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Fraude en el Acto Jurídico: Tipos y Consecuencias

Este documento describe dos tipos de fraude en los actos jurídicos: fraude a la ley y fraude a los acreedores. El fraude a la ley ocurre cuando se evade la aplicación de una ley amparándose en otra ley de manera aparente para lograr un resultado prohibido. El fraude a los acreedores ocurre cuando un deudor reduce su patrimonio o renuncia a derechos para evitar pagar a sus acreedores, perjudicándolos. Mientras que el fraude a la ley hace que el acto sea nulo, el fra
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Fraude en el Acto Jurídico: Tipos y Consecuencias

Este documento describe dos tipos de fraude en los actos jurídicos: fraude a la ley y fraude a los acreedores. El fraude a la ley ocurre cuando se evade la aplicación de una ley amparándose en otra ley de manera aparente para lograr un resultado prohibido. El fraude a los acreedores ocurre cuando un deudor reduce su patrimonio o renuncia a derechos para evitar pagar a sus acreedores, perjudicándolos. Mientras que el fraude a la ley hace que el acto sea nulo, el fra
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EL ACTO JURÍDICO Dr.

Antonio, Rolando Vera

CAPÍTULO IX
FRAUDE DEL ACTO JURÍDICO

1. Conceptos previos
A la palabra “fraude” se le puede atribuir más de un concepto o interpretación, pues unas veces
indica astucia y artificio, otras el engaño, y en una acepción más amplia una conducta desleal; en
fin, toda acción contraria a la verdad y a la rectitud, que perjudica a la persona contra quien se
comete. Una conducta fraudulenta persigue frustrar los fines de la ley o perjudicar los derechos
de un tercero, especialmente, de un acreedor a quien se le deja sin los medios para poder cobrar
lo que se le debe.

Hay dos especies de fraude: el fraude a la ley y el fraude a los acreedores1.

1.1 Fraude a la ley


Por el fraude a la ley se evade la aplicación de una ley (ley defraudada) amparándose en
otra ley (ley de cobertura) que sólo de modo aparente protege el acto realizado, caso en el
cual debe aplicarse la ley que se ha tratado de eludir o, si ello no es posible, anular el acto,
independientemente de que con éste se haya o no causado daño.

El acto en fraude a la ley constituye el medio por el cual un sujeto persigue indirectamente
un resultado prohibido; la obtención del resultado prohibido se realiza mediante la
combinación de actos que en sí son lícitos, pero que en su conjunto cumplen una función
ilícita.

Según la famosa definición de Paulo, “el contrato fraudulento es el acto conforme a la letra
de la ley, pero contrario a su espíritu”.

Con el acto realizado en fraude a la ley se persigue obtener un resultado similar o igual al
prohibido por una norma imperativa, apoyándose en otra norma que no es prohibitiva.

El acto fraudulento tiene una apariencia de legalidad que le confiere la norma de cobertura,
pero en realidad carece de legalidad por haber sido realizado con el fin de eludir una norma
imperativa que lo prohíbe, por lo que carece de idoneidad para producir un resultado
similar al prohibido y por consiguiente es nulo.

Así, por disposición del artículo 1366° del C.C., el Presidente de la República no puede
adquirir los bienes nacionales mediante contrato, directa o indirectamente o por interpósita
persona, y si lo hace el contrato es nulo en aplicación del artículo V del T P del C.C., por ser
contrario a una norma imperativa: si, por ejemplo, el Estado vende un bien, Juan que es una
persona particular y que no está vetada para adquirirlo y luego Juan conforme a lo que
habían acordado previamente, vende nuevamente el bien al Presidente (acto que de por sí
no está prohibido), el resultado será igual a aquel acto prohibido por el artículo 1366° del
código mencionado.

1 Osterling Parodi Felipe. Tratado de las obligaciones. Págs. 158-160

1
EL ACTO JURÍDICO Dr. Antonio, Rolando Vera

Otro ejemplo: En el contrato de mutuo está prohibido el pacto de intereses superiores a la


tasa máxima fijada por el Banco Central de Reserva del Perú (artículo 1243°). El mutuante
puede tratar de eludir tal prohibición concediendo el financiamiento a intereses dentro del
límite legal, pero obligando al mismo tiempo al mutuatario a adquirir un bien de escaso
valor, por ejemplo, un cuadro, a un precio elevado: no está prohibido de por sí adquirir un
bien de escaso valor a un precio superior a su valor real, pero en el caso del ejemplo, tal
venta es nula por constituir un instrumento que constriñe al mutuatario a pagar al mutuante,
bajo otra forma, intereses usurarios.

En tal caso la venta, que de por sí sería lícita, deviene en fraude de la ley, por lo que es ilícita
y, por tanto, nula.

1.2 Fraude a los acreedores


El fraude a los acreedores hace referencia a los actos celebrados por el deudor con los cuales
renuncia a derechos o disminuya su patrimonio conocido, provocando o agravando su
estado de insolvencia, en perjuicio de sus acreedores, presentes o futuros, que se ven
impedidos de obtener la satisfacción total o parcial de sus créditos.

El estado de insolvencia consiste en un desequilibrio patrimonial en el que el pasivo supera al


activo, entonces podemos decir que “insolvente” es quien no tiene bienes en su patrimonio
para poder dar cumplimiento a sus obligaciones.

El patrimonio presente y futuro de los deudores constituye para los acreedores,


especialmente para los quirografarios2, garantía patrimonial genérica o común del recupero
de sus créditos; por eso, a dicho patrimonio, se suele denominar impropiamente “Prenda
general o común”.

Todos los bienes presentes y futuros del deudor constituyen garantía común de todos los
acreedores, sin distinción de tiempo y del monto de los créditos. La conducta fraudulenta del
deudor que deliberadamente persigue eludir el cumplimiento de sus obligaciones en perjuicio
de sus acreedores puede manifestarse de tres maneras:

a) El deudor realiza un acto simulado (simulación) para impedir que el acreedor cobre. El
remedio contra este mal es la acción de “nulidad de simulación de acto jurídico”.

b) El deudor, que su vez es acreedor de un tercero, no hace nada para cobrar su acreencia,
privando así a sus propios acreedores de cobrarle al primero, o terceros promueven
acciones contra el deudor y éste no se defiende poniendo en peligro la integridad de su
patrimonio que a la postre puede perjudicar a sus acreedores. Es decir, el deudor con su
inacción, desidia, negligencia o pasividad en defensa de sus derechos evita crearse un
patrimonio o adquirir nuevos bienes o que su patrimonio se mantenga en su integridad,

2 Acreedor quirografario es aquel acreedor que no tiene una garantía real de


pago (prendaria o hipotecaria) sobre un bien específico y únicamente posee un
título de crédito sobre el deudor, la obligación que surge del deudor en estos
casos es de carácter personal y podrá recaer sobre todo el activo del patrimonio
del deudor. Ejemplo de ello son los pagarés

2
EL ACTO JURÍDICO Dr. Antonio, Rolando Vera

con el propósito de que no existan bienes que puedan ser embargados por sus
acreedores.

En el escenario antes descrito el acreedor puede interponer a la llamada acción


subrogatoria, (indirecta u oblicua) mediante la cual el acreedor puede, en nombre de su
deudor, iniciar un proceso o apersonándose en el ya iniciado y asumir la defensa de los
derechos de su deudor, con el fin de crear, acrecer o mantener la integridad del
patrimonio de éste y poder así hacerse pago de su crédito (artículo 1219° inc.4 del CC y
artículo 60 del CPC).

Los romanos resumieron esta operación en la frase siguiente: “El acreedor dice, el
deudor de mi deudor es mi deudor”. Por ejemplo, Pedro es acreedor de Sandra y, a su
vez, Sandra es acreedor de Tomás. Este crédito es el único activo que Sandra tiene en su
patrimonio. Ambas deudas son exigibles, pero Sandra no hace nada para cobrarle a
Tomás, lo que impide que Pedro pueda cobrar su crédito por no existir bienes en poder
de su deudor (Sandra).

Para poder cobrar su crédito, Pedro puede iniciar un proceso de acción subrogatoria
para que Tomás pague lo que debe a Sandra.

El acreedor (Pedro) se subroga, es decir, se sustituye o coloca en el lugar de su deudor


inactivo (Sandra) y ejerce todos los derechos y acciones de ésta, con excepción de los
que sean inherentes a la persona o cuando lo prohíba la ley. En este escenario Pedro
puede ejercitar, entre otras acciones, las siguientes:

 Acciones de cobro de las deudas que terceros tienen a su deudor,


 Ejercer acciones reales,
 Pedir el cumplimiento, resolución o rescisión de los contratos celebrados por su
deudor,
 Reclamar la indemnización de daños patrimoniales ocasionados a su deudor,
 Defender o coadyuvar a la defensa de su deudor en acciones promovidas por
terceros que hagan peligrar la pérdida de sus bienes,
 Solicitar medidas cautelares,
 Pedir la partición de copropiedad.

c) El deudor enajena o grava realmente sus bienes (vendiéndolos, hipotecándolos, etc.) o


renunciar a derechos (constitución de patrimonio familiar, renunciando herencias, etc.),
frustrando de este modo la posibilidad de cobro de sus acreedores. Ahora, para
salvaguardar el derecho del acreedor, el derecho ha creado la “Acción Pauliana”, la que
explicaremos a continuación, pero adelantamos que con esta figura se pretende
defender el derecho de los acreedores respetando al mismo tiempo los intereses de los
terceros de buena fe.

Para terminar esta parte diremos que tanto el “Fraude a la ley” como “El Fraude a los
Acreedores” generan consecuencias diferentes:

3
EL ACTO JURÍDICO Dr. Antonio, Rolando Vera

 El acto jurídico realizado en fraude de la ley adolece de invalidez absoluta, es nulo, sin
importar que con él se haya o no causado daño.

 El acto jurídico realizado en fraude de los acreedores, para ser declarado ineficaz, se
recurre a la Acción Pauliana y es necesario que con él se haya causado perjuicio al
acreedor accionante.

2. La Acción Pauliana
Es una herramienta legal que busca proteger al acreedor de un deudor que quiere evadir su
responsabilidad de pago y consiste en la facultad del acreedor de demandar judicialmente para
que se declaren ineficaces respecto de él los actos con los cuales su deudor renuncia a sus
derechos (renuncia a legados, constitución de patrimonio familiar, etc.) o con los que disminuya
su patrimonio conocido, disponiéndolo (donación, venta, etc.) o gravándolo (hipoteca, garantía
mobiliaria, etc.), de tal forma que le cause un perjuicio, imposibilitando o dificultando el
recupero de su crédito.

Declarado el acto ineficaz, el acreedor accionante podrá ejecutar su crédito sobre los bienes
objeto del acto fraudulento, no obstante que ya no pertenezcan al deudor.

Con esta acción se tutela el derecho de los acreedores, protegiendo al mismo tiempo el derecho
de los terceros adquirentes o sub adquirentes a título oneroso y de buena fe.

Coloca a los bienes materia de la enajenación fraudulenta en situación de que puedan ser
embargados y rematados judicialmente por el acreedor. Satisfecho el interés del acreedor, subsiste
el acto celebrado entre el deudor que enajenó y el tercero que adquirió.3

2.1 Características
a) Compete a los acreedores
La acción Pauliana compete a los acreedores perjudicados, sean éstos quirografarios (o
privilegiados), cuyos privilegios no son suficientes, o garantizados, cuando las garantías no
cubren la totalidad del crédito o han disminuido o desaparecido.

Para que proceda esta acción es necesaria la existencia de un crédito. Los acreedores
posteriores al acto de disposición patrimonial no pueden alegar perjuicio alguno, por
cuanto al nacer su crédito el bien o bienes enajenados no figuraban en el patrimonio que
les sirvió de garantía, salvo que el acto de disposición se hubiera realizado para
substraerse a las consecuencias pecuniarias de un crimen o de una deuda futura.

Dado a su carácter conservatorio, la acción compete también al acreedor a plazo o bajo


condición suspensiva, pues no se puede permitir que el deudor maniobre para
perjudicarlo impunemente.

b) El acreedor la ejerce en su propio nombre


El acreedor perjudicado con el acto de disposición de su deudor ejercita la acción en su

3 Osterling Parodi Felipe. Tratado de las obligaciones. Págs. 188-190

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EL ACTO JURÍDICO Dr. Antonio, Rolando Vera

nombre y la dirige contra quienes lo celebraron. Con la acción Pauliana el acreedor ejerce
un derecho propio y no un derecho de su deudor.

c) Es individual
La acción incumbe a todo acreedor, pero el resultado exitoso de la misma beneficia
exclusivamente al acreedor que la ejercita.

d) Es subsidiaria
En el sentido de que no procede si en el patrimonio del deudor hay bienes suficientes
para satisfacer el crédito, es decir que el bien del que se desprendió no era su único
patrimonio. Está subordinada a que con el acto de renuncia a derechos o de disminución
de su patrimonio, el deudor genere un perjuicio al acreedor.

e) Es un remedio indirecto
La acción Pauliana es un remedio indirecto porque no persigue directamente el cobro del
crédito, sino que prepara el terreno removiendo el obstáculo creado por el deudor con el
acto por el cual renuncia a derechos o disminuye su patrimonio, con el propósito de que
ulteriormente pueda hacer efectivo su crédito mediante la acción principal para su cobro.

f) Es conservatoria o cautelar
La finalidad de la acción Pauliana es tutelar el crédito, limitando al deudor la facultad de
renunciar a derechos o de disposición de su patrimonio, facultad que no desaparece por
el hecho de haber asumido una obligación, en cuanto afecte la garantía general de las
deudas que lo gravan, en el sentido de que si el deudor no ejecuta su prestación, los
acreedores pueden embargar los bienes que lo integran para hacer efectivo sus créditos.

La acción Pauliana busca remediar la desaparición o reducción del patrimonio del deudor,
evitando el perjuicio al acreedor.

g) Es facultativa
La acción Pauliana es un derecho optativo del cual el acreedor puede valerse o no según
convenga a sus intereses. Si el acreedor se abstiene de ejercitarla o la abandona en el curso
del proceso, sus acreedores pueden sustituirlo empleando la acción oblicua en ejercicio de
los derechos de su deudor (artículo 1219, inc. 4).

h) Es renunciable
Siempre que no se perjudique el derecho de terceros acreedores. La renuncia fraudulenta
puede ser declarada ineficaz a instancia de los acreedores del renunciante, quienes
mediante la acción oblicua están facultados para ejercer los derechos de su deudor.

i) Tiene cualidad patrimonial


La acción Pauliana solamente recae sobre aquellos actos jurídicos cuyo objeto, el bien, sea
susceptible de valoración económica, de transformarse en dinero mediante su venta
judicial. Trata de remediar la garantía patrimonial común.

j) Protege la buena fe

5
EL ACTO JURÍDICO Dr. Antonio, Rolando Vera

El deudor puede gobernar su patrimonio como mejor le parezca con tal que se conduzca
con buena fe, con lealtad frente a sus acreedores, sin violar el deber que tiene tanto de
cumplir con sus obligaciones como de no impedir el pago de las mismas. La función de la
acción Pauliana, al igual que la oblicua y la de nulidad por simulación, es la de combatir
la mala fe y la deslealtad de los deudores que defraudan y traicionan a sus acreedores.

2.2 Requisitos de la Acción Pauliana


Los requisitos para el ejercicio de esta acción están anotados en el artículo 195° del C.C. y
son dos: el perjuicio al acreedor y el ánimo fraudulento.

a) El perjuicio al creedor
Por regla general el propietario de un bien puede disponer de él a su libre albedrio, pero
si tal disposición lo pusiera en un estado de insolvencia, es decir que sus deudas sean más
que su capital, entonces se presume que con esa disposición intenta burlar a sus
acreedores, ya que éstos no tendrían como cobrar su acreencia; pero mientras el deudor
sea solvente y lo es mientras que sus bienes embargables sean suficientes para responder
frente los acreedores, sus acreedores no están legitimados para actuar interfiriendo en los
actos de disposición que realiza. Esta idea se desprende del texto del artículo 195 del
Código Civil.4

b) El ánimo fraudulento.
Es el ánimo o intención clara e indiscutible del deudor de no pagar lo que debe, es decir,
de perjudicar a su acreedor, lo que comúnmente se llama “hacer perro muerto” y el
Código Civil lo ha previsto como requisito de la acción Pauliana para atacar los actos de
disposición onerosa. En el mismo sentido el artículo 195° precisa que adquiere los bienes
del deudor que pretende burlar a su acreedor debe tener conocimiento de lo que se está
pretendiendo hacer.

Cuando una persona adquiere un bien, sea por compraventa, donación o cualquier otra
forma, se presume que lo hace de buena fe, pero si lo que está haciendo es para
perjudicar a un tercero, entonces desaparece la buena fe y también tendrá que responder
por sus actos y en consecuencia corresponde la Acción Pauliana, es decir, que se declare
ineficaz el acto de disposición.

En el perjuicio a que se refiere el artículo 195° se pueden presentar dos posibles


escenarios: uno cuando el acto de disposición es gratuito o cuando el acto de disposición
es a título oneroso.

Cuando el acto de disposición es a título gratuito nos referimos a la posibilidad de que el


deudor renuncie o no quiera aceptar derechos con los que disminuya su patrimonio de tal
forma que no le alcance para pagar lo que está debiendo.

Cuando el acto de disposición es a título oneroso, es decir que el deudor vende su


patrimonio, el mismo artículo 195° prevé también dos posibilidades:

4 Osterling Parodi Felipe. Tratado de las obligaciones. Págs. 198-199

6
EL ACTO JURÍDICO Dr. Antonio, Rolando Vera

 Que el acto de disposición es posterior a la adquisición del crédito o


 Que el acto de disposición es anterior a la adquisición del crédito.

Cuando el acto de disposición es posterior a la adquisición del crédito, el tercero, es decir,


quien adquiere los bienes de los que se está desprendiendo el deudor, haya tenido
conocimiento del perjuicio que se estaría causando al acreedor, pero no solo eso, sino
que según las circunstancias haya estado en razonable situación de conocer el perjuicio
que se le estaría causando al acreedor.

Cuando el acto de disposición es anterior a la adquisición del crédito, la Acción Pauliana


corresponderá solo si se demuestra que el deudor y el tercero lo hubieren celebrado con
el propósito de perjudicar al acreedor con el futuro crédito. Todo esto si el deudor
hubiera firmado un documento con el acreedor donde le informaba de la existencia de la
existencia de los bienes que posteriormente dispuso; en el mismo sentido, se presumirá la
intención fraudulenta del tercero, cuando éste conocía o hubiera estado en posición
razonable de conocer que el deudor iba a comprometer dicho patrimonio y que, además,
carecía de otros bienes registrados.

2.3 Carga de la prueba


Por lo que concierne a la carga de la prueba, el artículo 195 establece que corresponde al
acreedor la prueba sobre la existencia del crédito y, en su caso, la concurrencia de los otros
requisitos indicados en los incisos 1 y 2 de este artículo; asimismo, corresponde al deudor y
al tercero la carga de la prueba sobre la inexistencia del perjuicio, o sobre la existencia de
bienes libres suficientes para garantizar la satisfacción del crédito.

Aníbal Torres nos dice que si el acto de disposición o gravamen es gratuito, el acreedor
demandante debe probar: 1) La existencia del crédito; 2) La existencia del acto o actos por
los que el deudor ha renunciado a derechos o disminuido su patrimonio conocido
perjudicando el cobro del crédito. No está en la obligación del demandante probar el
perjuicio, sino solamente los actos por los cuales el deudor ha disminuido: desaparecido su
patrimonio conocido5.

El artículo 195° dispone que se presuma la existencia del perjuicio cuando del acto del
deudor resulta la imposibilidad de pagar íntegramente la prestación debida o se dificulta la
posibilidad de cobro. Por supuesto que nada impide que el acreedor demandante, si lo
desea, pueda aportar pruebas que estén a su alcance para demostrar la existencia del
perjuicio, como sería, por ejemplo, la presentación de un certificado negativo de propiedad
ce deudor demandado, expedido por los registros públicos.

En virtud de la mencionada presunción, corresponde al deudor y al tercero demandado la


prueba de la inexistencia del perjuicio o la existencia de bienes libres suficientes que
garanticen la satisfacción del crédito.

5 Torres Vásquez Aníbal El Acto Jurídico. Págs. 204-213

7
EL ACTO JURÍDICO Dr. Antonio, Rolando Vera

2.4 Presunción de onerosidad de las garantías reales


El artículo 196°, al referirse a la presunción de onerosidad de las garantías reales, sostiene que
el acreedor también puede pedir que se declaren ineficaces respecto de él los actos por los
cuales el deudor otorga garantías reales sobre sus bienes a favor de otros acreedores, sea por
deudas a favor del propio deudor o por deudas ajenas por ejemplo, el deudor Pedro
hipoteca un inmueble de su propiedad para garantizar el préstamo que Sandra obtiene de
Tomás.

Conforme al artículo 196°, si esas garantías son otorgadas con anterioridad o


simultáneamente con el crédito garantizado, se estiman que han constituido el requisito
necesario para el otorgamiento del crédito, por lo que se presumen, iure et de iure (no se
admite prueba en contrario), actos a título oneroso; por consiguiente, para que se declare la
ineficacia del acto de constitución de garantía es menester que se pruebe la mala fe del
acreedor beneficiario de la garantía.

Si la garantía es otorgada para garantizar un crédito preexistente, se presume, iuris tantum,


acto gratuito, por lo que puede ser atacado vía la Acción Pauliana con prescindencia de si el
deudor ha actuado con buena o mala fe.

2.5 Derechos del tercero sub adquirente


Puede suceder que el adquirente de los bienes los enajene a su vez a otra persona y así
sucesivamente. En tal situación, según lo dispuesto por el artículo 197° los derechos
adquiridos a título oneroso por terceros sub adquirentes que han procedido de buena fe son
inmunes a la declaración de ineficacia respecto del acreedor demandante del acto celebrado
por su deudor con un tercero. En cuanto aparece una segunda o sucesiva transferencia
onerosa y de buena fe, la declaración de ineficacia de transferencia anterior se paraliza.

En sentido contrario, la declaración de ineficacia del acto celebrado por el deudor con un
tercero afecta los derechos adquiridos por los sub adquirentes, si son a título gratuito,
independientemente de su buena o mala fe, y si son a título oneroso, cuando han procedido
de mala fe.

Puede ocurrir que la Acción Pauliana viable contra el primer adquirente de los bienes
enajenados, ya no lo sea contra el propietario actual. Así, por ejemplo, A deudor insolvente,
dona a B un inmueble, luego B vende el inmueble a un tercero de buena fe, C. La acción
Pauliana que es procedente contra el donatario B independientemente de que haya actuado
o no con buena fe, ya no lo es contra C.

2.6 Improcedencia de la acción Pauliana (198°)


Como dijimos anteriormente, una de las características de la Acción Pauliana es que se trata
de una acción “conservatoria o cautelar” ya impediría que el deudor se deshaga de sus
bienes, pero el hecho de que éste conserve sus bienes no lo exonera de que pague sus
obligaciones vencidas, pero que éstas consten en documento de fecha cierta.

Por ejemplo: Pedro le debe a Manuel y a Juan y este último le iniciara un proceso de
ineficacia a actos de disposición que pudiera realizar Pedro, esto no impide que Pedro la

8
EL ACTO JURÍDICO Dr. Antonio, Rolando Vera

pague a Manuel, lo que deberá ser respetado, siempre y cuando el crédito entre Manuel y
Pedro conste en documento de fecha cierta. Los documentos públicos son de fecha cierta.

Según el artículo 245° del CPC, un documento privado adquiere fecha cierta desde:

a) La muerte del otorgante;


b) La presentación del documento ante funcionario público;
c) La presentación del documento ante notario público, para que certifique la fecha o
legalice las firmas;
d) La difusión a través de un medio público de fecha determinada o determinable; y
e) Otros casos análogos.

Excepcionalmente, el juez puede considerar como fecha cierta la que haya sido determinada
por medios técnicos que le produzcan convicción.

2.7 La acción oblicua o subrogatoria


En términos sencillos podemos decir que la Acción Subrogatoria o Acción Oblicua es figura
jurídica en la que permite al acreedor cobrar a los acreedores de su deudor. Como ya vimos
anteriormente, es posible que el deudor irresponsable y procurando pasarse de pillo no
quiera cobrar a quien le estuviera debiendo para no tener que pagar a su acreedor.

Recordemos que la palabra subrogar, que da lugar a la acción subrogatoria, quiere decir
sustituir o poner una persona o cosa en lugar de otra; de allí que es el acreedor que se pone
en lugar de su deudor para cobrar sus acreencias. Por ejemplo, Carlos le prestó una cantidad
de dinero a Rosa y Rosa le prestó a Miguel. Rosa no tiene más bienes que la deuda que
Miguel le tiene, pero Rosa no le quiere cobrar a Miguel, porque sabe que, si Miguel le paga,
Carlos se lo podría embargar para recuperar el dinero que le prestó; entonces, ante la
inacción de Rosa, Carlos la subroga y él iniciará las acciones legales necesarias para que
Miguel devuelva lo prestado y así el buen Carlos pueda recuperar su dinero.

Ahora, ¿Por qué le dicen también acción oblicua? porque esta acción NO la está dirigiendo
Carlos directamente contra Rosa, que en estricto es su deudora, sino que de manera indirecta
u oblicua, está accionando contra Miguel, con quien no tuvo ninguna relación directa.

Por ello es que la ley faculta al acreedor a cobrar su crédito embargando y rematando (estas
son las acciones que le corresponden al acreedor de que habla el primer párrafo del artículo
199) el bien objeto del acto ineficaz, bien que ahora ya no es de propiedad del deudor sino
del tercero adquirente, por lo que en realidad es al tercero adquirente a quien se está
embargando y rematando el bien; si el valor del remate del bien es superior al crédito del
demandante, queda en beneficio del tercero adquirente demandado en cuanto al exceso.

Para entender el segundo párrafo del artículo 199° seguiremos el ejemplo anterior y diremos
que frente a los actos de disposición que hubiera realizado Rosa y que hayan sido declarados
ineficaces, Miguel sólo y únicamente podrá intervenir después que Carlos se haya visto
totalmente satisfecho en su acreencia; es decir, Miguel le podrá cobrar a Rosa, solo después
de que ésta le haya pagado totalmente su deuda a Carlos.

9
EL ACTO JURÍDICO Dr. Antonio, Rolando Vera

Antes de continuar resaltemos y recordemos las características propias de la Acción


subrogatoria:6

1º. Es llamada también Acción oblicua o Acción indirecta.

2º. Es un medio legal de conservación de la garantía patrimonial.

3º. Consiste en el poder que tiene el acreedor de “ejercer los derechos del deudor, sea
en vía de acción o para asumir su defensa, con excepción de los que sean inherentes
a la persona o cuando lo prohíba la ley” (artículo 1219.4)

4º. El acreedor se sustituye al deudor y ejercita sus derechos.

5º. Los presupuestos de la Acción Subrogatoria son:


a) El crédito del subrogante,
b) La inercia del deudor en el ejercicio de sus derechos frente a terceros y
c) El peligro de insolvencia del deudor.

6º. El objeto de la subrogatoria es:


a) Los derechos de crédito y
b) Los derechos potestativos del deudor, que tengan contenido patrimonial y que
no sean de carácter estrictamente personal.

7º. El fundamento de la subrogatoria es la conservación de la garantía patrimonial del


deudor.

8º. No todos los derechos que el deudor tiene frente a terceros son susceptibles de ser
ejercitados vía acción subrogatoria; están excluidos de ella los derechos que no tienen
carácter patrimonial y los que por su naturaleza o por ley pueden ser ejercitados
solamente por su titular, como los derechos de la personalidad, le familiares, morales,
y los derechos de crédito estrictamente personales, como el de alimentos.

9º. El acreedor que utiliza la acción subrogatoria ejerce los derechos de su deudor, por lo
que la subrogatoria no constituye simplemente un poder de injerencia en la esfera
jurídica ajena, sino un poder de ejercer los derechos ajenos, por lo que se trata de un
poder de sustitución legal en interés propio.

2.8 Ineficacia del acto jurídico gratuito u oneroso


Primero entendamos qué significa ineficacia del acto jurídico. La palabra ineficaz significa que
algo no produce el efecto esperado. Tratándose de los actos jurídicos, esta circunstancia
puede deberse a dos posibilidades o clasificarse en dos:

6 Torres Aníbal El Acto Jurídico. Pág. 674-675

10
EL ACTO JURÍDICO Dr. Antonio, Rolando Vera

a) Ineficacia estructural. Cuando el acto jurídico adolece de falta o defecto en los


presupuestos, elementos o requisitos, que estudiamos en el Capítulo Estructura del Acto
Jurídico. Entonces, la falta de esos elementos o requisitos hacen que el acto jurídico no
produzca los efectos esperados; dando lugar a la nulidad o anulabilidad del mismo.

b) Ineficacia funcional. Cuando el acto jurídico, a pesar de haber sido bien conformado, es
decir tiene todos los elementos y requisitos, no puede desplegar sus efectos por falta de
equidad en la relación jurídica; dando lugar a la recisión o resolución del mismo.

Ahora bien, teniendo claro lo que es la ineficacia del acto jurídico, veremos que en la
intención de ineficacia que conlleva la Acción Pauliana, se puede presentar dos posibilidades:
que el deudor se haya deshecho de sus bienes de manera gratuita u onerosa:

a) Si se desprendió de sus bienes de manera gratuita la ineficacia se tramitará como proceso


sumarísimo.
b) Si se desprendió de sus bienes de manera onerosa la ineficacia se tramitará como
proceso de conocimiento, porque se requiere de más tiempo y que habré que demostrar
si el adquiriente lo hizo de buena o mala fe.

3. Comparación de las acciones Pauliana y subrogatoria


Tanto la Acción Pauliana como la Acción Subrogatoria han sido diseñadas para proteger al
acreedor que actuó de buena fe; sin embrago no son lo mismo, aunque tengan muchas
coincidencias. A continuación, y siguiendo al profesor Aníbal Torres, vamos a presentar dos
cuadros, uno en el que se aprecien las similitudes y otro donde veamos las diferencias.

3.1 Similitudes
1º. La acción subrogatoria y la acción Pauliana se fundan en el principio según el cual el
patrimonio del deudor constituye la garantía de los acreedores.
2º. Ambas tienen carácter patrimonial: la subrogatoria trata de crear o incrementar el
patrimonio del deudor, que la desidia de éste podría dejar perder, y la acción Pauliana
restituye la garantía patrimonial exclusivamente en relación al acreedor accionante.
3º. Ambas son medios de conservación de la garantía patrimonial.
4º. Las dos constituyen recursos judiciales subsidiarios cuyo fin es conseguir el pago actual o
futuro de las deudas.
5º. Proceden en virtud de la conducta perjudicial (acciones u omisiones) adoptada por el
deudor respecto de sus acreedores.
6º. Ambas acciones no proceden si en el patrimonio del deudor hay bienes suficientes para
hacer efectivo el crédito, situación en la que el acreedor no tiene injerencia en el manejo
de los asuntos del deudor

3.2 Diferencias

En la Acción Pauliana En la Acción Subrogatoria


La acción Pauliana procede contra los actos La acción subrogatoria u oblicua cae dentro
(acciones) del deudor con las cuales renuncia del campo de las omisiones del deudor en el

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a derechos o realiza actos de disposición o reclamo o ejercicio de sus derechos (no


gravamen de su patrimonio en perjuicio de reclama una herencia, no se defiende en un
su acreedor (el deudor dona, vende o grava proceso judicial que puede originarle la
sus bienes renuncia a una herencia o legado, pérdida de sus bienes, etc.)
etc.).
La acción Pauliana ataca un acto realizado La acción subrogatoria supone la inactividad
por el deudor. del deudor.
El patrimonio del deudor constituye
garantía general de sus acreedores. Este
patrimonio puede desaparecer o disminuir
por actos del deudor con los cuales
renuncia, dispone o grava sus bienes o por
una abstención u omisión del deudor que
no hace lo que debe hacer en su
beneficio.
La acción Pauliana persigue que se declare El fin de la acción oblicua es ingresar en el
ineficaz con relación al accionante el acto de patrimonio del deudor los bienes que
disposición del deudor, restituyéndose, de resulten, por lo que la naturaleza de la
este modo, la garantía patrimonial común, acción subrogatoria u oblicua es de inte-
pero sin que los bienes retomen al gración patrimonial
patrimonio del deudor, por tanto, la
naturaleza de la acción Pauliana es de
constitución de la garantía patrimonial
En la acción Pauliana los acreedores actúan En la acción oblicua el acreedor obra en
en nombre propio para que se declaren nombre del deudor inactivo, se sustituye en
ineficaces respecto de ellos los actos de la persona de éste ejerciendo los derechos
disposición del deudor. Ejercen en nombre que omite hacer valer, derechos que de otra
propio (actúa iure propio). manera quedarían perdidos por el abandono
del titular
En la Acción Pauliana el acreedor ejercita un En la acción subrogatoria el acreedor ejercita
derecho propio. un derecho ajeno: el de su deudor
En la acción Pauliana se presupone que el La acción subrogatoria presupone la
derecho del deudor ya ha salido de su existencia de derechos del acreedor en el
patrimonio por haberlo enajenado. patrimonio del deudor.
La acción Pauliana, es por sí misma ejecutiva, La acción oblicua o subrogatoria es
pues no produce el desplazamiento del bien preparatoria de la posterior ejecución del
o valor al patrimonio del deudor, sino que bien o de los bienes del deudor.
dicho bien o valor es directamente ejecutado
en el patrimonio del tercero adquirente
La Acción Pauliana favorece únicamente al La Acción Oblicua favorece a todos los
acreedor accionante. acreedores.

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EL ACTO JURÍDICO Dr. Antonio, Rolando Vera

4. Comparación de las acciones Pauliana y de simulación


Al igual que en el caso anterior, la Acción Pauliana y la Simulación parecen iguales ambas tienen
carácter conservatorio, es decir, que no se disponga ilegítima e ilegalmente de un bien; en otras
palabras, podemos afirmas que ambas figuras están dirigidas a defender y conservar la garantía
general que, para los acreedores, constituye el patrimonio del deudor.

En las dos acciones se requiere la existencia del perjuicio, que determina un interés legítimo de los
acreedores para obrar. Pero hay entre ellas diferencias muy claras. Veamos cuáles son las
diferencias entre la acción de simulación y la Pauliana:

En la Acción Pauliana En la simulación


La acción Pauliana supone la realización de La acción de simulación presupone un acto aparente
actos reales, serios, no aparentes; las partes que las partes no quieren que produzca efectos
desean la realización del acto de disposición entre ellas. Los simulantes aparentan querer algo
y la producción de sus efectos. cuando en realidad no quieren nada (simulación
absoluta) o quieren algo diferente (simulación
relativa)
La acción Pauliana se dirige contra un acto de la de simulación se dirige contra un acto ficticio y
disposición real del deudor. tiende a comprobar que los bienes no han salido del
poder del transferente
en la acción Pauliana el acto atacado existe En la acción de simulación, el acto atacado existe
realmente sólo aparentemente.

con la Pauliana se persigue que el acto real Con la acción de simulación se busca que se
de disposición sea declarado ineficaz con verifique la inexistencia de un acto jurídico sólo
relación al acreedor demandante y sólo hasta aparente (ficticio) y que se declare su nulidad. Es
el límite en que concurre el interés de éste. Es una acción declarativa de nulidad.
una acción de inoponibilidad
La acción Pauliana tiene por fin reintegrar en La acción de simulación tiene por objeto demostrar
la prenda general de los acreedores lo que de que el bien que parece haber salido de la prenda
ella había salido por efecto del acto de general, no ha dejado de formar parte de ella
disposición de deudor
los titulares de la acción Pauliana son Los titulares de la acción para solicitar la nulidad del
solamente los acreedores perjudicados con el acto simulado son cualquiera de las partes
acto de disposición de su deudor. simulantes y los terceros perjudicados (Art 193)
El beneficio de la acción Pauliana aprovecha El beneficio de la acción de simulación alcanza a
solamente al acreedor demandante. todo interesado en la declaración de la nulidad del
acto aparente
En la acción de ineficacia de los actos a título En la acción de simulación no es indispensable que
oneroso, los acreedores deben probar que el los acreedores deban probar que el tercero
tercero adquirente haya tenido conocimiento adquirente haya tenido conocimiento o haya estado
o haya estado en razonable situación de en razonable situación de conocer el perjuicio al
conocer el perjuicio al acreedor (195) acreedor.
La acción Pauliana prescribe a los dos años la de simulación a los diez años (Art 2001.1) y la

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conforme al Art. 2001.4 acción de daños derivados para las partes simulantes
de la violación del acto simulado, a los siete años
(artículo 2001.2).

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