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Filosofía y Economía del Bien Común

El bien común se entiende como el conjunto de condiciones de la vida social que atañen al bienestar de todos, exigiendo la prudencia de cada uno y especialmente de quienes estén dotados de poder y autoridad. La economía del bien común es un modelo económico, político y social que se basa en el respeto de la dignidad humana, la solidaridad, la democracia y la sostenibilidad ambiental. Los ciudadanos suelen anteponer los valores éticos a cualquier proyecto, exigiendo unos mínimos éticos a los representantes
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Filosofía y Economía del Bien Común

El bien común se entiende como el conjunto de condiciones de la vida social que atañen al bienestar de todos, exigiendo la prudencia de cada uno y especialmente de quienes estén dotados de poder y autoridad. La economía del bien común es un modelo económico, político y social que se basa en el respeto de la dignidad humana, la solidaridad, la democracia y la sostenibilidad ambiental. Los ciudadanos suelen anteponer los valores éticos a cualquier proyecto, exigiendo unos mínimos éticos a los representantes
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EL BIEN COMUN

El bien común es un concepto que en general puede ser entendido como aquello de lo que
se benefician todos los ciudadanos o como los sistemas sociales, instituciones y medios
socio económicos de los cuales todos dependemos que funcionen de manera que
beneficien a toda la gente.
En el ejercicio del bien común, deben repartirse las cargas de acuerdo a las
posibilidades, se logra a través del correcto ejercicio de la autoridad bajo el criterio de
subsidiariedad. No se construye el orden social si sólo existe buena fe o buena voluntad,
sino además con eficacia real en su construcción.
cuatro los elementos que constituyen el Bien Común:

1. Las condiciones sociales de paz, justicia y libertad.


2. Un conjunto de bienes materiales, educativos, éticos.
3. Equidad en el reparto de esos bienes.
4. Una adecuada organización social.
Características del bien común
Es objetivo
Es uno de los principios que rigen la vida social que es preciso tener siempre presente. Es
también uno de los conceptos más desgastados y ambiguos, pues se lo confunde con bienestar,
o calidad de vida -visión ampliada del bienestar-. Pero estos conceptos centran el fin de la
sociedad en el individuo autónomo y nada tienen que ver con el concepto de Bien Común.
Deriva de la naturaleza humana
Debe presentar una serie de condiciones que hagan posible el desarrollo simultáneo de la
persona y de ella misma, hacia la perfección que se dará histórica y culturalmente. No hablamos
aquí de unas condiciones mínimas de desarrollo, ni de algo necesariamente material (aunque lo
material forma parte de la “integridad” del desarrollo humano). Hablamos de condiciones de
posibilidad.

Bien común en filosofía


En la filosofía general, por bien común se entiende el conjunto de condiciones de la vida
social que atañen al bienestar de todos, exigiendo por lo tanto la prudencia de cada uno y
especialmente de quienes estén dotados de poder y autoridad.

Dicha percepción proviene de los filósofos griegos de la Antigüedad, como Platón (c. 427 –
c. 347 a. C.) y Aristóteles (384-322 a. C.), y a través de la tradición escolástica llegó al
Medioevo, donde tuvo uno de sus máximos representantes en Tomás de Aquino, quien
afirmaba en su Summa teológica que “…toda ley se ordena al bien común”.

De allí se inspiraría la Doctrina social de la Iglesia Católica, especialmente a partir de la


emisión de la encíclica Rerum novarum (“De las nuevas cosas”), por el Papa León XIII el
viernes 15 de mayo de 1891.

Aquella sería la primera encíclica abiertamente social de esta institución, en la que el Papa
proponía una organización socioeconómica adaptada a los tiempos de la Revolución
Industrial, que luego fue conocida como “distributismo”.
La economía del bien común

La economía del bien común (EBC) es un modelo económico, político y social que se


basa en el respeto de la dignidad humana, la solidaridad, la democracia y la
sostenibilidad ambiental

En 2010, Christian Felber y compañeros empezaron en Austria el movimiento


«economía del bien común» como un modelo económico y social construido mediante
el diálogo y la democracia.

Este movimiento se presenta como una alternativa del tipo «tercera vía» entre
el capitalismo y el socialismo. Aunque parte de unos principios rectores, el modelo
está abierto al debate teórico y a las estrategias prácticas para implementar una
economía distinta.

Ética y política: el bien común

Los ciudadanos solemos anteponer los valores éticos a cualquier proyecto económico,
social o cultural. Exigimos unos mínimos éticos a nuestros representantes. Sin embargo,
esas expectativas no se cumplen. Decepcionados, creemos que los políticos solo desean
alcanzar el poder y que harán cualquier cosa para obtenerlo. Predomina la racionalidad
estratégica: los votantes somos un mero medio para satisfacer sus deseos. De las otras
dimensiones de la racionalidad, como la ética y la comunicativa, ni hablamos. Cuando son
mencionadas es para adornar el discurso, nada más. La mayoría de los políticos, quizás
todos, están atrapados en las maquinarias de sus partidos. De aquí se derivarían muchos
vicios, como el engaño, la codicia, el abuso, la manipulación, la imprudencia, la
intolerancia… Obnubilados por las riquezas y el poder, tratan como objetos a los votantes y
a los contrincantes.

Desde los griegos, la política se ha relacionado con el bien común,. La mayoría de las
definiciones nos dejan insatisfechos: los asuntos públicos, el interés general, la razón de
Estado… Definirlo no es el mayor problema. Lo realmente poco probable es que el político
actúe pensando únicamente en el bien colectivo. Y es que hay algo que no cuadra. Por un
lado, educamos para sobrevivir en una sociedad individualista, donde solo se valora la
búsqueda del beneficio privado. Pero, por otro, exigimos que nuestros gobernantes,
olvidando ese adiestramiento, hagan lo contrario y solo se fijen en el bien común…
EL bien común orienta nuestra convivencia. Se trata de un postulado de la racionalidad
política. Existen bienes y servicios públicos que hay que gestionar. Vivir en comunidad
implica asumir que compartimos espacios y que cooperamos para resolver los asuntos de
todos. La pluralidad de intereses confluye en la unidad, en la armonía del todo. El bien
común, singular, que persiguen los individuos. A lo mejor es el bienestar, la felicidad, donde
incluimos la justicia y la libertad… El bien común se transforma con el tiempo. Quizás sea
hora de ampliar los conceptos de ética y política. Además de las virtudes clásicas,
necesitamos otras nuevas. El político ha de ser honesto, inteligente, prudente, justo, sincero,
valiente… Pero también tiene que ser creativo, porque el bien común se construye, se
interpreta, se rediseña y se inventa. Y las virtudes relacionadas con la gestión han de ser
superadas por las virtudes de la innovación y el ingenio. Nos hemos resignado a realizar
políticas de supervivencia, donde el ámbito de los sueños ha desaparecido porque ya solo
miramos al suelo. No viene mal recuperar ese horizonte utópico. Imaginar lo que no tiene
lugar, lo que aún no existe.

Platón decía que había que poner a prueba a los futuros gobernantes para detectar si
obraban por el bien del Estado. El que haya sido seducido por los placeres, aterrado
por los peligros o cegado por el ansia de riquezas, es decir, el que haya olvidado que
siempre es necesario tener como fin el bien común, deberá ser rechazado. Algo
parecido habría que hacer con las virtudes relativas a la imaginación. Si observamos
que los que aspiran a gobernar la ciudad carecen de creatividad, habrá que
descartarlos. En lugar de mítines donde se repiten frases hechas, en lugar de diálogos
que son monólogos, deberíamos proponerles un conjunto de retos para que exhiban la
capacidad de pensar sobre el poliédrico interés general y la habilidad de hacer mucho
con muy poco o casi nada.
Características
Se entiende que es el conjunto de
condiciones de la vida social que
atañen al bienestar de todos,
exigiendo la prudencia de cada uno
y especialmente de quienes estén
Bien común en filosofía
dotados de poder y autoridad.
Es el conjunto de condiciones de la
vida social que atañen al bienestar
EL BIEN COMUN de todos, exigiendo la prudencia de
cada uno y especialmente de
quienes estén dotados de poder y
autoridad.

La economía del bien común Ética y política: el bien común


Es un modelo económico, político y Los ciudadanos solemos anteponer
social que se basa en el respeto de los valores éticos a cualquier
la dignidad humana, la solidaridad, proyecto económico, social o
la democracia y la sostenibilidad cultural. Exigimos unos mínimos
ambiental. éticos a nuestros representantes.

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