UNIVERSIDAD CENTRAL DEL ECUADOR
FACULTAD DE CIENCIAS PSICOLÓGICAS
CARRERA DE PSICOLOGÍA INFANTIL Y PSICORREHABILITACIÓN
NOMBRE: Evelyn Estefanía Guzmán Endara
SEMESTRE: Noveno
CÁTEDRA: INTERVENCIÓN EMERGENTE EN PROTECCIÓN ESPECIAL
FECHA: 22-06-2020
DOCENTE: MsC. Roberto Tapia
TEMA: Ensayo Crítico sobre “La importancia del conocimiento y dominio de materia a
desarrollarse en este curso frente a la intervención en NNA”.
La importancia del conocimiento y dominio de materia a desarrollarse en este curso frente
a la intervención en NNA.
El caso de Gabriel Fernández es el resultado de la maldad que puede existir tanto en
madres como padres, de la corrupción de un sistema creado para proteger, y de la indiferencia de
los altos cargos hacia el maltrato y abuso infantil. Para prevenir que la vida de un niño o niña
esté en riesgo, es sumamente importante que los profesionales psicólogos clínicos infantiles
tengan conocimientos del sistema de protección, memoricen las rutas de protección, tengan
experiencia en la realización de historias clínica e informe psicológico, conocer los artículos del
C.R.E. y del Código de la niñez y adolescencia. Sin embargo, ¿Por qué es importante tener
dominio de esto cuando estamos frente a una intervención psicológica de niños, niñas y
adolescentes?
El psicólogo clínico infantil es un experto en el desarrollo de la niñez hasta la
adolescencia, conociendo sobre la conducta cognición y emoción: síntomas típicos y atípicos que
puedan aparecer, indagando factores que pueden influir en el desarrollo (Vasta, Haith, Miller y
Planas, 2009). Por este motivo, son expertos en la evaluación y la intervención de esta población,
y se encuentran expuestos a sus interacciones, problemas y dificultades.
Considerando el caso de Gabriel Fernández, como psicólogos, al recibir un caso así,
tenemos un deber que se estipula en la Constitución de la República del Ecuador (2008) y en el
Código de la Niñez y Adolescencia (2018), en el primero, al reconocer en el artículo 35 a niños,
niñas y adolescentes como un grupo de atención prioritaria y, como se menciona en el artículo
38, el Estado tomara medidas para garantizar la protección integral de los derechos, y esto
significa que deben recibir primordialidad en la atención y garantía de sus derechos, en el caso
de Gabriel, todo el Estado y sus entidades dependientes debieron proteger su salud física como
mental, su seguridad y la garantía del cumplimiento de sus derechos.
Por su parte, el Código de la Niñez y Adolescencia (2018) menciona que los psicólogos,
están en la obligación de denunciar (Art. 72) si en su consulta aparece un caso que vulnere los
derechos cuya victima sea un niño, niña o adolescente, teniendo 24 horas para esto. Esto quiere
decir que el profesional de la salud mental especializado en niños es una herramienta del estado
para garantizar el cumplimiento de los derechos de la infancia y adolescencia, para lo cual, el
proceso de evaluación e intervención es fundamental, usando el psicólogo herramientas que
permitan afirmar o descartar una posible vulneración de los derechos de los NNA.
Considerando como el ejemplo del caso de Gabriel, el psicólogo encargado deberá
realizar la respectiva evaluación para diagnosticar la presencia o no de maltrato. Un elemento
primordial para esto es la observación, una habilidad y herramienta del psicólogo que permiten
obtener datos importantes sobre el estado psicológico, emocional y conductual, con Gabriel en
sus últimos momentos de vida, se podría encontrar información clara de un abuso, por sus
heridas y también por su comportamiento, su estado emocional, en sus fotos son claros signos de
tristeza y fatiga, y seguramente muchos otros elementos más (PRIVA, 2019).
Complementando la información dada por la observación, se iniciaría con la aplicación
del test de Corman (1967), con el objetivo para conocer la estructura familiar desde la
perspectiva del niño, los sentimientos que tiene con su familia, sus relaciones con la misma y
como él se integra y percibe en este sistema, esto nos permitiría hablar con el niño sobre la
información que rodea a su familia, y los sentimientos de este hacia respectivos miembros que la
conforman, permitiendo la recogida de datos del posible maltrato que puede existir en el entorno
familiar (Ancona, Ancona y Gómez, 2016).
Posteriormente se puede implementar un Roberto y Rosita, con el fin de explorar el
campo afectivo social de manera sensible y amistosa, detentando conflictos que pudieran
interferir con el desarrollo, realizando un screening, que nos permitiría conocer el daño
emocional causado dentro de su contexto social e intrafamiliar, con esto se obtiene mayor
información que pueda ser usada de manera textual en la denuncia, ya que algunas de sus
preguntas, como la 8 “R. Hizo rabiar a su mamá el otro día. ¿Por qué?”, podrían tener respuestas
que evidencien el maltrato físico que realizaban su madre y la pareja de esta, también otras
preguntas como la 10 “R. siente que lo (a) tratan mal a veces. ¿Por qué?” darían datos sobre el
maltrato psicológico al que sometían a Gabriel (Caceres, 2007).
Conjuntamente se podría aplicar pautas del Protocolo ecuatoriano de entrevista forense
mediante escucha especializada para niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual
para generar un dialogo que permita evitar la revictimización, permita establecer una relación de
empatía y rapport con Gabriel y él se sienta seguro, esto con el objetivo de que al obtener la
información sobre su exposición al abuso de su madre y su pareja, él no tenga que experimentar
otra situación traumante (Servicio Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, 2018).
Luego de obtener la información, se podría diagnosticar según la Clasificación de los
trastornos mentales y del comportamiento CIE-10 como T76.12 Abuso físico infantil, sospecha y
T76.32 Maltrato psicológico infantil, sospecha, además de eso, según el documental, también se
lo podría diagnosticar como F43-2 Trastorno de adaptación, ya que por el continuo estrés
causado por el maltrato, el cambio su comportamiento en la escuela, se volvió reactivo y
agresivo, dejo de relacionarse con sus compañeros y dejo de ser el dulce, alegre y amable niño de
sus inicios (WHO, 2000).
El psicólogo al descubrir todos estos hallazgos respecto al caso de Gabriel debe abrir la
ruta de protección y restitución de derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (COMPINA, 2014).
Para esto simularemos dos escenarios que pudieron darse según los datos que se dan de la
situación que vivió Gabriel.
La primera, sería cuando la profesora se alarma por la información dada por Gabriel
sobre como su mamá lo golpea con la hebilla de una correa, si Gabriel hubiera dado esta
información a un psicólogo infantil ecuatoriano, este tendría que identificar si el necesita
atención emergente, como en este caso no son lesiones corporales que afecten gravemente su
integridad o pongan en riesgo su vida, por lo tanto, tendremos que acudir a un organismo como
la unidad de policía más cercana o poner a conocimiento al Centro de Equidad y Justicia,
detectaremos que en este escenario es una contravención, ya que la herida no genera incapacidad
mayor a tres días, por lo que se presentaría la denuncia en la Junta de Protección de derechos,
jueces de la familia, mujer, niñez y adolescencia, y/o a las Unidades Judiciales contra la Mujer y
la Familia. Posteriormente, como denunciantes, debemos realizar el seguimiento, en el caso de
Gabriel, donde la entidad de protección no realizó su trabajo de manera efectiva, por lo que se
envía una queja ante el organismo administrativo-disciplinario de la autoridad, es decir el
concejo de la Judicatura y el Departamento de Recursos Humanos del DMQ, si recurre a la
misma inefectividad del sistema, se deberá dirigir a la Defensoria del Pueblo para solicitar la
vigilancia del proceso hasta que el proceso sea tramitado de forma idónea, logrando proteger a
Gabriel, realizando el seguimiento de la resolución y ejecución de las medidas, de esta manera se
habría evitado todo lo que aguanto Gabriel, no hubiera pasado de un golpe de hebilla a agresión
física y psicológica, y posiblemente tortura (COMPINA, 2014).
La segunda, sería todas veces que Gabriel iba a la escuela con moretones, quemaduras en
la cara, con heridas por balines, desnutrido, entre otros. Con toda esta información, se
identificaría que si necesita ser atendido de manera emergente y necesita ser llevado a un
servicio de salud (en caso de no trabajar en uno), este aplicara los protocolos adecuados y se
contactara con la entidad de atención que actuara y determinara si requerir medidas de protección
emergentes, en este caso considero que sí, debido a que era un hecho repetitivo y constante que
se mostraba el crecimiento de la violencia hacia él, por lo cual determinaran las medidas de
protección a ejecutarse y pondrán en contacto con la autoridad competente, en este caso se puede
determinar como delito, debido a la presencia de torturas y posible incapacidad debido a las
incontables heridas que tenía, por lo cual la denuncia se presenta en la Fiscalía y/o la junta de
protección de derechos, posteriormente e igual que en el caso anterior se hace el seguimiento
hasta la resolución y ejecución de las medidas.
Finalizando, podemos concluir lo sumamente importante que es para el futuro psicólogo
clínico infantil conocer el sistema de protección especial hacia niños, niñas y adolescentes,
comprender las leyes en las que se basan, tener destreza en realizar los procesos de diagnóstico
para comprobar la presencia o no de la vulnerabilidad de los derechos de los NN, tener
experiencia en el uso de los instrumentos de evaluación y la observación (habilidad desarrollada
por el psicólogo), dominar las rutas de protección y restitución de derechos. Pero por sobretodo,
el psicólogo infantil debe tener un compromiso para velar por la infancia y sus derechos, para
que los niños, niñas y adolescentes vivan con bienestar y libres de cualquier tipo de violencia.
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