Capítulo III
Psicología comunitaria de la Salud
1.. Comunidad y salud
La psicología comunitaria de la salud trata de los aspectos,
sociales del funcionamiento psicológico, tanto atendiendo a su
vertiente negativa, patológica y problemática, como la positiva,
saludable y optimizable.
1.1. Fundamentos comunitarios de la salud
Desde que, en su Acta fundacional, en 1948, la Organización
Mundial de la Salud (OMS) definió la salud como un "estado de
completo bienestar físico, psicológico y social", lo comunitario
constituye un marco de referencia crucial para la comprensión de
los procesos relacionados con el bienestar/malestar humanos.
Marx: sostiene que las relaciones sociales desarrolladas en el
contexto capitalista impiden la comunión del ser humano con la
naturaleza y consigo mismo.
Durkheim: observa con preocupación que el progreso de la
división del trabajo social no arrastra consigo formas de
solidaridad superiores.
A lo largo del siglo XX, en un mundo inmerso en un proceso
acelerado de cambio, la búsqueda del bienestar aparece
estrechamente vinculada a tópicos de la investigación y de la
intervención.
La forma comunitaria de convivencia tiene base orgánica,
natural, emocional, espontánea, moral, estable y vital, mientras
que la asociacional es de carácter predominantemente racional,
artificial, instrumental, utilitario, estratégico y contractual.
Entre los ejemplos del modo comunitario de vida invoca la
familia, el vecindario, la tribu, las agrupaciones religiosas y la
nación. Entre los del modo asociacional señala la empresa, el
sindicato, la ciudad y el Estado, que aparecen como agrupaciones
sociales en función de intereses.
Esta concepción tonnesiana de la comunidad sirve de marco de
referencia para una comprensión de los factores comunitarios de
la salud. En la comunidad las personas permanecen unidas, a
pesar de los factores separadores, mientras que en la asociación
permanecen separadas, a pesar de los factores unificadores.
En el transcurso del siglo XX aumentan los motivos de
preocupación por los indicios de crisis, ocaso y desintegración
social y cultural de lo comunitario.
Los nuevos valores dominantes en la vida moderna industrial,
capitalista y urbana, y también en la sociedad de la información,
conllevan la contrapartida de importantes niveles de
insolidaridad, desarraigo, conflictividad, marginación, soledad y
exclusión social, económica, política y cultural.
1.2. De la biopsicopatología clínica a la biopsicosociología comunitaria
La Psicología comunitaria de la salud ofrece una respuesta
disciplinaria de la psicología a necesidades y demandas sociales, y
también a cuestiones y retos que tenía que afrontar como
disciplina aplicada.
La Psicología comunitaria nace formalmente en Estados Unidos,
en los años sesenta, de la mano de la psicología clínica.
Latinoamérica renace en los años 70s apoyándose en la psicología
social y en otras ciencias sociales, y se aclimata al entorno
europeo, especialmente en el marco de la red pública de los
servicios sociales comunitarios
La Psicología comunitaria de patente norteamericana gira, en
sus inicios, casi exclusivamente en torno al eje de la salud
integral, en tanto que estado de bienestar físico, psicológico y
social, funcionando básicamente como correctivo, como
complemento y, en parte, como alternativa a la psiquiatría y a
la psicología clínica convencionales.
Por su parte, la iberoamericana afronta especialmente
cuestiones y desafíos psicosociales mucho más urgentes, visibles e
inmediatos que el de la salud mental (los que subyacen a la
pobreza, la desigualdad, la opresión y la exclusión sociales),
centrándose en la vulnerabilidad psicosocial asociada a situaciones
de deprivación socioeconómica y político-cultural.
En Estados Unidos tiende a estar más directamente asociada a
las funciones de asistencia y de protección social, especialmente
en lo que concierne a la salud. En América Latina tiende a
imponerse la de Psicología social comunitaria y está más bien
relacionada con la meta del cambio social.
1.2.1. El contexto de emergencia en Estados Unidos
La Psicología comunitaria se instituye formalmente como
nombre y como proyecto en 1965, en la Conferencia de
Swampscott (Boston), que afronta el desafío de la Educación de
los psicólogos para la salud mental comunitaria.
Contexto, salud como un asunto privado. Su atención se
confía a la iniciativa privada. Esto conlleva a un déficit e
solidaridad y aumento del aislamiento social. Se suma la ideología
liberal del éxito y la meritocracia.
1.2.3. Evolución general de las disciplinas, profesiones y servicios
A principios del siglo XIX, la psiquiatría norteamericana
concedía una notable importancia al tratamiento moral de la
enfermedad mental, a base del fomento de buenos hábitos en
campos como la higiene, el trabajo, la práctica religiosa o la
lectura.
La enfermedad mental, por tanto, tenía mal pronóstico, por
lo que el internamiento de las personas locas no podía cumplir
otra función que la de su aislamiento social.
el prolongado periodo de crisis social y económica comprendido
entre las dos guerras mundiales no fue un marco propicio para
las reformas en este ámbito.
la constitución de la OMS, la entrada en escena en los
cincuenta de las drogas psicoactivas (que facilitan un
tratamiento combinado de los trastornos mentales, a base de
psicofármacos y de terapias sociales y psicológicas extra-
hospitalarias) y el progresivo arraigo del movimiento pro
derechos civiles preparan el terreno para la creación, en 1963,
de los centros comunitarios de salud mental.
Psiquiatría militar desarrolla programas de detección y
tratamiento precoz, prepara la base de la psiquiatría preventiva.
A lo largo de los años sesenta se produce un progresivo
conocimiento y reconocimiento público de un múltiple desafío
que deben afrontar los servicios de salud mental:
• El aumento del número y de la tipología de personas usuarias.
• La creciente complejidad de las necesidades y demandas
individuales y sociales en lo concerniente a salud mental.
• La estructura de las desigualdades sociales ante la salud, que
conlleva especiales dificultades de acceso a los servicios de salud
mental para los sectores socialmente más desfavorecidos de la
población.
• La reivindicación social de dotación de mayor número de plazas
para profesionales en salud mental, para hacer frente a la
creciente demanda de servicios en este ámbito.
A nivel intradisciplinar, diversos vectores apuntan hacia la
creación de la Psicología comunitaria. Existe insatisfacción y
autocrítica sobre la práctica convencional de la psicología clínica.
Además, los profesionales comienzan a dar más importancia a los
factores socioambientales de la salud mental y la psicopatología.
OMS impulsa la necesidad de superar el enfoque centrado en
los síntomas y déficits y de atender a la salud positiva, dentro
de un modelo integral.
Esa perspectiva impulsa el desarrollo de una psiquiatría social y
preventiva y la progresiva implantación de modelos ecológicos en
la psicología de la salud, que subrayan la importancia de los
escenarios situacionales cotidianos y especialmente de los
comunitarios.
1.2.4. Crisis del modelo biomédico tradicional
El modelo biomédico tradicional ha prevalecido tanto en el
campo de la salud física como en el de la mental.
En los años sesenta, este sistema establecido atraviesa una fase
de crisis Esta crisis presenta múltiples facetas:
• El movimiento comunitarista relativo a salud mental se
autopresenta como la tercera generación revolucionaría, al
reconceptualizar la psicopatología como una problemática de
profundas raíces sociales, priorizando los determinantes
socioambientales de los síntomas individuales y, por tanto,
fijando el campo social como frente principal de intervención.
• Las críticas a este modelo provienen de múltiples sectores de
las ciencias humanas y sociales, que atacan especialmente el
reduccionismo biologista, el tratamiento dirigido a un individuo
aislado, pasivo y paciente, considerado como unidad de análisis e
intervención, y el doble cuestionamiento de la competencia de
los profesionales de la medicina y de la eficacia de las
instituciones psiquiátricas para el tratamiento de problemas
psicológicos.
• Según Feucalt, la medicalización de la locura constituye una
cortina de humo que oculta un proceso subyacente de más
profundo calado sociocultural: el mantenimiento de los efectos
de control y de exclusión sociales.
• La antipsiquiatría sostiene que el modelo médico resulta
inadecuado para el tratamiento de los problemas de salud
mental, puesto que es la sociedad la fuente de los problemas y
de las soluciones para la enfermedad mental. Desde esta
perspectiva, la psiquiatría funciona como una simple agencia de
control social y el manicomio no es más que una "fábrica de
locos".
La nueva perspectiva considera el entorno social no sólo como
una fuente de patologías, sino también de recursos para prevenir
trastornos.
La Psicología comunitaria de la salud (de patente americana)
es el punto de confluencia de una serie de orientaciones críticas
respecto al modelo biomédico clínico tradicional y, al mismo
tiempo, el punto de arranque de un movimiento que, en su
versión radical, se presenta como alternativo y, en la moderada,
como complementario del mismo.
El valor añadido de la Psicología comunitaria con respecto a
movimientos como el de salud mental comunitaria es su énfasis
en la importancia del cambio, no sólo de la persona para
adaptarse mejor a su ambiente, sino también de todo ambiente
insano, para que las personas puedan desarrollar una vida sana
comunitaria.
"La salud es una construcción social de bienestar que resulta
de una interacción dinámica entre los aspectos físicos y
psicológicos de la persona y su ambiente natural y social, y
facilita al ser humano el disfrute de la vida, el acceso a
múltiples recursos y su contribución a las esferas productivas y
creadoras de la sociedad" (Serrano y Bravo, 1998).
2. Recursos teóricos y metodológicos de la Psicología social comunitaria
de la salud
Los recursos conceptuales, teóricos, metodológicos y técnicos
tienen carácter interdisciplinar
2.1. Prevención
Se trata de un concepto que emerge en el contexto de la
crisis del modelo clínico asistencial tradicional y de las tendencias
recientes en los campos de la epidemiología y de la salud pública.
El punto de articulación de la prevención primaria con la
psicología comunitaria radica en la premisa de la ubicación
exógena (el contexto sociocultural) de la fuente causal de
trastornos potenciales. Éste es un campo central de la
investigación e intervención comunitarias, coordinado con el de la
prevención clínica, dirigida a personas individuales con factores
predisponentes (prevención primaria) y que, obviamente, juega
un papel central a la hora de tratar las ya afectadas (prevención
secundaria y terciaria).
La prevención en mayúsculas es la primaria. Dentro de ella, se
distingue una triple vertiente:
• Genérica, dirigida al conjunto de la población, pretende mejorar
la calidad y las condiciones de vida en las vertientes material,
social y biopsicológica.
• Inespecífica, que apunta a eliminar circunstancias favorables a
la aparición de disfunciones (fracaso profesional u organizacional,
desempleo, estrés y burnout laborales, etc.).
• Específica, aplicada a problemáticas particulares.
La prevención primaria es proactiva porque procura evitar la
irrupción de los factores estresantes y es "reactiva" cuando
intenta reforzar los recursos de personas y grupos en situación
de riesgo para afrontar experiencias estresantes.
La prevención primaria exige un buen conocimiento del
ambiente social comunitario que sirve de escenario de situaciones
y conductas de riesgo
El enfoque psicosocial comunitario de la salud consiste en una
modificación de los parámetros convencionales en función de los
cuales el modelo biomédico define los trastornos psicológicos.
Se basa más bien en la premisa de la complejidad
multidimensional del entorno vital de las personas y de los
grupos humanos.
2.2. Estrés psicosocial e intervención en crisis
Este enfoque combina las perspectivas ecológicas, que permite
identificar espacios (contextos y situaciones físico-sociales) donde
nacen determinadas fuentes de estrés psicosocial, y la
transaccional, que presta especial atención a los tiempos
(procesos, fases) en que aumenta el riesgo de disfunciones
psicológicas por estrés.
El modelo de estrés psicosocial permite la identificación de los
espacios y tiempo de riesgo de ocurrencia de experiencias
estresantes. La intervención preventiva proactiva en este campo
apunta a la minimización de los potenciales efectos patológicos
subsiguientes a la reacción de estrés.
La prevención primaria reactiva, por su parte, se orienta al
fortalecimiento de los recursos de las personas expuestas a estas
circunstancias estresantes.
Este modelo destaca la importancia del apoyo social como
ayuda objetivamente recibida y/o subjetivamente percibida. Este
apoyo desempeña una función preventiva, reforzando conductas
saludables e inhibiendo comportamientos de riesgo, y al tiempo
paliativa, minimizando el impacto patológico del estrés al
aumentar el control percibido, el bienestar psicológico, etc.
Cuando falla la prevención primaria, entonces se recurre a la
intervención en crisis como mal menor, de cara a evitar el mal
mayor de la intervención terciaria, cuando el cuadro patológico
ya se ha desarrollado.
Por su función reparadora, constituye una variedad de la
psicoterapia tradicional. Por lo que conlleva de prevención
primaria de posibles trastornos futuros que podrían derivar de la
experiencia crítica original, constituye una modalidad de
intervención comunitaria.