Niveles Piezométricos en Aguas Subterráneas
Niveles Piezométricos en Aguas Subterráneas
GEOLOGÍA GENERAL
“PRIMWERA UNIDAD”
8. AGUAS SUBTERRÁNEAS.
8.1. CONCEPTO DE AGUAS SUBTERRÁNEAS.
Agua subterránea es el agua que está en los espacios porosos, fracturas, conductos, grietas
y cavidades del material consolidado y sin consolidar que se encuentra bajo la superficie. Se
tiene una importante fuente de agua dulce para usos en la agricultura, la industria y consumo
humano; también tiene una función importante en los procesos geológicos. El agua subterránea
no es estática, es física y químicamente activa: filtrándose, disolviendo, etc. Proviene de la lluvia
y de la fusión de la nieve que cae sobre la Tierra; parte de ésta agua se embebe directamente en el
terreno y parte drena hacia los lagos y ríos y de allí al sub-suelo. El objetivo de éste capítulo es
estudiar las zonas en las cuales existe el agua subterránea y la forma en que ésta se desplaza a
través de tales zonas.
INFILTRACIÓN:
Parte del agua que penetra de la superficie hacia abajo es retenida por las rocas y materiales
de la tierra que frenan u obstaculizan su descenso más abajo. La zona en la que se queda esta
agua se llama zona de aereación, y el agua en sí, recibe el nombre de agua colgada o zona
vadosa. Los suelos y las rocas de ésta zona nunca se saturan completamente, aunque pueden
existir lentes de lagunas suspendidas que han aprovechado la diferencia de permeabilidad de los
materiales para acumularse. Los espacios entre las partículas de esta zona están llenos
parcialmente con agua y parcialmente con aire. Son dos las fuerzas que actúan para evitar que el
agua colgada se mueva hacia profundidades mayores en la tierra: 1) la atracción molecular que
ejercen las rocas y los materiales terrestres sobre el agua, y 2) la atracción recíproca de las
partículas de agua (ver figuras 12-1, 12-2).
Fig. 12-1
La gota de agua que se sostiene entre dos dedos ilustra la
atracción molecular que mantiene el agua colgada en la zona
de aereación. La tensión superficial del agua es lo
suficientemente grande para evitar su descenso hacia la zona
de saturación.
Fig.12-2
Las dos zonas principales del agua subterránea: zona de
aereación y zona de saturación. El nivel freático demarca
la parte superior de la zona de saturación.
Dentro de la zona de aereación existe una faja humectante
ZONA DE del suelo, que es la fuente de humedad se evapora también
AEREACIÓN hacia la atmósfera. En muchos caos esta faja descansa
sobre otra intermedia en la que el agua se sostiene por
atracción molecular y donde ocurren pocos movimientos
excepto durante los periodos de lluvia o de fusión de la
nieve. En el fleco capilar, inmediatamente arriba del nivel
freático, sube el agua de unos cuantos centímetros a varios
ZONA DE
SATURACIÓN decímetros desde la zona de saturación, dependiendo del
tamaño de los intersticios.
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Parte del agua que entra en ésta Faja desde la superficie es utilizada por las raíces de las
plantas y regresa a la atmósfera a través de las hojas por transpiración, otra parte se evapora en
los poros abiertos y regresa a la atmósfera.
Parte del agua que no es retenida en la Faja de Humedad, pasa hacia abajo a ésta faja,
donde puede quedar sostenida por la atracción molecular (como agua colgada). En ésta faja hay
poco movimiento, excepto cuando la lluvia o la fusión de la nieve envía desde arriba una nueva
oleada de humedad. En algunas áreas está ausente la Faja Intermedia y la faja de humedad del
suelo descansa directamente sobre la tercera, constituída por el Fleco Capilar.
El agua se eleva desde abajo dentro del Fleco Capilar a una altura que varía de unos
cuantos centímetros hasta 2 o 3 metros.
En ésta las aberturas de la roca y de los materiales terrestres están completamente llenas de
agua subterránea. Esta zona está separada de la zona de aereación por el Nivel Freático.
En este capítulo se trata del agua que está debajo del Nivel Freático, en la zona de
saturación: Aguas Subterráneas.
Comprende desde el nivel más alto que alcanzan las aguas subterráneas en época de
lluvias, hasta el nivel más bajo en época de sequía.
El Nivel Freático es una superficie de contacto irregular entre las zonas de saturación y
aereación. Bajo el Nivel Freático se encuentra el agua subterránea. El espesor de la zona de
saturación difiere de un lugar a otro.
El Nivel Freático fluctúa con las variaciones en el abastecimiento de agua que viene de la
zona de aereación, con variaciones en la velocidad de descarga del área así como en la cantidad
de agua subterránea extraída por las plantas y por los seres humanos.
En general el Nivel Freático tiende a seguir las irregularidades de la superficie del terreno,
alcanzando sus elevaciones más altas bajo los cerros y lomeríos y sus puntos inferiores debajo de
los valles. Aún cuando el Nivel Freático refleja variaciones en la superficie del terreno, son
menos pronunciadas sus irregularidades.
Al ojear la topografía del Nivel Freático consideremos una situación ideal. La figura 12-3
representa una loma constituida por material completamente homogéneo. Supóngase que,
inicialmente, este material no contiene agua; a continuación sobreviene un copioso aguacero y el
agua se filtra lentamente hacia abajo, llenando los intersticios a profundidad, es decir se inicia el
desarrollo de una zona de saturación. A medida que se infiltra más agua, continúa elevándose el
límite superior de esta zona. El Nivel Freático permanece horizontal hasta alcanzar el del fondo
de los dos valles en ambos lados de la loma. Luego, como el agua sigue filtrándose al Nivel
Freático parte de ella busca una salida en los valles, pero el agua adicional es “sostenida” por el
material a través del cual fluye y el Nivel Freático deja de ser una superficie plana. El
movimiento del agua se retarda por la fricción a través de los intersticios y aún en cierto grado
por su propia fricción interna. Por tanto bajo la loma se “amontona” cada vez más agua y el
Nivel Freático comienza a reflejar la forma de la loma. El agua fluye más rápidamente a lo largo
de las pendientes abruptas del Nivel Freático, cerca de los valles y con más lentitud sobre la
pendiente más suave bajo la cima de la loma.
Podemos modificar la forma de la superficie del agua subterránea mediante una salida
artificial para el agua. Por ejemplo, podemos perforar un pozo en la cima de la loma y penetrar
en la zona saturada. Entonces, si bombeamos el agua que fluyó dentro del pozo crearemos una
depresión en el Nivel Freático. Cuanto más se bombea más pronunciada llegará a ser la
depresión, que se llama cono de depresión.
Volviendo a nuestra situación ideal, vemos que si el abastecimiento de agua desde la
superficie se suspendiera por completo, se aplanaría lentamente el Nivel Freático debajo de la
loma a medida que el agua se descargaba hacia los valles; eventualmente podría casi alcanzar la
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altura del Nivel Freático debajo del fondo de los valles, en cuyo caso se
suspendería el flujo. Ésta condición es común en las áreas desérticas, donde
llueve de cuando en cuando.
Fig. 12-3
En condiciones ideales el nivel freático constituye un tenue
reflejo de la superficie del terreno.
En A y B, el nivel freático se eleva como un plano horizontal
hasta que alcanza el nivel del fondo de los valles a uno y otro
lado de la loma. Después, a medida que se infiltra más agua en
el terreno, esta busca una salida hacia los valles. Si los
materiales que integran la loma no retardaran el movimiento
del agua, ésta permanecería esencialmente horizontal. La
fricción causada por el paso del agua a través del material (y
aun en cierto grado la fricción interna del agua misma) da
como resultado un “amontamiento” de agua bajo la loma, que
alcanza su punto más alto debajo de la cresta y los más bajos
en los valles (C).
La forma del nivel freático puede ser alterada al bombear agua
de un pozo (D). El agua fluye a esta nueva salida para formar
un cono de depresión.
Está constituido por sedimentos o rocas que no dejan pasar el agua; las rocas pueden ser
sedimentarias como las lutitas, ígneas como el granito o metamórficas como el gneiss y los
sedimentos pueden ser arcillas.
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NIVEL FREATICO
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Cuando la superficie freática no queda limitada por arriba por ningún tramo impermeable
que separa la zona saturada de la superficie del terreno, el acuífero se llama libre o freático. En
este caso, si se hace un sondeo que se introduzca en el acuífero, el nivel del agua en el interior de
la perforación coincide con la superficie freática, lo cual indica que la presión en ésta coincide
con la atmosférica.
En otros casos, por el contrario, el acuífero está confinado superiormente por algún nivel
impermeable que delimita obligadamente la geometría y posición de la superficie freática. El
agua se encuentra entonces en dicha superficie a mayor presión que la atmosférica, dependiendo
del desnivel entre cada lugar concreto y el punto más alto del acuífero (es decir, de la carga
hidráulica), y por ello al efectuar una perforación en este tipo de acuíferos (llamados cautivos,
confinados o a presión), el agua asciende hasta un nivel superior al del techo del acuífero.
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El nivel del agua medido mediante sondeo de observación o piezómetro se llama nivel
piezométrico, en el cual el agua se encuentra a la presión atmosférica por tener libre
comunicación con el exterior. De esta forma, el nivel piezométrico de un acuífero es el lugar
geométrico de sus puntos en los que la presión del agua coincide con la atmosférica. En un
acuífero libre esta superficie física coincide con el nivel real de la superficie freática, pero en un
acuífero confinado suele estar por encima de ésta.
Es muy frecuente que los acuíferos instalados en los interfluvios estén conectados con los
ríos que circulan por los valles y a los que descargan sus aguas, en cuyo caso se habla de río
efluente. La superficie freática se prolonga entonces en el propio río, que es así alimentado por
las aguas subterráneas contenidas en los interfluvios.
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Pero puede ocurrir, en condiciones áridas o tras una etapa de sequía, que el nivel
piezométrico se sitúe por debajo del cauce del río tras haber sufrido las aguas del acuífero una
merma considerable, en cuyo caso es el río el que alimenta al acuífero una merma considerable,
en cuyo caso es el río influente.
Atendiendo a su origen, las aguas subterráneas pueden ser: aguas de infiltración, aguas
connatas o fósiles y aguas juveniles.
Son aquellas originadas por la penetración a profundidad de las aguas meteóricas; las que
se filtran más fácilmente si es que el grado de permeabilidad del terreno es alto. Por su volumen
es la fuente más importante de aguas subterráneas.
El Agua Connata de las rocas marinas es salada, reflejando la naturaleza de su origen, pero
difiere en composición del agua de mar actual por varias razones. Parte del material llevado en
solución por la antigua agua de mar puede haber sido precipitado como un cemento, o puede
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Sin embargo, no toda el agua salada del subsuelo es connata. El agua subterránea fresca
puede llegar a salarse cuando fluya a través de capas de sal y algún agua salada puede fluir desde
el océano a las rocas que se encuentran a lo largo de la costa.
Parte del agua subterránea se origina dentro de la tierra misma en fuentes relacionadas con
la actividad ígnea. Puede aparecer en la superficie durante las erupciones volcánicas o
acumularse bajo la superficie después de la cristalización de un magma. Esta nueva agua,
designada con el apropiado nombre de Agua Juvenil, entra así por vez primera, al ciclo
hidrológico. Transportan compuestos minerales y gases. Se les conoce también como aguas
magmáticas o vírgenes.
Para comprender cómo se mueve el agua subterránea se debe tener en cuenta primero los
factores más importantes que influyen en el movimiento de las aguas subterráneas como la
porosidad y permeabilidad de los materiales.
8.8.1.1. POROSIDAD.
ms = Vv ó p = Vp x 100 ms ó P = Porosidad
Vt V Vv ó Vp = Volumen de poros
Vt ó V = Volumen total
Cuánto más porosa es una roca, más grande es la cantidad de espacios abiertos que
contiene. A través de estos espacios debe abrirse camino el agua subterránea.
Me = Vg
Vt
Siendo siempre la porosidad eficaz inferior a la porosidad total.
La porosidad difiere de un material a otro. La porosidad de una roca formada por partículas
y granos derivados de rocas preexistentes depende de:
Por lo general la mayor porosidad ocurre cuando los granos son todos del mismo tamaño,
asimismo, los sedimentos de grano fino poseen una mayor porosidad que los sedimentos de
grano grueso. No hay porosidad en las rocas ígneas y metamórficas debido a que sus granos
están interconectados.
Aún una roca densa y maciza como el granito, puede llegar a ser porosa como resultado de
fracturamiento, y en una roca maciza y soluble, como la caliza, pueden hacerse más grandes los
planos de debilidad por disolución.
tener porosidades que varían entre el 20 y el 30 por ciento pero cuando estos
depósitos se consolidan y forman rocas sedimentarias por cementación o por
consolidación la porosidad se reduce notablemente, concluyendo que la
porosidad es mayor en sedimentos no consolidados y menor en los litificados.
A. VALOR MEDIO.
Los valores de porosidad media para tipos individuales de roca tiene poco significado a
causa de las grandes variaciones dentro de cada tipo. Sin embargo se puede decir que:
8.8.1.2. PERMEABILIDAD.
8.8.1.2.1. CONCEPTO.
Es la capacidad que tienen los sedimentos y las rocas de dejar pasar el agua; depende de
que los poros del material estén interconectados así como del tamaño, forma y empaquetamiento
de los granos que la integran.
La velocidad a que una roca transmite agua depende no sólo de su porosidad total, sino
también del tamaño de las conexiones entre sus aberturas. Por ejemplo, aunque una arcilla puede
tener una porosidad más alta que una arena, las partículas que constituyen la arcilla son láminas
diminutas y los intersticios entre ellas son muy pequeños. De ahí que el agua pase con mayor
rapidez a través de la arena que de la arcilla más porosa, simplemente porque la atracción
molecular sobre el agua es mucho más fuerte en las minúsculas aberturas de la arcilla. El agua se
mueve con más libertad a través de la arena porque los conductos entre las partículas son
relativamente grandes y la atracción molecular sobre el agua es relativamente baja. Por supuesto,
no importa el tamaño de los intersticios de un material; para que pase el agua, debe haber
conexiones entre ellos. Si no están interconectados, el material es impermeable.
8.8.1.2.2. ACUÍFERO.
Un material permeable que efectivamente contiene agua del sub suelo, se llama
ACUÍFERO, palabra que se deriva del latín y que significa que “lleva agua”
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Los sedimentos y las rocas de acuerdo a la facilidad con que dejan pasar el agua, se
clasifican en:
Cabe destacar que no siempre una mayor porosidad indicará mayor facilidad para el paso
del agua, pues por ejemplo las arcillas tiene una alta porosidad (50-60%) y son prácticamente
impermeables, mientras que las arenas con una porosidad de 39 a 41% tienen una alta
permeabilidad.
El que las arcillas se comporten como un material impermeable se debe en parte al hecho
de que al ser sus poros muy finos, el agua experimenta una fuerte resistencia al pasar por ellos,
debido a la tensión superficial. La otra causa es que estos poros no están interconectados.
Es evidente, que una roca no porosa es también impermeable y por otro lado, una roca muy
porosa no es necesariamente permeable. Las rocas de grano fino a pesar de ser porosas, son poco
permeables.
El gasto (q) se relaciona con la diferencia de presión a través de la muestra de acuerdo con
la expresión:
K P1 P2
q
u L
Permeabilidad en Sedimentos.
Grava 103 a 105 darcy
Arena 1 a 103 darcy
Limo 10-4 a 1 darcy
Arcillas < 10-4 darcy
Indica que las materiales más porosos no son los más permeables.
El basalto vesicular y el pómez aunque son altamente porosos, pueden tener baja
permeabilidad porque sus cavidades formadas por burbujas de gas no están interconectados,
salvo cuando se fracturan.
La energía que da lugar al flujo del agua subterránea se deriva de la gravedad, ésta conduce
el agua hacia abajo al nivel freático, de donde fluye a través del terreno a un punto de descarga a
una corriente, lago o manantial. Al igual que el agua de la superficie necesita una pendiente para
fluir, así debe haberla para el flujo del agua subterránea. Esta es la pendiente del nivel freático, el
gradiente hidráulico. Se le mide dividiendo la longitud de flujo (del punto de entrada al punto de
descarga) entre la distancia vertical que separa esos dos puntos llamados altura hidráulica. En
consecuencia el gradiente hidráulico se expresa en la forma h/l, donde h, es la altura y l es la
longitud de flujo desde el punto de entrada hasta el de descarga. Así, si h es igual a 10 metros y l
es igual a 100 metros, el gradiente hidráulico es 0.1 ó 10 por ciento.
8.8.2.2. LEY DE DARCY VELOCIDAD DE MOVIMIENTO DEL FLUJO.
La ecuación que expresa la velocidad de movimiento a través de una roca fue propuesta en
1856 por el ingeniero francés Henri Darcy. Lo que se conoce como Ley de Darcy es
esencialmente su misma ecuación original. La ley puede expresarse como sigue:
h
V= p
l
8.8.2.3.2. TRANSMISIVIDAD.
El movimiento de flujo de las aguas subterráneas en el seno de los acuíferos está regido por
un conjunto de leyes físicas que estudia la Hidráulica subterránea y que se basan en el
experimento que en 1856 realizó el ingeniero francés H. Darcy. Este investigador comprobó que
el caudal (Q) que atraviesa una muestra de terreno permeable es directamente proporcional a la
diferencia de altura (H) que experimenta el flujo del agua e inversamente proporcional a la
longitud (L) del recorrido entre los puntos considerados. La relación H/L se denomina gradiente
hidráulico y está relacionada, según la Ley de Darcy, con el área (A) de la sección transversal
atravesada por el flujo y con la permeabilidad del terreno (K) por la expresión:
H
Q = K.A
L
El agua subterránea se desplaza con flujo laminar, lo que significa que una gota de agua
sigue una trayección simple. El agua se mueve en forma lenta en fracciones de cm/seg.: en
contraste, el flujo del agua superficial es mayormente turbulento. Sin embargo, hay una
excepción: el flujo turbulento del agua en los grandes conductos o pasadizos subterráneos
formados en rocas tales como la caliza cavernosa.
En el flujo laminar, el agua cercana a las paredes de los intersticios se mantiene
presumiblemente sin movimiento a causa de la atracción molecular de las paredes. Las partículas
de agua separadas de las paredes se mueven con más rapidez de manera filiforme y suave, pues
la resistencia al movimiento disminuye hacia el centro de una abertura. El flujo más rápido se
alcanza precisamente en el centro.
El movimiento del agua subterránea de acuerdo con la pendiente del nivel freático, es sólo
una parte del cuadro, pues el agua está también en movimiento a profundidad. El agua se mueve
bajo el nivel freático siguiendo amplias trayectorias curvas hacia algún agente de descarga
efectivo, tal como una corriente, como se sugiere en la figura 12-4. El agua alimenta la corriente
desde todas las direcciones posibles, incluso en línea recta hacia arriba por el fondo del cauce.
Podemos explicar estas trayectorias curvas como una resultante entre la fuerza de gravedad y la
tendencia del agua a fluir lateralmente en la dirección de la pendiente del nivel freático. Esta
tendencia hacia el flujo lateral es, en realidad, el resultado del movimiento del agua hasta un área
de menor presión, el cauce de la corriente que se ve en la figura 12-4. El movimiento resultante
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Fig. 12-4
En el capítulo procedente se estableció que el flujo de agua se podía medir en las corrientes
superficiales en terminos de tantos metros por segundo; pero al referirnos al flujo del agua
subterránea tenemos que cambiar nuestra escala de medidas en este caso, aunque el agua se
mueve, por lo regular lo hace muy lentamente. Así encontramos que el hablar de “metros por
día” y en algunos lugares “metros o centímetros por año” nos da una escala de medida más
adecuada. La razón principal de esta lenta velocidad de flujo está en que el agua debe viajar a
través de pequeños conductos confinados, si es que se mueve del todo.
Acuífero: Es una zona bastante porosa que almacena un volumen significativo de agua
suficientemente permeable que permite que fluya una cantidad de agua susceptible de ser
medida.
Acuífugo: Es una zona que podría ser bastante porosa para retener una cantidad significativa de
agua, pero a la vez demasiada impermeable como para permitir cualquier flujo susceptible de ser
medido.
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Supóngase un sistema de agua subterránea ocupada por capas alternas de arena y arcilla,
donde las capas permeables de arena serían acuíferos y las arcillas relativamente impermeables
serían acuífugos, ambos saturados con agua.
Los acuífugos nunca son del todo impermeables, donde el agua percola con el paso del
tiempo entre los intersticios imperceptiblemente impidiendo drásticamente el movimiento del
agua, por lo que la mayor parte del agua subterránea se limita a la zona acuífera.
FIG. 11.12
FIG. 11.13
Es posible utilizar las alturas del agua de una serie de pozos para
encontrar la forma de una superficie piezométrica, indicando la carga
hidráulica del acuífero.
Acuífero Artesiano: Es una zona porosa y permeable en la cual el flujo del agua subterránea
está confinada por acuífugos limitantes.
Todos los pozos que penetran tal acuífero se consideran formalmente pozos artesianos.
SISTEMA COMPUESTO
Para que un pozo artesiano se origine deben existir las siguientes condiciones geológicas
favorables:
1) Que el acuífero esté contenido en una capa permeable y que se encuentre entre dos estratos
impermeables.
2) Que el acuífero se encuentre combado o inclinado tomando la forma de una cubeta o artesa.
3) Que la zona de aporte de agua se encuentre en un área de precipitación adecuada y más
elevada que el nivel en que se ubica el pozo.
4) Que el acuífero esté confinado de modo que evite su escape hacia abajo o a los lados.
5) Que haya carga hidrostática suficiente para forzar al agua por encima del acuífero en
cualquier lugar que éste sea perforado.
Bajo estas condiciones, el agua que ingresa por la zona de afloramiento de la capa
impermeable, se irá acumulando en las partes centrales del acuífero debido a la presión
hidrostática, saturándolo completamente.
Fig. 12-9
Es cuando el agua rebosa por encima de su boca por encontrarse más alto el Nivel
Piezométrico.
El término “artesiano” se deriva del nombre de un poblado francés, Artois (llamado
originalmente Artesium por los romanos), donde fue estudiado por vez primera este tipo de pozo.
Los pozos perforados en roca cristalina fracturada, tal como el granito, pueden producir
agua suficiente a profundidades relativamente someras; pero no se puede incrementar
notablemente el rendimiento de estos pozos profundizándolos, ya que el número y el tamaño de
las fracturas disminuyen por lo común con la profundidad (ver fig. 12-8).
Fig. 12-8
Los pozos perforados en caliza, convertida en criba por grandes conductos de disolución,
pueden producir un fuerte flujo de agua durante parte del tiempo y no fluir el lapso restante,
simplemente porque el agua se va rápidamente a través de las aberturas grandes. Por otra parte el
agua que se infiltra desde la superficie fluye con rapidez a través de esta clase de caliza, y puede
abrirse camino hacia un pozo en muy corto tiempo. En consecuencia, el agua extraída del pozo
puede hallarse contaminada, por falta de tiempo para su filtración desde la superficie al pozo. En
cambio la velocidad de flujo en la arenisca es lo suficientemente lenta para permitir la
eliminación de impurezas aún en flujos subterráneos de corta extensión. Las bacterias nocivas
son destruidas en parte, porque quedan atrapadas, en parte por falta de alimento y por cambios de
temperatura y en parte por la presencia de sustancias u organismos hostiles, que se encuentran a
lo largo del camino, particularmente en el suelo.
V = Q/A
h
V P Pi Q / A
i
Q = PiA
Por lo tanto, podremos calcular la velocidad de descarga para un pozo dado si conocemos
la permeabilidad P de la capa, el gradiente hidráulico i y la sección transversal A a través de la
cual fluye el agua, este último valor se considera como el área de la pared del pozo que recibe
agua de la roca circundante. En la práctica, el problema más difícil en la aplicación de esta
fórmula es la determinación del gradiente hidráulico.
8.10. RECARGA DEL AGUA SUBTERRÁNEA.
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Parte del agua de precipitación se filtra en el terreno, alcanza la zona de saturación y eleva
el nivel freático. Las medidas continuas durante largos periodos muestran en muchos lugares de
los Estados Unidos una íntima conexión entre el nivel freático y la lluvia. Puesto que el agua se
mueve con relativa lentitud en las zonas de aereación y saturación, las fluctuaciones en el nivel
freático acusan normalmente un ligero retraso con relación a las fluctuaciones de la lluvia.
Fig. 12-14
La recarga natural del abastecimiento del subsuelo no se logra en muchas localidades por la
necesidad que tiene el hombre de disponer del agua subterránea, por ello, algunas veces se han
hecho intentos de provocar la recarga artificial. Por ejemplo, en Long Island, Nueva York, el
agua que ha sido bombeada para el acondicionamiento de aire se regresa al terreno a través de
pozos de recarga especiales o, en el invierno mediante pozos ociosos que se usan en el verano
para el servicio de aire acondicionado. En el valle de San Fernando, California, el excedente de
agua del acueducto de Owens Valley es introducido al subsuelo con el propósito de mantener el
nivel freático local a un alto nivel.
8.11. MANANTIALES.
Cuando la topografía corta a la zona saturada el agua escapa de ella dando lugar a fuentes o
manantiales que alimentan a los cursos fluviales y mantienen su caudal de base durante el estiaje.
El agua subterránea se mueve libremente hacia abajo desde la superficie, hasta que alcanza
una capa de roca impermeable o hasta que llega al nivel freático, entonces comienza a moverse
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Los manantiales han atraído la atención del hombre a lo largo de la historia. En tiempos
primitivos se les veía con temor supersticioso y algunas veces fueron elegidos como asiento de
templos y oráculos. En la actualidad considera mucha gente que el agua de los manantiales
posee propiedades medicinales y terapéuticas especiales. El agua de los “manantiales minerales”
contiene en solución sales que fueron recogidas por el agua mientras percolaba a través del
terreno. La misma agua bombeada de un pozo podría considerarse tan sólo como dura y no muy
deseable para fines generales.
Los manantiales son sumamente variables: desde los de flujo intermitente, que desaparecen
cuando el nivel freático se abate durante la época de sequía, pasando por los de escurrimiento tan
pequeño que casi podría decirse que hasta los que producen unos 3.400 millones de litros por día
como lo es la abundante descarga de los manantiales que se encuentran a lo largo de un trecho de
15 kilómetros de largo del río Fall, en California.
Fig.12-5
Por ejemplo, un cerro constituído casi exclusivamente de roca permeable, puede contener
una zona de material impermeable, como se indica en la figura 12-6. Parte del agua que percola
hacia abajo puede ser obstaculizada por esta roca impermeable, formándose una pequeña zona
saturada. Puesto que el nivel del agua local está en este caso, arriba del nivel freático general, se
le llama nivel de agua epifreática o simplemente nivel epifreático. El agua que fluye lateralmente
a lo largo de esta roca impermeable puede brotar en la superficie en forma de manantial. Los
manantiales nos están restringidos a los puntos donde un nivel epifreático fluye a la superficie, y
es claro que, si el nivel freático principal intercepta la superficie a lo largo de una pendiente, se
formará entonces un manantial.
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Fig. 12-6
Cuando el agua se acumula una zona
impermeable separada del nivel freáti co
principal, se forma un nivel
Aún en las rocas impermeables se pueden desarrollar zonas permeables como resultado de
fracturas o canales de disolución. Si estas aberturas se llenan de agua y se interceptan con la
superficie del terreno, el agua brotará como un manantial. Un manantial es el resultado de la
intersección natural de la superficie del terreno y el nivel freático, en tanto que un pozo es una
abertura artificial que corta la zona de saturación desde la superficie.
Entre los tipos importantes de manantiales o fuentes de agua subterráneas, tenemos: fuentes
de ladera, manantiales de Grieta, manantiales termales y Geyseres.
Fig. 30
Fuente De Ladera
Son aquellas que emergen a la superficie a través de grietas en las rocas y cuyas aguas
proceden de gran profundidad. Muchas veces sus aguas son artesianas.
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A los manantiales de este tipo por transportar diversas sustancias en disolución, se les usa
para el tratamiento de algunas enfermedades. En esto conviene aclarar que no todos los
manantiales termales pueden utilizarse para dicho fin, pues incluso hay de los que en vez de
aliviar el mal, lo agravan. Se considera termal a un manantial cuando la temperatura de su agua
es unos 8°C más alta que la temperatura ambiente.
El rango de temperaturas de aguas termales es muy amplio, llegando incluso hasta los 98°C.
El Perú es muy rico en este tipo de manantiales con las más variadas composiciones y entre
los más conocidos podemos citar:
8.11.1.4 GEYSERES.
Un Géyser es un tipo especial de manantial termal que arroja agua caliente y vapor
intermitente con fuerza considerable. La palabra géyser o geiser, como también puede escribirse
en español, viene del nombre de una fuente de éste tipo en Islandia, geysis, deriva probablemente
del verbo geysa “arrojar furiosamente.
Aún cuando los detalles de la acción de un géyser todavía no están del todo claros, en
general su comportamiento es causado por la disposición o arreglo de sus conductos o “cañerías”
interiores en la proximidad de una buena fuente de calor. He aquí lo que probablemente sucede.
El agua subterránea que se mueve hacia abajo desde la superficie, lleva un tubo natural o
conducto, que se abre hacia la superficie. Las rocas ígneas calientes o los gases desprendidos de
tales calientan gradualmente la columna de agua en el tubo y elevan su temperatura hacia el
punto de ebullición. Cuanto mayor sea la presión del agua , más alto será su punto de ebullición,
y puesto que el agua está sometida a una presión elevada hacia el fondo del conducto, tendrá que
ser calentada a mayor temperatura que el agua de arriba, antes de entrar en ebullición. La
columna de agua llega a alcanzar tal temperatura que un ligero aumento en ésta o una ligera
disminución en la presión harán que hierva. En este punto crítico el agua cercana a la base del
conducto se calienta al punto de ebullición, ahora pasa el agua al estado de vapor y al hacerlo, se
expande, empujando el agua de arriba hacia la superficie. Pero la elevación de la columna de
agua caliente reduce la presión que actúa sobre ella y ésta también comienza a hervir. La energía
desarrollada así arroja al aire una alta columna de agua y vapor, produciendo la acción
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Fig. 12-11
Fig. 12-12
El Carst es pues un proceso de “lavado” de las rocas solubles por acción de las aguas
subterráneas y superficiales que da al terreno una topografía característica llamada Cárstica.
La calcita, el principal componente de la caliza, es poco soluble en agua pura, pero cuando
el mineral es atacado por agua que contiene pequeñas cantidades de ácido carbónico sufre un
rápido intemperismo químico. La mayor parte del agua natural contiene ácido carbónico
(H2CO3), que es la combinación del agua con bióxido de carbono. El ácido carbónico reacciona
con la calcita, para formar bicarbonato de calcio, Ca (HCO3)2, sustancia soluble que así es
acarreada en solución. Si no se deposita, eventualmente llega al océano.
Los primeros signos de solución de la caliza aparecen generalmente a lo largo de las líneas
de debilidad originales, tales como la superficie de estratificación o las fracturas. A medida que
el agua penetra en estas áreas, disuelve algo de la roca y agranda las aberturas. El material
disuelto es arrastrado por el agua subterránea y puede suceder que se redeposite más adelante
descargado en las corrientes. Con el paso del tiempo las aberturas se hacen cada vez más
grandes, hasta que, finalmente, forman importantes pasadizos. El que esta actividad que forma
las cavernas ocurra por encima del nivel freático, en el nivel freático o por debajo de éste, es
cuestión sujeta a controversia. Sin embargo la mayoría de los investigadores creen que las grutas
se forman generalmente bajo el nivel freático, y que quedan expuestas posteriormente cuando el
nivel freático del área desciende por efecto del corte de las corrientes superficiales.
Los Acuíferos Kársticos muestran una circulación de sus aguas de forma localizada en las
grietas, fisuras, oquedades y conductos de todas dimensiones que existen en el seno del macizo
rocoso. Tales huecos son en principio discontinuidades de la roca, planos de estratificación,
diaclasas, fracturas, etc., que son ampliadas paulatinamente por la circulación de las aguas
subterráneas y la consiguiente disolución de la roca. De esta forma la erosión o, más
concretamente, la meteorización química por disolución-carbonatación, tiene lugar no solamente
en la superficie topográfica, sino también por debajo de ella en el seno del macizo rocoso. Y,
además, la alta permeabilidad de éste determina una intensa tasa de infiltración de las aguas
superficiales que percolan hasta alcanzar el nivel freático. Por ello no es de extrañar que las
regiones Kársticas muestren escasa o nula escorrentía superficial y una red de drenaje muy mal
desarrollada y jerarquizada, en un territorio en que la roca suele presentarse al desnudo sin
recubrimientos de suelos ni de mantos de alteración. En muchos casos, los pequeños cursos
fluviales que llegan a formarse se infiltran y desaparecen brusca y localizadamente en una
pérdida o sumidero, en tanto que otras veces la topografía intercepta al acuífero y origina una
fuente o manantial, típicamente de importante caudal, dado el carácter relativamente concentrado
del flujo subterráneo Kárstico, y que se denominan surgencias. Resultan así habituales en las
regiones Kársticas los valles ciegos que no se prolongan aguas abajo por finalizar en un sumidero
donde se precipitan las aguas que lo recorren o, por el contrario, los ríos que nacen bruscamente
en una importante surgencia y surcan un valle que se inicia en una cabecera en anfiteatro en la
que se localiza la surgencia.
La morfología de las regiones Kársticas posee una cierta gama de formas específicas
determinadas por lo peculiar de los procesos que son propios de ellas. Además de los ya
mencionados tipos especiales de valles, ciegos (los que acaban en un sumidero), cabeceras en
anfiteatro o fondo de saco (condicionadas por el nacimiento de un río en una surgencia localizada
importante), cañones (gargantas profundas, con las laderas frecuentemente cortadas a pico) y
valles muertos (carentes de cauce bien desarrollado y que sólo funcionan cuando sobrevienen
precipitaciones importantes), los relieves Kársticos suelen estar accidentados por tres variedades
diferentes de depresiones cerradas: simas, dolinas y poljés.
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8.12.1.1 SIMAS.
8.12.1.2 DOLINAS.
Las dolinas son cubetas de forma variada en planta pero preferentemente redondeada u
oval, y en artesa, embudo, etc., en perfil, y dimensiones igualmente variables que pueden ir desde
uno a centenares de metros, y hasta varias docenas de metros de profundidad. En función de esta
variabilidad morfológica, las dolinas reciben una serie de denominaciones específicas como
dolinas en artesa, en embudo, en cañón, disimétricas, torcas, etc., y en su formación está
implicada la posibilidad de evacuación del material meteorizado en suspensión y disolución
hacia el interior del terreno dado su carácter de formas cerradas periféricamente. Existen dolinas
temporal o permanente inundadas, constituyendo a modo de charcos o lagunas, como
consecuencia de encontrarse por debajo del nivel piezométrico, por lo que parece posible
suponer que, al menos en algunos casos, las dolinas han podido formarse a la vez desde la
superficie y “desde abajo”, en plena zona de saturación. En general, las condiciones estructurales
resultan decisorias en cuanto a la existencia y localización concreta de las dolinas, en función del
grado de fracturación y fisuración inicial de la roca, pudiendo llegar a unirse lateralmente dos o
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más de ellas para dar a una ovala, o bien coexistir próximamente varias de
ellas, constituyendo un campo de dolinas.
8.12.1.3 SUMIDEROS
Son depresiones del terreno de forma variable, tiene apariencia de un embudo y con
frecuencia en su fondo existen pozos de infiltración, que conducen a profundidad a las aguas
superficiales reunidas en la cavidad que conforma el embudo. Se originan ya sea por dicolución
lenta hacia abajo; sin perturbación física de la roca en la que no están desarrollando o por
hundimiento del techo de las cavernas que se encuentran en la superficie. En el primer caso se les
denomina “Dolinas” y en el segundo “Depresiones por Desplome”.
Las Dolinas son más numerosas que las depresiones por desplome y se diferencian de éstas
por tener un suelo de “caliche”.
Son conductos verticales por donde las aguas superficiales se introducen a profundidad. Se
originan en los lugares de intersección de grandes grietas.
8.12.1.5 POLJÉS
Por último, los poljés son formas mayores que pueden extenderse en kilómetros cuadrados
o incluso decenas o centenaress de kilómetros cuadrados, configurando amplias depresiones no
siempre estrictamente cerradas, de fondo plano y vertientes de roca generalmente desnuda y más
o menos escarpadas. Los poljés son la consecuencia de la evolución de depresiones de diferente
naturaleza, pero siempre adaptadas a condiciones estructurales adecuadamente favorables, tales
como combes, sinclinales conformes (vals), fosas tectónicas, etc., que se amplían por corrosión
de sus bordes y retroceso de las vertientes, proceso en que la Karstificación colabora con
mecanismos propios de las laderas. El poljé puede estar recorrido por algún arroyo o curso
fluvial procedente de alguna surgencia situada en sus bordes o bien del exterior del propio poljé,
perdiéndose con frecuencia en sumideros denominados ponor, o bien estavellas si funcionan
intermitentemente como pérdidas y como surgencias, según sea la posición del nivel
piezométrico en cada momento. Por esta razón, los poljés pueden estar temporal o
permanentemente inundados, destacando de las aguas solamente algunos relieves residuales que
en ocasiones accidentan su fondo, denominados humus. Por su parte, ese fondo suele presentar
espesores variablemente importantes de depósitos poligénicos constituidos por materiales
aluviales, lacustres y arcillas de decalcificación, en compleja alternancia y sucesión
estratigráfica, que acaban por dar al fondo de los poljés el aspecto de planicie monótona que los
caracteriza.
originan por corrosión química directa por agua meteórica, lluvia, nieve e
incluso rocío, y sus numerosas variantes morfológicas dependen del tipo de
agua meteórica implicada y, muy directamente, de la petrografía de la roca, el
espesor de sus estratos, su buzamiento, y del grado y disposición de la fracturación que les
afecta.
8.12.1.8 CAVERNAS.
Las cavernas son probablemente los ejemplos más espectaculares de la actividad del agua
subterránea. Al disolver grandes cantidades de roca sólida a lo largo de su trayectoria, forma el
agua grandes salas, galerías y sistemas de corrientes subterráneas a medida que pasan los años.
El agua deposita en muchas grutas carbonato de calcio cuando gotea del techo y de las paredes,
construyendo formas fantásticas con un material llamado travertino.
En las rocas muy solubles, como la caliza (CaCO 3), tienden a formarse grutas de todos
tamaños y en la dolomita CaMg (CO 3)2 se forman otras más pequeñas. La roca de sal (NaCl), el
yeso (CaS2H2O), y las rocas de tipo similar sufren una solución tan rápida, que muchas cavernas
se desploman bajo el peso de las rocas superyacentes antes de que la erosión las abra a la
superficie.
En nuestro país se forman muchas cavernas de este tipo, pero lamentablemente son poco
conocidas. Podemos citar las cavernas de Tarma: “Gruta de Huagapo”, que están en las calizas
del Grupo Pucará.
Se originan cuando el techo de una caverna se derrumba y deja porciones de roca que se
mantienen firmes, uniendo ambas paredes.
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Como se ha visto, las aguas subterráneas transportan en disolución diversas sustancias, las
cuales son depositadas bajo determinadas condiciones, así pues. Se tiene:
8.13.2.1 ESTALACTITAS.
8.13.2.2 ESTALAGMITAS.
8.13.2.3 COLUMNAS.
Una estalactita se forma a medida que el agua cargada con bicarbonato de calcio en
solución escurre a través del techo de la caverna. Se forma sobre el techo gota tras gota y cae
después al piso, pero durante los breves momentos que cada gota cuelga, adherida al techo, se
produce una pequeña cantidad de evaporación, se pierde parte del bióxido de carbono y se
deposita una pequeña cantidad del carbonato de calcio. A través de los siglos, se puede
desarrollar gradualmente una gran estalactita. Parte del agua que cae al piso de la gruta escurre y
parte se evapora. Esta evaporación causa de nuevo el depósito de calcita y comienza a crecer
hacia arriba una estalagmita, que puede llegar a encontrarse con la estalactita que pende del
techo.
8.14.1. CEMENTACIÓN
Toda agua subterránea lleva una cierta cantidad de materia mineral en solución. Parte de
esta materia, especialmente los compuestos de hierro y sílice, son tomados cuando el agua pasa a
través del suelo y baja a la zona de saturación . El agua adquiere también del suelo bicarbonato
de calcio y de cualquier caliza a través de la cual pasa. Más tarde esta materia disuelta puede ser
depositada en los nuevos alrededores del subsuelo. En efecto, los cementantes comunes, -
calcáreo, silícico o de óxidos de hierro – de las rocas sedimentarias de grano grueso o de grano
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fino se derivan, en gran parte, de los minerales precipitados del agua que
percola bajo la superficie.
8.14.2. REEMPLAZAMIENTO
Algunas veces el material disuelto, arrastrado por el agua subterránea, puede reemplazar a
otro material. Así, la sílice en solución puede sustituir a la materia orgánica de los troncos
sepultados y producir madera petrificada con la estructura leñosa original de los troncos
conservados fielmente en cuarzo, como sucede en el Bosque Petrificado de Arizona.
S.N. Davis y R.O.M. De Wiest, Hydrogeology, John Wiley and Sans. Inc. Pág. 118
El sodio y el cloruro son los iones más abundantes disueltos en el agua salobre, en el agua
salina y la salmuera, pero no necesariamente en el agua dulce.
Se hallan también presentes muchos otros iones que proceden en su mayor parte de
reacciones químicas entre el agua subterránea y las rocas a través de las cuales percola.
Silicio Si+4
Hierro Fe+2 y Fe+3
Hidrógeno H+
Modificado de S.N. Davis y R.O.M.
En muchos lugares el calcio y el magnesio son los iones disueltos más abundantes. Se
utilizan las concentraciones de estos 2 iones para determinar una propiedad del agua,
denominada DUREZA. La dureza (H) puede calcularse en ppm (miligramos por litro de agua) a
partir de mediciones de concentraciones de calcio (Ca ppm) y magnesio (Mg ppm) en ppm y sus
razones de pesos equivalentes químicos con Ca CO 3, las cuales se obtienen a partir de los pesos
atómicos de los elementos que intervienen.
Sin embargo esta fórmula no reporta información acerca de otras sustancias disueltas en el
agua subterránea.
Las especificaciones para evaluar la calidad del agua subterránea se establecen mejor
considerando los fines para los cuales se utilizará el agua. Los diversos usos del agua subterránea
dificultan el establecimiento de un sistema simple para juzgar la calidad.
Las aguas subterráneas son de gran utilidad. Su uso es fundamental en la agricultura para
regar tierras eriales o para compensar la insuficiencia de aguas de escorrentía. Los propios
árboles aprovechan la napa freática profundizando sus raíces – en algunos casos hasta 50 m bajo
la superficie –.
En la industria se usa esta agua con gran profusión; por ejemplo: la industria cervecera, de
aguas gaseosas, etc. Muchas otras industrias recurren a las aguas subterráneas a falta de aguas de
escorrentía o dificultad de obtenerlas, pero su uso indiscriminado produce un desfase en la
recarga de acuíferos.