Cultura wari
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Wari
Localización geográfica aproximada
Datos
Cronología 600-1200 d.C
Localización Parte central de los Andes centrales. En el actual Perú.
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La cultura Wari o Huari fue una civilización andina que floreció en el centro de
los Andes aproximadamente desde el siglo VII hasta el XIII d. C., llegando a
expandirse desde los actuales departamentos peruanos de Lambayeque por el
norte, Moquegua por el sur y hasta la selva del departamento del Cuzco por el
este.
La ciudad más grande asociada con esta cultura es Wari, que se encuentra
ubicada unos 20 kilómetros al noroeste de la actual ciudad de Ayacucho. Esta
ciudad fue centro de un imperio que cubría la mayor parte de la sierra y la costa
del Perú actual. El Imperio wari estableció centros arquitectónicos distintivos en
muchas de sus provincias, tales como Cajamarquilla o Piquillacta. Es, junto
al Imperio incaico, una de los dos únicas culturas consideradas «imperiales»
aparecidas en el hemisferio sur.
Su principal actividad era de carácter militar. Combatieron a lo largo y ancho del
territorio peruano, conquistando los diversos señoríos de su tiempo. También
tuvieron grandes centros religiosos como Pachacámac en Lima.
Vasija wari.
Huaco wari.
Índice
1Periodificación de la cultura wari
o 1.1La etapa 1A
o 1.2La etapa 1B
o 1.3Las etapas 2A y 2B
o 1.4Etapas 3 y 4
2El Imperio wari (700 a 1200 d. C.)
3Influencia tiahuanaco
o 3.1Monolitos
4Expansión wari
o 4.1Presencia wari en el litoral
o 4.2Incursión wari en la selva
o 4.3Economía y política
5Metalurgia
6La ciudad de Wari
o 6.1Sectores de la ciudad
6.1.1Monqachayoc
6.1.2Capillapata
6.1.3Turquesayoc
6.1.4La Casa de Blas
6.1.5Canterón
6.1.6Ushpa Qoto
6.1.7Robles Moqo
6.1.8Campanayoq
6.1.9Trankaqasa
6.1.10Ushpa
6.1.11Gálvezchayoq
6.1.12Churucana
7Sitios provinciales de la cultura wari
o 7.1Castillo de Huarmey
8El Señor de Wari
9Véase también
10Bibliografía
11Referencias
12Enlaces externos
Periodificación de la cultura wari[editar]
La cultura wari fue una cultura política y social estatal que surge entre el 550 d. C.
y el 900 d. C. (aunque existen discrepancias sobre los fechados entre algunos
investigadores). Dorothy Menzel dividió a la cultura wari en seis etapas: 1A, 1B,
2A, 2B, 3 y 4.1
La etapa 1A[editar]
Brazalete wari (600-850).
Vaso wari.
En la etapa 1A surge la ciudad capital denominada Wari, que dio el nombre a esta
cultura. En este periodo se nota una elevada influencia de la mitología
tiahuanacota deducida de las vasijas halladas en Qonchopata (Ayacucho), en
donde se representa repetitivamente el tema plasmado en la Portada del
Sol de Tiwanaku.1
Existen dos estilos alfareros waris representativos de este periodo, denominados
«qonchopata» y «chakipampa A». La influencia tiahuanacota se evidencia también
en el templete semisubterráneo encontrado en la ciudad de Wari. También durante
este periodo destacan enclaves en la costa de Ica y Moquegua.
La etapa 1B[editar]
En esta etapa la característica principal son los grandes cambios en la estructura
sociopolítica wari. La ciudad de Wari crece debido a la migración procedente de
las zonas rurales. En el campo político, el Estado wari se fortalece y se expande;
se desarrollan los centros provinciales de Honqo pampa y Willcawaín, en
el callejón de Huaylas; Wiracochapampa y Marcahuamachuco en La
Libertad y Pikillaqta en el Cuzco. Evidencias arqueológicas afirman el
posicionamiento wari en la costa central y sur; y algunas evidencias arqueológicas
en el valle del Santa.1
Asimismo se fundan sitios como Wariwilca, Jincamoco y Waywaka, todos estos
sitios estuvieron interconectados por redes viales.
Los sitios al norte de Wari evidencian la adaptación de los estilos arquitectónicos
de los waris a los estilos locales, alterando algunos conceptos y asimilando otros.
En la alfarería destacan los estilos denominados «Robles moqo», «Chakipampa
B» y «Pacheco», este último asociado a un sitio arqueológico de importancia en la
zona de Nazca.1
Las etapas 2A y 2B[editar]
Durante la etapa 2A y 2B existen evidencias de una reestructuración política y una
última expansión; destacando por centralizar aún más el poder en la ciudad
de Wari. Esto origina que la ciudad alcance su máxima extensión y su mayor
índice demográfico, naciendo nuevas urbes periféricas como Jargampata y
Azángaro en San Miguel y Huanta respectivamente.1
Los estilos alfareros predominantes durante el periodo 2A fueron «viñaque»,
«atarque» y «pachacamac». Surgen además los sitios costeños de Socos (en el
valle del río Chillón) y Conoche (en Topará).
En la época 2B, la cultura wari se expande hasta la ciudad de Cajamarca, se
consolida en la serranía de La Libertad y Moquegua, y avanza hasta Sicuani.1
En cuanto a religión, sitio de Pachacamac gana prestigio durante el periodo 2A, y
para el periodo 2B propaga su influencia estilística hacia la zona
de Ica y Huancayo.1
Etapas 3 y 4[editar]
Estas son las etapas de la decadencia de la cultura wari. En la etapa 3 se inicia la
decadencia de la ciudad de Wari; sin embargo el sitio de Pachacámac mantiene
su prestigio religioso, además de surgir en Huarmey un sitio influenciado en la
arquitectura por los waris.1
En la etapa 4 se inicia un periodo de desecamiento de la sierra, un cambio
climático que perduraría por un largo espacio de tiempo y que posiblemente sea la
causa del colapso del Estado panandino wari 1
El Imperio wari (700 a 1200 d. C.)[editar]
Artículo principal: Imperio tiahuanaco-huari
La presencia del Dios de las Varas en las vasijas rotas wari, que se asemeja a una
divinidad que aparece grabada en la «Puerta del Sol» de Tiwanaku, indicaría
influencia cultural tihuanaquense. Esta imagen aparece dibujada en unas grandes
urnas ayacuchanas que se conocen como estilo conchopata, pues este es el sitio
donde se les encontró por primera vez. La influencia de Tiahuanaco, así como la
de Nazca seria crucial en la formación cultural y religiosa de esta cultura. En
[Ayacucho] existió la cultura huarpa, que desarrolló importantes contactos
económicos con Nazca, permitiendo que en Ayacucho se produjera un notable
desarrollo de la producción artesanal y cultural.
Los huarpas abandonaron sus pueblos para reunirse en la ciudad de Wari y otras
cercanas. Estos pobladores tenían una larga tradición militar debido a las
constantes luchas por los recursos en las montañas. Estas son las condiciones
que permiten el tránsito de huarpa a wari, entre los años 560 a 600; se desarrolló
una cerámica ceremonial conocida como «robles moqo» que tiene un área mayor,
que involucra al menos las regiones de Ayacucho, Ica, Nazca, el valle del Santa y
por la sierra hasta el Callejón de Huaylas.
En la ciudad de Wari se pueden observar edificaciones monumentales como
edificios públicos de varios tipos, mausoleos, templos y residencias, siendo las
más conocidas las del sector denominado Uspa Qoto, Capillayoq, en el sector
llamado Cheqowasi hay unas cajas de piedra muy bien labradas, son una especie
de mausoleos con varias cámaras; son subterráneos. Debieron servir para la
preservación de cadáveres de importantes dignatarios de la ciudad. Al pie de los
muros que delimitan los edificios hay una gran red de canales para el
abastecimiento del agua.
Cubre una extensión aproximada de 120 hectáreas en su parte más densa, donde
vivieron algunos miles de familias. La ciudad está construida con piedras rústicas,
con murallas muy altas hechas de piedra y barro, con terrazas y plataformas
hechas también con ese material.
En la ciudad de Wari se producía fina cerámica policroma, bellos tejidos también
policromos, pequeñas esculturas de turquesa, joyas y otras artesanías.
Influencia tiahuanaco[editar]
La cultura tiahuanaco se desarrolló en el altiplano entre los años 1580 a.C 2.
Influenció en los waris sobre todo en el aspecto religioso y cultural. En algunas de
sus cerámicas se aprecia la representación de divinidades con
rasgos antropomorfos y zoomorfos, similar a Wiracocha (dios de los báculos) de
los tiahuanacos.
Esta divinidad se ve en las culturas posteriores tiahuanacas, que aparece
representado en la conocida Puerta del Sol, ubicada en el complejo
de Kalasasaya (en Bolivia).
Monolitos[editar]
Monolitos waris, en Ayacucho (Perú).
Arquero wari.
Los monolitos waris tienen influencia tiahuanacota, sin embargo sus personajes no
muestran las posiciones severas que caracterizan a los monolitos de la civilización
del collao.3
A diferencia de los monolitos de Tiwanaku, no portan cetros ni armas, y además
son robustos. La similitud con Tiwanaku son los lagrimones en los ojos (presentes
también en los monolitos de Ponce y Bennet).3
Los monolitos waris descansan sobre un pedestal y se guardaban en una antigua
hacienda en Huacaurara hasta su traslado a la ciudad de Ayacucho, en donde se
conservan en la actualidad.3
Expansión wari[editar]
Petroglifos wari en Toro Muerto (Arequipa).
Petroglifos wari en Toro Muerto (Arequipa).
Petroglifos wari en Toro Muerto (Arequipa).
Petroglifos wari en Toro Muerto (Arequipa).
Petroglifos wari en Toro Muerto (Arequipa).
Dentro de las tres grandes épocas de los waris, la segunda época (siglo VII a X)
es de máximo apogeo y está representado por el estilo de cerámica llamado
propiamente wari, con sus variedades regionales:
Viñaque,
Atarco,
Pachacámac,
Qosqopo, etc.
Esta es la época imperial wari, cuando su expansión
alcanza Lambayeque y Cajamarca (por el Norte) y llega
hasta Moquegua y Cuzco (por el Sur). Desde Cuzco hasta Chile y este de Bolivia
se extendía Tiahuanaco.
Los waris lucharon y conquistaron los pueblos cercanos mediante un ejército
cuyas principales armas fueron las hachas de piedra, porras de metal, arcos y
flechas. Los waris introducen una concepción nueva de la vida urbana,
implantando el modelo de gran centro urbano amurallado.
Las ciudades wari más conocidas son Pikillaqta (en el Cusco)
y Wiracochapampa (en Huamachuco), que a su vez son los territorios extremos
del imperio.
La ciudad de Wari basó principalmente su economía en la explotación imperial, es
decir en la explotación de las colonias que fue conquistando mediante la guerra,
tanto los tributos de las colonias como otros factores de dominación, permitieron el
mantenimiento de esta gran ciudad.
La tercera época es de declinación y descomposición política económica de los
waris, con el abandono de la ciudad y la pérdida de su control sobre las antiguas
colonias.
Después del siglo XI, los pueblos sometidos al Imperio wari retoman su camino
independiente de desarrollo, y Ayacucho ingresa a una etapa de franco
subdesarrollo con abandono del patrón de vida urbano y retorno a una reducida
población rural aldeana, similar a las tempranas fases de Huarpa.
Las diferentes regiones del imperio se fueron independizando del poder de la
capital y finalmente esta quedó abandonada y acabó siendo saqueada. Luego de
desaparecer el poder imperial las grandes ciudades fueron abandonadas y en
muchas regiones se regresó a la vida basada en aldeas poco desarrolladas, Otras
regiones, sin embargo se embarcaron en un nuevo florecimiento regional
fundándose de esta manera los reinos y señoríos del periodo intermedio Tardío
tales como Lambayeque, Chimú, Cajamarca, Chancay, el señorío chincha o el
proto señorío inca.
Sin embargo, los enfrentamientos entre estos grupos no acabaron y la formación
de ejércitos, batallas e intentos de conquista continuaron hasta el fin del Imperio
Incaico.
Presencia wari en el litoral[editar]
Bolsa para hojas de coca (LACMA M.74.151.16).
Gorro wari de cuatro puntas (LACMA M.79.81.2).
Vincha para la cabeza (LACMA M.74.151.17).
Gorro wari de cuatro puntas (LACMA M.79.81.5).
Cerámica wari hallada en Aplao, situado en el valle del río Majes (departamento de Arequipa).
La costa de las actuales regiones Ica y Arequipa muestran contactos con las
culturas de las serranías contiguas desde tiempos anteriores a los waris, y durante
el apogeo de los waris la presencia en esta zona es innegable, aunque las
evidencias manifiestan que luego del ocaso de los waris las sociedades de esta
zona cambiaron patrones culturales y reorientaron sus contactos hacia otros
centros costeros. En esta zona surge el estilo alfarero «atarco» de gran influencia
tiahuanacota y que es uno de los estilos característicos del periodo «2A» de Wari. 1
Pero si bien en la costa sur no se discute la presencia wari, el problema surge al
tratar de vincular la cultura wari con las sociedades de la costa central y norte,
correspondiente a los departamentos de Lima, Áncash, La Libertad y
Lambayeque. En esto existen desacuerdos entre los que investigan estas zonas
aunque entre los años 90s e inicios del primer decenio del siglo XXI se han
descubierto nuevas evidencias de la incursión wari en la costa de la actual región
Lima.
En la costa central del actual Perú floreció la cultura Lima y en la costa norte
la cultura Moche, que durante el periodo 1B, 2A y 2B de Wari se evidencian
cambios que probarían la injerencia wari a pesar de no encontrarse centros
urbanos con características arquitectónicas waris.
En la costa norte los estilos alfareros clásicos de wari están ausentes, aunque se
han encontrado cerámicas wari en tumbas moche, pero a manera de
ofrendas. Kauffmann Doig sostiene que la presencia de los waris en el territorio
mochica aceleró el proceso de decadencia de esta última en tanto que los
mochicas ya se encontraban en un proceso de declive. Esto se evidenciaría a
partir de la cerámica moche correspondiente a esta época que deja de ser bicolor
y adopta patrones rojo-negro-blanco de wari. Además el rostro del dios del agua
moche tomó características tiahuanacoides traídas al norte por wari. Y si bien es
cierto que no se construyeron centros administrativos, bien pudieron ser
administrados desde el centro provincial de Wiracochapampa en la provincia de
Sánchez Carrión en las serranías de La Libertad.3 Aunque la arquitectura wari no
se impuso en el territorio moche, existen evidencias que durante el periodo V de
Moche (periodo que coincide con la expansión wari) los patrones arquitectónicos
de los moches cambiaron, como lo evidencian los restos arqueológicos de
«Pampa Grande» y «Galindo».
En el caso de la región Lambayeque, además de la influencia moche y wari,
convergen la cultura Cajamarca y otras formas locales, pero existen evidencias de
la presencia wari hasta el 850 d. C. aproximadamente, cuando florece en esa zona
la denominada cultura Lambayeque, a la que Shimada denomina «Sicán». Esta
cultura basa su religión en un dios denominado «Naylamp», que no presenta
rasgos ni influencias tiahuanacoides.
Telar wari. 600-800.
Más al sur, en Pachacamac, su oráculo tomó importancia durante el periodo 2 de
Wari. Según John Rowe, Pachacámac pudo haber nacido como una colonia que
mantuvo vínculos con Wari. Sin embargo no se ha encontrado en Pachacamac la
clásica arquitectura wari. Según algunos autores Pachacámac toma
independencia de Wari aunque otros asocian la presencia wari en la
representación de un ser mitológico denominado «El grifo de Pachacámac» de
características ornitomorfas; según las investigaciones de Menzel, los orígenes de
este personaje están en Qonchopata, otros autores argumentan sus vínculos
iconográficos con Tiwanaku. Luego del ocaso wari, el oráculo de Pachacamac
continúa vigente prevaleciendo incluso hasta el tiempo de los incas, de la cual
quedan los más evidentes restos arqueológicos en el sitio. 1
Otro caso de incursión podría representar el sitio de Cajamarquilla, el cual
presenta evidencias de haber sido ocupado anteriormente por lo cual algunos
autores afirman que fue desocupado antes de los waris y reutilizado por estos;
otros autores niegan la incursión wari en Cajamarquilla. 1
Fardo funerario wari.
En agosto de 2008 se encontró un fardo funerario wari en la huaca Pucllana al
cual se le denominó «La Dama de la Máscara», lo que demostraría que
conquistaron a la cultura Lima en sus años de decadencia. [cita requerida]
Fragmento de la túnica de un varón (600-850).
Incursión wari en la selva[editar]
El interés de los waris por la selva está ligado al consumo y producción de la hoja
de coca. Existen evidencias del ingreso de la cultura wari por la cuenca del río
Apurímac; esta incursión se dio para el manejo de áreas de cultivo de cocales,
estos cultivos fueron manejados desde los sitios de «Vista Alegre» y «Palestina»,
ambos investigados por S. Raymond.1
«Vista Alegre» y «Palestina» fueron dos centros construidos bajo los patrones
arquitectónicos clásicos de wari, que tuvieron una extensión entre 15 y
30 hectáreas y que a su vez articularon otros centros administrativos más
pequeños en la cuenca del río Apurímac. Estos dos centros distan 20 km el uno
del otro; «Vista Alegre» a la margen izquierda río abajo y «Palestina» en la
margen contraria; sus restos arqueológicos no se encuentran bien conservados
pero la cerámica hallada tiene similitud con la hallada en Jargampata y Wari; por
otra parte sus construcciones cuadrangulares y sus edificios ortogonales son
clásicos de la arquitectura wari.1
La colonización de la selva por parte de los waris fue una labor costosa por
tratarse de un territorio de difícil acceso, lo que manifiesta una administración
eficiente y un poder muy centralizado.1
Además de la hoja de coca, también se cree que los waris pudieron estar
interesados en los cultivos de algodón, plumas y aves exóticas, monos, plantas
alucinógenas y patas de tapir; esto se deduce debido a que estos elementos
estuvieron asociados al arte y la cultura en la ciudad de Wari. 1
Economía y política[editar]
La sociedad wari no tuvo posesión de la moneda ni el mercado, el estado
monopolizó el abastecimiento, producción y distribución de los principales
recursos. Además los waris utilizaron varias modalidades de producción,
tributación e intercambio, el control de la economía se logró a través del
establecimiento de centros administrativos provinciales.
El manejo político fue distinto en todo el ámbito nacional e internacional, teniendo
en cuenta que los waris convivieron con otra entidad política y religiosa compleja
como lo fue Tiahuanaco, al sur.
Wari implementó el sistema de adjudicación de trabajo. Se piensa que dio origen a
la mita. Exigía tributos en trabajo (días de trabajo para el Estado), en donde se
repartían las horas y el trabajo a desarrollar, y se lo retribuía con alimento y
alojamiento. Esta forma de organización de trabajo luego fue adoptada por los
incas. 4
Metalurgia[editar]
Existen vestigios de trabajos metalúrgicos wari en oro, cobre y bronce, utilizando
las técnicas del vaciado, forjado, laminado, martillado y repujado.
Algunos autores sostienen que el trabajo metalúrgico en Wari tuvo antecedentes
tiahuanacotas, en cuanto a las técnicas utilizadas; otros sostienen que la
metalurgia en Wari tiene sus orígenes en Waywaka, un sitio arqueológico ubicado
en Andahuaylas e investigado por Grossman, en donde se encontraron piezas de
metal de mucha antigüedad.1
Algunos de los trabajos metalúrgicos más complejos de la cultura wari fueron
hallados en el sitio de Conchopata por Denise Pozzi-Escot5y analizados por Ríos.
Se trataría de un taller metalúrgico dedicado al trabajo del oro y el cobre, cuyo
principal producto fueron los «tupus» o «topos», la cantidad de estos «tupus» es
abundante en el sitio de Conchopata, pero estos tupus de similares características
también fueron encontrados en Huamachuco, Jargampata y Azángaro, por lo cual
se piensa que Conchopata fue un centro de producción a gran escala de estos
artefactos.1
La ciudad de Wari[editar]
Artículo principal: Complejo Arqueológico Wari
Vista del complejo arqueológico Wari.
Piedra wari.
Momia wari en el Museo Antropológico.
La ciudad de Wari fue la capital del estado del mismo nombre. Se encuentra a
unos 15 km de la actual ciudad de Ayacucho. El núcleo urbano de Wari alcanzó
durante la «época 2» un área de ocupación de unas 2000 hectáreas (su mayor
expansión) de la cual quedan como vestigios arqueológicos varias callejuelas con
templos amurallados, patios ocultos, tumbas reales y edificios de viviendas de
varios pisos1 que forman actualmente el complejo arqueológico Wari.
La mayoría de los edificios estaban cubiertos de yeso blanco, con lo cual la ciudad
resplandecía al sol de las montañas.
A medida que su población fue creciendo (algunos arqueólogos creen que llegó a
tener unos 70 000 habitantes),[cita requerida] también creció en importancia como
ciudad sede del poder político. Inicialmente la ciudad debió reducirse a un centro
administrativo con funciones políticas y religiosas. Según la evidencia arqueología,
la cultura wari declinó en importancia hacia el 1000 d. C., desconociéndose a
ciencia cierta cómo y por qué fue finalmente abandonada.
Ante la baja productividad de la tierra se realizaron importantes obras
de canalización y drenaje y sobre todo se crearon terrazas agrícolas que
ampliaron notablemente la superficie cultivable. Estos andenes, construidos en las
laderas de los cerros, suelen ubicarse cerca de los complejos urbanos, principales
y secundarios, ya que satisfacían las necesidades de consumo de estos.
Sectores de la ciudad[editar]
Varios de los investigadores que han estudiado la cultura wari han dividido la zona
central del asentamiento (que abarca 18 kilómetros cuadrados) en 12 diferentes
sectores:
Monqachayoc[editar]
En este sector se encuentran las galerías subterráneas con techos formados por
grandes bloques de piedra de una sola pieza y paredes recubiertas con lajas
alargadas a manera de enchape, además de unos tubos labrados en piedras que
se sospecha fueron usados para el transporte de agua a la ciudad. Era utilizado
con fines funerarios ya que presenta mausoleos, galerías subterráneas, un patio
hundido y fosas. El principal hallazgo de este sector fue un mausoleo construido
con piedras finamente labradas que constituyen compartimientos orientados hacia
un espacio central a una profundidad de 8 metros dentro una estructura
arquitectónica en forma de “D”. Lamentablemente, ninguna de las tumbas
develadas hasta el momento ha sido encontrada intacta. 6
Vegachayuq Mogo
Es una de las áreas ceremoniales más importantes de Wari. El hallazgo de una
arquitectura especial, sin precedentes en la zona a mediados de marzo de 2015,
lleva a pensar en una probable capital de la cultura huarpa.6
Capillapata[editar]
Sector formado por grandes muros dobles de entre 8 y 12 metros de altura. En la
base tiene un ancho de 3 metros y en la cima entre 0,80 y 1,20 m, alcanzando
400 m de largo. Estos muros forman grandes cercados o 'canchones'.
Turquesayoc[editar]
Llamado así por la presencia de restos de turquesa, sea en cuentas de collar o
pequeñas esculturas. Debido a la alta concentración de este material se cree que
en este sector estuvieron los talleres dedicados al trabajo de este material.
La Casa de Blas[editar]
Por toda el área se encuentran desperdigados abundantes restos de artefactos
líticos, como puntas de proyectil, punzones y pedernales. La principal materia
prima era la obsidiana, el pedernal y la pelvis de cuy.
Canterón[editar]
Llamado así porque se presume que este sector fue usado como cantera.
Ushpa Qoto[editar]
Edificios diversos cercanos a una plaza. Tres murallas grandes corren de forma
paralela, estructuras semicirculares y ambientes subterráneos.
Robles Moqo[editar]
Esta área presenta tiestos de cerámica y artefactos líticos fragmentados. Un estilo
de cerámica característico de wari toma el nombre de Robles Moqo, ya que fue
aislado tomando en cuenta los fragmentos hallados en este sector por un guía
local de apellido Robles.
Campanayoq[editar]
Recintos circulares y trapezoidales. Están en mal estado de conservación,
totalmente derruidos, solo se pueden identificar los cimientos.
Trankaqasa[editar]
16 petroglifos grabados en piedra. Se labraron surcos sobre superficies planas
que luego fueron ligeramente pulimentadas. Se representan líneas concéntricas,
volutas, serpientes, círculos y figuras geométricas.
Ushpa[editar]
En ese lugar se han encontrado figuras humanas moldeadas que delatarían áreas
específicas de servicios, talleres y almacenes.
Gálvezchayoq[editar]
Cavidad circular de 11 metros de diámetro y 10 de profundidad, excavada
intencionalmente. En el interior dos túneles cuidadosamente excavados tienen
orientación norte y sur respectivamente.
Churucana[editar]
Muros similares a los de Capillapata forman recintos trapezoidales y
rectangulares.