufijo “iah”.
Algunas letras hebreas llevan un punto en el medio, lo cual significa que su
sonido se duplica. Esto es poco usual en castellano, y en el caso de la letra
lamed si tiene otro sonido
La ortografía de los nombres en la Biblia original no es consistente. Por
ejemplo, David algunas veces aparece en la Biblia como ãåã y otras veces
como ãåéã.
En general el autor ha optado por transliterar, en la mayoría de los casos, tan
fielmente como le fue posible, excepto en los casos donde los personajes
tienen nombres castellanos muy conocidos. Por ejemplo, a îùä no lo llama
Moshé sino Moisés. A ùìîä no lo llama Shlomo sino Salomón. Al profeta
éùòéäå no lo llama Yeshaiahu sino Isaías.
Cronología de la Biblia
Las fechas en esta cronología, desde Abraham hasta el retorno del
exilio en Babilonia, están basadas en la cronología bíblica interna,
(por ejemplo Éxodo 12:40), y en estimados de arqueólogos y
eruditos bíblicos.

El signo menos “-“ antes de la fecha se refiere a que el siglo es


Antes de la Era Común, A.E.C.

Nota importante: El número de años que reinó cada rey, de


acuerdo a lo mencionado en la Biblia, no siempre coincide con la
cronología interna. Esto se debe al hecho de que en muchos casos el
heredero al trono, antes de ser rey, era co-regente con su padre. Los
años que un rey reinó, de acuerdo a la mención en la Biblia,
incluyen los años cuando aún no era oficialmente rey, sino
solamente co-regente con su padre.

PRIMERA PARTE
Desde los patriarcas hasta la muerte del Rey
Salomón
SIGLO 20 A.E.C.
-1950 Abraham nació en Ur (ciudad sumeria situada en lo que hoy
es Irak).

SIGLO 19 A.E.C.
-1875 Abraham, a la edad de 75 años, emigró con su esposa Sarah
y su sobrino Lot a Canaán.
-1863 Nació Ismael, hijo de Abraham y de su concubina Hagar.
-1850 Nació Isaac, hijo de Abraham y de su esposa Sarah.
-1810 Isaac, a la edad de 40 años, se casó con Rebeca.

SIGLO 18 A.E.C.
-1790 Rebeca dio a luz a los mellizos Esaú y Jacob.

SIGLO 17 A.E.C.
-1699 Nació José, hijo de Jacob y de Raquel.
-1682 José fue vendido por sus hermanos y llevado a Egipto.
-1669 José fue nombrado visir de Egipto.
-1660 Jacob emigró con su familia a Egipto.
-1643 Jacob murió a la edad de 147 años, luego de vivir 17 años en
Egipto.

SIGLO 16 A.E.C.
-1589 José murió a la edad de 110 años.

SIGLO 13 A.E.C.
-1230 Moisés saca a los israelitas de Egipto donde han vivido
durante 430 años.

SIGLO 12 A.E.C.
-1190 Las tribus hebreas, luego de estar 40 años en el Sinaí, entran
a Canaán, dirigidas por Josué, y conquistan el país.
-1150 Los filisteos, provenientes de Creta, se establecen en la costa
de Canaán y forman una confederación de cinco ciudades:
Ashdod, Ashkelón, Ekrón, Gaza, y Gat.
-1120 Las tribus hebreas del norte del país, bajo la dirección de
Déborah, derrotan el ejército de Jazor, comandado por Sísera.
-1100 Gideón es juez en Israel.

SIGLO 11 A.E.C.
-1075 La ciudad de Geba es destruida en una guerra de las tribus
contra la tribu de Benjamín.
-1050 Los filisteos vencen a los israelitas, destruyen el santuario de
Siló y capturan el Arca de Dios. Samuel es juez en Israel.
-1020 Saúl es ungido rey de Israel por Samuel.
-1005 Saúl muere después de ser derrotado por los filisteos. David
es nombrado rey de la tribu de Yehudah en Hebrón a la edad
de 30 años.

SIGLO 10 A.E.C.
-998 Luego de reinar siete años en Hebrón, David es proclamado
rey de todo Israel.
-990 David conquista Jerusalén y la hace capital de su reino.
-970 Rebelión de Absalón contra su padre David
-965 Muerte de David, a la edad de 70 años, luego de reinar 40
años. Lo sucede su hijo Salomón.
-961 Salomón comienza la construcción del Templo.
-954 El Templo es inaugurado. Su construcción duró siete años.
-928 Muerte de Salomón. El reino se divide en dos, Israel en el
norte, bajo el rey Jeroboam, y Yehudah, bajo el rey Rejaboam,
hijo de Salomón, en el sur.

SEGUNDA PARTE
Desde la división del reino hasta la caída del reino
norte de Israel
SIGLO 10 A.E.C.
-923 El faraón Sheshonk (llamado Shishak en la Biblia) invade
Yehudah, entra a Jerusalén, y se lleva con él los tesoros del
Templo y del palacio real.
-922 Jeroboam, rey de Israel, muda su capital de Shejem a Tirza,
debido probablemente a que Sheshonk había causado gran
daño a Shejem. Establece dos santuarios, uno en Beit-El y el
otro en Dan, para disminuir la importancia del Templo de
Jerusalén.
-910 Rejaboam, rey de Yehudah, fallece a los 57 años de edad,
después de reinar durante 17 años. Es sucedido por su hijo
Abiyam.
-908 Abiyam muere después de reinar durante tres años. Lo
sucede Asa.
-907 Jeroboam, rey de Israel, fallece después de reinar durante 22
años. Es sucedido por su hijo Nadab.
-906 Nadab es derrocado y matado por Basha, un general de su
ejército.

SIGLO 9 A.E.C.
-886 Asa, rey de Yehudah, al rey Ben-Hadad de Aram que lo
defienda contra las incursiones de Basha en su territorio.
-883 Basha, rey de Israel, muere después de reinar durante 24
años. Lo sucede su hijo Elah.
-882 Elah, en el segundo año de su reinado, es derrocado y
matado por Zimri, el comandante de su ejército, quien reina
durante una semana. El general Omri es aclamado rey por el
pueblo y captura la capital Tirza. Zimri se suicida incendiando
el palacio real. Tibni desafía a Omri por el trono, pero es
derrotado.
-871 Omri, uno de los reyes más capaces en la historia de Israel,
murió después de gobernar durante doce años. Uno de sus
actos fue fundar la ciudad de Samaria, a la que hizo su capital.
Fue sucedido por su hijo Acab.
-870 Asa, rey de Yehudah, murió después de reinar durante 41
años. Lo sucedió su hijo Yehoshafat.
-853 Acab sufrió una herida mortal en una batalla contra los
arameos, a consecuencias de la cual murió. Había reinado
durante 22 años. Lo sucedió su hijo Ajaziahu.
-851 Ajaziahu, rey de Israel, murió por causa de las heridas
sufridas cuando, accidentalmente, se cayó de la ventana de un
piso alto del palacio. Lo sucedió su hermano Yoram.
-846 Yehoshafat murió, después de reinar en Yehudah durante 25
años. Lo sucedió su hijo Yoram.
-843 Yoram, rey de Yehudah, murió después de reinar durante
ocho años. Lo sucedió su hijo Ajaziahu.
-842 Yehú, el comandante del ejército de Israel, se rebeló. Mató a
Ajaziahu, rey de Yehudah, a Yoram, rey de Israel, y a toda la
familia real de Israel. En Jerusalén Ataliah, la madre de
Ajaziahu, mató a todos los miembros de la familia real, (con
excepción del bebe Yoash que fue escondido por la esposa del
Sumo Sacerdote), y se proclamó reina.
-836 Una rebelión derrocó, mató a Ataliah, y coronó a Yoash rey
de Yehudah.
-814 Yehú, rey de Israel, murió después de reinar durante 28
años. Lo sucedió su hijo Yehoajaz.
-800 Yehoajaz, rey de Israel, murió después de reinar durante 17
años. Lo sucedió su hijo Yoash.

SIGLO 8 A.E.C.
-798 El rey Yoash de Yehudah fue asesinado por conspiradores.
Lo sucedió su hijo Amaziah.
-785 El rey Amaziah de Yehudah, después de reinar durante 29
años, fue asesinado por conspiradores, igual como le había
sucedió a su padre Yoash. Uziah, su hijo de dieciséis años, lo
sucedió en el trono.
-784 El rey Yoash de Israel murió después de reinar durante 16
años. Lo sucedió su hijo Jeroboam I.
-748 El rey Jeroboam I de Israel falleció después de reinar durante
36 años. Lo sucedió su hijo Zacarías, quien, seis meses
después, fue derrocado y matado por Shalum, quien, a su vez,
un mes después, fue asesinado por Menajem, un general del
ejército que se proclamó rey.
-733 El rey Uziah de Yehudah falleció. Reinó en Yehudah
durante 52 años, un período que incluye los años de su
juventud cuando fue co-regente con su padre, y los años de su
vejez, cuando, enfermo de lepra, fue co-regente con su hijo
Yotam. Fue sucedido por su hijo Yotam.
-737 El rey Menajem de Israel murió después de reinar durante
diez años. Lo sucedió su hijo Pekajiah.
-735 Pekajiah, quien había reinado durante dos años, fue
asesinado por Pekaj, el comandante del ejército, quien
proclamó rey.
-732 Luego de reinar durante dos años, Pekaj fue matado por
Oseas, el último rey que tuvo el reino norte de Israel. (La
Biblia menciona que Pekaj reinó veinte años, lo cual es una
imposibilidad ya que Oseas lo asesinó en el año 732 A.E.C. Es
probable que Pekaj reinó antes en Gilead y esos son los años
mencionados en el texto bíblico).
-727 El rey Yotam de Yehudah murió y fue sucedido por su hijo
Ajaz.
-722 Los asirios conquistaron el reino de Israel, y deportaron a la
mayoría de los habitantes a otras regiones del imperio. Allí,
con el paso del tiempo, se asimilaron a la población local, y
desaparecieron de la historia, siendo hoy recordados como las
—diez tribus perdidas,
TERCERA PARTE
Desde la caída del reino norte de Israel hasta la
caída de Yehudah
SIGLO 8 A.E.C.
-716 El rey Ajaz de Yehudah murió y fue sucedido por su hijo
Ezequías.
-701 Los asirios sitian Jerusalén, pero Ezequías no se rinde, y los
asirios se retiran sin haber podido conquistar la ciudad.

SIGLO 7 A.E.C.
-688 El rey Ezequías murió, y fue sucedido por su hijo Menashé,
quien se volvió vasallo de Asiria y promovió cultos
extranjeros en Jerusalén.
-642 Menashé murió y fue sucedido por su hijo Amón.
-640 Amón fue asesinado después de reinar durante dos años. Su
hijo Josías, un niño de ocho años de edad, lo sucedió en el
trono.
-609 Josías murió en una batalla en Megidó donde luchó contra el
ejército egipcio del faraón Necoh. Lo sucedió su hijo Yehoajaz
que, tres meses después, fue destituido por el faraón Necoh
que lo encadenó y deportó a Egipto. Necoh nombró rey a
Yehoyakim, el hermano mayor de Yehoajaz.
-604 El rey Yehoyakim se vuelve vasallo de Babilonia, cuyo
ejército había derrotado a los egipcios en la histórica batalla de
Carchemish.

SIGLO 6 A.E.C.
-598 Yehoyakim murió y fue sucedido por su hijo Yehoyaquín.
-597 Yehoyaquín, luego de reinar durante tres meses, se rindió a
Nabucodonosor, el rey de Babilonia, cuyo ejército estaba
sitiando Jerusalén. El rey, su familia, y otros personajes
importantes, fueron enviados al cautiverio en Babilonia.
Nabucodonosor nombra rey a Zedequíah, tío de Yehoyaquín.
-587 El ejército de Babilonia conquista Jerusalén, destruye el
Templo, y mata a Zedequíah, que se había rebelado.
Nabucodonosor nombra gobernador de Yehudah, nueva
provincia de Babilonia, a Gedaliah.
-586 Gedaliah es asesinado por oficiales del derrotado ejército de
Yehudah.

CUARTA PARTE
Desde la caída de Yehudah hasta el retorno de los
exilados a Sion
SIGLO 6 A.E.C.
-561 El derrocado rey Yehoyaquín, preso en una prisión en
Babilonia durante 37 años, fue liberado el nuevo rey de
Babilonia, Evil-Merodaj, quien le cambio su ropa de
prisionero por ropa elegante apropiada a su origen real, y le
dio un lugar de honor en la corte de Babilonia.
-539 Ciro, rey de Persia, conquista Babilonia.
-538 Ciro permite que los judíos exilados en Babilonia regresen a
Yehudah. Algunos de ellos, liderados por Sheshbazzar, un
descendiente de la familia real, regresan a Jerusalén.
-522 Zerubabel, un descendiente de la familia real, es nombrado
gobernador de la provincia persa de Yehud, (Judea).
-515 El Templo es inaugurado después de cinco años de
reconstrucción.
-445 Nehemías, un oficial judío de la corte de Persia, es
nombrado gobernador de Judea.
-437 Nehemías termina de reconstruir las murallas de la ciudad de
Jerusalén.
-428 El escriba Ezra llega a Judea y obliga a los judíos a
divorciarse de sus mujeres extranjeras, y a cumplir con las
leyes religiosas judías.
A
Aarón (àäøåï Aarón Origen hebreo: Significado incierto)
(Éxodo 4:14). Siglo 13 A.E.C. Aarón, hermano mayor de Moisés, fue el
fundador del sacerdocio y el primer Sumo Sacerdote de los hebreos.
Su madre, Yojeved, hija de Levi y nieta de Jacob, nacida en Egipto, se casó
con su sobrino Amram, hijo de Kehat, con quien tuvo tres hijos: Miriam, la
mayor; Aarón, el segundo; y Moisés, el tercero, tres años menor que Aarón.
Su esposa era Elisheba, hija de Amminadab, de la tribu de Yehudah, con la
cual tuvo cuatro hijos: Nadab, Abihú, Eleazar, e Itamar. Su cuñado, Najshón,
hermano de Elisheba, fue un antepasado directo del rey David.
La Biblia no da información acerca del nacimiento de Aarón, su infancia o su
juventud. La primera vez que la Biblia menciona a Aarón es cuando Dios,
molesto con Moisés―por su renuencia a aceptar la misión divina de liberar a
los israelitas de la opresión egipcia―le dijo que su hermano Aarón,
elocuente orador, sería el vocero de Moisés.
Moisés viajó a Egipto acompañado de su esposa Zipporah y de sus dos hijos,
pero, a medio camino, envió a su familia de regreso a la casa de su suegro
Yetro en Midián, y continuó solo él a Egipto. Aarón, a quien Dios había
ordenado que fuese al encuentro de su hermano, le dio la bienvenida. Los dos
hermanos se besaron, y Moisés le relató a Aarón todo lo que Dios le había
dicho, y los milagros que le había ordenado hacer.
Los hermanos reunieron a todos los ancianos israelitas, y Aarón les repitió lo
que Dios había dicho a Moisés. Luego, Moisés, para demostrar la verdad de
sus palabras, realizó milagros frente al pueblo. Los ancianos, profundamente
emocionados al escuchar que Dios conocía sus sufrimientos, se postraron y
adoraron al SEÑOR.
Los dos hermanos, ambos de edad avanzada—Aarón tenía ochenta y tres
años, y Moisés ochenta—tuvieron una audiencia con el Faraón, y le pidieron
dejar ir al pueblo de Israel al desierto para celebrar un festival en honor de
Dios.
El Faraón contestó que no conocía a Dios, y que no permitiría que los
israelitas fuesen al desierto. Los calificó de ociosos y haraganes, y prohibió a
los capataces continuar entregando a los israelitas la paja que necesitaban
para fabricar ladrillos.
—Ellos mismos deben recogerla donde la encuentren, pero su cuota diaria de
ladrillos permanecerá igual. No la rebajen porque ellos son unos holgazanes,
y piden ir y sacrificar a su Dios. Impóngales tareas más pesadas. Ténganlos
ocupados, y no hagan caso a sus mentirosos pretextos—dijo el Faraón.
El resultado de la orden del Faraón fue una fuerte baja en la producción de
ladrillos, ya que los israelitas tuvieron que dedicar la mayor parte de su
tiempo a buscar y recolectar paja. La reacción de los capataces fue
castigarlos con golpes y maltratos. Los israelitas fueron a hablar con el
Faraón y se quejaron del trato de los capataces. El Faraón les respondió con
insultos y confirmó que ya no se les daría paja.
Los dos hermanos regresaron a hablar con el Faraón. Aarón arrojó su vara al
suelo, y se volvió una serpiente. Los magos egipcios también tiraron sus
varas, y estas, al igual que la de Aarón, se volvieron serpientes.
La serpiente de Aarón devoró a las serpientes de los magos, pero el Faraón
no se impresionó y repitió su negativa a dejar salir a los israelitas de Egipto.

La primera plaga:
Dios dio instrucciones a Moisés y a Aarón para que el día siguiente,
temprano en la mañana, fuesen al río, al lugar donde se bañaba el Faraón.
Allí Aarón debía golpear con su vara las aguas en el momento que el Faraón
salía del río. Así lo hizo Aarón. El agua se volvió sangre maloliente. Los
magos egipcios lograron hacer lo mismo, y el Faraón les dio la espalda a
Moisés y a Aarón y regresó a su palacio sin hacerles caso.

La segunda plaga:
Una semana después, Dios nuevamente ordenó a Moisés que fuese a hablar
con el Faraón y que le pidiese que deje que los israelitas se fuesen de Egipto.
El Faraón nuevamente rechazó el pedido. Aarón entonces extendió su vara
sobre ríos, arroyos y lagunas, y las ranas se multiplicaron enormemente y
cubrieron todo el país. Los magos egipcios pudieron hacer lo mismo, y
también hicieron que las ranas saliesen del río.
El Faraón hizo llamar a Moisés y Aarón, y les dijo: —Ruéguenle al SEÑOR
que aleje las ranas de mí y de mi pueblo, y permitiré a los israelitas que
vayan a sacrificar al SEÑOR,
— ¿Cuándo deseas que pida al SEÑOR que destruya las ranas para que
permanezcan únicamente en el río?—preguntó Moisés.
—Mañana—contestó el Faraón.
Moisés y Aarón salieron del palacio, y Moisés rezó a Dios para que se
llevase las ranas. Las ranas murieron en las casas, en los pueblos y en los
campos. Los egipcios las recogieron y las acumularon en montículos, que
empezaron a despedir un olor hediondo. Tan pronto como el Faraón vio que
las ranas ya no fueron un problema, renegó de su promesa.

La tercera plaga:
—Dile a Aarón que tome su vara y golpe el polvo del suelo, y se volverá
piojos en toda la tierra de Egipto—dijo Dios a Moisés.
Y así fue. El polvo se convirtió en piojos que cubrieron a humanos y a
animales. Los magos egipcios trataron de emular el milagro de Aarón, pero
fracasaron. Fueron al Faraón y le dijeron—En esto anda la mano de Dios—
pero el Faraón no les hizo caso.

La cuarta plaga:
El día siguiente, muy temprano, Moisés, siguiendo las instrucciones de Dios,
fue al río donde el Faraón se estaba bañando, y le dijo—Así dice el SEÑOR:
Deja ir a mi pueblo para que me rinda culto. Si no lo dejas ir enviaré
enjambres de moscas contra ti, contra tus cortesanos, tu pueblo y sus casas.
Todas las casas de los egipcios se llenarán de insectos. Sólo en la región de
Goshen, donde vive mi pueblo, no habrá insectos. Así sabrás que yo, el
SEÑOR, está en este país. Haré distinción entre mi pueblo y el tuyo. Esto
sucederá mañana,
Y así fue. Dios envió enjambres de insectos al palacio del rey y a las casas de
sus funcionarios. Toda la tierra de Egipto estaba cubierta de moscas.
El Faraón hizo llamar a Moisés y a Aarón y les dijo: —Vayan y sacrifiquen a
su Dios aquí en el país,
—No sería apropiado hacerlo así, ya que los sacrificios que ofrecemos al
SEÑOR, nuestro Dios, son ofensivos para los egipcios. Y si nos ven ofrecer
esos sacrificios con seguridad que nos apedrearán. Necesitamos salir al
desierto a una distancia de tres días de caminata y sacrificar al SEÑOR,
nuestro Dios, como él nos ha ordenado—respondió Moisés.
—Les permitiré ir a sacrificar al SEÑOR, vuestro Dios en el desierto, con tal
de que no vayan muy lejos y que rueguen a Dios por mí—dijo el Faraón.
—Tan pronto me retire de tu presencia, rogaré al SEÑOR, que los insectos
de aparten de ti, de tus cortesanos y de tu pueblo. Espero que otra vez no me
engañes e impidas que el pueblo vaya a ofrecer sacrificios al SEÑOR—dijo
Moisés.
Moisés salió del palacio y rezó a Dios. Dios quitó a todos los insectos, pero,
el Faraón nuevamente no permitió salir al pueblo.

La quinta plaga:
—Anda al Faraón y dile: Así dice el SEÑOR, Dios de los hebreos: Deja ir a
mi pueblo a rendirme culto. Si te niegas a dejarlos ir, y sigues reteniéndolos,
la mano del SEÑOR provocará una terrible plaga en tus animales—caballos,
asnos, camellos, vacas y ovejas. El SEÑOR hará una distinción entre el
ganado de Israel y el de Egipto, y no morirá un solo animal que pertenece a
Israel. Esto lo haré mañana—dijo Dios a Moisés.
Al día siguiente Dios causó que todo el ganado de los egipcios muriese, pero
ni un solo animal de los israelitas murió. A pesar de esto, el Faraón siguió
negándose a permitir que los israelitas se vayan.

La sexta plaga:
—Tomen puñados de ceniza del horno, y que Moisés la arroje al aire en
presencia del Faraón. Se volverá un fino polvo sobre toda la tierra de Egipto,
que causará inflamación y úlceras en humanos y en animales en toda la tierra
de Egipto,
Así lo hizo Moisés, y el polvo produjo heridas abiertas en personas y
animales. Los magos no salieron a confrontar a Moisés ya que también ellos
estaban sufriendo de las úlceras, como todos los otros egipcios. El Faraón,
terco como siempre, rehusó escuchar a Moisés y a Aarón.

La sétima plaga:
Dios le dijo a Moisés: —Mañana temprano preséntate ante el Faraón y dile:
Así dice el SEÑOR, el Dios de los hebreos: Deja ir a mi pueblo a rendirme
culto. Esta vez enviaré mis plagas sobre tu persona, tus cortesanos, y tu
pueblo, para que sepas que no hay otro como yo en toda la tierra. Si en este
momento yo extendiese mi mano, y golpease con la plaga a ti y a tu pueblo,
hubieses desaparecido de la faz de la tierra. Pero te he dejado con vida para
demostrarte mi poder, y para que mi fama resuene en todo el mundo. Sin
embargo tú continúas enfrentándote a mi pueblo y no quieres dejarlo ir.
Mañana, a esta hora, haré que caiga un granizo tan pesado como nunca se ha
visto en Egipto desde su fundación. Ordena que pongan bajo techo tu ganado
y todas tus posesiones. Toda persona y todo animal que estuviese a la
intemperie, y no bajo techo, morirá cuando el granizo les caiga encima,
Algunos funcionarios de la corte del Faraón temieron lo que Dios había
dicho, y pusieron bajo techo a sus esclavos y a sus animales. Otros no
creyeron, y los dejaron afuera.
—Alza tu mano hacia el cielo para que el granizo caiga sobre la tierra de
Egipto, sobre la gente y los animales, y sobre todo lo que crece en el campo
—dijo Dios a Moisés.
Moisés levantó su vara hacia el cielo, y Dios envió truenos, relámpagos y el
más pesado granizo que Egipto jamás había visto. El granizo mató gente y
animales, y quebró todos los árboles. La única región en Egipto donde no
cayó el granizo fue en Goshen, donde habitaban los israelitas.
El Faraón hizo llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo—Reconozco que esta
vez tengo la culpa. El SEÑOR ha actuado con justicia, mientras que yo y mi
pueblo hemos errado. Ruega al SEÑOR que cese los truenos y el granizo.
Les dejaré irse,
—Cuando salga de la ciudad elevaré mis manos al SEÑOR. Los truenos
cesarán, y ya no caerá granizo. Así sabrás que la tierra es del SEÑOR. Sin
embargo yo sé que tú y tus cortesanos aún no temen a Dios—le dijo Moisés
al Faraón.
Tan pronto como cesó la tormenta, el Faraón volvió a cambiar de idea, y no
permitió que los israelitas se fueran.

La octava plaga:
Moisés y Aarón volvieron a ir al Faraón y le dijeron: —Así dice el SEÑOR,
el Dios de los hebreos, ¿Hasta cuándo te opondrás a humillarte en mi
presencia? Deja ir a mi pueblo para que me rinda culto. Si te niegas a
dejarlos ir, mañana traeré langostas a tu país. Cubrirán toda la superficie, a
tal punto que nadie podrá ver el suelo. Comerán lo poco que les ha quedado
después del granizo, y los árboles que crecen en los campos. Llenarán los
palacios y las residencias de tus cortesanos y de todos los egipcios. Será algo
que tus padres, ni los padres de sus padres, jamás vieron desde que se
establecieron en este país,
Moisés terminó de hablar y salió del palacio real sin esperar a recibir una
respuesta del Faraón.
Los funcionarios de la corte, preocupados, le quejaron al Faraón— ¿Hasta
cuándo este hombre será una trampa para nosotros? Deja que el pueblo se
vaya y que rinda culto al SEÑOR, su Dios. ¿No te das cuenta que Egipto está
arruinado?—
Moisés y Aarón fueron traídos de regreso al palacio, y el Faraón les dijo: —
Vayan, ríndanle culto al SEÑOR, vuestro Dios. ¿Quiénes son los que irían?

—Todos iremos, jóvenes y viejos, con nuestros hijos e hijas, nuestros
rebaños y nuestros ganados, porque debemos celebrar la fiesta del SEÑOR—
contestó Moisés.
— ¡Que el SEÑOR los acompañe si los dejo irse con sus hijos! Claramente
se ven sus malas intenciones. ¡De ningún modo los llevarán! Sólo los
hombres pueden ir y rendir culto al SEÑOR si eso es lo que realmente
quieren—exclamó al Faraón y expulsó a Moisés y a Aarón de su presencia.
Moisés extendió sus brazos sobre todo Egipto, como Dios se lo ordenó, y un
viento del este sopló todo el día y toda la noche trayendo las langostas. Eran
tantas que oscurecieron el cielo y cubrieron toda la superficie del país. Nunca
antes había habido tantas, y nunca más volvieron a venir en tal número.
Comieron todo el césped, las plantas y los árboles que habían sobrevivido al
granizo. Nada verde quedó en los campos y jardines de Egipto.
El Faraón hizo traer urgentemente a Moisés y a Aarón a su presencia, y les
dijo: —He pecado contra el SEÑOR, vuestro Dios, y contra ustedes.
Perdónenme por esta vez y rueguen al SEÑOR, vuestro Dios que aparte de
mi esta plaga mortal,
Dios envió un viento del oeste que se llevó a todas las langostas, y las dejó
caer en el Mar Rojo.
Ni una sola langosta quedó en Egipto. Pero el Faraón no permitió que los
israelitas se fueran, porque Dios había endurecido su corazón.
La novena plaga:
Dios le dijo a Moisés: —Alza tu brazo al cielo para que descienda una
oscuridad sobre Egipto, niebla tan densa que se pueda palpar,
La oscuridad duró tres días, durante los cuales fue imposible para una
persona ver a otra, y los egipcios optaron por no salir de sus casas. Mientras
tanto, en las casas de los israelitas había luz.
El Faraón hizo llamar a Moisés, y le dijo: —Anda a rendir culto al SEÑOR.
Puedes llevar a los niños contigo, pero los rebaños y el ganado deben
quedarse aquí,
— ¡Tú mismo serás el que nos proveerás con los sacrificios y ofrendas que
ofreceremos al SEÑOR nuestro Dios! Nos llevaremos todo nuestro ganado.
Ni un solo animal quedará, porque de ellos tenemos que escoger el que
sacrificaremos para el culto del SEÑOR. No sabemos cuál será hasta que no
lleguemos allá—contestó Moisés.
El Faraón, a quien Dios le endureció el corazón, dijo a Moisés: — ¡Fuera de
mi presencia! No me vuelvas a ver, porque en el momento que me veas,
morirás,
—Has dicho bien. Nunca volveré a verte—respondió Moisés.
—Traeré una plaga más sobre el Faraón y sobre Egipto. Después de eso, él te
dejará ir. Y cuando lo haga, los echará para siempre. Dile al pueblo cada
hombre y cada mujer se preste objetos de plata y oro de su vecino o vecina—
le dijo Dios a Moisés.

La décima plaga:
Moisés anunció: —Así dice el SEÑOR, hacia medianoche pasaré por todo
Egipto, y todo primogénito egipcio morirá, desde el primogénito del Faraón
que hoy ocupa el trono, hasta el primogénito de la esclava que trabaja en el
molino, y también los primogénitos del ganado. Habrá un gran lamento en
Egipto, como no la ha habido hasta ahora y como no lo volverá a haber. Pero
ni un solo perro ladrará a un Israelita o animal. Así sabrás que el SEÑOR
diferencia entre Egipto e Israel. Todos tus cortesanos vendrán a mí y se
postrarán diciendo, 'Vete ya, con todo el pueblo que te sigue'. Y entonces me
iré, Y Moisés, ardiendo de furia, se fue de la presencia del Faraón.
Y sucedió tal como Moisés lo había anunciado.
El Faraón, después de que su pueblo sufrió diez plagas, incluyendo la muerte
de los primogénitos de todas las familias egipcias desde la más humilde hasta
la familia real, finalmente accedió al pedido de los hermanos, y permitió que
los israelitas salieran del país, encabezados por Moisés y Aarón.
La participación de Aarón en los enfrentamientos que los hermanos tuvieron
con el Faraón fue esencial para lograr el éxodo de Egipto. Las elocuentes
palabras de Aarón al Faraón fueron confirmadas por los milagros que hizo
con su bastón, transformándolo en una serpiente, en flores y en almendras. A
pedido de Moisés, Aarón estiró su brazo y causó las tres primeras plagas:
sangre, sapos y piojos. En cooperación con Moisés, produjo la sexta plaga,
furúnculos, y la octava, langostas.
Aarón, en el desierto del Sinaí, dejó de ser una figura central en los
acontecimientos, y desempeñó un papel secundario al lado de Moisés. La
Biblia no lo menciona en relación al cruce del Mar Rojo, en las canciones de
victoria o con respecto a la crisis del agua amarga en Marah.
En el desierto de Sin los israelitas murmuraron contra Moisés y Aarón,
quejándose de que los habían sacado de Egipto, donde disfrutaban de ollas
llenas de carne y comían pan hasta saciarse, para llevarlos a un desierto
donde se morían de hambre. Dios escuchó las quejas del pueblo e hizo que
cayese del cielo diariamente (excepto los sábados) maná, un alimento blanco
y dulce, que fue lo que comieron los israelitas durante los cuarenta años que
pasaron en el desierto.
Moisés le dijo a Aarón que guardase una medida de maná en una jarra, y la
colocase frente a Dios, para que las futuras generaciones pudiesen tener
prueba de como Dios alimentó al pueblo.
En la batalla que los israelitas lucharon contra los amalequitas, Aarón, junto
con Hur, sostuvo en alto las manos de Moisés para dar ánimo a las tropas y
asegurar la victoria. Luego, nuevamente con Hur, remplazó a Moisés cuando
su hermano subió al Monte Sinaí para recibir las tabletas de piedra de la Ley.
Durante la prolongada ausencia de Moisés en la montaña, Aarón cedió a la
presión del pueblo y les fabricó un becerro de oro, que fue causa de
apostasía. A pesar de su participación en este incidente, Aarón no fue
castigado ni fue descalificado del sacerdocio. El pueblo fue severamente
castigado cuando los levitas, por orden de Moisés, mataron a más de tres mil
idólatras del becerro.
Aarón y sus hijos fueron nombrados sacerdotes y consagrados por Moisés, a
pesar de que no tomaron parte en la construcción del santuario portátil.
Durante la ceremonia de consagración, dos de los hijos de Aarón, Nadab y
Abihú, murieron cuando quemaron incienso prohibido, tragedia que Aarón
afrontó con resignado silencio.
Una vez al año, en el Día del Perdón, Aarón ingresaba en el Santo Santuario,
la sección más sagrada de la Carpa del Testimonio, trayendo la ofrenda para
Dios.
No siempre reinó la paz y la armonía entre los dos hermanos. Moisés se
había casado con una mujer etíope, a la cual Miriam y Aarón tenían antipatía,
y no podían esconder el disgusto que la mujer les causaba. También tenían
quejas contra Moisés e insistían que Dios hablaba, no sólo a través de
Moisés, sino también a través de ellos.
Moisés, hombre humilde y sufrido, no se afectó por las críticas y quejas de
Miriam y Aarón, pero Dios llamó a los tres hermanos al Tabernáculo para
resolver la situación. El SEÑOR bajó en una nube, se detuvo frente al
Tabernáculo, y ordenó a Miriam y a Aarón que saliesen afuera.
—Escuchen mis palabras: Cuando un profeta del SEÑOR se levanta entre
ustedes, yo me aparezco ante él en visiones, y le habló en sus sueños. Pero
no así con mi siervo Moisés, porque en toda mi casa es él en quien confío.
Con él hablo cara a cara, claramente, sin enigmas, y él contempla la imagen
del SEÑOR.
¿Cómo se atreven a murmurar contra mi siervo Moisés?—dijo Dios.
Dios, enojado con Miriam y Aarón, se marchó. Tan pronto como la nube se
apartó del Tabernáculo, Aarón, horrorizado, vio que Miriam estaba leprosa,
blanca como la nieve, y le rogó a Moisés que los perdone, y que sanase a
Miriam.
Moisés rezó a Dios pidiéndole que cure a Miriam. Dios le contestó que
Miriam debería estar siete días fuera del campamento, al término de los
cuales, sanaría y sería readmitida.
Miriam permaneció siete días fuera del perímetro del campamento. El pueblo
la esperó, y no renovó su marcha en el desierto hasta que Miriam regresó.
Aarón, al igual que en el caso del becerro de oro, no fue castigado.
Aarón y Moisés afrontaron una serie rebelión encabezada por su primo, el
levita Koraj, quien argüía que todos los miembros de la congregación eran
igualmente sagrados. Los rebeldes fueron castigados por Dios: la tierra se
abrió y tragó a Koraj y a sus seguidores.
Para demostrar el estatus especial de los sacerdotes y de los levitas, Moisés
colocó doce estacas, frente a la Carpa del Testimonio, representando a las
doce tribus. Las estacas permanecieron allí durante la noche. Al día
siguiente, la estaca que representaba a la tribu de Levi, con el nombre de
Aarón grabado en ella, fue la única que había florecido con flores y
almendras.
En una ocasión, el pueblo se quejó de que morían de sed ya que no había
agua. Dios le dijo a Moisés que tomase un palo que estaba frente al Arca, que
reuniese a toda la comunidad, y que, frente a ellos, hablase a la roca, de la
cual saldría agua. Moisés y Aarón congregaron a toda la comunidad frente a
la roca.
Moisés no pudo contener su cólera y su frustración por las acciones de los
israelitas y sus constantes quejas. Perdió la paciencia y gritó—Escuchen
rebeldes, ¿quieren que les saque agua de esta roca?— Diciendo esto, alzó el
palo y golpeó dos veces violentamente a la roca. Un fuerte chorro de agua
brotó de la roca y la gente y los animales pudieron calmar su sed.
Dios reprendió a Moisés y a Aarón diciéndoles—Debido a que no tuvieron
suficiente confianza en mí para afirmar mi santidad frente a los israelitas,
ustedes no conducirán a esta congregación a la tierra que daré al pueblo,
Aarón, tal como Dios lo dijo, no llegó a ver la Tierra Prometida. Murió a la
edad de ciento tres años en el Monte Hor, cerca al extremo sur del Mar
Muerto. Fue sucedido como Sumo Sacerdote por su hijo Eleazar.
Los israelitas lloraron su muerte durante treinta días, el mismo número de
días que lloraron cuando Moisés murió.

Abagta (àáâúà Abagta Origen persa: Significado incierto)


(Ester 1:10). Siglo 5 A.E.C. Abagta era uno de los siete eunucos―los otros
seis eunucos eran Jarbona, Mehuman, Bizta, Bigta, Zetar, y Carcas―que
servían en la corte de Asuero, el rey de Persia, a quien los historiadores
identifican con el rey Jerjes I de Persia, hijo y sucesor de Darío I.
En el tercer año de su reinado, el rey ofreció un gran banquete a sus príncipes
y funcionarios donde hizo alarde de su riqueza. Las celebraciones duraron
ciento ochenta días.
Al finalizar las festividades para los nobles, el rey dio un banquete en el
jardín de su palacio para la gente del pueblo. Ricos y pobres comieron y
bebieron tanto como quisieron. Al mismo tiempo, Vashti, la reina, ofreció un
banquete a las mujeres adentro del palacio.
En el sétimo día del banquete el rey Asuero, totalmente ebrio, ordenó a
Abagta y a los otros seis eunucos que fuesen a traer a la reina, ya que era una
mujer muy bella y el rey quería que todos la viesen, la admirasen y lo
envidiasen. Añadió que le pidiesen venir con su corona real. Los eunucos
regresaron e informaron al rey que la reina rehusaba venir.

Abda (òáãä Abda Origen hebreo: Servitud)


1) (I Reyes 4:6). Siglo 11 A.E.C. Abda fue el padre de Adoniram, el
funcionario encargado de imponer los trabajos forzados para las obras
reales de construcción durante los reinados de David, Salomón, y
Rejaboam.
2) (Nehemías 11:17). Siglo 5 A.E.C. Abda, hijo de Shamua y nieto de Galal,
un levita descendiente de Yedutún, (músico principal del rey David), se
estableció en la tierra de Yehudah, luego de su retorno del exilio de
Babilonia. Era uno de los doscientos ochenta y cuatro levitas que residían
en Jerusalén durante la época de Nehemías. También es llamado Obadia,
hijo de Shemaiah (I Crónicas 9:16). (Ver Obadia).

Abdel (òáãàì Abdel Hebreo: Sirviente de Dios)


(Jeremías 36:26). Siglo 7 A.E.C. Abdel fue el padre de Shelemiah, un
funcionario del palacio en la corte del rey Jehoyakim.
El rey ordenó a Shelemiah y a otros dos funcionarios—Jerajmel, hijo del rey,
y Seraía, hijo de Azriel—que fuesen a arrestar al profeta Jeremías y a su leal
compañero Baruj. Los tres hombres no lograron encontrar a Jeremías y a
Baruj, ya que estos se habían escondido.

Abdi (òáãé Abdi Origen hebreo: Mi sirviente)


1) (Ezra 10:26). Siglo 5 A.E.C. Abdi, un descendiente de Eilam, se divorció
de su esposa extranjera durante la época de Ezra.
2) (I Crónicas 6:29). Siglo 11 A.E.C. Abdi, hijo de Maluj, fue uno de los
descendientes de Merari. Su nieto Eitán fue uno de los levitas nombrados
por el rey David para dirigir a los cantantes en la Casa del SEÑOR.
3) (II Crónicas 29:12). Siglo 8 A.E.C. Abdi, un descendiente de Merari, fue
el padre de Kish, uno de los levitas que congregaron a todos los otros
levitas para que se purificasen a sí mismos y al Templo, durante el reinado
del rey Ezequías de Yehudah.

Abdiel (òáãéàì Abdiel Origen hebreo: Sirviente de Dios)


(I Crónicas 5:15). Siglo 8 A.E.C. Abdiel, hijo de Guni, fue el padre de Ají,
jefe de una familia que vivía en Gilad durante el reinado del rey Jeroboam II
de Israel.

Abdón (òáãåï Abdón Origen hebreo: Sirviente)


1) (Jueces 12:13). Siglo 12 A.E.C. Abdón, hijo de Hilel, fue juez de Israel
durante ocho años. La Biblia dice que —tenía cuarenta hijos y treinta
nietos, que montaban setenta mulas,
2) (I Crónicas 8:23). Fecha no especificada. Abdón, hijo de Shashak, fue el
líder de un clan de la tribu de Benjamín que residía en Jerusalén.
3) (I Crónicas 8:30). Siglo 11 A.E.C. Abdón, un benjamita, fue el hijo
primogénito de Yeiel, el fundador de Gibón, y de su esposa Majá.
4) (II Crónicas 34:20). Siglo 7 A.E.C. Abdón, hijo de Micah, fue un
funcionario de la corte del rey Josías. El rey lo envió, junto con otros dos
funcionarios, a consultar con Juldah, la profetisa, respecto al Libro de la
Ley que había sido encontrado durante las reparaciones del Templo. Su
hijo Elnatán fue enviado por el rey Jehoyakim a Egipto a capturar y traer
de regreso al fugitivo profeta Urías, (Jeremías 26:22). En el libro de II
Reyes 22:12 es llamado Acbor.

Abed-Nego (òáã ðâå Abed nego Origen: Babilonia. Sirviente del dios
Nego, un dios de Babilonia)
(Daniel 1:7). Siglo 6 A.E.C. Abed-Nego fue un nombre babilónico que el
jefe de los eunucos del rey Nabucodonosor dio a Azariah, un joven que
pertenecía a una noble familia judía.
Azariah y otros tres jóvenes judíos—Daniel, Jananiah, y Mishael—fueron
escogidos para recibir una educación que les permitiría ser funcionarios en la
corte del rey.
Años más tarde, al terminar los jóvenes sus estudios, el rey, a instancias de
Daniel, puso a Azariah y a sus compañeros Jananiah y Mishael a cargo de la
provincia de Babilonia.
El rey hizo preparar un ídolo de oro y decretó que todo el reino debería
adorarlo. Azariah, Jananiah, y Mishael rehusaron adorar al ídolo dorado y
servir a los dioses de Babilonia. El rey, al escuchar esto, se encolerizó y dio
órdenes de arrojarlos vivos a un horno ardiente.
Los tres hombres, protegidos por un ángel, sobrevivieron al intenso fuego sin
que se les quemase un solo cabello de la cabeza.
Nabucodonosor se impresionó tanto del milagro que bendijo a Dios y decretó
que, desde ese momento, quien tuviese la audacia de hablar contra Dios sería
cortado en pedazos y su casa sería convertida en un estercolero.

Abel (äáì Hebel Origen hebreo: Vacío; vanidad; vapor)


(Génesis 4:2). Antediluviano. Abel, el segundo hijo de Adán y Eva, fue
pastor de ovejas. Su hermano mayor, Caín, trabajaba la tierra.
Un día, cada uno de los hermanos decidió ofrecer una ofrenda a Dios. Caín
trajo del fruto de la tierra, mientras que Abel trajo el más escogido de los
primogénitos de sus ovejas.
Dios aceptó la ofrenda de Abel y rechazó la de Caín. Al notar Dios que Caín
quedó muy triste, le aconsejó que se controlase a sí mismo y que hiciese
siempre lo correcto.
Caín, en vez de seguir el consejo de Dios, pidió a su hermano Abel que lo
acompañe al campo, y, una vez allí, preso de la rabia y los celos, lo mató.
Cuando el SEÑOR le preguntó a Caín donde estaba su hermano, este le
respondió que no sabía, e insolentemente le preguntó a Dios si acaso era él el
guardián de su hermano. Dios lo maldijo y lo condenó a fracasar en su
trabajo de agricultor, y a deambular sin fin por la tierra.

Abi (àáé Abi Origen hebreo: Mi padre)


(II Reyes 18:2). Siglo 8 A.E.C. Abi, hija de Zacarías, fue la esposa del rey
Ajaz de Yehudah y la madre de su sucesor, el rey Ezequías. El libro de II
Crónicas 29:1 la llama Abiah.
Abi-Albón (àáé-òìáåï Abi-Albón Origen hebreo: Padre de la fuerza)
(II Samuel 23:31). Siglo 10 A.E.C. Abi-Albón, el arbatita, fue uno de los
Treinta, un grupo escogido de guerreros en el ejército del rey David. En el
libro de I Crónicas 11:32 es llamado Abiel.

Abiah (àáéä Abiah Origen hebreo: Dios es mi padre)


1) (I Samuel 8:2). Siglo 11 A.E.C. Abiah fue uno de los dos hijos del profeta
Samuel. Él y su hermano mayor Joel—también llamado Vashni, (I
Crónicas 6:13) —eran jueces en Beersheba, donde tenían la pésima y
justificada reputación de ser corruptos, recibir sobornos y vender sus
veredictos. El comportamiento de los dos hermanos causó que los ancianos
de Israel le pidieran a Samuel que les escoja un rey en vez de permitir que
sus hijos gobiernen Israel.
2) (I Reyes 14:1). Siglo 10 A.E.C. Abiah era uno de los hijos de Jeroboam I,
rey de Israel. El niño enfermó gravemente, y su madre, la esposa de
Jeroboam, disfrazada, fue a visitar al anciano y ciego profeta Ajiyah, para
preguntarle si el niño recuperaría la salud.
A pesar de su ceguera y del disfraz de la reina, el profeta, advertido por
Dios, la reconoció y le dijo que el niño moriría tan pronto ella llegase a su
ciudad, como castigo de Dios a Jeroboam por haber adorado a ídolos. Y
así sucedió.
3) (Nehemías 10:8). Siglo 5 A.E.C. Abiah fue uno de los sacerdotes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne, por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
4) (Nehemías 12:4). Siglo 6 A.E.C. Abiah fue uno de los sacerdotes que
regresaron con Zerubabel del exilio de Babilonia. Fue antepasado de un
clan de sacerdotes que estaba encabezado por Zijri, durante la época del
Sumo Sacerdote Yoyakim, hijo de Yeshua.
5) (I Crónicas 2:24). Fecha no especificada. Abiah, hija de Maquir, era la
esposa de Jezrón. Sus hijos fueron Segub y Ashjur, el segundo de los
cuales nació después de la muerte de su esposo.
6) (I Crónicas 3:10). Siglo 10 A.E.C. Abiah—también llamado Abiyam en I
Reyes 14:31—fue el segundo rey de Yehudah luego de la partición de la
Monarquía Unida. (Ver Abiyam).
7) (I Crónicas 7:8). Siglo 16 A.E.C. Abiah, hijo de Bejer y nieto de
Benjamín, fue miembro de una familia de jefes de tribu y valerosos
guerreros. Sus hermanos fueron Zemirah, Yoash, Eliezer, Elioeinai, Omri,
Yiremot, Anatot, y Alamet.
8) (I Crónicas 24:10). Siglo 10 A.E.C. El servicio sacerdotal en el
Tabernáculo estaba dividido en veinticuatro turnos durante el reinado del
rey David. Abiah estaba a cargo del octavo turno.
9) (II Crónicas 29:1). Siglo 8 A.E.C. Abiah, hija de Zacarías y esposa del rey
Ajaz de Yehudah, fue la madre del rey Ezequías. En II Reyes 18:2 es
llamada Abi.

Abiasaf (àáéàñó Abiasaf Origen hebreo: Mi padre reunió)


(Éxodo 6:24). Siglo 13 A.E.C. Abiasaf y sus hermanos Assir y Elkanah
fueron los hijos de Koraj, el hombre que encabezó una rebelión contra
Moisés. Los hijos no tomaron parte en la rebelión del padre, y, por
consiguiente, no fueron castigados cuando Koraj y sus seguidores fueron
tragados por la tierra.
Abiasaf, a través de sus hijos Assir y Koraj, fue el antepasado de un clan de
Levitas. Su descendiente Shalum, hijo de Koraj, estaba a cargo de los
porteros del Tabernáculo durante el reinado del rey David. Otro de sus
descendientes, Heiman, fue uno de los levitas nombrados por el rey David
para dirigir a los cantantes en la Casa del SEÑOR.

Abiatar (àáéúø Abbyatar Origen hebreo: Padre de la excelencia)


(I Samuel 22:20). Siglo 11 A.E.C. Abiatar, hijo del sacerdote Ajímelej,
sobrevivió la masacre del rey Saúl, en la cual perecieron su padre y todos los
otros sacerdotes de Nob.
Logró escapar y se unió a la banda de David en el desierto. David, sintiendo
que él había sido la causa involuntaria de la muerte del padre de Abiatar, le
pidió que se quedase con él.
Durante el reinado de David, Abiatar y Zadok, hijo de Ajítub, trajeron el
Arca de Dios a Jerusalén, y ambos fueron nombrados Sumo Sacerdotes.
Cuando el rey David huyó de Jerusalén durante la rebelión de Abshalom,
Abiatar y Zadok, ayudados por algunos levitas, acompañaron al rey llevando
el Arca de Dios. El rey David les ordenó que retornen a Jerusalén con el
Arca, y que Ajímatz, hijo de Zadok, y Jonatán, hijo de Abiatar volviesen con
ellos. Durante la estadía de Abshalom en Jerusalén los dos sacerdotes
utilizaron a sus hijos como mensajeros para enviar la información que Jushai,
el agente secreto de David, había logrado reunir.
Luego de la derrota de Abshalom, Zadok y Abiatar fueron enviados por
David a los ancianos de Yehudah para preguntarles porque ellos,
perteneciendo a la misma tribu que David, fueron los últimos en pedirle que
retorne.
Abiatar, cuando David era ya anciano y sus hijos se disputaban la sucesión,
cometió el grave error político de apoyar a Adonías en vez de Salomón.
Salomón nunca olvidó esa afrenta, y, cuando ascendió al trono, le perdonó la
vida porque había cargado el Arca de Dios ante David, pero lo expulsó del
sacerdocio y lo exiló de Jerusalén a su pueblo natal de Anatot. Zadok quedó
como único Sumo Sacerdote.

Abidá (àáéãò Abidá Origen hebreo: Padre del conocimiento)


(Génesis 25:4). Siglo 18 A.E.C. Abidá, hijo de Midián, fue uno de los nietos
de Abraham y Keturah, la mujer con la cual Abraham se casó después de la
muerte de Sarah. Sus hermanos fueron Eifá, Efer, Janoj, y Eldaáh.

Abidán (àáéãï Abidán Origen hebreo: Padre del juicio)


(Números 1:11). Siglo 13 A.E.C. Abidán, hijo de Gideoni, de la tribu de
Benjamín, comandó el ejército de su tribu durante la marcha en el desierto.
Fue uno de los doce líderes israelitas que donaron regalos de oro y plata,
bueyes, carneros, cabras y ovejas para la dedicación del altar.

Abiel (àáéàì Abiel Origen hebreo: Dios es mi padre)


1) (I Samuel 9:1). Siglo 12 A.E.C. Abiel hijo de Zeror de la tribu de
Benjamín, fue el padre de Kish, padre del rey Saúl, y de Ner, padre de
Abner, comandante del ejército del rey. Abiel, quien también fue llamado
Yeiel (I Crónicas 9:35), vivió en Gibón con su esposa Majáh.
2) (I Crónicas 11:32). Siglo 10 A.E.C. Abiel el arbatita fue uno de los
Treinta, unidad elite en el ejército del rey David. También es llamado Abi-
Albón (II Samuel 23:31).

Abiezer (àáéòæø Abiezer Origen hebreo: Padre de la ayuda)


1) (Josué 17:2). Fecha no especificada. Abiezer, un descendiente de Gilad,
de la tribu de Menashé, fue el antepasado del clan de los abiezeritas,
también llamados yezeritas. El clan, comandado por Gideon, luchó contra
los invasores midianitas. Abiezer es llamado Yezer en el libro de Números
(Números 26:30).
2) (II Samuel 23:27). Siglo 10 A.E.C. Abiezer, oriundo del pueblo de Anatot
en el territorio de la tribu de Benjamín, fue uno de los Treinta, unidad elite
de guerreros en el ejército del rey David. Servía como comandante del
ejército durante el noveno mes de cada año, teniendo bajo sus órdenes una
división de veinticuatro mil soldados.
3) (I Crónicas 7:18). Fecha no especificada. Abiezer fue uno de los tres hijos
de Hamolejet, la hermana de Gilad. Sus hermanos fueron Ishhod y Majlah.

Abigail (àáéâéì Abigail Origen hebreo: Padre de alegría)


1) (I Samuel 25:3). Siglo 11 A.E.C. Abigail, una mujer bella e inteligente, se
casó con David después de la muerte de su primer esposo, Nabal, quien
había sido un hombre adinerado, pero hosco y mal educado.
David, en esa época, era el líder de una banda de gente fuera de la ley, y,
usando el protesto de —protegerlos—extorsionaba a los hombres ricos de
la zona. Habiendo escuchado que Nabal estaba esquilando su rebaño de
ovejas, David envió diez hombres para pedirle una —contribución—.
Nabal los trató en forma insultante y rechazó su pedido. Abigail, sabiendo
que David vendría a castigar a Nabal por su grosero comportamiento,
cargó varios asnos con comida y vino, y, sin avisar a su esposo, salió a
interceptar a David. Lo encontró en el camino, acompañado de varios de
sus hombres. Abigail pidió disculpas a David por el mal comportamiento
de su esposo, le entregó los alimentos que había traído, y lo convenció a
que desista de su venganza.
Abigail regresó a su casa y vio que Nabal estaba borracho. Esperó a la
mañana siguiente para contarle como ella lo había salvado de una muerte
segura. Nabal, al escuchar lo que le podría haber pasado, sufrió un derrame
cerebral, quedó paralizado, y murió diez días más tarde.
David, informado de que Nabal había muerto, le pidió a Abigail que se
case con él, y ella aceptó.
Algún tiempo después, para escapar de la persecución de Saúl, David
huyó a Gat con sus dos esposas, Abigail y Ajínoam, acompañado por
seiscientos hombres. Ajish, rey de la ciudad filistea de Gat, le dio empleo
como mercenario, y lo estableció en la ciudad de Ziclag.
David y sus hombres acompañaron a Ajish cuando el ejército filisteo salió
a luchar contra Saúl, pero fueron obligados a regresar, debido a que los
otros comandantes filisteos temían que David lucharía en el lado de Saúl
contra ellos.
Llegando a Ziclag, David se enteró de que los amalequitas habían
aprovechado su ausencia para atacar el pueblo, incendiarlo, y llevarse con
ellos a las mujeres y a los niños, incluyendo a Abigail y a Ajínoam. David
persiguió a los amalequitas, consiguió rescatar a los prisioneros y recuperó
el botín que los amalequitas se estaban llevando.
Después de la muerte de Saúl, David se mudó a Hebrón llevando con él a
sus dos esposas. Allí, Abigail dio a luz a Quilab, el segundo hijo de David,
llamado Daniel en I Crónicas 3:1, el cual, aparentemente, murió durante su
infancia ya que la Biblia no lo vuelve a mencionar.
2) (II Samuel 17:25). Siglo 11 A.E.C. Abigail, una de las hermanas de
David, se casó con un israelita llamado Yitra, (según el Primer Libro de
Crónicas 2:17, el esposo de Abigail no fue un israelita sino un ismaelita
llamado Yeter), y tuvo un hijo, Amasa, que llegó a ser comandante del
ejército de Abshalom. Su sobrino Joab, hijo de su hermana Zeruiah, fue el
comandante del ejército del rey David.

Nota.- El primer libro de Crónicas (I Crónicas 2:16) menciona que Abigail


era hermana de padre y madre de David, pero el Segundo Libro de Samuel
(II Samuel 17:25) dice que el padre de Abigail se llamaba Najash, en cu yo
caso David y su hermana tuvieron la misma madre pero no el mismo padre.
El único Najash mencionado en la Biblia es el rey de Amón, lo cual
explicaría la amistad que Najash sentía hacia David y el apoyo que Shobi,
uno de los hijos de Najash dio a David cuando huía de Abshalom.

Abihú (àáéäåà Abihú Origen hebreo: Él es mi padre)


(Éxodo 6:23). Siglo 13 A.E.C. Abihú fue el segundo hijo del Sumo
Sacerdote Aarón y de su esposa Elisheba. Él y Nadab, su hermano mayor,
acompañaron a Moisés y a setenta ancianos, a la cumbre del Monte Sinai,
donde vieron a Dios parado sobre un pavimento de zafiros, transparentes
como el cielo.
Nadab y Abihú murieron quemados por un fuego enviado por Dios, como
castigo por haber quemado incienso prohibido frente al SEÑOR. Moisés
prohibió a Aarón y a sus dos hijos menores, Eleazar y Itamar, que estuviesen
con la cabeza descubierta y la ropa desgarrada, símbolos tradicionales de luto
en esa época. La línea sacerdotal continuó a través de Eleazar e Itamar, ya
que Nadab y Abihú murieron sin dejar descendencia.

Abihud (àáéäåã Abihud Origen hebreo: Padre de la magnificencia)


(I Crónicas 8:3). Siglo 16 A.E.C. Abihud fue hijo de Bela y nieto de
Benjamín.

Abijail (àáéçéì Abijail Origen hebreo: Padre del poder)


1) (Números 3:35). Siglo 14 A.E.C. Abijail fue el padre de Zuriel, jefe del
clan levita de Merari, durante la época de Moisés. El clan, cuyo lugar en el
campamento se encontraba al norte del Tabernáculo, estaba a cargo de las
barras y pilares del Tabernáculo.
2) (Ester 2:15). Siglo 5 A.E.C. Abijail, tío de Mordejai, fue el padre de
Hadassah, quien luego fue llamada reina Ester.
3) (I Crónicas 2:29). Fecha no especificada. Abijail fue la esposa de
Abishur, hijo de Shamai, con el cual tuvo dos hijos, Ajbán y Molid.
4) (I Crónicas 5:14). Fecha no especificada. Abijail, hijo de Juri, de la tribu
de Gad, vivió en Gilad en Bashán, al este del Río Jordán.
5) (II Crónicas 11:18). Siglo 10 A.E.C. Abijail, la hija de Eliab, el hermano
mayor de David, se casó con su primo Yiremot, hijo de David. Su hija
Majalat fue una de las dieciocho esposas del rey Rejaboam.

Abimael (àáéîàì Abimael Origen hebreo: Padre de Mael).


(Génesis 10:28). Fecha no especificada. Abimael, hijo de Yaktán, fue un
descendiente de Shem, el segundo hijo de Noé. Sus hermanos fueron
Almodad, Shalef, Jazarmavet, Yaraj, Hadoram, Uzal, Diklah, Obal, Sheba,
Ofir, Javiláh, y Yobab.

Abimelej (àáéîìê Abimelej Origen hebreo: Mi padre es rey)


1) (Génesis 20:2). Siglo 19 A.E.C. Abimelej fue el rey de Gerar, una región
situada en el desierto del Negev, al sur de Gaza. El título de Abimelej—
rey de los filisteos— fue, hasta hace poco, considerado anacrónico por los
historiadores, ya que la invasión del Pueblo del Mar a Egipto y Canaán
recién ocurrió durante el siglo 12 A.E.C., cinco siglos después de la era de
Abraham e Isaac. Hoy, la teoría más aceptada dice que Abimelej fue el
gobernante de una pequeña colonia, establecida en la región de Gerar, de
gente del Pueblo del Mar, predecesora de la invasión principal de los
filisteos, que tuvo lugar quinientos años después.
Abraham, temeroso de que la belleza de Sarah fuese la causa de su
muerte, la presentó al rey Abimelej como su hermana. Abimelej la hizo
traer a su harén. Esa noche, Dios advirtió a Abimelej que no debía tocar a
Sarah. Esa visión, más el hecho de que Dios había cerrado los úteros de las
mujeres del palacio, hizo que el rey la devolviese a Abraham, acompañada
de regalos de ovejas, bueyes y sirvientes. Abimelej también autorizó a la
pareja para que vivan en su reino. Abraham, en gratitud, le rezó a Dios, y
Dios curó a la esposa del rey, la cual entonces pudo concebir y tener hijos.
Algún tiempo más tarde, Abraham se reunió en Bersheba con Abimelej y
Ficol, el comandante del ejército de Abimelej. Durante la reunión se quejó
de que los sirvientes del rey se habían apoderado por la fuerza de un pozo
de agua que le pertenecía. Abimelej le aseguró que él no fue el
responsable, y firmó un tratado de paz con Abraham.
Años después, Isaac, que en ese tiempo estaba viviendo en Gerar, temió
ser matado por gente que deseaba apoderarse de su hermosa esposa
Rebeca. Recordó el subterfugio de su padre, y le dijo al mismo rey
Abimelej—o a un descendiente de igual nombre—que Rebeca era su
hermana.
Abimelej, mirando por la ventana, vio a Isaac y Rebeca haciendo el amor,
y reprochó a Isaac diciéndole que su engaño podría haber causado que
gente pecase con Rebeca. Abimelej prohibió a su pueblo realizar cualquier
acto contra Isaac o Rebeca bajo pena de muerte.
Isaac permaneció un tiempo en Gerar y prosperó enormemente. Su
riqueza lo hizo blanco de la envidia y de los celos de la gente del lugar.
Las peleas que los pastores locales tuvieron con los pastores de Isaac por
los pozos de agua hicieron que Isaac retornase a Bersheba. Allí lo visitó
Abimelej y ambos firmaron un tratado de paz.
2) (Jueces 8:31). Siglo 12 A.E.C. Abimelej era hijo del juez Gideon, y de
una mujer de Shejem. Después de la muerte de su padre, Abimelej fue a
Shejem y solicitó a los hermanos de su madre que le diesen apoyo político
y monetario. Sus tíos le dieron setenta piezas de plata del tesoro del
Templo de la ciudad. Abimelej usó el dinero para contratar mercenarios
que asesinaron a sus setenta hermanos, eliminándolos como rivales.
Yotam, el único hijo de Gideon que sobrevivió la masacre, subió a la
cumbre del Monte Gerizim y desde allí contempló a la ciudad de Shejem.
Al ver que la gente de la ciudad estaba coronando a Abimelej, les relató,
gritando, la parábola de los árboles. Estos habían elegido un rey que luego
consumió con el fuego a sus súbditos. Yotam les profetizó que la parábola
se haría realidad, y que, algún día no lejano, los habitantes de Shejem y
Abimelej se destruirían mutuamente.
Durante el cuarto año del gobierno de Abimelej, un hombre llamado Gal,
hijo de Ebed, incitó a los habitantes de Shejem a rebelarse contra Abimelej
diciendo,
— ¿Quién es Abimelej y quienes somos nosotros los shejemitas, que
tenemos que servirle?— Se jactó de que si él fuese el gobernador de la
ciudad, se libraría de Abimelej.
Zebul, el gobernador de Shejem, envió un mensaje secreto a Abimelej
informándole de la gravedad de la situación. Le aconsejó que viniese de
inmediato a Shejem y que atacase en la madrugada. Abimelej condujo a su
ejército a Shejem durante la noche, y esperó escondido en los campos
cercanos a la ciudad.
Temprano la siguiente mañana Gaal salió y se paró afuera de la entrada a
la ciudad. Vio que Abimelej y sus hombres se acercaban, pero no los
reconoció.
— ¿Es ese un ejército que está bajando de las colinas?—le preguntó a
Zebul.
—Las sombras de las colinas te hacen crer que son hombres—contestó
Zebul.
—Mira, un ejército está marchando loma abajo desde Tabbur-erez, y otra
columna viene de la dirección de Eilón-meonenim—insistió Gal.
— ¿Dónde está ahora tu jactancia cuando te burlabas diciendo 'Quien es
Abimelej para que tengamos que servirlo'? Ese es el ejército que tú
despreciaste. Ahora anda y lucha contra él—le respondió Zebul.
Gaal y sus hombres salieron al encuentro de Abimelej pero fueron
derrotados y huyeron. Zebul expulsó a Gaal y a los otros rebeldes de la
ciudad.
Abimelej atacó Shejem, masacró a sus habitantes y destruyó la ciudad.
Cerca de mil hombres y mujeres encontraron refugio en la torre de la
ciudad. Abimelej prendió fuego a la fortaleza, matando a todos los que se
encontraban en ella. Luego, marchó contra la ciudad vecina de Tebez.
Durante el sitio de Tebez, a la cual estaba tratando de destruir con fuego,
Abimelej fue herido mortalmente por una piedra de molino que había sido
arrojada por una mujer desde lo alto de las murallas de la ciudad, y para
que no contasen que había muerto vergonzosamente a manos de una
mujer, pidió a su escudero que lo matase.
3) (Salmos 34:1). Siglo 11 A.E.C. Abimelej es el nombre que el libro de
Salmos da a Ajish, el rey de Gat, ciudad a la cual David había huido
escapando de la persecución de Saúl. (Ver Ajish).
4) (I Crónicas 18:16). Siglo 10 A.E.C. Abimelej, hijo de Abiatar, fue el nieto
de Ajímelej, el sacerdote de Nob que fue asesinado por orden de Saúl. Su
padre, Abiatar fue uno de los dos Sumo Sacerdotes―compartió ese puesto
con Zadok―durante el reinado del rey David. Su hermano Jonatán sirvió
al rey David como mensajero y espía durante la revuelta de Abshalom,
transmitiendo los mensajes de Jushai a David. El Segundo Libro de
Samuel (II Samuel 8:17) lo llama Ajímelej.
Abinadab (àáéðãá Abinadab Origen hebreo: Padre de la generosidad)
1) (I Samuel 7:1). Siglo 11 A.E.C. Abinadab guardó el Arca de Dios en su
casa, en una colina cercana al pueblo de Kiriat Yearín, durante muchos
años.
La historia de como el Arca llegó a su casa es la siguiente:
Los filisteos capturaron el Arca en una batalla, y la llevaron al Templo de
Dagón en Ashdod, donde la colocaron frente a la estatua del dios. La
siguiente mañana la estatua apareció caída en el suelo, con la cabeza y las
manos cortadas.
Este incidente coincidió con una plaga de hemorroides, lo cual convenció
a los filisteos que debían enviar de regreso el Arca a Israel. La colocaron
en una carreta jalada por dos vacas, junto con cinco estatuillas de ratones
de oro, representando las hemorroides.
Las vacas condujeron la carreta hasta el campo de un hombre llamado
Josué, y allí se detuvieron. Los israelitas vieron la carreta, la
desmantelaron y usaron la madera para una fogata donde sacrificaron las
dos vacas a Dios.
Lamentablemente, no pudieron reprimir la curiosidad y miraron adentro
del Arca. Dios envió una plaga para castigarlos por esta trasgresión, y
miles de personas murieron. Los sobrevivientes, asustados, enviaron el
Arca a la casa de Abinadab, quien consagró a su hijo Eleazar para que la
cuide.
Años más tarde, durante el reinado del rey David, los hijos de Abinadab,
Uzza y Ajío, colocaron el Arca sobre una carreta para transportarla a
Jerusalén, pero Uzza murió en el camino cuando, accidentalmente, tocó el
Arca para evitar que cayese al suelo.
2) (I Samuel 16:8). Siglo 11 A.E.C. Abinadab, hermano de David, fue el
segundo hijo de Ishaí. Él, y sus hermanos Eliab y Shamma, se enrolaron en
el ejército de Saúl para luchar contra los filisteos.
3) (I Samuel 31:2). Siglo 11 A.E.C. Abinadab, uno de los hijos del rey Saúl,
luchó al lado de su padre, y de sus hermanos Jonatán y Malqui-Shua,
contra los filisteos en la batalla del Monte Gilboa, y murió con ellos. En el
Primer Libro de Samuel (I Samuel 14:49) es llamado Yishvi.
4) (I Reyes 4:11). Siglo 10 A.E.C. Abinadab fue el padre de un hombre—
cuyo nombre no es mencionado por la Biblia—casado con Tafat, una de
las hijas del rey Salomón, que fue nombrado por el rey gobernador del
distrito de Dor, uno de los doce distritos en los que estaba dividido el reino
de Salomón. El hijo de Abinadab tenía la obligación de enviar comida y
suministros de su distrito a la familia real durante un mes de cada año.

Abinoam (àáéðòí Abinoam Origen hebreo: Padre de amabilidad)


(Jueces 4:6). Siglo 12 A.E.C. Abinoam fue el padre de Barak, el comandante
de las tribus de Naftalí y Zebulún, que derrotó a las tropas de Sísera en la
batalla de Monte Tabor.

Abiram (àáéøí Abiram Origen hebreo: Mi padre es elevado)


1) (Números 16:1). Siglo 13 A.E.C. Abiram y Datán, hijos de Eliab, de la
tribu de Rubén, fueron dos de los líderes de la rebelión de Koraj contra
Moisés. El tercer hermano, Nemuel, no tomó parte en la rebelión.
Koraj, Datán, Abiram, y On, hijo de Pelet, a la cabeza de un grupo de
doscientos cincuenta personas destacadas, acusaron a Moisés y a Aarón de
pretender elevarse sobre el resto de la congregación.
Moisés se postró en el suelo, y les dijo a los rebeldes—Mañana, el
SEÑOR hará saber quienes le pertenecen, quien es santo, y quien está
autorizado para acercarse a Él—.
Luego, le dijo a Koraj y a sus seguidores que traigan sus incensarios, que
coloquen incienso y fuego en ellos, y que los presenten el siguiente día al
SEÑOR.
—Aquel a quien el SEÑOR escoja, será santo. ¡Ustedes han ido
demasiado lejos, hijos de Levi!,— añadió Moisés. — ¿Acaso no es
suficiente para ustedes que el Dios de Israel los ha distinguido del resto del
pueblo para que rindan el servicio en el Tabernáculo del SEÑOR y sirvan
a la comunidad? Ahora que Dios les ha otorgado a ustedes y a los otros
levitas ese privilegio, ¿también quieren el sacerdocio? Ustedes se han
enfrentado contra Dios, porque ¿quien es Aarón para que ustedes vayan
contra él?—
Moisés llamó a Datán y a Abiram para hablar con ellos, pero los rebeldes
rehusaron venir, diciendo — ¡No iremos! ¿Acaso no es suficiente que nos
has sacado de una tierra donde fluye la leche y la miel para que muramos
en el desierto, que también quieres imponerte sobre nosotros? Aún si nos
hubieses traído a una tierra de leche y miel, y nos hubieses dado campos y
viñedos, ¿acaso eso te da derecho a sacarle los ojos a la gente? ¡No
iremos!—
Moisés se encolerizó y le dijo a Dios—No prestes atención a su ofrenda.
Yo no me he apropiado del asno de ninguno de ellos, ni les he hecho mal,
El día siguiente, los rebeldes, portando sus incensarios, se pararon en la
puerta del Tabernáculo, al lado de Moisés y Aarón, rodeados por el
pueblo.
La Presencia de Dios apareció, y dijo a Moisés y a Aarón—Apártense de
esta gente para que yo los pueda aniquilar en un instante,
Moisés y Aarón se postraron en el suelo, y dijeron — ¡Oh, Dios, Fuente
de la respiración de todo ser! ¿Cuando un hombre peca, te encolerizarías
contra toda la comunidad?—
Dios les dijo—Hablen a la comunidad y digan: Retírense de las moradas
de Koraj, Datán, y Abiram,
Moisés se levantó y fue hacia las tiendas de Datán y Abiram, seguido por
los líderes del pueblo. Una vez allí, pidió a la gente que se mantuviese
alejada de las tiendas de los rebeldes para no ser destruidos también ellos.
Datán y Abiram salieron de sus tiendas y se pararon en las entradas con
sus esposas, hijos y niños pequeños.
Moisés habló al pueblo—Por esto sabrán que es el SEÑOR quien me ha
enviando a hacer estas cosas; no son de mi propia iniciativa. Si estos
hombres muriesen como todos los hombres mueren, ya que ese es el
destino común de la humanidad, no sería el SEÑOR quien me ha enviado.
Pero si el SEÑOR hace algo inaudito, y causa que la tierra se abra y se los
trague con todo lo que les pertenece, y caigan vivos al abismo, ustedes
sabrán que estos hombres han ofendido al SEÑOR,
Tan pronto Moisés terminó de hablar, la tierra se abrió, y Koraj, Datán,
Abiram, y sus seguidores, con sus tiendas y todas sus posesiones, cayeron
adentro. La tierra se cerró sobre ellos y los rebeldes perecieron.
Eleazar, el Sumo Sacerdote, tomó los incensarios de los rebeldes e hizo
con ellos planchas para cubrir el altar, para demostrar al pueblo que
unicamente los descendientes de Aarón tenían el derecho de ofrecer
incienso a Dios.
2) (I Reyes 16:34). Siglo 9 A.E.C. Abiram, hijo de Jiel el betelita, y su
hermano Segub perdieron sus vidas, cuando Jiel reconstruyó Jericó,
durante el reinado de Acab, cumpliéndose así la maldición de Josué (Josué
6:26).

Abishag (àáéùâ Abishag Origen hebreo: Padre de error)


(I Reyes 1:3). Siglo 10 A.E.C. El rey David, en su vejez, sufría
constantemente de escalofríos. Sus sirvientes lo cubrieron con frazadas y
calentaron la habitación, pero el rey continuaba temblando de frío.
Los funcionarios de la corte le trajeron una bella joven virgen sunamita,
llamada Abishag, para que calentase la cama del rey y le sirviese de
enfermera.
Después de la muerte del rey David, Adonías, el medio hermano del rey
Salomón, pidió a la reina madre Batsheba que interceda por él ante Salomón,
para recibir permiso para casarse con Abishag.
Salomón consideró que el pedido de su hermano equivalía a clamar el trono.
Inmediatamente ordenó a Benaiah, comandante de su ejército, que mate a
Adonías.

Abishai (àáéùé Abishai Origen hebreo: Padre de regalo)


(I Samuel 26:6). Siglo 10 A.E.C. Abishai fue uno los tres principales
comandantes en el ejército de David. Su valor fue legendario. Se le atribuía
haber matado a trescientos enemigos. Sumamente leal a David, le salvó la
vida en una batalla contra los filisteos, al matar al gigante Yishbi-Benob.
Abishai fue uno de los tres hijos de Zeruiah, hermana de David, y, por lo
tanto, era sobrino del rey.
Sus hermanos fueron Joab―comandante del ejército del rey y el segundo
hombre más poderoso del país―y Asahel―quien tenía a su cargo el ejército
durante el cuarto mes de cada año, con veinticuatro mil hombres bajo su
mando.
Abishai fue miembro de la banda de David durante la época cuando este
estaba fuera de la ley y era perseguido por el rey Saúl. En una ocasión
Abishai estuvo con David al lado del inerme Saúl cuando el rey estaba
durmiendo. Abishai quiso matarlo pero David se lo impidió.
Abishai y su hermano Joab asesinaron a Abner, en venganza por la muerte de
su hermano Asahel, sin tomar en cuenta que Abner se había visto obligado a
matarlo en defensa propia. Abishai también tomó parte, bajo el comando de
Joab, en la guerra contra los amonitas que habían insultado y maltratado a los
embajadores del rey David.
Abishai acompañó a David cuando el rey huyó de la rebelión de Abshalom.
Shimei, hijo de Gera, pariente del rey Saúl, los encontró en el camino,
maldijo a David y le tiró piedras gritando— ¡Fuera de aquí, fuera de aquí,
criminal, villano! El SEÑOR te está haciendo pagar por todos tus crímenes
contra la familia de Saúl, cuyo trono usurpaste. El SEÑOR entregará el trono
a tu hijo Abshalom. Tus problemas se deben a que eres un criminal,
Abishai, que estaba parado al lado de su hermano Joab, presenció el
incidente y le dijo a David— ¿Porqué dejas que este perro muerto insulte a
mi señor el rey? Déjame que vaya y le corte la cabeza,
David le contestó— ¿Qué tiene esto que ver con ustedes, hijos de Zeruiah?
Él me está insultando unicamente porque el SEÑOR le ha dicho que insulte a
David. Y quien puede decir, ¿Porqué haces esto?—
El rey añadió— ¡Si mi propio hijo está tratando de matarme, cuanto más este
benjamita! Déjenlo que siga insultándome porque el SEÑOR le ha dicho que
lo haga. Tal vez el SEÑOR considere mi castigo y me recompense por los
insultos que Shimei me está diciendo hoy,
David y sus hombres continuaron en su camino, y Shimei los siguió por la
ladera de la colina, maldiciendo y tirando piedras.
Abishai comandó un tercio del ejército de David en la batalla en la cual
Abshalom fue derrotado. Luego de la muerte de Abshalom, Shimei,
acompañado por mil hombres de la tribu de Benjamín, vino apresurado al
encuentro de David, quien se hallaba al otro lado del río Jordán. Los
benjamitas cruzaron el río, y Shimei, al llegar frente al rey, se postró en el
suelo y suplicó que lo perdonase.
Abishai dijo—Deberíamos matar a Shimei por insultar al ungido del
SEÑOR,
David le contestó— ¿Qué tiene esto que ver con ustedes hijos de Zeruiah que
hoy día se me oponen? Ni un solo israelita morirá hoy. ¿Acaso no sé que hoy
nuevamente soy rey sobre Israel?—
Dirigiéndose a Shimei le dijo—No morirás,
Abishai ayudó a su hermano Joab a debelar la rebelión de Sheba, hijo de
Bijri. En otra campaña derrotó a los edomitas, instaló guarniciones en Edom,
y forzó a los habitantes a subyugarse al rey David.

Abishalom (àáéùìåí Abishalom Origen hebreo: Padre de la paz)


(I Reyes 15:2). Siglo 10 A.E.C. Abishalom, el padre de Majáh, la esposa
favorita del rey Rejaboam, fue abuelo del rey Abiyam—también llamado
Abiah—y del rey Asa.
Es probable que Abishalom y Abshalom, el hijo rebelde del rey David,
fueran la misma persona. Esta teoría está basada en el hecho que la hija de
Abishalom, Majáh, tenía el mismo nombre que la madre de Abshalom (I
Crónicas 3:2).
El Primer Libro de Reyes (I Reyes 15:8) menciona que el rey Asa era hijo
del rey Abiyam, pero algunos historiadores—basados en que Abishalom es
mencionado como el abuelo de ambos reyes, y Majáh como la madre de los
dos—sostienen que los dos reyes eran hermanos.

Nota: El Segundo Libro de Crónicas (II Crónicas 13:2) da nombres distintos


a la madre del rey Abiyam y a su abuelo. En esa versión se llamaron,
respectivamente, Micah y Uriel.

Abishua (àáéùåò Abishua Origen hebreo: Padre de la abundancia)


(Ezra 7:5). Siglo 12 A.E.C. Abishua, hijo de Pinjas, nieto de Eleazar, y
bisnieto de Aarón, fue un antepasado de Ezra. Su hijo se llamaba Buki.
(I Crónicas 8:4). Siglo 16 A.E.C. Abishua era hijo de Bela y nieto de
Benjamín.

Abishur (àáéùåø Abishur Origen hebreo: Padre de protección)


(I Crónicas 2:28). Fecha no especificada. Abishur, fue hijo de Shamai y
hermano de Nadab. Estaba casado con Abijail, con quien tuvo dos hijos:
Ajbán y Molid.

Abital (àáéèì Abital Origen hebreo: Padre del rocío)


(II Samuel 3:4). Siglo 10 A.E.C. Abital, una de las esposas del rey David, fue
la madre de Shefatya, uno de los seis hijos de David que nacieron en Hebrón.

Abitub (àáéèåá Abitub Origen hebreo: Padre de la bondad)


(I Crónicas 8:11). Fecha no especificada. Abitub, de la tribu de Benjamín,
fue hijo de Shajarayim y de su esposa Jushim. Su hermano se llamaba Elpal.

Abiyam (àáéí Abiyam Origen hebreo: Padre del mar)


(I Reyes 14:31). Siglo 10 A.E.C. Abiyam—también llamado Abiah, (I
Crónicas 3:10)—segundo rey de Yehudah luego de la partición de la
Monarquía Unida, fue hijo y sucesor del rey Rejaboam, y nieto de Abshalom,
por el lado de su madre Majáh.
Durante su corto reinado de tres años, Abiyam estuvo constantemente en
guerra con el rey Jeroboam de Israel, guerra durante la cual logró expandir el
territorio de Yehudah al conquistar varias ciudades, incluyendo Bet-El.
El profeta Iddó escribió la biografía del rey Abiyam, la cual,
lamentablemente, no ha sobrevivido hasta nuestros días.
La Biblia menciona que Abiyam se casó con catorce mujeres y que tuvo
treinta y ocho hijos. Al morir fue enterrado en las tumbas reales en la ciudad
de David. Asa lo sucedió en el trono.

Nota: A pesar de que la Biblia menciona (I Reyes 15:8) que el rey Asa fue
hijo del rey Abiyam, algunos eruditos—basados en la mención de Abishalom
como abuelo de ambos reyes, y de Majáh como madre de los dos, consideran
que Abiah y Asa fueron hermanos.

Abner (àáéðø / àáðø Abiner o Abner Origen hebreo: Padre de la luz)


(I Samuel 14:50). Siglo 11 A.E.C. Abner, hijo de Ner, era el comandante del
ejército de su primo, el rey Saúl, y ocupaba el sitio de honor al lado de Saúl,
en el palacio real. Durante el corto reinado de Ish-Boshet, hijo de Saúl,
Abner fue quien realmente detentaba el poder.
Abner fue quien presentó a David a Saúl, después de que David mató a
Goliat, sin imaginar que en el futuro sería su rival por el poder.
Cuando David fue forzado a vivir en la ilegalidad, en el desierto, Abner tomó
parte, al lado de Saúl, en la persecución. Su negligencia en cuidar a su
soberano ocasionó que David se burlase sarcásticamente de él.
Después de la batalla de Gilboa contra los filisteos, donde Saúl y tres de sus
hijos perdieron la vida, Abner instaló a Ish-Boshet, el único hijo
sobreviviente de Saúl, en el trono de Israel, con su capital en Mahanaim, en
la ribera oriental del río Jordán.
La tribu de Yehudah no reconoció a Ish-Boshet como rey, y eligió a David
rey en Hebrón, lo cual ocasionó una guerra civil. Las tropas de Abner y las
de David, comandadas por Joab, se encontraron al lado del estanque de
Gibón. Abner sugirió que doce hombres por cada lado deberían luchar hasta
morir.
Luego de que los veinticuatro hombres se mataron los unos a los otros, se
libró una batalla entre los dos ejércitos. Abner fue derrotado y huyó,
perseguido por Asahel, el hermano de Joab.
Abner le pidió que dejase de perseguirlo, diciéndole que no tendría cara para
enfrentar a Joab si se veía forzado a matar a Asahel. Asahel se negó a parar,
y Abner lo mató con un golpe de su lanza hacia atrás.
Joab y su hermano Abishai continuaron la persecución de Abner, quien,
acompañado por sus soldados sobrevivientes, se refugió en la cumbre de una
colina. Desde allí, Abner le pidió a Joab cesar el derramamiento de sangre.
Joab aceptó poner fin a la lucha, y permitió a Abner y a su ejército retirarse
al otro lado del río Jordán.
Ish-Boshet, sin prever las consecuencias de su acto, cometió el fatal error de
acusar a Abner de hacer el amor a Rizpah, una de las ex-concubinas del rey
Saúl. (Tener relaciones con una concubina o ex-concubina de un rey era
considerado en el antiguo Israel como un intento de usurpar el trono, tal
como sucedió durante la rebelión de Abshalom, cuando el príncipe,
aconsejado por Ajítofel, tuvo relaciones sexuales con la concubinas que
David había dejado a cargo del palacio, para demostrar al pueblo, sin lugar a
dudas, quien era el nuevo soberano).
Abner reaccionó con furia a la acusación, y le dijo a Ish-Boshet— ¿Acaso
soy una cabeza de perro de Yehudah? Durante años he servido con lealtad a
tu padre Saúl, a su familia y a sus amigos, y nunca te he traicionado
entregándote a las manos de David. Pero hoy tú me reprochas acerca de una
mujer. ¡Qué Dios me castigue si no hago para David lo que el SEÑOR le
juró cuando transfirió la monarquía de la dinastía de Saúl a David, y
estableció el trono de David sobre Israel y Yehudah, desde Dan hasta
Bersheba!—
Ish-Boshet quedó callado y no contestó por el miedo que le tenía a Abner.
Abner contactó a David y le ofreció hablar con los jefes de las tribus para
persuadirlos a que lo reconozcan como rey.
David le contestó que estaba dispuesto a recibir la visita de Abner, con la
condición de que le trajese a Mijal, la hija de Saúl, que había sido su primera
esposa. Abner, sin compasión, la sacó a la fuerza del hogar de su esposo
Paltiel, quien, llorando, caminó tras ellos, hasta que Abner le ordenó que los
deje de seguir y regrese a su casa.
Abner cumplió su promesa y habló a favor de David con los ancianos de
Israel y con la tribu de Benjamín, a la cual Saúl había pertenecido. Luego,
acompañado por veinte guardaespaldas, fue a Hebrón. David lo recibió con
suma amabilidad y demostraciones de afecto, y celebró un banquete en su
honor. Los dos hombres llegaron a un acuerdo por el cual Abner se
comprometió a conseguir que toda la nación apoyase a David. David le dio a
Abner un salvoconducto y se despidió de él.
Joab, que había estado ausente, luchando en una batalla, regresó a Hebrón y
escuchó que Abner había estado en la ciudad y conferenciado con el rey. De
inmediato, Joab fue a hablar con David y le advirtió que Abner había venido
a espiar. Luego, sin que David se enterase, Joab logró con algún pretexto que
Abner regresase a Hebrón, y, mientras hablaba con él en privado, le hundió
un cuchillo en el vientre, vengando así la muerte de su hermano Asahel.
David, aparentemente horrorizado por este traicionero crimen, enterró a
Abner en Hebrón con todos los honores que el comandante del ejército de
Saúl merecía. El rey caminó tras el ataúd, dio un discurso elogiando al
difunto, y ayunó todo el día para demostrar que él no era responsable por el
asesinato de Abner.
El pueblo comentó con aprobación el comportamiento de David, y nadie lo
culpó por la muerte de Abner. David maldijo públicamente a Joab y a su
familia por su acto sangriento, pero no lo castigó.
Poco tiempo después Ish-Boshet fue asesinado por dos de sus capitanes. Los
asesinos―a los cuales David condenó a muerte―trajeron la cabeza, que fue
sepultada en la tumba de Abner. Los ancianos de Israel vinieron a Hebrón y
ungieron a David rey de todas las tribus unidas.
Años después, David puso a Yasiel, el hijo de Abner, a cargo de la tribu de
Benjamín.
En su lecho de muerte, mientras agonizaba, David pidió a su hijo Salomón
que hiciera matar a Joab por el asesinato de Abner y por sus otros crímenes.

Abraham (àáøäí Abraham Origen hebreo: Padre de multitudes)


(Génesis 17:5). Siglo 19 A.E.C. Abraham—llamado originalmente Abram,
hasta que Dios le cambió su nombre cuando tenía noventa y nueve años de
edad—es el primer personaje bíblico cuyos datos biográficos permiten
ubicarlo, aunque en forma limitada, en una época histórica. Abraham fue el
primer patriarca, el antepasado tradicional de los hebreos, árabes y otras
naciones. Su historia está relatada en los capítulos 11 al 15 del libro de
Génesis.
Abraham fue un hombre de muchas facetas. Llegó a Canaán como
inmigrante, pero cuando murió dejó grandes riquezas. Fue respetado y
honrado por reyes, quienes lo trataron de igual a igual.
Amaba a su esposa y generalmente accedía a hacer todo lo que ella le decía,
pero también fue un guerrero valeroso, cuando la ocasión lo exigía, como lo
probó cuando persiguió y derrotó a la coalición de cuatro reyes que habían
capturado a su sobrino Lot.
Su fe en Dios le hizo aceptar, en silencio y sin protestas, el comando divino
de sacrificar a Isaac, su hijo amado, pero no fue obstáculo para que discutiese
y regatease con Dios por la vida de los habitantes de Sodoma, a pesar de que
estos le eran completamente desconocidos.
Abraham nació en Ur de los Caldeos, una ciudad de Sumeria en el valle del
Eufrates, cerca al Golfo Pérsico, en una región que hoy pertenece a Irak. Fue
la décima generación desde Noé, a través de la descendencia de Shem. Su
padre se llamaba Teraj, y sus hermanos fueron Najor y Harán.
Abraham, cuando aún residía en Ur, se casó con Sarai—cuyo nombre, años
después, Dios cambió a Sarah—. Su hermano Najor se casó con su sobrina
Milcah, hija de Harán.
Cuando su hijo Harán murió, Teraj viajó con Abraham, Sarai y su nieto Lot,
hijo de Harán, a la ciudad de Harán, que estaba situada entre los ríos Tigris y
Eufrates, en el norte de Aram, hoy territorio turco cercano a la frontera con
Siria.
A la edad de setenta y cinco años Abram recibió un mensaje divino
ordenándole que abandone la ciudad, con la promesa de que sus
descendientes serían una nación. De inmediato, acompañado de su esposa y
de su sobrino Lot, Abraham viajó a la tierra de Canaán, que Dios prometió
sería de él y de sus descendientes.
Abraham llegó a la ciudad cananita Shejem—hoy llamada Nablus—donde
construyó un altar al SEÑOR. Allí Dios le repitió su promesa de dar el país a
sus descendientes.
Abraham continuó de Shejem a Bet-El, donde armó su carpa cerca a la
ciudad y construyó un altar. Luego de una corta estadía continuó hacia el
Negev en el sur, y luego, forzado por la hambruna que reinaba en la zona,
continuó hacia Egipto.
En el camino a Egipto, Abraham, temeroso de que los egipcios lo matasen
para apoderarse de su bella esposa, acordó con Sarai que la presentaría como
su hermana, y no como su mujer.
Los egipcios que la vieron admiraron su belleza y cantaron sus alabanzas al
Faraón. Este la hizo traer a su palacio, compensando a su —hermano— con
generosos regalos de ovejas, bueyes, asnos, camellos y esclavos.
El Faraón descubrió que había sido engañado cuando Dios lo castigó a él y a
toda su familia con plagas y enfermedades por haber traído a la esposa de
Abraham a su harén. El Faraón ordenó que trajesen a Abraham a su
presencia, le devolvió Sarai, y expulsó a la pareja de Egipto.
Abraham―ahora un hombre próspero, rico en ganado, plata y oro―regresó
a Canaán con su esposa y su sobrino Lot, y se estableció cerca de Bet-El.
Lot, quien también se había enriquecido y era dueño de rebaños y carpas,
continuó viviendo con su tío Abraham. Esta proximidad causó problemas
entre sus respectivos pastores, quienes empezaron a disputarse las limitadas
áreas de pastoreo que había para los animales de sus respectivos amos.
Abraham, buscando una solución para el problema, le propuso a Lot que se
separasen amigablemente, y que el sobrino escoja donde vivir. Lot escogió el
valle del Jordán, entre las ciudades de Sodoma y Gomorra, donde había agua
en abundancia. Abraham, por su lado, fue a vivir a la planicie de Mamre,
cerca a la ciudad de Hebrón, y allí construyó un altar a Dios, quien
nuevamente le prometió otorgar toda la tierra que Abraham veía, a él y a sus
descendientes.
En esa época Quedorlaomer, rey de Eilam, tenía varios vasallos. Bera, el rey
de Sodoma, era uno de ellos. Luego de servir a Quedorlaomer durante doce
años, Bera, y otros cuatro reyes—Shinab, rey de Adma; Shemeber, rey de
Zeboim; Birsha, rey de Gomorra; y el rey de Bela—se rebelaron y formaron
una alianza.
Quedorlaomer y sus aliados—el rey Amrafel de Shinar, el rey Arioj de
Elasar, y el rey Tidal—lucharon contra los rebeldes en el valle de Siddim, en
la región del Mar Muerto, y los derrotaron.
Bera y Birsha huyeron de la batalla y cayeron en los pozos de brea que había
en el valle. Shinab y los otros dos reyes consiguieron escapar a las montañas.
Los vencedores tomaron un número de prisioneros, incluyendo a Lot, y se
encaminaron de regreso a sus países, llevando con ellos todos los bienes de
Sodoma y Gomorra que pudieron cargar. Uno de los cautivos consiguió
escapar, y buscó a Abraham para informarle que su sobrino Lot había sido
capturado y estaba siendo transportado a un país lejano. Abraham armó a
trescientos dieciocho de sus sirvientes, y, con sus aliados Aner, Eshcol y
Mamre, persiguió a los cuatro reyes, hasta que les dio alcance cerca de la
ciudad de Dan. Allí dividió a sus hombres en grupos, espero a que caiga la
noche para atacar a los enemigos, y los derrotó, persiguiéndolos hasta
Hobah, cerca de Damasco. Abraham consiguió recuperar el botín, liberó Lot,
a las mujeres cautivas, y a los otros prisioneros, a los cuales trajo de vuelta a
Sodoma, junto con sus posesiones.
El rey de Sodoma salió de la ciudad para darle la bienvenida, acompañado
por Malqui-Zedek, rey de Salem y sacerdote de Dios. Malqui-Zedek trajo
pan y vino, y bendijo a Abraham, quien le dio diez por ciento del botín que
había recuperado. El rey de Sodoma le dijo a Abraham que podía quedarse
con todo el botín, pero Abraham no aceptó, diciendo que no quería darle un
pretexto para decir que lo había enriquecido. Abraham aceptó recibir
solamente lo que sus hombres habían gastado, pero le dijo al rey de Sodoma
que donaba su parte a sus aliados.
Dios nuevamente se le apareció a Abraham, quien le mencionó que no tenía
hijos, y que su sirviente Eliezer de Damasco era su único heredero. Dios le
aseguró que sus descendientes serían tan numerosos como las estrellas en el
cielo, que serían extranjeros en otro país, que sufrirían durante cuatrocientos
años, pero que luego saldrían de allí con grandes riquezas.
La esposa de Abraham, Sarai, quien, hasta ese momento, no tenía hijos,
decidió entregar su sierva, una muchacha egipcia llamada Hagar, a Abraham,
como concubina, para así poder ella, por intermedio de Hagar, tener un hijo
de Abraham. (De acuerdo a las costumbres de la época los hijos de las
siervas eran considerados hijos de la esposa legítima)
El plan de Sarai dio un resultado distinto de lo que ella había esperado.
Hagar quedó encinta, pero esto la hizo sentirse tan orgullosa que se olvidó de
que era una esclava, y empezó a tratar a su ama Sarai con insolencia y falta
de respeto. Sarai se quejó a Abraham del comportamiento de Hagar. Él le
contestó que, ya que Hagar era su sierva, Sarai podía hacer lo que quería con
la muchacha.
Sarai trató a Hagar con tanta crueldad que la joven huyó al desierto. Allí, en
un oasis, encontró un ángel que le dijo que regrese a Sarai, y que tendría un
hijo al cual llamaría Ismael, cuyos descendientes serían sin número. Hagar
regresó y, meses después, dio a luz a Ismael. Abraham en ese momento tenía
ochenta y seis años.
Trece años después, cuando Abraham tenía noventa y nueve años, Dios
nuevamente se le apareció, y le dijo que su nombre ya no sería Abram sino
Abraham, porque sería el padre de numerosas naciones.
Dios hizo un pacto con Abraham, y le prometió que él y sus descendientes
poserían la tierra de Canaán. Abraham, por su parte, como signo del pacto, se
debería circuncidar, y que cada bebe masculino que naciera en su casa, o
fuera adquirido de algún extraño, debería ser circuncidado a los ocho días de
nacido.
Dios añadió que Sarai, desde ese momento, se llamaría Sarah, y tendría un
hijo. Abraham se inclinó ante Dios, pero en sus adentros se reía pensando—
¿Un hombre de cien años como yo acaso puede tener un hijo? ¿Acaso Sarah,
a los noventa años, puede dar a luz un bebe?—
—SEÑOR, ya tengo un hijo, Ismael—le dijo Abraham a Dios.
—También Ismael será bendito. Será el padre de doce príncipes y el
antepasado de una gran nación, pero mi pacto eterno lo haré con Isaac, el
futuro hijo de Sarah—le contestó Dios.
Ese mismo día, Abraham circuncidó a su hijo Ismael y a todos los otros
hombres que vivían con él, incluyendo a los siervos.
En un día de mucho calor, Abraham estaba sentado en la entrada de su carpa,
cuando vio que tres hombres se acercaban. Corrió hacia ellos y les ofreció
comida y agua para que bebiesen y refrescasen los pies.
Los hombres aceptaron su ofrecimiento, y Abraham corrió de regreso a la
carpa y le pidió a Sarah que de inmediato prepare pasteles. Luego, corrió
adonde estaba el ganado, escogió un ternero tierno y gordo, y le ordenó a un
sirviente que lo cocine. Cuando la comida estuvo lista tomó la carne del
ternero, mantequilla y leche, y se los sirvió a los forasteros.
Luego de comer, los hombres le preguntaron a Abraham por Sarah, y él
contestó que ella estaba adentro de la carpa. Uno de los hombres dijo—
Cuando yo regrese el año entrante, tu esposa Sarah tendrá un hijo,
Sarah, que estaba escuchando tras la puerta de la carpa, se rió de la absurda
idea de que una pareja anciana, como ella y Abraham, pudieran tener un hijo
Dios le dijo a Abraham— ¿Porqué se ríe Sarah pensando que es muy vieja
para tener un hijo? ¿Acaso hay algo que sea imposible para mí? El año
entrante, en esta misma época, regresaré y Sarah tendrá un hijo, Sarah,
temerosa, negó que se hubiera reído.
Los hombres se levantaron y se dirigieron, acompañado por Abraham, a un
sitio desde donde se veía Sodoma en la lejanía. Dos de los hombres
continuaron hacia Sodoma.
Dios le dijo a Abraham que los pecados de Sodoma y Gomorra eran
demasiado grandes para ser perdonados. Abraham discutió con Dios tratando
de convencerlo de que no destruyese la ciudad, aún si solo se encontrasen en
ella poca gente inocente. Dios le prometió a Abraham que no destruiría
Sodoma si en esa ciudad se encontrasen diez personas inocentes.
No fue encontrado un solo inocente en Sodoma, y, por lo tanto, la ciudad fue
completamente destruida. Unicamente Lot, el sobrino de Abraham, su esposa
y sus dos hijas lograron escapar de la hecatombe que asoló la ciudad.
Abraham se mudó de la región de Hebrón al Negev, entre Kadesh y Shur,
cerca a Gerar, una ciudad filistea situada al sur de Gaza, fuera de las
fronteras de la Tierra Prometida.
Abraham recordó que, años antes, cuando fue a Egipto, había estado en
peligro de ser asesinado debido a la belleza de Sarah. Por lo tanto, cuando
estuvo frente a Abimelej, el rey de Gerar, recurrió al mismo engaño y
presentó a Sarah como su hermana. Abimelej, impresionado por la belleza de
la mujer, ordenó que llevasen a Sarah a su harem.
Dios castigó a Abimelej cerrando los úteros de todas sus mujeres, y se
apareció al rey en un sueño, advirtiéndole que no toque a Sarah. Abimelej de
inmediato envió a Sarah de regreso a Abraham; le dio regalos de ovejas,
bueyes y sirvientes, y le autorizó a que se establezca en cualquier parte de su
reino. Abraham, en gratitud, rezó a Dios en favor de Abimelej. Dios curó a
las mujeres, y la esposa de Abimelej tuvo hijos.
Sarah cayó encinta y dio a luz un hijo, a quien Abraham dio el nombre de
Isaac. El bebe fue circuncidado ocho días después. Abraham, en ese
momento, tenía cien años.
Transcurrió el tiempo e Isaac creció. Un día Sarah vio a Ismael, el hijo de
Hagar, que se estaba burlando. Fue a quejarse a Abraham y le exigió que se
libre de la esclava y de su hijo, y que quedase muy en claro que solo Isaac
sería su heredero. Abraham, que amaba a su hijo Ismael, no quiso acceder a
la demanda de Sarah, hasta que Dios le dijo que hiciese lo que su esposa le
pedía, asegurándole que los descendientes que tendría, a través de Ismael,
también serían una gran nación.
Abraham se levantó muy temprano en la mañana siguiente, le dio a Hagar
panes y agua, y la despidió a ella y al muchacho. Hagar e Ismael lograron
sobrevivir a duras penas la terrible experiencia de deambular por el desierto
y casi morir de sed. Ismael adquirió destreza como arquero y se casó con una
muchacha egipcia.
Algún tiempo más tarde, los sirvientes de Abimelej, rey de Gerar, se
apoderaron por la fuerza de uno de los pozos de agua de Abraham. Abraham
se quejó a Abimelej, que había venido acompañado por Ficol, el comandante
de su ejército.
Abimelej negó tener conocimiento del incidente, y Abraham le entregó siete
corderos como prueba de que él, Abraham, había excavado el pozo. Los dos
hombres juraron un pacto de amistad, y Abraham nombró al sitio Bersheba,
El pozo del juramento.
Dios decidió someter a Abraham a una prueba, y le ordenó que lleve a Isaac
a la tierra de Moriah, y que allí, en la cumbre de un cerro, lo sacrifique.
Abraham aceptó la orden de Dios sin discutir, y salió, montado en su asno,
llevando con él a su hijo Isaac, a dos jóvenes sirvientes, y leña para la
hoguera del sacrificio.
Después de viajar durante tres días llegaron a Moriah. Abraham les dijo a sus
sirvientes que esperasen allí con el asno. Le dio la leña a Isaac, y él cargó el
cuchillo y los carbones encendidos para prender el fuego del sacrificio.
Mientras caminaban, Isaac le preguntó a su padre—Aquí están el fuego y la
leña, pero ¿donde está la oveja para el sacrificio?—
Abraham respondió—Dios suministrará la oveja para el sacrificio, hijo mío,
Ambos continuaron caminando en silencio.
Cuando llegaron al sitio que Dios había indicado, Abraham construyó un
altar, y, con todo cuidado, colocó allí la leña. Luego amarró a Isaac y lo puso
encima del altar. Alzó el cuchillo para matar al muchacho, cuando, de
repente, un ángel lo llamó desde el cielo—Abraham, Abraham,
—Heme aquí—contestó Abraham.
—No levantes tu mano contra el muchacho ni le hagas nada. Ahora sé que
temes a Dios porque no le rehusaste tu hijo, tu único hijo—le dijo el ángel.
Abraham miró a su alrededor y vio un carnero cuyos cuernos estaban
enganchados en un matorral. Fue hacia el animal, lo tomó y lo sacrificó sobre
el altar en vez de su hijo.
El ángel le habló a Abraham por segunda vez—Por mi mismo he jurado, dice
el SEÑOR, otorgarte mi bendición, ya que tu has hecho esto y no me has
rehusado tu hijo, tu único hijo. Tus descendientes serán tan numerosos como
las estrellas en el firmamento y la arena que está en la orilla del mar. Tus
descendientes poserán las puertas de sus enemigos, y todas las naciones del
mundo serán benditas por tus descendientes, porque tú has obedecido mi
orden,
Abraham e Isaac regresaron al lugar donde habían dejado a los sirvientes, y
retornaron a Bersheba.
Sarah murió en Hebrón a la edad de ciento veintisiete años. Abraham le
compró a Efrón el hitita la cueva de Majpeláh, en las afueras de Hebrón, por
cuatrocientos monedas de plata. Allí enterró a Sarah.
Isaac tenía cuarenta años y seguía soltero, Abraham, ya anciano, consideró
que había llegado el momento de conseguirle novia. Como no quería que su
hijo se case con alguna mujer cananita, le pidió a Eliezer, su fiel mayordomo,
que jurase solemnemente que no conseguiría una mujer cananita para Isaac,
y lo envió a Harán, donde vivían sus parientes, con instrucciones de traer de
allí una novia para su hijo.
El mayordomo regresó con Rebeca, hija de Betuel y nieta de Najor, el
hermano de Abraham. Isaac se casó con ella, y Rebeca fue un gran consuelo
para él después de la muerte de su madre.
Abraham, después de enviudar, se casó con una mujer llamada Keturah. Con
ella tuvo seis hijos: Zimrán, Yakshán, Medán, Midián, Yishbak, y Shuaj;
pero Isaac continuó siendo el único heredero legal.
Abraham murió a la edad de ciento setenta y cinco años. Sus hijos Isaac e
Ismael lo enterraron en la cueva de Majpeláh, en Hebrón, al lado de Sarah.

Abram (àáøí Abram Origen hebreo: Padre eminente)


(Génesis 11:26). Siglo 19 A.E.C. Abram era el nombre original del primer
patriarca hasta que Dios lo cambió a Abraham. El nombre Abram aparece en
Génesis, del capítulo 11:26 al capítulo 17:5, y luego unicamente en otros dos
lugares en el resto de la Biblia: Nehemías 9:7 y I Crónicas 1:27. (Ver
Abraham).

Abshalom (àáùìåí Abshalom Origen hebreo: Padre de paz)


(II Samuel 3:3). Siglo 10 A.E.C. Abshalom, el tercer hijo del rey David,
nació en Hebrón. Fue el único hijo de David que tenía sangre real: su madre
fue Majáh, hija de Talmai, rey de Geshur, un reino situado al noreste del Mar
de Galilea. El Primer Libro de Reyes lo llama Abishalom (I Reyes 15:2).
Tamar, la hermana de Abshalom, fue violada por su medio hermano Amnón,
el hijo primogénito de David, quien luego la echó de su habitación sin
contemplaciones. Ella se echó tierra sobre la cabeza, rasgó la lujosa túnica
que llevaba, y salió gritando y sollozando. Abshalom la encontró y le
preguntó— ¿Fue tu hermano Amnón quien te hizo esto? Por el momento
hermana, quedémonos en silencio. Es tu hermano. No pienses al respecto,
Abshalom le dio refugio a Tamar en su casa. Cuando el rey David escuchó lo
que había pasado se disgustó mucho pero no se lo reprochó a Amnón.
Abshalom, por su lado, tampoco le mencionó el asunto a Amnón, pero lo
odió en silencio, y esperó pacientemente la oportunidad de vengar la afrenta
cometida contra su hermana.
Dos años más tarde, Abshalom vio llegada su oportunidad. Invitó a su padre,
el rey David, a la celebración de esquilar ovejas. El rey no aceptó la
invitación, pero, cuando Abshalom insistió, permitió que Amnón y sus otros
hijos atiendan la fiesta. Durante el banquete, Abshalom hizo que sus
sirvientes matasen a Amnón por haber violado a su hermana.
El primer informe que el rey recibió decía que Abshalom había matado a
todos sus hermanos, pero luego fue informado por su sobrino Yonadab que
solamente Amnón había muerto. Abshalom huyó a Geshur para refugiarse
con sus parientes maternos.
Pasaron tres años. Joab, el comandante del ejército de David, consideró que
ya era tiempo de que Abshalom regresase a Jerusalén. Sabiendo que David
no lo permitiría, Joab instruyó a una mujer de Tecoah para que le contase a
David una historia que, en todos sus puntos esenciales, era similar a la de
Abshalom, sugiriendo la necesidad del perdón. El rey David, aunque se dio
cuenta que el relato de la mujer era una patraña, envió a Joab a Geshur con la
misión de traer de regreso a Abshalom. Abshalom retornó a su casa en
Jerusalén, pero no le fue permitido ver al rey.
Dos años después, Abshalom decidió que había llegado la hora de que su
padre lo recibiera. Conociendo la íntima amistad que existía entre Joab y
David, quiso que Joab intercediese por él ante el rey. Abshalom hizo llamar a
Joab, pero éste se negó a venir. Abshalom lo hizo llamar por segunda vez,
con el mismo resultado negativo. Abshalom entonces optó por ordenar a sus
sirvientes que prendiesen fuego a los campos de Joab.
Esa drástica acción produjo el resultado esperado. Joab de inmediato acudió
a la casa de Abshalom y exigió del príncipe una explicación de porqué había
dado ordenes de quemar sus campos.
—Yo te hice llamar para que vayas al rey y le hables en mi favor. ¿Para qué
regresé de Geshur? Hubiese sido mejor si me quedaba allí. Déjame que me
presente al rey, y si soy culpable de algo que me condene a muerte,— le
contestó Abshalom.
Joab fue al palacio de David y lo convenció a que reciba a su hijo. Abshalom
vino al palacio, fue llevado a presencia del rey y se postró ante él. David, al
ver a su hijo, lo recibió con mucho cariño y lo besó.
Abshalom, después de la muerte de Amnón, el hijo primogénito de David, y
la muerte, probablemente a temprana edad—la Biblia no lo vuelve a
mencionar—de Quilab, el segundo hijo de David, era el mayor de los hijos
sobrevivientes del rey, y como tal el obvio heredero al trono. Abshalom no
quiso esperar la muerte de David para asumir el trono, y empezó a conspirar
para deponer a su padre y proclamarse rey de Israel. Es posible que
Abshalom temiera que David, bajo la influencia de Batsheba, su esposa
favorita, nombrase a Salomón, el hijo de ella, como su sucesor, como
efectivamente sucedió años más tarde.
Abshalom, aunque era terco y voluntarioso, preparó el terreno para su
rebelión con cuidado y paciencia. Su primer paso fue ganar el amor del
pueblo. Solía pararse en las puertas de la ciudad, saludaba a los ciudadanos
que venían con quejas en busca de justicia, y los escuchaba con intensa
atención. Se volvió la persona más popular y admirada del reino, famoso por
su belleza y por su largo cabello que se lo cortaba una sola vez al año.
Abshalom, cuando juzgó que había llegado el momento oportuno, fue a
Hebrón con doscientos hombres, y se proclamó rey. Ajítofel, el consejero
más respetado del rey David, se unió a la rebelión.
David, tan pronto escuchó que Abshalom se había rebelado, abandonó
Jerusalén y se encaminó con su cuerpo de guardaespaldas, compuesto de
mercenarios extranjeros, incluyendo seiscientos filisteos de Gat, al otro lado
del Río Jordán. El rey dejó en Jerusalén a diez de sus concubinas para que
cuiden el palacio.
David le dijo a Itai, el gatita, uno de los comandantes de su ejército, que no
tenía obligación de huir con él, ya que era extranjero, y podía permanecer en
Jerusalén con el nuevo rey. Itai rehusó abandonar a David, diciendo que,
vivo o muerto, su lugar era con su rey, y lo acompañó en su huida.
La gente a la vera del camino lloraba viendo pasar a las tropas de David,
seguidas por los sacerdotes Zadok y Abiatar, acompañados por levitas
cargando el Arca de Dios.
El rey le dijo a Zadok—Retorna a la ciudad con el Arca de Dios. Si el
SEÑOR favorece mi causa, Él me traerá de vuelta, y me hará ver el Arca,
pero si Él dice que ya no me quiere, estoy listo para que Él haga conmigo lo
que dese,
Zadok y su hijo Ajímatz, y Abiatar y su hijo Jonatán, retornaron a Jerusalén.
David y la gente que lo acompañaba continuaron su camino descalzos,
subiendo por la ladera del Monte de los Olivos, llorando y con la cabeza
cubierta.
David escuchó que su sabio consejero Ajítofel se había unido a la rebelión, y
rezó—Te ruego, Dios mío, que frustres el consejo de Ajítofel,
Jushai, consejero y amigo leal del rey David, quiso unirse a David en su
huida de Jerusalén. David no se lo permitió, diciendo que Jushai sólo sería
una carga para el ejército, pero, por el contrario, podría ser muy útil para su
causa si se presentaba ante Abshalom, pretendiendo que había transferido su
lealtad a los rebeldes, e hiciese lo máximo posible para neutralizar el consejo
de Ajítofel. Todo lo que Jushai escuchase en el campo de Abshalom, lo
debería reportar a David, enviando la información con dos mensajeros,
Ajímatz, el hijo del sacerdote Zadok, y Jonatán, el hijo del sacerdote Abiatar.
Abshalom entró a Jerusalén con su ejército y tomó posesión del palacio real.
Jushai le salió al encuentro y lo saludó diciendo— ¡Viva el rey! ¡Viva el rey!

— ¿Es esta tu lealtad a tu amigo? ¿Porqué no te has ido con él?—le preguntó
Abshalom.
—Yo estoy de parte de quien el SEÑOR y el pueblo han elegido, y me quedo
con él. Además, ¿a quien voy a servir si no es al hijo de David? Lo que fue
mi servicio a tu padre, lo será para ti—contestó Jushai.
Abshalom solicitó a Ajítofel su consejo sobre lo que debería hacer. Ajítofel
le dijo que, para demostrar claramente a los habitantes de Jerusalén que él
era el nuevo soberano, debía tener relaciones sexuales con las concubinas
que David había dejado en el palacio. Abshalom siguió su consejo.
Ajítofel le pidió a Abshalom que le permita escoger doce mil hombres para
salir esa misma noche con el ejército en persecución de David. —Caeré
sobre él cuando esté cansado y abatido; causaré pánico, y, cuando todas sus
tropas huyan, y el rey se quede solo lo mataré. Y traeré a su gente conmigo,
ya que una vez que todos regresen, excepto el hombre que tu buscas, la
nación estará en paz—agregó Ajítofel.
El plan le pareció bueno a Abshalom, pero, antes de ponerlo en práctica,
quiso escuchar lo que Jushai opinaba al respecto. Hizo llamar a Jushai y le
dijo lo que Ajítofel había aconsejado.
—Debo decir que esta vez el consejo de Ajítofel no es bueno—contestó
Jushai. —Tú bien sabes que tu padre y sus hombres son luchadores valientes,
y hoy están tan desesperados como una osa a la que le hayan robado sus
crías. Tu padre es un soldado de mucha experiencia, y no pasará la noche con
sus tropas. Lo más probable es que en este momento esté escondido en algún
foso o en algún otro lugar. Si alguno de los nuestros cae en el primer ataque,
quien escuche de eso dirá ‘A las tropas de Abshalom les ha ocurrido un
desastre’; y aún si fuese un hombre valiente con corazón de león temblará,
porque todo Israel sabe que tu padre y sus soldados son guerreros valientes.
Lo que yo te aconsejo es que convoques a todo Israel desde Dan hasta
Bersheba—una nación tan numerosa como las arenas del mar—para que se
te unan y marchen tras de ti a la batalla. Cuando alcancemos a David, en el
sitio que esté, caeremos sobre él como el rocío cae sobre la tierra, y ninguno
de ellos sobrevivirá, ni el rey ni sus hombres. Y si se refugia en una ciudad,
todo Israel traerá sogas y arrastrará las rocas hasta el río hasta que no quede
un solo guijarro de la ciudad,
Abshalom y sus consejeros decidieron que el plan de Jushai era mejor que el
de Ajítofel.
Jushai se reunió secretamente con los sacerdotes Zadok y Abiatar, y les dijo
que Abshalom había aceptado el plan que él había sugerido. Les pidió enviar
de inmediato mensajeros a David, para que el rey de inmediato cruzase con
sus hombres al otro lado del río Jordán. Les advirtió que si David no lo hacía,
su ejército sería aniquilado.
Ajítofel, convencido de que la negativa de Abshalom a aceptar su consejo
resultaría en una derrota catastrófica, ensilló su asno y regresó a su pueblo
natal. Una vez allí, puso en orden todos sus asuntos, y se ahorcó.
El ejército de Abshalom, bajo el comando de Amasa, cruzó el Jordán, pero
David ya había llegado a Mahanaim. Allí dividió sus fuerzas en tres
regimientos—uno bajo el comando de Joab, otro bajo las órdenes de Abishai,
y el tercero bajo el mando de Itai el gatita—y les dijo que él personalmente
lucharía a la cabeza del ejército, pero sus oficiales le dijeron que era
preferible que él se quedase en el pueblo. El rey aceptó y dio órdenes a sus
comandantes para que tratasen a Abshalom con gentileza, y no le hicieran
daño.
La batalla entre los dos ejércitos tuvo lugar en los bosques de Efraim, y
terminó en un triunfo contundente de las fuerzas de David.
Abshalom huyó, montado en una mula, pero su larga cabellera se enganchó
en las ramas de un árbol, y los soldados que lo encontraron lo mataron por
orden de Joab, a pesar de que David había pedido que no toquen a su hijo.
El rey lamentó amargamente la muerte de su hijo, lo cual casi le costó el
apoyo de sus tropas.
El nombre de Abshalom se recordó en Jerusalén con un pilar, llamado —el
Monumento de Abshalom—que él había construido antes de que naciesen
sus tres hijos y dos hijas.
A una de sus hijas la llamó Tamar en recuerdo de su infortunada hermana. La
otra hija, llamada Majáh en memoria de su madre, hija del rey de Geshur, se
casó con el rey Rejaboam con quien tuvo un hijo, Abiah, quien sucedió en el
trono a su padre.

Acab (àçàá Ajab Origen hebreo: Hermano de mi padre, i.e. Amigo de mi


padre)
1) (I Reyes 16:28). Siglo 9 A.E.C. Acab, el sétimo rey del reino norte de
Israel después de la partición del reino unido, reinó durante veintidós años
en Samaria, la capital construida por su padre, el rey Omri, fundador de la
dinastía.
Acab continuó la misma política exterior de su padre: relaciones pacíficas
y amigables con Yehudah, el reino hermano del sur, selladas con el
matrimonio de su hermana Ataliah con Yoram, el príncipe heredero de
Yehudah; cooperación económica con la nación fenicia en el norte, con la
cual estaba relacionado por matrimonio; y, en el noreste, resistencia a la
presión militar de Ben-Hadad, el rey de Aram, que quería forzar a Acab a
ser su vasallo.
Embelleció la ciudad de Samaria, donde construyó un palacio real
decorado con marfil. Fortificó ciudades y reconstruyó Jericó.
Su esposa fenicia, Jezabel, la hija de Etbal, rey de Zidón, ejerció excesiva
influencia sobre él. Acab le cedió ilimitada autoridad administrativa, y no
se opuso a que ella introdujese el culto pagano de Baal en el país. Por el
contrario, cooperó con su esposa construyendo un Templo para Baal en
Samaria, y erigiendo una Asheráh, (poste sagrado).
El profeta Elías se oponía tenazmente al culto de Baal. Anunció al rey que
Dios castigaría al país con una sequía, pero tuvo que escapar para evitar
caer en las manos de Jezabel.
La sequía causó una terrible hambruna en Samaria. En el tercer año de la
sequía, el rey Acab acordó con Obadiahu, el gobernador del palacio real,
que ambos viajarían por el país—uno en una dirección, y el otro en la
dirección opuesta—buscando lugares de pastoreo para alimentar a los
caballos y a las mulas.
Obadiahu, un hombre creyente en Dios, había arriesgado su vida
escondiendo en una cueva a cien profetas del SEÑOR, para protegerlos de
la persecución de Jezabel. Cuando encontró a Elías en el camino, el
profeta le dijo que fuese a anunciar al rey que él, Elías, estaba de regreso
en Israel. Obadiahu, sobreponiéndose al temor de que Acab reaccionase a
la noticia matándolo, informó al rey que el profeta había regresado.
Acab salió al encuentro de Elías, y, cuando lo vio, le acusó de ser el
causante de problemas. Elías le respondió que los verdaderos causantes de
los problemas eran Acab y su padre por haber renegado del Dios
verdadero y adorar a los ídolos de Baal.
Elías exigió una confrontación con los cientos de profetas de Baal que
estaban bajo la protección de la reina Jezabel, y comían en su mesa. El rey
accedió.
La confrontación tuvo lugar en el Monte Carmel, y el resultado fue que
los sacerdotes extranjeros fracasaron en su intento de prender fuego a la
leña que estaba en el altar del dios Baal. La gente que se hallaba presente,
incitada por Elías, llevó a los sacerdotes paganos a un arroyo, donde Elías
los degolló.
a sequía, que había hecho estragos en el país durante tres años, terminó
repentinamente con una gran tormenta. Acab montó su carruaje bajo una
fuerte lluvia, y el profeta Elías corrió adelante del rey todo el camino hasta
llegar a Yizrel.
La reina Jezabel, furiosa por la muerte de sus profetas, envió un mensaje a
Elías amenazándolo de muerte. El profeta, sabiendo lo que Jezabel era
capaz de hacer, huyó a Bersheba.
El rey Ben-Hadad de Aram organizó una coalición de treinta y dos reyes e
invadió Israel. Sitió la ciudad de Samaria y exigió de Acab, en forma
insultante, que le entregase todo su oro, plata, esposas e hijos, demandas
tan duras que Acab, quien previamente había considerado rendirse,
rechazó el ultimátum de Ben-Hadad, y, aconsejado por los ancianos del
país, decidió luchar contra las fuerzas invasoras.
El rey sirio y sus hombres estaban en su campamento, bebiendo y
celebrando con anticipación lo que ellos consideraban sería una fácil
victoria, cuando el ejército israelita los atacó de sorpresa. Ben-Hadad
consiguió escapar, montado en un caballo. Una vez de regreso en su país
reorganizó su ejército, y, un año más tarde, volvió a invadir Israel. Ben-
Hadad, convencido de que la vez anterior había sido derrotado por haber
luchado contra los israelitas en las montañas, decidió cambiar de táctica y
atacar en los valles.
La batalla tuvo lugar en Afek, y Ben-Hadad nuevamente fue derrotado.
Esta vez no logró escapar. Fue tomado prisionero, y traído a la presencia
de Acab, quien lo trató con respeto y honor.
Los dos reyes firmaron un tratado de paz, por el cual Ben-Hadad se
comprometió a devolver a Acab las ciudades israelitas que habían sido
capturadas por su padre, y permitió que los mercaderes israelitas abrieran
negocios en Damasco.
Cuando Acab retornó a Samaria, un profeta que estaba parado en el
camino, le reprochó por haber dejado en libertad a Ben-Hadad y le
profetizó que, debido a ese error fatal, Acab sería derrotado y muerto.
Algún tiempo más tarde, Acab decidió que un viñedo, colindante con el
palacio real, le sería muy conveniente como huerta de vegetales. Acab
habló con Nabot, el yizrelita, dueño del terreno, y ofreció pagarle por su
propiedad o cambiarla por un terreno similar en otro sitio.
Nabot no aceptó las propuestas de Acab, ya que se trataba de un terreno
que había estado en su familia durante muchas generaciones. El rey
regresó al palacio deprimido y encolerizado. Cuando su esposa le preguntó
a que se debía su mal humor y su negativa a comer, Acab le contestó que
Nabot no le quería vender su propiedad.
—No te preocupes. Deja el asunto en mis manos—le dijo Jezabel. La reina
hizo que Nabot fuese acusado falsamente de blasfemia. Luego de un falso
juicio, con testigos sobornados, el desafortunado Nabot fue ajusticiado, y
Acab tomó posesión del viñedo.
El profeta Elías fue al viñedo de Nabot, confrontó al rey, y lo acusó de
asesinar a un hombre para apoderarse de su propiedad. Añadió que Dios
castigaría a Acab por su acto malvado, que los perros lamerían su sangre
en el mismo sitio donde habían lamido la sangre de Nabot, que su familia
tendría el mismo mal final que tuvieron los descendientes de los reyes
Jeroboam y Basha, y que los perros comerían el cuerpo de su esposa
Jezabel.
Acab, impresionado por las palabras de Elías, rasgó su ropa, y vistió un
hábito de penitencia. Ayunó, se martirizó, y ambuló por el palacio triste y
deprimido. Dios, al ver la humilde contrición de Acab, reconsideró y
postergó el desastre profetizado para que ocurriese durante el reinado del
hijo de Acab, después de la muerte del rey.
Durante tres años reinó la paz entre Israel y Aram. En el tercer año, el rey
Yehoshafat de Yehudah, el reino hermano del sur, hizo una visita real al
rey Acab. Este le confió que había decidido recuperar Ramot, ciudad que
estaba bajo el poder del rey de Aram, y le pidió que el ejército de Yehudah
participase en el ataque.
Yehoshafat le contestó que él estaba dispuesto a cooperar, pero primero
quería consultar a Dios. Acab reunió a cerca de cuatrocientos profetas, y
les preguntó si debía atacar a Ramot. Le contestaron unánimemente—
Marche, Su Majestad, y el SEÑOR le entregará la ciudad,
Todos los profetas que se hallaban frente a los reyes predijeron victoria.
Uno de ellos, Zedequíah, hijo de Cananah, había traído unos cuernos de
hierro, y le dijo a Acab que, con esos cuernos, el rey derrotaría a los
arameos. Yehoshafat, aún no convencido de que el ataque resultaría
victorioso, preguntó si había algún otro profeta de Dios a quien se le
pudiera consultar.
—Hay uno más, Micah, hijo de Yimlah, a quien odio porque sólo me
profetiza infortunios—contestó Acab.
Yehoshafat le reprochó que no debiera hablar así. Acab ordenó a un oficial
de la corte que fuese a traer a Micah. El oficial de la corte encontró a
Micah y le dijo que los reyes le querían hablar. Mientras caminaban hacia
la puerta de la ciudad, el oficial le dijo que todos los otros profetas habían
profetizado victoria, y le aconsejó que Micah dijese lo mismo.
—Diré sólo lo que Dios me diga—contestó Micah.
Micah fue traído a la presencia de los reyes, quienes, vestidos con sus
ropajes reales, esperaban, sentados en sus tronos, en la entrada de la puerta
de Samaria.
— ¿Debo o no marchar contra Ramot?—preguntó Acab.
Micah le contestó — ¡Marcha y triunfarás! El SEÑOR entregará la ciudad
en las manos de Su Majestad,
Acab reconoció el tono sarcástico y burlón con la que el profeta le había
respondido, y le dijo— ¿Cuántas veces te he pedido que sólo me digas la
verdad en nombre del SEÑOR?—
—Veo al ejército de Israel esparcido por los montes como un rebaño de
ovejas sin pastor—contestó Micah.
— ¿No te dije que este hombre no me profetiza buena fortuna, sino
unicamente desgracias?—le dijo Acab dirigiéndose a Yehoshafat.
—Escucha la voz del SEÑOR—continuó el profeta. —He visto al SEÑOR
sentado en su trono, con todo el ejército del cielo alrededor de él, a su
derecha y a su izquierda. El SEÑOR preguntó, ¿Quién incitará a Acab a
marchar contra Ramot-Gilad y muera allá? Un ángel dijo algo, y otro
opinó diferente, hasta que un cierto espíritu vino adelante del SEÑOR, y le
dijo, 'Yo lo persuadiré'. '¿Cómo?' le preguntó el SEÑOR. El espíritu le
contestó, 'Hablaré mentiras por la boca de sus profetas'. Dios le dijo, 'Anda
y persuádelos'. Por lo tanto el SEÑOR ha puesto un espíritu mentiroso en
la boca de todos estos profetas, porque el SEÑOR ha decretado la
desgracia del rey,
El profeta Zedequíah se acercó a Micah, le pegó una bofetada, y le
preguntó — ¿En qué forma pasó de mí hacia ti el espíritu del SEÑOR para
hablar contigo?—
—Lo sabrás el día que trates de esconderte en la más recóndita de las
habitaciones—le contestó Micah.
El rey Acab ordenó a sus guardias que pusieran a Micah en la prisión, bajo
la supervisión de Amón, el gobernador de la ciudad, y del príncipe Joas, y
que sólo le dieran pan y agua hasta que él regresase sano y salvo de la
guerra.
—Si Su Majestad regresa sano y salvo, el SEÑOR no ha hablado a través
de mí—fueron las palabras de despedida que Micah le dijo al rey Acab.
Los dos reyes marcharon con sus ejércitos a atacar a la ciudad de Ramot.
Acab le dijo a Yehoshafat que él iría disfrazado a la batalla, pero que
Yehoshafat debería ir vestido con sus ropajes reales.
El rey de Aram había dado órdenes a los treinta y dos comandantes de sus
coches de guerra de atacar sólo al rey Acab. Cuando vieron a Yehoshafat,
pensaron que era el rey de Israel y lo persiguieron para matarlo.
Yehoshafat gritó y sus atacantes se dieron cuenta que no era el rey de
Israel, y dejaron de perseguirlo.
Un soldado enemigo disparó al azar una flecha que penetró entre las
junturas de la armadura del rey Acab, causándole una herida fatal. Acab,
agonizando, le dijo al auriga de su carro de guerra—Da vuelta a los
caballos y llévame detrás de las líneas. ¡Estoy herido!— El rey se apoyó
en su carro de guerra, frente a los arameos, mientras la batalla continuaba.
La sangre de su herida corrió hasta cubrir todo el piso del carruaje. Al caer
la tarde el rey Acab murió.
Al anochecer los comandantes dieron una orden al ejército israelita: —
¡Que cada uno regrese a su pueblo!
El cuerpo del rey fue traído a Samaria y sepultado. El carruaje, lleno de
manchas de sangre, fue lavado en el estanque de Samaria, donde las
prostitutas solían bañarse.
Los perros lamieron la sangre de Acab, cumpliéndose así lo que el SEÑOR
había predicho. El hijo de Acab, Ajaziahu, lo sucedió en el trono.
2) (Jeremías 29:21). Siglo 6 A.E.C. Acab, hijo de Kolaiah, y Zedequíah, hijo
de Maseiah eran dos profetas falsos que vivían en Babilonia en la época de
Jeremías. El profeta Jeremías los acusó de cometer perversiones y
adulterios, y profetizar falsedades, y predijo que la muerte de los dos
falsos profetas en la hoguera, de acuerdo a la orden de Nabucodonosor,
sería recordada por la exilada comunidad judía de Babilonia como una
maldición.

Acán (òëï Acán Origen hebreo: Que causa problemas)


(Josué 7:1). Siglo 12 A.E.C. Acán—llamado Acar en el Primer Libro de
Crónicas (I Crónicas 2:7) —hijo de Carmi, de la tribu de Yehudah, cometió
el sacrilegio de apoderarse de parte del botín capturado por Josué en Jericó, a
pesar de la terminante prohibición de Josué.
La trasgresión de Acán causó que Dios castigase a los israelitas con una
derrota en la batalla contra Ai, lo cual dio como resultado treinta y seis
combatientes muertos.
Josué le pidió a Dios que le revelase que mal había hecho él para merecer la
derrota. Dios le contestó que el pecado era el robo de artículos que habían
sido declarados sagrados.
Josué reunió a las doce tribus y echó suertes para identificar al culpable. La
tribu de Yehudah fue señalada, y Josué fue de clan en clan, de familia en
familia, de persona en persona, hasta que llegó a Acán, quien confesó haber
robado ropa, oro y plata del botín, y haber enterrado esos artículos en el
suelo bajo su carpa. Josué envió hombres a excavar la tierra y recuperar los
artículos robados, que fueron traídos y exhibidos públicamente.
Acán, su familia, y todos sus bienes, fueron llevados al valle de Acor, donde
el pueblo los apedreó hasta que murieron, y sus cuerpos fueron quemados.
Sobre los restos acumularon un montículo de piedras.
Después de la muerte de Acán los israelitas nuevamente atacaron Ai, y esta
vez triunfaron.

Acar (òëø Acar Origen hebreo: Que causa problemas)


(I Crónicas 2:7). Siglo 12 A.E.C. Acar es un nombre alternativo de Acán
(Josué 7:1), hijo de Carmi, de la tribu de Yehudah, quien cometió un
sacrilegio al robar parte del botín tomado por Josué en Jericó. Ver Acán

Acbor (òëáåø Acbor Origen hebreo: Ratón)


1) (Génesis 36:38). Fecha no especificada. Acbor fue el padre de Bal-Janán,
uno de los primeros reyes de Edom.
2) (II Reyes 22:12). Siglo 7 A.E.C. Acbor, hijo de Micah, fue un funcionario
de la corte del rey Josias. El Segundo Libro de Crónicas (II Crónicas
34:20) lo llama Abdón.

Adah (òãä Adah Origen hebreo: Adorno)


1) (Génesis 4:19). Antediluviano. Adah, una de las dos mujeres de Lamej,
tuvo dos hijos: Yabal, quien fue el primer hombre que vivió en tiendas y
crió ganado; y Yubal, el primer hombre que tocó instrumentos musicales.
Su esposo Lamej, hijo de Metushael, se jactó ante ella y Zila, la otra
esposa, que había matado a dos hombres que lo habían herido. Añadió que
si Caín fuese vengado siete veces, él, Lamej, sería vengado setenta y siete
veces.
2) (Génesis 36:2). Siglo 18 A.E.C. Adah, la hija de Eilón el hitita, fue una de
las esposas de Esaú. Fue la madre de Elifaz y la abuela de Amalek. Adah
también es llamada Basmat (Génesis 26:34).

Adaiah (òãéä Adaiah Origen hebreo: Testigo de Dios)


1) (II Reyes 22:1). Siglo 8 A.E.C. Adaiah fue el abuelo del rey Josias, a
través de su hija Yedidah, la esposa del rey Amón de Yehudah.
2) (Ezra 10:29). Siglo 5 A.E.C. Adaiah, descendiente de Bani, se divorció de
su mujer extranjera durante la época de Ezra.
3) (Ezra 10:39). Siglo 5 A.E.C. Adaiah, como su homónimo del párrafo
anterior, se divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
4) (Nehemías 11:5). Fecha no especificada. Adaiah, hijo de Yoyarib, fue el
antepasado de Maseiah, uno de los israelitas que se establecieron en
Jerusalén, luego del retorno del exilio de Babilonia.
5) (Nehemías 11:12). Siglo 5 A.E.C. Adaiah, hijo de Yerojam y nieto de
Pelaliah, fue uno de los sacerdotes que sirvieron en el Templo, luego del
retorno del exilio de Babilonia.
6) (I Crónicas 6:26). Fecha no especificada. Adaiah, hijo de Eitán, y padre
de Zeraj, pertenecía al clan de los coatitas. Su descendiente Asaf fue uno
de los levitas nombrados por el rey David para estar a cargo de los
cantantes en la Casa del SEÑOR.
7) (I Crónicas 8:21). Fecha no especificada. Adaiah, hijo de Shimei, fue un
líder de la tribu de Benjamín que residía en Jerusalén.
8) (I Crónicas 9:12). Siglo 5 A.E.C. Adaiah, hijo de Yerojam y nieto de
Pashjur, fue un sacerdote que sirvió en el Templo, luego del retorno del
exilio de Babilonia.
9) (II Crónicas 23:1). Siglo 9 A.E.C. Adaiah fue el padre de Maseiah, uno de
los comandantes militares que conspiraron con el sacerdote Yehoyada para
derrocar a la usurpadora reina Ataliah y coronar en su lugar a Yoash, el
heredero legítimo al trono de Yehudah.

Adalia (àãìéà Adalia Origen persa: Significado incierto)


(Ester 9:8). Siglo 5 A.E.C. Adalia fue uno de los diez hijos de Hamán, el
visir de Persia que intentó exterminar a todos los judíos que vivían en el
reino.
Sus hermanos fueron Parshandata, Arisai, Dalfón, Porata, Aspata, Aridata,
Parmashta, Aridai, y Vayezata.
Todos los hijos de Hamán fueron ejecutados por los judíos cuando fracasó la
conspiración de Hamán.

Adán (àãí Adam Origen hebreo: Hombre)


(Génesis 2:19). Antediluviano. Adán fue el primer ser humano y el
progenitor de la raza humana.
El primer capítulo de Génesis relata que Dios creó al hombre en el sexto día
de la Creación, formándolo en su propia imagen, y dándole dominio sobre
todo lo creado.
El segundo capítulo de Génesis relata la creación del hombre en forma más
detallada. Dios creó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz el
espíritu de la vida, y lo instaló en el Jardín de Edén para que lo cultive y lo
cuide.
Dios le dijo a Adán que podía comer el fruto de cualquier árbol del jardín,
con la excepción del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, trasgresión
que sería castigada con la pena de muerte.
El SEÑOR le trajo a Adán todos los animales y pájaros para que les de
nombres, pero Adán no encontró entre ellos una compañera apropiada. Dios
hizo dormir al hombre, le extrajo una costilla, y con ella creó a la primera
mujer, a quien Adán llamó Eva, porque fue la madre de todos los vivientes.
El hombre y la mujer estaban desnudos pero no sentían vergüenza, hasta que
la serpiente convenció a la mujer a que coma la fruta del árbol prohibido.
Luego de que Eva le hizo probar la fruta a Adán, la pareja se dio cuenta de su
desnudez. Se cubrieron con hojas de parra, y, avergonzados, se escondieron
de Dios.
— ¿Quién les dijo que ustedes estaban desnudos?— les preguntó Dios. —
¿Han comido la fruta del árbol que yo les había prohibido?—
Adán culpó a Eva, y ella culpó a la serpiente. Como castigo por haber
transgredido, Dios condenó a la serpiente a arrastrarse sobre su vientre y
comer el polvo del suelo. A la mujer le dijo que sufriría dolores al dar a luz,
que su deseo sería a su marido, y que estaría sujeta a la voluntad de él.
Al hombre Dios le dijo—Porque hiciste lo que te dijo tu mujer, y comiste del
árbol del cual yo te había dicho 'No comerás', maldita sea la tierra por tu
causa, con dificultad y duro trabajo comerás de ella. Durante todos los días
de tu vida te producirá espinas y cardos. Tu comida será las hierbas del
campo; con el sudor de tu frente tendrás el pan para comer, hasta que
retornes a la tierra, de la cual saliste. Pues polvo eres, y polvo te volverás,
Dios hizo vestimentas de piel y vistió con ellas al hombre y a la mujer. Para
evitar que comiesen del Árbol de la Vida, y se volviesen inmortales, Dios los
expulsó del Jardín de Edén.
Eva concibió y dio a luz a Caín, y, años más tarde, a Abel. Después de la
muerte de Abel, asesinado por Caín, Eva dio a luz un tercer hijo, Set, cuando
Adán tenía ciento treinta años. La Biblia no vuelve a mencionar a Eva, y no
especifica a que edad murió.
A pesar de que Adán vivió muchos años, y murió a la edad de novecientos
treinta años, la Biblia no relata la vida de Adán, después de ser expulsado
del Jardín de Edén, excepto para mencionar que tuvo muchos otros hijos e
hijas.

Nota: La etimología del nombre —Adán— conecta esa palabra con —


Adamáh—tierra¸ y también con —Adom—rojo. Esto sugiere que Adán fue
formado de tierra o arcilla roja.

Adbel (àãáàì Adbel Origen hebreo: Disciplinado de Dios)


(Génesis 25:13). Siglo 18 A.E.C. Adbel, Nebaiot, Jadad, Mibsam, Mishma,
Duma, Massa, Yetur, Teima, Kedar, Nafish, y Kedmah, todos ellos
antepasados de grandes naciones, nietos de Abraham y de su concubina
egipcia Hagar, fueron hijos de Ismael. La hermana de ellos, Majalat—
también llamada Basmat—se casó con Esaú, el hijo de Isaac.
Addar (àãø Addar Origen hebreo: Magnificencia)
(I Crónicas 8:3). Siglo 16 A.E.C. Addar―también llamado Ard en Números
26:40―hijo de Bela y nieto de Benjamín, fue el antepasado del clan de los
arditas.

Ader (òãø Eder Origen hebreo: Rebaño)


(I Crónicas 8:15). Fecha no especificada. Ader, un habitante de Jerusalén, fue
el líder de un clan benjamita.

Adiel (òãéàì Adiel Origen hebreo: Ornamento de Dios)


1) (I Crónicas 4:36). Siglo 8 A.E.C. Adiel y otros líderes de la tribu de
Simeón fueron al fértil valle de Gedor, buscando pasto para sus rebaños,
durante el reinado de Ezequías, rey de Yehudah.
Los simeonitas destruyeron las tiendas de los habitantes―descendientes
de Ham―que vivían allí, los exterminaron y se establecieron en el lugar.
2) (I Crónicas 9:12). Siglo 5 A.E.C. Adiel hijo de Yajzeráh, fue el padre de
Masai, un sacerdote que sirvió en el Templo, luego del retorno del exilio
de Babilonia.
3) (I Crónicas 27:25). Siglo 11 A.E.C. Adiel fue el padre de Azmavet, el
oficial de la corte a cargo de los tesoros del rey David.

Adín (òãéï Adín Origen hebreo: Delicado)


1) (Ezra 2:15). Fecha no especificada. Adín fue el antepasado de una familia
de Yehudah que retornó de Babilonia con Zerubabel.
2) (Nehemías 10:17). Siglo 5 A.E.C. Adín fue uno de los líderes que
firmaron el solemne acuerdo de Nehemías, por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que habitaban en el país; se abstenían de
contraer matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios,
entre otras obligaciones.

Adina (òãéðà Adina Origen hebreo: Delicado)


(I Crónicas 11:42). Siglo 10 A.E.C. Adina, hijo de Shiza, fue uno de los
valientes guerreros del rey David, y capitán del destacamento de los
rubenitas.

Adino (òãéðå Adino Origen hebreo: Delicado)


(II Samuel 23:8). Siglo 10 A.E.C. Adino el eznita fue uno de los valientes
guerreros del rey David, famoso por haber matado en una ocasión a
ochocientos soldados enemigos.

Adlai (òãìé Adlai Origen hebreo: Significado incierto)


(I Crónicas 27:29). Siglo 11 A.E.C. Su hijo Shafat fue el funcionario a cargo
del ganado que se hallaba en los valles, durante el reinado del rey David.

Admata (àãîúà Admata Origen persa: Significado incierto)


(Ester 1:14). Siglo 5 A.E.C. Admata fue uno de los siete funcionarios más
importantes de Persia y Media—los otros fueron Shetar, Carshena, Tarshish,
Meres, Marsena, y Memucán—a quienes el rey Asuero consultó sobre el
castigo que debería dar a la reina Vashti por haber desobedecido la orden de
aparecer frente al rey.
Los consejeros recomendaron al rey que despoje a la reina de su título y de
su posición, y que escoja otra mujer en su lugar.

Adna (òãðà ó òãðä Adna ó Adnah Origen hebreo: Placer)


1) (Ezra 10:30). Siglo 5 A.E.C. Adna, un descendiente de Pajat-Moab, se
divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
2) (Nehemías 12:15). Siglo 5 A.E.C. Adna, un descendiente de Jarim, fue el
jefe de un clan sacerdotal, cuando Yoyakim era el Sumo Sacerdote, en la
época de Nehemías.
3) (II Crónicas 17:14). Siglo 9 A.E.C. Adna fue el comandante de uno de los
ejércitos del rey Yehoshafat, con trescientos mil soldados bajo sus
órdenes.

Adnaj (òãðç Adnaj Origen hebreo: Placer)


(I Crónicas 12:21). Siglo 11 A.E.C. Adnaj, de la tribu de Menashé, desertó
con sus hombres del ejército de Saúl, y se unió a David en Ziclag, con el
rango de capitán de su ejército.

Adoni-Bezek (àãðé-áæ÷ Adoni-Bezek Origen hebreo: Señor del rayo)


(Jueces 1:5). Siglo 12 A.E.C. Adoni-Bezek, soberano de cananitas y
perizitas, fue derrotado en la batalla de Bezek por las tribus de Yehudah y
Simeón, después de la muerte de Josué.
Adoni-Bezek huyó, pero fue capturado por los israelitas, quienes le
amputaron los pulgares y los dedos gordos de los pies. Reaccionó con
estoicismo, diciendo que Dios le retribuía lo que él había hecho a setenta
reyes. Fue llevado a Jerusalén, y allí murió.

Adoni-Zedek (àãðé-öã÷ Adoni-Zedek Origen hebreo: Señor de


justicia)
(Josué 10:1). Siglo 12 A.E.C. Adoni-Zedek, rey de Jerusalén, al escuchar que
Josué había capturado la ciudad de Ai y la había destruido, y que los
habitantes de Gibón habían firmado un acuerdo con Josué, se alió con cuatro
reyes―Hoham, rey de Hebrón; Piram, rey de Yarmut; Yafía, rey de Lajish; y
Debir, rey de Eglón―para atacar Gibón por haber hecho la paz con Israel.
Los habitantes de Gibón pidieron que Josué viniese a ayudarlos.
Josué—luego de ordenar al sol que se detuviese sobre Gibón, y a la Luna
sobre el valle de Ayalón—se enfrentó a los ejércitos de los cinco reyes y los
derrotó. Las tropas huyeron durante una tormenta de granizo que mató a más
soldados de los que habían muerto en la batalla.
Los cinco reyes escaparon y se escondieron en una cueva en Maquedá, donde
fueron atrapados. Después de que Josué terminara de liquidar a todos los
enemigos que habían sobrevivido los estragos de la batalla y del granizo,
ordenó sacar a los reyes de la cueva. Los cinco prisioneros, después de ser
humillados, fueron matados, y sus cuerpos colgados en árboles hasta el
crepúsculo. Al anochecer, los cuerpos fueron descolgados y tirados adentro
de la cueva donde habían estado escondidos. Josué mandó sellar la entrada
de la cueva con grandes rocas.

Adonías (àãðéä Adonías Origen hebreo: Dios es mi Señor)


1) (II Samuel 3:4). Siglo 10 A.E.C. Adonías, hijo del rey David y de su
esposa Jagit, fue el cuarto hijo que David tuvo en Hebrón. Era muy buen
mozo, pero David, su padre, lo crió sin ninguna disciplina. (I Reyes 1:6).
La muerte de sus hermanos mayores—Amnón, Quilab, y Abshalom—dio
como resultado que Adonías quedase como el mayor de los hijos
sobrevivientes de David, y, por lo tanto, ser el heredero aparente al trono.
Adonías se portaba con jactancia, y no escondía su ambición de llegar a
ser rey un día. Se proveyó de carrozas y caballos, y de una escolta de
cincuenta hombres. Joab, el comandante en general del ejército, y Abiatar,
el Sumo Sacerdote, apoyaron su pretensión al trono, pero otras personas,
que disfrutaban de gran influencia en la corte, se opusieron, entre ellos el
otro Sumo Sacerdote, Zadok, y el profeta Natán, quienes apoyaron la
causa de Salomón.
Adonías invitó a los líderes de la tribu de Yehudah y a todos sus
hermanos, excepto Salomón, a un festival de sacrificio a Dios.
Natán se enteró y le dijo a Batsheba que de inmediato fuese a los
aposentos del rey David, para informarle lo que Adonías estaba haciendo,
y para —recordarle— al anciano rey su promesa de darle el trono a
Salomón.
De acuerdo a lo que habían convenido previamente, Natán entró al
aposento real mientras Batsheba aún estaba hablando con David, y
confirmó las palabras de Batsheba.
El rey, persuadido por Natán de que debía actuar sin demora, ordenó a
Zadok y a Natán que procedan de inmediato a ungir como rey a Salomón
en Gihon.
Tan pronto como Salomón fue proclamado rey, el pueblo, con entusiastas
manifestaciones, gritó—Viva el rey Salomón—.
Jonatán, hijo de Abiatar, fue corriendo al festival de Adonías con la
noticia de que Salomón había sido ungido rey. Todos los invitados de
Adonías, presos del miedo, inmediatamente se fueron.
Adonías buscó refugio en el santuario, temeroso de que Salomón lo
hiciera matar, pero Salomón no tomó ninguna acción contra su hermano
mayor, y le permitió regresar en paz a su casa.
Después de la muerte del rey David, Adonías fue a hablar con Batsheba, y
le dijo que deseaba casarse con Abishag, la bella joven sunamita que había
cuidado al rey David en su vejez y le había calentado la cama con su
cuerpo.
Adonías le pidió a Batsheba que interceda por él ante su hijo, el rey
Salomón, para que este aprobase el matrimonio.
Salomón, cuando su madre le trasmitió el pedido de Adonías, montó en
cólera porque consideró que era un obvio intento de Adonías de
apoderarse del trono. (Tener relaciones con una concubina o ex-concubina
de un rey era considerado en el antiguo Israel como un intento de usurpar
el trono).
Ese mismo día el rey Salomón ordenó a Benaiah que matase a Adonías.
2) (Nehemías 10:17). Siglo 5 A.E.C. Adonías fue uno de los líderes de
Yehudah que firmaron el solemne acuerdo de Nehemías, por el cual se
obligaban a separarse de los extranjeros que habitaban en el país; se
abstenían de contraer matrimonio con ellos; y consagraban sus
primogénitos a Dios, entre otras obligaciones.
3) (II Crónicas 17:8). Siglo 9 A.E.C. Adonías, un levita, fue enviado por el
rey Yehoshafat, en el tercer año de su reinado, a enseñar las leyes de Dios
en las ciudades de Yehudah. Fue acompañado en su misión por otros
levitas, por dos sacerdotes—Elishama y Yoram—y por algunos oficiales
de la corte.

Adonikam (àãðé÷í Adonikam Origen hebreo: Mi Señor ha alzado)


(Ezra 2:13). Fecha no especificada. Adonikam fue el antepasado de
seiscientos sesenta y seis hombres que regresaron de Babilonia con
Zerubabel.
Años después, tres de sus descendientes, Elipelet, Yeiel, y Shemaiah,
regresaron con Ezra del exilio de Babilonia, a la cabeza de un grupo de
sesenta y seis hombres.

Adoniram (àãðéøí Adoniram Origen hebreo: Mi Señor es exaltado)


(I Reyes 4:6). Siglo 10 A.E.C. Adoniram, hijo de Abda, fue un importante
funcionario de la corte real durante los reinados de David, Salomón, y
Rejaboam.
Una lista preparada en los últimos años del reinado de David menciona a
Adoniram como el funcionario encargado de imponer a la población trabajos
forzados para los proyectos de construcción del Templo, del Palacio y de
otros edificios públicos.
Durante el reinado de Salomón, Adoniram continuó en el mismo puesto,
administrando los trabajos forzados de los israelitas enviados al Líbano para
cortar los árboles, cuya madera se utilizaría en las construcciones de
Jerusalén.
Al comienzo del reino de Rejaboam, Adoniram fue enviado a enfrentarse a
las diez tribus del norte, descontentas y rebeldes, cuyos representantes se
reunieron en una asamblea en Shejem.
Su trabajo lo había hecho sumamente impopular, especialmente entre las
tribus del norte, y le causó perder la vida, pues murió apedreado por la turba
de la asamblea.
En el Segundo Libro de Samuel (II Samuel 20:24) Adoniram es llamado
Adoram, y en el Segundo Libro de Crónicas (II Crónicas 10:18), es
mencionado como Hadoram.

Adoram (àãøí Adoram Origen hebreo: Mi Señor es exaltado)


(II Samuel 20:24). Siglo 10 A.E.C. Nombre alternativo para Adoniram (I
Reyes 4:6), y Hadoram #3 (II Crónicas 10:18). (Ver Adoniram).

Adramelej (àãøîìê Adramelej Origen hebreo: Esplendor del rey)


1) (II Reyes 17:31). Adramelej fue uno de los dioses de los sefarvitas, una
tribu que los asirios radicaron en Samaria, después destruir el reino de
Israel en el año 722 A.E.C. Los cultos de Adramelej y de Anamelej, otro
dios asirio, incluían sacrificios de niños.
2) (II Reyes 19:37). Siglo 8 A.E.C. Adramelej y su hermano Sarezer
asesinaron a su padre Senaquerib, rey de Asiria, mientras el rey estaba
rezando en el templo de su dios Nisroj. Los dos patricidas escaparon a
Armenia, y Esar-Yadón, un tercer hermano, fue proclamado rey de Asiria.

Adriel (òãøéàì Adriel Origen hebreo: Rebaño de Dios)


(I Samuel 18:19). Siglo 11 A.E.C. Adriel hijo de Barzilai, el mejolatita, se
casó con Merab, la hija mayor del rey Saúl, con la cual tuvo cinco hijos.
Saúl, cuando Merab aún era soltera, le dijo a David que, si tenía éxito
batallando a los filisteos, lo casaría con ella. Saúl, en realidad, esperaba que
David muriese en batalla, debido a que su anterior afecto a David se había
tornado en envidia, celos y odio.
El rey estaba tan seguro de que David no saldría con vida del encuentro con
los filisteos que, sin esperar al resultado de la batalla, casó a su hija Merab
con Adriel.
David retornó victorioso e ileso de la batalla, y exigió su recompensa, la
mano de Merab. Saúl no tuvo otra alternativa que entregarle su hija menor
Mijal, en vez de Merab.
Muchos años después, David, cuando ya era rey de Israel, entregó los cinco
hijos de Adriel y Merab—junto con Mefi-Boshet y Armoni, los dos hijos del
rey Saúl, y de su concubina Rizpah—a los gibeonitas, quienes los colgaron
en una colina, para vengarse de la masacre que Saúl había cometido contra
ellos.

Afíaj (àôéç Afiaj Origen hebreo: Brisa)


(I Samuel 9:1). Fecha no especificada. Afíaj, un benjamita, fue el padre de
Bejorat, y antepasado del rey Saúl.

Agag (àââ Agag Origen hebreo: Significado incierto)


1) (Números 24:7). Siglo 13 A.E.C. El vidente Bilam, en uno de sus
oráculos, profetizó que el rey de Israel —sería ensalzado sobre Agag,
No se puede determinar si el —Agag— aquí mencionado se refiere al
nombre específico de un rey amalequita, o si era el título genérico de los
reyes de Amalek.
2) (I Samuel 15:8). Siglo 11 A.E.C. Agag, rey de los amalequitas, fue
derrotado por el rey Saúl, quien respetó su vida, desobedeciendo lo que
Samuel le había ordenado. Dios, encolerizado por la errada compasión de
Saúl, le dijo a Samuel que se arrepentía de haber hecho rey a Saúl.
Samuel fue a Gilgal y exigió de Saúl que haga traer a Agag a su
presencia. El rey amalequita fue traído, y Samuel le reprochó haber
matado con su espada a los hijos de muchas mujeres.
—Al igual que tu espada ha enlutado mujeres, tu madre también estará de
luto, No bien acabó de decir esto, el profeta cortó a Agag en pedazos.
Este incidente causó una ruptura completa entre Samuel y Saúl, quienes
nunca más se volvieron a encontrar en vida.
Nota: El libro de Ester menciona que Hamán, el hombre que quería
exterminar a los judíos de Persia, era descendiente de Agag (Ester 9:24).

Age (àâà Age Origen hebreo: Significado incierto)


(II Samuel 23:11). Siglo 11 A.E.C. Age fue el padre de Shamma, un valeroso
guerrero en el ejército del rey David. Shamma, durante una batalla contra los
filisteos, heroicamente permaneció en su puesto, a pesar de que todos sus
compañeros habían huido. Así convirtió una posible derrota en una gran
victoria.

Agur (àâåø Agur Origen hebreo: Reunido)


(Proverbios 30:1). Fecha no especificada. Agur, hijo de Yakeh, fue el autor
de una serie de proverbios incluidos en el capítulo 30 del libro de Proverbios.

Aholah (àäìä Aholah Origen hebreo: Su carpa)


(Ezequiel 23:4). Nombre simbólico que el profeta Ezequiel dio a Samaria,
ciudad a la cual acusó de comportamiento promiscuo con los asirios. El
profeta predijo que Dios castigaría a Samaria entregándola a los asirios, y sus
hijos e hijas morirían atravesados por la espada.

Aholiab (àäìéàá Aholiab Origen hebreo: Carpa de su padre)


(Éxodo 31:6). Siglo 13 A.E.C. Aholiab, hijo de Ajísamaj, de la tribu de Dan,
fue un grabador, bordador, y experto artesano, que ayudó a Bezalel a
construir y decorar el Tabernáculo que albergó al Arca en el desierto.

Aholibah (àäìéáä Aholibah Origen hebreo: Mi carpa está en ella)


(Ezequiel 23:4). Nombre simbólico que el profeta Ezequiel dio a Jerusalén.
El profeta anunció que, Aholibah, a pesar de que había visto como Dios
castigó a su hermana Aholah—nombre simbólico de Samaria—por su
comportamiento promiscuo con los asirios, ella era aún más corrupta que su
hermana, y Dios la entregaría al terror y al saqueo.
Aholibamah (àäìéáîä Aholibamah Origen hebreo: Mi carpa es alta)
(Génesis 36:2). Siglo 18 A.E.C. Aholibamah, hija de Anah, hermana de
Dishón, y nieta de Zibeón, el hivita, fue una de las esposas de Esaú. Sus hijos
Yeush, Yalam, y Koraj nacieron en Canaán, antes de que la familia emigrase
a Edom donde, de adultos, fueron jefes de clanes.
(Génesis 36:41). Fecha no especificada. Aholibamah era el jefe de un clan
edomita.

Aiah (àéä Aiah Origen hebreo: Halcón)


1) (Génesis 36:24). Fecha no especificada. Aiah, hijo de Zibeón,
descendiente de Seir, el horita, vivía en la tierra de Edom. Su hermano se
llamaba Anah.
2) (II Samuel 3:7). Siglo 11 A.E.C. Aiah fue el padre de Rizpah, una de las
concubinas del rey Saúl. Sus nietos, Mefi-Boshet y Armoni, los hijos que
tuvo el rey Saúl con Rizpah, fueron ahorcados por los gibeonitas en
venganza por la masacre que Saúl había cometido contra ellos.

Ajarjel (àçøçì Ajarjel Origen hebreo: Hermano de Raquel)


(I Crónicas 4:8). Fecha no especificada. Ajarjel hijo de Harum, pertenecía a
la tribu de Yehudah.

Ajasbai (àçñáé Ajasbai Origen hebreo: Significado incierto)


(II Samuel 23:34). Siglo 11 A.E.C. Ajasbai fue el padre de Elipelet, uno de
los valientes guerreros del selecto regimiento del ejército del rey David,
llamado Los Treinta. El Primer Libro de Crónicas lo llama Ur (I Crónicas
11:35), y a su hijo lo llama Elifal.

Ajaz (àçæ Ajaz Origen hebreo: Posedor)


1) (II Reyes 15:38). Siglo 8 A.E.C. Ajaz, hijo del rey Yotam, fue el
decimoprimero rey de Yehudah después de la partición de la Monarquía
Unida. Ascendió al trono a la edad de veinte años y reinó durante dieciséis
años. En contraste a su padre y a su abuelo, que habían sido fieles a Dios,
Ajaz fue idólatra y llegó al extremo de sacrificar a uno de sus hijos a
dioses paganos, para propiciarlos, cuando su reino fue invadido por los
ejércitos aliados de Aram e Israel.
Su reinado fue una serie de derrotas militares. Rezín, el rey de Aram, y
Pekaj, el rey de Israel, invadieron Yehudah y sitiaron Jerusalén, para
forzar a Acab a aliarse con ellos contra el imperio asirio. Los invasores no
lograron conquistar la ciudad, pero Rezín consiguió tomar Eilat. Su
objetivo era deponer a Ajaz e instalar a un cierto hijo de Tabel en su lugar.
El profeta Isaías, acompañado por su hijo Shear-Yashub, se encontró con
el rey Ajaz y le dijo que no debía temer, ya que los invasores fracasarían
en su intento.
Al mismo tiempo, los edomitas invadieron el reino y tomaron muchos
prisioneros. Los filisteos, a su vez, capturaron varias ciudades y se
establecieron en ellas en forma permanente. Ajaz le pidió a Tiglat-Pileser,
rey de Asiria, que lo ayude contra Aram e Israel, y le envió, como tributo,
los tesoros del Templo y del palacio. El rey de Asiria atacó Damasco,
conquistó la ciudad, y mató al rey Rezín.
Ajaz fue a Damasco a rendir pleitesía al rey asirio. En uno de los templos
de la ciudad vio un altar que lo impresionó tanto que de inmediato escribió
al Sumo Sacerdote Uriah, dándole instrucciones para que introduzca el
culto arameo en el Templo de Jerusalén. Le adjuntó los planos del altar
para que construyese en Jerusalén una copia exacta.
Tan pronto como Ajaz regresó a Jerusalén, fue al Templo, y vio con gran
satisfacción que el nuevo altar ya había sido instalado, y sacrificó sobre él
a los dioses de Damasco. También instaló un reloj de sol en el recinto del
templo, cambió algunos de los rituales del culto, y erigió altares paganos
en muchas ciudades.
Al morir fue sepultado en Jerusalén pero no en las tumbas reales. Su hijo
Ezequías lo sucedió.
2) (I Crónicas 8:35). Fecha no especificada. Ajaz, hijo de Micah,
descendiente del rey Saúl, de la tribu de Benjamín, fue el padre de
Yehoadah, también llamado Yarah. Sus hermanos fueron Pitón, Melej, y
Tarea.

Ajaziahu (àçæéäå Ajaziahu ó Ajaziah Origen hebreo: Dios se mantiene


firme)
1) (I Reyes 22:40). Siglo 9 A.E.C. Ajaziahu, hijo de Acab y Jezabel, fue el
octavo rey de Israel, después de la partición de la Monarquía Unida.
Su reinado duró menos de dos años, y se caracterizó por fracasos y mala
suerte. Propició el culto al dios pagano Bal, que su madre Jezabel, hija de
un rey fenicio, había introducido en Israel.
Durante su reinado, Moab, que había sido un estado vasallo durante el
reinado de su padre Acab, se rebeló y recuperó su independencia.
Un proyecto marítimo no se realizó cuando el rey Yehoshafat de Yehudah
rechazó su propuesta de permitir que marineros de Israel viajasen en
embarcaciones de Yehudah, según lo relata el capítulo 22 del Primer Libro
de Reyes.
En otra ocasión, los dos reyes se asociaron para construir barcos en Ezion
Geber, pero la empresa fracasó cuando los barcos se hundieron y no
llegaron a su destino en Tarshish, (II Crónicas 20:37).
Ajaziahu sufrió heridas de gravedad cuando accidentalmente se cayó de la
ventana de un piso alto del palacio. El rey envió mensajeros a la ciudad
filistea de Ekrón, para consultar a los sacerdotes de Baal Zebub, el dios de
la ciudad, si recuperaría la salud.
El profeta Elías le reprochó su idolatría y le profetizó que moriría. El rey
envió un destacamento de cincuenta soldados para capturar al profeta, pero
fueron consumidos por fuego que bajó del cielo.
Lo mismo le ocurrió a la segunda compañía de soldados que envió el rey.
La tercera compañía logró traer a Elías al palacio, donde el profeta volvió
a expresar su terrible profecía al rey. Ajaziahu murió poco después, sin
dejar hijos, y fue sucedido en el trono por su hermano Yoram.
2) (II Reyes 8:24). Siglo 9 A.E.C. Ajaziahu, hijo de Yoram y Ataliah, la hija
del rey Omri de Israel, fue el sexto rey de Yehudah después de la partición
de la Monarquía Unida. El Segundo Libro de Crónicas lo llama Azariah (II
Crónicas 22:6), y también Yehoajaz (II Crónicas 21:17).
Ajaziahu, el hijo menor del rey Yoram, se volvió el príncipe heredero
cuando asaltantes nómadas incursionaron en Jerusalén y mataron a sus
hermanos mayores, (II Crónicas 22:1).
Ascendió al trono a la edad de veintidós años, y gobernó sólo un año,
período durante el cual el verdadero poder estuvo en manos de su madre,
Ataliah.
Ajaziahu fue a la ciudad de Yizrel a visitar a su pariente Yoram, rey de
Israel, que estaba convaleciendo de las heridas que había recibido en una
batalla contra los arameos. Los reyes se reunieron en el campo de Nabot,
donde los encontró Yehú, el comandante del ejército de Israel.
Yoram le preguntó a Yehú si todo estaba bien. Yehú le contestó— ¿Cómo
puede estar todo bien mientras tu madre Jezabel continúa con sus idolatrías
y sus hechicerías?—
Yoram trató de huir en su carroza, mientras le gritaba a Ajaziahu—
¡Traición, Ajaziahu!— Yehú disparó una flecha a Yoram que le penetró al
corazón, y murió.
Ajaziahu escapó en su coche, pero fue herido. Logró llegar a Megidó, y
murió allí, según lo relata el Segundo Libro de los Reyes (II Reyes 9:27).
El Segundo Libro de Crónicas (II Crónicas 22:9) ofrece una versión
diferente de la muerte de Ajaziahu: el rey, capturado en Samaria, donde se
había escondido, fue llevado a presencia de Yehú quien lo hizo matar.
Su madre Ataliah aprovechó la muerte de Ajaziahu para matar a todos los
otros miembros de la familia real y usurpar el trono de Yehudah.

Ajbán (àçáï Ajbán Origen hebreo: Hermano del entendimiento)


(I Crónicas 2:29). Fecha no especificada. Ajbán, un descendiente de
Yehudah, fue hijo de Abishur y Abijail. Su hermano se llamaba Molid.

Ajer (àçø Ajer Origen hebreo: Otro)


(I Crónicas 7:12). Fecha no especificada. Ajer, un descendiente de Benjamín,
fue el antepasado del clan de los jushimitas.

Ají (àçé Ají Origen hebreo: Mi hermano)


1) (I Crónicas 5:15). Siglo 8 A.E.C. Ají, hijo de Abdiel, fue el líder de un
clan de la tribu de Gad, en la región de Gilad, en la tierra de Bashán, al
este del Río Jordán.
La genealogía de su clan fue registrada durante los reinados de Yotam,
rey de Yehudah, y Jeroboam II, rey de Israel.
2) (I Crónicas 7:34). Fecha no especificada. Ají, hijo de Shamer, fue el líder
de un clan de la tribu de Asher. Sus hermanos fueron Rohegah, Jubbah, y
Aram.
Ajíam (àçéàí Ajíam Origen hebreo: Hermano de la madre)
(II Samuel 23:33). Siglo 10 A.E.C. Ajíam, hijo de Sharar el hararita, fue uno
de los Treinta, unidad elite de guerreros en el ejército del rey David. El
primer libro de Crónicas (I Crónicas 11:35) menciona que el nombre de su
padre fue Sajar.

Ajían (àçéï Ajían Origen hebreo: Hermano menor)


(I Crónicas 7:19). Fecha no especificada. Ajían fue hijo de Shemida, de la
tribu de Menashé. Sus hermanos fueron Shejem, Likjí, y Aniam.

Ajíezer (àçéòæø Ajíezer Origen hebreo: Hermano de la ayuda)


1) (Números 1:12). Siglo 13 A.E.C. Ajíezer, hijo de Ammishadai, fue el jefe
de la tribu de Dan y comandante del ejército de su tribu. Fue uno de los
hombres que ayudaron a Moisés y a Aarón a censar a los israelitas.
También fue uno de los doce líderes israelitas que donaron regalos de
plata, oro, ganado, cabras y ovejas para la dedicación del altar.
2) (I Crónicas 12:3). Siglo 11 A.E.C. Ajíezer, hijo de Hashemah el gabatita,
fue el comandante de un grupo de benjamitas, incluyendo a su hermano
Yoash, que desertaron del ejército del rey Saúl y se unieron a la banda de
David en Ziclag. Ajíezer y sus hombres usaban el arco y la honda con
igual habilidad, tanto con la mano derecha como con la izquierda.

Ajíhud (àçéäåã Ajíhud Origen hebreo: Hermano de fama)


1) (Números 34:27). Siglo 13 A.E.C. Ajíhud, hijo de Shelomi, fue un líder
de la tribu de Asher que ayudó a dividir la tierra de Canaán entre las tribus
hebreas.
2) (I Crónicas 8:7). Fecha no especificada. Ajíhud, hijo de Ehud, un
benjamita, fue hermano de Uzza.

Ajíkam (àçé÷í Ajíkam Origen hebreo: Mi hermano se ha elevado)


(II Reyes 22:12). Siglo 7 A.E.C. Ajíkam, hijo de Shafán, pertenecía a una de
las más nobles, prominentes e influyentes familias del reino de Yehudah.
Los miembros de la familia, conocidos por su política de moderación y
sumisión a Babilonia, desempeñaron importantes papeles en los eventos
históricos de su época, durante los reinados del rey Josias y sus hijos.
Ajíkam, su padre Shafán, y otros oficiales de la corte real, fueron enviados
por el rey Josias a consultar con la profetisa Juldah, respecto al Libro de la
Ley que había sido encontrado en el Templo durante las reparaciones del
edificio. Años después, durante el reinado del rey Yehoyakim, Ajíkam
protegió al profeta Jeremías, y en una ocasión le salvó la vida, (Jeremías
26:24).
Su padre, Shafán, fue el escriba en la corte del rey Josias. Su hijo Gedaliah es
una figura trágica en la historia del pueblo judío, que, hasta hoy, conmemora
el aniversario de su muerte con un día de ayuno y luto. Gedaliah había sido
nombrado gobernador de Yehudah por Nabucodonosor, rey de Babilonia.
Unos meses más tarde fue asesinado por Ismael hijo de Netaniah, quien,
probablemente, esperaba que su sangriento acto fuese el inicio de una
rebelión contra Babilonia.

Ajílud (àçéìåã Ajílud Origen hebreo: Hermano de uno que ha nacido)


(II Samuel 8:16). Siglo 11 A.E.C. Ajílud fue el padre de dos altos oficiales
de la corte real durante los reinados de los reyes David y Salomón. Su hijo
Yehoshafat fue el registrador de la corte. Su otro hijo, Bana, fue uno de los
doce gobernadores distritales del rey Salomón, a cargo de un distrito que
abarcaba desde Megidó hasta Bet-Shean.

Ajímatz (àçéîòõ Ajímatz Origen hebreo: Hermano del enojo)


1) (I Samuel 14:50). Siglo 11 A.E.C. Ajímatz fue el padre de Ajínoam, la
esposa del rey Saúl.
2) (II Samuel 15:27). Siglo 10 A.E.C. Ajímatz fue hijo del Sumo Sacerdote
Zadok. Él y Jonatán, hijo del Sumo Sacerdote Abiatar, sirvieron al rey
David como mensajeros y espías en Jerusalén, durante la rebelión de
Abshalom, transmitiendo los mensajes de Jushai a David, corriendo el
riesgo de perder sus vidas. En una ocasión, los dos jóvenes, perseguidos
por los soldados de Abshalom, tuvieron que esconderse en un pozo de
agua.
El rey David tenía una excelente opinión de Ajímatz, a quien consideraba
—un buen hombre— (II Samuel 18:27).
Ajímatz fue enviado por Joab a David, para informarle de la victoria sobre
Abshalom. Una vez que se halló frente a David evitó diplomáticamente
contestar al rey cuando le preguntó si su hijo Abshalom vivía o había
muerto.
Años después, Ajímatz se casó con Basmat, una de las hijas del rey
Salomón (I Reyes 4:15), y fue nombrado gobernador del distrito de
Naftalí, uno de los doce distritos en los que estaba dividido el reino de
Salomón. Ajímatz tenía la obligación de enviar comida y suministros de su
distrito a la familia real, durante un mes de cada año.

Ajíman (àçéîï Ajíman Origen hebreo: Mi hermano es un regalo)


1) (Números 13:22). Siglo 13 A.E.C. Ajíman, y sus dos hermanos, Talmai, y
Sheshai, eran hijos de Anak, y nietos de Arbá, el fundador de la ciudad de
Hebrón. Su gigantesca estatura hizo que los espías enviados por Moisés se
sintiesen del tamaño de saltamontes a su lado. Los tres hermanos fueron
expulsados de Hebrón por Caleb, hijo de Yefuneh, durante la conquista
israelita de Canaán. Un tiempo después fueron matados por la tribu de
Yehudah.
2) (I Crónicas 9:17). Siglo 10 A.E.C. Ajíman, un levita, era uno de los
porteros—los otros eran Akub y Talmón—que estaban a cargo de la Puerta
Este del Tabernáculo, bajo la supervisión de Shalum, durante el reinado
del rey David.

Ajímelej (àçéîìê Ajímelej Origen hebreo: Mi hermano es rey)


1) (I Samuel 21:2). Siglo 11 A.E.C. Ajímelej, hijo de Ajítub, un
descendiente de Elí, el sacerdote de Siló, era el Sumo Sacerdote a cargo
del Arca de Dios durante la época del rey Saúl. Saúl lo acusó de conspirar
con David contra él, y lo hizo matar. En otro versículo del Primer libro de
Samuel (I Samuel 14:3) Ajímelej es llamado Ajiyah. (Ver Ajiyah).
2) (I Samuel 26:6). Siglo 11 A.E.C. Ajímelej, el hitita, fue un miembro de la
banda de gente comandada por David, cuando este estaba escondido en el
desierto.
En una ocasión, cuando Saúl lo perseguía, David pidió a Ajímelej y a
Abishai, hermano de Joab, que fuesen con él al campamento donde se
encontraba el rey Saúl.
Aparentemente, Ajímelej no fue con David, ya que la Biblia solo
menciona a Abishai como acompañante de David en esa aventura.
3) (II Samuel 8:17). Siglo 10 A.E.C. Ajímelej, hijo de Abiatar y nieto de
Ajímelej, el sacerdote de Nob muerto por orden de Saúl, sirvió como
Sumo Sacerdote, al lado de Zadok, hijo de Ajítub, durante el reinado de
David. Ajímelej descendía del hijo de Aarón, Itamar, mientras que Zadok
descendía de Eleazar, otro hijo de Aarón, (I Crónicas 24:3). Su hermano
Jonatán sirvió al rey David de mensajero y espía en Jerusalén, durante la
rebelión de Abshalom. En el Primer Libro de Crónicas (I Crónicas 18:16)
es llamado Abimelej.

Ajímot (àçéîåú Ajímot Origen hebreo: Hermano de la muerte o Hermano


de Mot, dios de los cananitas)
(I Crónicas 6:10). Fecha no especificada. Ajímot, un levita hijo de Elkanah,
era un descendiente de Kehat, el segundo hijo de Levi.

Ajínadab (àçéðãá Ajínadab Origen hebreo: Hermano de la generosidad)


(I Reyes 4:14). Siglo 10 A.E.C. Ajínadab, hijo de Iddó, fue gobernador del
distrito de Mahanaim, uno de los doce distritos en los que estaba dividido el
reino de Salomón. Ajínadab tenía la obligación de enviar comida y
suministros de su distrito a la familia real, durante un mes de cada año.

Ajínoam (àçéðòí Origen hebreo: Hermano de la amabilidad)


1) (I Samuel 14:50). Siglo 11 A.E.C. Ajínoam, hija de Ajímatz, fue la esposa
del rey Saúl.
2) (I Samuel 25:43). Siglo 11 A.E.C. Ajínoam, de Yizrel, fue la madre de
Amnón, el hijo primogénito de David.
David, escapando de la persecución de Saúl, huyó a Gat con sus dos
esposas, Ajínoam y Abigail, y seiscientos hombres. Los filisteos lo
emplearon como mercenario, y Ajish, el rey de Gat, le permitió residir en
el pueblo de Ziclag.
Ajínoam, y Abigail, la otra esposa de David, fueron capturadas por los
amalequitas, cuando David se hallaba ausente.
David retornó a Ziclag, y se encontró con la ingrata sorpresa que los
amalequitas, aprovechando su ausencia, habían atacado el pueblo, lo
habían incendiado, y se habían llevado a los niños y a las mujeres,
incluyendo a sus dos esposas.
David persiguió a los invasores, rescató a los prisioneros, y recobró el
botín que los amalequitas se habían llevado.
Después de la muerte de Saúl, David se mudó con sus dos esposas a
Hebrón, donde fue coronado rey. En Hebrón Ajínoam dio a luz a Amnón,
el hijo primogénito de David.

Ajío (àçéå Ajío Origen hebreo: Hermano de Dios)


1) (II Samuel 6:3). Siglo 10 A.E.C. Ajío, y su hermano Uzza, hijos de
Abinadab, conducían la carreta que llevaba el Arca de Dios de Gibeah,
donde había estado guardada for muchos años en la casa de su padre, a
Jerusalén.
El rey David y todo el pueblo de Israel los acompañó, cantando y tocando
instrumentos musicales. Cuando Dios causó la muerte de Uzza, por tocar
el Arca, David decidió que no había aún llegado el momento apropiado
para llevar el Arca a Jerusalén y la dejó por un tiempo indefinido en la
casa de Obed-Edom el gitita.
2) (I Crónicas 8:14). Fecha no especificada. Ajío, hijo de Elpal, fue el líder
de un clan de la tribu de Benjamín.
3) (I Crónicas 8:31). Siglo 11 A.E.C. Ajío, un benjamita, fue hermano de
Kish, uno de los antepasados del rey Saúl. Sus padres fueron Yeiel, el
fundador de Gibón, y su esposa Majáh.

Ajíra (àçéøò Ajíra Origen hebreo: Mi hermano es malo o Mi hermano es


Ra, un dios egipcio)
(Números 1:15). Siglo 13 A.E.C. Ajíra, hijo de Einán, de la tribu de Naftalí,
fue el líder de su tribu durante la marcha en el desierto, y comandante de su
ejército. También fue uno de los doce líderes israelitas que donaron regalos
de plata y oro, bueyes, carneros, cabras, y ovejas para la consagración del
altar.

Ajíram (àçéøí Ajíram Origen hebreo: Mi hermano es elevado)


(Números 26:38). Siglo 17 A.E.C. Nombre alternativo para Ajraj, (I Crónicas
8:1), uno de los cinco hijos de Benjamín, de acuerdo a la lista que aparece en
el libro de Números.
En la lista del libro de Génesis (Génesis 46:21), Ajíram es llamado Ejí, uno
de los diez hijos de Benjamín, incluido entre los setenta israelitas que
emigraron a Egipto con Jacob.
(Ver Ajraj y Ejí).

Ajísamaj (àçéñîê Ajísamaj Origen hebreo: Mi hermano apoyó)


(Éxodo 31:6). Siglo 14 A.E.C. Ajísamaj, de la tribu de Dan, fue el padre de
Aholiab, el talentoso artesano grabador, que, durante los años en el desierto,
ayudó a Bezalel a construir y decorar el Tabernáculo.

Ajish (àëéù Ajish Origen filisteo: Significado incierto)


(I Samuel 21:11). Siglo 11 A.E.C. Ajish, hijo de Maoj, era el rey de Gat, la
ciudad filistea en la cual se refugió David, para escapar de la persecución de
Saúl.
Los cortesanos de Ajish reconocieron a David como uno de los comandantes
del rey Saúl, y recordaron las canciones que se cantaban en Israel acerca de
sus proezas en sus batallas contra los filisteos. Lo denunciaron a Ajish, pero
David, para salvar su vida, fingió locura, y Ajish le permitió irse.
Algún tiempo después, cuando David era el líder de una banda de hombres
fuera de la ley, nuevamente buscó refugio en Gat. Esta vez Ajish le permitió
establecerse en la tierra de los filisteos, en el pueblo de Ziclag.
David usó a Ziclag, como base de sus operaciones, para atacar a los
amalequitas y a otros pueblos que vivían en la zona sur del Negev.
Informaba falsamente a Ajish que sus incursiones eran contra Israel, lo cual
convenció a Ajish que David se estaba volviendo odioso a su propio pueblo.
Cuando los filisteos decidieron ir a la guerra contra Israel, el rey Ajish,
convencido de la lealtad de David, lo llevó con él.
Los otros líderes filisteos no compartían la opinión de Ajish, y temían que
David podría traicionarlos y pasarse al lado de los israelitas para luchar
contra ellos. Le exigieron a Ajish que enviase a David de regreso a Ziclag.
Ajish, aunque no estaba de acuerdo con la opinión de los otros líderes
filisteos, aceptó enviar a David de regreso, pidiéndole disculpas por la falta
de confianza que le demostraban los comandantes filisteos.
Muchos años después, cuando Salomón era el rey de Israel, y Ajish ya era un
hombre anciano, dos esclavos de Shimei huyeron a Gat, y trataron de
encontrar refugio en la ciudad filistea.
Shimei los persiguió, violando así la orden de Salomón que le prohibía salir
de Jerusalén, bajo pena de muerte. Cuando Shimei retornó a Jerusalén,
Salomón hizo cumplir la suspendida pena de muerte.
Ajish es llamado Abimelej en el libro de Salmos (Salmo 34:1). Su padre
Maoj es llamado Majáh en el Primer Libro de Reyes (I Reyes 2:39).

Ajíshajar (àçéùçø Ajíshajar Origen hebreo: Hermano de la Aurora o


Hermano de Shajar, un dios cananita)
(I Crónicas 7:10). Fecha no especificada. Ajíshajar, un guerrero valiente y
líder de un clan de Benjamitas, fue hijo de Bilhán. Sus hermanos fueron
Yeush, Benjamín, Ehud, Zeitán, Tarshish, y Cananah.

Ajíshar (àçéùø Ajíshar Origen hebreo: Mi hermano cantó)


(I Reyes 4:6). Siglo 10 A.E.C. Ajíshar fue el oficial de la corte que atendía a
la familia real, durante el reinado del rey Salomón.

Ajítofel (àçéúôì Ajítofel Origen hebreo: Hermano de tontería)


(II Samuel 15:12). Siglo 10 A.E.C. Ajítofel, nacido en Giló, fue padre de
Eliam—también llamado Ammiel (I Crónicas 3:5),—y abuelo de Batsheba,
la esposa del rey David.
Ajítofel, consejero principal del rey David, fue famoso por sus sabios
consejos que David respetaba casi tanto como a la palabra de Dios.
Cuando Abshalom se rebeló contra su padre, Ajítofel se unió a la rebelión.
La Biblia no menciona sus motivos para desertar de David, pero una posible
explicación es que tal vez odiaba secretamente al rey por haber seducido a su
nieta, y haber ordenado la muerte de Uriah, el esposo de Batsheba.
Para contrarrestar el sagaz consejo de Ajítofel, David le pidió a su leal amigo
Jushai que pretendiese haber pasado al lado de Abshalom, con el objeto de
ganarse la confianza del príncipe, enterarse de los planes de los rebeldes, e
informar de ellos a David.
Cuando el rey David huyó de Jerusalén, y Abshalom entró a la ciudad,
Ajítofel le aconsejó que demuestre desprecio a David acostándose con las
concubinas de su padre.
Luego, le pidió que le permita escoger un ejército de doce mil hombres, el
cual, bajo sus órdenes, saldría de inmediato en persecución de David,
aprovechando que el rey estaría cansado y sin muchos soldados.
Por suerte para David, Jushai logró convencer a Abshalom que esta vez el
consejo de Ajítofel no era bueno, y que debería rechazarlo.
Jushai le sugirió a Abshalom que alistase un ejército muy grande, y solo
después de eso, saliese en persecución de David. Abshalom aceptó el consejo
de Jushai y dio órdenes para reunir un gran ejército.
La demora le dio tiempo a David para cruzar al otro lado del Río Jordán, y
allí reagrupar sus soldados.
Ajítofel, al ver que su consejo había sido rechazado, decidió que Abshalom
estaba cometiendo un error fatal, y que la rebelión terminaría en una
completa derrota.
Regresó a su pueblo natal, puso todos sus asuntos en orden, y se suicidó
ahorcándose, posiblemente para evitar la venganza de David por haberlo
traicionado.

Ajítub (àçèåá Ajítub Origen hebreo: Mi hermano es bueno)


1) (I Samuel 14:3). Siglo 11 A.E.C. Ajítub fue hijo de Pinjas y hermano de
Icabod. Su padre, Pinjas, murió en una batalla luchando contra los
filisteos.
Su abuelo, Elí, el sacerdote de Siló, un anciano de noventa años, se cayó
de la silla al escuchar las terribles noticias, y murió al romperse el cuello.
El hijo de Ajítub, Ajímelej—también llamado Ajiyah—fue Sumo
Sacerdote durante el reinado de Saúl, hasta que, inocentemente, se vio
envuelto en un conflicto entre el rey Saúl y David. El rey lo acusó de
conspirar contra él y lo hizo matar.
2) (II Samuel 8:17). Siglo 11 A.E.C. Ajítub, hijo de Amariah, fue el padre de
Zadok, el Sumo Sacerdote durante el reinado de David.
3) (I Crónicas 9:11). Fecha no especificada. Ajítub fue el padre de Merayot.
Su descendiente Azariah—llamado Seraiah en el libro de Nehemías,
(Nehemías 11:11)—fue el Sumo Sacerdote, después del retorno del exilio
de Babilonia.]

Ajiyah (àçéä Ajíyáh Origen hebreo: Mi hermano es Dios)


1) (I Samuel 14:3). Siglo 11 A.E.C. Ajiyah—también llamado Ajímelej en I
Samuel 21:2—hijo de Ajítub, descendiente de Elí, el sacerdote de Siló, era
el Sumo Sacerdote a cargo del Arca de Dios, durante la época del rey Saúl.
David, huyendo de Saúl, llegó a Nob, el pueblo donde vivía Ajiyah. Al
sacerdote le extrañó que David llegase solo, y le preguntó porque sus
hombres no lo acompañaban.
David le respondió que el rey Saúl lo había enviado en una misión secreta,
y que él se encontraría más tarde con sus hombres en un lugar que habían
acordado previamente.
Pidió pan, y Ajiyah le respondió que, aunque el único pan que disponía era
el pan consagrado del santuario, los hombres de David lo podían comer, si
es que no habían estado con mujeres. David le aseguró que así era, y que
los utensilios de sus hombres eran consagrados. Ajiyah entonces accedió a
darle el pan.
David le pidió a Ajiyah que le proporcione una espada o una lanza, ya que
no había traído armas con él. Ajiyah le dio la espada de Goliat que había
cuidado desde el día que David lo mató.
David recibió los panes y la espada, y huyó a la ciudad filistea de Gat.
Desgraciadamente para Ajiyah, el edomita Doeg, el oficial del rey Saúl
que estaba a cargo del ganado real, presenció su encuentro con David.
Doeg se apresuró a ir a la corte de Saúl para informar al rey que había
visto a David en Nob conversando con Ajiyah.
El rey ordenó que Ajiyah y todos los otros sacerdotes de Nob fuesen
traídos a su presencia. Una vez que los tuvo frente a él, los acusó de
conspirar con David, apoyarlo dándole comida y armas, e incitarlo a que
se rebele contra el rey.
Ajiyah protestó que era inocente. Se defendió diciendo que todos sabían
que David era el yerno de Saúl y que era leal al rey. Saúl rehusó escuchar
las explicaciones y lo condenó a morir.
El rey ordenó a sus guardias que maten a los sacerdotes, pero estos se
negaron a cumplir la orden. Saúl, entonces, ordenó a Doeg que los mate, lo
cual el edomita hizo de inmediato. Ochenta y cinco sacerdotes fueron
masacrados ese día. Luego, Doeg fue a Nob y mató a todos los habitantes,
hombres, mujeres y niños, incluso a los animales, que encontró en el
pueblo.
Abiatar, el hijo de Ajiyah, sobrevivió la masacre de los sacerdotes de Nob.
Consiguió escapar, y llegar adonde se hallaba David, a quien le relató lo
que había pasado. David se sintió culpable de haber causado
involuntariamente la muerte del padre de Abiatar, y le pidió que se
quedase con él. Años más tarde, nombró a Abiatar Sumo Sacerdote.
2) (I Reyes 4:3). Siglo 10 A.E.C. Ajiyah y su hermano Elíjoref fueron
escribas en la corte del rey Salomón.
Los dos hermanos siguieron los pasos de su padre Seraiah, quien fue el
escriba en la corte del rey David (II Samuel 8:17).
3) (I Reyes 11:29). Siglo 10 A.E.C. Ajiyah, un sacerdote y profeta, sirvió en
el santuario de Siló, en el territorio de Efraim, durante el reinado del rey
Salomón.
Ajiyah se encontró con Jeroboam, el futuro rey de Israel, en un sendero
aislado, en las afueras de Jerusalén, y le profetizó que un día sería rey
sobre las diez tribus del norte. Ajiyah rasgó su vestimenta en doce
pedazos, para simbolizar su profecía, y le dio diez a Jeroboam.
Años después, cuando Jeroboam era el rey del reino del norte, su hijo
Abiah enfermó gravemente. La esposa de Jeroboam fue disfrazada a la
casa del profeta Ajiyah, para preguntarle si el niño se curaría.
A pesar de su ceguera, causada por su avanzada edad, y del disfraz de la
reina, el profeta, advertido por Dios, la reconoció.
Ajiyah le dijo a la reina que Dios castigaría la dinastía de Jeroboam,
debido a que había rendido culto a ídolos. Respecto al niño, el profeta
añadió que, tan pronto como la reina llegase de regreso a su ciudad, su hijo
moriría.
4) (I Reyes 15:27). Siglo 10 A.E.C. Ajiyah, de la tribu de Isascar, fue el
padre de Basha, el hombre que mató al rey Nadab de Israel, y usurpó el
trono.
5) (Nehemías 10:27). Siglo 5 A.E.C. Ajiyah fue uno de los líderes que
firmaron el solemne acuerdo de Nehemías por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que habitaban en el país; se abstenían de
contraer matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios,
entre otras obligaciones.
6) (I Crónicas 2:25). Fecha no especificada. Ajiyah, hijo de Yerajmel,
pertenecía al clan de los hezronitas, de la tribu de Yehudah. Sus hermanos
fueron Ram, Bunah, Oren, y Ozem.
7) (I Crónicas 8:7). Fecha no especificada. Ajiyah, un descendiente de Ehud,
de la tribu de Benjamín, fue el líder de un clan que fue expulsado de Gaba
a Manajat.
8) (I Crónicas 11:36). Siglo 10 A.E.C. Ajiyah, el pelonita, fue uno de los
valientes guerreros del rey David.
9) (I Crónicas 26:20). Siglo 10 A.E.C. Ajiyah fue un levita a cargo de los
tesoros de la Casa de Dios y de los artículos consagrados, durante el
reinado del rey David.

Ajlai (àçìé Ajlai Origen hebreo: Yo deseo)


1) (I Crónicas 2:31). Fecha no especificada. La Biblia menciona que Ajlai
fue hijo de Sheshán, de la tribu de Yehudah.
Unos cuantos versículos después, dice que Sheshán dio una de sus hijas
en matrimonio a su sirviente egipcio Yarja, porque no tenía hijos, (I
Crónicas 2:34).
Esta aparente contradicción se puede resolver si asumimos que Ajlai
murió joven, o que nació después del matrimonio de su hermana con
Yarja.
2) (I Crónicas 11:41). Siglo 11 A.E.C. Su hijo Zabad fue uno de los valientes
guerreros del rey David.

Ajoaj (àçåç Ajoaj Origen hebreo: Fraternal)


(I Crónicas 8:4). Siglo 16 A.E.C. Ajoaj, hijo de Bela y nieto de Benjamín,
fue el antepasado del clan de los ajoajitas. Uno de sus descendientes, Eleazar,
hijo de Dodo, fue considerado uno de los tres hombres más valientes en el
ejército del rey David (II Samuel 23:9 y I Crónicas 11:12).

Ajraj (àçøç Ajraj Origen hebreo: Después de su hermano)


(I Crónicas 8:1). Siglo 17 A.E.C. Ajraj, uno de los cinco hijos de Benjamín,
fue el antepasado del clan de los ajiramitas. En Números 26:38 es llamado
Ajíram. En Génesis 46:21, donde es llamado Ejí, lo menciona como uno de
los diez hijos de Benjamín, parte del grupo de los setenta israelitas que
emigraron a Egipto.

Ajsah (òëñä Ajsah Origen hebreo: Brazalete de tobillo)


(Josué 15:16). Siglo 12 A.E.C. Ajsah fue la hija de Caleb. Su padre la dio en
matrimonio a su primo Otniel, como recompensa por él haber tomado Kiriat-
Sefer, durante la conquista de Canaán. Ajsah convenció a su padre a darle
manantiales de agua, quejándose de que la había entregado como tierra del
Negev—tierra seca—es decir sin dote.

Ajumai (àçåîé Ajumai Origen hebreo: Hermano del agua)


(I Crónicas 4:2). Fecha no especificada. Ajumai, del clan de los zoratitas, de
la tribu de Yehudah, fue uno de los dos hijos de Yajat. Su hermano se
llamaba Lahad.

Ajuzam (àçæí Ajuzam Origen hebreo: Posesión)


(I Crónicas 4:6). Fecha no especificada. Ajuzam, Teimeni, Hajashtari, y
Jefer, de la tribu de Yehudah, fueron hijos de Ashjur, el fundador de Tekoa,
y de su esposa Naráh. Jelah, la otra mujer de su padre, fue la madre de Zeret,
Zojar, y Etnán.

Ajuzzat (àçåæú Ajuzzat Origen hebreo: Posesión)


(Génesis 26:26). Siglo 19 A.E.C. Ajuzzat era un amigo de Abimelej, el rey
filisteo de Gerar. Él y Ficol, el capitán del ejército del rey Abimelej,
estuvieron presentes cuando el rey hizo un pacto de paz con Isaac.

Ajzai (àçæé Ajzai Origen hebreo: Alguien que agarra)


(Nehemías 11:13). Fecha no especificada. Ajzai, hijo de Meshilemot, fue el
abuelo de Amasai, un sacerdote que retornó del exilio de Babilioni y se
radicó en Jerusalén.

Akán (ò÷ï Acán Origen hebreo: Tortuoso)


(Génesis 36:27). Fecha no especificada. Akán, hijo de Ezer, un descendiente
de Seir, fue el líder de un clan de horitas que vivían en la tierra de Edom. Sus
hermanos fueron Bilhán y Zaván. En I Crónicas 1:42 es llamado Yakán.

Akub (ò÷åá Akub Origen hebreo: Insidioso)


1) (Ezra 2:42). Siglo 10 A.E.C. Akub, un levita, era uno de los porteros—los
otros fueron Talmón y Ajíman—que estaban a cargo de la Puerta Este del
Tabernáculo, bajo la supervisión de Shalum, durante el reinado del rey
David (I Crónicas 9:17). Fue antepasado de un clan de porteros y de un
clan de sirvientes del Templo, (Ezra 2:45), que regresaron de Babilonia
con Zerubabel.
2) (Nehemías 8:7). Siglo 5 A.E.C. Akub fue uno de los levitas que
explicaron la Ley al pueblo, en Jerusalén, después de que el escriba Ezra la
leyera en voz alta, mientras estaba parado sobre una plataforma de madera,
frente a la plaza, cerca a la Puerta de Agua.
3) (Nehemías 11:19). Siglo 5 A.E.C. Fue un portero del Templo en la época
de Nehemías.
4) (I Crónicas 3:24). Fecha no especificada. Akub, hijo de Elioeinai, fue uno
de los descendientes de Yeconiah—también llamado Yehoyaquín—el rey
de Yehudah que fue llevado al cautiverio en Babilonia. Los hermanos de
Akub fueron Elyashib, Pelaiah, Ananí, Yojanán, Delaiah, y Hodaviahu.

Alamet (òìîú Alamet ó Alemet Origen hebreo: Cubriendo)


1) (I Crónicas 7:8). Siglo 16 A.E.C. Alamet, hijo de Bejer y nieto de
Benjamín, fue miembro de una familia de jefes de tribus y valientes
guerreros. Sus hermanos fueron Zemirah, Yoash, Eliezer, Elioeinai, Omri,
Yiremot, Anatot, y Abiah.
2) (I Crónicas 8:36). Fecha no especificada. Alamet, un benjamita, fue un
descendiente del rey Saúl. Sus hermanos fueron Azmavet y Zimri. Su
padre Yehoadah es llamado Yarah en el Primer Libro de Crónicas (I
Crónicas 9:42).

Alón (àìåï Alón Origen hebreo: Roble)


(I Crónicas 4:37). Fecha no especificada. Alón, hijo de Yedaiah, fue el padre
de Shifi. Su descendiente Ziza, uno de los líderes de la tribu de Simeón, fue
al valle de Gedor, en busca de pasto para su rebaño, durante el reinado de
Ezequías, rey de Yehudah; destruyó las tiendas de los habitantes—
descendientes de Ham—que vivían allí, los exterminó, y se radicó en el
lugar.

Almodad (àìîåãã Almodad Origen hebreo: Significado incierto)


(Génesis 10:26). Fecha no especificada. Almodad era hijo de Yaktán, un
descendiente de Shem. Sus hermanos fueron Shalef, Jazarmavet, Yaraj,
Hadoram, Uzal, Diklah, Obal, Abimael, Sheba, Ofir, Javiláh, y Yobab.

Alvah (òìåä Alvah Origen hebreo: Iniquidad)


(Génesis 36:40). Fecha no especificada. Alvah, un descendiente de Esaú, fue
el líder de un clan edomita.

Alván (òìåï Alván Origen hebreo: Elevado, noble)


(Génesis 36:23). Fecha no especificada. Alván― llamado Alyán en I
Crónicas 1:40― y sus hermanos, Manajat, Eibal, Shefo, y Onam, eran hijos
de Shobal, un descendiente de Seires.

Alyán (òìéï Alyán Origen hebreo: Elevado, noble)


(I Crónicas 1:40). Fecha no especificada. Alyán fue hijo de Shobal, un
descendiente de Seir. También fue llamado Alván (Génesis 36:23).

Amal (òîì Amal Origen hebreo: Labor)


(I Crónicas 7:35). Fecha no especificada. Amal, jefe de un clan de la tribu de
Asher, era hijo de Helem. Sus hermanos fueron Zofaj, Yimna y Shelesh. Su
padre es llamado Jotam en el Primer Libro de Crónicas (I Crónicas 7:32).

Amalek (òîì÷ Amalek Origen hebreo: Significado incierto)


(Génesis 36:12). Siglo 17 A.E.C. Amalek, nieto de Esaú, era hijo de Elifaz y
de su concubina Timna. Amalek fue el antepasado de los amalequitas, los
primeros, peores y eternos enemigos de Israel, acerca de los cuales Dios juró
que habría guerra con ellos en cada generación (Éxodo 17:16).
Los últimos amalequitas sobrevivientes fueron matados durante el reinado
del rey Ezequías, por un grupo de quinientos hombres de la tribu de Simeón,
en el Monte Seir, al sureste del Mar Muerto (I Crónicas 4:43).

Amariah (àîøéä Amariah Origen hebreo: Dios dijo)


1) (Zefaniah 1:1). Fecha no especificada. Amariah, hijo del rey Ezequías,
fue un antepasado del profeta Zefaniah.
2) (Ezra 7:3). Fecha no especificada. Amariah, descendiente de Aarón y
antecesor de Ezra, era hijo de Azariah, nieto de Merayot y padre de
Ajítub.
3) (Ezra 10:42). Siglo 5 A.E.C. Amariah fue uno de los hombres que se
divorciaron de sus mujeres extranjeras en la época de Ezra.
4) (Nehemías 10:4). Siglo 5 A.E.C. Amariah fue uno de los sacerdotes que
firmaron el acuerdo solemne de Nehemías por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
5) (Nehemías 11:4). Fecha no especificada. Amariah, hijo de Shefatya, fue
el padre de Zacarías, del clan de Parez, de la tribu de Yehudah. Su
descendiente Ataiah fue una de las personas de Yehudah que se
establecieron en Jerusalén, después de regresar del exilio.
6) (Nehemías 12:2). Siglo 6 A.E.C. Amariah fue uno de los sacerdotes que
retornaron del exilio de Babilonia con Zerubabel y el Sumo Sacerdote
Yeshua. Fue antepasado de un clan sacerdotal que estaba dirigido por
Yehojanán, cuando Yoyakim fue el Sumo Sacerdote, en la época de
Nehemías.
7) (I Crónicas 5:33). Siglo 11 A.E.C. Amariah, hijo del sacerdote Merayot,
fue el padre de Ajítub y el abuelo de Zadok, el Sumo Sacerdote del rey
David.
8) (I Crónicas 23:19). Fecha no especificada. Amariah fue un levita
descendiente de Hebrón.
9) (II Crónicas 19:11). Siglo 9 A.E.C. El Sumo Sacerdote Amariah estaba a
cargo de los asuntos religiosos durante el reinado del rey Yehoshafat,
mientras que Zebadiah, hijo de Ismael, estaba a cargo de los asuntos
relacionados con el rey.
10) (II Crónicas 31:15). Siglo 8 A.E.C. Amariah fue un levita que durante la
época del rey Ezequías, trabajó bajo Koraj, ayudándolo a registrar a los
sacerdotes y a los levitas, y distribuyendo, entre los otros levitas, los
regalos ofrecidos por el pueblo a Dios.

Amasa (òîùà Amasa Origen hebreo: Carga)


1) (II Samuel 17:25). Siglo 10 A.E.C. Amasa era hijo de Abigail, una de las
hermanas del rey David. Respecto a quien fue su padre hay dos versiones
contradictorias. Según el libro de I Crónicas, su padre fue Yeter, un
ismaelita (I Crónicas 2:17), pero, según el libro de II Samuel, fue Yitra, un
israelita (II Samuel 17:25).
A pesar de que Amasa había sido el comandante del ejército rebelde de
Abshalom, el rey David, después de la derrota y muerte de Abshalom, lo
nombró comandante en jefe del ejército del reino, remplazando a Joab,
quien era hijo de otra hermana del rey.
Este gesto magnánimo tuvo como objeto propiciar la reconciliación
nacional, pero el resultado inevitable equivalió a que David hubiese
firmado una sentencia de muerte contra Amasa. Joab no se resignó a
perder su posición, y, preso de celos implacables, espero que se le
presentase la oportunidad de matar a Amasa.
Poco tiempo después, un benjamita llamado Sheba, hijo de Bijri, se rebeló
contra David. El rey consideró que esta rebelión era más peligrosa que la
de Abshalom, y ordenó a Amasa organizar un ejército en tres días.
Cuando los tres días transcurrieron sin que Amasa apareciese, David envió
a Abishai a perseguir a los rebeldes. Amasa los siguió y se encontró con
Abishai y Joab cerca a Gibón. Joab saludó a Amasa diciendo— ¿Como
estás, hermano?— Mientras le hablaba, agarró la barba de Amasa con su
mano derecha, como si fuera a besarlo, y con la mano izquierda le atravesó
el vientre con su espada. Joab y Abishai dejaron el cuerpo de Amasa en el
medio del camino, en un charco de sangre, y continuaron la persecución de
Sheba. Los soldados que presenciaron el asesinato quedaron atónitos y no
siguieron tras Joab, hasta que uno de los oficiales empujo el cuerpo al
campo, al costado del camino, y lo cubrió con una tela.
El rey David no castigó a Joab por su acto. Por el contrario lo nombró
nuevamente comandante del ejército. Sólo muchos años después, David,
en su lecho de muerte, dio instrucciones a Salomón para que mate a Joab
por haber asesinado a Abner y a Amasa.
2) (II Crónicas 28:12). Siglo 8 A.E.C. Amasa, hijo de Jadlai, fue uno de los
líderes de la tribu de Efraim durante el reinado del rey Pekaj de Israel.
Durante la guerra contra el rey Ajaz de Yehudah, el ejército de Israel
derrotó a Yehudah y retornó a Samaria con decenas de miles de
prisioneros de guerra, con la intención de venderlos como esclavos.
Amasa apoyó al profeta Oded en su demanda de liberar a los cautivos y
permitirles que regresen a Yehudah. Amasa y sus compañeros les dieron
ropa, zapatos, alimentos y bebidas, y los llevaron de regreso a la ciudad de
Jericó en Yehudah.

Amasai (òîùé Amasai Origen hebreo: Agobiante)


1) (I Crónicas 6:10). Fecha no especificada. Amasai, hijo de Elkanah y padre
de Majat, fue un antepasado de Elkanah, el padre del profeta Samuel. Su
descendiente Heiman, perteneciente al clan de los coatitas, fue uno de los
levitas nombrados por el rey David para dirigir a los cantantes en la Casa
del SEÑOR.
2) (I Crónicas 12:19). Siglo 11 A.E.C. Amasai fue el líder de un grupo de
guerreros de las tribus de Benjamín y Yehudah, que desertaron del ejército
del rey Saúl y se unieron a las fuerzas de David en Ziclag.
3) (I Crónicas 15:24). Siglo 10 A.E.C. Amasai fue uno de los sacerdotes que
tocaron las trompetas durante la jubilosa procesión, encabezada por el rey
David, que transportó el Arca de Dios a Jerusalén.
4) (II Crónicas 29:12). Siglo 8 A.E.C. Amasai, un levita, era hijo de
Elkanah, un descendiente de Kehat, el segundo hijo de Levi. Su hijo Majat
fue uno de los levitas que se congregaron para purificarse ritualmente a sí
mismos, y al Templo, durante el reinado del rey Ezequías de Yehudah.

Amashsai (òîùñé Amashsai Origen hebreo: Agobiante)


(Nehemías 11:13). Siglo 5 A.E.C. Amashsai, hijo de Azarel, fue uno de los
sacerdotes que se establecieron en Jerusalén, luego del retorno del exilio de
Babilonia.
Amasiah (òîñéä Amasiah Origen hebreo: Dios ha agobiado)
(II Crónicas 17:16). Siglo 9 A.E.C. Amasiah, hijo de Zijri, comandó una
fuerza de doscientos mil hombres en el ejército del rey Yehoshafat de
Yehudah.

Amaziah (àîöéä Amaziah Origen hebreo: Fuerza de Dios)


1) (II Reyes 12:22). Siglo 8 A.E.C. Amaziah fue el octavo rey de Yehudah
después de la partición de la Monarquía Unida. Su madre fue Yehoadán de
Jerusalén.
Amaziah ascendió al trono a la edad de veinticinco años, cuando su padre,
el rey Yoash, murió asesinado por dos oficiales de la corte real. Uno de los
primeros actos de Amaziah, después de afianzarse en el poder, fue matar a
los conspiradores que habían asesinado a su padre. Reinó durante
veintinueve años y murió a la edad de cincuenta y cuatro, a manos de
asesinos al igual que su padre.
Organizó un ejército de trescientos mil soldados. También reclutó a cien
mil mercenarios del reino de Israel a quienes pagó cien talentos de plata.
Un profeta le dijo que enviase de regreso los mercenarios a su país, porque
—el SEÑOR no está con Israel,
Amaziah, preocupado por el dinero que había pagado por adelantado, le
preguntó al profeta que debía hacer para recobrar los cien talentos de plata.
El profeta le aseguró que Dios lo compensaría con mucho más. Amaziah
despidió a los mercenarios, que regresaron a Israel decepcionados y llenos
de cólera.
Amaziah, al mando de su propio ejército, atacó el Valle de la Sal en Edom
y mató a diez mil hombres de Seir. Capturó a otros diez mil, a quienes hizo
llevar a la cima de un monte rocoso y los despeñó para que mueran.
Retornó victorioso a Jerusalén, trayendo con él los ídolos de Edom que
había capturado. Se postró delante de ellos y les ofreció sacrificios.
— ¿Por qué estás rezando a dioses que no pudieron salvar a su propio
pueblo?—le preguntó el profeta.
— ¿Acaso te he nombrado consejero real? ¡Deja de molestarme o haré que
te maten!—contestó Amaziah furioso.
—Veo que Dios ha decretado tu destrucción, ya que te comportas en esa
forma y no haces caso a mi consejo,— le contestó el profeta.
La victoria de Amaziah sobre los edomitas le dio demasiada seguridad en
si mismo. Ansioso de obtener nuevas victorias, desafió a Yoash, rey de
Israel, a una confrontación entre los ejércitos de los dos países. Yoash le
contestó con desdén que no le convenía buscar problemas para su reino o
para él mismo.
Amaziah, sin inmutarse, le declaró la guerra a Israel. Su optimismo no
estuvo justificado. Fue derrotado y capturado en una batalla en Bet-
Shemesh, y llevado por el rey Yoash a Jerusalén.
El victorioso rey de Israel destruyó una larga sección de las murallas de la
ciudad, y retornó a Samaria llevándose todos los tesoros del Templo y del
palacio real, y un gran número de rehenes.
Años después, un grupo de conspiradores que resentían la idolatría de
Amaziah planeó asesinarlo. El rey huyó a la ciudad de Lajish, pero sus
enemigos le dieron alcance y lo mataron.
El cuerpo del rey fue colocado sobre un caballo y traído a Jerusalén, donde
fue enterrado en las tumbas reales de sus antecesores. Azariah (también
llamado Uziah), su hijo de dieciséis años, lo sucedió en el trono.
2) (Amós 7:10). Siglo 8 A.E.C. Amaziah, el sacerdote del santuario real en
Bet-El, acusó al profeta Amós de conspirar contra el rey Jeroboam II de
Israel.
Amós no se dejó amedrentar, y profetizó que el rey moriría por la espada,
y que el pueblo de Israel sería exilado de su tierra.
Amaziah le dijo a Amós que huyese a Yehudah y que nunca retornase a
profetizar en Bet-El.
3) (I Crónicas 4:34). Siglo 8 A.E.C. Su hijo Yoshah, junto con otros líderes
de la tribu de Simeón, fue al fértil valle de Gedor, buscando pasto para su
rebaño, durante el reinado de Ezequías, rey de Yehudah.
Los simeonitas destruyeron las tiendas de los habitantes―descendientes
de Ham―que vivían allí, los exterminaron y se establecieron en el lugar.
4) (I Crónicas 6:30). Fecha no especificada. Amaziah, hijo de Jilquiah, fue
un descendiente de Merari. Su descendiente Eitán fue uno de los levitas
nombrados por el rey David para dirigir a los cantantes en la Casa del
SEÑOR.

Ami (àîé Ami Origen hebreo: Digno de confianza)


(Ezra 2:57). Siglo 10 A.E.C. Ami, un sirviente del rey Salomón, fue el
antepasado de una familia que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.
En el libro de Nehemías es llamado Amón, (Nehemías 7:59).

Amihud (òîéäåã Amihud Origen hebreo: Pueblo de esplendor)


1) (Números 1:10). Siglo 14 A.E.C. Amihud, hijo de Ladán (I Crónicas
7:26), fue el padre de Elishama, líder de la tribu de Efraim, y comandante
del ejército de su tribu durante la marcha en el desierto. Su hijo fue uno de
los doce líderes israelitas que donaron regalos de plata y oro, bueyes,
carneros, cabras, y ovejas para la consagración del altar.
2) (Números 34:20). Siglo 14 A.E.C. Amihud fue el padre de Samuel, el
líder de la tribu de Simeón durante la marcha en el desierto. Su hijo fue
uno de los hombres escogidos por Moisés para dividir la tierra de Canaán
entre las tribus.
3) (Números 34:28). Siglo 14 A.E.C. Su hijo Pedahel de la tribu de Naftalí
fue uno de los hombres escogidos por Moisés para dividir la tierra de
Canaán entre las tribus.
4) (II Samuel 13:37). Siglo 11 A.E.C. Su hijo Talmai fue el rey de Geshur,
un reino situado al noreste del Mar de Galilea. Su nieta Majáh se casó con
David y fue la madre de Abshalom y Tamar.
5) (I Crónicas 9:4). Siglo 6 A.E.C. Amihud fue hijo de Omri, de la tribu de
Yehudah. Su hijo Utai fue de las primeras personas que retornaron del
exilio de Babilonia para radicarse en Jerusalén.
En el libro de Nehemías (Nehemías 11:4), Amihud es llamado Uziah #3,
y su hijo es llamado Ataiah.

Amitai (àîúé Amitai Origen hebreo: Que dice la verdad)


(II Reyes 14:25). Siglo 8 A.E.C. Amitai fue el padre del profeta Jonás.

Ammiel (òîéàì Ammiel Origen hebreo: Pueblo de Dios)


1) (Números 13:12) Siglo 13 A.E.C. Ammiel hijo de Gemali, de la tribu de
Dan, fue uno de los doce espías enviados por Moisés a Canaán para ver el
país y observar si sus habitantes eran fuertes o débiles, pocos o muchos; y
para traer de regreso los frutos del país. Los espías regresaron asustados y
desanimados, e informaron a los israelitas que los cananitas eran
demasiado grandes y fuertes para poder ser derrotados.
Dos de los espías—Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Yefuneh—
estuvieron en desacuerdo con los otros diez, y pidieron al pueblo que no
tuviese temor, que Dios les daría victoria.
Los israelitas se negaron a escuchar las palabras de Josué y Caleb, y
empezaron a sollozar y a lamentarse. Dios castigó su cobardía
condenándolos a deambular por el desierto durante cuarenta años, un año
por cada uno de los días que los espías estuvieron en Canaán. Todos los
espías, incluyendo a Ammiel, murieron en el desierto, excepto Caleb y
Josué.
Para una información más detallada sobre los doce espías ver Josué.
(Éxodo 17:9.)
2) (II Samuel 9:4). Siglo 10 A.E.C. Ammiel fue el padre de Maquir. Su hijo,
un hombre de buen corazón, acogió en su casa a Mefi-Boshet, el hijo
inválido de Jonatán. Cuando David huyó de Jerusalem durante la rebelión
de Abshalom, Maquir y algunas otras personas proporcionaron camas,
utensilios y alimentos, a David y a sus cansados y hambrientos
compañeros.
3) (I Crónicas 3:5). Siglo 11 A.E.C. Ammiel—también llamado Eliam, (II
Samuel 11:3)—era hijo de Ajítofel y padre de Batsheba—llamada Bat-
Shua en el Primer Libro de Crónicas (I Crónicas 3:5)—la mujer que fue
esposa del rey David y madre del rey Salomón, después de enviudar de su
primer marido.
4) (I Crónicas 26:5). Siglo 10 A.E.C. Durante el reinado del rey David,
Ammiel, el sexto hijo de Obed-Edom, era un portero del Tabernáculo, al
igual que su padre y sus siete hermanos. Sus hermanos fueron Shemaiah,
Yehozabad, Yoaj, Sajar, Netanel, Isascar, y Peultai.

Amminadab (òîéðãá Amminadab Origen hebreo: Pueblo generoso)


1) (Éxodo 6:23). Siglo 14 A.E.C. Amminadab, hijo de Ram, de la tribu de
Yehudah, fue el padre de Najshón y Elisheba.
Najshón, antepasado directo del rey David, fue el comandante del ejército
de su tribu durante la marcha en el desierto, y uno de los doce israelitas
que donaron regalos de plata y oro, bueyes, carneros, cabras y corderos
para la consagración del altar. Elisheba, fue la esposa de Aarón, el
hermano de Moisés, y madre de sus hijos.
2) (I Crónicas 6:7). Siglo 14 A.E.C. Amminadab—llamado Yizhar en el
libro de Éxodo (Éxodo 6:18) y en el libro de Números (Números 3:19)—
fue un levita, hijo de Kehat, y antepasado del clan levita de los yizharitas.
Sus hermanos fueron Hebrón, Uzziel, y Amram, este último padre de
Miriam, Aarón, y Moisés. Sus hijos fueron Koraj—quien encabezó una
rebelión contra Moisés y Aarón—Nefeg y Zijri.
3) (I Crónicas 15:10). Siglo 10 A.E.C. Amminadab, líder de un clan
descendiente de Uzziel, fue uno de los levitas escogidos por el rey David
para llevar sobre sus hombros el Arca de Dios a Jerusalén, acompañados
por cantantes y músicos.

Ammishadai (òîéùãé Ammishadai Origen hebreo: Pueblo del


Todopoderoso)
(Números 1:12). Siglo 14 A.E.C. Ammishadai fue el padre de Ajíezer, el
líder de la tribu de Dan durante los años que deambularon en el desierto del
Sinai.
Ajíezer ayudó a Moisés y a Aarón a realizar un censo de los israelitas, y fue
uno de los doce líderes israelitas que donaron regalos de plata y oro, bueyes,
carneros, cabras, y ovejas para la consagración del altar.

Ammizabad (òîéæáã Ammizabad Origen hebreo: Pueblo de dotación)


(I Crónicas 27:6). Siglo 10 A.E.C. Ammizabad, hijo de Benaiah y nieto del
sacerdote Yehoyada, sirvió en el ejército del rey David, bajo las órdenes de
su padre, el comandante Benaiah.
Benaiah, durante el reinado del rey David, fue el líder de los Treinta, un
grupo escogido del ejército, y luego, durante el reinado del rey Salomón, fue
nombrado comandante en jefe de todo el ejército.

Amnón (àîðåï Amnón Origen hebreo: Digno de confianza)


1) (II Samuel 3:2). Siglo 10 A.E.C. Amnón, nacido en Hebrón, fue el hijo
primogénito del rey David. Su madre fue Ajínoam la yizrelita.
Amnón sintió una pasión obsesiva por su media hermana Tamar. Su astuto
primo Yonadab le aconsejó que le dijese a su padre, el rey David, que
estaba enfermo, y que deseaba que Tamar le traiga comida a su casa.
David envió a Tamar a la casa de Amnón, donde ella le cocinó pasteles.
Amnón pidió a sus sirvientes que saliesen de la habitación, y que lo
dejasen solo con Tamar. Tan pronto estuvieron solos, la forzó y la violó.
Después de violarla, su presencia se le hizo odiosa, y la echó de su casa.
Tamar se echó ceniza sobre la cabeza, rasgó la lujosa túnica que vestía, y
salió gritando y sollozando. Abshalom, que era su hermano de padre y
madre, la vio llorando y le preguntó — ¿Fue tu hermano Amnón el que te
hizo esto?— Sin esperar respuesta, añadió —Por el momento, hermana,
mantén callado el asunto; es tu hermano. No pienses al respecto,
Abshalom acogió a Tamar en su casa.
El rey David escuchó lo que había ocurrido, y se enojó mucho, pero no le
habló a Amnón al respecto. Abshalom tampoco dijo una palabra; se limitó
a odiar a Amnón en silencio, y esperar con paciencia el momento oportuno
para vengar la deshonra de su hermana.
Dos años más tarde, Abshalom vio que había llegado su oportunidad.
Invitó a su padre a un festival de sus esquiladores de ovejas. El rey David
declinó la invitación, pero, cuando Abshalom insistió, permitió que
Amnón y sus otros hijos asistiesen a la celebración. Durante el banquete,
Abshalom ordenó a sus sirvientes que matasen a Amnón. Luego del
asesinato huyó a Geshur, donde permaneció con sus parientes maternos
durante tres años, hasta que David le permitió regresar a Jerusalén.
2) (I Crónicas 4:20). Fecha no especificada. Amnón, hijo de Shimón, fue un
descendiente de Yehudah. Sus hermanos fueron Rinnah, Ben-Janán, y
Tilón.

Amok (òîå÷ Amok Origen hebreo: Profundo)


(Nehemías 12:7). Siglo 6 A.E.C. Amok fue el líder de una familia de
sacerdotes que retornó de Babilonia con Zerubabel, cuando Yeshua era el
Sumo Sacerdote. Fue antepasado de un clan de sacerdotes que fue dirigido
por Eber, durante los años que Yoyakim fue el Sumo Sacerdote (Nehemías
12:20)

Amón (àîåï Amón Origen hebreo: Hábil, Leal, Multitud)


1) (I Reyes 22:26). Siglo 9 A.E.C. Amón fue el gobernador de la ciudad de
Samaria, durante el reinado del rey Acab.
El rey le ordenó recluir al profeta Micah en una prisión, y darle solamente
pan y agua, hasta que él regresase sano y salvo de la guerra contra los
arameos. El rey murió en la batalla, y la Biblia no menciona si Micah fue o
no liberado.
2) (II Reyes 21:18). Siglo 7 A.E.C. Amón, hijo de Menashé y Meshulemet,
fue el décimo cuarto rey de Yehudah, después de la partición de la
Monarquía Unida. Ascendió al trono a la edad de veintidós años. Su
esposa fue Yedidah, hija de Adaiah de Boscat. Amón continuó las
prácticas idólatras introducidas por su padre Menashé. Luego de reinar
durante dos años, fue asesinado en su palacio por conspiradores, que
fueron capturados y matados por el pueblo. Amón, al igual que su padre,
fue sepultado en el jardín del palacio. Su hijo Josias, un niño de ocho años
de edad, lo sucedió en el trono.
3) (Jeremías 46:25). Amón fue el dios tutelar de la ciudad egipcia No
(Tebez).
4) (Nehemías 7:59). Siglo 10 A.E.C. Amón, un sirviente del rey Salomón,
fue el antepasado de una familia que retornó con Zerubabel del exilio de
Babilonia. En el libro de Ezra (Ezra 2:57) se le llama Ami.

Amós (òîåñ Amós Origen hebreo: Agobiante)


(Amós 1:1). Siglo 8 A.E.C. El profeta Amós nació en el pueblo de Tekoa, en
el reino de Yehudah. Era un pastor de ovejas y recolector del fruto del
sicómoro, pero no era miembro de la cofradía de profetas profesionales.
Amós recibió el llamado divino de ir al reino norte de Israel y predicar a sus
habitantes, durante los reinos de Uziah en Yehudah y Jeroboam II en Israel.
La época histórica durante la cual vivió Amós era de gran prosperidad
económica, seguridad nacional, y devoción religiosa, pero el profeta juzgo
que todo eso era una falsedad. Denunció que la prosperidad estaba limitada a
los ricos y se basaba en la injusticia y en la opresión de los pobres; que la
seguridad nacional no era verdadera sino aparente; y que la devoción
religiosa era una hipocresía.
Amaziah, el sacerdote del santuario real en Bet-El, acusó al profeta Amós de
conspirar contra el rey Jeroboam II de Israel. Amós, impertérrito, le contestó
que el rey moriría por la espada y que el pueblo de Israel sería exilado de su
país.
El sacerdote Amaziah, al escuchar esto, le dijo a Amós que huyese de
inmediato a Yehudah, y que nunca más volviese a profetizar en Bet-El.
Amós le contestó que era Dios quien lo había enviado a profetizar en Israel.
El libro de Amós, una colección de dichos individuales y reportes de
visiones, es básicamente un anuncio de catástrofe. El profeta acusa a Israel
de haber renunciado al culto de Dios y haber adoptado la adoración de los
ídolos cananitas.
Atacó a los ricos por su falta de moderación, su egoísmo, su injusticia y su
opresión de los pobres. Profetizó que Dios castigaría a la nación con el
exilio, pero terminó su libro con un mensaje de consuelo a Israel.
Otros tres profetas—Isaías, Oseas, y Micah—predicaron durante ese mismo
período, la segunda mitad del siglo 8 A.E.C. pero no hay evidencia en la
Biblia de que se conocieran entre ellos.
Amós e Isaías expresaron ideas similares. La principal diferencia entre ellos
fue que Amós predicaba en el reino norte de Israel, mientras Isaías lo hacía
en el reino sur de Yehudah.

Nota: El libro de Amós es uno de los doce libros que forman el conjunto
llamado “Profetas Menores”, también llamado “Los Doce”: Oseas, Joel,
Amós, Obadiah, Jonás, Micah, Najum, Habakuk, Zefaniah, Hageo, Zacarías,
y Malaji. La frase “Profetas Menores” no significa que estos profetas son
menos importantes que Isaías, Jeremías y Ezequiel. Se refiere simplemente al
hecho de que los libros de los doce profetas son mucho más cortos que los
libros de los profetas Isaías, Jeremías y Ezequiel.

Amoz (àîåõ Amoz Origen hebreo: Fuerte)


(II Reyes 19:2). Siglo 8 A.E.C. Amoz fue el padre del profeta Isaías.

Amrafel (àîøôì Origen hebreo: Significado incierto)


(Génesis 14:1). Siglo 19 A.E.C. Amrafel, rey de Shinar, se alió con Arioj,
rey de Elasar; Quedorlaomer, rey de Eilam; y Tidal, rey de naciones, para
presentar batalla en el valle de Siddim, en la región del Mar Muerto, contra
cinco reyes cananitas: Bera, rey de Sodoma; Birsha, rey de Gomorra;
Shinab, rey de Adma; Shemeber, rey de Zeboim, y el rey de Bela.
Amrafel y sus aliados derrotaron a los cinco ejércitos enemigos; tomaron un
número de prisioneros, incluyendo a Lot, el sobrino de Abram, y partieron de
regreso a sus países, llevándose tanto botín como les fue posible.
Uno de los sobrevivientes de la batalla logró escapar, e informó a Abraham
que su sobrino Lot había sido capturado, y estaba siendo transportado a
tierras lejanas.
Abraham armó a trescientos dieciocho de sus sirvientes, y—con sus aliados
Aner, Eshcol, y Mamre—persiguió a los cuatro reyes, hasta que les dio
alcance cerca de la ciudad de Dan.
Abraham dividió a sus hombres en grupos, y esperó que llegue la noche para
atacar a los enemigos.
Los derrotó y los persiguió hasta Hobah, cerca de Damasco. Logró recuperar
el botín robado, liberó a Lot, a las mujeres que habían sido capturadas, y a
otros prisioneros, y los trajo de regreso a Sodoma con todas sus posesiones.

Amram (òîøí Origen hebreo: Nación exaltada)


1) (Éxodo 6:18). Siglo 14 A.E.C. Amram fue hijo de Kehat y nieto de Levi.
Se casó con su tía Yojeved, con la cual tuvo tres hijos: Miriam, Aarón, y
Moisés. Amram murió a la edad de ciento treinta y siete años.
2) (Ezra 10:34). Siglo 5 A.E.C. Amram, un descendiente de Bani, se
divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.

Amzi (àîöé Amzi Origen hebreo: Fuerte)


1) (Nehemías 11:12). Fecha no especificada. Amzi, un sacerdote, hijo de
Zacarías, fue el padre de Pelaliah. Su descendiente Adaiah fue sacerdote
del Templo durante la época de Nehemías.
2) (I Crónicas 6:31). Fecha no especificada. Amzi, hijo de Bani, fue un
descendiente de Merari. Su descendiente, Eitán, fue uno de los levitas
nombrados por el rey David para dirigir a los cantantes en la Casa del
SEÑOR.

Anah (òðä Anah Origen hebreo: Respondió)


1) (Génesis 36:2). Siglo 19 A.E.C. El libro de Génesis presenta versiones
contradictorias acerca del sexo de Anah.
De acuerdo al versículo 36:2, Anah era mujer, hija de Zibeón el Hivita. Su
hija Aholibamah fue una de las esposas cananitas de Esaú. Pero, de
acuerdo a otro versículo (Génesis 36:24), Anah, hijo de Zibeón, fue un
hombre que encontró en el desierto unas mulas—otra posible traducción
de esta palabra hebrea de significado incierto es —fuentes calientes——
mientras apacentaba los asnos de su padre. Anah era sobrino o sobrina de
Anah #2.
2) (Génesis 36:20). Fecha no especificada. Anah, tío de Anah #1, fue uno de
los hijos de Seir el horita, antepasado de los clanes que se establecieron en
la tierra de Edom. Sus hermanos fueron Lotán, Shobal, Zibeón, Dishón,
Ezer, y Dishán. Sus hijos fueron Dishón y Aholibamah.

Anak (òð÷ Anak Origen hebreo: Gigante)


(Números 13:22). Siglo 14 A.E.C. Anak, hijo de Arbá, el fundador de la
ciudad de Hebrón, fue el padre de Ajíman, Sheshai, y Talmai. La estatura
gigante de sus tres hijos causó que los espías enviados por Moisés se
comparasen a sí mismos con saltamontes.
Caleb, hijo de Yefuneh, expulsó de Hebrón a los tres hijos de Anak durante
la conquista de Canaán. Tiempo después, fueron matados por la tribu de
Yehudah.

Anamelej (òðîìê Anamelej Origen hebreo: El rey ha contestado)


(II Reyes 17:31). Anamelej y Adramelej eran los dioses de los Sefarvitas,
una tribu que los asirios asentaron en Samaria, después de conquistar y
destruir la ciudad en el año 722 A.E.C. El sacrificio de niños era parte del
culto de esos dioses.

Anamim (òðîéí Anamim Origen egipcio: Significado incierto)


(Génesis 10:13). Fecha no especificada. Los Anamim eran descendientes de
Mizrayim—Egipto en hebreo.

Anán (òðï Anán Origen hebreo: Nube)


(Nehemías 10:27). Siglo 5 A.E.C. Anán fue uno de los líderes que firmaron
el solemne acuerdo de Nehemías, por el cual se obligaban a separarse de los
extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer matrimonio con
ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras obligaciones.

Ananí (òððé Ananí Origen hebreo: Mi nube)


(I Crónicas 3:24). Fecha no especificada. Ananí, hijo de Elioeinai, fue un
descendiente de Yeconiah—también llamado Yehoyaquín—el rey de
Yehudah que fue llevado cautivo a Babilonia. Los hermanos de Ananí fueron
Elyashib, Pelaiah, Akub, Yojanán, Delaiah, y Hodaviahu.

Ananiah (òððéä Ananiah Origen hebreo: Nube de Dios)


(Nehemías 3:23). Siglo 6 A.E.C. Su nieto Azariah, hijo de Maseiah, ayudó a
reparar las murallas de Jerusalén, al costado de su casa durante la época de
Nehemías.

Anat (òðú Anat Origen hebreo: derivado de Respuesta)


(Jueces 3:31). Siglo 12 A.E.C. Su hijo Shamgar fue juez de Israel, después
de Ehud y antes de Déborah.

Anatot (òðúåú Anatot Origen hebreo: derivado de Respuestas)


1) (Nehemías 10:20). Siglo 5 A.E.C. Anatot fue uno de los líderes que
firmaron el solemne acuerdo de Nehemías, por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que habitaban en el país; se abstenían de
contraer matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios,
entre otras obligaciones.
2) (I Crónicas 7:8). Siglo 16 A.E.C. Anatot, hijo de Bejer y nieto de
Benjamín, fue miembro de una familia de valerosos guerreros y líderes de
la tribu. Sus hermanos fueron Zemirah, Yoash, Eliezer, Elioeinai, Omri,
Yiremot, Abiah, y Alamet.

Anaiah (òðéä Anaiah Origen hebreo: Dios ha contestado)


(Nehemías 8:4). Siglo 5 A.E.C. Anaiah fue uno de los líderes que se pararon
al lado de Ezra, sobre un tabladillo de madera, cuando el Escriba leyó la Ley
de Moisés a la gente reunida en la plaza del mercado, en Jerusalén. Anaiah
fue también uno de los líderes que firmaron el solemne acuerdo de
Nehemías, por el cual se obligaban a separarse de los extranjeros que vivían
en el país; se abstenían de contraer matrimonio con ellos; consagraban sus
primogénitos a Dios, entre otras obligaciones (Nehemías 10:23).

Aner (òðø Aner Origen hebreo: derivado de Hombre joven)


(Génesis 14:13). Siglo 19 A.E.C. El amorita Aner y sus hermanos Mamre y
Eshcol acompañaron a Abraham en su persecución de los reyes que habían
tomado cautivo a Lot.
Abraham derrotó a los reyes, y trajo de regreso a los cautivos y al botín que
se habían llevado.
El rey de Sodoma le ofreció una recompensa. Abraham no la aceptó, y
sugirió, en vez, que fuese entregada a Aner y a sus hermanos.

Aniam (àðéòí Aniam Origen hebreo: Lamento del pueblo o Yo soy


pueblo)
(I Crónicas 7:19). Fecha no especificada. Aniam era hijo de Shemida, un
descendiente de Menashé. Sus hermanos fueron Ajían, Shejem, y Likjí.

Antotiah (òðúúéä Antotiah Origen hebreo: derivado de Respuestas de


Dios)
(I Crónicas 8:24). Fecha no especificada. Antotiah, hijo de Shashak, fue un
líder de los benjamitas que residían en Jerusalén.

Anub (òðåá Anub Origen hebreo: Ha dado fruto)


(I Crónicas 4:8). Fecha no especificada. Anub, un descendiente de Yehudah,
era hijo de Kos.

Appayim (àôéí Appayim Origen hebreo: Dos orificios de la nariz)


(I Crónicas 2:30). Fecha no especificada. Appayim, hijo de Nadab, de la
tribu de Yehudah, fue un descendiente de Yerajmel y de su esposa Atarah.
Su hijo se llamaba Yishi.
Ara (àøà Ara Origen hebreo: derivado de León)
(I Crónicas 7:38). Fecha no especificada. Ara, hijo de Yeter, fue un valiente
guerrero y líder de un clan de la tribu de Asher. Sus hermanos fueron
Yefuneh y Pispah.

Arad (òøã Arad Origen hebreo: Asno salvaje)


(I Crónicas 8:15). Fecha no especificada. Arad, hijo de Beriah, fue líder de
un clan benjamita que residía en Jerusalén.

Araj (àøç Araj Origen hebreo: Viajero)


1) (Ezra 2.5). Fecha no especificada. Araj fue antecesor de una familia que
retornó a Yehudah del exilio de Babilonia.
(Nehemías 6:18). Siglo 5 A.E.C. Su hijo Shejaniah fue el suegro de
Tobías, el enemigo de Nehemías.
2) (I Crónicas 7:39). Fecha no especificada. Araj, hijo de Ula, fue un
valiente guerrero, líder de un clan de la tribu de Asher. Sus hermanos
fueron Janiel y Rizyá.

Aram (àøí Aram Origen hebreo: Tierra elevada)


1) (Génesis 10:22). Fecha no especificada. Aram, hijo de Shem y nieto de
Noé, fue antepasado de los arameos, un pueblo que vivía en la región que
hoy ocupa Siria. Aram, según el libro de Génesis, fue el padre de Uz, Jul,
Geter, y Mash. Pero, de acuerdo al primer libro de Crónicas, fue hermano
de ellos, y no su padre (I Crónicas 1:17).
2) (Génesis 22:21). Siglo 19 A.E.C. Aram era hijo de Kemuel y nieto de
Najor, el hermano de Abraham.
3) (I Crónicas 7:34). Fecha no especificada. Aram era hijo de Shamer, líder
de la tribu de Asher. Sus hermanos fueron Ají, Rohegah, y Jubbah.

Arán (àøï Arán Origen hebreo: Estridente)


(Génesis 36:28). Fecha no especificada. Arán, hijo de Dishán y hermano de
Uz, descendiente de Seir el horita, fue líder de un clan que vivía en la tierra
de Edom, al sur del Mar Muerto.

Araunah (àøåðä Araunah Título jebuseo: El Señor)


(II Samuel 24:16). Siglo 10 A.E.C. Araunah el jebuseo—llamado Ornán en
el Primer Libro de Crónicas (I Crónicas 21:15)—era dueño de un terreno
situado en el Monte Moriah, (hoy llamado Monte del Templo), en las afueras
de lo que en ese entonces eran los límites de la ciudad de Jerusalén. Araunah
usaba esa propiedad para trillar trigo.
Los eruditos cren que Araunah probablemente era el último rey jebuseo de la
conquistada Jerusalén, basados en el versículo 24:23 del Segundo Libro de
Samuel donde Araunah es llamado rey.
Dios, hablando a través del profeta Gad, le dijo a David que construya un
altar en el terreno de Araunah, para expiar el pecado de haber realizado un
censo prohibido, trasgresión que el SEÑOR castigó enviando una plaga que
mató a setenta mil personas.
Araunah estaba trillando trigo cuando vio que el rey y sus cortesanos se
acercaban. Se inclinó ante el rey y le preguntó a que debía ese gran honor.
David le contestó que había venido a comprar su terreno; que lo necesitaba
para construir un altar que detendría la plaga.
Araunah le dijo al rey que tomase el terreno, para sacrificar allí lo que
consideraba apropiado, y que él, Araunah, gustoso suministraría el buey y la
leña para el sacrificio.
David rehusó la oferta diciendo—No, no. El terreno te lo compraré y pagaré
por él. No puedo sacrificar al SEÑOR, mi Dios, sin que me cueste, Le pagó a
Araunah cinco monedas de plata—en otro lugar de la Biblia se menciona que
el precio fue de seiscientos monedas de oro (I Crónicas 21:25)—por el
terreno y el buey.
El rey construyó un altar en el lugar, y sacrificó un buey. Dios escuchó su
plegaria y detuvo la plaga. Años después, el rey Salomón construyó el
Templo en el terreno que su padre había comprado a Araunah.

Arbá (àøáò Arbá Origen hebreo: Cuatro)


(Josué 14:15). Fecha no especificada. Arbá fue el fundador de la ciudad de
Hebrón, llamada originalmente Kiriat-Arbá—la ciudad de Arbá—en su
honor. La gran estatura de su hijo Anak y de sus nietos causó tal temor a los
espías enviados por Moisés que, al lado de ellos, se compararon a sí mismos
con saltamontes.
Caleb, el hijo de Yefuneh, recibió Hebrón como su porción de la conquistada
Canaán, y expulsó de la ciudad a los descendientes de Arbá.

Ard (àøã Ard Origen hebreo: Trotamundos)


1) (Génesis 46:21). Siglo 17 A.E.C. Ard, hijo de Benjamín y nieto de Jacob,
fue uno de los setenta israelitas que emigraron a Egipto. Sus hermanos, (en
la lista que está en el libro de Génesis), fueron Bejer, Ashbel, Gera,
Namán, Ejí, Rosh, Muppim, Juppim, y Bela.
Ard no es mencionado en ninguna de las otras tres listas bíblicas de los
hijos de Benjamín (Números 26:38, I Crónicas 7:6, y I Crónicas 8:1).
2) (Números 26:40). Siglo 16 A.E.C. Ard, hijo de Bela y nieto de Benjamín,
fue el antepasado del clan de los arditas. Su hermano fue Namán. Ard es
llamado Addar en el Primer Libro de Crónicas (I Crónicas 8:3).

Ardón (àøãåï Ardón Origen hebreo: Errante)


(I Crónicas 2:18). Fecha no especificada. Ardón, hijo de Caleb y nieto de
Jezrón, fue un descendiente de Yehudah. Su madre fue Azubah. Sus
hermanos fueron Yesher y Shobav.

Areli (àøàìé Areli Origen hebreo: León de Dios)


(Génesis 46:16). Siglo 17 A.E.C. Areli, hijo de Gad y nieto de Jacob y
Zilpah, la sirvienta de Leah, fue uno de los setenta israelitas que emigraron a
Egipto. Sus hermanos fueron Zefón, Jagí, Shuni, Ezbón, Arodi, y Eri. Areli
fue el antepasado del clan de los arelitas.

Arfaxad (àøôëùã Arfacsad Origen hebreo: Significado incierto)


(Génesis 10:22). Fecha no especificada. Arfaxad, hijo de Shem y nieto de
Noé, nació dos años antes del diluvio, cuando su padre tenía cien años de
edad. Su hijo Shalaj nació cuando él tenía treinta y cinco años. Arfaxad vivió
cuatrocientos tres años más, y tuvo otros hijos e hijas.
Aridai (àøãé Aridai Origen persa: Significado incierto)
(Ester 9:9). Siglo 5 A.E.C. Aridai fue uno de los diez hijos de Hamán, el visir
de Persia que intentó matar a todos los judíos que vivían en el reino.
Sus hermanos fueron Parshandata, Arisai, Dalfón, Porata, Aspata, Aridata,
Parmashta, Adalia, y Vayezata. Todos ellos fueron ejecutados cuando
fracasó la conspiración de Hamán contra los judíos.

Aridata (àøéãúà Aridata Origen persa: Significado incierto)


(Ester 9:8). Siglo 5 A.E.C. Aridata fue uno de los diez hijos de Hamán, el
visir de Persia que intentó exterminar a todos los judíos que vivían en el
reino. Sus hermanos fueron Parshandata, Arisai, Dalfón, Porata, Aspata,
Aridai, Parmashta, Adalia, y Vayezata. Todos ellos fueron ejecutados cuando
fracasó la conspiración de Hamán contra los judíos.

Ariel (àøéàì Ariel Origen hebreo: León de Dios)


(Ezra 8:16). Siglo 5 A.E.C. Ariel, uno de los líderes de Yehudah, fue parte de
un grupo enviado por Ezra a Casifya para hablar con Iddó, y pedirle que les
de levitas para servir en el Templo en Jerusalén.

Arioj (àøéåê Arioj Origen: Babilonia. Significado incierto)


1) (Génesis 14:1). Siglo 19 A.E.C. Arioj, rey de Elasar, Amrafel, rey de
Shinar; Quedorlaomer, rey de Eilam; y Tidal, rey de naciones, hicieron
guerra contra cinco reyes cananitas—Bera, rey de Sodoma; Birsha, rey de
Gomorra; Shinab, rey de Adma; Shemeber, rey de Zeboim; y el rey de
Bela—en el valle de Siddim, en la región del Mar Muerto.
Arioj y sus aliados derrotaron a los cinco ejércitos enemigos, tomaron un
número de prisioneros, incluyendo a Lot, el sobrino de Abram, y partieron
de regreso a sus países, cargando tanto botín como pudieron.
Un hombre, que había logrado escapar con vida de la batalla, fue adonde
Abram, y le informó que su sobrino Lot había sido capturado, y estaba
siendo transportado a tierras lejanas. Abram armó a trescientos dieciocho
de sus sirvientes, y—con sus aliados Aner, Eshcol, y Mamre—persiguió a
los cuatro reyes, hasta que los alcanzó cerca de la ciudad de Dan. Allí
dividió a sus hombres en grupos, espero a la noche para atacar a los
enemigos, los derrotó y los persiguió hasta Hobah, cerca de Damasco.
Recuperó el botín robado, liberó a Lot, a las mujeres que habían sido
capturadas, y otros prisioneros, y los trajo de vuelta a Sodoma con todas
sus posesiones,.
2) (Daniel 2:14). Siglo 6 A.E.C. Arioj fue el capitán de la guardia del rey
Nabucodonosor. El rey le ordenó matar a todos los sabios de Babilonia que
no habían podido interpretar su sueño. Daniel y sus amigos estaban
incluidos en el edicto. Daniel, luego de preguntar a Arioj la razón de la
condena a muerte, fue a hablar con el rey y le pidió que le de un poco más
de tiempo para poder interpretar el sueño.

Arisai (àøéñé Arisai Origen persa: Significado incierto)


(Ester 9:9). Siglo 5 A.E.C. Arisai fue uno de los diez hijos de Hamán, el visir
de Persia que intentó matar a todos los judíos que vivían en el reino.
Sus hermanos fueron Parshandata, Dalfón, Aspata, Porata, Adalia, Aridata,
Parmashta, Aridai, y Vayezata. Todos ellos fueron ejecutados cuando fracasó
la conspiración de Hamán contra los judíos.

Armoni (àøîðé Armoni Origen hebreo: Suntuoso, Palaciego)


(II Samuel 21:8). Siglo 10 A.E.C. Armoni era hijo del rey Saúl y de su
concubina Rizpah. El rey David lo entregó, junto con su hermano Mefi-
Boshet, y sus cinco sobrinos, a los gibeonitas, quienes los ahorcaron en una
colina como venganza por la masacre que realizó Saúl.
Su madre Rizpah puso una tela arpillera sobre una roca y se sentó en ella
para cuidar a los cuerpos contra los pájaros y los animales del campo.
Permaneció allí desde el comienzo de la temporada de la cosecha hasta que,
meses más tarde, llegaron las lluvias.

Arnán (àøðï Arnán Origen hebreo: Ruidoso)


(I Crónicas 3:21). Siglo 5 A.E.C. Arnán, hijo de Refaiah, descendía del rey
David a través de Zerubabel. Su hijo se llamaba Obadiah.

Arod (àøåã Arod Origen hebreo: Fugitivo)


(Números 26:17). Siglo 17 A.E.C. Arod—también llamado Arodi (Génesis
46:16)—era hijo de Gad y nieto de Jacob y Zilpah. (Ver Arodi.)

Arodi (àøåãé Arodi Origen hebreo: Descendiente de Arod o Habitante de


Arvad)
(Génesis 46:16). Siglo 17 A.E.C. Arodi—también llamado Arod en Números
26:17—hijo de Gad y nieto de Jacob y Zilpah, la sierva de Leah, fue uno de
los setenta israelitas que emigraron a Egipto. Los hermanos de Arodi fueron
Zefón, Jagí, Shuni, Ezbón, Areli, y Eri. Arodi fue el antepasado del clan de
los aroditas.

Artajerjes (àøúçùùúà Artajsasta Origen persa: Nombre de varios reyes


persas)
(Ezra 4:7). Siglo 5 A.E.C. Artajerjes fue el rey de Persia, durante el siglo 5
A.E.C. Los extranjeros que habían sido instalados en Samaria enviaron una
carta al rey—escrita en arameo por Rejum, el comisionado persa, y Shimshai
el Escriba—acusando a los judíos de reconstruir las murallas de Jerusalén
con la intención de rebelarse.
El rey, persuadido que la reconstrucción constituía una amenaza para su
autoridad, ordenó que detuviesen el trabajo, y decretó que la ciudad no podía
ser reconstruida sin su permiso explícito.
Tiempo después, en el sétimo año de su reinado, cambió de parecer y
permitió al escriba Ezra, y a todos los otros judíos que así lo deseasen,
regresar a Jerusalén, y les dio plata y oro para el servicio del Templo.
En el año veinte de su reinado, Artajerjes envió a Nehemías su copero a
visitar Jerusalén, y lo nombró gobernador de la provincia de Judea.

Nota. Algunos historiadores cren que la misión de Ezra tuvo lugar un siglo
más tarde, durante el reinado de Artajerjes II, entre los años 404 A.E.C. a
359 A.E.C.

Arza (àøöà Arza Origen hebreo: Terroso, Nada Espiritual)


(I Reyes 16:9). Siglo 9 A.E.C. Arza era el mayordomo del palacio real de
Tirzah, capital del reino de Israel durante el corto reinado del rey Elah. Un
día, el rey lo visitó y bebió hasta embriagarse. Zimri, comandante de la mitad
de los coches de guerra del ejército, entró al palacio, mató a Elah, asesinó a
todos los otros miembros de la familia real, y se proclamó rey. Una semana
más tarde, Zimri, al darse cuenta que Omri lo derrotaría, se suicidó.

Asa (àñà Asa Origen hebreo: Significado incierto)


1) (I Reyes 15:8). Siglo 9 A.E.C. Asa fue el tercer rey de Yehudah, después
de la división del reino. Sucedió en el trono a su padre Abiah en el año
veinte del reino de Jeroboam, rey de Israel.
Durante su largo reinado de cuarenta y un años, Asa se distinguió por su
talento militar y su fervor religioso. Estuvo en constante estado de guerra
con Basha, el rey de Israel, quien había fortalecido Ramah, al norte de
Jerusalén, para bloquear al reino del sur. Ese bloqueo obligó a Asa a enviar
los tesoros de oro y plata del templo y del palacio real, a Ben-Hadad, rey
de Aram, como pago para que ataque a Basha.
Asa aprovechó la guerra de Ben-Hadad contra Basha para conquistar
Ramah y destruirla, utilizando luego sus piedras y madera para reconstruir
las ciudades de Gaba y Mizpeh.
Años después, cuando Zeraj el etiope invadió Yehudah con un enorme
ejército de soldados de infantería y trescientos coches de guerra, Asa se
enfrentó contra los invasores en el valle de Zefatah en Mareshah, y los
derrotó. Los etíopes que sobrevivieron a la batalla huyeron de regreso a su
país.
Su política doméstica se caracterizó por combatir los cultos idólatras
extranjeros que se habían vuelto populares en el reino. Apoyado por el
profeta Oded, Asa destruyó todos los ídolos que encontró en el reino de
Yehudah y en las ciudades de Israel que había anexado, incluyendo el
ídolo hecho para la reina madre, Majáh, a la cual, por ese motivo, despojó
de su título real.
Aunque la Biblia lo alaba por haber hecho lo que —es agradable al
SEÑOR,— no aprueba su pragmatismo, acusándolo de confiar más en el
tratamiento de sus médicos que en las plegarias a Dios, cuando, en los
últimos años de su vida, sufría de una grave enfermedad en las piernas.
La Biblia también menciona que su comportamiento a veces era despótico.
Oprimía al pueblo y encerraba en la prisión a aquellos que no estaban de
acuerdo con su política, como lo hizo con Janani, el vidente, quien le
reprochó haber pedido ayuda al rey arameo Ben-Hadad contra el reino de
Israel, en vez de confiar en Dios.
Asa murió y fue sepultado en las tumbas reales, en la Ciudad de David. Su
hijo Yehoshafat lo sucedió.
2) (I Crónicas 9:16). Siglo 6 A.E.C. Asa, un levita, hijo de Elkanah, fue el
padre de Berejiah, uno de los primeros israelitas que se asentaron en la
tierra de Yehudah, luego del retorno del exilio de Babilonia.

Asaf (àñó Asaf Origen hebreo: Coleccionista)


1) (II Reyes 18:18). Siglo 8 A.E.C. Su hijo Yoaj, un alto funcionario en el
palacio del rey Ezequías, formó parte de una delegación de tres personas
que el rey envió para hablar con los comandantes del ejército asirio que
estaba sitiando Jerusalén. Los tres delegados se presentaron de regreso
ante el rey con sus vestimentas rasgadas como símbolo del fracaso de las
negociaciones.
2) (Ezra 2:41). Siglo 10 A.E.C. Asaf, el antepasado de un clan de cantantes
del Templo que retornó del exilio de Babilonia, fue hijo de Berejiah. La
Biblia lo llama vidente, y le atribuye la autoría de poemas, incluyendo
doce salmos. En siglos posteriores, los cantantes y músicos del Templo lo
consideraron su antepasado.
Asaf tocó el címbalo de bronce en la procesión de los levitas que
acompañaron al Arca de Dios, desde la casa de Obed-Edom hasta
Jerusalén, cantando y tocando instrumentos musicales. Cuando el Arca
llegó a Jerusalén, Asaf fue nombrado por el rey David para dirigir a los
cantantes en la Casa del SEÑOR, asistido por sus hijos Zaccur, José,
Netaniah, y Asarelah.
Durante el reinado del rey Ezequías de Yehudah sus descendientes,
Zacarías y Mattaniah, estuvieron entre los levitas que congregaron a otros
levitas para purificarse a sí mismos y al Templo.
Otros dos de sus descendientes, llamados por los mismos nombres,
Zacarías y Mattaniah, estaban entre los levitas que retornaron del exilio de
Babilonia; Zacarías tocaba la trompeta durante la época de Nehemías,
(Nehemías 12:35); y Mattaniah estuvo entre los primeros que se
establecieron en Yehudah.
3) (Nehemías 2:8). Siglo 5 A.E.C. Asaf era el oficial de la corte que estaba a
cargo del bosque real de Persia. Nehemías pidió al rey de Persia que
escriba una carta a Asaf pidiéndole madera para las vigas que quería usar
en la reconstrucción de las murallas de Jerusalén, del palacio y de su
propia residencia
4) (Nehemías 11:17). Fecha no especificada. Asaf, (posiblemente es la
misma persona que Asaf #2), padre de Zabdi—llamado Zijri en el Primer
Libro de Crónicas (I Crónicas 9:15)—fue el antepasado de Mattaniah, un
levita que se radicó en Jerusalén, después de retornar del exilio de
Babilonia, y condujo los rezos dando gracias a Dios durante la época de
Nehemías.

Asahel (òùäàì Asahel Origen hebreo: Dios ha hecho)


1) (II Samuel 2:18). Siglo 10 A.E.C. Asahel, Joab, y Abishai fueron los hijos
de Zeruiah, hermana del rey David. Los tres hermanos pertenecían a la
unidad elite de guerreros llamado Los Treinta. Asahel comandaba el
ejército durante el cuarto mes de cada año, con veinticuatro mil soldados
bajo sus órdenes.
Durante el conflicto entre Israel y Yehudah, los dos ejércitos se
encontraron cerca al estanque de Gibón. Abner, comandante del ejército de
Israel, le sugirió a Joab, comandante del ejército de Yehudah, una pelea a
muerte de doce hombres por lado.
Después de que los veinticuatro hombres murieron luchando, los dos
ejércitos libraron una batalla, y el ejército de Yehudah derrotó al ejército
de Israel.
Abner huyó a pie, perseguido de cerca por Asahel. Viendo que Asahel lo
alcanzaba, Abner le pidió que desistiese de seguirlo, diciendo que no
tendría cara para enfrentarse a Joab si se veía forzado a matar a Asahel.
Asahel se negó a detenerse, y Abner lo mató empujando su lanza hacia
atrás.
Un tiempo más tarde, Abner decidió transferir su lealtad, del hijo de Saúl,
Ish-Boshet, a David, y fue a Hebrón para entrevistarse con el rey. Joab
aprovechó la oportunidad para asesinarlo, en venganza por la muerte de su
hermano Asahel.
Conmocionado por el asesinato, David enterró a Abner en Hebrón con
todos los honores, lo alabó públicamente y vistió luto por él. David
maldijo a Joab y a toda su familia por su acto sangriento, pero no lo
castigó. Muchos años después, cuando estaba en su lecho de muerte, el rey
dio instrucciones a su hijo Salomón para que haga matar a Joab por sus
crímenes.
2) (Ezra 10:15). Siglo 5 A.E.C. Asahel fue el padre de Jonatán, uno de los
dos líderes de Yehudah—el otro fue Yajzeiah, hijo de Tikvah—que
permanecieron en Jerusalén, representando al pueblo, cuando Ezra
deliberaba sobre lo que debía hacer respecto a los matrimonios con
mujeres extranjeras.
3) (II Crónicas 17:8). Siglo 9 A.E.C. Asahel, un levita, fue enviado por el
rey Yehoshafat, en el tercer año de su reinado, a enseñar las leyes de Dios
en las ciudades de Yehudah. Asahel fue acompañado en su misión por
otros levitas, por dos sacerdotes—Elishama y Yoram—y por algunos
oficiales de la corte.
4) (II Crónicas 31:13). Siglo 8 A.E.C. Asahel fue uno de los levitas que
fueron nombrados por el rey Ezequías para servir bajo Conaniahú y
Shimei, como supervisores de los regalos y ofrendas traídas al Templo por
el pueblo.

Asaiah (òùéä Asaiah Origen hebreo: Dios ha hecho)


1) (II Reyes 22:12). Siglo 7 A.E.C. Asaiah, un funcionario de la corte del rey
Josias, fue enviado por el rey a consultar con la profetisa Juldah acerca del
libro de la Ley de Dios, que había sido descubierto por el Sumo Sacerdote
Jilquiahu en el Templo, durante obras de reparación.
Lo acompañaron en su misión el Sumo Sacerdote Jilquiahu; Shafán el
escriba; Ajíkam, hijo de Shafán; y Acbor, hijo de Micah.
2) (I Crónicas 4:36). Siglo 8 A.E.C. Asaiah era uno de los líderes de la tribu
de Simeón que fueron al fértil valle de Gedor, buscando pasto para su
rebaño, durante el reinado de Ezequías, rey de Yehudah.
Los simeonitas destruyeron las tiendas de los habitantes―descendientes
de Ham―que vivían allí, los exterminaron y se establecieron en el lugar.
3) (I Crónicas 6:15). Siglo 10 A.E.C. Asaiah, hijo de Jaggiah, miembro de
un clan que descendía de Merari, fue uno de los levitas escogido por el rey
David para transportar el Arca de Dios a Jerusalén, sobre sus hombros,
acompañado de músicos y cantantes. Luego, Asaiah fue nombrado por el
rey David para dirigir a los cantantes en la Casa del SEÑOR.
4) (I Crónicas 9:5). Fecha no especificada. Asaiah fue el jefe del clan de
shilohitas que se radicó en Jerusalén, después de su retornó del exilio en
Babilonia.

Asarel (àùøàì Asarel Origen hebreo: Directo hacia Dios)


(I Crónicas 4:16). Fecha no especificada. Asarel hijo de Yehalelel, un
descendiente de Yehudah, fue hermano de Zif, Zifah, y Tiryá.

Asarelah (àùøàìä Asarelah Origen hebreo: Directo hacia Dios)


(I Crónicas 25:2). Siglo 10 A.E.C. Asarelah fue uno de los hijos de Asaf, el
levita nombrado por el rey David para dirigir a los cantantes en la Casa del
SEÑOR.
Asarelah y sus hermanos Zaccur, José, y Netaniah, asistían a Asaf en su
trabajo. Asarelah estaba a cargo del sétimo turno. El Primer Libro de
Crónicas lo llama Israelah (I Crónicas 25:14).

Ashbel (àùáì Ashbel Origen hebreo: Que fluye)


(Génesis 46:21). Siglo 17 A.E.C. Ashbel hijo de Benjamín, fue uno de los
setenta israelitas que emigraron a Egipto, y el antepasado del clan de los
ashbelitas.
En la lista de los hijos de Benjamín que aparece en Génesis, Ashbel es el
tercero de diez hermanos.
En la lista mencionada en el libro de Números es el segundo de cinco
hermanos (Números 26:38). El Primer libro de Crónicas incluye dos listas
diferentes, pero el nombre de Ashbel es mencionado sólo en una de ellas,
donde figura como segundo de cinco hijos (I Crónicas 8:1).

Asher (àùø Asher Origen hebreo: Feliz)


(Génesis 30:13). Siglo 17 A.E.C. Asher, el antepasado de la tribu que llevó
su nombre, fue el octavo hijo de Jacob y el segundo hijo de su concubina
Zilpah, la sierva de Leah. Era hermano de padre y madre de Gad. Sus medios
hermanos fueron Yehudah, Rubén, Levi, Simeón, Isascar, y Zebulún, hijos
de Leah; José y Benjamín, hijos de Raquel; y Dan y Naftalí, hijos de Bilhah.
Su media hermana fue Dinah, hija de Leah.
Nació en Padán-Aram, donde Jacob trabAcaba para su suegro Labán. Leah lo
llamó Asher, Feliz, porque pensó que las mujeres la considerarían dichosa.
Jacob, sus mujeres y sus hijos emigraron de Padán-Aram a Canaán y,
después de permanecer durante un corto tiempo en Shejem, se establecieron
en Hebrón.
Asher y sus hermanos odiaban a su hermano menor José por varias razones.
Estaban celosos de él por ser el hijo preferido de Jacob, quien le había
regalado una bella túnica de muchos colores. Le tenían cólera por su
costumbre de ir al padre con cuentos sobre la mala conducta de los
hermanos. Y estaban hartos de escuchar los relatos de sus sueños, donde José
veía a sus hermanos y a sus padres inclinándose ante él.
Un día, Jacob envió a José a averiguar como estaban sus hermanos. Habían
estado pastoreando sus ovejas en la zona de Shejem, y de allí se habían ido a
Dotán.
Sus hermanos lo vieron venir desde lejos, y decidieron librarse de él. Le
arrancaron su túnica de muchos colores, y lo echaron en una cisterna que
estaba vacía y seca. Luego, se sentaron a comer.
Una caravana de ismaelitas y mercantes midianitas pasó por allí,
transportando perfumes, bálsamo y mirra de Gilad a Egipto. Los hermanos
sacaron a José de la cisterna, y lo vendieron a los ismaelitas por 20 piezas de
plata. Los ismaelitas llevaron a José a Egipto, donde los mercaderes
midianitas lo vendieron en el mercado de los esclavos.
Rubén, que había estado ausente durante la transacción con los ismaelitas,
regresó a la cisterna y vio con horror que José no estaba allí. Rasgó sus
vestimentas, fue adonde sus hermanos, y desesperado les dijo— ¡El
muchacho no está! ¿Ahora qué voy a hacer?,
Los hermanos mataron un cabrito y mojaron la túnica de José con la sangre
del animal. Llevaron esta —evidencia— a Jacob, y le dijeron—Hemos
encontrado esto. Examínalo por favor. ¿Es o no la túnica de tu hijo?—
— ¡La túnica de mi hijo! ¡Una fiera salvaje lo ha devorado!— exclamó
Jacob. Rasgó su ropa, se vistió de luto, e guardó duelo por su hijo. Sus hijos
trataron de calmarlo, pero él no se dejaba consolar, y decía— ¡No! Guardaré
luto por mi hijo hasta que descienda al sepulcro,
Potifar, un alto funcionario de la corte del Faraón, y capitán de su guardia
compró a José en el mercado de esclavos, y lo puso a cargo de su casa. Un
tiempo después, la frustrada esposa de Potifar acusó falsamente a José de
violación, y el muchacho fue enviado a prisión. Allí tuvo la oportunidad de
conocer a dos prisioneros que habían sido funcionarios de la corte, y les
interpretó correctamente sus sueños. Uno de ellos recibió la pena de muerte,
y el otro fue liberado y restituido a su puesto anterior. Dos años después,
sugirió al Faraón que José podía interpretar los dos sueños que el Faraón
había tenido y que lo habían alarmado.
José fue traído a la corte, escuchó los sueños del Faraón y explicó que eran
una advertencia de que Egipto tendría siete años de buenas cosechas,
seguidos por siete años de sequía y hambruna. El Faraón, impresionado,
nombró a José primer ministro de Egipto.
Los años de sequía llegaron y todos los habitantes de la región, incluyendo
Canaán, sufrieron hambre por la escasez de alimentos. Asher y sus hermanos
fueron enviados por Jacob a Egipto a comprar trigo. Benjamín, el hermano
menor, no fue con ellos porque su padre temía que algo le pudiese pasar en el
viaje.
Los hermanos llegaron a Egipto y fueron traídos a la presencia de José, quien
estaba personalmente a cargo de la venta del trigo. Frente al poderoso
funcionario egipcio, no reconocieron en él al muchacho que habían visto por
última vez veinte años atrás.
José, por su parte, los reconoció de inmediato, y recordó los sueños donde su
familia se inclinaba ante él. Decidió actuar como si no los conociera y los
acusó de ser espías. Los hermanos protestaron que eran inocentes, pero José
los encerró en prisión durante tres días. En el tercer día les dijo—Si hacen lo
que les voy a decir, vivirán, porque yo soy un hombre temeroso de Dios. Si
ustedes son personas honestas, que se quede uno en la cárcel, y los otros
pueden irse llevando alimento para vuestras familias hambrientas. Pero
deben traerme al hermano menor, para verificar que están diciendo la verdad,
y así no morirán,
Los hermanos se dijeron uno al otro—Estamos sufriendo las consecuencias
de lo que hicimos a nuestro hermano, porque vimos su angustia cuando nos
suplicaba que le tuviéramos compasión, y no le hicimos caso. Por eso nos
está ocurriendo esta desgracia,
— ¿No les dije que no hagan daño al muchacho? Pero ustedes no me
hicieron caso, y ahora tenemos que pagar por su sangre—dijo Rubén.
Los hermanos no sospechaban que José entendía cada una de sus palabras, ya
que había hablado con ellos por intermedio de un intérprete. José, al escuchar
lo que decían, se fue a un lado y lloró. Luego volvió, tomó a Simeón y
ordenó que lo ataran en presencia de los otros hermanos.
José ordenó a sus sirvientes que llenasen las bolsas de los hermanos con
granos, y que secretamente colocasen de regreso en sus bolsas el dinero que
habían traído. Los hermanos recibieron provisiones para el viaje, cargaron a
sus asnos con el grano, y partieron de regreso a Canaán. Esa noche
descansaron en una posada. Uno de los hermanos abrió su bolsa para sacar
alimento para su asno, y vio que allí estaba su dinero. — ¡Me devolvieron el
dinero! ¡Miren! Aquí está en mi bolsa—exclamó.
Los hermanos, temblando de miedo, se preguntaron uno al otro— ¿Qué es lo
que Dios nos ha hecho?—
Al llegar a Canaán le contaron a Jacob todo lo que les había pasado. —El
hombre que gobierna aquel país nos habló duramente y nos acusó de ser
espías. Le explicamos que somos gente honesta, y que nunca hemos sido
espías. Que somos doce hermanos del mismo padre, que uno ya no está, y
que el menor se quedó con nuestro padre en Canaán. Pero, el hombre que
gobierna aquel país nos dijo que, para demostrar que somos honestos,
debíamos dejar a uno de nosotros con él, y el resto podía regresar a Canaán
llevando provisiones para nuestras familias hambrientas. Nos exigió que
regresemos a Egipto con nuestro hermano menor, y eso lo convencería de
que no somos espías, dejaría en libertad a nuestro hermano y podríamos
movernos libremente por todo el país, Los hermanos vaciaron sus bolsas y
vieron con sorpresa y temor que en cada una de ellas estaba su dinero.
— ¡Ustedes me están privando de mis hijos! José ya no está. Simeón ya no
está, y ahora ustedes quieren llevarse también a Benjamín. ¡Estas cosas
siempre me pasan a mí!—se quejó Jacob amargamente.
Los hermanos volvieron a ir a Egipto, esta vez llevando con ellos a
Benjamín. José, al ver a su hermano menor, no pudo reprimir su emoción y
reveló su identidad. Perdonó a sus hermanos por haberlo vendido como
esclavo y los invitó a que se establezcan en Egipto.
Asher, su hija Sera, sus hijos Yimnah, Yishvah, Yishvi, y Beriah, y sus
nietos, Jeber y Malquiel, hijos de Beriah, formaron parte del grupo de setenta
israelitas que emigraron a Egipto con Jacob. Llegaron a la región de Goshen,
donde José les vino al encuentro en su carroza, abrazó a su padre y lloró
largo rato.
Diecisietes años después, Jacob, sintiendo que pronto moriría, llamó a sus
hijos para bendecirlos y predecirles lo que les esperaba en el futuro. Acerca
de Asher dijo—El pan de Asher será grueso, y él dará deleites al rey,
Las últimas palabras de Jacob fueron para pedir a sus hijos que lo entierren
en la cueva de Majpeláh, donde Abraham, Sarah, Isaac, Rebeca, y Leah
habían sido sepultados. El féretro de Jacob fue acompañado en su viaje final
por sus hijos, nietos, ganado, los oficiales del Faraón, los miembros de la
corte, carrozas y jinetes. La procesión funeral se detuvo antes de cruzar el río
Jordán, y lloró la muerte de Jacob durante siete días. Luego, Asher y sus
hermanos llevaron el cuerpo a Canaán y lo enterraron en la cueva de
Majpeláh.
Después de sepultar a su padre, regresaron a Egipto. Asher y sus hermanos
temían que, ahora que Jacob había fallecido, José les haría pagar por la
maldad que habían cometido contra él. Enviaron un mensaje a José diciendo
que Jacob, poco antes de morir, les había ordenado que pidan a José que los
perdone. Asher y sus hermanos se presentaron frente a José, se postraron en
la tierra, y le dijeron que eran sus esclavos.
José les contestó con amabilidad—No teman. ¿Acaso estoy yo en lugar de
Dios? Ustedes intentaron hacerme daño, pero Dios lo encaminó a bien, para
hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucha gente. No teman. Yo
sustentaré a ustedes y a sus hijos,
Siglos después, Moisés bendijo a las tribus en su discurso de despedida. A la
tribu de Asher dijo: —Benditos sean los hijos de Asher, agradables a sus
hermanos, y mojarán su pie en aceite,
Cuando Josué conquistó Canaán, la tribu de Asher recibió en la franja costera
de la Galilea occidental un área que se extendía desde lo que hoy es la ciudad
de Haifa en el Monte Carmel, en el norte de Israel, hasta la ciudad de Zidón
en el sur del Líbano.
Casi mil años después, en el siglo 8 A.E.C., la tribu fue deportada por los
asirios y forzada a establecerse en otras regiones del imperio, donde, con el
correr del tiempo, se asimiló a la población local, perdió su identidad y
desapareció de la historia, siendo hoy recordada como una de las —diez
tribus perdidas,

Ashima (àùéîà Ashima Origen hitita: Significado incierto)


(II Reyes 17:30). Ashima era un ídolo venerado por la tribu de Jamat, un
pueblo extranjero que los asirios habían asentado en Samaria, después de
que la conquistaron en el siglo 8 A.E.C.

Ashjur (àùçåø Ashjur Origen hebreo: Exitoso)


(I Crónicas 2:24). Fecha no especificada. Ashjur, fundador de Tekoa, fue un
descendiente de Yehudah.
Su madre Abiah lo dio a luz después de la muerte de su esposo Jezrón.
Ashjur tuvo siete hijos con sus dos esposas, Jelah y Naráh.

Ashkenaz (àùëðæ Ashkenaz Origen hebreo: Significado incierto)


(Génesis 10:3). Fecha no especificada. Ashkenaz fue hijo de Gomer y nieto
de Yafet. Sus hermanos fueron Rifat y Togarmah.

Ashpenaz (àùôðæ Ashpenaz Origen persa: Significado incierto)


(Daniel 1:3). Siglo 6 A.E.C. Ashpenaz, jefe de los eunucos de
Nabucodonosor, rey de Babilonia, recibió orden del rey de escoger varios
jóvenes israelitas, de descendencia real y noble, que se distinguiesen por su
inteligencia y buena presencia, para enseñarles el lenguaje caldeo y
prepararlos para ocupar cargos administrativos. El rey les asignó porciones
diarios de la comida real y del vino que él tomaba.
Entre los escogidos estaban Daniel, Jananiah, Mishael, y Azariah, a quienes
Ashpenaz les dio nombres usados en Babilonia.
Cuando Daniel rehusó comer la comida, que era impura según la religión
hebrea, el jefe de los eunucos temió que esto afectaría su salud y su
apariencia, y causaría que el rey, disgustado, lo considerase a él responsable
y lo castigase.
Daniel le pidió a Ashpenaz que le proporcione a él y a sus compañeros
vegetales y agua, y que, después de diez días, los compare con los jóvenes
que comían la comida del rey. Al final de los diez días los muchachos
israelitas se veían mejor y más sanos que los otros.
Al finalizar los tres años de estudios, Ashpenaz llevó a Daniel y a sus
compañeros a la presencia del rey Nabucodonosor.
El rey, luego de interrogarlos para ver lo que habían aprendido, se manifestó
muy satisfecho, y los empleó en su servicio.

Ashtarot (òùúøåú Ashtarot Origen hebreo: Diosa fenicia)


(Jueces 2:13). Ashtarot es el nombre hebreo de la diosa cananita Astarté,
compañera del dios Bal. Estas divinidades paganas fueron veneradas por los
israelitas durante los períodos cuando se olvidaban de Dios. Salomón,
durante su vejez, construyó un santuario para Astarté en las afueras de
Jerusalén, bajo la influencia de sus numerosas esposas extranjeras. Este
santuario fue destruido varios siglos después por el rey Josias, quien lo
desacralizó arrojando sobre él huesos humanos.

Ashur (àùåø Ashur Origen hebreo: Ser recto)


(Génesis 10:11). Fecha no especificada. Ashur, antepasado de los asirios,
hijo de Shem y nieto de Noé, fue el fundador de la ciudad de Nínive. Sus
hermanos fueron Eilam, Arfaxad, Lud, Aram, Uz, Jul, Geter, y Meshej.
Ashvat (òùåú Ashvat Origen hebreo: Brillante)
(I Crónicas 7:33). Fecha no especificada. Ashvat, hijo de Yaflet, líder de la
tribu de Asher, fue hermano de Pasaj y Bimhal.

Asiel (òùéàì Asiel Origen hebreo: Hecho por Dios)


(I Crónicas 4:35). Fecha no especificada. Su descendiente Yehú, junto con
otros líderes de la tribu de Simeón, fue al fértil valle de Gedor, buscando
pasto para su rebaño, durante el reinado de Ezequías, rey de Yehudah.
En el valle residían los descendientes de Ham, hijo de Noé. Los simeonitas
destruyeron las viviendas de la gente que vivía allí. Exterminaron a todos los
habitantes y se establecieron en el lugar.

Asnah (àñðä Asnah Origen hebreo: Espino)


(Ezra 2:50). Fecha no especificada. Asnah fue el antepasado de un clan de
sirvientes del Templo, que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.

Asnapar (àñðôø Asnapar Origen asirio: Significado incierto)


(Ezra 4:10). Siglo 8 A.E.C. El rey Asnapar de Asiria, a quien los
historiadores conocen bajo el nombre de Ashurbanipal, fue hijo del rey Esar-
Yadón.
Asnapar continuó la política de su padre y estableció tribus extranjeras en
Samaria, para remplazar a los israelitas que habían deportado cuando el reino
de Israel fue conquistado por los asirios.

Aspata ( àñôúà Aspata Origen persa: Significado incierto)


(Ester 9:7). Siglo 5 A.E.C. Aspata fue uno de los diez hijos de Hamán, el
visir de Persia que intentó exterminar a todos los judíos que vivían en el
reino.
Sus hermanos fueron Parshandata, Arisai, Dalfón, Porata, Adalia, Aridata,
Parmashta, Aridai, y Vayezata.
Todos los hijos de Hamán fueron ejecutados cuando fracasó la conspiración
de Hamán contra los judíos.

Asriel (àùøéàì Asriel Origen hebreo: Directo hacia Dios)


(Números 26:31). Siglo 17 A.E.C. Asriel y Maquir fueron los dos hijos que
Menashé tuvo con su concubina aramea. Asriel fue el antepasado del clan de
los asrielitas.

Assir (àñéø Assir Origen hebreo: Cautivo)


1) (Éxodo 6:24). Siglo 13 A.E.C. Assir fue uno de los hijos de Koraj, el
levita que encabezó la rebelión contra Moisés en el desierto.
Los hijos de Koraj no participaron en la revuelta, y, por lo tanto, no
fueron castigados cuando la tierra se abrió y tragó a su padre, en castigo
por haberse rebelado contra Moisés.
2) (I Crónicas 6:8). Siglo 13 A.E.C. Assir, hijo de Ebyasaf, fue el padre de
Tajat. Su descendiente Heiman, quien pertenecía al clan de los coatitas,
fue uno de los levitas nombrados por el rey David para dirigir a los
cantantes en la Casa del SEÑOR.

Asuero (àçùåøåù Ajashverosh Origen persa: Título del rey persa)


(Ester 1:1). Siglo 5 A.E.C. Asuero, rey de Persia, generalmente es
identificado por los historiadores con el rey Jerjes I de Persia, quien reinó en
el siglo 5 A.E.C. y fue hijo y sucesor de Darío I. Jerjes fue derrotado por los
griegos en Salamis y murió asesinado debido a intrigas del palacio.
La Biblia lo describe como rey de un inmenso imperio que se extendía desde
la India en Asia hasta Etiopía en África, e incluía ciento veintisiete
provincias gobernadas desde la capital Shushán. La Biblia también pinta a
Asuero como un rey con poco interés en sus obligaciones de gobernante pero
con mucha afición al vino, irreflexivo, sin ideas propias, y fácil de
influenciar.
En el tercer año de su reinado, Asuero ofreció un banquete a todos los
príncipes y administradores del reino para hacer gala de su riqueza. La gran
celebración duró ciento ochenta días. Cuando las festividades para los nobles
llegaron a su fin, el rey dio un banquete en el jardín de su palacio para la
gente común. Durante siete días, ricos y pobres, bebieron tanto como podían.
Al mismo tiempo, Vashti, su reina, agasAcaba con una comida a las mujeres
adentro del palacio.
En el sétimo día de la celebración, Asuero, que estaba ebrio, ordenó a los
siete eunucos, que eran sus sirvientes personales, que trajesen a la reina
Vashti, y que se asegurasen de que ella tuviese puesta la corona real. Vashti
era una bella mujer y el rey querían que todos la admirasen y lo envidiasen al
ver la belleza de su esposa.
Los eunucos regresaron, y le informaron que la reina se negaba a venir.
El rey, conteniendo a duras penas su furia, consultó con sus consejeros lo que
debería hacer con Vashti por haber rehusado obedecer la orden de
comparecer ante el rey.
Memucán, uno de sus principales consejeros, declaró—La reina Vashti ha
cometido una grave ofensa, no sólo contra Su Majestad, sino contra todos los
hombres en todas las provincias del reino. La conducta de la reina hará que
todas las esposas desprecien a sus maridos, al ver que, cuando el rey Asuero
le dio orden de comparecer ante él, la reina no le hizo caso. Hoy mismo, las
mujeres de Persia y Media que han oído el comportamiento de la reina, se lo
dirán a todos los oficiales de Su Majestad, y el escarnio y la provocación no
tendrán límites. Si le place a Su Majestad, que emita un edicto real, que sea
escrito en las leyes de Persia y Media, para que no pueda ser revocado,
prohibiendo a Vashti presentarse ante el rey Asuero. Su Majestad debe
otorgar el rango de reina a otra mujer que lo merezca más. Y así el veredicto
de Su Majestad será escuchado en todo el reino, y todas las esposas tratarán a
sus maridos, sean nobles o comunes, con el debido respeto,
La propuesta de Memucán fue aprobada por el rey y por sus ministros.
Durante mucho tiempo el rey continuó obsesionado por la afrenta que Vashti
le había hecho y por el edicto que había decretado contra ella. Sus consejeros
sugirieron que se trajesen bellas vírgenes, de cada provincia, al harem del
palacio real en Shushán, donde estarían bajo la supervisión del eunuco Hege,
encargado de las mujeres, y recibirían un tratamiento de belleza. Aquella que
más le gustaría al rey sería nombrada reina, en vez de Vashti. La propuesta le
gustó al rey e inmediatamente dio instrucciones para ponerla en efecto.
Trajeron doncellas de todo el imperio, las cuales, durante un año, recibieron
un tratamiento de belleza. Luego, cada una de ellas, por turno, fue traída al
dormitorio real para pasar una noche con el rey. En la mañana siguiente la
joven era llevada al segundo harem, donde estaban las mujeres que ya habían
pasado una noche con el rey, para vivir allí bajo la supervisión del eunuco
Shashgaz. Ninguna de ellas volvería a ver al rey, a no ser que el soberano
específicamente pidiese una por su nombre.
Una de las doncellas era Ester—una joven judía cuyo nombre hebreo era
Hadassah, Mirto—hija de Abijail, un descendiente del rey Saúl, que había
sido exilado a Babilonia junto con el rey Yeconiah de Yehudah. Ester, que
había quedado huérfana a temprana edad, fue criada por su primo Mordejai.
En el sétimo año del reinado del rey Asuero le llegó el turno a Ester
―aconsejada por Mordejai, no había revelado a nadie que era judía―de ser
llevada a la alcoba del rey para pasar la noche con él.
A Asuero le gustó Ester más que todas las otras mujeres, y la hizo su reina.
Para honrar a Ester, el rey ofreció un gran banquete a todos sus oficiales y
cortesanos, durante el cual anunció una amnistía de impuestos y distribuyó
regalos.
Un día, Mordejai, de acuerdo a su costumbre, estaba sentado en la entrada
del palacio, cuando escuchó a dos guardias conspirar contra la vida del rey.
Mordejai informó a la reina Ester, y ella, a su vez, lo reportó al rey. El asunto
fue investigado, y los conspiradores fueron arrestados y ejecutados. El rey
ordenó que se escriba una reseña del incidente en los archivos oficiales del
imperio.
Un tiempo más tarde, el rey nombró como primer ministro del reino a un
individuo llamado Hamán, y ordenó que todos los oficiales de la corte le
rindiesen pleitesía, arrodillándose e inclinándose frente a él. Todos cumplían
con la orden del rey, excepto Mordejai, quien rehusaba arrodillarse o
inclinarse ante Hamán, diciendo que él era judío y los judíos solo doblan la
rodilla y se inclinan ante Dios. Hamán, ofendido y molesto, decidió que no
era suficiente castigar solamente a Mordejai. ¡Todos los judíos del imperio
debían ser exterminados!
Hamán fue a hablar con el rey y acusó a los judíos de ser un pueblo que tenía
costumbres diferentes y no obedecía las leyes del rey. Añadió que, si el rey
dictaba una orden de muerte contra los judíos, él, Hamán, pagaría diez mil
talentos de plata al tesoro real. El rey se sacó el anillo real y lo entregó a
Hamán, diciendo—La plata y la gente son tuyas para que hagas con ellos lo
que creas conveniente,
Hamán echó la suerte, (pur en hebreo) para escoger la fecha cuando
realizaría el genocidio, y decidió que sería durante el mes de Adar. Llamó a
los escribas del rey y les dictó cartas anunciando que todos los judíos,
jóvenes y viejos, mujeres y niños, serían exterminados el día trece del mes de
Adar. Las cartas, selladas con el anillo del rey, fueron enviadas de inmediato
a los gobernadores de todas las provincias. Una vez que terminaron de tratar
estos asuntos, el rey y Hamán se sentaron a beber.
Mordejai, al enterarse del terrible decreto, rasgó su vestimenta, se vistió con
ropa de luto, se echó cenizas sobre la cabeza, y caminó por la
ciudad―lamentándose amargamente en voz alta―hasta llegar a la entrada
del palacio. No pudo entrar porque estaba prohibido el ingreso a gente
vestida con tela arpillera. En las provincias los judíos ayunaron, lloraron y se
vistieron con ropa de luto.
Las doncellas y los eunucos de la reina Ester le informaron que Mordejai se
encontraba afuera de la entrada al palacio, vestido con tela arpillera, llorando
y gritando. La reina se alarmó, temiendo por la salud mental de su primo.
Envió a uno de sus sirvientes a la entrada del palacio, con ropa para que
Mordejai se la ponga en vez de la tela arpillera, pero Mordejai se negó a
ponérsela.
La reina envió a Hataj, uno de los eunucos que la servían, a hablar con
Mordejai y averiguar el motivo de su extraño y preocupante proceder.
Mordejai le dijo a Hataj que Hamán había recibido autorización del rey para
exterminar a todos los judíos; le entregó una copia del edicto, y le dijo que se
lo enseñe a Ester, para que ella entendiese el peligro y fuera a suplicar al rey
por su pueblo.
Ester recibió el mensaje y le envió a Mordejai una nota de respuesta, donde
había escrito que, de acuerdo a la ley, si ella se presentaba frente al rey sin
haber sido llamada, sería condenada a muerte, a no ser que el rey le
extendiese su cetro de oro.
Mordejai le contestó que Ester, aunque vivía en el palacio, no debería
sentirse más segura que cualquier otro judío. Ester le respondió pidiendo que
los judíos en Shushán ayunasen y rogasen por ella durante tres días. Ella
también ayunaría durante esos tres días, y luego iría a ver al rey, aún si eso le
costase la vida.
El tercer día de su ayuno Ester se vistió con su vestimenta real, y se presentó
en el patio interior del palacio del rey, mirando hacia la habitación del trono,
frente al rey, quien se hallaba sentado con el cetro de oro en la mano.
El rey, al ver a Ester, le extendió el cetro. Ester se acercó y tocó la punta del
cetro.
— ¿Qué es lo que te preocupa, reina Ester?—le preguntó el rey. — ¿Cuál es
tu petición? Aún si me pidieses la mitad del reino te lo otorgaría,
—Si a Vuestra Majestad le place—contestó Ester—que venga hoy el rey con
Hamán al banquete que he preparado para él,
—Dense prisa, y llamen a Hamán para que venga al banquete que la reina ha
ofrecido—ordenó el rey a sus oficiales.
Esa noche el rey y Hamán vinieron a los aposentos de la reina. Durante el
banquete, el rey nuevamente le preguntó a Ester— ¿Cuál es tu deseo? Aún si
me pidieses la mitad del reino te lo otorgaría,
Ester contestó que le gustaría que el rey y Hamán fuesen nuevamente sus
invitados el día siguiente, en otro banquete.
Hamán salió de los aposentos de la reina, orgulloso, feliz y contento. Su buen
humor se desvaneció cuando salió por la puerta del palacio y vio que
Mordejai no le demostraba señales de respeto. Se encolerizó, pero logró
controlarse, y continuó hacia su mansión.
Una vez llegado a su casa invitó a su esposa y a sus amigos a conversar con
él. Se jactó de su gran riqueza, de sus numerosos hijos, de su alta posición en
la corte, y relató que él y el rey habían sido los únicos invitados al banquete
ofrecido por la reina Ester.
—Pero todo esto no significa nada para mí cada vez que veo al judío
Mordejai sentado en la entrada al palacio—se lamentó. Su esposa y sus
amigos le aconsejaron que hiciera construir una horca, y que le pidiese al rey
que le permita colgar allí a Mordejai. A Hamán le gustó la idea e
inmediatamente dio la orden de construir la horca.
Esa noche el rey, que sufría de insomnio, pidió que le trajesen los archivos
oficiales del imperio y que se los leyesen. Escuchó el relato de cómo
Mordejai había descubierto una conspiración para asesinar al rey, y preguntó
si el hombre había sido recompensado y honrado por su acto. Los sirvientes
le contestaron que no había sido recompensado ni se le había conferido
honores.
— ¿Alguno de mis oficiales está en el palacio?—preguntó el rey. Por
coincidencia, en ese momento, entraba Hamán al palacio para solicitar
permiso del rey para colgar a Mordejai. Cuando los sirvientes del rey lo
vieron, lo trajeron a los aposentos reales.
— ¿Qué se le debería hacer a un hombre a quien el rey quiere honrar?—
preguntó el rey.
Hamán asumió que el rey se refería a él, y le contestó—Al hombre a quien el
rey desea honrar le deberán traer la vestimentas reales que el rey ha usado, y
el caballo que el rey ha montado. En su cabeza se debe colocar una diadema
real. La ropa y el caballo deben estar bajo el cargo de uno de los nobles
cortesanos del rey. Y luego, el hombre a quien el rey desea honrar debe ser
paseado por la plaza principal de la ciudad, mientras todos proclaman, 'Esto
es lo que se hace al hombre a quien el rey desea honrar',
— ¡Apresúrate, entonces!, le dijo el rey a Hamán. —Consigue la vestimenta
y el caballo, tal como dijiste, y haz todo lo que sugeriste al judío Mordejai,
que se sienta en la entrada al palacio. No dejes de hacer nada de lo que has
propuesto,
Hamán no tuvo más remedio que hacer lo que el rey le ordenó. Luego de ser
paseado por la plaza de la ciudad, Mordejai retornó a sentarse en su lugar
usual en la entrada del palacio, y Hamán se apresuró a regresar a su casa, con
la cabeza cubierta como si estuviese de luto.
Hamán les contó a su esposa y a sus amigos todo lo que había pasado. Ellos
le advirtieron que Mordejai lo derrotaría. Todavía estaban conversando
cuando llegaron los eunucos del palacio y, apresurados, llevaron a Hamán al
banquete de la reina Ester.
Mientras tomaba el vino de sobremesa el rey nuevamente le preguntó a Ester
— ¿Cuál es tu deseo, reina Ester? Aún si me pidieses la mitad del reino te lo
otorgaría,
—Si a Vuestra Majestad le place—contestó Ester—mi petición es que mi
vida y la de mi pueblo sean perdonadas, porque yo y mi pueblo hemos sido
vendidos para ser destruidos, masacrados y exterminados,
— ¿Quién se atreve a hacer tal cosa? ¿Quién es ese hombre?—preguntó
Asuero.
— ¡El enemigo y adversario es este malvado Hamán!—contestó Ester.
Hamán tembló de miedo. El rey se levantó preso de la furia, y salió al jardín
para tratar de calmarse.
Hamán permaneció en la habitación para rogar a la reina Ester por su vida.
Lleno de terror, cayó en el sofá donde estaba Ester, e imploró clemencia. En
ese momento el rey regresó del jardín y vio que Hamán estaba echado sobre
el sofá de la reina.
— ¿Intenta este hombre violar a la reina en mi propio palacio?—gritó el rey.
Los eunucos echaron boca abajo a Hamán. Uno de ellos, Jarbona, dijo que
Hamán había construido una horca en su casa para colgar a Mordejai. El rey
inmediatamente ordenó — ¡Que lo cuelguen allí a Hamán!—
Hamán fue ahorcado y el rey se calmó. Ese mismo día, el rey Asuero le
entregó a Ester la propiedad de Hamán. Cuando Ester le informó que
Mordejai era su pariente, el rey se sacó el anillo que había quitado a Hamán,
y se lo dio a Mordejai, nombrándolo primer ministro del reino, segundo en
rango tras el rey. Desde ese momento, Mordejai usó la vestimenta real azul y
blanca, una capa de fino lino color púrpura, y una magnífica corona de oro.
Ester se echó llorando a los pies del rey, y le pidió que detuviese la malvada
conspiración que Hamán había preparado contra los judíos. El rey le
extendió a Ester su cetro de oro.
—Si a Vuestra Majestad le place—contestó Ester—y si es que he encontrado
favor en sus ojos, y si esto le parece correcto al rey, que sean enviadas
órdenes para contrarrestar las instrucciones enviadas por Hamán, hijo de
Hamedata el Agatita, de exterminar a los judíos en todas las provincias del
rey. ¿Cómo podría yo ver la destrucción de mi nación, el exterminio de mi
pueblo?—
El rey explicó a Ester y a Mordejai que los edictos proclamados en nombre
del rey y sellados con el sello real no podían ser revocados, pero les autorizó
a escribir a los judíos lo que gustasen en nombre del rey, y sellar las cartas
con el sello real.
Mordejai dictó a los escribas cartas en nombre del rey, las selló con el sello
real, y las envió a todas las provincias con mensajeros montados sobre
veloces caballos. Las cartas decían que el rey autorizaba a los judíos a
organizar su auto defensa, a defenderse si eran atacados, a destruir a sus
enemigos incluyendo a las esposas y niños, y a apoderarse de sus posesiones.
El día trece del mes de Adar, el día que los enemigos de los judíos habían
planeado destruirlos, los judíos los atacaron con espadas y los mataron.
El rey recibió el informe de lo sucedido, y le dijo a Ester—Solamente en
Shushán los judíos han matado a quinientos hombres, incluyendo a los diez
hijos de Hamán. ¿Qué más habrán hecho en las provincias del rey? ¿Cuál es
ahora tu deseo? Dímelo y te lo otorgaré,
—Si a Vuestra Majestad le place—contestó Ester—que permita a los judíos
de Shushán que mañana continúen haciendo lo que hicieron hoy, y que
cuelguen en la horca los cuerpos de los diez hijos de Hamán,
El rey ordenó que así se hiciese. Los cuerpos de los diez hijos de Hamán
fueron colgados públicamente, y, el día siguiente, los judíos de Shushán
mataron a otros trescientos enemigos.
Ester y Mordejai escribieron cartas a los judíos, deseándoles paz y seguridad,
y ordenaron que ellos y sus descendientes celebrasen cada año un festival
llamado Purim, ya que Hamán había escogido la fecha del genocidio
echando la suerte, Pur en hebreo.
(Daniel 9:1). Siglo 6 A.E.C. El padre del rey Darío de Media es llamado
Asuero en el libro de Daniel.
(Ezra 4:6). Siglo 5 A.E.C. El nombre Asuero, de acuerdo a algunos
historiadores, era el título de los reyes persas, y no un nombre personal. Si
esto es así, el Asuero mencionado en el versículo 4 del libro de Ezra es la
misma persona que el Artajerjes mencionado en Ezra 4:7. (Ver Artajerjes).

Astarté (òùúøåú Ashtarot Origen hebreo: Diosa fenicia)


Ver Ashtarot.

Atarah (òèøä Atarah Origen hebreo: Corona)


(I Crónicas 2:26). Fecha no especificada. Atarah, la segunda esposa de
Yerajmel, de la tribu de Yehudah, fue la madre de Onam y abuela de Shamai
y Yada.
Ataliah (òúìéä oòúìéäå Ataliah o Ataliahu Origen hebreo: Dios ha
obligado)
1) (II Reyes 8:26). Siglo 9 A.E.C. Ataliah fue la única soberana de Yehudah
que no fue descendiente del rey David, y la única mujer que gobernó en
los reinos de Yehudah e Israel. Ataliah, hija del rey Omri de Israel y
hermana del rey Acab—aunque algunos historiadores cren que fue hija del
rey Acab—se casó con Yoram, príncipe heredero de Yehudah. El enlace
selló la alianza entre Israel y Yehudah.
Su esposo Yoram murió a la edad de cuarenta años, luego de reinar
durante ocho años. Ajaziahu, el hijo de veintidós años que lo sucedió,
murió un año después, matado por el comandante Yehú, que se había
sublevado contra el rey Yoram del reino norte de Israel.
La reina madre Ataliah, al escuchar que su hijo había muerto, decidió
asumir personalmente el poder, y dio orden de matar a todos los miembros
de la familia real. El único que se salvó fue un hijo pequeño de Ajaziahu,
Yoash, a quien su tía Yehosheba―hermana del difunto rey Ajaziahu y
esposa del Sumo Sacerdote Yehoyada―escondió en una habitación del
Templo.
Ataliah promovió el culto del dios fenicio Baal durante los seis años que
duró su reinado. Esto provocó el odio de los sacerdotes y la cólera del
pueblo, que veía en ella a una extranjera usurpadora y asesina de la familia
real.
Cuando Yoash cumplió siete años, su protector, el Sumo Sacerdote
Yehoyada, conspiró con varios oficiales del ejército para destronar a
Ataliah.
Yehoyada proclamó públicamente en el Templo que Yoash era el legítimo
soberano, colocó una corona sobre la cabeza del niño y lo ungió como rey.
Ataliah, al escuchar que la multitud gritaba— ¡Viva el rey!— corrió al
Templo gritando— ¡Traición, traición!—
Los guardias la agarraron y la mataron en la puerta del palacio, llamada
Puerta del Caballo. La muchedumbre asaltó el Templo de Bal, mató a
Mattán, el Sumo Sacerdote pagano, y destruyó el edificio junto con los
ídolos.
2) (Ezra 8:7). Siglo 5 A.E.C. Su hijo Isaías, del clan de Eilam, retornó con
Ezra del exilio de Babilonia, a la cabeza de setenta hombres de su clan.
3) (I Crónicas 8:26). Fecha no especificada. Ataliah, hijo de Yerojam, fue un
líder de la tribu de Benjamín que residía en Jerusalén.

Ataiah (òúéä Ataiah Origen hebreo: Dios ha ayudado)


(Nehemías 11:4). Siglo 6 A.E.C. Ataiah, hijo de Uziah, de la tribu de
Yehudah, fue el líder de un clan que se radicó en Jerusalén, después de
retornar del exilio en Babilonia. El Primer libro de Crónicas (I Crónicas 9:4)
lo llama Utai, hijo de Amihud.

Ater (àèø Ater Origen hebreo: Mutilado)


1) (Ezra 2:16). Fecha no especificada. Ater fue el antepasado de una familia
que retornó de Babilonia con Zerubabel.
2) (Ezra 2:42). Fecha no especificada. Ater fue el antepasado de un clan de
porteros que regresó de Babilonia con Zerubabel.
3) (Nehemías 10:18). Siglo 5 A.E.C. Ater fue uno de los líderes que
firmaron el solemne acuerdo de Nehemías, por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que habitaban en el país; se abstenían de
contraer matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios,
entre otras obligaciones.

Atlai (òúìé Atlai Origen hebreo: Dios ha obligado)


(Ezra 10:28). Siglo 5 A.E.C. Atlai, descendiente de Bebai, fue uno de los
hombres que se divorciaron de sus mujeres extranjeras durante la época de
Ezra.

Attai (òúé Attai Origen hebreo: Oportuno)


1) (I Crónicas 2:35). Fecha no especificada. Attai fue hijo de un egipcio
llamado Yarja, el cual se casó con la hija de su amo Sheshán, líder de la
tribu de Yehudah. El hijo de Attai se llamó Natán.
2) (I Crónicas 12:12). Siglo 11 A.E.C. Attai fue un guerrero gadita que se
unió a las fuerzas de David en Ziklag, mientras éste huía de la persecución
del rey Saúl.
3) (II Crónicas 11:20). Siglo 10 A.E.C. Attai fue uno de los hijos del rey
Rejaboam y de su esposa favorita Majáh, la hija de Abshalom. Sus
hermanos fueron Ziza, Shelomit y Abiah, el último de los cuales sucedió
en el trono al rey Rejaboam.

Azaliahu (àöìéäå Azaliahu Origen hebreo: Dios ha reservado)


(II Reyes 22:3). Siglo 7 A.E.C. Azaliahu, hijo de Meshulam, fue el padre de
Shafán, el escriba del rey Josias’s.
Su bisnieto, Gedaliah, fue nombrado gobernador de Yehudah por
Nabucodonosor, rey de Babilonia, y murió asesinado poco tiempo después
por Ismael hijo de Netaniah, muerte trágica cuyo aniversario es recordado
hasta hoy por los judíos con un día de ayuno.

Azaniah (àæðéä Azaniah Origen hebreo: Dios escuchó)


(Nehemías 10:10). Siglo 5 A.E.C. Su hijo Yeshua fue uno de los levitas que
firmaron el solemne acuerdo de Nehemías, por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que habitaban en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
Azarel (òæøàì Azarel Origen hebreo: Dios ha ayudado)
1) (Ezra 10:41). Siglo 5 A.E.C. Azarel se divorció de su mujer extranjera
durante la época de Ezra.
2) (Nehemías 11:13). Siglo 6 A.E.C. Azarel hijo de Ajzai, fue el padre de
Amashsai, uno de los sacerdotes que se establecieron en Jerusalén, luego
del retorno del exilio de Babilonia.
3) (Nehemías 12:36). Siglo 5 A.E.C. Azarel fue uno de los sacerdotes que
tocaron instrumentos musicales, marchando detrás del escriba Ezra, en la
jubilosa procesión que celebró la inauguración de los muros reconstruidos
de Jerusalén durante la época de Nehemías.
4) I Crónicas 12:7). Siglo 11 A.E.C. Azarel, un korjita, fue uno de los
hombres que desertaron del ejército del rey Saúl y se unieron a la banda de
David en Ziclag. Azarel y sus compañeros eran expertos guerreros que
podían usar tanto la mano derecha como la izquierda para disparar flechas
y usar la honda.
5) (I Crónicas 25:18). Siglo 10 A.E.C. Azarel—también llamado Uzziel (I
Crónicas 25:4)—fue un levita, miembro de una familia de músicos que
estaba a cargo del décimo primer turno de tocar instrumentos musicales—
címbalos, salterios, y arpas—en la Casa de Dios, durante el reinado de
David. (Ver Uzziel).
6) (I Crónicas 27:22). Siglo 10 A.E.C. Azarel hijo de Yerojam, fue el líder
de la tribu de Dan durante el reinado del rey David.

Azariah (òæøéä o òæøéäå Azariah ó Azariahu Origen hebreo: Dios ha


ayudado)
1) (I Reyes 4:2). Siglo 10 A.E.C. Azariah, hijo del Sumo Sacerdote Zadok,
era un funcionario en la corte del rey Salomón.
2) (I Reyes 4:5). Siglo 10 A.E.C. Azariah, hijo del profeta Natán, fue uno
los principales funcionarios durante el reinado del rey Salomón. Estaba a
cargo de los doce oficiales del rey que proveían de comida al rey y a la
familia real, cada uno de ellos durante un mes de cada año. Su hermano
Zabud, otro importante oficial de Salomón, tenía gran amistad personal
con el rey.
3) (II Reyes 14:21). Siglo 8 A.E.C. Azariah—también llamado Uziah —el
noveno rey de Yehudah después de la partición de la Monarquía Unida,
gobernó el reino de Yehudah durante cincuenta y dos años.
Durante su juventud fue co-regente con su padre Amaziah. Durante su
vejez, cuando estaba enfermo de lepra, co-gobernó con su hijo Yotam. Su
madre fue Yejoliah de Jerusalén. Su esposa fue Yerusha, hija de Zadok.
Azariah ascendió al trono a la edad de dieciséis años, después de que su
padre fuera asesinado por conspiradores en la ciudad de Lajish. Su
reinado fue uno de los más exitosos en la historia de Yehudah. Derrotó a
los filisteos, completó la conquista de Edom, incluyendo el puerto de
Eilat, subyugó a las tribus árabes que vivían en la frontera, y recibió
tributo de los amonitas. Azariah desarrolló un vasto programa de
construcción de fortificaciones, excavó muchos pozos de agua, y
expandió la agricultura. Dedicó especial atención al ejército, lo
reorganizó, lo equipó con nuevas armas, y aumentó el número de
soldados a más de trescientos mil. El rey tuvo conflictos con la clase
sacerdotal cuando trató de quemar incienso en el Templo, ritual religioso
que no le correspondía.
En sus últimos años enfermó de lepra y tuvo que vivir aislado por el
resto de su vida. Su hijo y sucesor, Yotam, fue nombrado regente, y
gobernó, bajo la dirección de su padre, hasta que ascendió al trono
cuando Azariah murió a la edad de sesenta y ocho años.
Durante su reinado la prédica de los profetas Isaías, Oseas, Amós y
Zacarías, hizo que la nación alcance nuevas alturas espirituales durante su
reinado. Otro evento importante fue un gran terremoto, mencionado por
los profetas Amós y Zacarías, causó mucho daño al país.
4) (Jeremías 43:2). Siglo 6 A.E.C. Azariah y Yezaniah, hijos de Hoshaiah,
y Yojanán, hijo de Kareaj, eran oficiales del derrotado ejército de
Yehudah. Azariah acusó al profeta Jeremías de mentir, cuando el profeta
dijo que Dios quería que los sobrevivientes permaneciesen en Yehudah y
no huyesen a Egipto.
5) (Daniel 1:6). Siglo 6 A.E.C. Azariah era hijo de una noble familia judía
que había sido exilada a Babilonia. Fue escogido, junto con sus
compañeros Daniel, Jananiah, y Mishael, para recibir una educación que
les permitiría servir como funcionarios del rey Nabucodonosor.
El jefe de los eunucos le dio a Azariah el nombre de Abed-Nego, y
encargó al mayordomo real que se ocupe de ellos. Para evitar transgredir
sus principios religiosos que no le permitían comer y beber alimentos y
bebidas ritualmente prohibidas, Daniel pidió permiso al mayordomo para
comer unicamente legumbres y beber solo agua. El mayordomo temió
que esa dieta les hiciera daño a la salud, pero Daniel le pidió que los deje
probar durante diez días. Cuando terminaron los diez días los cuatro
muchachos judíos se veían mejor y más saludables que los muchachos
que habían comida la comida real. Durante los tres años siguientes los
cuatro jóvenes adquirieron conocimientos y habilidades apropiadas para
los cargos que debían desempeñar.
Daniel aprendió a interpretar sueños y visiones, y a entender su
significado. El rey, personalmente, los examinó y vio que eran diez veces
más capaces que todos los magos y astrólogos del reino.
Años después, accediendo a un pedido de Daniel, el rey nombró a
Azariah, Mishael y Jananiah para que estén a cargo de la provincia de
Babilonia.
Un tiempo después, cuando Azariah y sus dos compañeros se negaron a
servir a los dioses de Babilonia o a venerar el ídolo de oro que el rey
había erigido, Nabucodonosor, furioso, dio orden de que los echen a un
horno ardiente. La orden fue cumplida, pero un ángel los salvó, y los tres
hombres sobrevivieron el intenso calor sin que se les quemase un solo
cabello. Nabucodonosor se impresionó tanto del milagro que bendijo a
Dios, y decretó que, desde ese momento en adelante, toda persona que se
atreviese a hablar contra Dios sería cortado en pedazos, y su casa sería
convertido en un montículo de estiércol.
6) (Ezra 7:1). Siglo 6 A.E.C. Azariah fue hijo de Jilquiah y descendiente de
Aarón. Su hijo Seraiah fue el padre del escriba Ezra.
7) (Ezra 7:3). Fecha no especificada. Hijo de Merayot, y padre de Amariah.
Era descendiente de Aarón, y antepasado del escriba Ezra.
8) (Nehemías 3:23). Siglo 5 A.E.C. Azariah, hijo de Maseiah, reparó la
sección de las murallas de Jerusalén que se encontraban frente a su casa,
durante la época de Nehemías.
9) (Nehemías 7:7). Siglo 6 A.E.C. Azariah fue uno de los hombres que
regresaron del exilio de Babilonia con Zerubabel. El libro de Ezra lo
llama Seraiah (Ezra 2:2).
10) (Nehemías 8:7). Siglo 5 A.E.C. Azariah fue uno de los levitas que
explicaron la Ley al pueblo, luego de que el escriba Ezra la leyó mientras
estaba parado sobre una plataforma de madera, frente a la plaza, cerca a
la Puerta de Agua.
11) (Nehemías 10:3). Siglo 5 A.E.C. Azariah fue uno de los sacerdotes que
firmaron el solemne acuerdo de Nehemías, por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que habitaban en el país; se abstenían de
contraer matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios,
entre otras obligaciones.
12) (Nehemías 12:33). Siglo 5 A.E.C. Azariah fue uno de los líderes del
pueblo que desfilaron en la jubilosa procesión que celebró la
inauguración de los muros reconstruidos de Jerusalén durante la época de
Nehemías.
13) (I Crónicas 2:8). Fecha no especificada. Azariah, hijo de Eitán, nieto de
Zeraj, fue un líder de la tribu de Yehudah.
14) (I Crónicas 2:38). Fecha no especificada. Azariah, hijo de Yehú, nieto
de Obed, de la tribu de Yehudah, fue un descendiente de Yarja, un
sirviente egipcio que se casó con la hija de su amo Sheshán. El hijo de
Azariah se llamó Jelez.
15) (I Crónicas 5:35). Siglo 11 A.E.C. Azariah, hijo de Ajímatz y padre de
Yojanán, fue el abuelo de su homónimo Azariah, el Sumo Sacerdote
durante el reinado de Salomón. (Vea el número 16 abajo).
16) (I Crónicas 5:36). Siglo 10 A.E.C. Azariah―un antepasado del escriba
Ezra―fue el Sumo Sacerdote durante el reinado de Salomón. Su padre se
llamaba Yojanán y su abuelo fue su homónimo Azariah (ver el número
15 arriba). Su hijo se llamó Amariah.
17) (I Crónicas 5:39). Siglo 7 A.E.C. Azariah, hijo de Jilquiah y padre de
Seraiah, fue el abuelo de Yehozadak, el Sumo Sacerdote que fue enviado
al cautiverio por Nabucodonosor, cuando Babilonia conquistó el reino de
Yehudah. Su hijo Seraiah fue llevado ante Nabucodonosor, que dio
órdenes que lo golpen hasta matarlo.
18) (I Crónicas 6:21). Fecha no especificada. Azariah, un levita, padre de
Joel, era hijo de Zefaniah y nieto de Tajat, un descendiente de Kehat. Su
descendiente Heiman, perteneciente al clan de los coatitas, fue uno de los
levitas nombrados por el rey David para dirigir a los cantantes en la Casa
del SEÑOR.
19) (I Crónicas 9:11). Siglo 5 A.E.C. Azariah, hijo de Jilquiah, un
descendiente de Ajítub, fue el sacerdote a cargo del Templo en la época
de Nehemías. El libro de Nehemías lo llama Seraía (Nehemías 11:11).
20) (II Crónicas 15:1). Siglo 9 A.E.C. Azariah, hijo de Oded, profetizó al
rey Asa―cuando este retornó de su victoria sobre el etiope Zeraj―que
Dios estaría siempre a su lado, si es que el rey continuaba siéndole fiel.
21) (II Crónicas 21:2). Siglo 9 A.E.C. Azariah fue el nombre de dos de los
hijos del rey Yehoshafat, que recibieron de su padre generosos regalos de
oro, plata y ciudades amuralladas. Ambos, al igual que todos los otros
hijos de Yehoshafat, fueron matados por su hermano Yoram, el hijo
primogénito de Yehoshafat, cuando ascendió al trono después de la
muerte de su padre.
22) (II Crónicas 22:6). Siglo 9 A.E.C. El rey Ajaziahu de Yehudah, hijo del
rey Yoram, es llamado Azariah en este versículo. (Ver Ajaziahu [II Reyes
8:24]).
23) (II Crónicas 23:1). Siglo 9 A.E.C. Azariah fue el nombre de dos
comandantes del ejército durante el reinado de Ataliah. Uno era hijo de
Yoram, el otro era hijo de Obed. Ambos se unieron a la conspiración
dirigida por el sacerdote Yehoyada que derrocó a la reina Ataliah y
coronó al niño Yoash rey de Yehudah.
24) (II Crónicas 26:17). Siglo 8 A.E.C. Azariah, el Sumo Sacerdote, a la
cabeza de ochenta sacerdotes, confrontó al rey Azariah—también
llamado Uziah—cuando este quiso quemar incienso en el altar del
Templo, ritual religioso reservado unicamente para los sacerdotes
descendientes de Aarón. El rey, furioso, quiso continuar, pero en ese
momento fue atacado por la lepra, y expulsado del Templo por impuro.
25) (II Crónicas 28:12). Siglo 8 A.E.C. Durante una guerra entre Israel y
Yehudah, el rey Pekaj de Israel derrotó al rey Ajaz de Yehudah. A su
regreso a Samaria, trajo con él varias decenas de miles de prisioneros con
la intención de venderlos como esclavos. Esto provocó una oposición de
importantes personalidades de su reino. Azariah, hijo de Yehojanán, fue
uno de los líderes de la tribu de Efraim que apoyaron al profeta Oded en
su demanda de liberar a los cautivos y llevarlos de regreso a Yehudah.
Azariah y sus compañeros se hicieron cargo de los prisioneros, les
dieron ropa y zapatos, comida y bebidas, y los condujeron a la ciudad de
Jericó en Yehudah.
26) (II Crónicas 29:12). Siglo 8 A.E.C. Azariah, hijo de Yehalelel, un
descendiente de Merari, fue uno de los levitas que congregaron a todos
los otros levitas para que se purifiquen a sí mismos y al Templo, durante
el reinado del rey Ezequías de Yehudah.
27) (II Crónicas 29:12). Siglo 8 A.E.C. Su hijo Joel, un descendiente de
Kehat, fue uno de los levitas que congregaron a todos los otros levitas
para que se purifiquen a sí mismos y al Templo, durante el reinado del
rey Ezequías de Yehudah.
28) (II Crónicas 31:10). Siglo 8 A.E.C. El Sumo Sacerdote Azariah le dijo
al rey Ezequías que los sacerdotes tenían más que suficiente comida,
proporcionada por el pueblo que traía ofrendas al Templo.
El rey Ezequías, luego de escuchar el informe del Sumo Sacerdote
Azariah, le dio instrucciones para que prepare habitaciones especiales en
el Templo para almacenar allí las ofrendas y regalos.

Azaz (òææ Azaz Origen hebreo: Fuerte)


(I Crónicas 5:8). Fecha no especificada. Azaz, hijo de Shema, de la tribu de
Rubén, fue el padre de Bela.

Azaziahu (òææéäå Azaziahu Origen hebreo: Dios ha fortalecido)


1) (I Crónicas 15:21). Siglo 10 A.E.C. Azaziahu fue uno de los levitas que
acompañaron al Arca de Dios, desde la casa de Obed-Edom hasta
Jerusalén, cantando y tocando el arpa, en la procesión liderada por el rey
David.
2) (I Crónicas 27:20). Siglo 10 A.E.C. Azaziahu fue el padre de Oseas, el
líder de la tribu de Efraim durante el reinado del rey David.
3) (II Crónicas 31:13). Siglo 8 A.E.C. Azaziahu fue uno de los levitas
nombrados por el rey Ezequías para servir bajo Conaniahú y Shimei, como
supervisores de los regalos, diezmos, y donaciones que el pueblo traía al
Templo.

Azbuk (òæáå÷ Azbuk Origen hebreo: Severo despoblador)


(Nehemías 3:16). Siglo 5 A.E.C. Su hijo Nehemías estaba a cargo de la mitad
del distrito de Bet-Zur, y ayudó a reparar las murallas de Jerusalén durante la
época de su homónimo Nehemías, el gobernador de Jerusalén.
Azel (àöì Azel Origen hebreo: Noble)
(I Crónicas 8:37). Fecha no especificada. Azel, hijo de Elasah, de la tribu de
Benjamín, un descendiente del rey Saúl, tuvo seis hijos: Azrikam, Bojrú,
Ismael, Sheariah, Obadiah, y Janán.

Azgad (òæâã Azgad Origen hebreo: Tropas severas)


1) (Ezra 2:12). Fecha no especificada. Azgad fue el antepasado de una
numerosa familia que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.
Su descendiente Yojanán, hijo de Hakatán, retornó con Ezra a Yehudah,
acompañado de ciento diez hombres (Ezra 8:12).
2) (Nehemías 10:16). Siglo 5 A.E.C. Azgad fue uno de los líderes que
firmaron el solemne acuerdo de Nehemías, por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que habitaban en el país; se abstenían de
contraer matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios,
entre otras obligaciones.

Aziel (òæéàì Aziel Origen hebreo: Que Dios refuerce)


(I Crónicas 15:20). Siglo 10 A.E.C. Aziel, un levita del segundo rango, fue
uno de los levitas escogidos por su jefe para cantar y tocar instrumentos
musicales frente al Arca de Dios durante el reinado del rey David. También
es llamado Yaziel (I Crónicas 15:18).

Aziza (òæéæà Aziza Origen hebreo: Fuerza)


(Ezra 10:27). Siglo 5 A.E.C. Aziza, descendiente de Zatú, se divorció de su
mujer extranjera durante la época de Ezra.

Azmavet (òæîåú Azmavet Origen hebreo: Fuerte como la muerte)


1) (II Samuel 23:31) Siglo 11 A.E.C. Azmavet, el barjumita, fue uno de los
valientes guerreros del rey David. Sus hijos Yeziel y Pelet se unieron a la
banda de David en Ziclag.
2) (I Crónicas 8:36). Fecha no especificada. Azmavet, hijo de Yehoadah, de
la tribu de Benjamín, fue un descendiente del rey Saúl. Sus hermanos
fueron Alamet y Zimri. Su padre Yehoadah es llamado Yarah en el Primer
Libro de Crónicas (I Crónicas 9:42).
3) (I Crónicas 27:25). Siglo 10 A.E.C. Azmavet, hijo de Adiel, fue el
tesorero del rey David.
Azriel (òæøéàì Azriel Origen hebreo: Dios me ha ayudado)
1) (Jeremías 36:26). Siglo 7 A.E.C. Su hijo Seraiah, un oficial en la corte del
rey Yehoyakim, fue uno de los funcionarios a quienes el rey dio orden de
arrestar a Jeremías y a Baruj, el fiel compañero del profeta. No tuvieron
éxito en su misión porque Jeremías y Baruj habían logrado esconderse.
2) (1 Chronicles 5:24) Siglo 8 A.E.C. Valiente guerrero y liden de un clan
que vivía al este del Río Jordán. Su tribu fue deportada por los asirios y
forzada a establecerse en la región del río Gozan, donde, con el correr del
tiempo, se asimiló a la población local.
3) (I Crónicas 27:19). Siglo 10 A.E.C. Su hijo Yiremot fue el líder de la
tribu de Naftalí durante el reinado del rey David.

Azrikam (òæøé÷í Azrikam Origen hebreo: Mi ayuda se ha levantado)


1) (Nehemías 11:15). Siglo 6 A.E.C. Azrikam, hijo de Jashabiah,
descendiente de Merari, fue el padre de Jashub. Su nieto Shemaiah fue uno
de los primeros levitas que se establecieron en Jerusalén, luego del retorno
del exilio de Babilonia.
2) (I Crónicas 3:23). Fecha no especificada. Azrikam, hijo de Neariah, era
un descendiente de Yeconiah—también llamado Yehoyaquín—el rey de
Yehudah que fue llevado al cautiverio en Babilonia. Los hermanos de
Azrikam fueron Elioeinai y Ezequías.
3) (I Crónicas 8:38). Fecha no especificada. Azrikam, de la tribu de
Benjamín, fue uno de los seis hijos de Azel hijo de Eleasah, un
descendiente del rey Saúl. Sus hermanos fueron Bojrú, Ismael, Sheariah,
Obadiah, y Janán.
4) (II Crónicas 28:7). Siglo 8 A.E.C. Azrikam, gobernador del palacio del
rey Ajaz de Yehudah, fue matado por Zijri, el comandante del ejército del
rey Pekaj, en una batalla entre los ejércitos de los dos países.

Azubah (òæåáä Azubah Origen hebreo: Olvidada)


(I Reyes 22:42). Siglo 9 A.E.C. Azubah, hija de Shilji y esposa de Asa, fue la
madre de Yehoshafat, rey de Yehudah. (I Crónicas 2:18). Fecha no
especificada. Azubah fue una de las dos esposas de Caleb, hijo de Jezrón, un
descendiente de Yehudah. Los hijos de Azubah fueron Yesher, Shobav, y
Ardón. Después del fallecimiento de Azubah, Caleb se casó con Efrat.

Azur (òæåø o òæø Azur Origen hebreo: Servicial, Útil)


1) (Jeremías 28:1). Siglo 7 A.E.C. Azur fue el padre de Jananiah, el
gibeonita, un falso profeta que predijo la inminente derrota de Babilonia,
el retorno de los cautivos a Yehudah, y la devolución
2) de las vasijas que Nabucodonosor se había llevado del Templo. Jeremías
le dijo a Jananiah que moriría dentro del año como castigo por sus
mentiras.
3) (Ezequiel 11:1). Siglo 6 A.E.C. Azur fue el padre de Yazaniah, un líder
del pueblo, al cual el profeta Ezequiel vio en una visión, parado en la
entrada del Templo, asegurándole falsamente al pueblo que la ciudad no
sería destruida.
4) (Nehemías 10:18). Siglo 5 A.E.C. Azur fue uno de los líderes que
firmaron el solemne acuerdo de Nehemías, por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que habitaban en el país; se abstenían de
contraer matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios,
entre otras obligaciones.

Azzan (òæï Azzan Origen hebreo: Fuerte)


(Números 34:26). Siglo 14 A.E.C. Su hijo Paltiel, líder de la tribu de Isascar,
fue escogido por Moisés para ayudar a dividir la tierra de Canaán entre las
tribus.

B
Baal (áòì Baal Origen hebreo: Dios cananita, Amo, Posedor, Marido)
1) (Números 22:41). Baal fue el dios de los cananitas y de los fenicios. El
culto de Baal fue muy popular en Israel durante el período del Primer
Templo, lo cual ocasionó airadas denuncias de los profetas. Fue adoptado
como religión de la corte real durante el reinado del rey Acab, debido a la
influencia de su esposa, la reina Jezabel, una princesa de origen fenicio,
que trajo con ella profetas de Baal.
El profeta Elías se opuso enérgicamente a la adoración de Baal. En una
oportunidad enfrentó a 451 sacerdotes de Baal en el Monte Carmel, y los
hizo matar por la muchedumbre. El rey Yehú, luego de usurpar el trono,
masacró a los seguidores de Baal, tratando de exterminar el culto
extranjero.
2) (I Crónicas 5:5). Siglo 8 A.E.C. Baal, hijo de Reaiah, fue el padre de
Berah, líder de la tribu de Rubén, que fue llevado cautivo por Tilgat-
Pilneser, rey de Asiria.
3) (I Crónicas 8:30). Siglo 11 A.E.C. Baal, de la tribu de Benjamín, fue uno
de los hijos del fundador de Gibón, Yeiel, quien estaba casado con Majáh.

Baal-Berit (áòì áøéú Baal-Berit Origen hebreo: Señor del Acuerdo)


(Jueces 8:33). Baal-Berit, también llamado El-Berit (Jueces 9:46), era un
deidad venerada en Shejem durante la época de Abimelej, hijo de Gideon.
Los tíos maternos de Abimelej le entregaron plata del tesoro del Templo de
Baal-Berit que él utilizó para contratar mercenarios que asesinaron a sus 70
hermanos, y le ayudaron a apoderarse de la ciudad.
Cuando el pueblo de Shejem se rebeló contra Abimelej, los habitantes se
refugiaron en el Templo de El-Berit, (Jueces 9:46), y murieron quemados
vivos cuando Abimelej prendió fuego al edificio.

Baal-Janán (áòì çðï Baal-Janán Origen hebreo: Posedor de gracia o


Baal fue misericordioso)
1) (Génesis 36:38). Fecha no especificada. Baal-Janán, hijo de Acbor, fue el
rey de Edom que sucedió a Saúl de Rehobot del Río. A su vez fue
sucedido por Hadar.
2) (I Crónicas 27:28). Siglo 10 A.E.C. Baal-Janán, el gederita, era el oficial
que estaba a cargo de los árboles de olivos y de los sicamores en las
planicies, durante el reinado del rey David.
Baal-Peor (áòì ôòåø Baal-Peor Origen hebreo: Señor de la apertura o
Baal de Monte Peor)
(Números 25:3). Baal-Peor era un dios cananita venerado por los midianitas
en la montaña que llevaba su nombre. Los israelitas, en una ocasión, cuando
deambulaban en el desierto, rezaron a esa deidad y comieron los sacrificios
de los muertos, según lo expresa el salmo 106, versículo 28. Dios envió una
plaga para castigarlos por su comportamiento inmoral con las mujeres
moabitas y por sus sacrificios al dios pagano Baal-Peor. La plaga terminó
cuando Pinjas mató a Zimri y a Cozbi, una mujer midianita que Zimri había
llevado a su carpa.

Baal-Zebub (áòì æáåá Baal-Zebub Origen hebreo: Dios de las moscas)


(II Reyes 1:2). Baal-Zebub era el dios de la ciudad filistea Ekrón, al cual el
rey Ajaziahu de Israel―quien se había herido de gravedad al c20:12aer de
una ventana del segundo piso de su palacio―envió mensajeros para
averiguar si sanaría. El profeta Elías interceptó a los mensajeros en el
camino, y les preguntó— ¿Acaso no hay Dios en Israel que ustedes tienen
que consultar con Baal-Zebub, el dios de Ekrón?— El profeta añadió que el
rey moriría, y así sucedió.

Baalis (áòìéñ Baalis Origen hebreo: Exultación o Hijo de la Delicia)


(Jeremías 40:14). Siglo 6 A.E.C. Baalis, rey de los amonitas durante la época
del profeta Jeremías, envió a Ismael hijo de Netaniah, a asesinar a Gedaliah,
a quien los conquistadores babilonios habían nombrado gobernador de
Yehudah.

Bakbakar (á÷á÷ø Bakbakar Origen hebreo: Buscador)


(I Crónicas 9:15). Siglo 6 A.E.C. Bakbakar fue uno de los primeros levitas
que se establecieron en la tierra de Yehudah, luego del retorno del exilio de
Babilonia.

Bakbuk (á÷áå÷ Bakbuk Origen hebreo: Botella)


(Ezra 2:51). Fecha no especificada. Bakbuk fue el antepasado de un clan de
sirvientes del Templo que retornaron con Zerubabel del exilio de Babilonia.

Bakbukiah (á÷á÷éä Bakbukiah Origen hebreo: Botella de Dios)


1) (Nehemías 11:17). Siglo 5 A.E.C. Bakbukiah vivió en Jerusalén durante
la época de Nehemías.
Era el segundo en importancia de los levitas, encargado de ayudar a
Mattaniah que conducía las plegarias de acción de gracias. Tanto
Bakbukiah como Mattaniah fueron porteros del Templo (Nehemías 12:25).
2) (Nehemías 12:9). Siglo 6 A.E.C. Bakbukiah era un levita que retornó de
Babilonia con Zerubabel del exilio en Babilonia.

Baladán (áìàãï Baladán Origen babilónico: El dios Bel es el SEÑOR)


(II Reyes 20:12). Siglo 8 A.E.C. Su hijo, el rey Berodaj-Baladán de
Babilonia—llamado Merodaj-Baladán en el libro de Isaías (Isaías 39:1)
—envió embajadores al rey Ezequías de Yehudah, cuando escuchó que
Ezequías estaba enfermo. Ezequías recibió a los representantes del rey de
Babilonia con todos los honores. El rey, orgulloso de sus tesoros, los enseñó
a los embajadores, asumiendo ingenuamente que Babilonia, un país tan
lejano, nunca sería una amenaza para Yehudah. El profeta Isaías lo
reprendió, diciéndole que un día, todo lo que se hallaba en el palacio, sería
llevado a Babilonia.

Balak (áì÷ Balak Origen hebreo: Que desperdicia o Dios abrió el útero de
su madre)
(Números 22:2). Siglo 13 A.E.C. Balak, hijo de Zippor, era rey de Moab
durante los días de Moisés. Tenía temor―especialmente después del reciente
triunfo de las fuerzas israelitas sobre los amoritas―de que los israelitas, más
numerosos que los moabitas, los derrotarían,.
Balak envió emisarios a Aram, donde residía el famoso vidente Bilam, para
pedirle que viniese a maldecir al pueblo de Israel.
Dios le dijo a Bilam, en una visión, que no fuera con los emisarios de Balak,
pero, tras la insistencia de los representantes de Balak, Dios le permitió ir
con ellos.
Balak fue al encuentro de Bilam, y le reprochó su renuencia a venir. Bilam le
respondió que solo podría decir las palabras que Dios pusiese en su boca.
Al día siguiente Balak subió con Bilam a una alta montaña desde donde se
veía el campamento israelita. Sus hombres, siguiendo las instrucciones de
Bilam, construyeron siete altares, y sacrificaron un toro y un carnero en cada
uno de ellos.
Cuando llegó el momento que Balak esperaba, Bilam, para su completa
sorpresa, en vez de maldecir a Israel, lo bendijo.
Esta secuencia de eventos ocurrió dos veces más, una en la cima de Pisgah, y
la otra en la cumbre de Peor. Balak, molesto y decepcionado, le ordenó a
Bilam que regrese a su tierra natal. Bilam se despidió de Balak profetizando
que Israel triunfaría sobre Moab.

Bana (áòðà Bana Origen hebreo: En aflicción)


1) (I Reyes 4:12). Siglo 10 A.E.C. Bana, hijo de Ajílud y hermano de
Yehoshafat, fue uno de los doce gobernadores distritales del rey Salomón.
Estaba a cargo de un distrito que incluía la región desde Megidó hasta Bet-
Shean, y era responsable del suministro de alimentos de su distrito para el
rey y la familia real durante un mes de cada año.
Su hermano Yehoshafat fue el registrador de la corte durante el reinado
del rey David y, luego, ocupó la misma posición bajo el rey Salomón.
2) (I Reyes 4:16). Siglo 10 A.E.C. Bana, hijo de Jushai, fue uno de los doce
gobernadores distritales del rey Salomón, a cargo de los territorios de
Asher y Alot. Era responsable del suministro de alimentos de su distrito
para el rey y para la familia real durante un mes de cada año.
3) (Nehemías 3:4). Siglo 5 A.E.C. Su hijo Zadok ayudó a reconstruir las
murallas de Jerusalén durante la época de Nehemías.

Banah (áòðä Bana Origen hebreo: En aflicción)


1) (II Samuel 4:2). Siglo 11 A.E.C. Banah y su hermano Rejab, de la tribu de
Benjamín, hijos de Rimmón de Berot, eran capitanes en el ejército del rey
Ish-Boshet, hijo y sucesor del rey Saúl.
Los dos hermanos entraron en la mansión real al medio día, y encontraron
a Ish-Boshet descansando en su cama. Le cortaron la cabeza y, esperando
recibir una recompensa, se la trajeron a David, que se encontraba en
Hebrón.
La reacción de David no fue la que los dos asesinos habían esperado. El
rey les dijo—El hombre que me informó en Ziclag que Saúl había muerto
creía que me traía buenas noticias. En vez de recompensarlo, lo maté. ¡Si a
él lo traté así, como trataré a malvados que han asesinado a un hombre
inocente en su cama en su propia casa! Vengaré su sangre en ustedes y
libraré a la tierra de vuestra presencia,
El rey ordenó a sus hombres que maten a los asesinos, les corten las manos
y los pies, y los cuelguen al lado del estanque en Hebrón. La cabeza de
Ish-Boshet fue enterrada en el sepulcro de Abner en Hebrón.
2) (II Samuel 23:29). Siglo 11 A.E.C. Banah, un netofatita, fue el padre de
Jeleb—también llamado Jeled (I Crónicas 11:30). Su hijo fue uno de los
Treinta, un grupo escogido de guerreros en el ejército del rey David.
3) (Ezra 2:2). Siglo 6 A.E.C. Banah fue uno de los hombres que regresaron
de Babilonia con Zerubabel.
4) (Nehemías 10:28). Siglo 5 A.E.C. Banah fue uno de los líderes del pueblo
que firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.

Bani (áðé Bani Origen hebreo: Construido o Mi hijo)


1) (II Samuel 23:36).Siglo 10 A.E.C. Bani, el gadita, fue uno de los Treinta,
un grupo escogido de guerreros del ejército del rey David.
2) (Ezra 2:10). Fecha no especificada. Bani fue el antepasado de un clan de
israelitas que regresaron de Babilonia con Zerubabel de Babilonia. Varios
de sus descendientes se divorciaron de sus esposas extranjeras durante la
época de Ezra. El libro de Nehemías lo llama Binnui (Nehemías 7:15).
3) (Ezra 10:38). Siglo 5 A.E.C. Bani se divorció de su mujer extranjera
durante la época de Ezra.
4) (Nehemías 3:17). Siglo 5 A.E.C. Su hijo Rejum fue uno de los levitas que
ayudó a reparar las murallas de Jerusalén durante la época de Nehemías.
5) (Nehemías 8:7). Siglo 5 A.E.C. Bani fue uno de los levitas que explicaron
la Ley al pueblo, después de que el escriba Ezra la leyera, mientras estaba
parado sobre una plataforma de madera, frente a la plaza, cerca a la Puerta
del Agua. Bani también estuvo entre los levitas que dirigían las plegarias
públicas, durante la época de Nehemías (Nehemías 9:4), y fue uno de los
que firmaron el acuerdo solemne de Nehemías, por el cual los firmantes
prometieron mantenerse separados de los extranjeros que vivían en el
país, evitar matrimonios mixtos con ellos, de dedicar sus primogénitos a
Dios, y otras obligaciones (Nehemías 10:14).
6) (Nehemías 9:4) Bani, como su homónimo, Bani #5, fue uno de los levitas
que conducían el rezo público durante la época de Nehemías.
7) (Nehemías 10:15). Siglo 5 A.E.C. Bani fue uno de los líderes que
firmaron el solemne acuerdo de Nehemías. Los firmantes prometieron
mantenerse separados de los extranjeros que vivían en el país, evitar
matrimonios mixtos con ellos, de dedicar sus primogénitos a Dios, y otras
obligaciones.
8) (Nehemías 11:22). Siglo 5 A.E.C. Bani, hijo de Jashabiah, fue el padre de
Uzzi, el supervisor de los levitas en Jerusalén durante la época de
Nehemías.
9) (I Crónicas 6:31). Fecha no especificada. Bani, hijo de Shamer y padre
de Amzi, fue un descendiente de Merari. Su descendiente Eitán fue uno
de los levitas nombrados por el rey David, para estar a cargo de los
cantantes, en la Casa del SEÑOR, desde que el Arca fue trasladado a
Jerusalén.
10) (I Crónicas 9:4). Fecha no especificada. Bani, padre de Imri, fue un
descendiente de Parez. Su descendiente Utai fue el líder de un clan que se
radicó en Jerusalén, después del retorno del exilio en Babilonia.

Bara (áòøà Bara Origen hebreo: Bruto o contracción de Baal ve)


(I Crónicas 8:8). Fecha no especificada. Bara fue la esposa de Shajarayim, un
descendiente de Benjamín. Su esposo Shajarayim se separó de ella y de
Jushim, su otra esposa, y se radicó en la tierra de Moab, al este del río
Jordan. Allí se casó con Jodesh, con la cual tuvo siete hijos, Yobab, Zibia,
Meisha, Malcam, Yeuz, Sajiah, y Mirmah.

Barajel (áøëàì Barajel Origen hebreo: Dios bendecirá)


(Job 32:2). Fecha no especificada. Barajel, el buzita, fue el padre de Elihú, el
más joven de los amigos de Job.
Barak (áø÷ Barak Origen hebreo: Rayo)
(Jueces 4:6). Siglo 12 A.E.C. Barak, hijo de Abinoam, vivía en el pueblo de
Kedesh en la región de Naftalí. La profetisa Déborah le ordenó reclutar un
ejército de diez mil hombres de las tribus de Naftalí y Zebulún, para luchar
en el Monte Tabor contra Sísera, el comandante del ejército de Jabín, rey de
Jazor. Barak aceptó con la condición que Déborah fuese con él. A pesar de
que Sísera contaba con novecientos carros de guerra, Barak lo derrotó y
destruyó el ejército cananita. Sísera se refugió en la carpa de Jeber, el kenita,
donde Yael, la esposa de Jeber, lo mató mientras dormía.

Bariaj (áøéç Bariaj Origen hebreo: Cerrojo o Fugitivo)


(I Crónicas 3:22). Fecha no especificada. Bariaj, hijo de Shemaiah, fue
hermano de Jatush, Igal, Neariah, y Shafat. Descendía de Yehoyaquín, el rey
de Yehudah, quien, luego de reinar por solo tres meses, fue llevado cautivo a
Babilonia.

Barkos (áø÷åñ Barkos Origen hebreo: Significado incierto)


(Ezra 2:53). Fecha no especificada. Barkos fue el antepasado de un clan de
sirvientes del Templo que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.
Baruj (áøåê Baruj Origen hebreo: Bendito)
1) (Jeremías 32:12). Siglo 6 A.E.C. Baruj, hijo de Neriah y nieto de
Majseiah, fue el fiel compañero del profeta Jeremías que escribió los
oráculos del profeta y, probablemente, también fue el autor de la narración
biográfica de la vida de Jeremías.
El hermano de Baruj, Seraiah, un alto oficial de la corte del rey Zedequíah,
acompañó al rey en su visita real a Babilonia. Años después fue enviado al
exilio, cuando Jerusalén fue conquistada por los babilonios.
Durante el reinado del rey Yehoyakim, Jeremías dictó sus profecías a
Baruj, quien las escribió en un rollo de pergamino. Jeremías, a quien le
habían prohibido ingresar al Templo, dio instrucciones a Baruj para que
fuera a la Casa de Dios en un día de ayuno, y leyese el pergamino en voz
alta, con la esperanza de que los oyentes se arrepintiesen de su
perversidad.
Micah, hijo de Gemariah, escuchó a Baruj ler el pergamino y lo reportó a
un oficial de la corte. Yehudí, hijo de Netaniah, ordenó que trajesen a
Baruj al palacio. Cuando Baruj llegó, le ordenaron que se siente y que le
lea el rollo. Los oficiales, luego de escuchar las profecías de Jeremías, las
juzgaron derrotistas y peligrosas. Decidieron informar de esto al rey, y,
previendo la reacción de Yehoyakim, le aconsejaron a Baruj que él y el
profeta se escondiesen de la cólera real.
El rollo fue llevado al salón del trono donde lo leyó el rey Yehoyakim,
quien, según avanzaba con la lectura, iba cortando secciones del
pergamino y quemándolos.
Luego de terminar de ler y quemar el rollo, dio órdenes a tres oficiales de
arrestar a Jeremías y Baruj, pero estos no fueron hallados.
Durante el décimo año del reinado del rey Zedequíah, el sucesor del rey
Yehoyaquín―quien a su vez había sucedido a Yehoyakim―Jerusalén fue
sitiada por el ejército de Babilonia. Jeremías demostró simbólicamente su
fe en el futuro de Israel, al comprarle un terreno a su primo Janamel. Baruj
fue testigo de la transacción, y recibió el documento de compra-venta para
guardarlo en una vasija de barro cocido.
Después de la caída de Jerusalén, en el año 587 A.E.C., Jeremías y Baruj
fueron puestos bajo la protección de los comandantes del victorioso
ejército de Babilonia y, a diferencia de la mayoría de la población, no
fueron enviados al exilio. Los dos hombres se refugiaron en la ciudad de
Mizpeh, donde se encontraba Gedaliah, el gobernador de Judea nombrado
por el rey de Babilonia.
Pocos meses después Gedaliah fue asesinado. Los sobrevivientes de la
destrucción de Jerusalén que no habían sido exilados consultaron con
Jeremías acerca de lo que debían hacer, si quedarse en el país o escapar a
Egipto. Jeremías les aconsejó permanecer en el país. Los sobrevivientes
sospecharon que el profeta hablaba así instigado por Babilonia, cuyos
comandantes, ellos estaban convencidos, los odiaban. Decidieron hacer
caso omiso del consejo de Jeremías y huyeron a Egipto, forzando a
Jeremías y a Baruj a ir con ellos, contra su voluntad. Es probable que el
profeta y su fiel compañero murieron en Egipto.
2) (Nehemías 3:20). Siglo 5 A.E.C. Baruj, hijo de Zaccai, reparó una sección
de las murallas de Jerusalén, desde el lugar donde el muro da la vuelta,
hasta la puerta de la casa de Elyashib el Sumo Sacerdote
3) (Nehemías 10:7). Siglo 5 A.E.C. Baruj fue uno de los sacerdotes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
4) (Nehemías 11:5). Siglo 5 A.E.C. Baruj, hijo de Col-Jozéh, fue un
descendiente de Parez de la tribu de Yehudah. Su hijo Maseiah vivió en
Jerusalén durante la época de Nehemías. Su hermano Shalum, quien estaba
a cargo de parte del distrito de Mizpeh durante la época de Nehemías,
reparó la Puerta de la Fuente y la pared del estanque de Siloah.

Barzilai (áøæìé Barzilai Origen hebreo: Hombre de fierro ó Herrero)


1) (II Samuel 17:27). Siglo 10 A.E.C. Barzilai, el galadita, oriundo de
Rogelim, fue uno de los hombres que demostró bondad a David,
trayéndole comida y utensilios, cuando el rey huía de Abshalom.
Después de haber derrotado la rebelión, el rey invitó a Barzilai a residir en
la corte, en Jerusalén. Barzilai, anciano de 80 años, declinó la oferta,
atribuyendo su negativa a su avanzada edad.
Agregó que lo único que deseaba, a esa altura de su vida, era morir en su
propia ciudad y ser sepultado cerca a las tumbas de sus padres, pero, si el
rey no tenía inconveniente, su hijo Quimham podría ir con el rey.
David aceptó la propuesta de buen grado, besó a Barzilai, lo bendijo, y
retornó a Jerusalén, acompañado por Quimham.
Años después, en su lecho de muerte, David pidió a su hijo Salomón que
tratase a los hijos de Barzilai con generosidad y los reciba en la corte.
Durante la época de Zerubabel, los miembros de un clan que descendía de
los hijos de Barzilai no fueron aceptados como sacerdotes, ya que no se
encontró prueba de su registro en los archivos genealógicos.
2) (II Samuel 21:8). Siglo 11 A.E.C. Barzilai, el moletita, fue el padre de
Adriel, el hombre que se casó con Merab, la hija del rey Saúl.
Los cinco hijos que tuvo la pareja fueron entregados por el rey David a los
gibeonitas, muchos años después, junto con otros dos descendientes del
rey Saúl, y fueron ahorcados en venganza de la masacre que Saúl había
perpetrado contra los habitantes de Gibón.

Baseiah (áòùéä Baseiah Origen hebreo: Trabajo de Dios)


(I Crónicas 6:25). Fecha no especificada. Baseiah pertenecía al clan de los
coatitas. Fue hijo de Malquiah y padre de Micael. Su descendiente Asaf fue
uno de los levitas nombrados por el rey David para dirigir a los cantantes en
la Casa del SEÑOR, desde que el Arca llegó a Jerusalén.

Basha (áòùà Basha Origen hebreo: Ofensivo)


(I Reyes 15:16). Siglo 10 A.E.C. Basha, hijo de Ajiyah, de la tribu de Isascar,
fue el tercer rey de Israel, después de la división del reino. Conspiró contra el
rey Nadab que había sucedido a su padre Jeroboam dos años antes. Basha
mató a Nadab, exterminó a todos los otros descendientes de Jeroboam, y
usurpó el trono. Israel, durante su reino, estuvo en constante guerra con el
reino vecino Yehudah. Basha fortificó Ramah para bloquear a Yehudah. El
rey Asa de Yehudah tomó todo el oro y plata que quedaban en el tesoro del
Templo y lo envió a Ben-Hadad, rey de Aram, rogándole que le ayude a
defenderse de Basha.
Ben-Hadad atacó Israel y Basha retiró sus fuerzas de Yehudah. Asa usó los
materiales de construcción que Basha había dejado en Ramah para construir
Gaba y Mizpeh.
Basha fue enterrado en su capital Tirzah, después de haber reinado durante
veinticuatro años. Su hijo Elah, un hombre alcohólico, lo sucedió y reinó
durante dos años hasta que Zimri, el comandante del ejército, lo asesinó y
asumió el trono.

Basmat (áùîú Basmat Origen hebreo: Fragancia)


1) (Génesis 26:34). Siglo 18 A.E.C. Basmat, hija de Eilón, fue uno de las
dos mujeres hititas—la otra se llamaba Yehudit—con las cuales se casó
Esaú cuando tenía cuarenta años. Ambas mujeres le amargaron la vida a
sus suegros, Isaac y Rebeca.
Basmat—también llamada Adah en Génesis (Génesis 36:2)—fue la madre
de Elifaz y abuela de Amalek.
2) (Génesis 36:3). Siglo 18 A.E.C. Basmat, hija de Ismael y madre de Reuel,
fue otra de las esposas de Esaú. También es llamada Majalat (Génesis
28:9). Basmat tuvo doce hermanos: Nebaiot, Kedar, Mibsam, Mishma,
Duma, Massa, Jadad, Teima, Yetur, Nafish, Adbel, y Kedmah, todos ellos
antepasados de grandes naciones.
3) (I Reyes 4:15). Siglo 10 A.E.C. Basmat, hija del rey Salomón, estaba
casada con Ajímatz, uno de los doce funcionarios encargados de prover
alimentos al rey y a la familia real durante un mes de cada año.

Batsheba (áú-ùáò Bat-Sheba Origen hebreo: Hija de un juramento o


Hija de siete)
(II Samuel 11:3). Siglo 10 A.E.C. Batsheba, (también llamada Bat-Shua en I
Crónicas 3:5), ―hija de Eliam (también llamado Ammiel), y nieta de
Ajítofel el gilonita―fue la esposa favorita del rey David y madre de su
sucesor Salomón.
El primer bebe que tuvo la pareja murió en la infancia, como castigo de Dios
al pecado de David.
El segundo hijo, Salomón, heredó el trono de su padre, y la Biblia lo
recuerda como un gran rey, posedor de una sabiduría excepcional. Los otros
hijos de Batsheba fueron Shimea—también llamado Shamua—Shobav, y
Natán.
Batsheba había estado casada con el hitita Urías, un oficial que servía con
lealtad en el ejército de David. Una cálida tarde de verano, mientras el
ejército estaba en campaña contra los amonitas, el rey David, que había
permanecido en Jerusalén, subió a la terraza de su palacio, y vio, en el techo
de una de las casas vecinas, a una bella mujer que se estaba bañando.
El rey hizo averiguaciones y se enteró que la mujer era Batsheba, esposa de
Urías. David la hizo traer al palacio, se acostó con ella, y luego la envió de
regreso a su casa.
Algún tiempo después, el rey se enteró de que Batsheba había quedado
encinta. Para evitar un escándalo, David ordenó que Urías retornase de
inmediato a Jerusalén, supuestamente para que le informe acerca de la
guerra, pero en realidad para darle a Urías la oportunidad de pasar la noche
con su esposa, y hacerle crer que el hijo por nacer era suyo.
Urías, tan pronto llegó a Jerusalén, fue recibido por el rey en el palacio.
Luego de escuchar el reporte de Urías acerca de la situación en el frente, el
rey le dijo que fuera a su casa a descansar.
Urías, en vez de ir a su casa, pasó esa noche, y también la siguiente,
durmiendo en la entrada del palacio real, en el recinto de los que hacían la
guardia.
David, escondiendo su contrariedad, lo hizo llamar y le preguntó— ¿Por qué
no vas a tu casa a descansar de tu viaje?—
—El Arca de Dios, los ejércitos de Israel y Yehudah, el comandante Joab, y
los soldados de Su Majestad, pernoctan todos en campo abierto. ¿Cómo
podría yo ir a mi casa, a comer, beber y dormir con mi esposa? ¡Juro por
vuestra vida que no haré tal cosa!—contestó Urías.
David decidió que la única forma de evitar el escándalo era hacer que Urías
muriese. Escribió una carta a Joab, la selló y se la dio a Urías para que se la
de a Joab. En la carta ordenó a Joab enviar a Urías a atacar al enemigo, y dar
instrucciones secretas a los otros soldados para que lo dejasen solo en medio
de la batalla, y fuese matado por las fuerzas enemigas.
Joab cumplió la orden de David, y Urías murió, tal como el rey lo había
planeado. El rey se casó con Batsheba tan pronto la viuda terminó sus días de
duelo. Meses después, cuando llegó el momento, Batsheba dio a un luz un
bebe.
El profeta Natán fue a hablar con David, y le relató la parábola de un hombre
rico, dueño de numerosas ovejas, quien, cuando recibió la visita de un
invitado, en vez de cocinar una de sus propias ovejas, sacrificó la única que
tenía su vecino pobre.
David no entendió la alusión. Se encolerizó y amenazó castigar al hombre
rico por su abuso.
— ¡Tú eres ese hombre!—exclamó Natán.
David sintió remordimientos y admitió que había pecado. Natán le dijo que
Dios lo castigaría; él no moriría, pero el bebe si. Y así ocurrió, el bebe
enfermó y murió.
Años después, cuando David era ya un hombre anciano, prácticamente senil,
Batsheba, apoyada por el profeta Natán, convenció a David que nombre
sucesor a Salomón, en vez de Adonías, el cual, siendo mayor que su medio
hermano Salomón, era el legítimo heredero del trono.
Después de la muerte de David, cuando Salomón ascendió al trono,
Batsheba, en su posición de reina madre, continuó siendo influyente y
poderosa, hasta que cometió el error de pedirle a Salomón que apruebe la
petición de Adonías de casarse con Abishag, la joven sunamita que había
calentado la cama del friolento rey David, durante su vejez. Salomón
interpretó el pedido de Adonías como un intento de apoderarse del trono.
Furioso, dio órdenes de ejecutar inmediatamente a Adonías.

Bat-Shua (áú-ùåò Bat-Shua Origen hebreo: Hija de riqueza)


(I Crónicas 3:5). Siglo 10 A.E.C. Bat-Shua, hija de Ammiel—también
llamado Eliam—es nombre alterno de Batsheba, esposa del rey David y
madre del rey Salomón. (Ver Batsheba).
Bavai (áåé Bavai Origen persa: Significado incierto)
(Nehemías 3:18). Siglo 5 A.E.C. Bavai, gobernador de la mitad del distrito
de Keilah, ayudó a reparar las murallas de Jerusalén durante la época de
Nehemías. Su padre fue Jenadad.

Bazlit (áöìéú Bazlit Origen hebreo: Como cebolla)


(Nehemías 7:54). Fecha no especificada. Bazlit fue el antepasado de un clan
de sirvientes del Templo que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.
En el libro de Ezra su nombre es Bazlut (Ezra 2:52).

Bazlut (áöìåú Bazlut Origen hebreo: Como cebolla)


(Ezra 2:52). Fecha no especificada. Bazlut fue el antepasado de un clan de
sirvientes del Templo que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia. En
el libro de Nehemías su nombre es Bazlit (Nehemías 7:54).
Bealiah (áòìéä Bealiah Origen hebreo: El SEÑOR es Dios)
(I Crónicas 12:6). Siglo 11 A.E.C. Bealiah fue uno de los benjamitas que
desertaron del ejército del rey Saúl y se unieron a la banda de David en
Ziclag. Bealiah y sus compañeros eran valientes guerreros que podían usar
tanto la mano derecha como la izquierda para disparar flechas y usar la
honda.
Bebai (ááé Bebai Origen hebreo: Significado incierto)
1) (Ezra 2:11). Fecha no especificada. Bebai fue el antepasado de una
numerosa familia que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia. Años
después, su descendiente Zacarías retornó con Ezra del exilio de
Babilonia, a la cabeza de veintiocho hombres. Cuatro de sus descendientes
—Yehojanán, Jananiah, Zabbai, y Atlai—durante la época de Ezra, se
casaron con mujeres extranjeras y fueron obligados a divorciarse de ellas.
2) (Nehemías 10:16). Siglo 5 A.E.C. Bebai fue uno de los líderes de
Yehudah que firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se
obligaban a separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían
de contraer matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios,
entre otras obligaciones.

Bedad (áãã Bedad Origen hebreo: Solitario)


(Génesis 36:35). Fecha no especificada. Padre de Hadad, un rey edomita que
reinó en una época cuando Israel aún no tenía rey. Hadad, cuya capital fue
Avit, derrotó a Midián en los campos de Moab.

Bedán (áãï Bedán Origen hebreo: Servil)


1) (I Samuel 12:11). Fecha no especificada. Bedán fue un juez de Israel,
quien, según el profeta Samuel, fue enviado por Dios, después de Gideon y
antes de Yiftaj, para salvar a los israelitas de sus enemigos.
2) (I Crónicas 7:17). Fecha no especificada. Bedán fue hijo de Ulam, un
descendiente de la tribu de Menashé.

Bedeiah (áãéä Bedeiah Origen hebreo: Rama de Dios)


(Ezra 10:35). Siglo 5 A.E.C. Bedeiah fue uno de los hombres que se casaron
con mujeres extranjeras durante la época de Ezra.

Beelyadá (áòìéãò Beelyadá Origen hebreo: Baal sabe o Quien conoce a


Baal)
(I Crónicas 14:7). Siglo 10 A.E.C. Beelyadá fue uno de los hijos del rey
David que nacieron en Jerusalén. El Segundo Libro de Samuel lo llama
Elyadá (II Samuel 5:16).

Behemot (áäîåú Behemot Origen hebreo: Animales monstruosos)


(Job 40:15). Behemot—la palabra es el plural de —Behemah—Animal
monstruoso—era un animal que comía césped como un toro, se echaba bajo
arbustos espinosos, y vivía cerca a riachuelos. Algunos expertos bíblicos
cren que la descripción se refiere a un hipopótamo.

Beit-Rafa (øôà áéú Beit Rafah Origen hebreo: Casa del gigante)
(I Crónicas 4:12). Fecha no especificada. Beit-Rafa, un descendiente de
Yehudah, fue hijo de Eshton. Sus hermanos fueron Paseaj y Tejinah.

Bejer (áëø Bejer Origen hebreo: Camello joven o Primogénito)


1) (Génesis 46:21). Siglo 17 A.E.C. Bejer, hijo de Benjamín y nieto de
Jacob, fue uno de los setenta israelitas que emigraron a Egipto con Jacob.
Sus hijos fueron Zemirah, Yoash, Eliezer, Elioeinai, Omri, Yiremot,
Abiah, Anatot, y Alamet.
De acuerdo a la lista de Génesis, Bejer tenía nueve hermanos: Bela,
Ashbel, Gera, Namán, Ejí, Rosh, Muppim, Juppim, y Ard. Según la lista
del Primer Libro de Crónicas, Bejer tenía sólo dos hermanos: Bela y
Yediael (I Crónicas 7:6).
En otras dos listas (Números 26:38 y I Crónicas 8:1) Bejer no está
mencionado entre los hijos de Benjamín.
2) (Números 26:35). Siglo 16 A.E.C. Bejer, hijo de Efraim y nieto de José,
fue el antepasado del clan de los bejeritas. Es llamado Bered en el Primer
Libro de Crónicas (I Crónicas 7:20).

Bejorat (áëåøú Bejorat Origen hebreo: Primogenitura)


(I Samuel 9:1). Siglo 12 A.E.C. Bejorat, un benjamita, hijo de Afíaj y padre
de Zeror, fue uno de los antepasados del rey Saúl.

Bel (áì Bel Origen Babilonia: Señor)


(Isaías 46:1). Bel fue uno de los dioses de Babilonia.
Bela (áìò Bela Origen hebreo: Destruyendo)
1) (Génesis 36:32). Fecha no especificada. Bela, hijo de Beor, reinó en
Edom, en una época cuando aún no habían reyes en Israel. La capital de
su reino fue Dinhabah. A su muerte fue sucedido en el trono por Yobab,
hijo de Zeraj.
2) (Génesis 46:21). Siglo 17 A.E.C. Bela, el hijo mayor de Benjamín, y nieto
de Jacob, fue uno de los setenta israelitas que emigraron a Egipto. Bela fue
el antepasado del clan de los belahitas. Su nombre es el único que es
mencionado en todas las cuatro listas bíblicas de los hijos de Benjamín.
La lista de Génesis menciona que Bela tuvo nueve hermanos: Bejer,
Ashbel, Gera, Namán, Ejí, Rosh, Muppim, Juppim, y Ard.
Según la lista de Números, Bela sólo tuvo cuatro hermanos: Ashbel,
Ajíram, Shefufam, y Jufam, (Números 26:38-39).
En una de las dos listas mencionadas por el Primer Libro de Crónicas, (I
Crónicas 7:6), Bela tuvo unicamente dos hermanos: Bejer y Yediael. En la
otra lista, (I Crónicas 8:1), tuvo cuatro hermanos: Ashbel, Ajraj, Nojah, y
Rafa.
El número y nombre de sus hijos también varían según el libro de la
Biblia. Según el libro de Números, (Números 26:40), fueron dos: Ard, el
antepasado del clan de los arditas, y Namán, el antepasado del clan de los
namitas.
El primer libro de Crónicas, en el versículo 7:7, le atribuye cinco hijos:
Ezbón, Uzzi, Uzziel, Yiremot, e Iri, todos ellos valientes líderes de sus
clanes, pero, un poco después, en el versículo 8:3, los hijos mencionados
son nueve y tienen otros nombres: Addar, Abihud, Abishua, Namán,
Ajoaj, Shefufán, Juram, y dos llamados Gera.
3) (I Crónicas 5:8). Fecha no especificada. Bela, hijo de Azaz, fue el líder de
un clan de rubenitas que criaba ganado en una región situada al este de
Gilad. Durante la época del rey Saúl, el clan hizo la guerra a los
descendientes de Hagar.

Belshazar (áìùàöø Belshazar Origen Babilonia: Dios Bel, protege al rey)


(Daniel 5:1). Siglo 6 A.E.C. Belshazar, el último rey de Babilonia, hijo y
sucesor de Nabucodonosor, invitó a mil personas a un gran banquete, durante
el cual los invitados bebieron vino de los utensilios de oro y plata que
Nabucodonosor había sacado del Templo, cuando conquistó Jerusalén.
Mientras los hombres y las mujeres en el banquete estaban embriagándose y
rezando a ídolos, una mano escribió un misterioso mensaje en la pared: mene
mene tekel ufarsin.
Ninguno de los consejeros y astrólogos del rey pudo ler y aún menos
entender las frases escritas en la pared. La reina sugirió que traigan a Daniel,
a quien se le prometió valiosos regalos y una alta posición en la corte si
lograba interpretar el críptico mensaje.
Daniel rehusó las recompensas y explicó el mensaje: —Esto es lo que está
escrito: mene mene tekel ufarsin. Y el significado es el siguiente: mene—
Dios ha contado [los días de] tu reino y lo ha terminado; tekel—has sido
pesado en la balanza y fuiste hallado falso; peres—tu reino ha sido dividido
y entregado a los medas y a los persas,
Belshazar ordenó que vistiesen a Daniel de púrpura, que le pusiesen un collar
de oro y que lo saludasen como el tercer señor del reino. Esa misma noche,
los medas y persas, bajo el mando de Darío de Media, atacaron Babilonia,
mataron a Belshazar, y conquistaron el reino.

Nota.- Según los historiadores Belshazar no fue rey, ni tuvo relación familiar
con Nabucodonosor; era hijo de Nabonidus, el último rey de Babilonia, y
como tal era el príncipe heredero y regente del reino; Darío de Media no es
una figura histórica; el persa Ciro conquisto Babilonia en el año 530 A.E.C.;
el persa Darío I lo sucedió en el trono.

Belteshazar (áìèùàöø Belteshazar Origen babilónico: derivado del


nombre del dios Bel)
(Daniel 1:7). Siglo 6 A.E.C. Belteshazar fue el nombre que el jefe de los
eunucos del rey de Babilonia dio a Daniel, un joven judío que fue escogido,
junto con otros tres muchachos, para ser educados en la corte de Babilonia.
(Ver Daniel)
Ben (áï Ben Origen hebreo: Hijo)
(I Crónicas 15:18). Siglo 10 A.E.C. Ben, un levita del segundo rango, fue
uno de los hombres escogidos por el jefe de los levitas para cantar y tocar
instrumentos musicales frente al Arca de Dios, durante la procesión que llevó
el Arca de la casa de Obed-Edom a Jerusalén, durante el reinado de David.

Ben-Amí (áï-òîé Ben-Amí Origen hebreo: Hijo de mi nación)


(Génesis 19:38). Siglo 19 A.E.C. Ben-Amí, antepasado de los amonitas, fue
el hijo de la relación incestuosa que tuvo Lot con su hija menor.
Las dos hijas de Lot, creyendo que sólo ellas y su padre habían sobrevivido
la catástrofe de Sodoma, y que ya no quedaban otros hombres en la tierra,
decidieron―para preservar la humanidad―acostarse con su padre, para lo
cual lo emborracharon a tal punto que él no se dio cuenta de lo que pasaba.
Las dos hijas cayeron encintas.

Ben-Deker (áï-ã÷ø Ben-Deker Origen hebreo: Hijo de Acuchillador)


(I Reyes 4:9). Siglo 10 A.E.C. Ben-Deker fue uno de los doce gobernadores
distritales del rey Salomón, responsable por suministrar alimentos de su
distrito al rey y a la familia real durante un mes de cada año.

Ben-Geber (áï-âáø Ben-Geber Origen hebreo: Hijo de hombre)


(I Reyes 4:13). Siglo 10 A.E.C. Ben-Geber, hijo de Uri, fue uno de los doce
gobernadores distritales del rey Salomón, responsable por suministrar
alimentos de su distrito al rey y a la familia real durante un mes de cada año.
Gobernó los territorios de Gilad y Bashán, que, en una época, habían
pertenecido a Sijón, rey de los amoritas, y a Og, rey de Bashán. Su distrito
tenía sesenta pueblos grandes, fortificados con muros y puertas con barras de
bronce.

Ben-Hadad (áå-äãã Ben-Hadad Origen hebreo: Hijo del dios Hadad)


1) (I Reyes 15:18). Siglo 9 A.E.C. Ben-Hadad I, hijo de Tabrimón y nieto de
Jezión, era rey de Aram—país situado en la Siria de hoy—cuando el rey
Asa reinaba en Yehudah.
El rey Basha de Israel, enemigo de Asa, fortificó la ciudad fronteriza de
Ramah con el propósito de bloquear la frontera de Yehudah. Asa tomó
todo el oro y la plata que había en el tesoro del Templo, y los envió a Ben-
Hadad en Damasco, rogándole que venga a su ayuda contra Basha.
Ben-Hadad invadió Israel y capturó varias ciudades en el norte del país.
Basha se retiró de Ramah, dejando tras él grandes cantidades de materiales
de construcción, que Asa utilizó para construir Gaba y Mizpeh.
2) (I Reyes 20:1). Siglo 9 A.E.C. EL rey Ben-Hadad II de Aram reunió a
todo su ejército, y, a la cabeza de una coalición de treinta y dos reyes,
invadió Israel y sitió la ciudad de Samaria. Sus exigencias (recibir del rey
Acab todas sus riquezas, esposas e hijos) fueron tan duras e insultantes que
Acab, quien previamente había considerado rendirse, no tuvo otra
alternativa que rechazar el ultimátum de Ben-Hadad, aconsejado por los
ancianos del país, y luchar contra las fuerzas invasoras.
El rey arameo y sus hombres estaban en su campamento, bebiendo y
celebrando con anticipación lo que ellos consideraban sería una fácil
victoria, cuando el ejército israelita los atacó de sorpresa. Ben-Hadad
consiguió escapar, montado en un caballo. Una vez de regreso en su país
se dedicó a reorganizar su ejército, y un año más tarde volvió a invadir
Israel. Ben-Hadad, convencido de que la vez anterior había sido derrotado
por haber luchado contra los israelitas en las montañas, decidió cambiar de
táctica y atacar en los valles.
La batalla tuvo lugar en Afek, y Ben-Hadad nuevamente fue derrotado.
Esta vez no logró escapar. Fue tomado prisionero, y traído a la presencia
de Acab, quien lo trató con respeto y honor. Los dos reyes firmaron un
tratado de paz, por el cual Ben-Hadad se comprometía a devolver a Acab
las ciudades israelitas que habían sido capturadas por su padre, y permitir a
los mercaderes israelitas que abriesen negocios en Damasco.
Cuando Acab retornó a Samaria, un profeta que estaba parado en el
camino, le reprochó haber dejado en libertad a Ben-Hadad y le profetizó
que Acab sería derrotado y muerto, debido a ese error fatal.
Después de tres años de paz Acab decidió recuperar la ciudad de Ramot en
Gilad, que se hallaba en poder de los arameos. Se alió con el rey
Yehoshafat de Yehudah, y fue a la guerra contra Ben-Hadad.
Durante la batalla, una flecha perdida, disparada por un soldado arameo,
hirió al rey Acab, quien, horas después, murió desangrado.
Años más tarde, cuando el comandante Yehú había tomado el trono, Ben-
Hadad enfermó de gravedad. Envió a Jazael, el comandante de su ejército,
con cuarenta camellos cargados de regalos, a hablar con el profeta Eliseo,
quien estaba de visita en Damasco, para preguntar al hombre de Dios si el
rey sanaría. El profeta le dijo a Jazael que el rey recobraría la salud, pero
moriría. Jazael retornó al rey y le dijo que sanaría.
Temprano, en la siguiente mañana, Jazael fue al dormitorio de Ben-Hadad,
lo sofocó con una tela mojada, y se proclamó rey de Aram.
3) (II Reyes 13:24). Siglo 8 A.E.C. Ben-Hadad III, rey de Aram, hijo del
regicida y usurpador del trono Jazael, luchó tres guerras contra el rey
Yoash de Israel, quien lo derrotó y recuperó las ciudades israelitas que
Jazael había capturado.

Ben-Hur (áå-çåø Ben-Hur Origen hebreo: Hijo de Hur ó Hijo de lino


blanco)
(I Reyes 4:8). Siglo 10 A.E.C. Ben-Hur fue uno de los doce gobernadores
distritales del rey Salomón, responsable del suministro de alimentos al rey y
a la familia real durante un mes de cada año. Su distrito abarcaba el territorio
de Monte Efraim.
Ben-Janán (áï-çðï Ben-Janán Origen hebreo: Hijo de gracia)
(I Crónicas 4:20). Fecha no especificada. Ben-Janán, hijo de Shimón, fue un
descendiente de Yehudah. Sus hermanos fueron Rinnah, Amnón, y Tilón.
Ben-Jayil (áï-çéì Ben-Jayil Origen hebreo: Hijo de valor)
(II Crónicas 17:7). Siglo 9 A.E.C. Ben-Jayil era un funcionario de la corte
del rey Yehoshafat. Durante el tercer año de su reinado, el rey envió a Ben-
Jayil, junto con otros oficiales, levitas y sacerdotes, a enseñar las leyes de
Dios en las ciudades de Yehudah.

Ben-Jesed (áï-çñã Ben-Jesed Origen hebreo: Bondadoso)


(I Reyes 4:10). Siglo 10 A.E.C. Ben-Jesed fue uno de los doce gobernadores
distritales del rey Salomón, responsable del suministro de alimentos al rey y
a la familia real durante un mes de cada año. Su distrito incluía Arubot,
Socoh, y la región de Jefer.

Ben-Oni (áï-àåðé Ben-Oni Origen hebreo: Hijo de mi sufrimiento)


(Génesis 35:18). Siglo 17 A.E.C. Ben-Oni, Hijo de mi sufrimiento, era el
nombre que Raquel, en su lecho de muerte, dio a Benjamín, su segundo hijo.
(Ver Benjamín).

Ben-Zojet (áï-æåçú Ben-Zojet Origen hebreo: Hijo de Zojet).


(I Crónicas 4:20). Fecha no especificada. Ben-Zojet, un descendiente de
Yehudah, era hijo de Yishi. Su hermano fue Zojet.

Benaiah (áðéä ó áðéäå Benaiahu ó Benaiah Origen hebreo: Dios


construyó o Dios le dará entendimiento)
1) (II Samuel 8:18). Siglo 10 A.E.C. Benaiah, hijo del Sumo Sacerdote
Yehoyada, oriundo del pueblo de Cabzel, fue uno de los más distinguidos
comandantes del ejército del rey David, y líder de los Treinta, un grupo
escogido entre los hombres más valientes del ejército.
Sus numerosos actos heroicos incluyen haber vencido a dos combatientes
de Moab, valientes como leones; haber matado a un león en un pozo; y
haber luchado desarmado, excepto por un palo que tenía en la mano,
contra un egipcio armado. Benaiah le arrancó la lanza de las manos y mató
al enemigo con su propia arma.
Benaiah estaba a cargo de los batallones de mercenarios cheretitas y
peletitas que fueron parte del ejército del rey David. Luego, comandó una
división de veinticuatro mil soldados, entre los cuales estaba su hijo
Ammizabad. Benaiah estaba a cargo del ejército durante el tercer mes de
cada año.
Tuvo la acertada visión política de apoyar, junto con el profeta Natán y el
sacerdote Zadok, la pretensión de Salomón de heredar el trono.
Cuando Salomón sucedió a David, Benaiah personalmente llevó a cabo las
órdenes del rey de ejecutar a Adonías, Joab, y Shimei. Salomón
recompensó su lealtad nombrándolo jefe del ejército, en remplazo de Joab.
2) (II Samuel 23:30). Siglo 10 A.E.C. Benaiah, el piratonita, de la tribu de
Efraim, fue uno de los Treinta, unidad elite en el ejército del rey David.
Comandó una división de veinticuatro mil hombres y estaba a cargo del
ejército durante el decimoprimero mes de cada año..
3) (Ezequiel 11:1). Siglo 6 A.E.C. Benaiah fue el padre de Pelatiahu, un
líder del pueblo y falso profeta. El profeta Ezequiel, en una de sus
visiones, vio a Pelatiahu, que se encontraba al lado de la puerta este del
Templo, caer muerto en forma repentina, cuando, falsamente, aseguraba al
pueblo que Jerusalén no sería destruida.
4) (Ezra 10:25). Siglo 5 A.E.C. Benaiah, un descendiente de Parosh, se
divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
5) (Ezra 10:30). Siglo 5 A.E.C. Benaiah, un descendiente de Pajat-Moab, se
divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
6) (Ezra 10:35). Siglo 5 A.E.C. Benaiah, un descendiente de Bani, se
divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
7) (Ezra 10:43). Siglo 5 A.E.C. Benaiah, un descendiente de Nebo, se
divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
8) (I Crónicas 4:36). Siglo 8 A.E.C. Benaiah era un líder de la tribu de
Simeón, el cual, junto con otros líderes, fue al fértil valle de Gedor,
buscando pasto para su rebaño, durante el reinado de Ezequías, rey de
Yehudah. Los simeonitas destruyeron las tiendas de los habitantes ―
descendientes de Ham ― que vivían allí, los exterminaron y se
establecieron en el lugar.
9) (I Crónicas 15:18). Siglo 10 A.E.C. Benaiah, un levita del segundo rango,
fue escogido por el jefe de los levitas para cantar y tocar instrumentos
musicales durante la procesión que llevó el Arca de Dios, de la casa de
Obed-Edom a Jerusalén, durante el reinado de David. Posteriormente, el
rey lo nombró para atender al Arca.
10) (I Crónicas 15:24). Siglo 10 A.E.C. Benaiah fue uno de los sacerdotes
que tocaron las trompetas durante la procesión que llevó el Arca de Dios,
de la casa de Obed-Edom a Jerusalén, durante el reinado de David.
Luego, él y Yajaziel, otro sacerdote, tocaron la trompeta continuamente
frente al Arca de Dios, al lado de otros sacerdotes que tocaban arpas, liras
y timbales.
11) (I Crónicas 27:34). Siglo 11 A.E.C. Padre de Yehoyada, un asesor del
rey David. Yehoyada, después del suicidio de Ajítofel, se convirtió en el
consejero principal del rey.
12) (II Crónicas 20:14). Siglo 9 A.E.C. Benaiah fue un levita descendiente
de Asaf. Su nieto Yajaziel profetizó la victoria del rey Yehoshafat de
Yehudah en su guerra contra los ejércitos de Amón y Moab.
13) (II Crónicas 31:13). Siglo 8 A.E.C. Benaiah fue uno de los levitas
nombrados por el rey Ezequías para servir bajo Conaniahú y Shimei, los
supervisores de los regalos y contribuciones que el pueblo traía al
Templo.

Beninu (áðéðå Beninu Origen hebreo: Nuestro Hijo)


(Nehemías 10:14). Siglo 5 A.E.C. Beninu fue uno de los levitas que firmaron
con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a separarse de los
extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer matrimonio con
ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras obligaciones.

Benjamín (áðéîéï Binyamin Origen hebreo: Hijo de la mano derecha o


Hijo del sur)
1) (Génesis 35:18). Siglo 17 A.E.C. Benjamín, el hijo menor de Jacob y
Raquel, fue el antepasado de la tribu de Benjamín, una de las dos tribus
que constituyeron el reino de Yehudah, después de la muerte de Salomón.
Raquel, su madre, murió al darlo a luz. Durante su agonía le dio el nombre
Ben-Oni, Hijo de mi sufrimiento, pero Jacob lo llamó Benjamín, Hijo del
sur, probablemente porque fue el único de los hijos de Jacob que nació en
el sur, es decir, en Canaán; todos sus hermanos—incluyendo a José, su
único hermano por parte de padre y madre—nacieron en Aram-Najraim.
Los medios hermanos de Benjamín fueron Yehudah, Rubén, Levi, Simeón,
Isascar, y Zebulún, hijos de Leah; Gad y Asher, hijos de Zilpah; y Dan y
Naftalí, hijos de Bilhah. Su media hermana fue Dinah, hija de Leah.
Benjamín era aún muy niño cuando ocurrió el incidente donde sus
hermanos vendieron a José a una caravana de ismaelitas que lo llevaron a
Egipto. (Ver José.)
Muchos años pasaron. José, luego de haber sido el sirviente de confianza
en la casa de un importante funcionario egipcio, y haber estado en la cárcel
por las falsas acusaciones de la esposa de su amo, era ahora, luego de una
asombrosa serie de eventos, el hombre más poderoso de Egipto, después
del Faraón.
Se produjo una gran sequía en Egipto y en todos los otros países de la
región. José previendo lo que iba a ocurrir, había guardado en sus
almacenes las abundantes cosechas que el país había producido durante los
siete años anteriores.
La hambruna en Canaán fue severa. Jacob, al escuchar que era posible
comprar granos en Egipto, envió allí a todos sus hijos, excepto a
Benjamín, porque temía que algo pudiese pasarle en el camino.
Los hermanos llegaron a Egipto y fueron traídos a la presencia de José,
quien personalmente estaba a cargo de la venta de granos. No
reconocieron en el poderoso primer ministro egipcio al hermano menor, a
quien habían visto por última vez más de veinte años antes. José si los
reconoció de inmediato y recordó los sueños donde su familia se inclinaba
ante él. Decidió actuar como si no los conociera, y los acusó de ser espías.
Los hermanos negaron el cargo, explicando que eran todos hijos del
mismo padre y que tenían un hermano pequeño en casa.
José los envió a prisión durante tres días, al final de los cuales les dijo que
les permitía regresar a su país con el grano que habían comprado en
Egipto, pero que uno de ellos debía permanecer en prisión para asegurar
que los otros retornasen con el hermano pequeño para demostrar la verdad
de sus palabras. Tomó a Simeón y ordenó que lo ataran y lo llevaran de
regreso a la prisión.
Los otros hermanos regresaron a Canaán y le relataron al padre todo lo que
el primer ministro egipcio les había dicho, incluyendo su pedido de que
volviesen trayendo a Benjamín. Jacob se negó a permitir que se llevasen a
Benjamín con ellos.
Rubén trató de convencer a su padre diciéndole—Pon a Benjamín bajo mi
responsabilidad y yo lo traeré de vuelta. Si no traigo de regreso a
Benjamín, puedes matar a mis dos hijos,
Jacob no aceptó la insensata oferta de matar a dos de sus nietos si
Benjamín no regresaba. Los hermanos se quedaron en Canaán, el grano
que habían comprado en Egipto se consumió, y la hambruna fue cada vez
mayor.
Yehudah le pidió a su padre que permitiese a Benjamín viajar con ellos a
Egipto, y le aseguró que él personalmente se hacía responsable por el
regreso del joven a Canaán.
Jacob, viendo que no había alternativa, aceptó a regañadientes que
Benjamín viajase con sus hermanos.
José, al ver a Benjamín, no pudo controlar su emoción. Fue a otra
habitación y lloró allí. Retornó a sus hermanos, y sin darse aún a conocer,
los invitó a cenar en su casa. A su sirviente le dio instrucciones de servir
una doble porción a Benjamín.
Cuando llegó el momento de que los hermanos emprendiesen el viaje de
regreso a Canaán, José dio orden a su mayordomo de esconder su copa de
plata en la bolsa de Benjamín. El mayordomo les dio alcance, acusó a
Benjamín de robo, y los trajo a todos a la presencia de José.
Los hermanos intercedieron por Benjamín, y Yehudah se ofreció a
quedarse en la prisión en vez de Benjamín, para evitar el gran dolor que su
padre sentiría si Benjamín no regresaba.
José, conmovido, les declaró su verdadera identidad. Abrazó a Benjamín y
ambos lloraron. También llorando besó a todos sus hermanos.
El Faraón escuchó, con gran beneplácito la noticia del rencuentro de José
con sus hermanos, y le dijo a José—Dile a tus hermanos que carguen a
sus animales y vayan de inmediato a la tierra de Canaán. Que recojan allí a
tu padre y a todas las posesiones que puedan traer y que regresen a Egipto.
Yo les daré lo mejor de la tierra de Egipto y ellos comerán de la fertilidad
de la tierra,
José proporcionó a sus hermanos vagones y provisiones para el viaje. A
cada uno de ellos le dio una muda de ropa, pero a Benjamín le dio cinco
mudas de ropa y trescientas piezas de plata. Envió diez asnos cargados con
lo mejor de Egipto y diez burras cargadas con grano, pan y provisiones
para su padre durante el viaje. Despidió a sus hermanos pidiéndoles que no
se peleasen entre ellos.
Jacob inmigró a Egipto con toda su familia, que incluía los diez hijos de
Benjamín: Bela, Bejer, Ashbel, Gera, Namán, Ejí, Rosh, Muppim, Juppim,
y Ard.
En su lecho de muerte Jacob bendijo a Benjamín diciendo que sería como
un lobo, matando y devorando, mañana y tarde.
Cientos de años después, Moisés bendijo a las tribus en su discurso de
despedida. Acerca de Benjamín dijo—Amado de Dios, habitará cerca a Él,
y entre sus hombros morará,
Nota.- La Biblia incluye cuatro listas diferentes de los hijos de Benjamín:
El libro de Génesis (Génesis 46:21) menciona a diez hijos: Bela, Bejer,
Ashbel, Gera, Namán, Ejí, Rosh, Muppim, Juppim, y Ard.
Números (Números 26:38) da una lista de cinco hijos: Bela, Ashbel,
Ajíram, Shefufam, y Jufam.
En el Primer Libro de Crónicas hay dos listas distintas. La primera (I
Crónicas 7:6) menciona sólo tres hijos: Bela, Bejer, y Yediael.
La segunda lista del Primer Libro de Crónicas (1 Crónicas 8:1) atribuye
cinco hijos a Benjamín: Bela, Ashbel, Ajraj, Nojah, y Rafah.
2) (Ezra 10:32). Siglo 5 A.E.C. Benjamín, un descendiente de Jarim, se
divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
3) (Nehemías 3:23). Siglo 5 A.E.C. Benjamín fue uno de los líderes del
pueblo que ayudó a reparar las murallas de Jerusalén durante la época de
Nehemías. Luego, marchó en la jubilosa procesión que celebró la
inauguración de los muros reconstruidos de Jerusalén.
4) (I Crónicas 7:10). Fecha no especificada. Benjamín, un guerrero valiente
y líder de un clan de Benjamitas, era hijo de Bilhán y hermano de Yeush,
Ajíshajar, Ehud, Zeitán, Tarshish, y Cananah.

Beno (áðå Beno Origen hebreo: Su hijo)


(I Crónicas 24:26). Siglo 10 A.E.C. Beno, un levita, hijo de Yaziahu,
descendiente de Merari, sirvió en el Tabernáculo durante el reinado de
David, junto con sus hermanos Shoham, Zaccur, y Ibri.

Beor (áòåø Beor Origen hebreo: Quemando o Antorcha)


1) (Génesis 36:32). Fecha no especificada. Beor fue el padre del rey Bela de
Edom, quien reinó en una época cuando aún no habían reyes en Israel.
2) (Números 22:5). Siglo 14 A.E.C. Beor fue el padre de Bilam. Su hijo,
famoso por la efectividad de sus bendiciones y maldiciones, fue contratado
por Balak, el rey de Moab, para maldecir al pueblo de Israel, pero Dios le
hizo expresar bendiciones en vez de maldiciones.

Bera (áàøà Bera Origen hebreo: Pozo)


(I Crónicas 7:37). Fecha no especificada. Bera, hijo de Zofaj, fue un valiente
guerrero, líder de un clan de la tribu de Asher.
Berah (áàøä Berah Origen hebreo: Pozo)
(I Crónicas 5:6). Siglo 8 A.E.C. Berah hijo de Baal, líder de la tribu de
Rubén, fue exilado con toda su tribu por Tilgat-Pilneser, rey de Asiria.

Bera (áøò Bera Origen hebreo: Hijo de la maldad)


(Génesis 14:2). Siglo 19 A.E.C. Bera, rey de Sodoma, era uno de los vasallos
de Quedorlaomer, rey de Eilam. Después de servirlo durante doce años, Bera
y otros cuatro reyes—Shinab, rey de Adma; Shemeber, rey de Zeboim;
Birsha, rey de Gomorra; y el rey de Bela—se rebelaron, formaron una
alianza y congregaron sus ejércitos en el valle de Siddim, lo que hoy es el
Mar Muerto.
Ambos lados se enfrentaron, y Quedorlaomer y sus aliados—el rey Amrafel
de Shinar, el rey Arioj de Elasar, y el rey Tidal—derrotaron a Bera y sus
aliados. Bera y Birsha huyeron del campo de batalla, y cayeron en uno de los
pozos que había en el valle. Los otros tres reyes, Shinab, Shemeber, y el rey
de Bela lograron escapar a las montañas.

Berajah (áøëä Berajah Origen hebreo: Bendición)


(I Crónicas 12:3). Siglo 11 A.E.C. Berajah fue miembro de un grupo de
combatientes benjamitas, comandados por Ajíezer, que desertaron del
ejército del rey Saúl y se unieron a la banda de David en Ziclag. Eran
guerreros expertos que podían usar tanto la mano derecha como la izquierda
para disparar flechas y usar la honda.

Beraiah (áøàéä Beraiah Origen hebreo: El SEÑOR ha creado)


(I Crónicas 8:21). Fecha no especificada. Beraiah, hijo de Shimei, fue un
líder de la tribu de Benjamín que residía en Jerusalén.
Bered (áøã Bered Origen hebreo: Granizo)
(I Crónicas 7:20). Siglo 16 A.E.C. Bered, hijo de Efraim, fue el nieto de José.
En el libro de Números (Números 26:35) es llamado Bejer, antecesor del
clan de los bejeritas.

Berejiah (áøëéä Berejiah Origen hebreo: Dios bendecirá)


1) (Zacarías 1:1). Siglo 6 A.E.C. Berejiah, hijo del profeta Iddó, fue el padre
del profeta Zacarías.
2) (Nehemías 3:4). Siglo 5 A.E.C. Berejiah, hijo de Mesheizabel, fue el
padre de Meshulam. Su hijo, que estaba relacionado por matrimonio con
Tobías, el enemigo de Nehemías, ayudó a reparar las murallas de
Jerusalén.
3) (I Crónicas 3:20). Siglo 6 A.E.C. Berejiah fue un descendiente de la
familia real de Yehudah. Su padre Zerubabel fue el líder del primer grupo
de cautivos que retornó del exilio de Babilonia.
4) (I Crónicas 6:24). Siglo 10 A.E.C. Berejiah, hijo de Shimea, pertenecía al
clan de los coatitas. Fue el padre de Asaf, un músico principal durante el
reinado del rey David.
5) (I Crónicas 9:16). Siglo 5 A.E.C. Berejiah, un levita, hijo de Asa, fue uno
de los primeros en establecerse en la tierra de Yehudah, luego del retorno
del exilio de Babilonia.
6) (I Crónicas 15:23). Siglo 10 A.E.C. Berejiah fue un portero del
Tabernáculo durante el reinado del rey David.
7) (II Crónicas 28:12). Siglo 8 A.E.C. Berejiah, hijo de Meshilemot, era uno
de los líderes de la tribu de Efraim en el reino de Israel. El ejército del rey
Pekaj de Israel derrotó al ejército del rey Ajaz de Yehudah, y trajo decenas
de miles de prisioneros a Samaria con la intención de venderlos como
esclavos. Berejiah apoyó al profeta Oded en su exitosa demanda de liberar
a los cautivos y llevarlos de regreso a Yehudah.

Beri (áàøé Beri Origen hebreo: Mi pozo)


1) (Génesis 26:34). Siglo 18 A.E.C. Beri fue el padre de Yehudit, uno de los
dos mujeres hititas—la otra fue Basmat—con quienes Esaú se casó cuando
tenía cuarenta años. Las dos mujeres le amargaron la vida a Isaac y
Rebeca.
2) (Oseas 1:1). Siglo 8 A.E.C. Beri fue el padre del profeta Oseas.

Beri (áøé Beri Origen hebreo: Saludable)


(I Crónicas 7:36). Fecha no especificada. Beri, hijo de Zofaj, fue un valiente
guerrero, líder de un clan de la tribu de Asher.
Beriah (áøéòä Beriah Origen hebreo: En problemas)
1) (Génesis 46:17). Siglo 17 A.E.C. Beriah, hijo de Asher, fue un nieto de
Jacob. Beriah, su padre Asher, su hermana Seraj, sus hermanos—Yishvah,
Yishvi, y Yimnah—y sus dos hijos, Jeber y Malquiel, formaron parte del
grupo de setenta israelitas que emigraron a Egipto formaron parte del
grupo de setenta israelitas que emigraron a Egipto. Beriah fue el
antepasado del clan de los beritas.
2) (I Crónicas 7:23). Siglo 17 A.E.C. Beriah, hijo de Efraim, nació después
de que sus hermanos fueron matados por hombres de Gat, cuando trataban
de robar el ganado.
3) (I Crónicas 8:13). Fecha no especificada. Beriah fue el líder de un clan de
benjamitas que vivía en Ayalón, y había expulsado a los habitantes de Gat.
4) (I Crónicas 23:10). Siglo 10 A.E.C. Beriah, un levita, descendiente de
Shimei, sirvió en el Tabernáculo durante el reinado del rey David. Sus
hermanos fueron Yeush, Zina y Yajat. Debido a que Beriah tuvo pocos
hijos, el censo de los levitas lo consideró parte del clan de su hermano
Yeush.
Berodaj-Baladán (áøàãê-áìàãï Berodaj-Baladán Origen babilónico:
Significado incierto)
(II Reyes 20:12). Siglo 8 A.E.C. Berodaj-Baladán, hijo de Baladán, era el rey
de Babilonia, durante el reinado de Ezequías. El libro de Isaías lo llama
Merodaj-Baladán (Isaías 39:1).
Cuando Berodaj-Baladán escuchó que el rey Ezequías estaba muy enfermo,
envió embajadores a Yehudah para desearle al rey una rápida y completa
mejoría. Los embajadores trajeron con ellos cartas y regalos. Ezequías los
recibió con todos los honores, pero ingenuamente les enseñó sus tesoros. El
profeta Isaías, cuando supo quienes eran los extranjeros, profetizó que un día
todos los tesoros de Jerusalén serían llevados a Babilonia.

Besai (áñé Besai Origen hebreo: Dominante)


(Ezra 2:49). Fecha no especificada. Besai fue el antecesor de un clan de
sirvientes del Templo que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.

Besodeiah (áñåãéä Besodiah Origen hebreo: Secreto de Dios)


(Nehemías 3:6). Siglo 5 A.E.C. Su hijo Meshulam reparó la Vieja Puerta de
Jerusalén durante la época de Nehemías.

Betuel (áúåàì Betuel Origen hebreo: Casa de Dios)


(Génesis 22:22). Siglo 19 A.E.C. Betuel era el menor de los ocho hijos que
tuvo Milcah, la esposa de Najor, hermano de Abraham. Sus hermanos fueron
Uz, Yidlaf, Kemuel, Buz, Jazo, Pildash, y Quesed. Su hija Rebeca se casó
con Isaac, el hijo de Abraham. Sus nietas Leah y Raquel, las hijas de su hijo
Labán, se casaron con Jacob, el hijo de Isaac.
Bezai (áöé Bezai Origen babilónico: Significado incierto)
(Ezra 2:17). Fecha no especificada. Bezai fue el antepasado de un clan que
retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.
(Nehemías 10:19). Siglo 5 A.E.C. Bezai fue uno de los líderes que firmaron
con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a separarse de los
extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer matrimonio con
ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras obligaciones.
Bezalel (áöìàì Bezalel Origen hebreo: En la sombra de Dios)
(Éxodo 31:2). Siglo 13 A.E.C. Bezalel hijo de Uri, de la tribu de Yehudah,
fue un artesano de gran talento, experto en el trabajo de oro, plata, bronce,
madera, y bordado.
Dios le dijo a Moisés que Bezalel había sido escogido para diseñar y ejecutar
los trabajos para la Carpa Sagrada, el Arca, los muebles y el altar, ayudado
por Aholiab, hijo de Ajísamaj, de la tribu de Dan.
(Ezra 10:30). Siglo 5 A.E.C. Bezalel, un descendiente de Pajat-Moab, se
divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.

Bezer (áöø Bezer Origen hebreo: Fortificación)


(I Crónicas 7:37). Fecha no especificada. Bezer, hijo de Zofaj, fue un
valiente guerrero y líder de un clan de la tribu de Asher.

Bidkar (áã÷ø Bidkar Origen hebreo: Acuchillador)


(II Reyes 9:25). Siglo 9 A.E.C. Bidkar fue un capitán en el ejército de Israel,
bajo el comando de Yehú. Yehú, después de matar al rey Yoram, ordenó a
Bidkar que tirase el cuerpo en los campos del asesinado Nabot.

Bigta (áâúà Bigta Origen persa: Regalo de Dios)


(Ester 1:10). Siglo 5 A.E.C. Bigta fue uno de los siete eunucos que servían a
Asuero, rey de Persia, a quien los historiadores identifican con el rey Jerjes I
de Persia, hijo y sucesor de Darío I.
Los otros seis eunucos que servían al rey fueron Jarbona, Abagta, Bizta,
Mehuman, Zetar, y Carcas.
En el tercer año de su reinado, el rey ofreció un banquete a todos sus
príncipes y administradores para hacer ostentación de su riqueza. La gran
celebración duró ciento ochenta días. Cuando terminaron las festividades de
los nobles, el rey organizó un banquete para la gente común de la ciudad de
Shushán, en los jardines de su palacio. Durante siete días, todos los
agasajados, ricos y pobres, bebieron tanto como querían. Al mismo tiempo,
la reina Vashti dio un banquete a las mujeres adentro del palacio.
En el sétimo día de la celebración, el ebrio Asuero ordenó a Bigta y a los
otros seis eunucos que lo servían, que fuesen a traer a la reina Vashti, y que
se asegurasen de que ella vendría usando la corona real.
Vashti era una mujer muy bella, y el rey quería que todos la vieran, la
admirasen y lo envidiasen. Los eunucos volvieron y le dijeron al rey que la
reina se negaba a venir.

Bigtan (áâúï Bigtan ó Bigtana Origen persa: Regalo de Dios)


(Ester 2:21). Siglo 5 A.E.C. Bigtan era un portero en el palacio del rey
Asuero, en la ciudad de Shushán. Conspiró con Teresh, otro portero, para
asesinar al rey.
Mordejai se enteró del complot e informó a la reina Ester, quien, a su vez, lo
reportó al rey.
Una investigación confirmó la culpabilidad de los dos conspiradores, y estos
fueron condenados a muerte y colgados de un árbol.
Bigvai (áâåé Bigvai Origen incierto y significado no conocido)
1) (Ezra 2:2). Siglo 6 A.E.C. Bigvai fue uno de los hombres que regresaron
de Babilonia con Zerubabel.
2) (Ezra 2:14). Fecha no especificada. Bigvai fue el antepasado de un clan
que regresó de Babilonia con Zerubabel. Otros miembros del clan
regresaron con Ezra años más tarde (Ezra 8:14).
3) (Nehemías 10:17). Siglo 5 A.E.C. Bigvai fue uno de los líderes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
Bijri (áëøé Bijri Origen hebreo: Mi primogénito)
(II Samuel 20:1). Siglo 10 A.E.C. Su hijo Sheba, un benjamita, fue el líder de
una fallada rebelión contra el rey David, después de la muerte de Abshalom.

Bilam (áìòí Bilam Origen hebreo: No es de la nación, Extranjero)


(Números 22:5). Siglo 13 A.E.C. Bilam, hijo de Beor, fue un vidente de
Aram, que gozaba de gran fama por la efectividad de sus bendiciones y
maldiciones.
Balak, rey de Moab, sentía temor de los israelitas invasores ya que estos
excedían en número a los habitantes de Moab. Con la intención de
derrotarlos envió mensajeros a Bilam para contratarlo a que maldiga al
pueblo de Israel.
Dios le dijo a Bilam, en una visión, que no fuera con los emisarios de Balak,
pero, tras la insistencia de los representantes de Balak, Dios le permitió ir
con ellos. Bilam montó en su burra, y partió con los mensajeros.
Un ángel, armado con una espada, enviado por el SEÑOR, le salió al
encuentro en medio del camino, y la burra, al verlo, se desvió al campo.
Bilam la golpeó con un palo para hacerla volver al camino.
Un trecho más adelante, donde el camino pasaba entre dos paredes, el ángel
nuevamente apareció. La burra se pegó a un lado, y golpeó la pierna de
Bilam contra la pared. Bilam le dio de palos y la burra continuó su camino.
El ángel se situó en un lugar angosto donde no había espacio para pasar por
la derecha ni por la izquierda. La burra se detuvo, y Bilam la volvió a golpear
con el palo.
Dios le otorgó al animal el don de hablar, y la burra dijo— ¿Qué te he hecho
para que me golpes tres veces?—
Bilam, sin asombrarse del hecho de dialogar con una burra habladora, le
contestó colérico—Te has burlado de mí. Si tuviese una espada te mataría,
— ¿Acaso no soy tu burra? ¿No me has cabalgado desde que te pertenezco
hasta el día de hoy? ¿Alguna vez me he portado así?—le preguntó la burra.
—No—admitió Bilam.
En ese momento Dios le abrió los ojos a Bilam. Vio al ángel del SEÑOR en
el camino, con la espada en la mano, y se postró en el suelo.
— ¿Por qué golpeaste tres veces a tu burra? He venido a detenerte porque tu
camino es perverso—le dijo el ángel, y añadió—La burra me vio, y tres
veces se apartó. Si hubieses continuado directo contra mi te habría matado a
ti, y al animal lo habría dejado vivir,
—He pecado. No vi que estabas frente a mí en el camino. Pero, si esto te
parece mal, daré media vuelta y regresaré—dijo Bilam.
—Anda con esos hombres, pero sólo dirás las palabras que yo te diga—
contestó el ángel.
Balak, el rey de Moab, fue al encuentro de Bilam, y le reprochó su renuencia
a venir. Bilam le respondió que solo podría decir las palabras que Dios
pusiese en su boca.
Al día siguiente Balak subió con Bilam a una alta montaña desde donde se
veía el campamento israelita. Sus hombres, siguiendo las instrucciones de
Bilam, construyeron siete altares, y sacrificaron un toro y un carnero en cada
uno de ellos. Cuando llegó el momento que Balak esperaba, Bilam, para su
completa sorpresa, en vez de maldecir a Israel, lo bendijo.
Esta secuencia de eventos ocurrió dos veces más, una en la cima del monte
Pisgah, y la otra en la cumbre de Peor.
Balak, molesto y desilusionado, le ordenó a Bilam que regrese a su tierra
natal. Las últimas palabras que Bilam le dijo a Balak fueron una profecía de
que Israel, un día, triunfaría sobre Moab.
Bilam, en vez de retornar a su país natal, permaneció en la región con los
midianitas. Les sugirió que la forma más efectiva para derrotar a los israelitas
era inducirlos a practicar la inmoralidad y promiscuidad. Ese consejo lo pagó
con su vida cuando los israelitas derrotaron a los midianitas en una batalla,
en la cual él participaba.
Bildad (áìãã Bildad Origen no conocido y significado incierto)
(Job 2:11). Fecha no especificada. Bildad, el shuhita, fue uno de los amigos
de Job que vinieron a consolarlo. Durante siete días y noches se sentaron a su
lado, sin hablar una palabra, para no molestar a Job en su pesar.
Los amigos se sorprendieron cuando Job, después de su largo silencio,
expresó una amarga queja contra su vida. Habían venido a conmiserar con él
y a consolarlo, no a participar en su rebelión contra las disposiciones de
Dios. Así que en vez de decirle palabras de consuelo, lo reprendieron.
Bildad le dijo a Job que atribuía la muerte de sus hijos a sus pecados.
Bilgah (áìâä Bilgah Origen hebreo: Auto controlado)
(Nehemías 12:5). Siglo 6 A.E.C. Bilgah fue uno de los principales sacerdotes
que regresaron de Babilonia con Zerubabel de Babilonia. Fue antepasado de
un clan de sacerdotes que estaba dirigido por Shamua durante la época del
Sumo Sacerdote Yoyakim (Nehemías 12:18).
(I Crónicas 24:14). Siglo 10 A.E.C. Durante el reinado del rey David, el
servicio sacerdotal en el Tabernáculo estaba dividido en veinticuatro turnos.
Bilgah estaba a cargo del décimo quinto turno.
Bilgai (áìâé Bilgai Origen hebreo: Auto controlado)
(Nehemías 10:9). Siglo 5 A.E.C. Bilgai fue uno de los sacerdotes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.

Bilhah (áìää Bilhah Origen hebreo: Tímida)


(Génesis 29:29). Siglo 18 A.E.C. Bilhah era la sirvienta que Labán dio a su
hija Raquel, como regalo de matrimonio, cuando ella se casó con Jacob.
Años después, Raquel, quien aún no tenía hijos en ese momento, le pidió a
Jacob que tomase a Bilhah como concubina, para que el hijo que la sirvienta
tuviese fuese considerado hijo de Raquel, de acuerdo a las costumbres de la
época. Bilhah tuvo dos hijos: Dan y Naftalí.
Después de la muerte de Raquel, cuando la familia ya vivía en Canaán,
Rubén, el hijo mayor de Leah, se acostó con Bilhah. Jacob se enteró de lo
que pasó, pero en ese momento calló y no le hizo reproches a su hijo.
Fue recién al final de su vida, cuando Jacob le dijo a Rubén que, a pesar de
ser su primogénito, no sería el líder de sus hijos porque se había acostado con
su concubina y había deshonrado la cama de su padre.

Bilhán (áìäï Bilhán Origen hebreo: Tímido)


1) (Génesis 36:27). Fecha no especificada. Bilhán, hijo de Ezer, un
descendiente de Esaú, fue el líder de un clan de horitas que vivían en la
tierra de Edom. Sus hermanos fueron Zaván y Acán.
2) (I Crónicas 7:10). Siglo 16 A.E.C. Bilhán, líder de un clan de Benjamitas,
era hijo de Yediael y nieto de Benjamín. Sus hijos fueron Yeush,
Benjamín, Ehud, Cananah, Zeitán, Tarshish, y Ajíshajar.

Bilshán (áìùï Bilshán Origen hebreo: Elocuente)


(Ezra 2:2). Siglo 6 A.E.C. Bilshán fue uno de los hombres que regresaron de
Babilonia con Zerubabel.
Bimhal (áîäì Bimhal Origen hebreo: Podando)
(I Crónicas 7:33). Fecha no especificada. Su padre Yaflet fue un líder de la
tribu de Asher. Los hermanos de Bimhal fueron Pasaj y Ashvat.

Binea (áðòà Binea Origen no conocido y significado incierto)


(I Crónicas 8:37). Fecha no especificada. Binea, hijo de Moza, un benjamita,
fue un descendiente de Jonatán, el hijo del rey Saúl. Su hijo fue Rafah,
también llamado Refaiah (I Crónicas 9:43).

Binnui (áðåé Binnui Origen hebreo: Construido)


1) (Ezra 8:33). Siglo 5 A.E.C. Su hijo Noadiah, un levita, fue uno de los
hombres que ayudaron al sacerdote Meremot, hijo de Uriah, a pesar los
utensilios de oro y plata del Templo, que habían sido tomados por
Nabucodonosor y que Ezra trajo de regreso a Jerusalén.
2) (Ezra 10:30). Siglo 5 A.E.C. Binnui, un descendiente de Pajat-Moab, se
divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
3) (Ezra 10:38). Siglo 5 A.E.C. Binnui, un israelita, se divorció de su mujer
extranjera durante la época de Ezra.
4) (Nehemías 3:24). Siglo 5 A.E.C. Binnui, un levita, hijo de Jenadad, ayudó
a reparar las murallas de Jerusalén durante la época de Nehemías.
Fue uno de los levitas que firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por
el cual se obligaban a separarse de los extranjeros que vivían en el país; se
abstenían de contraer matrimonio con ellos; y consagraban sus
primogénitos a Dios, entre otras obligaciones, (Nehemías 10:10).
5) (Nehemías 7:15). Fecha no especificada. Binnui fue el antepasado de un
clan de israelitas que regresó de Babilonia con Zerubabel. También fue
llamado Bani (Ezra 2:10).
6) (Nehemías 12:8). Siglo 6 A.E.C. Binnui, un levita, retornó con Zerubabel
del exilio de Babilonia.

Birsha (áøùò Birsha Origen hebreo: Con maldad)


(Génesis 14:2). Siglo 19 A.E.C. Birsha, rey de Gomorra, fue uno de los
vasallos de Quedorlaomer, rey de Eilam. Después de servirlo durante doce
años, Birsha y otros cuatro reyes—Shinab, rey de Adma; Shemeber, rey de
Zeboim; Bera, rey de Sodoma; y el rey de Bela—se rebelaron, formaron una
alianza y congregaron sus ejércitos en el valle de Siddim, lo que hoy es el
Mar Muerto.
Quedorlaomer y sus aliados—el rey Amrafel de Shinar, el rey Arioj de
Elasar, y el rey Tidal—derrotaron en una batalla a Birsha y a sus aliados.
Birsha y Bera huyeron del campo de batalla, y cayeron en uno de los pozos
que había en el valle. Los otros tres reyes, Shinab, Shemeber, y el rey de
Bela lograron escapar a las montañas.

Bishlam (áùìí Bishlam Origen hebreo: En paz)


(Ezra 4:7). Siglo 6 A.E.C. Bishlam, Tabel, y Mitredat, no-judíos que residían
en la tierra de Israel, ofrecieron a los judíos que regresaron de Babilonia
ayudarlos a reconstruir el Templo. Cuando su oferta fue rechazada, se
ofendieron y se molestaron. En venganza escribieron una carta en arameo a
Artajerjes, el rey de Persia, pidiéndole que ordene la paralización de los
trabajos del Templo.

Bitiah (áúéä Bitiah Origen hebreo: Hija de Dios)


(I Crónicas 4:18). Fecha no especificada. Bitiah, hija de un Faraón de Egipto,
fue la esposa de Mered, un descendiente de Yehudah.

Bizta (áæúà Bizta Origen persa: Significado incierto)


(Ester 1:10). Siglo 5 A.E.C. Bizta fue uno de los siete eunucos que servían a
Asuero, rey de Persia, a quien los historiadores identifican con el rey Jerjes I
de Persia, hijo y sucesor de Darío I. Los otros seis eunucos que servían al rey
fueron Jarbona, Abagta, Bigta, Mehuman, Zetar, y Carcas.
En el tercer año de su reinado, el rey ofreció un banquete a todos sus
príncipes y administradores para hacer ostentación de su riqueza. La gran
celebración duró ciento ochenta días. Cuando terminaron las festividades de
los nobles, el rey organizó un banquete para la gente común de la ciudad de
Shushán, en los jardines de su palacio. Durante siete días, todos los
agasajados, ricos y pobres, bebieron tanto como querían. Al mismo tiempo,
la reina Vashti dio un banquete a las mujeres adentro del palacio.
En el sétimo día de la celebración, el ebrio Asuero ordenó a Bizta y a los
otros seis eunucos que lo servían, que fuesen a traer a la reina Vashti, y que
se asegurasen de que ella vendría usando la corona real. Vashti era una mujer
muy bella, y el rey quería que todos la vieran, la admirasen y lo envidiasen.
Los eunucos volvieron y le dijeron al rey que la reina se negaba a venir.

Boaz (áòæ Boaz Origen hebreo: Hay fuerza en él)


(Ruth 2:1). Siglo 12 A.E.C. Boaz, hijo de Salmon, un descendiente de
Najshón— el líder de la tribu de Yehudah, durante la andanza en el desierto
—era un hombre rico, dueño de tierras, que vivía en Belén durante la época
de los Jueces.
Un día, durante la cosecha de cebada, fue a su campo y vio a una mujer
joven caminando detrás de sus trabajadores, recogiendo las espigas que los
segadores dejaban caer. Boaz preguntó quien era ella, y le informaron que
era Ruth, la viuda de Majlón, el hijo de su difunto pariente Elimelej, que
había llegado recientemente de su país natal Moab junto con su suegra, la
viuda Naomi. Boaz se acercó a Ruth y le dijo lo mucho que apreciaba su
bondad y su devoción a Naomi.
Una noche, al final de la cosecha, Boaz, que estaba durmiendo cerca de las
acumulaciones del grano, se despertó en medio de la noche sorprendido de
que Ruth estuviese echada a sus pies, vestida con su mejor ropa.
La siguiente mañana Boaz habló con un pariente que tenía una relación
familiar más cercana que la suya con Naomi. Tomando como testigos a los
ancianos del pueblo, Boaz le preguntó al hombre si quería comprarle a
Naomi el terreno que había pertenecido a Elimelej, lo que equivalía a casarse
con Ruth. El pariente rehusó cortésmente. Boaz entonces declaró que él
compraría la propiedad y se casaría con Ruth. Y así lo hizo.
La pareja tuvo un hijo, Obed, que fue el abuelo del rey David.

Nota.- Uno de los pilares que se hallaban en el vestíbulo del Templo


construido por Salomón fue llamado Boaz, posiblemente en honor al
antepasado del rey, (1 Reyes 7:21).

Bohán (áäï Bohán Origen hebreo: Pulgar)


(Josué 15:6). Fecha no especificada. Bohán fue un hijo de Rubén. La roca
que marcaba la frontera entre los territorios de la tribus de Benjamín y
Yehudah llevó su nombre.

Bojrú (áëøå Bojrú Origen hebreo: Su primogénito)


(I Crónicas 8:38). Fecha no especificada. Bojrú, un descendiente del rey
Saúl, fue uno de los seis hijos de Azel, hijo de Eleasah, de la tribu de
Benjamín. Sus hermanos fueron Azrikam, Ismael, Sheariah, Obadiah, y
Janán.
Buki (á÷é Buki Origen hebreo: Que desperdicia)
1) (Números 34:22). Siglo 13 A.E.C. Buki, hijo de Yogli, líder de la tribu de
Dan, fue uno de los hombres escogidos por Moisés para dividir la tierra de
Canaán entre las tribus.
2) (Ezra 7:4). Fecha no especificada. Buki era hijo de Abishua, un
descendiente de Aarón. El hijo de Buki fue Uzzi, un antepasado del
escriba Ezra.

Bukiahu (á÷éäå Bukiahu Origen hebreo: Desperdicio de Dios)


(I Crónicas 25:4). Siglo 10 A.E.C. Bukiahu, un levita, miembro de una
familia de músicos, estaba a cargo del sexto turno de servicio que tocaba
instrumentos musicales—timbales y arpas—en la Casa de Dios, durante el
reinado de David.
Bukiahu tenía trece hermanos y tres hermanas, todos ellos entrenados como
músicos por su padre Heiman, uno de los principales músicos de su
generación.

Bunah (áåðä Bunah Origen hebreo: Discreción)


(I Crónicas 2:25). Fecha no especificada. Bunah, hijo de Yerajmel,
pertenecía al clan de los hezronitas, de la tribu de Yehudah. Sus hermanos
fueron Ram, Ajiyah, Oren, y Ozem.
Bunni (áåðé oáðé Bunni Origen hebreo: Construido)
1) (Nehemías 9:4). Siglo 5 A.E.C. Bunni, un levita, estuvo con otros levitas
en una plataforma, en solemne asamblea, rezando a Dios en voz alta en un
día de confesión y ayuno público en la época de Ezra.
2) (Nehemías 10:16). Siglo 5 A.E.C. Bunni fue uno de los líderes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
3) (Nehemías 11:15). Fecha no especificada. Bunni, padre de Jashabiah, fue
un levita descendiente de Merari. Su descendiente Shemaiah fue uno de
los primeros levitas que se establecieron en Jerusalén luego del retorno del
exilio de Babilonia.

Buz (áåæ Buz Origen hebreo: Falta de respeto)


1) (Génesis 22:21). Siglo 19 A.E.C. Buz fue el segundo de los ocho hijos
que tuvo Milcah, la esposa de Najor, hermano de Abraham. Sus hermanos
fueron Uz, Yidlaf, Kemuel, Quesed, Jazo, Pildash, y Betuel. Buz fue el
antepasado de los buzitas, una tribu mencionada en el libro de Job.
2) (I Crónicas 5:14). Fecha no especificada. Buz, de la tribu de Gad, fue el
padre de Yajdó. Sus descendientes vivían en Gilad, al este del río Jordán.

Buzi (áåæé Buzi Origen hebreo: Descendiente de Buz)


(Ezequiel 1:3). Siglo 6 A.E.C. Buzi fue el padre del profeta Ezequiel.

C
Caftorim (ëôúøéí Caftorim Origen hebreo: Botones)
(Génesis 10:14). Fecha no especificada. Los caftorim eran descendientes de
Mizrayim—el nombre hebreo de Egipto. Vivían en Caftor, la tierra natal de
los filisteos, (probablemente la Creta de hoy).
Caín (éï÷ Kayin Origen hebreo: Lanza)
(Génesis 4:1). Antediluviano. Caín, el hijo primogénito de Adán y Eva, era
agricultor. Su hermano Abel era pastor de ovejas. Un día, los dos hermanos
decidieron presentar ofrendas a Dios. Caín trajo del fruto de la tierra, y Abel
trajo lo mejor de su rebaño.
El SEÑOR aceptó la ofrenda de Abel pero rechazó la de Caín, quien quedó
muy afligido. Dios lo notó, y le aconsejo que se controle a si mismo, y que
haga lo correcto. Caín, en vez de seguir el consejo de Dios, pidió a su
hermano que lo acompañe al campo, y, una vez allá, lo mató.
El SEÑOR le preguntó a Caín donde se hallaba Abel. Caín pretendió no
saberlo, y, contestó insolentemente que acaso él era el guardián de su
hermano.
Dios lo maldijo y lo condenó a fracasar como agricultor, y a vagar errante sin
cesar. Caín reconoció su crimen, y dijo que ser un extranjero errante
significaba que podía ser matado por cualquiera que lo encontrase. Dios, para
evitar que eso sucediese, puso una marca en Caín.
Caín viajó a la tierra de Nod, al este del paraíso, donde se radicó, se casó y
tuvo un hijo al que llamó Janoj, dando el mismo nombre a la ciudad que
fundó.
Calcol (ëìëì Calcol Origen hebreo: Sustento)
1) (I Reyes 5:11). Fecha no especificada. Calcol, Heiman y Darda eran tres
hermanos, hijos de Majol. Ellos, juntos con Eitán, el ezrajita, eran famosos
for su sabiduría, sobrepasada unicamente por la sabiduría del rey Salomón.
2) (I Crónicas 2:6). Fecha no especificada. Calcol, uno de los cinco hijos de
Zeraj, hijo de Yehudah, fue un líder de la tribu de Yehudah. Sus hermanos
fueron Eitán, Heiman, Zimri, y Dara.

Caleb (ëìá Caleb Origen hebreo: Perro)


1) (Números 13:6). Siglo 13 A.E.C. Caleb, hijo de Yefuneh, de la tribu de
Yehudah, fue uno de los doce hombres enviados por Moisés para espiar la
tierra de Canaán, traer de regreso muestras de las frutas del país, e
informar sobre las ciudades y sus habitantes, si eran fuertes o débiles,
muchos o pocos.
Los espías exploraron el país durante cuarenta días, desde el desierto de
Zin hasta Rejob, cerca de la entrada a Jamat. Retornaron al campamento
con higos, granadas y un racimo de uvas tan pesado que tenía ser cargado
por dos hombres con un palo entre ellos.
El reporte de los espías fue negativo y derrotista. —Llegamos al país
adonde nos enviaron. Efectivamente, es un país donde fluyen la leche y la
miel, y lo que hemos traído es una muestra de su fruta. Pero, sus habitantes
son poderosos, y sus ciudades son grandes y fortificadas. Vimos allí a los
anaquitas, a los amalequitas que moran en el Negev, a los hititas, jebusitas
y amoritas que viven los montes, y a los cananitas que viven junto al mar y
al río Jordán.
Agregaron—El país que hemos recorrido devora a sus habitantes. Todos
los que vimos fueron gigantes, vimos allí a los nefilim—los anaquitas son
parte de los nefilim—y nos sentimos como saltamontes al lado de ellos, y
así también nos consideraron ellos,
Los únicos que no estuvieron de acuerdo con ese reporte fueron Caleb, que
tenía cuarenta años en ese momento, y Josué, hijo de Nun. Dijeron—La
tierra que hemos recorrido es una tierra excelente. Si el SEÑOR está
satisfecho con nosotros nos traerá a ese país, donde fluyen la leche y la
miel, y nos lo entregará. No se rebelen contra el SEÑOR. No teman a los
habitantes del país, porque ellos serán nuestras víctimas; están sin
protección porque el SEÑOR está con nosotros. No tengan temor de ellos!

Los israelitas se negaron a escuchar las palabras de Josué y Caleb,
sollozaron y se lamentaron.
Dios castigó su cobardía condenándolos a errar en el desierto durante
cuarenta años―un año por cada uno de los días que los espías exploraron
el país―y a morir en el desierto, con la excepción de Caleb y Josué, cuya
valentía fue recompensada al permitirles que entren a la Tierra Prometida
y la conquistasen.
Caleb otorgó su hija Ajsah en matrimonio a su pariente Otniel—hijo de
Kenaz, hermano menor de Caleb—como recompensa por haber tomado
Kiriat-Sefer, durante la conquista de Canaán.
Ajsah convenció a su padre para que le entregue fuentes de agua,
quejándose de que él la había entregado como —tierra seca—es decir sin
dote.
Caleb tuvo tres hijos: Iru, Elah, y Nam.
2) (I Crónicas 2:18). Fecha no especificada. Caleb, hijo de Jezrón y hermano
de Ram y Yerajmel, de la tribu de Yehudah, estaba casado con dos
mujeres, Azubah y Yeriot.
Azubah murió después de darle tres hijos: Yesher, Shobav, y Ardón. Caleb
se casó con Efrat, con la cual tuvo un hijo llamado Hur. También tuvo dos
concubinas: Eifá, la madre de Harán, Moza, y Gazez; y Majáh quien dio a
luz a Sheber, Tirjanah, y Shaf. El primer libro de Crónicas (I Crónicas
2:42) menciona que Caleb tuvo otro hijo llamado Meisha.
En el Primer Libro de Crónicas (I Crónicas 2:9), Caleb es llamado
Quelubai.

Canaán (ëðòï Canaán Origen hebreo: Mercader, Comerciante).


(Génesis 9:18). Fecha no especificada. Canaán fue un nieto de Noé. Debido a
que Ham, el padre de Canaán, le faltó el respeto a Noé―lo vio desnudo
cuando estaba ebrio―Noé maldijo a Canaán y lo condenó a servir a los
descendientes de los hermanos de su padre.
Los hermanos de Canaán fueron Cush, (Etiopía); Mizrayim, (Egipto); y Put,
(país no identificado); todos ellos antecesores de las naciones que llevan sus
nombres. El hijo primogénito de Canaán fue Zidón.
Carcas (ëøëñ Carcas Origen persa: Significado incierto)
(Ester 1:10). Siglo 5 A.E.C. Carcas fue uno de los siete eunucos, (los otros
seis fueron Jarbona, Abagta, Bizta, Mehuman, Bigta, y Zetar), que servían en
la corte de Asuero, el rey de Persia, a quien los historiadores identifican con
el rey Jerjes I de Persia, hijo y sucesor de Darío I.
En el tercer año de su reinado, el rey agasajó a sus príncipes y funcionarios
con un banquete para impresionarlos con su riqueza.
La gran celebración duró ciento ochenta días. Después de que las
festividades para los nobles terminaron, el rey ofreció un banquete en los
jardines de su palacio para la gente común de Shushán. Durante siete días,
todos, ricos y pobres, comieron y bebieron tanto como querían. Al mismo
tiempo, la reina Vashti ofreció un banquete a las mujeres adentro del palacio.
En el sétimo día de la fiesta, el ebrio Asuero ordenó a Carcas y a los otros
seis eunucos que servían al rey que fuesen a traer a la reina Vashti,
asegurándose de que ella vendría usando la corona real. Vashti era una mujer
muy bella, y el rey quería que todos la viesen, la admirasen y lo envidien.
Los eunucos regresaron e informaron que la reina rehusaba venir.
Carmi (ëøîé Carmi Origen hebreo: Agricultor de viña)
1) (Génesis 46:9). Siglo 17 A.E.C. Carmi, hijo de Rubén y nieto de Jacob,
fue uno de los setenta israelitas que emigraron a Egipto. Sus hermanos
fueron Janoj, Palú, y Jezrón. Carmi fue el antepasado del clan de los
carmitas.
2) (Josué 7:1). Siglo 13 A.E.C. Carmi, de la tribu de Yehudah, fue el padre
de Acán, llamado Acar en el Primer Libro de Crónicas (I Crónicas 2:7).
Su hijo cometió un sacrilegio al robar parte del botín que los israelitas
habían tomado en Jericó, y que Josué había prohibido tocar. Dios castigó
el pecado de Acán causando la derrota de los israelitas a manos de los
defensores de Ai. Treinta y seis israelitas murieron en la batalla. Después
de que su culpa fue descubierta, Acán y su familia fueron llevados al valle
de Acor, donde fueron apedreados hasta morir, y sus posesiones
quemadas.
3) (I Crónicas 4:1). Siglo 17 A.E.C. Carmi fue hijo de Yehudah y nieto de
Jacob.

Carshena (ëøùðà Carshena Origen persa: Significado incierto)


(Ester 1:14). Siglo 5 A.E.C. Carshena era uno de los siete funcionarios más
importantes de Persia y Media durante el reinado del rey Asuero; los otros
fueron Shetar, Admata, Tarshish, Meres, Marsena, y Memucán. El rey
Asuero consultó con Carshena y sus colegas acerca del castigo que se le
debería dar a la reina Vashti por desobedecer la orden de comparecer ante él.

Caslujim (ëñìçéí Caslujim Origen no conocido y significado incierto)


(Génesis 10:14). Fecha no especificada. Los Caslujim, antepasados de los
filisteos, eran descendientes de Mizrayim, (Egipto).

Ciro (ëåøù Coresh Nombre persa—Significado incierto)


(Isaías 44:28). Siglo 6 A.E.C. Ciro, rey de Persia y conquistador de
Babilonia―a quien el profeta Isaías llamó Pastor de Dios y Ungido de Dios,
Mesías en hebreo―emitió un decreto autorizando a los judíos exilados a
retornar a su patria natal, y reconstruir el Templo. También entregó los
utensilios del Templo―que Nabucodonosor había traído a Babilonia―a
Sheshbazzar, a quien permitió retornar a Jerusalén conduciendo a todos los
exilados que deseaban regresar a Judea.
Col-Jozéh (ëì-çæä Col-Jozéh Origen hebreo: Ve todo)
(Nehemías 3:15). Siglo 5 A.E.C. Col-Jozéh, hijo de Jazaiah, un descendiente
de Parez de la tribu de Yehudah, tuvo dos hijos: Shalum y Baruj.
Shalum, gobernador de parte del distrito de Mizpeh durante la época de
Nehemías, reparó la Puerta de la Fuente, incluyendo las cerraduras y barras,
y la pared del estanque de Siloah.
Baruj, el otro, hijo de Col-Jozéh, fue el padre de Maseiah, un hombre que
residió en Jerusalén durante la época de Nehemías.

Conaniahú (ëððéäå Conaniahú Origen hebreo: Dios sostendrá)


1) (II Crónicas 31:12). Siglo 8 A.E.C. Conaniahú, un levita, fue nombrado
por el rey Ezequías supervisor principal de los regalos y contribuciones
que la gente donaba al Templo. Su hermano Shimei fue su segundo en el
comando, con varios levitas bajo ellos, trabajando como supervisores.
2) (II Crónicas 35:9). Siglo 7 A.E.C. Conaniahú fue uno de los levitas que,
durante el reinado del rey Josias, dieron a los sacerdotes el ganado y los
bueyes que habían sido donados por los príncipes del reino como ofrendas
de la Pascua.

Coniahú (ëðéäå Coniahu Origen hebreo: Dios establecerá)


(Jeremías 22:24). Siglo 6 A.E.C. Coniahu, hijo del rey Yehoyakim y
Nejushta, reinó bajo el nombre de Yehoyaquín (II Reyes 24:6). (Ver
Yehoyaquín.)

Cozbi (ëæáé Cozbi Origen hebreo: Falso)


(Números 25:15). Siglo 13 A.E.C. Cozbi, hija de un príncipe midianita
llamado Zur, fue llevada por Zimri, hijo de Salu, de la tribu de Simeón, a su
carpa, mientras el pueblo sufría de una plaga enviada por Dios como castigo
por su comportamiento inmoral con las moabitas, y por los sacrificios que
ofrendaron al dios pagano Bal-Peor.
Pinjas, el nieto del Sumo Sacerdote Aarón, al ver que Zimri y Cozbi entraban
en la carpa, tomó una jabalina y mató a la pareja. El gesto de Pinjas
apaciguó a Dios, y la plaga cesó.
Cush (ëåù Cush Origen hebreo: Negro, nombre de los habitantes y del país
de Etiopía)
(Génesis 10:6). Fecha no especificada. Cush, (Etiopía) y sus hermanos
Mizrayim, (Egipto), Put, y Canaán eran hijos de Ham, uno de los hijos de
Noé. Nimrod, el hijo de Cush, fue llamado Poderoso sobre la tierra. Sus
otros hijos fueron Seba, Javiláh, Sabtah, Ramah, y Sabteca.
(Salmo 7:1). Siglo 11 A.E.C. Cush, el benjamita, es mencionado en un salmo
escrito por David acerca de un enemigo que lo perseguía..

Cushan-Rishatayim (ëåùï øùòúéí Cushan Rishatayim Origen


hebreo: Cushan—una región de Arabia—de doble perversidad)
(Jueces 3:8). Siglo 12 A.E.C. Cushan-Rishatayim, rey de Mesopotamia,
oprimió a los israelitas durante ocho años, hasta que Otniel hijo de Kenaz y
sobrino de Caleb, luchó contra el tirano extranjero y liberó a los israelitas.

Cushi (ëåùé Cushi Origen hebreo: Negro, Etiope, descendiente de Cush)


(II Samuel 18:21). Siglo 10 A.E.C. Cushi, en este verso, puede ser
interpretado como nombre propio, o como designación étnica de un soldado
anónimo, de piel oscura, a quien Joab envió al rey David para darle la noticia
de que los rebeldes habían sido derrotados y su hijo Abshalom había muerto.
(Jeremías 36:14) Siglo 7 A.E.C. Cushi, padre de Shelemiahu, fue el
bisabuelo de Yehudí, el oficial de la corte del rey Yehoyakim, que fue
enviado a traer a Baruj, el compañero del profeta Jeremías, para que leyese
en voz alta el pergamino con las profecías de Jeremías.
(Zefaniah 1:1). Siglo 7 A.E.C. Cushi, hijo de Gedaliah, un descendiente del
rey Ezequías, fue el padre del profeta Zefaniah.
D
Dagón (ãâåï Dagón Origen hebreo: Grano)
(Jueces 16:23). Dagón era el dios cananita de la agricultura, incluyendo
semillas, vegetación y cosechas. Los filisteos, pueblo originario de Creta,
cuando se establecieron en Canaán, adaptaron a Dagón como su dios, y le
construyeron templos en Gaza y en Ashdod.
El Templo de Dagón en Gaza fue demolido por Sansón, en el último acto de
su vida, cuando derribó las columnas que sostenían al edificio, muriendo él
con los miles de filisteos que estaban presentes.
El Arca de Dios, capturada por los filisteos en una batalla donde derrotaron a
los israelitas, fue llevada al Templo de Dagón en Ashdod, y colocada frente
a la estatua del dios. La siguiente mañana encontraron que la estatua estaba
caída en el suelo, con la cabeza y las manos cortadas.
Este incidente, más una plaga de hemorroides, convenció a los filisteos a
enviar el Arca de regreso a Israel en una carreta jalada por dos vacas. En la
carreta colocaron cinco estatuillas de ratones y cinco figuras representando
hemorroides.
Muchos años después, durante el reinado de Saúl, los filisteos derrotaron al
ejército de Israel en una batalla en el Monte Gilboa, donde perdió la vida el
rey Saúl. Los filisteos le cortaron la cabeza y la exhibieron en el Templo de
Dagón.

Dalfón (ãìôåï Dalfón Origen persa: Significado incierto)


(Ester 9:7). Siglo 5 A.E.C. Dalfón fue uno de los diez hijos de Hamán, el
visir de Persia que intentó exterminar a todos los judíos que vivían en el
reino.
Sus hermanos fueron Parshandata, Arisai, Aspata, Porata, Adalia, Aridata,
Parmashta, Aridai, y Vayezata.
Todos ellos fueron ejecutados cuando fracasó la conspiración de Hamán
contra los judíos.
Dalilah (ãìéìä Delilah Origen hebreo: Lánguida)
(Jueces 16:4). Siglo 12 A.E.C. Dalilah era una mujer filistea, que vivía en el
valle de Sorek, de la cual Sansón se enamoró perdidamente.
Los jefes de los filisteos fueron a hablar con ella, y le dijeron—Convéncelo a
que te diga cual es el secreto de su fuerza, y como lo podemos subyugar.
Amárralo para que esté indefenso, y cada uno de nosotros te dará mil cien
monedas de plata,
—Dime, ¿Qué es lo que te hace tan fuerte? ¿Cómo se te podría amarrar para
que estés indefenso?—le preguntó Dalilah a Sansón.
—Si me atasen con siete cuerdas de arco, que aún no estén secas, me volveré
tan débil como cualquier hombre—contestó Sansón.
Los filisteos le entregaron siete cuerdas de arco a Dalilah, y esa noche ella
los usó para amarrar a Sansón, mientras unos hombres esperaban en la
habitación al lado.
— ¡Sansón, los filisteos se lanzan sobre ti!—exclamó Dalilah.
Sansón fácilmente rompió las cuerdas.
— ¡Me has engañado! ¡Me has mentido! Dime, por favor, como se te puede
amarrar—dijo Dalilah.
—Si me atasen con sogas nuevas, que nunca hayan sido usadas, me volveré
tan débil como cualquier hombre—contestó Sansón.
Dalilah consiguió algunas sogas nuevas y amarró a Sansón, mientras unos
hombres esperaban en la otra habitación. Y exclamó— ¡Sansón, los filisteos
se lanzan sobre ti!—
Sansón rompió las sogas con la mayor facilidad.
—Todo el tiempo me engañas—se quejó Dalilah, y le preguntó—Dime,
¿como se te puede amarrar?—
—Si entretejes siete trenzas de mis cabellos con la tela del telar, eso me hará
débil—contestó Sansón.
Esa noche mientras el dormía, Dalilah entretejió siete trenzas del cabello de
Sansón con la tela, y las aseguró con una clavija.
— ¡Sansón, los filisteos se lanzan sobre ti!—gritó Dalilah. Sansón se
despertó y de un tirón libró su cabello del telar.
— ¿Cómo puedes decir que me amas si no confías en mí? Tres veces me has
engañado y no me has dicho el secreto de tu fuerza—dijo Dalilah.
Durante varios días ella lo continuó importunando y fastidiando con la
misma cantaleta, hasta que él se dio por vencido y le dijo la verdad. —
Ninguna navaja ha tocado mi cabeza, porque yo soy un nazareo, consagrado
a Dios desde que estaba en el vientre de mi madre. Si me cortasen el cabello,
mi fuerza me abandonaría, y yo sería tan débil como cualquier hombre,
Dalilah sintió que esta vez Sansón le había dicho la verdad. Envió un
mensaje a los jefes de los filisteos, diciendo—Vengan nuevamente, porque
ya me ha revelado todo,
Los filisteos regresaron con el dinero que le habían prometido. Dalilah, esa
noche, mientras Sansón dormía apoyado en su regazo, hizo que un hombre le
afeitase las siete trenzas de su cabello. Luego, gritó— ¡Sansón, los filisteos
se lanzan sobre ti!—
Sansón despertó pensando que también esta vez podría escapar, pero no
sabía que Dios lo había abandonado. Los filisteos lo capturaron, le sacaron
los ojos, y lo llevaron a Gaza, encadenado con cadenas de bronce. En la
prisión lo forzaron a moler trigo. Mientras tanto, su cabello volvía a crecer.
Los filisteos decidieron ofrecer un sacrificio de gracias a su dios Dagón por
haberles permitido capturar a Sansón. El templo estaba lleno de gente, y en el
techo estaban parados más de tres mil hombres y mujeres que rezaban,
cantaban y se burlaban de Sansón.
Los jefes de los filisteos decidieron traer a Sansón al templo para que los
divierta. Un muchacho lo llevaba de la mano.
—Déjame tocar las columnas que sostienen al templo, para que yo me pueda
apoyar en ellas—le dijo Sansón a su guía.
—Oh SEÑOR, por favor acuérdate de mi, y otórgame fuerza una vez más,
para poder vengarme de los filisteos por haberme sacado los ojos—rezó
Sansón a Dios.
Puso sus manos en cada columna, y gritó — ¡Muera yo junto con los
filisteos!—y empujó con toda su fuerza.
El Templo se derrumbó sobre los jefes de los filisteos y sobre toda la
muchedumbre que estaba allí. Miles murieron, probablemente también
Dalilah entre ellos.

Dan (ãï Dan Origen hebreo: Juez)


(Génesis 30:6). Siglo 17 A.E.C. Dan, el antepasado de la tribu de Dan, fue el
mayor de los dos hijos—el otro fue Naftalí—que Bilhah, la sirvienta de
Raquel, tuvo con Jacob. Sus medios hermanos fueron Yehudah, Rubén, Levi,
Simeón, Isascar, y Zebulún, hijos de Leah; Gad y Asher, hijos de Zilpah; y
Benjamín y José, hijos de Raquel. Su media hermana fue Dinah, hija de
Leah.
Raquel, al ver que no lograba concebir, le dijo a Jacob que tome a Bilhah de
concubina, para que cualquier hijo que le naciera a la sirvienta fuese
considerado hijo de Raquel, de acuerdo a las costumbres de la época.
Bilhah concibió y Dan nació en Padán-Aram, donde Jacob trabAcaba para su
suegro Labán.
Raquel le dio el nombre de Dan, ya que, según ella dijo—Dios me ha
vindicado; ha escuchado mi ruego y me ha dado un hijo,
Jacob, sus mujeres y sus hijos emigraron de Padán-Aram a Canaán y,
después de permanecer durante un corto tiempo en Shejem, se establecieron
en Hebrón.
Dan y sus hermanos odiaban a su hermano menor José por varias razones.
Estaban celosos de él por ser el hijo preferido de Jacob, quien le había
regalado una bella túnica de muchos colores. Le tenían cólera por su
costumbre de ir al padre con cuentos sobre la mala conducta de los
hermanos. Y estaban hartos de escuchar los relatos de sus sueños, donde José
veía a sus hermanos y a sus padres inclinándose ante él.
Un día, Jacob envió a José a averiguar como estaban sus hermanos. Habían
estado pastoreando sus ovejas en la zona de Shejem, y de allí se habían ido a
Dotán.
Sus hermanos lo vieron venir desde lejos, y decidieron librarse de él. Le
arrancaron su túnica de muchos colores, y lo echaron en una cisterna que
estaba vacía y seca. Luego, se sentaron a comer.
Una caravana de ismaelitas y mercantes midianitas pasó por allí,
transportando perfumes, bálsamo y mirra de Gilad a Egipto. Los hermanos
sacaron a José de la cisterna, y lo vendieron a los ismaelitas por 20 piezas de
plata. Los ismaelitas llevaron a José a Egipto, donde los mercaderes
midianitas lo vendieron en el mercado de los esclavos.
Rubén, que había estado ausente durante la transacción con los ismaelitas,
regresó a la cisterna y vio con horror que José no estaba allí. Rasgó sus
vestimentas, fue adonde sus hermanos, y desesperado les dijo— ¡El
muchacho no está! ¿Ahora qué voy a hacer?,
Los hermanos mataron un cabrito y mojaron la túnica de José con la sangre
del animal. Llevaron esta —evidencia— a Jacob, y le dijeron—Hemos
encontrado esto. Examínalo por favor. ¿Es o no la túnica de tu hijo?—
— ¡La túnica de mi hijo! ¡Una fiera salvaje lo ha devorado!— exclamó
Jacob. Rasgó su ropa, se vistió de luto, e guardó duelo por su hijo. Sus hijos
trataron de calmarlo, pero él no se dejaba consolar, y decía— ¡No! Guardaré
luto por mi hijo hasta que descienda al sepulcro,
Potifar, un alto funcionario de la corte del Faraón, y capitán de su guardia
compró a José en el mercado de esclavos, y lo puso a cargo de su casa. Un
tiempo después, la frustrada esposa de Potifar acusó falsamente a José de
violación, y el muchacho fue enviado a prisión. Allí tuvo la oportunidad de
conocer a dos prisioneros que habían sido funcionarios de la corte, y les
interpretó correctamente sus sueños. Uno de ellos recibió la pena de muerte,
y el otro fue liberado y restituido a su puesto anterior. Dos años después,
sugirió al Faraón que José podía interpretar los dos sueños que el Faraón
había tenido y que lo habían alarmado.
José fue traído a la corte, escuchó los sueños del Faraón y explicó que eran
una advertencia de que Egipto tendría siete años de buenas cosechas,
seguidos por siete años de sequía y hambruna. El Faraón, impresionado,
nombró a José primer ministro de Egipto.
Los años de sequía llegaron y toda los habitantes de la región, incluyendo
Canaán, sufrieron hambre por la escasez de alimentos. Dan y sus hermanos
fueron enviados por Jacob a Egipto a comprar trigo. Benjamín, el hermano
menor, no fue con ellos porque su padre temía que algo le pudiese pasar en el
viaje.
Los hermanos llegaron a Egipto y fueron traídos a la presencia de José, quien
estaba personalmente a cargo de la venta del trigo. Frente al poderoso
funcionario egipcio, no reconocieron en él al muchacho que habían visto por
última vez veinte años atrás.
José, por su parte, los reconoció de inmediato, y recordó los sueños donde su
familia se inclinaba ante él. Decidió actuar como si no los conociera y los
acusó de ser espías. Los hermanos protestaron que eran inocentes, pero José
los encerró en prisión durante tres días.
En el tercer día les dijo—Si hacen lo que les voy a decir, vivirán, porque yo
soy un hombre temeroso de Dios. Si ustedes son personas honestas, que se
quede uno en la cárcel, y los otros pueden irse llevando alimento para
vuestras familias hambrientas. Pero deben traerme al hermano menor, para
verificar que están diciendo la verdad, y así no morirán,
Los hermanos se dijeron uno al otro—Estamos sufriendo las consecuencias
de lo que hicimos a nuestro hermano, porque vimos su angustia cuando nos
suplicaba que le tuviésemos compasión, y no le hicimos caso. Por eso nos
está ocurriendo esta desgracia,
— ¿No les dije que no hagan daño al muchacho? Pero ustedes no me
hicieron caso, y ahora tenemos que pagar por su sangre—dijo Rubén.
Los hermanos no sospechaban que José entendía cada una de sus palabras, ya
que había hablado con ellos por intermedio de un intérprete. José, al escuchar
lo que decían, se fue a un lado y lloró. Luego volvió, tomó a Simeón y
ordenó que lo ataran en presencia de los otros hermanos.
José ordenó a sus sirvientes que llenasen las bolsas de los hermanos con
granos, y que secretamente colocasen de regreso en sus bolsas el dinero que
habían traído. Los hermanos recibieron provisiones para el viaje, cargaron a
sus asnos con el grano, y partieron de regreso a Canaán.
Esa noche descansaron en una posada. Uno de los hermanos abrió su bolsa
para sacar alimento para su asno, y vio que allí estaba su dinero. — ¡Me
devolvieron el dinero! ¡Miren! Aquí está en mi bolsa—exclamó.
Los hermanos, temblando de miedo, se preguntaron uno al otro— ¿Qué es lo
que Dios nos ha hecho?—
Al llegar a Canaán le contaron a Jacob todo lo que les había pasado. —El
hombre que gobierna aquel país nos habló duramente y nos acusó de ser
espías. Le explicamos que somos gente honesta, y que nunca hemos sido
espías. Que somos doce hermanos del mismo padre, que uno ya no está, y
que el menor se quedó con nuestro padre en Canaán. Pero, el hombre que
gobierna aquel país nos dijo que, para demostrar que somos honestos,
debíamos dejar a uno de nosotros con él, y el resto podía regresar a Canaán
llevando provisiones para nuestras familias hambrientas. Nos exigió que
regresemos a Egipto con nuestro hermano menor, y eso lo convencería de
que no somos espías, dejaría en libertad a nuestro hermano y podríamos
movernos libremente por todo el país, Los hermanos vaciaron sus bolsas y
vieron con sorpresa y temor que en cada una de ellas estaba su dinero.
— ¡Ustedes me están privando de mis hijos! José ya no está. Simeón ya no
está, y ahora ustedes quieren llevarse también a Benjamín. ¡Estas cosas
siempre me pasan a mí!—se quejó Jacob amargamente.
Los hermanos volvieron a ir a Egipto, esta vez llevando con ellos a
Benjamín. José, al ver a su hermano menor, no pudo reprimir su emoción y
reveló su identidad. Perdonó a sus hermanos por haberlo vendido como
esclavo y los invitó a que se establezcan en Egipto.
Dan y su hijo Jushim formaron parte del grupo de setenta israelitas que
emigraron a Egipto con Jacob. Llegaron a la región de Goshen, donde José
les vino al encuentro en su carroza, abrazó a su padre y lloró largo rato.
Diecisietes años después, Jacob, sintiendo que pronto moriría, llamó a sus
hijos para bendecirlos y predecirles lo que les esperaba en el futuro. Acerca
de Dan dijo: —Dan será una serpiente en el camino, una víbora en el sendero
que muerde la pata del caballo para que arroje a su jinete,
Las últimas palabras de Jacob fueron para pedir a sus hijos que lo entierren
en la cueva de Majpeláh, donde Abraham, Sarah, Isaac, Rebeca, y Leah
habían sido sepultados.
El féretro de Jacob fue acompañado en su viaje final por sus hijos, nietos,
ganado, los oficiales del Faraón, los miembros de la corte, carrozas y jinetes.
La procesión funeral se detuvo antes de cruzar el río Jordán, y lloró la muerte
de Jacob durante siete días. Luego, Dan y sus hermanos llevaron el cuerpo a
Canaán y lo enterraron en la cueva de Majpeláh.
Después de sepultar a su padre, regresaron a Egipto. Dan y sus hermanos
temían que, ahora que Jacob había fallecido, José les haría pagar por la
maldad que habían cometido contra él. Enviaron un mensaje a José diciendo
que Jacob, poco antes de morir, les había ordenado que pidan a José que los
perdone. Dan y sus hermanos se presentaron frente a José, se postraron en la
tierra, y le dijeron que eran sus esclavos.
José les contestó con amabilidad—No teman. ¿Acaso estoy yo en lugar de
Dios? Ustedes intentaron hacerme daño, pero Dios lo encaminó a bien, para
hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucha gente. No teman. Yo
sustentaré a ustedes y a sus hijos,
Varios siglos después, Moisés bendijo a las tribus en su discurso de
despedida, y calificó a Dan de cachorro de león.
Durante la conquista de Canaán la tribu de Dan tomó posesión de la ciudad
de Leshem, situada en el límite norte del país, y cambió el nombre de la
ciudad a Dan, en honor a su antepasado. Era común durante la época bíblica
describir la extensión del país, diciendo —desde Dan hasta Bersheba,
Después de la muerte de Salomón y la división del reino, la ciudad de Dan se
volvió un importante centro religioso cuando el rey Jeroboam instaló
esculturas de terneros de oro en las ciudades de Dan y Bet-El, para evitar que
su pueblo considere a Jerusalén el centro de su vida religiosa.
Daniel (ãðéàì Daniel Origen hebreo: Dios es mi juez)
1) (Daniel 1:6). Siglo 6 A.E.C. Daniel, profeta, visionario, interpretador de
sueños, y alto oficial en la administración de Babilonia, fue uno de los tres
hombres justos—los otros dos fueron Noé y Job―según lo expresó el
profeta Ezequiel, (Ezequiel 14:14).
Daniel, un joven perteneciente a una noble familia judía que vivía en el
exilio en Babilonia, fue seleccionado, junto con otros tres muchachos—
Jananiah, Mishael, y Azariah—por orden del rey Nabucodonosor, para
recibir durante tres años una preparación que les permitiría ser
funcionarios en la administración de Babilonia. A Daniel le dieron el
nombre de Belteshazar.
Debido a su deseo de no transgredir comiendo alimentos y bebiendo
bebidas ritualmente prohibidas por la religión judía, Daniel solicitó
autorización del mayordomo, a quien el jefe de los eunucos había hecho
responsable por el bienestar de los muchachos, para comer solamente
verduras y tomar solo agua.
El mayordomo temió que esa dieta les afectaría la salud, pero Daniel lo
convenció a que les permita comer sólo eso durante diez días. Al final de
los diez días los cuatro jóvenes judíos tenían mejor apariencia mejor y se
veían más saludables que los muchachos que habían comido la comida del
rey.
Durante los siguientes tres años, los cuatro jóvenes judíos adquirieron
sabiduría y conocimientos. Daniel aprendió a interpretar el significado de
sueños y visiones. Cuando la instrucción llegó a su final, el rey
personalmente los examinó y encontró que eran diez veces mejores que
todos los magos y astrólogos del reino.
Un día, el rey despertó perturbado por un sueño que no lograba recordar.
Hizo traer a todos los magos, y les ordenó que le cuenten el sueño y le
expliquen su significado. Los magos contestaron que les era imposible
cumplir con la orden. El rey montó en cólera, y dio órdenes a Arioj, el
capitán de la guardia real, de matar a todos los sabios de Babilonia.
Cuando Arioj vino a matar a Daniel, éste le pidió una explicación. Al
escuchar de Arioj que el rey quería que le cuenten un sueño que él no
recordaba, y que le interpreten el significado, Daniel pidió que le den algo
de tiempo para estudiar el asunto. Esa noche Daniel tuvo una visión que le
reveló el sueño del rey.
La siguiente mañana Daniel habló con Arioj y le pidió que lo lleve a
presencia del rey, para relatarle el sueño y explicarle su significado. Daniel
le dijo a Nabucodonosor que en el sueño el rey había visto una gran
estatua, cuya cabeza estaba hecho de oro, el pecho y los brazos de plata,
los muslos de bronce, las piernas de hierro, y los pies de una mezcla de
hierro con barro cocido. Una piedra golpeó la estatua y la partió en
pequeños pedazos, que el viento dispersó y nunca más fueron encontrados.
La piedra creció hasta alcanzar el tamaño de un gran monte que llenó toda
la tierra.
Daniel explicó que la cabeza de oro era Nabucodonosor, y que el resto de
la estatua, hecha de diversos materiales, representaba reinos sucesivos que
desaparecerían y serían finalmente remplazados por el reino de Dios que
duraría eternamente.
El rey, asombrado, reconoció la supremacía de Dios, y nombró a Daniel
gobernador de la provincia de Babilonia, y jefe de todos los sabios del
reino.
Daniel también tuvo otras visiones donde vio seres grotescos que
simbolizaban a diversos reinos sucesivos, significando, al igual que el
sueño del rey, que, un día, el reino de Dios sería establecido para siempre.
Nabucodonosor tuvo otro sueño. Esta vez soñó con un árbol de gran altura,
bello follaje y abundante fruta, al cual un hombre santo ordenó talar y
dejar unicamente el tocón de las raíces. Hizo llamar a Daniel para que le
interprete el sueño. Daniel le dijo que el árbol era el rey, y que Dios le
haría comer césped como un animal y vivir con las bestias del campo. Un
año después, mientras el rey se jactaba de su gran poder se escuchó una
voz celestial diciendo que el reino ya no era de él, y que viviría con las
bestias del campo, comiendo césped como lo hacen los bueyes.
El rey, de inmediato, perdió la razón y vivió como un animal. Cuando
recobró la sanidad alabó a Dios y reasumió su exaltada posición.
Belshazar, el último rey de Babilonia, hijo y sucesor de Nabucodonosor,
invitó a mil personas a un gran banquete, durante el cual los invitados
bebieron vino de los utensilios de oro y plata que Nabucodonosor había
traído del Templo, cuando conquistó Jerusalén.
Mientras los hombres y las mujeres en el banquete estaban embriagándose
y rezando a ídolos, una mano escribió un misterioso mensaje en la pared.
Ninguno de los consejeros y astrólogos del rey pudieron ler y menos aún
entender las frases escritas en la pared. La reina sugirió que traigan a
Daniel, a quien le prometieron valiosos regalos y una alta posición en la
corte si lograba interpretar el críptico mensaje.
Daniel rehusó las recompensas y explicó el mensaje: —Esto es lo que está
escrito: mene mene tekel ufarsin. Y el significado es el siguiente: mene—
Dios ha contado [los días de] tu reino y lo ha terminado; tekel—has sido
pesado en la balanza y fuiste hallado falso; peres—tu reino ha sido
dividido y entregado a los medas y a los persas,
Belshazar ordenó que vistiesen a Daniel de púrpura, que le pusieran un
collar de oro y que lo saludaran con los honores que merecía al ser el
tercer señor del reino. Esa misma noche, los medas y persas, bajo el
mando de Darío de Media, atacaron Babilonia, mataron a Belshazar, y
conquistaron el reino. Daniel fue nombrado uno de los tres principales
ministros del nuevo soberano.
Algunos funcionarios, celosos y envidiosos de Daniel, querían librarse de
él, pero no encontraban una razón válida para desacreditarlo. Lograron
convencer al nuevo rey para que decretase la pena de muerte para todo
aquel, que, durante los siguientes treinta días, presentase peticiones a Dios
o a cualquier hombre, excepto al rey.
Cuando Daniel fue visto rezando a Dios, sus enemigos no perdieron un
momento en denunciarlo al rey. El rey, reacio a castigar a Daniel, pero
imposibilitado de cambiar el decreto, no tuvo otra alternativa que hacer
echar a Daniel al cubil de los leones.
Temprano la siguiente mañana, el rey que había ayunado toda la noche, se
apresuró a ir al cubil, y, al ver que Daniel salía incólume, sintió un gran
alivio. Ordenó echar a los acusadores de Daniel a los leones, y decretó que
todos en el reino deberían reverenciar a Dios.
2) (Ezra 8:2). Siglo 5 A.E.C. Daniel, un sacerdote que descendía de Itamar,
regresó con Ezra del exilio de Babilonia. Fue uno de los sacerdotes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
3) (I Crónicas 3:1). Siglo 10 A.E.C. Daniel, nacido en Hebrón, fue el
segundo hijo del rey David. Su madre fue Abigail, la viuda de Nabal el
carmelita. El Segundo Libro de Samuel lo llama Quilab. La Biblia no lo
vuelve a mencionar, lo cual probablemente significa que murió en su
infancia.
Dara (ãøò Dara Origen hebreo: contracción de Darda [Perla de
sabiduría])
(I Crónicas 2:6). Fecha no especificada. Dara, hijo de Zeraj, fue un líder de la
tribu de Yehudah. Sus hermanos fueron Zimri, Eitán, Heiman, y Calcol.

Darda (ãøãò Darda Origen hebreo: Perla de sabiduría)


(I Reyes 5:11). Fecha no especificada. Darda, Heiman y Calcol, (tres hijos de
Majol), y Eitán el ezrahita, fueron famosos por su sabiduría, sobrepasada
unicamente por la sabiduría del rey Salomón.

Darío (ãøéåù Daryavesh Origen persa: nombre de varios reyes persas)


1) (Hageo 1:1). Siglo 6 A.E.C. Darío I el Grande fue el rey de Persia cuando
apoyado por los profetas Hageo y Zacarías.
El rey Darío recibió una carta firmada por varias personas, entre ellas
Tatnai―el funcionario a cargo de Judea―, Shetar-Boznai, y otros
oficiales de la corte real persa, informándole que los judíos estaban
reconstruyendo el Templo. Los firmantes solicitaron al rey que hiciera
revisar los archivos para verificar si era cierto que el rey Ciro había
permitido que se realicen los trabajos de reconstrucción, y, si este no fuera
el caso, que les de instrucciones sobre que hacer al respecto.
Se hizo una búsqueda y se encontró un pergamino en un palacio, en
Ajmeta, en la provincia de los medas, donde se mencionaba que Ciro había
dado su aprobación a la reconstrucción del Templo, incluyendo
instrucciones arquitectónicas, y orden de que el trabajo fuese pagado por el
Tesoro Real.
El rey Darío escribió a Tatnai que el trabajo podía proceder, y que él debía
prestar toda la ayuda necesaria a los judíos para ayudarlos a reconstruir, y
que debía abstenerse de interferir con la construcción.
Tatnai y sus funcionarios cumplieron de inmediato las órdenes del rey.
2) (Daniel 6:1). Siglo 6 A.E.C. Darío el meda, a la cabeza de un ejército de
medas y persas, conquistó Babilonia, y asumió el título de rey, de acuerdo
al libro de Daniel, (aunque no de acuerdo a los historiadores). Uno de sus
primeros actos fue nombrar a Daniel uno de los tres principales ministros
del nuevo soberano.
Algunos funcionarios, celosos y envidiosos de Daniel, querían librarse de
él, pero no encontraban una razón válida para desacreditarlo. Lograron
convencer al nuevo rey para que decretase la pena de muerte para todo
aquel, que, durante los siguientes treinta días, presentase peticiones a Dios
o a cualquier hombre, excepto al rey.
Cuando Daniel fue visto rezando a Dios, sus enemigos no perdieron un
momento en denunciarlo al rey. El rey, reacio a castigar a Daniel, pero
imposibilitado de cambiar el decreto, no tuvo otra alternativa que hacer
echar a Daniel al cubil de los leones.
Temprano la siguiente mañana, el rey que había ayunado toda la noche, se
apresuró a ir al cubil, y, al ver que Daniel salía incólume, sintió un gran
alivio. El rey ordenó echar a los acusadores de Daniel a los leones, y
decretó que todos en el reino deberían reverenciar a Dios.
3) (Nehemías 12:22). Siglo 5 A.E.C. Darío II fue un rey de Persia
mencionado en el libro de Nehemías.

Darkón (ãø÷åï Darkón Origen hebreo: Significado incierto)


(Ezra 2:56). Siglo 10 A.E.C. Darkón, un sirviente de Salomón, fue el
antepasado de una familia que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.

Datán (ãúï Datán Origen hebreo: Significado incierto)


(Números 16:1). Siglo 13 A.E.C. Datán y Abiram, dos de los hijos de Eliab,
de la tribu de Rubén, fueron líderes de la rebelión de Koraj contra Moisés. El
tercer hermano, Nemuel, no tomó parte en la rebelión.
Koraj, Datán, Abiram, y On, hijo de Pelet, a la cabeza de un grupo de
doscientos cincuenta personas importantes, acusaron a Moisés y Aarón de
pretender elevarse sobre el resto de la congregación.
Moisés se postró en el suelo, y dijo a los rebeldes—Mañana, el SEÑOR hará
saber quienes le pertenecen, quien es santo, y quien está autorizado para
acercarse a Él.
Luego le dijo a Koraj y a sus seguidores que traigan sus incensarios, que
coloquen incienso y fuego en ellos, y que los presenten el siguiente día al
SEÑOR.
—Aquel a quien el SEÑOR escoja, será santo. ¡Ustedes han ido demasiado
lejos, hijos de Levi!,— añadió Moisés. — ¿Acaso no es suficiente para
ustedes que el Dios de Israel los ha escogido del resto del pueblo para que
rindan el servicio en el Tabernáculo del SEÑOR y sirvan a la comunidad?
Ahora que Dios les ha otorgado a ustedes y a los otros levitas ese privilegio,
¿también quieren el sacerdocio? Ustedes se han enfrentado contra Dios,
porque ¿quien es Aarón para que ustedes vayan contra él?—
Moisés llamó a Datán y a Abiram para hablar con ellos, pero los rebeldes
rehusaron venir, diciendo — ¡No iremos! ¿Acaso no es suficiente que nos
has sacado de una tierra donde fluye la leche y la miel para que muramos en
el desierto, que también quieres imponerte sobre nosotros? Aún si nos
hubieses traído a una tierra de leche y miel, y nos hubieses dado campos y
viñedos, ¿te da eso derecho a sacarle los ojos a la gente? ¡No iremos!—
Moisés se encolerizó y le dijo a Dios—No prestes atención a su ofrenda. Yo
no me he apropiado del asno de ninguno de ellos, ni les he hecho mal,
El día siguiente, los rebeldes, con sus incensarios, se pararon en la puerta del
Tabernáculo, al lado de Moisés y Aarón, rodeados por el pueblo.
La Presencia de Dios se apareció a toda la comunidad, y Dios dijo a Moisés
y a Aarón—Párense atrás de esta gente para que yo los pueda aniquilar en un
instante,
Moisés y Aarón se postraron en el suelo, y dijeron — ¡Oh, Dios, Fuente de la
respiración de todo ser! ¿Cuando un hombre peca, te encolerizarías contra
toda la comunidad?—
Dios les dijo—Hablen a la comunidad y digan: Retírense de las moradas de
Koraj, Datán, y Abiram,
Moisés se levantó y fue hacia las tiendas de Datán y Abiram, seguido por los
líderes del pueblo.
Una vez allí, pidió a la gente que se alejase de las tiendas de los rebeldes para
no ser destruidos también ellos.
Datán y Abiram salieron de sus tiendas y se pararon en las entradas con sus
esposas, hijos y niños pequeños.
Moisés habló al pueblo—Por esto sabrán que es el SEÑOR quien me ha
enviado a hacer estas cosas; no son de mi propia iniciativa. Si estos hombres
muriesen como todos los hombres mueren, ya que ese es el destino común de
la humanidad, no sería el SEÑOR quien me ha enviado. Pero si el SEÑOR
hace algo inaudito, y causa que la tierra se abra y se los trague con todo lo
que les pertenece, y caigan vivos al abismo, ustedes sabrán que estos
hombres han ofendido al SEÑOR,
Tan pronto Moisés terminó de hablar, la tierra se abrió, y Koraj, Datán,
Abiram, y sus seguidores, con sus tiendas y todas sus posesiones, cayeron
adentro. La tierra se cerró sobre ellos y los rebeldes perecieron.
Eleazar, el Sumo Sacerdote, tomó los incensarios de los rebeldes e hizo con
ellos planchas para cubrir el altar, para demostrar al pueblo que unicamente
los descendientes de Aarón tenían el derecho de ofrecer incienso a Dios.

David (ãåéã oãåã David Origen hebreo: Amado, Amante)


(I Samuel 16:13). Siglo 10 A.E.C. David, el segundo rey de Israel, y
fundador de la dinastía que lleva su nombre, reinó durante cuarenta años,
desde el año 1005 A.E.C. hasta el año 965 A.E.C, los primeros siete años
como rey de la tribu de Yehudah en Hebrón, y los siguientes treinta y tres
años como rey de las doce tribus unidas, gobernando desde Jerusalén.
David es una de las más fascinantes personalidades de la Biblia, que lo
describe con todas sus virtudes y defectos. Su importancia en la Biblia judía
sólo es sobrepasada por Moisés. Creó una identidad nacional judía que ha
sobrevivido hasta hoy, y fundó una dinastía que gobernó el reino durante
cuatro siglos.
Nunca, después de él, la nación hebrea volvió a ser tan fuerte y poderosa.
David controló un extenso imperio, que llegaba desde el río Eufrates hasta la
frontera con Egipto. En la tradición judía David es el rey ideal, antecesor del
Mesías que restaurará al pueblo de Israel y traerá la paz al mundo.
David fue un hombre brillante y complejo con enormes talentos, un guerrero
valiente, un político hábil, un músico extraordinario y un maravilloso poeta.
En su vida privada tenía debilidad por las mujeres, y fue el padre indulgente
de una familia disfuncional.
David, el octavo y más joven hijo de Yishai, un granjero acomodado, nació
en Belén. Su padre fue el nieto de Ruth la moabita y de Boaz, perteneciente
al clan Parez de la tribu de Yehudah. Desde temprana edad, David, mientras
cuidaba a las ovejas de padre, tuvo ocasión de demostrar su valentía
matando a un león y a un oso que se estaban llevando ovejas del rebaño.
Dios, desilusionado del rey Saúl, envió al profeta Samuel a Belén. Los
ancianos de la ciudad, alarmados por la visita, le preguntaron— ¿Tu venida
es pacífica?—
—Si. Vengo a hace un sacrificio al SEÑOR. Purifíquense y acompáñenme al
sacrificio—contestó Samuel.
Samuel vio a los hijos de Yishai, y, al ver a Eliab, el mayor, se dijo a si
mismo—De cierto, el ungido del SEÑOR está delante de Él,
—No mires a su apariencia ni a lo grande de su estatura, porque yo lo
desecho. Dios no mira lo que el hombre mira, pues el hombre ve lo que es
visible, pero el SEÑOR mira el corazón—le dijo Dios.
Yishai hizo pasar a siete de sus hijos frente a Samuel. El profeta le dijo—El
SEÑOR no ha escogido a ninguno de estos. Son ellos todos los hijos que
tienes?—
—Hay uno menor, que está cuidando al rebaño—contestó Yishai.
—Envía alguien a que lo traiga, porque no me sentaré a comer hasta que él
no llegue—le dijo Samuel.
David, un muchacho pelirrojo y buen mozo, fue traído del campo. Dios le
dijo a Samuel—Levántate y úngelo, porque él es el escogido,
Samuel tomó el cuerno de aceite y lo ungió en presencia de sus hermanos. Y
luego regresó a Ramah.
El rey Saúl, luego de su pelea con Samuel, empezó a sufrir de depresión. Sus
sirvientes, preocupados, pensaron que la música mejoraría el ánimo del rey.
Alguien mencionó que David era un buen músico, y el rey ordenó que lo
traigan a su presencia.
David llegó al palacio real en Gibeah, trayendo regalos de pan, vino, y un
cabrito que su padre Yishai enviaba al rey. Saúl quedó encantado con David,
y, desde ese momento, cada vez que el rey estaba de mal humor, David
tocaba el arpa, y lo calmaba.
Algún tiempo después, el ejército filisteo se congregó en una colina, y el
ejército israelita, comandado por Saúl, tomó posiciones en otra colina, con
un valle separando a los dos ejércitos. Un gigante, de cerca de dos metros
setenta de estatura, llamado Goliat, armado con una armadura de pesado
bronce, salía cada día del campamento filisteo y desafiaba a gritos a los
israelitas, diciendo que estaba dispuesto a luchar contra cualquiera de ellos.
Esto lo hizo, mañana y tarde, durante cuarenta días.
David se encontraba en Belén, ayudando a su padre Yishai a cuidar su
rebaño de ovejas. Sus tres hermanos mayores,—Eliab, Abinadab, y Shamma
—estaban enrolados en el ejército del rey Saúl. Yishai, que quería saber
como estaban sus hijos, envió a David al campamento israelita con diez
panes para ellos, y un regalo de diez quesos para su comandante.
David llegó al campamento cuando Goliat gritaba su desafío a los israelitas.
David escuchó a los aterrorizados soldados decir que el rey Saúl había
prometido una gran recompensa al hombre que matase al gigante. Le daría su
hija en matrimonio, y exoneraría a su familia de la obligación de pagar
impuestos.
David preguntó a los soldados que estaban a su lado— ¿Quién es ese
incircunciso que se atreve a desafiar a los escuadrones del Dios viviente?—
Eliab, el hermano mayor de David, escuchó que el muchacho hablaba con los
soldados, y se enojó con él. Le preguntó— ¿Para qué vienes aquí? ¿Con
quien dejaste las ovejas en el desierto? Conozco tu descaro y tu
impertinencia. ¡Tú has venido a ver la batalla!—
— ¿Qué he hecho ahora? Solamente estaba preguntando—protestó David.
Alguien escuchó lo que David había dicho y se lo contó al rey Saúl, que lo
hizo traer a su presencia.
—Tu siervo irá y luchará contra ese filisteo—le dijo David a Saúl.
Saúl expresó sus dudas de que David, un muchacho joven, sin experiencia en
batallas, pudiese luchar contra el gigante guerrero filisteo. David le aseguró
que él había matado leones y osos, y agregó —El SEÑOR, que me salvó del
león y del oso, también me salvará de ese filisteo,
—Entonces, anda, y que el SEÑOR esté contigo—le dijo Saúl.
Saúl le dio su armadura para que la use, pero David, no acostumbrado a ella,
no se la puso. Recogió cinco piedras lisas del suelo, y, con la honda en la
mano, fue a enfrentarse a Goliat.
El gigante, al ver que un adolescente venía contra él, le gritó insultos.
David, calmo y sereno, le dijo—Tú vienes contra mí, armado con espada,
lanza y escudo, pero yo vengo contra ti en nombre del SEÑOR de los
ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel que tú has desafiado. Hoy el
SEÑOR te entregará a mis manos. Te mataré y cortaré tu cabeza, y daré los
cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra. La
tierra entera sabrá que hay Dios en Israel. Y toda esta congregación sabrá
que el SEÑOR puede dar la victoria sin espada ni lanza. La batalla es del
SEÑOR, y Él te entregará en mis manos,
Goliat empezó a caminar pesadamente hacia David, quien rápidamente
corrió hacia el filisteo, tomó una piedra de su bolsa y la disparó con su honda
a Goliat. La piedra le cayó al gigante en la frente, y lo hizo caer al suelo.
Goliat trató de levantarse, pero no pudo.
David llegó hacia él, agarró la espada del gigante y le cortó la cabeza. Los
filisteos, al ver lo que había pasado, huyeron, perseguidos por los israelitas
hasta las puertas de sus ciudades.
Saúl no le permitió a David regresar a la casa de su padre en Belén, y lo
nombró oficial de su ejército. Desde ese día el rey mantuvo a David
constantemente a su lado. Jonatán, el hijo de Saúl, se volvió el mejor amigo
de David.
David tuvo éxito en todas las misiones militares que le encomendó el rey, y
se hizo muy popular con el pueblo. Las mujeres cantaban—Saúl ha matado a
miles, pero David ha matado a decenas de miles,
Esto causó que Saúl se sintiese celoso de David. Debido a su depresión y
paranoia, empezó a sospechar que David le quería arrebatar el trono. Durante
uno de sus ataques de depresión Saúl trató de matar a David arrojándole su
lanza. Al no dar en el blanco, el rey consideró que Dios protegía a David, y
le tuvo miedo. Para no verlo a diario lo nombró capitán de una compañía de
mil soldados, e ideó un plan para librarse de él: le ofreció la mano de Merab,
su hija mayor, si continuaba teniendo éxito en su lucha contra los filisteos,
con la secreta esperanza de que David muriese en una batalla.
Cuando llegó el momento de cumplir con su promesa, Saúl, en vez de
entregar Merab a David, se la dio a Adriel, el hijo de Barzilai, el meholatita.
El rey se enteró de que su hija menor, Mijal, amaba a David, y decidió usarla
de anzuelo. Envió un mensaje a David ofreciéndole a su hija en matrimonio,
pidiéndole como pago por ella los prepucios de cien filisteos, con la secreta
esperanza de que David fuera matado por ellos.
David salió a batallar contra los filisteos, y trajo de vuelta, no cien prepucios,
sino doscientos. Saúl, esta vez, no tuvo más remedio que cumplir su
promesa, y casó a su hija Mijal con David.
Saúl continuó estando más y más atemorizado de David. Llegó al extremo de
pedir a su hijo Jonatán, entrañable amigo de David, que lo mate, pero
Jonatán le advirtió a David que se escondiese, mientras él trataba de
convencer a su padre a que cambie de idea.
Saúl escuchó las cálidas palabras de Jonatán acerca de David, y aceptó dejar
de atentar contra su vida o dañarlo en cualquier forma. Su buena disposición
no duró mucho tiempo, y, poco tiempo después, mientras David tocaba el
arpa para él, Saúl nuevamente trató de matarlo con su lanza. El arma se
incrustó en la pared, al lado de David, y este huyó a su casa.
Esa misma noche, David, ayudado por su esposa Mijal, escapó de su casa
saliendo por una ventana. Saúl envió un destacamento a la casa de David
para que lo tomen preso. Los mensajeros de Saúl, al no encontrar a David,
trajeron a Mijal a la presencia del rey. Saúl le preguntó— ¿Por qué me
engañaste y dejaste que mi enemigo se ponga a salvo?—
—David me amenazó con matarme si no lo ayudaba—le contestó Mijal a
Saúl.
Tiempo después, Saúl obligó a Mijal a casarse con un hombre llamado
Paltiel.
Saúl escuchó que David había encontrado refugio con Samuel, en el pueblo
de Nayot, en Ramah, y envió soldados para capturarlo. Los hombres llegaron
al pueblo, pero, en vez de arrestar a David, se unieron a una compañía de
profetas, y comenzaron a profetizar. Dos veces más Saúl envió soldados a
Nayot, ambas con el mismo resultado. Finalmente, el rey decidió ir
personalmente a buscar a David, pero, cuando llegó a Nayot, se quitó la ropa,
y, postrado desnudo en el suelo, profetizó todo el día y la noche.
David huyó de Nayot, y regresó para hablar con Jonatán para averiguar de él
porque Saúl lo odiaba con cólera asesina. Llegó el día antes del banquete que
Saúl ofrecía con ocasión del Festival de la Luna Nueva. David le dijo a
Jonatán que no podía correr el riesgo de atender el banquete del rey, y le
pidió a Jonatán que excuse su ausencia diciendo que David había ido a Belén
para celebrar con su familia el sacrificio anual, y que le informe la reacción
de Saúl al escuchar esa noticia.
Los dos amigos acordaron que David se iría por tres días, y luego retornaría
y se escondería en un campo. Jonatán iría al lugar con el pretexto de practicar
tiro al blanco con arco y flechas, pero, en realidad, para informar a David,
mediante un código previamente acordado, si era o no riesgoso para David
regresar a la corte del rey.
El siguiente día, durante el banquete, Saúl notó que David no estaba entre los
comensales, pero lo atribuyó a una posible enfermedad. El siguiente día,
viendo que David seguía sin aparecer, le preguntó a Jonatán porque David no
estaba allí. Jonatán le contestó que David había ido a Belén para celebrar un
sacrificio familiar. Saúl, furioso, gritó que Jonatán era un idiota, y que,
mientras David estuviese vivo, Jonatán nunca sería rey.
— ¿Por qué debe morir David? ¿Cuál es su crimen?—le preguntó Jonatán
sin amedrentarse.
Su padre, perdiendo todo el control sobre si mismo, levantó su lanza para
arrojársela. Jonatán se levantó de la mesa, y dejó la habitación, enojado y
humillado. Al día siguiente fue al campo donde había quedado en
encontrarse con David. Los dos amigos se abrazaron, lloraron, y se
despidieron. Jonathan retornó al palacio y David huyó a Nob, una ciudad
sacerdotal.
Tan pronto como David llegó a Nob, fue a ver al sacerdote Ajímelej, a quien
le llamó la atención el hecho que David estuviese solo, y le preguntó porqué
no había traído a sus hombres con él. David inventó una explicación de haber
sido enviado por el rey Saúl en una misión secreta, y que había quedado en
encontrarse con sus hombres en tal y tal sitio.
David le pidió pan, y Ajímelej le contestó que el único pan que había
disponible era el pan consagrado, el cual David y sus hombres podían comer
unicamente si no habían tenido relaciones con mujeres recientemente. David
le aseguró que ese era el caso, y añadió que los utensilios de sus hombres
también estaban consagrados. Ajímelej le dio el pan.
David no había traído armas con él, y le pidió a Ajímelej que le proporcione
una espada o una lanza. El sacerdote le entregó la espada de Goliat, que
había estado a su cargo. David, cargó el arma y el pan, y huyó a la ciudad
filistea de Gat donde reinaba el rey Ajish. Los oficiales del rey reconocieron
a David como el comandante israelí, acerca del cual las mujeres cantaban
que había matado a decenas de miles.
David, temiendo por su vida, pretendió que había perdido la razón, y se
comportó como un lunático, escribiendo en las puertas, y dejando que la
saliva le chorre por la barba. Ajish, convencido de que David realmente
estaba loco, permitió que se fuese de la ciudad, sin tocarlo.
David encontró refugio en el desierto de Yehudah, en una cueva cercana al
pueblo de Adulam. Hombres oprimidos, insatisfechos, fuera de la ley y
deudores, se le unieron, y David pronto tuvo bajo sus órdenes una banda de
cuatrocientos hombres.
Preocupado por la seguridad de sus padres, David fue a Mizpeh, una ciudad
moabita donde se hallaba el rey de ese país vecino, y le pidió permiso para
que su padre y madre se pudiesen refugiar, bajo la protección real, en el país
natal de Ruth, la abuela de Yishai, padre de David.
El encuentro de David con el sacerdote Ajímelej había sido presenciado, sin
conocimiento de David, por Doeg el edomita, jefe de los pastores del rey
Saúl. Doeg, de inmediato, fue adonde Saúl se encontraba, y le informó lo que
había visto. El rey hizo traer a Ajímelej y a los otros sacerdotes de Nob a su
presencia, y los acusó de conspirar con David contra él, y de incitarlo a que
se rebele contra el rey, dándole comida y armas.
Ajímelej protestó que era inocente, y dijo que todos sabían que David, el
yerno de Saúl, era un servidor leal del rey. Saúl se negó a aceptar sus
explicaciones y lo condenó a morir. El rey ordenó a sus soldados que maten a
los sacerdotes, pero ellos, horrorizados, no se movieron. El rey, entonces, dio
la misma orden a Doeg, y éste la cumplió de inmediato, matando a ochenta y
cinco sacerdotes. Luego, masacró a todos los habitantes de Nob, incluyendo
a mujeres y niños, e incluso mató a todos sus animales.
Abiatar, hijo de Ajímelej, fue el único sobreviviente de la masacre que logró
escapar. Llegó adonde David se encontraba y le contó la terrible tragedia.
David, sintiendo que había sido él, sin querer, el causante indirecto de la
muerte de Ajímelej, le pidió a Abiatar que se quedase con él.
David escuchó que los filisteos estaban atacando el pueblo de Keilah y
despojando a los habitantes de sus bienes. Consultó con el oráculo del
SEÑOR si debería ir a Keilah y luchar allí contra los filisteos. La respuesta
fue afirmativa. David y su banda, que en esos momentos ya contaba con
seiscientos hombres, fueron a Keilah y derrotaron a los filisteos.
Saúl, informado de que David se encontraba en Keilah, se alegró pensando
que David se había atrapado a sí mismo en una ciudad con murallas y
puertas. A la cabeza de su ejército marchó a Keilah para sitiar la ciudad y
capturar a David y a sus hombres. David nuevamente consultó con el oráculo
del SEÑOR por medio del efod, (artículo usado para adivinar), que el
sacerdote Abiatar había traído con él cuando escapó de la masacre de Nob.
—SEÑOR, Dios de Israel, tu siervo ha escuchado que Saúl intenta venir a
Keilah, y destruir la ciudad porque yo estoy en ella. ¿Es cierto que Saúl
quiere venir a Keilah? ¿Los habitantes de Keilah me entregarán a las manos
de Saúl?—preguntó David al oráculo.
—Si vendrá, y si te entregarán—contestó Dios por intermedio del oráculo.
David y sus hombres de inmediato abandonaron Keilah y retornaron al
desierto. Saúl, al escuchar que David ya no estaba en Keilah, desistió de su
intención de sitiar la ciudad.
David se vio obligado a moverse continuamente debido a la persecución de
Saúl. En una ocasión, mientras que David se encontraba en un bosquecillo,
en el desierto de Zif, Jonatán lo visitó secretamente y le dijo: —No temas, la
mano de mi padre nunca te tocará. Tú serás rey en Israel, y yo seré tu
segundo. Incluso mi padre lo sabe, Esa fue la última vez que los dos amigos
se vieron.
David fue al desierto de Ein-gedi, cerca al Mar Muerto. Saúl, con tres mil
soldados, fue hacia allá para tratar de capturarlo vivo o muerto. Saúl entró a
una cueva para cumplir con una necesidad corporal. David y sus hombres
estaban escondidos en el fondo de la cueva.
Los compañeros de David le dijeron—Este es el día que el SEÑOR te ha
dicho, Te entregaré tu enemigo, haz con él lo que te plazca,
David se acercó sigilosamente a Saúl, y, sin que el rey se diese cuenta, cortó
con su cuchillo una esquina del manto de Saúl. Regresó a sus hombres y les
dijo: —Que Dios prohiba que yo levante mi mano contra mi amo, el ungido
del SEÑOR—y sintió remordimientos por haber cortado un pedazo del
manto.
Saúl salió de la cueva y regresó al campamento de su ejército. Entonces,
David también salió de la cueva, y lo llamó en voz alta— ¡Mi señor rey!,
Saúl se volteó al escuchar la voz, y David, se inclinó hacia el suelo en
muestra de respeto, y, con la cabeza baja, le dijo —Señor, ¿porque escuchas
a gente que te dice que quiero hacerte daño? Hoy, el SEÑOR te entregó en
mis manos en la cueva. A pesar de que me dijeron que te mate, tuve
compasión y me dije —No alzaré una mano contra el ungido del SEÑOR.
Mira, aquí tengo en la mano la esquina de tu manto que corté en vez de
matarte. Debes ver claramente que no tengo ninguna intención malvada o
rebelde hacia ti, y que nunca te he hecho daño, pero tú estás empeñado en
matarme. ¡Que el SEÑOR juzgue entre tú y yo! Mi mano nunca te tocará.
¿Contra quien está luchando el rey de Israel? ¿A quien está persiguiendo? ¿A
un perro muerto? ¿A una pulga?—
El rey, conmovido, regresó a su palacio, y David y sus hombres regresaron a
sus fortificaciones. Allí se dedicaron a pedir contribuciones a los hombres
ricos que vivían en la región, a cambio de otorgarles protección. Uno de los
más ricos de la zona era Nabal, a quien David envió una delegación de diez
hombres para pedirle su apoyo. Nabal, tratándolos con desprecio y desdén, se
negó a contribuir.
Abigail, la bella e inteligente esposa de Nabal, convencida de que David
vendría a castigar a Nabal por su insultante negativa, cargó comida y vino en
varios asnos, y, sin decir una palabra a su esposo, salió al encuentro de
David. Lo encontró en el camino, ya muy cerca de su casa, acompañado por
hombres armados.
Abigail se disculpó ante David por las malas maneras de su esposo y lo
disuadió de su propósito de venganza contra Nabal. Abigail regresó a su
casa, y, viendo que Nabal estaba borracho, espero hasta la siguiente mañana
para contarle lo que ella había hecho. Nabal, al escuchar que su esposa lo
había salvado de una muerte segura, tuvo un derrame cerebral y murió diez
días más tarde. David, al enterarse de que Abigail era ahora viuda, le ofreció
matrimonio, y ella aceptó de buen grado.
Saúl escuchó que David se hallaba en el desierto de Zif. Olvidando su
promesa, tomó 3,000 hombres escogidos y fue en busca de David. David vio
el lugar donde Saúl y Abner, el comandante de su ejército, habían acampado,
rodeados por soldados, y pidió a Ajímelej el hitita y a Abishai, el hermano de
Joab, que lo acompañen al campamento del rey.
Abishai respondió —Iré contigo, Esa noche, los dos hombres, sigilosamente,
se acercaron al campamento y llegaron hasta donde Saúl se encontraba
durmiendo, con su lanza clavada en el suelo cerca de su cabeza. Abner y los
soldados dormían a su alrededor.
Abishai le susurró a David—Dios ha entregado en tus manos a tu enemigo.
Clavémoslo al suelo con su lanza,
— ¡No haremos tal cosa! Nadie puede tocar al ungido del SEÑOR con
impunidad. Si Dios lo hiere, o si su tiempo llega y él muera, o perezca en una
batalla, pero líbreme el SEÑOR de extender mi mano sobre el ungido de
Dios. Toma solamente la lanza y la jarra de agua que está en su cabecera, y
salgamos de aquí—le amonestó David.
Ambos se retiraron sin que nadie en el campamento los viese o se despertase.
David cruzó al otro lado del valle, y desde la cumbre de una colina, a cierta
distancia del campamento de Saúl, gritó —Abner, ¿no vas a contestar?—
— ¿Quién eres tú para gritar al rey?— contestó Abner, también gritando.
— ¿No eres tú un hombre? ¿Quién es como tú en Israel? ¿Por qué no has
sabido cuidar al rey, tu señor? Alguien del pueblo vino a matar al rey. No
te has desempeñado bien. Merecen ustedes morir por no haber cuidado a
vuestro señor, el ungido de Dios. Mira a tu alrededor. ¿Dónde está la lanza
del rey y la jarra de agua que estaba en su cabecera?—dijo David.
Saúl reconoció la voz de David, y preguntó— ¿No es esta tu voz, David, hijo
mío?—
—Es mi voz, rey señor mío—contestó David, y agregó — ¿Porqué mi señor
continúa persiguiendo a su siervo? ¿Qué he hecho? ¿Cuál es mi culpa? Si
Dios te incita contra mí, le ofreceré un sacrificio, pero si son hombres los que
te incitan a perseguirme, que Dios los maldiga, porque son elLos que me han
forzado a salir de la tierra de Dios e ir a un país extraño, diciendo 'Anda a
servir a dioses ajenos'. No dejes que me maten lejos de la presencia del
SEÑOR. El rey de Israel está buscando una pulga, como quien persigue una
perdiz por los montes,
—No está bien lo que he hecho. Regresa David, hijo mío, que nunca volveré
a tratar de hacerte daño, ya que hoy has considerado preciosa mi vida. Él
sido un necio y he hecho muchos errores—dijo Saúl.
—Aquí está la lanza del rey. Qué venga uno de los muchachos a recogerla. Y
que Dios reconozca a cada uno su conducta y su lealtad, porque hoy el
SEÑOR te entregó en mis manos, y yo no levanté la mano contra el ungido
del SEÑOR. Tal como hoy respeté tu vida, que el SEÑOR respete mi vida y
me libre de toda aflicción—dijo David.
—Que seas bendito, David mi hijo. Mucho harás y prevalecerás—dijo Saúl.
David siguió por su camino y Saúl volvió a su palacio.
David, convencido de que Saúl nunca cumpliría su promesa y nuevamente
trataría de capturarlo y matarlo, decidió refugiarse con sus dos esposas,
Abigail y Ajínoam, y los seiscientos hombres de su banda, en la ciudad
filistea de Gat. Saúl, al enterarse que David estaba en Filistea, desistió de
perseguirlo.
Ajish, el rey de Gat, autorizó a David, a sus hombres y familias a residir en el
pueblo de Ziclag, donde permanecieron durante dieciséis meses, período
durante el cual David y su banda sirvieron como mercenarios a Ajish.
David reportaba falsamente a Ajish que había atacado y pueblos israelitas,
cuando en realidad atacaba pueblos de tribus vecinas y mataba a todos los
habitantes para evitar que informen la verdad a Ajish.
Ajish confiaba ciegamente en David, convencido de que los actos de robo y
pillaje que éste supuestamente realizaba contra su propio pueblo, daban
motivo a los israelitas para odiarlo tanto que David nunca podría regresar a
su país natal, y no tenía otra alternativa que seguir sirviéndolo por el resto de
su vida. Como expresión de su total confianza, Ajish nombró a David su
guardaespaldas.
Los filisteos reunieron un gran ejército y se dirigieron contra Israel, con
Ajish, David y sus hombres marchando en la retaguardia.
Los comandantes filisteos preguntaron — ¿Quiénes son estos hebreos?—
—Es David, el siervo del rey del rey Saúl de Israel,— contestó Ajish. —Está
conmigo ya más de un año y no tengo nada que reprocharle,
Los comandantes filisteos no compartían con Ajish la confianza que éste
depositaba en David. Molestos, le dijeron—Envía al hombre de regreso. No
marchará con nosotros a la batalla, para que en la batalla se pase al lado de
nuestro enemigo,
Ajish llamó a David y le dijo—Sé que eres un hombre honesto, y habría
deseado que sirvas en mis fuerzas, porque desde el día que me sirves nunca
he encontrado una falla en ti. Pero los otros comandantes no te aceptan.
Váyanse en paz y no hagan nada que pueda molestar a los príncipes filisteos,
David y sus hombres, después de tres días de marcha, llegaron a Ziclag y
vieron que, durante su ausencia, los amalequitas habían atacado el pueblo, lo
habían incendiado, y se habían llevado con ellos a todos los niños y a las
mujeres, incluyendo a Ajínoam y a Abigail, las dos esposas de David. De
inmediato, David partió en persecución de los incursores. Los alcanzó,
rescató a los cautivos y recuperó el botín que los amalequitas se habían
llevado.
Una vez que estuvo de regreso en Ziclag envió parte de los objetos
recuperados a los ancianos de Yehudah en diversas ciudades, con un mensaje
que decía—Este es un obsequio de lo que hemos tomado de los enemigos del
SEÑOR,
Mientras tanto, Saúl, ansioso por saber cual sería el resultado de la batalla
contra el numeroso ejército filisteo, fue a ver a una pitonisa para consultar
con el espíritu de Samuel. El profeta apareció y predijo la derrota de Israel y
la muerte de Saúl y sus hijos.
La batalla tuvo lugar el siguiente día. El resultado fue una catástrofe para
Israel. Los filisteos derrotaron a los israelitas y los hicieron huir. Tres hijos
de Saúl, incluyendo a Jonatán, murieron luchando. El rey, herido de
gravedad por una flecha, rogó a su escudero que lo mate para no caer vivo en
manos de los enemigos. El escudero rehusó, horrorizado por lo que Saúl le
pedía. El rey se arrojó sobre su propia espada y murió. El escudero, al ver
que su señor había muerto, también se suicidó.
Los filisteos encontraron el cuerpo de Saúl, le cortaron la cabeza, y colgaron
su cuerpo y los cuerpos de sus hijos en las murallas de la ciudad de Bet-
Shean. Los habitantes de Yabesh-Gilad—el pueblo que Saúl había salvado al
comienzo de su reinado—escucharon lo que los filisteos habían hecho con el
cuerpo de Saúl. Viajaron durante la noche, descolgaron los cuerpos de las
murallas, y los trajeron a su ciudad, donde los cremaron y enterraron los
restos bajo un árbol.
Tres días después de la victoria de David sobre los amalequitas, un joven
amalequita llegó a Ziclag y le contó a David que los filisteos habían
derrotado a los israelitas, y que Saúl y Jonatán habían muerto.
— ¿Cómo sabes que Saúl y su hijo Jonatán han muerto?—le preguntó David.
—Estuve en el Monte Gilboa y vi que Saúl se apoyaba en su lanza. Me
preguntó quien era yo, y le dije que era un amalequita. Me pidió que lo mate
porque estaba sufriendo y cercano a morir. Me puse sobre él y lo maté
porque sabía que ya no se podía levantar. Luego tomé su corona y su
brazalete, y los he traído para mi señor—contestó el amalequita.
David rasgó su vestimenta, y ordenó a sus hombres que matasen al portador
de la mala noticia por haberse atrevido a matar al ungido del SEÑOR, según
su propia confesión.
David sintió una gran aflicción. A pesar de que Saúl lo había perseguido y
había intentado matarlo en más de una ocasión, el rey lo había sacado de la
oscuridad y lo había hecho famoso. Jonatán había sido su más querido
amigo. Su dolor le inspiró a componer uno de los más bellos lamentos en la
literatura: — ¡Cómo han caído los valientes!—
David consultó con el oráculo de Dios si debería ir a alguna de las ciudades
de Yehudah, y la respuesta fue que debía ir a Hebrón. Llegó allá con sus dos
esposas y su banda. Los ancianos de la tribu lo recibieron y lo coronaron rey
de Yehudah. David, en ese momento, tenía 30 años de edad.
Abner, el comandante del ejército de Saúl, huyó al otro lado del río Jordán,
llevando con él al hijo sobreviviente de Saúl, Ish-Boshet, de 40 años de edad,
a quien proclamó rey. Durante los dos años que reinó Ish-Boshet hubo
constantes encuentros violentos entre los hombres de Abner y los de David.
En una de esas batallas el ejército de Abner fue derrotado, y Abner, mientras
escapaba corriendo, mató a Asahel, el hermano de Joab, el comandante del
ejército de David.
Ish-Boshet, sin prever las consecuencias, cometió el error de acusar a Abner
de haberse acostado con Rizpah, una de las concubinas del rey Saúl. Abner,
furioso por la acusación, transfirió su apoyo a David, y le prometió usar su
influencia para convencer a las otras tribus a que lo reconozcan como rey.
David le respondió a Abner que estaba dispuesto a recibirlo con la condición
de que Mijal, la hija de Saúl, que había sido su primera esposa, le fuese
devuelta.
Abner la hizo tomar por la fuerza de la casa de su esposo Paltiel, y la llevó a
Hebrón. Paltiel, llorando, los siguió caminando detrás de ellos, hasta que
Abner le ordenó que deje de seguirlos.
Abner habló a favor de David a los ancianos de Israel y a la tribu de
Benjamín, a la cual Saúl había pertenecido. Luego, llegó a Hebrón, con una
escolta de veinte hombres. David lo recibió con gran cordialidad, y celebró
su visita agasajándolo con una cena festiva.
Los dos hombres se pusieron de acuerdo en que Abner haría todo lo posible
para lograr que la nación entera apoyase a David. David le dio un
salvoconducto a Abner y se despidió de él.
Joab, que había estado ausente peleando con las tropas en los campos de
batalla, regresó a Hebrón y escuchó que Abner había llegado de visita. Fue a
hablar con David y le previno que Abner había venido sólo para espiar.
Luego, sin que David lo supiese, consiguió, con un pretexto, que Abner
regresase a Hebrón, y, mientras pretendía hablar en forma privada con él, lo
acuchilló en el vientre y lo mató, en venganza por la muerte de su hermano
Asahel.
Conmocionado por el traicionero asesinato, David sepultó a Abner en
Hebrón con todos los honores. Caminó llorando detrás del ataúd, lo elogió en
un discurso fúnebre y ayunó todo el día para demostrar que no tenía
responsabilidad en el asesinato de Abner. La gente vio con buenos ojos el
comportamiento de David, y nadie lo culpó por la muerte de Abner.
David maldijo a Joab y a su casa por su acto sangriento, pero no lo castigó.
Muchos años después, cuando se hallaba en su lecho de muerte, David pidió
a su hijo Salomón que matase a Joab por ese y otros crímenes.
Poco tiempo después, Ish-Boshet fue asesinado por dos de sus oficiales
mientras dormía. Le cortaron la cabeza y se la trajeron a David en Hebrón,
esperando recibir una recompensa. David ordenó que los ejecuten por haber
asesinado a un inocente hombre indefenso. Los soldados de David les
cortaron a los asesinos las manos y los pies y los colgaron cerca del estanque
de Hebrón. La cabeza de Ish-Boshet fue enterrada en la tumba de Abner en
Hebrón. Los ancianos de las otras tribus de Israel, habiendo perdido a sus
líderes, fueron a Hebrón y aclamaron a David como rey de todo Israel.
Jerusalén, en esa época, era una ciudad jebusita fuertemente amurallada,
fuera del territorio controlado por las tribus israelitas. David decidió
conquistarla y sitió la ciudad. Los habitantes, convencidos de que su ciudad
era inexpugnable, se burlaron de él, gritándole desde las murallas que los
ciegos y los inválidos bastaban para defender la ciudad contra el ejército
israelita.
David ofreció una recompensa a quien entrase a la ciudad trepando por el
interior del túnel de agua y abriese los portones de la muralla. Joab trepó,
entró secretamente a la ciudad, y abrió las puertas. El ejército de Israel
ingresó a Jerusalén y capturó a la ciudad.
David mudó su capital de Hebrón a Jerusalén, y la llamó —Ciudad de David,
Los filisteos, al escuchar que David había sido proclamado rey de todo
Israel, enviaron un ejército contra él, pero fueron derrotados y rechazados
hasta Gezer.
David decidió que Jerusalén no sólo sería el centro político y administrativo
de la nación, sino también el foco religioso del pueblo, para lo cual había que
traer el Arca de Dios a Jerusalén.
El Arca, durante muchos años, había estado guardada en la casa de
Abinadab, en una colina cercana al pueblo de Kiriat Yearín, después de que
los filisteos la devolvieron a los israelitas.
Uzza y Ajío, los hijos de Abinadab, condujeron la carreta que llevaba el
Arca, desde Gibeah a Jerusalén, acompañados por el rey David y por todo el
pueblo de Israel, con los sacerdotes y levitas tocando música y cantando.
Cuando la carreta llegó a la era de Najón el buey tropezó. El Arca hubiese
caído si Uzza no la hubiese agarrado con la mano. En ese mismo momento
cayó muerto al suelo.
David, temeroso de que el SEÑOR había matado a Uzza por haber tocado el
Arca, lo dejó en la casa de Obed-Edom, el gitita.
Tres meses después, al ver que Obed-Edom había sido bendecido por Dios,
David decidió que había llegado el momento de traer el Arca a Jerusalén.
Esta vez no hubo incidentes que lamentar, y el Arca fue traída a Israel con
una gran celebración, gritos de júbilo, y sonidos de trompeta, con David al
frente de la multitud, bailando con toda su energía en honor al SEÑOR.
Mijal, la hija de Saúl, vio, desde una ventana del palacio, como David
bailaba y saltaba, y sintió disgusto y desprecio hacia aquel a quien una vez
ella había amado. Cuando el rey ingresó al palacio, Mijal le salió al
encuentro y le dijo sarcásticamente— ¡El rey de Israel se honró a si mismo
hoy, exhibiendo su desnudez delante de las criadas de sus siervos, al igual
que se desnuda uno de la chusma!—
—Bailé adelante del SEÑOR que me escogió en vez de tu padre y de tu
familia, y me hizo rey sobre Israel, el pueblo del SEÑOR. Danzaré delante
del SEÑOR y me deshonraré aún más y bajaré en mi propia estima, pero
entre las criadas que tu mencionas seré honrado—contestó David.
Nunca más se acercó a ella, y Mijal, la única mujer que la Biblia menciona
que amaba a un hombre, murió sin amor, sin hijos, llena de odio, desprecio y
resentimiento contra David, el amor de su juventud.
El Arca fue colocada en una carpa, y el rey consultó con el profeta Natán
acerca de construir un Templo donde guardar el Arca en forma permanente.
Esa noche, la voz de Dios habló a Natán y le dijo —Dile a David que su
dinastía reinará para siempre, pero que el Templo será construido por su
sucesor,
David, tuvo muchas guerras con los países vecinos y expandió el territorio
que estaba bajo su control. Derrotó a los filisteos y a los moabitas. Convirtió
a los arameos y a los edomitas en vasallos. Estableció guarniciones en
Damasco y Edom. El río Eufrates fue su frontera norte.
El rey David hizo traer a la corte a Ziba, el sirviente de Saúl, y le preguntó si
alguno de la familia de Saúl aún quedaba con vida. Ziba le informó que había
un sobreviviente, Mefi-Boshet, hijo de Jonatán, un inválido que vivía en la
casa de Maquir, en Lo-Debar.
David hizo traer a Mefi-Boshet a su presencia. Cuando el hijo de Saúl vio a
David, se postró en la tierra. David le dijo que no tema, que las tierras de su
abuelo Saúl le serían devueltas, para honrar la memoria de Jonatán, y que él
siempre comería en la mesa del rey. El rey le dijo a Ziba que le daba a Mefi-
Boshet todo lo que había pertenecido a Saúl, y que él. Ziba, sus quince hijos
y sus veinte sirvientes, trabajarían las tierras de Mefi-Boshet para prover de
comida al nieto de su difunto amo. Mefi-Boshet se quedó en Jerusalén junto
con su joven hijo Micah.
Najash, el rey de Amón, murió y su hijo Janún ascendió al trono. David,
agradecido por la generosidad que Najash siempre le había mostrado, envió
una delegación para ofrecer sus condolencias a Janún. Ese gesto fue mal
interpretado por los consejeros de Janún, quienes le dijeron al rey que los
embajadores israelitas no habían venido a consolar sino a espiar.
Janún apresó a los israelitas. Después de cortarles la barba en una mitad de la
cara para insultarlos y hacerles cortes en la ropa para que se les viesen las
nalgas desnudas, los expulsó de su país.
Los embajadores, avergonzados y abochornados, fueron autorizados por
David a permanecer en Jericó, y no regresar a Jerusalén, hasta que las barbas
les volviesen a crecer.
Janún se dio cuenta que David no iba a permitir que el insulto quedase sin
castigo, y contrató a un ejército de mercenarios arameos para defender su
reino. El ejército que David envió, bajo el mando de Joab, derrotó a los
arameos.
Los amonitas, cuando vieron huir a los arameos, se refugiaron adentro de las
murallas de su ciudad. Joab desistió del ataque y regresó a Jerusalén.
Algunos meses después, David volvió a enviar a Joab y al ejército a luchar
contra los amonitas y a sitiar su ciudad, mientras que él permanecía en
Jerusalén.
Un día, al caer la tarde, mientras caminaba en la terraza de su palacio, el rey
vio a una bella mujer bañándose en el techo de una casa vecina. Preguntó
quien era y le informaron que la mujer se llamaba Batsheba y era la esposa
de Uriah el hitita, un oficial en Los Treinta, un grupo elite del ejército. David
la hizo traer al palacio y pasó la noche con ella. Luego la envió de regreso a
su casa.
Algunas semanas después, el rey se enteró que Batsheba había quedado
encinta. Para evitar el escándalo, David ordenó que Uriah retornase de
inmediato a Jerusalén con el pretexto de que necesitaba que el oficial le
informase como iba la guerra, pero en realidad con el objeto de darle a Uriah
la oportunidad de pasar una noche con su esposa, y hacerle crer, cuando el
bebe naciese, que era suyo.
Uriah llegó a Jerusalén y el rey lo recibió en el palacio. Luego de escuchar el
reporte de Uriah sobre la guerra, el rey le dijo que fuese a su casa a
descansar. Sin embargo, Uriah prefirió pasar la noche durmiendo en la
entrada del palacio, al lado de los guardias.
David, disimulando su fastidio, le preguntó— ¿Por qué no fuiste a tu casa a
dormir allí? —
Uriah le contestó—Mientras mis camaradas del ejército estén en el frente y
duerman en carpas, yo no dormiré en mi propia casa ni estaré con mi esposa
—.
Esa noche el rey lo invitó a cenar y lo emborrachó, pero, a pesar de que
estaba ebrio, Uriah rehusó ir a su casa y durmió nuevamente en la entrada del
palacio, con los guardias.
David llegó a la conclusión de que la única forma de evitar el escándalo era
si Uriah moría. En la mañana siguiente David escribió una nota a Joab que
decía —Coloca a Urías en el frente, donde la lucha sea más intensa, y haz
que todos los otros soldados se retiren para que él quede solo y sea muerto
por los enemigos, La selló y se la dio a Urías para que se la entregue a Joab.
Joab envió a Urías y a varios otros soldados a luchar cerca de los muros de la
ciudad sitiada. Los defensores salieron y mataron a varios de los guerreros
israelitas, entre ellos a Urías.
Joab envió un mensajero al rey para informarle de la batalla y de los caídos.
Advirtió al mensajero que el rey, al oír que habían muerto varios soldados, se
pondría furioso y preguntaría — ¿Porqué se arriesgaron a luchar tan cerca de
las murallas de la ciudad?— Y, en ese caso, el mensajero debería responder
—Tu siervo Urías, el hitita, fue uno de los que murieron,
La conversación entre el mensajero y David se desarrolló exactamente como
lo había predicho Joab. David, al escuchar que Urías había muerto, suspiró
de alivio, y dijo —Dale este mensaje a Joab: 'No tengas pesar por lo que
pasado. La espada siempre cobra víctimas. Ataca con fuerza la ciudad y
destrúyela'. ¡Y tú, aliéntalo!,
El rey David se casó con Batsheba tan pronto como ella terminó el período
de duelo. Meses más tarde, cuando nació el bebe, el profeta Natán fue a
hablar con David, y le relató la parábola de un hombre rico, que, a pesar de
ser dueño de muchas ovejas, tomó la única oveja que tenía el vecino y la
cocinó para agasajar a un huésped. David no entendió la alusión, montó en
cólera y amenazó con castigar al hombre rico por su falta de compasión.
—Ese hombre eres tú—dijo Natán.
David expresó remordimientos y reconoció que había pecado. Natán le dijo
que él no moriría, pero el bebe si.
El bebe de Batsheba enfermó gravemente. David rezó a Dios para que cure al
niño. Ayunó y pasó la noche echado sobre el duro suelo. Sus cortesanos
trataron de convencerlo de que se levante y coma algo, pero él se negó. El
bebe murió en el sétimo día. Sus sirvientes tenían temor de informarle que el
bebe había muerto, y se decían—Cuando el niño aún vivía le hablamos y no
nos hizo caso. ¿Cómo podemos ahora decirle que el bebe ha muerto? Su
reacción podría ser terrible,
David vio a sus cortesanos susurrando entre ellos, y les preguntó— ¿El niño
ha muerto?—
—Si—le respondieron.
El rey se levantó del pavimento, se bañó, se ungió con aceites y se cambió la
ropa. Fue a la Casa del Señor y rezó. Luego, regresó al palacio, pidió que le
traigan comida, y comió. Sus cortesanos estaban sorprendidos, y le
preguntaron—Mientras el niño estaba vivo, ayunaste y lloraste, pero ahora
que el niño ha muerto ¿te levantas y comes?—
—Mientras el niño vivía, ayuné y lloré porque pensé, ¿Quién sabe? ¿Tal vez
el SEÑOR se apiade de mí y permita que el niño viva? Pero, ahora que ya ha
muerto, ¿por qué debo ayunar? ¿Acaso eso le devolvería la vida? Yo, algún
día, iré a él, pero él nunca regresará a mí—contestó David.
David consoló a Batsheba, la cual nuevamente concibió y dio a luz un niño, a
quien el profeta Natán llamó Yedidiah, pero que es más conocido como
Salomón.
David tuvo diecinueve hijos y una hija, sin contar los hijos que tuvo con sus
concubinas. Seis hijos nacieron en Hebrón: Amnón, su primogénito, hijo de
Ajínoam de Yizrel; Quilab—también llamado Daniel—el hijo de Abigail la
carmelita; Abshalom, hijo de Majáh, la hija de Talmai, rey de Geshur;
Adonías, hijo de Jagit; Shefatiah, hijo de Abital; y Yitream, hijo de Eglah.
Trece hijos de David nacieron en Jerusalén. Cuatro de ellos fueron hijos de
Batsheba: Shimea—también llamado Shamua—Shobav, Natán, y Salomón.
Los otros nueve fueron Yibjar, Nogah, Nefeg, Yafía, Elyadá, dos hijos
llamados Elishama, y dos hijos llamados Elipelet. Su hija Tamar, la hermana
de Abshalom, también nació en Jerusalén.
Joab envió un mensaje a David que decía—Ataqué Rabbah y capturé la
ciudad de las aguas. Ven con el resto de las tropas, sitia a la ciudad y
captúrala. Si no vienes, yo la capturaré personalmente, y la ciudad estará
conectada a mi nombre,
David reunió a su ejército, atacó la ciudad y la conquistó. Tomó la pesada
corona de oro, adornada con piedras preciosas, del rey de Amón, y se la
colocó sobre su cabeza. Obligó al pueblo cautivo a realizar trabajos forzados,
y se llevó de regreso a Jerusalén un enorme botín.
Amnón, el hijo primogénito de David, se enamoró apasionadamente de
Tamar, su media hermana. Siguiendo el consejo de su astuto primo Yonadab,
convenció a su padre de que estaba enfermo y deseaba que Tamar le trajese
comida a su casa. David envió a Tamar a la casa de Amnón, donde ella
cocinó pasteles para él.
Amnón pidió a sus sirvientes que saliesen de la habitación y lo dejasen solo
con Tamar. Tan pronto estuvieron solos, Amnón violó a Tamar. Luego de
violarla, sintió hacia ella antipatía y repugnancia, e hizo que su criado la eche
de la casa, y cerrase la puerta tras ella.
Tamar se echó polvo y ceniza sobre la cabeza, rasgó su lujosa túnica, y salió
gritando y llorando.
Abshalom la vio y le preguntó— ¿Fue tu hermano Amnón quien te hizo
esto? Por el momento, hermana, calla el asunto; es tu hermano, no pienses en
esto, Tamar, desconsolada, se quedó viviendo en la casa de Abshalom.
El rey David se alteró al oír del incidente, pero no le hizo ningún reproche a
Amnón. Abshalom, por su parte, tampoco dijo una palabra al respecto.
Abshalom odió a Amnón en secreto y esperó con paciencia que llegase el
momento adecuado para vengar la deshonra de su hermana. Dos años
después se le presentó la oportunidad. Invitó al rey David, su padre, a una
celebración del trasquilado de ovejas. El rey no aceptó la invitación, pero,
cuando Abshalom insistió, permitió que Amnón y sus otros hijos fuesen a la
fiesta. Durante el banquete Abshalom dio orden a sus sirvientes para que
maten a Amnón, en venganza por la violación de su hermana. La primera
noticia que recibió el rey David decía que todos sus hijos habían sido
asesinados por Abshalom, pero después se aclaró que sólo Amnón había
muerto. Abshalom huyó a Geshur, y permaneció allí durante tres años, con
los parientes de su madre.
Joab notó que David extrañaba mucho a Abshalom, pero su terquedad le
impedía hacerlo llamar de regreso. Joab ideó una treta para convencer a
David que permitiese el regreso de Abshalom: trajo a una mujer del pueblo
de Tecoah, quien le contó a David una historia de su familia, que en todos los
puntos esenciales era similar a la historia de Abshalom, e indicaba la
necesidad de perdonar. David entendió la alusión.
— ¿Tu te has confabulado con Joab en esto?, le preguntó David.
La mujer confesó que Joab la había aleccionado en lo que tenía que decir al
rey.
—Anda, y trae de regreso a mi hijo Abshalom—le dijo David a Joab.
Joab se postró en el suelo y agradeció al rey por haberle concedido su
pedido.
Joab fue a Geshur y retornó a Jerusalén con Abshalom. Sin embargo, el rey
David se negó a verlo, y Abshalom fue directamente a su casa.
Dos años pasaron sin que Abshalom viese al rey. Abshalom, sabiendo la
influencia que Joab tenía sobre David, le pidió a Joab que viniese a su casa
con la intención de pedirle que hable al rey y abogue por él. Joab rehusó
venir. Abshalom lo hizo llamar nuevamente, y Joab otra vez se negó a venir.
Abshalom optó por ordenar a sus sirvientes que quemen los campos de Joab.
Esto causó que Joab, indignado, viniese de inmediato a la casa de Abshalom
para preguntarle porque sus sirvientes habían destruido sus campos.
Abshalom contestó que ese era el único modo de conseguir que Joab viniese
a hablarle, y le dijo que quería que el rey lo reciba.
Joab fue a hablar con David y le contó lo que Abshalom había dicho. El rey
hizo llamar a Abshalom, quien, al verse en presencia de su padre, se postró
en el suelo. El rey le dijo que se levante y le dio la bienvenida con un beso.
Abshalom, después de la muerte de Amnón, era el mayor de los hijos de
David, y como tal, el obvio sucesor al trono. Tomando esto en cuenta, no es
fácil entender porque, luego de haberse reconciliado con su padre, Abshalom
empezó a preparar, con cautela y paciencia, una rebelión para deponer a
David y hacerse rey de Israel. Es posible que Abshalom temía que David,
influenciado por Batsheba, su esposa favorita, nombraría sucesor a Salomón,
como efectivamente ocurrió años después.
Abshalom, a pesar de ser testarudo y voluntarioso, era un hombre paciente,
que planeaba sus objetivos y sabía esperar al momento oportuno para actuar.
Su primer paso fue ganarse el amor del pueblo. Se paraba en las puertas de la
ciudad, hablaba con los visitantes que venían a presentar sus quejas y
disputas, y los escuchaba con lisonjera atención. Iba en un coche precedido
por cincuenta de sus sirvientes que corrían delante de él. Abshalom se volvió
el hombre más popular y admirado del reino, famoso por su belleza
masculina y por su larga cabellera, que solía cortar una sola vez al año.
La conspiración para destronar a David fue planeada cuidadosamente.
Cuando Abshalom juzgó que había llegado el momento, fue a Hebrón con
doscientos hombres, y se proclamó allí rey. Ajítofel, el más respetado de los
consejeros de David, se unió a Abshalom en Hebrón.
La Biblia no explica porque Ajítofel desertó de David y apoyó la rebelión de
Abshalom, pero, tal vez, el hecho de que era el abuelo de Batsheba, a través
de su hijo Eliam, sugiere que Ajítofel odiaba secretamente a David por haber
causado la muerte de Urías y haberse luego casado con su viuda.
David, quien no había tenido la mínima sospecha de que estallaría una
rebelión, se desesperó y optó por abandonar Jerusalén con sus
guardaespaldas, mercenarios extranjeros, y otros seiscientos soldados, y
refugiarse al otro lado del río Jordán. El rey dejó a diez de sus concubinas en
Jerusalén para que cuiden el palacio real.
Itai, el gitita, uno de los comandantes del ejército de David, estaba entre sus
acompañantes. David le dijo que él, como extranjero, no tenía necesidad de
compartir su exilio, y que debería retornar a Jerusalén y servir al nuevo rey.
Itai rehusó dejar a David, y le dijo que él, en vida o en muerte, continuaría
fielmente a su lado.
La gente, aglomerada a la vera del camino, lloraba al ver marchar a la tropa
de David. Los sacerdotes Zadok y Abiatar, acompañado por levitas, cargaban
el Arca de Dios. El rey le dijo a Zadok—Lleva el Arca de regreso a la
ciudad. Si el SEÑOR me favorece, Él me retornará, y me dejará ver
nuevamente el Arca. Pero si Él dijese —No te quiero—yo estoy preparado,
que Él haga conmigo lo que le plazca,
Zadok y Abiatar, con sus respectivos hijos, Ajímatz y Jonatán, regresaron a
Jerusalén.
El rey y todos sus acompañantes subieron llorando, descalzos y con las
cabezas cubiertas, la ladera del Monte de los Olivos. David, cuando se enteró
de que su sabio consejero Ajítofel se había unido a la rebelión, le rezó a Dios
—SEÑOR, frustra el consejo de Ajítofel,
Jushai, un consejero y amigo leal del rey David, quiso acompañarlo en su
huida de Jerusalén.
David no se lo permitió, diciendo que Jushai sólo sería una carga para el
ejército en su retirada, pero que podría ser muy útil a su causa si fuese
adonde Abshalom y pretendiese haber transferido su lealtad del padre al hijo,
y así aprovechar esa circunstancia para contrarrestar los acertados consejos
de Ajítofel. Todo lo que Jushai escucharía en el campo rebelde, lo debería
informar a David, a través de dos mensajeros, Ajímatz, el hijo del sacerdote
Zadok, y Jonatán, el hijo del sacerdote Abiatar.
Después de que David pasó la cumbre del Monte de los Olivos, Ziba, el
sirviente de Mefi-Boshet, llegó a él con dos asnos cargados de alimentos y
bebidas, incluyendo doscientos panes, cien racimos de pasas, cien frutas, y
una botella de vino, y le dijo que los asnos eran para la familia del rey, la
comida para quienes lo atendían, y el vino para dar ánimo a los que estaban
exhaustos.
— ¿Dónde está Mefi-Boshet?—le preguntó el rey.
—Se ha quedado en Jerusalén, esperando que el pueblo lo corone como rey
—contestó Ziba.
—Todo lo que era de Mefi-Boshet es ahora tuyo—dijo David. Ziba se
inclinó ante el rey y le agradeció.
Cuando el rey se aproximaba a la localidad de Bajurim, Shimei, hijo de Gera,
del mismo clan del rey Saúl, le salió al encuentro, maldijo a David y le tiró
piedras, gritando — ¡Vete, vete! Eres un criminal, un villano. El SEÑOR te
está pagando por todos tus crímenes contra la familia de Saúl, cuyo trono te
has apoderado. El SEÑOR le ha dado el trono a tu hijo Abshalom. ¡Tus
problemas se deben a que eres un criminal!—
Abishai, el sobrino del rey David, estaba cerca, parado al lado de su hermano
Joab. Al escuchar las imprecaciones de Shimei, le dijo a David— ¿Porqué
dejas que este perro muerto insulte a mi señor, el rey? Déjame que vaya y le
corte la cabeza,
— ¿Qué tiene que ver esto con ustedes, hijos de Zeruiah? Él me insulta
unicamente porque el SEÑOR le ha dicho que insulte a David. Nadie puede
decir, ¿Porqué has hecho esto? ¡Si mi propio hijo está tratando de matarme,
cuanto más este benjamita! Dejen que me insulte, porque el SEÑOR le ha
dicho que lo haga. Tal vez el SEÑOR ve mi castigo y me recompense por las
maldiciones de Shimei—dijo David.
David y sus hombres continuaron en su camino, con Shimei siguiéndolo por
la ladera de la colina, maldiciéndole y tirándole piedras.
Abshalom ingresó a Jerusalén con toda su gente, incluyendo a Ajítofel.
Jushai le dio la bienvenida, diciendo — ¡Viva el rey! ¡Viva el rey!—
Abshalom sorprendido le preguntó— ¿Es esta tu lealtad a tu amigo? Porqué
no te fuiste con él?—
—Yo estoy con el que el SEÑOR, el pueblo y los hombres de Israel han
escogido, y me quedaré con él—contestó Jushai.
La respuesta de Jushai había sido ambigua, pero Abshalom prefirió entender
que Jushai se había pasado a su lado. Dirigiéndose a Ajítofel le preguntó—
¿Qué me aconsejas hacer?,
—Acuéstate con las concubinas que David ha dejado en el palacio. Esto
demostrará claramente al pueblo quien es el que ahora está a cargo—le
aconsejó Ajítofel.
Armaron una tienda en el techo del palacio, y Abshalom y las concubinas de
su padre entraron a ella.
Los líderes rebeldes, Abshalom, Ajítofel, y los ancianos de Israel se
reunieron para decidir cual debía ser el siguiente paso.
Ajítofel le dijo a Abshalom—Permíteme escoger a doce mil hombres y salir
esta noche en persecución de David. Lo encontraré cansado y desanimado, y
le causaré pánico. Cuando sus tropas huyan mataré sólo al rey. Y traeré
conmigo de regreso a toda la gente, excepto al hombre que tu buscas, y habrá
paz,
El plan de Ajítofel le pareció acertado a Abshalom y a los ancianos, pero,
antes de aprobarlo y ponerlo en ejecución, Abshalom hizo llamar a Jushai
para pedirle su opinión.
Jushai entró a la habitación y escuchó lo que Ajítofel había propuesto.
Sabiendo que ese plan sería catastrófico para David, Jushai trató de
desacreditarlo diciendo—El consejo que Ajítofel ha dado no es bueno. Tu
bien sabes que tu padre y sus hombres son guerreros valientes, y están tan
desesperados como una osa a quien le han robado sus cachorros. Tu padre es
un soldado experto, y no pasará la noche con sus tropas. Lo más probable es
que se ha escondido en una cueva o en algún otro sitio. Si alguno de tus
soldados cayera en el primer ataque, quien lo escuche dirá 'el ejército de
Abshalom ha sido derrotado'. Hasta el más valiente, con corazón de león,
temblará porque todo Israel sabe que tu padre y sus soldados son guerreros
valientes. Por lo tanto te aconsejo que hagas llamar a todo Israel, desde Dan
hasta Bersheba, un número tan grande como las arenas del mar, para que se
te unan, y marchen a la batalla contigo a la cabeza. Cuando encontremos a
David, donde esté, caeremos sobre él como el rocío que cae sobre la tierra, y
ninguno de ellos sobrevivirá, ni él ni sus hombres. Y si se refugia en una
ciudad, todo Israel traerá sogas y la arrastrará hasta el arroyo, hasta que no
quede una sola piedra de ella,
El argumento de Jushai convenció a Abshalom y a los ancianos, quienes
consideraron que era superior al plan de Ajítofel.
Ajítofel, al ver que su plan había sido rechazado, vio claramente que
Abshalom estaba cometiendo un error fatal y que la rebelión fracasaría.
Viajó de regreso a su pueblo natal, puso en orden sus asuntos y se suicidó
ahorcándose.
Jushai informó secretamente a los sacerdotes Zadok y Abiatar que había
logrado convencer a Abshalom a que rechace el consejo de Ajítofel. Les
pidió que envíen a sus hijos a David con esa información, y que le digan al
rey que de inmediato cruce al otro lado del río Jordán para evitar ser
aniquilado.
David, siguió el consejo de Jushai, y ya estaba en Mahanaim, donde había
logrado reorganizar su ejército, cuando Abshalom y sus tropas, comandadas
por Amasa, cruzaron el río Jordán. Shobi, el hijo del rey Najash de Amón,
Maquir y Barzilai vinieron a Mahanaim cargando camas, utensilios y comida
para David y sus hombres.
David dividió a su ejército en tres partes, la primera bajo el comando de
Joab, la segunda bajo las órdenes de Abishai, hermano de Joab, y la tercera,
comandada por Itai el gitita. El rey pidió a los tres comandantes, en presencia
de todo el ejército, que traten con gentileza a su hijo Abshalom. También
anunció que él lucharía a la cabeza del ejército, pero los soldados le
contestaron que era preferible que permaneciese en la ciudad y los apoyase
desde allí.
El rey, parado al lado de la puerta de la ciudad, contempló al ejército que
marchaba a dar batalla.
La batalla entre los dos ejércitos tuvo lugar en el bosque de Efraim. Las
fuerzas leales a David infligieron una total derrota al ejército rebelde, que
tuvo más de veinte mil muertos. Abshalom, huyendo del campo de batalla,
quedó atrapado, cuando sus largos cabellos se enredaron en las ramas de un
árbol, mientras su mula siguió adelante.
—Acabó de ver a Abshalom colgando de la rama de un árbol—dijo uno de
los soldados a Joab.
— ¿Lo viste y no lo mataste? Te hubiese dado diez monedas de plata y una
correa—exclamó Joab.
—Aún si tuviera yo en mis manos mil monedas de plata, no levantaría la
mano contra el hijo del rey. El rey, en presencia de todos nosotros, te pidió a
ti y a los otros dos comandantes que nadie toque a su hijo. Yo me habría
traicionado a mi mismo―el rey se entera de todo―y hasta tu mismo estarías
en mi contra—contestó el soldado.
—No te voy a rogar—le contestó Joab.
Tomó tres dardos en la mano y se los clavó a Abshalom en el pecho. Diez de
los guardaespaldas de Joab se acercaron e hirieron a Abshalom hasta que
murió. Agarraron el cuerpo y lo tiraron dentro de un hoyo en el bosque. Los
sobrevivientes del ejército rebelde huyeron de regreso a sus pueblos.
Ajímatz, el hijo del sacerdote Zadok, le pidió a Joab permiso para ir
corriendo a la ciudad e informar al rey del resultado de la batalla.
—Hoy no le llevarás las noticias. Se las llevarás algún otro día. Hoy no,
porque el hijo del rey ha muerto—le contestó Joab.
Dirigiéndose a otro soldado llamado Cushi, Joab le dijo—Corre, y di al rey
lo que has visto,
Cushi le hizo una reverencia y salió corriendo. Ajímatz insistió—Déjame ir
al rey también—.
— ¿Porqué vas a correr, mi hijo, si no tienes buenas noticias que dar?—
preguntó Joab.
—De todos modos correré—contestó Ajímatz.
—Corre entonces—dijo Joab, y Ajímatz corrió velozmente y se adelantó a
Cushi.
David estaba sentado en la entrada de la ciudad, entre la puerta exterior e
interior. El soldado que se encontraba en el puesto de observación sobre las
puertas de la ciudad, vio a un hombre acercándose a toda carrera, y lo avisó a
David.
—Si es un solo hombre, trae noticias—dijo David.
—Hay otro hombre que corre tras él—anunció el observador desde la
atalaya.
—Ese también trae noticias—dijo el rey.
—El que viene adelante es Ajímatz, el hijo del sacerdote—dijo el
observador.
—Ajímatz es un buen hombre, y seguro que trae buenas noticias—dijo el
rey.
Ajímatz llegó hasta el rey, se inclinó frente a él y le dijo —Bendito sea el
SEÑOR, tu Dios, que nos ha salvado de los que han levantado la mano
contra mi señor, el rey,
— ¿Mi hijo Abshalom está a salvo?, preguntó el rey.
—Vi una gran muchedumbre mientras Joab me enviaba a Su Majestad, pero
no sé de que se trataba—dijo Ajímatz, evadiendo contestar la pregunta.
—Párate a un lado—le dijo el rey.
Cushi arribó y dijo —Que mi señor el rey se informe que hoy Dios ha
defendido su causa contra todos los que se rebelaron,
— ¿Mi hijo Abshalom está a salvo?, le preguntó el rey.
—Qué todos los enemigos de mi señor el rey, y todos los que se alcen contra
él, tengan el mismo fin que aquel joven—respondió Cushi.
El rey quedó temblando. Subió a sus aposentos que se hallaban sobre las
puertas de la ciudad, y lloró, repitiendo una y otra vez— ¡Mi hijo Abshalom,
mi hijo Abshalom! Que yo no diera por haber muerto en vez de ti.
¡Abshalom, hijo mío, hijo mío!—
Las tropas escucharon que el rey lloraba la muerte de su hijo, y la alegría por
la victoria se tornó en lamentación y duelo.
Joab fue a ver al rey y le dijo con brutal franqueza—Hoy has humillado a
todos los soldados que en este día te han salvado la vida, y la vida de tus
hijos e hijas, de tus esposas y concubinas, porque has demostrado amor a los
que te odiaban y odio a los que te aman. Claramente has dado a entender que
no te importan los oficiales y los soldados de tu ejército. Estoy seguro que si
Abshalom viviese hoy y todos nosotros hubiésemos muerto, tú lo habrías
preferido. Levántate, sal y apacigua a tus seguidores. ¡Te juro por Dios que si
no sales ahora, ni un solo soldado quedará contigo esta noche, y esto será
para ti el peor desastre que habrás tenido desde tu mocedad hasta ahora!—
El rey se levantó, fue a las puertas de la ciudad, y las tropas lo rodearon y
vitorearon.
Poco tiempo después, David nombró a Amasa, el oficial que había
comandado el ejército de Abshalom, comandante general del ejército
remplazando a Joab. El propósito de David era conseguir, con ese generoso
nombramiento, una reconciliación nacional. Amasa habló a los líderes de
Yehudah, y estos enviaron un mensaje a David pidiéndole que retorne a
Jerusalén con sus seguidores. El rey inició el camino de regreso. Antes de
cruzar el río Jordán fue saludado por los líderes de Yehudah.
Shimei, hijo de Gera, acompañado por mil hombres de la tribu de Benjamín,
también se apresuró a salir al encuentro de David. Cruzó el río, y, cuando se
encontró frente al rey, se postró en el suelo y rogó que le perdonase.
— ¿No debería morir Shimei por insultar al ungido del SEÑOR?—preguntó
Abishai.
— ¿Qué tiene esto que ver con ustedes, hijos de Zeruiah, que hoy me llevan
la contra? ¿Acaso un solo israelita debería morir hoy? ¿No sé yo que hoy
nuevamente soy rey sobre Israel?, le dijo David a Abishai. Y dirigiéndose a
Shimei, el rey le juró —No morirás,
Mefi-Boshet, el nieto de Saúl, también vino al encuentro del rey. No se había
cortado las uñas de los dedos de los pies ni la barba, ni tampoco había lavado
su ropa desde el día que el rey había salido de Jerusalén.
— ¿Porqué no viniste conmigo?—le preguntó David.
Mefi-Boshet le contestó que había dado orden a su sirviente Ziba para que
prepare el asno, pero que Ziba lo había engañado y lo había calumniado ante
el rey. Añadió que estaba profundamente agradecido al rey por su
generosidad hacia él, y que no tenía ningún derecho a quejarse.
—No necesitas decir más. La propiedad será dividida entre tú y Ziba—dijo el
rey.
—No me importa si él se queda con todo. Lo importante es que el rey regresa
en paz a su casa—dijo Mefi-Boshet.
Barzilai, uno de los hombres que había traído comida y pertrechos a David,
cuando este se había refugiado en Mahanaim, vino a saludar al rey. El rey,
manifestando su aprecio y agradecimiento, lo invitó a venir con él a
Jerusalén.
Barzilai, cortésmente, rehusó la oferta diciendo que era un hombre anciano
— tenía ochenta años — y que a esas alturas de su vida lo único que quería
era morir en su pueblo natal y ser sepultado cerca de las tumbas de sus
padres. En vez, le propuso a David que su hijo Quimham fuera a Jerusalén
con el rey.
David aceptó gustoso, besó a Barzilai, lo bendijo, y partió hacia Jerusalén
llevando a Quimham con él.
Lo primero que hizo al llegar a Jerusalén fue ir a su palacio, y poner a las
diez concubinas que había dejado allí bajo guardia. Nunca más se volvió a
acercar a ellas. Las mujeres vivieron encerradas y solitarias, como viudas,
hasta el día que murieron.
El regreso a Jerusalén no le trajo tranquilidad a David. Recién había
retornado a la capital cuando tuvo noticias de otra rebelión, más peligrosa
aún que la de Abshalom. Sheba, hijo de Bijri, de la tribu de Benjamín, se
rebeló contra el rey, con el apoyo de todas las tribus exceptuando la de
Yehudah.
David le pidió a Amasa, su nuevo comandante general, que urgente organice
un ejército en tres días. Al final de ese plazo, al ver que Amasa no había
podido cumplir con sus instrucciones, el rey envió a Abishai a perseguir a los
rebeldes. Amasa lo siguió y alcanzó a Abishai y a Joab cerca a Gibón.
— ¿Cómo estás hermano?— le preguntó Joab a Amasa. Mientras hablaba le
agarró la barba con la mano derecha, aparentado querer besarlo, y con la
mano izquierda lo acuchilló con la daga matándolo. Dejó el cuerpo a la vera
del camino, y continuó la persecución de Sheba que se había refugiado en la
ciudad de Abel.
Joab dio órdenes a las tropas de demoler los muros de la ciudad. Los
pobladores de Abel atemorizados le cortaron la cabeza a Sheba y la tiraron a
Joab desde los altos del muro. Joab y sus soldados regresaron a Jerusalén, y
David lo nombró nuevamente comandante general del ejército.
Hubo una hambruna en el país que duró tres años. David consultó con el
oráculo de Dios, y fue informado que la causa de la hambruna era la masacre
de los gibeonitas realizada por el rey Saúl. Los gibeonitas habían sido
conquistados por Josué, y los israelitas habían prometido protegerlos, pero
Saúl había tratado de exterminarlos.
— ¿Qué debo hacer por ustedes? ¿Cómo debo expiar la culpa para que
ustedes bendigan al pueblo del SEÑOR?—preguntó David a los gibeonitas.
—No exigimos oro o plata de Saúl y de su familia, ni tampoco queremos que
mueran otros hombres en Israel—dijeron los gibeonitas.
—Haré lo que ustedes digan—les contestó David.
—Danos siete de los familiares de aquel hombre que nos masacró e intentó
exterminarnos para que ninguno de nosotros sobreviva en el territorio de
Israel. Los ahorcaremos ante Dios en Gibeah de Saúl, el escogido del
SEÑOR—dijeron los gibeonitas.
—Así lo haré—les prometió David.
Tomó a Armoni y a Mefi-Boshet, los hijos de Rizpah, la concubina de Saúl,
y a los cinco hijos que Merab, la hija mayor de Saúl, había tenido con Adriel,
el hijo de Barzilai, el molatita, y se los entregó a los Gibeonitas. Al otro
Mefi-Boshet, hijo de su amigo Jonatán, no lo entregó en deferencia a la
memoria de su amigo Jonatán.
Los Gibeonitas colgaron a los siete hombres en una colina. Rizpah, la madre
de Armoni y a Mefi-Boshet, puso una tela arpillera sobre una roca y se sentó
sobre ella para cuidar a los cuerpos contra los pájaros y los animales del
campo, desde el comienzo de la temporada de la cosecha hasta que, meses
más tarde, llegaron las lluvias.
David recibió los huesos de Saúl y Jonatán de manos de los hombres de
Jabes de Gilad — el pueblo que Saúl había socorrido al principio de su
reinado-, y, junto con los huesos de los siete descendientes de Saúl que
habían sido ahorcados por los gibeonitas, los enterró en la tumba de Kish, el
padre de Saúl.
Durante su reinado David estuvo constantemente en guerra contra los
filisteos y otras naciones vecinas. Creó en su ejército una unidad elite de los
treinta hombres más valientes. En una ocasión, tres de ellos que estaban
tomando parte en una campaña contra los filisteos, escucharon que David
añoraba beber el agua del pozo que estaba a la entrada de Belén, su ciudad
natal, que en esa época estaba en manos de una guarnición filistea. Los tres
valientes fueron al campamento enemigo, sacaron agua del pozo y se la
llevaron a David. El rey no quiso beberla, sino que derramó el agua en honor
al SEÑOR,
David exclamó emocionado— ¡Qué el SEÑOR me libre de beberla! ¡Eso
sería como beberme la sangre de hombres que han arriesgado su vida!—
El rey decidió hacer un censo de la población y encargó la responsabilidad de
realizarlo a Joab. Nueve meses y veinte días más tarde Joab le presentó a
David el informe: en la tribu de Yehudah habían quinientos mil hombres
aptos para el servicio militar. El total en las otras tribus era de ochocientos
mil hombres.
David se arrepintió de haber hecho el censo sin autorización de Dios, y pidió
perdón por su pecado. El profeta Gad, enviado por Dios, le mencionó tres
alternativas de castigo, y le dijo que escoja una de ellas. La primera
alternativa era siete años de hambruna. La segunda, tres meses huyendo de
sus enemigos. La tercera, tres días de peste.
David escogió la alternativa de la peste, y murieron más de setenta mil
personas.
Dios, por intermedio del profeta Gad, le ordenó a David que, para expiar su
pecado, debía construir un altar en una propiedad del jabuseo Araunah.
(Algunos eruditos cren que Araunah había sido el último rey jabuseo de
Jerusalén.)
Araunah estaba trillando granos cuando vio venir al rey. Se postró en el
suelo y preguntó — ¿Porqué ha venido mi señor el rey a su sirviente?—
—Vine a comprar tu parcela. La necesito para edificar aquí un altar al
SEÑOR, con lo cual terminará la plaga—contestó David.
—Por favor tome el terreno y sacrifique aquí lo que guste. Gustoso le
proporcionaré el buey para el sacrificio y los pertrechos del buey para que le
sirva de leña—dijo Araunah.
David rehusó su oferta y le contestó que él no podría hacer un sacrificio a
Dios si no le costaba nada. Pagó cincuenta monedas de plata por el terreno de
Araunah y por el buey. (En I Crónica 21:25 se menciona que David pagó a
Araunah la suma de seiscientos monedas de oro).
El rey construyó un altar en ese lugar y sacrificó el buey que compró a
Araunah. Dios escuchó su plegaria, y la plaga cesó. Años después, su hijo, el
rey Salomón, construyó allí el Templo.
Pasaron los años. Los soldados de David le pidieron que ya no tome parte
personal en las guerras, después de una ocasión cuando David casi perdió la
vida en una batalla.
David, en su vejez sufría de escalofríos. Sus sirvientes le trajeron una bella
doncella, Abishag, para que lo calentase, durmiendo a su lado.
Adonías, el cuarto hijo del rey David—su madre fue Jagit—era el mayor de
los hijos sobrevivientes de David, y, como tal, era el heredero del trono.
Consciente de su posición consiguió carrozas y caballos, y cincuenta
hombres que corrían adelante de él.
Joab, el comandante del ejército, y Abiatar, el Sumo Sacerdote, apoyaban su
pretensión al trono. Otras personas de gran influencia en la corte se le
oponían; entre ellos, Zadok, el otro Sumo Sacerdote, y el profeta Natán que
estaban de parte de Salomón, el hijo Batsheba.
Adonías invitó a los líderes de la tribu de Yehudah, y a todos sus hermanos
—con excepción de Salomón—a un banquete de sacrificio a Dios.
Natán le pidió a Batsheba que fuese a hablar con el rey David para contarle
lo que Adonías estaba haciendo, y le mencionase al anciano monarca que —
él había prometido el trono a Salomón, Mientras Batsheba aún hablaba con el
rey, Natán, de acuerdo a un plan preconcebido, entró a la habitación real y
confirmó las palabras de Batsheba.
Convencido por Natán de que Batsheba decía la verdad, David ordenó que
Salomón fuese de inmediato ungido rey en Gihon por el sacerdote Zadok y el
profeta Natán. Cuando la coronación se llevó a cabo el pueblo vitoreó con
gran alegría— ¡Viva el rey Salomón!—
Jonatán, hijo de Abiatar, fue de prisa al banquete de Adonías y anunció que
Salomón había sido proclamado rey. Todos los invitados presentes se
escabulleron llenos de temor. Adonías se refugió en el santuario.
Salomón, en ese momento, no tomó ninguna acción contra su hermano y le
permitió regresar a su casa, pero, después de la muerte de David, dio órdenes
de matarlo, debido a su sospecha de que el deseo que Adonías había
manifestado, de casarse con Abishag, la bella doncella que había calentado la
cama del rey David en su vejez, disfrazaba un intento de apoderarse del
trono.
En su lecho de muerte, David le dijo a Salomón que siempre cumpla con los
mandamientos del SEÑOR; que trate con generosidad a los descendientes de
Barzilai, el galadita, pues éste lo había ayudado mientras huía de Abshalom;
y que castigase a Joab por haber asesinado a dos comandantes del ejército de
Israel, Abner y Amasa.
David agregó que Salomón no debería dejar impune a Shimei quien había
insultado y maldecido al rey en sus horas más difíciles. (David no mencionó
que Joab también había asesinado a Abshalom, a pesar de haber recibido
instrucciones específicas de no hacerle daño).
David murió a la edad de setenta años, luego de haber reinado durante
cuarenta años: siete en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén. Fue sepultado en
la Ciudad de David, y su hijo Salomón lo sucedió en el trono.

Debir (ãáéø Debir Origen hebreo: Oráculo)


(Josué 10:3). Siglo 12 A.E.C. Debir, rey de Eglón, se alió con otros cuatro
reyes: Adoni-Zedek, rey de Jerusalén; Hoham, rey de Hebrón; Yafía, rey de
Lajish; y Piram, rey de Yarmut, para destruir Gibón, ciudad que había
firmado un acuerdo de paz con los israelitas.
La gente de Gibón envió un mensaje a Josué pidiendo urgentemente su
ayuda. Josué—luego de ordenar al sol que se detuviese sobre Gibón, y a la
luna sobre el valle de Ayalón—luchó contra los cinco reyes y los derrotó.
Las tropas vencidas huyeron en medio de una tormenta de granizo, que mató
a más soldados de los que habían muerto en la batalla. Los cinco reyes se
escondieron una cueva en Maquedá, donde quedaron atrapados.
Josué, después de liquidar a todos los enemigos que habían sobrevivido la
batalla y el granizo, ordenó sacar a los cinco reyes de la cueva. Luego de
humillarlos, los hizo matar. Los cuerpos fueron colgados en árboles hasta el
anochecer, y cuando cayó el sol, los arrojaron adentro de la cueva donde los
reyes habían sido capturados. La entrada de la cueva fue tapada con rocas.

Déborah (ãáøä Déborah Origen hebreo: Abeja)


1) (Génesis 35:8). Siglo 19 A.E.C. Déborah, el ama de Rebeca, la había
criado desde que era una niña. Viajó con ella a Canaán cuando Rebeca fue
a casarse con Isaac. Déborah permaneció con Rebeca durante el resto de su
vida. Fue sepultada en Bet-El bajo un roble.
2) (Jueces 4:4). Siglo 12 A.E.C. Déborah, la esposa de un hombre llamado
Lapidot, fue una profetisa y líder de Israel. Los israelitas solían venir a la
casa de Déborah, situada entre Ramah y Bet-El, donde ella, sentada bajo
una palmera, juzgaba sus disputas.
En esa época, los israelitas sufrían bajo la opresión de Yabín, rey de Jazor
—una ciudad situada en el norte de la Galilea—cuyo poderoso ejército
incluía novecientos coches de fierro.
Déborah hizo llamar a Barak, hijo de Abinoam, y le dijo que fuese al
Monte Tabor con un ejército de diez mil hombres, de las tribus de Naftalí
y Zebulún, y luche contra Sísera, el comandante del ejército de Yabín.
Barak aceptó, con la condición que ella también viniese.
—Muy bien, iré contigo,— contestó Déborah. —Sin embargo, el honor de
la Victoria no será tuyo, porque Dios entregará a Sísera a las manos de una
mujer,
Barak derrotó al ejército de Jazor. Sísera bajó de su coche y huyó a pié
hasta llegar a la carpa de Jeber el kenita, a quien consideraba neutral en la
guerra entre Jazor y los israelitas. Allí Yael, la esposa de Jeber, lo mató
mientras dormía.
El dominio del rey Yabín sobre los israelitas fue destruido. Déborah, en su
canción de victoria, mencionó que, aunque también había pedido a otras
tribus que se uniesen a la lucha contra Sísera, las tribus de Dan, Rubén y
Asher no respondieron.

Dedán (ããï Dedán Origen hebreo: Significado incierto)


1) (Génesis 10:7). Fecha no especificada. Dedán y Sheba fueron los hijos de
Ramah, un descendiente de Noé, a través de su hijo Ham.
2) (Génesis 25:3). Siglo 18 A.E.C. Dedán y Sheba fueron los hijos de
Yakshán y nietos de Abraham y Keturah, la mujer con la cual Abraham se
casó después de la muerte de Sarah. Los descendientes de Dedán fueron
los ashurim, letushim, y leumim.
Delaiah (ãìéä óãìéäå Delaiahu ó Delaiah Origen hebreo: Dios ha
entregado)
1) (Jeremías 36:12). Siglo 7 A.E.C. Delaiah, hijo de Shemaiah, fue un
funcionario de la corte del rey Yehoyakim, que sentía simpatía por
Jeremías y Baruj.
Baruj fue traído al palacio para que lea en voz alta el rollo donde había
escrito las palabras de Jeremías.
Cuando terminó de ler, los funcionarios, aterrorizados por lo que habían
escuchado, le aconsejaron a Baruj que él y Jeremías deberían esconderse.
El rollo de Baruj fue llevado al rey Yehoyakim, quien lo leyó
personalmente. Tan pronto como terminaba de ler una sección del
pergamino, la cortaba con un cuchillo y la tiraba al fuego de la chimenea, a
pesar de que sus funcionarios—Gemariah, Delaiah, y Elnatán—trataron de
convencer al rey de que no queme el rollo.
2) (Ezra 2:60). Fecha no especificada. Delaiah fue el antepasado de una
familia que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia. Los miembros
de la familia fueron rechazados del sacerdocio porque no lograron probar
su genealogía.
(Nehemías 6:10). Siglo 5 A.E.C. Delaiah, hijo de Meheitabel, fue el padre
de Shemaiah, el hombre que fue contratado por Tobías y Sanbalat, los
enemigos de Nehemías, para convencer a Nehemías que se escondiese en
el Templo. Shemaiah no tuvo éxito en su misión, porque Nehemías se dio
cuenta que era una trampa de sus enemigos para inducirlo a pecar, lo cual
ellos luego denunciarían.
3) (I Crónicas 3:24). Fecha no especificada. Delaiah, hijo de Elioeinai, fue
un descendiente de Yeconiah—también llamado Yehoyaquín—el rey de
Yehudah que fue llevado al cautiverio en Babilonia. Los hermanos de
Delaiah fueron Elyashib, Pelaiah, Akub, Yojanán, Hodaviahu, y Ananí.
4) (I Crónicas 24:18). Siglo 10 A.E.C. Durante el reinado del rey David el
servicio sacerdotal en el Tabernáculo estaba dividido en veinticuatro
turnos. Delaiah estaba a cargo del vigésimo tercer turno.

Deuel (ãòåàì Deuel Origen hebreo: Conocido por Dios)


(Números 1:14). Siglo 14 A.E.C. Deuel fue el padre de Elyasaf, el líder de la
tribu de Gad durante el éxodo de Egipto. En Números 2:14 es llamado Reuel.
Diblayim (ãáìéí Diblayim Origen hebreo: Dos pasteles)
(Oseas 1:3). Siglo 8 A.E.C. Diblayim fue el padre de Gomer, una mujer de
mala reputación, con la cual el profeta Oseas se casó para simbolizar la
infidelidad de Israel hacia Dios. Diblayim tuvo dos hijos, Yizrel y Lo-Amí, y
una hija, Lo-Rujamah.

Dibri (ãáøé Dibri Origen hebreo: Verboso)


(Levítico 24:11). Siglo 14 A.E.C. Abuelo, por medio de su hija Selomit y un
egipcio, de un hombre que fue muerto a pedradas por orden de Moisés haber
blasfemado contra el SEÑOR.

Diklah (ã÷ìä Diklah Origen hebreo: Palmera)


(Génesis 10:27). Fecha no especificada. Diklah era hijo de Yaktán, un
descendiente de Shem, hijo de Noé. Sus hermanos fueron Shalef,
Jazarmavet, Yaraj, Hadoram, Uzal, Almodad, Obal, Abimael, Sheba, Ofir,
Javiláh, y Yobab.

Dinah (ãéðä Dinah Origen hebreo: Juicio)


(Génesis 30:21). Siglo 17 A.E.C. Dinah, la única hija que tuvo Jacob, fue la
menor de los siete hijos que tuvo su madre Leah. Los hermanos de padre y
madre de Dinah fueron Zebulún, Isascar, Rubén, Levi, Yehudah, y Simeón.
Sus medios hermanos fueron Gad y Asher, hijos de Zilpah; Dan y Naftalí,
hijos de Bilhah; y Benjamín y José, hijos de Raquel.
Jacob, luego de retornar a Canaán, se estableció con su familia cerca de la
ciudad de Shejem. Dinah, la hija de Jacob y Leah, que había vivido toda su
vida en el campo, tuvo curiosidad por conocer la ciudad y fue a pasear en
ella. Shejem, el hijo de Jamor, el gobernador de la ciudad también llamada
Shejem, la vio y la violó. Luego, se enamoró de ella y pidió a su padre que
fuese a hablar con Jacob y pidiese para él la mano de Dinah.
Los hijos de Jacob se encargaron de las negociaciones entre las dos familias,
y, falsamente, accedieron a darle a Shejem la mano de su hermana Dinah,
con la condición de que, previamente, Jamor, Shejem, y todos los hombres
de la ciudad, se circuncidasen.
Jamor aceptó, y tanto él como su hijo, y todos los hombres de la ciudad, se
circuncidaron.
Simeón y Levi, los hermanos de Dinah, decidieron vengar el perdido honor
de su hermana, aprovechando de que los circuncidados estaban débiles por la
operación. Entraron a la ciudad, y mataron a todos los varones, incluyendo a
Jamor y a Shejem; se apoderaron de sus ovejas, bueyes y otras posesiones, y
trajeron a Dinah de regreso.
Jacob les dijo que sus acciones provocarían la venganza de los cananitas.
Sus hijos le contestaron— ¿Acaso nuestra hermana debe ser tratada como
una prostituta?—
La Biblia no vuelve a mencionar a Dinah, y ella no aparece en la lista de los
familiares de Jacob que emigraron a Egipto.

Dishán (ãéùï Dishán Origen hebreo: Antílope)


(Génesis 36:21). Fecha no especificada. Dishán fue uno de los hijos de Seir
el horita, antepasado de los clanes que se establecieron en la tierra de Edom.
Sus hijos fueron Uz y Arán. Sus hermanos fueron Lotán, Shobal, Zibeón,
Dishón, Ezer, y Anah.

Dishón (ãùåï Dishón Origen hebreo: Antílope)


1) (Génesis 36:21). Fecha no especificada. Dishón fue uno de los hijos de
Seir el horita, antepasado de los clanes que se establecieron en la tierra de
Edom. Sus hijos fueron Jemdán, Eshbán, Yitrán, y Querán. Sus hermanos
fueron Lotán, Shobal, Zibeón, Dishán, Ezer, y Anah.
2) (Génesis 36:25). Siglo 18 A.E.C. Dishón era hijo de Anah y nieto de Seir
el horita. Su hermana era Aholibamah, una de los esposas de Esaú. Sus
hijos fueron Jemdán—llamado Jamrán en I Crónicas 1:41—Eshbán,
Yitrán, y Querán.

Dodai (ãåãé Dodai Origen hebreo: Amoroso)


(I Crónicas 27:4). Siglo 10 A.E.C. Dodai, el ajoajita, fue uno de los doce
comandantes del ejército del rey David. Tenía veinticuatro mil soldados bajo
su mando, y era responsable del servicio durante el segundo mes del día. Su
oficial principal se llamaba Miklot.
Dodanim (ãåãðéí Dodanim Origen hebreo: Significado incierto)
(Génesis 10:4). Fecha no especificada. Dodanim fue uno de los hijos de
Yaván.

Dodavahu (ãåãåäå Dodavahu Origen hebreo: Amor de Dios)


(II Crónicas 20:37). Siglo 9 A.E.C. Dodavahu de Mareshah fue el padre del
profeta Eliezer. Su hijo le profetizó al rey Yehoshafat que, debido a su
alianza con el rey Ajaziahu de Israel, sus barcos se hundirían y no llegarían a
Tarshish.

Dodo (ãåãå ó ããå Dodo Origen hebreo: Amoroso)


1) (Jueces 10:1). Fecha no especificada. Dodo, de la tribu de Isascar, fue el
padre de Puah. Su nieto Tola fue juez de Israel, después de la muerte de
Abimelej.
2) (II Samuel 23:9). Siglo 11 A.E.C. Dodo, el ajoajita, fue el padre de
Eleazar, uno de los tres principales comandantes del ejército de David.
3) (II Samuel 23:24). Siglo 11 A.E.C. Dodo de Belén fue el padre de
Eljanán, uno de los valientes guerreros en el más selecto batallón del
ejército del rey David, llamado Los Treinta.

Doeg (ãàâ Doeg Origen hebreo: Preocupado)


(I Samuel 21:8). Siglo 11 A.E.C. Doeg, un edomita, jefe de los pastores del
rey Saúl, estaba presente cuando Ajímelej, el sacerdote de Nob, le dio a
David comida y la espada de Goliat el filisteo.
Doeg se apresuró a regresar al palacio de Saúl, e informó al rey que había
visto a David hablando con Ajímelej en Nob.
El rey ordenó que Ajímelej, y todos los otros sacerdotes de Nob fuesen
traídos a su presencia. Saúl los acusó de conspirar con David e incitarlo a
rebelarse contra el rey, al darle comida y armas.
Ajímelej negó los cargos y se defendió diciendo que todos sabían que David
era el yerno del rey y que era leal al rey. Saúl no quiso escuchar sus
explicaciones y lo condenó a muerte.
El rey ordenó a sus guardas que maten a los sacerdotes. Los soldados se
negaron a cumplir la orden, y Saúl le dijo a Doeg que él los matase, lo cual
Doeg procedió a hacer de inmediato.
Ochenta y cinco sacerdotes fueron masacrados ese día. Luego, Doeg mató a
todos los habitantes de Nob, incluyendo mujeres, niños, y también a todos
sus animales.

Duma (ãåîä Dumah Origen hebreo: Silencio)


(Génesis 25:14). Siglo 18 A.E.C. Duma, nieto de Abraham y de su concubina
egipcia Hagar, fue uno de los hijos de Ismael.
Los hermanos de Duma fueron Nebaiot, Jadad, Mibsam, Mishma, Yetur,
Massa, Adbel, Teima, Kedar, Nafish, y Kedmah, todos ellos antepasados de
grandes naciones. Su hermana, Majalat—también llamada Basmat—se casó
con Esaú, hijo de Isaac.

E
Ebed (òáã Ebed Origen hebreo: Sirviente)
1) (Jueces 9:26). Siglo 12 A.E.C. Su hijo Gaal fue el líder de una rebelión
fracasada contra Abimelej en Shejem.
2) (Ezra 8:6). Siglo 5 A.E.C. Ebed, hijo de Jonatán, descendiente de Adín,
fue el líder de cincuenta hombres que regresaron con Ezra del exilio de
Babilonia.

Ebed-Melej (òáã-îìê Ebed-Melej Origen hebreo: Sirviente del rey)


(Jeremías 38:7). Siglo 6 A.E.C. Ebed-Melej, un eunuco etiope que servía en
la corte del rey Zedequíah, era amigo y protector del profeta Jeremías.
Ebed-Melej informó al rey que Jeremías había sido acusado falsamente, y
que estaba en peligro de morir de hambre en la mazmorra donde lo tenían
encarcelado. El rey le autorizó a que saque a Jeremías de allí.
El profeta le dijo a Ebed-Melej que, en recompensa por sus generosas
acciones y palabras, no moriría cuando los babilonios conquistaran Jerusalén.

Eber (òáø Eber Origen hebreo: A través)


1) (Génesis 10:24). Fecha no especificada. Eber, hijo de Shalaj, descendiente
de Shem, fue un antepasado de Abraham. Sus hijos fueron Peleg — nacido
cuando Eber tenía treinta y cuatro años—y Yaktán.
2) (Nehemías 12:20). Siglo 5 A.E.C. Eber fue el jefe de un clan sacerdotal,
descendiente de Amok, cuando Yoyakim era el Sumo Sacerdote, en la
época de Nehemías.
3) (I Crónicas 5:13). Fecha no especificada. Eber fue un líder de la tribu de
Gad que vivía en la tierra de Bashán. Sus hermanos fueron Micael,
Meshulam, Yacán, Sheba, Yorai, y Zia.
4) (I Crónicas 8:12). Fecha no especificada. Eber fue un benjamita, hijo de
Elpal, líder de un clan que vivía en Jerusalén.
5) (I Crónicas 8:22). Fecha no especificada. Eber, hijo de Shashak, fue un
líder de la tribu de Benjamín que residía en Jerusalén.

Ebyasaf (Origen hebreo: Mi padre juntó)


1) (I Crónicas 6:8). Fecha no especificada. Ebyasaf, un descendiente de
Kehat, era hijo de Elkanah, y padre de Assir.
2) (I Crónicas 6:22), Siglo 13 A.E.C. Ebyasaf — llamado Abiasaf en el libro
de Éxodo, (Éxodo 6:24),—fue uno de los tres hijos de Koraj, el hombre
que encabezó una rebelión contra Moisés. Ver Abiasaf.

Edén (òãï Edén Origen hebreo: Delicia)


(II Crónicas 29:12). Siglo 8 A.E.C. Edén—llamado Iddó en el Primer Libro
de Crónicas (I Crónicas 6:6)—era hijo de Yoaj y padre de Zeraj.
Edén y su padre Yoaj estuvieron entre los levitas que se reunieron para
limpiarse ritualmente, y purificar el Templo, durante el reinado del rey
Ezequías de Yehudah.
Edén también ayudó a distribuir entre los sacerdotes las ofrendas que el
pueblo traía al Templo.

Eder (òãø Eder Origen hebreo: Rebaño)


(I Crónicas 23:23). Fecha no especificada. Eder, hijo de Mushi y nieto de
Merari, fue hermano de Majli y Yiremot.

Edom (àãåí Edom Origen hebreo: Rojo)


(Génesis 25:30). Este es un nombre bajo el cual también se conoce a Esaú, el
hermano mellizo de Jacob. Se le llamaba así porque nació rojo y con muchos
vellos.
Sus descendientes, los edomitas, vivían en una región situada entre el Mar
Muerto y el Golfo de Aqabah.
La nación edomita frecuentemente estuvo en guerra con los israelitas, hasta
que fueron forzados a convertirse al judaísmo durante el período del Segundo
Templo. Herodes el Grande fue descendiente de una familia edomita.

Efer (òôø Efer Origen hebreo: Ternero)


1) (Génesis 25:4). Siglo 18 A.E.C. Efer, hijo de Midián, fue nieto de
Abraham y Keturah, la mujer con la cual Abraham se casó después de la
muerte de Sarah. Sus hermanos fueron Eifá, Eldaáh, Janoj y Abidá.
2) (I Crónicas 4:17). Fecha no especificada. Efer, hijo de un hombre llamado
Ezra, un descendiente de Yehudah, fue hermano de Yeter, Yalón, y Mered,
el último de los cuales se casó con Bitiah, la hija del Faraón de Egipto.
3) (I Crónicas 5:24). Fecha no especificada. Efer, de la media tribu de
Menashé que se había establecido al este del río Jordán, fue un valeroso
guerrero y líder de su clan.
Su tribu fue deportada de su tierra por los asirios y forzada a establecerse
en la región del río Gozan, donde se asimiló a la población local y
desapareció de la historia, siendo hoy recordada como una de las —diez
tribus perdidas,

Eflal (àôìì Eflal Origen hebreo: Juicio)


(I Crónicas 2:37). Fecha no especificada. Eflal fue hijo de Zabad y padre de
Obed. Su antepasado Yarja fue un sirviente egipcio que se casó con la hija de
su amo Sheshán, líder de la tribu de Yehudah.

Efod (àôã Efod Origen hebreo: Faja del Sumo Sacerdote)


(Números 34:23). Siglo 14 A.E.C. Su hijo Janiel, líder de la tribu de
Menashé, fue uno de los hombres escogidos por Moisés para dividir la tierra
de Canaán entre las tribus.

Efraim (Origen hebreo: Fructífero)


(Génesis 41:52). Siglo 17 A.E.C. Efraim, antepasado de la tribu que llevó su
nombre, fue el segundo hijo de José y de Osnat su esposa egipcia. Nació en
Egipto, al igual que su hermano mayor Menashé.
Varios años después de que el padre de José y sus hermanos se habían
establecido en Egipto, José escuchó que su padre Jacob estaba muriendo. Fue
a visitarlo llevando con él a sus dos hijos, Menashé y Efraim, para que su
padre les de su bendición. Jacob le dijo que adoptaba a los dos muchachos
para darles los mismos derechos que tenían los hermanos de José.
José colocó a Efraim en el lado izquierdo de su padre, y a Menashé en el lado
derecho. Jacob cruzó los brazos y colocó su mano derecha sobre Efraim, el
hijo menor, y su mano izquierda sobre Menashé. José trató de remover la
mano de Jacob de la cabeza de Efraim y ponerla sobre la cabeza de Menashé,
diciéndole a su padre que Menashé era el primogénito. Jacob rehusó mover
la mano diciendo que ambos muchachos serían antepasados de tribus, pero
que los descendientes del menor serían más numerosos.
Los hijos de Efraim fueron Shutelaj, antecesor del clan de los shutelajitas;
Bejer, antecesor del clan de los bejeritas; y Taján, antecesor del clan de los
tajanitas (Números 26:35).
Algunos de los descendientes de Efraim fueron matados por los hombres de
Gat cuando trataron de llevarse su ganado. Efraim llevó duelo por ellos
durante mucho tiempo hasta que su esposa dio a luz a su hijo Beriah.
Efratah (àôøúä Efratah Origen hebreo: Fructífera)
(I Crónicas 2:50). Fecha no especificada. Efratah se casó con Caleb, hijo de
Jezrón, después de la muerte de Azubah, la esposa anterior de Caleb. Hur, su
hijo primogénito, fundó Belén, ciudad que también fue llamada Efratah en su
honor.

Efrón (òôøåï Efrón Origen hebreo: Parecido a un cervatillo)


(Génesis 23:8). Siglo 19 A.E.C. Efrón, hijo de Zojar el hitita, era dueño de
un campo en Mamre, un lugar cercano a Hebrón.
Su tierra incluía la cueva de Majpeláh que Abraham, cuya esposa Sarah
acababa de morir, deseaba comprar para usarla como lugar de sepultura para
su familia.
¿Estaría enterado Efrón del talento de Abraham para negociar? ¿Sabría tal
vez que Abraham había debatido con Dios y lo había convencido a que
rebaje el número mínimo de justos que se podría encontrar en Sodoma, de
cincuenta a diez?
Esperando un intenso regateo por parte de Abraham, Efrón abrió las
negociaciones con un gambito—que continúa siendo popular en nuestros
días en los mercados del Medio Oriente— ¡ofrecerle a Abraham el campo
como un regalo gratis!
Abraham no quería que quedase la más mínima duda en algún futuro sobre la
legalidad de su posesión de la cueva. Y para eso necesitaba un título claro y
específico sobre la propiedad. Rechazó la falsa oferta de Efrén e insistió que
quería pagarle.
Efrón pasó entonces a la segunda etapa del usual regateo. Le mencionó a
Abraham un precio de cuatrocientos ciclos de plata, una suma exorbitante en
esos días, y añadió— ¿Qué es eso entre nosotros?— Estaba seguro que
Abraham le haría una contraoferta. ¡Cuan agradablemente sorprendido debe
haber quedado cuando Abraham, sin discutir, le pagó en el momento la suma
que había pedido!
Abraham enterró a Sarah en la cueva de Majpeláh. Cuando murió, sus hijos
Isaac e Ismael lo enterraron allí. Muchos años después, también Isaac,
Rebeca, Leah y Jacob fueron enterrados en la misma cueva.
La cueva de Majpeláh fue cubierta por un imponente edificio construido por
el rey Herodes, en el cual hoy funcionan una mezquita y una sinagoga, donde
los descendientes de Ismael e Isaac rezan bajo un mismo techo.

Egipto
Ver Mizrayim, el nombre hebreo para Egipto (I Crónicas 1:8).

Eglah (òâìä Eglah Origen hebreo: Vaca)


(II Samuel 3:5). Siglo 10 A.E.C. Eglah fue una de las esposas del rey David,
madre de Yitream, el sexto hijo de David que nació en Hebrón.

Eglón (òâìåï Eglón Origen hebreo: Ternero)


(Jueces 3:12). Siglo 12 A.E.C. Eglón, rey de Moab, aliado con los amonitas y
los amalequitas, invadió Israel, conquistó Jericó, y recibió tributo de los
israelitas.
Después de dieciocho años de opresión, los israelitas ya no pudieron soportar
más y decidieron librarse de Eglón. Con ese propósito enviaron a Jericó a
Ehud, hijo de Gera, un benjamita, para que, aparentemente, entregue el
tributo, pero en realidad para matar al rey.
Ehud, un hombre zurdo, escondió un puñal de doble filo, bajo su ropa sobre
el muslo derecho. Luego de entregar el tributo al rey, pidió a los hombres
que lo habían acompañado que salieran, y solicitó del rey una audiencia
privada, diciendo que le debía comunicar un mensaje secreto.
El rey, un hombre obeso, gritó— ¡Silencio!— Todos salieron de la
habitación, y una vez que estuvo a solas con el rey, Ehud se le acercó y le
dijo —Tengo un mensaje para ti de Dios, Con la mano izquierda Ehud sacó
la daga de su lado derecho, y la clavó al rey en su voluminoso abdomen,
dejándola allí. Ehud salió de la habitación, y cerró la puerta. Después de que
partió, los funcionarios de la corte regresaron, pero, viendo que la puerta del
aposento del rey, estaba cerrada, asumieron que el rey estaba atendiendo a
una función corporal.
Esperaron largo rato, y, al ver que Eglón no abría la puerta, trajeron la llave,
abrieron la puerta y encontraron que el rey estaba tirado muerto en el suelo.
Ehud logró escapar, reunió un ejército y derrotó a los moabitas, matando más
de diez mil hombres, con lo cual Israel recobró su libertad.
Ehud (àäåã Ehud Origen hebreo: Unido)
1) (Jueces 3:15). Siglo 12 A.E.C. Eglón, rey de Moab, aliado con los
amonitas y los amalequitas, invadió Israel, conquistó Jericó, y recibió
tributo de los israelitas.
Después de dieciocho años de opresión, los israelitas ya no pudieron
soportar más y decidieron librarse de Eglón. Con ese propósito enviaron a
Jericó a Ehud, hijo de Gera, un benjamita, para que aparentemente,
entregue el tributo, pero en realidad para matar al rey.
Ehud, un hombre zurdo, escondió un puñal de doble filo, bajo su ropa
sobre el muslo derecho. Luego de entregar el tributo al rey, pidió a los
hombres que lo habían acompañado que salieran, y solicitó del rey una
audiencia privada, diciendo que le debía comunicar un mensaje secreto. El
rey, un hombre obeso, gritó— ¡Silencio!— Todos salieron de la
habitación, y una vez que estuvo a solas con el rey, Ehud se le acercó y le
dijo —Tengo un mensaje para ti de Dios, Con la mano izquierda Ehud
sacó la daga de su lado derecho, y la clavó al rey en su voluminoso
abdomen, dejándola allí.
Ehud salió de la habitación, y cerró la puerta. Los funcionarios de la corte,
al ver que Ehud se había ido, regresaron, pero, viendo que la puerta del
aposento del rey, estaba cerrada, asumieron que el rey estaba atendiendo a
una función corporal. Esperaron largo rato, y, al ver que Eglón no abría la
puerta, trajeron la llave, abrieron la puerta y encontraron que el rey estaba
tirado muerto en el suelo.
Ehud logró escapar, reunió un ejército y derrotó a los moabitas, matando
más de diez mil hombres, con lo cual Israel recobró su libertad.
2) (I Crónicas 7:10). Fecha no especificada. Ehud, un guerrero valiente y
líder de un clan de Benjamitas, era hijo de Bilhán y hermano de Yeush,
Benjamín, Quenanah, Zeitán, Tarshish, y Ajíshajar.

Eibal (òéáì Eibal Origen hebreo: Desnudo)


1) (Génesis 36:23). Fecha no especificada. Eibal fue hijo de Shobal, un
descendiente de Seir el horita. Sus hermanos fueron Alyán, Manajat,
Shefo, y Onam.
2) (I Crónicas 1:22). Fecha no especificada. Eibal, ― también llamado Obal,
(Génesis 10:28), ― fue hijo de Yaktán, un descendiente de Shem, hijo de
Noé. Sus hermanos fueron Shalef, Jazarmavet, Yaraj, Hadoram, Uzal,
Diklah, Almodad, Abimael, Sheba, Ofir, Javiláh, y Yobab.

Eifá (òéôä Eifá Origen hebreo: Oscuridad)


1) (Génesis 25:4). Siglo 18 A.E.C. Eifá fue hijo de Midián y nieto de
Abraham y Keturah, la mujer con la cual Abraham se casó después de la
muerte de Sarah. Sus hermanos fueron Efer, Eldaáh, Janoj y Abidá.
2) (I Crónicas 2:46). Fecha no especificada. Eifá fue una concubina de
Caleb, el hijo de Jezrón y hermano de Yerajmel, de la tribu de Yehudah.
Ella y Caleb tuvieron tres hijos: Harán, Moza, y Gazez.
3) (I Crónicas 2:47). Fecha no especificada. Eifá fue hijo de Iahdai de la
tribu de Yehudah. Sus hermanos fueron Regem, Yotam, Geishán, Pelet, y
Shaf.

Eifai (òéôé Eifai Origen hebreo: Lúgubre)


(Jeremías 40:8). Siglo 7 A.E.C. Eifai, el netofatita, fue el padre de varios
soldados del derrotado ejército de Yehudah, que fueron con Ismael y otros a
Mizpeh a hablar con Gedaliah, el gobernador de Yehudah designado por los
babilonios. Gedaliah les dijo que deberían cooperar con los babilonios y
servir al rey de Babilonia.
Eilón (àéìï Eilón Origen hebreo: Roble)
1) (Génesis 26:34). Siglo 18 A.E.C. Eilón, el hitita, fue el padre de Basmat
—también llamada Adah—una de las esposas de Esaú que amargaron la
vida de Isaac y Rebeca.
2) (Génesis 46:14). Siglo 17 A.E.C. Eilón, hijo de Zebulún, fue nieto de
Jacob y Leah. Sus hermanos fueron Sered y Yajlel.
Eilón, de quien descendió el clan de los eilonitas (Números 26:26), fue
uno de los setenta israelitas que emigraron a Egipto.
3) (Jueces 12:11). Siglo 12 A.E.C. Eilón, de la tribu de Zebulún, fue juez de
Israel durante diez años después de la muerte del juez Ibzán.
Cuando Eilón murió, fue enterrado en Ayalón en la región de Zebulún.
Abdón, el hijo de Hilel, fue juez después de él.

Nota: En el libro de Jueces se llama juez al gobernante de una región o líder


militar. Durante la monarquía los reyes asumieron esas responsabilidades, y
los jueces se limitaron a desempeñar funciones judiciales similares a las que
hacen hoy.

Einán (òéðï Einán Origen hebreo: Tener ojos)


(Números 1:15). Siglo 14 A.E.C. Su hijo Ajíra, de la tribu de Naftalí, fue el
comandante del ejército de su tribu durante la marcha en el desierto, y uno de
los doce israelitas que donaron regalos de plata y oro, bueyes, carneros,
cabras y corderos para la consagración del altar.
Eitán (àéúï Eitán Origen hebreo: Permanente)
1) (I Reyes 5:11). Fecha no especificada. Eitán el ezrahita y los tres hijos de
Majol—Calcol, Heiman, y Darda—fueron famosos for su sabiduría,
sobrepasada unicamente por la del rey Salomón. Eitán fue el autor del
salmo número ochenta y nueve.
2) (I Crónicas 2:6). Siglo 16 A.E.C. Eitán, hijo de Zeraj, fue un nieto de
Yehudah y Tamar. Sus hermanos fueron Zimri, Heiman, Calcol y Dara. Su
hijo fue Azariah.
3) (I Crónicas 6:27). Fecha no especificada. Eitán, hijo de Zimmah y padre
de Adaiah, pertenecía al clan de los coatitas. Su descendiente Asaf fue uno
de los levitas nombrados por el rey David para tocar música en la Casa del
SEÑOR.
4) (I Crónicas 6:29). Siglo 10 A.E.C. Eitán, hijo de Kishi—también llamado
Kushaiahu—un descendiente de Merari, fue uno de los levitas nombrados
por el rey David para tocar instrumentos musicales en la Casa del SEÑOR.
Eitán tocaba la trompeta y los timbales de bronce. Algunos eruditos
consideran que Eitán y Yedutún (I Crónicas 16:41) fueron la misma
persona.

Ejí (àçé Ejí Origen hebreo: Fraternal)


(Génesis 46:21). Siglo 17 A.E.C. Ejí, hijo de Benjamín y nieto de Jacob, fue
uno de los setenta israelitas que emigraron a Egipto. Fue el antepasado del
clan de los ejimitas.
El libro de Génesis menciona que Ejí tenía nueve hermanos, pero el libro de
Números, donde es llamado Ajíram, (Números 26:38), y el primer libro de
Crónicas, donde es llamado Ajraj (I Crónicas 8:1), dicen que sólo tenía
cuatro.
La terecera lista de los hijos de Benjamín (I Crónicas 7:6) no menciona a Ejí.

Eker (ò÷ø Eker Origen hebreo: Extraído, Transplantado)


(I Crónicas 2:27). Fecha no especificada. Eker era hijo de Ram y nieto de
Yerajmel, de la tribu de Yehudah. Sus hermanos fueron Yamín y Maz.

Ela (àìà Ela Origen hebreo: Roble)


(I Reyes 4:18). Siglo 10 A.E.C. Su hijo Shimei fue uno del doce
gobernadores distritales del rey Salomón, responsable de prover comida al
rey y a la familia real, durante un mes de cada año.

Eladah (àìòãä Eladah Origen hebreo: Dios ha engalanado)


(I Crónicas 7:20). Fecha no especificada. Eladah fue un efraimita, cuyo padre
e hijo se llamaban ambos Tajat.

Elah (àìä Elah Origen hebreo: Roble)


1) (Génesis 36:41). Fecha no especificada. Elah fue el jefe de un clan
edomita, descendiente de Esaú.
2) (I Reyes 16:6). Siglo 9 A.E.C. El rey Elah, cuarto rey de Israel después de
la partición de la Monarquía Unida, sucedió a su padre Basha, y reinó en
Tirzah, la capital del reino.
Un día, durante el segundo año de su reinado, Elah fue a visitar a Arza, el
mayordomo del palacio real, y tomó vino hasta emborracharse. Zimri,
comandante de la mitad de los carros de guerra del ejército, entró a la casa
y mató al embriagado Elah.
El regicida mató a todos los otros miembros de la familia real, y se
proclamó rey. Una semana después, Zimri se suicidó cuando Omri, otro
comandante del ejército, se levantó contra él.
3) (II Reyes 15:30). Siglo 8 A.E.C. Su hijo Oseas, el último rey de Israel,
mató al rey Pekaj, y asumió el trono.
4) (I Crónicas 4:15). Siglo 12 A.E.C. Elah era hijo de Caleb y nieto de
Yefuneh. Su hijo se llamaba Kenaz. Tuvo dos hermanos, Iru y Nam, y
una hermana, Ajsah.
5) (I Crónicas 9:8). Fecha no especificada. Elah, hijo de Uzzi, fue el líder de
un clan benjamita que habitaba en Jerusalén.
El-Berit (Origen hebreo: Dios del Acuerdo)
(Jueces 9:46). El-Berit, también llamado Bal-Berit, fue el dios de la ciudad
de Shejem durante el período de los Jueces. Ver Bal-Berit (Jueces 8:33).

Eilam (òéìí Eilam Origen hebreo: Escondido, lejano)


1) (Génesis 10:22). Fecha no especificada. Eilam era hijo de Shem y nieto
de Noé.
2) (Ezra 2:7). Fecha no especificada. Eilam fue el antepasado de un grupo de
israelitas que regresó de Babilonia con Zerubabel. Otro grupo, con setenta
de sus descendientes, retornó años después con Ezra del exilio de
Babilonia (Ezra 8:7).
Su descendiente Shejaniah fue uno de los líderes que firmaron con
Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a separarse de los
extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer matrimonio con
ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras obligaciones.
(Ezra 10:2). Varios de sus descendientes fueron forzados a divorciarse de
sus mujeres extranjeras durante la época de Ezra (Ezra 10:26).
3) (Ezra 2:31). Fecha no especificada. Eilam, llamado el otro Eilam por la
Biblia, fue el antepasado de un grupo de israelitas que regresó de
Babilonia con Zerubabel.
4) (Nehemías 10:15). Siglo 5 A.E.C. Eilam fue uno de los líderes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
5) (Nehemías 12:42). Siglo 5 A.E.C. Eilam fue uno de los sacerdotes
dirigidos por el supervisor Yizrajiah, que marcharon en la jubilosa
procesión que celebró la inauguración de los muros reconstruidos de
Jerusalén, durante la época de Nehemías.
6) (I Crónicas 8:24). Fecha no especificada. Eilam, hijo de Shashak, fue un
líder de la tribu de Benjamín que residía en Jerusalén.
7) (I Crónicas 26:3). Siglo 10 A.E.C. Eilam, hijo de Meshelemiahu, fue uno
de los porteros del Tabernáculo durante el reinado del rey David. Sus
hermanos fueron Yatniel, Yediael, Zebadiah, Zacarías, Yehojanán, y
Elioeinai. Su padre Meshelemiahu es llamado Shalum en el Primer Libro
de Crónicas (I Crónicas 9:17).

Elad (àìòã Elad Origen hebreo: Dios ha atestiguado)


(I Crónicas 7:21). Fecha no especificada. Elad fue un descendiente de
Efraim. Él y sus hermanos fueron matados cuando trataron de robar el
ganado de los hombres de Gat.

Eldaáh (àìãòä Eldaáh Origen hebreo: Dios de sabiduría)


(Génesis 25:4). Siglo 18 A.E.C. Eldaáh era hijo de Midián y nieto de
Abraham y Keturah, la mujer con la cual Abraham se casó después de la
muerte de Sarah. Sus hermanos fueron Eifá, Efer, Janoj, y Abidá.

Eldad (àìãã Eldad Origen hebreo: Dios ha amado)


(Números 11:26). Siglo 13 A.E.C. Eldad y Meidad fueron dos de los
ancianos a quienes Dios dio parte del espíritu de Moisés, para que lo
pudiesen ayudar compartiendo sus deberes de líder.
Moisés, abrumado por sus responsabilidades, había hablado angustiado a
Dios— ¿Por qué has hecho mal a tu siervo, y por qué no he hallado gracias
en tus ojos, que has puesto la carga de este pueblo sobre mí? ¿Acaso yo los
concebí o los di a luz para que Tú me digas 'Llévalos en tu regazo, como
lleva la nodriza al que mama, a la tierra que Tú prometiste en un juramento a
sus padres'? ¿De donde voy a sacar carne para dar a todo este pueblo que
lloriquea frente a mi diciendo, ‘¡Danos carne para comer!’ No puedo
soportar yo solo a toda esta gente. Es una carga demasiado pesada para mí.
¡Si ese es el trato que me das, prefiero que me mates, te ruego, y así me veré
libre de mi angustia!—
Dios contestó—Congrega setenta ancianos de Israel, que tengan experiencia
como ancianos y como líderes del pueblo, tráemelos a la Tienda de Reunión,
y haz que esperen allí contigo. Yo descenderé para hablar contigo y haré que
ellos compartan el espíritu que está sobre ti, para que te ayuden a llevar la
carga del pueblo, y no la tengas que llevar tú solo,
Moisés trajo a los ancianos a la Carpa. Dios descendió en una nube, habló a
Moisés, tomó de su espíritu y se lo dio a los ancianos, que empezaron a
profetizar.
Dos de los ancianos, Eldad y Meidad, habían permanecido en el
campamento, pero ellos también recibieron el espíritu, y también empezaron
a profetizar.
Un joven vino corriendo a Moisés y se quejó diciendo— ¡Eldad y Meidad
están profetizando en el campamento!—
Josué, al oír esto, exclamó— ¡Moisés, mi señor, detenlos!—
Moisés contestó— ¿Estás celoso por mí? Quisiera yo que todo el pueblo
profetizara y que el SEÑOR pusiera su espíritu en ellos!—.

Eleasah (àìòùä Eleasah Origen hebreo: Dios hizo)


1) (Jeremías 29:3). Siglo 6 A.E.C. Eleasah fue uno de los cuatro hijos de
Shafán, miembro de una de las más prominentes e influyentes familias
nobles del reino durante los reinados del rey Josias y sus hijos.
Su padre Shafán y su sobrino Gedaliah desempeñaron papeles importantes
en los eventos históricos de su época.
Eleasah, acompañado por Gemariah, hijo de Jilquiah, fue enviado por el
rey Zedequíah—el último rey de Yehudah—en una misión al rey
Nabucodonosor, llevando una carta escrita por Jeremías a los cautivos en
Babilonia. En la carta el profeta les aconsejaba vivir una vida normal en
Babilonia—construir sus casas, plantar jardines, casarse, y tener hijos—y
les prometía que, después de setenta años, volverían del exilio de
Babilonia.
2) (Ezra 10:22). Siglo 5 A.E.C. Eleasah, un sacerdote descendiente de
Pashjur, se divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.(I
Crónicas 2:39). Fecha no especificada. Eleasah, hijo de Jelez, y padre de
Sismai, de la tribu de Yehudah, fue un descendiente de Yarja, un sirviente
egipcio que se casó con la hija de su amo Sheshán.
3) (I Crónicas 8:37). Fecha no especificada. Eleasah, líder de la tribu de
Benjamín, era hijo de Rafah—también llamado Refaiah—y padre de Azel.

Eleazar (àìòæø Eleazar Origen hebreo: Dios ayudó)


1) (Éxodo 6:23). Siglo 13 A.E.C. Eleazar fue el tercer hijo de Aarón, el
Sumo Sacerdote, y su esposa Elisheba. Sus hermanos mayores, Nadab y
Abihú, murieron quemados por un fuego enviado por Dios, en castigo por
haber quemado incienso prohibido frente al SEÑOR. Debido a que ambos
murieron sin haber tenido hijos, la línea sacerdotal continuó a través de los
hermanos menores, Eleazar e Itamar.
Eleazar asumió el puesto de Sumo Sacerdote, cuando Aarón murió, y fue
el antepasado de la principal línea sacerdotal. Su hermano menor Itamar
también fue antepasado de un clan sacerdotal, pero más pequeño que el
que descendía de Eleazar.
Eleazar se casó con uno de las hijas de Putiel, con la cual tuvo un hijo,
Pinjas, quien fue el Sumo Sacerdote en los días de Josué.
Eleazar murió y fue enterrado en Canaán, en una colina que pertenecía a
su hijo Pinjas, en la región de Efraim.
2) (I Samuel 7:1). Siglo 11 A.E.C. Eleazar, hijo de Abinadab, fue la persona
encargada de cuidar el Arca de Dios que los hombres de Kiriat Yearín
habían traído a la casa de su padre.
3) (II Samuel 23:9). Siglo 10 A.E.C. Eleazar, hijo de Dodo, fue uno de los
tres hombres más valientes en el ejército del rey David.
4) (Ezra 8:33). Siglo 5 A.E.C. Eleazar, hijo de Pinjas, ayudó a Meremot, hijo
del sacerdote Urías, a contar y pesar los utensilios de plata y oro del
Templo, que Ezra había traído de regreso del exilio de Babilonia.
5) (Ezra 10:25). Siglo 5 A.E.C. Eleazar, un descendiente de Parosh, se
divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
6) (Nehemías 12:42). Siglo 5 A.E.C. Eleazar fue uno de los sacerdotes
dirigidos por Yizrajiah, su supervisor, que marcharon, cantando en voz
alta, en la jubilosa procesión que celebró la inauguración de los muros
reconstruidos de Jerusalén durante la época de Nehemías.
7) (I Crónicas 23:21). Fecha no especificada. Eleazar, hijo de Majli, fue un
descendiente de Merari, hijo de Levi. No tuvo hijos, y, después de su
muerte, sus hijas se casaron con sus primos, los hijos de su hermano Kish,
para que su propiedad continúe perteneciendo a la familia.

Elí (òìé Elí Origen hebreo: Elevado)


(I Samuel 1:3). Siglo 11 A.E.C. Elí ejercía el sacerdocio en Siló, un centro de
veneración y peregrinaje durante la época cuando aún no había rey en Israel.
Un hombre llamado Elkanah iba cada año con su familia a Silo a rezar y
sacrificar al SEÑOR Durante uno de los peregrinajes anuales, Hanah, una de
las dos esposas de Elkanah, rezó a Dios, en silencio y amargura, pidiendo
que le otorgue un hijo.
Elí vio que sus labios se movían, pero sin emitir sonidos. Pensó que la mujer
estaba borracha, y le aconsejó que dejase de tomar bebidas alcohólicas.
Hanah explicó que no había tomado vino, y que estaba expresando su dolor a
Dios. Elí le dijo que fuese en paz y prometió que Dios le otorgaría su deseo.
La familia regresó del viaje, y Hanna, cuando llegó su debido tiempo, dio a
luz un bebe, al cual llamo Samuel. Cuando el niño terminó de lactar, Hanah
lo llevó a Silo y lo dejó con Elí, quien lo crió.
Los hijos de Elí, Jofni y Pinjas, eran perversos y corruptos. Un hombre de
Dios le habló a Elí, y lo acusó de honrar a sus hijos más de lo que honraba a
Dios, y que su castigo sería que los dos hijos morirían en el mismo día, que
sus descendientes no serían la principal familia sacerdotal, y que los
sobrevivientes de la familia rogarían al nuevo Sumo Sacerdote que les diese
comida y dinero.
Durante esa época había constante guerra entre los filisteos y los israelitas.
En una batalla, en Afek, los filisteos derrotaron a los israelitas y mataron a
más de treinta mil hombres, incluyendo a los hijos de Elí. Los filisteos
capturaron el Arca de Dios y se lo llevaron con ellos. Elí, anciano de noventa
años, se cayó de la silla al escuchar las terribles noticias, y murió al romperse
el cuello. Samuel lo sucedió como juez.
Ajiyah, un descendiente de Elí, fue Sumo Sacerdote en Siló, durante el
reinado de Saúl.

Nota: En el libro de Jueces se llama juez al gobernante o líder militar de una


región. Durante la monarquía los reyes asumieron esas responsabilidades, y
los jueces se limitaron a desempeñar funciones judiciales similares a las que
hacen hoy.
Eliab (àìéàá Eliab Origen hebreo: Mi Dios es padre)
1) (Números 1:9). Siglo 13 A.E.C. Eliab, hijo de Jelon, fue el líder de la
tribu de Zebulún en los días de Moisés.
2) (Números 16:1). Siglo 14 A.E.C. Eliab, hijo de Palú, de la tribu de Rubén,
fue el padre de Nemuel, Datán, y Abiram. Sus hijos Datán y Abiram,
líderes de la rebelión encabezada por Koraj contra Moisés y Aarón, fueron
castigados por Dios, que causó que la tierra se abra y los trague, junto con
sus familias y posesiones.
3) (I Samuel 16:6). Siglo 11 A.E.C. Eliab—también llamado Elihú (I
Crónicas 27:18)—hijo de Yishai, era el hermano mayor de David.
Yishai envió a David al campamento del ejército para averiguar como
estaban sus hijos Eliab, Abinadab y Shamma que se habían enrolado. El
muchacho llevó consigo diez panes para sus hermanos, y un regalo de diez
quesos al oficial que los comandaba.
Eliab escuchó que David hablaba con los soldados y se molestó con él. —
¿Para qué has venido? ¿Con quien has dejado las ovejas en el desierto?
Eres un descarado y atrevido. ¡Seguro que has venido a ver la batalla!—le
amonestó.
— ¿Y ahora que hice? Sólo estaba preguntando—protestó David.
Una hora más tarde David se enfrentó a Goliat y lo mató.
Evidentemente, David no guardó resentimiento contra Eliab, ya que,
cuando fue rey, lo nombró líder de la tribu de Yehudah.
La hija de Eliab, Abijail, se casó con Yiremot, un, hijo de David, y fue la
madre de Majalat, una de las dieciocho esposas del rey Rejaboam.
4) (I Crónicas 6:12). Siglo 12 A.E.C. Eliab—también llamado Elihú (I
Samuel 1:1), y Eliel (I Crónicas 6:19)—fue padre de Yerojam e hijo de
Najat, un antepasado de Samuel. Sus descendientes sirvieron en el
Tabernáculo durante el reinado del rey David. Su padre Najat también fue
llamado Toaj (I Crónicas 6:19) y Toju (I Samuel 1:1).
5) (I Crónicas 12:10). Siglo 11 A.E.C. Eliab, un gadita, fue uno de los
hombres que se unieron a la banda de David, cuando él se escondía de
Saúl.
6) (I Crónicas 15:18). Siglo 10 A.E.C. Eliab, un levita del segundo rango,
fue escogido por su jefe para cantar y tocar instrumentos musicales frente
al Arca de Dios, cuando era transportado de la casa de Obed-Edom hasta
Jerusalén, durante el reinado del rey David.

Eliam (àìéòí Eliam Origen hebreo: Dios del pueblo)


(II Samuel 11:3). Siglo 11 A.E.C. Eliam, hijo de Ajítofel, fue el padre de
Batsheba, la esposa favorita del rey David. También es llamado Ammiel (I
Crónicas 3:5).

Elías (àìéäå Eliahu Origen hebreo: Mi Dios es Jehová)


1) (I Reyes 17:1). Siglo 9 A.E.C. Elías el tisbita, nacido en la región de
Gilad, fue uno de los dos hombres, (el otro fue Janoj, Génesis 5:24), en la
Biblia Judía que no murieron porque Dios se los llevó con el.
Elías profetizó durante el reinado del rey Acab de Israel. Sus primeros
milagros los hizo en el pueblo de Sarepta, cerca de Zidón, en lo que hoy es
el Líbano. Compadecido de una viuda pobre convirtió el puñado de harina
y el poco de aceite que había en la casa en cantidades tan grandes que
permitieron a la viuda vivir de la venta de dichos productos. En otra
ocasión resucitó al hijo muerto de la viuda.
La reina Jezabel, esposa del rey Acab, fue hija de Etbal, rey de Zidón. Era
una mujer dominante y posesiva que ejercía gran influencia sobre su
marido, quien le había delegado ilimitada autoridad administrativa. Jezabel
introdujo en Israel el culto fenicio pagano del dios Bal, al cual el profeta
Elías se oponía con todas sus fuerzas.
Acab no sólo toleró el culto extranjero traído por su esposa, sino que
cooperó con ella construyendo un templo para Baal en la ciudad de
Samaria y un poste sagrado.
Elías, luego de amonestar al rey y decirle que Dios causaría una sequía
para castigarlo, se fue del país por un tiempo.
Pasaron tres años, y, debido a la falta de lluvias, hubo una terrible
hambruna en Samaria. El rey Acab acordó con Obadiahu, el gobernador
del palacio real, que ambos viajarían por el país—el rey en una dirección y
el gobernador del palacio en otra—en busca de sitios donde encontrar
forraje para alimentar a sus caballos y mulas.
Obadiahu, un hombre fiel a Dios, había arriesgado su vida escondiendo en
una cueva a cien profetas del SEÑOR, para salvarlos de la implacable
persecución de Jezabel. Mientras viAcaba buscando forraje encontró a
Elías en el camino, quien le dijo que anuncie al rey que había regresado a
Israel. Obadiahu, a pesar de su temor de que Acab lo hiciera matar por
darle esa noticia, informó al rey que el profeta había retornado al reino.
Acab fue a buscar a Elías, y, cuando lo vio, lo acuso de fomentar
problemas en Israel. Elías le respondió que los verdaderos causantes de
problemas eran Acab y su familia, porque habían abandonado al Dios
verdadero y adoraban a los ídolos de Bal.
Elías pidió tener una confrontación con los cientos de sacerdotes de Bal,
que estaban bajo la protección de la reina Jezabel y comían en la mesa del
rey. Acab accedió y convocó a cuatrocientos cincuenta sacerdotes de Baal
en el Monte Carmel. Elías los desafió a demostrar quien era el verdadero
Dios, el SEÑOR ó Bal, consiguiendo que baje fuego del cielo y consuma
el sacrificio. Prepararon leña para dos altares, trajeron dos bueyes y los
descuartizaron, y pusieron los pedazos sobre las leñas, sin prenderles
fuego.
Los sacerdotes de Baal rezaron por horas sin resultado, mientras Elías se
burlaba de ellos. Cuando le llegó el turno a Elías, el profeta rezó a Dios, y
fuego del cielo descendió sobre su altar y consumió el sacrificio. Luego,
Elías ordenó a la muchedumbre que tomen a los sacerdotes de Bal, y los
maten.
La sequía terminó en una gran tormenta. Acab volvió en su carro bajo una
fuerte lluvia, con el profeta Elías corriendo delante de él hasta llegar a
Yizrel.
Acab le contó a Jezabel que Elías había hecho matar a sus sacerdotes. La
reina, furiosa, envió un mensajero al profeta con la amenaza de matarlo.
Elías, para salvar su vida, escapó al sur, a un desierto, donde el ángel del
SEÑOR le proporcionó pan y agua.
Después de permanecer en el desierto durante cuarenta días, Elías recibió
instrucciones de Dios para ungir a Eliseo, hijo de Shafat, como su sucesor.
Encontró a Eliseo que estaba arando con sus bueyes, y arrojó su manto
sobre él, simbolizando así que lo escogía como discípulo. Eliseo sacrificó
los dos bueyes, usó el arado como leña para cocinar la carne, se la dio al
pueblo para que coma, y siguió a Elías.
Algún tiempo después, Acab codició el viñedo de su vecino Nabot el
jezrelita. La intención del rey era utilizar el terreno adyacente al palacio,
como jardín de vegetales. Le ofreció a Nabot pagarle por el terreno o
cambiárselo por un terreno equivalente. Nabot rechazó la oferta porque no
quería desprenderse de la herencia familiar. El rey regresó al palacio
deprimido y molesto.
Su esposa Jezabel le preguntó porque estaba deprimido y no quería comer.
El rey le respondió que se debía a la negativa de Nabot de venderle su
viñedo. Jezabel le dijo que no se preocupe, que vaya y que coma, que ella
se encargaría de arreglar el asunto.
Jezabel organizó un juicio amañado contra Nabot acusándolo de blasfemo.
Testigos sobornados declararon que habían escuchado blasfemar a Nabot.
Fue declarado culpable y muerto a pedradas. Acab tomó posesión de la
propiedad de Nabot.
El profeta Elías fue al viñedo de Nabot, se enfrentó al rey y lo acusó de
asesinar al hombre y apoderarse de su propiedad. Añadió que Dios lo
castigaría por su malvado acto, que los perros lamerían su sangre en el
mismo sitio donde habían lamido la sangre de Nabot, que su familia
tendría el mismo mal fin que tuvo la familia de los reyes Jeroboam y
Basha, y que los perros comerían el cuerpo de su esposa Jezabel.
Cuando Elías terminó de hablar, Acab rasgó su ropa, se la quitó, y se vistió
de luto. Ayunó, y se sumió en una profunda depresión.
El humilde y arrepentido comportamiento del rey hizo que Dios tuviese
piedad de él, y postergase los desastres profetizados hasta después de la
muerte de Acab, durante la vida de su hijo.
Acab murió peleando en una batalla contra los arameos, y su hijo Ajaziahu
lo sucedió en el trono. Poco después, el nuevo rey se hirió de gravedad
cuando accidentalmente cayó de una ventana del piso superior de su
palacio en Samaria.
Ajaziahu envió mensajeros para averiguar de Bal-Zebub, el dios de la
ciudad filistea de Ekrón, si recobraría la salud. Elías condenó dicha acción
y profetizó que el rey moriría.
Cuando el rey escuchó lo que Elías había profetizado, envió una compañía
de cincuenta soldados para arrestar al profeta, pero las tropas fueron
aniquiladas por fuego que cayó del cielo. Lo mismo le ocurrió a una
segunda compañía de soldados enviada por el rey.
El rey envió una tercera patrulla que logró traer a Elías al palacio real. El
profeta, una vez que se halló frente al rey, repitió su profecía. Ajaziahu
murió poco después.
Elías sintió que su fin se acercaba. Fue al río Jordán, acompañado por su
discípulo Eliseo, que se negó a dejarlo solo, dividió las aguas golpeándolas
con su manto y cruzó sobre el piso seco.
Elías le preguntó a Eliseo—Dime, ¿que puedo hacer por ti, antes de ser
separado de tu lado?—
Eliseo contestó—Deseo que una doble porción de tu espíritu pase a mí,
Mientras hablaban, apareció un carro con caballos de fuego y se llevó a
Elías al cielo en un remolino.
2) (Ezra 10:21). Siglo 5 A.E.C. Elías, un sacerdote descendiente de Jarim, se
divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
3) (Ezra 10:26). Siglo 5 A.E.C. Elías, un descendiente de Eilam, se divorció
de su mujer extranjera durante la época de Ezra.

Eliatah (àìéàúä Eliatah Origen hebreo: Dios de su consentimiento)


(I Crónicas 25:4). Siglo 10 A.E.C. Eliatah, un levita, miembro de una familia
de músicos, estaba a cargo del vigésimo turno de servicio que tocaba
instrumentos musicales—címbalos, liras y arpas—en la Casa de Dios durante
el reinado de David. Tenía trece hermanos y tres hermanas, todos ellos
educados como músicos por su padre Heiman, uno de los tres músicos
principales del rey David—los otros dos fueron Asaf y Yedutún.

Elidad (àìéãã Elidad Origen hebreo: Amado por Dios)


(Números 34:21). Siglo 13 A.E.C. Elidad, hijo de Quislón, líder de la tribu
de Benjamín, fue uno de los hombres escogidos por Moisés para dividir la
tierra de Canaán entre las tribus.

Eliel (àìéàì Eliel Origen hebreo: Mi Dios es Dios)


1) (I Crónicas 5:24). Fecha no especificada. Eliel, de la media tribu de
Menashé que se había establecido al este del río Jordán, fue un valeroso
guerrero y líder de su clan.
Su tribu fue deportada de su tierra por los asirios y forzada a establecerse
en la región del río Gozan, donde se asimiló a la población local, perdió su
identidad, y desapareció de la historia, siendo hoy recordada como una de
las —diez tribus perdidas,
2) (I Crónicas 6:19). Siglo 12 A.E.C. Eliel, hijo de Toaj,—su padre también
fue llamado Toju y Najat—fue uno de los antepasados del profeta Samuel.
En el libro de I Crónicas es llamado Eliab (I Crónicas 6:12) y en el libro de
I Samuel su nombre aparece como Elihú (I Samuel 1:1).
Su descendiente Heiman, que pertenecía al clan de los coatitas, fue uno de
los levitas nombrados por el rey David para dirigir a los cantantes en la
Casa del SEÑOR.
3) (I Crónicas 8:20). Fecha no especificada. Eliel, un descendiente de
Shimei, fue un líder de la tribu de Benjamín que residía en Jerusalén.
4) (I Crónicas 8:22). Fecha no especificada. Eliel, descendiente de Shashak,
fue un líder de la tribu de Benjamín que residía en Jerusalén.
5) (I Crónicas 11:46). Siglo 10 A.E.C. Eliel, el mahavita, fue uno de los
valientes soldados del ejército del rey David.
6) (I Crónicas 11:47). Siglo 10 A.E.C. Eliel fue uno de los valientes
soldados del ejército del rey David.
7) (I Crónicas 12:12). Siglo 11 A.E.C. Eliel fue un guerrero gadita que se
unió a la banda de David en Ziclag, cuando David se escondía del rey
Saúl.
8) (I Crónicas 15:9). Siglo 10 A.E.C. Eliel, líder de un clan que descendía de
Hebrón, fue uno de los levitas escogidos para transportar sobre sus
hombros el Arca de Dios a Jerusalén, acompañados por cantantes y
músicos, durante el reinado del rey David.
9) (II Crónicas 31:13). Siglo 8 A.E.C. Eliel fue uno de los levitas nombrados
por el rey Ezequías para servir bajo Conaniahú y Shimei, como
supervisores de los regalos y donaciones traídas por la gente al Templo.

Elienai (àìéòðé Elienai Origen hebreo: Dios es mis ojos)


(I Crónicas 8:20). Fecha no especificada. Elienai, un descendiente de Shimei,
fue un líder de la tribu de Benjamín que residía en Jerusalén.

Eliezer (àìéòæø Eliezer Origen hebreo: Dios ayuda)


1) (Génesis 15:2). Siglo 19 A.E.C. Eliezer de Damasco era el mayordomo de
Abraham y su presunto heredero antes del nacimiento de Isaac.
Isaac tenía cuarenta años y seguía soltero, Abraham consideró que había
llegado el momento de conseguirle novia. Como no quería que su hijo se
case con alguna mujer cananita, envió a Eliezer, su hombre de confianza, a
sus parientes en Harán, Mesopotamia, con instrucciones de conseguir allí
una novia para Isaac.
Eliezer viajó con diez camellos cargados de regalos. Al llegar a su destino,
hizo arrodillar a los camellos cerca al pozo de agua que se encontraba
fuera de la ciudad, y se dijo a sí mismo —Oh, SEÑOR, Dios de mi amo
Abraham, concédeme hoy buena fortuna y demuestra el amor que le
tienes. Aquí estoy, junto a la fuente, esperando que las jóvenes de esta
ciudad vengan a sacar agua. Permite que la doncella a quien yo le diga 'Por
favor baja tu cántaro para que yo pueda beber' me conteste 'Bebe, y
también daré agua a tus camellos' sea la que Tú has elegido para tu siervo
Isaac. Así sabré que has demostrado el amor que tienes a mi amo,
No había aún terminado de expresar sus pensamientos en voz alta, cuando
llegó Rebeca, cargando un cántaro en el hombro. La muchacha descendió
a la fuente, llenó el cántaro, y subió de regreso. Eliezer corrió hacia ella y
le pidió que le permita beber un poco de agua de su cántaro.
—Bebe, mi señor—dijo ella.
*Después de que Eliezer bebió el agua, la muchacha le dijo —También les
daré agua a tus camellos,
Eliezer la contempló en silencio mientras ella vertía el agua en el bebedero
de los animales. Luego, le dio un arete de oro y dos brazaletes de oro, y le
preguntó— ¿Dime, hija mía, quien es tu padre? ¿Hay lugar en la casa de tu
padre para poder pasar allí la noche?—
—Soy la hija de Betuel, el hijo de Milcah y Najor. Tenemos paja y forraje
en abundancia, y también hay lugar para que pasen la noche—contestó la
joven.
El hombre se inclinó y bendijo al SEÑOR por haber guiado sus pasos a la
casa de los parientes de su amo. Rebeca corrió a la casa de su madre y
relató a su familia lo que había ocurrido. Su hermano Labán vio el arete y
los brazaletes de oro en los brazos de su hermana, y corrió al pozo para
invitar al hombre a que venga a su casa.
Eliezer entró a la casa, mientras sus hombres quitaban la carga a sus
camellos y les daban paja. Le trajeron agua para que Eliezer y sus
acompañantes se laven los pies.
Cuando le sirvieron comida, Eliezer rehusó comer, hasta no contar como
Abraham lo había enviado para buscar una novia para su hijo y heredero, y
como él se había dado cuenta que Rebeca era la escogida.
Labán y Betuel contestaron: —Dios ha decretado este asunto. Y no nos
incumbe a nosotros decir si o no. Aquí está Rebeca frente a ti, llévala
contigo, y que sea la esposa del hijo de tu amo, como Dios lo ha dispuesto,
Eliezer, al escuchar estas palabras, se postró antes Dios. Luego le dio a
Rebeca más regalos de joyas de oro y plata, y ropa. También le dio regalos
a Labán y a su madre. Después, él y sus hombres comieron, bebieron, y
pasaron la noche en la casa de Betuel.
Temprano la siguiente mañana, Eliezer anunció que debía partir. Labán y
su madre le preguntaron si permitiría que Rebeca se quedase con ellos diez
días más.
—No me causen demora, ahora que el SEÑOR ha dado éxito a mi misión.
Déjenme regresar a la casa de mi amo,— contestó Eliezer.
Llamaron a Rebeca y le preguntaron— ¿Irás con este hombre?—
Rebeca contestó—Iré,
Rebeca, su nodriza Déborah, y sus doncellas de servicio subieron a los
camellos, y siguieron a Eliezer, despedidas con las bendiciones de su
familia.
2) (Éxodo 18:4). Siglo 13 A.E.C. Eliezer, hermano de Gershom, fue el
segundo hijo de Moisés y Zipporah.
Su único hijo, Rejabiah, le dio muchos nietos. Su descendiente Shelomit
estaba a cargo de los regalos al Tabernáculo que el rey David y los
capitanes de su ejército habían donado de los botines que habían capturado
en las guerras.
3) (Ezra 8:16). Siglo 5 A.E.C. Eliezer, un líder de la tribu de Yehudah, fue
enviado por Ezra a Casifya para pedir a Iddó, el jefe de la zona, que le de
algunos levitas para que sirvan en el Templo en Jerusalén.
4) (Ezra 10:18). Siglo 5 A.E.C. Eliezer, hijo de Yozadak, fue un sacerdote
que se divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra, y ofreció
el sacrificio de un carnero para expiar su trasgresión. Sus hermanos
Yeshua, Maseiah, Gedaliah, y Yarib hicieron lo mismo.
5) (Ezra 10:23). Siglo 5 A.E.C. Eliezer fue un levita que se divorció de su
mujer extranjera durante la época de Ezra.
6) (Ezra 10:31). Siglo 5 A.E.C. Eliezer, un descendiente de Jarim, se
divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
7) (I Crónicas 7:8). Siglo 16 A.E.C. Eliezer, hijo de Bejer, era nieto de
Benjamín. Era miembro de una familia de valientes guerreros líderes de su
tribu.
8) (I Crónicas 15:24). Siglo 10 A.E.C. Eliezer fue uno de los sacerdotes que
tocaron las trompetas durante la jubilosa procesión encabezada por el rey
David, que trajo el Arca de Dios a Jerusalén.
9) (I Crónicas 27:16). Siglo 10 A.E.C. Eliezer, hijo de Zijri, fue el líder de la
tribu de Rubén durante el reinado del rey David.
10) (II Crónicas 20:37). Siglo 9 A.E.C. Eliezer, hijo de Dodavahu de
Mareshah, profetizó al rey Yehoshafat que sus embarcaciones se
hundirían, y no llegarían a Tarshish, debido a que se había aliado con el
rey Ajaziahu de Israel.
Elifal (àìéôì Elifal Origen hebreo: Dios del juicio)
(I Crónicas 11:35). Siglo 10 A.E.C. Elifal, hijo de Ur, fue uno de los Treinta,
unidad elite en el ejército del rey David. El Segundo Libro de Samuel lo
llama Elifelet, hijo de Ajasbai (II Samuel 23:34).

Elifalet (àìéôìè Elifalet Origen hebreo: Dios que salva)


(II Samuel 5:16). Siglo 10 A.E.C. Elifelet fue uno de los hijos del rey David
que nacieron en Jerusalén. El primer libro de Crónicas lo llama Elifelet (I
Crónicas 3:8).

Elifaz (àìéôæ Elifaz Origen hebreo: Dios de oro)


1) (Génesis 36:4). Siglo 17 A.E.C. Elifaz, nacido en Canaán, fue hijo de
Esaú y de su esposa Adah, la hija de Eilón el hitita. Los hijos de Elifaz
fueron Teimán, Omar, Zefo, Gatam, y Kenaz. Timna, la concubina de
Elifaz fue la madre de su hijo Amalek.
2) (Job 2:11). Fecha no especificada. Elifaz, el yemenita, habiendo
escuchado las tragedias que le habían acaecido a su amigo Job, lo vino a
visitar con otras dos personas, Bildad y Zofar, para conmiserar con él y
consolarlo. Los amigos vieron a Job y no lo pudieron reconocer ya que los
sufrimientos lo habían cambiado tanto. De la impresión lloraron y
sollozaron, se rasgaron las vestiduras, y se echaron polvo de la tierra sobre
sus cabezas. Luego, se sentaron con Job durante siete días y siete noches,
sin decir una palabra, para no molestar a Job en su dolor.
Luego de que Job rompió su silencio quejándose amargamente contra su
vida, sus amigos se sorprendieron. Habían venido a consolarlo, no a
apoyar una rebelión contra las disposiciones divinas. En vez de consolarlo
lo reprendieron.
Elifaz le dijo a Job que era evidente que había pecado, ya que esa era la
única posible explicación de porque Dios lo había tratado en esa forma.
Dios, finalmente, reivindicó a Job y le devolvió su salud y su fortuna.
Luego, reprochó a Elifaz y a sus dos amigos por sus palabras presuntuosas,
y les ordenó que fueran a Job, que hiciesen un sacrificio, y que le pidiesen
a Job que rezase por ellos, para que Dios no los castigue.
Elifelet (àìéôìè Elifelet Origen hebreo: Dios que salva)
1) (II Samuel 23:34). Siglo 10 A.E.C. Elifelet, hijo de Ajasbai, fue uno de
los Treinta, unidad elite en el ejército del rey David. El primer libro de
Crónicas (I Crónicas 11:35) lo llama Elifal, hijo de Ur.
2) (Ezra 8:13). Siglo 5 A.E.C. Elifelet, un descendiente de Adonikam,
retornó con Ezra del exilio de Babilonia, junto con sus hermanos Yeiel y
Shemaiah y otros sesenta hombres, durante el reinado del rey Artajerjes de
Persia.
3) (Ezra 10:33). Siglo 5 A.E.C. Elifelet, un descendiente de Jashum, se
divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
4) (I Crónicas 3:6). Siglo 10 A.E.C. Elifelet fue uno de los dos hijos del rey
David nacidos en Jerusalén, que tenían el mismo nombre. También fue
llamado Elpalet (I Crónicas 14:5).
5) (I Crónicas 3:8). Siglo 10 A.E.C. Elifelet fue el otro de los dos hijos del
rey David nacidos en Jerusalén, que tenían el mismo nombre. También fue
llamado Elifalet (II Samuel 5:16).
6) (I Crónicas 8:39). Fecha no especificada. Elifelet, el tercer hijo de Eshek
de la tribu de Benjamín, fue un descendiente de Jonatán, hijo del rey Saúl.
Sus hermanos fueron Ulam y Yeush.
Eliflehu (àìéôìäå Eliflehu Origen hebreo: Dios de su distinción)
(I Crónicas 15:18). Siglo 10 A.E.C. Eliflehu, un levita del segundo rango, fue
uno de los músicos escogidos por el jefe de los levitas para cantar y tocar
instrumentos musicales frente al Arca de Dios, cuando fue llevado de la casa
de Obed-Edom a Jerusalén, durante el reinado del rey David.

Elihú (àìéäåà Elihu Origen hebreo: Él es mi Dios)


1) (I Samuel 1:1) Siglo 12 A.E.C. Elihú—también llamado Eliab (I Crónicas
6:12), y Eliel (I Crónicas 6:19)—hijo de Toju, fue un antepasado del
profeta Samuel. Sus descendientes sirvieron en el Tabernáculo durante el
reinado del rey David. Su padre Toju también es llamado Toaj (I Crónicas
6:19) y Najat (I Crónicas 6:11).
2) (Job 32:2). Fecha no especificada. Elihú, hijo de Barajel, el buzita, era el
más joven de los amigos de Job. Cuando él y otros amigos de Job fueron a
consolarlo por todas las desgracias que le habían ocurrido, Elihú, por
respeto a sus mayores, no abrió la boca hasta que los otros terminaron de
hablar. Cuando llegó su turno le dijo a Job que Dios castigaba a la gente
mala, y que si él, Job, se arrepentía de sus pecados, Dios lo perdonaría.
3) (I Crónicas 12:21). Siglo 11 A.E.C. Elihú, de la tribu de Menashé, desertó
con sus hombres del ejército de Saúl, y se unió a David en Ziclag, con
rango de capitán de la banda.
4) (I Crónicas 26:7). Siglo 10 A.E.C. Elihú, hijo de Shemaiah y nieto de
Obed-Edom, fue uno de los porteros del Tabernáculo en Jerusalén, durante
el reinado del rey David. Sus hermanos—todos ellos hombres valientes y
líderes de su clan—fueron Otni, Refael, Obed, Elzabad, y Semajiahu.
5) (I Crónicas 27:18). Siglo 11 A.E.C. Elihú, también llamado Eliab, fue
hermano mayor de David. Ver Eliab #3 (I Samuel 16:6.)

Elijoref (àìéçøó Elijoref Origen hebreo: Dios del invierno)


(I Reyes 4:3). Siglo 10 A.E.C. Elijoref y su hermano Ajiyah fueron escribas
en la corte del rey Salomón, ocupando el mismo puesto que su padre
Shisha―también llamado Sheva en II Samuel 20:25, Shavsha en I Crónicas
18:16, y Seraiah en II Samuel 8:17―había desempeñado durante el reinado
del rey David.
Elika (àìé÷à Elika Origen hebreo: Dios de rechazo)
(II Samuel 23:25). Siglo 10 A.E.C. Elika, el harodita, fue uno de los Treinta,
unidad elite en el ejército del rey David.

Elimelej (àìéîìê Elimelej Origen hebreo: Dios es rey)


(Ruth 1:2). Siglo 12 A.E.C. Elimelej, un habitante de Belén, emigró con su
esposa Naomi y sus dos hijos, Majlón y Quilión, a Moab, debido a una
hambruna en Israel.
Sus hijos se casaron con dos muchachas moabitas, Ruth y Orpah. Después de
la muerte de Elimelej y de sus dos hijos, Naomi y Ruth, ambas viudas,
dejaron Moab y fueron a Belén.
En Belén, Boaz, un pariente del difunto Elimelej, compró de Naomi todas las
propiedades que habían pertenecido a Elimelej y a sus hijos, y se casó con
Ruth, con la cual tuvo un hijo, Obed, que fue abuelo del rey David.
Elioeinai (àìéåòéðé ó àìéäåòéðé Elioeinai ó Elihoeinai Origen hebreo:
Mis ojos hacia Dios)
1) (Ezra 8:4). Siglo 5 A.E.C. Elioeinai, hijo de Zerajiah, un descendiente de
Pajat-Moab, retornó con Ezra de Babilonia, a la cabeza de doscientos
hombres.
2) (Ezra 10:22). Siglo 5 A.E.C. Elioeinai, un sacerdote descendiente de
Pashjur, se divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
3) (Ezra 10:27). Siglo 5 A.E.C. Este hombre, descendiente de Zatú, se
divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
4) (Nehemías 12:41). Siglo 5 A.E.C. Elioeinai fue uno de los sacerdotes que
tocaron la trompeta en la jubilosa procesión que celebró la inauguración de
los muros reconstruidos de Jerusalén, durante la época de Nehemías.
5) (I Crónicas 3:23). Fecha no especificada. Elioeinai, hijo de Neariah, fue
un descendiente de Yeconiah—también llamado Yehoyaquín—el rey de
Yehudah que fue llevado al cautiverio en Babilonia. Sus hermanos fueron
Ezequías y Azrikam. Sus hijos fueron Hodaviahu, Elyashib, Pelaiah,
Akub, Yojanán, Delaiah, y Ananí.
6) (I Crónicas 4:36). Siglo 8 A.E.C. Elioeinai y otros líderes de la tribu de
Simeón fueron al fértil valle de Gedor buscando pasto para su rebaño,
durante el reinado de Ezequías, rey de Yehudah. Los simeonitas
destruyeron las tiendas de los habitantes -descendientes de Ham- que
vivían allí, los exterminaron y se establecieron en el lugar.
7) (I Crónicas 7:8). Siglo 16 A.E.C. Elioeinai, hijo de Bejer y nieto de
Benjamín, fue miembro de una familia de valientes guerreros y líderes de
su tribu. Sus hermanos fueron Zemirah, Yoash, Eliezer, Abiah, Omri,
Yiremot, Anatot, y Alamet.
8) (I Crónicas 26:3). Siglo 10 A.E.C. Elioeinai, hijo de Meshelemiahu, fue
uno de los porteros del Tabernáculo durante el reinado del rey David. Sus
hermanos fueron Yatniel, Yediael, Zebadiah, Zacarías, Eilam, y
Yehojanán. Su padre Meshelemiahu es llamado Shalum en el Primer Libro
de Crónicas (I Crónicas 9:17).

Eliseo (àìéùò Elisha Origen hebreo: Dios de salvación)


(I Reyes 19:16). Siglo 9 A.E.C. Eliseo, hijo de Shafat de Abelmeholah, fue
escogido como discípulo por el profeta Elías, por orden de Dios.
Eliseo estaba arando con bueyes, cuando Elías colocó su manto sobre él.
Eliseo mató a los dos bueyes, usó el arado como leña, cocinó la carne y se la
dio a su gente. Una vez que hizo todo eso siguió a Elías.
Algunos años después, Elías, sintió que su fin se acercaba. Acompañado de
Eliseo, que se negaba a abandonar su lado, fue al río Jordán, dividió las
aguas golpeándolas con su manto y cruzó sobre suelo seco.
— ¿Qué puedo hacer por ti antes de mi partida?—le preguntó Elías a Eliseo.
—Deseo recibir una doble porción de tu espíritu—contestó Eliseo.
Mientras hablaban apareció un carruaje tirado por caballos de fuego y se
llevó a Elías en un tornado hacia el firmamento.
Eliseo, al ver esto, rasgó su vestimenta, y se puso el manto de Elías que el
profeta había dejado caer. Eliseo golpeó las aguas del Jordán con el manto.
Estas se partieron y Eliseo cruzo al otro lado del río.
Los profetas de Jericó vinieron a su encuentro, se inclinaron ante él y le
pidieron permiso para enviar cincuenta hombres a buscar a Elías en los valles
y montes cercanos. La primera reacción de Eliseo fue negar su autorización,
pero, cuando los profetas insistieron, accedió a la búsqueda. Durante tres días
los hombres buscaron a Elías, pero al no encontrarlo se dieron por vencidos.
Los habitantes de Jericó se quejaron de que el agua de la ciudad estaba
contaminada. Eliseo fue a la fuente del agua, echó sal en ella, y el agua se
purificó. Luego se encaminó hacia Bet-El. Cuando estaba acercándose a la
ciudad un grupo de niños lo rodearon y se burlaron de su calvicie. Eliseo,
ofendido y molesto, los maldijo. Dos osos hembras salieron del bosque y
despedazaron a cuarenta y dos niños. Eliseo de allí fue al Monte Carmel y
luego regresó a Samaria.
El rey de Israel, Yoram, hijo de Acab, hizo una alianza con Yehoshafat, el
rey de Yehudah, y con el rey de Edom para luchar contra el reino Moab, que
se negaba a continuar pagando tributo a Israel.
El ejército de los tres reyes aliados marchó durante siete días hasta que se
acabó el agua para los soldados y los animales que llevaban. Yoram hizo
llamar a Eliseo que se encontraba en las cercanías.
El profeta, al ver al rey Yoram, le preguntó despectivamente porque no
consultaba con sus propios profetas, y añadió que sólo le hablaba por
consideración al rey de Yehudah, ya que si este no hubiese estado presente ni
siquiera lo miraría. Eliseo pidió que le traigan un músico, y mientras el
músico tocaba, les dijo a los reyes que Dios ordenaba que hagan cavar
zanjas.
En la mañana siguiente las zanjas se llenaron de agua que bAcaba rauda de
los montes de Edom. Los moabitas, al despertar, vieron el reflejo rojo del sol
matutino en las zanjas inundadas, y creyeron que era la sangre de los
soldados aliados que, ellos supusieron, habían peleado entre sí, y se habían
matado los unos a los otros. Los moabitas se abalanzaron en forma
desordenada al campamento de los aliados para saquearlo, pero, llegando
allí, al encontrarse con las disciplinadas fuerzas enemigas, se desconcertaron
y fueron derrotados.
En una ocasión una pobre viuda se lamentó ante Eliseo de que su acredor
quería llevarse a sus dos hijos porque ella no podía pagar su deuda.
— ¿Qué tienes en tu casa?—le preguntó Eliseo.
—Solamente una jarra de aceite—contestó la mujer.
—Consigue de los vecinos tantas jarras vacías como puedas—le dijo Eliseo.
La mujer trajo un número de jarras y las llenó con el aceite procedente de la
jarra que tenía en su casa. Luego, vendió el aceite, y el dinero que recibió fue
más que suficiente para pagar su deuda.
Eliseo, en sus viajes, solía visitar un pueblo llamado Sunam, donde
compartía el pan en la casa de una mujer adinerada. La mujer convenció a su
esposo a que prepare una habitación para Eliseo en su casa donde el profeta
podría pernoctar cada vez que visitara el pueblo. Eliseo, agradecido, consultó
con Gejazi, su sirviente, como podría retribuir la generosa amabilidad de sus
anfitriones. Gejazi le recordó que la pareja no tenía hijos, y que el esposo era
de edad avanzada. Eliseo le pidió a Gejazi que traiga a la mujer, y le
profetizó que tendría un hijo. Efectivamente, la mujer concibió y tuvo un
bebe tal como Eliseo había predicho.
Años después, cuando el niño ya era un muchacho, fue al campo a ver a su
padre que estaba con los segadores de trigo. El niño se quejó de un intenso
dolor de cabeza, y el padre le pidió a un sirviente que lo lleve de regreso a su
casa. La madre lo tuvo sobre sus rodillas hasta que falleció.
La mujer llevó el cuerpo a la habitación de Eliseo y lo echó sobre la cama.
Luego cerró la puerta, y sin contarle las tristes nuevas al esposo, le pidió que
le de un criado y una burra. Ensilló al animal y partió al Monte Carmel a
buscar al profeta.
Eliseo la vio en la distancia y la reconoció. La mujer le relató la desgracia
que había sufrido. Eliseo le dio a Gejazi su bastón y le ordenó ir de prisa a la
casa de la mujer para tratar de revivir al niño colocándole el bastón sobre su
cara. Gejazi partió de inmediato y cumplió con las instrucciones de Eliseo,
pero el niño no revivió. Cuando Eliseo llegó a la casa, Gejazi le dijo que no
había tenido éxito.
Eliseo subió a la habitación, cerró la puerta tras sí, rezó a Dios, y se echó
sobre el niño, puso su boca sobre la boca del niño, sus ojos sobre sus ojos, y
sus manos sobre sus manos.
Luego se levantó, caminó de un lado a otro, y volvió a echarse sobre el niño,
hasta que el muchacho estornudó siete veces y abrió los ojos.
Eliseo realizó muchos otros milagros. Durante una hambruna, eliminó el
veneno que había en un guisado y la gente lo pudo comer. En otra ocasión
alimentó a cien hombres con solo veinte panes de cebada.
Namán, el comandante del ejército arameo, se enfermó de la lepra. El rey de
Aram recibió información de que una joven israelita, recientemente
capturada, decía que el profeta de Samaria era capaz de curar a Namán de su
lepra. De inmediato el rey escribió una carta al rey de Israel, informándole
que estaba enviando a Namán a Israel y que esperaba que el rey de Israel lo
curase de su enfermedad.
El rey de Israel, al recibir la carta, asumió que el pedido sin precedentes del
soberano arameo, era en realidad un pretexto para hacerle la guerra.
Desesperado, rasgo su vestimenta.
Eliseo se enteró de lo que exigía el rey arameo, y envió un mensaje al rey de
Israel pidiéndole que Namán venga a él.
Namán fue a la casa del profeta. Eliseo no lo invitó a entrar a su casa y ni
siquiera salió afuera a saludarlo. Se limitó a enviarle un mensajero que le
dijo a Namán que si él se bañaba siete veces en el río Jordán, se curaría.
Namán, molesto y ofendido por el trato poco cortés que había recibido de
Eliseo, se fue diciendo que los ríos en Aram eran tan buenos, si no mejores,
que el Jordán, y que él podía bañarse en ellos en cualquier momento.
Sus sirvientes lo convencieron de que no perdía nada si hacía lo que Eliseo
había aconsejado. Namán fue al Jordán, se bañó en sus aguas siete veces, y
se curó de la lepra. Feliz, regresó a la casa del profeta para darle las gracias.
Eliseo lo recibió y Namán le quiso dar un regalo como muestra de su
gratitud, pero el profeta se negó a recibirlo.
—En ese caso permítame usted cargar a dos mulas con tierra de aquí, ya que
nunca más su servidor volverá a ofrecer ofrendas o sacrificios a algún dios
que no sea el SEÑOR. Pero, quisiera que el SEÑOR comprenda y me
perdone cuando tenga que acompañar al rey, mi soberano, al templo de
Rimmón, apoyado en mi brazo, y me vea obligado a inclinarme—dijo
Namán al despedirse del profeta.
Gejazi, el sirviente de Eliseo, al ver que su amo había rechazado el regalo de
Namán, decidió que él debería recibir algo, y corrió hasta alcanzar al
comandante arameo. Namán, al verlo, se apeó de su carroza, y le preguntó si
todo estaba bien.
Gejazi le respondió que habían llegado dos jóvenes profetas, y que Eliseo lo
había enviado para pedirle dos mudas de ropa y un talento de plata. Namán le
dio la ropa e insistió en darle dos talentos de plata. Gejazi regresó a la casa
de su amo con los obsequios.
— ¿Dónde has estado Gejazi?—le preguntó Eliseo.
—No he estado en ningún sitio—mintió Gejazi.
—Sé que has recibido regalos de Namán. Ahora su lepra se pegará a ti y a tus
descendientes para siempre—dijo Eliseo.
Los discípulos de Eliseo le dijeron que la casa donde vivían con él era
demasiado pequeña para todos ellos, y lo invitaron a ir con ellos al Jordán, y
construir allí una casa más grande. Eliseo aceptó la propuesta. Mientras uno
de los discípulos estaba cortando un árbol, el hacha que le habían prestado
cayó al agua y se hundió bajo la superficie. Eliseo la hizo flotar, y el
discípulo la pudo sacar del agua.
Los poderes proféticos de Eliseo le permitían enterarse de los planes y
movimientos del ejército arameo, lo cual reportaba al rey de Israel. El rey de
Aram inicialmente sospechó que alguno de sus oficiales era un espía
israelita, pero luego se enteró que era el profeta Eliseo quien informaba al
rey de Israel cada palabra que él decía, aun si se encontraba en la intimidad
de su dormitorio.
El rey de Aram escuchó que Eliseo se encontraba en Dotan, y envió un
destacamento de soldados a caballo y carros de guerra para capturar al
profeta. La siguiente mañana el sirviente de Eliseo despertó y vio que la
ciudad estaba rodeada de soldados. Alarmado, le preguntó a su amo que
debían hacer.
Eliseo lo calmó diciéndole que ellos excedían en número a los soldados
enemigos. El profeta rezó a Dios pidiéndole que abra los ojos de su criado, y
el sirviente pudo ver que los montes alrededor de la ciudad estaban cubiertos
de caballos y de carros de fuego. Cuando los soldados arameos vinieron a él,
Eliseo pidió a Dios que los castigue con ceguera. Luego dijo a los soldados
que habían llegado a una ciudad que no era la que buscaban, y ofreció
llevarlos adonde se encontraba el hombre que querían capturar. Los condujo
a Samaria, donde recobraron la vista. El rey de Israel le preguntó al profeta si
debía matarlos. El profeta contestó, que, al contrario, debería darles comida y
agua y permitirles que regresen a Aram.
Un tiempo después, el rey de Aram, a la cabeza de su ejército, marchó hacia
Samaria y sitió la ciudad. Dentro de ella se produjo una gran hambruna. El
rey escuchó a una mujer quejarse de que el día anterior ella y otra mujer
habían cocinado a su hijo y se lo habían comido, y ahora la otra mujer se
negaba a entregar a su hijo para que lo coman.
El rey de Israel culpó a Eliseo, juró que le cortaría la cabeza, y envió un
mensajero a la casa del profeta.
—Mañana los alimentos serán tan baratos que bastará un shekel para
comprar una medida de harina—le dijo Eliseo al mensajero del rey.
Uno de los funcionarios del rey escuchó y le dijo con burla, que no podía
crer que eso pasaría aún si Dios abriese las ventanas del cielo.
—Lo verás con tus propios ojos, pero no comerás de ello—le dijo Eliseo.
Durante la noche los arameos escucharon ruidos de carros de guerra, caballos
y enormes ejércitos. Pensando que los ejércitos hititas y egipcios venían a
auxiliar a Israel, huyeron llenos de pánico, abandonando sus tiendas y
caballos.
La siguiente mañana cuatro leprosos decidieron que no tenían nada que
perder, y fueron al campamento arameo, al cual encontraron abandonado y
vacío. Se atiborraron de comida y bebida, y se apoderaron de todo el oro y
plata que encontraron.
Luego de esconder su tesoro, tomaron en cuenta que el rey debía recibir con
urgencia las buenas noticias. Fueron a las entradas de la ciudad y dijeron a
los porteros que los arameos habían huido, dejando atrás sus tiendas, caballos
y mulas.
El rey fue informado de la huida de los arameos, pero sospechó que era una
trampa. Sus oficiales lo convencieron a que envíe un pequeño destacamento
de soldados para que fuesen tras los arameos. Los soldados regresaron y le
dijeron al rey que habían seguido a los arameos hasta el río Jordán, y que a
todo a lo largo del camino habían objetos y ropa que los arameos habían
desechado en su precipitada huida.
Los habitantes de Samaria al escuchar la noticia corrieron al campo para
saquearlo. La multitud, en su desordenada carrera, atropelló y mató a
pisotones al funcionario del rey que se había burlado de la predicción de
Eliseo.
Eliseo le aconsejó a la mujer sunamita, la madre del hijo que él había
revivido, que ella y su familia abandonaran el país por siete años porque
vendría una hambruna. La mujer siguió el consejo del profeta. Después de
siete años regresó a Israel, y se dio con la sorpresa que, durante su ausencia,
le habían confiscado sus propiedades. Fue al palacio real y le pidió al rey que
le retornasen su casa y sus tierras.
Gejazi, el sirviente de Eliseo, se encontraba en ese momento en el palacio
relatando al rey todos los hechos y milagros realizados por el profeta. Al ver
a la mujer, Gejazi la reconoció, y le dijo al rey que era la madre del niño que
Eliseo había devuelto a la vida. La mujer confirmó el relato, y el rey dio
instrucciones para que le devuelvan sus propiedades, y le entreguen todo el
ingreso que éstas habían producido durante su ausencia.
Ben-Hadad, el rey de Aram, enfermó de gravedad. Cuando escuchó que
Eliseo se encontraba en Damasco, ordenó a Jazael, uno de sus comandantes,
que fuera a hablar con el profeta, llevándole regalos, para averiguar si se
recuperaría de la enfermedad.
—Dile al rey que recobrará la salud, pero en realidad Dios me ha dicho que
morirá—le dijo Eliseo a Jazael. El profeta quedó mirando fijamente a Jazael
y luego lloró.
— ¿Porqué llora mi señor?—preguntó Jazael.
—Lloro porqué se que harás mucho daño a los israelitas. Quemarás sus
fortalezas, matarás a los jóvenes con tu espada, despedazarás a los niños y
abrirás el vientre de las mujeres embarazadas. El SEÑOR me ha revelado
que serás rey de Aram—dijo Eliseo.
Jazael regresó al palacio y le dijo al rey que sanaría. El día siguiente fue a la
habitación del rey, y con una colcha lo sofocó hasta matarlo. Luego, se
proclamó rey de Aram.
El rey Yoram de Israel se alió con su primo el rey Ajaziahu de Yehudah para
luchar contra Jazael. Yoram, herido en la batalla, regresó a Yizrel, y
Ajaziahu lo vino a visitar durante su recuperación.
Eliseo, mientras tanto, había enviado a uno de sus discípulos con un frasco
de aceite a Ramot de Gilad para ungir como rey de Israel a Yehú, el
comandante del ejército.
Muchos años después, cuando Eliseo era ya muy anciano y se hallaba
mortalmente enfermo, el rey Yoash, nieto del rey Yehú, vino a visitarlo, y
lloró al ver cuan enfermo estaba el profeta. Eliseo le dijo al rey que tomase
un arco y flechas, que abriese la ventana que daba al oriente, y que disparase
una flecha. Esa flecha, explicó el profeta, significaba que el rey derrotaría a
los arameos en Afek. Luego le dijo al rey que agarrase las flechas y golpease
el suelo con ellas. El rey golpeó tres veces y se detuvo.
—Si hubieses golpeado cinco o seis veces, hubieses aniquilado a los
arameos. Como no lo hiciste, los derrotarás unicamente tres veces—dijo
Eliseo enojado, y murió poco rato después.
Aún después de su muerte Eliseo realizó un milagro cuando el cuerpo de un
muerto, que había sido tirado a su sepulcro, volvió a la vida al tocar los
huesos del profeta.
Elishafat (àìéùôè Elishafat Origen hebreo: Mi Dios juzgó)
(II Crónicas 23:1). Siglo 9 A.E.C. Elishafat, hijo de Zijri, fue uno de los
cinco comandantes del ejército que conspiraron con el sacerdote Yehoyada
para derrocar a la reina Ataliah y coronar a Yoash, el heredero legítimo, rey
de Yehudah.

Elishah (àìéùä Elishah Origen no conocido y significado incierto)


(Génesis 10:4). Fecha no especificada. Elishah fue un descendiente de
Yaván.
Elishama (àìéùîò Elishama Origen hebreo: Dios escuchó).
1) (Números 1:10). Siglo 13 A.E.C. Elishama, hijo de Amihud, hijo de
Ladán, fue un líder de la tribu de Efraim. Comandó el ejército de su tribu
durante la marcha en el desierto, y fue uno de los doce líderes israelitas
que donaron regalos de plata y oro, bueyes, carneros, cabras, y ovejas para
la consagración del altar.
Su hijo Nun fue el padre de Josué, el sucesor de Moisés y conquistador de
Canaán, (1 Crónicas 7:26-27).
2) (II Samuel 5:16). Siglo 10 A.E.C. Elishama, uno de los dos hijos del rey
David que compartían el mismo nombre, nació en Jerusalén. El otro hijo
del mismo nombre fue Elishama #6.
3) (II Reyes 25:25). Siglo 6 A.E.C. Elishama, un descendiente de la familia
real, fue el abuelo de Ismael, el asesino que mató a Gedaliah, el
gobernador de Yehudah nombrado por el rey de Babilonia.
4) (Jeremías 36:12). Siglo 7 A.E.C. Elishama fue el escriba en la corte del
rey Yehoyakim. El rollo donde Baruj había escrito el dictado de Jeremías
fue guardado en las habitaciones de Elishama, hasta que el rey ordenó que
se lo trajesen.
5) (I Crónicas 2:41). Fecha no especificada. Elishama era hijo de Yekamiah
y nieto de Shalum.
6) (I Crónicas 3:6). Siglo 10 A.E.C. Elishama, uno de los dos hijos del rey
David que tenían el mismo nombre, nació en Jerusalén. Es llamado
Elishua en el Segundo Libro de Samuel (II Samuel 5:15). El otro, hijo del
mismo nombre fue Elishama #2.
7) (II Crónicas 17:8). Siglo 9 A.E.C. Elishama, un sacerdote, fue enviado
por el rey Yehoshafat, en el tercer año de su reinado, a enseñar las leyes de
Dios en las ciudades de Yehudah.
Elishama fue acompañado en su misión por un sacerdote llamado Yoram,
algunos oficiales de la corte, y varios levitas.

Elisheba (àìéùáò Elisheba Origen hebreo: Mi Dios es su juramento)


(Éxodo 6:23). Siglo 13 A.E.C. Elisheba, hija de Amminadab de la tribu de
Yehudah y hermana de Najshón, se casó con Aarón, el Sumo Sacerdote. La
pareja tuvo cuatro hijos: Nadab, Abihú, Eleazar, y Itamar.
Elishua (àìéùåò Elishua Origen hebreo: Dios de riqueza)
(II Samuel 5:15). Siglo 10 A.E.C. Elishua fue uno de los hijos del rey David
que nacieron en Jerusalén. Es llamado Elishama en I Crónicas 3:6. (Ver
Elishama #6.)
Eliah (àìéä Eliah Origen hebreo: Dios es Jehová)
(Ezra 10:26). Siglo 5 A.E.C. Eliah, un descendiente de Eilam, fue uno de los
hombres que se divorciaron de sus mujeres extranjeras, durante la época de
Ezra.
(I Crónicas 8:27). Fecha no especificada. Eliah, hijo de Yerojam, fue un líder
de la tribu de Benjamín que residía en Jerusalén. Sus hermanos fueron
Yareshiah y Zijri.

Elizafán (àìéöôï Elizafán Origen hebreo: Dios de tesoro)


1) (Números 3:30). Siglo 13 A.E.C. Elizafán—también llamado Elzafán
(Éxodo 6:22)—hijo de Uzziel y hermano de Mishael y Sitri, fue primo
hermano de Moisés y Aarón.
Elizafán fue el jefe del clan levita de los coatitas que estaba a cargo del
Arca, la mesa ceremonial, los candelabros, los altares, y las vasijas del
santuario durante los años que los israelitas estuvieron en el desierto.
Cuando Abihú y Nadab, los hijos de Aarón, quemaron incienso prohibido
y murieron víctimas de un fuego enviado por el SEÑOR, Moisés encargó a
Elizafán y a Mishael que saquen a los dos cuerpos del santuario y los
lleven a un lugar fuera del campamento.
Su descendiente Shemaiah ayudó a traer el Arca a Jerusalén durante el
reinado de David (I Crónicas 15:8). Durante el reinado del rey Ezequías de
Yehudah, sus descendientes Shimri y Yeiel estuvieron entre los levitas que
congregaron a todos los otros levitas para que se purifiquen a sí mismos y
al Templo (II Crónicas 29:13).
2) (Números 34:25). Siglo 13 A.E.C. Elizafán, hijo de Parnaj, fue el líder de
la tribu de Zebulún, escogido por Moisés para ayudar a dividir la tierra de
Canaán entre las tribus.

Elizur (àìéöåø Elizur Origen hebreo: Mi Dios es una roca)


(Números 1:5). Siglo 13 A.E.C. Elizur, hijo de Shedeiur, de la tribu de
Rubén, comandó el ejército de su tribu durante la marcha en el desierto. Fue
uno de los doce líderes israelitas que donaron regalos de plata y oro, bueyes,
carneros, cabras, y ovejas para la consagración del altar.
Eljanán (àìçðï Eljanán Origen hebreo: Dios es bondadoso)
1) (II Samuel 21:19). Siglo 10 A.E.C. Eljanán, un belenita, mató al gigante
filisteo Goliat, en la batalla de Gob, durante el reinado del rey David. Su
padre, Yarei-Orgim, también fue llamado Yair.
2) (II Samuel 23:24). Siglo 10 A.E.C. Eljanán, hijo de Dodo, un belenita, fue
uno de los Treinta, unidad elite en el ejército del rey David.
Elkanah (àì÷ðä Elkanah Origen hebreo: Dios proveyó)
1) (Éxodo 6:24). Siglo 13 A.E.C. Elkanah fue uno de los hijos de Koraj, el
levita que encabezó la rebelión contra Moisés en el desierto.
Elkanah y sus hermanos, Assir y Abiasaf, no fueron castigados cuando su
padre fue tragado por la tierra, en castigo por su rebelión contra Moisés.
2) (I Samuel 1:1). Siglo 11 A.E.C. Elkanah, hijo de Yerojam—de la tribu de
Efraim, de acuerdo al Primer Libro de Samuel, pero un descendiente de
Levi, según el capítulo 6 del Primer Libro de Crónicas—vivía en
Ramatayin con sus dos esposas: Peninah, que tenía varios hijos, y Hanah,
que no tenía ninguno.
Hanah estaba desesperada por tener un hijo, y Elkanah creía consolarla
diciéndole que él era mejor para ella que diez hijos.
En uno de los peregrinajes anuales de la familia a Siló para rezar y
sacrificar al SEÑOR, Hanah rezó amargamente, pidiéndole a Dios un hijo.
Elí, el sacerdote de Siló sacerdote, al ver que los labios de la mujer se
movían en silencio pensó que estaba embriagada. Hanah le explicó que
estaba expresando su dolor a Dios. Elí le dijo que fuera en paz, y que Dios
le otorgaría su deseo.
Hanah quedó encinta y, a su debido tiempo, dio a luz a Samuel. Cuando el
niño dejó de mamar, lo trajo a Siló y se lo entregó al sacerdote Elí para que
lo criase.
Después del nacimiento de Samuel, Elkanah y Hanah tuvieron otros
cinco hijos: tres niños y dos niñas.
Samuel, su primogénito, fue el último de los jueces, y la persona que
ungió al rey Saúl y al rey David.
Elkanah fue antepasado de Heiman, uno de los principales músicos del
rey David.
Sus descendientes, Yejiel y Shimei estuvieron entre los levitas que se
reunieron para hacerse ritualmente limpios, y purificar el Templo,
durante el reinado del rey Ezequías de Yehudah.
3) (I Crónicas 6:8). Fecha no especificada. Elkanah, hijo de Assir, un
descendiente de Kehat, fue el nieto de Koraj, el hombre que encabezó la
rebelión contra Moisés. Su hijo se llamó Ebyasaf.
4) (I Crónicas 6:10). Fecha no especificada. Elkanah fue el padre de
Amasai y Ajímot.
5) (I Crónicas 6:11). Fecha no especificada. Elkanah, hijo de
Majat, un descendiente de Kehat, fue el padre de Zofai—
también llamado Zuf (I Crónicas 6:20)—un antepasado del juez
Samuel.
6) (I Crónicas 6:21). Fecha no especificada. Elkanah fue el padre de
Amasai e hijo de Joel.
7) (I Crónicas 9:16). Siglo 6 A.E.C. Elkanah, padre de Asa, fue el abuelo
de Berejiah, un levita que fue uno de los primeros en establecerse en la
tierra de Yehudah, luego del retorno del exilio de Babilonia.
8) (I Crónicas 12:7). Siglo 11 A.E.C. Elkanah, un koreita, fue uno de los
hombres que desertaron del ejército del rey Saúl y se unieron a la banda
de David en Ziclag. Estos hombres eran expertos guerreros que podían
usar tanto la mano derecha como la izquierda para disparar flechas y usar
la honda.
9) (I Crónicas 15:23). Siglo 10 A.E.C. Elkanah fue uno de los porteros del
Arca—el otro fue Berejiah—durante el reinado del rey David.
10) (II Crónicas 28:7). Siglo 8 A.E.C. Elkanah, un funcionario de la corte
del rey Ajaz de Yehudah, murió luchando en una batalla entre el reino de
Yehudah y el reino de Israel.
En esa misma batalla, Azrikam, el gobernador del palacio real, fue
matado por Zijri, el comandante del ejército del rey Pekaj de Israel.

Elnam (àìðòí Elnam Origen hebreo: Dios es mi delicia)


(I Crónicas 11:46). Siglo 11 A.E.C. Sus hijos Yeribai y Yoshaviah fueron
valientes soldados en el ejército del rey David.

Elnatán (àìðúï Elnatán Origen hebreo: Dios dio)


1) (II Reyes 24:8). Siglo 8 A.E.C. Elnatán fue el padre de Nejushta, madre
de Yehoyaquín, el joven rey de Yehudah que reinó durante tres meses
hasta que el rey Nabucodonosor lo llevó cautivo a Babilonia, junto con su
madre, sus esposas, y los nobles de su corte.
2) (Jeremías 26:22). Siglo 7 A.E.C. Elnatán, hijo de Acbor, fue enviado por
el rey Yehoyakim a Egipto con un grupo de hombres para capturar al
profeta Urías, hijo de Shemaiah. El profeta había provocado la cólera del
rey por haber proclamado profecías similares a las de Jeremías, y tuvo que
huir a Egipto para salvarse.
Elnatán capturó a Urías y lo trajo de regreso a Yehudah, donde el rey
personalmente lo mató con su espada y ordenó que el cuerpo fuese tirado a
una fosa común.
Elnatán sentía simpatía a Jeremías y Baruj, y trató, sin éxito, junto con
otros dos funcionarios de la corte, Delaiah y Gemariah, de convencer al
rey Yehoyakim para que no queme el pergamino donde Baruj había escrito
las palabras de Jeremías.
3) (Ezra 8:16). Siglo 5 A.E.C. Tres hombres llamados Elnatán fueron
miembros de una delegación enviada por Ezra a Casifya para hablar con
Iddó y pedirle que envíe levitas para servir en el Templo en Jerusalén.
Elpal (àìôòì Elpal Origen hebreo: Dios actuó)
(I Crónicas 8:11). Fecha no especificada. Elpal y Abitub, de la tribu de
Benjamín, fueron hijos de Shajarayim y su esposa Jushim.

Elpalet (àìôìèElpalet Origen hebreo: Dios de salvación).


(I Crónicas 14:5). Siglo 10 A.E.C. Elpalet fue uno de los hijos del rey David
que nacieron en Jerusalén. También fue llamado Elifelet, (I Crónicas 3:8).
Eluzay (àìòåæé Eluzay Origen hebreo: Dios es mi defensa)
(I Crónicas 12:6). Siglo 11 A.E.C. Eluzay fue uno de los benjamitas que
desertaron del ejército del rey Saúl y se unieron a la banda de David en
Ziclag. Eran expertos guerreros que podían usar tanto la mano derecha como
la izquierda para disparar flechas y usar la honda.

Elyadá (àìéãò Elyadá Origen hebreo: Dios sabe o Quien conoce a Dios)
1) (II Samuel 5:16). Siglo 10 A.E.C. Elyadá fue uno de los hijos del rey
David que nacieron en Jerusalén. El primer libro de Crónicas lo llama
Belyadá (I Crónicas 14:7).
2) (I Reyes 11:23). Siglo 10 A.E.C. Su hijo Rezón, un oficial en el ejército
de Hadadezer, rey de Zobah, conquistó Damasco y se proclamó rey de
Aram.
3) (II Crónicas 17:17). Siglo 9 A.E.C. Elyadá, de la tribu de Benjamín,
comandó un ejército de doscientos mil hombres, armados con arcos y
escudos, durante el reinado de Yehoshafat.

Elyajba (àìéçáà Elyajba Origen hebreo: Dios ha escondido)


(II Samuel 23:32). Siglo 10 A.E.C. Elyajba, el shalbonita, fue uno de los
Treinta, unidad elite en el ejército del rey David.
Elyakim (àìé÷éí Elyakim Origen hebreo: Dios alzará)
1) (II Reyes 18:18). Siglo 8 A.E.C. Elyakim, hijo de Jilquiahu, fue
nombrado supervisor del palacio real, durante el reinado del rey Ezequías.
Remplazó a Shebna, el supervisor anterior, que había sido criticado por el
profeta Isaías por haber preparado para si mismo una tumba en un
acantilado.
El profeta Isaías profetizó que Elyakim estaría a cargo del gobierno y sería
—un padre para los habitantes de Jerusalén y para los hombres de
Yehudah— (Isaías 22:20-21).
Elyakim fue enviado por el rey, junto con Yoaj y Shebna, para negociar
con los comandantes del ejército asirio que estaba sitiando Jerusalén.
Rab-Shakeh, uno de los principales oficiales asirios, se encontró con la
delegación israelita fuera de los muros de la ciudad, y habló con ellos en
hebreo, en voz muy alta.
Elyakim y sus compañeros le pidieron al comandante asirio (posiblemente
un hebreo renegado) que por favor hablase con ellos en arameo, ya que no
deseaban que los israelitas, que miraban desde lo alto de los muros de la
ciudad, se enterasen de sus amenazas. Rab-Shakeh no hizo caso al pedido
y continuó gritando en hebreo.
La delegación israelita permaneció en silencio, y regresó al rey con las
ropas desgarradas, para informarle que las negociaciones habían fracasado.
Ezequías, luego de escuchar el reporte, envió a Elyakim y a Shebna,
acompañados por sacerdotes principales, todos ellos cubiertos con tela
arpillera, a hablar con el profeta Isaías. El rey rasgó su ropa, se cubrió con
tela arpillera y fue al Templo.
Isaías tranquilizó a los enviados del rey diciéndoles que no sintiesen temor
por las palabras de Rab-Shakeh, y les aseguró que el ejército asirio se
retiraría sin haber tomado Jerusalén.
2) (II Reyes 23:34). Siglo 7 A.E.C. Elyakim, hijo del rey Josias y Zebudah,
era el hermano mayor del rey Yehoajaz.
El Faraón Necoh de Egipto depuso a Yehoajaz y nombró rey en su lugar a
Elyakim, quien, en ese momento, tenía veinticinco años.
Elyakim reinó, como vasallo de Necoh, bajo el nombre de Yehoyakim.
(Ver Yehoyakim.)
3) (Nehemías 12:41). Siglo 5 A.E.C. Elyakim fue uno de los sacerdotes que
tocaron la trompeta en la jubilosa procesión que celebró la inauguración de
los muros reconstruidos de Jerusalén durante la época de Nehemías.

Elyasaf (àìéñó Elyasaf Origen hebreo: Dios ha aumentado o Dios ha


juntado)
1) (Números 1:14). Siglo 13 A.E.C. Elyasaf, hijo de Deuel—también
llamado Reuel—fue el líder de la tribu de Gad, durante el éxodo de Egipto.
2) (Números 3:24). Siglo 13 A.E.C. Elyasaf, hijo de Lael, fue el jefe del clan
de los gershomitas de la tribu de Levi. El clan era responsable por el
Tabernáculo, la carpa, su cubierta, y la pantalla de la entrada.

Elyashib (àìéùéá Elyashib Origen hebreo: Dios restaurará)


1) (Ezra 10:6). Siglo 5 A.E.C. Elyashib fue el padre de Yehojanán, en cuya
habitación Ezra ayunó por los pecados del pueblo.
2) (Ezra 10:24). Siglo 5 A.E.C. Elyashib, un levita cantante del Templo, se
divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
3) (Ezra 10:27). Siglo 5 A.E.C. Elyashib, un descendiente de Zatú, se
divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
4) (Ezra 10:36). Siglo 5 A.E.C. Elyashib, un descendiente de Bani, se
divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
5) (Nehemías 3:1). Siglo 5 A.E.C. Elyashib, hijo de Yoyakim y padre de
Yoyada, fue el Sumo Sacerdote durante la época de Nehemías. Ayudó a
reparar la Puerta de las Ovejas en las murallas de Jerusalén. Elyashib
permitió que Tobías, el enemigo de Nehemías, ocupase una habitación en
el complejo del Templo. Uno de sus nietos, hijo de Yoyada, se casó con la
hija de Sanbalat, otro de los enemigos de Nehemías.
6) (I Crónicas 3:24). Fecha no especificada. Elyashib, hijo de Elioeinai, fue
un descendiente de Yeconiah—también llamado Yehoyaquín—el rey de
Yehudah que fue llevado al cautiverio en Babilonia. Los hermanos de
Elyashib fueron Hodaviahu, Pelaiah, Akub, Yojanán, Delaiah, y Ananí.
7) (I Crónicas 24:12). Siglo 10 A.E.C. Durante el reinado del rey David el
servicio sacerdotal en el Tabernáculo estaba dividido en veinticuatro
turnos. Elyashib estaba a cargo del décimo primer turno.
Elzabad ( Elzabad Origen hebreo: Dios ha otorgado)
1) (I Crónicas 12:13). Siglo 11 A.E.C. Elzabad fue un guerrero gadita que se
unió a la banda de David en Ziclag, cuando éste se escondía del rey Saúl.
2) (I Crónicas 26:7). Siglo 10 A.E.C. Elzabad, hijo de Shemaiah y nieto de
Obed-Edom, fue uno de los porteros del Tabernáculo durante el reinado
del rey David. Sus hermanos—todos ellos hombres valientes y líderes de
su clan—fueron Otni, Refael, Elihú, Obed, y Semajiahu.

Elzafán (àìöôï Elzafán Origen hebreo: Dios de tesoro)


(Éxodo 6:22). Siglo 13 A.E.C. Forma alternativa del nombre Elizafán. Ver
Elizafán #1.

Enosh (àðåù Enosh Origen hebreo: Mortal, humano, hombre)


(Génesis 4:26). Antediluviano. Enosh, hijo de Set y nieto de Adán y Eva,
nació cuando su padre Set tenía ciento cinco años. Enosh, a la edad de
noventa años, fue padre de Keinán. Murió muchos años después, a la edad de
novecientos cinco años.

Er (òø Er Origen hebreo: Vigilante, Alerta)


1) (Génesis 38:3). Siglo 17 A.E.C. Er, un nieto de Jacob, era hijo de
Yehudah y de una mujer cananita, hija de un hombre llamado Shua. Er se
casó con una muchacha llamada Tamar. Murió muy joven, sin dejar hijos.
Sus hermanos fueron Onán y Shelah.
2) (I Crónicas 4:21). Siglo 17 A.E.C. Er, a quien su padre Shelah dio ese
nombre en honor a su difunto hermano mayor, fue el fundador de Lecah.
Sus hermanos fueron Ladah, Yokim, Yoash, y Saraf.

Erán (òøï Erán Origen hebreo: Vigilante, Alerta)


(Números 26:36). Siglo 17 A.E.C. Erán, hijo de Shutelaj y nieto de Efraim,
fue el antepasado del clan de los eranitas.

Eri (òøé Eri Origen hebreo: Vigilante, Alerta)


(Génesis 46:16). Siglo 17 A.E.C. Eri, hijo de Gad y nieto de Jacob y Zilpah,
la doncella de Leah, fue uno de los setenta israelitas que emigraron a Egipto.
Eri fue el antecesor del clan de los eritas. Sus hermanos fueron Zefón, Jagí,
Shuni, Ezbón, Arodi, y Areli.

Esar-Jadón (àñø-çãï Esar-Jadón Origen asirio: El dios Ashur me ha


dado un hermano)
(II Reyes 19:37). Siglo 7 A.E.C. Esar-Jadón ascendió al trono de Asiria,
después de que sus hermanos Adramelej y Sarezer asesinaron a su padre
Senaquerib, mientras el rey rezaba en el Templo de su dios Nisroj.
Esar-Jadón asentó a tribus extranjeras en Samaria para remplazar a los
israelitas que habían sido deportados cuando el reino de Israel fue
conquistado.
Los nuevos pobladores fueron atacados por leones, lo cual ellos atribuyeron
al hecho de no conocer las costumbres del dios local. Escribieron al rey de
Asiria, quien dio orden de enviarles uno de los sacerdotes israelitas que
habían sido deportados, para enseñarles el culto a Dios, cuya religión
adoptaron pero sin renunciar a sus ídolos y dioses paganos.
Esar-Jadón a su muerte fue sucedido por su hijo Ashurbanipal, llamado
Asnapar en la Biblia, quien continuó con la política de asentar extranjeros en
territorios conquistados.

Esaú (òùå Esav Origen hebreo: Rudo)


(Génesis 25:25). Siglo 18 A.E.C. Esaú fue el antepasado de los edomitas, un
pueblo que vivía en la región de Seir, entre el Mar Muerto y el Golfo de
Aqabah. La nación edomita frecuentemente estuvo en guerra contra los
israelitas, hasta que fueron convertidos al judaísmo por la fuerza, durante el
período del segundo Templo.
Esaú y su hermano mellizo, Jacob, nacieron veinte años después del
matrimonio de sus padres, Isaac y Rebeca. Rebeca, durante su embarazo,
sintió que los bebes luchaban en su vientre. Preocupada, consultó con Dios,
quien le dijo que los dos niños serían progenitores de naciones, pero que el
mayor serviría al menor. Esaú nació primero, pelirrojo, con el cuerpo
cubierto de vello. Jacob nació agarrando con una mano el talón de Esaú.
Esaú, el hijo favorito de su padre, era un hombre de campo, sencillo,
impetuoso, impaciente y fácilmente manipulado por su hermano, quien era
mucho mas astuto y despierto. Su mejor habilidad fue ser un excelente
cazador.
Jacob, el favorito de su madre, era completamente lo opuesto: un hombre
paciente, pensativo, previsor, hogareño, de los que gustan quedarse en casa y
estudiar.
Un día Esaú regresó del campo cansado y hambriento y vio que su hermano
estaba cocinando un apetitoso guiso.
—Dame algo de esa comida rojiza, que me muero de hambre—dijo Esaú.
—Primero, véndeme tus derechos de primogénito—dijo Jacob.
—Estoy a punto de morir, así que de que me sirven mis derechos de
primogénito— contestó Esaú.
—Jura primero—dijo Jacob.
Esaú juró y vendió a su hermano sus derechos de primogenitura. Jacob le dio
pan y el guiso. Esaú comió, bebió, y se fue.
Isaac, anciano y ciego, decidió bendecir a su hijo mayor, pero primero quiso
comer algo. Llamó a Esaú y le dijo—Estoy ya viejo, y no se cuando moriré.
Toma tus armas, tu arco y flechas, y anda a cazarme algún animal.
Prepárame luego un buen guiso, como a mi me gusta, y tráemelo para que
coma, y luego te daré mi bendición antes de morir,
Rebeca escuchó lo que Isaac decía e ideó un plan para que Jacob recibiese la
bendición de Isaac. Instruyó a Jacob para que se pusiese la ropa de su
hermano y cubriese sus brazos y el cuello con la piel de un cabrito, para
aparentar que era la piel velluda de Esaú. Preparó un delicioso guiso de carne
y le dijo a Jacob que se lo llevase a su padre.
Jacob logró convencer a Isaac que él era Esaú, y el anciano engañado lo
bendijo. Esaú retornó del campo y preparó una comida con la presa que
había traído. Fue a la carpa de su padre y le dijo —Siéntate padre y come de
lo que tu hijo ha cazado, para que me des tu bendición,
Isaac, sorprendido y confuso, le preguntó— ¿Quién eres tú?—
—Soy tu hijo Esaú, tu primogénito—le contestó Esaú, igualmente
sorprendido por la pregunta.
Isaac, temblando violentamente, le preguntó— ¿Quién fue entonces el que
me trajo lo que había cazado? Lo comí y lo bendije, y quedará bendito,
Esaú no pudo controlar su llanto. Sollozando le pidió a Isaac— ¡Bendíceme
también a mí, padre!—
—Tu hermano vino con argucias y recibió tu bendición—contestó Isaac.
— ¡Con toda razón lo llamaron Jacob! Ya son dos veces que me engaña.
Primero me quitó mis derechos de primogénito, y ahora se ha quedado con
mi bendición. ¿No te queda una bendición para mi?—dijo Esaú desesperado.
—Lo he puesto como señor sobre ti. Todos sus hermanos serán sus siervos, y
lo sustentaré con granos y vino. ¿Qué puedo hacer ahora por ti, hijo mío?—
dijo Isaac.
— ¿Acaso tienes una sola bendición, padre? ¡Bendíceme también a mi!—le
rogó Esaú llorando en voz alta.
—Morarás de los productos de la tierra y del rocío que cae del cielo. Gracias
a tu espada vivirás y servirás a tu hermano, pero cuando llegue el momento
te librarás de su yugo—dijo Isaac.
Esaú, furioso con Jacob, juró matarlo tan pronto su padre muriese. Rebeca,
para proteger a Jacob de la venganza de Esaú, decidió enviarlo a Padán-
Aram, a la casa de su hermano Labán. Fue a hablar con Isaac para quejarse
de sus nueras, las esposas de Esaú, Yehudit y Basmat, de origen hitita.
Esaú se había casado con ellas a la edad de cuarenta años, la misma edad que
tenía su padre cuando se casó con Rebeca. Las dos mujeres hacían lo
indecible para amargarles la vida a Isaac y a Rebeca.
—Las esposas de Esaú me tienen harta y me han quitado las ganas de vivir.
Si Jacob se casase con una de las muchachas hititas de aquí preferiría
morirme—se quejó Rebeca a Isaac.
Isaac llamó a Jacob, lo bendijo, y le dijo—No tomarás por esposa a una
mujer cananita. Anda a Padán-Aram, a la casa de tu abuelo materno Betuel, y
cásate con una de las hijas de Labán, el hermano de tu madre,
Jacob partió de inmediato. Esaú, al escuchar lo descontentos que estaban sus
padres con sus esposas hititas, fue a la casa de su tío Ismael, y se casó con su
prima Majalat, hija de Ismael.
Pasaron veinte años. Jacob, quien se había vuelto un hombre rico, decidió
regresar a Canaán con sus esposas Leah y Raquel, sus dos concubinas, y sus
hijos. Cuando estaba ya cercano al país, envió mensajeros a su hermano, que
estaba residiendo en la región de Seir, en Edom, avisándole de su retorno.
Los mensajeros volvieron, y dijeron que Esaú venía a su encuentro, a la
cabeza de cuatrocientos hombres. Jacob, temeroso de que Esaú traía tantos
hombres para vengarse por haber perdido la bendición que Jacob había
conseguido con engaños de su padre Isaac, le envió de regalo un gran
número de cabras, ovejas, carneros, camellos y burros, para apaciguarlo.
Esaú llegó con su tropa. Jacob lo vio, y se inclinó al suelo siete veces. Esaú
corrió hacia él, lo abrazó y ambos hermanos lloraron. Jacob presentó su
familia a Esaú, quien le preguntó a que se debía la cantidad de animales que
le había enviado.
—Era para ganarme la buena voluntad de mi señor—contestó Jacob.
—Tengo más que suficiente, hermano mío. Quédate con lo que tienes—dijo
Esaú.
Jacob insistió en regalarle los animales, y, finalmente, Esaú aceptó.
—Comencemos el viaje, yo te acompañaré—le propuso Esaú a Jacob.
Jacob, desconfiando aún de las intenciones de Esaú, le contestó
diplomáticamente—Mi señor sabe que los niños son débiles, y que los
animales acaban de tener cría, y debo cuidarlas. Si les exijo demasiado, todo
el rebaño moriría. Es preferible que mi señor vaya adelante, mientras que yo
viajo despacio al paso de la manada y de los niños hasta que lleguemos a
Seir,
—Por lo menos permíteme que te de algunos de mis hombres para que te
acompañen—dijo Esaú.
—Gracias, pero no es necesario—se apresuró a contestar Jacob.
Tan pronto como Esaú y su gente partieron en dirección a Seir, Jacob, partió
en otra dirección, hacia Sucot. La siguiente y última vez que los hermanos se
vieron fue cuando enterraron a su padre Isaac en la cueva de Majpeláh
(Génesis 35:29).
Los hijos que Esaú tuvo con sus esposas Adah, Aholibamah, y Basmat,
fueron Elifaz, Reuel, Yeush, Yalam, y Koraj. Esaú, a través de su hijo Elifaz,
fue el abuelo de Amalek, el eterno enemigo de Israel.

Eshbaal (àùáòì Eshbaal Origen hebreo: Hombre que pertenece al dios


cananita Bal)
(I Crónicas 8:33). Siglo 11 A.E.C. Eshbal, también llamado Ish-Boshet, fue
el cuarto hijo del rey Saúl, y su sucesor, durante breve tiempo, como rey en
Israel. Ver Ish-Boshet (II Samuel 2:8).

Nota: La palabra —Baal,— significa Amo o Señor en hebreo. Originalmente


fue un título de dignidad. Luego, la palabra se refirió a un dios pagano
cananita, lo cual causó que los hebreos que escribieron y editaron la Biblia,
al ver nombres que incluían dicha palabra, la sustituyeron por —Boshet,—
que significa Vergüenza,

Eshbán (àùáï Eshbán Origen hebreo: Vigoroso)


(Génesis 36:26). Fecha no especificada. Eshbán, hijo de Dishón, un
descendiente de Seir el horita, vivió en la tierra de Edom. Sus hermanos
fueron Jemdán—llamado Jamrán en I Crónicas 1:41—Querán, e Yitrán.

Eshcol (àùëì Eshcol Origen hebreo: Racimo de uvas)


(Génesis 14:13). Siglo 19 A.E.C. Eshcol, Aner, y Mamre fueron tres
hermanos amoritas que se unieron a Abraham en su persecución de los reyes
que habían capturado a Lot. Abraham los derrotó, liberó a los cautivos y
retornó con ellos y el botín robado. El rey de Sodoma le ofreció una
recompensa, pero Abraham no aceptó y sugirió que se la diese a Eshcol y a
sus hermanos.

Eshek (òù÷ Eshek Origen hebreo: Opresión)


(I Crónicas 8:39). Fecha no especificada. Eshek, de la tribu de Benjamín, fue
un descendiente de Jonatán, hijo del rey Saúl. Sus hijos fueron Ulam, Yeush,
y Elifelet.

Eshtemoa (àùúîò Eshtemoa Origen hebreo: Escuchar obedientemente)


(I Crónicas 4:19). Fecha no especificada. Eshtemoa el macatita y Keilah el
garmita fueron nietos de una mujer, esposa de Hodiah, que era hermana de
Najam.

Eshton (àùúåï Eshton Origen hebreo: Tranquilo, relajado, apacible)


(I Crónicas 4:11). Fecha no especificada. Eshton era hijo de Mejir, un
descendiente de Yehudah. Sus hijos fueron Beit-Rafa, Paseaj, y Tejinah.

Ester (àñúø Ester Origen persa: Estrella)


(Ester 2:7). Siglo 5 A.E.C. Ester—cuyo nombre hebreo era Hadassah, Mirto
—fue hija de Abijail, un descendiente del rey Saúl, a quien los babilonios
habían exilado de Jerusalén junto con el rey Yeconiah de Yehudah.
Ester quedó huérfana a muy temprana edad, y fue criada por su primo
Mordejai en Shushán, la capital del imperio persa, durante el reinado de
Asuero, rey de Persia.
En el tercer año de su reinado, Asuero—generalmente identificado por los
historiadores con el rey Jerjes I de Persia, hijo y sucesor de Darío I—agasajó
a sus príncipes y funcionarios con un banquete para impresionarlos con su
riqueza. La gran celebración duró ciento ochenta días.
Cuando las festividades para los nobles terminaron, el rey dio un banquete en
el jardín de su palacio para la gente común. Durante siete días, ricos y
pobres, bebieron tanto como podían. Al mismo tiempo, Vashti, su reina,
agasAcaba con una comida a las mujeres adentro del palacio.
En el sétimo día de la celebración, Asuero, un hombre que gustaba abusar del
alcohol, estaba ebrio, y ordenó a los siete eunucos, que eran sus sirvientes
personales, que trajesen a la reina Vashti, y que se asegurasen de que ella
tuviese puesta la corona real. Vashti era una bella mujer y el rey querían que
todos la viesen. Los eunucos regresaron, y le dijeron al rey que la reina se
negaba a venir.
El rey a duras penas pudo contener su furia. De inmediato consultó con sus
expertos legales acerca de lo que debería hacer con Vashti por haber
rehusado obedecer la orden del rey.
Memucán, uno de sus principales consejeros, declaró—La reina Vashti ha
cometido una grave ofensa, no sólo contra Su Majestad, sino contra todos los
hombres en todas las provincias del reino. La conducta de la reina hará que
todas las esposas desprecien a sus maridos, al ver que el rey Asuero le dio
orden de comparecer ante él, y la reina no le hizo caso. Hoy mismo, las
mujeres de Persia y Media, que han oído el comportamiento de la reina, se lo
dirán a todos los oficiales de Su Majestad, y el escarnio y la provocación no
tendrán límites. Si le place a Su Majestad, que emita un edicto real, que sea
escrito en las leyes de Persia y Media, para que no pueda ser revocado,
prohibiendo a Vashti que se presente ante el rey Asuero. Su Majestad debe
otorgar el rango de reina a otra mujer que lo merezca más. Y así el veredicto
de Su Majestad será escuchado en todo el reino, y todas las esposas tratarán a
sus maridos, sean nobles o comunes, con el debido respeto,
La propuesta de Memucán fue aprobada por el rey y por sus ministros.
Durante mucho tiempo el rey continuó obsesionado por la afrenta que Vashti
le había hecho y por el edicto que había decretado contra ella. Sus consejeros
sugirieron que traer bellas vírgenes de cada provincia al harem del palacio
real en Shushán, donde estarían bajo la supervisión del eunuco Hege,
encargado de las mujeres, y recibirían un tratamiento de belleza. Aquella que
más le gustaría al rey sería nombrada reina, en vez de Vashti. La propuesta le
gustó al rey e inmediatamente la puso en efecto.
Trajeron doncellas de todo el imperio, (incluyendo a Ester, que era muy
hermosa), y las sometieron durante un año a un tratamiento de belleza.
Luego, cada una de ellas, por turno, fue traída al dormitorio real para pasar
una noche con el rey. En la mañana siguiente la joven era llevada al segundo
harem, donde estaban las mujeres que ya habían pasado una noche con el
rey, para vivir allí bajo la supervisión del eunuco Shashgaz. Nunca volvería a
ver al rey, a no ser que el soberano específicamente la pidiese por su nombre.
En el sétimo año del reinado del rey Asuero le llegó el turno a Ester de ser
llevada a la alcoba del rey. A Asuero le gustó Ester más que todas las otras, y
la hizo su reina. El rey ofreció un gran banquete en su honor a todos sus
oficiales y cortesanos, durante el cual anunció una amnistía de impuestos y
distribuyó regalos. Ester, aconsejada por Mordejai, no reveló que fue judía.
Un día, Mordejai, que solía sentarse en la entrada del palacio, escuchó a dos
guardias conspirar contra la vida del rey. Mordejai informó a la reina Ester, y
ella, a su vez, lo reportó al rey. El asunto fue investigado, y los conspiradores
fueron arrestados y ejecutados. El rey ordenó que se escriba una reseña del
incidente en los archivos oficiales del imperio.
Algún tiempo más tarde, el rey nombró como primer ministro del reino a un
individuo llamado Hamán, y ordenó que todos los oficiales de la corte le
rindiesen pleitesía, arrodillándose e inclinándose frente a él.
Todos cumplieron con la orden del rey, excepto Mordejai. Mordejai rehusó
arrodillarse o inclinarse ante Hamán, diciendo que él era judío y que los
judíos solo doblan la rodilla y se inclinan ante Dios. Hamán, molesto y
ofendido, decidió que no era suficiente castigar solamente a Mordejai.
¡Todos los judíos del imperio debían ser exterminados!
Hamán fue a hablar con el rey y acusó a los judíos de ser un pueblo que tenía
costumbres diferentes y no obedecía las leyes del rey. Añadió que, si el rey
dictaba una orden de muerte contra los judíos, él, Hamán, pagaría diez mil
talentos de plata al tesoro real.
El rey se sacó el anillo y se lo entregó a Hamán, diciendo—La plata y la
gente son tuyas para que hagas con ellos lo que creas conveniente,
Hamán echó la suerte, (pur en hebreo) para escoger la fecha cuando
realizaría el genocidio, y salió el mes de Adar. Llamó a los escribas del rey y
les dictó cartas anunciando que todos los judíos, jóvenes y viejos, mujeres y
niños, serían exterminados el día trece del mes de Adar. Estas cartas, selladas
con el anillo del rey, fueron enviadas de inmediato a los gobernadores de
todas las provincias. Luego de terminar de tratar estos asuntos, el rey y
Hamán se sentaron a beber.
Mordejai, al enterarse del decreto fatal, rasgó su vestimenta, se vistió con tela
arpillera, se echó cenizas sobre la cabeza, y caminó por la ciudad,
lamentándose amargamente en voz alta, hasta llegar a la entrada del palacio.
No pudo entrar porque estaba prohibido el ingreso a gente vestida con tela
arpillera. En las provincias los judíos ayunaron, lloraron y se vistieron con
tela arpillera.
Las doncellas y los eunucos de la reina informaron a Ester que Mordejai se
encontraba afuera de la entrada al palacio, vestido con tela arpillera, llorando
y gritando. La reina se puso muy agitada y preocupada por la salud mental de
su primo. Envió a uno de sus sirvientes a la entrada del palacio, llevando
ropa para que Mordejai se la ponga en vez de la tela arpillera. Mordejai se
negó a recibir la vestimenta.
La reina envió a Hataj, uno de los eunucos en su servicio, para que hable con
Mordejai y averigüe el motivo de su extraño y preocupante proceder.
Mordejai, luego de informar a Hataj que Hamán había prometido dar una
suma de dinero al tesoro del rey en retribución por haber recibido
autorización de exterminar a los judíos, le entregó una copia del edicto, y le
dijo que se lo enseñe a Ester, para que ella se de cuenta del peligro y fuese a
hablar con el rey para suplicar por su pueblo.
Ester recibió el mensaje y le envió a Mordejai una nota de respuesta,
diciendo que, de acuerdo a la ley, si ella se presentaba frente al rey sin haber
sido llamada, sería condenada a muerte, a no ser que el rey le extendiese su
cetro de oro.
Mordejai le contestó que Ester no debería sentirse más segura que cualquier
otro judío sólo porque vivía en el palacio. Ester le respondió pidiendo que los
judíos en Shushán ayunasen y rogasen por ella durante tres días. Ella también
ayunaría durante esos tres días, y luego iría a ver al rey, aún si eso le costase
la vida.
En el tercer día de su ayuno Ester se vistió con su ropaje real, y se presentó
en el patio interior del palacio del rey, mirando hacia la habitación del trono,
frente al rey, quien se hallaba sentado con el cetro de oro en la mano.
El rey, al ver a Ester, le extendió el cetro. Ester se acercó y tocó la punta del
cetro.
— ¿Qué es lo que te preocupa, reina Ester?—le preguntó el rey. — ¿Cuál es
tu petición? Aún si me pidieses la mitad del reino te lo otorgaría,
—Si a Vuestra Majestad le place—contestó Ester—que venga hoy el rey con
Hamán al banquete que he preparado para él,
—Dense prisa, y llamen a Hamán para cumplir con lo que la reina ha
ofrecido—ordenó el rey a sus oficiales.
Esa noche el rey y Hamán fueron a los aposentos de la reina. Durante el
banquete de vino, el rey nuevamente le preguntó a Ester— ¿Cuál es tu
deseo? Aún si me pidieses la mitad del reino te lo otorgaría,
Ester contestó que le gustaría que el rey y Hamán fuesen nuevamente sus
invitados el día siguiente en otro banquete.
Hamán salió feliz y contento de los aposentos de la reina. Su buen humor se
desvaneció cuando salió por la puerta del palacio y vio que Mordejai
nuevamente no le demostraba señales de respeto. Se encolerizó, pero logró
controlarse, y continuó hacia su mansión.
Una vez llegado a su casa invitó a su esposa y a sus amigos a conversar con
él. Se jactó de su gran riqueza, de sus numerosos hijos, de su alta posición en
la corte, y de que él y el rey habían sido los únicos invitados al banquete
ofrecido por la reina Ester.
—Pero todo esto no significa nada para mí cada vez que veo al judío
Mordejai sentado en la entrada del palacio—se lamentó.
Su esposa y sus amigos le aconsejaron que hiciera construir una horca, y que
le pidiese al rey que le permita colgar allí a Mordejai. A Hamán le gustó la
idea e inmediatamente dio la orden de construir la horca.
Esa noche el rey, que sufría de insomnio, pidió que le trajesen los archivos
oficiales del imperio y que se los leyesen. Escuchó el relato de cómo
Mordejai había descubierto una conspiración para asesinar al rey, y preguntó
si el hombre había sido recompensado y honrado por su acto. Los sirvientes
le contestaron que no había sido recompensado ni se le habían conferido
honores.
— ¿Alguno de mis oficiales está en el palacio?—preguntó el rey.
En esos minutos entraba Hamán al palacio para solicitar permiso del rey para
colgar a Mordejai. Cuando los sirvientes del rey lo vieron, lo trajeron a los
aposentos reales.
— ¿Qué se le debería hacer a un hombre a quien el rey quiere honrar?—
preguntó el rey.
Hamán asumió que el rey se refería a él, y le contestó—Al hombre a quien el
rey desea honrar le deberán traer la vestimentas reales que el rey ha usado, y
el caballo que el rey ha montado. En su cabeza se debe colocar una diadema
real. La ropa y el caballo deben estar bajo el cargo de uno de los nobles
cortesanos del rey. Y el hombre a quien el rey desea honrar debe ser vestido
con las vestimentas reales y montado sobre el caballo que fue del rey, y debe
ser paseado por la plaza principal de la ciudad, mientras todos proclaman,
'Esto es lo que se hace al hombre a quien el rey desea honrar',
— ¡Apresúrate, entonces!, le dijo el rey a Hamán. —Consigue la vestimenta
y el caballo, tal como dijiste, y haz todo lo que sugeriste al judío Mordejai,
que se sienta en la entrada al palacio. No dejes de hacer nada de lo que has
propuesto,
Hamán hizo lo que ordenó el rey. Luego, Mordejai retornó a su lugar usual
en la entrada del palacio, y Hamán se apresuró a regresar a su casa, con la
cabeza cubierta como si estuviese de luto.
Hamán les contó a su esposa y a sus amigos todo lo que le había pasado.
Ellos le advirtieron que Mordejai lo derrotaría.
Todavía estaban conversando cuando llegaron los eunucos del palacio y,
apresurados, llevaron a Hamán al banquete de la reina Ester.
Mientras tomaban el vino de sobremesa el rey nuevamente le preguntó a
Ester— ¿Cuál es tu deseo, reina Ester? Aún si me pidieses la mitad del reino
te lo otorgaría,
—Si a Vuestra Majestad le place—contestó Ester—mi petición es que mi
vida y la de mi pueblo sean perdonadas, porque yo y mi pueblo hemos sido
vendidos para ser destruidos, masacrados y exterminados,
— ¿Quién se atreve a hacer tal cosa? ¿Quién es ese hombre?—preguntó
Asuero.
— ¡El enemigo y adversario es este malvado Hamán!—contestó Ester.
Hamán tembló de miedo. El rey se levantó preso de furia, y salió al jardín
para calmarse.
Hamán permaneció en la habitación para rogar a la reina Ester por su vida.
Lleno de terror, cayó en el sofá donde estaba Ester, e imploró clemencia.
En ese momento el rey regresó del jardín y vio que Hamán estaba echado
sobre el sofá de la reina.
— ¿Intenta este hombre violar a la reina en mi propio palacio?—gritó el rey.
Los eunucos agarraron boca abajo a Hamán. Uno de ellos, Jarbona, dijo que
Hamán había construido una horca en su casa para colgar a Mordejai. El rey
inmediatamente ordenó — ¡Que lo cuelguen allí a Hamán!—
Hamán fue ahorcado y el rey se calmó. Ese mismo día, el rey Asuero le
entregó a Ester la propiedad de Hamán. Cuando Ester le informó que
Mordejai era su pariente, el rey se sacó el anillo que le había quitado a
Hamán y se lo dio a Mordejai, nombrándolo primer ministro, segundo en
rango tras el rey. Desde ese momento, Mordejai usó la vestimenta real de
azul y blanco, una capa de fino lino color púrpura, y una magnífica corona de
oro.
Ester se echó llorando a los pies del rey, y le pidió que detuviese la malvada
conspiración que Hamán había preparado contra los judíos. El rey le
extendió a Ester su cetro de oro.
—Si a Vuestra Majestad le place—contestó Ester—y si es que he encontrado
favor en sus ojos, y si esto le parece correcto al rey, sean enviadas órdenes
para contrarrestar las instrucciones enviadas por Hamán, hijo de Hamedata el
agatita, de exterminar a los judíos en todas las provincias del rey. Porque,
¿cómo podría yo ver la destrucción de mi nación, el exterminio de mi
pueblo?—
El rey explicó a Ester y a Mordejai que los edictos proclamados en nombre
del rey y sellados con el sello real no podían ser revocados, pero les autorizó
a escribir a los judíos lo que gustasen en nombre del rey y sellar las cartas
con el sello real.
Mordejai dictó a los escribas cartas en nombre del rey, las selló con el sello
real, y las envió a todas las provincias con mensajeros montados sobre
veloces caballos. Las cartas decían que el rey autorizaba a los judíos a
organizar su auto defensa, defenderse si eran atacados, destruir a sus
enemigos incluyendo a las esposas y niños, y a apoderarse de sus posesiones.
El día trece del mes de Adar, el día que los enemigos de los judíos habían
planeado destruirlos, los judíos los atacaron con espadas y los mataron.
El rey, al recibir el informe, le dijo a Ester—Solamente en Shushán los
judíos han matado a quinientos hombres, incluyendo a los diez hijos de
Hamán. ¿Qué habrán hecho en las provincias del rey? ¿Cuál es ahora tu
deseo? Dímelo y te lo otorgaré,
—Si a Vuestra Majestad le place—contestó Ester—que permita a los judíos
de Shushán que mañana continúen haciendo lo que hicieron hoy, y que
cuelguen de la horca los cuerpos de los diez hijos de Hamán,
El rey ordenó que así se hiciese. Los cuerpos de los diez hijos de Hamán
fueron colgados públicamente, y, el siguiente día, los judíos de Shushán
mataron a otros trescientos enemigos.
Ester y Mordejai escribieron cartas a los judíos, deseándoles paz y seguridad,
y ordenando que ellos y sus descendientes celebren cada año un festival
llamado Purim, ya que Hamán había escogido la fecha del genocidio
echando la suerte, Pur en hebreo.

Etbaal (àúáòì Etbaal Origen hebreo: Con el dios Baal)


(I Reyes 16:31). Siglo 9 A.E.C. Etbal, rey de Zidón, una importante ciudad-
reino de los fenicios, fue el padre de Jezabel, la princesa que se casó con el
rey Acab y promovió el culto del dios Baal en Israel.

Etnán (àúðï Etnán Origen hebreo: Recompensa)


(I Crónicas 4:7). Fecha no especificada. Etnán, un descendiente de Yehudah,
era hijo de Ashjur y de su esposa Jelah. Sus hermanos fueron Zeret y Zojar.
Etni (àúðé Etni Origen hebreo: Regalo)
(I Crónicas 6:26). Fecha no especificada. Etni, hijo de Zeraj, del clan de los
coatitas, fue el padre de Malquiah. Su descendiente Asaf fue uno de los
levitas nombrados por el rey David para dirigir a los músicos en la Casa del
SEÑOR.

Eva (çåä Javah Origen hebreo: Que da vida)


(Génesis 3:20). Antediluviano. Eva fue creada por Dios de una de las
costillas de Adán, al no encontrar Adán una compañera apropiada entre los
animales. Dios hizo dormir al hombre, extrajo una de sus costillas, y con ella
formó a la primera mujer. Adán la llamó Eva, porque fue la madre de toda la
raza humana.
El hombre y la mujer estaban desnudos y no sentían vergüenza, hasta que la
serpiente convenció a la mujer a que coma el fruto del árbol prohibido.
Después de que Eva compartió el fruto con Adán, la pareja se dio cuenta de
su desnudez. Se cubrieron con hojas de parra, y, avergonzados, se
escondieron de Dios.
— ¿Cómo sabías que estaban ustedes desnudos?—le preguntó Dios a Adán y
añadió — ¡Ustedes han comido la fruta prohibida!—
Adán culpó de la trasgresión a Eva, y Eva culpó a la serpiente. Dios, en
castigo, condenó a la serpiente a arrastrarse sobre el vientre y comer el polvo
de la tierra. A la mujer le dijo que sufriría al dar a luz, que sentiría deseo por
su marido, y que este la dominaría.
Al hombre Dios le dijo—Debido a que te dejaste persuadir por tu mujer, y
que comiste del árbol que te había prohibido, trabajarás duramente la tierra
toda tu vida, y te ganarás el pan con el sudor de tu frente,
Dios les hizo al hombre y a la mujer vestimentas de pieles, y, para evitar que
comiesen del árbol de la vida y se volviesen inmortales, los expulsó del
jardín de Edén.
Eva concibió y dio a luz a Caín y luego a Abel. Después de la muerte de
Abel, asesinado por su celoso hermano Caín, Eva dio a luz a su tercer hijo,
Set, cuando Adán tenía ciento treinta años.
La Biblia no vuelve a mencionar a Eva y no especifica la edad que tenía al
morir.
Evi (àåé Evi Origen hebreo: Deseoso)
(Números 31:8). Siglo 13 A.E.C. Evi fue uno de los cinco reyes de Midián—
los otros fueron Rekem, Zur, Hur, y Reba—que murieron luchando en una
batalla contra los israelitas comandados por Pinjas, el hijo del sacerdote
Eleazar. Sijón, rey de los amoritas, y Bilam, el vidente, también murieron en
la misma batalla.

Evil-Merodaj (Caldeo: Soldado del dios Merodaj)


(II Reyes 25:27). Siglo 6 A.E.C. Evil-Merodaj, al ascender al trono de
Babilonia, liberó a Yehoyaquín, el rey depuesto de Yehudah que había
estado en la prisión durante treinta y siete años, le quitó su ropa de prisionero
y le dio un lugar de honor en su corte.

Ezbai (àæáé Ezbai Origen hebreo: Parecido al hisopo)


(I Crónicas 11:37). Siglo 11 A.E.C. Ezbai fue el padre de Narai, uno de los
soldados en el ejército del rey David.
Ezbón (àöáï Ezbón Origen hebreo: Dedo)
(Génesis 46:16). Siglo 17 A.E.C. Ezbón, hijo de Gad y nieto de Jacob, fue
uno de los setenta israelitas que emigraron a Egipto. Sus hermanos fueron
Zefón, Jagí, Shuni, Eri, Arodi, y Areli. Es llamado Ozni en el libro de
Números (Números 26:16).
(I Crónicas 7:7). Siglo 16 A.E.C. Ezbón fue uno de los hijos de Bela, el hijo
mayor de Benjamín. Sus hermanos fueron Uzzi, Uzziel, Yiremot, e Iri, todos
ellos valientes líderes de sus clanes.
Nota: En otra parte del Primer Libro de Crónicas (I Crónicas 8:3-5), la lista
de los hijos de Bela es diferente: Addar, Abihud, Abishua, Namán, Ajoaj,
Shefufán, Juram, y otros dos, ambos llamados Gera.
Ezequías (çæ÷éäå ó çæ÷éä ó éçæ÷éäå Jizkiahu ó Jizkiah ó Yejizkiahu
Origen hebreo: Fuerza de Dios)
1) (II Reyes 16:20). Siglo 8 A.E.C. Ezequías, el duodécimo rey de Yehudah
después de la partición de la Monarquía Unida, es considerado por la
Biblia como uno de los más grandes reyes en la historia del reino del sur
debido a sus importantes reformas religiosas, aunque, durante su gobierno,
Yehudah, disminuido en territorio, fue vasallo del imperio asirio.
Ezequías sucedió a su padre Ajaz en el trono a la edad de veinticinco años.
Reinó durante veintinueve años, y murió a la edad de cincuenta y cuatro.
Su madre fue Abi, la hija de Zacarías. Su esposa fue Jefzi-bah. Uno de sus
hijos, Amariah, fue el bisabuelo del profeta Zefaniah, (Zefaniah 1:1).
Lo primero que hizo Ezequías al ascender al trono fue reabrir las puertas
del Templo y repararlas. Pidió a los sacerdotes y a los levitas que
purifiquen el Templo, y, después de que esto fue hecho, el rey convocó a
los líderes del pueblo y trajo animales al Templo para que los sacerdotes
los sacrifiquen a Dios. Reformó el culto, reorganizó el sacerdocio, y
erradicó la idolatría en el país.
Durante su reinado, en el año 722 A.E.C., Asiria conquistó el reino de
Israel y deportó a la mayoría de sus habitantes. Ezequías invitó a los
sobrevivientes que habían permanecido en los territorios del extinguido
reino de Israel a que viniesen a Jerusalén para celebrar la Pascua. El objeto
de la invitación probablemente fue intensificar la conciencia de unidad
nacional con los sobrevivientes de las tribus del norte, como primer paso
para recobrar la unidad política y territorial que había existido durante los
reinados de David y Salomón.
Para conseguir independencia política de Asiria aseguró el abastecimiento
de agua a Jerusalén, clausurando la salida de la fuente de Gihon que se
hallaba fuera de los muros de la ciudad, y desviando el curso del agua de
la fuente, por medio de un túnel, a la alberca de Siloam, que se hallaba
adentro de los muros.
Los asirios invadieron Yehudah, conquistaron la ciudad de Lajish, la
segunda en tamaño en el reino, y sitiaron a la capital Jerusalén, exigiendo
la rendición incondicional. Durante el sitio, el rey recibió invaluable apoyo
moral del gran profeta y estadista Isaías. Una plaga en el campamento
asirio mató a la mayoría de los invasores, y Jerusalén se salvó, pero el
reino volvió a ser vasallo de Asiria, y continuó pagando tributo.
Poco tiempo después el rey enfermó de gravedad. Isaías lo visitó en su
lecho de enfermo, y le anunció que moriría. Ezequías rezó a Dios, y Dios
le concedió otros quince años de vida. Isaías colocó una masa de higos
sobre el tumor del rey, y el rey sanó. Ezequías, aún no convencido de que
había recuperado la salud, pidió a Isaías que, como signo de que Dios lo
había curado, el profeta hiciese que la sombra del reloj de sol de Ajaz
regresase 10 grados hacia atrás. Isaías rezó a Dios, y se hizo el milagro.
El rey de Babilonia envió embajadores con cartas y regalos al rey Ezequías
para desearle una rápida convalecencia. El rey les enseñó orgulloso su
palacio y sus tesoros. Cuando Isaías se enteró, predijo que un día los
babilonios destruirían Yehudah y se apoderarían de los tesoros.
Los años postreros del reino de Ezequías transcurrieron en forma tranquila.
La Biblia menciona que durante el reinado de Ezequías los proverbios de
Salomón fueron compilados y copiados. Ezequías murió amado y honrado
por el pueblo, y su hijo Menashé lo sucedió.
2) (Ezra 2:16). Fecha no especificada. Ezequías fue el antepasado de un
grupo de hombres que regresaron de Babilonia con Zerubabel.
3) (Nehemías 10:18). Siglo 5 A.E.C. Ezequías fue uno de los líderes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
4) (II Crónicas 3:23). Fecha no especificada. Ezequías, hijo de Neariah, fue
un descendiente de Yeconiah—también llamado Yehoyaquín—el rey de
Yehudah que fue llevado al cautiverio en Babilonia. Los hermanos de
Ezequías fueron Elioeinai y Azrikam.
5) (I Crónicas 28:12). Siglo 8 A.E.C. Ezequías, hijo de Shalum, fue uno de
los líderes de la tribu de Efraim durante el reinado del rey Pekaj.
En la guerra entre el rey Pekaj contra el rey Ajaz de Yehudah, el reino de
Israel triunfó. Pekaj trajo decenas de miles de cautivos a Samaria con la
intención de venderlos como esclavos.
Ezequías apoyó al profeta Oded en su demanda de liberar a los cautivos y
retornarlos a Yehudah. Él y sus compañeros dieron ropa, sandalias,
alimentos y bebidas a los cautivos y los llevaron de regreso a la ciudad de
Jericó en Yehudah
Ezequiel (éçæ÷àì Yejezkel Origen hebreo: Fuerza de Dios)
1) (Ezequiel 1:3). Siglo 6 A.E.C. El profeta Ezequiel hijo de Buzi, fue un
hombre de apasionada fe y de gran imaginación, un vidente único que veía
el futuro en sus visiones.
En el año 597 A.E.C., los babilonios sitiaron Jerusalén, conquistaron a la
ciudad, y deportaron al rey Yehoyaquín a Babilonia, junto con muchos
nobles y gente prominente. Entre ellos estaba Ezequiel, un sacerdote cuya
esposa había muerto durante el asedio.
Diez años después, el ejército babilónico, comandado por el rey
Nabucodonosor, atacó nuevamente a Jerusalén, destruyó el Templo y puso
fin al reino de Yehudah, exilando a la mayoría de su población.
Ezequiel, quien vivía en Babilonia, en una región llamada Tel Aviv,
cercana al río Quebar, tuvo una visión del trono-carruaje de Dios.
Su mensaje profético, dirigido tanto a los judíos exilados en Babilonia
como a los sobrevivientes que habían permanecido en Yehudah, reanimó
la esperanza por la restauración de la nación. Ezequiel profetizó que los
exilados volverían a su país natal, y que el Templo sería reconstruido.
Ezequiel expresaba sus profecías en visiones extrañas y vívidas acciones
simbólicas. En una de sus visiones el viento de Dios lo llevó a un valle
lleno de huesos secos. Dios le ordenó que profetice sobre los huesos, y los
huesos se juntaron, se cubrieron de carne, y revivieron, simbolizando que
el pueblo de Israel regresaría a su patria ancestral. En otra de sus visiones
se vio a si mismo transportado al futuro Templo en Jerusalén por un ángel
que le dio una explicación detallada del edificio.
Sus acciones simbólicas incluyeron construir un modelo del sitio de
Jerusalén; ingerir un rollo de pergamino en el cual había escrito profecías;
permanecer, sin moverse, echado en su costado, comiendo escasas
porciones de grano y tomando poco agua; usar excremento para cocinar
una torta; y afeitarse al ras la cabeza.
2) (I Crónicas 24:16). Siglo 10 A.E.C. Durante el reinado del rey David el
servicio sacerdotal en el Tabernáculo estaba dividido en veinticuatro
turnos. Ezequiel estaba a cargo del vigésimo turno.
Ezer (àöø Ezer En castellano este nombre se escribe igual que el siguiente,
pero en hebreo la primera letra es diferente. Origen hebreo: Tesoro)
(Génesis 36:21). Fecha no especificada. Ezer, Lotán, Shobal, Zibeón,
Dishán, Dishón, y Anah—hijos de Seir, el horita, fueron antepasados de los
clanes que se establecieron en la tierra de Edom. Los hijos de Ezer fueron
Bilhán, Zaván, y Acán, llamado Yakán en el Primer Libro de Crónicas (I
Crónicas 1:42).
Ezer (òæø Ezer En castellano este nombre se escribe igual que el anterior,
pero en hebreo la primera letra es diferente. Origen hebreo: Ayuda)
1) (Nehemías 3:19). Siglo 5 A.E.C. Ezer, hijo de Yeshua, gobernador de
Mizpeh, fue un levita que ayudó a reparar las murallas de Jerusalén,
durante la época de Nehemías.
2) (Nehemías 12:42). Siglo 5 A.E.C. Ezer fue uno de los sacerdotes,
dirigidos por Yizrajiah, que marcharon, cantando en a voz en cuello, en la
jubilosa procesión que celebró la inauguración de los muros reconstruidos
de Jerusalén durante la época de Nehemías.
3) (I Crónicas 4:4). Fecha no especificada. Ezer, hijo de Hur, de la tribu de
Yehudah, fue hermano de Penuel y fundador de Hushah.
4) (I Crónicas 7:21). Fecha no especificada. Ezer fue un descendiente de
Efraim. Él y sus hermanos fueron matados por los hombres de Gat, cuando
trataron de robar su ganado.
5) (I Crónicas 12:10). Siglo 11 A.E.C. Ezer comandó un grupo de
luchadores gaditas, que se unieron a la banda de David en Ziclag, cuando
él estaba escondiéndose de Saúl. Estos hombres, valientes como leones y
veloces como gacelas monteses, fueron guerreros expertos en el uso del
escudo y la lanza.

Ezra (òæøà Ezra Origen hebreo: Ayuda)


1) (Ezra 7:1). Siglo 5 A.E.C. Ezra, sacerdote, escriba, y erudito experto en la
Ley de Moisés, fue uno de los líderes religiosos más influyentes en la
historia del pueblo judío. Su padre fue Seraiah, un descendiente de
Eleazar, hijo de Aarón.
La ambición de Ezra era estudiar y enseñar la Torah. En el sétimo año del
reinado de Artajerjes, rey de Persia, Ezra pidió al rey permiso para retornar
a Jerusalén junto con otros exilados que deseaban lo mismo.
El rey aprobó con buena voluntad el pedido de Ezra. No sólo le dio a Ezra
una autorización escrita, sino que también donó oro y plata para que fueran
ofrecidos al Dios de Israel en Jerusalén, ordenó a todos los gobernadores
de sus provincias a que den completa cooperación a Ezra, y les prohibió
cobrar a Ezra impuestos o aduanas.
El rey también le dio autoridad a Ezra para nombrar jueces y magistrados
en Jerusalén. Artajerjes le ofreció dar escolta armada, pero Ezra prefirió no
aceptar, asegurándole al rey que Dios los protegería en el camino.
Ezra salió de Persia acompañado de varios miles de personas. En el
camino, al darse cuenta que no habían levitas en el grupo, envió
mensajeros a Iddó, el líder de una región llamada Casifya, pidiéndole que
le envíe levitas para servir en el Templo en Jerusalén.
Después de viajar durante cinco meses, Ezra y sus acompañantes llegaron
a Jerusalén.
Ezra se horrorizó al ver que muchos de los hombres se habían casado con
extranjeras. Los reunió a todos, amenazando con confiscar las posesiones
de los que no estuvieran presentes, y los forzó a prometer que se
divorciarían de sus esposas extranjeras, un proceso que duró cerca de tres
meses.
Trece años después, Nehemías, nombrado gobernador por el rey persa,
llegó a Jerusalén y reconstruyó las derruidas murallas. Luego de terminar
la reconstrucción, toda la población de Jerusalén se reunió en una plaza en
la ciudad, cercana a la Puerta del Agua.
Ezra, parado en un púlpito de madera, leyó en voz alta el libro de la Ley de
Moisés, desde la aurora hasta el medio día. Los sacerdotes y los levitas
explicaron las enseñanzas al pueblo, que lloró y sollozó hasta que los
levitas les dijeron que no estén tristes, que se alegren porque era un día
santo.
El siguiente día, los líderes del pueblo, los sacerdotes y los levitas se
reunieron con Ezra para estudiar los libros de Moisés, donde descubrieron
que Dios había ordenado a los israelitas que celebrasen el Festival de los
Tabernáculos, lo cual no se había hecho desde los días de Josué.
De inmediato la gente fue a los campos y trajeron ramas de árboles, con
las cuales construyeron tabernáculos en los techos de sus casas, en los
patios y en muchos sitios públicos.
Ezra, seguido por sacerdotes que tocaban instrumentos musicales,
encabezó una fervorosa procesión que celebró la reconstrucción de las
murallas de la ciudad.
2) (Nehemías 12:1) Siglo 6 A.E.C. Ezra, uno de los sacerdotes que
regresaron de Babilonia con Zerubabel., fue antepasado de un clan
sacerdotal, encabezado por Meshulam cuando Yoyakim era el Sumo
Sacerdote, en la época de Nehemías.
3) (Nehemías 12:33). Siglo 5 A.E.C. Ezra fue uno de los líderes del pueblo
que marcharon, tras el escriba del mismo nombre, en la jubilosa procesión,
que celebró la inauguración de los muros reconstruidos de Jerusalén
durante la época de Nehemías.

Ezrah (òæøä Ezrah Origen hebreo: Ayuda)


(I Crónicas 4:17). Fecha no especificada. Ezrah, un descendiente de
Yehudah, fue el padre de Yeter, Mered, Efer, y Yalón. Su hijo Mered se casó
con Bitiah, hija de un Faraón de Egipto.

Ezri (òæøé Ezri Origen hebreo: Mi ayuda)


(I Crónicas 27:26). Siglo 10 A.E.C. Ezri, hijo de Quelub, estaba a cargo de
los trabajadores que laboraban en los campos reales durante el reinado del
rey David.

F
Faraón (ôøòä Parhó Origen egipcio: título de los reyes egipcios)
1) (Génesis 12:15). Siglo 19 A.E.C. Este Faraón, cuyo nombre no es
mencionado en la Biblia, recibió a Abram cuando el patriarca, forzado
por una hambruna en Canaán, vino a Egipto. Abram, temeroso de que lo
matasen para poser a su esposa, le pidió a Sarai que se hiciera pasar por
su hermana, y que no dijese que era su mujer. El Faraón, habiendo
escuchado que Sarai era muy bella, la hizo traer a su palacio, y le regaló
al —hermano—ovejas, bueyes, asnos y camellos. El Faraón se dio
cuenta de que le Abram y Sarai le habían mentido, cuando Dios lo
castigó a él y a su familia con plagas por haberse llevado a la esposa de
Abram. El Faraón llamó a Abram, le devolvió su mujer, y expulsó a la
pareja de su reino. Abram regresó a Canaán con su esposa y con su
sobrino Lot, rico en ganado, plata y oro.
2) (Génesis 37:36). Siglo 17 A.E.C. Este Faraón, cuyo nombre no es
mencionado, se impresionó tanto con la interpretación que José hizo de
sus sueños, que en ese mismo momento lo nombró Primer Ministro.
Años después, cuando Jacob y su familia inmigraron a Egipto, el
Faraón los recibió con suma amabilidad y les permitió establecerse en
la región de Goshen. Ver la historia de José.
3) (Éxodo 1:11). Siglo 14 A.E.C. Varios cientos de años después de la
muerte de José, un nuevo Faraón—que no conocía a José—(Éxodo 1:8),
asumió el poder en Egipto. Alarmado por el incremento de la población
israelita en Egipto los hizo trabajar como esclavos, y ordenó matar a
todo los varones israelitas recién nacidos.
Su hija encontró un bebé en una canasta que flotaba en el río Nilo, le
dio el nombre de Moisés y lo crió en la corte de su padre el Faraón.
4) (Éxodo 3:10). Siglo 13 A.E.C. Nombre no especificado. Moisés tenía
ochenta años de edad, (Éxodo 7:7), cuando retornó a Egipto de su exilio
voluntario en Midián, y pidió al Faraón que ocupaba el trono en ese
momento, que permitiese al pueblo israelita salir de Egipto.
El Faraón se negó repetidamente a acceder al pedido de Moisés, hasta
que ya no pudo soportar más las plagas que Dios envió, especialmente la
muerte de su hijo primogénito, y permitió que los israelitas abandonasen
el país.
Casi de inmediato se arrepintió de haber dejado ir a sus esclavos, y salió
con su ejército en persecución de los fugitivos.
Las aguas del mar milagrosamente se separaron permitiendo que los
israelitas crucen al otro lado, pero se cerraron y ahogaron al Faraón y a
su ejército cuando los egipcios intentaron seguir a los israelitas. Ver la
biografía de Moisés.
5) (I Reyes 3:1). Siglo 10 A.E.C. Nombre no mencionado. Este Faraón
hizo una alianza con el rey Salomón, y le dio su hija en matrimonio, con
la ciudad de Gezer como dote.
La princesa egipcia continuó siendo pagana, y el rey Salomón
construyó un palacio solo para ella, afuera de la Ciudad de David, ya
que no quería que ella viviese en un lugar santificado por la presencia
del Arca de Dios.
6) (I Reyes 11:40). Siglo 10 A.E.C. Shishak es el primer Faraón
mencionado por su nombre en la Biblia. Ver Shishak.
7) (II Reyes 17:4). Siglo 8 A.E.C. Ver So, rey de Egipto.
8) (II Reyes 19:9). Siglo 8 A.E.C. Ver Tirhakah, rey de Etiopia.
9) (II Reyes 23:29). Siglo7 A.E.C. Ver Necoh, Faraón de Egipto.
10) (Jeremías 44:30). Siglo 6 A.E.C. Ver Jofra, rey de Egipto.
11) (I Crónicas 4:18). Fecha no especificada. Este Faraón, cuyo nombre no
es mencionado en la Biblia, fue el padre de una mujer llamada Bitiah,
esposa de Mered, un descendiente de Yehudah.

Ficol (ôéëì Ficol Origen hebreo: La boca de todo)


(Génesis 21:22). Siglo 19 A.E.C. Ficol fue el capitán del ejército de
Abimelej, el rey de los filisteos. Ficol estuvo presente cuando Abraham y
Abimelej firmaron un tratado de paz en Bersheba.
Años después, Ficol y Ajuzzat, un amigo de Abimelej, acompañaron al rey
en una visita a Isaac, (Génesis 26:26), durante la cual el rey firmó un tratado
de paz con Isaac.

Furah (ôøä Furah Origen hebreo: Follaje)


(Jueces 7:10). Siglo 12 A.E.C. Furah, el sirviente de Gideon, fue una noche
con su amo a espiar el campamento de los midianitas y amalequitas, y
escuchó que uno de los soldados enemigos decía—He soñado que había una
conmoción. Una barra de pan de cebada vino volando a nuestro campamento,
golpeó una carpa y la derrumbó— (Jueces 7:13).
Otro soldado comentó—Ese pan es la espada del israelita Gideon, hijo de
Yoash. Dios nos entregará a nosotros y a todo el campamento en sus manos
— (Jueces 7:14).
Gideon, animado al descubrir el sentimiento derrotista de los midianitas,
atacó con sus tropas, y el enemigo huyó, presa del pánico, perseguido por los
israelitas.
G
Gaal (âòì Gaal Origen hebreo: Desprecio)
(Jueces 9:26). Siglo 12 A.E.C. Gaal, hijo de Ebed, encabezó una revuelta de
los pobladores de Shejem contra Abimelej, hijo de Gideon, durante el cuarto
año del reinado de Abimelej en Shejem.
Gaal incitó a la turba, diciendo— ¿Quien es Abimelej y quienes somos
nosotros para servirlo? Ese hijo de Yerubaal y su ayudante Zebul sirvieron a
los hombres de Jamor, el padre de Shejem; ¿por qué, entonces, habríamos de
servirle? ¡Si la gente estuviese bajo mi mando, yo ya me habría librado de
Abimelej!—
Zebul, gobernador de la ciudad, envió un mensaje secreto a Abimelej,
informándole de la situación, y aconsejándole que de inmediato venga a
atacar la ciudad al amanecer.
Abimelej, quien se encontraba en Arumah, a cierta distancia de Shejem,
movilizó su ejército durante la noche, y permaneció escondido en los campos
afuera de la ciudad hasta la madrugada.
Temprano en la mañana Gaal salió de la ciudad y, desde la entrada, vio que
Abimelej y sus hombres se acercaban pero no los reconoció.
—Parece que hay un ejército bajando de las colinas—le dijo a Zebul.
—Las sombras de las colinas te hacen crer que son hombres— contesto
Zebul.
— ¡Mira! Un ejército está bajando de Tabbur-erez, y otra columna viene de
la dirección de Eilón-meonenim,— insistió Gaal.
— ¿Donde están ahora tus fanfarronadas?, se burló Zebul. —Preguntabas,
¿quien es Abimelej para que tengamos que servirle? Allí está el ejército que
despreciabas. Ahora, ¡sal y lucha contra él!—
Gaal y sus partidarios salieron para luchar contra Abimelej, pero fueron
derrotados y huyeron. Zebul expulsó a Gaal y a los otros rebeldes de la
ciudad. Abimelej atacó Shejem, masacró a los pobladores, y destruyó a la
ciudad por completo.
Gabbai (âáé Gabbai Origen hebreo: Colector de dinero)
(Nehemías 11:8). Siglo 5 A.E.C. Gabbai, de la tribu de Benjamín, fue uno de
los hombres que se establecieron en Jerusalén, después de su retorno del
exilio de Babilonia.

Gabriel (âáøéàì Gabriel Origen hebreo: Hombre de Dios)


(Daniel 8:16). Gabriel, un ángel del SEÑOR, fue enviado por Dios a Daniel
para ayudarlo a entender sus visiones.

Gad (âã Gad Origen hebreo: Fortuna)


1) (Génesis 30:11). Siglo 17 A.E.C. Gad, el antepasado de la tribu de Gad,
fue el sétimo hijo de Jacob y el segundo hijo de su concubina Zilpah, la
doncella de Leah. Nació en Padán-Aram donde Jacob estaba trabajando
para su suegro Labán.
Gad fue hermano de Asher de padre y madre. Por parte de padre fue
hermano de Yehudah, Rubén, Levi, Simeón, Isascar, y Zebulún, los hijos
de Leah; Dan y Naftalí, los hijos de Bilhah; y Benjamín y José, los hijos de
Raquel. Tuvo una media hermana, Dinah, hija de Leah.
Gad y sus hermanos tomaron parte en los eventos que condujeron a que
José fuese llevado como esclavo a Egipto. (Para ler la historia detallada de
José y sus hermanos, ver José.)
Años después, cuando Canaán sufría bajo una hambruna, Gad y sus
hermanos, fueron enviados por Jacob a Egipto para comprar trigo. José,
que en esos momentos era el segundo hombre más poderoso del país, los
recibió y los reconoció. Después de perdonarlos José invitó a su padre y a
sus hermanos a establecerse en Egipto.
Gad y sus hijos—Zefón, Jagí, Shuni, Ezbón, Eri, Arodi, y Areli—
formaron parte del grupo de setenta israelitas que emigraron a Egipto. Se
establecieron en la región de Goshen. José viajó en su carroza a verlos,
saludó a su padre, lo abrazó y lloró largo rato.
Diecisiete años después, Jacob, sintiendo que su hora estaba cercana,
llamó a sus hijos para bendecirlos y predecir lo que el futuro traería a sus
descendientes. —Las hordas atacarán a Gad pero él las vencerá, Las
últimas palabras de Jacob fueron para pedir a sus hijos que lo entierren en
la cueva de Majpeláh, donde Abraham, Sarah, Isaac, Rebeca, y Leah
habían sido sepultados. El féretro de Jacob fue acompañado en su viaje
final por sus hijos, sus nietos, ganado, los oficiales del Faraón, los
miembros de la corte, carrozas y jinetes. Antes de cruzar el río Jordán la
procesión funeral se detuvo y lloró la muerte de Jacob durante siete días.
Luego, Yehudah y sus hermanos llevaron el cuerpo a Canaán y lo
enterraron en la cueva de Majpeláh.
Después de sepultar a su padre, Gad y sus hermanos regresaron a Egipto.
Ellos temían que, ahora que Jacob había fallecido, José les haría pagar por
la maldad que habían cometido contra él. Enviaron un mensaje a José
diciendo que Jacob, poco antes de morir, les había ordenado que pidan a
José que los perdone. Gad y sus hermanos se presentaron frente a José, se
postraron en la tierra, y le dijeron que eran sus esclavos.
José les contestó con amabilidad—No teman. ¿Acaso estoy yo en lugar de
Dios? Ustedes intentaron hacerme daño, pero Dios lo encaminó a bien,
para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucha gente. No
teman. Yo sustentaré a ustedes y a sus hijos,
Cientos de años después, Moisés en su discurso de despedida, bendijo a la
tribu de Gad diciendo—Bendito sea el que ensanche los dominios de Gad.
Él vive allí como un león y desgarra brazo y cabeza—
Cuando Josué conquistó Canaán, la tribu de Gad se estableció en Gilad, en
la ribera este del río Jordán, tierra que era apropiada para su ganado. Los
asirios los exilaron en el siglo 8 A.E.C., y desaparecieron de la historia,
siendo hoy recordados como una de las —diez tribus perdidas,
2) (I Samuel 22:5). Siglo 10 A.E.C. El profeta Gad fue el vidente y
consejero de David, desde la época cuando David se escondía de la
persecución de Saúl. En esa ocasión le dijo que abandone su fortaleza
cerca de la frontera con Moab y fuese Yehudah.
Muchos años después, cuando David había provocado la ira de Dios por
haber realizado, sin su permiso, un censo de la nación, el profeta Gad,
enviado por Dios, le dijo a David que podía escoger entre tres alternativas
de castigo: siete años de hambruna, tres meses huyendo de sus enemigos, o
tres días de peste en el país. David escogió la tercera alternativa y más de
setenta mil personas murieron víctimas de la peste. Cuando la epidemia
llegó a su fin, Gad le dijo a David que construya un altar a Dios en el
Monte Moriah (hoy llamado Monte del Templo) en un terreno
perteneciente a un hombre llamado Araunah que usaba esa propiedad para
trillar trigo. Años después, Salomón construyó el Templo en el mismo
lugar.
Gad escribió un libro acerca de David, que lamentablemente no ha
sobrevivido hasta nuestros días, (1 Crónicas 29:29).

Gadi (âãé Gadi Origen hebreo: Mi fortuna)


1) (Números 13:11). Siglo 13 A.E.C. Gadi, hijo de Susi, de la tribu de
Menashé, fue uno de los doce espías enviados por Moisés a Canaán para
ver el país y observar si sus habitantes eran fuertes o débiles, pocos o
muchos; y para traer de regreso frutos del país Los espías regresaron
asustados y desanimados, e informaron a los israelitas que los cananitas
eran demasiado grandes y fuertes para poder ser derrotados.
Dos de los espías—Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Yefuneh—
expresaron su desacuerdo y pidieron al pueblo que no sintiese temor.
Los israelitas se negaron a escuchar las palabras de Josué y Caleb, y
empezaron a sollozar y a lamentarse. Dios castigó su cobardía
condenándolos a deambular por el desierto durante cuarenta años, un año
por cada uno de los días que los espías estuvieron en Canaán. Todos los
espías, incluyendo Gadi, murieron en el desierto.
(Una información más detallada acerca de los doce espías y su misión está
en la biografía de Josué).
2) (II Reyes 15:14). Siglo 8 A.E.C. Padre de Menajem, quien luego de matar
al rey Shalum, (el cual a su vez había asesinado al rey Zacarías), se
proclamó rey del reino norte de Israel y reinó durante diez años.
Gadiel (âãéàì Gadiel Origen hebreo: Dios es mi fortuna)
(Números 13:10). Siglo 13 A.E.C. Gadiel, hijo de Sodí, de la tribu de
Zebulún, fue uno de los doce espías enviados por Moisés a Canaán para ver
el país y observar si sus habitantes eran fuertes o débiles, pocos o muchos; y
para traer de regreso frutos del país Los espías regresaron asustados y
desanimados, e informaron a los israelitas que los cananitas eran demasiado
grandes y fuertes para poder ser derrotados.
Dos de los espías—Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Yefuneh—
expresaron su desacuerdo y pidieron al pueblo que no debía sentir temor.
Los israelitas se negaron a escuchar las palabras de Josué y Caleb, y
empezaron a sollozar y a lamentarse. Dios castigó su cobardía
condenándolos a deambular por el desierto durante cuarenta años, un año por
cada uno de los días que los espías estuvieron en Canaán. Todos los espías,
incluyendo Gadiel, murieron en el desierto.
(Una información más detallada acerca de los doce espías y su misión la
encontrará en la biografía de Josué).

Gajam (âçí Gajam Origen hebreo: Llama)


(Génesis 22:24). Siglo 19 A.E.C. Gajam, un sobrino de Abraham, fue uno de
los hijos de Najor―el hermano de Abraham―y de su concubina Reumah.
Los hermanos de Gajam fueron Tebaj, Tajash, y Majáh.

Gajar (âçø Gajar Origen hebreo: Que se esconde)


(Ezra 2:47). Fecha no especificada. Gajar fue el antepasado de un clan de
sirvientes del Templo que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.
Galal (âìì Galal Origen hebreo: Rollo)
(Nehemías 11:17). Siglo 7 A.E.C. Galal, hijo de Yedutún, fue el padre de
Shamua, (llamado Shemaiah en I Crónicas 9:16). Su nieto Abda, (llamado
Obadiah en I Crónicas 9:16) un levita, fue uno de los primeros en
establecerse en la tierra de Yehudah luego del retorno del exilio de
Babilonia.
(I Crónicas 9:15). Siglo 6 A.E.C. Galal, un levita, fue uno de los primeros en
establecerse en la tierra de Yehudah, luego del retorno del exilio de
Babilonia.

Gamliel (âîìéàì Gamliel Origen hebreo: Recompensa de Dios)


(Números 1:10). Siglo 13 A.E.C. Gamliel hijo de Pedahzur, fue un líder de la
tribu de Menashé. Comandó al ejército de su tribu durante la marcha en el
desierto, y fue uno de los doce líderes israelitas que donaron regalos de plata
y oro, bueyes, carneros, cabras, y ovejas para la consagración del altar.
Gamul (âîåì Gamul Origen hebreo: Recompensado)
(I Crónicas 24:17). Siglo 10 A.E.C. Durante el reinado del rey David, el
servicio sacerdotal en el Tabernáculo estaba dividido en veinticuatro turnos.
Gamul estaba a cargo del vigésimo segundo turno.

Gareb (âøá Gareb Origen hebreo: Lleno de costras)


(II Samuel 23:38). Siglo 10 A.E.C. Gareb, el itrita, fue uno de los Treinta,
unidad elite en el ejército del rey David.

Gatam (âòúí Gatam Origen hebreo: Significado incierto)


(Génesis 36:11). Siglo 16 A.E.C. Gatam, el antepasado de un clan edomita,
fue hijo de Elifaz y nieto de Esaú. Su esposa fue Adah, la hija de Eilón el
hitita. Sus hermanos fueron Teimán, Omar, Zefo, Kenaz, y Amalek.
Gazam (âæí Gazam Origen hebreo: Leñador)
(Ezra 2:48). Fecha no especificada. Gazam fue el antepasado de un clan de
sirvientes del Templo que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.

Gazez (âææ Gazez Origen hebreo: Esquilador)


1) (I Crónicas 2:46). Fecha no especificada. Gazez, de la tribu de Yehudah,
era hijo de Caleb y de su concubina Eifá. Sus hermanos fueron Harán y
Moza. Su sobrino, hijo de Harán, también se llamaba Gazez.
2) (I Crónicas 2:46). Fecha no especificada. Gazez, de la tribu de Yehudah,
era hijo de Harán y nieto de Caleb y su concubina Eifá. Sus tíos fueron
Gazez y Moza.

Geber (âáø Geber Origen hebreo: Hombre)


(I Reyes 4:19). Siglo 10 A.E.C. Ver Ben-Geber

Gedaliah (âãìéä oâãìéäå Gedaliah o Gedaliahu Origen hebreo: Dios es


grande)
1) (II Reyes 25:22). Siglo 6 A.E.C. Gedaliah, hijo de Ajíkam, es una figura
trágica en la historia del pueblo judío, que, hasta hoy, conmemora el
aniversario de su muerte con un día de duelo y ayuno.
Gedaliah fue miembro de una de las más prominentes e influyentes
familias nobles del reino durante los reinados del rey Josias y sus hijos. Su
padre Ajíkam, un alto oficial en la corte, y su abuelo Shafán, el escriba en
la corte del rey Josias, desempeñaron papeles importantes en los eventos
históricos de su época.
Debido a la conocida política de su familia de moderación y sumisión a
Babilonia, Gedaliah fue nombrado gobernador de Yehudah por el rey
Nabucodonosor, con sede en la ciudad de Mizpeh, donde se le unió el
profeta Jeremías y otros sobrevivientes de la guerra que no habían sido
enviados al exilio. Gedaliah aseguró a los comandantes del derrotado
ejército de Yehudah que todo iría bien si se sometían y servían al rey de
Babilonia. Esto hizo que algunos de ellos lo considerasen un traidor y
colaborador con el enemigo, y conspirasen para matarlo.
Yojanán, hijo de Kareaj, llegó a Mizpeh e informó a Gedaliah que Balis, el
rey de los amonitas, había ordenado a Ismael hijo de Netaniah, que lo
asesine. Yojanán se ofreció a matar a Ismael, pero Gedaliah se negó a crer
lo que decía y lo acusó de mentir. Dos meses después, lo que Yojanán
había prevenido ocurrió. Ismael hijo de Netaniah, miembro de la depuesta
familia real, llegó a Mizpeh con diez hombres. Durante la cena, Ismael
asesinó a Gedaliah y a todos los judíos y babilonios que estaban con él,
motivado por el deseo de iniciar una revuelta contra Babilonia.
Los judíos que sobrevivieron, temiendo a la venganza de los babilonios,
huyeron a Egipto, llevando con ellos al profeta Jeremías.
2) (Jeremías 38:1). Siglo 6 A.E.C. Gedaliah, hijo de Pashjur, fue un
funcionario en la corte del rey Zedequíah. Junto con su padre Pashjur;
Yucal, hijo de Shelemiah; y Shefatya, hijo de Mattán, Gedaliah pidió al
rey que condene a muerte a Jeremías por predicar la rendición y destruir la
moral y el coraje de los soldados. Cuando el rey Zedequíah les contestó
que podían hacer con Jeremías lo que querían, Gedaliah y sus compañeros
echaron al profeta en la mazmorra de Malquiah, que estaba situada bajo el
patio de la prisión. Ebed-Melej, un eunuco etiope sirviente del rey, le dijo
al rey que Jeremías podía morir de hambre en la mazmorra. Zedequíah le
dio instrucciones a Ebed-Melej para liberar a Jeremías.
3) (Zefaniah 1:1). Siglo 7 A.E.C. Gedaliah, hijo de Amariah y nieto del rey
Ezequías, fue el padre de Cushi y el abuelo del profeta Zefaniah.
4) (Ezra 10:18). Siglo 5 A.E.C. Gedaliah y sus hermanos—Yeshua,
Maseiah, Eliezer, y Yarib—hijos de Yozadak, todos ellos sacerdotes, se
divorciaron de sus esposas extranjeras durante la época de Ezra, y
ofrecieron, cada uno de ellos, un carnero como sacrificio para expiar su
trasgresión.
5) (I Crónicas 25:3). Siglo 10 A.E.C. Gedaliah, hijo de Yedutún, estaba a
cargo del segundo turno de servicio que tocaba instrumentos musicales en
la Casa de Dios, durante el reinado de David. Su padre Yedutún, un levita,
fue uno de los tres músicos principales de David; los otros dos fueron Asaf
y Heiman.
Gedor (âãåø Gedor Origen hebreo: Pared)
(I Crónicas 8:31). Fecha no especificada. Gedor, un benjamita, fue uno de los
hijos de Yeiel, el fundador de Gibón, y su esposa Majáh.

Geishán (âéùï Geishán Origen hebreo: Lleno de bultos)


(I Crónicas 2:47). Fecha no especificada. Geishán fue hijo de Iahdai de la
tribu de Yehudah. Sus hermanos fueron Eifá, Regem, Yotam, Pelet, y Shaf.

Gejazi (âçæé Gejazi Origen hebreo: Valle de visión)


(II Reyes 4:12). Siglo 9 A.E.C. Gejazi era el sirviente del profeta Eliseo.
Eliseo, en sus viajes, solía visitar un pueblo llamado Sunam, donde
compartía el pan en la casa de una mujer adinerada. La mujer convenció a su
esposo a que prepare una habitación para Eliseo en su casa donde el profeta
podría pernoctar cada vez que visitara el pueblo. Eliseo, agradecido, consultó
con Gejazi, su sirviente, como podría retribuir la generosa amabilidad de sus
anfitriones. Gejazi le recordó que la pareja no tenía hijos, y que el esposo era
de edad avanzada. Eliseo le pidió a Gejazi que traiga a la mujer, y le
profetizó que tendría un hijo. Efectivamente, la mujer concibió y tuvo un
bebe tal como Eliseo había predicho.
Años después, cuando el niño ya era un muchacho, fue al campo a ver a su
padre que estaba con los segadores de trigo. El niño se quejó de un intenso
dolor de cabeza, y el padre le pidió a un sirviente que lo lleve de regreso a su
casa. La madre lo tuvo sobre sus rodillas hasta que falleció. La mujer llevó el
cuerpo a la habitación de Eliseo y lo echó sobre la cama. Luego cerró la
puerta, y sin contarle las tristes nuevas al esposo, le pidió que le de un criado
y una burra. Ensilló al animal y partió al Monte Carmel a buscar al profeta.
Eliseo la vio en la distancia y la reconoció. La mujer, al llegar a su lado, le
abrazó las piernas en forma desesperada. Gejazi trató de empujarla para que
soltase a Eliseo, pero el profeta, entendiendo que la desesperación de la
mujer se debía a que su hijo estaba enfermo, le dijo al sirviente que no la
moleste. La mujer le relató la desgracia que había sufrido. Eliseo le dio a
Gejazi su bastón y le ordenó ir de prisa a la casa de la mujer para tratar de
revivir al niño colocándole el bastón sobre su cara. Gejazi partió de
inmediato y cumplió con las instrucciones de Eliseo, pero el niño no revivió.
Cuando Eliseo llegó a la casa, Gejazi le dijo que no había tenido éxito.
Eliseo subió a la habitación, cerró la puerta tras sí, rezó a Dios, y se echó
sobre el niño, puso su boca sobre la boca del niño, sus ojos sobre sus ojos, y
sus manos sobre sus manos. Luego se levantó, caminó de un lado a otro, y
volvió a echarse sobre el niño, hasta que el muchacho estornudó siete veces y
abrió los ojos.
Eliseo le aconsejó a la mujer sunamita que ella y su familia deberían irse del
país por siete años porque se venía una hambruna. La mujer siguió el consejo
del profeta. Después de siete años regresó a Israel, y se dio con la ingrata
sorpresa de que le habían confiscado sus propiedades, durante su ausencia.
Fue al palacio real y le pidió al rey que le devuelvan su casa y sus tierras.
Gejazi se encontraba en ese momento en el palacio relatando al rey todos los
hechos y milagros realizados por el profeta. Al ver a la mujer, Gejazi la
reconoció, y le dijo al rey que era la madre del niño que Eliseo había
devuelto a la vida. La mujer confirmó el relato, y el rey dio instrucciones
para que le devuelvan sus propiedades, y le reintegren todo el ingreso que
estas habían producido durante su ausencia.
El comandante del ejército de Aram, Namán, enfermó de lepra, y fue a la
casa del profeta para ser curado. Eliseo no lo invitó a entrar a su casa y ni
siquiera salió afuera a saludarlo. Se limitó a enviarle un mensajero que le
dijo a Namán que, si él se bañaba siete veces en el río Jordán, se curaría.
Namán molesto y ofendido por el trato poco cortés que había recibido de
Eliseo, se fue diciendo que los ríos en Aram eran tan buenos, si no mejores,
que el Jordán, y que él podía bañarse en ellos en cualquier momento.
Sus sirvientes lo convencieron de que no perdía nada si hacía lo que Eliseo
había aconsejado. Namán fue al Jordán, se bañó en sus aguas siete veces, y
se curó de la lepra.
Namán, profundamente agradecido, regresó a la casa del profeta para darle
las gracias en persona y ofrecerle un regalo como muestra de gratitud y
aprecio. Eliseo rehusó recibir compensación por la curación.
—Reconozco que Dios es el verdadero Dios, y le pido perdón por adelantado
si, en el futuro, me debo inclinar frente al ídolo Rimmón, cuando visite su
templo acompañando a mi rey—dijo Namán al despedirse del profeta.
Gejazi, al ver que su amo había rechazado el regalo de Namán, decidió que
por lo menos él debería recibir algo, y corrió hasta alcanzar al comandante
arameo. Namán, al verlo, se apeó de su carroza, y le preguntó si todo estaba
bien. Gejazi le respondió que habían llegado dos jóvenes profetas, y que
Eliseo lo había enviado para pedirle dos mudas de ropa y un talento de plata.
Namán le dio la ropa e insistió en darle dos talentos de plata. Gejazi,
cargando los obsequios regresó a la casa de su amo.
— ¿Dónde has estado Gejazi?—le preguntó Eliseo.
—No he estado en ningún sitio—mintió Gejazi.
—Sé que has recibido regalos de Namán. Ahora su lepra se pegará a ti y a tus
descendientes para siempre—dijo Eliseo. Y así fue.

Gemali (âîìé Gemali Origen hebreo: Fui recompensado)


(Números 13:12) Siglo 14 A.E.C. Gemali fue el padre de Ammiel, uno de los
doce hombres enviados por Moisés para espiar la tierra de Canaán, e
informar sobre sus ciudades y habitantes.

Gemariah (âîøéä Gemariah Origen hebreo: Perfeccionado por Dios)


1) (Jeremías 29:3). Siglo 6 A.E.C. Gemariah, hijo del Sumo Sacerdote
Jilquiah, fue enviado por el rey Zedequíah, junto con Eleasah, hijo de
Shafán, para hablar con Nabucodonosor, rey de Babilonia. Llevó con él
una carta escrita por Jeremías a los judíos exilados. En ella el profeta les
aconsejaba vivir una vida normal en Babilonia, construir sus casas, plantar
jardines, casarse, y tener hijos. La misiva terminaba en la profecía que,
setenta años después, volverían a Jerusalén del exilio de Babilonia.
El padre de Gemariah, el Sumo Sacerdote Jilquiah, descubrió el Libro de
la Ley en el Templo, durante el reinado del rey Josias.
2) (Jeremías 36:10). Siglo 7 A.E.C. Gemariah, hijo de Shafán el Escriba,
ocupaba el aposento del Templo donde Baruj, el fiel compañero de
Jeremías, leyó en voz alta las palabras que el profeta le había dictado.
Micah, el hijo de Gemariah, fue al palacio real e informó a su padre, y a
los otros oficiales de la corte que se hallaban presentes, lo que Baruj había
leído. De inmediato Baruj fue traído para que nuevamente leyese las
palabras de Jeremías. Luego, fue llevado a presencia del rey, quien le
ordenó que vuelva a ler en voz alta. Tan pronto como Baruj terminaba de
ler un segmento del pergamino, el rey cortaba el pedazo con un cuchillo y
lo tiraba al fuego, a pesar de que Gemariah, Delaiah—hijo de Shemaiah—
y Elnatán le pedían que no queme el pergamino.
Genubat (âðáú Genubat Origen hebreo: Robo)
(I Reyes 11:20). Siglo 10 A.E.C. Genubat fue hijo de Hadad, un edomita de
sangre real que escapó de Edom y encontró refugio en Egipto, bajo la
protección del Faraón. Hadad se casó con una hermana de la esposa del
Faraón, y su hijo Genubat se crió en el palacio real de Egipto, junto con los
hijos del Faraón.

Gera (âøà Gera Origen hebreo: Extranjero)


1) (Génesis 46:21). Siglo 17 A.E.C. Gera, hijo de Benjamín y nieto de
Jacob, fue uno de los setenta israelitas que emigraron a Egipto. Sus nueve
hermanos fueron Bejer, Ashbel, Bela, Namán, Ejí, Rosh, Muppim, Juppim,
y Ard. Gera no es mencionado en las otras listas de los hijos de Benjamín:
Números 26:38-39, I Crónicas 7:6, y I Crónicas 8:1-2.
2) (Jueces 3:15). Siglo 12 A.E.C. Gera, un benjamita, fue el padre de Ehud,
el líder de Israel, durante el período de los jueces, que mató a Eglón, el rey
de Moab que oprimía a Israel.
3) (II Samuel 16:5). Siglo 11 A.E.C. Su hijo Shimei, de la tribu de
Benjamín, un pariente del rey Saúl, insultó al rey David y le tiró piedras,
cuando David huía de Abshalom.
David, en ese momento, no tomó ninguna acción contra Shimei, pero,
muchos años después, en su lecho de muerte, le pidió a Salomón que vea
la forma de hacer matar a Shimei.
4) (I Crónicas 8:3). Siglo 17 A.E.C. Gera fue uno de los dos hijos de Bela,
(el primogénito de Benjamín) que tenían el mismo nombre. El otro fue
Bela #5.
5) (I Crónicas 8:5). Siglo 17 A.E.C. Gera fue otro hijo de Bela (del mismo
nombre que Bela #4).

Gershom (âøùåí Gershom Origen hebreo: Exilado)


1) (Éxodo 2:22). Siglo 13 A.E.C. Gershom fue el hijo primogénito de
Moisés y Zipporah. Él y su hermano Eliezer nacieron ambos en Midián.
Después de la muerte de todos los hombres en Egipto que habían querido
matar a Moisés, Dios ordenó a Moisés que regrese a Egipto. En el camino,
Moisés, su esposa y sus dos niños pernoctaron en una posada. Allí
Zipporah circuncidó a Gershom para evitar que Moisés fuera matado por
Dios. Después de ese misterioso e inexplicable incidente, Moisés envió a
Zipporah y a sus hijos de regreso a la casa de su suegro Yetro en Midián.
Cuando los israelitas deambulaban en el desierto, Yetro vino al
campamento trayendo a Zipporah y a los dos niños.
Uno de sus descendientes, Shebuel, estuvo a cargo de los tesoros del
Tabernáculo durante el reinado del rey David.
2) (Jueces 18:30). Siglo 12 A.E.C. Gershom, hijo de Menashé, fue el padre
de Jonatán, el hombre que sirvió de sacerdote en el santuario del ídolo de
la tribu de Dan.
Algunos manuscritos hebreos tienen la letra Nun en Menashé, en una
posición más arriba de las otras letras, lo cual indicaría que la lectura
original de la palabra fue —Moisés,— en cuyo caso, Gershom #3 y
Gershom #2 fueron la misma persona.
3) (Ezra 8:2). Siglo 5 A.E.C. Gershom, un descendiente de Pinjas, retornó
con Ezra del exilio de Babilonia. Su descendiente, Asaf, fue uno de los
levitas nombrados por el rey David para dirigir a los cantantes en la Casa
del SEÑOR.
4) (I Crónicas 6:1). Siglo 17 A.E.C. Ortografía alterna de Gershon, uno de
los tres hijos de Levi.

Gershon (âøùåï Gershon Origen hebreo: Exilado)


(Génesis 46:11). Siglo 17 A.E.C. Gershon, uno de los tres hijos de Levi―sus
hermanos fueron Kehat y Merari― fue uno de los setenta israelitas que
emigraron a Egipto con Jacob. A través de sus hijos, Libni y Shimei,
Gershon fue el antepasado de dos clanes de levitas: los libnitas y los
shimeitas. En el libro de I Crónicas, (I Crónicas 6:1 y otros versos) su
nombre está escrito con —m— (mem) al final: Gershom.

Geshem (âùí Geshem Origen hebreo: Lluvia)


(Nehemías 2:19). Siglo 5 A.E.C. Geshem, un árabe, fue un aliado de
Sanbalat, el horonita, y Tobías, el amonita, los enemigos de Nehemías. Los
tres se burlaron de Nehemías y de los judíos cuando estos reconstruían las
murallas de Jerusalén, pero una vez que los muros fueron completados le
pidieron a Nehemías en repetidas ocasiones que se encuentre con ellos en
uno de los pueblos de la región de Ono, con el propósito secreto de matarlo.
Nehemías, sospechando sus malas intenciones, rehusó aceptar sus
invitaciones con la excusa de que tenía demasiado trabajo. Finalmente,
Sanbalat le presentó a Nehemías una carta abierta, en la cual Geshem
acusaba a Nehemías de reconstruir las murallas de Jerusalén para rebelarse
contra el rey de Persia. Nehemías rechazó los cargos y acusó a Sanbalat de
levantar falsos testimonios contra él.

Geter (âúø Geter Origen hebreo: Significado incierto)


(Génesis 10:23). Fecha no especificada. Geter fue hijo de Aram y nieto de
Shem, hijo de Noé. Sus hermanos fueron Uz, Jul, y Mash. De acuerdo al
primer libro de Crónicas, Geter y sus hermanos no fueron los nietos de
Shem, sino sus hijos, y, por lo tanto, eran hermanos de Aram (I Crónicas
1:17).

Geuel (âàåàì Geuel Origen hebreo: Majestad de Dios)


(Números 13:15) Siglo 13 A.E.C. Geuel hijo de Maqui, de la tribu de Gad,
fue uno de los doce espías enviados por Moisés a Canaán para ver el país,
observar si sus habitantes fueron fuertes o débiles, pocos o muchos; y traer
de regreso frutos del país. Los espías regresaron asustados y desanimados, e
informaron a los israelitas que los cananitas eran demasiado grandes y
fuertes para poder ser derrotados.
Dos de los espías—Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Yefuneh—
manifestaron su desacuerdo y pidieron al pueblo que no tuviese miedo.
Los israelitas se negaron a escuchar las palabras de Josué y Caleb, y
empezaron a sollozar y a lamentarse.
Dios castigó su cobardía condenándolos a deambular por el desierto durante
cuarenta años, un año por cada uno de los días que los espías estuvieron en
Canaán. Todos los espías, incluyendo Geuel, murieron en el desierto.
(Para una información más detallada sobre el incidente de los doce espías,
ver Josué.)
Gidalti (âéãìúé Gidalti Origen hebreo: Lo he hecho grande)
(I Crónicas 25:4). Siglo 10 A.E.C. Gidalti, un levita miembro de una familia
de músicos, estaba a cargo del vigésimo segundo turno del servicio que
tocaba instrumentos musicales—timbales y arpas—en la Casa de Dios,
durante el reinado de David.
Gidalti tenía trece hermanos y tres hermanas, todos ellos expertos músicos
entrenados por su padre, Heiman, uno de los tres músicos principales —los
otros dos fueron Asaf y Yedutún—durante el reinado de David.

Gidel (âéãì Gidel Origen hebreo: Agrandó)


1) (Ezra 2:47). Fecha no especificada. Gidel fue el antepasado de un clan de
sirvientes del Templo que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.
2) (Ezra 2:56). Siglo 10 A.E.C. Gidel, un sirviente de Salomón, fue el
antepasado de una familia que retornó con Zerubabel del exilio de
Babilonia.

Gideon (âãòåï Gidon Origen hebreo: Guerrero)


(Jueces 6:11). Siglo 12 A.E.C. Gideon, el hijo menor de Yoash del clan de
Abiezer, de la tribu de Menashé, fue el líder que derroto a un numeroso
ejército de midianitas y amalequitas, que oprimían a los israelitas.
Un día, un ángel apareció frente a Gideon, mientras él trillaba el trigo para
esconderlo de los midianitas, y le anunció que él, Gideon, salvaría a los
israelitas de la opresión de los midianitas.
Gideon le pidió que le de una señal como prueba de que era verdad lo que
decía. El ángel le dijo que colocase algo de carne y pan sin levadura sobre
una roca. Cuando el ángel tocó la carne y el pan con la punta de su bastón,
salió fuego de la roca y consumió los alimentos. Gideon, convencido de que
el mensaje era verdadero, construyó un altar a Dios en el sitio.
Esa noche, Dios ordenó a Gideon que destruyese el altar que su padre había
construido al dios pagano Bal, y el poste con la imagen de la diosa Asheráh
que estaba al lado. Gideon, para evitar que los sirvientes de su padre y la
gente de la ciudad viesen como él destruía los ídolos, fue de noche con diez
de sus criados, destruyó el altar pagano y sacrificó un toro sobre el altar que
había construido, usando la madera del poste que había destruido como leña
para la hoguera.
Los hombres de la ciudad, indignados al ver que Gideon había destruido el
altar de su dios, exigieron a Yoash que les entregase su hijo para matarlo.
Yoash se negó, y les dijo—Si Baal es un dios, que se defienda por si mismo.
¡Cualquiera que defienda a Baal morirá!— Desde ese día Gideon también
fue llamado Yerubaal, que significa Lucha contra Baal.
Los midianitas, con sus aliados amalequitas y otras tribus del este, cruzaron
el río Jordán y acamparon en el valle de Yizrel. Gideon tocó la trompeta y
convocó a su clan de abiezeritas. También envió mensajeros a las tribus de
Menashé, Asher, Zebulún y Naftalí para que se uniesen a él para luchar
contra los invasores.
Gideon pidió a Dios una señal que le indicaría que su lucha para salvar Israel
se vería coronada con el triunfo. Colocó un vellón de lana en el suelo, y dijo
que si el rocío caería sólo sobre la lana, y el suelo alrededor permanecería
seco, esa sería la señal que necesitaba. En la siguiente mañana vio que el
suelo estaba seco pero la lana estaba tan mojada que pudo exprimir de ella
una taza llena de agua.
Aún no convencido de que triunfaría, Gideon pidió a Dios una nueva señal.
Esta vez la lana debería quedar seca y el piso alrededor mojado. Así sucedió
y Gideon quedó satisfecho.
Gideon, con un ejército de treinta y dos mil hombres, acampó cerca de la
fuente de Harod, separados por un valle de los midianitas que se encontraban
en la colina de Moré. Dios, para evitar que los israelitas atribuyesen su
triunfo al gran número de sus soldados, ordenó a Gideon que permitiese que
regresasen a sus hogares todos los que sentían temor y miedo.
Veintidós mil hombres regresaron a sus casas y diez mil quedaron con
Gideon.
Dios consideró que diez mil hombres todavía eran demasiados, y le dijo a
Gideon que los lleve a tomar agua. Los que lamieran el agua como perros se
quedarían con él, pero los que se arrodillarían para beber deberían ser
enviados de regreso a sus casas.
Gideon se quedó con trescientos hombres. Esa noche, Gideon y su sirviente
Furah se acercaron sigilosamente al campamento de los midianitas y
amalequitas, y escucharon que uno de los soldados enemigos relataba un
sueño que había tenido, en el cual había visto que un pan caía en el
campamento con tal fuerza que destruía una carpa. El soldado que escuchó el
relato dijo que el sueño significaba que Gideon derrotaría a los midianitas.
Gideon, animado por el derrotismo de los midianitas, regresó adonde había
dejado a sus hombres, y los dividió en tres compañías de cien hombres cada
una. A cada hombre le dio una trompeta y una jarra vacía con una antorcha
adentro. Ordenó a sus soldados que tocaran sus trompetas, y que gritaran—
¡Por el SEÑOR y por Gideon!—
Los cien hombres que estaban con Gideon rompieron las jarras, agarraron las
antorchas con la mano izquierda y las trompetas con la mano derecha, y
gritaron — ¡Desenvainen las espadas por el SEÑOR y por Gideon!—
Las otras dos compañías de los israelitas hicieron lo mismo. El ejército
enemigo huyó presa del pánico, perseguido por los israelitas.
Los hombres de la tribu de Efraim capturaron a dos príncipes midianitas,
Oreb y Zeb. Les cortaron las cabezas y se las entregaron a Gideon.
Los efraimitas se quejaron de qué Gideon no los había llamado a luchar
contra los midianitas. Gideon, para apaciguarlos, les dijo que cualquier cosa
que sus soldados habían hecho no podía compararse a la captura de Oreb y
Zeb.
Los dos reyes de Midián, Zalmuna y Zebaj, huyeron con los quince mil
soldados que quedaban en su ejército (habían tenido ciento veinte mil bajas)
al otro lado del río Jordán, perseguidos por Gideon y sus trescientos
hombres, cansados y exhaustos.
Gideon pidió a los hombres del pueblo de Sucot que diesen pan a sus
combatientes que estaban hambrientos, pero los pobladores se negaron y se
burlaron diciendo— ¿Acaso Zebaj y Zalmuna ya están en tus manos para que
demos pan a tus tropas?—
— ¡Juro,— declaró Gideon—que cuando el SEÑOR entregue Zebaj y
Zalmuna a mis manos, azotaré vuestros cuerpos con espinas y zarzas del
desierto!—
Gideon continuó su marcha y llegó al pueblo de Penuel, donde hizo el mismo
pedido a los habitantes. Estos también rehusaron, y Gideon, furioso, les dijo
que regresaría después de capturar a los midianitas, y destruiría la torre del
pueblo.
Zebaj y Zalmuna habían acampado en Carcor con quince mil hombres.
Gideon los atacó y capturó a los dos reyes.
En el camino de regreso de la batalla, Gideon capturó a un muchacho de
Sucot y lo sometió a un interrogatorio. El joven le dio una lista de los setenta
y siete hombres más importantes de Sucot.
Gideon fue al pueblo y les dijo—Ustedes se burlaron de que yo no había
capturado a Zebaj y Zalmuna. ¡Aquí están!—
Con espinas y zarzas del desierto azotó a los principales habitantes de Sucot.
Luego destruyó la torre de Penuel y mató a todos los hombres de la ciudad.
Zebaj y Zalmuna le confesaron a Gideon que habían matado a sus hermanos
en Tabor. Gideon ordenó a Yeter, su primogénito, que los matase, pero el
muchacho, joven y tímido, no sacó su espada.
Los dos midianitas le dijeron Gideon—Ven, mátanos tu mismo. La fuerza
viene con la hombría, Gideon mató a los dos midianitas y quitó los adornos
que tenían sus camellos en el cuello.
Los hombres de Israel le pidieron a Gideon que los gobierne, y su hijo
después de él, pero Gideon no aceptó, diciendo que sólo Dios debería
gobernarlos. En vez, les pidió que le entreguen los aretes de oro de los
midianitas que habían tomado como botín. Los hombres le entregaron los
aretes que pesaban mil y siete monedas de oro. Gideon usó el oro para hacer
un Efod (vestidura del Sumo Sacerdote), que Gideon guardó en Ofrah, su
ciudad natal, que, con el correr del tiempo, se volvió un ídolo venerado por el
pueblo de Israel.
Gideon murió a una edad avanzada, y fue sepultado en la tumba de su padre
Yoash, en Ofrah. Lo sobrevivieron los setenta hijos que tuvo con sus
numerosas esposas, y un hijo, llamado Abimelej, que tuvo con una
concubina en Shejem.

Gideoni (âãòðé Gideoni Origen hebreo: Aguerrido)


(Números 1:11). Siglo 13 A.E.C. Gideoni fue un miembro de la tribu de
Benjamín. Su hijo Abidán, comandante del ejército de su tribu durante la
marcha en el desierto, fue uno de los doce líderes israelitas que donaron
regalos de plata y oro, bueyes, carneros, cabras, y ovejas para la
consagración del altar.

Gilad (âìòã Gilad Origen hebreo: Montañoso)


1) (Números 26:29). Siglo 16 A.E.C. Gilad, hijo de Maquir y nieto de
Menashé, fue el antepasado del clan de los giladitas.
2) (Jueces 11:1). Siglo 12 A.E.C. Gilad fue el padre del juez Yiftaj, a quien
tuvo como resultado de su relación con una prostituta. Después de la
muerte de Gilad, los hijos que había tenido con su esposa legítima
expulsaron a Yiftaj del hogar ancestral, pues temían que él insistiría en
compartir la herencia.
3) (I Crónicas 5:14). Fecha no especificada. Gilad, hijo de Micael, fue el
padre de Yaroaj, de la tribu de Gad. Sus descendientes vivieron en la
región de Gilad, en el lado oriental del río Jordán.

Gilalai (âììé Gilalai Origen hebreo: Similar al estiércol)


(Nehemías 12:36). Siglo 5 A.E.C. Gilalai fue uno de los sacerdotes que
marcharon detrás del escriba Ezra, tocando instrumentos musicales, en la
jubilosa procesión que celebró la inauguración de los muros reconstruidos de
Jerusalén durante la época de Nehemías.

Ginat (âéðú Ginat Origen hebreo: Jardín)


(I Reyes 16:21). Siglo 10 A.E.C. Ginat fue el padre de Tibni, el comandante
militar que trató de asumir el trono de Israel, después del suicidio del
usurpador Zimri.
El comandante Omri se enfrentó a Tibni, lo derrotó y se proclamó rey de
Israel, fundando una nueva dinastía.

Ginetón (âðúåï Ginetón Origen hebreo: Jardinero)


(Nehemías 10:7). Siglo 5 A.E.C. Ginetón fue uno de los sacerdotes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.

Gintoi (âðúé Gintoi Origen hebreo: Jardinero)


(Nehemías 12:4). Siglo 6 A.E.C. Gintoi fue uno de los sacerdotes que
regresaron del exilio de Babilonia con Zerubabel.
Gintoi fue el antepasado de un clan sacerdotal dirigido por Meshulam,
cuando Yoyakim fue el Sumo Sacerdote, en la época de Nehemías.
Gishpa (âùôà Gishpa Origen hebreo: Significado incierto)
(Nehemías 11:21). Siglo 5 A.E.C. Gishpa y Zija fueron líderes de un clan de
sirvientes del Templo, que, durante la época de Nehemías, residía en un
barrio de Jerusalén llamado Ofel.

Gog (âåâ Gog Origen hebreo: Significado incierto)


1) (Ezequiel 38:2). Fecha no especificada. Gog era el príncipe de Meshej y
Tubal. Respecto a él Dios ordenó a Ezequiel que profetice que un día Gog
comandaría una alianza contra Israel y sería destruido en la batalla.
2) (I Crónicas 5:4). Fecha no especificada. Gog, hijo de Shemaiah y padre
de Shimei, fue un antepasado de Berah, un líder de la tribu de Rubén que
fue llevado cautivo por Tilgat-Pilneser, rey de Asiria.

Goliat (âìéú Goliat Filisteo: Significado incierto)


(I Samuel 17:4) Siglo 11 A.E.C. Goliat, oriundo de la ciudad de Gat, un líder
del ejército filisteo que se enfrentó al ejército de Saúl, era un gigante que
medía más de dos metros setenta de altura.
Todos los días Goliat salía del campamento filisteo, vestido con una pesada
armadura de bronce, y lanzaba un desafío a los israelitas, diciendo que estaba
dispuesto a luchar contra cualquiera de ellos. Esto lo hizo cada mañana y
cada tarde durante cuarenta días.
David fue enviado por su padre Yishai al campamento israelita, llevando
diez panes para sus hermanos mayores, que estaban enrolados en el ejército,
y un regalo de diez quesos para el oficial que los comandaba. David llegó al
campamento en el momento cuando Goliat gritaba su desafío diario, y pidió
a los soldados que le explicasen lo que ocurría.
Los soldados, que estaban aterrorizados por los gritos de Goliat, le dijeron
que el rey Saúl había prometido una gran recompensa a quien matase al
gigante. El rey le entregaría su hija en matrimonio y exoneraría a su familia
de la obligación de pagar impuestos.
David, llevado a la presencia de Saúl, aseguró al rey que él podía derrotar al
experimentado guerrero filisteo, ya que, mientras cuidaba las ovejas de su
padre, había matado leones y osos. Saúl le dio su armadura para que la use en
la lucha, pero a David, que nunca había usado armadura, le resultó muy
pesada y no se la puso.
El joven recogió del suelo cinco piedras pulidas, y, honda en mano, fue a
enfrentarse con Goliat. El gigante, al ver que David era un adolescente lo
insultó y maldijo.
—Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo voy a ti en
nombre del SEÑOR, Dios de Israel, a quien tú has desafiado—contestó
David.
Goliat empezó a caminar pesadamente hacia David, quien corrió hacia el
filisteo, sacó rápidamente una piedra de su bolsa, y la arrojó con la honda. La
piedra le cayó al gigante en la frente y lo hizo caer de bruces al suelo. David
corrió hacia él, le quitó la espada y le cortó la cabeza.
Los filisteos, al ver que su campeón había sido derrotado y matado, huyeron,
perseguidos por los israelitas hasta las mismas puertas de sus ciudades.
La espada de Goliat fue guardada en la ciudad sacerdotal de Nob por varios
años, hasta que David, huyendo de Saúl, llegó a la ciudad y se la pidió al
sacerdote Ajímelej. Esto fue visto por uno de los hombres del rey, y causó
que Saúl matase al sacerdote Ajímelej y a todos los otros pobladores de Nob.

Nota.- Según II Samuel 21:19 el que mató al gigante Goliat fue el belenita
Eljanán, hijo de Yarei-Orgim, en la batalla de Gob. O tal vez era otro gigante
filisteo del mismo nombre.

Gomer (âîø Gomer Origen hebreo: Completar)


1) (Génesis 10:2). Fecha no especificada. Gomer, hijo de Yafet y nieto de
Noé, fue hermano de Magog, Madai, Yaván, Tubal, Meshej, y Tiras. Sus
hijos fueron Ashkenaz, Rifat, y Togarmah.
2) (Oseas 1:3). Siglo 8 A.E.C. Gomer, hija de Diblayim, era la esposa del
profeta Oseas. Gomer dio a luz tres niños—a los cuales el profeta dio
nombres simbólicos —Yizrel, Lo-Rujamah, y Lo-Amí.
Oseas menciona sus problemas matrimoniales― Gomer era infiel y
promiscua― en sus profecías como alegorías de las relaciones entre Dios
y Israel.
Guni (âåðé Guni Origen hebreo: Protegido)
1) (Génesis 46:24). Siglo 17 A.E.C. Guni, hijo de Naftalí y nieto de Jacob y
Bilhah, fue uno de los setenta israelitas que emigraron a Egipto. Sus
hermanos fueron Yajzel, Yezer, y Shilem. Guni fue el antepasado del clan
de los gunitas.
2) (I Crónicas 5:15). Siglo 9 A.E.C. Guni, el padre de Abdiel, fue el abuelo
de Ají, el jefe de una familia que residía en Gilad, durante el reinado del
rey Jeroboam II de Israel.

H
Hajashtari (äàçùúøé Hajashtari Probablemente de origen persa: El
Cortesano)
(I Crónicas 4:6). Fecha no especificada. Hajashtari, de la tribu de Yehudah,
fue un hijo de Ashjur, el fundador de Tekoa. Su madre fue Naráh, una de las
dos esposas de su padre. Sus hermanos fueron Teimeni, Jefer, y Ajuzam.

Habakuk (çá÷å÷ Jabakuk Origen hebreo: Abrazo)


(Habakuk 1:1) Siglo 7 A.E.C. Habakuk profetizó durante los años cuando los
babilonios, luego de derrotar a los egipcios en la batalla de Carchemish, eran
el poder más importante del Medio Oriente.
Habakuk estaba profundamente afectado por la crueldad, violencia e
inhumanidad que prevalecían en el mundo.
El problema de injusticia en el mundo es uno de los principales temas
bíblicos, tratados también en los libros de Jeremías y Job. La forma como
Habakuk afronta este problema difiere de los otros libros, porque ofrece una
respuesta profética: los perversos fracasarán y los justos vivirán por su fe.
El libro de Habakuk consta de solo tres capítulos, con un total de cincuenta y
seis versículos. Los primeros dos capítulos son narrativos.
En el primer capítulo Habakuk se queja a Dios de la injusticia, y Dios le
contesta que tomará la acción apropiada a su debido tiempo.
El segundo capítulo es una profecía de la perdición y fatalidad que sufrirán
los injustos.
El tercer capítulo es una plegaria que celebra la grandeza de Dios y expresa
la fe del profeta.

Nota: El libro de Habakuk es uno de los doce libros que forman el conjunto
llamado “Profetas Menores”, también llamado “Los Doce”: Oseas, Joel,
Amós, Obadiah, Jonás, Micah, Najum, Habakuk, Zefaniah, Hageo, Zacarías,
y Malaji. La frase “Profetas Menores” no significa que estos profetas son
menos importantes que Isaías, Jeremías y Ezequiel. Se refiere simplemente al
hecho de que los libros de los doce profetas son mucho más cortos que los
libros de los profetas Isaías, Jeremías y Ezequiel.

Hadad (äãã Hadad Origen desconocido)


1) (Génesis 25:15). Ver Jadad.
2) (Génesis 36:35). Fecha no especificada. Hadad, hijo de Bedad, sucedió al
rey de Edom Jusham, y, a su vez, fue sucedido por Samlah de Masrekah.
Hadad derrotó a los midianitas en los campos de Moab. Su capital fue la
ciudad de Avit.
3) (I Reyes 11:14). Siglo 10 A.E.C. Hadad, un edomita de sangre real, fue
llevado a Egipto, cuando todavía era un niño, por los edomitas que habían
sobrevivido la masacre de su pueblo realizada por Joab, el general del
ejército de David.
El Faraón de Egipto lo recibió afectuosamente y le dio una casa y tierras.
Cuando Hadad fue adulto, el Faraón lo casó con la hermana de su esposa
Tajpenes.
La pareja tuvo un hijo, Genubat, quien fue criado por la reina Tajpenes en
el palacio real junto con sus propios hijos.
Años después, Hadad, habiendo escuchado que sus enemigos, David y
Joab, habían muerto, pidió permiso al Faraón para regresar a Edom. El
Faraón, aunque no estuvo contento con esa decisión, le otorgó el permiso.
Una vez de regreso en Edom, Hadad luchó contra Israel durante el reinado
del rey Salomón.
4) (I Crónicas 1:50). Fecha no especificada. Hadad sucedió en el trono de
Edom a Bal-Janán, y reinó en la ciudad de Pau. Su esposa fue Meheitabel,
hija de Matred y nieta de Mei-Zahab.
Hadadezer (äããòæø Hadadezer Origen hebreo: El dios Hadad es su
ayuda)
(II Samuel 8:3). Siglo 10 A.E.C. Hadadezer, hijo de Rejob, fue el rey de
Zobah, un reino arameo situado cerca al río Eufrates.
El rey David lo derrotó en una batalla, donde capturó mil carros de guerra,
setecientos soldados a caballo y veinte mil de infantería, todos los cuales
trajo con él de regreso a Jerusalén, junto con mucho oro y bronce de las
ciudades de Hadadezer. Los arameos de Damasco vinieron a defender a
Hadadezer pero también fueron derrotados por David. Hadadezer no se dio
por vencido, y, varios años después, envió un ejército comandado por Shobaj
para luchar contra Israel. David lo derrotó en una batalla en Helam, y Shobaj
murió en la lucha. El resultado fue que Hadadezer se volvió un vasallo de
David.
Años después, el rey Salomón usó el oro y el bronce que su padre había
tomado de Hadadezer para decorar el Templo.

Hadassah (äãñä Hadassah Origen hebreo: Mirto)


(Ester 2:7). Siglo 5 A.E.C. Hadassah era el nombre hebreo de Ester, la reina
judía de Persia que frustró las intenciones genocidas del perverso ministro
Hamán de matar a todos los judíos que residían en el reino. (Ver Ester.)

Hadoram (äãåøí Hadoram Origen hebreo: Significado incierto)


1) (Génesis 10:27). Fecha no especificada. Hadoram fue hijo de Yaktán, un
descendiente de Shem, hijo de Noé. Sus hermanos fueron Shalef,
Jazarmavet, Yaraj, Almodad, Uzal, Diklah, Obal, Abimael, Sheba, Ofir,
Javiláh, y Yobab.
2) (I Crónicas 18:10). Siglo 10 A.E.C. Hadoram, hijo del rey Tou de Jamat,
fue enviado por su padre, llevando regalos de oro, plata, y bronce, para
felicitar al rey David por su victoria sobre Hadadezer, rey de Zobah, quien
también era enemigo del rey Tou. En el Segundo Libro de Samuel,
Hadoram es llamado Yoram, (II Samuel 8:10).
3) (II Crónicas 10:18). Siglo 10 A.E.C. Nombre alternativo para Adoram (II
Samuel 20:24) y Adoniram (I Reyes 4:6), Ver Adoniram.
Hagar (äâø Hagar Origen hebreo: Significado incierto)
(Génesis 16:1). Siglo 19 A.E.C. Hagar, una muchacha egipcia, era la criada
de Sarah, la esposa de Abraham.
Sarah, que no tenía hijos, le dijo a su esposo — que en ese momento tenía
ochenta y cinco años—que tomase a Hagar como concubina, para que los
hijos que tuviese con ella fuesen considerados hijos de Sarah, según la
costumbre de la época.
Hagar quedó encinta, lo cual ocasionó que tratase a su ama Sarah con
insolencia y falta de respeto. Sarah fue a hablar con Abraham para quejarse
del comportamiento de su criada. Su esposo le dijo que, siendo Hagar su
sirvienta, Sarah podía hacer lo que quería con ella. Sarah, desde ese
momento, trató tan mal a Hagar, que la muchacha, desesperada, huyó al
desierto.
Un ángel encontró a Hagar junto a una fuente de agua, y le dijo que regrese a
su ama, profetizándole que tendría un hijo, a quien llamaría Ismael, cuyos
descendientes serian innumerables. Hagar retornó, y llegado el momento, dio
a luz a Ismael.
Catorce años después, cuando Abraham tenía cien años, Sarah dio a luz un
hijo al que llamaron Isaac.
Un día Sarah vio que Ismael, el hijo de Hagar, se burlaba. Indignada, exigió
que Abraham expulse a la sirvienta y a su hijo, y que declare que su único
heredero era Isaac.
Abraham, que amaba a su hijo Ismael, no quería hacer lo que Sarah pedía,
hasta que Dios le dijo que lo hiciese, asegurándole que sus descendientes, a
través de Ismael, también serían una gran nación. La siguiente mañana,
Abraham se levantó temprano, le dio a Hagar pan y agua y la envió con
Ismael al desierto.
Hagar e Ismael deambularon por el desierto de Bersheba, hasta que se
terminó el agua que Abraham les había dado.
Hagar, no queriendo ver como su hijo moría de sed, lo dejó junto a un
arbusto y se sentó a cierta distancia, llorando y lamentándose.
Dios la escuchó y envió un ángel, que le dijo a Hagar que no tema, que su
hijo sería el antecesor de una gran nación.
Dios le abrió los ojos y ella vio que había un pozo de agua muy cerca. Llenó
la jarra de agua y le dio de beber a su hijo.
Ismael creció en el desierto, y se convirtió en un experto arquero. Cuando
tuvo la edad apropiada se casó con una muchacha egipcia que su madre
escogió para él.
Una tradición identifica a Hagar con Keturah, la mujer con la cual se casó
Abraham, después de la muerte de Sarah, y con la que tuvo seis hijos:
Zimrán, Yakshán, Medán, Midián, Yishbak, y Shuaj.

Hagdolim (äâãåìéí Hagdolim Origen hebreo: Los grandes)


(Nehemías 11:14). Siglo 5 A.E.C. Padre de Zabdiel, el supervisor de un
grupo de ciento veintiocho sacerdotes que se establecieron en Jerusalén
durante la época de Nehemías.

Nota: El prefijo —Ha— en Hebreo es equivalente al castellano El, Los, La o


Las. Por lo tanto esta palabra no debe ser considerada un nombre sino una
descripción: Hagdolim, Los grandes.

Hageo (çâé Jagai Origen hebreo: Festivo)


(Hageo 1:1). Siglo 6 A.E.C. El profeta Hageo, contemporáneo del profeta
Zacarías, vivió y predicó en Jerusalén durante la época de Zerubabel, el
gobernador de Yehudah nombrado por Darío I, rey de Persia.
El libro de Hageo consiste de dos capítulos cortos, escritos en prosa simple.
Las profecías de Hageo tratan sobre la reconstrucción del Templo. Animó a
la gente a iniciar el trabajo de inmediato, prometiendo que la nación, como
resultado, disfrutaría de grandes eventos en el futuro.

Nota: El libro de Hageo es uno de los doce libros que forman el conjunto
llamado “Profetas Menores”, también llamado “Los Doce”: Oseas, Joel,
Amós, Obadiah, Jonás, Micah, Najum, Habakuk, Zefaniah, Hageo, Zacarías,
y Malaji. La frase “Profetas Menores” no significa que estos profetas son
menos importantes que Isaías, Jeremías y Ezequiel. Se refiere simplemente al
hecho de que los libros de los doce profetas son mucho más cortos que los
libros de los profetas Isaías, Jeremías y Ezequiel.
Hagri (äâøé Hagri Hebreo: Descendiente de Hagar)
(I Crónicas 11:38). Siglo 11 A.E.C. Hagri fue el padre de Mibjar, uno de los
valerosos soldados del ejército del rey David.
Hakatán ( Origen hebreo: El Pequeño)
(Ezra 8:12). Siglo 5 A.E.C. Su hijo Yojanán, un descendiente de Azgad,
regresó con Ezra del exilio de Babilonia, junto con otros ciento diez
hombres,.

Nota: El prefijo —Ha— en Hebreo es equivalente al castellano El, Los, La o


Las. Por lo tanto esta palabra no debería ser considerada un nombre sino una
descripción: Hakatán, El Pequeño.

Hakoz (ä÷åõ Hakoz Origen hebreo: La Espina)


1) (Ezra 2:61). Fecha no especificada. Antepasado de una familia cuyos
miembros, durante la época de Zerubabel, fueron rechazados como
sacerdotes ya que no se encontraron pruebas de su ancestro en los registros
de la genealogía.
2) (Nehemías 3:4). Siglo 6 A.E.C. Padre de Urías y abuelo de Meremot. Su
nieto ayudó a reconstruir las murallas de Jerusalén durante la época de
Nehemías.
3) (I Crónicas 24:10). Siglo 10 A.E.C. Hakoz fue el sacerdote a cargo del
sétimo turno, del total de veinticuatro turnos del servicio sacerdotal en el
Tabernáculo, durante el reinado del rey David.

Nota: El prefijo —Ha— en Hebreo es equivalente al castellano El, Los, La o


Las. Por lo tanto esta palabra no debería ser considerada un nombre sino una
descripción: Hakoz, La Espina. El nombre también aparece en la Biblia sin
el prefijo —Ha— (ver Koz).
Halojesh (äìåçù Halojesh Origen hebreo: El Encantador)
(Nehemías 3:12). Siglo 5 A.E.C. Halojesh fue uno de los líderes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones. Su hijo Shalum, jefe de la mitad del distrito de Jerusalén,
ayudó a reparar las murallas de Jerusalén durante la época de Nehemías,
ayudado por sus hijas.

Nota: El prefijo —Ha— en Hebreo es equivalente al castellano El, Los, La o


Las. Por lo tanto esta palabra no debería ser considerada un nombre sino una
descripción: Halojesh, El Encantador.

Ham (çí Jam Origen hebreo: Caliente)


(Génesis 5:32). Fecha no especificada. Ham fue uno de los tres hijos de Noé.
Él, sus hermanos Shem y Yafet, y sus esposas sobrevivieron el diluvio, junto
con Noé y su esposa, en el arca construido por Noé. Los hijos de Ham fueron
Canaán, Cush, antepasado de los etíopes; Mizrayim, antepasado de los
egipcios; y Put.
Después del diluvio, Noé plantó una viña. Cuando llegó el momento de la
cosecha, tomó del vino que había hecho con las uvas, y se embriagó. Ham
entró a la carpa de su padre, y lo vio tirado y borracho. En vez de cubrirlo
decentemente, Ham salió de la carpa y les contó a sus hermanos lo que había
visto. Sus hermanos, tapándose los ojos, entraron a la carta de Noé y
cubrieron su desnudez.
Noé despertó y se enteró de que su hijo Ham le había faltado el respeto,
maldijo a Canaán, el hijo de Ham, y profetizó que serviría a Yafet y a Shem.

Hamán (äîï Hamán Origen persa: Significado incierto)


(Ester 3:1). Siglo 5 A.E.C. Hamán, hijo de Hamedata—descendiente de
Agag, el rey de Amalek que fue derrotado por el rey Samuel, y ejecutado por
el profeta Samuel—era un alto funcionario en la corte del rey persa Asuero,
en la ciudad de Shushán.
El rey nombró a Hamán visir (primer ministro) del reino, y ordenó a todos
los oficiales que estaban bajo su servicio a rendirle pleitesía, arrodillándose e
inclinándose ante él. Todos cumplieron con la orden del rey, excepto
Mordejai. Mordejai rehusó arrodillarse o inclinarse ante Hamán, diciendo
que él, como judío, sólo doblaba la rodilla ante Dios.
Hamán, molesto y ofendido, decidió que no era suficiente castigar solamente
a Mordejai. ¡Todos los judíos del imperio debían ser exterminados!
Hamán fue a hablar con el rey y acusó a los judíos de ser un pueblo que tenía
costumbres diferentes y no obedecía las leyes del rey. Añadió que, si el rey
dictaba una orden de muerte contra los judíos, él, Hamán, pagaría diez mil
talentos de plata al tesoro real.
El rey se sacó el anillo y se lo entregó a Hamán, diciendo—La plata y la
gente son tuyas para que hagas con ellos lo que creas conveniente,
Hamán echó la suerte, (pur en hebreo) para escoger la fecha cuando
realizaría el genocidio, y el resultado fue el mes de Adar. Llamó a los
escribas del rey y les dictó cartas anunciando que todos los judíos, jóvenes y
viejos, mujeres y niños, serían exterminados el día trece del mes de Adar.
Estas cartas, selladas con el anillo del rey, fueron enviadas de inmediato a los
gobernadores de todas las provincias. Luego de terminar de tratar estos
asuntos, el rey y Hamán se sentaron a beber.
Mordejai, al enterarse del decreto fatal, rasgó su vestimenta, se vistió con
ropa de luto, se echó cenizas sobre la cabeza, y caminó por la ciudad,
lamentándose amargamente en voz alta, hasta llegar a la entrada del palacio.
No pudo entrar porque estaba prohibido el ingreso a gente vestida con tela
arpillera. En las provincias los judíos ayunaron, lloraron y se vistieron con
ropa de luto.
Las doncellas y los eunucos de la reina Ester le informaron que Mordejai se
encontraba afuera de la entrada al palacio, vestido con tela arpillera, llorando
y gritando. La reina se puso muy agitada y preocupada por la salud mental de
su primo. Envió a uno de sus sirvientes a la entrada del palacio, llevando
ropa para que Mordejai se la pusiera en vez de la tela arpillera. Mordejai se
negó a recibir la vestimenta.
La reina envió a Hataj, uno de los eunucos en su servicio, para que hable con
Mordejai y averigüe el motivo de su extraño y preocupante proceder.
Mordejai, luego de informar a Hataj que Hamán había prometido dar una
suma de dinero al tesoro del rey en retribución por haber recibido
autorización de exterminar a los judíos, le entregó una copia del edicto, y le
dijo que se lo enseñe a Ester, para que ella se de cuenta del peligro y fuese a
hablar con el rey para suplicar por su pueblo.
Ester recibió el mensaje y le envió a Mordejai una nota de respuesta,
diciendo que de acuerdo a la ley persa, si ella se presentaba frente al rey sin
haber sido llamada, sería condenada a muerte, a no ser que el rey le
extendiese su cetro de oro.
Mordejai le contestó que Ester no debería sentirse más segura que cualquier
otro judío, aunque vivía en el palacio. Ester le respondió pidiendo que los
judíos en Shushán ayunasen y rogasen por ella durante tres días. Ella también
ayunaría durante esos tres días, y luego iría a ver al rey, aún si eso le costase
la vida.
El tercer día de su ayuno Ester se vistió con su vestimenta real, y se presentó
en el patio interior del palacio del rey, mirando hacia la habitación del trono,
frente al rey, quien se hallaba sentado con el cetro de oro en la mano.
El rey, al ver a Ester, le extendió el cetro. Ester se acercó y tocó la punta del
cetro.
— ¿Qué es lo que te preocupa, reina Ester?—le preguntó el rey. — ¿Cuál es
tu petición? Aún si me pidieses la mitad del reino te lo otorgaría.
—Si a Vuestra Majestad le place—contestó Ester—que venga hoy el rey con
Hamán al banquete que he preparado para él,
—Dense prisa, y llamen a Hamán para hacer lo que la reina ha ofrecido—
ordenó el rey a sus oficiales.
Esa noche el rey y Hamán fueron a los aposentos de la reina. Durante el
banquete de vino, el rey nuevamente le preguntó a Ester— ¿Cuál es tu
deseo? Aún si me pidieses la mitad del reino te lo otorgaría,
Ester contestó que le gustaría que el rey y Hamán fuesen nuevamente sus
invitados el día siguiente en otro banquete.
Hamán, feliz y contento, salió de los aposentos de la reina. Su buen humor se
desvaneció cuando llego a la puerta del palacio y vio que Mordejai
nuevamente no le demostraba señales de respeto. Se encolerizó, pero logró
controlarse, y continuó hacia su mansión.
Una vez llegado a su casa invitó a su esposa Zeresh y a sus amigos a
conversar con él. Se jactó de su gran riqueza, de sus numerosos hijos, de su
alta posición en la corte, y de que él y el rey habían sido los únicos invitados
al banquete ofrecido por la reina Ester.
—Pero todo esto no significa nada para mí cada vez que veo al judío
Mordejai sentado en la entrada al palacio—se lamentó.
Zeresh y sus amigos le aconsejaron que hiciera construir una horca, y que le
pidiese al rey que le permitiese colgar allí a Mordejai. A Hamán le gustó la
idea e inmediatamente dio la orden de construir la horca.
Esa noche el rey, que sufría de insomnio, pidió que le trajesen los archivos
oficiales del imperio y que se los leyesen. Escuchó el relato de cómo
Mordejai había descubierto una conspiración para asesinar al rey, y preguntó
si el hombre había sido recompensado y honrado por su acto. Los sirvientes
le contestaron que no había sido recompensado ni se le había conferido
honores.
— ¿Alguno de mis oficiales está en el palacio?—preguntó el rey.
En esos minutos entraba Hamán al palacio para solicitar el permiso del rey
para colgar a Mordejai. Cuando los sirvientes del rey lo vieron, lo trajeron a
los aposentos reales.
— ¿Qué se le debería hacer a un hombre a quien el rey quiere honrar?—
preguntó el rey.
Hamán asumió que el rey se refería a él, y le contestó—Al hombre a quien el
rey desea honrar le deberán traer la vestimentas reales que el rey ha usado, y
el caballo que el rey ha montado. En su cabeza se debe colocar una diadema
real. La ropa y el caballo deben estar bajo el cargo de uno de los nobles
cortesanos del rey. Y el hombre a quien el rey desea honrar debe ser vestido
con las vestimentas reales y montado sobre el caballo que fue del rey, y debe
ser paseado por la plaza principal de la ciudad, mientras todos proclaman,
'Esto es lo que se hace al hombre a quien el rey desea honrar',
— ¡Apresúrate, entonces!, le dijo el rey a Hamán. —Consigue la vestimenta
y el caballo, tal como dijiste, y haz todo lo que sugeriste al judío Mordejai,
que suele sentarse en la entrada al palacio. No dejes de hacer nada de lo que
has propuesto,
Hamán hizo lo que ordenó el rey. Luego, Mordejai retornó a su lugar usual
en la entrada del palacio, y Hamán se apresuró a regresar a su casa, con la
cabeza cubierta como si estuviese de luto.
Hamán contó a su esposa y a sus amigos todo lo que le había pasado. Ellos le
advirtieron que Mordejai lo derrotaría. Todavía estaban conversando cuando
llegaron los eunucos del palacio y, apresurados, llevaron a Hamán al
banquete de la reina Ester.
Mientras tomaban el vino de sobremesa el rey nuevamente le preguntó a
Ester— ¿Cuál es tu deseo, reina Ester? Aún si me pidieses la mitad del reino
te lo otorgaría.
—Si a Vuestra Majestad le place—contestó Ester—mi petición es que mi
vida y la de mi pueblo sean perdonadas, porque yo y mi pueblo hemos sido
vendidos para ser destruidos, masacrados y exterminados,
— ¿Quién se atreve a hacer tal cosa? ¿Quién es ese hombre?—preguntó
Asuero.
— ¡El enemigo y adversario es este malvado Hamán!—contestó Ester.
Hamán tembló de miedo. El rey se levantó preso de la furia, y salió al jardín
para calmarse. Hamán permaneció en la habitación para rogar a la reina Ester
por su vida. Lleno de terror, cayó en el sofá donde estaba Ester, e imploró
clemencia. En ese momento el rey regresó del jardín y vio que Hamán estaba
echado sobre el sofá de la reina.
— ¿Intenta este hombre violar a la reina en mi propio palacio?—gritó el rey.
Los eunucos sujetaron a Hamán boca abajo. Uno de ellos, Jarbona, dijo que
Hamán había construido una horca en su casa para colgar a Mordejai. El rey
inmediatamente ordenó — ¡Que cuelguen allí a Hamán!—
Hamán fue ahorcado y el rey se calmó. Ese mismo día, el rey Asuero le
entregó a Ester la propiedad de Hamán. Cuando Ester le informó que
Mordejai era su pariente, el rey se sacó el anillo que le había quitado a
Hamán y se lo dio a Mordejai, nombrándolo primer ministro, segundo en
rango tras el rey. Desde ese momento, Mordejai usó la vestimenta real de
azul y blanco, una capa de fino lino color púrpura, y una magnífica corona de
oro.
Ester se echó llorando a los pies del rey, y le pidió que detuviese la malvada
conspiración que Hamán había preparado contra los judíos. El rey le
extendió a Ester su cetro de oro.
—Si a Vuestra Majestad le place—contestó Ester—y si es que he encontrado
favor en sus ojos, y si esto le parece correcto al rey, sean enviadas órdenes
para contrarrestar las instrucciones enviadas por Hamán, hijo de Hamedata el
Agatita, de exterminar a los judíos en todas las provincias del rey. Porque,
¿cómo podría yo ver la destrucción de mi nación, el exterminio de mi
pueblo?—
El rey explicó a Ester y a Mordejai que los edictos proclamados en nombre
del rey y sellados con el sello real no podían ser revocados, pero les
autorizaba a escribir a los judíos lo que gustas en nombre del rey y sellar las
cartas con el sello real.
Mordejai dictó a los escribas cartas en nombre del rey, las selló con el sello
real, y las envió a todas las provincias con mensajeros montados sobre
veloces caballos. Las cartas decían que el rey autorizaba a los judíos a
organizar su auto defensa, defenderse si eran atacados, destruir a sus
enemigos, incluyendo a las esposas y niños, y apoderarse de sus posesiones.
El día trece del mes de Adar, el día que los enemigos de los judíos habían
planeado destruirlos, los judíos los atacaron con espadas y los mataron.
El rey, al recibir el informe, le dijo a Ester—Solamente en Shushán los
judíos han matado a quinientos hombres, incluyendo a los diez hijos de
Hamán. ¿Qué habrán hecho en las provincias del rey? ¿Cuál es ahora tu
deseo? Dímelo y te lo otorgaré,
—Si a Vuestra Majestad le place—contestó Ester—que permita a los judíos
de Shushán que mañana continúen haciendo lo que hicieron hoy, y que
cuelguen en la horca los cuerpos de los diez hijos de Hamán,
El rey ordenó que así se hiciese. Los cuerpos de los diez hijos de Hamán
fueron colgados públicamente, y, el siguiente día, los judíos de Shushán
mataron a otros trescientos enemigos.
Ester y Mordejai escribieron cartas a los judíos, deseándoles paz y seguridad,
y ordenando que ellos y sus descendientes celebren cada año un festival
llamado Purim, ya que Hamán había escogido la fecha del genocidio
echando la suerte, Pur en hebreo.

Hamedata (äîãúà Hamedata Origen persa: Significado incierto)


(Ester 3:1). Siglo 5 A.E.C. Hamedata, un descendiente de Agag, el rey de
Amalek, fue el padre de Hamán, el primer ministro de Persia, cuyo intento de
exterminar a todos los judíos del reino terminó en la muerte y deshonor de
Hamán y sus hijos.

Hamolejet ( Origen hebreo: La que reina)


(I Crónicas 7:18). Fecha no especificada. Hamolejet, la hermana de Gilad, un
descendiente de Menashé, fue la madre de Ishhod, Abiezer, y Majlah.

Nota: El prefijo —Ha— en hebreo es equivalente al castellano El, Los, La o


Las. Por lo tanto esta palabra no debería ser considerada un nombre sino una
descripción: Hamolejet: La que reina, lo cual sugiere que, tal vez, esta
persona tenía un carácter imperioso.

Hanah (çðä Janah Origen hebreo: Favoreció)


(I Samuel 1:2). Siglo 11 A.E.C. Hanah fue una de las dos esposas de
Elkanah, un hombre que vivía en Ramatayin de los zufitas. Hanah no tenía
hijos y estaba desesperada por ser madre. Peninah, la otra esposa de Elkanah,
tenía varios hijos y constantemente se burlaba de Hanah. Esto provocaba que
Hanah llorase y ayunase. Elkanah, que la quería mucho, trataba de consolarla
diciéndole que él era para ella mejor que diez hijos.
La familia hacía peregrinajes anuales al santuario de Siló para rezar y
sacrificar al SEÑOR. En uno de esos viajes Hanah rezó a Dios, silenciosa y
amargamente, pidiéndole un hijo. Elí, el sacerdote a cargo del santuario de
Siló, observó que la mujer movía los labios, pero sin decir palabra. Pensó
que estaba ebria, y la conminó a que deje la bebida.
—No, mi señor—dijo Hanah. —Soy una mujer infeliz. No he tomado vino ni
ninguna otra bebida alcohólica. Estoy desahogando mi corazón a Dios. No
pienses que soy una mala mujer. Todo este rato he estado rezando debido a
mi angustia y aflicción,
—Vete en paz, y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido—dijo
Elí.
La familia regresó a su hogar, y Hanah concibió. Cuando llegó el momento
dio a luz un bebe, al cual llamó Samuel. Cuando el bebe dejó de mamar,
Hanah lo llevó a Silo y lo dejó con el sacerdote Elí, quien lo crió y educó.
Cada año Hanah tejía ropa para Samuel y se lo entregaba durante los
peregrinajes anuales de la familia a Siló. Elí la bendecía a ella y a su marido,
diciendo—Que el SEÑOR conceda hijos a esta mujer a cambio del niño que
ella me entregó para dedicarlo al SEÑOR.
Elkanah y Hanah tuvieron otros cinco hijos, tres niños y dos niñas. Samuel,
su primogénito, fue un gran profeta, vidente, y el último y más grande de los
jueces. El fue quien ungió como reyes a Saúl y a David.
Hapizez (äôöõ Hapizez Origen hebreo: Dispersado)
(I Crónicas 24:15). Siglo 10 A.E.C. El servicio sacerdotal en el Tabernáculo
estaba dividido en veinticuatro turnos durante el reinado del rey David.
Hapizez estaba a cargo del décimo octavo turno.

Harán (äøï Harán Origen hebreo: Montañoso)


1) (Génesis 11:26). Siglo 20 A.E.C. Harán, hijo de Teraj, fue hermano de
Abram y Najor y padre de Lot, Yiscah, y Milcah. Harán murió en su
ciudad natal Ur, cuando su padre aún vivía.
2) (I Crónicas 2:46). Fecha no especificada. Harán, de la tribu de Yehudah,
un descendiente de Jezrón, era hijo de Caleb y su concubina Eifá. Sus
hermanos fueron Moza y Gazez. Su hijo se llamaba Gazez.
3) (I Crónicas 23:9). Siglo 10 A.E.C. Harán, hijo de Shimei, un levita
descendiente de Gershon, sirvió en la Casa del SEÑOR, durante los
reinados de David y Salomón.

Haroeh (äøàä Haroeh Origen hebreo: El Vidente)


(I Crónicas 2:52). Fecha no especificada. Haroeh fue un descendiente de
Shobal, el fundador de Kiriat Yearín.

Nota: El prefijo —Ha— en Hebreo es equivalente al castellano El, Los, La o


Las. Por lo tanto esta palabra no debería ser considerada un nombre sino una
descripción: Haroeh, El Vidente.

Harum (äøåí Harem Origen hebreo: Alto)


(I Crónicas 4:8). Fecha no especificada. Harum, padre de Ajarjel, fue un
descendiente de Kos, de la tribu de Yehudah.

Haruz (çøåõ Jaruz Origen hebreo: Incisivo)


(II Reyes 21:19). Siglo 7 A.E.C. Haruz, del pueblo de Yotbah, fue el padre
de Meshulemet, esposa del rey Menashé y madre del rey Amón.
Hasenuah (äñðåàä Hasenuah Origen hebreo: El Puntiagudo)
1) (Nehemías 11:9). Siglo 5 A.E.C. Su hijo Yehudah, de la tribu de
Benjamín, fue el segundo de Nehemías en el mando de la ciudad de
Jerusalén.
2) (I Crónicas 9:7). Fecha no especificada. Hasenuah, de la tribu de
Benjamín, fue el padre de Hodaviah. Su descendiente Salu fue uno de los
primeros cautivos que retornaron del exilio de Babilonia y se establecieron
en Jerusalén.

Nota: El prefijo —Ha— en Hebreo es equivalente al castellano El, Los, La o


Las. Por lo tanto esta palabra no debería ser considerada un nombre sino una
descripción: Hasenuah, El Puntiagudo.

Hashemah (äùîòä Hashemah Origen hebreo: La Anunciación)


(I Crónicas 12:3). Siglo 11 A.E.C. Hashemah, el gabatita, fue el padre de
Ajíezer y Yoash, dos benjamitas que desertaron del ejército del rey Saúl y se
unieron a la banda de David en Ziclag. Sus hijos, y los hombres que los
acompañaron eran ambidextros, podían usar tanto la mano derecha como la
izquierda para disparar flechas y usar la honda.

Nota: El prefijo —Ha— en Hebreo es equivalente al castellano El, Los, La


o Las. Por lo tanto esta palabra no debería ser considerada un nombre sino
una descripción: Hashemah, La Anunciación.

Hasoferet (äñåôøú Hasoferet Origen hebreo: El Escriba)


(Ezra 2:55). Siglo 10 A.E.C. Hasoferet, un sirviente de Salomón, fue el
antepasado de una familia que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.

Nota: El prefijo —Ha— en Hebreo es equivalente al castellano El, Los, La


o Las. Por lo tanto esta palabra no debería ser considerada un nombre sino
una descripción: Hasoferet, El Escriba.

Hataj (äúê Hataj Origen persa: Significado incierto)


(Ester 4:5). Siglo 5 A.E.C. Hataj, un eunuco sirviente de la reina Ester,
llevaba mensajes entre la reina y Mordejai.
Hazlelponi (äöììôåðé Hazlelponi Origen hebreo: Hacia la sombra)
(I Crónicas 4:3). Fecha no especificada. Hazlelponi, una descendiente de
Yehudah, fue la hija del fundador de Etam. Sus hermanos fueron Yizrel,
Yishma, y Yidbash.

Hebrón (çáøåï Jebron Origen hebreo: Asociación)


1) (Éxodo 6:18). Siglo 14 A.E.C. Hebrón, hijo de Kehat, fue el antepasado
de un clan de levitas. Su hermano Amram fue el padre de Moisés.
2) (I Crónicas 2:42). Fecha no especificada. Hebrón, hijo de Mareshah, de la
tribu de Yehudah, fue el padre de Koraj, Tapuaj, Rekem, y Shema.

Hegue (äâà Hegue Origen persa: Significado incierto)


(Ester 2:3). Siglo 5 A.E.C. Hegue fue el eunuco que estaba a cargo de las
doncellas que eran traídas al harén del rey Asuero. Hegue sentía simpatía
hacia Ester y la trató con consideración especial.

Heimam (äéîí Heimam Origen hebreo: Furioso)


(Génesis 36:22). Fecha no especificada. Heimam, hijo de Lotán, hermano de
Jori, sobrino de Timna, y nieto de Seir el horita, fue el líder de un clan de
horitas que vivía en Edom. En el Primer Libro de Crónicas, es llamado
Homam (I Crónicas 1:39).
Heiman (äéîï Heiman Origen hebreo: Fiel)
1) (I Reyes 5.11). Fecha no especificada. Heiman fue uno de los tres hijos de
Majol. El y sus dos hermanos, Calcol y Darda, y Eitán el ezrahita, fueron
famosos por su sabiduría, sobrepasada unicamente por la del rey Salomón.
2) (I Crónicas 2:6). Fecha no especificada. Heiman, hijo de Zeraj, fue un
líder de la tribu de Yehudah. Sus hermanos fueron Eitán, Zimri, Calcol, y
Dara. (La similitud de los nombres de dos de los hermanos de Heiman
#2―Calcol y Dara―a los de Heiman #1 sugieren que tal vez Zeraj y
Majol eran una misma persona).
3) (I Crónicas 6:18). Siglo 10 A.E.C. Heiman, hijo de Joel, perteneciente al
clan de los coatitas, fue uno de los levitas nombrados por el rey David para
dirigir a los cantantes en la Casa del SEÑOR. Sus catorce hijos tocaban
instrumentos musicales—címbalos y arpas—en la Casa del SEÑOR.
También tuvo tres hijas. Sus descendientes, Yejiel y Shimei, estaban entre
los levitas que se reunieron para hacerse ritualmente limpios, y purificar el
Templo, durante el reinado del rey Ezequías de Yehudah.
Helem (äìí Helem Origen hebreo: Golpeador)
(I Crónicas 7:35). Fecha no especificada. Helem—también llamado Jotam (I
Crónicas 7:32)— hijo de Jeber, era jefe de un clan de la tribu de Asher.
Sus hermanos fueron Yaflet y Shomer. Su hermana fue Shua. Sus hijos
fueron Zofaj, Yimna, Shelesh, y Amal.

Hiddai (äãé Hiddai Origen hebreo: Significado incierto)


(II Samuel 23:30). Siglo 10 A.E.C. Hiddai de Gash fue uno de los Treinta,
unidad elite en el ejército del rey David. En el Primer Libro de Crónicas es
llamado Jurai (I Crónicas 11:32).

Hilel (äìì Hilel Origen hebreo: Alabanza)


(Jueces 12:13). Siglo 12 A.E.C. Su hijo Abdón, juez de Israel durante ocho
años, tuvo cuarenta hijos y treinta sobrinos que montaban en setenta burros.

Hod (äåã Hod Origen hebreo: Grandeza)


(I Crónicas 7:37). Fecha no especificada. Hod, hijo de Zofaj, fue un valiente
guerrero y líder de un clan de la tribu de Asher.
Hodaviah (äåãåéä Hodaviah Origen hebreo: Grandeza de Dios)
1) (Ezra 2:40). Fecha no especificada. Hodaviah fue el antepasado de un
clan de levitas que regresó de Babilonia con Zerubabel. Es llamado
Hodvah en el libro de Nehemías (Nehemías 7:43).
2) (I Crónicas 5:24). Fecha no especificada. Hodaviah, de la media
tribu de Menashé que se había establecido al este del río Jordán,
fue un valeroso guerrero y líder de su clan.
u tribu fue deportada por los asirios y forzada a establecerse en la región
del río Gozan, donde ser asimiló a la población local, perdió su identidad,
y desapareció de la historia, siendo hoy recordada como una de las —diez
tribus perdidas,
3) (I Crónicas 9:7). Fecha no especificada. Hodaviah, hijo de Hasenuah, de
la tribu de Benjamín, fue el padre de Meshulam. Su descendiente Salu
estuvo entre los primeros cautivos que retornaron del exilio de Babilonia y
se establecieron en Jerusalén.
Hodaviahu (äåãåéäå Hodaviahu Origen hebreo: Grandeza de Dios)
(I Crónicas 3:24). Fecha no especificada. Hodaviahu, hijo de Elioeinai, fue
un descendiente de Yeconiah—también llamado Yehoyaquín—el rey de
Yehudah que fue llevado al cautiverio en Babilonia. Los hermanos de
Hodaviah fueron Elyashib, Pelaiah, Akub, Yojanán, Delaiah, y Ananí.
Hodiah (äåãéä Hodiah Origen hebreo: Grandeza de Dios)
1) (Nehemías 8:7). Siglo 5 A.E.C. Hodiah fue uno de los levitas que
explicaron la Ley de Dios al pueblo en Jerusalén, después de que el escriba
Ezra la leyó, mientras estaba parado sobre una plataforma de madera,
frente a la plaza, cerca a la Puerta de Agua.
Hodiah también fue uno de los levitas que firmaron con Nehemías un
acuerdo solemne por el cual se obligaban a separarse de los extranjeros
que vivían en el país; se abstenían de contraer matrimonio con ellos; y
consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras obligaciones.
2) (Nehemías 10:14). Siglo 5 A.E.C. Hodiah fue otro levita del mismo
nombre del anterior, que estaba entre los que firmaron con Nehemías un
acuerdo solemne por el cual se obligaban a separarse de los extranjeros
que vivían en el país; se abstenían de contraer matrimonio con ellos; y
consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras obligaciones.
3) (Nehemías 10:19). Siglo 5 A.E.C. Hodiah fue uno de los líderes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
4) (I Crónicas 4:19). Fecha no especificada. Su esposa, la hermana de un
hombre llamado Najam, fue la abuela de Eshtemoa el macatita y Keilah el
garmita.
Hodvah (äåãåä Hodvah Origen hebreo: Grandeza de Dios)
(Nehemías 7:43). Fecha no especificada. Hodvah fue el antepasado de un
clan de levitas que regresó de Babilonia con Zerubabel. Es llamado
Hodaviah en el libro de Ezra (Ezra 2:40).

Hoham (äåäí Hoham Origen hebreo: Significado incierto)


(Josué 10:3). Siglo 12 A.E.C. Hoham, rey de Hebrón, se alió con Adoni-
Zedek, rey de Jerusalén, y con otros tres reyes—Debir, rey de Eglón; Yafía,
rey de Lajish; y Piram, rey de Yarmut—para atacar a la ciudad de Gibón
como represalia contra los gibeonitas que habían hecho la paz con los
israelitas. Los habitantes de Gibón pidieron a Josué que los defienda.
Josué—luego de ordenar al Sol que se detuviese sobre Gibón, y a la Luna
sobre el valle de Ayalón—luchó contra los cinco reyes y los venció. Los
ejércitos derrotados huyeron durante una tormenta de pesado granizo que
mató a muchos de los soldados, un número mayor de los que murieron en la
batalla. Los reyes huyeron y se escondieron en una cueva en Maquedá,
donde fueron atrapados.
Josué liquidó a todos los enemigos sobrevivientes. Luego, ordenó que saquen
a los reyes de la cueva. Hoham, Debir, Adoni-Zedek, Yafía, y Piram,
después de ser humillados, fueron ejecutados y colgados de cinco árboles
hasta el anochecer.
Cuando cayó la noche, bajaron los cuerpos de los árboles y los tiraron en la
cueva donde los reyes se habían escondido. La entrada a la cueva fue tapada
con grandes rocas.

Homam (äåîí Homam Origen hebreo: Embravecido)


(I Crónicas 1:39). Fecha no especificada. Homam, hermano de Jori, hijo de
Lotán, sobrino de Timna, y nieto de Seir el horita, fue el líder de un clan de
horitas que vivía en Edom. En el libro de Génesis es llamado Heimam
(Génesis 36:22).

Horam (äøí Horam Origen hebreo: Alto)


(Josué 10:33). Siglo 12 A.E.C. Horam, rey de Gezer, vino a defender a
Lajish, pueblo que estaba siendo atacado por Josué, y fue derrotado.
Hoshama (äåùîò Hoshama Origen hebreo: Dios ha escuchado)
(I Crónicas 3:18). Siglo 6 A.E.C. Hoshama fue uno de los siete hijos de
Yehoyaquín, el rey de Yehudah, que fue depuesto por los babilonios y
llevado al cautiverio en Babilonia. Los hermanos de Hoshama fueron
Shealtiel, Malquiram, Pedaiah, Shenazar, Yekamiah, y Nedabiah.
Hoshaiah (äåùòéä Hoshaiah Origen hebreo: Dios ha salvado)
1) (Jeremías 42:1). Siglo 7 A.E.C. Hoshaiah, el macatita, fue el padre de
Yezaniah y Azariah, dos oficiales del ejército de Yehudah, que después de
la conquista de los babilonios, forzaron al profeta Jeremías y a Baruj a huir
con ellos a Egipto.
2) (Nehemías 12:32). Siglo 5 A.E.C. Hoshaiah fue uno de los líderes del
pueblo que marcharon en la jubilosa procesión que celebró la inauguración
de los muros reconstruidos de Jerusalén durante la época de Nehemías.

Hotir (äåúéø Hotir Origen hebreo: Él ha causado que queden)


(I Crónicas 25:4). Siglo 10 A.E.C. Hotir, un levita, miembro de una familia
de músicos, estaba a cargo del vigésimo primer turno del servicio que tocaba
instrumentos musicales—címbalos y arpas—en la Casa de Dios, durante el
reinado de David. Tuvo trece hermanos y tres hermanas, todos ellos músicos
expertos, gracias a las enseñanzas de su padre Heiman, uno de los tres
músicos principales—los otros dos fueron Asaf y Yedutún—de la época.

Hur (çåø Hur Origen hebreo: Lino blanco)


Ver Jur.

I
Ibri (òáøé Ibri Origen hebreo: Hebreo)
(I Crónicas 24:27). Siglo 10 A.E.C. Ibri, hijo de Yaziahu, un levita
descendiente de Merari, sirvió en el Tabernáculo durante el reinado de
David. Sus hermanos fueron Beno, Shoham, y Zaccur.

Ibzán (àáöï Ibzán Origen hebreo: Esplendido)


(Jueces 12:8). Siglo 12 A.E.C. Ibzán de Belén fue juez de Israel después de
la muerte de Yiftaj el galadita. Tuvo treinta hijos, para quienes trajo treinta
esposas del extranjero, y treinta hijas, a las cuales envió al extranjero. Luego
de juzgar Israel durante siete años, murió y fue enterrado en Belén. Eilón, un
zebulonita, fue su sucesor.

Nota: En el libro de Jueces se llama juez al gobernante de una región o líder


militar. Durante la monarquía los reyes asumieron esas responsabilidades, y
los jueces se limitaron a desempeñar funciones judiciales similares a las que
hacen hoy.

Icabod (àé ëáåã I-cabod Origen hebreo: Sin honor)


(I Samuel 4:21). Siglo 11 A.E.C. Icabod fue el hijo menor de Pinjas, el hijo
corrupto del sacerdote Elí. El hermano mayor de Icabod se llamaba Ajítub.
En una batalla con los filisteos, los israelitas sufrieron una aplastante derrota.
El Arca de Dios fue capturada, y más de treinta mil hombres, incluyendo a
los hijos de Elí, perdieron la vida en la batalla. Elí, el sacerdote de Siló, un
anciano de noventa años, se cayó de la silla al escuchar las terribles noticias,
y murió al romperse el cuello.
La esposa de Pinjas estaba por dar a luz. Cuando escuchó que el Arca de
Dios había sido capturada, y que su esposo, su cuñado y su suegro habían
muerto, tuvo un parto prematuro. La partera le dijo—No temas, has tenido un
niño, Al no recibir respuesta de la madre, que acababa de morir, llamó al
niño Icabod (Sin honor), y añadió —La gloria se ha ido de Israel,
Iddó (òãåà ó òãå Iddó Origen hebreo: Oportuno)
Nota: Hay 7 personas mencionadas en la Biblia cuyo nombre en castellano
es transliterado Iddó, pero en hebreo los cinco que van aquí comienzan con
la letra —ayin—(en este caso el nombre significa —Oportuno). Los dos
restantes, que comienzan uno con la letra —alef— y el otro con la letra —
yod— van en la siguiente página.
1) (I Reyes 4:14). Siglo 10 A.E.C. Su hijo Ajínadab, uno de los doce
gobernadores distritales del rey Salomón, era responsable del suministro
de alimentos de su distrito, el territorio de Mahanaim, al rey y a la familia
real durante un mes de cada año.
2) (Zacarías 1:1). Siglo 7 A.E.C. Iddó fue el padre de Berejiah y abuelo del
profeta Zacarías, quien profetizó en Jerusalén, junto con el profeta Hageo,
durante la época de Zerubabel. De acuerdo al libro de Ezra (Ezra 5:1),
Iddó no fue el abuelo del profeta sino su padre.
3) (Nehemías 12:4) Siglo 6 A.E.C. Iddó fue uno de los sacerdotes que
regresaron del exilio de Babilonia con Zerubabel. Fue antepasado de un
clan sacerdotal dirigido por Zacarías, cuando Yoyakim era el Sumo
Sacerdote durante la época de Nehemías.
4) (I Crónicas 6:6). Siglo 8 A.E.C. Iddó—llamado Edén en el Segundo
Libro de Crónicas (II Crónicas 29:12)—hijo de Yoaj y padre de Zeraj, fue
un levita, descendiente de Gershon.
Él y su padre Yoaj estaban entre los levitas que se reunieron para hacerse
ritualmente limpios, y purificar el Templo, durante el reinado del rey
Ezequías de Yehudah.
Iddó también ayudó a distribuir entre los sacerdotes las ofrendas que la
gente traía al Templo.
5) (II Crónicas 12:15). Siglo 10 A.E.C. Iddó, el vidente,—también llamado
Yedo, (II Crónicas 9:29),—tuvo visiones respecto a Jeroboam, hijo de
Nebat, el primer rey del reino norte de Israel. Escribió un libro, que no ha
llegado a nuestros días, sobre los actos de los reyes Salomón, Rejaboam, y
Abiah.

Iddó (àãå Iddó Origen y significado son inciertos)


Nota: Hay 7 personas mencionadas en la Biblia cuyo nombre en castellano
es transliterado como Iddó. Cinco comienzan con la letra —ayin— y están
en la página anterior. En hebreo el que va a continuación, comienza con la
letra —alef— (el origen y el significado del nombre son inciertos).
(Ezra 8:17). Siglo 5 A.E.C. Iddó, el jefe de un lugar llamado Casifya, envió
un grupo de levitas para que sirvan en el Templo en Jerusalén, cumpliendo
así con el pedido de Ezra.

Iddó (éãå Iddó Origen hebreo: Alabado)


Nota: Hay 7 personas mencionadas en la Biblia cuyo nombre en castellano
es transliterado Iddó. Cinco que comienzan con la letra —ayin— están en la
página anterior. En hebreo el que va abajo comienza con la letra —yod—y
su significado es —Alabado—.
(I Crónicas 27:21). Siglo 10 A.E.C. Iddó, hijo de Zacarías, fue un líder de la
mitad de la tribu de Menashé en Gilad, durante el reinado del rey David.
Iezer (àéòæø Iezer Origen hebreo: Indefenso)
(Números 26:30). Fecha no especificada. Iezer—llamado Abiezer en Josué
17:2—fue un descendiente de Gilad, de la tribu de Menashé. Fue el
antepasado del clan de los iezeritas, también llamados abiezeritas, al cual
pertenecía Yoash, el padre de Gideon. El clan peleó bajo las órdenes de
Gideon contra los midianitas, (Jueces 6:34).

Igal (éâàì Igal Origen hebreo: Redentor)


1) (Números 13:7) Siglo 13 A.E.C. Igal, hijo de José, de la tribu de Isascar,
fue uno de los doce espías enviados por Moisés a Canaán para ver el país y
observar si sus habitantes eran fuertes o débiles, pocos o muchos; y para
traer de regreso con el los frutos del país.
Los espías regresaron asustados y desanimados, e informaron a los
israelitas que los cananitas eran demasiado grandes y fuertes para poder
ser derrotados.
Dos de los espías—Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Yefuneh—no
estuvieron de acuerdo y pidieron al pueblo que no temiese.
Los israelitas se negaron a escuchar las palabras de Josué y Caleb, y
empezaron a sollozar y a lamentarse. Dios castigó su cobardía
condenándolos a deambular por el desierto durante cuarenta años, un año
por cada uno de los días que los espías estuvieron en Canaán. Todos los
espías, incluyendo Igal, murieron en el desierto, excepto Caleb y Josué.
(Para información más detallada sobre los doce espías, ver Josué.)
2) (II Samuel 23:36). Siglo 10 A.E.C. Igal, hijo de Natán de Zobah, fue uno
de los Treinta, unidad elite en el ejército del rey David.
3) (I Crónicas 3:22). Fecha no especificada. Igal, hijo de Shemaiah, fue un
descendiente del rey Yehoyaquín, el rey de Yehudah, que fue llevado al
cautiverio en Babilonia. Los hermanos de Igal fueron Jatush, Bariaj,
Neariah, y Shafat.

Ikesh (ò÷ù Ikesh Origen hebreo: Perverso)


(II Samuel 23:26). Siglo 10 A.E.C. Ikesh, el tekoita, fue el padre de Ira, un
miembro de los Treinta, el comando elite del ejército del Rey David.
Ilai (òéìé Ilai Origen hebreo: Elevado)
(I Crónicas 11:29). Siglo 10 A.E.C. Ilai, el ajoajita, fue uno de los Treinta,
unidad elite en el ejército del rey David. En II Samuel 23:28 es llamado
Zalmón

Immanuel (òîðå- àì Immanu-El Origen hebreo: Dios está con nosotros)


(Isaías 7:14)
Immanuel es un nombre simbólico dado por el profeta Isaías a un niño,
descendiente de la dinastía real de David, que escogería el bien y rechazaría
el mal.

Imer (àîø Imer Origen hebreo: Hablador)


1) (Jeremías 20:1). Siglo 6 A.E.C. Imer fue el padre de Pashjur, el sacerdote
a cargo del Templo que hizo azotar y aprisionar a Jeremías por predicar
derrotismo.
2) (Ezra 2:37). Siglo 10 A.E.C. Imer fue el antepasado de un clan de
sacerdotes que regresó de Babilonia con Zerubabel.
3) (Nehemías 3:29). Siglo 5 A.E.C. Su hijo Zadok ayudó a reparar las
murallas de Jerusalén durante la época de Nehemías.
4) (Nehemías 11:13). Fecha no especificada. Imer, padre de Meshilemot—
llamado Meshilemit en I Crónicas 9:12—fue el antepasado de Amasai,
hijo de Azarel, y Masai, hijo de Adiel, dos sacerdotes que se establecieron
en Jerusalén, luego del retorno del exilio de Babilonia.
5) (I Crónicas 24:14). Siglo 10 A.E.C. Durante el reinado del rey David el
servicio sacerdotal en el Tabernáculo estaba dividido en veinticuatro
turnos. Imer estaba a cargo del décimo sexto turno.
Imri (àîøé Imri Origen hebreo: Verboso)
1) (Nehemías 3:2). Siglo 5 A.E.C. Su hijo Zaccur ayudó a reconstruir las
murallas de Jerusalén durante la época de Nehemías.
2) (I Crónicas 9:4). Fecha no especificada. Imri, hijo de Bani y padre de
Omri, de la tribu de Yehudah, fue un antepasado de Utai, el líder de un
clan que se radicó en Jerusalén luego del retorno del exilio de Babilonia.

Ir (òéø Ir Origen hebreo: Ciudad)


(I Crónicas 7:12). Fecha no especificada. Ir, un descendiente de Benjamín,
fue el padre de Shuppim y Juppim. Su hija Majáh se casó con Maquir(I
Crónicas 7:15).

Ira (òéøà Ira Origen hebreo: Despíerto)


1) (II Samuel 20:26). Siglo 10 A.E.C. Ira, el yairita, fue un sacerdote en la
corte del rey David.
2) (II Samuel 23:26). Siglo 10 A.E.C. Ira, hijo de Ikesh, el tekoita, fue uno
de los Treinta, unidad elite en el ejército del rey David. Ira comandaba una
división de veinticuatro mil hombres y, durante el sexto mes de cada año,
estaba a cargo de todo lo relacionado con el ejército.
3) (II Samuel 23:38). Siglo 10 A.E.C. Ira, el itrita, fue uno de los Treinta,
unidad elite en el ejército del rey David.

Irad (òéøã Irad Origen hebreo: Fugitivo)


(Génesis 4:18). Antediluviano. Irad, hijo de Janoj, fue nieto de Caín y padre
de Mejuyael.

Iram (òéøí Iram Origen hebreo: Ciudadano)


(Génesis 36:43). Fecha no especificada. Iram, un gobernante de Edom, fue
un descendiente de Esaú.

Iri (òéøé Iri Origen hebreo: Urbano)


(I Crónicas 7:7). Siglo 16 A.E.C. Iri, hijo de Bela y nieto de Benjamín, fue
un valiente líder de su clan. Sus hermanos fueron Ezbón, Uzzi, Uzziel, y
Yiremot.

Nota: En otro verso del Primer Libro de Crónicas, (I Crónicas 8:3), Bela
tiene una lista diferente de hijos: Addar, Abihud, Abishua, Namán, Ajoaj,
Shefufán, Juram, más otros dos, ambos llamados Gera.
Iru (òéøå Iru Origen hebreo: Ciudadano)
(I Crónicas 4:15). Siglo 12 A.E.C. Iru fue uno de los hijos de Caleb, hijo de
Yefuneh, un descendiente de Yehudah.

Isaac (éöç÷ Itzjak Origen hebreo: Él reirá)


(Génesis 17:19). Siglo 19 A.E.C. Isaac, hijo de Abraham y Sarah, nació
cuando sus padres, ya ancianos, habían abandonado la esperanza de que
Sarah algún día tuviese un hijo.
Dios le anunció a Abraham que Sarah tendría un hijo, con el cual, y con sus
descendientes después de él, Dios establecería un pacto eterno. Sarah quedó
encinta y dio a luz un vAarón, a quien Abraham, quien había ya cumplido
cien años, llamó Isaac, y lo circuncidó cuando el bebe tenía ocho días.
El niño fue llamado Isaac, porque Sarah dijo—Dios me ha hecho reír, y
todos los que escuchen que he tenido un hijo reirán conmigo,
Un día, cuando el niño ya había crecido, Dios decidió someter la fe de
Abraham a una prueba, y le ordenó que lleve al muchacho a la región de
Moriah, y que lo sacrificase allí en la cumbre de una de las colinas.
Abraham, sin protestar, temprano en la madrugada del siguiente día, ensilló
su asno, y, acompañado de Isaac y dos sirvientes que traían la leña para el
sacrificio, se encaminó al lugar que Dios le había indicado.
Luego de viajar durante tres días llegaron al lugar. Abraham les dijo a los
sirvientes que esperasen allí con el asno. Le dio a Isaac la leña para que la
cargue, y él llevó un cuchillo y el carbón encendido para prender la hoguera.
Mientras caminaban, uno al lado del otro, Isaac le preguntó a su padre donde
estaba la oveja para el sacrificio. Abraham contestó que Dios la provería.
Luego que llegaron al sitio que Dios había indicado, Abraham armó un altar
y puso la leña sobre él. Amarró a su hijo, y lo colocó en el altar, encima de la
leña. Alzó el cuchillo y estaba por degollar al muchacho, cuando un ángel lo
llamó desde el cielo—Abraham, Abraham,
—Heme aquí—contestó Abraham.
—No extiendas tu mano contra el muchacho, ni le hagas ningún daño. Ahora
sé que temes a Dios, porqué no le rehusaste tu único hijo—dijo el ángel.
Abraham miró a su alrededor y vio un carnero enredado por los cuernos en
los arbustos. Fue hacia él, lo tomó y lo sacrificó en vez de su hijo. Abraham
llamó al lugar —Dios proverá,
El ángel volvió a hablar a Abraham—Por mi mismo he jurado, declara el
SEÑOR, porque tú has hecho esto y no me has rehusado a tu único hijo, te
bendeciré y haré que tus descendientes sean tan numerosos como las estrellas
en el firmamento y la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes se
apoderarán de las puertas de sus enemigos. Todas las naciones de la tierra
serán bendecidas por medio de tu simiente, porque has obedecido mi orden,
Abraham bajó al lugar donde había dejado a sus sirvientes, y todos juntos
regresaron a Bersheba, donde se radicó.
La madre de Isaac, Sarah, murió en Kiriat-Arbá, como también es llamada la
ciudad de Hebrón, a la edad de ciento veintisiete años, cuando Isaac tenía
treinta y seis años. Abraham le compró a Efrén el hitita, por cuatrocientos
monedas de plata, la cueva de Majpeláh, en las afueras de Hebrón, para
utilizarla como sepulcro familiar, y allí sepultó a Sarah.
Cuatro años más tarde, cuando Isaac ya había cumplido los cuarenta años, su
padre decidió que había llegado el momento de casarlo, pero no quería que
fuese con alguna de las doncellas cananitas del lugar. Por lo tanto, envió a
Eliezer, su fiel sirviente y hombre de confianza, a sus parientes en Harán,
con instrucciones para que traiga de allí una novia para su hijo. Eliezer tuvo
éxito en su cometido y retornó con Rebeca, la nieta de Najor, hermano de
Abraham.
Isaac estaba paseando por el campo al caer la tarde cuando vio que se
acercaba una caravana de camellos. Rebeca vio a Isaac, bajó del camello, y
le preguntó a Eliezer— ¿Quién es ese hombre en el campo que está
caminando hacia nosotros?—
—Es mi amo—contestó Eliezer.
Rebeca tomó su velo y se cubrió. Isaac la llevó a la carpa de su madre, y se
casó con ella. Rebeca fue un gran consuelo para Isaac, quien extrañaba a su
difunta madre y llevó luto por ella durante muchos años.
Abraham se casó, en segundas nupcias, con una mujer llamada Keturah, con
la cual tuvo seis hijos más: Zimrán, Yakshán, Medán, Midián, Yishbak, y
Shuaj. Poco tiempo antes de morir nombró a Isaac como su único heredero,
y, para evitar problemas familiares, les dio regalos a los hijos de su segundo
matrimonio, y los envió a vivir a otros países.
Abraham murió a la edad de ciento setenta y cinco años. Sus hijos Ismael e
Isaac lo enterraron en la cueva de Majpeláh, al lado del sepulcro de Sarah.
Debido a que hubo una hambruna en el país, Isaac fue a vivir a Gerar, una
ciudad gobernada por Abimelej, rey de los filisteos. Al igual que lo que había
hecho su padre muchos años antes en circunstancias similares, Isaac,
temeroso de que los hombres de Gerar lo matasen por ser esposo de la bella
Rebeca, utilizó el mismo subterfugio de su padre, e hizo crer que su esposa
era su hermana.
El rey Abimelej, mirando a través de la ventana, vio a Isaac haciendo el amor
a Rebeca, y le reprochó no haber dicho la verdad, ya que su engaño podría
haber causado que sus súbditos pecasen con Rebeca. También dio una orden
general a todo el pueblo amenazando castigar con la pena de muerte a quien
molestase a Isaac o a Rebeca.
Isaac, durante su estadía en Gerar, se volvió rico y poderoso, lo cual provocó
envidia a los filisteos, y causó que Abimelej le pidiese que abandonara su
reino.
Los pastores de Isaac pelearon contra los pastores de Gerar, disputándose la
propiedad de un pozo de agua. Isaac y Abimelej se encontraron y lograron
resolver la disputa en forma pacífica, firmando un acuerdo de paz.
Pasaron veinte años desde su matrimonio y Rebeca aún no había podido
concebir, hasta que Isaac, que había cumplido ya los sesenta años, le rezó a
Dios pidiéndole que les de hijos. Rebeca cayó encinta, y, durante su
embarazo, sintió que los bebes luchaban en su vientre.
Desesperada, consultó con Dios, quien le dijo —Dos niños llevas en tu seno,
ambos serán progenitores de naciones, pero el mayor servirá al menor,
Esaú nació primero, colorado y velludo. Momentos después salió Jacob,
agarrando el talón de Esaú.
Esaú, el favorito de su padre, fue de adulto un excelente cazador, un hombre
de campo, sencillo, impetuoso, impaciente, y fácilmente manipulado por su
astuto hermano.
Jacob, el favorito de su madre, era todo lo opuesto, paciente, pensativo,
calculador, el tipo de persona a quien le gusta quedarse en casa.
Isaac, anciano y ciego, decidió bendecir a su hijo mayor, pero primero quiso
comer algo. Llamó a Esaú y le dijo—Estoy ya viejo, y no se cuando moriré.
Toma tus armas, tu arco y flechas, y anda a cazarme algún animal.
Prepárame luego un buen guiso, como a mi me gusta, y tráemelo para que
coma, y luego te daré mi bendición antes de morir,
Rebeca escuchó lo que Isaac decía e ideó un plan para que Jacob recibiese la
bendición de Isaac en vez de Esaú. Instruyó a Jacob para que se pusiese la
ropa de su hermano y cubriese sus brazos y el cuello con la piel de un cabrito
para aparentar que era la piel velluda de Esaú. Preparó un delicioso guiso de
carne y le dijo a Jacob que se lo llevase a su padre. Jacob logró convencer a
Isaac que él era Esaú, y el anciano engañado lo bendijo.
Esaú retornó del campo y preparó una comida con la presa que había traído.
Fue a su padre y le dijo —Siéntate padre y come de lo que tu hijo ha cazado,
para que me des tu bendición,
Isaac, sorprendido y confuso, le preguntó— ¿Quién eres tú?—
—Soy tu hijo Esaú, tu primogénito—le contestó Esaú igualmente
sorprendido por la pregunta.
Isaac, temblando violentamente, le preguntó— ¿Quién fue entonces el que
me trajo lo que había cazado? Lo comí y lo bendije, y quedará bendito,
Esaú no pudo controlar su llanto. Sollozando le pidió a Isaac— ¡Bendíceme
también a mí, padre!—
—Tu hermano vino con argucias y recibió tu bendición—contestó Isaac.
— ¡Con toda razón lo llamaron Jacob! Ya son dos veces que me engaña.
Primero me quitó mis derechos de primogénito, y ahora se ha quedado con
mi bendición. ¿No te queda una bendición para mi?—dijo Esaú desesperado.
—Lo he puesto como señor sobre ti. Todos sus hermanos serán sus siervos, y
lo sustentarán con granos y vino. ¿Qué puedo hacer ahora por ti, hijo mío?—
dijo Isaac.
— ¿Acaso tienes una sola bendición, padre? ¡Bendíceme también a mi!—le
rogó Esaú llorando en voz alta.
—Morarás de los productos de la tierra y del rocío que cae del cielo. Gracias
a tu espada vivirás y servirás a tu hermano, pero cuando llegue el momento
te librarás de su yugo—dijo Isaac.
Esaú, furioso contra Jacob, juró matarlo tan pronto su padre muriese. Rebeca,
para proteger a Jacob de la venganza de Esaú, decidió enviarlo a Padán
Aram, a la casa de su hermano Labán.
Rebeca fue a hablar con Isaac para quejarse de las esposas hititas de Esaú,
Yehudit y Basmat, con las cuales Esaú se había casado a la edad de cuarenta
años, la misma edad que tenía su padre cuando se casó con Rebeca. Las dos
mujeres hacían lo indecible para amargarles la vida a Isaac y a Rebeca.
—Las esposas de Esaú me tienen harta y me han quitado las ganas de vivir.
Si Jacob se casase con una de las muchachas hititas de aquí preferiría
morirme—se lamentó Rebeca ante Isaac.
Isaac llamó a Jacob, lo bendijo, y le dijo—No tomarás por esposa a una
mujer cananita. Anda a Padán-Aram, a la casa de tu abuelo materno Betuel, y
cásate con una de las hijas de Labán, el hermano de tu madre,
Jacob partió de inmediato a Padán-Aram y nunca más volvió a ver a sus
padres. Esaú al escuchar lo descontentos que estaban sus padres con sus
esposas hititas fue a la casa de su tío Ismael, y se casó con su prima Majalat,
hija de Ismael.
Rebeca falleció algún tiempo después e Isaac hizo que la enterrasen en la
cueva de Majpeláh. Cuando Isaac murió, a la edad de ciento ochenta años,
sus hijos Esaú y Jacob lo enterraron en la cueva de Majpeláh, al lado de sus
padres Abraham y Sarah, y de su esposa Rebeca.

Isaías (éùòéä ó éùòéäå Yeshaiah ó Yeshaiahu Origen hebreo: Dios ha


salvado)
1) (II Reyes 19:2). Isaías, hijo de Amoz, es considerado el más grande de
todos los profetas hebreos. El libro que lleva su nombre cubre dos
diferentes periodos históricos. La primera parte del libro―los capítulos 1
al 39―cubre eventos que sucedieron en Jerusalén, en el siglo 8 A.E.C.,
entre los años 740 A.E.C. y 700 A.E.C. La segunda mitad, capítulos 40 al
66 trata de eventos que sucedieron en Babilonia alrededor del año 540
A.E.C. El tema de reprimenda prima en la primera parte, y el consuelo en
la segunda.
Los dos períodos históricos, separados por doscientos años, y la marcada
diferencia que existen entre los estilos literarios de las dos mitades han
dado base a la teoría de que el libro de Isaías tiene dos distintos autores. La
primera parte fue escrita por Isaías mismo, y la segunda parte por un
profeta, cuyo nombre no se conoce, pero al cual los eruditos llaman
Deutero-Isaías, i.e. Segundo Isaías, que vivió durante la época del rey Ciro
de Persia, y cuyas profecías reflejan las experiencias y eventos del exilio
babilónico.
Algunos teólogos refutan esa teoría diciendo que la segunda mitad del
libro, que trata de eventos que tuvieron lugar doscientos años después de
lo relatado en la primera mitad, es la expresión de las visiones del futuro
del profeta Isaías.
Tres otros profetas predicaron durante el siglo 8 — Amós, Oseas y Micah
— pero no hay mención en la Biblia de que se conocían entre ellos
personalmente. A pesar de eso, Isaías y Amós compartían las mismas
ideas, con la diferencia de que Amós predicaba en el reino norte de Israel e
Isaías lo hacían en Yehudah.
Isaías vivía en Jerusalén, y estaba casado con una mujer, a la cual él
llamaba profetisa, con la cual tuvo dos hijos. Es probable que era un
miembro de la nobleza, posiblemente relacionado a la familia real. De
acuerdo a una tradición rabínica, Isaías era un sobrino del rey Amaziah de
Yehudah. A pesar de que Isaías frecuentaba la corte y aconsejaba a los
reyes, sus simpatías no eran hacia los aristócratas, las clases altas o ricas,
sino hacia los pobres, los oprimidos, las viudas, los huérfanos, las víctimas
de la injusticia y explotación.
Según el capítulo 6 del libro de Isaías, el profeta recibió el llamado divino
en el año que murió el rey Uziah, el año 739 A.E.C. según los
historiadores, cuando tuvo una visión de Dios sentado sobre un trono.
Isaías gritó que era un hombre de labios impuros, que no era merecedor.
Serafines volaron hacia él con carbones prendidos y le tocaron los labios
purificándolos.
Isaías escuchó la voz de Dios preguntando— ¿A quien debo enviar?—
—Aquí estoy. ¡Envíame a mi!— contestó Isaías.
Yehudah pasaba por una época de prosperidad económica—las clases altas
disfrutaban de bienestar y lujo―acompañada de corrupción, injusticia,
explotación de los pobres, perversidad, e idolatría.
Del punto de vista político, el país estaba amenazado por el poderoso
ejército del imperio asirio, que había conquistado muchos de los países
vecinos. Isaías consideraba que el verdadero peligro para la existencia de
Yehudah no era el poderío asirio, sino los pecados, la falta de fe en Dios, y
la desobediencia de sus mandamientos.
Durante el reinado del rey Ajaz de Yehudah, los reyes Rezín, de Aram, y
Pekaj, de Israel, invadieron Yehudah y sitiaron Jerusalén, pero no lograron
capturar la ciudad. La intención de los dos reyes invasores era deponer al
rey Ajaz e instalar en su lugar, como rey títere, a un hijo de un tal Tabel,
(Isaías 7:6).
El profeta Isaías y su hijo Shear-Yashub se encontraron con el rey Ajaz. El
profeta le aseguró que no había motivo para temer ya que los invasores no
triunfarían, y así fue.
La tan temida invasión del ejército asirio ocurrió durante el reinado del rey
Ezequías, hijo del rey Ajaz. Los asirios tomaron la importante ciudad de
Lajish, y sitiaron Jerusalén, exigiendo que el rey se rindiese
incondicionalmente. Isaías le dio al rey su apoyo moral.
Una plaga en el campamento asirio decimó a los invasores, y Jerusalén se
salvó, pero el resultado de la guerra fue que Yehudah volvió a ser un reino
vasallo y a pagar tributo a los asirios.
Poco tiempo después Ezequías enfermó gravemente. Isaías vino adonde él,
y le dijo que moriría. Ezequías rezó a Dios, y Dios le otorgó quince años
más de vida. Isaías colocó una pasta hecha de higos sobre el furúnculo del
rey, y el rey sanó.
Ezequías no estaba plenamente convencido de que ya estaba sano, y le
pidió a Isaías, como un signo de que Dios lo había curado, que el profeta
hiciera retroceder diez grados la sombra en el reloj de sol de Ajaz. Isaías
rezó a Dios, y el milagro se realizó.
Berodaj-Baladán, el rey de Babilonia, había escuchado que el rey de
Yehudah estaba muy enfermo, y envió una delegación con cartas y regalos
al rey Ezequías para desearle un rápido restablecimiento.
Ezequías ingenuamente, y sin desconfiar de las intenciones de los
visitantes, les enseñó su palacio y sus tesoros. No consideró que Babilonia
podría ser un peligro, ya que era un país muy lejano.
El profeta Isaías se enteró de lo que el rey había hecho, y lo criticó
amargamente, diciendo que algún día, no lejano, los babilonios destruirían
Yehudah, y se llevarían con ellos a Babilonia todo lo que había en el
palacio.
Isaías era un elocuente predicador, no sólo con palabras, sino también con
actos simbólicos como ir desnudo y descalzo durante tres años para
demostrar lo que los asirios harían a Egipto. También dio nombres
simbólicos a sus dos hijos—Shear-Yashub, Volverán los remanentes, y
Maher Shalal Jash Baz, Presto para el saqueo y veloz para el botín.
Profetizó que un niño nacería para gobernar, y sería llamado Consejero
maravilloso del Todopoderoso, del Padre Eterno, Príncipe de la Paz.
La Biblia no menciona cuando y como murió Isaías, pero una tradición
rabínica dice que fue matado por orden del rey Menashé, hijo del rey
Ezequías.
Las doctrinas esenciales del libro de Isaías son: el énfasis en la santidad de
Dios y en la total fe en Dios; el rechazo de las confabulaciones humanas
que cren saber conducir el destino de Israel; la proclamación de Jerusalén
como la ciudad de Dios; el anuncio de una futura aceptación universal de
Dios por todas las naciones; la crencia de que un rey mesiánico traerá con
él una época de justicia y de paz; la convicción de que un remanente de
Israel sobrevivirá a la catástrofe; y el convencimiento de que los rituales
religiosos, cuando carecen de justicia y ética moral, son una abominación
en los ojos de Dios.
El mensaje de Isaías proclamaba que Dios castigaría fieramente a Israel y
a las naciones; se abolirían las guerras, y las naciones vivirían en paz. El
Mesías, descendiente de David, vendría a defender a los pobres contra sus
opresores, y a establecer un reino de verdad y justicia.
2) (Ezra 8:7). Siglo 5 A.E.C. Isaías, hijo de Ataliah, un descendiente de
Eilam, regresó con Ezra del exilio de Babilonia, a la cabeza de un grupo de
setenta hombres de su clan.
3) (Ezra 8:19). Siglo 5 A.E.C. Isaías, un levita del clan de Merari, fue
enviado por Iddó, jefe de la comunidad de Casifya, por solicitud de Ezra,
para que vaya con él a Jerusalén, y allí sirva a Dios en el Templo. Isaías
llegó con otros dos levitas—Jashabiah y Sherebiah—y un grupo de sus
parientes.
4) (Nehemías 11:7). Fecha no especificada. Isaías, el padre de Itiel, fue un
antepasado de Salu, un benjamita que se estableció en Jerusalén después
de su retornó del exilio de Babilonia.
5) (I Crónicas 3:21). Siglo 6 A.E.C. Isaías, hijo de Jananiah y hermano de
Pelatiah, fue un descendiente de la familia real de Yehudah. Su abuelo
Zerubabel fue el líder del primer grupo de cautivos que retornó del exilio
de Babilonia.
6) (I Crónicas 25:3). Siglo 10 A.E.C. Isaías pertenecía a una familia de
levitas musicales. Su padre Yedutún fue uno de los tres músicos
principales—los otros dos fueron Asaf y Heiman—durante el reinado de
David. Isaías estaba a cargo del octavo turno del servicio que tocaba
instrumentos musicales en la Casa de Dios.
7) (I Crónicas 26:25). Fecha no especificada. Isaías, hijo de Rejabiah, un
descendiente de Moisés y Zipporah, fue el padre de Yoram. Su
descendiente Shelomit fue el levita que estaba a cargo de los regalos
donados por el rey David y los comandantes de su ejército―del botín que
habían conseguido en las guerras―que fueron utilizados para el
mantenimiento del Tabernáculo.

Isascar (éùùëø Isascar Origen hebreo: Traerá una recompensa)


1) (Génesis 30:18). Siglo 17 A.E.C. Isascar, el antepasado de la tribu de
Isascar, fue el noveno hijo de Jacob y el quinto hijo de Leah.
Isascar fue hermano de padre y madre de Rubén, Simeón Levi, Yehudah, y
Zebulún, hijos de Leah. Su hermana Dinah también fue hija de Leah. Sus
medios hermanos fueron Gad y Asher, hijos de Zilpah, la criada de Leah;
Dan y Naftalí, hijos de Bilhah, la criada de Raquel; y Benjamín y José,
hijos de Raquel.
Antes de su nacimiento, Leah, convencida de que ya no tendría más hijos,
le dio a Jacob su criada Zilpah para que sea su concubina, y, así, de
acuerdo a la costumbre de la época, todos los hijos que la muchacha
tuviera con Jacob serían considerados hijos de Leah.
Un día, Rubén, el hijo mayor de Leah, trajo mandrágoras del campo y se
las dio a su madre. Raquel vio las mandrágoras y se las pidió a Leah.
— ¿No es suficiente que me has quitado a mi esposo, y ahora también
quieres quitarme las mandrágoras que me trajo mi hijo?—le preguntó
Leah.
—Te prometo que, a cambio de las mandrágoras de tu hijo, Jacob se
acostará contigo esta noche—contestó Raquel.
Esa noche, cuando Jacob retornaba de trabajar en el campo, Leah le salió
al encuentro y le dijo—Esta noche te acuestas conmigo porque te he
alquilado con las mandrágoras de mi hijo,
Leah concibió, y, llegado el momento, dio a luz un bebe al cual dio el
nombre de Isascar, porque dijo —Dios me ha recompensado por haber
entregado mi criada a mi esposo,
Isascar y sus hermanos tomaron parte activa en los incidentes que causaron
que José fuese llevado como esclavo a Egipto. (Para una información
detallada de la historia de José y sus hermanos, ver José).
Años después, hubo una hambruna en Canaán. Isascar y sus hermanos
viajaron a Egipto, enviados por su padre Jacob, para comprar trigo. José,
que era el segundo hombre más poderoso del reino, los reconoció, los
perdonó y los invitó a que se establezcan en Egipto.
Isascar y sus hijos—Tola, Puvah, Yob, y Shimrón—estuvieron entre los
setenta israelitas que emigraron a Egipto. Llegaron a la región de Goshen,
donde José les vino al encuentro en su carroza, abrazó a su padre y lloró
largo rato.
Diecisietes años después, Jacob, sintiendo que pronto moriría, llamó a sus
hijos para bendecirlos y predecirles lo que les esperaba en el futuro.

Isascar es un asno fuerte, echado entre dos alforjas. Al ver que el
descanso era bueno y que la tierra era agradable, agachó el hombro para
llevar la carga, y se sometió a la esclavitud—dijo Jacob.
Las últimas palabras de Jacob fueron para pedir a sus hijos que lo entierren
en la cueva de Majpeláh, donde Abraham, Sarah, Isaac, Rebeca, y Leah
habían sido sepultados. El féretro de Jacob fue acompañado en su viaje
final por sus hijos, nietos, ganado, los oficiales del Faraón, los miembros
de la corte, carrozas y jinetes. Antes de cruzar el río Jordán la procesión
funeral se detuvo y lloró la muerte de Jacob durante siete días. Luego,
Isascar y sus hermanos llevaron el cuerpo a Canaán y lo enterraron en la
cueva de Majpeláh.
Después de sepultar a su padre, regresaron a Egipto. Isascar y sus
hermanos temían que, ahora que Jacob había fallecido, José les haría pagar
por la maldad que habían cometido contra él. Enviaron un mensaje a José
diciendo que Jacob, poco antes de morir, les había ordenado que pidan a
José que los perdone. Los hermanos se presentaron frente a José, se
postraron en la tierra, y le dijeron que eran sus esclavos.
José les contestó con amabilidad—No teman. ¿Acaso estoy yo en lugar de
Dios? Ustedes intentaron hacerme daño, pero Dios lo encaminó a bien,
para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucha gente. No
teman. Yo sustentaré a ustedes y a vuestros hijos,
Varios siglos después, Moisés, en su última bendición a las tribus, dijo que
la tribu de Isascar disfrutará en sus tiendas.
La tribu de Isascar, después de la conquista de Canaán, se estableció en el
valle de Yizrel y en las regiones vecinas.
Durante el siglo 10 A.E.C. un descendiente de Isascar, Basha, hijo de
Ajiyah, mató al rey Nadab de Israel y reinó en su lugar.
La tribu fue deportada por los asirios y forzada a establecerse en la región
del río Gozan, donde, con el correr del tiempo, se asimiló a la población
local, perdió su identidad y desapareció de la historia, siendo hoy
recordada como una de las —diez tribus perdidas,
2) (I Crónicas 26:5). Siglo 10 A.E.C. Isascar, el sétimo hijo de Obed-Edom,
fue un portero del Tabernáculo, al igual que su padre y hermanos, durante
el reinado del rey David. Sus hermanos fueron Ammiel, Shemaiah,
Yozabad, Yoaj, Sajar, Netanel, y Peultai.
Ish-Boshet (àéù áùú Ish-Boshet Origen hebreo: Hombre de vergüenza)
(II Samuel 2:8). Siglo 11 A.E.C. Ish-Boshet, el cuarto hijo del rey Saúl, fue
el último miembro de su familia que reinó en Israel.
Su verdadero nombre era Eshbaal (I Crónicas 8:33), Hombre de Bal. La
palabra —Baal—que significa Amo o Señor en hebreo, (en el hebreo de hoy
—Baal— también significa —esposo—) fue originalmente usado como
título de dignidad, pero luego la palabra fue asociada a un dios cananita, lo
cual causó que los antiguos editores de la Biblia usaran la palabra Boshet,
que significa —vergüenza— en vez de Baal.
Los tres hermanos de Ish-Boshet, Jonatán, Malqui-Shua y Abinadab, y su
padre Saúl murieron en la batalla del Monte Gilboa, luchando contra los
filisteos
Abner, el comandante del ejército, asumió el poder después de la muerte de
Saúl. Proclamó rey a Ish-Boshet, que tenía en ese momento cuarenta años,
con capital en Mahanaim. La tribu de Yehudah, fiel a David, fue la única que
no lo reconoció como rey.
En la época bíblica hacer el amor a una concubina, o ex concubina, del rey
equivalía simbólicamente a una tentativa de asumir el poder, como, por
ejemplo, años más tarde, lo demostró Abshalom al hacer el amor a las diez
concubinas que David, en su huída, había dejado a cargo del palacio en
Jerusalén.
Ish-Boshet cometió el error fatal de acusar a Abner de haber hecho el amor a
Rizpah, una mujer que había sido concubina del rey Saúl.
Abner no pudo contener su furia y exclamó— ¿Acaso soy un perro de
Yehudah? He servido lealmente a la familia de tu padre Saúl, a tus parientes
y amigos, y no te he entregado en manos de David. ¡Y a pesar de eso me
haces reproches sobre una mujer! ¡Que Dios me castigue si no cumplo con
David lo que el SEÑOR le prometió de transferir la monarquía de la familia
de Saúl y establecer el trono de David sobre Israel y Yehudah, desde Dan
hasta Bersheba!—
Ish-Boshet no le respondió por temor a Abner.
Abner fue con veinte acompañantes a Hebrón a hablar con David. Durante su
encuentro, Abner prometió que haría todo lo posible para que la nación
apoyase a David. Abner se despidió de David para regresar a su ciudad, pero
fue asesinado por Joab, en venganza por la muerte de su hermano Asahel,
matado por Abner.
La muerte de Abner debilitó la posición de Ish-Boshet. Dos de los
comandantes de su ejército—Banah y su hermano Rejab, hijos de Rimmón
de Berot—fueron al palacio a mediodía, y encontraron a Ish-Boshet
durmiendo la siesta en su cama. Lo decapitaron, y llevaron la cabeza a
Hebrón, esperando recibir una recompensa de David.
La reacción de David no fue lo que los regicidas habían esperado.
—Tan cierto como que el SEÑOR vive, que me ha librado de todos mis
problemas, les juro que el hombre que me anunció en Ziclag la muerte de
Saúl creyó que me traía buenas noticias. En vez de recompensarlo, lo apresé
y lo hice matar. ¡Con mayor razón aún, cuando personas malvadas matan a
un hombre inocente en su cama, en su propia casa! ¡Ciertamente vengaré su
sangre en ustedes, y libraré a la tierra de vuestra presencia!—les dijo David,
y dio orden de que los maten, les corten las manos y los pies, y los cuelguen
al lado de la cisterna de Hebrón.
La cabeza de Ish-Boshet fue enterrada en el sepulcro de Abner en Hebrón.

Ishhod (àéùäåã Ishhod Origen hebreo: Hombre de fama)


(I Crónicas 7:18). Fecha no especificada. Ishhod, un descendiente de
Menashé, fue hermano de Abiezer y Majlah. Su madre fue Hamolejet, la
hermana de Gilad.

Ismael (éùîòàì Yishmael Origen hebreo: Dios escuchará)


1) (Génesis 16:11). Siglo 19 A.E.C. Ismael era hijo de Abraham y su
concubina egipcia, Hagar, la esclava de Sarah.
Hagar, al caer encinta, se portó insolentemente con Sarah, quien, a su vez,
la trató duramente. Hagar huyó al desierto, donde un ángel se le apareció y
le anunció—Dios ha visto tu aflicción. Tendrás un hijo que se llamará
Ismael, será un hombre indómito, que luchará contra todos, y todos contra
él,
Hagar regresó adonde su ama, y, cuando llegó la fecha, dio a luz a Ismael.
Abraham tenía ochenta y seis años en ese momento.
Trece años después, Dios se le apareció a Abraham y le anunció que
Sarah, una mujer ya anciana, tendría un hijo, con quien Dios establecería
un pacto eterno, y añadió que Ismael también sería bendecido y sus
descendientes serían una gran nación. Dios le ordenó a Abraham que se
circuncidase, y que también circuncide a Ismael y a todos los otros varones
que había en su casa.
Un año más tarde Sarah dio a luz un hijo, a quien llamó Isaac. Un día
Sarah vio que Ismael, el hijo de Hagar, se burlaba de Isaac. Furiosa, fue
adonde Abraham y le exigió que envíe lejos a su esclava y al hijo, y que
declare que Isaac sería su único heredero.
Abraham amaba a Ismael y no quiso acceder a la demanda de Sarah, hasta
que Dios le dijo que hiciese lo que Sarah le pedía, asegurándole que su
descendencia, por medio de Ismael, también sería una gran nación.
Abraham se levantó en la madrugada, le dio a Hagar pan y agua, y la
despidió a ella y a su hijo.
Hagar e Ismael ambularon errantes por el desierto de Bersheba, hasta que
se les acabó el agua. Hagar, no deseando ver a su hijo morir de sed, colocó
al niño debajo de un arbusto y fue a sentarse sola a cierta distancia,
llorando y lamentándose. Dios escuchó la voz del niño y envió un ángel,
que le dijo a Hagar que no tema, que su hijo crecería y sería el ancestro de
una gran nación. Dios abrió sus ojos y ella vio un pozo de agua. Llenó la
botella con agua y le dio de beber al niño.
Ismael creció en el desierto, y se convirtió en un arquero experto. Se casó
con una muchacha egipcia que su madre escogió para él.
Cuando su padre Abraham murió, a la edad de ciento setenta y cinco años,
Ismael e Isaac, su medio hermano, lo enterraron en la cueva de Majpeláh,
al lado de Sarah.
Ismael tuvo doce hijos: Nebaiot, Kedar, Adbel, Mibsam, Mishma, Duma,
Massa, Jadad, Teima, Yetur, Nafish, y Kedmah, todos ellos antepasados de
grandes naciones. Su hija Majalat—también llamada Basmat—se casó con
Esaú, hijo de Isaac.
Ismael murió a la edad de ciento treinta y siete años.
2) (II Reyes 25:23). Siglo 6 A.E.C. Ismael, un miembro de la familia real de
Yehudah, hijo de Netaniah y nieto de Elishama, fue uno de los
comandantes del ejército de Yehudah, que había sido derrotado por los
babilonios.
Ismael y un grupo de otros comandantes, con sus hombres, fueron a
Mizpeh a entrevistarse con Gedaliah, hijo de Ajíkam, quien había sido
nombrado gobernador de Yehudah por los babilonios. Gedaliah les dijo
que todo iría bien si servían al rey de Babilonia.
Balis, rey de los amonitas, conspiró con Ismael para asesinar a Gedaliah, a
quien ellos despreciaban por considerarlo un colaborador de los
babilonios. Yojanán, hijo de Kareaj, se enteró y fue a Mizpeh, a advertirle
a Gedaliah que Ismael lo quería matar, y ofreció matar él a Ismael.
Gedaliah no le creyó y lo acusó de mentir.
Dos meses después, ocurrió lo que Yojanán había temido. Ismael llegó a
Mizpeh con diez hombres y, durante la cena que le ofrecieron, asesinó a
Gedaliah y a todos los judíos y babilonios que se encontraban allí con el
gobernador.
El siguiente día, un grupo de ochenta peregrinos de Shejem, Siló, y
Samaria llegaron, con las barbas rapadas, la ropa desgarrada, sangrando de
cortes que ellos mismo se habían hecho, trayendo ofrendas e incienso para
el Templo. Ismael salió de la ciudad y fue a su encuentro, llorando, y les
pidió que vengan a hablar con Gedaliah. Tan pronto como estuvieron en la
ciudad, Ismael los asesinó y echó sus cuerpos a una fosa. Diez hombres del
grupo sobrevivieron al prometer que entregarían a Ismael las provisiones
de trigo, cebada, aceite y miel que habían escondido.
Ismael forzó a la gente que se había quedado en Mizpeh, incluyendo a las
princesas de la familia real, a ir cautivos a Amón. Yojanán, hijo de Kareaj,
se horrorizó cuando se enteró de los crímenes de Ismael. Lo persiguió
hasta alcanzarlo en el estanque de Gibón. Tan pronto como los prisioneros
vieron a Yojanán, se escaparon de Ismael y se unieron a Yojanán.
Ismael y ocho de sus hombres lograron escapar y se refugiaron en Amón.
Yojanán, temiendo la venganza de los babilonios, huyó a Egipto con los
sobrevivientes, incluyendo al profeta Jeremías.
3) (Ezra 10:22). Siglo 5 A.E.C. Ismael, un sacerdote descendiente de
Pashjur, se divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
4) (I Crónicas 8:38). Fecha no especificada. Ismael, un descendiente del rey
Saúl, fue uno de los seis hijos de Azel hijo de Eleasah, de la tribu de
Benjamín. Sus hermanos fueron Bojrú, Azrikam, Sheariah, Obadiah, y
Janán.
5) (II Crónicas 19:11). Siglo 9 A.E.C. Su hijo Zebadiah era el principal
oficial de la corte real, durante el reinado del rey Yehoshafat, a cargo de
todo lo que concernía al rey.
6) (II Crónicas 23:1). Siglo 9 A.E.C. Ismael hijo de Yehojanán, fue uno de
los cinco comandantes del ejército que se unieron a la conspiración,
encabezada por el sacerdote Yehoyada, que derrocó a la reina Ataliah y
coronó a Yoash rey de Yehudah.

Israel (éùøàì Israel Origen hebreo: Prevalece con Dios)


(Génesis 32:29). Siglo 18 A.E.C. Israel es el nombre que un hombre
misterioso, tal vez un ángel, le dio a Jacob, luego de luchar con él durante
una noche.
En la madrugada, el hombre le pidió a Jacob que lo dejase ir. Jacob dijo que
no lo dejaría ir si no lo bendecía antes. El hombre le dijo que, desde ese
momento, su nombre sería Israel porque había luchado con Dios y los
hombres y había prevalecido. (Ver Jacob).

Israelah (éùøàìä Israelah Origen hebreo: Directo hacia Dios)


(I Crónicas 25:14). Siglo 10 A.E.C. Israelah—llamado Asarelah en I
Crónicas 25:2—fue hijo de Asaf, el levita nombrado por el rey David para
dirigir a los cantantes en la Casa del SEÑOR.
Israelah y sus hermanos asistían a Asaf en su trabajo. Israelah tenía a cargo el
sétimo turno de servicio.

Itai (àúé Itai Origen hebreo: Dios está conmigo)


1) (II Samuel 15:19). Siglo 10 A.E.C. Itai el gitita fue uno de los
comandantes del ejército de David. A pesar de que era filisteo, su lealtad a
David fue ejemplar.
Durante la rebelión de Abshalom, David le dijo que Itai, como extranjero,
no estaba obligado a huir acompañando al rey, y que podía regresar a
Jerusalén. Itai rehusó, y dijo que, vivo o muerto, permanecería siempre al
lado de David.
El rey lo puso a cargo de la tercera parte del ejército—los otros dos
comandantes fueron Joab y Abishai—que derrotó a las fuerzas de
Abshalom
2) (II Samuel 23:29). Siglo 10 A.E.C. Itai, un benjamita, hijo de Ribai de
Gibeah, fue uno de los Treinta, unidad elite en el ejército del rey David.

Itamar (àéúîø Itamar Origen hebreo: Isla de la palmera)


(Éxodo 6:23). Siglo 13 A.E.C. Itamar, el cuarto hijo de Aarón y Elisheba,
estaba a cargo del registro de los regalos que el pueblo daba para la
construcción del Tabernáculo.
Nadab y Abihú, sus dos hermanos mayores, murieron sin dejar hijos.
Eleazar, el tercer hermano, fue nombrado Sumo Sacerdote después de la
muerte de Aarón, y fue el ancestro de la principal línea sacerdotal. Itamar
también fue antepasado de una línea de sacerdotes, pero era más reducida
que la descendencia de Eleazar. El último descendiente de Itamar
mencionado en la Biblia fue un sacerdote llamado Daniel, que regresó con
Ezra del exilio de Babilonia.

Itiel (àéúéàì Itiel Origen hebreo: Dios está conmigo)


1) (Proverbios 30:1). Fecha no especificada. Itiel fue uno de los dos hombres
—el otro fue Ucal—a quien Agur, hijo de Yakeh, recitó sus proverbios.
2)

3) (Nehemías 11:7). Fecha no especificada. Itiel hijo de Yeshaiah y padre de


Maseiah, fue el antepasado de Salu, un benjamita que se estableció en
Jerusalén después de retornar del exilio de Babilonia.

Izri (éöøé Izri Origen hebreo: Forma)


(I Crónicas 25:11). Siglo 10 A.E.C. Izri—llamado Zeri en I Crónicas 25:3—
estaba a cargo del cuarto turno del servicio que tocaba instrumentos
musicales en la Casa de Dios. Su padre Yedutún, un levita, fue uno de los
tres músicos principales—los otros dos fueron Asaf y Heiman—durante el
reinado de David.

J
Jabaiah (çáéä Jabaiah Origen hebreo: Dios ha escondido)
(Ezra 2:61). Fecha no especificada. Jabaiah fue el antepasado de una familia,
cuyos miembros, durante la época de Zerubabel, fueron rechazados como
sacerdotes, ya que no se encontró pruebas de su ancestro en los registros de
la genealogía.

Jacaliah (çëìéä Jacaliah Origen hebreo: Espera a Dios)


(Nehemías 1:1). Siglo 5 A.E.C. Jacaliah fue el padre de Nehemías, el
funcionario judío de la corte persa, que fue nombrado gobernador de la
provincia de Judea por el rey de Persia.

Jacmoni (çëîåðé Jacmoni Origen hebreo: Sabio)


1) (I Crónicas 11:11). Siglo 11 A.E.C. Jacmoni fue el padre de Yashabam,
uno de los principales comandantes del ejército de David.
2) (I Crónicas 27:32). Siglo 10 A.E.C. Jacmoni fue el padre de Yejiel, el
funcionario que estaba a cargo de los príncipes de la familia real en la
corte del rey David.

Jacob (éò÷á Yacob Origen hebreo: Suplantador)


(Génesis 25:26). Siglo 18 A.E.C. Jacob, también llamado Israel, hijo de Isaac
y Rebeca, y nieto de Abraham, fue el tercer patriarca hebreo y el antepasado
del pueblo de Israel, al cual dio su nombre. (Abraham y Isaac fueron
antepasados de varias naciones, no sólo de los israelitas, mientras que Jacob
fue el antepasado unicamente de los israelitas).
Jacob y su hermano Esaú nacieron veinte años después del matrimonio de
sus padres, Isaac y Rebeca. Rebeca, durante su embarazo, sintió que los
bebes luchaban en su vientre. Preocupada, consultó con Dios, quien le dijo
que los dos niños serían progenitores de naciones, pero que el mayor serviría
al menor.
Esaú nació primero, pelirrojo, con el cuerpo cubierto de vello. Jacob nació
agarrado con una mano del talón de Esaú.
Jacob, el favorito de su madre, era un hombre paciente, pensativo, previsor,
hogareño, de los que gustan quedarse en casa y estudiar. En contraste, Esaú,
el hijo favorito de su padre, era un excelente cazador, hombre de campo,
sencillo, impetuoso, impaciente y fácilmente manipulado por Jacob.
Un día Esaú regresó del campo cansado y hambriento y vio que su hermano
estaba cocinando un apetitoso guiso.
—Dame algo de esa comida rojiza, que me muero de hambre—dijo Esaú.
—Primero, véndeme tus derechos de primogénito—dijo Jacob.
—Estoy a punto de morir, así que de que me sirven mis derechos de
primogénito— contestó Esaú.
—Jura primero—dijo Jacob.
Esaú juró y vendió a su hermano sus derechos de primogénito. Jacob le dio
pan y el guiso. Esaú comió y bebió, y se fue.
Isaac, anciano y ciego, decidió bendecir a su hijo mayor, pero primero quiso
comer algo. Llamó a Esaú y le dijo—Estoy ya viejo, y no se cuando moriré.
Toma tus armas, tu arco y flechas, y anda a cazarme algún animal.
Prepárame luego un buen guiso, como a mi me gusta, y tráemelo para que
coma, y luego te daré mi bendición antes de morir,
Rebeca escuchó lo que Isaac decía e ideó un plan para que Jacob recibiese la
bendición de Isaac en vez de Esaú. Instruyó a Jacob para que se pusiese la
ropa de su hermano y se cubriese los brazos y el cuello con la piel de un
cabrito para aparentar que era la piel velluda de Esaú. Preparó un delicioso
guiso de carne y le dijo a Jacob que lo lleve a su padre.
— ¡Padre!, dijo Jacob, anunciando su presencia a su ciego padre.
— ¿Cuál de mis hijos eres?—preguntó Isaac.
—Soy Esaú, tu primogénito. He hecho lo que me pediste. Siéntate por favor
y come de lo que he cazado, para que me des tu bendición—contestó Jacob.
— ¿Cómo lo lograste tan rápido, hijo mío?—
—El SEÑOR, tu Dios, me ayudó,
—Acércate, hijo mío, para que yo pueda tocarte, y saber si eres o no
realmente mi hijo Esaú—dijo Isaac.
Jacob se acercó a su padre. Isaac le tocó las manos cubiertas con piel de
cabrito, y exclamó con sorpresa— ¡La voz es la voz de Jacob, pero las manos
son las manos de Esaú!—
— ¿Eres realmente mi hijo Esaú?—preguntó el anciano, aún dudoso.
—Lo soy—contestó Jacob.
—Dame la comida, para comer lo que mi hijo ha cazado, y te daré mi
bendición—dijo Isaac.
Jacob le sirvió la comida, y le trajo vino. Isaac comió y bebió. Luego le dijo
a Jacob—Acércate y bésame, hijo mío, Jacob se acercó a su padre y lo besó.
Isaac olió su ropa, y lo bendijo, diciendo: —El olor de mi hijo es como el
olor de los campos que el SEÑOR ha bendecido. Que Dios te conceda el
rocío del cielo y la riqueza de la tierra, con abundancia de trigo y vino. Que
los pueblos te sirvan y que las naciones se inclinen ante ti. Que seas amo de
tus hermanos, y que los hijos de tu madre se inclinen ante ti. Malditos serán
los que te maldigan. Benditos los que te bendigan,
Tan pronto Jacob se retiró de la presencia de su padre, cuando Esaú retornó
del campo y preparó una comida con la presa que había traído.
Llevó el plato a la tienda de su padre y le dijo —Siéntate padre y come de lo
que tu hijo ha cazado, para que me des tu bendición,
Isaac, sorprendido y confuso, le preguntó— ¿Quién eres tú?—
—Soy tu hijo Esaú, tu primogénito—le contestó Esaú, igualmente
sorprendido por la pregunta.
Isaac, temblando violentamente, le preguntó— ¿Quién fue entonces el que
me trajo lo que había cazado? Lo comí y lo bendije, y quedará bendito,
Esaú no pudo controlar su llanto. Sollozando le pidió a Isaac— ¡Bendíceme
también a mí, padre!—
—Tu hermano vino con argucias y recibió tu bendición—contestó Isaac.
— ¡Con toda razón lo llamaron Jacob! Ya son dos veces que me engaña.
Primero me quitó mis derechos de primogénito, y ahora se ha quedado con
mi bendición. ¿No te queda una bendición para mi?—dijo Esaú desesperado.
—Lo he puesto como señor sobre ti. Todos sus hermanos serán sus siervos, y
lo sustentaré con granos y vino. ¿Qué puedo hacer ahora por ti, hijo mío?—
dijo Isaac.
— ¿Acaso tienes una sola bendición, padre? ¡Bendíceme también a mi!—le
rogó Esaú llorando en voz alta.
—Morarás de los productos de la tierra y del rocío que cae del cielo. Gracias
a tu espada vivirás y servirás a tu hermano, pero cuando llegue el momento
te librarás de su yugo—dijo Isaac.
Esaú, furioso contra Jacob, juró matarlo tan pronto su padre muriese. Rebeca,
para proteger a Jacob de la venganza de Esaú, decidió enviarlo a Padán-
Aram, a la casa de su hermano Labán. Fue a hablar con Isaac, para quejarse
de sus nueras Yehudit y Basmat, las esposas hititas de Esaú, ya que las dos
mujeres hacían todo lo que podían para amargarles la vida a Isaac y a
Rebeca.
Esaú se había casado con ellas a la edad de cuarenta años, la misma edad que
tenía su padre cuando se casó con Rebeca.
—Las esposas de Esaú me tienen harta y me han quitado las ganas de vivir.
Si Jacob se casase con una de las muchachas hititas de aquí preferiría
morirme—se lamentó Rebeca ante Isaac.
Isaac llamó a Jacob, lo bendijo, y le dijo—No tomarás por esposa a una
mujer cananita. Anda a Padán-Aram, a la casa de tu abuelo materno Betuel, y
cásate con una de las hijas de Labán, el hermano de tu madre,
Jacob partió de inmediato. Esaú al escuchar lo descontentos que estaban sus
padres con sus esposas hititas fue a la casa de su tío Ismael, y se casó con su
prima Majalat, hija de Ismael.
Jacob partió de Bersheba y se dirigió a Harán. Una noche, durante el largo
trayecto, Jacob durmió en el campo usando una piedra de almohada, y soñó
que veía una escalinata que subía hasta el cielo, por la cual los ángeles subían
y bAcaban.
En su sueño Dios estaba parado a su lado, y le dijo—Soy el SEÑOR, el Dios
de tu abuelo Abraham y de tu padre Isaac. A ti y a tu descendencia daré la
tierra sobre la que estás echado. Tus descendientes serán tan numerosos
como el polvo de la tierra, y te extenderás al oeste, al este, al norte y al sur.
Todas las familias de la tierra serán bendecidas por medio de ti y de tu
descendencia. Recuerda, estoy contigo. Te protegeré donde quiera que vayas
y te traeré de regreso a este país. No te abandonaré hasta no haber cumplido
con la promesa que te he hecho,
Jacob despertó en la madrugada, tomó la piedra que le había servido de
almohada, la erigió como un pilar, y vertió aceite sobre ella. Llamó al lugar
donde había tenido su visión Bet-El, La Casa de Dios.
—Si Dios me acompaña y me protege, si me proporciona ropa y alimentos, y
si regreso sano y salvo a la casa de mi padre, el SEÑOR será mi Dios. Erigiré
aquí, sobre este pilar, una casa de Dios, y le daré la décima parte de todo lo
que Él me dé—prometió Jacob.
Al llegar a Harán, Jacob vio a unos pastores que estaban al lado de un pozo
de agua, y les preguntó si conocían a Labán, el hijo de Najor.
—Lo conocemos, y, justamente, allí viene su hija Raquel con las ovejas de
su padre—le contestaron.
Jacob fue al pozo, removió la piedra que lo tapaba, y dio de beber a las
ovejas de la joven. Luego besó a Raquel, y llorando le informó que era su
pariente, hijo de la hermana de su padre. Raquel corrió a su casa a darle la
noticia a su padre. Labán de inmediato fue al encuentro de Jacob, lo abrazó y
lo trajo a su casa.
Cuatro semanas más tarde, durante las cuales Jacob se había enamorado
perdidamente de su bella prima Raquel, Labán le dijo a Jacob—Aunque eres
mi pariente, ¿acaso deberías trabajar gratis para mí? Dime, ¿Cuánto quieres
que te pague?—
—Trabajaré siete años para ti a cambio de tu hija menor Raquel—contestó
Jacob.
—Es preferible que te la dé a ti, y no a un extraño. Quédate conmigo—dijo
Labán.
Los siete años que pasaron le parecieron días a Jacob, por el gran amor que
sentía por Raquel. Una vez que el plazo se cumplió habló con Labán, y le
dijo—He cumplido con el tiempo pactado. Dame a mi mujer,
Labán preparó una gran fiesta, a la cual invitó a toda la gente del pueblo. Al
final de las celebraciones tomó a su hija mayor Leah, y se la entregó a Jacob,
sin que este se diera cuenta de la suplantación. En la mañana siguiente Jacob
despertó y vio que a su lado no estaba Raquel sino Leah.
De inmediato fue a hablar con Labán, y se quejó de que había sido engañado.
Labán le explicó que era costumbre del país casar primero a la hermana
mayor, pero que también le daría a Raquel si Jacob aceptaba trabajar para él
siete años más. Jacob aceptó continuar trabajando para Labán, y una semana
más tarde se casó con Raquel.
Leah, aunque Jacob no sentía amor por ella, dio a luz, durante los siguientes
años, cuatro hijos: Rubén, Simeón, Levi y Yehudah. Raquel, que no podía
concebir, estaba envidiosa de su hermana, y le dijo a Jacob— ¡Dame hijos o
me muero!—
Jacob, enojado, le contestó— ¿Cres que yo soy Dios? ¡Él es quien te hizo
estéril!—
—Aquí está mi criada Bilhah, la que mi padre me dio como regalo de
matrimonio. Ten relaciones con ella, para que quede encinta y de a luz sobre
mis rodillas, y así, a través de ella, pueda yo tener hijos—dijo Raquel. (De
acuerdo a la costumbre de la época, todos los hijos que su criada tuviese con
Jacob serían considerados hijos de Raquel).
Bilhah, en el curso de los años, tuvo dos hijos, Dan y Naftalí, que Raquel
consideró que le pertenecían a ella.
Leah, mientras tanto, al ver que había dejado de concebir, emuló el ejemplo
de su hermana, y le dio a Jacob su criada Zilpah, regalo de matrimonio de
Labán, para que su esposo se acostase con ella. Zilpah dio a luz a Gad y a
Asher, ambos nacidos en Padán-Aram.
Un día, Rubén, el hijo mayor de Leah, trajo mandrágoras del campo y se las
dio a su madre. Raquel vio las mandrágoras y se las pidió a Leah.
— ¿No es suficiente que me has quitado a mi esposo, y ahora también
quieres quitarme las mandrágoras que me trajo mi hijo?—le preguntó Leah.
—Te prometo que, a cambio de las mandrágoras de tu hijo, Jacob se acostará
contigo esta noche—contestó Raquel.
Esa noche, cuando Jacob retornaba de trabajar en el campo, Leah le salió al
encuentro y le dijo—Esta noche te acuestas conmigo porque te he alquilado
con las mandrágoras de mi hijo,
Leah concibió, y, llegado el momento, dio a luz un bebe al cual dio el
nombre de Isascar, porque dijo —Dios me ha recompensado por haber
entregado mi criada a mi esposo,
Raquel tuvo una inmensa y maravillosa sorpresa cuando ella también cayó
encinta, y dio a luz un vAarón, al que llamó José (—Dios añadirá—) con la
esperanza de tener más hijos.
Al terminar el segundo período de siete años de trabajar para Labán, Jacob le
dijo a su suegro—Permíteme regresar a mi país. Dame a mis esposas y a mis
hijos, por los cuales te he servido, y déjame ir. Tú bien sabes como he
trabajado para ti,
—He sabido por adivinación que el SEÑOR me ha bendecido, gracias a ti.
Dime cuanto quieres recibir de sueldo, y te lo pagaré—dijo Labán.
—Tú muy bien sabes como te he servido y cómo tus animales han mejorado
conmigo. El pequeño rebaño que tenías antes de que yo llegase, ha crecido
inmensamente, ya que, gracias a mí, el SEÑOR te ha bendecido. Ahora
quiero hacer algo por mi propia familia—dijo Jacob.
— ¿Cuánto quieres que te pague?—preguntó Labán.
—No me pagues nada. Si aceptas mi propuesta, seguiré cuidando tus ovejas.
Pasaré con el rebaño frente a ti, y separaré todas las ovejas manchadas o
moteadas, y todas las cabras manchadas o moteadas. Ellas serán mi sueldo.
En el futuro, cuando vengas a controlar lo que he ganado, mi honradez
responderá por mí. Si encuentras en mi rebaño una oveja o cabra que no sea
manchada o moteada, puedes acusarme de haberla robado—dijo Jacob.
—Acepto tu propuesta—contestó Labán. Ese mismo día separó todos los
animales oscuros, manchados y moteados, y se los entregó a sus hijos. Luego
puso una distancia de tres días de viaje entre él y Jacob. Mientras tanto,
Jacob se quedó cuidando el resto de las ovejas de Labán.
Jacob cortó varias ramas verdes de álamo, avellano, y castaño, y las peló de
tal manera que quedaron franjas blancas al descubierto. Colocó las ramas en
los abrevaderos para que los animales las viesen cuando se apareaban al
venir a beber. Todas las crías nacieron manchadas y moteadas. En esa forma
acumuló muchos animales y se volvió un hombre muy rico.
Pasaron así seis años. Jacob, que ya era dueño de grandes rebaños, esclavos,
camellos y asnos, sintió que los hijos de Labán estaban celosos de su riqueza,
y que hasta el mismo Labán lo miraba con otros ojos. Llamó a sus esposas,
Leah y Raquel, y les dijo: —Vuestro padre ya no se porta conmigo como
antes. Ustedes bien saben que he servido a vuestro padre con todas mis
fuerzas, pero él me ha engañado, y muchas veces me ha cambiado el salario.
Pero Dios me ha favorecido. Él acordó conmigo que todos los animales
moteados y manchados serían míos, y todas las crías salieron así. Vi en un
sueño que todas las cabras que se estaban apareando fueron rayadas,
moteadas y manchadas, y Dios me dijo— ¡Jacob!, Y yo contesté —Aquí
estoy, Y él me dijo—Fíjate que todos los chivos que están apareando son
rayados, moteados y manchados, porque he visto lo que Labán te hace. Yo
soy el Dios de Bet-El, donde tu ungiste un pilar, y me hiciste una promesa.
Vete de esta tierra y regresa a tu país nativo,
—Ya no tenemos parte en la herencia de nuestro padre. Él nos considera
extrañas. Nos vendió y se gastó todo lo que había recibido por nosotras.
Realmente, toda la riqueza que Dios le ha quitado, nos pertenece a nosotros y
a nuestros hijos. Por lo tanto, ahora haz lo que Dios te ha ordenado—
contestaron Leah y Raquel.
Jacob juntó todos sus bienes y rebaños, y con sus esposas e hijas montadas
sobre camellos, salió de Padán-Aram. Raquel, secretamente, se llevó los
ídolos de su padre, aprovechando la ausencia de Labán que había ido a
trasquilar sus ovejas.
Tres días después, Labán, cuando le informaron que Jacob había huido,
reunió a sus parientes y salió a perseguirlo. Siete días más tarde le dio
alcance en los montes de Gilad.
— ¿Por qué te has llevado a mis hijas en secreto, sin permitirme que me
despida o que bese a mis nietos? Yo te habría despedido con música y
alegría. Entiendo que te vas porque extrañas la casa de tu padre, pero, ¿por
qué me robaste mis ídolos?—le reprochó Labán.
—Tuve miedo de que me impedirías por la fuerza que me lleve a tus hijas.
Respecto a tus ídolos, ¡si encuentras al que los tiene, esa persona no quedará
viva! Nuestros parientes son testigos; busca lo tuyo y llévatelo—dijo Jacob,
sin saber que Raquel era quien había robado los ídolos.
Labán buscó minuciosamente en todas las tiendas, pero no encontró los
ídolos ya que Raquel los había escondido bajo una montura de camello,
sobre la cual ella se había sentado. Cuando Labán entró en su carpa, Raquel
se excusó de no poder levantarse aduciendo que estaba menstruando.
—Has registrado todo, y no has encontrado nada que te pertenezca. Durante
veinte años, consumido por el calor durante el día y el frío por la noche,
trabajé fiel y honradamente para ti. Si Dios no me hubiera favorecido, me
habrías despedido con las manos vacías—le dijo Jacob con indignación.
—Estas mujeres son mis hijas, y estos niños mis nietos. Todas las ovejas que
están acá me pertenecen. Pero no quiero hacer nada contra mis hijas y mis
nietos. Hagamos un pacto tú y yo—dijo Labán, apaciguándolo.
Jacob y Labán hicieron un pacto, que celebraron erigiendo un montículo de
piedras, haciendo un sacrificio a Dios, y sentándose a compartir una comida,
en la cual participaron todos los parientes. En la madrugada del día siguiente,
Labán se levantó, besó y bendijo a sus hijas y nietos, y regresó a su casa.
Jacob continuó su viaje a Canaán con toda su familia y sus rebaños.
En el camino Jacob tuvo una visión de ángeles que le daban la bienvenida, y
llamó al lugar Mahanaim. Envió mensajeros a su hermano Esaú, que vivía en
Edom, anunciándole que regresaba después de una larga estadía con Labán.
Los mensajeros volvieron y le dijeron que Esaú, acompañado de 400
hombres, venía a su encuentro.
Temiendo que Esaú intentaba vengar la pérdida de su primogenitura y la
bendición de su padre, Jacob, para apaciguarlo, envió sirvientes llevando
como regalos una gran cantidad de cabras, carneros, camellos, toros, asnos y
novillos. Esa misma noche hizo cruzar a sus esposas, concubinas e hijos, con
sus posesiones, al otro lado del río Jaboc, y él quedo solo.
Un misterioso extraño apareció y luchó con Jacob hasta el amanecer,
dislocándole la cadera.
—!Suéltame, que ya está por amanecer!, dijo el hombre.
— ¡No te soltaré hasta que me bendigas!—contestó Jacob.
— ¿Cómo te llamas?, preguntó el hombre.
—Me llamo Jacob—respondió.
—De hoy en adelante ya no te llamarás Jacob sino Israel, porque has luchado
con Dios y con los hombres, y has vencido,
El extraño bendijo a Jacob, y se fue. Jacob llamó al lugar Penuel, porque allí
había visto a Dios cara a cara. Cojeando fue a unirse a su familia.
Esaú llegó con su tropa de 400 hombres. Jacob, al verlo, puso en primera fila
a las criadas y a los hijos de ellas, luego a Leah y a sus hijos, y atrás, en la
última fila, a Raquel con José. Luego, se adelantó hacia Esaú y siete veces le
hizo reverencias.
Esaú corrió hacia él, lo abrazó y ambos hermanos lloraron. Luego, Jacob le
presentó a su familia.
Esaú le preguntó— ¿Qué significa todo este ganado que me has enviado?—
—Quería con ello ganarme la buena voluntad de mi señor—le contestó
Jacob.
—Tengo mas que suficiente, mi hermano; quédate con lo que es tuyo—dijo
Esaú.
Jacob insistió que Esaú aceptase el regalo, y finalmente Esaú aceptó, y le dijo
—Empecemos el viaje,
—Mi señor sabe que los niños son débiles, y que debo cuidar las crías de las
vacas y de las ovejas. Si les exijo demasiado esfuerzo el rebaño puede morir
en un día. Es mejor que mi señor se adelante a su siervo, y yo avanzaré
despacio, al paso de la manada y de los niños, hasta alcanzar a mi señor en
Seir—dijo Jacob.
—Dejaré algunos de mis hombres contigo para que te acompañen en el viaje
—dijo Esaú.
—Mi señor es demasiado bueno conmigo, pero no es necesario—contestó
Jacob.
Tan pronto como Esaú emprendió su viaje de regreso a Seir, Jacob continuó
su viaje en dirección a Sucot. Luego de una corta permanencia en el lugar, se
estableció cerca de la ciudad de Shejem en Canaán.
Dinah, la hija de Jacob y Leah, que había vivido toda su vida en el campo,
tuvo curiosidad por conocer la ciudad y fue a pasear en ella. Shejem, el hijo
de Jamor, el gobernador de la ciudad, la vio y la violó. Luego, se enamoró de
ella y le trató con ternura.
Jacob escuchó lo que le había ocurrido a su hija, pero, como sus hijos
estaban en el campo con el ganado, no reaccionó. Cuando sus hijos volvieron
y se enteraron de lo que había pasado, se enfurecieron.
Jamor, el padre de Shejem, a pedido de su hijo, fue a hablar con Jacob y sus
hijos, para pedir la mano de Dinah.
—Mi hijo Shejem está enamorado de tu hija, y desea casarse con ella.
Intercambiemos nuestras hijas en casamiento. Dénos ustedes vuestras hijas y
nosotros les daremos las nuestras. Ustedes vivirán entre nosotros, y el país
quedará a vuestra disposición para que vivan en él y adquieran posesiones—
dijo Jamor.
Shejem intervino en la conversación y dijo: —Concédanme mi petición, y
pagaré lo que ustedes me pidan. Pidan la dote que quieren, y tantos regalos
como desen, pero permitan que la muchacha se case conmigo,
Los hijos de Jacob, accedieron, falsamente, a darle a Shejem la mano de su
hermana Dinah, con la condición de que, previamente, Jamor, Shejem, y
todos los hombres de la ciudad, se circuncidasen.
Jamor y Shejem recibieron con gran satisfacción la condición exigida por los
hijos de Jacob, y fueron a hablar con los varones de la ciudad, que tenían
gran respeto a Shejem.
—Estos hombres son amigos nuestros. Permitamos que se establezcan en
nuestro país, porque es suficiente grande para ellos. Nos casaremos con sus
hijas, y les daremos nuestras hijas. La única condición que nos piden es que
todos los hombres de la ciudad se circunciden como ellos. Su ganado y su
propiedad serán nuestros si aceptamos su condición y ellos se quedan a vivir
entre nosotros—les dijo Shejem.
Este argumento convenció a los hombres de la ciudad, y todos se
circuncidaron, incluyendo Jamor y Shejem. Tres días después, cuando aún
estaban débiles y convaleciendo de la operación, dos de los hijos de Jacob,
Simeón y Levi, hermanos de padre y madre de Dinah, entraron a la ciudad
armados con espadas, mataron a todos los varones, sacaron a Dinah de la
casa de Shejem y se retiraron. Los otros hijos de Jacob entraron a la ciudad a
robar y saquear. Se apoderaron del ganado, de las ovejas y de los asnos, y de
todas las riquezas que había en la ciudad. También se llevaron a las mujeres
y a los niños como cautivos.
Jacob, alarmado por las acciones de sus hijos, les dijo que si los cananeos los
atacarían para vengarse, ellos no podrían defenderse por contar con pocos
hombres.
Sus hijos le contestaron— ¿Acaso nuestra hermana debe ser tratada como
una prostituta,
Jacob, temiendo la venganza de los cananeos, llevó a su familia a Bet-El,
donde erigió un altar a Dios. Allí murió y fue sepultada Déborah, la anciana
nodriza de su madre Rebeca. Luego, la familia prosiguió viaje a Hebrón, y en
el camino, cerca de Efratah, Raquel, su esposa favorita, murió dando a luz a
Benjamín, y fue sepultada en el lugar. Algún tiempo después, murió su padre
Isaac, a la edad de 180 años. Jacob y su hermano Esaú lo enterraron en la
cueva de Majpeláh, donde Abraham, Sarah y Rebeca también estaban
sepultados. Esa fue la última vez que los dos hermanos se encontraron.
Rubén, el hijo mayor de Jacob, se acostó con Bilhah, la concubina de su
padre, que había sido la criada de Raquel, demostrando así falta de respeto a
su padre y una estúpida indiferencia a las posibles consecuencias de su acto.
Jacob se enteró de lo que había ocurrido, pero en ese momento calló y no le
hizo reproches a su hijo. Fue solamente al final de su vida, cuando Jacob le
dijo a Rubén que, a pesar de ser su primogénito, no sería el líder de sus hijos
porque se había acostado con su concubina y había deshonrado la cama de su
padre.
Jacob quería a José, el hijo mayor de su recordada esposa Raquel, más que a
todos sus otros hijos. Le regaló una túnica con franjas de muchos colores.
Esto causó que sus hermanos tuviesen celos y envidia, lo cual aumentó el
resentimiento que ya de antes tenían contra José por su costumbre de ir a
contarle a su padre todo lo que ellos decían y hacían. Luego, cuando José les
contó que en sus sueños sus padres y hermanos se inclinaban ante él, se
molestaron aún más contra él.
Un día, cuando José ya había cumplido los 17 años, Jacob lo envió a ver a
sus hermanos que estaban apacentando las ovejas cerca de la ciudad de
Shejem, y traerle de regreso información sobre lo que estaban haciendo.
José encontró a sus hermanos al norte de Dotán. Los hermanos lo vieron
venir desde lejos y se dijeron— ¡Aquí viene el soñador!, Matémoslo,
echemos el cuerpo en uno de estos pozos, y diremos que un animal salvaje lo
devoró. ¡Así verá en que terminan sus sueños!
El hermano mayor, Rubén, para salvar a José de la cólera de los otros, les
dijo: ¡No derramen su sangre! Échenlo a esa cisterna en el desierto, pero no
le pongan la mano encima,
Los hermanos le quitaron a José su túnica de franjas de colores y lo bajaron a
un pozo seco. Luego, se sentaron a comer. Alzaron los ojos y vieron en la
distancia que se acercaba una caravana de camellos.
Cuando la caravana llegó a ellos, los hermanos vieron que eran ismaelitas,
acompañados de mercaderes midianitas que llevaban perfumes, bálsamo y
mirra de Gilad a Egipto.
— ¿Qué ganamos con matar a nuestro hermano y ocultar su muerte?
Preferible es venderlo a los ismaelitas. Después de todo es nuestro hermano
—dijo Yehudah, (con la intención secreta de evitar que maten a José)..
A los otros hermanos les gustó la idea. Sacaron a José del pozo y lo
vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. La caravana prosiguió
su camino a Egipto, donde los ismaelitas vendieron a José en el mercado de
esclavos.
Rubén, que había estado ausente, durante la transacción con los ismaelitas,
fue al pozo y vio con horror que José no estaba allí. Rasgó sus vestimentas,
fue adonde sus hermanos y les dijo desesperado— ¡No está el muchacho! ¿Y
ahora que hago?—
Los hermanos mataron una cabra y con la sangre del animal mancharon la
túnica de José. Le presentaron a Jacob la —evidencia—diciéndole—Hemos
encontrado esto. Examínalo por favor, y dinos si es o no la túnica de tu hijo,
— ¡La túnica de mi hijo! ¡Un animal salvaje lo ha devorado y lo ha
despedazado!—exclamó Jacob. Rasgó su vestimenta, se vistió de luto e
guardó duelo por José. Sus hijos lo trataron de consolar, pero él,
inconsolable, les decía—No. Hasta el sepulcro seguiré guardando luto por mi
hijo,
Pasaron más de veinte años, y José, que durante ese período no tuvo ningún
contacto con su padre y sus hermanos, había alcanzado una alta posición en
el gobierno de Egipto. Sólo el Faraón era más importante que él en todo el
reino.
Hubo una terrible hambruna en Canaán. Jacob escuchó que era posible
comprar trigo en Egipto, y les dijo a sus hijos— ¿Qué hacen mirándose las
caras unos a los otros? He escuchado que se puede conseguir comida en
Egipto. Vayan allí y compren alimentos, para que podamos sobrevivir y no
muramos,
Todos los hijos de Jacob partieron a Egipto, excepto el joven Benjamín que
se quedó con su padre, porque Jacob temía que le podría pasar algo al único
hijo que le quedaba de su adorada Raquel.
Los hermanos, tan pronto llegaron a Egipto, fueron llevados a presencia de
José, quien era responsable de la administración y venta del trigo que estaba
acumulado en los almacenes del país. José los reconoció, pero ellos no
reconocieron en el importante funcionario egipcio, vestido lujosamente y
adornado con las insignias de su cargo, al muchacho que, décadas antes,
habían vendido como esclavo.
José los acusó de ser espías. Ellos protestaron que eran hermanos, hijos de un
mismo padre, uno ya no estaba y el menor se había quedado en casa. José
simuló no crerles y ordenó que los encarcelen por tres días. Luego, les
permitió regresar a Canaán con el trigo que compraron, con la condición de
que debían regresar a Egipto trayendo con ellos al hermano menor que
habían mencionado, como prueba de que habían dicho la verdad. Mientras
tanto, Simeón tuvo que quedarse en Egipto como rehén.
Los hermanos regresaron a Canaán y le relataron a Jacob lo que había
ocurrido. —El gobernante del país nos habló con dureza y nos acusó de ser
espías. Le dijimos que somos gente honrada, doce hermanos, hijos del
mismo padre, uno ya no vive, y el menor se quedó con nuestro padre en
Canaán. El gobernante nos contestó que la única forma de probarle que
somos honrados era dejar a uno de nosotros con él, llevar a Canaán los
alimentos que habíamos adquirido, y retornar a Egipto con el menor. Si así lo
hacíamos, nos dijo, nos devolvería a Simeón, y nos dejaría movernos con
libertad por el país,
Abrieron sus sacos y encontraron que allí estaba el dinero que habían pagado
a los egipcios por el trigo. Esa inesperada sorpresa los atemorizó a ellos y a
su padre.
—A mí es a quien ustedes despojan. José ya no está con nosotros, y tampoco
Simeón. ¡Y ahora quieren ustedes llevarse a Benjamín! ¡Todas estas cosas
siempre me pasan a mí!—se lamentó Jacob.
—Yo me haré cargo de que Benjamín regrese, y si no te lo traigo de regreso,
te autorizo a que mates a mis dos hijos—le ofreció Rubén.
Jacob hizo caso omiso de la estúpida oferta de Rubén y dijo—Mi hijo no
viajará con ustedes, porque su hermano ha muerto y sólo él me queda,
Pasó el tiempo. La familia consumió todo el trigo que los hermanos habían
traído de Egipto, y la hambruna empeoró. —Vayan nuevamente a Egipto y
traigan alimento—les pidió Jacob.
—El hombre nos advirtió que no nos vería si no traíamos a nuestro hermano.
Si permites a nuestro hermano que venga con nosotros, iremos a comprar el
trigo, pero si no lo permites, no iremos, porque el hombre claramente nos
advirtió que no nos recibiría si nuestro hermano no viene con nosotros—dijo
Yehudah.
— ¿Porqué han sido ustedes tan malos conmigo? ¿Porqué tenían que decirle
que tienen otro hermano?—preguntó Jacob con desesperación.
—El hombre nos preguntó repetidamente si nuestro padre aún vivía, y si
teníamos otro hermano. Y contestamos sus preguntas. ¿Cómo podíamos
saber que nos pediría que traigamos a nuestro hermano?—contestaron sus
hijos.
—Envía al muchacho bajo mi responsabilidad, y déjanos ya partir, para que
podamos vivir y no morir, tú, nosotros y nuestros hijos. Yo respondo por su
seguridad, y considérame a mi responsable. Si no te lo traigo de regreso, yo
seré el culpable ante ti para siempre—dijo Yehudah, y exasperado añadió—
¡Si no nos hubiéramos demorado tanto, ya podríamos haber ido y regresado
dos veces!—
Jacob no tuvo más remedio que aceptar lo inevitable, y les dijo—Si debe ser
así, hagan lo siguiente: metan en sus sacos los mejores productos de la
región, y llévenlos de regalo al hombre—un poco de bálsamo, algo de miel,
perfumes, mirra, nueces y almendras. Lleven también el doble del dinero
para devolver lo que encontraron ustedes en sus bolsas, ya que
probablemente fue un error. Lleven también a su hermano, y vayan directo al
hombre. Que Dios Todopoderoso haga que el hombre les sea misericordioso,
y que libere a vuestro hermano, y que regresen ustedes con Benjamín.
Respecto a mí, si debo perder un ser querido, pues lo perderé—dijo Jacob.
Los hermanos tomaron los regalos, el dinero y, llevando con ellos a
Benjamín, retornaron a Egipto.
José, al ver a Benjamín, rompió en llanto de la emoción, reveló a sus
hermanos su verdadera identidad, los perdonó, y les dijo que traigan a Jacob
y a sus familias y que se establezcan en la fértil región de Goshen, en Egipto.
Les dio vagones y provisiones para el viaje. A cada uno de ellos le regaló
una muda de ropa, pero a Benjamín le dio cinco mudas de ropa y 300 piezas
de plata. A su padre le envió diez asnos machos cargados con lo mejor de
Egipto, y diez asnos hembras cargadas con trigo, pan y provisiones para su
padre durante el viaje. Despidió a sus hermanos, pidiéndoles que no se pelen
entre ellos.
Los hermanos regresaron a Canaán y le dijeron a su padre— ¡José vive, y es
el gobernador de todo Egipto!—
Jacob no podía crer lo que le decían, hasta que vio los vagones que José
había enviado para llevarlo, y exclamó con júbilo— ¡Mi hijo José vive!
¡Debo ir a verlo antes de morir!—Los hermanos subieron a su padre Jacob, a
sus hijos y esposas a los vagones, y llevaron con ellos sus animales y todas
sus posesiones, y partieron hacia Goshen.
En el camino se detuvieron en Bersheba, donde Jacob ofreció sacrificios al
Dios de su padre Isaac. Esa noche Dios se apareció a Jacob en una visión, y
le dijo—Soy Dios, el Dios de tu padre. No tengas temor de ir a Egipto,
porque allí haré de ti una gran nación. Yo te acompañaré y yo mismo te
traeré de vuelta. Y cuando mueras, será José el que cierre tus ojos,
Los miembros de la familia de Jacob, sin contar a las esposas, que llegaron a
Egipto fueron setenta. Ese número incluyó a Jacob, a José y a los dos hijos
de José que nacieron en Egipto. Jacob y su familia llegaron a Goshen. José
llegó en su carruaje, saludó a su padre, lo abrazó y lloró durante un largo
rato.
—Ahora ya puedo morir, pues he visto personalmente que estás con vida—le
dijo Jacob.
—Iré a darle las noticias al Faraón, y a decirle que mis hermanos y la familia
de mi padre, que vivían en Canaán, han venido. Le diré que ustedes son
pastores y que crían ganado, y que han traído sus rebaños, sus ganados, y
todas sus posesiones. Cuando el Faraón los llame y les pregunte cual es su
ocupación, contéstenle que ustedes siempre se han ocupado de criar ganado,
al igual que sus antepasados, para que ustedes puedan quedarse en la región
de Goshen, porque los egipcios detestan el oficio de pastor,
José fue con cinco de sus hermanos al palacio del Faraón, y la conversación
se desarrolló exactamente como José lo había previsto. El Faraón les
permitió que se establezcan en Goshen. Luego, José presentó a su padre al
Faraón.
— ¿Cuántos son los años de tu vida?— le preguntó el Faraón a Jacob.
—Mis años de peregrinaje en el mundo son ciento treinta. Pocos y duros han
sido los años de mi vida, y no comparan con los años de peregrinaje de mis
antepasados—contestó Jacob. Bendijo al Faraón y se retiró de su presencia.
José instaló a su familia en la región de Ramsés, tal como lo había dispuesto
el Faraón, y se preocupó de que fueran provistos de alimentos. Diecisiete
años después, Jacob sintió que pronto moriría. Mandó llamar a José y le hizo
prometer que no lo enterraría en Egipto, sino en la cueva de Majpeláh, al
lado de su padre Isaac y de su abuelo Abraham. José juró que así lo haría.
Poco tiempo después, José se enteró de que su padre estaba muy enfermo, y
fue a verlo con sus dos hijos, Menashé y Efraim, para que Jacob los bendiga.
Jacob le dijo que él adoptaba a los dos hijos de José. Vio a los niños y
preguntó quienes eran.
—Son mis hijos, los que Dios me ha dado aquí—contestó José. Los llevó al
lado de la cama de su padre, y Jacob los besó y abrazó.
—Nunca esperé que algún día volvería a verte, y he aquí que Dios ha
permitido que incluso vea a tus hijos—dijo Jacob.
José colocó a Menashé, su primogénito, al lado derecho de su padre, y a
Efraim al lado izquierdo. Jacob cruzó los brazos y colocó su mano izquierda
sobre Menashé y la derecha sobre Efraim.
—No, no, padre. Este es el primogénito; pon tu mano derecha sobre su
cabeza—dijo José, y con suavidad trató de mover la mano derecha de Jacob
de la cabeza de Efraim y ponerla sobre la cabeza de Menashé.
—Lo sé, hijo mío, lo sé. Él también será antecesor de un pueblo y será
importante, pero su hermano menor será aún más importante, y su
descendencia dará origen a muchas naciones—dijo Jacob y bendijo a los dos
niños.
Jacob, en su lecho de muerte, llamó a sus hijos para decirles lo que les
sucedería a cada uno de ellos en el futuro. Sus últimas palabras fueron para
pedirles que lo entierren en la cueva de Majpeláh, frente a Mamre, en la
tierra de Canaán, donde habían sido sepultados Abraham, Sarah, Isaac,
Rebeca y Leah. Luego, se reclinó en la cama y murió. José abrazó el cuerpo
de su padre, y llorando lo besó.
Jacob tenía 147 años cuando murió. José ordenó a los médicos egipcios que
embalsamen el cuerpo de su padre, procedimiento que duró cuarenta días. Al
terminar los setenta días del período de duelo, el Faraón dio permiso a José
de llevar el cuerpo de su padre a Canaán para enterrarlo allí. El cuerpo de
Jacob fue acompañado en su último viaje por sus hijos, y por los más
importantes funcionarios de Egipto en carros y a caballo. Antes de cruzar el
río Jordán la procesión funeral se detuvo durante siete días para guardar el
luto. Luego, los hijos de Jacob llevaron su cuerpo a Canaán y lo enterraron
en la cueva de Majpeláh.

Jadad (çãã Jadad Origen hebreo: Afilado)


(Génesis 25:15). Siglo 18 A.E.C. Jadad, uno de los nietos de Abraham y su
concubina egipcia Hagar, fue uno de los hijos de Ismael. Jadad tuvo once
hermanos: Nebaiot, Kedar, Mibsam, Mishma, Duma, Massa, Adbel, Teima,
Yetur, Nafish, y Kedmah, todos ellos antepasados de grandes naciones. Su
hermana, Majalat—también llamada Basmat—se casó con Esaú, hijo de
Isaac.

Jadlai (çãìé Jadlai Origen hebreo: Holgazán)


(II Crónicas 28:12). Siglo 8 A.E.C. Jadlai fue el padre de Amasa, uno de los
líderes de la tribu de Efraim que protestó contra el rey Pekaj for haber traído
a Israel los prisioneros que había capturado en una guerra contra el rey Ajaz
de Yehudah. Amasa y sus compañeros se hicieron cargo de los cautivos, les
dieron ropa y zapatos, comida y bebidas, y los llevaron de regreso a la ciudad
de Jericó en Yehudah.

Jagab (çâá Jagab Origen hebreo: Langosta)


(Ezra 2:46). Fecha no especificada. Jagab fue el antepasado de un clan de
sirvientes del Templo que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.

Jagabah (çâáä Jagabah Origen hebreo: Langosta)


(Ezra 2:45). Fecha no especificada. Jagabah fue el antepasado de un clan de
sirvientes del Templo que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.
Jaggiah (çâéä Jaggiah Origen hebreo: Fiesta del SEÑOR)
(I Crónicas 6:15). Siglo 11 A.E.C. Jaggiah, hijo de Shimea, fue el padre de
Asaiah, un levita descendiente de Merari que fue nombrado por el rey David
para dirigir a los cantantes en la Casa del SEÑOR.

Jagí (çâé Jagí Origen hebreo: Festivo)


(Génesis 46:16). Siglo 17 A.E.C. Jagí, hijo de Gad, fue un nieto de Jacob y
Zilpah, la doncella de Leah.
Sus hermanos fueron Zefón, Areli, Shuni, Ezbón, Arodi, y Eri. Jagí fue el
antepasado del clan de los jagitas. Jagí fue uno de los setenta israelitas que
emigraron a Egipto.

Jagit (çâéú Jagit Origen hebreo: Festivo)


(II Samuel 3:4). Siglo 10 A.E.C. Jagit fue la madre de Adonías, el cuarto hijo
de David que nació en Hebrón. Adonías, luego de la muerte de sus hermanos
mayores Amnón, Quilab, y Abshalom, era el presunto heredero al trono,
pero, debido a la influencia de Batsheba y del profeta Natán, su padre
escogió a Salomón para que lo suceda.
Adonías fue matado por orden de Salomón cuando su deseo de casarse con
Abishag, la bella joven sunamita que había cuidado al rey David en su vejez,
fue interpretado por el rey Salomón como una tentativa de asumir el trono.
Jakufa (ç÷åôà Jakufa Origen hebreo: Doblado)
(Ezra 2:51). Fecha no especificada. Jakufa fue el antepasado de un clan de
sirvientes del Templo que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.

Jamor (çîåø Jamor Origen hebreo: Asno)


(Génesis 33:19). Siglo 17 A.E.C. Jamor, un hivita, era el gobernador de la
ciudad de Shejem durante la época de Jacob. El patriarca le compró, por cien
piezas de plata, una parcela de tierra donde levantó su carpa. Años después,
los restos de José, que los israelitas habían traído con ellos de Egipto, fueron
sepultados en ese lugar.
Shejem, el hijo de Jamor, violó a Dinah, la hija de Jacob y Leah, pero, luego,
habiéndose enamorado de ella, envió a su padre a pedirle a Jacob la mano de
su hija.
Los hijos de Jacob se hicieron cargo de las negociaciones. Mintiendo
deliberadamente, le dijeron a Jamor que ellos accedían al matrimonio, pero
con una condición: Jamor, Shejem, y todos los hombres de la ciudad se
tendrían que circuncidar previamente. Jamor y su hijo aceptaron la
condición, y ellos, y todos los hombres de la ciudad, se circuncidaron.
Simeón y Levi, los hermanos de Dinah, aprovecharon la debilidad de Jamor,
Shejem y su gente, que se hallaban aún convaleciendo de la circuncisión,
para vengar el honor perdido de su hermana. Masacraron a todos, incluyendo
a Jamor y a Shejem, y se apoderaron de sus ovejas, bueyes y otras
posesiones. Luego trajeron a Dinah de regreso a la casa de su padre.
Jacob les dijo a sus hijos que sus acciones asesinas provocarían que los
cananitas se vengasen y los matasen a ellos.
Los hermanos contestaron— ¿Acaso podíamos permitir que él trate a nuestra
hermana como si fuera una prostituta?—

Jamrán (çîøï Jamrán Origen hebreo: Rojizo)


(I Crónicas 1:41). Siglo 18 A.E.C. Jamrán fue hijo de Dishón y sobrino de
Aholibamah, la esposa de Esaú. En Génesis (Génesis 36:26) es llamado
Jemdán. Sus hermanos fueron Eshbán, Yitrán, y Querán.

Jamuel (çîåàì Jamuel Origen hebreo: Cólera de Dios)


(I Crónicas 4:26). Fecha no especificada. Jamuel, de la tribu de Simeón, fue
hijo de Mishma y padre de Zaccur. Su nieto Shimei tenía una familia
numerosa con dieciséis hijos y seis hijas, lo cual era poco común en su tribu.
Jamul (çîåì Jamul Origen hebreo: Que causa compasión)
(Génesis 46:12). Siglo 17 A.E.C. Jamul, hijo de Parez, hermano de Jezrón, y
nieto de Yehudah, fue uno de los setenta israelitas que emigraron a Egipto.

Jamutal (çîåèì Jamutal Origen hebreo: Suegro del rocío)


(II Reyes 23:31). Siglo 7 A.E.C. Jamutal, hija de Jeremías de Libnah y
esposa del rey Josias, fue la madre de dos reyes: el rey Yehoajaz, que reinó
solamente tres meses, y el rey Zedequíah, último rey de Yehudah, quien
reinó durante once años.

Janamel (çðîàì Janamel Origen hebreo: Dios ha favorecido)


(Jeremías 32:7). Siglo 6 A.E.C. Janamel, hijo de Shalum, fue un primo del
profeta Jeremías. Visitó a Jeremías en su prisión y le vendió su campo en
Anatot for diecisiete piezas de plata. Jeremías simbolizó con esta transacción
que algún día campos y viñedos serían nuevamente posesiones en Israel.

Janán (çðï Janán Origen hebreo: Compasivo)


1) (Jeremías 35:4). Siglo 6 A.E.C. Janán, hijo de Yigdaliahu, fue un hombre
de Dios. Sus hijos tenían un aposento en el Templo, sobre la cámara de
Maseiah, hijo de Shalum. Fue a ese departamento adonde Jeremías trajo a
los rebabitas, les ofreció vino, y ellos rehusaron beber.
2) (Ezra 2:46). Fecha no especificada. Janán fue el antepasado de un clan de
sirvientes del Templo que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.
3) (Nehemías 8:7). Siglo 5 A.E.C. Janán fue uno de los levitas que
explicaron la Ley al pueblo en Jerusalén, después de que el escriba Ezra la
leyó, mientras estaba parado sobre una plataforma de madera, frente a la
plaza, cerca a la Puerta de Agua. Janán fue uno de los levitas que firmaron
con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a separarse de
los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer matrimonio
con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras obligaciones,
(Nehemías 10:11).
4) (Nehemías 10:23). Siglo 5 A.E.C. Janán fue uno de los líderes del pueblo
que firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
5) (Nehemías 10:27). Siglo 5 A.E.C. Janán, un líder del mismo nombre del
anterior, fue otro de los que firmaron con Nehemías un acuerdo solemne
por el cual se obligaban a separarse de los extranjeros que vivían en el
país; se abstenían de contraer matrimonio con ellos; y consagraban sus
primogénitos a Dios, entre otras obligaciones.
6) (Nehemías 13:13). Siglo 5 A.E.C. Janán, hijo de Zaccur y nieto de
Mattaniah, fue uno de las cuatro personas nombradas por Nehemías para
supervisar los tesoros del Templo, y distribuir las ofrendas entre los levitas
y los sacerdotes. Los otros tres supervisores de los tesoros del Templo
fueron el sacerdote Shelemiah, el escriba Zadok, y el levita Pedaiah.
7) (I Crónicas 8:23). Fecha no especificada. Janán, hijo de Shashak, fue un
líder de la tribu de Benjamín que residía en Jerusalén.
8) (I Crónicas 8:38). Fecha no especificada. Janán, hijo de Azel y nieto de
Eleasah de la tribu de Benjamín, descendiente del rey Saúl, fue hermano
de Azrikam, Bojrú, Ismael, Sheariah, y Obadiah.
9) (I Crónicas 11:43). Siglo 10 A.E.C. Janán, hijo de Majáh, fue uno de los
valientes soldados del rey David.

Janani (çððé Janani Origen hebreo: Compasivo)


1) (I Reyes 16:1). Siglo 9 A.E.C. El vidente Janani le dijo al rey Asa de
Yehudah que había cometido un grave error al pedirle al rey Ben-Hadad
de Aram que lo ayude en su guerra contra Basha, rey de Israel, en vez de
confiar en Dios (II Crónicas 16:7). El vidente agregó que, debido a la
acción de Asa, el ejército arameo estaría fuera de su alcance, y que, desde
ese momento, el rey solo tendría guerra. Furioso, Asa ordenó que pusiesen
a Janani en prisión. El hijo de Janani, llamado Yehú, escribió un libro
acerca del rey Yehoshafat, y profetizó contra el rey Basha de Israel,
diciendo que su dinastía llegaría a su fin, y que sus descendientes serían
comidos por aves y perros.
2) (Ezra 10:20). Siglo 5 A.E.C. Janani, un descendiente de Imer, fue un
sacerdote que se divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
3) (Nehemías 1:2). Siglo 5 A.E.C. Janani, hermano de Nehemías, fue al
palacio real persa en Shushán, junto con varios hombres de Yehudah, para
informar a Nehemías, el copero del rey Artajerjes, acerca de los problemas
que confrontaban los supervivientes en Jerusalén. El reporte conmovió
tanto a Nehemías que le pidió al rey que lo envíe a Yehudah. Tiempo
después, cuando las murallas de Jerusalén habían sido reconstruidas,
Nehemías puso a Janani a cargo de Jerusalén, junto con Jananiah, el
gobernador de la fortaleza, dándoles instrucciones detalladas de cuando se
debían abrir y cerrar las puertas de la ciudad.
4) (Nehemías 12:36). Siglo 5 A.E.C. Janani fue uno de los sacerdotes que
marcharon detrás de Ezra el Escriba, tocando instrumentos musicales en la
jubilosa procesión que celebró la inauguración de los muros reconstruidos
de Jerusalén durante la época de Nehemías.
5) (I Crónicas 25:4). Siglo 10 A.E.C. Janani, un levita, miembro de una
familia de músicos, estaba a cargo del décimo octavo turno de servicio que
tocaba instrumentos musicales—címbalos y arpas—en la Casa de Dios,
durante el reinado de David. Janani tenía trece hermanos y tres hermanas,
todos ellos entrenados como expertos músicos por su padre, Herman, uno
de los tres músicos principales del período—los otros dos fueron Asaf y
Yedutún.
Jananiah (çððéä Jananiah Origen hebreo: Dios ha favorecido)
1) (Jeremías 28:1). Siglo 6 A.E.C. Jananiah, hijo de Azur, nacido en
Gibón, profetizó que el exilio en Babilonia duraría sólo dos años, y que
luego todos los exilados volverían a Yehudah.
Para demostrar lo que decía rompió el yugo que Jeremías se había
colocado en el cuello para simbolizar el cautiverio, diciendo que así Dios
rompería el yugo que Nabucodonosor, el rey de Babilonia, había
impuesto en el cuello de todas las naciones.
Jeremías le advirtió que estaba informando falsamente al pueblo, que
Dios sustituiría un yugo de fierro en el cuello de las naciones en vez del
yugo de madera roto por Jananiah. Añadió que Jananiah moriría dentro
del año, castigado por Dios por incitar rebelión contra el SEÑOR.
Jananiah murió siete meses después.
2) (Jeremías 36:12). Siglo 7 A.E.C. Su hijo Zedequíah fue uno de los
oficiales de la corte, a los cuales, Baruj, el fiel acompañante de Jeremías,
leyó el rollo de pergamino que el profeta le había dictado. Luego de
escuchar la lectura de Baruj, los oficiales le dijeron que reportarían al rey
lo que habían escuchado, y que Baruj y Jeremías harían bien esconderse
de la Ira real.
3) (Jeremías 37:13). Siglo 7 A.E.C. Jananiah, padre de Shelemiah, fue el
abuelo de Yiriah, el guardín de la puerta de Jerusalén que acusó a
Jeremías de querer desertar a los invasores de Babilonia.
4) (Daniel 1:6). Siglo 6 A.E.C. Jananiah, un joven de una noble familia
judía en Babilonia, fue escogido—junto con sus compañeros Daniel,
Azariah, y Mishael—para recibir una educación que les prepararía para
ser funcionarios en la corte del rey. Jananiah recibió el nombre de
Shadraj otorgado por el jefe de los eunucos del rey Nabucodonosor. Para
evitar el pecado de comer y beber alimentos y bebidas ritualmente
prohibidas Daniel pidió permiso al mayordomo que el jefe de los eunucos
había designado para atenderlos, para comer sólo legumbres y tomar
solamente agua. El mayordomo temió que esa dieta podría afectarles la
salud, pero Daniel lo convenció de que les permita probar durante diez
días. Al final de los diez días los cuatro jóvenes judíos se veían mejor y
más saludables que los muchachos que habían comido la comida enviada
por los cocineros reales. Durante los tres años siguientes los cuatro
muchachos adquirieron sabiduría y conocimientos. Daniel también
aprendió a interpretar el significado de las visiones y de los sueños. Años
después, cuando los jóvenes terminaron sus estudios, el rey, por consejo
de Daniel, nombró a Jananiah y a sus compañeros Azariah y Mishael para
que estén a cargo de la provincia de Babilonia.
El rey Nabucodonosor erigió un ídolo de oro y decretó que todos los
habitantes del reino deberían rendirle culto y homenaje. Cuando el rey
fue informado que Jananiah, Azariah, y Mishael rehusaban rezar al ídolo
de oro, y también se negaban a servir a los dioses de Babilonia, dio
órdenes de echarlos a un horno ardiente. Los tres hombres fueron
salvados por un ángel y sobrevivieron sin siquiera que uno de los cabellos
en sus cabezas se hubiese quemado. El rey, impresionado por el milagro,
bendijo a Dios y decretó que, desde ese momento, cualquier persona en el
imperio de Babilonia que se atreviese a hablar contra Dios sería cortado
en pedazos y su casa convertida en un estercolero.
5) (Ezra 10:28). Siglo 5 A.E.C. Jananiah, un descendiente de Bebai, se
divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
6) (Nehemías 3:8). Siglo 5 A.E.C. Jananiah, un fabricante de perfumes, fue
uno de los hombres que repararon los muros de Jerusalem durante la
época de Nehemías.
7) (Nehemías 3:30). Siglo 5 A.E.C. Jananiah, hijo de Shelemiah, fue uno
de los hombres que repararon los muros de Jerusalem durante la época de
Nehemías.
8) (Nehemías 7:2). Siglo 5 A.E.C. Jananiah, gobernador de la fortaleza en
Jerusalén, y Janani, el hermano de Nehemías, fueron nombrados por
Nehemías para que estén a cargo de Jerusalén, y recibieron instrucciones
específicas acerca de cuando se debían abrir y cerrar las puertas de la
ciudad.
9) (Nehemías 10:24). Siglo 5 A.E.C. Jananiah fue uno de los líderes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
10) (Nehemías 12:12). Siglo 5 A.E.C. Jananiah fue el jefe de un clan
sacerdotal, descendiente de Jeremías, durante la época del Sumo
Sacerdote Yoyakim.
11) (Nehemías 12:41). Siglo 5 A.E.C. Jananiah fue uno de los
sacerdotes que tocaron la trompeta en la jubilosa procesión que
celebró la inauguración de los muros reconstruidos de Jerusalén
durante la época de Nehemías.
12) (I Crónicas 3:19). Siglo 6 A.E.C. Jananiah fue hijo de Zerubabel y padre
de Pelatiah e Isaías. Su padre, un descendiente de los reyes de Yehudah,
fue el líder de los primeros cautivos que retornaron de Babilonia.
13) (I Crónicas 8:24). Fecha no especificada. Jananiah, hijo de Shashak, fue
un líder de la tribu de Benjamín que residía en Jerusalén.
14) (I Crónicas 25:4). Siglo 10 A.E.C. Jananiah, un levita, miembro de una
familia de músicos, estaba a cargo del décimo sexto turno del servicio
que tocaba instrumentos musicales—timbales y arpas—en la Casa de
Dios, durante el reinado de David. Tenia trece hermanos y tres hermanas,
todos ellos expertos músicos entrenados por su padre Heiman, uno de los
tres músicos principales—los otros dos fueron Asaf y Yedutún—durante
ese período.
15) (II Crónicas 26:11). Siglo 8 A.E.C. Jananiah fue uno de los
comandantes del ejército del rey Uziah.

Janiel (çðéàì Janiel Origen hebreo: Dios’s favor)


1) (Números 34:23). Siglo 13 A.E.C. Janiel, hijo de Efod, fue el líder de la
tribu de Menashé durante la marcha en el desierto del Sinai. También fue
uno de los hombres nombrado por Moisés para dividir la tierra de Canaán
entre las tribus..
2) (I Crónicas 7:39). Fecha no especificada. Janiel, hijo de Ula, fue un
valiente guerrero, líder de un clan de la tribu de Asher. Sus hermanos
fueron Araj y Rizyá.

Janoj (çðåê o çðê Janoj Origen hebreo: Iniciado)


1) (Génesis 4:17). Antediluviano. Janoj, hijo de Caín y padre de Irad, nació
en la tierra de Nod, al este de Edén. En su honor Caín llamó Janoj a la
ciudad que fundó.
2) (Génesis 5:18). Antediluviano. Janoj, hijo de Yared, tenía sesenta y cinco
años cuando nació su primogénito, Matusalén.
La Biblia relata que —Janoj fue con Dios— cuando tenía trescientos
sesenta y cinco años. Él y el profeta Elías comparten la distinción de ser
las dos únicas personas que no murieron sino que fueron llevadas por
Dios.
3) (Génesis 25:4). Siglo 18 A.E.C. Janoj, hijo de Midián, fue uno de los
nietos de Abraham y Keturah, la mujer con la cual Abraham se casó
después de la muerte de Sarah. Sus hermanos fueron Eifá, Efer, Abidá, y
Eldaáh.
4) (Génesis 46:9). Siglo 17 A.E.C. Janoj, hijo de Rubén y nieto de Jacob, fue
uno de los setenta israelitas que emigraron a Egipto. Sus hermanos fueron
Palú, Jezrón, y Carmi, cada uno de ellos antepasado de su respectivo clan.

Janún (çðåï Janún Origen hebreo: Favorecido)


1) (II Samuel 10:1). Siglo 10 A.E.C. Janún, hijo del rey Najash, lo sucedió
en el trono del reino de Amón. David tenía gratos recuerdos de Najash por
todas las amabilidades que el difunto rey había tenido con él, y decidió
enviar una delegación para ofrecer sus condolencias a Janún. Los
consejeros de Janún consideraron que la intención de la delegación
israelita no era dar el pésame sino para espiar.
Janún, luego de humillar a los miembros de la delegación afeitándoles la
mitad de sus barbas y cortándoles la ropa para dejar las nalgas al
descubierto, los expulsó de su país. David ordenó a sus avergonzados
embajadores que permaneciesen en Jericó, y no regresasen a Jerusalén
hasta que no les creciese la barba de vuelta.
Janún, demasiado tarde, se dio cuenta que David no permitiría que el
insulto a su delegación quedase sin castigo, y contrató un ejército de
mercenarios arameos para que defiendan su reino. David envió a su
ejército, bajo el comando de Joab, quien derrotó a los arameos y amonitas,
y sitió su capital Rabbah.
2) (Nehemías 3:13). Siglo 5 A.E.C. Janún fue uno de los hombres que
repararon una de las puertas de las murallas de Jerusalén, llamada Puerta
del Valle, incluyendo los candados durante la época de Nehemías.
3) (Nehemías 3:30). Siglo 5 A.E.C. Janún, hijo de Zalaf, ayudó a reparar las
murallas de Jerusalén durante la época de Nehemías.
Jarbona (çøáåðà Jarbona Origen persa: Significado incierto)
(Ester 1:10). Siglo 5 A.E.C. Jarbona fue uno de los siete eunucos―los otros
seis fueron Abagta, Mehuman, Bizta, Bigta, Zetar, y Carcas―que servían en
la corte de Asuero, el rey de Persia, a quien los historiadores identifican con
el rey Jerjes I de Persia, hijo y sucesor de Darío I.
En el tercer año de su reinado, el rey ofreció un gran banquete a sus príncipes
y funcionarios donde hizo alarde de su riqueza. Las celebraciones duraron
ciento ochenta días. Después de que terminaron las festividades para los
nobles, el rey dio un banquete en el jardín de su palacio para la gente del
pueblo. Ricos y pobres comieron y bebieron tanto como quisieron. Al mismo
tiempo, Vashti, la reina, ofreció un banquete a las mujeres adentro del
palacio. En el sétimo día del banquete el rey Asuero, totalmente ebrio,
ordenó a Abagta y a los otros seis eunucos que fuesen a traer a la reina, ya
que era una mujer muy bella y el rey quería que todos la viesen. Añadió que
se asegurasen de que ella vendría con su corona real. Los eunucos regresaron
e informaron al rey que la reina rehusaba venir.
Jarbona y otros eunucos estuvieron presentes en el banquete donde Ester
acusó a Hamán de conspirar para exterminar a los judíos. Cuando el rey gritó
que Hamán estaba tratando de violar a la reina, los eunucos agarraron al
Primer Ministro.

—Hamán ha construido una horca de veinticinco metros de altura para colgar


a Mordejai, el hombre que salvó la vida de Su Majestad—informó Jarbona.
—Que lo cuelguen allí—ordenó inmediatamente el rey.

Jaref (çøó Jaref Origen hebreo: Lleno de reproche)


(I Crónicas 2:51). Fecha no especificada. Jaref, hijo de Hur, fue el fundador
del pueblo de Bet-Gader.

Jarhaiah (çøäéä Jarhaiah Origen hebreo: Temeroso de Dios)


(Nehemías 3:8). Siglo 5 A.E.C. Su hijo Uzziel, del gremio de los joyeros, fue
uno de los hombres que repararon las murallas de Jerusalén durante la época
de Nehemías.
Jarif (çøéó Jarif Origen hebreo: Agudo)
1) (Nehemías 7:24). Fecha no especificada. Jarif fue el antepasado de una
familia que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.
2) (Nehemías 10:20). Siglo 5 A.E.C. Jarif fue uno de los líderes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.

Jarim (çøéí Jarim Origen hebreo: Consagrado)


1) (Ezra 2:32). Siglo 10 A.E.C. Durante el reinado del rey David el servicio
sacerdotal en el Tabernáculo estaba dividido en veinticuatro turnos. Jarim
estaba a cargo del tercer turno (I Crónicas 24:8).
Un clan de sacerdotes, que descendía de Jarim, retornó del exilio de
Babilonia, con Zerubabel.
Varios sacerdotes de este clan se divorciaron de sus esposas extranjeras
durante la época de Ezra.
Adna, otro descendiente de Jarim, fue el jefe del clan, cuando Yoyakim
fue el Sumo Sacerdote durante la época de Nehemías (Nehemías 12:15).
2) (Nehemías 3:11). Siglo 5 A.E.C. Su hijo Malquiah y Jashub, hijo de
Pajat-Moab, repararon un sector de las murallas de Jerusalén y la torre de
los hornos durante la época de Nehemías.
3) (Nehemías 10:6). Siglo 5 A.E.C. Jarim fue uno de los sacerdotes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
4) (Nehemías 10:28). Siglo 5 A.E.C. Jarim fue uno de los líderes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
Jarjas (çøçñ Jarjas Origen hebreo: Brillando)
(II Reyes 22:14). Siglo 7 A.E.C. Padre de Tikvah―también llamado
Tokhat―y abuelo de Shalum, el esposo de la profetisa Juldah y encargado de
la guardarropa real durante el reinado del rey Josias. Jarjas es llamado Jasrah
en II Crónicas 34:22.

Jarjur (çøçåø Jarjur Origen hebreo: Inflamación)


(Ezra 2:51). Fecha no especificada. Antepasado de un clan de sirvientes del
Templo que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.

Jarnefer (çøðôø Jarnefer Origen hebreo: Significado incierto)


(I Crónicas 7:36). Fecha no especificada. Jarnefer, hijo de Zofaj, de la tribu
de Asher, fue un valiente guerrero y líder de su clan.

Jarsha (çøùà Jarsha Origen hebreo: Mago)


(Ezra 2:52). Fecha no especificada. Jarsha fue el antepasado de un clan de
sirvientes del Templo que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.

Jarumaf (çøåîó Jarumaf Origen hebreo: Nariz respingona)


(Nehemías 3:10). Siglo 5 A.E.C. Jarumaf fue el padre de Yedaiah, uno de los
hombres que ayudaron a reparar las murallas de Jerusalén durante la época
de Nehemías.

Jasadiah (çñãéä Jasadiah Origen hebreo: Dios ha favorecido)


(I Crónicas 3:20). Siglo 6 A.E.C. Hijo de Zerubabel. Su padre fue un
descendiente de la familia real de Yehudah, y el líder del primer grupo de
cautivos que retornó del exilio de Babilonia.
Jashabnah (çùáðä Jashabnah Origen hebreo: Inventiva)
(Nehemías 10:26). Siglo 5 A.E.C. Jashabnah fue uno de los líderes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.

Jashabneiah (çùáðéä Jashabneiah Origen hebreo: Lo que Dios pensó


de mí)
1) (Nehemías 3:10). Siglo 5 A.E.C. Su hijo Jatush ayudó a reparar las
murallas de Jerusalén durante la época de Nehemías. (Es posible que sea la
misma persona que la siguiente).
2) (Nehemías 9:5). Siglo 5 A.E.C. Jashabneiah fue uno de los levitas que
dirigían el rezo público durante la época de Nehemías. (Es posible que sea
la misma persona que la anterior).
Jashabiah (çùáéä Jashabiah Origen hebreo: Dios ha considerado)
1) (Ezra 8:19). Siglo 5 A.E.C. Jashabiah, un levita del clan de Merari, fue
enviado por Iddó, el líder de la comunidad judía de Casifya, para unirse a
Ezra en su viaje a Jerusalén, cumpliendo con el pedido de Ezra de tener
levitas que sirviesen a Dios en el Templo.
Jashabiah fue con dos otros levitas, Isaías y Sherebiah, y un grupo de sus
parientes. Ezra lo hizo responsable, durante el viaje, a él, a Sherebiah, y a
otras diez personas, de la valiosa vajilla del Templo que debía ser
entregada a los sacerdotes en Jerusalén.
2) (Nehemías 3:17). Siglo 5 A.E.C. Jashabiah, un levita y gobernador de la
mitad del distrito de Keilah, ayudó a reparar los muros de la ciudad
durante la época de Nehemías.
Jashabiah fue uno de los levitas que firmaron con Nehemías un acuerdo
solemne por el cual se obligaban a separarse de los extranjeros que vivían
en el país; se abstenían de contraer matrimonio con ellos; y consagraban
sus primogénitos a Dios, entre otras obligaciones.
3) (Nehemías 11:15). Fecha no especificada. Jashabiah, hijo de Bunni y
padre de Azrikam, fue un antepasado de Shemaiah, un levita
descendiente de Merari, que estuvo entre los primeros que se radicaron en
Jerusalén después del retorno del exilio de Babilonia.
4) (Nehemías 11:22). Siglo 5 A.E.C. Jashabiah, hijo de Mattaniah y padre
de Bani, fue el abuelo de Uzzi, el supervisor de los levitas en Jerusalén
durante la época de Nehemías.
5) (Nehemías 12:21). Jashabiah, un descendiente de Jilquiahu, fue el jefe
de un clan sacerdotal, cuando Yoyakim era el Sumo Sacerdote durante la
época de Nehemías.
6) (I Crónicas 6:30). Fecha no especificada. Jashabiah, hijo de Amaziah y
padre de Maluj, fue un descendiente de Merari. Su descendiente Eitán fue
uno de los levitas nombrados por el rey David para dirigir a los cantantes
en la Casa del SEÑOR.
7) (I Crónicas 25:3). Siglo 10 A.E.C. Jashabiah fue uno de los hijos del
levita Yedutún, uno de los tres músicos principales—los otros dos fueron
Asaf y Heiman—de la corte del rey David. Jashabiah estaba a cargo del
décimo segundo turno del servicio musical en la Casa de Dios.
8) (I Crónicas 26:30). Siglo 10 A.E.C. Jashabiah, con mil setecientos
hebronitas bajo sus órdenes, supervisaba a los israelitas en la ribera
occidental del río Jordán durante el reinado del rey David.
9) (I Crónicas 27:17). Siglo 10 A.E.C. Jashabiah, hijo de Kemuel, estaba a
cargo de los levitas durante el reinado del rey David.
10) (II Crónicas 35:9). Siglo 7 A.E.C. Jashabiah fue uno de los levitas que
donaron ganado y bueyes para la ofrenda de Pascua durante el reinado del
rey Josias.

Jashbadanah (çùáãðä Jashbadanah Origen hebreo: Juez considerado)


(Nehemías 8:4). Siglo 5 A.E.C. Jashbadanah fue uno de los líderes que
estaban parados encima del púlpito de madera, al lado de Ezra, cuando el
escriba leía la Ley de Moisés al pueblo en la plaza del mercado.
Jashub (çùåá Jashub Origen hebreo: Importante)
1) (Nehemías 3:11). Siglo 5 A.E.C. Jashub, hijo de Pajat-Moab, y Malquiah,
hijo de Jarim, repararon un sector de las murallas de Jerusalén y la Torre
de los Hornos durante la época de Nehemías. Jashub también reparó la
sección de los muros de la ciudad que estaban frente a su casa (Nehemías
3:23).
2) (Nehemías 10:24). Siglo 5 A.E.C. Jashub fue uno de los líderes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
3) (Nehemías 11:15). Siglo 6 A.E.C. Jashub, un levita descendiente de
Merari, fue hijo de Azrikam. Su hijo Shemaiah fue uno de los primeros
levitas que se radicaron en Jerusalén, después del retorno del exilio de
Babilonia.

Jashubah (çùáä Jashubah Origen hebreo: Importante)


(I Crónicas 3:20). Siglo 6 A.E.C. Su padre Zerubabel, un descendiente de la
familia real de Yehudah, fue el líder del primer grupo de cautivos que
retornó del exilio de Babilonia.

Jashum (çùí Jashum Origen hebreo: Enriquecido)


1) (Ezra 2:19). Fecha no especificada. Jashum fue el antepasado de una
familia que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia. Algunos de sus
descendientes se divorciaron de sus esposas extranjeras durante la época
de Ezra (Ezra 10:33).
2) (Nehemías 8:4). Siglo 5 A.E.C. Jashum fue uno de los líderes que estaban
parados encima del púlpito de madera, al lado de Ezra, cuando el escriba
leía la Ley de Moisés al pueblo en la plaza del mercado.
3) (Nehemías 10:19). Siglo 5 A.E.C. Jashum fue uno de los líderes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
Jasrah (çñøä Jasrah Origen hebreo: Le falta)
(II Crónicas 34:22). Siglo 7 A.E.C. Padre de Tokhat―también llamado
Tikvah―y abuelo de Shalum, el esposo de la profetisa Juldah y encargado de
la guardarropa real durante el reinado del rey Josias. Jasrah es llamado Jarjas
en II Reyes 22:14.

Jasufá (çùåôà Jasufá Origen hebreo: Desnudez)


(Ezra 2:43). Fecha no especificada. Jasufá fue el antepasado de un clan de
sirvientes del Templo que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.

Jatat (çúú Jatat Origen hebreo: Miedo)


(I Crónicas 4:13). Fecha no especificada. Jatat, hijo de Otniel, fue un
descendiente de Yehudah.

Jatifá (çúéôà Jatifá Origen hebreo: Secuestrado)


(Ezra 2:54). Fecha no especificada. Jatifá fue el antepasado de un clan de
sirvientes del Templo que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.

Jatil (çèéì Jatil Origen hebreo: Fluctuando)


(Ezra 2:57). Siglo 10 A.E.C. Jatil, un sirviente de Salomón, fue el antepasado
de una familia que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.

Jatita (çèéèà Jatita Origen hebreo: Explorador)


(Ezra 2:42). Fecha no especificada. Jatita fue el antepasado de un clan de
porteros del Templo que regresó de Babilonia con Zerubabel.
Jatush (çèåù Jatush Origen hebreo: Significado incierto)
1) (Ezra 8:2). Siglo 5 A.E.C. Jatush, hijo de Shemaiah, un descendiente del
rey Yehoyaquín, retornó con Ezra del exilio de Babilonia, Sus hermanos
fueron Igal, Bariaj, Neariah, y Shafat, (I Crónicas 3:22).
2) (Nehemías 3:10). Siglo 5 A.E.C. Jatush, hijo de Jashabneiah, fue uno de
los hombres que ayudaron a reparar las murallas de Jerusalén durante la
época de Nehemías.
3) (Nehemías 10:5). Siglo 5 A.E.C. Jatush fue uno de los sacerdotes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
4) (Nehemías 12:2). Siglo 6 A.E.C. Jatush fue uno de los sacerdotes que
regresaron de Babilonia con Zerubabel.

Javiláh (çåéìä Javiláh Origen hebreo: Circular)


1) (Génesis 10:7). Fecha no especificada. Javiláh fue hijo de Cush y nieto de
Ham. Sus hermanos fueron Seba, Ramah, Sabtah, y Sabteca.
Posteriormente, su padre Cush tuvo otro hijo, Nimrod, un hombre
poderoso y cazador extraordinario, que estableció su reino en la tierra de
Shinar y fundó Nínive y otras ciudades.
2) (Génesis 10:29). Fecha no especificada. Javiláh fue hijo de Yaktán, un
descendiente de Shem. Sus hermanos fueron Almodad, Shalef,
Jazarmavet, Yaraj, Hadoram, Uzal, Diklah, Obal, Abimael, Sheba, Ofir, y
Yobab.

Jazael (çæàì Jazael Origen hebreo: Dios ve)


(I Reyes 19:15). Siglo 9 A.E.C. Jazael era el comandante del ejército arameo
durante el reino de Ben-Hadad, el rey de Aram.
Ben Hadad, que estaba enfermo de gravedad, escuchó que el profeta Eliseo
se encontraba en Damasco, y ordenó a Jazael que fuese adonde el profeta,
llevándole regalos, para averiguar si se recuperaría de la enfermedad. Jazael
cargó cuarenta camellos con presentes y fue a ver a Eliseo.
—Dile al rey que recobrará la salud, pero en realidad Dios me ha dicho que
morirá—dijo Eliseo. El profeta se quedó mirando fijamente a Jazael y luego
rompió en llanto.
— ¿Porqué llora mi señor?—preguntó Jazael.
—Lloro porqué se que harás mucho daño a los israelitas. Quemarás sus
fortalezas, matarás a los jóvenes con tu espada, despedazarás a los niños y
abrirás el vientre de las mujeres embarazadas. El SEÑOR me ha revelado
que serás rey de Aram—dijo Eliseo.
Jazael regresó al palacio y le dijo al rey que sanaría. El día siguiente fue a la
habitación del rey, y con una colcha lo sofocó hasta matarlo. Luego se
proclamó rey de Aram.
Algunos años después, el rey Yoram de Israel y su primo Ajaziahu, rey de
Yehudah, se aliaron contra Jazael para recuperar Ramot en Gilad, que estaba
en poder de los arameos. El rey Jazael derrotó a los israelitas y ocupó el
territorio al este del Río Jordán.
Años después Jazael amenazó con tomar Jerusalén. Yoash, el rey de
Yehudah para congraciarse con él le envió como tributo todos los tesoros del
Templo y del palacio.
Jazael murió y su hijo Ben-Hadad lo sucedió en el trono. Ben-Hadad carecía
del talento militar de su padre y fue forzado por el rey Yoash de Israel a
devolverle las ciudades israelitas que Jazael había capturado.

Jazarmavet (çöøîåú Jazarmavet Origen hebreo: Pueblo de muerte)


(Génesis 10:26). Fecha no especificada. Jazarmavet fue hijo de Yaktán, un
descendiente de Shem, hijo de Noé. Sus hermanos fueron Shalef, Almodad,
Yaraj, Hadoram, Uzal, Diklah, Eibal, Abimael, Sheba, Ofir, Javiláh, y
Yobab.

Jazaiah (çæéä Jazaiah Origen hebreo: Dios ha visto)


(Nehemías 11:5). Fecha no especificada. Jazaiah, hijo de Adaiah, fue un
antepasado de Maseiah, una de las personas que se establecieron en Jerusalén
después de que retornaron del exilio de Babilonia.

Jaziel (çæéàì Jaziel Origen hebreo: Visión de Dios)


(I Crónicas 23:9). Siglo 10 A.E.C. Jaziel, hijo de Shimei, un levita
descendiente de Gershon, sirvió en la Casa del SEÑOR, durante los reinados
de David y Salomón.
Jazo (çæå Jazo Origen hebreo: Vidente)
(Génesis 22:22). Siglo 19 A.E.C. Jazo fue uno los ocho hijos que tuvo
Milcah, la esposa de Najor, el hermano de Abraham. Los otros hijos fueron
Uz, Quesed, Kemuel, Buz, Yidlaf, Pildash, y Betuel.

Jeber (çáø Jeber Origen hebreo: Alianza)


1) (Génesis 46:17). Siglo 16 A.E.C. Jeber, el antepasado del clan de los
jeberitas, fue hijo de Beriah y nieto de Asher. Él y su hermano Malquiel
formaron parte del grupo de setenta israelitas que emigraron a Egipto.
(Jueces 4:11). Siglo 12 A.E.C. Jeber, un miembro de la tribu kenita,
descendiente de Jobab, el suegro de Moisés, abandonó el territorio de su
tribu y se radicó con su esposa Yael en la región de Zananim cerca a
Kedesh. Mantenía relaciones de amistad con los israelitas y también con el
enemigo de Israel, Yabín, rey de Jazor.
El ejército de Jazor, bajo el comando de Sísera, fue derrotado por los
israelitas. Sísera huyó del campo de batalla y se refugió en la carpa de
Yael, confiando en la amistad que el esposo de la mujer tenía con el rey
Yabín. Yael lo mató mientras dormía.
2) (I Crónicas 4:18). Fecha no especificada. Jeber, un descendiente de
Yehudah, fue hijo de Mered y de una mujer de la tribu de Yehudah. Sus
hermanos fueron Yered y Yekutiel. Jeber fue el fundador de Soco.
3) (I Crónicas 7:31). Fecha no especificada. Jeber, hijo de Beriah, de la tribu
de Asher, tuvo tres hijos, Yaflet, Shomer, Jotam, y una hija, Shua.
4) (I Crónicas 8:17). Fecha no especificada. Jeber, hijo de Elpal, un
benjamita, fue el líder de un clan que vivía en Jerusalén.

Jebrón (çáøåï Jebrón Origen hebreo: Asociación)


Ver Hebrón

Jefer (çôø Jefer Origen hebreo: Vergüenza)


1) (Números 26:32). Fecha no especificada. Jefer, antecesor del clan de los
jeferitas, fue hijo de Gilad, un descendiente de Menashé, y padre de
Zelopejad. Sus nietas—Majlah, Noah, Joglah, Milcah, y Tirzah—
reclamaron la herencia familiar cuando Zelopejad, el padre de las
muchachas, murió sin dejar herederos hombres.
2) (I Crónicas 4:6). Fecha no especificada. Jefer fue hijo de Ashjur y Naráh.
Sus hermanos fueron Teimeni, Hajashtari, y Ajuzam. Su padre, Ashjur, de
la tribu de Yehudah, fue el fundador de Tekoa.
3) (I Crónicas 11:36). Siglo 10 A.E.C. Jefer, el mequeratita, fue uno de los
Treinta, unidad elite en el ejército del rey David.

Jefzibah (çôöé-áä Jefzibah Origen hebreo: Mi deleite está en ella)


(II Reyes 21:1). Siglo 8 A.E.C. Jefzi-bah fue la esposa del rey Ezequías de
Yehudah y la madre del rey Menashé.

Jehu (ver Yehu)


Jelah (çìàä Jelah Origen hebreo: Enfermedad)
(I Crónicas 4:5). Fecha no especificada. Jelah fue uno de las dos esposas—la
otra se llamaba Naráh—de Ashur, el fundador de Tekoa. Jelah tuvo tres
hijos: Zeret, Zojar, y Etnán.

Jeldai (çìãé Jeldai Origen hebreo: Mundano)


1) (Zacarías 6:10). Siglo 6 A.E.C. Jeldai, Tobías y Yedaiah estaban entre las
personas que retornaron del exilio de Babilonia. Cumpliendo las
instrucciones del profeta Zacarías, fueron a la casa de Josias, (también
llamado Jen, o, tal vez era hermano de Jen), hijo de Zefaniah, donde
fabricaron coronas de oro y plata para ser colocadas sobre la cabeza del
Sumo Sacerdote, Josué, hijo de Yehozadak.
Las coronas se quedaron en el Templo como un memorial a los donantes.
Jeldai también -es llamado Jelem (Zacarías 6:14).
2) (I Crónicas 27:15). Siglo 10 A.E.C. Jeldai, el netofatita, un descendiente
de Otniel, estaba al mando de una división de veinticuatro mil soldados,
durante el reinado del rey David. Durante el décimo primer mes de cada
año Jeldai estaba a cargo de todo lo relacionado con el ejército.

Jeleb (çìá Jeleb Origen hebreo: Gordura)


(II Samuel 23:29) Siglo 10 A.E.C. Jeleb, hijo de Banah, el nefatita, fue uno
de los Treinta, un grupo escogido de guerreros en el ejército del rey David.
En el libro de I Crónicas 11:30 es llamado Jeled.

Jeled (çìã Jeled Origen hebreo: Fugaz)


(I Crónicas 11:30) Siglo 10 A.E.C. Nombre alterno de Jeleb, hijo de Banah,
el nefatita. Ver Jeleb

Jelek (çì÷ Jelek Origen hebreo: Porción)


(Números 26:30). Fecha no especificada. Jelek, un descendiente de Gilad, de
la tribu de Menashé, fue el antepasado del clan de los jelekitas.

Jelem (çìí Jelem Origen hebreo: Soñador)


(Zacarías 6:14). Siglo 6 A.E.C. Jelem―llamado Jeldai en Zacarías
6:10―Tobías y Yedaiah, retornaron del exilio de Babilonia.
Los tres hombres confeccionaron coronas de oro y plata para colocarlas
sobre la cabeza del Sumo Sacerdote, Josué, hijo de Yozadak.
Las coronas permanecieron en el Templo como memorial a los donantes, de
acuerdo a las instrucciones del profeta Zacarías.

Jelez (çìõ Jelez Origen hebreo: Fuerza)


1) (II Samuel 23:26). Siglo 10 A.E.C. Jelez, el paltita, de la tribu de Efraim,
fue uno de los Treinta, unidad elite en el ejército del rey David.
Comandaba una división de veinticuatro mil soldados.
Durante el sétimo mes de cada año Jelez estaba a cargo de todo lo
relacionado con el ejército.
2) (I Crónicas 2:39). Fecha no especificada. Jelez, hijo de Azariah y padre de
Eleasah, de la tribu de Yehudah, fue un descendiente de Yarja, un sirviente
egipcio que se casó con la hija de su amo Sheshán.

Jelkai (çì÷é Jelkai Origen hebreo: Mis porciones)


(Nehemías 12:15). Siglo 5 A.E.C. Jelkai fue el jefe de un clan sacerdotal que
descendía de Merayot, cuando Yoyakim fue el Sumo Sacerdote, en la época
de Nehemías.

Jelon (çìï Jelon Origen hebreo: Fuerte)


(Números 1:9). Siglo 14 A.E.C. Jelon fue el padre de Eliab, el líder de la
tribu de Zebulún en los días de Moisés.

Jemdán (çîãï Jemdán Origen hebreo: Agradable)


(Génesis 36:26). Siglo 18 A.E.C. Jemdán—llamado Jamrán en el Primer
Libro de Crónicas (I Crónicas 1:41)—fue hijo de Dishón y sobrino de
Aholibamah, la esposa de Esaú. Sus hermanos fueron Eshbán, Yitrán, y
Querán.

Jen (çï Jen Origen hebreo: Gracia)


(Zacarías 6:14). Siglo 6 A.E.C. Jen, hijo de Zefaniah, fue el dueño de la casa
donde tres personas que habían retornado del exilio de Babilonia: Jeldai—
también llamado Jelem—Tobías, y Yedaiah confeccionaron coronas de oro y
plata para colocarlas sobre la cabeza del Sumo Sacerdote, Josué, hijo de
Yozadak. Las coronas permanecieron en el Templo como memorial a los
donantes, de acuerdo a las instrucciones del profeta Zacarías.

Nota: Zacarías 6:10 menciona a Josias en vez de Jen. Es posible que este sea
un nombre alterno de Jen. Otra posibilidad es que Jen y Josias eran dos
personas distintas, en cuyo caso es probable que ambos hijos de Zefaniah
eran hermanos.

Jenadad (çðãã Jenadad Origen hebreo: Favor de Hadad)


1) (Ezra 3:9). Fecha no especificada. Jenadad fue el antepasado de una
familia de levitas que ayudó a reparar las murallas de Jerusalén durante la
época de Nehemías.
2) (Nehemías 3:18). Siglo 5 A.E.C. Jenadad fue el padre de Bavai y Binnui.
Sus hijos ayudaron a reparar las murallas de Jerusalén durante la época de
Nehemías.
Jeremías (éøîéäå Yirmiahu Origen hebreo: Dios se elevará)
1) (II Reyes 23:31). Siglo 7 A.E.C. Jeremías de Libnah fue el abuelo de dos
reyes, Yehoajaz y Zedequíah, a través de su hija Jamutal, casada con el rey
Josias.
(Jeremías 1:1). 7t y Siglo 6 A.E.C. Jeremías, hijo de Jilquiah, descendiente
de una familia sacerdotal, nació a mitad del siglo 7 A.E.C. en Anatot, un
pueblo en la región de Benjamín, cercano a Jerusalén.
El libro que lleva su nombre incluye las profecías que pronunció desde el
décimo tercer año del reinado de Josias—segunda mitad del siglo 7
A.E.C,hasta la destrucción del reino de Yehudah por los babilonios, al
comienzo del siglo 6 A.E.C.
El libro también incluye información biográfica y autobiográfica del
profeta, dictada por el profeta a su escriba y fiel compañero Baruj, al igual
que relatos históricos de la destrucción de Jerusalén, y de los eventos
subsiguientes que tuvieron lugar en Yehudah y en Egipto.
Jeremías, quien nunca se casó, estaba dedicado por completo a su misión:
advertir al pueblo que sería castigado con una catástrofe por su idolatría y
sus pecados. El profeta vio cumplirse sus profecías cuando
Nabucodonosor, el rey de Babilonia, conquistó Jerusalén, destruyó la
ciudad y el Templo, y exiló al rey y a la mayor parte de la población a
Babilonia.
Jeremías también profetizó, pero no llegó a vivir para verlo, que el pueblo
retornaría del exilio de Babilonia y la nación sería restaurada.
Jeremías, horrorizado por la idolatría y los pecados del pueblo, empezó a
predicar cuando era muy joven. Fue al patio del Templo, condenó el
pecado, advirtió de sus terribles consecuencias, y profetizó que Dios
castigaría a Jerusalén con un desastre.
Pashjur, hijo de Imer, un sacerdote que estaba sirviendo en el Templo,
escuchó la diatriba de Jeremías, y dio orden de que lo azoten y lo metan a
una celda en la parte superior de la Puerta de Benjamín, en el Templo.
El día siguiente, Jeremías, cuando fue traído a presencia de Passhur para
ser liberado, le profetizó que él y su familia serían llevados cautivos a
Babilonia donde morirían y serían enterrados.
Durante el primer año del reinado del rey Yehoyakim, Jeremías fue al
Templo y anunció a los sacerdotes y al pueblo que si no se arrepentían, el
Templo y Jerusalén se convertirían en una maldición para todas las
naciones.
La multitud se apiñó a su alrededor y amenazó matarlo. Los funcionarios
del palacio escucharon los gritos y corrieron al Templo para averiguar lo
que estaba pasando. Los sacerdotes les dijeron que Jeremías merecía morir
por haber profetizado contra la ciudad. Los oficiales contestaron que, en la
opinión de ellos, Jeremías era inocente, pero, para evitar futuros
problemas, le prohibieron ir al Templo.
Un profeta, Urías, hijo de Shemaiah, también profetizaba en ese tiempo
que Jerusalén había sido condenada. El rey, enfurecido, decidió matarlo.
Urías, para salvar su vida, huyó a Egipto. El rey Yehoyakim envió un
grupo de hombres a Egipto, dirigidos por Elnatán, hijo de Acbor, para
capturar a Urías y traerlo de regreso a Jerusalén. El profeta fue capturado y
traído a presencia del rey, quien lo mató personalmente con su espada.
Jeremías, aunque profetizaba lo mismo que Urías, no fue perseguido en
ese momento porque gozaba de la protección de Ajíkam, hijo de Shafán,
una de las personas más prestigiosas e influyentes en la corte del rey.
Varios miembros del clan de los rejabitas fueron traídos por Jeremías a
uno de las habitaciones del Templo, donde les ofreció vino. Rehusaron
beber, explicando que su antepasado Yonadab, hijo de Rejab, les había
prohibido tomar vino.
Jeremías, impresionado por la devoción del clan a sus principios, los
ensalzó a los habitantes de Jerusalén como un ejemplo a seguir de gente
que cumple con sus principios y sus mandamientos.
Baruj, hijo de Neriah y nieto de Maseiah, fue el constante y fiel compañero
del profeta, y le servía de escriba, escribiendo las profecías en un rollo de
pergamino que Jeremías le dictaba.
El profeta estaba prohibido ir al Templo y vivía escondido, temeroso de
correr la misma suerte de Urías. Un día de ayuno envió a Baruj a la Casa
de Dios para que leyese allí el pergamino en voz alta con la esperanza de
que quienes lo escucharan se arrepintiesen de sus malas acciones.
Micah, hijo de Gemariah, estaba en el Templo y escuchó la lectura de
Baruj. De inmediato fue al palacio e informó a los funcionarios de la corte,
quienes enviaron a Yehudí, hijo de Letanías, para que trajese a Baruj al
palacio.
Baruj fue traído, y los funcionarios le ordenaron que se sentase y que les
leyese el pergamino.
Alarmados por lo que escucharon, decidieron informar de esto al rey, y
sabiendo cual sería la reacción de Yehoyakim, le aconsejaron a Baruj que
él y el profeta encontrasen un sitio donde esconderse de la cólera del rey.
El rollo fue llevado al salón del trono donde lo leyó el rey Yehoyakim,
quien, según avanzaba con la lectura, iba cortando secciones del
pergamino y los quemaba. Luego de terminar de ler y quemar el rollo, dio
órdenes a tres oficiales para que arresten a Jeremías y Baruj, pero estos no
fueron hallados.
Jeremías se enteró de que el rey había quemado el pergamino, y lo dictó
nuevamente a Baruj, añadiendo predicciones aún más pesimistas.
El rey Yehoyakim murió y fue sucedido por su hijo Yehoyaquín, quien,
tres meses después, fue depuesto por Nabucodonosor, rey de Babilonia, y
exilado a Babilonia, junto con muchos nobles y personas de familias
distinguidas. En su remplazo Nabucodonosor nombró como rey a
Mattaniah, un tío de Yehoyaquín, dándole el nombre de Zedequíah.
Durante los primeros años del reinado de Zedequíah, Jeremías llevaba un
yugo en el cuello para simbolizar el cautiverio de los que habían sido
exilados a Babilonia.
Jananiah, hijo del profeta Azur, nativo de Gibón, profetizó que en sólo dos
años más los exilados regresarían a Yehudah, diciendo —Así dice el
SEÑOR Dios de los ejércitos, Dios de Israel: Quebraré el yugo del rey de
Babilonia. En dos años retornaré a su lugar todos los utensilios de la Casa
del SEÑOR que el rey Nabucodonosor llevó a Babilonia. Y traeré de
regreso al rey Yeconiah, hijo de Yehoyakim de Yehudah, y a todos los que
fueron exilados a Babilonia, declara el SEÑOR. ¡Sí! ¡Yo romperé el yugo!

Para dramatizar su predicción Jananiah rompió públicamente el yugo que
cargaba Jeremías. Jeremías le dijo que no debería dar falsas esperanzas al
pueblo, y que Dios pondría un yugo de hierro en los cuellos de todas las
naciones, para remplazar el de madera que Jananiah había roto, para que
todos sirviesen a Nabucodonosor. Respecto a Jananiah, Jeremías profetizó
que moriría antes de un año, castigado por Dios por fomentar rebelión
contra el SEÑOR. Jananiah murió siete meses después.
En el cuarto año del reino de Zedequíah el rey realizó una visita oficial a
Babilonia, acompañado de oficiales de la corte. Entre ellos estaba Seraía,
un hermano de Baruj, quien traía consigo un libro, recibido de manos de
Jeremías, donde el profeta había escrito todas las desgracias que Babilonia
sufriría. El profeta había dado instrucciones a Seraía que, tan pronto
llegase a Babilonia, leyese el libro, y luego de terminarlo lo amarrase a una
piedra y lo echase al río Eufrates.
El profeta envió una carta a los exilados en Babilonia por intermedio de
Eleasah, hijo de Shafán, y de Gemariah, hijo de Jilquiah. Allí les escribió
que Dios es universal y que se le puede rendir culto también fuera de
Jerusalén. Como a los exilados les era imposible sacrificar en el Templo,
aconsejó que debían rendir culto a Dios a través de plegarias, y cumplir
con sus mandamientos. El profeta agregó que debían rehacer sus vidas en
Babilonia, vivir normalmente, construir hogares, plantar jardines, casarse y
tener hijos. La carta terminó con una promesa que, después de setenta
años, volverían del exilio a su tierra natal.
Jeremías denunció a dos exilados, Acab, hijo de Kolaiah, y Zedequíah,
hijo de Maseiah, de realizar actos perversos, cometer adulterios, y
profetizar falsedades.
Predijo que los dos morirían en la hoguera por orden de Nabucodonosor, y
que su memoria sería siempre mencionada como una maldición por la
comunidad judía exilada en Babilonia.
Shemaiah, el nehelamita, escribió desde el exilio una carta al sacerdote
Zefaniah, hijo de Maseiah, donde tachaba a Jeremías de loco. Después de
que Zefaniah le leyó la carta a Jeremías, el profeta le dijo que escriba a los
exilados que Shemaiah y sus descendientes serían castigados por su
deslealtad a Dios, y que no vivirían para ver las bondades que Dios tendría
con su pueblo.
Zedequíah, durante nueve años, pagó el tributo exigido por Babilonia.
Luego se rebeló y dejó de pagar, contra el consejo de Jeremías, quien
proclamaba que Dios luchaba en el lado de los babilonios, y los usaba
como su instrumento para castigar a Yehudah y a sus líderes. Jeremías
estaba convencido de que toda resistencia era inútil y que Dios exigía la
sumisión a Nabucodonosor.
El rey de Babilonia, con un poderoso ejército, marchó contra Yehudah.
Zedequíah envió a Pashjur, hijo de Melchiah, y a Zefaniah, hijo del
sacerdote Maseiah, a pedir a Jeremías que rece a Dios para que
Nabucodonosor se retire con su ejército. Jeremías, con valiente franqueza,
dijo que el rey sería capturado por los babilonios, quienes lo matarían sin
piedad. El profeta agregó que los únicos que sobrevivirían serían aquellos
que se pasasen al lado de los babilonios.
Durante el décimo año del reinado del rey Zedequíah, cuando Jerusalén
estaba sitiada por el ejército de Babilonia, Jeremías, para demostrar
simbólicamente su fe en el futuro de Israel, compró por diecisiete piezas
de plata un terreno en su pueblo natal Anatot, que pertenecía a su primo
Janamel. Baruj, testigo de la transacción, recibió el documento de compra-
venta y lo guardó en una vasija de barro cocido.
En una ocasión, Jeremías fue a la entrada de la ciudad con la intención de
ir al territorio de la tribu de Benjamín. Yiriah, el portero a cargo de la
Puerta de Benjamín, lo acusó de querer desertar a los babilonios. Lo
arrestó y lo entregó a las autoridades. Los oficiales golpearon a Jeremías y
lo encerraron en la casa del escriba Jonatán, que había sido convertida en
cárcel. El profeta permaneció allí durante varios días.
Gedaliah, hijo de Pashjur, escuchó que Jeremías predicaba la rendición, y
fue, acompañado de otros oficiales, a hablar con el rey Zedequíah, para
exigirle que hiciese matar a Jeremías por sus profecías derrotistas las
cuales, según ellos, estaban destruyendo la moral del pueblo. Zedequíah
entregó el profeta a Gedaliah y a sus compañeros, quienes encerraron a
Jeremías en la mazmorra subterránea de Malquiah, que estaba en el patio
de la prisión.
Ebed-Melej, un eunuco etiope que servía al rey, habló con Zedequías
y le dijo que si Jeremías permanecía en la mazmorra, moriría allí de
hambre. El rey lo autorizó a sacar a Jeremías de allí. El eunuco fue con
sogas y logró sacar al profeta del pozo donde lo tenían sus enemigos.
Jeremías, agradecido, le profetizó que sobreviviría por haber tenido fe en
Dios.
El rey Zedequíah hizo traer a Jeremías al palacio, y le pidió que hablase
con franqueza.
—Temo que si lo hago usted me haga matar. Además, cualquier consejo
que yo le daría sería ignorado por Su Majestad—contestó el profeta.
El rey juró que no lo haría matar ni lo entregaría a sus enemigos. Jeremías
le pidió que se rindiera para evitar la destrucción de la ciudad y su propia
muerte.
—Tengo terror de los judíos que han desertado a los babilonios. Temo que
los babilonios me entreguen a ellos para que me torturen—dijo el rey.
Jeremías le aseguró que los babilonios no lo entregarían.
Zedequíah le pidió que no revelase a nadie la conversación o lo haría
matar. También le advirtió que si los funcionarios de la corte le
preguntaran de qué había hablado con el rey, debía limitarse a decir que
había pedido al rey que no lo enviase de regreso a la casa de Jonatán
porque temía morir allí. El rey dio órdenes de recluir a Jeremías en el patio
de la prisión y de darle un pan cada día, mientras aún hubiese panes en la
ciudad. Jeremías fue llevado a la prisión donde permaneció hasta la caída
de Jerusalén.
Los babilonios lograron abrir una brecha en las murallas de la ciudad, y en
el año 587 A.E.C., después de haber sitiado Jerusalén durante un año y
medio, irrumpieron en la ciudad. Zedequíah huyó durante la noche,
escapando del palacio por la puerta del jardín. Los babilonios lo
persiguieron y le dieron alcance cerca de Jericó. Lo capturaron y lo
llevaron a presencia del rey Nabucodonosor, quien se encontraba en
Riblah, en la región de Jamat. El rey de Babilonia hizo matar a los hijos de
Zedequíah y a los nobles de Yehudah ante los ojos de Zedequíah. Luego
hizo que le saquen los ojos, y lo envió encadenado a Babilonia.
Nebuzaradán, el comandante del ejército de Babilonia, quemó el Templo,
el palacio, las mansiones de los nobles y de los ricos, y destruyó las
murallas de la ciudad. Todos los sobrevivientes fueron exilados a
Babilonia, excepto la gente más pobre, a quien dejó en el país para que
cultiven los viñedos y los campos.
El rey Nabucodonosor dio instrucciones personales a Nebuzaradán para
que no haga daño a Jeremías y le conceda todo pedido que el profeta le
hiciere. Jeremías fue sacado de la prisión y entregado al cuidado de
Gedaliah, hijo de Ajíkam, a quien los babilonios habían nombrado
gobernador del vencido reino de Yehudah, ahora provincia de Babilonia.
Gedaliah llevó a Jeremías y a otros sobrevivientes a Mizpeh, a la que hizo
capital de la provincia, ya que Jerusalén había sido destruida.
El nuevo gobernador pidió a los comandantes del derrotado ejército de
Yehudah que sirviesen al rey de Babilonia, lo cual causó que algunos de
ellos lo considerasen colaborador del enemigo, y conspirasen para matarlo.
Gedaliah fue asesinado pocos meses después. Los sobrevivientes que
estaban en Mizpeh consultaron con Jeremías sobre lo que debían hacer, si
quedarse en el país o escapar a Egipto. Jeremías les aconsejó permanecer
en el país. Los sobrevivientes sospecharon que el profeta hablaba así
instigado por Babilonia, cuyos comandantes, ellos estaban convencidos,
los odiaban. Decidieron hacer caso omiso del consejo de Jeremías y,
temiendo la venganza de los babilonios, huyeron a Egipto, forzando a
Jeremías y a Baruj a ir con ellos, contra su voluntad.
Los fugitivos llegaron a la ciudad egipcia de Tajpanjes, donde Jeremías
profetizó que Nabucodonosor también conquistaría Egipto, y predicó
contra los judíos que vivían en Egipto. Estos le contestaron que
continuarían rindiendo culto a la Reina del Cielo. Jeremías les dijo que
serían castigados por la espada y por la hambruna. Algún tiempo después,
el infeliz y sufrido profeta murió en Egipto. Es probable que Baruj, su fiel
compañero, también murio allí.
2) (Jeremías 35:3). Siglo 7 A.E.C. Jeremías, hijo de Habazziniah,
fue el padre de Yazaniah, un miembro del clan de los rejabitas.
3) (Nehemías 10:3). Siglo 5 A.E.C. Jeremías fue uno de los sacerdotes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
4) (Nehemías 12:1). Siglo 6 A.E.C. Jeremías fue uno de los
sacerdotes que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.
Fue antepasado de un clan sacerdotal, que llevó su nombre. El
líder de ese clan, durante la época de Nehemías y del Sumo
Sacerdote Yoyakim, fue Jananiah.
5) (Nehemías 12:34). Siglo 5 A.E.C. Jeremías fue uno de los
líderes del pueblo que marcharon, cantando en voz alta, en la
jubilosa procesión que celebró la inauguración de los muros
reconstruidos de Jerusalén durante la época de Nehemías.
6) (I Crónicas 5:24). Fecha no especificada. Jeremías, un miembro
de la media tribu de Menashé que se había establecido al este del
río Jordán, fue un valeroso guerrero y líder de su clan. Su tribu,
deportada de su tierra por los asirios, y forzada a instalarse en la
región del río Gozan, finalmente se asimiló a la población local y
desapareció de la historia, siendo hoy recordada como una de las
—10 tribus perdidas,
7) (I Crónicas 12:5). Siglo 11 A.E.C. Jeremías fue uno de los
benjamitas que desertaron del ejército del rey Saúl y se unieron a
la banda de David en Ziclag. Estos hombres eran expertos
guerreros que podían usar tanto la mano derecha como la
izquierda para disparar flechas y usar la honda.
8) (I Crónicas 12:11). Siglo 11 A.E.C. Jeremías, un valiente gadita,
había sido un capitán en el ejército del rey Saúl. Se unió a David
en Ziclag, cuando este se escondía de la persecución del rey
Saúl.
9) (I Crónicas 12:14). Siglo 11 A.E.C. Jeremías, un valiente gadita,
del mismo nombre del anterior, había sido capitán en el ejército
del rey Saúl. Se unió a David en Ziclag, cuando este se escondía
de la persecución del rey Saúl.
Jeresh (çøù Jeresh Origen hebreo: Sordo)
(I Crónicas 9:15). Siglo 5 A.E.C. Jeresh, un levita, fue uno de los primeros
en establecerse en la tierra de Yehudah, luego del retorno del exilio de
Babilonia.

Jeroboam (éøáòí Yarabam Origen hebreo: El pueblo lidiará)


1) (I Reyes 11:26). Siglo 10 A.E.C. Jeroboam I, nacido en el pueblo de
Zereda, de la tribu de Efraim, fue el primer rey de Israel, el reino del norte,
después de la división de la Monarquía Unida.
Jeroboam fue criado por Zeruah, su madre viuda, ya que su padre Nebat
murió cuando él aún era un niño. Su valentía y capacidad organizativa
hicieron que el rey Salomón tomara nota de él y lo pusiera a cargo de los
trabajadores de las tribus de Efraim y Menashé que habían sido traídos a
Jerusalén para ayudar a fortificar la ciudad.
Ese puesto le permitió a Jeroboam darse cuenta que las tribus norteñas,
celosas de la posición dominante de la tribu de Yehudah, no estaban
contentas bajo el régimen de Salomón, debido a los altos impuestos que
tenían que pagar y a los trabajos forzados que el rey les obligaba hacer
para sus ambiciosos proyectos de construcción.
Jeroboam, en uno de sus viajes fuera de Jerusalén, encontró, en un camino
aislado, al profeta Ajiyah, un sacerdote que servía en el Santuario de Siló,
en el territorio de Efraim. El profeta rasgó su manto en doce pedazos y le
dio diez a Jeroboam, diciéndole que Dios le daba diez tribus y dejaba sólo
dos a los descendientes del rey David.
Jeroboam complotó con Ajiyah contra el rey. Salomón descubrió la
conspiración y condenó a muerte a Jeroboam. Antes de que la sentencia se
llevase a cabo, Jeroboam logró huir a Egipto, donde el Faraón Shishak le
otorgó asilo político.
Salomón falleció, y Rejaboam, su hijo y sucesor, fue a Shejem para ser
confirmado como rey por las diez tribus del norte, cuyos representantes se
habían reunido en una asamblea. Jeroboam, que había retornado de Egipto
tan pronto escuchó como que Salomón había muerto, se quejó en la
asamblea, en presencia de Rejaboam, de los altos impuestos y de los duros
trabajos que el difunto rey les había obligado a hacer, y pidió que el nuevo
rey aligere la pesada carga del pueblo.
Rejaboam escuchó las palabras de Jeroboam y de los otros representantes,
y ofreció dar su respuesta en tres días, luego de consultar con sus
consejeros. Los ancianos le recomendaron que llegue a un acuerdo
satisfactorio para ambas partes con las tribus del norte. El rey rechazó el
consejo y consultó con sus amigos jóvenes. Estos, inexpertos y arrogantes,
le dijeron que no debía ceder a la presión de los norteños.
Rejaboam regresó a la asamblea, y anunció que no sólo no aliviaría su
carga sino que la aumentaría. La reacción del pueblo, tal vez fue una
sorpresa para Rejaboam, pero no para Jeroboam. Los norteños,
descontentos y rebeldes, inmediatamente anunciaron que se separaban de
Yehudah, y que ya no seguirían a la dinastía de David. Los miembros de la
asamblea apedrearon a muerte a Adoram, el funcionario que estaba a cargo
de los trabajos forzados. Rejaboam, temiendo sufrir la misma suerte,
montó apresurado en su coche, y huyó a Jerusalén.
Las tribus del norte establecieron un reino independiente, al cual llamaron
Israel, y proclamaron a Jeroboam como su soberano.
Rejaboam, por su lado, tan pronto llegó a Jerusalén movilizó a los
hombres de las dos tribus que le permanecieron fieles, Yehudah y
Benjamín, para hacer la guerra a las tribus del norte y así recuperar la
integridad del reino. Shemaiah, un profeta, le dijo que no saliera a luchar
contra sus hermanos de Israel, que lo que había sucedido era la voluntad
de Dios.
Los reinos nunca volvieron a unirse. Al contrario, desde ese momento,
hasta que siglos después, los asirios conquistaron el reino del norte, hubo
entre ellos frecuentes guerras y hostilidad.
Jeroboam inicialmente residió en Shejem, luego, durante un período corto
en Penuel, al otro lado del río Jordán. Finalmente escogió como su capital
a Tirzah, una ciudad situada a doce kilómetros al noreste de Shejem.
El objetivo básico de Jeroboam durante su reinado fue obtener una
separación completa entre Israel y Yehudah. En su afán de lograrlo hizo lo
que pudo para disminuir la importancia del Templo de Salomón. Revivió
antiguos santuarios, uno de ellos en Bet-El, en el sur del país, y el otro,
Dan, en el norte, y colocó en los dos sitios becerros de oro. Expulsó a los
sacerdotes y levitas que permanecían leales a Yehudah y los sustituyó por
sacerdotes que él personalmente escogió y designó de la gente del pueblo.
Estableció un festival religioso en el día quince del octavo mes, cuando él
iba a Bet-El y sacrificaba en el altar al becerro de oro.
En una ocasión, cuando Jeroboam se encontraba en Bet-El, un profeta de
la tribu de Yehudah vio al rey quemar incienso en el altar, y profetizó que
en el futuro un rey, que se llamaría Josias, destruiría ese altar. Jeroboam
señaló con su brazo al profeta y dio orden a sus hombres que lo detengan.
Inmediatamente el brazo se le paralizó, el altar se rompió y las cenizas se
desparramaron. El rey, consternado, rogó al profeta que rezase a Dios para
que le cure el brazo. El profeta así lo hizo y el rey recuperó el movimiento
del brazo. Agradecido, Jeroboam invitó al profeta al palacio, para que
coma con él y reciba un regalo. El profeta no aceptó y se fue de Bet-El.
Un tiempo después, Abiah, un hijo pequeño de Jeroboam, enfermó de
gravedad. El rey envió a su esposa, disfrazada, a Siló a consultar con el
profeta Ajiyah, que para ese entonces era ya anciano y estaba ciego, para
saber si el niño sanaría.
A pesar de su ceguera y del disfraz de la reina, el anciano profeta la
reconoció y le dijo que el niño moriría en el momento que ella llegase a
Tirzah, como castigo de Dios por haber pecado y rezado a ídolos. Ajiyah
añadió que los descendientes de Jeroboam morirían y serían devorados por
perros y aves.
Iddó, el vidente, tuvo visiones contra Jeroboam, acerca del cual escribió un
libro que no ha llegado a nuestros días.
Jeroboam murió, luego de reinar durante veintidós años, y fue sucedido
por su hijo Nadab, quien, dos años después, fue derrocado y matado por
Basha, un general de su ejército.
2) (II Reyes 13:13). Siglo 8 A.E.C. Jeroboam II, hijo del rey Yoash de Israel,
fue el décimo tercer rey de Israel después de la partición de la Monarquía
Unida, y el cuarto y más exitoso soberano de la dinastía real fundada por
Yehú. Elevó el reino de Israel al prestigio más alto en la región.
Jeroboam II recobró el control de varias ciudades, tales como Jamat y
Damasco, que sus predecesores habían perdido, y también territorios que
se encontraban al otro lado del río Jordán.
Su reino fue una época de gran prosperidad económica, abundancia
material, seguridad política, y devoción religiosa, aunque el profeta Amós,
que predicó durante su reinado, vio la situación en forma diferente: la
prosperidad estaba limitada a los ricos, la abundancia material estaba
basada en la injusticia y en la opresión de los pobres, la observación de los
mandamientos religiosos no era sincera, y la seguridad política era más
aparente que real. Amós, en sus profecías, criticó el materialismo de la
nación y condenó el egoísmo de los ricos y su indiferencia a los
sufrimientos de los pobres.
Amaziah, el sacerdote de Bet-El, informó al rey Jeroboam II que Amós
estaba conspirando contra él, y que predicaba que el moriría por la espada
y que el pueblo sería llevado al cautiverio.
Amaziah le aconsejó a Amós que huyese a Yehudah y que se limite a
profetizar en el reino del sur. Amós contestó que era Dios quien lo había
enviado a profetizar en Israel.
Las profecías de Amós se cumplieron treinta años después cuando los
asirios conquistaron el reino de Israel y exilaron a todos sus habitantes a
otras regiones del imperio, donde, con el correr del tiempo, se asimilaron a
la población local, perdieron su identidad y desaparecieron de la historia,
siendo hoy recordados como las —diez tribus perdidas,
Jeroboam II reinó durante 41 años y fue sucedido por su hijo Zacarías,
quien, seis meses después, fue derrocado y matado por Shalum.

Jet (çú Jet Origen hebreo: Terror)


(Génesis 10:15). Fecha no especificada. Jet, el segundo hijo de Canaán, fue
hermano de Zidón. Sus descendientes hititas le permitieron a Abraham
comprar la cueva de Majpeláh y usarla como sepulcro para Sarah.

Jezabel (àéæáì Izebel Origen hebreo: Casta)


(I Reyes 16:31). Siglo 9 A.E.C. Jezabel, una princesa fenicia, hija de Etbal,
rey de Zidón, fue una mujer de carácter fuerte, hábil y sin escrúpulos, que
ejerció gran influencia sobre su esposo, el rey Acab de Israel. Introdujo en
Israel el culto fenicio al dios pagano Bal, a lo cual el profeta Elías se opuso
con todas sus fuerzas. Acab toleró el culto extranjero y cooperó con su
esposa, construyendo un templo para Baal en Samaria y un poste sagrado.
También le dio autoridad administrativa ilimitada, lo cual no tenía
precedentes.
Jezabel realizó una persecución implacable contra los profetas del SEÑOR.
Obadiahu, el gobernador del palacio real, secretamente, y corriendo el riesgo
de perder su vida, escondió a cien de ellos en dos cuevas, cincuenta en cada
cueva.
Elías solicitó tener una confrontación con los cientos de sacerdotes de Baal
que se hallaban bajo la protección de la reina Jezabel, y comían en su mesa.
Acab accedió al pedido, y el encuentro tuvo lugar en el Monte Carmel. Los
sacerdotes extranjeros no lograron prender el fuego de su sacrificio, y Elías
ordenó a la muchedumbre que los agarren y los maten. La reina, furiosa,
amenazó con matar al profeta, y Elías tuvo que escapar a Bersheba.
Algún tiempo después, el rey decidió que un viñedo, colindante con el
palacio real, le sería muy conveniente como huerta de vegetales. Acab habló
con Nabot, el yizrelita, dueño del terreno, y le ofreció pagarle por su
propiedad o cambiársela por un terreno similar en otro sitio.
Nabot no aceptó las propuestas de Acab, ya que se trataba de un terreno que
había estado en su familia por muchas generaciones.
El rey regresó al palacio deprimido y encolerizado. Cuando Jezabel le
preguntó a que se debía su mal humor y su negativa a comer, Acab le
contestó que Nabot no le quería vender su propiedad.
Jezabel le dijo que se alegre y que deje el asunto en sus manos. La reina hizo
que Nabot fuese acusado falsamente de insultar a Dios. Luego de una farsa
de juicio el desafortunado Nabot fue condenado por blasfemo y ajusticiado.
Acab tomó posesión de la propiedad.
El profeta Elías fue al viñedo de Nabot, confrontó al rey, y lo acusó de
asesinar a un hombre para apoderarse de su propiedad.
El profeta añadió que Dios castigaría a Acab por su acto malvado, que los
perros lamerían su sangre en el mismo sitio donde habían lamido la sangre de
Nabot, que su familia tendría el mismo mal final que tuvieron los
descendientes de los reyes Jeroboam y Basha, y que los perros comerían el
cuerpo de su esposa Jezabel.
Acab, impactado por las palabras de Elías, rasgó su ropa, se la quitó y se
puso un hábito de penitencia. Ayunó, se martirizó, y ambuló por el palacio
triste y deprimido.
Dios, al ver la humilde contrición de Acab, reconsideró y postergó el
desastre profetizado para que ocurriese durante el reinado del hijo de Acab,
después de la muerte del rey.
Acab murió poco tiempo después como resultado de una herida recibida en
una batalla contra los arameos. Lo sucedió su hijo Yoram.
Yehú, el comandante del ejército de Israel, se rebeló contra Yoram y acusó a
Jezabel de idolatrías y hechicerías. Mató a Yoram e hirió mortalmente a
Ajaziahu, el rey de Yehudah, que se hallaba en ese momento visitando al rey
de Israel. Yehú fue al palacio real, donde Jezabel, quien se había enterado de
lo ocurrido, lo esperaba en una ventana del segundo piso, con la cara pintada
y maquillada.
— ¿Cómo estás Zimri, asesino de tu señor?—le preguntó sarcásticamente,
refiriéndose a un general que había asesinado a su rey y asumido el poder.
Yehú alzó la cabeza hacia la reina, y ordenó a los eunucos que estaban con
ella que la arrojen por la ventana. Así lo hicieron, y la sangre de la reina
salpicó la pared del palacio. Yehú, al ver el cuerpo tirado sobre el pavimento,
lo pisoteó con su caballo.
Yehú entró al palacio a comer y beber. Luego, dio instrucciones para que
enterrasen a Jezabel, ya que, según dijo, después de todo era hija de un rey.
Sus hombres fueron a buscar el cuerpo, pero los perros ya lo habían
devorado, y sólo encontraron el cráneo, sus pies, y las palmas de sus manos.

Jezión (çæéåï Jezión Origen hebreo: Visión)


(I Reyes 15:18). Siglo 10 A.E.C. Jezión, padre de Tabrimón, fue el abuelo de
Ben-Hadad, el rey que reinaba en Aram cuando Asa era el rey de Yehudah.
Jezir (çæéø Jezir Origen hebreo: Jabali)
1) (Nehemías 10:21). Siglo 5 A.E.C. Jezir fue uno de los líderes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
2) (I Crónicas 24:15). Siglo 10 A.E.C. El servicio sacerdotal en el
Tabernáculo estaba dividido en veinticuatro turnos durante el reinado del
rey David. Jezir estaba a cargo del décimo sétimo turno.

Jezrai (çöøé Jezrai Origen hebreo: Patio)


(II Samuel 23:35). Siglo 10 A.E.C. Jezrai, el carmelita, fue uno de los
Treinta, unidad elite en el ejército del rey David. También fue llamado Jezró
(1 Crónicas 11:37).

Jezró (çöøå Jezró Origen hebreo: Patio)


(1 Crónicas 11:37). Siglo 10 A.E.C. Nombre alternativo para Jezrai.

Jezrón (çöøåï Jezrón Origen hebreo: Patio)


1) (Génesis 46:9). Siglo 17 A.E.C. Jezrón, hijo de Rubén y nieto de Jacob,
fue uno de los setenta israelitas que emigraron a Egipto. Sus hermanos
fueron Janoj, Palú, y Carmi.
2) (Génesis 46:12). Siglo 17 A.E.C. Jezrón fue hijo de Parez y nieto de
Yehudah—aunque según el Primer libro de Crónicas (I Crónicas 4:1) no
era hijo de Parez sino su hermano. Fue uno de los setenta israelitas que
inmigraron a Egipto y antepasado del clan de los jezronitas. Su hermano
fue Jamul.
Sus hijos fueron Yerajmel, Quelubai—también llamado Caleb—y Ram,
un antepasado del rey David. Cuando Jezrón tenía sesenta años, se casó
con Abiah, la hija de Maquir, con la cual tuvo un hijo llamado Segub, y
luego, después de su muerte, un hijo póstumo, Ashjur, el fundador de
Tekoa.
La historia de la conquista de Canaán menciona a Caleb, hijo de Yefuneh
(Números 13:6). Si las referencias son de la misma persona, Jezrón
también se llamaba Yefuneh.

Jiel (çéàì Jiel Origen hebreo: Dios vive)


(I Reyes 16:34). Siglo 9 A.E.C. Jiel de Bet-El reconstruyó la ciudad de Jericó
durante el reinado del rey Acab de Israel. Sus hijos Abiram y Segub
murieron, cumpliéndose así la maldición de Josué (Josué 6:26).
Jilquiahu (çì÷éäå Jilkiahu Origen hebreo: La porción de Dios).
1) (II Reyes 18:18). Siglo 8 A.E.C. Jilquiahu fue el padre de Elyakim, el
oficial que estaba cargo del palacio durante el reinado del rey Ezequías. El
profeta Isaías lo consideró —como un padre para a los habitantes de
Jerusalén y los hombres de Yehudah, (Isaías 22:21).
2) (II Reyes 22:4). Siglo 7 A.E.C. Jilquiahu, el hijo de Shalum—llamado
Meshulam en el Primer Libro de Crónicas—fue el Sumo Sacerdote
durante el reinado del rey Josias.
También fue una de las personas que donaron ovejas, cabras y toros a los
sacerdotes para los sacrificios de la Pascua (II Crónicas 35:8).
Jilquiahu encontró el Libro de la Ley mientras supervisaba los trabajos de
reparación que se llevaban a cabo en el Templo,. Se lo entregó al escriba
Shafán, quien lo llevó al rey y se lo leyó en voz alta.
El rey Josias, al escuchar la lectura, se dio cuenta con pavor, que no se
estaban cumpliendo las leyes del SEÑOR. Rasgó su vestimenta, y envió a
Jilquiahu, acompañado por Ajíkam, hijo de Shafán, y Acbor, hijo de
Micah, a consultar con la profetisa Juldah. Juldah anunció que Dios
castigaría a la nación por haberlo olvidado, pero que el rey Josias, por
haberse humillado ante Él, no vería la desgracia e iría a su tumba antes del
castigo colectivo.
El rey ordenó a Jilquiahu sacar del Templo todas los utensilios utilizados
para el culto a Baal y otros ídolos, quemarlos en los campos de Kidrón, y
llevar las cenizas a Bet-El.
Jilquiahu fue sucedido en el cargo de Sumo Sacerdote por su hijo Azariah,
abuelo de Ezra (Ezra 7:1).
Otro hijo de Jilquiahu, Gemariah, fue enviado por el rey Zedequíah, junto
con Eleasah, hijo de Shafán, al rey Nabucodonosor de Babilonia, portando
una carta escrita por Jeremías a los cautivos en Babilonia (Jeremías 29:3).
El profeta aconsejaba en la carta a los exilados que llevasen una vida
normal en Babilonia, construyesen sus casas, plantasen jardines, se
casasen y tuviesen hijos. La carta de Jeremías terminaba en una profecía
que, después de setenta años, los exilados regresarían a Jerusalén.
Uno de los descendientes de Jilquiahu, Yehozadak, hijo de Seraiah, fue
enviado al exilio por los babilonios.
3) (Jeremías 1:1). Siglo 7 A.E.C. Jilquiahu, un sacerdote de Anatot en la
tierra de Benjamín, fue el padre del profeta Jeremías.
4) (Nehemías 8:4). Siglo 5 A.E.C. Jilquiahu fue uno de los líderes que
estaban parados al lado de Ezra, sobre un púlpito de madera, cuando el
Escriba leyó la Ley de Moisés al pueblo, en la plaza del mercado de
Jerusalén.
5) (Nehemías 11:11). Siglo 5 A.E.C. Su hijo Seraiah fue un sacerdote en el
Templo durante la época de Nehemías.
6) (Nehemías 12:7). Siglo 6 A.E.C. Jilquiahu fue el jefe de una familia de
sacerdotes que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia, cuando
Yeshua era el Sumo Sacerdote. Su descendiente Jashabiah fue el líder de
su clan, cuando Yoyakim era el Sumo Sacerdote durante la época de
Nehemías (Nehemías 12:21).
7) (I Crónicas 6:30). Fecha no especificada. Jilquiahu, hijo de Amzi,
descendiente de Merari, fue el antepasado de Eitán, quien fue uno de los
levitas nombrados por el rey David para dirigir a los cantantes en la Casa
del SEÑOR.
8) (I Crónicas 26:11). Siglo 10 A.E.C. Jilquiahu, hijo de Josah, un levita
descendiente de Merari, fue uno de los porteros del Tabernáculo durante el
reinado del rey David. Sus hermanos fueron Shimri, Tebaliahu, y Zacarías.
Su padre Josah servía en el lado occidental del Tabernáculo, cerca a la
puerta Saléquet.

Jirah (çéøä Jirah Origen hebreo: Esplendor)


(Génesis 38:1). Siglo 17 A.E.C. Jirah, el adulamita, un amigo de Yehudah,
fue enviado por él con una cabrita, para entregarla a cambio de los artículos
personales de Yehudah, que este había dado en garantía a Tamar en pago de
sus servicios sexuales.

Jiram (çéøí Jiram Origen hebreo: Noble)


1) (II Samuel 5:11). Siglo 10 A.E.C. Jiram, rey de Tiro, fue amigo y aliado
de David y Salomón. Envió madera de cedro, carpinteros y albañiles a
Jerusalén para construir el palacio de David. Luego, cuando Salomón
ascendió al trono, le envió madera y trabajadores para ayudar en la
construcción del Templo.
El rey Salomón le envió, como retribución, trigo y aceite de olivo, y
también le transfirió veinte ciudades en la Galilea, cuyas características
desilusionaron a Jiram.
Los dos reyes fueron socios en un proyecto comercial donde usaron las
naves de Jiram para importar oro, árboles exóticos y piedras preciosas de
Ofir, y metales preciosos, marfil, monos y pavos reales de Tarshish.
2) (I Reyes 7:13). Siglo 10 A.E.C. Jiram, hijo de un hombre de Tiro, ciudad
fenicia, era famoso por ser un experto en el trabajo del bronce. Salomón lo
hizo venir de Tiro para fabricar los pilares de bronce y otras decoraciones
para el Templo.
La madre de Jiram, de acuerdo al Primer Libro de Reyes (I Reyes 7:14),
era una viuda de la tribu de Naftalí, pero según el Segundo Libro de
Crónicas (II Crónicas 2:13), pertenecía a la tribu de Dan.
Jizki (çæ÷é Jizki Origen hebreo: Fuerte)
(I Crónicas 8:17). Fecha no especificada. Jizki, hijo de Elpal, un benjamita,
fue el líder de un clan que vivía en Jerusalén.

Joab (éåàá Yoab Origen hebreo: Dios es padre)


1) (I Samuel 26:6). Siglo 10 A.E.C. Joab, el comandante del ejército del rey
David, fue un hombre de muchas facetas contradictorias. Era un valiente y
leal militar, y también un asesino despiadado y sin escrúpulos. Aunque su
lealtad al rey fue absoluta, no tenía reparos en manipularlo o hablarle en
forma franca y brutal cuando lo consideraba necesario. Si consideraba que
una orden de David era equivocada, y que sus acciones beneficiarían la
causa de David, no dudaba en desobedecer al rey, como ocurrió cuando
mató al príncipe Abshalom, en contra de la orden expresada por el rey.
David, públicamente, desaprobaba los asesinatos de Joab, pero nunca lo
castigó, probablemente debido a que se beneficiaba de ellos. Ante los ojos
del pueblo Joab era el único responsable de los actos criminales, y a David
lo consideraban inocente de toda culpa.
Joab era sobrino del rey David, uno de los tres hijos de su hermana
Zeruiah. Sus hermanos fueron Abishai, uno de los principales
comandantes del ejército, y Asahel, un soldado aguerrido.
Joab y su ejército, en el cual servían sus hermanos Abishai y Asahel, se
enfrentaron, cerca al estanque de Gibón, a las fuerzas de Ish-Boshet, el
hijo de Saúl, comandadas por Abner.
Abner le propuso a Joab que doce hombres de cada lado luchasen a
muerte. Después de que los veinticuatro hombres se mataron mutuamente,
estalló la batalla entre los dos ejércitos.
El ejército de Abner fue derrotado, y Abner escapó corriendo, seguido de
cerca por Asahel. Abner le rogó que desistiese de la persecución, ya que, si
se veía forzado a matarlo, no podría volver a mirar a Joab en la cara.
Asahel no hizo caso a las palabras de Abner y continuó corriendo tras él,
cada vez más cerca. Abner empujó hacia atrás su lanza y lo mató.
Joab y su hermano Abishai continuaron persiguiendo a los soldados
enemigos que huían. Abner y sus hombres llegaron a una colina y subieron
a ella. Desde la cumbre de la colina, Abner le gritó a Joab que ponga fin al
derramamiento de sangre. Joab accedió a cesar la lucha, y permitió que
Abner y sus soldados sobrevivientes se retirasen al otro lado del río
Jordán. Joab sepultó a su hermano Asahel en la tumba de su padre, en
Belén, y retornó con el ejército a Hebrón.
Ish-Boshet acusó a Abner de haber hecho el amor a Rizpah, quien había
sido una de las concubinas del rey Saúl, al cual le había dado varios hijos.
Abner, enfurecido por la acusación, y por lo que él consideraba ingratitud
de Ish-Boshet, decidió transferir su lealtad a David, y se comunicó con él.
David, antes de recibirlo, le impuso la condición de que le traiga a su ex-
esposa Mijal, la hija de Saúl, quien la había dado en matrimonio a Paltiel.
Abner, sin mostrar compasión al pobre Paltiel que amaba a Mijal, e
indiferente a las lágrimas que este derramaba, cumplió con el pedido de
David.
Abner habló a los ancianos de Israel y a la tribu de Benjamín, a la cual el
rey Saúl había pertenecido, a favor de David. Luego, se presentó en
Hebrón, acompañado por veinte hombres. David lo recibió con gran
ceremonia y lo agasajó con un suntuoso banquete. Los dos hombres
llegaron a un acuerdo, y Abner prometió que haría todo lo que le fuese
posible para que la nación entera se uniese tras David.
Joab, quien había estado ausente en el frente de batalla, regresó a Hebrón,
y escuchó que Abner había partido de la ciudad hacia poco tiempo, luego
de conferenciar con el rey. De inmediato fue a hablar con David y le
advirtió que, en su opinión, el verdadero propósito de la visita de Abner
era espiar.
Joab indujo a Abner a regresar a Hebrón, y, en la entrada de la ciudad, lo
asesinó para vengar la muerte de su hermano Asahel, a quien Abner había
matado en la batalla de Gibón.
Estremecido, aparentemente, por la muerte a traición de Abner, David lo
enterró en Hebrón con todos los honores. Durante el funeral dio un
discurso elogiándolo y guardó luto por él, lo cual impresionó a todo el
pueblo. David maldijo públicamente a Joab y a su familia, pero no lo
castigó, posiblemente debido a que la muerte de Abner eliminaba a un
opositor poderoso, y era muy conveniente para lograr su ambición de
reinar sobre las doce tribus. Muchos años después, cuando se encontraba
en su lecho de muerte, David dio instrucciones a su hijo Salomón para que
hiciera matar a Joab en castigo por haber asesinado a Abner y a Amasa.
(Es interesante notar que no lo castigó por la muerte de Abshalom,
cometida por Joab contra las órdenes expresadas por David).
La muerte de Abner debilitó la posición de Ish-Boshet, quien, poco tiempo
después, fue asesinado por dos de sus oficiales. Los ancianos de Israel
vinieron a Hebrón y ungieron a David rey sobre todas las tribus de Israel.
David, luego de reinar en Hebrón durante siete años, decidió conquistar la
ciudad de Jerusalén, que estaba en manos de los jebusitas. La fortaleza era
inexpugnable, y los jebusitas se jactaban de que les bastaban ciegos y
cojos para defenderla. David anunció que el primer soldado que matase a
un jebusita sería nombrado comandante del ejército. Joab se encaramó por
el conducto que llevaba agua a la ciudad, abrió las puertas, y la ciudad fue
capturada.
David le dio a la fortaleza el nombre de Ciudad de David, y reconstruyó la
zona aledaña. Joab reparó el resto de la ciudad. David nombró a Joab
comandante del ejército en recompensa por sus actos de valor durante la
conquista de Jerusalén.
Benaiah, quien años más tarde ejecutaría a Joab por orden de Salomón, fue
puesto a cargo de las fuerzas mercenarias.
El rey de Amón, quien siempre había mostrado amistad a David, falleció.
David envió embajadores para expresar su condolencia. El nuevo rey,
convencido por sus consejeros de que los embajadores eran en realidad
espías, los humilló afeitándoles la barba de una mitad de la cara, y
cortándoles la ropa para dejarles las nalgas al descubierto. Luego los
expulsó de su país.
David envió a Joab con el ejército para vengar la humillación. Los
amonitas contrataron mercenarios arameos para defenderse contra el
ejército israelita, pero fueron derrotados.
Una noche cálida, mientras Joab y el ejército sitiaban Rabbah, la capital de
Amón, el rey David, que había permanecido en Jerusalén, vio desde la
terraza de su palacio a una bella mujer, bañándose en el techo de una casa
vecina. Averiguó que era Batsheba, la esposa de Urías, un oficial del
ejército, que estaba en el campo de batalla. La hizo traer al palacio, se
acostó con ella, y luego la envió de regreso a su casa.
Poco tiempo después, Batsheba le hizo saber que había quedado encinta.
El rey, para evitar el escándalo, hizo que Uriah de inmediato regrese a
Jerusalén, con el pretexto de traer un informe de Joab sobre la campaña
militar. La verdadera razón fue para darle la oportunidad a Urías de pasar
la noche con su esposa, y, así, hacerle crer que el hijo que Batsheba
llevaba en el vientre era de él y no del rey.
Luego de recibir el informe de Urías, el rey le dijo que fuese a su casa a
descansar. Urías le contestó que no podía descansar cómodamente en su
casa ni acostarse con su esposa mientras sus soldados estaban en el campo,
durmiendo en carpas sobre la dura tierra. Esa noche, y también la
siguiente, Urías durmió en la entrada del palacio, al lado de los centinelas.
David llegó a la conclusión de que la única forma de resolver el problema
y evitar un escándalo incómodo era hacer que Urías muera. La siguiente
mañana David escribió una nota a Joab donde decía —Coloca a Urías en el
frente, donde la lucha sea más intensa, y haz que todos los otros soldados
se retiren para que él sea matado por los enemigos, Selló la carta y se la
dio a Urías para que la entregue a Joab.
Joab envió a Urías y a varios otros soldados a luchar cerca a los muros de
la ciudad sitiada. Los defensores salieron y mataron a varios de los
guerreros israelitas, entre ellos a Urías.
Joab envió un mensajero al rey para informarle de la batalla y de los
caídos. Advirtió al mensajero que el rey, al escuchar que habían muerto
varios soldados, se pondría furioso y preguntaría — ¿Porqué se arriesgaron
a luchar tan cerca de las murallas de la ciudad?, Y en ese caso el
mensajero debería responder —Tu siervo Urías, el hitita, fue uno de los
que murieron,
La conversación entre el mensajero y David se desarrolló exactamente
como lo había predicho Joab. David, al escuchar que Urías había muerto,
suspiró aliviado, y dijo —Dale este mensaje a Joab: 'No tengas pesar por
lo que ha pasado. La espada siempre cobra víctimas. Ataca con fuerza la
ciudad y destrúyela'. ¡Y tú, aliéntalo!,
Joab cumplió con las instrucciones del rey, y Urías murió luchando contra
los enemigos. El rey David se casó con Batsheba tan pronto como la viuda
terminó su período de duelo, pero el bebe, nacido pocos meses después,
enfermó y murió.
Joab, luego de capturar las fuentes de agua de Rabbah, pidió a David que
viniese a hacerse cargo del sitio de la ciudad, para que la gloria de
conquistar la capital de los amonitas fuese del rey, y no de Joab.
Amnón, el hijo mayor de David, violó a su media hermana Tamar, pero
David no lo castigó ni criticó. Un par de años después, Abshalom, el hijo
favorito de David, vengó la deshonra de su hermana Tamar haciendo
matar a Amnón.
Abshalom escapó al reino vecino de Geshur, cuyo rey era su pariente por
el lado materno. Tres años más tarde, Joab notó que David sufría por la
ausencia de Abshalom.
Joab urdió un ardid para convencer al rey de que permita el regreso de
Abshalom. Habló con una mujer del pueblo de Tekoa, le dijo que pida una
audiencia con el rey, y le dio instrucciones detalladas sobre lo que debía
decir. La mujer, vestida de luto, fue recibida por David en el palacio. Le
contó al rey que ella era una viuda con dos hijos. Los jóvenes habían
tenido una pelea terrible a consecuencias de la cual uno había matado al
otro. El asesino, el único miembro sobreviviente de su familia, había sido
condenado a muerte por su clan. La mujer le rogó al rey David que salve la
vida del único hijo que le quedaba.
David, afectado por el relato de la mujer, le dijo que haría lo que ella le
pedía. La mujer le pidió permiso para decirle unas cuantas palabras más.
—Habla—le dijo el rey.
—Su Majestad se condena a si mismo si no permite el retorno de su hijo
exilado—dijo la mujer.
David sospechó de inmediato que la mujer no le hablaba por iniciativa
propia, y le preguntó —Dime, ¿es Joab el que está detrás de esto?—
La mujer admitió que era cierto. David cedió, y le dio permiso a Joab a ir a
Geshur y retornar con Abshalom. Joab volvió con el joven, pero el rey se
negó a verlo.
Pasaron dos años y Abshalom decidió que ya era tiempo que su padre lo
recibiese. La mejor forma para reconciliarse con su padre era si Joab, el
más cercano colaborador de David, abogase por él ante el rey.
Abshalom mandó llamar a Joab, pero éste se negó a venir. Lo hizo llamar
una segunda vez, nuevamente sin resultado. Abshalom, entonces, optó por
ordenar a sus sirvientes que incendiasen los campos de Joab.
Esta drástica medida tuvo el resultado esperado. Joab, de inmediato, fue a
la casa de Abshalom, y le preguntó indignado porque había ordenado
quemar sus campos.
—Era la única forma de conseguir que vengas. Quiero que vayas a hablar
con el rey y le preguntes por mi, ¿Para que regresé de Geshur? Estaría
mejor si me hubiese quedado allí. ¡Quiero comparecer frente al rey, y si
me encuentra culpable de lo que sea, que me haga matar!—contestó
Abshalom.
Joab fue al palacio de David y lo convenció a que reciba a su hijo.
Abshalom vino al palacio, fue llevado a presencia del rey y se postró ante
él. David, al ver a su hijo, lo recibió con mucho cariño y lo besó.
Abshalom, de inmediato, aprovechó la reconciliación con su padre para
aumentar su popularidad con el pueblo, y preparar las bases de una
rebelión. Cuando juzgó que el momento era oportuno, fue a Hebrón y se
proclamó allí rey.
David, viendo que el pueblo apoyaba a Abshalom, huyó de Jerusalén con
un grupo de leales seguidores, dejando a diez concubinas a cargo del
palacio real
Abshalom entró a Jerusalén con su ejército y se posesionó del palacio.
Ajítofel, su más sabio consejero, le pidió autorización para salir de
inmediato, con un ejército de doce mil hombres, en persecución de David,
tomando ventaja del hecho que el rey estaría cansado y sin fuerzas. Jushai,
otro consejero, que, secretamente, estaba de parte de David, logró
convencer a Abshalom para que postergue la persecución hasta reunir un
ejército más numeroso.
La demora de Abshalom en perseguirlo le dio tiempo a David para cruzar
al otro lado del río Jordán, reagrupar sus tropas, y organizar su ejército en
tres divisiones, una bajo el mando de Joab, la segunda bajo Abishai,
hermano de Joab, y la tercera bajo el comando de Itai el gitita. El rey, en
presencia de todo el ejército, pidió a los tres comandantes que respetasen
la vida de su hijo Abshalom.
La batalla entre los dos ejércitos tuvo lugar en los bosques de Efraim. El
ejército de David derrotó a los rebeldes y les infligió más de veinte mil
bajas. Abshalom escapó montado en una mula, pero su larga cabellera se
enredó en las ramas de un grueso árbol y quedó colgando en el aire
mientras la mula siguió su camino.
Uno de los soldados vio lo que había pasado y le dijo a Joab: —Acabo de
ver a Abshalom colgado de un árbol,
— ¿Lo viste y no lo mataste en el momento? Yo te hubiera recompensado
con diez monedas de plata y un cinturón—exclamó Joab.
—Aún si tuviera mil monedas de plata en mis manos, yo no levantaría mi
mano contra el hijo del rey, porque todos nosotros escuchamos que el rey
les pidió a ustedes, los comandantes, que no toquen al joven Abshalom.
Yo me habría traicionado a mi mismo—al rey nada se le esconde—y tú
mismo estarías en mi contra—dijo el soldado.
—No te rogaré—dijo Joab. Tomó tres dardos en la mano y se los incrustó
a Abshalom en el pecho. Diez de sus guardaespaldas se acercaron y
terminaron de rematar a Abshalom, hasta que murió.
Ajímatz, el hijo del sacerdote Zadok, le pidió a Joab permiso para correr al
rey e informarle del resultado de la batalla. —Hoy no le llevarás las
noticias. Se las llevarás algún otro día. Hoy no porque el hijo del rey ha
muerto—le contestó Joab.
Dirigiéndose a un soldado llamado Cushi, Joab le dijo—Corre, y di al rey
lo que has visto,
Cushi le hizo una reverencia y salió corriendo.
Ajímatz insistió—Déjame también a mi correr al rey,
— ¿Porqué vas a correr, mi hijo, si no tienes buenas noticias que darle?—
preguntó Joab.
—De todos modos correré—contestó Ajímatz.
—Corre entonces—dijo Joab, y Ajímatz corrió velozmente, y se adelantó a
Cushi.
David estaba sentado entre la puerta exterior e interior de la ciudad. El
soldado que se encontraba en el puesto de observación, sobre las puertas
de la ciudad, vio un hombre acercándose a toda carrera, y lo informó a
David.
—Si es un solo hombre, trae noticias—dijo David.
—Hay otro hombre que corre tras él—anunció el observador desde la
atalaya.
—Ese también trae noticias—dijo el rey.
—El que viene adelante es Ajímatz, el hijo del sacerdote—dijo el
observador.
—Ajímatz es un buen hombre, y seguro que trae buenas noticias—dijo el
rey.
Ajímatz llegó hasta el rey, se inclinó frente a él y le dijo —Bendito sea el
SEÑOR, tu Dios, que nos ha salvado de los que han levantado la mano
contra mi señor, el rey,
— ¿Mi hijo Abshalom está a salvo?, preguntó el rey.
—Vi una gran muchedumbre cuando Joab me enviaba a Su Majestad, pero
no sé de que se trataba—dijo Ajímatz, evadiendo contestar la pregunta.
—Párate a un lado—le dijo el rey.
Cushi arribó y dijo —Que mi señor el rey sepa que hoy Dios ha defendido
su causa contra todos los que se rebelaron,
— ¿Mi hijo Abshalom está a salvo?, le preguntó el rey.
—Qué todos los enemigos de mi señor el rey y todos los que se alcen
contra él tengan el mismo fin que aquel joven—respondió Cushi.
El rey empezó a temblar. Subió a sus aposentos que se hallaban sobre las
puertas de la ciudad, y lloró, repitiendo una y otra vez— ¡Mi hijo
Abshalom, mi hijo Abshalom! Que yo no diera por haber muerto en vez de
ti. ¡Abshalom, hijo mío, hijo mío!—
Las tropas escucharon que el rey lloraba la muerte de su hijo, y la alegría
por la victoria se tornó en lamentación y duelo.
Joab fue a ver al rey y le dijo con brutal franqueza—Hoy has humillado a
todos los soldados que en este día te han salvado la vida, y la vida de tus
hijos e hijas, de tus esposas y concubinas, porque has demostrado amor a
los que te odiaban y odio a los que te aman. Claramente has dado a
entender que no te importan los oficiales y los soldados de tu ejército.
Estoy seguro que si Abshalom viviese hoy y todos nosotros hubiésemos
muerto, tú lo habrías preferido. Levántate, sal y apacigua a tus seguidores.
¡Te juro por Dios que si no sales ahora, ni un solo soldado quedará contigo
esta noche, y eso sería para ti el peor desastre que habrás tenido desde tu
mocedad hasta ahora!—
El rey se levantó y fue a las puertas de la ciudad, y las tropas lo rodearon y
vitorearon.
Poco tiempo después, David nombró a Amasa―el oficial que había
comandado el ejército de Abshalom―comandante general del ejército
remplazando a Joab. El propósito de David era conseguir, con ese
generoso nombramiento, una reconciliación nacional, pero lo que
realmente logró fue el equivalente de haber firmado la pena de muerte de
Amasa. Joab, celoso de su puesto en el ejército, esperó implacable que la
oportunidad se le presentase para matar a Amasa.
David regresó a Jerusalén, pero no pudo descansar. Tan pronto llegó a la
capital tuvo noticias de otra rebelión, más peligrosa aún que la de
Abshalom. Sheba, hijo de Bijri, de la tribu de Benjamín, se rebeló contra el
rey, con el apoyo de todas las tribus exceptuando la de Yehudah.
David le pidió a Amasa, su nuevo comandante general, que organice un
ejército en tres días. Al final de ese plazo, al ver que Amasa no había
podido cumplir con sus instrucciones, el rey envió a Abishai a perseguir a
los rebeldes. Amasa lo siguió y dio alcance a Abishai y a Joab cerca a
Gibón.
— ¿Cómo estás hermano?— le preguntó Joab a Amasa. Mientras hablaba,
le agarró la barba con la mano derecha, aparentado querer besarlo, y con la
mano izquierda lo acuchilló con la daga, matándolo. Dejó el cuerpo a la
vera del camino, y continuó la persecución de Sheba, que se había
refugiado en la ciudad de Abel.
Joab dio órdenes a las tropas de demoler los muros de la ciudad. Los
pobladores de Abel, atemorizados, le cortaron la cabeza a Sheba y se la
tiraron a Joab desde los altos del muro. Joab y sus soldados regresaron a
Jerusalén, y David lo nombró nuevamente comandante general del
ejército.
David encargó a Joab que realice un censo de los hombres que podrían
servir en el ejército. Joab, ayudado por un equipo, demoró nueve meses y
veinte días para contar al pueblo e informar la rey que habían 800,000
soldados en Israel, y 500,000 en Yehudah.
Años más tarde, dos de los hijos de David disputaban el derecho de
sucesión al trono. Joab cometió el error de apoyar al príncipe Adonías,
pero Batsheba y el profeta Natán lograron convencer a David de que él
había prometido el trono a Salomón, con lo cual anularon la influencia de
Joab en la corte.
David, en su lecho de muerte, dio instrucciones a su hijo Salomón, para
que matase a Joab por haber asesinado a Abner y Amasa. (Es interesante
anotar que no mencionó la muerte de Abshalom entre los asesinatos de
Joab).
Adonías, después de la muerte de David, fue matado por Benaiah, por
orden de Salomón. Joab, sabiendo que su turno de morir era el siguiente,
se refugió en la Tienda del SEÑOR y agarró los cuernos en las esquinas
del altar. Salomón envió a Benaiah para que lo mate. Benaiah fue a la
Tienda del SEÑOR, y, no queriendo violar la santidad del lugar, ordenó a
Joab que saliese afuera.
Joab se negó a salir, diciendo que él moriría allí. Benaiah regresó al rey, y
le informó la conversación que había tenido con Joab.
Salomón le contestó—Haz lo que él te ha dicho. Mátalo y entiérralo, y así
borrarás la culpa que yo y la casa de mi padre tenemos por la sangre
inocente derramada por Joab. Que el SEÑOR cargue esa sangre sobre su
cabeza, porque, sin el conocimiento de mi padre, mató a cuchillo dos
hombres más rectos y honorables que él—Abner, hijo de Ner, comandante
del ejército de Israel, y Amasa, hijo de Yeter, comandante del ejército de
Yehudah. Que la culpa recaiga sobre la cabeza de Joab y su descendencia
para siempre, y que Dios otorgue paz a David, a sus descendientes, a su
casa y a su trono,
Benaiah regresó a la Tienda del SEÑOR y mató a Joab.
Joab fue enterrado en su casa, en el desierto, y Salomón nombró a
Benaiah comandante del ejército.
2) (Ezra 2.6). Fecha no especificada. Joab fue el antepasado de un clan de
descendientes de Pajat-Moab, que retornó con Zerubabel del exilio de
Babilonia.
3) (I Crónicas 4:14). Siglo 12 A.E.C. Joab fue hijo de Seraiah y nieto de
Otniel. Sus descendientes trabAcaban como artesanos.
Job (àéåá Iyob Origen hebreo: Perseguido)
(Ezequiel 14:14). Fecha no especificada. Job, uno de los tres hombres justos,
según el profeta Ezequiel— los otros dos fueron Noé y Daniel—es el
personaje central del libro que lleva su nombre, una de las obras maestras de
la literatura universal. El libro presenta un profundo interrogante que hasta
hoy perpleja a los teólogos y filósofos: ¿por qué sufren las personas buenas si
Dios es el que está en control de todo lo que ocurre?
Job, un hombre intachable y recto, padre de siete hijos y tres hijas, vivía en la
tierra de Uz. Era el hombre más rico del oriente, dueño de miles de ovejas y
camellos, y cientos de bueyes y asnos.
Un día, Dios le dijo a Satán que no había otro hombre en la tierra como Job,
que honraba a Dios y se apartaba del mal. Satán contestó cínicamente que era
muy fácil para un hombre rico honrar a Dios, pero si Job perdiese todas sus
posesiones, maldeciría de inmediato. Dios aceptó que Satán pusiese a prueba
a Job, con la condición de no tocarlo personalmente.
Poco tiempo después, ladrones robaron todos los bueyes, asnos y camellos de
Job. Sus ovejas murieron en un incendio, y sus hijos perecieron aplastados
cuando el techo de su casa cayó sobre ellos.
Job rasgó sus vestimentas, se rasuró la cabeza y se postró en el suelo,
diciendo —Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo partiré. El
SEÑOR ha dado y el SEÑOR ha quitado. Bendito sea el nombre del
SEÑOR,
Dios viendo que Job no le hacía ningún reproche, le dijo a Satán que había
destruido a Job sin motivo.
—Piel por piel, todo lo que un hombre tiene lo daría por salvar la vida. Pero,
extiende la mano sobre su carne y sus huesos, y te aseguro que te blasfemará
en tu propia cara—contestó Satán.
—Job está en tus manos, pero respeta su vida—dijo Dios.
Satán se retiró de la presencia de Dios, y le produjo a Job dolorosas llagas en
todo el cuerpo, desde las plantas de los pies, hasta la coronilla.
La esposa de Job lo vio sentado sobre cenizas, rascándose las llagas con un
pedazo de teja, y le reprochó— ¿Todavía mantienes firme tu integridad?
¡Maldice a Dios y muere!—.
—Hablas como una mujer necia. ¿Acaso debemos sólo aceptar lo bueno de
Dios y no aceptar lo malo?—contestó Job.
Tres amigos de Job —Elifaz, Bildad y Zofar- escucharon las tragedias que le
habían ocurrido, y vinieron a conmiserar con él y tratar de consolarlo.
Al ver a Job casi no lo reconocieron de lo cambiado que estaba. Sollozaron,
lloraron, se desgarraron la ropa, y echaron polvo sobre sus cabezas. Luego,
se sentaron con Job durante siete días y siete noches, en silencio, sin decir
una palabra, porque vieron cuan grande era su sufrimiento.
Job finalmente rompió su silencio quejándose amargamente de su vida, y
maldiciendo el día que lo vio nacer. Esa reacción sorprendió a sus amigos.
Habían venido a consolarlo, no a participar en una rebelión contra las
decisiones de Dios, y en vez de palabras consoladoras le expresaron críticas
y regañas.
Elifaz le dijo a Job, que seguramente había pecado, ya que no había otra
explicación para entender porqué Dios había actuado así con él. Bildad
atribuyó la muerte de los hijos de Job a sus pecados. Zofar le dijo que el
castigo que había recibido de Dios era menor de lo que en realidad se
merecía.
Una cuarta persona, un hombre joven, Elihú, hijo de Barajel, el buzita,
expresó su enojo con Job, porque este trataba de justificarse a si mismo, y no
a Dios. También criticó a los tres amigos porque ellos, sin encontrar
respuesta, culpaban a Job.
Dios les dijo que todos ellos estaban errados, y que no eran Dios para saberlo
todo, y reprochó a los amigos de Job por sus palabras
Dios restauró la fortuna de Job, quien se volvió más rico que antes, y tuvo
otros siete hijos, y tres bellas hijas.

Jobab (çáá Jobab Origen hebreo: Apreciado)


(Números 10:29). Siglo 13 A.E.C. Jobab, de acuerdo al libro de Números,
fue cuñado de Moisés,—i.e., hijo de Yetro, el suegro de Moisés—pero,
según el Libro de Jueces, Jobab fue el suegro de Moisés (Jueces 4:11), lo
cual significaría que Jobab y Yetro fueron la misma persona. (Ver Yetro
Éxodo 3:1). Moisés le dijo a Jobab que estaban en camino a una tierra
prometida por Dios a los israelitas, y lo invitó a que se una al pueblo. Jobab
rehusó diciendo que regresaría a su tierra natal y a sus parientes.
—Por favor ven con nosotros. Tú, que conoces el desierto, puedes ser
nuestro guía y decirnos donde acampar y. Si tú vienes con nosotros,
compartiremos contigo todo lo que el SEÑOR nos otorgue—Moisés insistió
sin poder convencerlo.
Uno de los descendientes de Jobab fue Jeber, el kenita, esposo de Yael.

Jodesh (çãù Jodesh Origen hebreo: Luna Nueva)


(I Crónicas 8:9). Fecha no especificada. Jodesh fue una de las esposas—las
otras fueron Jushim y Bara—de Shajarayim, un descendiente de Benjamín.
Jodesh tuvo siete hijos: Yobab, Zibia, Meisha, Malcam, Yeuz, Sajiah, y
Mirmah.
Joel (éåàì Yoel Origen hebreo: Dios es el SEÑOR)
1) (I Samuel 8:2). Siglo 11 A.E.C. Joel—también llamado Vashni (I
Crónicas 6:13)—fue el hijo mayor del profeta Samuel.
Joel y su hermano Abiah fueron jueces en la ciudad de Bersheba.
Lamentablemente, eran magistrados corruptos que recibían sobornos y
vendían sus veredictos. Su perverso y deshonesto comportamiento causó
que los ancianos de Israel exigiesen de Samuel que les escoja un rey, en
vez de permitir que sus hijos gobiernen después de él.
Heiman, el hijo de Joel, fue uno de los levitas nombrados por el rey David
para dirigir a los cantantes en la Casa del SEÑOR.
Sus descendientes, Yejiel y Shimei, estaban entre los levitas que se
reunieron para hacerse ritualmente limpios, y purificar el Templo, durante
el reinado del rey Ezequías de Yehudah.
2) (Joel 1:1). Siglo 5 A.E.C. Joel, hijo de Petuel, fue el autor del libro de
profecías que lleva su nombre. Muy poco se sabe de Joel, excepto su
nombre y el de su padre.
Los eruditos cren que el profeta escribió su libro durante el período del
segundo Templo, probablemente en el 4to o 5to siglo A.E.C. El profeta
describe una terrible plaga de langostas y una sequía devastadora, e
interpreta esos eventos como señal de que se acerca el Día de Dios, día en
el cual el SEÑOR castigará a todos los que se oponen a su voluntad.
Dios, a través del profeta, hace un llamado al pueblo para que se
arrepienta, y promete restauración, salvación y la bendición de una tierra
fértil si el pueblo retorna a Él.
El libro está compuesto de dos partes. La primera parte, compuesta de los
capítulos 1 y 2, describe una plaga de langostas sin precedente, que dejó a
los campos vacíos, al pueblo sin comida, y al Templo sin recibir las
ofrendas de vino y grano. El profeta exhorta a los sacerdotes, a los líderes,
y a todo el pueblo a rogar clemencia a Dios, por medio del
arrepentimiento, el ayuno y la plegaria. Promete que Dios tendrá
misericordia y pondrá fin a la plaga, hará que caiga la lluvia, habrá
abundantes cosechas, y vendrá una época de paz y prosperidad.
La segunda parte del libro consiste de los capítulos 3 y 4. Es una profecía
sobre el Día de Dios, cuando el espíritu del SEÑOR otorgará el don de
profecía y visión a todo el pueblo, hombres y mujeres, niños y ancianos.
Dios reunirá a todas las naciones en el valle de Yehoshafat, y juzgará a
aquellos que enviaron al pueblo de Israel al exilio. Dios restaurará a los
exilados, hará que la tierra sea fructífera, y castigará a Egipto y a Edom
por haber atacado al pueblo de Yehudah y vertido sangre inocente.

Nota: El libro de Joel es uno de los doce libros que forman el conjunto
llamado “Profetas Menores”, también llamado “Los Doce”: Oseas, Joel,
Amós, Obadiah, Jonás, Micah, Najum, Habakuk, Zefaniah, Hageo,
Zacarías, y Malaji. La frase “Profetas Menores” no significa que estos
profetas son menos importantes que Isaías, Jeremías y Ezequiel. Se refiere
simplemente al hecho de que los libros de los doce profetas son mucho
más cortos que los libros de los profetas Isaías, Jeremías y Ezequiel.

3) (Ezra 10:43). Siglo 5 A.E.C. Joel, un descendiente de Nebo, se divorció


de su esposa extranjera durante la época de Ezra.
4) (Nehemías 11:9). Siglo 5 A.E.C. Joel, hijo de Zijri, de la tribu de
Benjamín, era el supervisor de un grupo de benjamitas que se
establecieron en Jerusalén, luego del retorno del exilio de Babilonia.
5) (I Crónicas 4:35). Siglo 8 A.E.C. Joel y otros líderes de la tribu de
Simeón fueron al fértil valle de Gedor, en búsqueda de pasto para su
rebaño durante el reinado de Ezequías, rey de Yehudah. Los
simeonitas destruyeron las tiendas de los habitantes ―descendientes de
Ham―que vivían allí, los exterminaron y se establecieron en el lugar.

6) (1 Crónicas 5:4) Fecha no especificada. Joel, el padre de Shemaiah, fue el


antepasado de Berah, líder de la tribu de Rubén que fue llevado cautivo
por Tilgat-Pilneser, rey de Asiria.
7) (I Crónicas 5:8). Fecha no especificada. Joel, el padre de Shema, fue el
antepasado de Bela, el líder de un clan de rubenitas que criaba ganado y
vivía en el territorio al este de Gilad. Durante la época del rey Saúl, el clan
luchó contra los descendientes de Hagar.
8) (I Crónicas 5:12). Joel, líder de la tribu de Gad, vivió en la tierra de
Bashán, al este del Río Jordán.
9) (I Crónicas 6:21). Fecha no especificada. Joel, hijo de Azariah y padre
de Elkanah, fue un antepasado del juez Samuel. Su descendiente
Heiman fue un músico principal durante el reinado del rey David.

10) (I Crónicas 7:3). Fecha no especificada. Joel, hijo de Yizrajiah, un


descendiente de Tola, fue el líder de un clan de la tribu de Isascar. Sus
hermanos fueron Micael, Obadiah, y Yishiah.
11) (I Crónicas 11:38). Siglo 10 A.E.C. Joel, el hermano del profeta Natán,
fue uno de los Treinta, unidad elite en el ejército del rey David.

12) (I Crónicas 15:7). Siglo 10 A.E.C. Joel, descendiente de Ladán del


clan de los gershonitas, fue el líder de un grupo de ciento treinta levitas
durante el reinado del rey David. Sus hermanos fueron Zetam y Yejiel.
Joel estuvo entre los levitas que, a pedido de David, se purificaron para
transportar el Arca de Dios a Jerusalén. Posteriormente, Joel y su
hermano Zetam estuvieron a cargo de los tesoros de la Casa del
SEÑOR.
13) (I Crónicas 27:20). Siglo 10 A.E.C. Joel, hijo de Pedaiah, fue el líder
de la mitad de la tribu de Menashé, durante el reinado del rey David.
14) (II Crónicas 29:12). Siglo 8 A.E.C. Joel, hijo de Azariah, un
descendiente de Kehat, fue uno de los levitas que congregaron a todos
los otros levitas para que se purifiquen, a sí mismos y al Templo,
durante el reinado del rey Ezequías de Yehudah.

Jofni (çôðé Jofni Origen hebreo: Pugilista)


(I Samuel 1:3). Siglo 11 A.E.C. Jofni y su hermano Pinjas fueron los hijos
perversos y corruptos de Elí, el sacerdote del santuario de Siló.
Un hombre de Dios vino a hablar con Elí, y lo acusó de honrar a sus hijos
más de lo que honraba a Dios, y que su castigo sería que los dos hijos
morirían en el mismo día, que sus descendientes dejarían de ser la principal
familia sacerdotal, y que sus sobrevivientes mendigarían dinero y comida del
nuevo Sumo Sacerdote.
Los israelitas sufrieron una aplastante derrota en una batalla con los filisteos,
quienes capturaron el Arca de Dios. Más de treinta mil israelitas, incluyendo
los dos hijos de Elí, murieron en la batalla. Elí, el sacerdote de Siló, un
anciano de noventa años, se cayó de la silla al escuchar las terribles noticias,
y murió al romperse el cuello.

Jofra (çôøò Jofra Origen egipcio: Significado no conocido)


(Jeremías 44:30). Siglo 6 A.E.C. EL Faraón Jofra de Egipto fue
contemporáneo del rey Zedequíah de Yehudah. Jeremías profetizó que sería
derrotado y matado por sus enemigos.

Joglah (çâìä Joglah Origen hebreo: Perdiz)


(Números 26:33). Siglo 13 A.E.C. Joglah fue uno de las cinco hijas de
Zelopejad, hijo de Jefer, de la tribu de Menashé. Cuando Zelopejad murió,
Joglah y sus hermanas—Majlah, Noah, Milcah, y Tirzah—fueron a hablar
con Moisés y Eleazar el Sumo Sacerdote, para decirles que querían recibir la
herencia de su difunto padre, fallecido en el desierto sin dejar hijos varones.
Moisés, luego de consultar con Dios, modificó la ley para permitir que una
hija herede su padre si este muriese sin dejar hijos varones, con la condición
de que ella debería casarse con un miembro de su mismo clan, para que la
herencia se quede en la tribu.
Después de la muerte de Moisés, las hermanas hablaron con Josué y le
dijeron que les correspondía recibir una porción de los territorios
conquistados por ser ellas parte de la tribu de Menashé.

Jonás (éåðä Yonah Origen hebreo: Paloma)


(II Reyes 14:25). Siglo 8 A.E.C. El profeta Jonás, hijo de Amitai, vivió
durante el reinado de Jeroboam II de Israel, y profetizó que el rey tendría
éxito en sus campañas militares. El libro que lleva su nombre relata la misión
de arrepentimiento que Dios le encomendó que realice en Nínive, la capital
del imperio asirio. El libro de Jonás lo describe como un servidor reacio de
Dios, hombre intolerante, que hizo todo lo posible para no cumplir la misión
a Nínive que Dios le había encomendado.
Dios ordenó a Jonás que fuera a Nínive, la capital del imperio asirio, y que
advirtiese a los habitantes de la ciudad que serían destruidos si no se
arrepentían de sus pecados. Jonás no quiso cumplir con la orden de Dios, y
escapó en un barco que iba de Jaffa a Tarshish, la dirección opuesta a Nínive.
Dios envió un gran viento y una tormenta que amenazó con hundir al barco.
Los marineros descubrieron que el culpable de la furia divina era Jonás. Se
enfrentaron al profeta, y éste sugirió que lo tirasen al mar. Así lo hicieron los
marineros, y el mar se calmó. Agradecidos, los marineros ofrecieron
sacrificios y juramentos de gratitud a Dios.
Jonás fue tragado por un gran pez. Desde el interior del pez el profeta rezó a
Dios. Luego de tres días y noches el pez lo vomitó en tierra firme. (El
incidente de un pez que traga a una persona es similar a historias o mitos que
hay en otras culturas, pero la versión bíblica es la única que atribuye la
salvación de la persona, no a un acto de fuerza, sino a una plegaria).
Dios volvió a llamar a Jonás y le ordenó que entregue un mensaje de muerte
y perdición a la ciudad de Nínive. Jonás fue a la gran ciudad y proclamó que,
en cuarenta días, la ciudad sería destruida.
Los habitantes de Nínive, desde el rey hasta el más humilde, creyeron en la
palabra de Dios, proclamaron un ayuno, y se vistieron con hábitos de
penitencia. Dios vio que se habían arrepentido sinceramente y decidió no
castigarlos.
A Jonás le molestó que Dios hubiese demostrado misericordia a quienes él
había anunciado que serían destruidos, y, decepcionado, le dijo a Dios que
prefería morir. Se sentó en un lugar afuera de la ciudad bajo una choza, para
ver desde allí lo que le ocurriría a Nínive. Dios hizo que una planta creciese
para darle más sombra, lo cual alegró a Jonás.
Al día siguiente Dios envió un gusano que atacó la planta y causó que se
secase. Luego, envió un viento caliente, que, junto con el fuerte sol que
brillaba, le hizo sentir muy mal a Jonás, y, nuevamente, pidió morir.
—Tú tienes lástima por la planta, en la cual tú no trabajaste ni la hiciste
crecer, que apareció en una noche y murió en otra noche. ¿Y no tendré yo
piedad por Nínive, esa gran ciudad donde viven más de 120,000 personas
que no saben diferenciar su mano derecha de su izquierda, y también
numerosos animales?—dijo Dios.
El libro de Jonás es una lección de la misericordia divina y del perdón de
Dios a los que se arrepienten. Presenta a Dios como soberano absoluto sobre
su creación, y lo muestra lleno de amor y compasión, prefiriendo perdonar y
salvar a los enemigos de su pueblo, habitantes de una odiada ciudad
extranjera, en vez de castigarlos y destruirlos. El libro de Jonás también
enseña que el hombre debe aceptar y cumplir las órdenes divinas.
Nota: El libro de Jonás es uno de los doce libros que forman el conjunto
llamado “Profetas Menores”, también llamado “Los Doce”: Oseas, Joel,
Amós, Obadiah, Jonás, Micah, Najum, Habakuk, Zefaniah, Hageo, Zacarías,
y Malaji. La frase “Profetas Menores” no significa que estos profetas son
menos importantes que Isaías, Jeremías y Ezequiel. Se refiere simplemente al
hecho de que los libros de los doce profetas son mucho más cortos que los
libros de los profetas Isaías, Jeremías y Ezequiel.

Jonatán (éäåðúï ó éåðúï Yehonatán ó Yonatán Origen hebreo: Dios dio)


1) (Jueces 18:30). Fecha no especificada. Jonatán, hijo de Gershon y nieto
de Menashé, fue un sacerdote que estaba a cargo del culto a un ídolo que
la tribu de Dan había erigido en la ciudad de Dan, llamada anteriormente
Layish. Los descendientes de Jonatán también sirvieron como sacerdotes
en el reino norte de Israel hasta que fue destruido por los asirios.
Algunos antiguos manuscritos hebreos muestran la letra Nun—n— en
Menashé, suspendida encima de las otras letras, lo cual significa, ya que en
Hebreo no hay vocales, que la palabra puede ser leída como —Moisés,—
en cuyo caso, Jonatán sería el nieto de Moisés.
2) (I Samuel 13:2). Siglo 11 A.E.C. Jonatán, hijo del rey Saúl, fue un
valiente comandante en el ejército de su padre. Durante la guerra contra
los filisteos, tuvo bajo su mando un tercio del ejército israelita, y realizó
numerosos actos heroicos.
Saúl prohibió a sus soldados que coman, orden que Jonathan no escuchó.
El rey se enteró de que Jonatán había violado su orden al comer un poco
de miel, y lo condenó a morir.
Los soldados protestaron y presionaron al rey, logrando que anule la
sentencia y no mate a Jonatán.
Cuando David llegó a la corte del rey Saúl formó una profunda amistad
con Jonatán. Saúl, que sufría de depresión y paranoia, tuvo celos y envidia
de los éxitos militares de David, y ordenó a Jonatán que mate a su amigo.
Jonatán, en vez de cumplir la orden de su padre, advirtió a David que
corría peligro de muerte y le aconsejo que se escondiese.
Jonatán fue a hablar con su padre y le pidió que no hiciese daño a David,
ya que éste no había hecho nada contra el rey, y, por el contrario,
arriesgaba su vida luchando contra los filisteos, enemigos de la nación.
Saúl, que en esos momentos se hallaba lúcido, escuchó las palabras de
Jonatán, y aceptó no tratar de matar o dañar a David. Su momento de
sanidad no duró mucho, y, poco tiempo después, mientras David estaba
tocando el arpa para él, Saúl trató de matar a David con su lanza. El arma
cayó contra la pared, y David huyó, primero a su casa, y luego a otra
ciudad.
David retornó un día antes del banquete que Saúl ofrecía para celebrar el
Festival de la Luna Nueva, y fue a hablar con Jonatán para averiguar de él
porque Saúl lo odiaba con cólera asesina.
—No quiero correr el riesgo de atender el banquete de tu padre el rey. Te
agradeceré que le expliques mi ausencia diciendo que he ido a Belén para
celebrar el sacrificio anual con mi familia, y ve como reacciona tu padre—
dijo David.
Los dos amigos se pusieron de acuerdo en que David se iría por tres días, y
luego regresaría y se escondería en un campo. Jonatán vendría al lugar,
con el pretexto de practicar con su arco y flechas, pero en realidad para
informar a David, mediante un código previamente convenido, si podía
regresar, sin peligro, a la corte real.
El siguiente día, en el banquete, el rey notó la ausencia de David, pero no
la comentó, pensando que David no había venido por no estar ritualmente
puro.
En el segundo día del festival, el lugar de David en la mesa continuaba
vacío. — ¿Por qué no ha venido el hijo de Yishai al banquete ayer y hoy?
— preguntó Saúl a Jonatán.
—David me pidió permiso para ir a Belén. Me dijo, 'Te ruego que me
dejes ir porque mi hermano me ha invitado a una cena familiar en mi
ciudad'. Esa es la razón por la cual David no está presente en la mesa del
rey—contestó Jonatán.
Saúl encolerizado le gritó a Jonatán— ¡Hijo de una mujer perversa y
rebelde! Yo sé que estás de parte del hijo de Yishai, para vergüenza tuya y
de tu desgraciada madre. Mientras que el hijo de Yishai viva, ni tú ni tu
reino estarán seguros. Así que tráemelo, porqué está condenado a morir,
— ¿Y por qué debe morir? ¿Qué mal ha hecho?—protestó Jonatán.
Saúl, perdiendo todo control, arrojó su lanza contra Jonatán, quien la
esquivó. Se levantó furioso y abandonó el banquete, afligido de que su
padre estaba determinado a matar a su entrañable amigo.
Jonatán se encontró con David el día siguiente en el sitio que habían
acordado, y le dijo que debería escapar. Se besaron y lloraron. David huyó
a la ciudad sacerdotal de Nob, y Jonatán regresó al palacio.
Jonatán y David se vieron una vez más cuando Jonatán fue al desierto de
Zif para encontrarse con David, quien, en ese momento, era jefe de una
banda fuera de la ley. Jonatán le dijo que no temiese, que la mano de Saúl
nunca le tocaría, y que, algún día, David sería rey, y Jonatán lo secundaría.
Jonatán luchó al lado de su padre en una batalla contra los filisteos cerca al
Monte Gilboa. Él y sus hermanos, Abidanab y Malqui-Shua, murieron
luchando, y Saúl se suicidó cuando vio que todo estaba perdido. Jonatán y
Saúl fueron lamentados por David en una bella elegía—Cómo han caído
los valientes—.
Los cuerpos de Saúl y sus hijos fueron colgados por los filisteos en los
muros de Beit Shean. Hombres de Yabesh-Gilad―agradecidos a Saúl por
haberlos salvado, muchos años antes, de la amenaza del rey Najash de
Amón de arrancarles el ojo derecho―descolgaron los cuerpos durante la
noche, y los trajeron a Yabesh-Gilad donde los sepultaron. Años más
tarde, el rey David hizo trasladar los huesos de Saúl y Jonathan al sepulcro
de Kish, padre de Saúl, en la región de Benjamín.
Un hijo de Jonatán, Mefi-Boshet, de cinco años de edad, lo sobrevivió. El
niño era inválido debido a que se había caído de los brazos de su niñera.
Muchos años después, cuando Mefi-Boshet ya era adulto, el rey David lo
hizo traer a su corte, y, por consideración a la memoria de Jonatán, le
entregó todas las tierras que habían pertenecido a su abuelo, el rey Saúl.
3) (II Samuel 15:27). Siglo 10 A.E.C. Jonatán, hijo del sacerdote Abiatar,
era nieto de Ajímelej, el sacerdote de Nob matado por orden de Saúl.
Jonatán y Ajímatz, el hijo del Sumo Sacerdote Zadok, sirvieron al rey
David de mensajeros y espías en Jerusalén, durante la rebelión de
Abshalom, transmitiendo los mensajes de Jushai a David.
En una ocasión los dos jóvenes, perseguidos por los soldados de
Abshalom, lograron salvarse escondiéndose en un pozo.
Varios años después, Jonatán fue quien anunció a Adonías que su padre, el
rey David, había nombrado como sucesor a su medio hermano Salomón.
Ajímelej, el hermano de Jonatán, fue uno de los dos Sumo Sacerdotes―el
otro fue Zadok, hijo de Ajítub―, durante el reinado del rey David.
4) (II Samuel 21:21). Siglo 10 A.E.C. Jonatán era hijo de Shimea, el
hermano de David. Durante una batalla contra los filisteos, cerca a Gat,
mató a un gigante que tenía seis dedos en cada mano y en cada pie.
5) (II Samuel 23:32). Siglo 10 A.E.C. Jonatán fue uno de los Treinta, unidad
elite en el ejército del rey David. Su padre fue Shageh el Hararita (I
Crónicas 11:34).
6) (Jeremías 37:15). Siglo 6 A.E.C. Jonatán el Escriba era el dueño de la
casa donde Jeremías estuvo prisionero durante muchos días durante el
reinado del rey Zedequíah.
7) (Jeremías 40:8). Siglo 6 A.E.C. Jonatán y su hermano Yojanán, hijos de
Kareaj, eran dos capitanes del derrotado ejército de Yehudah que fueron a
hablar con Gedaliah, el gobernador nombrado por los babilonios, quien les
dijo que todo iría bien si aceptasen servir al rey de Babilonia.
8) (Ezra 8:6). Siglo 6 A.E.C. Jonatán, un descendiente de Adín, fue el padre
de Ebed, quien encabezó un grupo de 50 hombres que regresaron con Ezra
del exilio de Babilonia.
9) (Ezra 10:15). Siglo 5 A.E.C. Jonatán, hijo de Asahel, fue uno de los
dos líderes de Yehudah—el otro fue Yajzeiah, hijo de Tikvah—que
permanecieron en Jerusalén para representar al pueblo, cuando Ezra
deliberó la cuestión de los matrimonios con mujeres extranjeras. Fueron
acompañados por Meshulam y Shabtai el levita.
10) (Nehemías 12:11). Siglo 5 A.E.C. Jonatán, hijo de Yehoyada y padre
de Yadúa, fue un descendiente de Yeshua, el Sumo Sacerdote que
regresó de Babilonia con Zerubabel.
11) (Nehemías 12:14). Siglo 5 A.E.C. Jonatán fue el jefe de un clan
sacerdotal que descendía de Meliju, cuando Yoyakim era el Sumo
Sacerdote durante la época de Nehemías.
12) (Nehemías 12:35). Siglo 5 A.E.C. Jonatán, hijo de Shemaiah, un
descendiente de Asaf, fue el padre de Zacarías, uno de los sacerdotes
que marcharon tocando trompetas en la jubilosa procesión que celebró
la inauguración de los muros reconstruidos de Jerusalén, durante la
época de Nehemías.
13) (I Crónicas 2:32). Fecha no especificada. Jonatán, de la tribu de
Yehudah, fue hijo de Yada y hermano de Yeter. Sus hijos fueron Pelet y
Zaza.
14) (I Crónicas 27:25). Siglo 10 A.E.C. Jonatán, hijo de Uziah, estaba a
cargo de los almacenes en los campos, ciudades, pueblos y fuertes
durante el reinado del rey David.
15) (I Crónicas 27:32). Siglo 10 A.E.C. Jonatán, un sabio consejero y
escriba en la corte del rey David, era tío del rey.

Jori (çøé Jori Origen hebreo: Habitante de cuevas)


1) (Génesis 36:22). Fecha no especificada. Jori, hermano de Heimam, hijo
de Lotán, sobrino de Timna, y nieto de Seir el horita, fue el líder de un
clan de horitas que vivía en Edom.
2) (Números 13:5) Siglo 14 A.E.C. Jori fue el padre de Shafat, uno de los
doce hombres enviados por Moisés para espiar la tierra de Canaán, y traer
de regreso un informe sobre sus ciudades y habitantes. El informe de la
mayoría de los espías fue pesimista y derrotista. Unicamente dos de ellos
—Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Yefuneh—manifestaron su
desacuerdo y pidieron a los israelitas que no temiesen a los habitantes de
Canaán. Los israelitas rehusaron escuchar a las voces calmadas de Josué y
Caleb, y rompieron en llanto. Dios castigó su cobardía condenándolos a
deambular por el desierto durante cuarenta años, un año por cada uno de
los días que los espías estuvieron en Canaán.

Josah (çñä Josah Origen hebreo: Refugio)


(I Crónicas 16:38). Siglo 10 A.E.C. Josah, un levita descendiente de Merari,
y otro levita llamado Shuppim, eran porteros del Tabernáculo durante el
reinado del rey David. Desempeñaban su trabajo en el lado occidental del
Tabernáculo, cerca de la puerta Saléquet. Sus hijos fueron Shimri, Jilquiahu,
Tebaliahu, y Zacarías.
José (éñó ó éåñó Yosef Origen hebreo: Que Dios añada más)
1) (Génesis 30:24). Siglo 17 A.E.C. José, el primer hijo del patriarca Jacob y
su amada esposa Raquel, nació cuando su madre ya había perdido la
esperanza de algún día tener un hijo. Le dio el nombre de José, que
significa—Que Dios me añada otro hijo—.
José era hermano de padre y madre de Benjamín. Sus medios hermanos
fueron Yehudah, Isascar, Rubén, Levi, Simeón, y Zebulún, hijos de Lea;
Gad y Asher, hijos de Zilpah; Dan y Naftalí, hijos de Bilhah. Su media
hermana fue Dinah, hija de Lea.
Después del nacimiento de José, Jacob retornó con su familia a la tierra de
Canaán. Raquel murió allí, dando a luz a su segundo hijo, a quien Jacob
llamó Benjamín.
Jacob amaba a José más que a todos sus otros hijos, y, cuando el
muchacho cumplió diecisiete años, le regaló una bella túnica de muchos
colores. Ese regalo causó celos y envidia a sus hermanos.
La costumbre de José de ir al padre con cuentos sobre la mala conducta de
sus hermanos también era motivo de resentimiento. Pero la razón principal
de la cólera que sus hermanos le tenían fueron sus sueños donde veía a sus
hermanos y a sus padres inclinándose ante él. En vez de guardarlos para él,
José se complacía en contarlos a sus hermanos.
Un día, Jacob envió a José a averiguar como estaban sus hermanos, que en
ese momento estaban pastoreando sus ovejas en la zona de Shejem. En el
camino un hombre le indicó a José que sus hermanos habían ido a Dotán, y
se dirigió hacia allá.
Sus hermanos lo vieron venir desde lejos, y se dijeron—Aquí viene el
soñador. Matémoslo, y arrojemos su cuerpo a un pozo, y así podremos
decir que un animal salvaje lo devoró. ¡Veremos entonces que pasa con
sus sueños!—
Rubén, tratando de salvar a José de la cólera de sus hermanos, les dijo: —
¡No derramen su sangre! Tírenlo en el pozo en el desierto, pero no le
pongan la mano encima,
Los hermanos le arrancaron su túnica de muchos colores, y lo echaron en
una cisterna que estaba vacía y seca. Luego, se sentaron a comer.
Vieron a la distancia que se acercaba una caravana de camellos. Cuando la
caravana llegó a ellos, los hermanos vieron que eran ismaelitas llevando
perfumes, bálsamo y mirra de Gilad a Egipto, acompañados por mercantes
midianitas.
— ¿Qué ganamos matando a nuestro hermano y ocultando su muerte? Es
preferible, en vez de eliminarlo, que lo vendamos a los ismaelitas. Después
de todo es nuestro propio hermano—dijo Yehudah.
A los otros hermanos les gustó la idea. Sacaron a José de la cisterna y lo
vendieron a los ismaelitas por 20 piezas de plata. Los ismaelitas llevaron a
José a Egipto, donde los mercaderas midianitas lo vendieron en el mercado
de los esclavos.
Rubén, que había estado ausente durante la transacción con los ismaelitas,
regresó a la cisterna y vio con horror que José no estaba allí. Rasgó sus
vestimentas, fue adonde sus hermanos, y desesperado les dijo— ¡El
muchacho no está! ¿Ahora qué voy a hacer?—
Los hermanos mataron un cabrito y mojaron la túnica de José con la
sangre del animal. Llevaron esa —evidencia— a Jacob, y le dijeron—
Hemos encontrado esto. Examínalo por favor. ¿Es o no la túnica de tu
hijo?—
— ¡La túnica de mi hijo! ¡Una fiera salvaje lo ha devorado!— exclamó
Jacob. Rasgó su ropa, se vistió de luto, y guardó duelo por su hijo.
Sus hijos trataron de calmarlo, pero él no se dejaba consolar, sino que
decía— ¡No! Guardaré luto por mi hijo hasta que descienda al sepulcro,
Los mercaderas midianitas vendieron al muchacho a Potifar, un alto
funcionario de la corte del Faraón, y capitán de su guardia. Potifar
descubrió rápidamente que había hecho una excelente compra, porque José
demostró, desde el primer día, ser eficiente, honesto y leal.
Potifar colocó a José a cargo de su casa y de todas sus posesiones. Confió
todo a José, y sólo se preocupaba por lo que quería comer.
La esposa de Potifar notó que José era muy buen mozo, y un día, cuando
su esposo se hallaba ausente, le pidió que se acostase con ella. José se
negó, diciendo —Mi amo confía totalmente en mí. Todo lo que tiene lo ha
puesto en mis manos. Yo tengo tanta autoridad en esta casa como él. No
me ha negado nada excepto usted, que es su esposa. ¿Cómo puedo ya
hacer esta maldad y pecar contra Dios?,
La mujer no se dio por vencida y siguió insistiendo, día tras día. Un día,
cuando ninguno de los otros sirvientes estaba en la casa, la mujer lo agarró
del manto y le dijo—Acuéstate conmigo,
José escapó de la habitación, dejando su manto en las manos de la mujer.
Ella gritó a los sirvientes que viniesen de inmediato, y les dijo— ¡Miren!
Mi esposo ha traído un hebreo para que se burle de nosotros. Trató de
violarme, pero yo grité con todas mis fuerzas. Cuando él escuchó mis
gritos, se escapó dejando su manto aquí conmigo,
Cuando Potifar regresó ella le contó su versión de lo que había pasado.
Potifar, enfurecido, hizo encarcelar a José en la prisión donde estaban los
presos del rey.
Afortunadamente para José, el jefe de la prisión le tomó simpatía, y lo
puso a cargo de todos los prisioneros. José se ganó su confianza, y el jefe
de la prisión dejó todo en sus manos.
Dos altos funcionarios de la corte fueron traídos a la prisión por haber
ofendido al Faraón. Eran el mayordomo real y el panadero del rey, . El jefe
de la prisión le pidió a José que trate a los dos hombres con consideración
especial.
Una noche los dos hombres tuvieron ambos extraños sueños que les
causaron gran preocupación. En la mañana cuando José vino a saludarlos,
notó que estaban cabizbajos y deprimidos. — ¿Porqué están tan tristes?—
les preguntó.
—Hemos soñado sueños, y no hay nadie que los pueda interpretar—le
contestaron.
—Con seguridad que Dios los podrá interpretar. Cuéntenme sus sueños—
dijo José.
—Soñé que frente a mí había una vid con tres ramas— — relató el
mayordomo real — —que floreció y maduraron las uvas en los racimos.
La copa del Faraón estaba en mi mano. Tomé las uvas, las exprimí en la
copa del Faraón, y le di la copa para que beba,
—La interpretación del sueño es la siguiente: Las tres ramas son tres días.
Dentro de tres días el Faraón te perdonará, y te reintegrará a tu posición.
Volverás a poner la copa del Faraón en su mano, tal como lo hacías antes
—dijo José, y añadió—No me olvides cuando nuevamente estés en el
palacio. Ten la bondad de mencionar mi caso al Faraón, para que me saque
de esta prisión. Me trajeron por la fuerza de la tierra de los hebreos. Yo no
he hecho nada para que me tengan preso,
El panadero real, animado por la favorable interpretación del sueño del
mayordomo, relató su sueño a José. —En mi sueño, yo tenía tres canastas
sobre la cabeza, y en ellas estaban toda la repostería que le gusta al Faraón,
pero las aves comían de la canasta,
—Esta es la interpretación: Las tres canastas son tres días. Dentro de tres
días el Faraón hará que te corten la cabeza, la cuelguen de un árbol y
pájaros comerán tu cuerpo—dijo José.
Tres días más tarde el mayordomo retornó a su trabajo en el palacio, y el
panadero fue decapitado. El mayordomo, una vez libre, se olvidó
completamente de José y no cumplió su promesa de mencionarlo al
Faraón.
Una noche, dos años después, el Faraón tuvo dos sueños que lo intrigaron
y le preocuparon. En el primer sueño vio a siete vacas gordas y hermosas,
que salían del río Nilo, seguidas por siete vacas flacas y feas, que se
comieron a las vacas gordas. En el segundo sueño vio a siete espigas de
trigo, sanas y grandes, creciendo de un solo tallo. Tras ellas brotaron siete
espigas delgadas y quemadas, que se comieron a las espigas sanas.
En la mañana siguiente hizo llamar a todos los magos y sabios de Egipto,
pero ninguno de ellos logró explicarle el significado de sus sueños.
El mayordomo real escuchó que el Faraón quería que le interpreten un
sueño, y le dijo—Hace dos años, cuando el Faraón estaba molesto
conmigo y con el panadero real, nos envió a prisión. Ambos tuvimos
sueños similares la misma noche. Un joven hebreo, sirviente del jefe de la
prisión, interpretó nuestros sueños, y se cumplió lo que él dijo. Yo regresé
a mi trabajo, y el panadero fue ejecutado,
El Faraón, de inmediato, dio orden de traer a José. Los guardias del rey lo
sacaron apresuradamente de la prisión, lo hicieron afeitarse, le dieron
nuevas vestimentas, y lo trajeron a presencia del Faraón.
—He tenido un sueño, pero nadie es capaz de interpretarlo. He escuchado
que a ti te basta escuchar el sueño para decir su significado—le dijo el
Faraón a José.
—No soy yo quien lo puede hacer, sino Dios quien asegurará el bienestar
del Faraón —contestó José.
El Faraón le relató a José sus dos sueños, y José contestó: —Los dos
sueños son uno solo. Dios ha anunciado al Faraón lo que hará. Las siete
vacas gordas y las siete espigas sanas son siete años. Es el mismo sueño.
Las siete vacas flacas y las espigas deleznables son siete años de
hambruna. Tal como dije antes, Dios ha revelado al Faraón lo que hará. Se
avecinan siete años de abundantes cosechas en la tierra de Egipto, que
serán seguidos por siete años de hambruna, que harán olvidar la anterior
abundancia. El hecho de que el Faraón lo soñó dos veces significa que
muy pronto se realizarán. Por lo tanto, el Faraón debe encontrar un hombre
capaz y sabio, para que se haga cargo de la tierra de Egipto. El Faraón
debe nombrar supervisores e inspectores para asegurarse de que las
cosechas de los años abundantes sean almacenadas apropiadamente en las
ciudades, para que haya reserva de alimentos durantes los siguientes siete
años, para que la nación no muera de hambre,
El plan propuesto por José fue recibido con gran beneplácito por el Faraón.
— ¿Dónde podemos conseguir una persona así, en quien está el espíritu de
Dios?—preguntó el Faraón a sus consejeros.
Y a José le dijo—Ya que Dios te ha revelado todo esto, no hay nadie en mi
reino más capaz y sabio que tú. Tú estarás a cargo de mi palacio, y
dirigirás a la nación. Sólo yo seré superior a ti. Por lo tanto, te pongo a
cargo de todo Egipto—y colocó su anillo en el dedo de José. Lo hizo vestir
con ropas de fino lino, con una collar de oro, y le dio, para su uso personal,
el segundo carruaje real, con guardias que corrían adelante de él gritando,
'Abran paso'.
Trece años después de haber sido vendido como esclavo en Egipto, José, a
la edad de treinta años, fue el segundo hombre más poderoso del reino.
El Faraón le dio a José el nombre egipcio de Zafenat-Paneaj, y lo casó con
Osnat, la hija de Poti-Fera, el sacerdote de On, con la cual, en el curso de
los siguientes años, tuvo dos hijos. Al primogénito lo llamó Menashé,
porque, según dijo—Dios me ha hecho olvidar mis dificultades y mi hogar
paternal. Al segundo hijo lo llamó Efraim, porque —Dios me ha hecho
fecundo en esta tierra de mi aflicción,
El primer acto oficial de José fue hacer un viaje de inspección por todo el
país. Durante los siete años de abundancia, José almacenó grandes
cantidades de granos de trigo en las ciudades.
Los siete años buenos terminaron y comenzaron los siete años de
hambruna. En los países vecinos no había que comer, pero en Egipto,
cuando los egipcios empezaron a sentir hambre pidieron al Faraón que les
diese comida. El Faraón les respondió—Hablen con José, y hagan lo que
él les diga,
La hambruna cada vez fue más fuerte y se extendió en toda la región. José
abrió sus almacenes y vendió el grano a los egipcios y a los extranjeros
que venían a Egipto a comprar granos.
La hambruna también afectó Canaán. Jacob escuchó que en Egipto
vendían trigo, y le dijo a sus hijos— ¡Basta de mirarse unos a otros! He
escuchado que en Egipto hay alimentos. Vayan allá y compren comida
para que podamos vivir y no perezcamos,
Los hermanos de José viajaron a Egipto. Jacob no permitió viajar a su hijo
menor Benjamín, por temor de que algo le pudiera pasar en el viaje.
Al llegar a Egipto fueron llevados a presencia de José, quien
personalmente estaba a cargo de la venta de los granos. Los hermanos
postraron sus rostros en la tierra, sin reconocer en el poderoso ministro
egipcio al muchacho que, veinte años antes, habían vendido a los
ismaelitas.
José, por su parte, si los reconoció, y recordó vividamente el sueño donde
sus hermanos y padres se inclinaban ante él. Decidió actuar como que no
los conocía, y les preguntó— ¿De donde vienen?—
—De la tierra de Canaán, a comprar comida—contestaron los hermanos.
— ¡Ustedes son espías! Han venido a investigar las zonas desprotegidas
del país—acusó José.
— ¡No señor! Realmente tus siervos han venido a comprar comida. Todos
nosotros somos hijos del mismo hombre. Somos gente honesta. ¡Tus
siervos nunca han sido espías!—protestaron los hermanos.
—No les creo. Usted han venido a espiar nuestros puntos vulnerables—
contestó José.
—Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un hombre que vive en la
tierra de Canaán. El menor se quedó con nuestro padre, y uno ya no está—
dijeron los hermanos.
—Es exactamente como yo he dicho. ¡Ustedes son espías, y con esto lo
vamos a comprobar! Si no traen al hermano menor a Egipto, juro por la
vida del Faraón, que nunca saldrán de aquí. Uno de ustedes vaya y traiga
al hermano, y los otros quedarán en la cárcel. Así sabré si ustedes dicen la
verdad. ¡Si no, juro por la vida del Faraón, que ustedes son espías!, dijo
José.
José los encerró en la cárcel durante tres días. Al tercer día les dijo—Si
hacen lo que les voy a decir, vivirán, porque yo soy un hombre temeroso
de Dios. Si ustedes son personas honestas, que se quede uno de ustedes en
la cárcel, y los otros pueden regresar a Canaán llevando alimento para
vuestras familias hambrientas. Pero deben traerme al hermano menor, para
verificar que están diciendo la verdad, y así no morirán,
Los hermanos se dijeron uno al otro—Estamos sufriendo las
consecuencias de lo que hicimos a nuestro hermano, porque vimos su
angustia cuando nos suplicaba que le tuviéramos compasión, y no le
hicimos caso. Es por eso que nos está sucediendo esta desgracia,
— ¿No les dije que no hagan daño al muchacho? Pero ustedes no me
hicieron caso, y ahora tenemos que pagar por su sangre—dijo Rubén.
Los hermanos no sospechaban que José entendía cada una de sus palabras,
ya que había hablado con ellos por intermedio de un intérprete. José, al
escuchar lo que decían, se fue a un lado y lloró. Luego volvió, tomó a
Simeón y ordenó que lo ataran en presencia de ellos.
José ordenó a sus sirvientes que llenasen las bolsas de los hermanos con
granos, y que secretamente colocasen de regreso en sus bolsas el dinero
que habían traído.
Los hermanos recibieron provisiones para el viaje, cargaron a sus asnos
con el grano, y partieron de regreso a Canaán.
Esa noche descansaron en una posada. Uno de los hermanos abrió su bolsa
para alimentar a su asno, y vio que allí estaba su dinero. — ¡Me
devolvieron el dinero! ¡Miren! Aquí está en mi bolsa—exclamó.
Los hermanos temblaron de miedo y se preguntaron uno al otro— ¿Qué es
lo que Dios nos ha hecho?—
Al llegar a Canaán le contaron a Jacob que el hombre que gobernaba
Egipto les habló duramente y los acusó de ser espías.
—Le explicamos que somos gente honesta, y que nunca hemos sido
espías. Que somos doce hermanos del mismo padre, que uno ya no está, y
que el menor se quedó con nuestro padre en Canaán. Pero el hombre que
gobierna aquel país nos dijo que, para demostrar que somos honestos,
debíamos dejar uno de nosotros con él, y el resto debería regresar a
Canaán llevando provisiones para nuestras familias hambrientas. Nos
exigió que regresemos a Egipto con nuestro hermano menor, y eso lo
convencería de que no somos espías, dejaría en libertad a nuestro hermano
y podríamos movernos libremente por todo el país,
Los hermanos vaciaron sus bolsas y vieron con sorpresa y temor que en
cada una de ellas estaba su dinero.
— ¡Ustedes me están privando de mis hijos! José ya no está. Simeón ya no
está, y ahora ustedes quieren llevarse también a Benjamín. ¡Estas cosas
siempre me pasan a mí!—se quejó Jacob amargamente.
—Te permito que mates a mis dos hijos si no te traigo a Benjamín de
regreso. Déjalo a mi cargo y yo te lo traeré—dijo Rubén.
—Mi hijo no irá con ustedes. Su hermano ha muerto y sólo él me queda—
dijo Jacob.
La hambruna fue cada vez peor, y después de un tiempo ya no quedó nada
de los granos que los hermanos habían traído de Egipto.
—Vayan de nuevo a Egipto, y compren comida—les pidió Jacob.
—El hombre nos advirtió que no volveríamos a ver su cara si nuestro
hermano no viene con nosotros. Deja que nuestro hermano vaya con
nosotros. Iremos allá y traeremos comida, pero si no le dejas ir, no iremos
allá, porque el hombre nos dijo que no veríamos su cara si nuestro
hermano no está con nosotros—le explicó Yehudah.
— ¿Porqué me han hecho este mal diciéndole al hombre que ustedes
tienen otro hermano?—preguntó Jacob exasperado.
—El hombre nos preguntó repetidamente acerca de nuestra familia, si
nuestro padre vivía, y si teníamos otro hermano. Y le contestamos sus
preguntas. ¿Cómo íbamos a saber que nos diría que traigamos a nuestro
hermano a Egipto?—dijeron los hermanos.
—Pon al muchacho bajo mi cargo, y permítenos partir de una vez, para
que vivamos y no muramos, tu, nosotros y nuestros hijos. Yo me hago
responsable por él, y a mí me pedirás cuentas. Si no lo traigo de vuelta a tu
presencia, me consideraré culpable ante ti para siempre—dijo Yehudah, y
agregó impaciente—Si no nos hubiéramos demorado tanto ya habríamos
estados dos veces de ida y vuelta,
Jacob entendió que no tenía alternativa, y les dijo—Ya que no hay
remedio, hagan lo siguiente: lleven en su equipaje los mejores productos
del país como regalo para el hombre—bálsamo y miel, perfumes, mirra,
nueces y almendras. Lleven con ustedes una doble suma de dinero para
devolver lo que estaba en sus bolsas, ya que probablemente se trata de un
error. Lleven también a vuestro hermano, y vayan de una vez al hombre. Y
que Dios Todopoderoso haga que el hombre tenga misericordia con
ustedes, que deje en libertad a vuestro otro hermano y a Benjamín.
Respecto a mí, si he de perder a mis hijos, pues los perderé,
Los hermanos, acompañados por Benjamín, regresaron a Egipto llevando
con ellos el dinero y los regalos. José vio que habían traído a Benjamín, y
le dijo al mayordomo de su casa—Lleva a estos hombre a mi casa. Mata a
un animal y prepáralo, para que ellos almuercen conmigo al mediodía,
Los hermanos fueron llevados a la mansión de José, donde el mayordomo
los esperaba en la entrada. Temiendo que se trataba de una trampa para
esclavizarlos como castigo por no haber pagado por el grano en su visita
anterior, los hermanos le dijeron al mayordomo,
—Disculpe señor. Nosotros ya hemos venido una vez antes para comprar
comida. A nuestro regreso, cuando acampamos en la noche y abrimos
nuestras bolsas, nos dimos con la sorpresa de encontrar cada uno el dinero
en la bolsa. Por lo tanto lo hemos traído de regreso. Y también hemos
traído más dinero para comprar comida. ¡No tenemos idea de quien puso el
dinero en nuestras bolsas!—dijeron los hermanos.
—Todo está bien. No se preocupen. Vuestro Dios, el Dios de vuestro
padre, debe haber puesto ese tesoro en las bolsas, ya que yo recibí el
dinero que ustedes pagaron—contestó el mayordomo.
Los hermanos ingresaron a la mansión, donde les dieron agua para lavarse
los pies del polvo del camino, y comida para sus asnos. Ellos prepararon
los regalos que habían traído, y esperaron a José que llegó al mediodía. Le
entregaron los regalos y se postraron en el suelo frente a él.
— ¿Cómo está vuestro padre, el anciano del que me hablaron? ¿Está bien
de salud?—les preguntó José.
—Nuestro padre está muy bien de salud—le contestaron, y se inclinaron
ante él.
José vio a Benjamín y les preguntó— ¿Es éste el joven hermano del que
me hablaron? Que Dios te guarde, hijo mío,
José no pudo contener su emoción y se apresuró a ir a otra habitación
donde rompió en llanto. Una vez que se calmó y lavó su cara, regresó al
comedor. Los sirvientes habían preparado tres mesas; una para José, otra
para los hermanos, y la tercera para los egipcios que se encontraban
presentes, ya que para ellos era repulsivo sentarse en la misma mesa con
hebreos.
Los hermanos se quedaron pasmados al ver que los sitios que les habían
designado en la mesa eran de acuerdo a sus edades, del mayor al menor.
José les envió comida de su mesa, pero las porciones que Benjamín recibió
fueron cinco veces mayores que las que recibieron los otros hermanos.
Todos ellos comieron, bebieron y disfrutaron del banquete.
Después de que terminaron de comer, José se llevó a un lado a su
mayordomo y le dijo—Llena las bolsas de estos hombres con comida,
tanto como ellos puedan cargar, y pon el dinero de cada uno en sus bolsas
respectivas. Mete mi copa de plata en la bolsa del menor, junto con el
dinero que pagó por los granos,
Al día siguiente, tan pronto amaneció, los hermanos de José y sus asnos
salieron de regreso a Canaán. No estaban aún muy lejos de la ciudad
cuando José le dijo a su mayordomo que fuese tras ellos, que los detuviese,
y que los acuse de robar la copa que José usaba para beber y adivinar.
El mayordomo partió de inmediato. Tan pronto alcanzó a los hermanos les
recriminó— ¿Por qué retribuyen mal por bien? ¿Por qué han robado la
copa de mi señor? Esa es una maldad,
Los hermanos, asombrados, contestaron— ¿Porqué mi señor dice tales
cosas? Lejos está de nosotros actuar en esa forma. Al contrario, hemos
traído de regreso de Canaán el dinero que encontramos en nuestras bolsas.
¿Cómo se nos va a ocurrir robar plata u oro de la casa de su amo? Si usted
encuentra la copa en poder de uno de nosotros, que muera el que la tenga,
y los otros seremos esclavos de mi señor,
—Lo que ustedes proponen es correcto, pero sólo será mi esclavo el que se
está llevando la copa. Los otros podrán irse en libertad—dijo el
mayordomo.
Los hermanos, de inmediato, bajaron sus bolsas al suelo y las abrieron. El
mayordomo revisó la bolsa de cada uno de los hombres, empezando por el
mayor y terminando por el menor, Benjamín, en cuya bolsa encontró la
copa.
Los hermanos, horrorizados, rasgaron su vestimenta en señal de duelo, y,
luego de volver a cargar sus asnos, fueron llevados de regreso a la ciudad,
a la casa de José, quien aún se encontraba allí. Al ver a José los hermanos
se postraron en la tierra.
— ¿Qué es lo que han hecho? ¿Acaso no saben que yo practico la
adivinación?—dijo José.
—No sabemos qué decirle, mi señor. ¿Cómo podemos probarle nuestra
inocencia? Dios ha puesto al descubierto la maldad de vuestros siervos.
Aquí estamos, somos sus esclavos, tanto el que tenía la copa como
nosotros—dijo Yehudah.
— ¡Lejos esté de mí que yo actúe así! Solamente el que tenía la copa será
mi esclavo. El resto de ustedes pueden regresar en paz a vuestro padre—
contestó José.
Yehudah se acercó a José, y dijo—Ruego a mi señor que me permita
hablarle, y que tenga usted paciencia con su siervo, usted que es igual al
Faraón. Mi señor preguntó a sus siervos si teníamos un padre o algún otro
hermano. Le contestamos que teníamos un padre anciano y un hijo que
tuvo en la vejez, el menor de todos. Su padre lo adora, él es el único que le
queda de esa esposa, ya que el otro murió. Entonces, usted les dijo a sus
siervos que fuésemos a traerlo para que usted lo viera con sus propios ojos.
Nosotros le dijimos a mi señor que el muchacho no podía dejar a su padre,
porque si lo dejaba su padre moriría, pero usted dijo a sus siervos que, si
nuestro hermano menor no venía con nosotros a Egipto, usted no nos
recibiría. A nuestro regreso le contamos a nuestro padre las palabras de mi
señor. Tiempo después, nuestro padre nos dijo que regresemos a Egipto
para comprar comida. Le contestamos que no podíamos ir si no
llevábamos a nuestro hermano menor con nosotros. Mi padre, vuestro
siervo, nos dijo que su esposa le había dado dos hijos, uno ya no está pues
fue devorado por una fiera, y no lo ha vuelto a ver, pero si nos llevamos
también al otro y le sucede una desgracia, su canosa cabeza bajaría al
sepulcro por la tristeza. Si regresamos a mi padre y el muchacho no está
con nosotros—su vida está tan ligada con la de él—nuestro padre morirá y
nosotros seremos culpables de que se muera de tristeza. Vuestro siervo se
ha responsabilizado por el muchacho diciéndole a mi padre que si no se lo
traigo de regreso seré culpable ante mi padre para siempre. Por lo tanto, le
ruego que su siervo quede como esclavo en vez del muchacho, y que mi
señor le permita regresar con sus hermanos. ¿Cómo podría yo volver a mi
padre si el muchacho no está conmigo? ¡No quiero ser testigo de la
desgracia que le ocurrirá a mi padre!—
José ya no se pudo controlar, y pidió a todos sus sirvientes que saliesen de
la habitación y lo dejasen solo con los hombres. Sus sollozos fueron tan
fuertes que los egipcios los escucharon en las habitaciones vecinas, y la
noticia llegó hasta el palacio del Faraón.
— ¡Soy José! ¿Vive todavía mi padre?—dijo José tan pronto se calmó y
pudo hablar.
Los hermanos lo miraron en silencio, pasmados, sin poderle contestar. —
¡Acérquense!—les dijo José, y así lo hicieron.
—Yo soy vuestro hermano José, a quien ustedes vendieron a Egipto. No se
aflijan ni se hagan reproches por haberme vendido, porqué fue Dios, para
salvar vidas, el que me envió delante de ustedes. Ya son dos años que hay
hambruna en la región, y todavía habrán cinco años más sin cosechas.
Dios me envió delante de ustedes para asegurar vuestra supervivencia y
para salvar vuestras vidas en una forma extraordinaria. No fueron ustedes
quienes me enviaron a Egipto sino Dios. Es Él quien me hizo asesor del
Faraón, jefe de su casa, y gobernador de todo Egipto. Y ahora,
apresúrense, y vuelvan a mi padre, y díganle que, así dice tu hijo José,
'Dios me ha hecho señor de todo Egipto. Ven aquí sin demora. Vivirás en
la región de Goshen, donde estarás cerca de mi, tú, tus hijos y tus
nietos, tus rebaños y tus vacas'. Allí yo les proveré de alimentos, pues aún
quedan cinco años de hambruna por venir, para que a ustedes no les falte
nada. Ustedes, y mi hermano Benjamín, son testigos de que ciertamente
soy yo el que les está hablando. Ustedes deben contar a mi padre de mi
alta posición en Egipto, y de todo lo que ustedes han visto. ¡Traigan a mi
padre lo más rápido posible!—
Terminando de decir estas palabras, José abrazó a Benjamín y ambos
lloraron. Luego, con lágrimas en el rostro, besó a todos sus hermanos.
El Faraón se alegró mucho al escuchar estas noticias, y le dijo a José—
Diles a tus hermanos que carguen sus asnos y que vayan de inmediato a
Canaán. Que traigan a su padre y a sus familias. Yo les daré lo mejor de
Egipto y comerán de la abundancia del país. Y puedes decirles que se
lleven de aquí carros para sus mujeres y niños, y también para tu padre.
Que no se preocupen por las cosas que tengan que dejar allá, ya que todo
lo mejor de Egipto será para ustedes,
José les dio a sus hermanos carros y provisiones para el viaje. A cada uno
de ellos le dio una muda de ropa nueva, pero a Benjamín le dio cinco
mudas y trescientas piezas de plata. A su padre le envió diez asnos machos
cargados con los mejores artículos de Egipto, y diez asnos hembras
cargadas con grano, pan y provisiones para su padre durante el viaje. Se
despidió de sus hermanos pidiéndoles que no se pelen entre ellos.
Los hermanos regresaron a Canaán y le dijeron a Jacob—José vive, y es el
gobernador de todo Egipto,
Jacob no podía crer lo que escuchaba, pero cuando vio los carros que José
había enviado, exclamó, ¡Mi hijo José vive! ¡Debo ir de inmediato para
verlo antes de morir!—
Los hermanos subieron a su padre Jacob, a sus hijos y a sus esposas en los
vagones, y, acompañados de sus rebaños y de sus pertenencias, viajaron a
Egipto. En el camino pararon en Bersheba, donde Jacob ofreció sacrificios
al Dios de su padre Isaac.
Esa noche Dios le habló a Jacob en una visión. —Soy Dios, el Dios de tu
padre. No tengas temor en ir a Egipto. Yo haré allí de ti una gran nación.
Yo mismo iré contigo a Egipto y yo mismo te traeré de regreso. José será
quien cerrará tus ojos,
El número de israelitas que emigraron a Egipto fue setenta. Ese número
incluyó a Jacob, José y a los dos hijos de José que nacieron en Egipto,
pero no incluye a las esposas de los hijos de Jacob.
Jacob y su familia llegaron a Goshen, y José fue en su carruaje a darles la
bienvenida. Saludó a su padre, lo abrazó y lloró largamente.
—Ahora que he visto que vives ya puedo morir—le dijo Jacob.
José les dijo a sus hermanos—Iré a darle las noticias al Faraón, y le diré,
'las familias de mis hermanos y de mi padre, que vivían en la tierra de
Canaán, han venido a quedarse conmigo. Los hombres son pastores de
ganado, y han traído con ellos sus rebaños y su ganado, y todas sus
pertenencias'. Por lo tanto, cuando el Faraón les pregunte en que se ocupan
ustedes, contéstenle que ustedes crían ganado, al igual que lo hacían sus
antepasados. Así podrán establecerse en la región de Goshen, porque los
egipcios detestan el oficio de pastor,
José fue a hablar con el Faraón, llevando a cinco de sus hermanos, y la
conversación se desarrolló exactamente como José lo había predicho. El
Faraón les autorizó a radicarse en Goshen. Luego, José le presentó su
padre al Faraón.
— ¿Cuántos años tienes?—le preguntó el Faraón a Jacob.
—Tengo ciento treinta años. Los años de mis peregrinajes han sido pocos
y difíciles, y no comparan con los años de peregrinajes de mis antepasados
—contestó Jacob. Luego, bendijo al Faraón, y se retiró de su presencia.
José estableció a su familia en la región de Ramsés, tal como lo había
ordenado el Faraón, y se preocupó de que a todos les dieran suministros de
alimentos.
Durante el siguiente año los egipcios gastaron todo su dinero comprándole
alimentos a José. Fueron a hablar con José y le pidieron que les de comer,
ya que no querían morir por no tener más dinero. José les dijo que le
traigan sus ganados, y, a cambio de ellos, les daría alimentos.
Al año siguiente, sin dinero y sin ganado, los egipcios fueron de nuevo a
hablar con José para pedirle comida. José les dio lo que pedían a cambio
de todos sus terrenos y propiedades. De esta forma el Faraón se hizo dueño
de todos los terrenos de Egipto, (con excepción de los terrenos de los
sacerdotes, a quien el Faraón daba una porción de alimentos), y los
egipcios se volvieron esclavos del Faraón.
José entregó semillas a los egipcios para que siembren la tierra, con la
condición de que debían entregar al Faraón la quinta parte de su cosecha,
disposición que continuó en Egipto durante siglos.
Diecisiete años después de llegar a Egipto, Jacob, sintiendo que el día de
su muerte se acercaba, llamó a José y le hizo prometer que no lo enterrasen
en Egipto, sino en la cueva de Majpeláh donde estaban enterrados su padre
Isaac y su abuelo Abraham. José le juró que así lo haría.
Poco tiempo después, José fue informado de que su padre estaba
gravemente enfermo, y fue a verlo, llevando con él a sus dos hijos,
Menashé y Efraim, para que Jacob los bendiga.
Jacob, al ver a José, hizo un gran esfuerzo y logró sentarse en la cama. —
Adopto a tus dos hijos como si fuesen míos—le dijo Jacob, y, al ver a los
muchachos, preguntó— ¿Y estos chicos, quienes son?—
—Estos son los hijos que Dios me ha dado aquí—contestó José. Los
acercó a la cama de su padre, y Jacob los abrazó y besó.
—Nunca esperé volver a verte, y, he aquí, Dios me ha concedido ver
también a tus hijos—dijo Jacob.
José colocó a Menashé, su hijo primogénito, en el lado derecho de Jacob, y
a Efraim en el lado izquierdo. Jacob, cruzando los brazos, puso su mano
izquierda sobre Menashé, y su mano derecha sobre Efraim.
—No, no, padre—protestó José—el otro es el primogénito. Pon tu mano
derecha sobre su cabeza—y trató de mover la mano de Jacob de la cabeza
de Efraim para colocarla sobre la cabeza de Menashé.
—Lo sé, mi hijo, lo sé. Él también será el antecesor de un pueblo, y
también será grande. Pero su hermano menor será más grande que él, y
muchas naciones serán su descendencia—dijo Jacob, y bendijo a los dos
muchachos.
Jacob, en su lecho de muerte, llamó a sus hijos para bendecirlos y
predecirles su futuro. Acerca de José dijo—José es un retoño fértil junto a
un manantial,
Las últimas palabras de Jacob fueron para pedirles a sus hijos que lo
entierren en la cueva de Majpeláh, al lado de Abraham, Isaac, Rebeca y
Leah. Tan pronto terminó de expresar ese deseo falleció. José abrazó el
cuerpo de su padre, lloró sobre él y lo besó.
Jacob murió a la edad de 147 años. José ordenó a los médicos egipcios que
lo embalsamen, un proceso que demoró cuarenta días. Después de los
setenta días de duelo, el Faraón le dio permiso a José para llevar el cuerpo
de su padre a Canaán y enterrarlo allí.
El féretro de Jacob fue acompañado en su último viaje por sus hijos,
nietos y rebaños. Todos los funcionarios del Faraón y miembros de su
corte, carros de guerra y jinetes fueron con ellos. Antes de cruzar el río
Jordán la procesión funeral se detuvo y guardaron luto durante siete días.
Luego, los hijos de Jacob llevaron el cuerpo de su padre a Canaán y lo
enterraron en la cueva de Majpeláh.
Después de enterrar a su padre, José y sus hermanos retornaron a Egipto
con todos los acompañantes. Los hermanos de José temían que, luego del
fallecimiento de Jacob, José se vengaría de ellos por el mal que le habían
hecho.
Enviaron un mensaje a José diciéndole que Jacob, antes de morir, les había
dicho que pidan a José que los perdone. Los hermanos se presentaron antes
José, se postraron en el suelo, y le dijeron que estaban dispuestos a ser sus
esclavos.
— ¡No tengan miedo! ¿Acaso puedo yo tomar el lugar de Dios? A pesar
de que ustedes intentaron hacerme mal, Dios transformó ese mal en bien,
para lograr el resultado que hoy vemos, la supervivencia de mucha gente.
Por lo tanto, no teman. Yo cuidaré de ustedes y de vuestros hijos—dijo
José.
José vivió una larga vida y llegó a ver a los nietos de sus hijos. Antes de
morir pidió a sus hermanos que llevasen sus huesos a Canaán. Murió a la
edad de ciento diez años, fue embalsamado y colocado en un ataúd.
Muchas generaciones después, los israelitas salieron de Egipto guiados por
Moisés, y llevaron con los huesos de José, que sepultaron en Shejem, en
un terreno que Jacob, su padre, había comprado a los hijos de Jamor por
cien piezas de plata.
2) (Números 13:7). Siglo 14 A.E.C. José, de la tribu de Isascar, fue el padre
de Igal, uno de los doce hombres que Moisés envió a espiar a la tierra de
Canaán para que le informen de sus ciudades y habitantes.
3) (Ezra 10:42). Siglo 5 A.E.C. José fue uno de los hombres que se
divorciaron de sus mujeres extranjeras en la época de Ezra.
4) (Nehemías 12:14). Siglo 5 A.E.C. José fue el jefe de un clan sacerdotal,
descendiente de Shebaniah, cuando Yoyakim era el Sumo Sacerdote
durante la época de Nehemías.
5) (I Crónicas 25:2). Siglo 10 A.E.C. José fue uno de los hijos de Asaf, el
levita nombrado por el rey David para dirigir a los cantantes en la Casa del
SEÑOR. José y sus hermanos—Zaccur, Netaniah, y Asarelah—ayudaban
a Asaf en su trabajo. José tuvo a su cargo el primer turno de servicio.

Josias (éàùéäå Yehoshihu Origen hebreo: Dios fundó)


1) (II Reyes 13:2). Siglo 7 A.E.C. Josias, el décimo quinto rey de Yehudah
después de la partición de la Monarquía Unida, fue hijo del rey Amón y de
su esposa Yedidah. Su nacimiento había sido profetizado por un profeta
durante el reinado del rey Jeroboam. Su padre Amón fue asesinado en una
revuelta palaciega. Los conspiradores fueron matados por el pueblo, y
Josias, que tenía en ese momento ocho años, fue proclamado rey.
En el décimo octavo año de su reinado, Josias envío al escriba Shafán al
Templo llevando instrucciones al Sumo Sacerdote Jilquiah para que cuente
el dinero que los guardianes de la entrada del Templo habían colectado de
la gente, y lo entregue a los supervisores de los trabajadores que estaban
reparando el Templo.
El Sumo Sacerdote Jilquiah le entregó a Shafán un pergamino que había
encontrado en el Templo. Shafán lo llevó al rey y se lo leyó en voz alta.
Josias escuchó la lectura, rasgó su vestimenta, y envió a varios
funcionarios—Jilquiah; Shafán; Ajíkam, hijo de Shafán; Acbor, hijo de
Micah; y Asaiah, un ministro del rey—a consultar con la profetisa Juldah.
Ella anunció que Dios castigaría a la nación por haberlo olvidado, pero que
el rey Josias, al haberse humillado antes Dios, no vería esa catástrofe y
moriría antes del castigo colectivo.
A raíz del descubrimiento del pergamino, el reinado de Josias se
caracterizó por un gran renacimiento nacional y religioso. Su reputación
creció a tal punto que la Biblia menciona que no hubo anteriormente rey
como él y tampoco después de él.
Eliminó los cultos paganos, hizo matar a los sacerdotes de los ídolos, a los
adivinadores y a las médium. Reformó el culto, centralizó la religión en
Jerusalén. El redescubierto Libro de la Ley, (al cual los historiadores
identifican como Deuteronomio) se volvió la base de la religión hebrea y
revolucionó su práctica.
La abolición del culto en las distintas localidades del reino, y el hecho de
que, debido a la distancia, los habitantes de otras ciudades no podían
atender con frecuencia los servicios en el Templo de Jerusalén, único y
exclusivo santuario permitido en el país, creó un vacío en la vida religiosa
que fue llenado con plegarias y la lectura de los Libros de la Ley.
Gracias a las reformas de Josias la religión hebrea se transformó, de una
religión de culto a una religión de rezos y Torah, como lo es hasta nuestros
días.
El sacrificio de la Pascua (Pesaj) se reinició. Nunca, desde los días del
profeta Samuel, se había celebrado una Pascua así en el país, uniendo a los
sacerdotes, a los levitas, a los habitantes de ciudades y pueblos, y a los
sobrevivientes del destruido reino norte de Israel.
Durante el reinado de Josias Yehudah fue un país completamente
independiente. Las fronteras del reino se expandieron para incluir Samaria,
Megidó, la Galilea, Ekrón, Ashdod, Gaza y Bet-El. La ciudad de Jerusalén
creció con nuevos barrios y nuevos muros.
En el año treinta y uno de su reinado el Faraón Necoh de Egipto marchó
hacia Aram por el antiguo camino llamado —El Camino del Mar, Josias
trató de interceptarlo en Megidó, pero fue mortalmente herido en la
batalla. El rey fue llevado en su coche a Jerusalén donde murió a la edad
de treinta y nueve años. Fue enterrado en la tumba de sus padres, y
lamentado por toda la nación. Su hijo Yehoajaz lo sucedió en el trono.
Veintitrés años después, otro de los hijos de Josias, Zedequíah, fue
depuesto por Nabucodonosor, cegado, y llevado en cadenas a Babilonia
donde murió en la prisión. Así, dos décadas después de la muerte de
Josias, terminó la existencia de Yehudah como reino independiente.
2) (Zacarías 6:10). Siglo 6 A.E.C. Josias, (también llamado Jen en Zacarías
6:14), hijo de Zefaniah, era el dueño de la casa donde tres personas que
habían retornado del exilio de Babilonia: Jeldai—también llamado Helem
—Tobías, y Yedaiah, hicieron coronas de oro y plata para colocarlas sobre
la cabeza del Sumo Sacerdote, Josué, hijo de Yozadak. Las coronas
permanecieron en el Templo como memorial a los cuatro donantes, de
acuerdo a las instrucciones del profeta Zacarías.

Nota: Es posible que Jen y Josias no fueran la misma persona, en cuyo


caso ambos fueron hermanos, hijos de Zefaniah.

Josué (éäåùò Yehoshua Origen hebreo: Dios salva)


1) (Éxodo 17:9). Siglo 13 A.E.C. Josué fue hijo de Nun, de la tribu de
Efraim. Su abuelo, fue Elishama, quien comandó el ejército de su tribu
durante la marcha en el desierto, (1 Crónicas 7:26-27). Josué fue el leal
asistente de Moisés durante el peregrinaje de los israelitas en el desierto, y
su sucesor como líder del pueblo. Brillante comandante, derrotó a los
cananitas y distribuyó el país entre las doce tribus. Su nombre original era
Oseas (Deuteronomio 32:44), hasta que Moisés le dio el nombre de Josué
(Números 13:16).
Josué demostró su talento militar por primera vez cuando comandó las
fuerzas israelitas que derrotaron a Amalek, en una batalla que Moisés,
Aarón y Hur presenciaron desde lo alto de una colina.
La siguiente vez que la Biblia menciona a Josué es cuando acompañó a
Moisés al Monte Sinai, y lo esperó en la base de la montaña, mientras
Moisés estaba en la cumbre recibiendo los mandamientos de Dios.
Después de cuarenta días y cuarenta noches, Moisés bajó de la montaña,
cargando dos tablas de la ley, en las cuales estaban escritos los
mandamientos.
Los dos hombres se encaminaron de regreso al campamento. Josué, desde
lejos, escuchó gritos y le dijo a Moisés—Escucho gritos de guerra en el
campamento,
—No son gritos de victoria ni lamentos de derrota. Lo que escuchamos es
gente cantando—dijo Moisés.
Cuando se acercaron al campamento, Moisés vio que la gente bailaba
alrededor de la imagen de un becerro. Furioso, tiró al suelo las tablas de la
ley, destruyó el becerro, y ordenó a los levitas que maten a todos los que
habían adorado al ídolo. Ese día murieron tres mil israelitas.
Algún tiempo después, alguien informó a Josué que dos ancianos, Eldad y
Meidad, estaban profetizando en el campamento. De inmediato fue a pedir
a Moisés que les prohiba hacerlo.
— ¿Estás celoso por mí? ¡Ojalá que todo el pueblo del SEÑOR
profetizara, y que el espíritu del SEÑOR estuviese en ellos!—le contestó
Moisés.
Josué formó parte del grupo de doce espías que Moisés envió a Canaán
para averiguar si los habitantes del país eran fuertes o débiles, pocos o
muchos; si las ciudades estaban o no fortificadas; y para que traigan
muestras de los frutos que producían.
Los espías viajaron por todo el país, desde el desierto de Zin hasta Rejob,
cerca de la entrada de Jamat. Cuarenta días después retornaron al
campamento trayendo higos, granadas, y un racimo de uvas tan pesado que
se necesitaba dos hombres con una vara para llevarlo colgado.
El reporte de la mayoría de los espías fue pesimista y derrotista. —Fuimos
al país al cual usted nos envío. Efectivamente, allí fluyen la leche y la
miel, y aquí le hemos traído una muestra de su fruta. Pero, el pueblo que lo
habita es poderoso y sus ciudades son muy grandes y están fortificadas.
Además, vimos allá a los anaquitas; a los amalequitas que viven en la
región del Negev, a los hititas, jebuseos y amoritas que habitan en las
zonas montañosas; y a los cananitas que viven en la zona costera y en la
ribera del río Jordán,
Caleb, uno de los doce espías, estaba en desacuerdo con el sentir de la
mayoría. Los interrumpió y dijo—Subamos a conquistar esta tierra. Estoy
seguro que tendremos éxito,
Los otros espías insistieron—No podemos atacar a esa gente, porque son
más fuertes que nosotros. El país, en el cual hemos viajado y explorado,
devora a sus habitantes. Todos los que vimos allí fueron hombres gigantes.
Vimos a los nefilitas y a los anaquitas, y nos sentíamos al lado de ellos
como saltamontes, y así también nos veían ellos,
Josué, quien tampoco estaba de acuerdo con ese sentir derrotista y
cobarde, dijo —El país, en el cual hemos viajado y explorado, es una tierra
excelente. Si el SEÑOR está contento con nosotros nos llevará a ese país,
donde fluye la leche y la miel, y nos lo entregará. No se rebelen contra el
SEÑOR. No teman a esos pueblos, que serán presa nuestra. No tienen
quien los proteja y el SEÑOR está con nosotros. ¡Así que no les tengan
miedo!—
Los israelitas se negaron a escuchar a Caleb y a Josué, y comenzaron a
lamentarse y a llorar. Dios los castigó por su cobardía condenándolos a
deambular cuarenta años en el desierto, un año por cada uno de los días
que los espías habían pasado en Canaán. Exceptuó a Caleb y a Josué,
cuyas valientes palabras fueron recompensadas al permitirles que entren a
la Tierra Prometida y la conquisten.
Moisés, cuando sintió que su hora final se acercaba, pidió a Dios que le
escoja un sucesor. Dios le dijo que tome a Josué y que éste se pare frente
al sacerdote Eleazar y frente a todo el pueblo, y que allí públicamente lo
designe como su sucesor. Moisés hizo lo que Dios le comandó, y, poco
tiempo después, murió a la edad de ciento veinte años.
Después de los treinta días de duelo, Josué le dijo al pueblo que se
preparasen para cruzar el río Jordán tres días más tarde. A las tribus de
Rubén y Gad, y media tribu de Menashé, a las cuales Moisés había
asignado tierras en el lado este del río Jordán, Josué les dijo que dejasen a
sus esposas, hijos y rebaños en esas tierras, pero que todos sus guerreros
debían cruzar el río, armados para ayudar a las otras tribus a conquistar el
país, después de lo cual podrían regresar a sus tierras.
Josué envió dos espías a Jericó, la ciudad más grande de la región. Los dos
hombres encontraron alojamiento en una casa que se hallaba sobre los
muros de la ciudad, perteneciente a una prostituta llamada RAcab.
El rey de Jericó, informado de la presencia de dos forasteros en su ciudad,
envió guardias a la casa de RAcab para arrestarlos.
RAcab escondió a los dos israelitas en el techo de su casa, y dijo a los
guardias que los dos espías habían huido poco rato antes, saliendo por la
puerta de la ciudad. Los guardias de inmediato salieron a perseguirlos.
RAcab subió al techo y le dijo a los dos hombres que ella sabía que Dios
había entregado el país a los israelitas, y les pidió que respeten las vidas de
sus padres, hermanos y hermanas.
Los espías le prometieron que así lo harían si ella no los traicionaba. Le
dijeron que ate una cuerda roja a la ventana de su casa, para que la
pudiesen reconocer y no atacarla
Los dos hombres se descolgaron con una soga de la ventana de la casa de
RAcab, y, siguiendo el consejo de la mujer, se escondieron durante tres
días en los montes. Una vez que estuvieron seguros de que ya no eran
perseguidos retornaron al campamento israelita, e informaron a Josué de
todo lo que habían visto.
Tres días después, los israelitas cruzaron el Jordán, que estaba seco,
siguiendo a los sacerdotes que cargaban el Arca de Dios.
Josué escogió a doce hombres, uno de cada tribu, y les ordenó que cada
uno de ellos llevase una gran piedra al campamento para guardarla como
un símbolo del cruce del Jordán.
Unos cuantos días después, Josué utilizó estas piedras para erigir un
memorial en Gilgal. También hizo colocar doce rocas en medio del río
Jordán.
En Gilgal, Josué hizo que todos los israelitas se circunciden, ya que,
durante los cuarenta años que estuvieron en el desierto, nadie había sido
circuncidado. En el décimo cuarto día del mes ofrecieron el sacrificio de la
Pascua (Pesaj), y, desde ese momento, no volvieron a recibir maná del
cielo.
Los israelitas sitiaron a la ciudad de Jericó y la rodearon por completo.
Nadie podía entrar ni salir de la ciudad.
Un día, cuando Josué se encontraba cerca de Jericó, un hombre se apareció
frente a él con una espada desenvainada en la mano.
Josué le preguntó— ¿Eres de los nuestros o eres un enemigo?—
— ¡De ninguno! Soy capitán del ejército del SEÑOR—contestó el ángel.
Josué se postró en la tierra, y preguntó— ¿Qué ordena mi señor a su
siervo?—
—Quítate las sandalias de los pies, porqué el lugar donde estás es sagrado
—le ordenó el ángel, y Josué le obedeció.
Dios le dijo a Josué—Entregaré Jericó, su rey y sus guerreros a tus manos.
Haz que tus tropas marchen alrededor de la ciudad en una vuelta completa.
Haz esto durante seis días, con siete sacerdotes, llevando trompetas,
caminando adelante del Arca. El sétimo día marcharán alrededor de la
ciudad siete veces, con los sacerdotes tocando las trompetas. Tan pronto
como se escuche un largo sonido en la trompeta, todo el pueblo deberá dar
un fuerte grito. Los muros de la ciudad caerán y cada uno podrá entrar a
ella,
Josué cumplió con las instrucciones de Dios, y los muros de la ciudad se
derrumbaron.
Los israelitas entraron a la ciudad y exterminaron con sus espadas a todos
los habitantes y a los animales que encontraron. Los únicos que se
salvaron, por orden de Josué, fueron RAcab y su familia, cumpliendo la
promesa que habían hecho los dos espías.
La ciudad fue destruida e incendiada con todo lo que había adentro,
excepto los artículos de oro, plata, cobre y fierro que fueron depositados
en el tesoro de la casa del SEÑOR.
Josué decidió que la siguiente ciudad que debería ser conquistada sería Ai.
Envió espías a Ai, que, cuando regresaron, le informaron que la ciudad
estaba defendida por muy poca gente, y que bastaban dos mil o tres mil
guerreros para apoderarse de ella.
Josué envió una fuerza de tres mil hombres contra Ai, pero, para su
sorpresa, estos fueron derrotados. Los habitantes de Ai mataron a treinta y
seis israelitas, y persiguieron a los soldados que escaparon.
Josué, lleno de vergüenza, rasgó su vestimenta. Él y los ancianos de Israel
se postraron en la tierra, frente al Arca, y permanecieron así hasta que
anocheció.
— ¡Señor y Dios! ¿Por qué condujiste a este pueblo a través del Jordán
sólo para entregarnos a manos de los amoritas, para ser destruidos por
ellos? Mejor hubiese sido quedarnos en el otro lado del Jordán—se
lamentó Josué.
— ¡Levántate! ¿Por qué estás postrado en la tierra? Israel ha pecado. Han
violado el pacto que concerté con ellos. Se han apropiado del botín de
guerra que debía ser destruido y lo han escondido. Han robado. Y por eso
no podrán resistir contra sus enemigos, y huirán. Yo ya no estaré con
ustedes hasta que no destruyas ese botín. Anda y purifica al pueblo, y
ordénales que se purifiquen para mañana. Así dice el SEÑOR, Dios de
Israel: algo prohibido hay entre ustedes, Israel, y no podrán resistir a
vuestros enemigos hasta que lo hayan destruido. Mañana temprano todos
los israelitas deben presentarse ordenados por tribus. La tribu que el
SEÑOR indique presentará a sus clanes. El clan que el SEÑOR indique
presentará a sus familias, y la familia que el SEÑOR indique presentará a
cada uno de sus miembros, uno por uno. El que sea encontrado culpable de
haber robado el botín será quemado junto con toda su familia y todas sus
posesiones, porque ha violado el pacto del SEÑOR y ha cometido una
vergüenza en Israel—dijo Dios.
En la madrugada del siguiente día Josué hizo que todos los israelitas se
presentasen por tribus. La suerte cayó sobre la tribu de Yehudah. Los
clanes de la tribu de Yehudah se presentaron, y el clan de Zeraj fue el
escogido. Todos los miembros del clan de Zeraj se presentaron por
familias, y la familia de Zabdi fue escogida. Todos los miembros de la
familia de Zabdi se presentaron, uno por uno, y Acán, hijo de Carmi, hijo
de Zabdi, hijo de Zeraj, de la tribu de Yehudah, fue escogido.
Josué le dijo a Acán—Hijo mío, honra al SEÑOR, Dios de Israel, y
confiésate a Él. Dime lo que has hecho. No me ocultes nada,
Acán contestó—Es cierto. He pecado contra el SEÑOR, Dios de Israel.
Esto es lo que hice: vi un fino manto de Shinar, doscientas piezas de plata,
y una barra de oro. Los deseé y los tomé. Enterré todo bajo el suelo de mi
carpa, incluyendo la plata,
Josué envió varios hombres a la carpa de Acán para excavar el tesoro
enterrado. Los hombres encontraron el tesoro y se lo trajeron a Josué,
quien, seguido por todos los israelitas, llevó a Acán, junto con sus hijos e
hijas, los artículos robados y todas sus posesiones, incluyendo su carpa y
sus animales, al valle de Acor. Allí los israelitas mataron a pedradas a
Acán y a su familia, y quemaron los cuerpos. Luego colocaron sobre los
restos un cúmulo de piedras.
—No tengas miedo ni te acobardes. Toma contigo a todas tus tropas y
marcha contra Ai. Entregaré en tus manos al rey de Ai, a su gente, a su
ciudad y a su tierra. Tratarás a Ai y a su rey como trataste a Jericó y a su
rey. Esta vez, sin embargo, pueden quedarse con el botín y el ganado.
Prepara una emboscada en la parte de atrás de la ciudad—le dijo Dios a
Josué.
Josué envió a Ai un ejército de treinta mil hombres, con instrucciones para
que se escondiesen detrás de la ciudad, mientras que él, a la cabeza de un
ejército de cinco mil soldados, acampaba frente a los muros de la ciudad.
El rey de Ai vio a Josué y a su pequeño ejército, y consideró que le sería
fácil derrotarlos. Abrió las puertas de la ciudad, y salio a atacar a los
israelitas. Josué, cumpliendo un plan preparado, huyó con sus tropas hacia
el desierto perseguido por el ejército de Ai. La ciudad quedó sin soldados,
abierta e indefensa.
Josué apuntó su jabalina hacia Ai. Los israelitas que estaban acampados
atrás de la ciudad, al ver el signo convenido, salieron del lugar donde
habían estado escondidos, entraron a la ciudad, la capturaron y la
incendiaron. Los soldados de Ai miraron hacia atrás y vieron que la ciudad
estaba envuelta en llamas, y que de ella subía una nube de humo.
Josué y sus hombres dejaron de escapar, dieron media vuelta, y atacaron a
los hombres de Ai, que se vieron atrapados entre las tropas de Josué y la
fuerza principal israelita que, luego de incendiar la ciudad, salieron a
luchar contra ellos. Todos los soldados de Ai murieron, y no quedó un solo
sobreviviente, excepto el rey que fue capturado vivo y entregado a Josué.
La población de Ai, unas doce mil personas, hombres y mujeres, fue
exterminada. Los israelitas tomaron el botín de la ciudad y el ganado.
Josué redujo la ciudad a escombros y colgó al rey de un árbol hasta la
noche.
Cuando oscureció, los israelitas descolgaron el cuerpo, lo tiraron en la
entrada a la ciudad, y amontonaron piedras sobre el cadáver.
Josué construyó en el Monte Eibal un altar de piedras, donde realizó
sacrificios a Dios, e inscribió una copia de las enseñanzas de Moisés.
Todos los israelitas, y los extranjeros que vivían con ellos, se pararon en
ambos lados del Arca, la mitad de ellos frente al Monte Gerizim, y la otra
mitad frente al Monte Eibal, mientras que Josué les leía las palabras de la
Ley, las bendiciones y las maldiciones.
Los habitantes de Gibón temían sufrir la misma suerte de Jericó y Ai. Su
ciudad, más grande que Ai, estaba situada a pocas millas del campamento
de Josué en Gilgal. Para evitar ser destruidos y exterminados, la gente de
Gibón envió una delegación, disfrazada con harapos y sandalias gastadas,
con panes duros cubiertos de moho, al campamento israelita.
Los gibeonitas se presentaron ante Josué y los líderes del pueblo, y dijeron
—Venimos de un país lejano a proponerles firmar un pacto con nosotros.
A pesar de estar tan lejos hemos escuchado la fama del SEÑOR, vuestro
Dios, todo lo que Él hizo en Egipto, y todo lo que hizo a los dos reyes
amoritas en el otro lado del Jordán. Nuestros ancianos y todos los
habitantes de nuestra ciudad nos pidieron que nos preparemos para el largo
viaje, llevando provisiones, para decirles que seremos vuestros siervos, y
que firmaremos un pacto con ustedes. El pan que traemos estaba caliente y
fresco cuando salimos. Miren que duro y hecho migas está ahora. Nuestros
odres de vino, nuevos cuando partimos, están rotos como ustedes lo
pueden ver. Nuestra vestimenta y nuestras sandalias están gastadas por el
largo viaje,
Josué y los israelitas creyeron el cuento de los gibeonitas, y firmaron un
tratado de paz con ellos. Tres días más tarde descubrieron que Gibón no
estaba situada en un país lejano sino que se encontraba muy cerca al
campamento, y que los gibeonitas con engaños los habían persuadido a
firmar el pacto.
Los israelitas se enojaron por haber sido engañados, pero no podían tomar
ninguna acción contra los gibeonitas debido al pacto firmado. Josué les
dijo que les permitiría vivir, pero, debido a sus mentiras, serían leñadores y
aguateros de la comunidad, y sirvientes en la Casa de Dios.
Adoni-Zedek, el rey de Jerusalén, escuchó que Josué había capturado Ai y
la había destruido, y que había firmado un tratado de paz con los
habitantes de Gibón. Se alió con Hoham, el rey de Hebrón, con Piram, el
rey de Yarmut, con Yafía, el rey de Lajish, y con Debir, el rey de Eglón,
para atacar a Gibón por haber hecho la paz con los israelitas.
Los gibeonitas pidieron a Josué que los ayude. Josué vino de Gilgal con su
ejército, y antes de la batalla, rezó a Dios, y pidió al sol que se detenga en
Gibón, y a la luna en el valle de Ayalón.
La batalla tuvo lugar en Gibón y el resultado fue una completa victoria de
los israelitas. Los soldados enemigos que sobrevivieron escaparon, pero
murieron matados por una tormenta de granizo.
Los cinco reyes lograron huir y esconderse en una cueva cerca al pueblo
de Maquedá, donde fueron atrapados. Josué ordenó que rodasen grandes
rocas para cerrar la entrada a la cueva, y puso guardias afuera.
Josué terminó de liquidar a todos los enemigos sobrevivientes e hizo sacar
a los reyes de la cueva, los humilló, los hizo matar y dio órdenes de colgar
sus cuerpos en cinco árboles, hasta que, al caer la noche, los cuerpos
fueron bajados de los árboles y tirados adentro de la cueva donde se habían
escondido.
Ese mismo día Josué capturó Maquedá y mató a su rey y a todos sus
habitantes. Después de esto, Josué continuó su victoriosa campaña,
conquistando y destruyendo Libnah, Lajish, Eglón, Hebrón, y Debir.
Yabín, rey de Jazor, la ciudad-reino más poderosa en el norte del país, se
alió con los reyes de las ciudades vecinas Madón, Shimrón, y Ajshaf.
Josué se enfrentó a ellos en una batalla cerca de las aguas de Merom y los
derrotó. Luego capturó Jazor, mató al rey e incendió la ciudad.
Josué, luego de conquistar todo el país, exceptuando los territorios
ocupados por los filisteos y los gesuritas, distribuyó la tierra de Canaán
entre las tribus, excepto las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de
Menashé que recibieron tierras en el lado este del río Jordán. A la tribu de
Levi no se le asignó un territorio, pero se le dio varias ciudades para que
sus miembros vivan en ellas. A Caleb, su compañero espía, le entregó
Hebrón.
Josué, ya anciano, sintió que su fin se acercaba. Convocó a todas las tribus
de Israel en Shejem, y pidió al pueblo que no fuese tras dioses extraños. El
pueblo solemnemente prometió no hacerlo. Ese día Josué hizo un pacto
con el pueblo y lo registró en un libro de instrucciones divinas. Tomó una
gran piedra, y la puso al pie de un roble que estaba cerca del santuario del
SEÑOR, y dijo—Esta piedra servirá de testigo contra ustedes porque ha
escuchado todo lo que el SEÑOR nos ha dicho hoy. Testificará contra
ustedes si son infieles a Dios,
Josué murió a la edad de ciento diez años y fue enterrado en su propiedad,
en Timnatserah, que queda en el Monte Efraím, al norte del monte de
Gash.
2) (II Reyes 23:8). Siglo 7 A.E.C. Josué fue el gobernador de Jerusalén
durante el reinado del rey Josias.
3) (Hageo 1:1). Siglo 6 A.E.C. Josué—también llamado Yeshua (Ezra 3:2)
—hijo de Yehozadak, fue el Sumo Sacerdote que retornó a Jerusalén con
Zerubabel y empezó a reconstruir el Templo.
Sus hijos se casaron con mujeres extranjeras durante la época de Ezra,
pero se divorciaron de ellas y sacrificaron un carnero para expiar su
trasgresión. Yoyakim, el hijo de Josué, lo sucedió como Sumo Sacerdote.
El profeta Zacarías vio a Josué en una visión, vestido con sucios harapos,
parado frente al ángel del SEÑOR, con Satán parado a su lado,
acusándolo. El SEÑOR reprendió a Satán y dio órdenes de vestir a Josué
con ropa limpia y ponerle una diadema purificada sobre la cabeza.
El profeta Zacarías sugirió a Jeldai, Tobías, y Yedaiah, que hiciesen
coronas de oro y plata, y coronasen a Josué con ellas. Las coronas
permanecieron en el Templo como memorial a los donantes.
Jotam (çåúí Jotam Origen hebreo: Sello)
1) (I Crónicas 7:32). Fecha no especificada. Jotam, el jefe de un clan de la
tribu de Asher, fue hijo de Jeber. Sus hermanos fueron Yaflet y Shomer.
Su hermana se llamaba Shua. Sus hijos fueron Zofaj, Yimna, Shelesh, y
Amal. Es llamado Helem en otro versículo (I Crónicas 7:35).
2) (I Crónicas 11:44). Siglo 11 A.E.C. Jotam, el aroerita, fue el padre de
Shama y Yeiel, dos de los valientes guerreros del rey David.

Jubbah (çáä Jubbah Origen hebreo: Escondido)


(I Crónicas 7:34). Fecha no especificada. Jubbah, hijo de Shamer, de la tribu
de Asher, fue jefe de su clan. Sus hermanos fueron Ají, Rohegah, y Aram.

Judá (éäåãä Yehudah Origen hebreo: Celebrado)


Ver Yehudah

Jufam (çåôí Jufam Origen hebreo: Protección)


(Números 26:39). Siglo 17 A.E.C. Jufam, antepasado del clan de los
jufamitas, fue uno de los cinco hijos de Benjamín, de acuerdo a la lista que
aparece en el libro de Números.
En el libro de Génesis, donde es llamado Juppim (Génesis 46:21), se le
menciona como uno de los diez hijos de Benjamín que estaban entre los
setenta israelitas que emigraron a Egipto.
Las otras dos listas de los hijos de Benjamín, (I Crónicas 7:6 y I Crónicas
8:1), no mencionan a Jufam.

Jul (çåì Jul Origen hebreo: Circulo)


(Génesis 10:23). Fecha no especificada. Hijo de Aram, y nieto de Shem, hijo
de Noé. Sus hermanos fueron Uz, Geter, y Mash. De acuerdo al primer libro
de Crónicas, Jul y sus hermanos no fueron nietos de Shem sino sus hijos. (I
Crónicas 1:17).

Juldah (çìãä Juldah Origen hebreo: Comadreja)


(II Reyes 22:14). Siglo 7 A.E.C. Juldah, una profetisa, estaba casada con
Shalum, el encargado de la guardarropa real durante el reinado del rey
Josias. El Sumo Sacerdote Jilquiahu encontró el Libro de la Ley mientras
supervisaba los trabajos de reparación que se realizaban en el Templo. Lo
entregó al escriba Shafán, quien lo llevó al palacio y lo leyó en voz alta en
presencia del rey. El rey Josias, atemorizado al escuchar las leyes de Dios y
saber que no estaban siendo cumplidas, rasgó su vestimenta, y envió al Sumo
Sacerdote Jilquiahu, acompañado por Ajíkam, hijo de Shafán, y por Acbor,
hijo de Micah, a consultar con Juldah. La profetisa predijo que Dios
castigaría a la nación por haberlo olvidado, pero que el rey Josias, por
haberse humillado, no sería testigo de la calamidad, e iría a su tumba antes
del castigo colectivo.
Juppah (çôä Juppah Origen hebreo: Toldo)
(I Crónicas 24:13). Siglo 10 A.E.C. Durante el reinado del rey David el
servicio sacerdotal en el Tabernáculo estaba dividido en veinticuatro turnos.
Juppah estaba a cargo del décimo tercer turno.

Juppim (çôéí Juppim Origen hebreo: Protección)


(Génesis 46:21). Siglo 17 A.E.C. Juppim, hijo de Benjamín y nieto de Jacob,
fue uno de los setenta israelitas que emigraron a Egipto.
De acuerdo a la lista que aparece en Génesis, Juppim tenía nueve hermanos:
Bejer, Ashbel, Gera, Namán, Ejí, Rosh, Muppim, Bela, y Ard.
En el libro de Números, donde su nombre aparece como Jufam, es
mencionado como uno de los cinco hijos de Benjamín (Números 26:39).
Las otras dos listas de los hijos de Benjamín, (I Crónicas 7:6 y I Crónicas
8:1), no mencionan a Juppim.
(I Crónicas 7:12). Fecha no especificada. Juppim, un líder de su clan, fue un
descendiente de Benjamín, hijo de Ir, y hermano de Shuppim. Su hermana
Majáh se casó con Maquir.

Jur (çåø Jur Origen hebreo: Lino blanco)


1) (Éxodo 17:10). Siglo 13 A.E.C. Jur fue uno de los ayudantes de Moisés.
Durante la batalla con Amalek, él y Aarón sostuvieron en alto los brazos
de Moisés, para dar ánimo a los combatientes israelitas. Luego, cuando
Moisés ascendió el Monte Sinai, Jur y Aarón quedaron a cargo del
campamento.
2) (Éxodo 31:2). Siglo 14 A.E.C. Jur, hijo de Caleb y Efrat, y padre de Uri,
de la tribu de Yehudah, fue el abuelo de Bezalel, un artesano de gran
talento, experto en trabajar en oro, plata, bronce, madera, y bordado.
Bezalel fue escogido por Dios para diseñar y realizar los trabajos para el
Tabernáculo, el Arca, los muebles y el altar.
3) (Números 31:8). Siglo 13 A.E.C. Jur fue uno de los cinco reyes de
Midián—los otros fueron Reba, Zur, Rekem, y Evi—que murieron en una
batalla contra los israelitas que estaban bajo el comando de Pinjas, el hijo
del sacerdote Eleazar. Sijón, rey de los amoritas, y Bilam, el vidente,
también murieron en la misma batalla.
4) (Nehemías 3:9). Siglo 5 A.E.C. Su hijo Refaiah, gobernador de la mitad
de Jerusalén, ayudó a reparar los muros de la ciudad, durante la época de
Nehemías.
5) (I Crónicas 4:1). Siglo 17 A.E.C. Jur fue hijo de Yehudah y nieto de
Jacob.

Jurai (çåøé Jurai Origen hebreo: Trabajador en lino)


(I Crónicas 11:32).Siglo 10 A.E.C. Jurai de Gash fue uno de los Treinta,
unidad elite en el ejército del rey David. En el Segundo Libro de Samuel es
llamado Hiddai (II Samuel 23:30).

Juram (çåøí Juram Origen hebreo: Noble)


1) (I Crónicas 8:5). Siglo 17 A.E.C. Juram fue uno de los hijos de Bela, el
primogénito de Benjamín.
2) (II Crónicas 2:2). Siglo 10 A.E.C. Juram—llamado Jiram en el Segundo
Libro de Samuel—rey de Tiro, fue amigo y aliado de David y Salomón.
Ver Jiram (II Samuel 5.11)
3) (II Crónicas 2:12). Siglo 10 A.E.C. Juram de Tiro,—llamado Jiram en el
primer libro de los reyes, (I Reyes 7:13),—fue un experto artesano, que
hizo las decoraciones de bronce para el Templo del Rey Salomón. Ver
Jiram (I Reyes 7:13)

Juri (çåøé Juri Origen hebreo: Trabajador en lino)


(I Crónicas 5:14). Fecha no especificada. Juri, hijo de Yaroaj, de la tribu de
Gad, fue el padre de Abijail, el líder de un clan que vivía en Gilad, en
Bashán, al este del Río Jordán.

Jushai (çåùé Jushai Origen hebreo: Apresurado)


1) (II Samuel 15:32). Siglo 10 A.E.C. Jushai, el araquita, fue un amigo leal
del rey David, a quien servía como consejero. Cuando David se vio
obligado a escapar de Jerusalén para no caer en manos de su hijo rebelde
Abshalom, Jushai ofreció acompañarlo. David rehusó su oferta, diciendo
que Jushai sólo sería una carga para el ejército en su huida, pero que
podría serle de utilidad crucial si se quedaba en Jerusalén y pretendiese
haber transferido su lealtad a Abshalom, para así ganar la confianza del
príncipe y contrarrestar los sabios consejos de Ajítofel. Toda información
que Jushai escuchase en el campo rebelde la debía enviar de inmediato a
David por intermedio de dos mensajeros, Ajímatz, hijo del sacerdote
Zadok, y Jonatán, hijo del sacerdote Abiatar.
Abshalom entró a Jerusalén con su ejército y tomó posesión del palacio
real. Jushai, de acuerdo a lo que había planeado con David, fue adonde él,
y lo saludó diciendo— ¡Viva el rey! Viva el rey!—
— ¿Es esta tu lealtad a tu amigo? ¿Por qué no fuiste con él?—le preguntó
Abshalom.
—Yo estoy de parte de quien el SEÑOR, este pueblo y todo Israel han
escogido, y con él me quedaré. Tal como he servido frente a tu padre, igual
serviré frente a ti—contestó Jushai.
Abshalom interpretó a su favor la ambigua respuesta de Jushai, y lo
incluyó en la discusión que tenía con sus principales consejeros acerca de
lo que debían hacer a continuación.
Ajítofel dijo que para que los habitantes de la ciudad entendiesen
claramente quien estaba ahora al mando, Abshalom debería tener
relaciones sexuales con las concubinas de David, que el rey había dejado a
cargo del palacio. (Acostarse con la concubina de un rey, o querer hacerlo,
se interpretaba en esa época como pretensión al trono, tal como sucedió en
los casos de Abner con Rizpah, y Adonías con Abishag).
Abshalom hizo preparar una carpa en la terraza del palacio, y se acostó allí
con las concubinas.
Ajítofel le pidió a Abshalom autorización para escoger doce mil hombres y
salir esa misma noche en persecución de David. —Caeré sobre él cuando
esté cansado y desanimado. Le causaré pánico, y, cuando todas sus tropas
huyan, mataré solamente al rey, y haré que todos retornen a ti, y regresen
excepto el hombre que buscas—dijo Ajítofel.
El consejo de Ajítofel le pareció bueno a Abshalom, pero, antes de tomar
una decisión, quiso escuchar la opinión de Jushai al respecto. Lo hizo
llamar y le dijo lo que Ajítofel había aconsejado.
—Esta vez el consejo que Ajítofel ha dado no es bueno— dijo Jushai, y
añadió —Tú sabes que tu padre y sus hombres son valientes guerreros, y
están desesperados como una osa a la cual le han robado sus cachorros. Tu
padre es un soldado experimentado, y no pasará la noche con sus soldados.
Probablemente se esconderá en alguna cueva u otro lugar. Si al comenzar
el ataque, cayeran algunos de tus soldados, quien escuche de eso dirá 'Las
tropas de Abshalom han sido
derrotadas', y aún el hombre más valiente, con corazón de león, temblará,
porque todo Israel sabe que tu padre y los soldados que lo acompañan son
luchadores temibles. Mi consejo es que todo Israel, desde Dan hasta
Bersheba, numeroso como las arenas del mar, sea llamado para que tú en
persona los comandes en la batalla. Cuando caigamos sobre él, como el
rocío cae sobre la tierra, ni uno sólo sobrevivirá, ni él ni sus hombres. Y si
se refugia en una ciudad, todo Israel traerá sogas y arrastraremos las
piedras de la ciudad hasta el arroyo, hasta que no quede ni un guijarro de
ella,
Jushai fue más persuasivo que Ajítofel, y Abshalom aceptó su consejo.
Tan pronto como pudo, Jushai se encontró secretamente con los sacerdotes
Zadok y Abiatar, y les informó que Abshalom había aceptado su consejo.
Les pidió que de inmediato envíen mensajeros a David para avisarle que,
sin pérdida de tiempo, cruce al otro lado del río Jordán, ya que de otro
modo el rey y sus hombres corrían el riesgo de ser aniquilados.
Ajítofel, sabiendo que Abshalom, habiendo rechazado su consejo, sufriría
una derrota catastrófica, ensilló su mula y regresó a su pueblo nativo. Para
no pasar la vergüenza de ser capturado y ejecutado por David, Ajítofel
puso sus asuntos en orden y se suicidó ahorcándose.
La Biblia no vuelve a mencionar a Jushai, lo cual hace suponer que
Abshalom descubrió que era un espía de David y lo hizo matar.
2) (I Reyes 4:16). Siglo 10 A.E.C. Padre de Bana, uno de los doce
gobernadores distritales del rey Salomón. Tal vez es el mismo que Jushai
#1

Jusham (çùí Jusham Origen hebreo: Apresuradamente)


(Génesis 36:34). Fecha no especificada. Jusham, de la región de Teimán,
sucedió a Yobab como rey de Edom, y, a su vez, fue sucedido por Hadad,
hijo de Bedad.

Jushim (çùéí Jushim Origen hebreo: Apresuradamente)


1) (Génesis 46:23). Siglo 17 A.E.C. Jushim, hijo de Dan y nieto de Jacob,
fue uno de los setenta israelitas que emigraron a Egipto. Es llamado
Shujam en el libro de Números (Números 26:42). Fue antepasado del clan
de los shujamitas.
2) (I Crónicas 7:12). Fecha no especificada. Jushim, hijo de Ajer, fue un
benjamita, líder de su clan.
3) (I Crónicas 8:8). Fecha no especificada. Jushim, la madre de Abitub y
Elpal, fue una de las esposas de Shajarayim, un descendiente de Benjamín.
Ella y Bara, la otra esposa, fueron repudiadas por Shajarayim, quien luego
se estableció en la tierra de Moab, al este del río Jordan, y se casó con
Jodesh, con la cual tuvo siete hijos: Yobab, Zibia, Meisha, Malcam, Yeuz,
Sajiah, y Mirmah.

K
Kadmiel (ãîéàì÷ Kadmiel Origen hebreo: Frente a Dios)
1) (Ezra 2:40). Fecha no especificada. Kadmiel, un descendiente de
Hodaviah, fue el antepasado de un clan de levitas que regresó de Babilonia
con Zerubabel.
2) (Ezra 3:9). Siglo 6 A.E.C. Kadmiel, un descendiente de Yehudah, retornó
a Jerusalén con Zerubabel y el Sumo Sacerdote Yeshua. Él y sus hijos
ayudaron a reconstruir el Templo.
3) (Nehemías 9:4). Siglo 5 A.E.C. Kadmiel, un levita, estuvo con otros
levitas—Yeshua, Bani, Jashabneiah, Sherebiah, Hodiah, Shebaniah, y
Petajiah—en una plataforma, donde rezaron a Dios en voz alta, durante
una asamblea de confesión pública y ayuno en la época de Ezra. Kadmiel
también fue uno de los levitas que firmaron el solemne acuerdo de
Nehemías para separarse de los extranjeros que vivían en el país, evitar
casarse con ellos, dedicar sus hijos primogénitos de Dios, y otras
obligaciones, (Nehemías 10:10).
4) (Nehemías 12:24). Siglo 6 A.E.C. Kadmiel, un levita, fue el padre de
Yeshua y el abuelo de Yozabad y Ezer. Su nieto Yozabad regresó con Ezra
del exilio de Babilonia y ayudó a contar y a pesar los utensilios de plata y
oro del Templo que fueron traídos de regreso de Babilonia. Su otro nieto,
Ezer, gobernador de Mizpeh, ayudó a reparar las murallas de Jerusalén
durante la época de Nehemías.
Kalai (ìé÷ Kalai Origen hebreo: Corazón liviano)
(Nehemías 12:20). Siglo 5 A.E.C. Kalai fue el líder de un clan sacerdotal que
descendía de Salai, cuando Yoyakim era el Sumo Sacerdote durante la época
de Nehemías.
Kareaj (øç÷ Kareaj Origen hebreo: Calvo)
(II Reyes 25:23). Siglo 7 A.E.C. Kareaj fue el padre de Yojanán y Jonatán,
dos oficiales del derrotado ejército de Yehudah, quienes, junto con otros
capitanes, fueron a Mizpeh a hablar con Gedaliah, el gobernador de Yehudah
nombrado por los babilonios.
Gedaliah les dijo que todo iría bien si servían al rey de Babilonia. Los
visitantes consideraron que la declaración de Gedaliah equivalía a una
confesión de que se había convertido en un colaborador de los
conquistadores. Esto causó que, algún tiempo después, fuera asesinado.

Kedar (ãø÷ Kedar Origen hebreo: Moreno)


(Génesis 25:13). Siglo 18 A.E.C. Kedar, nieto de Abraham y su concubina
egipcia Hagar, fue uno de los doce hijos de Ismael. Sus once hermanos
fueron Nebaiot, Jadad, Mibsam, Mishma, Duma, Massa, Adbel, Teima,
Yetur, Nafish, y Kedmah, todos ellos antepasados de grandes naciones. Su
hermana Majalat—también llamada Basmat—se casó con Esaú, hijo de
Isaac.

Kedmah (ãîä÷ Kedmah Origen hebreo: Precedencia)


(Génesis 25:15). Siglo 18 A.E.C. Kedmah, nieto de Abraham y de su
concubina egipcia Hagar, fue uno de los doce hijos de Ismael.
Sus once hermanos fueron Nebaiot, Kedar, Mibsam, Mishma, Duma, Massa,
Adbel, Jadad, Yetur, Teima, y Nafish, todos ellos antepasados de grandes
naciones. Su hermana Majalat—también llamada Basmat—se casó con Esaú,
hijo de Isaac.
Kehat (äú÷ Kehat Origen hebreo: Aliado)
(Génesis 46:11). Siglo 17 A.E.C. Kehat, uno de los tres hijos de Levi y
antepasado de un clan de Levitas, fue uno de los setenta israelitas que
emigraron a Egipto con Jacob.
Sus hermanos fueron Gershon y Merari. Sus hijos fueron Yizhar, Hebrón,
Uzziel, y Amram, el padre de Moisés. Su nieto Koraj, hijo de Yizhar fue uno
de los líderes de la rebelión contra Moisés.
Su descendiente Uriel fue uno de los levitas escogido por el rey David para
transportar el Arca de Dios a Jerusalén, cargándolo sobre sus hombros,
acompañados por cantantes y músicos.
Kehat murió a los ciento treinta años de edad.

Keilah (òéìä÷ Keilah Origen y significado inciertos)


(I Crónicas 4:19). Fecha no especificada. Keilah el garmita y Eshtemoa el
macatita fueron nietos de la esposa de Hodiah, la hermana de Najam.

Keinán (éðï÷ Keinán Origen hebreo: (Origen hebreo: Nido)


(Génesis 5:9). Antediluviano. Keinán, hijo de Enosh y nieto de Set, el tercer
hijo de Adán, tenía setenta años cuando nació su hijo Mahalalel. Keinán
murió a la edad de 910, después de haber tenido más hijos e hijas.

Kelaiah (éìéä÷ Kelaiah Origen hebreo: Insignificancia)


(Ezra 10:23). Siglo 5 A.E.C. Kelaiah—también llamado Kelita—se divorció
de su esposa extranjera durante la época de Ezra. Fue uno de los levitas que
explicaron la Ley al pueblo en Jerusalén, después de que el escriba Ezra la
leyó, mientras estaba parado sobre una plataforma de madera, frente a la
plaza, cerca a la Puerta de Agua ( Nehemías 8:7).
Kelaiah también fue uno de los levitas que firmaron el solemne acuerdo de
Nehemías para separarse de los extranjeros que vivían en el país, no casarse
con ellos, dedicar sus hijos primogénitos a Dios, y otras obligaciones,
(Nehemías 10:11).
Kelita (ìéèà÷ Kelita Origen hebreo: Mutilador)
(Ezra 10:23). Siglo 5 A.E.C. Kelita—también llamado Kelaiah—se divorció
de su esposa extranjera durante la época de Ezra. Ver Kelaiah (Ezra 10:23.)

Kemuel (îåàì÷ Kemuel Origen hebreo: Criado por Dios)


1) (Génesis 22:21). Siglo 19 A.E.C. Kemuel, el padre de Aram, fue uno los
ocho hijos que tuvo Milcah, la esposa de Najor, hermano de Abraham.
2) (Números 34:24). Siglo 13 A.E.C. Kemuel, hijo de Shiftán, líder de la
tribu de Efraim, fue uno de los hombres escogidos por Moisés para dividir
la tierra de Canaán entre las tribus.
3) (I Crónicas 27:17). Siglo 10 A.E.C. Su hijo Jashabiah estaba a cargo de
los levitas durante el reinado del rey David.

Kenaz (ðæ÷ Kenaz Origen hebreo: Cazador)


1) (Génesis 36:11). Siglo 16 A.E.C. Kenaz, antepasado de un clan edomita,
fue hijo de Elifaz y nieto de Esaú y de su esposa Adah, la hija de Eilón el
hitita. Los hermanos de Kenaz fueron Gatam, Teimán, Zefo, Omar, y
Amalek.
2) (Josué 15:17). Siglo 13 A.E.C. Kenaz, un descendiente de Yehudah, fue
hermano de Caleb, y padre de Otniel y Seraiah.
3) (I Crónicas 4:15). Fecha no especificada. Kenaz, hijo de Elah, fue un
descendiente de Yehudah.

Keren-Hapuj (øï-äôåê÷ Keren-Hapuj Origen hebreo: Cuerno de


cosméticos)
(Job 42:14). Fecha no especificada. Keren-Hapuj fue una de las tres bellas
hijas― las otras dos fueron Keziah y Yemimah―que Job tuvo después de
haber recobrado su salud y su fortuna. Las tres jóvenes compartieron la
herencia de su padre con sus hermanos.

Keros (øñ÷ Keros Origen hebreo: Agacharse)


(Ezra 2:44). Fecha no especificada. Keros fue el antepasado de un clan de
sirvientes del Templo que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.
Keturah (èåøä÷ Keturah Origen hebreo: Incienso)
(Génesis 25:1). Siglo 19 A.E.C. Keturah fue la mujer con la cual se casó
Abraham, después de la muerte de Sarah. Una tradición rabínica la identifica
con Hagar, la concubina de Abraham. Abraham y Keturah tuvieron seis
hijos: Zimrán, Yakshán, Medán, Midián, Yishbak, y Shuaj, a quienes
Abraham, para evitar eventuales problemas con la herencia―había
nombrado a Isaac como su único heredero― les dio regalos y los envió a
países lejanos.

Keziah (öéòä÷ Keziah Origen hebreo: Pelada)


(Job 42:14). Fecha no especificada. Keziah fue una de las tres bellas
hijas―las otras dos fueron Keren-Hapuj y Yemimah―que Job tuvo después
de haber recobrado su salud y su fortuna. Las tres jóvenes compartieron la
herencia de su padre con sus hermanos.

Kish (éù÷ Kish Origen hebreo: Arco)


1) (I Samuel 9:1). Siglo 11 A.E.C. Kish, de la tribu de Benjamín, era un
hombre rico y poderoso en su comunidad. Un día se perdieron algunos de
sus asnos, y Kish envió a su hijo Saúl, un joven alto y buen mozo, a
buscarlos. Durante la búsqueda Saúl se encontró con el profeta Samuel
quien lo ungió rey de Israel.
No es claro quien era el padre de Kish. El Primer Libro de Samuel dice
que se llamaba Abiel (I Samuel 9:1), pero en el Primer Libro de Crónicas
(I Crónicas 8:33), su nombre aparece como Ner.
2) (Ester 2:5). Fecha no especificada. Kish, un benjamita, fue el padre de
Shimei, y un antepasado de Mordejai y Ester.
3) (I Crónicas 9:36). Siglo 12 A.E.C. Kish fue hijo de Yeiel y de su esposa
Majáh. Sus hermanos fueron Abdón, Zur, Bal, Ner, y Nadab.
4) (I Crónicas 23:21). Fecha no especificada. Kish, hijo de Majli, fue un
descendiente de Merari, hijo de Levi. Sus hijos—uno de ellos fue
Yerajmel—se casaron con las hijas de su hermano Eleazar, quien había
fallecido sin dejar hijos.
5) (II Crónicas 29:12). Siglo 8 A.E.C. Kish, hijo de Abdi, un descendiente
de Merari, vivió durante el reinado del rey Ezequías de Yehudah. Kish fue
uno de los levitas que congregaron a los otros levitas para que se
purifiquen a sí mismos y al Templo.

Kishi (éùé÷ Kishi Origen hebreo: Mi arco)


(I Crónicas 6:29). Siglo 11 A.E.C. Kishi—también llamado Kushaiahu en I
Crónicas 15:17—fue un descendiente de Merari. Su hijo Eitán fue uno de los
levitas nombrados por el rey David para tocar las trompetas y los címbalos
en la Casa del SEÑOR. Sus descendientes fueron porteros en el Templo.

Kolaiah (åìéä÷ Kolaiah Origen hebreo: Voz de Dios)


1) (Jeremías 29:21). Siglo 7 A.E.C. Kolaiah fue el padre de Acab, un falso
profeta que vivía en Babilonia durante la época de Jeremías.
2) (Nehemías 11:7). Fecha no especificada. Kolaiah, hijo de Maseiah y
padre de Pedaiah, fue un antepasado de Salu, un benjamita que se
estableció en Jerusalén después del retorno del exilio de Babilonia.
Koraj (øç÷ Koraj Origen hebreo: Calvicie)
1) (Génesis 36:5). Siglo 18 A.E.C. Koraj fue uno de los tres hijos—los otros
fueron Yalam y Yeush—que tuvo Aholibamah, uno de las esposas de
Esaú, en Canaán, antes de que la familia se estableciese en Edom, donde
los tres hermanos fueron jefes de clanes.
2) (Génesis 36:16). Siglo 17 A.E.C. Koraj, antepasado de un clan edomita,
fue hijo de Elifaz y nieto de Esaú y Adah.
3) (Éxodo 6:21). Siglo 13 A.E.C. Koraj, antepasado del clan levita de los
korjitas, fue uno de los tres hijos de Yizhar. Sus hermanos fueron Nefeg y
Zijri. Su padre Yizhar—llamado Amminadab en I Crónicas 6:7—fue un
hermano menor de Amram, el padre de Moisés, y, por lo tanto, Koraj era
primo hermano de Moisés y Aarón.
Koraj, junto con tres miembros de la tribu de Rubén—los hermanos Datán
y Abiram, hijos de Eliab, y On, hijo de Pelet—a la cabeza de un grupo de
250 personas importantes, acusó a Moisés y Aarón de considerarse
superiores al resto del pueblo.
Moisés se postró en el suelo y dijo a los rebeldes—Mañana, el SEÑOR
hará saber quien es su escogido y hará que se le acerque. Tú y tu banda,
Koraj, tomen incensarios y mañana pongan allí incienso y prendan fuego,
antes el SEÑOR. El escogido del SEÑOR será quien Él elija. ¡Ustedes,
hijos de Levi, han ido demasiado lejos!—
Y añadió—Escúchenme, hijos de Levi. ¿No es suficiente para ustedes que
el Dios de Israel los ha separado del resto de la comunidad para que estén
cerca de Él, para atender los deberes al SEÑOR en el Tabernáculo, y servir
a la comunidad? Ahora que Dios los ha puesto a ustedes y a los otros
levitas en esta posición, ¿también quieren el sacerdocio? Ustedes
realmente se han juntado contra Dios, porqué ¿quien es Aarón para que
actúen contra él?—
Moisés llamó a Datán y Abiram para hablar con ellos, pero ellos se
negaron a ir, diciendo— ¡No iremos! ¿Acaso no es suficiente que nos
sacaste de una tierra donde fluía la leche y la miel para perecer en el
desierto, y también quieres enseñorearte sobre nosotros? Aún si nos
hubieses traído a una tierra de leche y miel, y nos hubieses dado campos y
viñedos, ¿eso justifica que nos saques los ojos? ¡No iremos!,
Moisés se encolerizó, y le dijo a Dios—No aceptes la ofrenda que te
traigan. No me he apoderado de ningún asno de ellos ni les he hecho daño,
Los rebeldes, con sus incensarios, se pararon en el día siguiente en la
entrada del Tabernáculo, con Moisés y Aarón, rodeados por la gente.
La Presencia de Dios apareció frente a toda la comunidad, y Dios les dijo a
Moisés y Aarón— ¡Apártense de esa gente para que los aniquile en un
momento!—
Moisés y Aarón se postraron en el suelo, y exclamaron— ¡Oh Dios, fuente
del espíritu de todo ser! Un solo hombre ha pecado, ¿debes enojarte con
toda la comunidad?—
—Habla a la comunidad y di que se alejen de las tiendas de Koraj, Datán,
y Abiram—dijo Dios.
Moisés se levantó y fue a las tiendas de Datán y Abiram, seguido por los
líderes del pueblo. Una vez allí, pidió al pueblo que se alejen de las tiendas
de los rebeldes para no ser también ellos destruidos. Datán y Abiram
salieron de sus tiendas y se pararon en las entradas, junto con sus esposas e
hijos.
—Ahora sabrán que fue el SEÑOR quien me envió a hacer estas cosas, y
no mi propia iniciativa. Si estos hombres mueren de muerte natural, lo cual
es el destino común de todos, entonces no fue el SEÑOR quien me ha
enviado. Pero si el SEÑOR hace algo inaudito y hace que la tierra se abra
y los trague vivos con todas sus pertenencias, de tal forma que desciendan
vivos al sepulcro, entonces ustedes sabrán que ellos han menospreciado al
SEÑOR—dijo Moisés. Tan pronto terminó de hablar se abrió la tierra, y
Koraj, Datán, Abiram, sus familias, y sus seguidores, con sus tiendas y sus
pertenencias cayeron adentro. La tierra se cerró sobre ellos, y los rebeldes
perecieron.
El sacerdote Eleazar tomó los incensarios de los rebeldes e hizo con ellos
láminas para recubrir el altar, para recordar al pueblo que unicamente
Aarón y sus descendientes tenían derecho a ofrecer incienso a Dios. Los
hijos de Koraj, Assir, Elkanah, y Ebyasaf, no tomaron parte en la rebelión
del padre y no fueron castigados. Sus descendientes fueron cantantes y
músicos en el Templo.
4) (I Crónicas 2:43). Fecha no especificada. Koraj fue hijo de Hebrón, de la
tribu de Yehudah, y hermano de Tapuaj, Rekem, y Shema.
5) (I Crónicas 9:19). Siglo 11 A.E.C. Koraj, (llamado Kore en 1 Crónicas
26:1), hijo de Ebyasaf, y nieto de Koraj #3, fue el padre de Shalum,
(llamado Meshelemiahu en I Crónicas 26:1), el levita que estaba a cargo
de los porteros del Tabernáculo, durante el reinado del rey David. Los
nietos de Koraj, también porteros, fueron Zacarías, Yediael, Zebadiah,
Yatniel, Eilam, Yehojanán, y Elioeinai.
6) (II Crónicas 31:14). Siglo 8 A.E.C. Koraj fue uno de los levitas
escogidos por el rey Ezequías para distribuir los regalos,
diezmos, y ofrendas que el pueblo traía al Templo. Su padre
Yimnah era el guardián de la puerta este del Templo.
Kore (øà÷ ó åøà÷ Kore Origen hebreo: Alguien que llama)
1) (1 Crónicas 26:1). Siglo 10 A.E.C. Nombre alterno de Koraj #5, (1
Crónicas 9:19).
2) (2 Crónicas 31:14). Siglo 8 A.E.C. Kore, hijo de Yimnah el levita, era el
encargado de distribuir entre los sacerdotes los regalos, diezmos, y
ofrendas que el pueblo traía al Templo, durante el reinado del rey
Ezequías. Su padre Yimnah era el guardián de la puerta este del Templo.

Koz (åõ÷ Koz Origen hebreo: Espina)


(I Crónicas 4:8). Fecha no especificada. Koz, un descendiente de Yehudah,
fue el padre de Anub y Zobebah.

Nota: Este nombre también aparece en la Biblia con el prefijo —Ha—que en


Hebreo es equivalente al castellano E, Los, La ó Las. (Ver Hakoz).

Kushaiahu (åùéäå÷ Kushaiahu Origen hebreo: Atrapado por Dios)


(I Crónicas 15:17). Siglo 11 A.E.C. Kushaiahu—también llamado Kishi en I
Crónicas 6:29—fue un descendiente de Merari. Su hijo Eitán fue uno de los
levitas nombrados por el rey David para tocar las trompetas y los címbalos
en la Casa del SEÑOR. Sus descendientes fueron porteros en el Templo.

L
Ladah (ìòãä Ladah Origen no conocido y significado incierto)
(I Crónicas 4:21). Siglo 17 A.E.C. Ladah, uno de los hijos de Shelah, el hijo
menor de Yehudah, fue el fundador de Mareshah. Sus hermanos fueron Er,
Yokim, Yoash, y Saraf. Sus descendientes eran expertos en la producción de
lino fino.

Ladán (ìòãï Ladán Origen hebreo: Significado incierto)


1) (I Crónicas 7:26). Fecha no especificada. Ladán, de la tribu de Efraim,
hijo de Taján y padre de Amihud, fue un antepasado de Josué.
2) (I Crónicas 23:7). Siglo 16 A.E.C. Ladán—llamado Libni en Éxodo 6:17
—pertenecía al clan de los gershonitas. Era padre de Yajat (I Crónicas
6:5), y hermano de Shimei. Su descendiente Asaf fue uno de los levitas
nombrados por el rey David para dirigir a los cantantes en la Casa del
SEÑOR. Sus otros descendientes—Yejiel, Zetam, y Joel—fueron levitas
que trabAcaban en el Tabernáculo durante el reinado de David.

Labán (ìáï Labán Origen hebreo: Blanco)


(Génesis 24:29). Siglo 19 A.E.C. Labán, un hombre astuto y codicioso, fue
hijo de Betuel, el sobrino de Abraham que se había establecido con su
familia en el pueblo de Harán, situado en el sur de lo que hoy es Turquía.
Abraham, al ver que su hijo Isaac ya había cumplido los cuarenta años y aún
seguía soltero, decidió que había llegado el momento de casarlo. Como no
quería que su hijo se casase con una mujer cananita, envió a su fiel sirviente
Eliezer, quien merecía su completa confianza, a Harán, con instrucciones de
conseguir una novia para Isaac entre sus parientes.
Eliezer partió en dirección a la ciudad de Najor, y llevó con él diez camellos
cargados de regalos. Cuando llegó, hizo que los camellos se arrodillasen al
lado de la fuente que estaba afuera de la ciudad, y rezó—SEÑOR, Dios de
mi amo Abraham, concededme hoy buena fortuna y demuestra el amor que
tienes a mi amo. Aquí estoy junto a la fuente donde las jóvenes de la ciudad
vienen a sacar agua. Haz que la doncella a quien yo le diga, 'Por favor, baja
tu cántaro para que yo pueda beber, y ella me conteste, Bebe el agua, y
también daré agua a tus camellos', sea la que tú has destinado para tu siervo
Isaac. Así sabré que has demostrado el amor que tienes a mi amo,
Estaba terminando de orar cuando Rebeca se acercó cargando un cántaro en
el hombro. Ella bajó a la fuente, llenó el cántaro, y subió de regreso. Eliezer
corrió hacia ella y le preguntó si podía tomar un poco de agua de su cántaro.
—Bebe, mi señor—contestó la doncella. Y cuando él terminó de beber,
agregó—Daré también agua a tus camellos para que beban tanto como desen,
Derramó todo el cántaro en el bebedero, y bajo corriendo a la fuente para
traer más agua, y repitió la acción hasta que hubo suficiente agua para todos
los camellos.
Eliezer la contempló en silencio mientras ella daba agua a los camellos.
Cuando los animales terminaron de beber, el sirviente le dio un arete de oro y
dos pulseras de oro.
— ¿Dime, hija mía, quien es tu padre? ¿Hay sitio en la casa de tu padre para
que podamos pasar la noche?—preguntó Eliezer.
—Soy hija de Betuel, hijo de Milcah y Najor. Hay lugar para ustedes, y
bastante paja y forraje para los camellos—contestó Rebeca.
El hombre se arrodilló y bendijo al SEÑOR por haberlo guiado a la casa del
pariente de su amo.
Rebeca corrió a la casa de su madre, y contó lo que había ocurrido. Su
hermano Labán, al ver el arete y las pulseras que su hermana tenía puestas,
corrió a la fuente para invitar al hombre a que venga a la casa.
Eliezer entró a la casa, y Labán descargó lo que los camellos cargaban y les
dio paja para comer. Luego llevó agua para que Eliezer y sus acompañantes
se lavaran los pies.
Eliezer fue invitado a comer, pero se negó a comer hasta no relatar que
Abraham lo había enviado a buscar una novia para su hijo y heredero, y
cómo se había dado cuenta que Rebeca era la escogida.
Labán y su padre Betuel respondieron—Dios lo ha decidido. No nos
incumbe a nosotros decir que si o que no. Aquí está Rebeca delante de ti,
llévala, y que sea la esposa del hijo de tu amo, tal como el SEÑOR lo ha
dispuesto,
Eliezer, al oír esas palabras, se postró en el suelo delante de Dios. Luego le
dio más obsequios de plata, oro y vestimenta a Rebeca. También dio regalos
a Labán y a su madre. Después de esto, él y sus acompañantes comieron y
bebieron, y pasaron allí la noche.
Temprano, la siguiente mañana, Eliezer anunció que debía partir de
inmediato. Labán y su madre le pidieron que Rebeca se quedase con ellos
diez días más.
—No me detengan, ahora que el SEÑOR ha coronado mi viaje con éxito.
Permítanme regresar a la casa de mi amo—contestó Eliezer.
Los parientes de Rebeca llamaron a la joven, y le preguntaron— ¿Deseas irte
con este hombre?—
—Sí—respondió Rebeca.
Rebeca, su ama Déborah y sus criadas subieron a los camellos, y siguieron a
Eliezer, mientras sus parientes la despedían con bendiciones.
Muchos años después, Rebeca, temiendo que su hijo Esaú mataría a su otro
hijo Jacob por haber conseguido con engaños que Isaac lo bendijese a él y no
a Esaú, decidió que lo mejor era enviar a Jacob a Harán, a la casa de su
hermano Labán. Fue a hablar con Isaac y se quejó de que sus dos nueras
hititas, esposas de Esaú, le hacían la vida imposible, y si Jacob también se
casaba con una de las muchachas del lugar, ya no tendría deseo de seguir
viviendo.
Isaac llamó a Jacob, lo bendijo, y le dijo—No te casarás con una mujer
cananita. Anda a Padán-Aram, a la casa de Betuel, tu abuelo, y cásate con
una de las hijas de tu tío Labán, hermano de tu madre,
Jacob se fue de Bersheba y viajo a la región donde vivía su tío. Llegando a
Harán, Jacob vio algunos pastores al lado del pozo de agua, y les preguntó si
conocían a Labán. Le contestaron que si lo conocían, y que justamente
Raquel, una hija de Labán, estaba acercándose con las ovejas de su padre.
Jacob removió la piedra que tapaba la apertura del pozo, les dio agua a las
ovejas, besó a Raquel y llorando le contó que era su primo. La joven corrió a
su casa y le contó a su padre, quien vino al encuentro de Jacob, lo abrazó y lo
trajo a su casa.
Cuatro semanas después, durante las cuales Jacob se había enamorado
profundamente de la bella Raquel, Labán le dijo a Jacob—El hecho de que
seas mi pariente, no quiere decir que vas a servirme gratis. Dime, ¿qué
sueldo quieres recibir?—
—Te serviré siete años por Raquel, tu hija menor—respondió Jacob.
—Bueno, es mejor dártela a ti que a un extraño. Quédate conmigo—contestó
Labán.
Tan grande era el amor que Jacob sentía por Raquel que los siete años le
parecieron pocos días. Al final de los siete años Jacob le dijo a Labán—He
cumplido mi tiempo. Dame a mi mujer para casarme con ella,
Labán preparó un banquete nupcial e invitó a todo el pueblo a la fiesta. La
siguiente mañana, después de la noche de bodas, Jacob despertó y vio que la
mujer a su lado no era Raquel sino Leah, la hermana mayor. De inmediato se
levantó y fue adonde Labán a protestar de que había sido engañado.
—Es costumbre en esta tierra que la hija mayor se case antes de la hija
menor, pero permitiré que Raquel se case contigo dentro de una semana, con
la condición de que trabajes para mí otros siete años—dijo Labán.
Jacob aceptó. Una semana después se casó con Raquel, y continuó
trabajando para su suegro siete años más. Al final de ese tiempo fue a hablar
con Labán, y le dijo—Permíteme regresar a mi país natal. Dame a mis
esposas y a mis hijos, por los cuales te he servido, para poder irme. Bien
sabes tú lo que he trabajado para ti,
—Me he enterado por adivinación que el SEÑOR me ha bendecido, gracias a
ti. Dime cuanto quieres recibir de sueldo, y te lo pagaré—dijo Labán.
—Tú muy bien sabes como te he servido y cómo tus animales han mejorado
conmigo. El pequeño rebaño que tenías antes de que yo llegue, ha crecido
inmensamente, ya que, gracias a mí, el SEÑOR te ha bendecido. Ahora
quiero hacer algo por mi propia familia—dijo Jacob.
— ¿Cuánto quieres que te pague?—preguntó Labán.
—No me pagues nada. Si aceptas mi propuesta, seguiré cuidando tus ovejas.
Pasaré con el rebaño frente a ti, y separaré todas las ovejas manchadas o
moteadas, y todas las cabras manchadas o moteadas. Ellas serán mi sueldo.
En el futuro, cuando vengas a controlar lo que he ganado, mi honradez
responderá por mí. Si encuentras en mi rebaño una oveja o cabra que no sea
manchada o moteada, puedes acusarme de haberla robado—dijo Jacob.
—Acepto tu propuesta—contestó Labán. Ese mismo día separó todos los
animales oscuros, manchados y moteados, y se los entregó a sus hijos. Luego
puso una distancia de tres días de viaje entre él y Jacob. Mientras tanto Jacob
se quedó cuidando el resto de las ovejas de Labán.
Jacob cortó varias ramas verdes de álamo, avellano, y castaño y las peló de
tal manera que quedaron franjas blancas intercaladas al descubierto. Colocó
las ramas en los abrevaderos para que los animales las viesen cuando se
apareaban al venir a beber. Todas las crías nacieron manchadas y moteadas.
En esa forma acumuló gran cantidad de animales y se volvió un hombre muy
rico.
Pasaron así seis años. Jacob, dueño de grandes rebaños, esclavos, camellos y
asnos, sintió que los hijos de Labán estaban celosos de su riqueza, y que
Labán mismo lo miraba con otros ojos. Llamó a sus esposas, Leah y Raquel,
y les dijo que había notado que Labán ya no se portaba con él como antes, y
que, en un sueño Dios le había dicho que regrese a su país natal.
—Ya no tenemos parte en la herencia de nuestro padre. Él nos considera
extrañas. Nos vendió y se gastó todo lo que había recibido por nosotras.
Realmente, toda la riqueza que Dios le ha quitado, nos pertenece a nosotros y
a nuestros hijos. Por eso, ahora haz lo que Dios te ha ordenado—contestaron
Leah y Raquel.
Jacob juntó todos sus bienes y rebaños, y con sus esposas e hijas montadas
sobre camellos, salió de Padán-Aram. Raquel, secretamente, se llevó los
ídolos de su padre, aprovechando la ausencia de Labán que había ido a
trasquilar sus ovejas.
Tres días después, Labán, cuando le informaron que Jacob se había ido,
reunió a sus parientes y salió a perseguirlo. Siete días más tarde le dio
alcance en los montes de Gilad.
— ¿Por qué te has llevado a mis hijas en secreto, sin permitirme que me
despida o que bese a mis nietos? Yo te habría despedido con música y
alegría. Entiendo que te vas porque extrañas la casa de tu padre, pero, ¿por
qué robaste mis ídolos?—le reprochó Labán.
—Tuve miedo de que me impedirías por la fuerza que me lleve a tus hijas.
Respecto a tus ídolos, ¡si encuentras al que los tiene, esa persona no quedará
viva! Nuestros parientes son testigos; busca lo tuyo y llévatelo—dijo Jacob,
sin saber que Raquel era quien había robado los ídolos.
Labán buscó minuciosamente los ídolos en todas las tiendas, pero no los
encontró ya que Raquel los había escondido bajo la montura del camello, y
estaba sentada sobre ellos. Cuando Labán llegó a su carpa, Raquel se excusó
de no poder levantarse aduciendo que estaba menstruando.
—Has registrado todo, y no has encontrado nada que te pertenezca. Durante
veinte años, consumido por el calor durante el día y el frío por la noche,
trabajé fiel y honradamente para ti. Si Dios no me hubiera favorecido, me
habrías despedido con las manos vacías—le dijo Jacob con indignación.
—Estas mujeres son mis hijas, y estos niños mis nietos. Todas las ovejas que
están acá me pertenecen. Pero no quiero hacer nada contra mis hijas y mis
nietos. Hagamos un pacto tú y yo—le contestó Labán, apaciguándolo.
Jacob y Labán hicieron un pacto, que celebraron erigiendo un montículo de
piedras. Luego hicieron un sacrificio a Dios, y compartieron una comida, en
la cual participaron todos los parientes.
En la madrugada del día siguiente, Labán se levantó, besó y bendijo a sus
hijas y nietos, y regresó a su casa. Jacob continuó su viaje a Canaán.

Lael (ìàì Lael Origen hebreo: Perteneciente a Dios)


(Números 3:24). Siglo 14 A.E.C. Lael fue el padre de Elyasaf, el jefe del clan
gershonita de los levitas. Durante el deambular de los israelitas en el
desierto, el clan fue responsable por el Tabernáculo, la carpa, su cubierta, y
la pantalla de la entrada.
Lahad (ìäã Lahad Origen hebreo: Brillar)
(I Crónicas 4:2). Fecha no especificada. Lahad, un descendiente de Yehudah,
fue hijo de Yajat y hermano de Ajumai. Pertenecía al clan de los zoratitas.

Lajmi (ìçîé Lajmi Origen hebreo: Alimenticio)


(I Crónicas 20:5). Siglo 10 A.E.C. Según este verso, Lajmi fue un guerrero
filisteo, hermano de Goliat, cuya lanza tenía un asta grande como el rodillo
de un telar. Murió en la batalla de Gob, a manos de Eljanán, hijo de Yair,
durante el reinado del rey David.

Nota.- Es posible que el nombre —Lajmi— sea un error de un antiguo


copiador del texto, y que Lajmi no fue el nombre del gigante, sino que se
refiere al origen belenita, (—beit ha lajmi— en hebreo), de Yarei-Orgim, el
padre de Eljanán. (Ver II Samuel 21:19 donde se menciona que Eljanán, hijo
de Yarei-Orgim, mató a un gigante filisteo llamado Goliat).

Lamej (ìîê Lamej Origen hebreo: Significado incierto)


1) (Génesis 4:18). Antediluviano. Lamej, hijo de Metushael, un descendiente
de Caín, se casó con dos mujeres: Adah y Zila. Adah fue la madre de
Yabal, el antepasado de los que viven en tiendas y crían ganado, y Yubal,
el antepasado de los músicos que tocan el arpa y la flauta.
Zila fue la madre de Tubal-Caín, un artesano experto en el trabajo del
cobre y del hierro, y de una hija llamada Namah.
Lamej se jactó ante sus esposas de que había matado a dos hombres que lo
habían herido, agregando que si Caín sería vengado siete veces, Lamej lo
sería setenta y siete veces.
2) (Génesis 5:25). Antediluviano. Lamej, hijo de Matusalén, un descendiente
de Set, fue el padre de Noé. Murió a la edad de 777 años.

Lapidot (ìôéãåú Lapidot Origen hebreo: Antorchas)


(Jueces 4:4). Siglo 12 A.E.C. Lapidot era el esposo de Déborah, la profetisa,
juez y líder de Israel.
Layish (ìéù Layish Origen hebreo: León)
(I Samuel 25:44). Siglo 11 A.E.C. Su hijo Palti—también llamado Paltiel en
II Samuel 3:15—se casó con Mijal, la hija del rey Saúl, después de que
David, su primer esposo, se vio obligado a huir para evitar que Saúl lo mate.
Años después, David, cuando reinaba en Hebrón, hizo que Abner le trajese a
Mijal. Palti la siguió llorando, hasta que Abner, sin compasión, le ordenó que
regrese a su casa.

Leah (ìàä Leah Origen hebreo: Cansada)


(Génesis 29:16). Siglo 18 A.E.C. Leah era la hija mayor de Labán, el tío de
Jacob. Leah tenía ojos débiles y no era tan bonita como su hermana menor
Raquel.
Su primo Jacob se enamoró apasionadamente de Raquel, y, para poder
casarse con ella, aceptó trabajar durante siete años para Labán.
Tan grande era el amor que Jacob sentía por Raquel que los siete años le
parecieron pocos días. Al final de los siete años Jacob le dijo a Labán—He
cumplido mi tiempo. Dame a mi mujer para casarme con ella,
Labán preparó un banquete nupcial e invitó a todo el pueblo a la fiesta, pero,
en vez de conducir a Raquel al palio nupcial, llevó a Leah, con la cara
cubierta por un velo, para que Jacob no la reconozca. Laban, como regalo de
matrimonio, le dio a Leah una criada llamada Zilpah.
La siguiente mañana, después de la noche de bodas, Jacob despertó y vio con
enorme sorpresa y desilusión que la mujer a su lado no era Raquel sino Leah,
la hermana mayor. De inmediato se levantó y fue adonde Labán a protestar el
engaño.
—Es costumbre en esta tierra que la hija mayor se case antes de la hija
menor, pero permitiré que Raquel se case contigo dentro de una semana, con
la condición de que trabajes para mí otros siete años—dijo Labán.
Jacob aceptó. Una semana después se casó con Raquel, y continuó
trabajando para su suegro siete años más. Laban, como regalo de
matrimonio, le dio a Raquel la criada Bilhah
Al final de los segundos siete años Jacob fue a hablar con Labán, y le dijo—
Permíteme regresar a mi patria. Dame a mis esposas y a mis hijos, por los
cuales te he servido, para poder irme. Bien sabes tú lo que he trabajado para
ti,
—Me he enterado por adivinación que el SEÑOR me ha bendecido, gracias a
ti. Dime cuanto quieres recibir de sueldo, y te lo pagaré—dijo Labán.
—Tú muy bien sabes como te he servido y cómo tus animales han mejorado
conmigo. El pequeño rebaño que tenías antes de que yo llegue, ha crecido
inmensamente, ya que, gracias a mí, el SEÑOR te ha bendecido. Ahora
quiero hacer algo por mi propia familia—dijo Jacob.
— ¿Cuánto quieres que te pague?—preguntó Labán.
—No me pagues nada. Si aceptas mi propuesta, seguiré cuidando tus ovejas.
Pasaré con el rebaño frente a ti, y separaré todas las ovejas manchadas o
moteadas, y todas las cabras manchadas o moteadas. Ellas serán mi sueldo.
En el futuro, cuando vengas a controlar lo que he ganado, mi honradez
responderá por mí. Si encuentras en mi rebaño una oveja o cabra que no sea
manchada o moteada, puedes acusarme de haberla robado—dijo Jacob.
—Acepto tu propuesta—contestó Labán. Ese mismo día separó todos los
animales oscuros, manchados y moteados, y se los entregó a sus hijos. Luego
puso una distancia de tres días de viaje entre él y Jacob. Mientras tanto Jacob
se quedó cuidando el resto de las ovejas de Labán.
Jacob cortó varias ramas verdes de álamo, avellano, y castaño y las peló de
tal manera que quedaron franjas blancas al descubierto. Colocó las ramas en
los abrevaderos para que los animales las viesen cuando se apareaban al
venir a beber. Todas las crías nacieron manchadas y moteadas. En esa forma
acumuló muchos animales y se volvió un hombre muy rico.
Jacob no ocultó el hecho de que amaba a Raquel, y no a Leah, pero Leah fue
la que le dio hijos, mientras Raquel permanecía estéril. Leah llamó Rubén -
Ve un hijo- a su primogénito, pensando que esto haría que su esposo la
quisiese. A su segundo hijo lo llamó Simeón —Haz escuchado-, diciendo
que Dios le había dado ese niño porque había escuchado que era odiada. Su
tercer hijo fue Levi, y el cuarto Yehudah.
Raquel, que no tenía hijos, envidiaba a su hermana, y le dijo a Jacob—Dame
hijos o me muero,
Jacob, sumamente molesto, le contestó— ¿Acaso soy yo Dios? Él es quien te
ha hecho estéril,
—Toma a mi criada Bilhah como concubina, para yo tener hijos por
intermedio de ella—dijo Raquel.
Jacob tomó a Bilhah de concubina y tuvo con ella dos hijos, Dan y Naftalí,
que Raquel consideró como suyos.
Leah, mientras tanto, dejó de tener hijos, y, siguiendo el ejemplo de su
hermana, entregó a su criada Zilpah a Jacob como concubina. Zilpah dio a
luz a Gad y a Asher.
Un día, Rubén, el hijo mayor de Leah, trajo mandrágoras del campo y se las
dio a su madre. Raquel vio las mandrágoras y le pidió a Leah que le de
algunas.
— ¿Acaso no fue suficiente que me quites a mi esposo, y ahora también
quieres las mandrágoras de mi hijo?—le preguntó Leah con sarcasmo.
—Te prometo que él se acostará esta noche contigo si me das las
mandrágoras de tu hijo—contestó Raquel.
Esa tarde, cuando Jacob regresaba de trabajar en el campo, Leah le salió al
encuentro, y le dijo —Esta noche te acostarás conmigo, porque te he
alquilado a cambio de las mandrágoras de mi hijo,
Leah concibió esa noche, y, llegado el momento, dio a luz a Isascar, porque,
según ella dijo—Dios me ha recompensado por haberle entregado mi criada
a mi esposo, Años después tuvo otro hijo, Zebulún, y una hija, Dinah.
Pasaron seis años más. Jacob, dueño de grandes rebaños, esclavos, camellos
y asnos, sintió que los hijos de Labán estaban celosos de su riqueza, y que
Labán mismo lo miraba con otros ojos. Llamó a sus esposas, Leah y Raquel,
y les dijo que había notado que Labán ya no se portaba con él como antes, y
que, en un sueño Dios le había dicho que regrese a su país natal.
—Ya no tenemos parte en la herencia de nuestro padre. Él nos considera
extrañas. Nos vendió y se gastó todo lo que había recibido por nosotras.
Realmente, toda la riqueza que Dios le ha quitado, nos pertenece a nosotros y
a nuestros hijos. Por eso, ahora haz lo que Dios te ha ordenado—contestaron
Leah y Raquel.
Jacob juntó todos sus bienes y rebaños, y con sus esposas e hijas montadas
sobre camellos, salió de Padán-Aram. Raquel, secretamente, se llevó los
ídolos de su padre, aprovechando la ausencia de Labán que había ido a
trasquilar sus ovejas.
Tres días después, Labán, cuando le informaron que Jacob había huido,
reunió a sus parientes y salió a perseguirlo. Siete días más tarde le dio
alcance en los montes de Gilad.
— ¿Por qué te has llevado a mis hijas en secreto, sin permitirme que me
despida o que bese a mis nietos? Yo te habría despedido con música y
alegría. Entiendo que te vas porque extrañas la casa de tu padre, pero, ¿por
qué me robaste mis ídolos?—le reprochó Labán.
—Tuve miedo de que me impedirías por la fuerza que me lleve a tus hijas.
Respecto a tus ídolos, ¡si encuentras al que los tiene, esa persona no quedará
viva! Nuestros parientes son testigos; busca lo tuyo y llévatelo—dijo Jacob,
sin saber que Raquel fue quien había robado los ídolos.
Labán buscó minuciosamente en todas las tiendas, pero no los encontró ya
que Raquel los había escondido bajo la montura del camello y estaba sentada
sobre ellos. Cuando Labán llegó a su carta, Raquel se excusó de no poder
levantarse aduciendo que estaba menstruando.
—Has registrado todo, y no has encontrado nada que te pertenezca. Durante
veinte años, consumido por el calor durante el día y el frío por la noche,
trabajé fiel y honradamente para ti. Si Dios no me hubiera favorecido, me
habrías despedido con las manos vacías—le dijo Jacob con indignación.
—Estas mujeres son mis hijas, y estos niños mis nietos. Todas las ovejas que
están acá me pertenecen. Pero no quiero hacer nada contra mis hijas y mis
nietos. Hagamos un pacto tú y yo—dijo Labán, para apaciguarlo.
Jacob y Labán hicieron un pacto, que celebraron erigiendo un montículo de
piedras. Luego hicieron un sacrificio a Dios, y compartieron una comida, en
la cual participaron todos los parientes.
En la madrugada del día siguiente, Labán se levantó, besó y bendijo a sus
hijas y nietos, y regresó a su casa. Jacob continuó su viaje a Canaán, con toda
su familia y sus rebaños.
En el camino Jacob tuvo una visión de ángeles que le daban la bienvenida, y
llamó al lugar Mahanaim. Envió mensajeros a su hermano Esaú, que vivía en
Edom, anunciándole que regresaba luego de una larga estadía con Labán.
Los mensajeros volvieron y le dijeron que Esaú, acompañado de 400
hombres, venía a su encuentro.
Temiendo que Esaú intentaría vengar la pérdida de su primogenitura y la
bendición de su padre, Jacob envió a sirvientes con regalos de una gran
cantidad de cabras, carneros, camellos, toros, asnos y novillos para
apaciguarlo.
Esa misma noche hizo cruzar a sus esposas, concubinas e hijos, con sus
posesiones, al otro lado del río Jaboc, y él quedo solo.
Un misterioso extraño apareció, luchó contra Jacob hasta el amanecer, y le
dislocó la cadera.
—!Suéltame, que ya está por amanecer!, dijo el hombre.
— ¡No te soltaré hasta que me bendigas!—contestó Jacob.
— ¿Cómo te llamas?, preguntó el hombre.
—Me llamo Jacob—respondió.
—De hoy en adelante ya no te llamarás Jacob sino Israel, porque has luchado
con Dios y con los hombres, y has vencido,
El extraño bendijo a Jacob, y se fue. Jacob llamó al lugar Penuel, porque allí
había visto a Dios cara a cara. Cojeando fue a unirse a su familia.
Esaú llegó con una tropa de 400 hombres. Jacob, al verlo, puso en primera
fila a las criadas y a los hijos de ellas, luego a Leah y a sus hijos, y atrás, en
la última fila, a Raquel con José. Luego, se adelantó hacia Esaú y siete veces
le hizo reverencias. Esaú corrió hacia él, lo abrazó y ambos hermanos
lloraron.
Jacob le presentó a su familia, y Esaú le preguntó— ¿Qué significan todas
estos animales que me has enviado?—
—Quería con ellas ganarme la buena voluntad de mi señor—le contestó
Jacob.
—Tengo mas que suficiente, mi hermano; quédate con lo que es tuyo—dijo
Esaú.
Jacob insistió que Esaú aceptase el regalo, y finalmente Esaú aceptó, y le dijo
—Empecemos el viaje,
—Mi señor sabe que los niños son débiles, y que debo cuidar las crías de las
vacas y de las ovejas. Si les exijo demasiado esfuerzo el rebaño puede morir
en un día. Es mejor que mi señor se adelante a su siervo, y yo avanzaré
despacio, al paso de la manada y de los niños, hasta alcanzar a mi señor en
Seir—dijo Jacob.
—Dejaré algunos de mis hombres contigo para que te acompañen en el viaje
—dijo Esaú.
—Mi señor es demasiado bueno conmigo, pero no es necesario—contestó
Jacob.
Esaú regresó a Seir, y Jacob continuó su viaje en dirección a Sucot. Luego de
una corta permanencia en el lugar, se estableció cerca de la ciudad de Shejem
en Canaán.
Años después, cuando Leah murió, Jacob la enterró en la cueva de Majpeláh,
donde Abraham, Sarah, Isaac, Rebeca, y, Jacob fueron enterrados.
Es una ironía del destino que Leah, la esposa no amada, descansa en una
tumba al lado de Jacob, mientras que Raquel, el amor de su vida, fue
sepultada en un lugar lejano.

Lebanah (ìáðä Lebanah Origen hebreo: Blanco)


(Ezra 2:45). Fecha no especificada. Lebanah fue el antepasado de un clan de
sirvientes del Templo que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.

Lehabim (ìäáéí Lehabim Origen hebreo: Llamas)


(Génesis 10:13). Fecha no especificada. Los Lehabim fueron descendientes
de Mizrayim—Egipto en hebreo.

Lemuel (ìîåàì Lemuel Origen hebreo: Perteneciente a Dios)


(Proverbios 31:1). El rey Lemuel—identificado por algunos eruditos como el
rey Salomón—fue aconsejado por su madre a no desperdiciar energías
persiguiendo a mujeres, a mantenerse lejos del vino y las bebidas fuertes que
distorsionan el buen juicio, a juzgar con justicia, y a defender a los pobres y a
los necesitados.

Levi (ìåé Levi Origen hebreo: Apegado)


(Génesis 29:34). Siglo 17 A.E.C. Levi, el tercer hijo de Jacob y Leah, fue
hermano de padre y madre de Rubén, Simeón, Yehudah, Isascar, Zebulún, y
Dinah. Sus medios hermanos fueron Gad y Asher, hijos de Zilpah, la criada
de Leah; Dan y Naftalí, hijos de Bilhah, la criada de Raquel; y Benjamín y
José, hijos de Raquel.
Levi fue el antepasado de los sacerdotes del Templo—a través de su hijo
Kehat—y de los levitas, sirvientes del Templo—a través de sus hijos
Gershon y Merari.
Jacob, luego de retornar a Canaán, se estableció con su familia cerca de la
ciudad de Shejem. Dinah, la hija de Jacob y Leah, que había vivido toda su
vida en el campo, tuvo curiosidad por conocer la ciudad y fue a pasear en
ella. Shejem, el hijo de Jamor, el gobernador de la ciudad también llamada
Shejem, la vio y la violó. Luego, se enamoró de ella y pidió a su padre que
fuese a hablar con Jacob y pida para él la mano de Dinah.
Los hijos de Jacob se encargaron de las negociaciones entre las dos familias,
y, falsamente, accedieron a darle a Shejem la mano de su hermana Dinah,
con la condición de que, previamente, Jamor, Shejem, y todos los hombres
de la ciudad, se circuncidasen. Jamor aceptó, y tanto él, como su hijo, y todos
los hombres de la ciudad, se circuncidaron.
Levi y Simeón, los hermanos de Dinah, decidieron vengar el perdido honor
de su hermana, aprovechando que los circuncidados estaban débiles por la
operación. Entraron a la ciudad, y mataron a todos los varones, incluyendo a
Jamor y a Shejem; se apoderaron de sus ovejas, bueyes y otras posesiones, y
trajeron a Dinah de regreso.
Jacob les dijo que sus acciones provocarían la venganza de los cananitas.
Sus hijos le contestaron— ¿Acaso nuestra hermana debe ser tratada como
una prostituta—.
Para escapar de una posible venganza Jacob y su familia abandonaron
Shejem y se establecieron en Hebrón.
Levi estuvo involucrado en los eventos que condujeron a que José fuese
llevado como esclavo a Egipto. (Ver la historia detallada de José y sus
hermanos en la biografía de José).
Algunos años más tarde, debido a una hambruna en el país, Levi y sus
hermanos fueron enviados por Jacob a Egipto a comprar trigo. José los
reconoció, los perdonó y los invitó a establecerse en Egipto.
Levi y sus hijos—Gershon, Kehat, y Merari— formaron parte del grupo de
setenta israelitas que emigraron a Egipto con Jacob.
Llegaron a la región de Goshen, donde José les vino al encuentro en su
carroza, abrazó a su padre y lloró largo rato.
Diecisietes años después, Jacob, sintiendo que pronto moriría, llamó a sus
hijos para bendecirlos y predecirles lo que les esperaba en el futuro.
Acerca de Levi dijo que él y Simeón, por su violencia y su crueldad al
masacrar a los hombres de Shejem, serían dispersados entre el pueblo de
Israel.
Las últimas palabras de Jacob fueron para pedir a sus hijos que lo entierren
en la cueva de Majpeláh, donde Abraham, Sarah, Isaac, Rebeca, y Lea
habían sido sepultados.
El féretro de Jacob fue acompañado en su viaje final por sus hijos, nietos,
ganado, los oficiales del Faraón, los miembros de la corte, carrozas y jinetes.
Antes de cruzar el río Jordán la procesión funeral se detuvo y lloró la muerte
de Jacob durante siete días. Luego, Levi y sus hermanos llevaron el cuerpo a
Canaán y lo enterraron en la cueva de Majpeláh.
Después de sepultar a su padre, todos regresaron a Egipto. Levi y sus
hermanos temían que, ya que Jacob había fallecido, José les haría pagar por
la maldad que habían cometido contra él.
Enviaron un mensaje a José diciendo que Jacob, poco antes de morir, les
había ordenado que pidan a José que los perdone. Levi y sus hermanos se
presentaron frente a José, se postraron en la tierra, y le dijeron que eran sus
esclavos.
José les contestó con amabilidad—No teman. ¿Acaso estoy yo en lugar de
Dios? Ustedes intentaron hacerme daño, pero Dios lo encaminó a bien, para
hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucha gente. No teman. Yo
sustentaré a ustedes y a sus hijos,
Levi murió a la edad de 137 años. Su hija Yojeved se casó con su nieto,
Amram, hijo de Kehat, y dio a luz a Aarón, Miriam, y Moisés. Sus
descendientes, los levitas, sirvieron en el Templo como ayudantes de los
sacerdotes, que también fueron descendientes de Levi.
Moisés, en su discurso de despedida, ensalzó a la tribu de Levi por ser fiel a
los mandamientos de Dios, y enseñar al pueblo a obedecer la Ley.

Leviatán (ìåéúï Livyatán Origen hebreo: Monstruo marino)


(Isaías 27:1). Leviatán fue un monstruo marino, que, según Isaías, tenía el
cuerpo de una serpiente torcida.
Libni (ìáðé Libni Origen hebreo: Blancura)
1) (Éxodo 6:17). Siglo 16 A.E.C. Libni—llamado Ladán en I Crónicas 23:7
—hijo de Gershon, un descendiente de Levi, fue padre de Yajat, y
hermano de Shimei.
2) (I Crónicas 6:14). Fecha no especificada. Libni, hijo de Majli, un
descendiente de Merari, fue el padre de Shimei. Su descendiente Asaiah
fue un levita nombrado por el rey David para dirigir a los cantantes en la
Casa del SEÑOR, desde el momento que el Arca llegó a Jerusalén.

Likjí (ì÷çé Likjí Origen hebreo: Erudito)


(I Crónicas 7:19). Fecha no especificada. Likjí era hijo de Shemida, un
descendiente de Menashé. Sus hermanos fueron Ajían, Shejem, y Aniam.

Lo-Amí (ìà-òîé Lo-Amí Origen hebreo: No es mi pueblo)


(Oseas 1:9). Siglo 8 A.E.C. Lo-Amí fue uno de los dos hijos—el otro se
llamaba Yizrel—y una hija llamada Lo-Rujamah que el profeta Oseas tuvo
con su esposa Gomer, a todos los cuales dio nombres simbólicos. El nombre
Lo-Amí simboliza que Dios había rechazado al pueblo de Israel.

Lo-Rujamah (ìà-øçîä Lo-Rujamah Origen hebreo: No recibe


compasión)
(Oseas 1:6). Siglo 8 A.E.C. Lo-Rujamah fue la hija del profeta Oseas y su
esposa Gomer. Tuvo dos hermanos, Yizrel y Lo-Amí. Los nombres que el
profeta Oseas dio a sus hijos fueron simbólicos. Lo-Rujamah simbolizaba la
profecía de que Dios exilaría a su pueblo y no tendría compasión con él.

Lot (ìåè Lot Origen hebreo: Cubierta, envoltura)


(Génesis 11:27). Siglo 19 A.E.C. Lot, hijo de Harán, nieto de Teraj, y
sobrino de Abraham, nació en Ur de los Caldeos, una ciudad de Sumeria
situada en el valle del río Eufrates, cerca de su desembocadura en el Golfo
Pérsico. Lot, descendía de Shem, y pertenecía a la décima primera
generación después de Noé.
Después de la muerte de Harán, Teraj tomó a su hijo Abram, a su nuera
Sarai, y a su nieto Lot, hijo de Harán, y viajó a la ciudad de Harán, que se
encuentra entre los ríos Eufrates y Tigris en el norte de Aram, cerca de la
frontera actual entre Siria y Turquía. Cuando Teraj murió a la edad de 205
años, su hijo Abram, que tenía 75 años, viajó con su esposa Sarai y su
sobrino Lot a la tierra de Canaán, donde, con el curso de los años, se volvió
muy rico y fue de dueño de ganado, rebaños y tiendas. Lot, que también se
había vuelto un hombre rico, continuó viviendo al lado de su tío Abram. Esa
proximidad causó que sus respectivos pastores se disputaran las limitadas
áreas de pastoreo que había para los animales de sus respectivos amos.
Abram, para solucionar el problema, propuso a Lot que se separasen
amistosamente, y le propuso que escoja adonde establecerse.
Lot escogió el fértil valle del Jordán, cerca de las ciudades de Sodoma y
Gomorra, mientras que Abram se estableció en la planicie de Mamre, cerca
de Hebrón, donde construyó un altar para Dios, y nuevamente recibió del
SEÑOR la promesa que toda esa tierra sería para Abram y sus descendientes.
Quedorlaomer, rey de Eilam, tenía varios reyes vasallos. Entre ellos estaban
Bera, rey de Sodoma, quien, después de servir a Quedorlaomer durante doce
años, hizo alianza con otros cuatro reyes y se rebeló. Quedorlaomer, por su
lado, se alió con los reyes Amrafel de Shinar, Arioj de Elasar, y Tidal.
Los dos ejércitos se enfrentaron en el valle de Siddim, en la región del Mar
Muerto, y Quedorlaomer y sus aliados vencieron a los reyes rebeldes.
Los vencedores tomaron un número de prisioneros, incluyendo a Lot, y
partieron de regreso a sus países cargando el botín que habían capturado en
Sodoma y en Gomorra.
Uno de los prisioneros logró escapar e informó a Abram que su sobrino Lot
estaba siendo transportado cautivo a un país lejano. Abram armó a 318 de
sus sirvientes, y, con sus amigos Aner, Eshcol y Mamre, persiguió a los
cuatro reyes hasta alcanzarlos cerca de la ciudad de Dan.
Abram dividió a sus hombres en grupos, y esa noche atacó a sus enemigos,
los derrotó y los persiguió hasta Hobah, cerca de Damasco. Recuperó el
botín, liberó a Lot y a los otros prisioneros, y los trajo de regreso a Sodoma.
Un tiempo después, Dios le dijo a Abram, quien ya era llamado Abraham,
que los pecados de Sodoma y Gomorra eran muy grandes, y que había
decidido destruir las dos ciudades.
Abraham discutió con Dios, tratando de convencerlo de no destruir Sodoma,
aun si el número de inocentes en dicha ciudad fuera ínfimo.
Esa noche dos ángeles llegaron a Sodoma. Lot, que estaba sentado en la
entrada a la ciudad, se levantó para darles la bienvenida y los invitó a pasar
la noche en su casa. Los extraños, al principio, rechazaron la invitación, pero,
luego, ante la insistencia de Lot, aceptaron.
Los visitantes cenaron con Lot y su familia. Cuando se preparaban a
acostarse, los hombres de Sodoma rodearon la casa y exigieron que Lot les
entregue los visitantes para violarlos. Lot salió de su casa, cerró la puerta tras
de él, y les imploró que no cometan un acto tan perverso. Les ofreció
entregarles sus dos hijas vírgenes para que hicieran con ellas lo que deseasen.
Los hombres de Sodoma gritaron que Lot era un extranjero, y que no tenía
derecho a decirles como comportarse. Presionaron contra él y trataron de
echar abajo la puerta de la casa.
Los visitantes extendieron sus brazos, metieron a Lot en la casa y cerraron la
puerta. Los hombres que estaban afuera, cegados por los ángeles, no
pudieron encontrar la entrada a la casa. Los visitantes le dijeron a Lot que
Dios los había enviado para destruirla, que él y toda su familia deberían
escapar de inmediato de la ciudad. Lot informó de esto a sus familiares, y sus
yernos se rieron creyendo que Lot bromeaba. Muy temprano, en la mañana
siguiente, los ángeles urgieron a Lot a que tome a su esposa y a sus dos hijas,
y se escape de la ciudad. Como él demoraba en hacerlo, los ángeles tomaron
de la mano a la familia, y los sacaron de la ciudad. Allí les dijeron que
escapen a los montes, y les advirtieron que no debían mirar hacia atrás.
Lot les contestó que les era imposible ir tan lejos, y que les permitiesen
encontrar refugio en algún pueblo cercano. Los ángeles aceptaron y le
dijeron que fuese a un pequeño pueblo vecino llamado Zoar, que no sería
destruido.
El sol recién empezaba a aparecer cuando Lot y su familia llegaron a Zoar.
Dios hizo que lloviese fuego y azufre sobre Sodoma y Gomorra, lo cual
destruyó a ambas ciudades y exterminó a todos sus habitantes. La esposa de
Lot miró hacia atrás y se convirtió en una columna de sal.
Lot tuvo miedo de permanecer en Zoar, y abandonó el pueblo con sus dos
hijas. Los tres subieron a los montes, donde se refugiaron en una cueva.
Las dos hijas, ansiosas de tener hijos y convencidas de que ningún otro
hombre había quedado con vida, emborracharon a Lot, y se acostaron con él.
La mayor dio a luz un hijo al que llamó Moab, quien fue el antepasado de los
moabitas. La menor también tuvo un hijo, al que llamó Ben-Amí, y fue el
antepasado de los amonitas.

Lotán (ìåèï Lotán Origen hebreo: Cubierta, envoltura)


(Génesis 36:20). Fecha no especificada. Lotán fue uno de los hijos de Seir el
horita, quien se había establecido en la tierra de Edom.
Sus hermanos fueron Dishán, Shobal, Zibeón, Dishón, Ezer, y Anah, y su
hermana fue Timna. Sus hijos fueron Jori y Heimam.

Lud (ìåã Lud Origen hebreo: Significado incierto)


(Génesis 10:22). Fecha no especificada. Lud fue hijo de Shem y nieto de
Noé. Sus hermanos fueron Eilam, Ashur, Arfaxad, Lud, Aram, Uz, Jul,
Geter, y Meshej.

Ludim (ìåãéí Ludim Origen hebreo: Significado incierto)


(Génesis 10:13). Fecha no especificada. Los ludim fueron descendientes de
Mizrayim—Egipto en hebreo.

M
Madai (îòãé Madai Origen hebreo: Ornamental)
(Ezra 10:34). Siglo 5 A.E.C. Madai, un descendiente de Bani, se divorció de
su esposa extranjera durante la época de Ezra.

Madiah (îòãéä Madiah Origen hebreo: Ornamento de Dios)


(Nehemías 12:5). Siglo 6 A.E.C. Madiah—también llamado Moadiah
(Nehemías 12:17)—fue uno de los más importantes sacerdotes que
retornaron con Zerubabel del exilio de Babilonia. Fue antepasado de un clan
de sacerdotes, el cual, durante la época del Sumo Sacerdote Yoyakim, hijo de
Yeshua, estaba dirigido por Piltai.

Macbanai (îëáðé Macbanai Origen hebreo: Oriundo de Macbenah o


descendiente de Macbenah)
(I Crónicas 12:14). Siglo 11 A.E.C. Macbanai, un valiente gadita, fue uno de
los capitanes del ejército de Saúl que desertaron y se unieron a David en
Ziclag.
Macbenah (îëáðä Macbenah Origen hebreo: Significado incierto)
(I Crónicas 2:49). Fecha no especificada. Macbenah, de la tribu de Yehudah,
hijo de Sheva, fue nieto de Caleb y de su concubina Majáh.

Macnadbai (îëðãáé Macnadbai Origen hebreo: Quien como un hombre


generoso)
(Ezra 10:40). Siglo 5 A.E.C. Macnadbai se divorció de su esposa extranjera
durante la época de Ezra.

Madai (îãé Madai Origen hebreo: Original de la región de Media)


(Génesis 10:2). Fecha no especificada. Madai, hijo de Yafet, fue uno de los
nietos de Noé. Sus hermanos fueron Gomer, Magog, Yaván, Tubal, Meshej,
y Tiras.

Magbish (îâáéù Magbish Origen hebreo: Volverse rígido)


(Ezra 2:30). Fecha no especificada. Magbish fue el antepasado de un grupo
de 156 israelitas que regresaron de Babilonia con Zerubabel.

Magdiel (îâãéàì Magdiel Origen hebreo: Preciosidad de Dios)


(Génesis 36:43). Fecha no especificada. Magdiel, un gobernador de Edom,
fue un descendiente de Esaú.

Magog (îâåâ Magog Origen y significado incierto)


(Génesis 10:2). Fecha no especificada. Magog fue uno de los hijos de Yafet.
Sus hermanos fueron Gomer, Madai, Yaván, Tubal, Meshej, y Tiras.

Magor-Missabib (îâåø-îñáéá Magor-Missabib Origen hebreo: Terror


alrededor)
(Jeremías 20:3). Siglo 6 A.E.C. Este es el nombre que, según el profeta
Jeremías, Dios dio a Pashjur, un hijo del sacerdote Imer. Pashjur, quien
estaba a cargo del Templo, golpeó violentamente al profeta y lo encarceló en
una celda que estaba en la Puerta Benjamín del Templo, debido a que estaba
furioso contra Jeremías por lo que él consideraba —sus prédicas derrotistas
—. La siguiente mañana, cuando Pashjur hizo traer a Jeremías de la celda, el
profeta le dijo que Dios lo llamaría Magor-Missabib, Terror alrededor,
porque el reino de Yehudah sería conquistado por Babilonia, y Pashjur y toda
su familia morirían en el exilio en Babilonia.
Magpiash (îâôéòù Magpiash Origen hebreo: Exterminador de polillas)
(Nehemías 10:21). Siglo 5 A.E.C. Magpiash fue uno de los líderes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.

Mahalalel (îäììàì Mahalalel Origen hebreo: Elogio de Dios)


1) (Génesis 5:12). Antediluviano. Mahalalel fue un hijo de Keinán, nacido
cuando su padre tenía setenta años. Mahalalel tenía 65 años cuando nació
su hijo primogénito Yared. Murió a la edad de 830 años, después de haber
tenido numerosos hijos e hijas.
2) (Nehemías 11:4). Fecha no especificada. Mahalalel, padre de Shefatiah,
fue un descendiente de Parez. Uno de sus descendientes Ataiah, fue uno de
los miembros de la tribu de Yehudah que se establecieron en Jerusalén,
después del retorno del exilio de Babilonia.

Maher-Shalal-Jash-Baz (îäø-ùìì-çù-áæ Maher-Shalal-Jash-Baz


Origen hebreo: El botín y la vergüenza son inminentes)
(Isaías 8:3). Siglo 8 A.E.C. El profeta Isaías estaba casado con una mujer a la
quien él llamó —la Profetiza—. Tuvieron dos hijos, a quienes Isaías dio
nombres descriptivos que simbolizaban la catástrofe que caería sobre Israel.
Al mayor le dio el nombre de Shear-Yashub, Los sobrevivientes regresarán,
y al segundo lo llamó Maher-Shalal-Jash-Baz, El botín y la vergüenza es
inminente, refiriéndose a la derrota que Israel sufriría a manos de una nación
extranjera.

Mahrai (îäøé Mahrai Origen hebreo: Rápido)


(II Samuel 23:28). Siglo 10 A.E.C. Mahrai, el netofatita, fue uno de los
Treinta, unidad elite en el ejército del rey David. Era un alto oficial del
ejército, y en el décimo mes de cada año comandaba una división de 24,000
soldados.
Mai (îòé Mai Origen hebreo: Simpatizante)
(Nehemías 12:36). Siglo 5 A.E.C. Mai fue uno de los sacerdotes que
marcharon tocando instrumentos musicales, detrás de Ezra el Escriba, en la
jubilosa procesión que celebró la inauguración de los muros reconstruidos de
Jerusalén, durante la época de Nehemías.

Majáh (îòáä Majáh Origen hebreo: Depresión)


1) (Génesis 22:24). Siglo 19 A.E.C. Majáh fue uno de los hijos de Najor―el
hermano de Abraham―y de su concubina Reumah. Sus hermanos fueron
Tebaj, Gajam, y Tajash.
2) (II Samuel 3:3). Siglo 10 A.E.C. Majáh, hija de Talmai, rey de Geshur, un
reino situado al noreste del Mar de Galilea, fue la madre de Abshalom―el
tercer hijo del rey David―y de Tamar, la joven que fue violada por su
medio hermano Amnón.
3) (I Reyes 2:39). Siglo 11 A.E.C. Majáh—llamado Maoj en I Samuel 27:2
—fue el padre de Ajish, rey de Gat, la ciudad filistea a la cual David huyó
cuando escapaba de la persecución del rey Saúl.
4) (I Reyes 15:2). Siglo 10 A.E.C. Majáh, hija de Abishalom y madre de los
reyes Abiah y Asa, era la esposa favorita del rey Rejaboam, quien, aparte
de ella, tenía otras diecisiete esposas y sesenta concubinas. (Según el
Segundo Libro de Crónicas (II Crónicas 13:2) la madre del rey Abías se
llamaba Micah, y el padre de ella fue Uriel).
Es muy probable que Abishalom y Abshalom, el hijo rebelde del rey
David, fueron la misma persona, basado en el hecho de que Majáh, la hija
de Abishalom, tenía el mismo nombre de la madre de Abshalom, Majáh
#2, (I Crónicas 3:2).
Asa destituyó a su madre Majáh de su posición de reina madre, debido que
ella había hecho un ídolo, que Asa destruyó y quemó.
5) (I Crónicas 2:48). Fecha no especificada. Majáh fue concubina de Caleb,
el hijo de Jezrón y hermano de Yerajmel, de la tribu de Yehudah. Sus hijos
fueron Sheber, Tirjanah, Sheva, y Shaf.
6) (I Crónicas 7:15). Siglo 17 A.E.C. Majáh fue la esposa de Maquir, hijo de
Menashé. Tuvo dos hijos: Peresh y Sharesh.
7) (I Crónicas 8:29). Siglo 12 A.E.C. Majáh estaba casado con el benjamita
Yeiel, fundador de Gibón.
8) (I Crónicas 11:43). Siglo 11 A.E.C. Majáh fue el padre de Janán, uno de
los soldados del ejército del rey David.
9) (I Crónicas 27:16). Siglo 11 A.E.C. Majáh fue el padre de Shefatya, el
gobernador de la tribu de Simeón durante el reinado del rey David.

Majalat (îçìú Majalat Origen hebreo: Enfermedad)


1) (Génesis 28:9). Siglo 18 A.E.C. Majalat, hija de Ismael, fue una de las
esposas de Esaú, y madre de Reuel. En Génesis 36:3 es llamada Basmat.
Tuvo doce hermanos: Nebaiot, Kedar, Mibsam, Mishma, Duma, Massa,
Jadad, Teima, Yetur, Nafish, Adbel, y Kedmah, todos ellos antepasados de
naciones.
2) (II Crónicas 11:18). Siglo 10 A.E.C. Majalat fue una de las dieciocho
esposas del rey Rejaboam. Su padre fue Yiremot, hijo del rey David, y su
madre fue Abijail, la hija de Eliab, el hermano de David. Sus hijos se
llamaron Yeush, Shemariah, y Zaham.
A pesar de que Majalat fue la primera esposa de Rejaboam, la esposa
favorita del rey fue Majáh, la madre de Abiah, el sucesor de Rejaboam.
Majat (îçú Majat Origen hebreo: Borrado)
1) (I Crónicas 6:20). Fecha no especificada. Majat fue hijo de Amasai y
padre de Elkanah. Su descendiente Heiman, perteneciente al clan de los
coatitas, fue uno de los levitas nombrados por el rey David para dirigir a
los cantantes en la Casa del SEÑOR.
2) (II Crónicas 29:12). Siglo 8 A.E.C. Majat, hijo de Amasai, fue uno de los
levitas que congregaron a todos los otros levitas para que se purifiquen a sí
mismos y al Templo, durante el reinado del rey Ezequías de Yehudah.
Majat fue nombrado por el rey Ezequías para servir bajo Conaniahú y
Shimei, como uno de los supervisores de los regalos, diezmos, y ofrendas
traídos por el pueblo al Templo.

Majaziot (îçæéàåú Majaziot Origen hebreo: Visiones)


(I Crónicas 25:4). Siglo 10 A.E.C. Majaziot, un levita, miembro de una
familia de músicos, estaba a cargo del turno vigésimo tercero del servicio
que tocaba instrumentos musicales, tales como címbalos y arpas, en la Casa
de Dios durante el reinado de David. Majaziot tenía trece hermanos y tres
hermanas, todos ellos excelentes músicos que habían estudiado bajo su padre
Heiman, uno de los tres músicos principales durante el reinado del rey
David.

Majlah (îçìä Majlah Origen hebreo: Enfermedad)


1) (Números 26:33). Siglo 13 A.E.C. Majlah fue una de las cinco hijas de
Zelopejad, hijo de Jefer, de la tribu de Menashé.
Después de la muerte de Zelopejad, Majlah y sus hermanas—Joglah,
Noah, Milcah, y Tirzah—fueron a hablar con Moisés y el Sumo Sacerdote
Eleazar, para decirles que querían recibir la herencia de su padre, quien
había muerto en el desierto sin dejar hijos varones.
Moisés, luego de consultar con Dios, modificó la ley para permitir que una
hija herede de su padre si este muriese sin dejar hijos varones, con la
condición de que la mujer debería casarse con un miembro de su mismo
clan, para que la herencia se quede en la tribu.
Después de la muerte de Moisés, las hermanas hablaron con Josué y le
dijeron que les correspondía recibir una porción de los territorios
conquistados por ser ellas de la tribu de Menashé.
2) (I Crónicas 7:18). Fecha no especificada. Majlah, un descendiente de
Menashé, fue hermano de Abiezer e Ishhod. Su madre fue Hamolejet, la
hermana de Gilad.

Majli (îçìé Majli Origen hebreo: Enfermo)


1) (Éxodo 6:19). Siglo 16 A.E.C. Majli, antepasado de un clan de Levitas
sirvientes del Templo, fue hijo de Merari, nieto de Levi y tío de una
persona también llamada Mahli —(ver siguiente párrafo). Sus hijos fueron
Libni, (I Crónicas 6:14), Eleazar y Kish, (I Crónicas 23:21).
2) (I Crónicas 6:32). Siglo 16 A.E.C. Majli, hijo de Mushi, nieto de Merari,
y padre de Shamer, fue un sobrino del Majli mencionado en el párrafo
anterior. Sus hermanos fueron Eder y Yiremot (I Crónicas 23:23). Su
descendiente Eitán fue uno de los levitas nombrados por el rey David para
dirigir a los cantantes en la Casa del SEÑOR.
Majlón (îçìåï Majlón Origen hebreo: Enfermizo)
(Ruth 1:2). Siglo 12 A.E.C. Majlón y su hermano Quilión fueron los hijos de
Elimelej y Naomi. La familia fue forzada a emigrar de su ciudad nativa
Belén a Moab debido a una hambruna en la región.
Después de la muerte de su padre los hermanos se casaron con muchachas
moabitas. Majlón se casó con Ruth, y Quilión se casó con Orpah. Diez años
más tarde los dos hermanos murieron sin dejar hijos. Ruth acompañó a
Naomi a Belén, donde se casó con Boaz. El hijo que tuvieron fue abuelo del
rey David.

Majol (îçåì Majol Origen hebreo: Baile)


(I Reyes 5:11). Fecha no especificada. Majol fue el padre de Eitán el
Ezrahita, Heiman, Calcol, y Darda. La sabiduría de sus hijos fue sobrepasada
solo por la del rey Salomón.

Majseiah (îçñéä Majseiah Origen hebreo: Refugio en Dios)


(Jeremías 32:12). Siglo 7 A.E.C. Majseiah, padre de Neriah, fue el abuelo de
Seraiah y de Baruj.
Seraiah fue enviado al exilio de Babilonia junto con el rey Zedequíah. Baruj,
el fiel compañero del profeta Jeremías, murió en Egipto.

Malaji (îìàëé Malaji Origen hebreo: Mi mensajero)


(Malaji 1:1). Siglo 5 A.E.C. Malaji fue el autor del libro profético del mismo
nombre, escrito en los primeros años del período post-exilio.
Muchos eruditos cren que la palabra hebrea —Malaji,— que significa Mi
mensajero, probablemente no es un nombre personal, en cuyo caso el autor
del libro es anónimo.
El libro de Malaji tiene tres capítulos, con su contenido dividido en seis
secciones claramente marcadas, cada una de ellas introducidas por una
declaración de Dios o del profeta, que es rechazada por el pueblo o por los
sacerdotes, y defendida por Dios mismo con palabras de reproche y de
condena.
A los sacerdotes, que estaban desatendiendo los sacrificios del culto, y al
pueblo, que no se comportaba de acuerdo a las enseñanzas divinas, el profeta
les hace un llamado para que renueven su fidelidad a su pacto con Dios.
El profeta denuncia tres abusos principales: la desidia y la corrupción del
sacerdocio, los matrimonios con mujeres extranjeras, y la evasión del pueblo
del pago de los diezmos a Dios.
El libro concluye con un pedido para cumplir con las leyes que Dios dio a
Moisés, y con el anuncio que el profeta Elías vendría antes del juicio divino.

Nota: El libro de Malaji es uno de los doce libros que forman el conjunto
llamado “Profetas Menores”, también llamado “Los Doce”: Oseas, Joel,
Amós, Obadiah, Jonás, Micah, Najum, Habakuk, Zefaniah, Hageo, Zacarías,
y Malaji. La frase “Profetas Menores” no significa que estos profetas son
menos importantes que Isaías, Jeremías y Ezequiel. Se refiere simplemente al
hecho de que los libros de los doce profetas son mucho más cortos que los
libros de los profetas Isaías, Jeremías y Ezequiel.

Malcam (îìëí Malcam Origen hebreo: Su rey)


1) (Zefaniah 1:5). Malcam,—también llamado Milcom, (I Reyes 11:5);
Moloch, (Amós 5:26); y Molej, (Levítico 18:21)—fue el dios de los
amonitas. Su culto exigía el sacrificio de niños pasándolos por fuego. Ver
Milcom (I Reyes 11:5.)
2) (I Crónicas 8:9). Fecha no especificada. Malcam, nacido en
Moab, fue uno de los siete hijos de Shajarayim, de la tribu de
Benjamín, y de su esposa Jodesh. Sus hermanos—todos ellos
jefes de clanes—fueron Zibia, Yobab, Meysha, Yeuz, Sajiah, y
Mirmah.

Maloti (îìåúé Maloti Origen hebreo: He hablado)


(I Crónicas 25:4). Siglo 10 A.E.C. Maloti, un levita, miembro de una familia
de músicos, estaba a cargo del décimo noveno turno de servicio que tocaba
instrumentos musicales—címbalos y arpas—en la Casa de Dios durante el
reinado de David. Tenía trece hermanos y tres hermanas, todos ellos músicos
expertos gracias a las enseñanzas de su padre Heiman, uno de los tres
músicos principales—los otros dos fueron Asaf y Yedutún—durante el
reinado del rey David.
Malquiel (îìëéàì Malquiel Origen hebreo: Dios es mi rey)
(Génesis 46:17). Siglo 16 A.E.C. Malquiel fue hijo de Beriah y nieto de
Asher. Él y su hermano Jeber formaron parte del grupo de setenta israelitas
que emigraron a Egipto. Malquiel fue el antepasado del clan de los
malquielitas y fundador de Birzayit.
Malquiah (îìëéä Malquiah Origen hebreo: Dios es mi rey)
1) (Jeremías 21:1). Siglo 7 A.E.C. Malquiah fue el padre de Pashjur, uno de
los oficiales de la corte del rey Zedequíah. Su descendiente, el
sacerdote Adaiah, sirvió en el Templo durante la época de Nehemías,
(Nehemías 11:12).
2) (Jeremías 38:6). Siglo 7 A.E.C. Malquiah, hijo del rey, (tal vez del rey
Josias o del rey Yehoyakim), era dueño de una cisterna en el patio de la
prisión, donde Jeremías estuvo preso durante un tiempo.
3) (Ezra 10:25). Siglo 5 A.E.C. Dos hombres llamados Malquiah,
descendientes de Parosh, se divorciaron de sus esposas extranjeras durante
la época de Ezra.
4) (Ezra 10:31). Siglo 5 A.E.C. Malquiah, un descendiente de Jarim, se
divorció de su esposa extranjera durante la época de Ezra.
5) (Nehemías 3:11). Siglo 5 A.E.C. Malquiah, hijo de Jarim, junto con
Jashub, hijo de Pajat-Moab, reparó un sector de las murallas de Jerusalén,
y la Torre de los Hornos durante la época de Nehemías.
6) (Nehemías 3:14). Siglo 5 A.E.C. Malquiah, hijo de Rejab, gobernador
del distrito de Bet HaKeren, reparó la Puerta de la Basura de Jerusalén,
incluyendo las puertas, las cerraduras y las barras, durante la época de
Nehemías.
7) (Nehemías 3:31). Siglo 5 A.E.C. Malquiah, hijo de un platero, ayudó a
reparar las murallas de Jerusalén durante la época de Nehemías.
8) (Nehemías 8:4). Siglo 5 A.E.C. Malquiah fue uno de los líderes que
estaban parados al lado de Ezra, sobre un púlpito de madera, mientras el
Escriba leía la Ley de Moisés al pueblo, en la plaza del mercado..
9) (Nehemías 10:4). Siglo 5 A.E.C. Malquiah fue uno de los sacerdotes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
10) (Nehemías 12:42). Siglo 5 A.E.C. Malquiah fue uno de los sacerdotes,
dirigidos por su supervisor Yizrajiah, que marcharon, cantando en voz
alta, en la jubilosa procesión que celebró la dedicación de los muros
reconstruidos de Jerusalén durante la época de Nehemías.
11) (I Crónicas 6:25). Fecha no especificada. Malquiah, hijo de Etni y padre
de Baseiah, pertenecía al clan de los coatitas. Fue un antepasado de Asaf,
uno de los levitas nombrados por el rey David para dirigir a los cantantes
en la Casa del SEÑOR.
12) (I Crónicas 24:9). Siglo 10 A.E.C. Malquiah fue el sacerdote que estaba
a cargo del quinto turno, de un total de veinticuatro turnos, del servicio
sacerdotal en el Tabernáculo, durante el reinado del rey David.

Malquiram (îìëéøí Malquiram Origen hebreo: Mi rey es elevado)


(I Crónicas 3:18). Siglo 6 A.E.C. Malquiram fue uno de los siete hijos del
rey Yehoyaquín, el rey que fue depuesto y llevado al cautiverio en Babilonia.
Los hermanos de Malquiram fueron Shealtiel, Hoshama, Pedaiah, Shenazar,
Yekamiah, y Nedabiah.

Malqui-Shua (îìëé-ùåò Malqui-Shua Origen hebreo: Mi rey es


salvación)
(I Samuel 14:49). Siglo 11 A.E.C. Malqui-Shua, uno de los hijos del rey
Saúl, luchó al lado de su padre contra los filisteos en la batalla de Monte
Gilboa, donde murió, junto con sus hermanos Jonatán y Abinadab.

Malqui-Zedek (îìëé-öã÷ Malqui-Zedek Origen hebreo: Rey de justicia)


(Génesis 14:18). Siglo 19 A.E.C. Malqui-Zedek fue el sacerdote-rey de
Salem, una ciudad reino que los eruditos identifican con Jerusalén. Era
monoteísta, al igual que Abraham.
Abraham, luego de derrotar a Quedorlaomer y a sus tres reyes aliados, y
rescatar a su sobrino Lot, retornó victorioso. Malqui-Zedek lo recibió con
pan y vino, y lo bendijo. Abraham le dio un diezmo del botín que había
recuperado. (Hay eruditos que, basándose en la ambigüedad del texto en
hebreo de este verso, mantienen que no es claro quien dio el diezmo a quien).

Maluj (îìåê Maluj Origen hebreo: Reinando)


1) (Ezra 10:29). Siglo 5 A.E.C. Maluj, un descendiente de Bani, se divorció
de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
2) (Ezra 10:32). Siglo 5 A.E.C. Maluj, un descendiente de Jarim, se divorció
de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
3) (Nehemías 10:5). Siglo 5 A.E.C. Maluj fue uno de los sacerdotes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
4) (Nehemías 10:28). Siglo 5 A.E.C. Maluj fue uno de los líderes del pueblo
que firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
5) (Nehemías 12:2). Siglo 6 A.E.C. Maluj fue uno de los sacerdotes que
regresaron del exilio de Babilonia con Zerubabel y el Sumo Sacerdote
Yeshua.
6) (I Crónicas 6:29). Fecha no especificada. Maluj, hijo de Jashabiah fue un
descendiente de Merari. Su descendiente Eitán, hijo de Kishi, fue uno de
los levitas nombrados por el rey David para dirigir a los cantantes en la
Casa del SEÑOR.

Mamre (îîøà Mamre Origen hebreo: Vigoroso)


(Génesis 14:13). Siglo 19 A.E.C. Mamre, un amorita, dio su nombre a la
planicie donde Abraham vivía, cerca a Hebrón.
Mamre y sus dos hermanos, Aner y Eshcol, se unieron a Abraham en su
persecución de los reyes que habían tomado cautivo a Lot. Abraham y sus
compañeros alcanzaron a los reyes, los derrotaron en una batalla, y trajeron
de regreso a los cautivos y al botín robado. El rey de Sodoma le ofreció a
Abraham una recompensa que él no aceptó, diciendo que prefería que se la
diese a Mamre y a sus hermanos.

Manajat (îðçú Manajat Origen hebreo: Descansa)


(Génesis 36:23). Fecha no especificada. Manajat era hijo de Shobal, un
descendiente de Seir el horita. Sus hermanos fueron Alván, Eibal, Shefo, y
Onam.

Manoaj (îðåç Manoaj Origen hebreo: Descanso)


(Jueces 13:2). Siglo 12 A.E.C. Durante la época cuando los israelitas estaban
bajo el dominio de los filisteos, una pareja que no tenía hijos vivía en el
pueblo de Zorah. Manoaj, el esposo, pertenecía a la tribu de Dan.
Un día un ángel se apareció a la mujer, y le anunció: —Eres estéril, y no has
tenido hijos, pero concebirás y tendrás un hijo. Ten cuidado de no tomar vino
ni otras bebidas intoxicantes, y no comas nada impuro. Concebirás y tendrás
un hijo. No permitas que la navaja toque su cabeza, porque el niño va a ser
nazareo, consagrado a Dios desde tu vientre. Él salvará a los israelitas de los
filisteos,
La mujer le contó a su esposo lo que había ocurrido. Manoaj rezó a Dios para
que nuevamente envíe su mensajero para que les enseñe como criar a su
futuro hijo.
El ángel nuevamente se apareció a la mujer cuando ella estaba sola en el
campo. La mujer corrió a su esposo, y le dijo—El hombre que vino a mí se
ha vuelto a presentar,
Manoaj se levantó y siguió a su esposa. Se acercaron al hombre, y Manoaj le
preguntó— ¿Eres tú el hombre que habló a mi esposa?
—Soy yo—contestó el ángel.
— ¡Qué tus palabras se hagan realidad! ¿Qué reglas debemos seguir para
criar al niño?—
—Tu mujer debe abstenerse de todo lo que yo le advertí. No debe probar
nada que proceda de la vid, ni tomar vino ni otras bebidas intoxicantes. Debe
cumplir con todas mis instrucciones—explicó el ángel.
—Quédate un rato, y te prepararé un cabrito—ofreció Manoaj, sin saber que
estaba hablando con un ángel.
—Aunque me detengas, no comeré de tu comida. Si quieres ofrecer un
sacrificio, ofrécelo al SEÑOR—contesto el ángel.
— ¿Cuál es tu nombre? Deseamos honrarte cuando se cumplan tus palabras
—dijo Manoaj.
—No debes preguntar por mi nombre, porque no se puede revelar—
respondió el ángel.
Manoaj tomó un cabrito y una ofrenda de cereales, y lo sacrificó a Dios sobre
una roca. Mientras las llamas del altar subían hacia el cielo, el ángel ascendió
adentro de ellas. Manoaj y su esposa, al ver esto, se postraron en el suelo.
Manoaj se dio cuenta de que el ser que habían visto había sido un ángel.
Preocupado, le dijo a su esposa—Con seguridad que moriremos, por haber
visto a un ser divino,
—Si el SEÑOR hubiese querido tomar nuestras vidas, no habría aceptado el
sacrificio, y no nos habría anunciado todo esto—lo calmó su esposa.
Llegado el momento la mujer dio a luz un hijo, al cual llamaron Sansón,
quien, cuando creció, fue un líder de su nación en la lucha contra los
filisteos.
Un día, muchos años después, Sansón vio una muchacha filistea en Timnat,
que le gustó. Fue adonde sus padres, y les dijo—He visto una mujer filistea y
quiero casarme con ella,
— ¿Acaso no hay muchachas entre tus parientes o entre nuestra gente, para
que tu tengas que buscar una esposa entre esos filisteos incircuncisos?—le
preguntaron sus padres.
— ¡Consíganme esa, que es la que yo quiero!—insistió Sansón.
Manoaj, su esposa, y su hijo Sansón fueron a Timnat. El día de la boda llegó,
y Sansón lo celebró con un banquete nupcial. Un tiempo después Manoaj
murió y fue sepultado entre Zorah y Eshtaol, en la misma tumba donde su
hijo Sansón también fue sepultado varios años después.

Maoj (îòåê Maoj Origen hebreo: Oprimido)


(I Samuel 27:2). Siglo 11 A.E.C. Maoj—también llamado Majáh (I Reyes
2:39)—fue el padre de Ajish, rey de Gat, la ciudad filistea a la cual David
huyó cuando escapaba de la persecución de Saúl.

Maon (îòåï Maon Origen hebreo: Residencia)


(I Crónicas 2:45). Fecha no especificada. Maon, un descendiente de Caleb,
hijo de Shamai, fue el fundador de Bet-Zur.

Mara (îøà Mara Origen hebreo: Amarga)


(Ruth 1:20). Siglo 12 A.E.C. Este es el nombre que Naomi pidió a los
habitantes de Belén que la llamen, cuando retornó de Moab con su nuera
Ruth, después de la muerte de su esposo y de sus dos hijos.
—Llámenme Mara, porque Dios ha hecho que mi vida sea amarga. Me fui de
aquí llena, y el SEÑOR me ha traído de vuelta vacía. ¿Cómo me pueden
llamar Naomi cuando el SEÑOR me ha afligido, cuando el Todopoderoso
me ha colmado de infortunios?—se lamentó Naomi. (Ver Naomi).

Mareshah (îøùä Mareshah Origen hebreo: Cumbre)


(I Crónicas 2:42). Fecha no especificada. Mareshah, un descendiente de
Caleb, fue padre de Hebrón y abuelo de Koraj, Tapuaj, Rekem, y Shema.

Marsena (îøñðà Marsena Origen persa: Significado incierto)


(Ester 1:14). Siglo 5 A.E.C. Marsena era uno de los siete funcionarios más
importantes de Persia y Media—los otros eran Shetar, Carshena, Tarshish,
Meres, Admata, y Memucán—a quienes el rey Asuero consultó sobre que
castigo dar a la reina Vashti por no cumplir con la orden de aparecer frente a
él.

Maqui (îëé Maqui Origen hebreo: Languidece)


(Números 13:15). Siglo 14 A.E.C. Maqui fue el padre de Geuel, uno de los
doce hombres enviados por Moisés para espiar la tierra de Canaán, e
informar sobre sus ciudades y habitantes. (Para información más detallada
sobre los doce espías ler la biografía de Josué).

Maquir (îëéø Maquir Origen hebreo: Vendedor)


1) (Génesis 50:23). Siglo 17 A.E.C. Maquir, el antepasado del clan de los
maquiritas, era hijo primogénito de Menashé y de su concubina, una mujer
aramea. Tuvo dos hijos con su esposa Majáh, la hermana de Juppim y
Shuppim, Peresh y Sharesh. Otro hijo, Gilad, fue el antepasado de los
galaditas. Una de las hijas de Maquir se casó con Jezrón, un hombre de
sesenta años, y dio a luz a Segub.
2) (II Samuel 9:4). Siglo 10 A.E.C. Maquir, hijo de Ammiel, de Lo-Debar,
era el dueño de la casa donde Mefi-Boshet, hijo de Jonatán y nieto de Saúl,
vivió hasta que el rey David lo hizo traer a su corte. Maquir tuvo el gesto
generoso hacia David de traerle comida y utensilios, cuando el rey huía de
Jerusalén, durante la rebelión de Abshalom.

Masai (îòùé Masai Origen hebreo: Realizador)


(I Crónicas 9:12). Siglo 5 A.E.C. Masai, hijo de Adiel, fue un sacerdote que
sirvió en el Templo, después del retorno del exilio de Babilonia.

Maseiah (îòùéä Maseiah Origen hebreo: Trabajo de Dios)


1) (Jeremías 21:1). Siglo 7 A.E.C. Maseiah fue el padre de Zefaniah, el
Sumo Sacerdote durante el reinado del rey Zedequíah.
2) (Jeremías 29:21). Siglo 7 A.E.C. Maseiah fue el padre de Zedequíah, un
falso profeta en Babilonia durante la época de Jeremías. Zedequíah y
Acab, hijo de Kolaiah, fueron acusados por el profeta Jeremías de
cometer perversidades y adulterios, y profetizar falsedades.
3) (Jeremías 35:4). Siglo 6 A.E.C. Maseiah, hijo de Shalum, era el portero
de la puerta del Templo, donde tenía un aposento.
4) (Ezra 10:18). Siglo 5 A.E.C. Maseiah, hijo de Yozadak, fue uno de los
sacerdotes que se divorciaron de sus esposas extranjeras durante la época
de Ezra, y ofrecieron un carnero de su rebaño para expiar su trasgresión.
5) (Ezra 10:21). Siglo 5 A.E.C. Maseiah, un sacerdote descendiente de
Jarim, se divorció de su esposa extranjera durante la época de Ezra.
6) (Ezra 10:22). Siglo 5 A.E.C. Maseiah, un sacerdote descendiente de
Pashjur, se divorció de su esposa extranjera durante la época de Ezra.
7) (Ezra 10:30). Siglo 5 A.E.C. Maseiah, un descendiente de Pajat-Moab,
se divorció de su esposa extranjera durante la época de Ezra.
8) (Nehemías 3:23). Siglo 5 A.E.C. Maseiah, hijo de Jananiah, fue el padre
de Azariah quien, en la época de Nehemías, reparó la sección de las
murallas de Jerusalén que estaba frente a su casa.
9) (Nehemías 8:4). Siglo 5 A.E.C. Maseiah fue uno de los líderes que
estaban parados al lado de Ezra, sobre un púlpito de madera, cuando el
Escriba leía al pueblo la Ley de Moisés, en la plaza del mercado..
10) (Nehemías 8:7). Siglo 5 A.E.C. Maseiah fue uno de los levitas que
explicaron la Ley al pueblo, luego de que el escriba Ezra la leyó, mientras
estaba parado sobre una plataforma de madera, frente a la plaza, cerca a
la Puerta de Agua.
11) (Nehemías 10:26). Siglo 5 A.E.C. Maseiah fue uno de los líderes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
12) (Nehemías 11:5). Siglo 5 A.E.C. Maseiah, hijo de Baruj, un
descendiente de Parez de la tribu de Yehudah, vivió en Jerusalén durante
la época de Nehemías.
13) (Nehemías 11:7). Fecha no especificada. Maseiah, hijo de Itiel y padre
de Kolaiah, fue el antepasado de Salu, un benjamita que se estableció en
Jerusalén después del retorno del exilio de Babilonia.
14) (Nehemías 12:41). Siglo 5 A.E.C. Maseiah fue uno de los sacerdotes
que tocaron la trompeta en la jubilosa procesión que celebró la
inauguración de los muros reconstruidos de Jerusalén, durante la época
de Nehemías.
15) (Nehemías 12:42). Siglo 5 A.E.C. Maseiah fue uno de los sacerdotes
que marcharon, tras su supervisor Yizrajiah, cantando en voz alta, en la
jubilosa procesión que celebró la inauguración de los muros
reconstruidos de Jerusalén, durante la época de Nehemías.
16) (I Crónicas 15:18). Siglo 10 A.E.C. Maseiah, un levita del segundo
rango, fue uno de los escogidos por el jefe de los levitas para cantar y
tocar instrumentos musicales frente al Arca de Dios, durante el reinado
del rey David.
17) (II Crónicas 23:1). Siglo 9 A.E.C. Maseiah, hijo de Adaiah, fue uno de
los comandantes del ejército que se unieron a la conspiración encabezada
por el sacerdote Yehoyada, para derrocar a la reina Ataliah y coronar a
Yoash rey de Yehudah.
18) (II Crónicas 26:11). Siglo 8 A.E.C. Maseiah era el registrador oficial en
el ejército del rey Uziah. Él y el escriba Yeiel servían bajo la supervisión
de Jananiah, uno de los oficiales del rey.
19) (II Crónicas 28:7). Siglo 8 A.E.C. Maseiah, hijo del rey Ajaz de
Yehudah, fue matado en una batalla por Zijri, un comandante del ejército
del rey Pekaj, durante una guerra entre Yehudah e Israel.
20) (II Crónicas 34:8). Siglo 7 A.E.C. Maseiah, gobernador de la ciudad de
Jerusalén, fue enviado por el rey Josias, junto con Shafán, hijo de
Azaliahu, y Yoaj, hijo de Yoajaz, el registrador, para entregar dinero al
Sumo Sacerdote Jilquiah que este necesitaba para pagar las reparaciones
del Templo.
Mash (îù Mash Origen no conocido y significado incierto)
(Génesis 10:23). Fecha no especificada. Mash fue hijo de Aram y nieto de
Shem, el hijo de Noé. Sus hermanos fueron Uz, Geter, y Jul. Según el Primer
libro de Crónicas, donde es llamado Meshej, Mash era hermano de Aram, e
hijo de Shem (I Crónicas 1:18).

Massa (îùà Massa Origen hebreo: Carga)


(Génesis 25:14). Siglo 18 A.E.C. Massa, hijo de Ismael, fue nieto de
Abraham y de su concubina egipcia Hagar. Los hermanos de Massa fueron
Nebaiot, Jadad, Mibsam, Mishma, Yetur, Duma, Adbel, Teima, Kedar,
Nafish, y Kedmah, todos ellos antepasados de grandes naciones. Su hermana,
Mayalat—también llamada Basmat—se casó con Esaú, el hijo de Isaac.

Matnai (îúðé Matnai Origen hebreo: Liberal)


1) (Ezra 10:33). Siglo 5 A.E.C. Matnai, un descendiente de Jashum, se
divorció de su esposa extranjera durante la época de Ezra.
2) (Ezra 10:37). Siglo 5 A.E.C. Matnai, un descendiente de Bani, se divorció
de su esposa extranjera durante la época de Ezra.
3) (Nehemías 12:19). Siglo 5 A.E.C. Matnai fue líder de un clan de
sacerdotes que descendía de Yoyarib, durante la época de Nehemías,
cuando Yoyakim era el Sumo Sacerdote.

Matred (îèøã Matred Origen hebreo: Propulsión)


(Génesis 36:39). Fecha no especificada. Matred, hija de Mei-Zahab, fue la
madre de Meheitabel, la esposa de Hadar, un rey edomita.

Matri (îèøé Matri Origen hebreo: Lluvioso)


(I Samuel 10:21). Fecha no especificada. Matri fue el antepasado de un clan
de la tribu de Benjamín, al cual pertenecía la familia del rey Saúl.

Mattán (îúï Mattán Origen hebreo: Regalo)


1) (II Reyes 11:18). Siglo 9 A.E.C. Mattán era el Sumo Sacerdote del
Templo de Bal, en Jerusalén, durante el reinado de la reina Ataliah. El
sacerdote Yehoyada, apoyado por varios altos oficiales del ejército,
encabezó un golpe de estado que proclamó al niño Yoash, de siete años de
edad, rey de Yehudah.
Los revolucionarios colocaron una corona sobre la cabeza del niño, y lo
ungieron, mientras todos los presentes daban vivas al nuevo rey en voz
alta.
Ataliah escuchó los gritos, y corrió al Templo exclamando— ¡Traición,
traición! Los guardias la agarraron y la mataron junto a la Puerta de los
Caballos del palacio real. La muchedumbre asaltó el Templo de Bal,
destrozó el edificio y los ídolos, y mató a Mattán.
2) (Jeremías 38:1). Siglo 7 A.E.C. Mattán fue el padre de Shefatya, un
funcionario de la corte del rey Zedequíah, quien—junto con Yucal, hijo de
Shelemiah; Gedaliah, hijo de Pashjur; y Pashjur, hijo de Malquiah—pidió
al rey que matase al profeta Jeremías por predicar que era preferible
rendirse, dañando así la moral de los soldados. El rey les contestó que
hicieran con Jeremías lo que les pareciese. Shefatiah y los otros oficiales
de la corte echaron al profeta en la cisterna de Malquiah que estaba en el
patio de la prisión.

Mattaniah (îúðéä Mattaniah Origen hebreo: Regalo de Dios)


1) (II Reyes 24:17). Siglo 6 A.E.C. Mattaniah era el nombre original de
Zedequíah, el último rey de Yehudah, hijo del rey Josias y de su esposa
Jamutal. Sus hermanos fueron Yojanán, el primogénito; Elyakim, quien
reinó bajo el nombre de Yehoyakim; y Shalum, quien reinó bajo el nombre
de Yehoajaz.
Mattaniah tenía veintiún años cuando Nabucodonosor, el rey de
Babilonia, depuso a Yehoyaquín, sobrino de Mattaniah que había reinado
solamente tres meses, lo coronó rey y le dio el nombre de Zedequíah.
Durante nuevo años Mattaniah fue vasallo de Babilonia, hasta que hizo
una alianza con los reinos vecinos y se rebeló, contra el consejo del profeta
Jeremías.
Nabucodonosor invadió Yehudah con un poderoso ejército y sitió a
Jerusalén. La ciudad se defendió heroicamente durante dos años, hasta
que, finalmente, en el año 587 A.E.C., durante el verano, los soldados de
Babilonia lograron hacer una brecha en el muro norte, a través del cual
ingresó el ejército invasor y tomó la ciudad.
El rey Zedequíah, acompañado de algunos de sus soldados, escapó de
Jerusalén y huyó al este, en dirección al río Jordán, pero fue capturado
cerca de Jericó. Zedequíah fue traído a la presencia de Nabucodonosor, y
forzado a presenciar la muerte de sus hijos. Después, fue cegado y llevado
en cadenas a Babilonia, donde murió en la prisión.
Jerusalén fue saqueada, el Templo fue destruido, y la mayoría de los
habitantes de la ciudad, con excepción de la clase más pobre, fue llevada
cautiva a Babilonia. Así llegó a su fin el reino de Yehudah, que tuvo una
duración de 340 años, desde el reinado de Rejaboam hasta la destrucción
del Primer Templo.
2) (Ezra 10:26). Siglo 5 A.E.C. Mattaniah, un descendiente de Eilam, se
divorció de su esposa extranjera durante la época de Ezra.
3) (Ezra 10:27). Siglo 5 A.E.C. Mattaniah, un descendiente de Zatú, se
divorció de su esposa extranjera durante la época de Ezra.
4) (Ezra 10:30). Siglo 5 A.E.C. Mattaniah, un descendiente de Pajat-Moab,
se divorció de su esposa extranjera durante la época de Ezra.
5) (Ezra 10:37). Siglo 5 A.E.C. Mattaniah, un descendiente de Bani, se
divorció de su esposa extranjera durante la época de Ezra.
6) (Nehemías 11:17). Siglo 5 A.E.C. Mattaniah, hijo de Micah, fue un levita
que residía en Jerusalén durante la época de Nehemías, y estaba a cargo de
conducir las plegarias de acción de gracias.
7) (Nehemías 11:22). Fecha no especificada. Mattaniah, hijo de Mica, fue el
antepasado de Uzzi, hijo de Bani, el supervisor de los levitas en Jerusalén
durante la época de Nehemías.
8) (Nehemías 12:25). Siglo 5 A.E.C. Mattaniah fue un portero del Templo
durante la época de Nehemías.
9) (Nehemías 12:35). Fecha no especificada. Mattaniah, hijo de Micah, un
antepasado del sacerdote Zacarías, fue uno de los músicos que tocaron la
trompeta en la jubilosa procesión que celebró la dedicación de los muros
reconstruidos de Jerusalén, durante la época de Nehemías.
10) (Nehemías 13:13). Siglo 6 A.E.C. Mattaniah fue el padre de Zaccur. Su
nieto Janán fue uno de las cuatro personas designadas por Nehemías para
supervisar los tesoros del Templo, y distribuir las ofrendas entre los
levitas y los sacerdotes.
11) (I Crónicas 9:15). Siglo 6 A.E.C. Mattaniah, hijo de Mica, un levita,
estuvo entre los primeros que se establecieron en la tierra de Yehudah
luego del retorno del exilio de Babilonia.
12) (I Crónicas 25:4). Siglo 10 A.E.C. Mattaniah, hijo de Heiman, un levita
miembro de una familia de músicos, estaba a cargo del noveno turno de
servicio que tocaba instrumentos musicales—címbalos y arpas—en la
Casa de Dios durante el reinado de David.
Tuvo trece hermanos y tres hermanas, todos ellos músicos expertos
entrenados por su padre, Heiman, uno de los tres músicos principales—
los otros dos fueron Asaf y Yedutún—durante el reinado del rey David.
13) (II Crónicas 20:14). Fecha no especificada. Mattaniah, un levita
descendiente de Asaf, fue un antepasado de Yajaziel, el profeta que
predijo al rey Yehoshafat de Yehudah que sería victorioso en su guerra
contra los ejércitos de Amón y Moab.
14) (II Crónicas 29:13). Siglo 8 A.E.C. Mattaniah, un descendiente de Asaf,
fue uno de los levitas que congregaron a todos los otros levitas para que
se purifiquen a sí mismos y al Templo, durante el reinado del rey
Ezequías de Yehudah.

Mattattah (îúúä Mattattah Origen hebreo: Regalo de Dios)


(Ezra 10:33). Siglo 5 A.E.C. Mattattah, un descendiente de Jashum, se
divorció de su esposa extranjera durante la época de Ezra.
Mattitiah (îúúéä Mattitiah Origen hebreo: Regalo de Dios)
1) (Ezra 10:43). Siglo 5 A.E.C. Mattitiah, un descendiente de Nebo, se
divorció de su esposa extranjera durante la época de Ezra.
2) (Nehemías 8:4). Siglo 5 A.E.C. Mattitiah fue uno de los líderes que
estaban parados al lado de Ezra, sobre un púlpito de madera, cuando el
Escriba leía la Ley de Moisés al pueblo, en la plaza del mercado, en
Jerusalén.
3) (I Crónicas 9:31). Siglo 6 A.E.C. Mattitiah, hijo primogénito de
Shalum, un levita descendiente de Koraj, retornó del exilio de Babilonia
y se estableció en Jerusalén, donde estaba encargado de las tortas para
las ofrendas preparadas en sartenes chatas.
4) (I Crónicas 15:18). Siglo 10 A.E.C. Mattitiah, un levita del segundo
rango, fue uno de los levitas escogidos por su jefe para cantar y tocar
instrumentos musicales, adelante del Arca de Dios, cuando el Arca era
llevado de la casa de Obed-Edom al lugar preparado en Jerusalén por el
rey David.
Su padre Yedutún fue nombrado por el rey David para tocar el arpa en
la Casa del SEÑOR, ayudado por Mattitiah y sus hermanos.
Mattitiah estaba a cargo del décimo cuarto turno del servicio que tocaba
instrumentos musicales en la Casa de Dios.

Matusalén (îúåùìç Metushelaj Origen hebreo: Hombre que lanza)


(Génesis 5:21). Antediluviano. Matusalén, hijo de Janoj, fue el abuelo de
Noé. Tenía 187 años cuando nació su hijo Lamej.
Después de su hijo primogénito, tuvo más hijos e hijas. Matusalén murió a la
edad de 969 años, el personaje más longevo de la Biblia.

Maz (îòõ Origen hebreo: Cierre)


(I Crónicas 2:27). Fecha no especificada. Maz, un descendiente de Yehudah,
fue hijo de Ram, el hijo primogénito de Yerajmel.
Sus hermanos fueron Yamín y Eker.
Maziah (îòæéä Maziah Origen hebreo: Fortificación de Dios)
1) (Nehemías 10:9). Siglo 5 A.E.C. Maziah fue uno de los sacerdotes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de
contraer matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios,
entre otras obligaciones.
2) (1 Crónicas 24:18). Siglo 10 A.E.C. Durante el reinado del rey David
el servicio sacerdotal en el Tabernáculo estaba dividido por lotería en
veinticuatro turnos. Maziah estaba a cargo del vigésimo cuarto turno.

Mebunnai (îáðé Mebunnai Origen hebreo: Construido)


(II Samuel 23:27). Siglo 10 A.E.C. Mebunnai, el hushatita—llamado Sibcai
en el Segundo Libro de Samuel (II Samuel 21:18)—fue uno de los Treinta,
unidad elite en el ejército del rey David.
Comandaba una división de 24,000 hombres, y estaba a cargo del ejército
durante el octavo mes de cada año.
En una batalla contra los filisteos, Mebunnai mató a Saf—también llamado
Sippai—descendiente de una tribu de gigantes.

Medán (îãï Medán Origen hebreo: Discordia)


(Génesis 25:2). Siglo 19 A.E.C. Medán fue uno de los seis hijos que
Abraham tuvo con Keturah, la mujer con la cual se casó después de la muerte
de Sarah. Sus hermanos fueron Zimrán, Yakshán, Yishbak, Midián, y Shuaj.
Abraham nombró a Isaac su único heredero poco antes de morir. Para evitar
que surgiesen problemas por la herencia, hizo generosos regalos a Medán y a
los otros hijos de su segunda esposa y los envió lejos.

Mefi-Boshet (îôéáùú Mefiboshet Origen hebreo: Dispersador de


vergüenza)
1) (II Samuel 4:4). Siglo 10 A.E.C. Mefi-Boshet fue hijo de Jonatán, el
entrañable amigo de David. Su verdadero nombre era Merib-Baal (I
Crónicas 8:34), Peleador de Baal. (Ver la nota abajo). Tuvo un hijo
llamado Micah, que le dio cuatro nietos: Pitón, Melej, Tarea, y Ajaz.
Mefi-Boshet tenía cinco años de edad cuando su nodriza, habiendo
escuchado que Saúl y Jonatán habían muerto luchando contra los filisteos,
huyó presa del pánico cargando al niño, con tan mala suerte que el niño se
le cayó de los brazos y se volvió tullido en ambas piernas.
Mefi-Boshet se crió en Lo-Debar, en la casa de Maquir, hijo de Ammiel.
Años después, David, recordando a su difunto amigo Jonatán, preguntó si
quedaban sobrevivientes de la familia de Saúl.
Ziba, un hombre que había sido uno de los sirvientes de Saúl, fue traído a
la corte, donde informó a David que quedaba un sobreviviente, Mefi-
Boshet, un inválido que vivía en la casa de Maquir en Lo-Debar.
El rey David hizo traer a Mefi-Boshet a su presencia. Mefi-Boshet se
postró en el suelo, y David lo tranquilizó diciendo —No tengas miedo. Las
tierras de tu abuelo te serán devueltas por la memoria de Jonatán. Tú
siempre comerás en la mesa del rey,
Mefi-Boshet se estableció en Jerusalén con su joven hijo Micah.
Durante la rebelión de Abshalom, cuando David huía de Jerusalén, Ziba
vino a él con dos asnos cargados con doscientos panes, cien paquetes de
pasas, cien frutas de verano, y un odre de vino. El rey le preguntó para que
traía todo eso. Ziba le contestó que los asnos eran para que la familia del
rey los monte, los alimentos para que coman los soldados, y el vino para
los que estaban exhaustos.
— ¿Adonde está el nieto de tu amo?—preguntó el rey.
—Se ha quedado en Jerusalén porque piensa que la nación de Israel le va a
devolver el trono de su abuelo—contestó Ziba.
—Entonces, todo lo que pertenece a Mefi-Boshet es ahora tuyo—dijo
David. Ziba le hizo una reverencia y le agradeció.
Abshalom fue derrotado y David emprendió el retorno a Jerusalén. Mefi-
Boshet le salió al encuentro. No se había cortado las uñas de los pies, ni se
había recortado la barba, ni había lavado su ropa desde el día que el rey se
había ido hasta el día que regresó.
— ¿Por qué no viniste conmigo, Mefi-Boshet?—le preguntó David.
—Mi señor y rey, mi sirviente me engañó. Yo quería ensillar mi asno para
montar en él y unirme a Su Majestad, porque soy cojo. Ziba me ha
calumniado ante Su Majestad. Mi señor, el rey, es como un ángel del
SEÑOR, que haga conmigo lo que guste. Todos los miembros de la
familia de mi padre merecen de mi señor, el rey, sólo la muerte, y, sin
embargo, Su Majestad le permitió comer en la mesa real. ¿Qué derecho
tengo de pedir algo más a Su Majestad?—contestó Mefi-Boshet.
—No necesitas decir nada más. He decidido que tú y Ziba se dividan la
propiedad—dijo el rey.
—Él puede quedarse con todo. Lo importante para mí es que mi señor y
rey ha regresado sano y salvo—dijo Mefi-Boshet.
2) (II Samuel 21:8). Siglo 10 A.E.C. Mefi-Boshet fue un hijo del rey Saúl y
su concubina Rizpah. Mefi-Boshet, su hermano Armoni, y cinco de sus
sobrinos, fueron entregados por el rey David a los gibeonitas, quienes los
ahorcaron en una colina para vengarse de la masacre realizada por Saúl.
Su madre Rizpah colocó tela arpillera sobre una roca y se sentó en ella
para cuidar que los pájaros y los animales del campo no devorasen los
cuerpos. Estuvo allí desde el principio de la época de la cosecha hasta que
llegaron las lluvias, meses después.

Nota: La palabra —Baal— significa Amo o Señor en hebreo y


originalmente fue un título honorífico. Luego, se usó como nombre de un
dios cananeo, lo cual causó que los editores de la Biblia sustituyeran la
palabra —Boshet—que significa vergüenza, por —Baal,

Meheitabel (îäéèáàì Meheitabel Origen hebreo: Mejorado por Dios)


1) (Génesis 36:39). Fecha no especificada. Meheitabel, hija de Matred y
nieta de Mei-Zahab, fue la esposa de Hada, el rey de Edom que reinó en la
ciudad de Pau.
2) (Nehemías 6:10). Siglo 6 A.E.C. Meheitabel fue el padre de Delaiah. Su
nieto Shemaiah fue contratado por Tobías y Sanbalat, los enemigos de
Nehemías, para convencer a Nehemías a que se esconda en el Templo. No
logró su propósito porque Nehemías se dio cuenta de que le estaban
poniendo una trampa para inducirlo a pecar, para luego denunciarlo.

Mehuman (îäåîï Mehuman Origen persa: Significado incierto)


(Ester 1:10). Siglo 5 A.E.C. Mehuman fue uno de los siete eunucos que
servían en la corte de Asuero, el rey de Persia, a quien los historiadores
identifican con el rey Jerjes I de Persia, hijo y sucesor de Darío I. Los otros
seis eunucos que servían al rey fueron Jarbona, Abagta, Bizta, Bigta, Zetar, y
Carcas.
En el tercer año de su reinado, el rey ofreció un gran banquete a sus príncipes
y funcionarios donde hizo alarde de su riqueza. Las celebraciones duraron
ciento ochenta días.
Después de que terminaron las festividades para los nobles, el rey dio un
banquete en el jardín de su palacio para la gente del pueblo. Ricos y pobres
comieron y bebieron tanto como quisieron. Al mismo tiempo, Vashti, la
reina, ofreció un banquete a las mujeres adentro del palacio.
En el sétimo día del banquete el rey Asuero, totalmente ebrio, ordenó a
Mehuman y a los otros seis eunucos, que servían al rey, que fuesen a traer a
la reina, ya que era una mujer muy bella y el rey quería que todos la viesen.
Añadió que se asegurasen que ella vendría con su corona real. Los eunucos
regresaron e informaron al rey que la reina rehusaba venir.

Meidad (îéãã Meidad Origen hebreo: Afectuoso)


(Números 11:26). Siglo 13 A.E.C. Meidad fue uno de los dos ancianos—
Eldad fue el otro—a quienes Dios otorgó parte del espíritu de Moisés, para
que compartan con él los deberes y las cargas del liderazgo del pueblo.
Moisés, abrumado por sus responsabilidades, había rezado a Dios con
desesperación— ¿Por qué tratas mal a tu siervo? ¿Por qué me niegas tu
favor, y me has impuesto la carga de este pueblo? ¿Acaso yo lo concebí o lo
di a luz, para que me pidas que lo lleve en mi regazo, como una nodriza lleva
a un bebe, a la tierra que prometiste a sus padres? ¿De donde voy a conseguir
carne para darles cuando vienen a mi llorando pidiendo carne? Me es
imposible cargar yo solo a este pueblo. ¡Es demasiado para mí! Si así me
tratas, sería preferible que me mates, te ruego, y así no veré más mi
desgracia,
—Reúne setenta ancianos de Israel, asegúrate de su experiencia como
ancianos y líderes del pueblo, y tráelos a la Tienda de Reunión, para que
ellos esperen contigo. Yo descenderé para hablar contigo y compartiré con
ellos tu espíritu, para que ellos te ayuden a llevar la carga que es para ti este
pueblo, para que no lo tengas que hacerlo tú solo—contestó Dios.
Moisés trajo a los ancianos a la Tienda. Dios bajó en una nube, habló con
Moisés, tomó de su espíritu y lo dio a los ancianos, que empezaron a
profetizar.
Dos de los ancianos, Meidad y Eldad, habían permanecido en el
campamento, pero también ellos recibieron el espíritu de Moisés y
profetizaron.
Un joven los escuchó y fue corriendo a quejarse a Moisés—Eldad y Meidad
están profetizando en el campamento,
Josué escuchó, y le dijo a Moisés— ¡Moisés, señor mío, detenlos!—
— ¿Estás celoso por mi? Ya quisiera yo que todo el pueblo del SEÑOR
profetizara, y que el SEÑOR pusiera su espíritu en todos ellos—contestó
Moisés.

Mei-Zahab (îé-æäá Mei-Zahab Origen hebreo: Agua de oro)


(Génesis 36:39). Fecha no especificada. Mei-Zahab fue la madre de Matred.
Su nieta Meheitabel fue la esposa de Hadar, un rey edomita.

Mejida (îçéãà Mejida Origen hebreo: Cruce, Confluencia)


(Ezra 2:52). Fecha no especificada. Mejida fue el antepasado de un clan de
sirvientes del Templo que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.

Mejir (îçéø Mejir Origen hebreo: Precio)


(I Crónicas 4:11). Fecha no especificada. Mejir, un descendiente de
Yehudah, fue hijo de Caleb y sobrino de Shujah. Su hijo se llamaba Eshton.
Sus nietos fueron Beit-Rafa, Paseaj, y Tejinah.

Mejuyael (îçåéàì Mejuyael Origen hebreo: Golpeado de Dios)


(Génesis 4:18). Antediluviano. Mejuyael fue hijo de Irad y padre de
Metushael.

Melatiah (îìèéä Melatiah Origen hebreo: Dios ha entregado)


(Nehemías 3:7). Siglo 5 A.E.C. Melatiah, el gabaonita, ayudó a reparar las
murallas de Jerusalén durante la época de Nehemías.

Melej (îìê Melej Origen hebreo: Rey)


(I Crónicas 8:35). Fecha no especificada. Melej, hijo de Micah, fue un
descendiente del rey Saúl. Sus hermanos fueron Pitón, Tarea, y Ajaz.
Meliqu (îìéëå Meliqu Origen hebreo: Reinante)
(Nehemías 12:14). Fecha no especificada. Su descendiente Jonatán fue el
jefe de un clan sacerdotal cuando Yoyakim era el Sumo Sacerdote, durante la
época de Nehemías.

Memucán (îîåëï Memucán Origen persa: Significado incierto)


(Ester 1:14). Siglo 5 A.E.C. Memucán era uno de los siete funcionarios más
importantes de Persia y Media—los otros fueron Tarshish, Carshena,
Admata, Meres, Shetar, y Marsena—durante el reinado del rey Asuero. El
rey les consultó sobre el castigo que debería dar a la reina Vashti por
desobedecer la orden de aparecer frente al rey. Memucán habló en
representación de los otros consejeros, y le dijo al rey que debería divorciarse
de la reina, y casarse con otra mujer que lo mereciese más que Vashti. Así
evitaría que las mujeres del reino siguieran el ejemplo rebelde de Vashti, y
aseguraría que todas las esposas rindiesen el debido respeto a sus maridos. El
rey aceptó el consejo y lo llevó a cabo.

Menajem (îðçí Menajem Origen hebreo: Consolador)


(II Reyes 15:14). Siglo 8 A.E.C. Menajem, hijo de Gadi, se rebeló en Tirzah
contra Shalum, el general que un mes antes había matado al rey Zacarías,
hijo del rey Jeroboam II, y había usurpado el trono del reino de Israel.
Menajem marchó con su ejército a Samaria, mató a Shalum, y se proclamó
rey, el décimo sexto rey de Israel desde la partición del reino unido. Los
habitantes de Tifsaj, una ciudad que se negó a rendirse, fueron masacrados, y
a las mujeres embarazadas les cortó el vientre.
El rey de Asiria, Tiglat-Pileser—también llamado Tilgat-Pilneser en I
Crónicas 5:6, y Pul en II Reyes 15:19)—invadió Israel. Menajem se vio
obligado a pagar a los asirios un tributo de mil talentos de plata, suma que
recolectó imponiendo un impuesto de 50 monedas de plata a cada uno de los
ricos del reino.
Menajem murió después de reinar durante diez años, y fue sucedido por su
hijo Pekajiah.

Menashé (îðùä Menashé Origen hebreo: Hace olvidar)


1) (Génesis 41:51). Siglo 17 A.E.C. Menashé, el antepasado de la tribu de
que llevó su nombre, fue el hijo primogénito de José y de su esposa Osnat,
hija de un sacerdote egipcio. Su hermano menor se llamaba Efraim.
José lo llamó Menashé, ya que, según dijo—Dios me ha hecho olvidar por
completo mis penurias y el hogar de mis padres,
Muchos años después, cuando Jacob y sus hijos ya se habían establecido
en Egipto, José, informado de que su padre estaba gravemente enfermo,
fue a verlo, llevando con él a sus dos hijos, Menashé y Efraim, para que
Jacob los bendiga.
Jacob, al ver a José, hizo un gran esfuerzo y logró sentarse en la cama. —
Adopto a tus dos hijos como si fuesen míos—le dijo Jacob, y, al ver a los
muchachos, preguntó— ¿Y estos chicos, quienes son?—
—Estos son los hijos que Dios me ha dado—contestó José. Los acercó a la
cama de su padre, y Jacob los abrazó y besó.
—Nunca esperé volver a verte, y, he aquí, Dios me ha concedido ver
también a tus hijos—dijo Jacob.
José colocó a Menashé, su hijo primogénito, en el lado derecho de Jacob, y
a Efraim en el lado izquierdo.
Jacob, cruzando los brazos, puso su mano izquierda sobre Menashé, y su
mano derecha sobre Efraim.
—No, no, padre—protestó José—el otro es el primogénito. Pon tu mano
derecha sobre su cabeza—y trató de mover la mano de Jacob de la cabeza
de Efraim para colocarla sobre la cabeza de Menashé.
—Lo sé, mi hijo, lo sé. Él también será el antecesor de un pueblo, y
también será grande. Pero su hermano menor será más grande que él, y
muchas naciones serán su descendencia—dijo Jacob, y bendijo a los dos
muchachos.
Menashé tuvo dos hijos, Maquir y Asriel, con su concubina aramea.
2) (Jueces 18:30). Fecha no especificada. Menashé, padre de Gershon, fue el
abuelo de Jonatán, el sacerdote que estaba a cargo del culto del ídolo que
la tribu de Dan había instalado en la ciudad de Dan, anteriormente llamada
Layish. Sus descendientes continuaron siendo sacerdotes de la tribu de
Dan hasta que los asirios conquistaron el reino norte de Israel y exilaron a
sus habitantes.
Nota.- Algunos manuscritos hebreos antiguos tienen la letra Nun en
Menashé suspendida sobre las otras letras, lo cual sugiere que
originalmente la palabra en hebreo fue Moisés y no Menashé, indicando
así que el abuelo de Jonatán, el sacerdote del culto idólatra, fue Moisés.

3) (II Reyes 20:21). Siglo 7 A.E.C. Menashé, décimo tercer rey de Yehudah
después de la partición de la Monarquía Unida, fue hijo del rey Ezequías y
de su esposa Jefzi-bah. Subió al trono a la edad de doce años, reinó
durante 45 años y murió a la edad de 57 años. Su esposa se llamaba
Meshulemet.
Menashé anuló las reformas religiosas de su padre, e introdujo ídolos y
ritos paganos en el Templo. Incluso, sacrificó a su propio hijo, pasándolo
por fuego, en honor a dioses paganos. Fue un rey abusivo y prepotente
que, según 2 Reyes 21:16, llenó Jerusalén de un extremo a otro con la
sangre inocente que derramó.
Yehudah, durante su reino, fue un país vasallo de Asiria. Menashé trató de
rebelarse pero fue tomado prisionero por los asirios y llevado en cadenas a
Babilonia. Después de que los asirios le permitieron regresar a Jerusalén,
fortificó la ciudad construyendo una alta muralla. Según II Crónicas 33:15-
16, Menashé se arrepintió de su paganismo, sacó a los ídolos del Templo y
los arrojó fuera de la ciudad.
Menashé murió y fue enterrado en el jardín de su palacio. Su hijo Amón lo
sucedió en el trono.
4) (Ezra 10:30). Siglo 5 A.E.C. Menashé, un descendiente de Pajat-Moab, se
divorció de su esposa extranjera durante la época de Ezra.
5) (Ezra 10:33). Siglo 5 A.E.C. Menashé, un descendiente de Jashum, se
divorció de su esposa extranjera durante la época de Ezra.

Meonotai (îòåðúé Meonotai Origen hebreo: Mis residencias)


(I Crónicas 4:14). Siglo 12 A.E.C. Meonotai, hijo de Otniel, un descendiente
de Yehudah, fue padre de Ofrah. Su padre Otniel liberó a los israelitas de la
opresión de Cushan-Rishatayim, rey de Mesopotamia.

Merab (îøá Merab Origen hebreo: Aumentando)


(I Samuel 14:49). Siglo 10 A.E.C. Merab era la mayor de las dos hijas—la
otra fue Mijal—del rey Saúl y su esposa Ajínoam.
Saúl, celoso de las victorias de David y de su popularidad, ideó un plan para
librarse de él, ofreciéndole la mano de Merab en matrimonio si luchaba
contra los filisteos, con el deseo secreto de que David muriese en la batalla.
David cumplió con la condición impuesta, pero Saúl en vez de entregar
Merab a David, como lo había prometido, la casó con Adriel el hijo de
Barzilai el molatita. La pareja tuvo cinco hijos, los cuales, muchos años
después, fueron entregados por el rey David a los gibeonitas, junto con Mefi-
Boshet y Armoni, hijos del rey Saúl y de su concubina Rizpah. Los
gibeonitas ahorcaron a los siete en una colina para vengarse de la masacre
que había realizado Saúl contra ellos.
Merari (îøøé Merari Origen hebreo: Amargo).
(Génesis 46:11). Siglo 17 A.E.C. Merari, uno de los tres hijos de Levi y
antepasado de un clan de levitas, fue uno de los setenta israelitas que
emigraron a Egipto con Jacob. Sus hermanos fueron Kehat y Gershon. Sus
hijos fueron Majli y Mushi. Su hijo Majli le dio dos nietos, Eleazar y Kish.
De su hijo Mushi tuvo tres nietos, Majli, Eder, y Yiremot.

Meraiah (îøéä Meraiah Origen hebreo: Rebelión)


(Nehemías 12:12). Siglo 5 A.E.C. Meraiah fue el jefe de un clan sacerdotal
descendiente de Seraiah, durante la época del Sumo Sacerdote Yoyakim.
Merayot (îøéåú Merayot Origen hebreo: Rebelde)
1) (Ezra 7:3). Fecha no especificada. Merayot, hijo de Zerajiah y padre de
Azariah, fue un descendiente de Aarón y antepasado del escriba Ezra.
2) (Nehemías 11:11). Fecha no especificada. Merayot, hijo de Ajítub, fue
padre de Zadok. Su descendiente Seraiah fue Sumo Sacerdote, después del
retorno de Babilonia.
3) (Nehemías 12:15). Fecha no especificada. Merayot fue el antepasado de
un clan sacerdotal, cuyo líder era Jelkai cuando Yoyakim era el Sumo
Sacerdote, durante la época de Nehemías.
4) (I Crónicas 5:32). Siglo 12 A.E.C. Merayot, hijo de Zerajiah y padre de
Amariah, fue un antepasado de Zadok, el Sumo Sacerdote durante el
reinado de David.

Mered (îøã Origen hebreo: Rebelión)


(I Crónicas 4:17). Fecha no especificada. Mered, hijo de Ezrah, descendiente
de Yehudah, se casó con dos mujeres, una de la tribu de Yehudah, y la otra,
llamada Bitiah, hija del Faraón de Egipto.

Meremot (îøîåú ó îøîú Meremot Origen hebreo: Alturas)


1) (Ezra 8:33). Siglo 5 A.E.C. Meremot, hijo del sacerdote Urías, era el
funcionario responsable de contar y pesar la plata y los utensilios de oro
del Templo que Ezra trajo de regreso del exilio de Babilonia. Lo ayudaban
tres levitas: Eleazar, hijo de Pinjas; Yozabad, hijo de Yeshua; y Noadiah,
hijo de Binnui. (Es posible que Meremot #1 sea la misma persona que
Meremot #3).
2) (Ezra 10:36). Siglo 5 A.E.C. Meremot, un descendiente de Bani, se
divorció de su esposa extranjera durante la época de Ezra.
3) (Nehemías 3:4). Siglo 5 A.E.C. Meremot, hijo de Urías, ayudó a reparar
las murallas de Jerusalén durante la época de Nehemías. (Es posible que
Meremot #3 sea la misma persona que Meremot #1).
4) (Nehemías 10:6). Siglo 5 A.E.C. Meremot fue uno de los sacerdotes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
5) (Nehemías 12:3). Siglo 6 A.E.C. Meremot fue uno de los sacerdotes que
regresaron de Babilonia con Zerubabel.

Meres (îøñ Meres Origen persa: Significado incierto)


(Ester 1:14). Siglo 5 A.E.C. Meres era uno de los siete funcionarios más
importantes de Persia y Media—los otros eran Shetar, Admata, Tarshish,
Carshena, Marsena, y Memucán—durante el reinado del rey Asuero. El rey
les consultó sobre el castigo que se debería dar a la reina Vashti por
desobedecer la orden de aparecer frente a él.

Merib-Baal (îøéá-áòì Merib-Baal Origen hebreo: Pelea por el dios Bal)


(I Crónicas 8:34). Siglo 10 A.E.C. Merib-Bal—llamado Mefi-Boshet en
otros versos—era hijo de Jonatán, el gran amigo de David. (Ver Mefi-Boshet
(II Samuel 4:4.)

Nota: La palabra —Baal,— que significa Amo o Señor en hebreo,


originalmente fue un título de dignidad. Luego, la palabra se refirió a un dios
pagano cananita, lo cual causó que los hebreos que escribieron y editaron la
Biblia, al ver nombres que incluían dicha palabra, la sustituyeron por —
Boshet,— que significa Vergüenza,

Merodaj (îøãê Origen babilónico: Nombre de un dios pagano)


(Jeremías 50:2). Merodaj era el nombre de un ídolo de Babilonia.

Merodaj-Baladán (îøãê-áìàãï Merodaj-Baladán Origen babilónico y


significado incierto)
(Isaías 39:1). Siglo 8 A.E.C. Merodaj-Baladán—llamado Berodaj-Baladán en
el Segundo libro de los Reyes (II Reyes 20:12)—era el rey de Babilonia
durante el reinado de Ezequías.
Al escuchar que Ezequías, el rey de Yehudah, estaba gravemente enfermo,
Merodaj-Baladán envió una delegación a Jerusalén llevando regalos para el
rey y una carta donde le deseaba un pronto y completo restablecimiento de su
salud.
Ezequías, ingenuamente, enseñó a los babilonios su palacio y la casa del
tesoro. No tuvo reparos en enseñarles todas sus pertenencias, ya que, según
él, Babilonia no era una amenaza potencial por ser un país tan lejano.
El profeta Isaías reprendió al rey, diciéndole que un día los babilonios
destruirían Yehudah, y se llevarían a Babilonia todos los tesoros que
Ezequías les había mostrado.
Mesheizabel (îùéæáàì Mesheizabel Origen hebreo: Entregado por
Dios)
1) (Nehemías 3:4). Siglo 6 A.E.C. Mesheizabel fue el padre de Berejiah. Su
nieto Meshulam, relacionado por matrimonio con Tobías, el enemigo de
Nehemías, ayudó a reparar las murallas de Jerusalén.
2) (Nehemías 10:22). Siglo 5 A.E.C. Mesheizabel fue uno de los líderes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones.
3) (Nehemías 11:24). Siglo 5 A.E.C. Mesheizabel, un descendiente de
Yehudah, fue el padre de Petajiah, un consejero del rey de Persia.

Meshej (îùê Meshej Origen hebreo: Extraído)


1) (Génesis 10:2). Fecha no especificada. Meshej, hijo de Yafet y nieto de
Noé, fue hermano de Gomer, Magog, Madai, Yaván, Tubal, y Tiras.
El profeta Ezequiel menciona que los doscientos incircuncisos de
Meshej fueron traficantes de esclavos y de vasijas de cobre (Ezequiel
27:13).
2) (I Crónicas 1:17). Fecha no especificada. Meshej, hijo de Shem y nieto de
Noé, fue hermano de Eilam, Ashur, Arfaxad, Lud, Aram, Uz, Jul, y Geter.
El libro de Génesis lo llama Mash y dice que fue hijo de Aram y nieto de
Shem (Génesis 10:23).

Meshelemiah (îùìîéä ó îùìîéäå Meshelemiah ó Meshelmiahu Origen


hebreo: Aliado de Dios)
(I Crónicas 9:21). Siglo 10 A.E.C. Meshelemiah—también llamado Shalum
en I Crónicas 9:18, y Shelemiah en I Crónicas 26:14—fue hijo de
Kore―llamado Koraj en 1 Crónicas 9:19―, y descendiente de Asaf.
Meshelemiah fue el jefe de todos los porteros del Tabernáculo durante el
reinado del rey David. Fue escogido por lotería para estar a cargo de la
Puerta Este
Su hijo Zacarías, que tenía reputación de ser un sabio consejero, estaba a
cargo de la Puerta Norte. Sus otros hijos fueron Yediael, Zebadiah, Yatniel,
Eilam, Yehojanán, y Elioeinai. Un clan de porteros, descendiente de
Meshelemiah, regresó de Babilonia con Zerubabel. (Ezra 2:42).

Meshilemit (îùìîéú Meshilemit Origen hebreo: Reconciliación)


(I Crónicas 9:12). Fecha no especificada. Meshilemit, hijo de Imer y padre de
Meshulam, fue un antepasado de Masai, un sacerdote que sirvió en el
Templo después del retorno del exilio de Babilonia.

Meshilemot (îùìîåú, Meshilemot Origen hebreo: Reconciliaciones)


1) (Nehemías 11:13). Fecha no especificada. Meshilemot, hijo de Imer y
padre de Ajzai, fue un antepasado de Amasai, un sacerdote que se
estableció en Jerusalén después del retorno del exilio de Babilonia.
2) (II Crónicas 28:12). Siglo 8 A.E.C. Padre de Berejiah, un líder de la tribu
de Efraim durante el reinado del rey Pekaj de Israel, quien protestó contra
las intenciones del rey de vender como esclavos a los prisioneros de guerra
que habían sido capturados en una batalla contra el ejército de Yehudah.
Meshobab (îùåáá Meshobab Origen hebreo: Retornado)
(I Crónicas 4:34). Siglo 8 A.E.C. Meshobab, junto con otros líderes de la
tribu de Simeón, fue al fértil valle de Gedor, en búsqueda de pasto para su
rebaño durante el reinado de Ezequías, rey de Yehudah. Los simeonitas
destruyeron las tiendas de los habitantes―descendientes de Ham―que
vivían allí, los exterminaron y se establecieron en el lugar.
Meshulam (îùìí Meshulam Origen hebreo: Compensado)
1) (II Reyes 22:3). Siglo 8 A.E.C. Meshulam fue el abuelo de Shafán, el
escriba de la corte real, que entregó al rey Josias el Libro de la Ley, que
había sido encontrado por el Sumo Sacerdote Jilquiah, durante las
reparaciones del Templo.
2) (Ezra 8:16). Siglo 5 A.E.C. Meshulam fue uno de los líderes de
Yehudah que fue enviado por Ezra a Casifya, para hablar con Iddó y
pedirle que envíe levitas a servir en el Templo.
3) (Ezra 10:15). Siglo 5 A.E.C. Meshulam y Shabtai fueron dos levitas que
participaron, junto con Jonatán y Yajzeiah, dos líderes de Yehudah, en las
deliberaciones conducidas por Ezra, respecto a los matrimonios con
mujeres extranjeras.
4) (Ezra 10:29). Siglo 5 A.E.C. Meshulam, un descendiente de Bani, se
divorció de su mujer extranjera durante la época de Ezra.
5) (Nehemías 3:4). Siglo 5 A.E.C. Meshulam, hijo de Berejiah, ayudó a
reparar las murallas de Jerusalén durante la época de Nehemías. Su hija
se casó con Yehojanán, hijo de Tobías, el enemigo de Nehemías.
6) (Nehemías 3:6). Siglo 5 A.E.C. Meshulam, hijo de Besodeiah, y
Yehoyada, hijo de Paseaj, repararon la vieja puerta de las murallas de
Jerusalén, incluyendo la puerta, los cerrojos y las barras, durante la época
de Nehemías.
7) (Nehemías 8:4). Siglo 5 A.E.C. Meshulam fue uno de los líderes que
estaban parados al lado de Ezra, sobre un púlpito de madera, cuando el
Escriba leía la Ley de Moisés al pueblo, en la plaza del mercado..
8) (Nehemías 10:8). Siglo 5 A.E.C. Meshulam fue uno de los sacerdotes
que firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban
a separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de
contraer matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios,
entre otras obligaciones.
9) (Nehemías 10:21). Siglo 5 A.E.C. Meshulam fue uno de los líderes que
firmaron con Nehemías un acuerdo solemne por el cual se obligaban a
separarse de los extranjeros que vivían en el país; se abstenían de contraer
matrimonio con ellos; y consagraban sus primogénitos a Dios, entre otras
obligaciones. Fue uno de los que marcharon en la jubilosa procesión que
celebró la dedicación de los muros reconstruidos de Jerusalén (Nehemías
12:33).
10) (Nehemías 11:7). Fecha no especificada. Meshulam, hijo de Yoed, fue
nieto de Pedaiah y padre de Salu, un benjamita que se estableció en
Jerusalén después del retorno del exilio de Babilonia.
11) (Nehemías 12:13). Siglo 5 A.E.C. Meshulam, del clan de Ezra, fue uno
de los principales sacerdotes en Jerusalén, cuando Yoyakim fue el Sumo
Sacerdote durante la época de Nehemías.
12) (Nehemías 12:16). Siglo 5 A.E.C. Meshulam fue el jefe de un clan
sacerdotal, que descendía de Ginetón cuando Yoyakim fue el Sumo
Sacerdote durante la época de Nehemías.
13) (Nehemías 12:25). Siglo 5 A.E.C. Meshulam fue un portero del Templo
en la época de Nehemías.
14) (I Crónicas 3:19). Siglo 6 A.E.C. Meshulam fue un descendiente de la
familia real de Yehudah. Su padre Zerubabel fue el líder del primer grupo
de cautivos que retornó del exilio de Babilonia.
15) (I Crónicas 5:13). Fecha no especificada. Meshulam fue un líder de la
tribu de Gad que vivía en la tierra de Bashán. Sus hermanos fueron
Micael, Yorai, Sheba, Yacán, Zia, y Eber.
16) (I Crónicas 8:17). Fecha no especificada. Meshulam, hijo de Elpal, fue
el líder de un clan benjamita que vivía en Jerusalén.
17) (I Crónicas 9:7). Siglo 6 A.E.C. Meshulam fue hijo de Hodaviah y nieto
de Hasenuah, de la tribu de Benjamín. Su hijo Salu fue uno de los
primeros cautivos que retornaron del exilio de Babilonia y se
establecieron en Jerusalén.
18) (I Crónicas 9:8). Fecha no especificada. Meshulam, hijo de Shefatya,
fue el jefe de un clan benjamita que vivía en Jerusalén.
19) (I Crónicas 9:11). Siglo 7 A.E.C. Meshulam, hijo de Zadok y padre de
Jilquiah, fue el abuelo de Azariah, también llamado Seraiah, un Sumo
Sacerdote en la época de Nehemías. Meshulam es llamado Shalum en I
Crónicas 5:38, donde se le menciona como antepasado de Yehozadak, el
Sumo Sacerdote exilado por Nabucodonosor cuando los babilonios
capturaron Jerusalén.
20) (I Crónicas 9:12). Fecha no especificada. Meshulam, hijo de Meshilemit
y padre de Yajzeráh, fue un antepasado de Masai, un sacerdote que sirvió
en el Templo, luego del retorno del exilio de Babilonia.
21) (II Crónicas 34:12). Siglo 7 A.E.C. Meshulam, un levita, pertenecía al
clan de los coatitas. Fue uno de los cuatro supervisores de las
reparaciones realizadas en el Templo durante el reinado del rey Josias.
Los otros supervisores fueron Obadiahu y Yajat, descendientes de
Merari, y Zacarías, que también pertenecía al clan de los coatitas.

Meshulemet (îùìîú Meshulemet Origen hebreo: Recompensada)


(II Reyes 21:19). Siglo 7 A.E.C. Meshulemet, la esposa del rey Menashé, fue
hija de Haruz de Yotbah y madre del rey Amón.

Metushael (îúåùàì Methushael Origen hebreo: Hombre que es de Dios)


(Génesis 4:18). Antediluviano. Metushael, hijo de Mejuyael, fue el padre de
Lamej.

Meunim ( îòåðéí Meunim Origen hebreo: Residentes)


(Ezra 2:50). Fecha no especificada. Meunim fue el antepasado de un clan de
sirvientes del Templo, que retornó con Zerubabel del exilio de Babilonia.

Meysha (îéùò Meysha Origen hebreo: Salida)


1) (II Reyes 3:4). Siglo 9 A.E.C. El rey Meysha de Moab, vasallo del reino
de Israel, tenía la obligación de pagar un tributo anual al rey Acab que
consistía en 100,000 ovejas y 100,000 carneros con su lana.
Cuando Yoram, el hijo de Acab, ascendió al trono de Israel, después de la
muerte de su hermano Ajaziahu, Meysha se rebeló y rehusó pagar el
tributo.
Yoram hizo una alianza con el rey Yehoshafat de Yehudah y el rey de
Edom para luchar contra Moab. Los ejércitos aliados, luego de marchar
durante siete días, se quedaron sin agua para los soldados y los animales.
Los reyes hicieron traer al profeta Eliseo para consultar con él. Tan pronto
como el profeta llegó le dijo al rey de Israel, que, si el rey de Yehudah no
hubiese estado también presente, no se hubiese dignado siquiera mirarlo.
Pidió que le traigan un músico, y mientras el músico tocaba su
instrumento, Eliseo les dijo a los reyes que Dios les ordenaba que cavasen
trincheras.
Al día siguiente, antes de la madrugada, el agua de las lluvias bajó rauda
de los montes de Edom y llenó las trincheras. Los moabitas, al despertar,
vieron la reflexión roja del sol sobre el agua, y supusieron que era la
sangre de los soldados de los ejércitos aliados, que habían peleado entre
ellos. De inmediato atacaron el campamento, pero fueron derrotados.
A pesar de su derrota en esa batalla, Meysha logró su propósito de
independizarse del control israelita.
2) (I Crónicas 2:42). Fecha no especificada. Meysha, el hijo primogénito de
Caleb, fue sobrino de Yerajmel, y padre de Zif.
3) (I Crónicas 8:9). Fecha no especificada. Meysha, nacido en Moab, fue
uno de los siete hijos de Shajarayim, de la tribu de Benjamín, y de su
esposa Jodesh. Sus hermanos—todos ellos jefes de clanes—fueron Zibia,
Yobab, Yeuz, Malcam, Sajiah, y Mirmah.

Meyshaj (îéùê Meyshaj Origen no conocido y significado incierto)


(Daniel 1:7). Siglo 6 A.E.C. Meyshaj era el nombre babilónico que el jefe de
los eunucos del rey Nabucodonosor dio a Mishael, un joven de una familia
judía noble que residía en Babilonia.
Mishael fue escogido, junto con Daniel y otros dos jóvenes, Jananiah, (a
quien llamaron Shadraj), y Azariah, (a quien llamaron Abed-Nego), para
recibir una educación que les permitiría ser altos funcionarios en la corte del
rey de Babilonia.
Años después, accediendo al pedido de Daniel, el rey nombró a Mishael y a
sus compañeros, Jananiah y Azariah, responsables de la administración de la
provincia de Babilonia.
El rey hizo preparar un ídolo de oro y decretó que todo el reino debería
adorarlo. Mishael, Azariah y Jananiah rehusaron adorar al ídolo y servir a
los dioses de Babilonia.
Nabucodonosor hizo traer a los tres hombres a su presencia, y los amenazó
que, si continuaban rehusando honrar al ídolo, los haría echar a un horno
ardiendo. Los tres continuaron a negarse a adorar a la estatua, y fueron
echados dentro del horno, que estaba tan caliente que los guardias que los
empujaron murieron quemados. Un ángel apareció y los protegió de las
llamas. Los tres hombres sobrevivieron, sin que uno solo de sus cabellos
fuese quemado.
Nabucodonosor se impresionó tanto de este milagro que bendijo a Dios, y
decretó que cualquier persona que hablase contra Dios sería cortado en
pedazos, y su casa sería convertida en un montículo de estiércol.

Mibjar (îáçø Mibjar Origen hebreo: Seleccionado)


(I Crónicas 11:38). Siglo 10 A.E.C. Mibjar, hijo de Hagri, fue uno de los
valerosos soldados del rey David.

Mibsam (îáùí Mibsam Origen hebreo: Fragante)


1) (Génesis 25:13). Siglo 18 A.E.C. Mibsam, nieto de Abraham y de su
concubina egipcia Hagar, fue uno de los hijos de Ismael. Sus hermanos
fueron Nebaiot, Jadad, Adbel, Mishma, Duma, Massa, Yetur, Teima,
Kedar, Nafish, y Kedmah, todos ellos antepasados de grandes naciones. Su
hermana, Mayalat—también llamada Basmat—se casó con Esaú, hijo de
Isaac.
2) (I Crónicas 4:25). Fecha no especificada. Mibsam, un descendiente de
Simeón, fue hijo de Shalum y padre de Mishma.

Mibzar (îáöø Mibzar Origen hebreo: Fortificación)


(Génesis 36:42). Fecha no especificada. Mibzar fue el jefe de un clan
edomita.
Micael (îéëàì Mijael Origen hebreo: Quien es como Dios)
1) (Números 13:13). Siglo 14 A.E.C. Micael fue el padre de Setur, uno de
los doce hombres enviados por Moisés para espiar la tierra de Canaán, e
informar sobre sus ciudades y habitantes.
2) (Daniel 10:13). Siglo 6 A.E.C. Micael, un príncipe de alto
rango, fue mencionado por una figura misteriosa en una de las
visiones que Daniel tuvo durante el reinado de Ciro, rey de
Persia.
La misteriosa persona le dijo: —No temas, Daniel. Tu plegaria fue
aceptada desde el primer día que ganaste entendimiento y practicaste
abstinencia frente a Dios. Por ella he venido. El príncipe de Persia se me
opuso durante veintiún días, hasta que acudió a mi ayuda Micael, un
príncipe del más alto rango, y me quedé allí con los reyes de Persia. He
venido a explicarte lo que ocurrirá a tu pueblo en el futuro, porque esta es
una visión de lo que vendrá,
El hombre agregó—Regreso para luchar contra el príncipe de Persia.
Luego, cuando me aleje de él, vendrá el príncipe de Grecia. El único que
me ayudará será tu príncipe Micael,
3) (Ezra 8:8). Siglo 5 A.E.C. Micael, un descendiente de Shefatya, fue el
padre de Zebadiah, un hombre que retornó con Ezra de Babilonia, a la
cabeza de ochenta hombres de su clan.
4) (I Crónicas 5:13). Fecha no especificada. Micael fue un líder de la tribu
de Gad que vivía en la tierra de Bashán. Sus hermanos fueron Eber,
Meshulam, Sheba, Yorai, Zia, y Yacán.
5) (I Crónicas 5:14). Fecha no especificada. Micael fue hijo de Yeshishai y
padre de Gilad, de la tribu de Gad. Sus descendientes vivieron en la
región de Gilad, al este del río Jordán.
6) (I Crónicas 6:25). Fecha no especificada. Micael, hijo de Baseiah y
padre de Shimea, pertenecía al clan de los coatitas. Fue antepasado de
Asaf, uno de los levitas nombrados por el rey David para dirigir a los
cantantes en la Casa del SEÑOR.
7) (I Crónicas 7:3). Fecha no especificada. Micael, hijo de Yizrajiah, un
descendiente de Tola, fue el líder de un clan de la tribu de Isascar. Sus
hermanos fueron Yishiah,