Carles Batlle. Ensayos Sobre Nueva Dramaturgia
Carles Batlle. Ensayos Sobre Nueva Dramaturgia
I. Puestas en escena
■ Texto de creadores
Francisco Sánchez / Crónica de viaje: de lo literario a lo escénico en Cautiverio felis............................4
Marco A. de la Parra / El cautiverio felis. Palabras para Francisco..........................................................10
■ Análisis crítico
Soledad Lagos / Neva. El río de la Historia..........................................................................................................13
Consuelo Morel / Traición vs. El último encuentro............................................................................19
IV. Investigación
María de la Luz Hurtado / Actores europeos en los teatros de la Belle Epoque chilena:
discursos locales en torna a modernidad, identidad y género..............................................................100
VI. Memorias
Luis Moreno / Jorge Díaz: cincuenta años de amistad.................................................................143
Bélgica Castro / Mi amiga María Cánepa......................................................................................144
Ramón Núñez / Sara Astica: El valor de la consecuencia.....................................................................146
VII. Reseñas
Luis Pradenas / Teatro en Chile. Huellas y trayectorias. Siglos XVI – XX................................................149
Debesa, creador teatral: Serie Perspectivas UC...................................................................................................149
2 Editorial
acerca de cómo supuestamente ocurrieron los hechos sino de cómo pudieron haber sido a la luz
de una mirada contemporánea, e incluso, de una subjetividad comprometida con ella, es
lo que realizan obras de autoría nacional como Cautiverio felis y Neva, comentados
por su autor/director Francisco Sánchez y por la crítica y dramaturgista Soledad
Lagos, respectivamente. A su vez, Consuelo Morel indaga en el modo en que
dos obras de la cartelera, Traición y El último encuentro, dirigidas una por
Ramón Núñez y la otra por Héctor Noguera, realizan el relato de histo-
rias de vida inmersos en un triángulo amoroso: aparece la necesidad
de historiar las propias vidas cuando guardan un núcleo dramático
oscuro, requerido de descifrarse inter-subjetivamente.
La sección Ensayos sobre Nueva Dramaturgia se vincula
productivamente con todo lo anterior, al ofrecer categorías de
análisis, conceptos, miradas analíticas que problematizan las
dramaturgias contemporáneas. Dos ensayos –el de Juan C.
Burgos y Lucía de la Maza– se introducen en un género dra-
mático fundamental: el de la tragedia, en tanto, Carles Battle,
junto con esbozar las bases de la dramaturgia contemporá-
nea, elabora una metodología para su análisis o
escritura, considerando su cualidad eminentemente
fragmentaria. Roberto Matamala, por su parte, ofrece un
estimulante ejemplo de cómo adentrarse en
dramaturgias complejas, que quiebran los cánones y
obligan a pensarlas con una “nueva cabeza”, como es la
del chileno Benito Escobar.
María de la Luz Hurtado sintetiza aquí una investi-
gación Fondecyt en curso, realizada sobre la base de textos
y visualidades producidos en Chile entre 1900 y 1918, en
torno a los modos en que impacta en el medio nacional
las performances de las grandes actrices y actores de la
Belle Epoque. Su hipótesis es que estos son agentes que
irradian,
desde los escenarios, sensibilidades, modos de comportarse,
visiones de mundo modernos, y lo realizan a través del des-
pliegue de uno de los dobleces de su construcción actoral: el
de sus políticas del cuerpo, asociados a políticas de vida.
Pedro Celedón continúa su serie sobre Teatro de Calle y la
compañía Royal de Luxe, esta vez, en torno a espectáculos móvi-
les que atraviesan los espacios urbanos, como fue el de la Pequeña
Gigante, que conmovió el imaginario santiaguino a inicios de 2007.
Culminamos la revista con Memorias dedicadas a tres grandes e inolvi-
dables creadores del teatro chileno que partieron de este mundo durante
2006-2007: las grandes actrices María Cánepa y Sara Astica, y el dramaturgo
Jorge Díaz. Vayan a ellos nuestro recuerdo y agradecimiento.
M.L.H.
4 I. Puestas en escena: Texto de creador
Francisco Sánchez
Estudió Actuación en la Escuela de Teatro de la
Universidad Católica y Trombón en el
Instituto de Música de esta misma universidad;
también tiene estudios particulares de composición
musical. Es investigador, docente y
director de la Compañía Tryo Teatro Banda. Francisco Sánchez en Cautiverio felis.
Crónica de viaje: de lo literario a lo escénico en Cautiverio felis / Francisco Sánchez 5
Contexto En este contexto, el toqui Lientur,
uno de los genios militares mapu-
En 1629 la Guerra de Arauco ches, lideraba ataques a la comarca
estaba en su apogeo. Hacía menos de Chillán, que fueron enfrentados
de treinta años que una gran parte por las autoridades militares.
del pueblo mapuche, en un Cerca de Yumbel, los españoles
esfuerzo supremo, había logrado son de- rrotados, cien son
recuperar una inmensa porción de
degollados y el capitán Francisco
su territorio original para su vida
Núñez de Pineda y Bascuñán es
independiente. La guerra costaba
llevado cautivo por el cacique
muchas vidas a los originarios y no
Maulicán a sus tierras en
pocas a los españo- les, al paso que
Repocura, cerca del actual pueblo
sumergía a ambos pueblos en la
de Galvarino, luego de constatar
miseria. España no cejaba en su
que se trataba del hijo del
intento por dominar la Araucanía,
mismísimo ex – Maestre de
que no se dejaba dominar. La vida
Campo del ejército español, Álvaro
fronteriza en el río Bío-Bío era una
Núñez de Pineda, famoso entre los
realidad de paz y guerra.
mapuches por su eficacia militar y
por su piedad para
1. Cautiverio felis es obra de Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán (Chillán, Chile, 1.608 – Locumba, Perú, 1.680)
con los prisioneros. Nueve meses dura el cautiverio y, veinte años ignorante con respecto a la historia
después, el capitán decide escribir el libro Cautiverio felis para poner al de mi país, me maravillé de la
Rey Carlos II al tanto de su experiencia, de la naturaleza del pueblo misma, me pareció increíble que
mapuche y del estado decadente de la administración del Reyno de Chile. mi pueblo descansara sobre una
epopeya de magnitudes tan
Hallazgo gigantescas: la lu- cha insólita del
pueblo mapuche, la tenacidad de
Encontrarnos con este libro y vislumbrar la forma para llevarlo a los españoles, sitios y
escena fue un proceso largo de coincidencias, causas y efectos. Tryo Teatro despoblaciones de ciudades y todo
Banda ha desarrollado una intensa actividad itinerante en regiones, lo que acarrea la guerra, en
especialmente en La Araucanía, trabajando en teatros, colegios y aquellos mismos lugares donde
municipios. En el año 2000, encaré una primera gira araucana de tres uno se baña hoy tranquilamente
semanas, para lo cual hojeé el poema épico La Araucana, de Alonso de en un lago, por ejemplo. En mitad
Ercilla y Zúñiga, con la esperanza de absorber algo de la región famosa que de ese proceso, por intenet me
pudiera estar aún en el aire y captarlo. Como muchos chilenos, siempre he enteré de que RIL Editores había
sentido cierta fascinación por nuestros orígenes indíge- nas y la epopeya lanzado al mercado una edición
de Arauco. Lo poco que leí me impactó profundamente, fue como crítica de Cautiverio felis, por dos
asomarme a un abismo. Llegando a Temuco, conversando el tema con el académicos de la Universi- dad de
chofer del camión que nos trasladaba, me habló del libro Arauco en Amé- Chile, Raisa Kórdic y Mario
rica, del artesano e historiador en lo oral mapuche, don Huechetún Ferrechio. Ubiqué al segundo por
Marilef, de Lumaco, y me lo prestó. En solo tres días de itinerancia teléfono y le conté de mis
devoré, a veces leyendo con encendedores en el auto, las páginas donde intenciones teatrales para con su
este hombre abre la memoria oral de su pueblo sobre la despoblación de libro. Me citó a su oficina y me
las “siete ciudades del sur”, la mayor hazaña militar del pueblo mapuche, regaló los dos tomos de su trabajo
pues garantizó su inde- pendencia de España por tres siglos más, a cargo colosal.
del toqui Pelantarú y miles de guerreros. Tuvimos la suerte de ser
recibidos por don Huechetún en su casa y apreciar su obra artesana. Al
devolver el libro, el chofer del camión me habló de otro libro que me iba a En 1629
enloquecer, pero él no lo tenía, el Cautiverio felis. Corrí a la librería más
cercana a comprarlo, pero Guerra
la
solo encontré una selección de textos de este libro,
comentados por don Sergio San Martín, artesano gorbeano
de Arauco
especializado estaba en su apogeo.
en reproducción de cerámica mapuche precolombina. Su
mayor logro era homologar los profundos y justicieros
Hacía menos de treinta
mensajes de Cautiverio felis a nuestro presente. Al primer años que una gran parte del
acercamiento, se me hizo evidente que era una historia
que yo quería contar, que era un tesoro para el pueblo mapuche,
alma de Chile y que yo entendía a medias la en un esfuerzo supremo, había
historia de la Guerra de Arauco.
Frente a aquella inmensidad, decidí leer logrado recuperar
la Historia de Chile de Barros Arana y otros una inmensa porción de su
documentos complementarios, como los de
José Bengoa. Cinco años estuve leyendo territorio original
para su vida
todo lo que pude para engrosar mi
entendimiento de la materia. Al tiempo de
confesarme un independiente.
Para efectos del montaje, se-
paramos todas las reflexiones,
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citas y poemas del libro de la
narración puramente anecdótica,
de Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán, en adaptación de Francisco Sánchez
y Neda Brkic, fue estrenada en la sala Eugenio Dittborn que es la que contiene la acción, lo
del Teatro de la Universidad Católica, Santiago, el 8 de marzo de 2007. que permite al actor descubrir
“¿qué hace?” el per- sonaje, y no
Dirección: Francisco Sánchez
Co-dirección: Sebastián Vila “¿qué piensa?” o “¿qué siente?”. El
Actores-músicos en vivo: Francisco Sánchez, César Espinoza, actor puede manejar a su antojo
Pablo Obreque
Vestuario: Cristina Collao
sus acciones, pero no sus
Diseño iluminación: Raúl Aguirre/Maximiliano Cornejo emociones, y, tal vez, parte de sus
Tramoya: Tomás Urra, Ximena Acuña pensamientos.
Producción: Alejandro Campos, Carolina González
Lo otro es el sustento
De lo literario a lo escénico bagaje cultural de la Compañía de intelectual de la narración, y quedó
Jesús, opositora a la guerra como una reserva de sentidos y
El primer desafío para ofensiva contra los mapuches. razones que nos ayudó a entender
montar Cautiverio felis fue el Además, el autor ilustra con mejor el desarrollo y la
proceso de trán- sito del formato poemas propios y ajenos, y hasta profundidad de la acción, a la vez
literario al teatral, que supuso la con dibujos de su mano, el que revela aspectos maravillosos
lectura completa y exhaustiva del contenido emotivo del libro, en lo del personaje teatral en que
libro original, un extenso cual se ve, por sobre su primera Francisco Núñez y sus enemigos se
intención política, que la bella transfor- maron, y aquellos
documento donde el autor narra
experiencia de cautivo lo contenidos hacen su aparición en
con sabrosos detalles todos los
sobrecogió y cambió sus ideas para las improvisaciones, haciendo
hechos y procesos personales que
siempre, aunque él trate de justicia del espíritu justiciero del
experimentó entre sus captores,
disimularlo. En el fondo, Cautiverio libro original.
narración que va acompañada de
múltiples reflexiones profundas en felis es una carta desesperada al “No hables de los mapuches
voz alta, y un sinfín de citas monarca, con súplicas para que como si fueran antiguos héroes en
bíblicas, teológicas, filosóficas y de tome medidas que corrijan los un pedestal intocable y moldeable
los clásicos, vicios y corrupciones al interior a tu gusto, habla de los
descendientes mapuches de hoy y
enfoca tu visión
se vio” en este. El importante tema de su relación con Pero el teatro necesita de un antagonista potente, y
lo femenino, por ejemplo, quedó relegado a escenas y ele- gimos al cacique Inailicán como promotor de la
cuadros secundarios frente a la potencia del conflicto muerte del cautivo, asignándole toda la maldad y
principal. Aún así, el juglar se las arregla para tocar el truculencia que convino para intensificar el peligro,
tema, no puede omitir el detalle sabroso del acoso tan pero imprimiéndole a la vez un candor que lo hiciera
puro y sincero de algunas mujeres mapuche, y, como algo “querible”.
dice el capitán Núñez en su libro, “un buen relato no
puede carecer de una historia amorosa”. El juglar
La experiencia vivencial de un machitún, que
sobre- coge de terror y fascinación al capitán, La Juglaría Contemporánea, como le decimos al
lamentablemente no tuvo espacio en el montaje, estilo de Cautiverio felis, en el cual tres actores –
además de tratarse de una de las zonas de la cultura músicos cuentan la historia, está emparentada con el
mapuche que es muy difícil de tratar sin caer en los trabajo im- pulsado en Chile por el dramaturgo y
clásicos estereotipos. Tuvimos excesivo celo en actor Andrés del Bosque (Las siete vidas del Tony
rechazar la imagen tanto de superhéroes como de Caluga, El día del juicio), heredero del clown, del bufón,
salvajes que nos ha impuesto la historia. Hubo que de la Comedia del Arte y de la escuela de Darío Fo, y
resignarse a sintetizar mucho y a abandonar otro de su propia pertinacia para encontrar inspiración
tanto. Lo que cabe en un libro no necesariamente cabe teatral en las fuentes de nuestra propia historia. Otro
en el escenario. gran aporte fueron las obras Johan Paddam descubre
En el libro podemos alegrarnos con todas las América e Ibéricus presentadas en Chile en un lapso de
fiestas a las que iba el capitán, en el escenario, en tres años por Álvaro Solar, actor chileno radicado en
cambio, el juglar necesita sintetizar todas las fiestas en Alemania. Estos espectáculos se inscriben como
una sola, debe ahorrar tiempo y evitar que el “unipersonales”, obras donde un solo actor cuenta
espectador adivine lo que él va a contar. A la tercera una historia en la que intervienen varios personajes y
fiesta el espectador ya se puede sentir estafado. La lenguajes narrativos distintos, estilo primo del
sorpresa es la gran herra- mienta del juglar…y sus monólogo, donde el actor encarna a un solo personaje.
habilidades. Se trata del juglar, aquel artista que en la realidad
El deseo que muchos caciques tenían de matar al y en nuestra imaginación recorría hace siglos los
capitán Núñez provenía de una estrategia política pueblos de Europa, llevando las noticias frescas de
distinta a la de Maulicán, y no de pura vocación otras regiones, hinchando el imaginario local
sanguinaria. Claro que el autor no lo ve así, porque con descripciones de mundos
voz y la actuación, burlador de los señores, contador atención del público que sabe que se le está
de historias que, sin embargo, debía conquistar la embolinando la perdiz pero se fascina con la
atención del público echando mano a todos sus capacidad del charlatán, quien logra su objetivo de
recursos expresivos para encantar, emocionar, hacer reír vender, por ejemplo. En este punto, surgió la idea de
y pensar. Alguien que tenía, además, la autoridad para hablar de la memoria genética, como si nos fuera
emitir su opinión acerca de aquello que estaba posible, por algún mecanismo revolu- cionario, evocar
contando. Y, fundamentalmente, un músico contador los pensamientos de nuestros antepasa- dos que están
de historias. Como los que vinieron a América durante grabados en nuestras células, suponiendo que esto sea
los procesos de Conquista y Colonia española. Poetas, así, tal como sucede con los rasgos físicos, algunas
cantaores, músicos y actores que anima- ban los enfermedades, etc. El público acepta rápidamente este
arrogantes campamentos de Pedro de Valdivia, o el
desafío porque está en todos nosotros ese deseo de
selecto séquito de García Hurtado de Mendoza, que
encontrar alguna forma de viajar al pasado. Luego, el
trajeron la décima espinela, la vihuela, el arpa, etc.
protagonista hace una patética demostración pública y
Un personaje que tiene su símil en nuestras
comienza a recordar en el mismo escenario hasta
culturas originarias. Entre los mapuches, existía la
descubrir que Francisco Núñez es su antepasado, y
tradición de los Romanceros, personas hábiles para afirma que puede contar el Cautiverio felis en primera
inventar cantos e historias, que eran contratadas por persona. Al contar la historia y encarar en sí mismo a
nobles caciques para animar sus fiestas. Estos venían personajes mapuches y españoles, el juglar sugiere
a visitar al dueño de casa una semana antes de la algo que es un hecho indiscu- tible pero no
celebración y se imponían de las características del demostrable: todos los chilenos tenemos en nuestras
anfitrión y su casa, y volvían a células la memoria genética de ambos pueblos porque
la fiesta con canciones de alabanza para él,
somos mestizos, y el Cautiverio felis nos parece una
compuestas para la ocasión, que eran cantadas y
historia conocida, recordable y nos interesa porque es
bailadas por todos varios días y noches. una ventana a nuestro pasado que está fuera de la
Y en el mundo andino, célebres eran las
dudosa historia oficial. Es la visión del “otro” en mí
representa-
mismo, y los personajes aparecen muy cotidianos,
ciones-recitaciones de, entre otras, la historia de todos
como si
los Reyes Incas, género que hasta nuestros días se
fueran conocidos.
mantiene vigente en partes del Altiplano donde se
narra y baila, por ejemplo, la tragedia de la muerte de
Atahualpa.
Esta
La tradición de contar historias, y nuestra juglaría quiere
historia, nos viene en la sangre. Nos parece que la
historia de Chile posee inagotables episodios dignos proponer al
de contarse, más aún cuando ella ha sido interpretada
espectador
generalmente por los vencedores y oficializada por la
clase gobernante, y el pueblo chileno ha bebido la posibilidad
aquellas interpretaciones como si fuesen verdad pura, de reinterpretar
sin preguntarse “¿será
tan así?”. nuestra historia
Esta juglaría quiere proponer al
espectador la posibilidad de reinterpretar
tomando en cuenta el
nuestra historia tomando en cuenta el aporte aporte de otros documentos y
de otros docu-
mentos y confiando en nuestro propio Se nos presentó la necesidad de contar con un pretexto para
sentido contar la historia, algo así como el charlatán que logra atrapar la
común y sagacidad investigativa.
confiando en
nuestro
propio sentido
común
y sagacidad
investigativa.
10 I. Puestas en
I. Puestas enescena:
escena:Texto
Textodedecreador
creador
Música A esta orquesta propuesta por Núñez, y la
necesidad que el juglar tiene de la música, se suma el
La música y el sonido es una alfombra sobre la privilegio de nuestra compañía por la música en vivo
cual reposa todo el espectáculo. En este caso, la en el escenario, por tratarse de una voz, un personaje
misma historia propone la música y algunos más que habla al corazón del espectador, tan
instrumentos. El capitán Núñez describe hasta el importante, que debe pro- ducirse durante el discurso
cansancio que los ma- puches tocaban cornetas teatral y no antes, en una grabación, quedando
(trutruka), flautas (pifilcas) y tambores (kultrunes), imposibilitada de adaptarse a una improvisación o
sus “alegres instrumentos”, y que romanceaban con improvisar ella también, o de respirar a la velocidad
poesías con métrica, días y noches. Y como el que de una función específica y no imponer una velocidad
cuenta es español, carga en sus páginas el laúd, la que no se está viviendo, y además, por la belleza
vihuela, el arpa, la décima, el soneto y la lira (de sus escénica que aporta un músico tocando su
propios poemas). Y como los juglares están vivos, instrumento.
tocan los instrumentos de hoy: bajo eléctrico, Nuestra experiencia en teatro infantil nos ha hecho
acordeón, clarinete, trombón, percusión, etc. desarrollar un tipo de montaje en el cual el “narrador”
cuenta la historia, toca y canta la música, pero además
acompaña con sonidos onomatopéyicos los movimientos
de las pantomimas de los actores. Esto último aporta
magia pura y candor a la escena, pues el espectador
ve
Palabras para
Francisco
Marco Antonio de la Parra
Dramaturgo y Médico Psiquiatra
L
eí hace mucho tiempo con pasión Cautiverio feliz
de Francisco Pineda y Bascuñan. De esos textos de la
Conquista, de los que fundan nuestra literatura cuya
defensa indigenista hoy cobra un significado mucho más
importante. Fascinado por esas historias de cautivos
que son material de mucho jugo, pensé, como piensa
siempre el escritor, en hacer alguna versión para otro
género, el teatro, la novela, un cuento corto que diera
una vaga referencia y estimulara la lectura del original.
Imposible superarlo. De una sorprendente calidad
literaria, Cautiverio feliz se convertía en uno de esos
sueños que no se cumplen, como la Relación
autobiográfica de Ursula Suárez o los Naufragios de
Cabeza de Vaca, los textos post colombinos que permitían
Foto: Consuelo Mujica.
y oye aquello que no existe, Chile derivó a Cautiverio felis a un espectáculo a lo que llamamos
aceptan- do el juego. La precisión teatro familiar, que puede ser visto “clínica”, es decir, la experiencia
y calidad del sonido exige una por todo el rango etáreo. de entregar el espectáculo en
interpretación musical en este manos de un director externo,
sentido. El juglar ne- cesita de la Marcha blanca y estreno ajeno al proceso de creación, para
pantomima para ahorrar espacio y que “editara” el material,
estimular la imaginación del Trabajamos sin director, es asumiendo los costos. El director
espectador. Oberturas, cortinas decir, los tres actores-músicos Sebastián Vila hizo este tra- bajo
musicales, acompañamientos de siendo juez y parte en la creación. con maestría, y en dos sesiones de
canciones, ambientación, apoyo de El espectáculo llegó a durar cinco días completos, con seis
ciertas emociones, de ciertos movi- 2.45 horas antes de la primera meses de diferencia.
mientos, silencios, son utilidades función. Fue necesario invitar a Su estrategia se basó en indu-
de la música en vivo a las que se actores y dra- maturgos amigos cir al narrador principal a hablar
suma la onomatopeya. (Verónica Duarte, Alejandro menos y hacer más. La locuacidad
Curioso es que, planteado Campos, Alfredo Becerra, Neda es una herramienta del juglar, pero
origi- al tratarse de un texto
Brkic) para que aportaran con sus
nalmente como un espectáculo monumental, en el cual hay
valiosas opiniones. Aún así,
para adultos, su naturaleza y el mucho que decir, es necesario
después de cuarenta o cincuenta
contacto permanente con jóvenes decir lo mismo pero con menos
funciones, decidimos someter el
escolares y niños en los pueblos palabras y más imágenes
del sur de
Bibliografía
Bengoa, José. Historia de los Antiguos Mapuches del Sur. Santiago: Catalonia, 2003.
Núñez de Pineda, Francisco. Cautiverio felis. Santiago: RIL, 2001.
NEV
Neva: El río de la Historia / M. Soledad Lagos 13
El río de la Historia
M. Soledad Lagos
Doctora en Filosofía y Letras y Magister Artium por la Universidad de Augsburgo; Traductora inglés-
alemán por la P. Universidad Católica de Chile. Dramaturgista y profesora de la Escuela de Teatro de la
Universidad Mayor, Santiago de Chile
14 I. Puestas en escena: Análisis críticos
Como la espera se les empieza a van a recetar cocaína, como si yo MASHA: Sí, y el Zar ha matado
volver desagradable, comienzan a fuera una morfinómana. Las muchos más.
jugar, a cubrirse detrás de máscaras mujeres y las demás actrices van OLGA: ¿Por qué tanta muerte?
a decir que Antón se llevo mi MASHA: Porque queremos enterrar
sucesivas que les permiten decir talento a la tumba cuando murió al Zar, queremos que gobierne el
cosas que, por sí mismos, quizás no en Badenwei- ler. Nunca voy a pueblo.
se atreverían a decir. Citan y actúan volver a pisar un escenario y me ALEKO: Y elegir un parlamento.
fragmentos de escenas de El jardín voy a envenenar de envidia al MASHA: Sí, pero no para que
saber que actrices como tú van a gobiernen los nobles, tus tíos y
de los cerezos, La gaviota e Ivanov, de ponerse mis zapatos. tus primos. Sino para que no
Chéjov. MASHA: Usted es feliz, Olga. gobierne nadie. Queremos
Olga quiere que Masha y Ale- Quizás no se de cuenta ahora, disolver el ejército, quemar el
ko actúen para ella la muerte de pero usted es feliz. dinero.
OLGA: Aleko, delira. Pero delira …
su amado Antón. En medio de las más. OLGA: No quemes nada,
improvisaciones, hay espacio para ALEKO: No te quise tanto, Olga. Masha. Quizás Rusia se encienda
comprobar la versatilidad de Tuve gonorrea. Si tuviera que sola. Pase lo que pase, siempre
elegir entre mi hermana y tú no vamos a tener el arte. Quizás
Aleko y las aparentes falencias de pase mucho tiempo y todo siga
sabría qué decir. No le tengo
Masha, a quien Olga Knipper miedo a la muerte. Lo que pasa igual. Siga habiendo pobres, siga
critica en forma despiadada: es que en mi vida fui incapaz de habiendo ricos, siga habiendo
MASHA: Gracias, mi público. decidir si creía en Dios o no. Pero soldados disparando a la gente
Quiero dedicar esta función a sí te quise tanto, Olga. Lo que en la calle. Pero siempre vamos a
Olga Knipper, la famosa actriz pasa es que me estoy muriendo poder seguir soñando y vamos a
que nos visitó del Teatro de Artes y sólo puedo pensar en mí y en poder seguir diciendo: nada
de Mos- cú, pero que ayer fue Rusia. cambia, todo sigue igual, hay
encontrada muerta, flotando en OLGA: No te preocupes. Antón. que quemarlo todo.
el río Neva. OLGA: Pobrecita, Muy pronto me voy a olvidar de MASHA: Olga, yo a usted la ad-
Olga Knipper, fue tan feliz y ti y de cómo moriste... y en cien miro, la encuentro una
murió tan triste. Salió a tomar el años nadie se va a acordar de estupenda actriz, ya se lo he
aire, tosió, vomitó sangre y se nosotros. dicho, pero usted no está
tiró al Neva. Fin. (Calderón 41) entendiendo nada.
MASHA: ¿Olga, usted es va- OLGA: ¿Qué es lo que yo no
liente? estoy entendiendo, Masha?
La Historia que no es parte
OLGA: Sí, creo que sí. Se MASHA: Las cosas van a
necesita mucho valor para vivir de la ficcionalización, la que está cambiar ahora.
la vida como la pienso vivir. en las calles, irrumpe por OLGA: ¿Qué va a cambiar?
Nunca me voy a volver a referencias de Masha, quien, en MASHA: Va a haber una revolu-
enamorar, me voy a morir sola, ción en nuestra patria.
forma muy lúcida, transmite lo
me voy a rebalsar de vodka y me Finalmente vamos a ser libres, la
voy a poner roja como una que, para ella, terminará siendo eso gente va a ser solidaria, no va a
cebolla. Voy a dar lástima, se van que en ese momento ocurre afuera haber ricos.
a reír de mí. Voy a dar pena. La de la sala de teatro: ¡Despierte Olga, despierta Aleko,
gente va a decir que ya no puedo OLGA: ¿Qué está pasando en no va a haber ricos!
actuar, que me tiritan las manos, nuestro país? ALEKO: Tiene razón Masha,
que se me olvidan mis líneas. Me ALEKO: Los revolucionarios se Olga… vamos a ser todos pobres.
pusieron a matar gente. (Calderón 46-7)
16 I. Puestas en escena: Análisis críticos
parte fundamental de su
idiosincrasia y su identidad, fuera
definido por el discurso oficial de
/FWB
los alemanes del otro lado del
De Guillermo Calderón, chileno, fue estrenada en la Sala Mori, barrio Bellavista, Santiago, Muro o bien como un fenómeno
en octubre de 2006 y repuesta en esa sala el primer semestre de 2007. Recibió el Premio que no generaba mayor interés,
Altazor 2006 como Mejor Dramaturgia, Mejor Dirección y Mejor Actriz (Trinidad
porque lo importante era que esa
González).
parte de Alemania se pusiera al
Compañía: Teatro en el Blanco día respecto de las bondades de la
La obra Autoríatiene y dirección:
múltiplesGuillermo Calderón
Actuación: Trinidad González, Paula Zúñiga, Jorge Becker
economía social de mercado, o
niveles de lectura, de modo que si
Diseño escenografía: Pilar Landerretche, Jesús González bien como algo que era mejor
un espec- tador
Diseño encuentra
vestuario en ella
e iluminación: Jorge “Chino” González olvidar para poder avanzar hacia
algo así como teatroMúsica
en eloriginal:
teatro Tomás
y, González
Asistente de dirección: Catalina Lyon un futuro promisorio, dentro de un
al mismo tiempo, una declaración
Producción: Jenny Romero
para un ensayo y que bien puede sistema que a los alemanes del Este
de amor-odio frente al oficio del
ser una réplica y/o un síntoma del les habían enseñado que era
actor, su interpretación será tan
ensayo de la Historia, actividad deleznable.
válida como la de otro que vea en
que se simboliza con la revuelta En ambos casos, la cultura del
esta pieza un homenaje a Antón
previa a la Revolución Rusa. olvido se encuentra en permanente
Chéjov, cuya escritura ha
Tanto Guillermo Calderón fricción con la cultura de la
pervivido mucho más allá de su
como Ingo Schulze son memoria (Loveman y Lira).
muerte. Su- pongo que a otro tipo
sobrevivientes de sistemas que No es extraño, creo, que dos
de espectador le interesará
han experimentado cambios personas de latitudes tan diversas,
centrarse en la estrecha relación
vertiginosos en muy breve tiempo: compartan nostalgias parecidas.
entre el espacio del ensayo y el
Calderón, mucho más joven que Tampoco lo es que sitúen la trama
espacio socio-político-cultural en
Schulze, creció en la rebeldía de lo de sus escrituras en el mismo
que ese teatro de San Petersburgo
ocurrido después de 1973 en Chile lugar, San Petersburgo, y que
está situado concreta- y
y desde hace diecisiete años vive pongan al río Neva como testigo
metafórica- mente, en el momento
en un país redemocratizado. de cambios sociales imposibles de
mismo de lo que se nos muestra
Schulze tuvo que entender, como obviar.
como la espera
casi todos los alemanes de la ex Si Schulze relata el nuevo
República De- mocrática Alemana, estado de las cosas en una Rusia
que de pronto todo aquello que él aparente- mente modernizada, la
había considerado mayoría de cuyos habitantes más
padecen que disfrutan las
bondades de dicha mo-
dota al
18 I. Puestas en
I. Puestas enescena:
escena:Análisis
Análisiscríticos
críticos
BIBLIOGRAFÍA
Calderón, Guillermo. Neva. Santiago: inédito, 2005.
Loveman, Brian y Elizabeth Lira. Las suaves cenizas del olvido – Vía chilena de reconciliación 1814-1932. Santiago: LOM, 1999.
Schulze, Ingo. 33 Augenblicke des Glücks (33 momentos de felicidad), Berlin: Berlin Verlag, 1995 y Süddeutsche Zeitung Bibliothek
tomo 55. München, 2007
Traición versus El último encuentro / Consuelo Morel 19
Traición
versus
El último encuentro
Consuelo
Morel
C
a
m
i
reo importante hacer una n
1. Estos conceptos provienen del Proyecto de investigación Dipuc Nº05/2007 CCA, de la profesora Consuelo Morel Montes.
Bibliografía
Capponi, Ricardo. “Chile, un duelo pendiente”. Mensaje. 482 (1999): 18-21.
Segal, Hanna. Introducción a la obra de Melanie Klein. Barcelona: Paidós, 1982.
Lipovetsky, Gilles. La era del vacío. Barcelona: Anagrama, 2002.
Fin del eclipse: Elucidaciones / Ramón Griffero 25
Elucidaciones
Ramón Griffero
Dramaturgo y director chileno, Bachelor of Arts in Social Science en Essex y con estudios de
cine en el Institut Nacional Superieur des Arts du Spectacle en Bruselas, es director de la Escuela
de Teatro de la Universidad ARCIS y de la Compañía Fin de Siglo, y autor de importantes textos
dramáticos, entre los que destacan Cinema Utoppia (1985), Río abajo (1995), Brunch (1999) y
Tus deseos en fragmentos (2003).
S
in duda, la construcción de cos, renovados, religiosos, que
este texto surge desde nos entregan sus versiones del
todas las instancias mundo que uno habita
metafísicas de Así está siempre esa
la creación y de la existencia, lo inquietud de poder develar que
cual ningún ensayo puede todos los dis- cursos son ficciones
contener. sobre la realidad para mantener un
Se nutre de un gesto de orden necesario, pero que estos se
creación que se viene desvanecen, se con- tradicen y se
construyendo desde la primera reinstauran, solo con el último fin
obra escrita en 1981 y de la suma de darle sustento a ciertos
de conceptos inconscientes que ya pensamientos sobre un existir.
se almacenan en mi imaginario, Fin del eclipse me reitera esa
los que emergen de un tratar de ir frase de mi primer manifiesto por
descifrando aspectos del un teatro autónomo, escrito en
fenómeno escénico, a través de lo 1985, “De no hablar como ellos
que he llamado “la dramaturgia del hablan y de no representar como
espacio”. ellos repre- sentan”, siendo ellos,
En él, las ideas de la siempre, la visión que no parece
construcción de autorías sobre el concordar con mis sensaciones o
formato escénico, la intrínseca percepciones del entorno que nos
unión entre poéticas de espacio y cobija.
poéticas de texto, como la No por eso creer que la
urgencia de desarrollar la narrativa “verdad” perceptiva se encuentra
visual del texto a través de la en la teatrali- dad o en mi cráneo,
palabra, se suman al constante pero sí poner en duda constante
deseo de que el arte surja con un su instauración.
lenguaje distintivo frente a los
discursos institucionales, sean
estos dictatoriales, democráti-
26 II. Obra dramática: Fin del eclipse
La construcción de ficciones
Omar Morán,
Sebastián Layseca
y Alberto Zeiss
en Fin del eclipse.
30 II. Obra dramática: Fin del eclipse
Ficción e historia
Verónica Duarte Loveluck
Actriz y dramaturga de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Becada por Fulbright y
Mecesup, obtuvo un Master en Teatro en la City University of New York. Seis de sus textos
dramáticos han sido llevados a escena, obteniendo diversos reconocimientos.
a dramaturgia de Ramón Fin del eclipse: Ficción e historia / Verónica Duarte 31el
Modelado por este recurso,
L
se
Griffero se ha caracterizado
por estar profundamente
conectada con la sociedad a la cual
dirige y por renovar
texto se desenvuelve en una
variedad de planos de ficción.
Éstos no están claramente
definidos, ya que se en- gendran
constantemente el lenguaje teatral unos a otros, se superponen y
mediante el uso de la ironía, lo cuestionan. Mientras entre algunos
grotesco, el lenguaje la continuidad está dada por una
cinematográfico y la inclusión de unidad histórica-temporal, en
referencias, tanto de la cultura otros hay continuidad de
clásica como popular. La utilización personajes. Este último caso se ve
de estos recursos no ha sido claramente reflejado en la secuencia
arbitraria y ha demostrado, en de las escenas “El balazo al cielo”,
todas sus obras, una profunda “En el portaviones” y “En la
consistencia entre contenido y ciudad del desierto” donde los
estructura. Su nueva obra Fin del personajes Marine 1 y Marine 2
eclipse no escapa a estas transitan todas las escenas. Por
definiciones. Sin embargo, nos último, Griffero utiliza la metáfora
sorprende utili- zando la mise en del sueño para enlazar unas
abyme como recurso principal y escenas con otras, como cuando el
recurrente. El concepto, que se personaje Él despierta gritando, en
podría traducir como “puesta en la escena “La explosión”,
abismo”, se refiere al “procedi- aduciendo haber soñado la
miento que consiste en incluir en secuencia anterior.
la obra (pictórica, literaria o Desde el inicio y a lo largo de
teatral) un enclave que reproduce toda la obra Fin del eclipse, el
algunas de sus propiedades o proce- dimiento de mise en abyme
similitudes estructurales” (Pavis se expresa en varios mecanismos.
295). En la escena
32 II. Obra dramática: Fin del eclipse
El autor y la musa
Este plano está circunscrito casi exclusivamente a las escenas Fin laseclipse: Ficción e historia / Verónica Duarte
endel 35
que Ella y Él dialogan. La relación de estos personajes adquiere diversos
matices a lo largo de la obra. En la primera escena, Él es dado a luz por
Ella que dibuja “un vestuario sobre el cuerpo de él” (Acotación, Griffero
36), mientras le dice: “ya sabes nadar y respirar bajo las aguas. ¿O no? Tan
sólo recuerda ese acuario donde te gestaste” (Ella, Griffero 36). Sin
Omar Morán y Alberto Zeiss
embargo, más que una madre para Él, aparece como una autora que en Fin del eclipse.
engendra a un personaje, al indicarle Ella “Anda, entra en escena”
(Griffero 36). Más adelante, ambos se igualan en su calidad de autores, ya
que Él admite “No sé si podré construir tan buenas ficciones como tú”
(Griffero 36).
En las ocho escenas que comparten Él y Ella, su relación pasa de la
complicidad a la confrontación. En una demostración del primer indicio
de discrepancia, Ella irrumpe en la escena romántica que comparten Él y
Aquel en “Después del Café”, y los increpa a dejar de intentar “descifrar
lo que no está escrito” (Ella, Griffero 44). En esta misma escena, el
personaje de Ella se presenta como la autora de “gestos bellos y sonrisas”,
confiesa “Me agota elaborar crímenes, intrigas” y ordena “no os
presentéis nuevamente si
no me vais a hacer reír” (Griffero 44). En esta dimensión, Ella se
perfila como una musa tiránica, que no admite que la trama anticipe
un final oculto o tome un rumbo que ella no desea. Sin embargo, en
el momento en que Él se rebela a esta tiranía, es posible comprender
finalmente la identidad de Ella: “Cada vez que usted habla rompe
mis ilusiones,
y me obliga a darle razón, me impide hacer cualquier gesto porque ya
de antemano usted, define su
desti- no. ¿Por qué sus malditas
vivencias deben ser las normas de
este ínfimo plan?” (Él, Griffero 48).
A mi entender, esta musa es
la Historia, entendiéndola como
Foto: César Cortés Dellepiane
Bibliografía
Griffero, Ramón. Fin del eclipse. Apuntes. 129 (2007): 35-50.
Pavis, Patrice. Diccionario del teatro. España: Paidós Ibérica, 1998.
Real Academia Española, Diccionario de la lengua española. 2da. ed. Madrid: Espasa Calpe, 1992.
Texto completo de la obra Fin del eclipse de Ramón Griffero 35
Ramón Griffero
Foto: César Cortés Dellepiane
El formato escénico como lugar que contiene varias dimensiones narrativas que coexisten, que construyen y
reconstruyen diferentes ficciones.
Una suma de instalaciones escénicas que surgen del relato y se constituyen. Este es un laberinto de ficciones donde trata-
mos de construir las diversas verdades escénicas.
La idea de una estructura de laberinto sin centro, de cambios de planos narrativos y de personajes que se transmutan,
se entrelaza a partir de la muerte y del sueño de la escena.
Una ficción es el sueño de la otra, el fin de la siguiente, una acción –la muerte, el accidente que no es más que un
sueño de lo precedente. Una suma de despertares, de ficciones, ensueños que se reiteran, permitiendo los cambios de
planos y la con- tinuidad de los personajes en temporalidades diferentes.
Los lugares como espacios plásticos conceptuales que sugiere el texto.
36 II. Obra dramática: Fin del eclipse
LOS QUE
LOS ACTUANTES
REPRESENTAN
Actriz 1
Ella
Actriz 2
Él
Actor 1
Aquel
Actor 2
Interpretan los restantes personajes (voces) de la obra
Texto completo de la obra Fin del eclipse de Ramón Griffero 37
38 II. Obra dramática: Fin del eclipse
de su lengua, podré manejar sus útiles, sus herra- budos que aún creen en santos que los protegen.
mientas, prender una radio, cantar sus canciones, fir- ÉL: Mira por la claraboya. Cuéntame lo que ves.
mar las ejecuciones, pero... AQUEL: Veo mar y más mar y tal vez los lomos de los
ELLA: No fastidies, las velas ya surgen en el horizonte. delfi- nes, todo lo que veo es lo que siento. Para ti
Miente y morirán por ti, por tus tierras, y luego es agua azul y salada, para mí es el infinito, es el
des- fila para recibir los honores de la victoria. mismo mar que vieron los Mayas, nunca se
Escapa si pierdes y vanaglóriate del destierro. atrevieron a domarlo, imagínalos desembarcando
Quien no sufre el destierro no puede conocer su en Lisboa dominando a esos pequeños
patria. portugueses con olor a pescado, construyendo
Deja que fallezcan sonrientes en los campos, en los pirámides en Sevilla, uniéndose a los moros.
aires, diles que son héroes, constrúyeles estatuas de No se atrevieron a cruzar la línea del horizonte, lo
piedra y respira seriedad cuando coloques una rosa mismo me puede suceder, ya no tendría sentido el
en sus tumbas. ¡Ay!, es tan fácil construir un imperio. estar aquí. Sí, puedo ir, yacer a tu lado, acariciar tus
Es tan fácil inventar ideales, dales una razón para cabellos, montar tu cuerpo un día, dos meses, te da-
existir, un pedazo de tierra que crean suya, que la ría placer, me darías placer y bajaríamos a los puertos
amen. a beber, tú te perderías entre los cuerpos. Yo volvería
Dales una bandera, un Dios, no sé, conquístalos. Es tu a pedir que me cortes los cabellos, que emparejes mi
tiempo, mándame a buscar sólo cuando me reciban barba. Tú escribiendo historias en pergaminos, in-
con vítores y flores, los diamantes y el oro traen mala ventando leyendas.
suerte. Tienes siglos por delante, ensaya, no hay apu- Me encantaría con tus relatos, así por mil
ro. Yo estaré peinándome. Invéntales un futuro por el atardeceres, hasta que el encanto se desvanezca.
cual morir y tú muere por algo. ÉL: Verdad que podría ser aburrido. Está salada tu piel, tus
Recuerda cuando ya no tengas por qué vivir. Has fra- vellos gustan a anchoas.
casado. AQUEL: No me gustan las anchoas, dan arcadas. Tienen
ÉL: Iré desnudo. razón, domas bien, pero una vez el caballo domado
ELLA: Sube, anda, recuéstate en tu camarote. queda en el establo y sirve para que le pongan
Sobre el barco, en su camarote, recostado, desnudo, rien- das y le claven espuelas. Eres peligroso, mi
despier- ta. destino no es de corcel.
AQUEL: Me entretuve mientras dormías, te quedan bien ÉL: Navegamos para alejarnos de los puertos, para escu-
los encajes, un poco dispares. char el ruido del ancla, para mirarnos tanto y des-
ÉL: Abrázame. cubrir que de tanto mirarnos sea mejor apartarse,
AQUEL: Señor, qué decís, queréis ser quemado en la ho- es hora que desembarque y desde el muelle yo vea
guera, cortaos la lengua antes de repetir tales insi- cómo el barco se aleja y detrás de una claraboya
nuaciones. divi- se unos ojos sonrientes de tristeza, para que
ÉL: Ya, ven, recuéstate a mi lado. Dormía, no sentí tus ma- tú veas una silueta que se desvanece, que se funde
nos cuando me dibujabas. entre los baúles y los pañuelos y así decir que
AQUEL: Cuando duermes puedo acariciarte. Ahí yo sé cual vivimos y así te- ner historias que contar.
es mi mirada y cual es el calor de mis manos, sólo Tal vez después te envíe una foto con ella, con los in-
puedo amarte cuando sueñas. fantes, y te cuente que muero acariciando mis nietos,
ÉL: Duerme tú ahora, o haz como que sueñas. No en vano en la casa que les dejo.
te llamas Sebastián. Decirte que la vida no era más que aquello, que te
AQUEL: Sí, nací con las flechas en mi cuerpo. Me son su- quiero acá conmigo para cabalgar juntos, sea por el
ficientes, no quiero las tuyas. Iré a cubierta, izaré la desierto, sea por entre los bosques del trópico para
bandera con las calaveras. Y me entretendré clavan-
do mi espada en los pechos de esos españoles bar-
Texto completo de la obra Fin del eclipse de Ramón Griffero 41
42 II. Obra dramática: Fin del eclipse
combatir juntos, para que tú me llores o yo te llore así no tienes que estar auscultando el horizonte.
cuando caigas. Necesito llorar a alguien de verdad. ACTRIZ 1: También podría haber llegado en diligencia.
AQUEL: Lo sé, también deseo llorar de verdad, no por tus ACTRIZ 2: Se supone que las vías no están libres, la guerra
historias, ni por las tragedias en lugares remotos don- aún no termina.
de se derrumban casas que no conozco o mueren hé- ACTOR 2: Avancemos, sigamos el texto. “Llueve, la chime-
roes que nunca me han hablado. Lo que deseo me nea está prendida, el viento hace volar las cortinas,
asusta. Podría cortar tu cabeza, guardarla en el bolso tú estas leyendo Otelo. Nadie sabe lo que vendrá. Tú
de mi montura y besarla sobre los campos de trigos. no sabes lo que sigue, así puedes sorprenderte.
Y que el castigo fuera convertirme en estatua de már- ACTRIZ 1: Si como actriz sé lo que viene, como personaje
mol ahí sobre los montes de Grecia, con tu cabeza en no puedo saber el futuro. Además, de hecho a mí me
mis brazos. Cortadme las manos, rapad mi cabeza y pasó lo mismo que a ella. ¿Te lo he contado?
dejad que mi grito se transforme en aire. ACTRIZ 2: A mí, no.
ÉL: Una lágrima se desliza sobre mi mejilla, una que ACTRIZ 1: Lo fui a despedir al aeropuerto. Se fue al exilio,
contie- ne todo lo que siento y escucho. Deseas yo lo imaginaba rodeado de inglesas, francesas, no
morir, pero no soy capaz de prender una vela en tu sabía mi dirección ni mi teléfono. Le escribí tantas
cabecera. En- tonces mira, me duermo, sigue cartas, para mí, en realidad. Volvió y yo estaba de no-
dibujándome y borra tus palabras con susurros en via. Por eso me gusta esta obra.
mis oídos. ACTRIZ 2: Partamos. “Hay un joven que desea veros.”
AQUEL: Cierra los párpados. Te dejaré sobre el muelle. ACTRIZ 1: “Decidle que pase, traerá noticias de España,
ÉL: Bájame del escenario, quiero volver. que las diga y se retire”.
AQUEL: Silencio, duerme. ÉL: Volved la vista, Señora, que ya me es difícil nombra-
ros así. Os sorprendo, sin duda, una sorpresa que
LA OBRA veo hace temblar vuestros labios, dejadlos
Una obra se está representando cerrados que no sé si pueda escuchar la sinfonía
de vuestra voz, ni los argumentos de vuestro
ACTRIZ 1: Él se baja del barco, camina por el muelle ¿Y desamor.
cómo sé que es él? ACTRIZ 1: ¡Antonio! Has vuelto. Dios mío.
ACTRIZ 2: Una golondrina se posa en tu ventana. ÉL: Alejad a Dios de nuestros asuntos, no digáis nada, lo
ACTRIZ 1: Entonces, soy como San Francisco, las aves me veo todo, vuestra casa, vuestra felicidad, vuestra
hablan. Prip, prip, ahí viene, prip, es él. trai- ción a un hombre que creyó en el dulzor de
ACTRIZ 2: Son metáforas, además en esta escena aún vuestros labios, que en medio de la guerra sólo
no llega. Le estás escribiendo una carta. pensaba en volver para estrecharos y cumplir la
ACTRIZ 1: Una misiva, que nunca le llegará, se extravía. promesa de ese amor que se pronunció tan
Además, ¿cómo la leo? En voz alta, ¿o sonrío mien- honesto, tan casto, que por noches enteras entre
tras escribo? el ruido de los cañones y la sangre de mis
ACTRIZ 2: Sí, con música y te paseas inquieta, tienes un compañeros su sola existencia era la fuerza que
presentimiento. Desmáyate, ahí entro yo. “Misía, qué guiaba mi sable y me acompañaba en las noches
os sucede”, luego golpean la puerta. ¡Sorpresa! Es él. frías de Arauco. Tantas veces suspiré vuestro
ACTRIZ 1: Supuestamente no sabe que ya estoy casada, nombre y me desvelé en el reencuentro.
y que no cumplí la promesa de esperarlo, él me Hoy me compadezco de no haber sucumbido en el
repro- cha, yo finjo que ya no lo amó. Pero lloro a campo de batalla.
escondi- das besando su foto. Le digo que tiene ACTRIZ 1: Deteneos, no sigáis, cómo osáis pronunciar la
que retirarse, que él se demoró más de lo palabra traición. Fueron noches y días de llanto tan
acordado. profundo, imbuida en la locura de mi amor no
ACTRIZ 2: O yo te aviso. “Hay un joven que desea veros”, y hubo sol que lograra alumbrar las mañanas, ni
primavera
Texto completo de la obra Fin del eclipse de Ramón Griffero 43
44 II. Obra dramática: Fin del eclipse
que no fuese un invierno; destruida y enferma por mi cuerpo, el tuyo, el de ella. Nadie puede
el anuncio de tu muerte mis ojos se nublaron y mi vengarse de la mano que le nubló la vida.
alma se oscureció de un dolor que ni mil sangres AQUEL: Y si pudieras, ¿cómo lo harías?
de batallas podrían asemejarse. Jamás os traicioné, ÉL: Escribiendo frases, para que otros las vivan, sobre
cada noche supliqué por un destino fatal que me los restos de escenarios que queden en la
llevase a tu lado. clandestini- dad del olvido, para que los tres que
Señor, señor, despertadme de esta pesadilla. escuchen se vuelvan a vestir con estas frases, las
ÉL: Señora, ese fuego ardiendo y los gobelinos de susurren entre paredes oscuras, como nuestros
vuestras paredes, ni lo rosado de vuestra piel me secretos. El resto que siga creyendo en lo que deba
parecen pe- sadillas, no invoquéis lo que niega la creer, frases que nunca lograrán vestir sus almas.
vista ni aumen- téis mi dolor con más farsas que AQUEL: Y la obra. ¿Qué sucedió después del eclipse?
este corazón pueda soportar. ÉL: La obra, bueno, ella, en muestra de amor, abrirá su cor-
ACTRIZ 2: ¡Farsas, señor! No veis cómo sufre, que yo he sé para mostrarme su corazón. Pero yo sólo veré sus
sido testigo y sostén de sus amarguras. Controlad senos de actriz, y no por que los desee; mirándolos
vuestra lengua, que ya esta casa no soporta una frase imaginaré cómo él se los besaba, cómo penetró ese
más de vuestra insidia. cuerpo tan delgado, en realidad no escucharía el tex-
ÉL: Insidia, insidia, sí mis manos se mancharon de sangre to, vería sus movimientos y los encontraría planos,
de araucanos, violando los principios de mi actuar, pensando por qué me dejó para recostarse frente a
fue para poder gozar de la paz y la tranquilidad de un alguien que no veía capaz de generar tanto placer
hogar que me esperaba, de un amor tan bello y ra- como la pasión que nosotros vivimos, escucharé sólo
diante que hasta los dioses del Olimpo envidiarían. su voz transformada en un espasmo, lo imaginaré a él
Sólo viví para estrecharte en mis brazos, Beatriz. Y si recostado sobre ella. Pero eso es poesía, en realidad
he de creer en vuestros sentimientos que ahora ex- veré su vagina húmeda, seré él, la tomaré de los mus-
presáis, tomadme del brazo, dejad que esta pesadilla los y desesperadamente lameré su sexo para sentir
se vuelva sueño y seguid la pasión y la verdad de este lo que vivió con ese cuerpo, para darme cuenta que
amor. será tan placentero como cuando nosotros lo hacía-
ACTRIZ 1: No me coloquéis en este trance, debo respeto a mos.
quien me ha alhajado con su cariño y consolado en Pero tengo que actuar.
mi desesperanza, si no fuese por él, hoy tendríais que
llevar rosas a mi tumba. LA OBRA 2
ÉL: Mil veces me hubiera inclinado en el césped del do-
lor y mil veces clavado la espada en mi corazón ACTRIZ 1: Ya, sigamos. Estaba súper concentrada.
para acompañaros donde estuviereis. Y no me ACTRIZ 2: Cuando yo diga “La luna no deja que termine
digáis a quién os debéis respeto. la escena”, se oscurece el escenario por el eclipse,
ACTRIZ 2: Señora, es el eclipse, las aves han cesado de tri- se deja un silencio, parte la escena anterior y
nar y la luna no deja que termine esta escena. nosotras nos quedamos congeladas, vuelve la luz,
te abres el corsé y le muestras los senos.
EL ECLIPSE ACTRIZ 1: Ya, ahora entendí. ¿Y dónde está el actor? Que
tiene que sorprendernos.
AQUEL: Si el sol no quiere alumbrar la tierra, es porque no ACTOR 1: Aquí.
quiere ver lo que sucede; así de fácil. ÉL: Bueno, fin del eclipse, vuelve el sol.
ÉL: O para decirnos que sin él, no existimos. Pero no le ACTRIZ 1: Visteis, señor, hasta el universo se oscurece
temo al eclipse de mi vista, temo que otros eclipsen de piedad, mirad mi corazón, sentid compasión de
él.
Texto completo de la obra Fin del eclipse de Ramón Griffero 45
46 II. Obra dramática: Fin del eclipse
abro mi boca y no sale el habla, no me atrevo a Ahora estamos los dos recostados sobre la arena
poner mis labios sobre los suyos y reanimarla, pero no estamos tomando sol.
tengo que ir donde Andrés, no sé cómo llegar, ACTRIZ 2: Vuelve a dormir, desvanéceme, hazme desapa-
tengo que atrave- sar la arena hirviendo y cada recer, cambia mi nombre, mis amigos, este lugar.
huella marcará una an- gustia que borrará el ¡Hazlo! No tengo texto, cómo reacciono, qué digo,
viento. La veo, ella mira fijo el aire, tiene qué se hace. Aquí en el trópico, siendo consolada
rasmillado el rostro, los salvavidas aprietan su por manos que no conozco, qué vamos a decir,
pecho y borbotones de agua se deslizan por su cómo nos bajaremos del avión en Santiago, hazlos
cuello, le mueven sus brazos y pareciera que llegar con las frutas en las manos, que vuelvan
quisiera alcanzarme. La espalda de Andrés está riendo, me dará un poco de rabia, pero no esto.
blanca, tengo que correr hasta la cabaña, me verán Además, nos quedan diez días. No hago esta
las manos en- crespadas, mis ojos rojos. escena. No me lo merezco.
Cristina se asoma, me ve detenido en medio de esta ¡Escuchaste!
playa, ve como traen la camilla verde y la despliegan, ÉL: Ven, me arde el cuerpo, es la explosión, soy yo el que
me hace señas, se toma el pelo, Andrés se asoma, yo me ahogué, los veo bajo el agua y quiero que estén
quito la mirada y veo mis piernas tiritando, levanto la conmigo. Cálmate, es una insolación, échame más
cabeza y nuestras miradas se cruzan. Como meteo- crema. ¡Mira! Allá vienen con las frutas en sus manos,
ritos se encuentran y al fin las lágrimas brotan y mi nos hacen señas, pon la mesa y prepara el café, viér-
pecho se queja, y siento el hielo en todas mis venas. telo y sumérgete en él.
ACTRIZ 2: Andrés, no me atrevo a mirar, no quiero estar
aquí, no soy capaz. Varó un delfín, vamos, lo ayuda- DESPUÉS DEL CAFÉ
mos y tomemos desayuno.
ÉL: Nada de lo que ves existe, volvamos al ayer, volvamos ÉL: Vierto el café sobre mi cuerpo, se forman ríos sobre
al departamento a ver los mapas, volvamos a pelear- mi piel y queda bañado el escenario, ahora leed
nos porque a mí no me gusta el sol. estos surcos, adivinad mi porvenir y precavedme
Retrocedamos y no nos bajemos del bus, sigamos a de lo que va a suceder, sed el oráculo de mi
otro lugar donde anidan las tortugas. Editemos re- destino, dejadme escuchar mi tragedia y dejadme
hagamos este corto. No es más que eso, una banal vivirla. Prevenidme de las desgracias y de las
secuencia. traiciones que me acechan, contad lo que me
ACTOR 1: Caigo al suelo y lloro sobre un vientre que no depara a mí y a mi pueblo, no obs- truyáis vuestras
respira. No sé qué decir, nunca he vivido esto. Que lo visiones temiendo una reacción de pavor o
haga otro, yo no sé cómo actuarlo. desamparo, he sido educado para escucha- ros y
Ángela se levanta, Cristián toma su lugar. negaros, y el pueblo será tan solo un fiel sirvien- te
ACTRIZ 1: Tal vez yo pueda. No creo que me escuchen de los designios que le acechan, no esperéis que
ni me vean, están de espaldas, abrazados, mirando vean más allá de sus hogares y sus arados, no
cómo yacemos en el borde, cómo les digo que nada- estará en ellos ni descifrar los designios ni mover el
mos entre corales y nos sumergimos en sus ciudades, timón de esta barcaza, dejadlos contentos. Que
cómo les digo que nos recibieron con sus colores remen y beban vino, que duerman al anochecer,
fosforescentes, con sus aletas nos acariciaban y nos copulen con deseo, labren sus tierras, llenen sus
guiaron hacia cavernas blancas, las rosas del mar se alcancías y dejad- los luego reposar sobre sus
abrían y nos hacían señas con sus ramas, luego llega- cementerios, dadles el tiempo de sus enojos y
ron ellos y nos invitaron a seguirlos, de repente ya no alegrías, dadles el tiempo de su furia.
nadábamos, nos llevaba la corriente. Que sigan inventando vestuarios y aposentos, que
Él siguió la manta raya, yo, lo seguí a él. pinten y manchen sus fachadas, pero sobre todo
de- jadlos que sueñen un futuro. Por favor,
leedme.
Texto completo de la obra Fin del eclipse de Ramón Griffero 53
54 II. Obra dramática: Fin del eclipse
AQUEL: El café os ha marcado con las líneas de vuestro nuevamente si no me vais a hacer reír. Que de iras
destino y la charca sobre la cual os posáis no se ya tengo marcado mi rostro y de amarguras
des- pega de vuestros pies, alegraos que todo lo agotada mi mente.
que has dicho son tormentos de vuestra mente ÉL: Perdón, he olvidado el inicio, no os preocupéis, que
que quiere defenderos de falsas desgracias. solo veréis sonrisas y jolgorios en nuestros rostros.
Acaso podéis llamar desgracia la luz que os No volveremos al escenario si no somos capaces
ilumina, podéis llamar desgracia el verde de de representar la alegría.
vuestros prados o el azul de vuestros lagos, podéis ELLA: Evitad las máscaras, los mimos, los magos, las carca-
llamar desgracias los cariños que os otorgan, osáis jadas y los cantos que me deprimen, retomad vuestro
llamar tragedia las lágrimas de vuestro rostro, la curso y enseñadme las nuevas costas donde habita la
sonrisa de vuestro co- razón, nada de lo que os alegría y que sea en versos bien compuestos.
diga, por más temeroso que os parezca, no será
más que el resultado de tu vivir. LA ALEGRÍA
ÉL: Vivir es rasguñar el suelo para esconderme en la La vuelta de los Marines
tierra, vivir es veros tratar de correr más rápido
que el uni- verso. Cambiad el verbo que este me (Actriz 1: Clarisa - Actriz 2: Ágata)
repugna. CLARISA: Madre mía, madre mía, qué alegría, ya llegan,
ELLA: Maldita poesía, no pretendáis con palabras apren- anuncian por la tele que la flota se acerca, y estoy
didas descifrar lo que no está escrito, levantaos que tan crespa, no me he depilado las piernas y hasta
hacéis el ridículo, si es por tocar su cuerpo no inven- tengo cubiertos los pezones con tantos cañones.
téis juegos soeces ni escenas que no ameritan ser Ja, ja, ja.
escritas, jugad a las cartas, id a los salones de baile, ÁGATA: Arréglate niña, perfúmate y toma de mi colonia,
empapaos del humo y del licor, inventaos un amor que así nunca lucirás una argolla. Ay, Dios santo, ni
romántico o tortuoso, inventad jolgorios, si ya os he pollo tengo para este recibimiento. Anda, compra le-
dicho al inicio. Estoy envenenada por el fastidio y la chugas, tortillas y un litro de vino, que con apetito del
envidia, de tanto desear el mal pareciera que sólo sexo y del vientre llegan estos marinos.
genero el bien y me carcome la irracionalidad de mí CLARISA: Y el mole y las enchiladas, que eso les arregla la
existir. Me cansan los esclavos, me cansan los reyes, mirada.
no puedo transitar entre el desprecio y la alabanza. ÁGATA: Ponte el vestido de flecos rosados, el de las fiestas
No me miréis con esos ojos desorbitados, estoy obli- y los asados, tus medias verdes con las zapatillas fuc-
gada a quereros para poder despreciaros. sias y arreglemos las fechas para las nupcias.
Ah, frases comunes que surgen de esta garganta. CLARISA: Tendré que darle harto tequila para que no sien-
Que deseáis gestos bellos y sonrisas, ya os los he ta el hedor de mis muelas henchidas. Ja, ja, ja.
dado por raudales. ÁGATA: Ponte el azul en los párpados, el lunar en la mejilla
Me agota elaborar crímenes, intrigas, si ya hasta son y en tus labios ese violeta, que de verlos el cuerpo se
artificios del vulgo. les agita.
Eso; hacedme una heroína miserable, de pies CLARISA: Dejaré el televisor prendido, para que vea su
embarra- dos, ensuciada por las babas de hombres programa preferido.
comunes. ÁGATA: Anda, cambia las sábanas, pon la vela en la venta-
Necesito ser filmada, para que las cámaras puedan na y la música que tanto le agrada.
gozar de las arrugas de mi cuello y de la hinchazón CLARISA: Madre mía, madre mía, qué alegría.
de mis venas, tocadlas y sentid cómo la sangre se ÁGATA: Y la bandera con los signos de la espera. Ya me
agi- ta para poder cumplir con tanta pasión vacía; a voy, que no quiero interferir en este amor, y no
mí me vais a hablar del amor y la muerte, a mí que olvidéis de usar el condón.
os he colocado sobre este escenario para que me
entre- tengáis, volved a vuestras naves y no os
presentéis
Texto completo de la obra Fin del eclipse de Ramón Griffero 55
56 II. Obra dramática: Fin del eclipse
CLARISA: ¡Ay, Dios mío!, que no tengo los con gusto a MARINE 2: Reavivemos tu pasión, haciendo una escena
frambuesa y limón. Pero por mientras, ensayaré su sobre la revolución.
canción, agitando la bandera con clamor. “From the CLARISA: Desmayémonos y recuperemos las unidades
halls of Moctezuma to the shores of Tripoli”. de la acción.
MARINE 1: He llegado con ardor, pero con dolor de ver
tanto terror, te presento a mi amigo que me ayudó EL DESMAYO
con fervor.
CLARISA: (Aparte). Qué bello su amigo, qué haré, qué ELLA: Al fin una idea fascinante, el jolgorio de la revolu-
can- dor. Lo deseo en mi alcoba para que me trate ción, las banderas flameando, el pueblo emocionado
como escoba. por su causa, quemando autos, destruyendo los sím-
MARINE 2: (Aparte). A esta, le metería el rabo, no se mere- bolos de la opresión y una saludando desde el bal-
ce a este cabo. cón. No hay nada más excitante que un hombre con
CLARISA: Ay, mi amor, te he esperado con temor, pero veo el ceño fruncido de ideales, sus manos firmes, su voz
que no traéis ningún rasguño, ni en el puño ni en el ronca, cautivadora, y tener que lavarle el cuerpo del
mentón, y mi cuerpo desea sentir vuestro temblor. barro secándole su transpiración, sentirle el corazón
MARINE 1: Iré a sacarme el uniforme, para que me latir porque está lleno de convicción. Y yo, la mujer
espe- réis conforme. Y darme un baño caliente, que cargó su fusil, la que lo acompañó y lo animó en
para que me aguardéis ardiente. la encrucijada de la aflicción. Y luego ser aclamada
CLARISA: (Aparte). Me ha dejado sola, me haré la boba. por un pueblo que llora su victoria, viendo en mí el
MARINE 2: (Aparte). El desierto me dejó hambriento. ángel que lo guió, aquella que repartió los panfletos
CLARISA: (Aparte). Ay, Santa Gervasia, su protuberancia y lo escondió en los momentos de persecución.
me tiene con ansias. Vestidme con los atuendos que esto te lo
MARINE 2: La lejanía de mis días, la soledad del combate represento sin tener que aprenderme ningún
me arrebate y deseo acostaros sobre el catre, argumento. Pero traedme un actor que me haga
aprove- chemos mientras él se ducha. temblar de emoción.
CLARISA: ¿Y si escucha? Me tiritan las muelas por sentir
su espuela. LA REVOLUCIÓN
MARINE 2: (Aparte). Uff, qué humedad, después de tanta
sequedad. (Actor 1: Camarada 1 - Actriz 2: Camarada 2 - Actor 3: el Líder
CLARISA: (Aparte). Desgracia, es él, justo cuando iba a dis- - Actriz 1: Elena)
frutar de su miel. ÉL: Que la vistan, pero que sólo aparezca al final, en la es-
MARINE 1: Aguarden un momento, no tengan ningún im- cena del balcón. Y yo le pregunto al que mira si aún
pedimento, sigan con el entretenimiento, mi amante respira para volver a tomar las armas de la imagina-
es nuestra acompañante, así que gocemos los tres de ción, y ver los actores, obreros, estudiantes y por qué
este instante. no, comerciantes, sobre este escenario fascinante.
MARINE 2: Pero permítenos una aclaración, fuimos víc- Yo voy a representar a Evaristo Boldevic, un obrero
timas de una explosión en la mitad de un callejón, luchador por un mundo nuevo. Ahora estamos en
de una ciudad sin perdón, una mujer fue la causante una reunión de camaradas. Están golpeando.
que no merece mención. Por eso faltan algunos de CAMARADA 1: El que va entrar ahora es nuestro líder,
nuestros miembros, que nos impiden satisfacer vues- él tuvo la educación para hacerme entender por
tro entretenimiento. qué no debo aceptar la explotación, vengo de una
CLARISA: Desdicha la guerra, que genera tantas familia campesina que araba su tierra, alimentaba
tragedias, destruyendo mi ilusión. sus ani- males, trataba de vivir con dignidad. Sin
embargo, abusaban de nuestro esfuerzo y mi
madre lloraba de
Texto completo de la obra Fin del eclipse de Ramón Griffero 57
58 II. Obra dramática: Fin del eclipse
esta situación. No creáis que ya es hora de bajar el en esas iglesias frías que lo único que me
telón, aunque espera, aún no te he relatado cómo se entregarán será oscuridad y una bronconeumonía
sufre la traición. de tanta bal- dosa congelada. Esperando ese cielo,
ÉL: Déjame lavarle la sangre para que su cuerpo cicatrice, que igual me lo tengo ganado, ríete, que yo
ha muerto para luego actuar y necesita descansar, y también disfruto de tus carcajadas.
si bien te escucho, no sigas tratando de guiar mi Pero no creáis que todo está envenenado, aún guar-
soñar. Quiero volver a mi camarote, a una fragata de do respeto por los instantes de romanticismo, los
velas, donde al asomarme por la claraboya pueda días felices recorriendo selvas, lagos y tanta ruina
respirar el aire del mar y divisar los paisajes, ya que antigua. Adoro las pirámides, las columnas quebra-
aún no decido dónde desembarcar, desde este lugar das, las estatuas sin rostro y los cuerpos tallados en
sólo di- viso las líneas de las costas, los arrecifes y la mármol, me fascinan los museos de óleo. Adoro los
cordillera que baja del desierto y llena de arena este resabios de mi planeta. Acaso un mármol pueda con-
mar. tener la rabia y la envidia, o el poder que lo alojaba.
Ya dibujaste mi cuerpo, mira sus marcas y déjame Jamás, las ruinas son como la naturaleza, como los
na- vegar. No quiero seguir hablando a través de tu niños, limpios, puros. Más horror me produce que se
pen- sar, escribe tú la historia de tus sueños, que a caiga la Acrópolis a que se derrumbe un edificio lleno
más de a uno darán que hablar. de inmigrantes.
ELLA: Tenéis razón, pero no olvidéis que soy parte de tu No, no soy una amargada, querido, soy lúcida, y la
creación, llevadme a España, lugar de tu lengua y lucidez es un don, es una luz que no todos ven. Pero
mi tesón, que desde las cortes cambiaré la vamos, que debo comenzar mi historia, que rejuve-
geografía de esta nación. necerá mi rostro y mis manos venosas. No soporto
ÉL: Es verdad, te dejaré en Salamanca, vuestro rincón, pero ver mis manos, ni mis uñas encarnadas, que grande
esas tierras ya no son la raíz de mi indignación. fue Dios al impedir que veamos nuestro propio ros-
tro. En algo fue astuto, cuando lleguéis a una edad,
LA HISTORIA DOS quebrad los espejos y descolgad el teléfono, que a
estas alturas las llamadas sólo sirven para escuchar
ELLA: Sácame esta peluca de española, guarda la tristezas y muertes, no tengo tiempo para funerales
peineta en el baúl, vende los corceles y el carruaje, ni para asistir a amistades enfermas.
que las calles ya no son de adoquines ni nadie me Aprieta pausa, que perdí la inspiración. Y tráeme un
tirará cla- veles de las ventanas, acaso has vaso de agua mineral sin gas, y que me devuelvan mi
escuchado alguna serenata bajo mi balcón. Anda, argolla de oro que entregué a ese libertador para re-
saca los billetes guar- dados en el cabinet, construir una tierra que ya tiene de sobra con todos
cómprame un computador de esos pequeños, que los que se creyeron la fábula de la libertad. Aprieta
ha llegado el momento que el mundo sepa de mis pausa, te dije.
historias, no guardaré más secre- tos para los ÉL: La cinta no se detiene.
gusanos. Ah, y quiebra esos discos, con voces de ELLA: Pon tu mano sobre el lente, que capaz que alguien
amores y de victorias que nunca llegaron, quema pueda leer tu futuro, eso debería ser mi memoria. La
los brazaletes negros y rojos, los banderines de proyección de las líneas de mi mano sobre el pala-
geometrías paganas. Que sí ya todo lo han traicio- cio de los presidentes, así alguna vez sabrán lo que
nado, ¿por qué tendré que ser yo la última le sucede al pueblo. Ven, enfócalas. Que vean la mar-
defensora de ilusiones pisoteadas? He sido, ca del suicidio, que también yo tengo estigmas y no
estúpida, ingenua y cobarde. Ay, esta frase de sólo sólo ese párroco italiano. No fui lo suficientemente
pronunciarla me pro- duce angustia, hoy me he vanidosa para pararme sobre los altares y mostrar
dado cuenta que el futuro para mí ya no existe.
Acaso queréis que me arrime al del más allá y
tome el rosario para acompañarlas
Texto completo de la obra Fin del eclipse de Ramón Griffero 61
62 II. Obra dramática: Fin del eclipse
cómo sangran, ya que una mujer con estigmas en AQUEL: “Una tarde la princesa vio una estrella aparecer; la
las manos no es un dios reencarnado sino una princesa era traviesa y la quiso ir a coger. Las prince-
mastur- badora con llagas del pecado. sas primorosas se parecen mucho a ti. Cortan lirios,
Vamos, que ya llevo mucho texto y dejarán de cortan rosas, cortan astros. Son así”.1
escu- charme. Me desvanezco para ser todas las ÉL: Estúpido, ahuyentaste los conejos y al planeta que ve-
mujeres que ocultan este rostro y para que nía a mí, tirémosnos al césped y tapa mis oídos para
conozcan todos los hijos salidos de este vientre. escuchar el ruido de las olas y hazme olvidar que no
estás aquí.
EL OTRO LUGAR AQUEL: Si te tapo los oídos, no escucharás los monólo-
gos.
ÉL: Cada vez que usted habla rompe mis ilusiones y me ÉL: Dale.
obliga a darle razón, me impide hacer cualquier
ges- to, porque ya de antemano usted define su LOS MONÓLOGOS
destino.
¿Por qué sus malditas vivencias deben ser las normas (Teniente - Actor 1: Capitán - Actriz 1: Amalia - Actor 2: Ar-
de este ínfimo plan? mando).
ELLA: Nadie te obliga a escucharme ni nadie a creerme, TENIENTE: Podría haber sido esta misma noche, es el mis-
respira lo que ves y sé feliz, anda y conténtate con mo ruido, un mismo silencio, sólo que estaba llena
ese mundo de estudio, sé uno más, no te de murmullos, de pisadas, de suelas de zapatos so-
compliques, si son millones como tú. Yo soy la bre corredores de madera. Yo miraba la luna entre las
amargada, la sin pasión, tienes razón, sigue con tu cortinas cuando me entregaron el sobre. “Entra, que
obra a ver si logras alguna emoción. los firme”; me dijeron.
ÉL: Ya has hablado lo suficiente, yo volveré a mirar el ARMANDO: Amalía llegó, estaba tan nerviosa, tú la escol-
uni- verso para ver si ahí encuentro un lugar para tabas y te quedaste parado en la puerta, dejaste que
estos versos. me entregara un papel café donde venía envuelto un
queque destrozado. “Lo puncetearon a la entrada,
MIRANDO EL UNIVERSO seguridad”, me dijo. “No te preocupes, es sólo verifi-
cación de rutina”, le contesté. Traté de que no se
AQUEL: Llevas días sobre el césped, mirando las estrellas. diera cuenta dónde estaba y pregunté por los otros,
ÉL: Sí, me acompañan estos blancos conejos, que comen si le había comprado la comida al perro, que
el pasto de la escena. guardara las partituras, si no, el gato iba a
AQUEL: No des un paso más, que caerás al precipicio de desparramarlas.“Arman- do, toma también esta
la realidad. colcha, te ves entumido”, me dijo. A mi lado estaba
ÉL: Sé muy bien dónde estoy, marca un círculo para que Joaquín. “Esa es mi hermana, mi madre llega mañana
nos vean. de Copiapó”, me comentó.
AQUEL: Tu nave avanza en forma de espiral, ves que siem- TENIENTE: Señora, ya es hora, deben ir a acostarse, y le
pre son las mismas estrellas que te siguen al nave- son- reí, aquí estará bien, mañana puede volver. A las
gar. tres.
ÉL: Sólo te escucho en mi mente y no soy capaz de ver- AMALIA : “Duerme”, le dije “Mañana vendré con los
te. Me dejaste tus fotos, tu voz, ahora quiero volver a aboga- dos”, y lo besé.
descifrar, pero esas luces no se reflejan en mi mano ARMANDO: “Ya, que no me gusta verte triste”. Antes de
ni en el verde ni en la llanura, no hacen sombras traspasar la reja giré la cabeza y me despedí con
sobre el césped y parece que no nos quisieran tocar. mis dedos.
Si los planetas están tan solos, cómo yo no lo he de
estar. 1. Rubén Darío.
Texto completo de la obra Fin del eclipse de Ramón Griffero 63
64 II. Obra dramática: Fin del eclipse
AMALIA: La puerta se iba a cerrar y giré la cabeza. Fue cuerpo aún vivo avanzara; amé mis pies, me despedí
como decirse buenas noches. de ellos, les agradecí por haberme llevado a través de
TENIENTE: La acompañé hasta donde estaba la guardia, los continentes, haberme hecho nadar, escalar los ce-
les ordené que no la registraran, que estaba todo rros y enrollarme en los cuerpos de mis amadas, aho-
conforme. ra sin doblegarse cumplían su última misión. Cuando
AMALIA: Gracias, muy amable; entonces, a las tres. ya vendaban mis ojos, escuché los gritos de Amalia,
ARMANDO: Menos mal que es septiembre, Joaquín, estaba en la costanera.
por- que en agosto nos hubiéramos congelado. AMALIA: Y caminé hacia la playa y no sé por qué me saqué
TENIENTE: Golpeé la puerta. “Permiso, mi Capitán”. las botas y pisé la arena helada, iba derecho hacia la
CAPITÁN: Déjelos ahí, teniente. Ah, cuéntelos. orilla, que estaba tan espumosa, tan blanca, sentí el
AMALIA: Taxi, taxi, “Con el toque de queda, pensé que ya aire y tuve la tonta sensación que Armando camina-
no iba a pillar ninguno”; le dije al señor. ba a mi lado, era primavera y corrí, dejé que me des-
TENIENTE: Armando Lineros. peinara el viento, tiré los pinches al suelo. Y…
AMALIA: Sabe, mejor me iré caminando, no quiero llegar TENIENTE: Desde la ventana vi cómo los alineaban
tan rápido, perdone la molestia. contra los sacos. El reloj marcó las tres y no sé por
TENIENTE: Joaquín Saldaña. qué, como en una película, mi cuerpo se estrelló
CAPITÁN: Teniente, le dije que los contara, no que me los contra la pared y se deslizó con mis manos
nombrara. rasguñando los muros.
TENIENTE: Treinta y dos, mi capitán. AMALIA: ¡Armando! ¡Armando!, le grité, te soltaron, él me
CAPITÁN: Cómo tantos, para un solo amanecer; que sea hacia señas desde la goleta.
a las tres. ARMANDO: Amalia, cuidado, no te vayas a resbalar.
TENIENTE: ¿No lo sabrán? AMALIA: Y me mojé los tobillos con el agua helada y él
CAPITÁN: Mejor, teniente, mucho mejor. me izó a bordo. Y le dije: “Por una vez fuiste
TENIENTE: Salí, tratando de convencerme que todo era puntual, son las tres”.
correcto, que por el enemigo no debía haber compa-
sión, luchando con mi debilidad les entregué el so- MIRANDO EL UNIVERSO 2
bre y les dije: “Que sea a las tres”. Me miraron,
pidién- dome que me retractara, que absolviera al AQUEL: Ahí van, en esa goleta, más allá del precipicio.
menos al músico. “Sí, los treinta y dos”, afirmé. Desde ÉL: Ves como había que mirar el universo.
la venta- na vi los preparativos, la llegada de los AQUEL: Y cómo no tenía que tapar tus oídos, ven, bésa-
camiones, las carreras silenciosas de los soldados, el me.
amontonar de los sacos de arena sobre el muro. ÉL: Cuando no esté, recuérdame para que te excites.
AMALIA: Y caminé para que la noche no se hiciera tan AQUEL: Es bello lo ausente, aléjate de la orilla.
lar- ga, para llegar cansada y no darme vueltas por ÉL: Sígueme, necesito despertar.
la pie- za, fui contando las baldosas de la vereda,
los árboles de la calle, luego los faroles, y divisé el EL RELATO
mar. Conté las luces de los botes pescadores y me
encaminé hacia ellos. ACTRIZ 1: Se elevaron, no cayeron al precipicio, tampoco
ARMANDO: Cuando nos llevaban, ya sabía que al se les quemaron sus brazos al acercarse al sol, desde
avanzar cada paso iba descontando el tiempo de las costas les lanzaron flechas, ninguna los atravesó y
mi vida y deseaba que el lugar estuviese tan lejos, la goleta se esfumó en la lejanía.
sentía el peso de mi cuerpo y recién descubrí lo ACTOR 1: Vamos al camarote, deben estar durmiendo.
maravilloso que era el caminar, cómo mis piernas ACTRIZ 2: No los encontraremos, nos están soñando, si so-
hacían que mi mos nosotros los que vamos en la goleta, siento que
Texto completo de la obra Fin del eclipse de Ramón Griffero 65
66 II. Obra dramática: Fin del eclipse
nos empezaron a transformar, lo siento en mi cuerpo, saber, para que lo queméis sin consideración. Vuel-
nos cambiaron las costas, se empiezan a ver las luces ves a ejecutar a quien te dio el don de amar.
de los puertos.
ACTOR 2: Él debe desembarcar en el muelle. EL VUELO
ACTRIZ 2: ¿Y yo mirar su foto, creyendo que yace en los
campos de Arauco? AQUEL: Nunca llegaremos.
ACTRIZ 1: Pero las luces del puerto son eléctricas, no de ÉL: Sí, pero no nos daremos cuenta, ni tampoco que volve-
gas, y esos fuegos artificiales nos anuncian un año remos a partir.
nuevo. AQUEL: Ellos, van a naufragar.
ACTOR 1: Abracémonos, es lo que corresponde. ÉL: No. Se adaptarán, aprenderán a respirar bajo las aguas
ACTRIZ 1: No, son los destellos de años anteriores, tan sólo y volverán a escribir sus historias. Tú, sigue, yo te al-
nos quieren brindar un espectáculo, nos dan señas canzaré, ahora necesito despertar.
para que hagamos fuegos y artificios sobre el esce- AQUEL: Acepto el engaño, anda, haz lo que tengas que
nario. Que vengan todos. representar.
EL ESPECTÁCULO EL SUICIDIO
ACTOR 2: Que sea con tambores y trompetas, con danzas ÉL: Tendré que matarme, no puedo vivir, al saber que
y bailes nacionales, con coplas, y zarzuelas. cuando subo al metro tal vez vas en el otro carro, que
ACTOR 1: La corriente nos lleva a los roqueríos. al bañarme en las olas tú también estés en el agua,
ACTRIZ 1: Habrá que ponerse los salvavidas, subirnos a un que siempre estaremos cerca pero que nunca nos
bote y dejar que se estrelle. encontraremos, que aunque hablemos una misma
ACTRIZ 2: Simple, ya entendimos, es nuestro turno de dor- lengua ya nunca conversaremos y aunque crea que
mir. la traición esconda un acto de amor, sólo escribo
ELLA: Son los fuegos de la revuelta, ahora es mi escena, para que vengas al teatro y desde tu butaca me veas
en el balcón. Cómo haré mi discurso, sin saber de y me aplaudas.
quién es la victoria, sin saber de quiénes son esas Por eso esta pistola y por eso ahora me disparo, para
luces, de cuál nación. Me habéis abandonado poner fin a este acto.
sobre el escena- rio a pesar de haberte inventado Se dispara - cae - se levanta.
toda esta ficción. Si queréis saber lo que siento, es ÉL: Adoro las balas de la ficción, ya que nunca han man-
la impotencia de la traición. Yo, que te bordé los chado de sangre el escenario. ●
encajes, te entregué mi
Indagación sobre lo trágico / Juan Claudio Burgos 51
Indagación Resumen
sobre lo trágico
En la tragedia, arte y pensamiento se funden en un solo artificio para bucear en la
contin- gencia y permanencia del hombre. El presente documento revisa las ideas
capitales de Nietzsche y Aristóteles en torno a la esencia del género trágico y repasa las
1
referencias más pertinentes en torno al saber trágico, en el terreno de la filosofía. Arte y
pensamiento llevan al hombre a concebir lo real como un todo, con infinitos vasos
comunicantes entre sus múltiples niveles. El hombre deviene criatura trágica cuando
avizora la separación y dispersión entre aquellos múltiples niveles y pugna por religar los
Juan
trozos,Claudio
por reunirBurgos
las facetas rotas de su propio rostro.
Palabras claves:
Pedagogo, actor Nietzsche,
y dramaturgo Aristóteles,
titulado tragedia,Metropolitana
en la Universidad saber trágico,dedrama contemporáneo.
Ciencias de la Educación
(1989) y egresado de la Escuela de Teatro de la Pontificia Universidad Católica de Chile (1994).
Máster en Humanidades y Ciencias del Espectáculo, Universidad Carlos III de Madrid, cursa
estudios de Doctorado en esa misma universidad. Su última publicación es Petrópolis y otros textos
(Santiago:
AbstractCiertopez, 2007).
In tragedy, art and thought are joined in a same artifice to dive in the contingency and
permanence of man. The present document checks the cardinal ideas of Nietzsche and
Aristotle on the essence of the tragic genre, and reviews the most pertinent philosophical
references on tragic knowledge. Art and thought lead human beings to conceive the
real as a whole, with infinite communicating vessels among their multiple levels. Human
beings become tragic creatures when they sense the separation and dispersion between
those multiple levels, and fight to re-tie the chunks, to assemble the broken facets of their
own face.2
Keywords: Nietzsche, Aristotle, tragedy, tragic knowledge, contemporary drama.
Antígona de Bertold Brecht.
1. Este artículo es resumen esencial del capítulo del mismo nombre de la tesina, “Lo trágico
en el Tríptico de la aflicción de Angélica Liddell”, con la que obtuve el grado de Máster en
Huma- nidades y Ciencias del Espectáculo, Universidad Carlos III de Madrid, diciembre
de 2006.
2. La traducción del resumen fue realizada por Gema García Jorge.
52 III. Ensayos sobre Nueva Dramaturgia
Bibliografía
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Lizarralde. Madrid: Siruela, 2006. 1978-1995. Trad. Menchu Gutiérrez y Encarna Castejón.
Kierkegaard, Soren. Estudios estéticos II. De la tragedia y otros Madrid: Siruela, 1997.
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Ágora, 1998. Colección Destinolibro. Volumen 338, 1993.
Apuntes sobre
tragedia contemporánea
Lucía de la Maza
Actriz de la Universidad Católica de Chile, dramaturga. Realiza estudios de Doctorado en
Artes Escénicas, Universidad Autónoma de Barcelona. Premio mejor obra inédita Consejo del
Libro 2003.
n término recurrente
U
Resumen
Existe una dramaturgia surgida a para clasificar cierto
finales del siglo XX que ha reflejado teatro desa- rrollado
un senti- miento catastrófico del
hombre actual, a la cual se le han principalmente en
atribuido elementos trágicos. Mirando Europa a partir de la década de
hacia los orígenes de la tragedia, en
los que se asentaban las bases del los ochenta es el de “tragedia
derecho en confrontación con las contem- poránea”, concepto
tradiciones míticas, ¿podemos esperar
que surja una Tragedia rimbombante pero impreciso,
Contemporánea en un futuro como lo pueden ser “teatro
cercano?
Palabras claves: Tragedia, contem- postdramático” o el llama- do
poráneo, postdramático, catástrofe, “drama absoluto”, utilizados
Müller.
frecuentemente en el análisis del
teatro contemporáneo, cuando se
Abstract desconoce su procedencia y uso.
At the end oh the XXth century, a
dramaturgy reflecting a catastrophic Sin embargo, con el antecedente
feeling of contemporary human being de que Peter Szondi, en su libro
through tragic elements presented
itself. Is it possible then, looking Teoría del drama moderno, establece
towards the origins of tragedy, in la crisis del drama como se
which the basis of law confronted
myth, to expect that a Contemporary concibió desde el Renacimiento
Tragedy arise in a nearby future? hasta fines del siglo XIX (“drama
Keywords: Tragedy, contemporary,
postdramatic, catastrophe, Müller. absoluto”) como antecedente del
teatro que se comenzó a hacer a
Fotografía: Flor Ilic
o sesenta, que es heredero de esa crisis del drama absoluto, y que separa
los elementos teatrales y los desarrolla por separado, utilizando el
fragmento y las nuevas tecnologías para ello, empezamos a entender –
más allá del gusto de los teóricos teatrales de ponerle nombre a toda
tendencia– que “tragedia contemporánea” también es heredera de ambos
conceptos.
Autores como Heiner Müller y Sara Kane y sus dramaturgias parecen
encarnar como nadie los conflictos del hombre de fin de siglo. Antes, Beckett,
Brecht o Büchner, anunciando la tragedia del hombre común. A
partir de los cambios que afectaron a Europa, principalmente en los
ochenta, hubo un prolífico brote cultural post-
Muro de Berlín, post-Cortina de
Hierro, que incluye de
manera
Jimmy Button
Dirección: Cristian Keim
Actriz: Claudia Vergara
Barcelona, 2006.
64 III. Ensayos sobre Nueva Dramaturgia
destacable la dramaturgia. Pero Apuntes sobre la tragedia cintemporánea / Lucía de la Maza
65
cambiado, por lo que desencade-
algo ha cambiado, los textos nos naron los hechos mismos y porque
presentan una realidad que no surge una conciencia de planeta
habíamos visto antes, atemporal y que quizás nunca tuvimos. El
a veces a-espacial, cuya momento histórico actual difiere
característica formal principal es el mucho de ése en que surge la
uso del fragmento. Esta tragedia. Acaba de terminar el
dramaturgia está cargada del dolor siglo más sangriento de la historia
original de ser parte de un mundo de la humanidad, la ciencia ve con
como el nuestro: un desastre pesimismo la cura a enfermedades
ecológico y humanitario, regido devastadoras como el SIDA, la
por las mentiras del poder nada imposibilidad de frenar el
compasivo y concentrado. ¿Es- calentamiento global ha generado
tamos –o hemos estado las últimas alarma y el hambre parece
décadas– en un momento clave imparable. Aquel florecimiento de
Fotografía: Flor Ilic
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La segmentación
del texto dramático
(un proceso para el análisis y la creación)1
Foto: www.escriptors.cat
1. Secuenciación y drama: criterios es decir, que es fija, atemporal (no
viene condicionada por los reque-
Para empezar, nos resultará útil resumir la clasificación establecida rimientos específicos de una época
por
determinada), que 2) adapta este
Anne Ubersfeld en su conocido tratado de Semiótica teatral:2 paradigma invariable a los
contenidos mutables de cada época
Grandes El texto dramático acostumbra a proponer una división “vi- (históricos) y que, 3) en
secuencias sible” en “grandes secuencias”. Esta segmentación implica consecuencia, no cono- ce la
una interrupción evidente de “todas las redes del texto y de
dialéctica entre la forma y el
la representación” (162). La separación entre dos “grandes
contenido. Hablamos del “drama
secuencias” en el texto, viene determinada por un blanco
textual (o por la inscripción de un nuevo acto o cuadro). En absoluto”, una forma que –
la representación, el corte se produce mediante el oscuro, el siempre según Szondi– responde a
telón, la cortina, la inmovilización de los comediantes, etc. una “gran audacia espiritual”. La
Las “grandes secuencias” pueden ser, fundamentalmente, del hombre que recupera la
“actos” o “cuadros”. conciencia de sí mismo después
Secuencias En el teatro “clásico”, la “secuencia mediana” también viene de la desintegración de la visión
medianas textualmente determinada. Es una unidad jerárquica inferior medieval del mundo. Un hombre
al “acto” y se inscribe con el nombre de “escena” (entradas que quiere formar parte de la
y salidas de personajes). En una dramaturgia en “cuadros”,
sustancia de una obra en la cual
la definición de las “secuencias medianas” es menos
desea descubrirse y reflejarse él
precisa. En lugar de entradas y salidas, la segmentación
acostumbra a responder a la evolución de los mismo, por la sola reproducción
“intercambios” entre perso- najes. En una dramaturgia en de las relaciones interhumanas. En
“cuadros”, pues, la distinción entre “grandes secuencias” y este sentido, el “drama absoluto”
“secuencias medianas” y “microsecuencias” no siempre es es necesariamente “primario”: se
diáfana. representa a sí mismo (las réplicas
Microsecuencias “Podría definirse la microsecuencia, de modo no muy son originarias: se realizan en el
preciso, como la fracción de tiempo teatral (textual o
mismo momento en que surgen).
representado) en la que ocurre algo que puede ser aislado
El tiempo del drama siempre es
del resto” (167). Las “microsecuencias” son las que otorgan
el verdadero ritmo y el sentido al texto. presente, y su medio es el diálogo.
Para poder ser “relación pura”, es
decir, para poder ser dramático, el
1.1. Actos y cuadros
“drama absoluto” no debe conocer
Según la conocida teoría del “drama moderno” (Szondi), desde el
nada fuera de sí mismo. No son
Renacimiento hasta finales del siglo XIX, impera una forma de literatura
válidos los rasgos épicos ilícitos,
para el teatro (“drama”) que 1) no conoce la categoría de la historicidad,
nada que ponga en evidencia el
carácter representacional
2. Si buscamos ayuda en el mundo del cine, hallaremos una confusión terminológica importante a la hora de definir los segmentos de una
partición. Casetti y Chio (36-58), sólo por poner un ejemplo, hablan de “episodios” (“grandes secuencias”), de “secuencias”, de “planos” –
que Carmona (72) añade a la propuesta de Casetti/Chio–, de “encuadres” y de “imágenes”. Su división se refiere al producto fílmico
finalizado (la película) y no a su ocurrencia textual (guión), la cual cosa la invalida para nuestros objetivos. De todas formas, si tomamos,
también a modo de ejemplo, el conocido libro de Robert Mckee sobre la escritura del guión, veremos que su división en “actos,
secuencias, escenas y golpes de efecto”, tampoco acaba de sernos útil. Por lo pronto, el “acto”, en cine, casi nunca presupone una “gran
secuencia” (excepto cuando se indican visiblemente los “episodios”; con un cartel, por ejemplo); así mismo, si bien los “golpes de efecto”
–una expresión decididamente poco acertada y confusa– nos remiten al nivel molecular de las réplicas, las “secuencias” y las “escenas”
definen niveles de división que, en teatro, pueden corresponder tanto a “grandes secuencias” como a “secuencias medianas” o
“microsecuencias”. Por otra parte, la “escena” cinematográfica tiene poco que ver con la “escena” clásica (entradas y salidas de
personajes, particiones visibles de un acto) o con la omni- presente “escena” de la dramaturgia contemporánea, que mezcla
impúdicamente los tres tipos de secuencias categorizados por Ubersfeld. Así pues, la comparación con el cine resulta poco rentable.
Como mínimo, no nos interesa a nivel terminológico.
organizador externo, evidencia el
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carácter ficcional/representacional y
provoca –siguiendo la
terminología brechtiana– el
“distanciamiento” del receptor
(“lo discontinuo impuesto por el
cuadro detiene la acción y nos
obliga a reflexionar al no permitir
que nos arrastre el curso del
relato”).3
Por todo ello, la dramaturgia
en “cuadros” queda circunscrita a
las excepciones históricas del “dra-
ma absoluto” (véanse los capítulos
introductorios del libro de Szondi)
y, sobre todo, a buena parte de las
Temptació, de Carles Batlle. Teatro Nacional de Cataluña. Noviembre 2004.
diversas formulaciones del “drama
moderno” y del “drama contempo-
ráneo”.
de la acción. En el “drama absoluto”, la acción es completa y ordenada: se 1.2. Actos dramáticos
desarrolla según un estricto principio de causalidad (cada parte engendra y actos logísticos
la siguiente). Su unidad es la organicidad casi fisiológica del “bello
Algunas teorías que se han
animal” aristotélico. aproximado al estudio de la
Los “actos” corresponden a las partes visibles de una escritura drama- turgia desde una cierta
estric- tamente dramática, en el sentido szondiano con que acabamos de perspectiva transdisciplinar han
definir el término. El “acto” dramático tiende hacia una cierta unidad de confrontado principios y
tiempo y de espacio, y presupone también un encadenamiento lógico y procedimientos dra- máticos de la
causal de la acción. “Sea cual fuere el intervalo entre actos, no debe éste escritura teatral con la escritura
conllevar una ruptura en el encadenamiento lógico y, sobre todo, no será cinematográfica o con la escritura
tenido en cuenta, contabilizado.” (Ubersfeld 163) de cómics, y viceversa. En este
El “cuadro”, en cambio, “indica, en relación con el que le precede, y sentido, Yves Lavandier (128- 167),
con diferencias visibles, que el tiempo sigue su marcha, que las partiendo –y al mismo tiempo
condiciones, los lugares y los seres han cambiado. El cuadro es la cuestionando– la conocida teoría
figuración de una si- tuación compleja nueva, relativamente autónoma.” de los tres actos cinematográficos,
O en otras palabras: que la sucesión de secuencias se produce sin la propugna una división del drama
necesidad de un vínculo lógico causal; que estas secuencias, por su en tres “actos dramáticos”. Estos
heterogeneidad y su relativa autonomía, hacen evidente la actos no deben corresponder
discontinuidad del relato. Oponiéndose a la “forma cerra- da” del “drama necesariamente a los “actos”
absoluto”, la estructura en “cuadros” remite a un principio (“grandes secuencias”) visibles de
la obra, lo que él llama
3. Debemos consignar que la dramaturgia en “actos” y la dramaturgia en “cuadros” permiten una serie de construcciones intermedias: las
“jornadas” del teatro español del Siglo de Oro (casi siempre cambio de lugar y de tiempo, pero continuidad en la acción) o las grandes
uni- dades del drama romántico (donde las distinciones entre “acto” y “cuadro” se debilitan). Ubersfeld, por ejemplo, se recrea en el
comentario de Lorenzaccio de Musset.
Según Pavis, “Mientras el acto es función de una segmentación narratológica estricta y es sólo un eslabón en la cadena actancial, el cuadro
es una superficie mucho más vasta y de contornos imprecisos. Abarca un universo épico de personajes que mantienen relaciones bastante
estables y dan la ilusión de formar un fresco, un cuerpo de ballet o un cuadro viviente.” (108)
“actos logísticos”. Si admitimos feliz o desgraciada, del conflicto, único sujeto, claramente definido;
–dice– que la obra dramática que restaura el equilibrio) (García un objetivo general unívoco, cla-
explica la tentativa de un sujeto de Barrientos 74). Lavandier tiene ramente reconocido, y una acción
cumplir un objetivo general, que razón al decir que, además de para lineal y causal que pone en marcha
este objetivo debe ser conocido por distribuir el interés y los el protagonista en función de una
el espectador “et qu’il peut acontecimientos de la acción, los de- terminada línea de deseo. En
difficilement être connu dès la “actos” visibles de la obra clásica cambio, los “dramas moderno” y
première seconde de l’oeuvre”, sirven “logísticamente”, para “contem- poráneo” ponen en
entonces resulta lógico segmentar provocar cambios de decorado y entredicho todos estos extremos
la obra en tres partes: antes que el para llevar a cabo saltos (nos acercamos a la famosa tríada:
objetivo sea percibido por el espec- temporales. Su extensión, “crisis de la historia, crisis del
tador, durante el objetivo y asimismo, ha venido personaje, crisis del drama”). En
después del objetivo. El clímax históricamente determinada por la buena parte de las obras moder-
tiene lugar al final de la segunda duración de las bujías o por múlti- nas y contemporáneas nos cuesta
parte. ples e insospechadas convenciones decidir quién es el sujeto (si es que
Estas tres partes o “actos dra- escénicas, como la extensión de los existe o si es que existe sólo uno) y
máticos” corresponderían a la vieja parlamentos de los primeros actores cuál es su objetivo (si es que tiene,
división aristotélica entre (o actrices) o la necesidad de o si es que lo reconoce, o si es que
“prótasis” (antecedentes, garantizar un número óptimo de el público lo reconoce). No
ambientación, in- troducción al intermedios destinados al entendemos quiénes son los
conflicto), “epítasis” (tensión intercambio social de las personajes, cuál es el vínculo entre
conflictiva, audiencias. ellos, qué pretenden. Lo no-dicho,
acción que rompe el La teoría de Lavandier, en el misterio, la elisión inundan la
equilibrio o altera cambio, se muestra insuficiente a escena; en ocasiones, la historia se
la situación) y “ca- la hora de proyectarla en una refugia en el relato (y con ella el
tástrofe” (solución, textua- lidad moderna y sujeto) y la situación de
contemporánea. enunciación sólo acoge relatores
Aplicada a una difusos e inconcretos de una
dramaturgia “cerrada” acción en la cual no participan.
–que exige unidad, ¿Podemos aplicar la estructura
integridad y “dramática” de Lavandier a la
concentración a la segmentación de la escritura
acción dramática– la dramática actual? Parece evidente
propuesta tiene sen- que no.
tido: reclama un
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4. Y, por supuesto, materiales no textuales. En este ensayo, sin embargo, nos referimos únicamente al ámbito de la escritura.
5. A modo de ejemplo: los procesos de la “memoria” (Ricoeur; Lucet) (la personal y la colectiva), tan y tan presente entre las preocupaciones
y los textos de los dramaturgos europeos actuales, están asociados –tal vez sometidos– a manipulaciones diversas (juego de perspectivas),
a los relatos de voces dispares, a una dialéctica perversa entre lo mutable y lo inmutable, entre lo eterno y lo efímero, entre la necesidad
del olvido y la justicia de la reconstrucción… Es de estricta lógica, pues, que la forma teatral que vehicule esta complejidad en el escenario
sea fragmentada, discontinua, balbuceante, contradictoria y heterogénea. Pero, todo esto, claro está, es materia para otro capítulo.
siempre proporciona unidades de cada receptor imagina, delimita e puede ser considerada como una
análisis “cómodas”. O mejor dicho, interpreta a su manera la “forma-sentido que no se
unidades “dúctiles” en cuanto a “situación de enunciación” que constituye de modo riguroso hasta
una valoración de la acción “au “envuelve” un determinado el momento de la representación”
détail” (Vi- naver). Ante cualquiera “enunciado” (que lo convierte en (Ubersfeld 168). Real o virtual,
de los “actos” de un “drama discurso). Configura, pues, una evidentemente. Ni que decir tiene
absoluto”, podremos valorar sin representación virtual privada que Ubersfeld también hace su
demasiadas dificultades la ante la palabra impresa; visualiza lista –no exhaus- tiva– de criterios
dinámica “d’ensemble” –su proceso mentalmente los movimien- tos, la de segmentación: por la
y su valor–, su carácter más o escenografía o los cambios de luz; gestualidad (apuntada en les
menos informativo y los espacios especula sobre las segundas didascalias o en las aportaciones
“globales” de indeterminación que intenciones o lo no-dicho de los imaginarias –virtuales– del lector),
se generen. De todas formas, si personajes y, por todo ello, detecta por las articulaciones de contenido
deseamos pro- fundizar en la (o propone) “marques d’obertura” del discurso (fases de un
estrategia compositiva y “marques de clausura” (Roselló razonamiento, de una discusión),
–del “ritmo” y del “sentido”–, el 129) en diversos puntos del texto. por los movimientos pasionales
uso de las “grandes secuencias” no En definitiva, el receptor decide (que pueden advertirse en los
nos garantiza la exhaustividad. qué ele- mento es relevante y cuál cambios sintácticos: paso del
Conviene abordar el análisis no a la hora de proponer una presente al futuro, de la aserción a
del texto a partir de segmentos segmentación útil: los cambios de la interrogación o a la
sur- gidos de la partición de una tono o de intensidad exclamación, etc.) y, de manera
“gran secuencia”. Según Vinaver, –que dice Vinaver–, pero también más general, por el modo de
una vez definido un primer las modificaciones en el objetivo enunciación en el diálogo
“fragmento” (lo llamaremos “nivel del sujeto o en la estrategia de (interrogatorio, súplica, orden...).7
1”, que tanto puede corresponder a algunos de los locutores, la En conjunto, sin embargo, resulta
una “gran secuencia” como a otro introducción de un nuevo motivo insuficiente para describir un
tipo de partición subje- tiva), temático, etc.6 proce- dimiento complejo, mental,
debemos proceder a segmentar la Los “segmentos” de Vinaver en el cual intervienen factores
acción a un segundo nivel “pour son las “microsecuencias” de múltiples y no siempre nítidos. Y
mieux en permettre la saisie”: “On Ubersfeld: unidades producidas en menos si hablamos de “drama
décide (tan pis si c’est parfois avec un función de cada lector, mejor contemporáneo”.
sentiment d’arbitraire) qu’un segment dicho, de cada lectura; en función Por otra parte, hay casos –
s’achève et qu’un autre commence de la atribución de sentido. “En el como el de Vinaver– en los que la
quand il y a, par exemple, un interior de una escena extensa – segmenta- ción no se detiene en el
changement de sujet, ou de ton, ou dice Pavis en su conocido “nivel 2”, sino que llega a la
d’intensité, ou d’interlocuteurs dans diccionario–, a menudo resulta dimensión molecular del texto, a la
le dialogue”. (896) Esta segmen- fácil contabilizar varios mo- réplica (“nivel 3”). Es una
tación (“nivel 2”) es “arbitraria”, mentos o secuencias según un inmersión atrevida y exigente para
por el simple hecho que parte de centro de interés o una acción con el detalle, que, por cierto, no
una lectura particular del texto: determinada” (436). De hecho, la siempre resulta indispensable.
“microsecuencia” Dependerá de nuestra petición y
de
6. Al microsecuenciar (y analizar las microsecuencias), podemos aplicar también algunas perspectivas propias del “análisis de la conver-
sación” (Kerbrat-Orecchioni 214-218; Tusón Valls; Rosselló 133-137): modificación del número o la naturaleza de los locutores, unidades
espacio-temporales en la conversación, modificación temática, reparto del uso de la palabra, etc. Resulta interesante ver cómo, en esta
línea, Kerbrat-Orecchioni define la secuencia como “un bloc d’échanges reliés par un fort degré de cohérence sémantique et/ou pragmatique”
(218).
7. Ubersfeld (168) alude también a la división barthiana (Barthes 1964) entre secuencias “núcleo” y secuencias “catálisis “, que mantienen
una relación jerárquica. De hecho, “todas las secuencias catalíticas son, en cierto modo, el desarrollo retórico (verbal e icónico) de las
secuencias núcleo.” Una distinción que, aplicada, a la escritura dramática, no siempre tiene una articulación y una utilidad claras.
Foto: www.escriptors.cat
Versuchung (Temptació en
alemán), Burgtheater de Viena,
2004.
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Versuchung (Temptació en
alemán), Burgtheater de Viena,
2004.
découpage du texte”. Y, más interesante aún, acaba mencionando la tor en la realización y la
diferencia entre el “découpage exterieur” visible, “celui des actes, scènes, constitución del sentido de los
tableaux, séquences, fragments”, y el “découpage interieur”, que no debe acontecimientos: “el componente
coincidir necesariamente con el anterior. Este último, lo define como el vacío del texto se convierte en la
resultado de la combinación de diversos ritmos (narrativo, teórico, condición básica de su realización”.
dramatúrgico, respiratorio) “que le lecteur s’efforce de reconstituer”(16). Lógicamente, debemos estudiar las
Insistimos: es una lástima que no llegue a desarrollar a fondo todas estas estructuras para las cuales se
brillantes intuiciones. produce en el texto esta “indeter-
minación”. ¿Cómo se “descubre”
2. Una metodología con dos direcciones: análisis y –pero también cómo se construye–
composición el “receptor implícito”?
Pongamos un ejemplo que
2.1. Secuenciación y receptor implícito nos permita relacionar todo esto
Repetimos la pregunta: ¿Podemos generar un esquema analítico, a con el tema de la secuenciación: la
partir de la secuenciación, más completo, más exhaustivo? Intentaremos división en secuencias –grandes o
responder afirmativamente. Y, para hacerlo, en primer lugar, tendremos medianas, es decir, en gran
que disertar brevemente a propósito de un concepto particular: la noción medida visibles– tiene diversos
de “receptor implícito”. efectos po- sibles. En principio, el
Las teorías fenomenológicas señalan con insistencia que hay que lector tiene tiempo de recuperar la
tener en cuenta, no sólo el texto, sino toda la red de actos que implica su respiración en las pausas. Por otra
recep- ción. “La obra de arte –dice Wolfgang Iser– es la constitución del parte, los cor- tes, que resultan
texto en la conciencia del lector” (149). Es desde esta perspectiva útiles “para marcar transiciones
pragmática desde donde debemos valorar las decisiones tomadas por el entre distintos tiempos o lugares
receptor en “el acto de lectura”. Pero también la oferta anterior a estas en la acción” (Lodge 245),
decisiones. Es decir, la estra- tegia o diseño que el autor, consciente o comportan –casi siempre en los
inconscientemente, ha inscrito en el interior del texto durante el acto de finales de “acto” o de “escena”–
creación, lo que la Estética de la Recepción ha designado como “lector o “figuras textuales” destinadas a
receptor implícito”. Siguen existiendo lectores convencidos que la obra subrayar efectos de sorpresa o de
literaria expone alguna cosa, y que la significación de lo que expone suspenso. Así mismo, los inicios
existe independientemente de las diversas “reacciones” que el texto de secuencia pueden implicar, a su
pueda generar en el receptor. Pero –se pregunta Iser–, ¿y si esta vez, efectos destinados a graduar
significación, independiente de cualquier “actualización”, fuera tan sólo el interés. El inicio de una nueva
una determinada lectura del texto que ha terminado por identificarse secuencia, ponga- mos por caso,
(his- tóricamente) con él? El “proceso de lectura” es el proceso de puede tener “un efecto expresivo o
actualización de una obra, las significaciones de la cual sólo pueden retórico muy útil” –dice Lodge
generarse en este “proceso”, en la interacción entre texto y lector. En refiriéndose a la narrativa– “si tiene
“diferentes” épocas, la obra es comprendida de manera “diferente” por un encabezamiento textual, en
“diferentes” lectores. Así, procesos consolidados –fijados en una época– forma de título, cita o resumen del
se desplazan históricamente hacia nuevos horizontes y se modifican, se contenido.” A modo de ejemplo:
“corrigen”. en la reconocida obra teatral del
Según Iser, el texto contiene –o debería contener– las condiciones ne- australiano Andrew Bovell,
cesarias para producir diversidad de actualizaciones (“concreciones”). La Spiking Tongues (1996), todas y
cual cosa no significa que el texto –y, por consiguiente, el autor– prevea cada una de las “grandes
los avatares históricos de su recepción. Es el lector quien produce las secuencias” vienen precedidas
innovacio- nes, pero eso sería imposible si la obra no contuviera “espacios por un encabezamiento que, como
vacíos” para hacer posible “el juego interpretativo y la adaptación un “trailer” fílmico, seduce al lector
variable del texto.” (Iser 139) Tan sólo los “espacios vacíos” garantizan la prometiéndole una acción
participación del lec-
atractiva. El enunciado nos avanza ver que algo va a ocurrir ya que, de no ser así, el espectador abandonaría
el contenido del segmento, pero no la sala.” (Ubersfeld 165) La secuenciación, por lo tanto, es un elemento de
aporta “tantos detalles como para primer orden cuando se diseña el “receptor implícito”.
anular el interés” (244-245). O, Esta breve explicación y los ejemplos aducidos se concentran en la
dicho de otra manera, el interés se “tra- ma” visible del texto. Ciertamente: podemos estudiar la
desplaza del interrogante puro “macroestructura” del texto en un primer estadio de observación del
sobre el futuro al interrogante “receptor implícito”. Sin embargo, el análisis no queda completo hasta
impuro sobre el pasado: que no accedemos al nivel de la “microestructura”, o dicho de otra forma,
¿cómo ha sucedido aquello que ya de las “microsecuencias”.
sabemos que ha sucedido?
Por consiguiente, la secuen- 2.2. Escritura / análisis de secuencias (a manera de conclusión)
ciación visible comporta diversas Partiendo de esta perspectiva pragmática, podemos añadir una
posibilidades de suspensión (de nueva pregunta a la anterior: ¿es posible definir una determinada
orga- nización) del interés: metodología de análisis de secuencias y, al mismo tiempo, aplicar sus
introducción de personajes después presupuestos a la arti- culación de una estrategia compositiva del texto
del corte, nuevas líneas de acción dramático? Mas, ¿sirve esta metodología tanto para textos clásicos como
que crean interrogan- tes sobre la
para textos contemporáneos?
conexión futura con lo que ya ha
a) En primer lugar, debemos tener claro que segmentar –como dice Pavis– “no
sucedido, o que ya sabemos, etc.
es una actividad teórica perversa e inútil que destruye la impresión
Incluso una “dramaturgia en
de conjunto; por el contrario, es tomar conciencia del modo de
cuadros debe asegurar el suspense,
fabricación de la obra y apropiarse de su sentido, preocupándose por
debe dejar
Combat, de Carles Batlle.
partir de la
Sala Beckett de Barcelona.
Febrero de 1998
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estructura narrativa escénica, que pretende proporcionar herramientas de cara al análisis o a la
lúdica, y por lo tanto específi- escri- tura de un texto a partir de un proceso previo de secuenciación.
camente teatral” (Diccionario c) Cuando hablamos de escritura contemporánea, el esquema que
436-437). En segundo lugar, ya propone- mos cuestiona la idea de “la parte por el todo” postulada en
hemos podido comprobar que el esquema vinaveriano. Aunque es factible mantener los principios
la definición de unidades en un de la “lecture au ralenti”, no parece viable defenderla cuando se trata
proceso de lectura no es de acceder, no al “détail” sino al ”ensemble” de la obra. La
sencillo: no confiamos en los heterogeneidad de las partes en el “drama contemporáneo” dificulta el
segmentos visibles que proceso. Por otra parte, la elección del “fragmento”, suficientemente
propone el texto (y el autor) y, dúctil en la definición de Vinaver, se vuelve aquí aún menos rígida y
muchas veces, deci- dimos ir polivalente. Si de una estructura clásica se deriva casi siempre la
más allá y segmentarlos necesidad de microsecuenciar las “grandes secuencias”, de una
subjetivamente en unidades escritura contemporánea no se deduce obligatoria- mente lo mismo.
más o menos extensas (en Todo dependerá de la “esencia” de cada una de estas nuevas partes
función del objetivo de nuestra visibles y, evidentemente, también de la extensión y de la relación con
lectura). A partir de aquí, las el resto de las unidades. En definitiva, el análisis del “drama
preguntas de Vinaver contemporáneo” comportará, bastante a menudo, la asimilación entre
facilitaban alguna pista: “grandes secuencias” y “microsecuencias”. Por todo ello, algunos de
¿qué pasa en este segmento?, los apartados de nuestro esquema no siempre se pueden aplicar o leer
¿qué informaciones da?, ¿qué en el mismo sentido a la hora de analizar o concebir un texto “clásico”
motivos presenta?, ¿qué o “contemporáneo”.
“figuras textuales” utiliza? Pero
hay que ir más allá todavía. d) Esquema de trabajo
b) ¿Y si los autores somos
nosotros? ESCRITURA/ANÁLISIS DE ESCENAS8
¿Podemos prever unidades en
el proceso de composición? Primer estadio: valoración de la “trama visible” (“grandes secuencias”). En
Segura- mente tampoco resulta este estadio, se recomienda una confrontación previa entre “historia”
fácil, sin embargo, ¿por qué no (fábula) y “trama” (macroestructura). Se detectará la relación entre ellas
intentarlo? Se trata simplemente (“drama absoluto”) o la dificultad de establecerla (“drama moderno y
drama contemporáneo”).
de proponer una estructura de
Segundo estadio: posibilidad de dividir las secuencias de esta trama en
secuencias en un estadio previo frag- mentos más pequeños. Y, si es necesario, éstos en segmentos
a la escritura del texto. aún más pequeños. Hablamos, en ambos casos, de
¿Podemos diseñar la obra –y su “microsecuencias”.
“receptor implícito”– teniendo Tercer estadio: visible o no, cada secuencia –en el estadio de segmentación
en cuenta la red de relaciones que sea– deberá estar definida, como mínimo, por un breve resumen
de “lo que sucede” (“primer tratamiento de la trama”). (Punto 2).
que establecen sus todavía
Cuarto estadio: debemos “inscribir” una (o “analizar la inscripción de una”)
hipotéticos fragmentos?
hipótesis de recepción –por fragmentos– en el proceso creativo (diseño
La propuesta que adjuntamos del “receptor implícito”; “segundo tratamiento de la trama”). (Puntos 3
a continuación se presenta con
un cierto esquematismo. Sea
como fuere, se trata de una
propuesta
8. Utilizamos la palabra “escena” en la medida que permite una cierta flexibilidad al aplicar este esquema a “grandes secuencias” o a
“micro- secuencias”.
Aplicación
Punto 1. Secuenciación:
Punto 2. Acción:
b) ¿Quién es el sujeto en este segmento? ¿Cuál es su objetivo? ¿Por qué? ¿Qué hace
para conseguirlo? ¿Qué se opone a esta “línea de deseo” durante la secuencia?
¿Qué la favorece?
1. Información:
a) ¿Qué vínculos funcionales debe haber/hay entre la “acción” del segmento, por un
lado, y las “informaciones” y los “temas”, por el otro?
b) ¿Qué “figuras textuales” deben intervenir /intervienen en estos vínculos? (ver punto
6).
2. Expectativa:
(Que son a la vez la consecuencia de los “lugares de indeterminación” del texto y los
propios “lugares”).
a) Nivel referencial: en el escenario toma forma de “un determinado segmento del
“mundo”, más o menos afín a la imagen o modelo que el receptor tiene de la
realidad, próxima o remota, reconocible o imaginable”. (Sanchis 249-254) Eso
condiciona las expectativas del receptor, que “interpreta” la obra en función de
esta imagen.
d) Nivel estético: relación con una determinada tradición (teatral, literaria, cultural,
etc.), sea para continuarla, para modificarla o para negarla. La obra “opta por
determinados principios formales –género, estilo, convenciones, recursos...– y
solicita la aquiescencia del receptor con respecto al sistema de equivalencias
texto–“mundo”.11
9. Aclaraciones: en el proceso de la lectura, el receptor “almacena” datos, los utiliza o los “retiene”; por lo tanto,
espera (o “expecta”). A medida que avanza, se produce una actualización diversificada, múltiple, de los
conte- nidos de las “retenciones”. Tal como diría Iser, eso significa que lo que es recordado se proyecta en
un nuevo horizonte (un horizonte que no existía en el momento en que la información actuó como
“estímulo” por primera vez). Los contenidos de la memoria, pues, se transforman, puesto que el nuevo
horizonte los hará aparecer bajo otra luz. En definitiva, la actualización de lo que es recordado establece
nuevas relaciones, que influyen en la orientación de la nueva “espera” despertada por el enunciado. De esta
manera –dice Iser–, cada instante de la lectura es una dialéctica de “protenciones y retenciones”, entre un
horizonte futuro y vacío que debe llenarse y un horizonte que se destiñe continuamente. En esta dialéctica se
actualiza el potencial implícito en el texto. No podemos olvidar que el proceso de lectura supone una serie
de opciones particulares mediante las cuales se reproducen una especie de conexiones u otras. “En
definitiva, el potencial del texto excede toda realización individual en la lectura.” (Iser 153)
10. Aclaraciones: el “punto de vista”, en narrativa, es fundamentalmente un asunto entre “el autor/narrador
(voz)” y “el personaje”; el carácter primario, no mediato, del drama, en cambio, centra la cuestión de la pers-
pectiva en la relación entre “personaje y receptor”. Se trata de “percibir” el “punto de vista” –la constelación
de “puntos de vista”– de los diversos personajes sobre el mundo. La cual cosa deriva irremediablemente en
la instauración de corrientes identificatorias. De hecho, en la mayoría de las situaciones dramáticas, el
espectador rechazará “adoptar” plenamente el punto de vista de un personaje: se contentará con asociarse
parcialmente y provisionalmente, en un grado variable. Así pues, no existe nunca una coincidencia perfecta
entre el punto de vista del espectador y el del personaje. Un ejemplo: cuando el espectador sabe (o cree
saber) que un personaje se equivoca, la distancia entre el “punto de vista” del personaje y su focalización
aumenta a “nivel cognitivo”. Paradójicamente, podrá disminuir a “nivel afectivo”, en función de la piedad o
de la simpatía que el espectador proyecte hacia el personaje que es víctima de un error (Barko y Burgess).
11. Sanchis añade un quinto “plano sistémico”, según el cual la obra se rige por un “principio de
retroalimentación propio de los sistemas, de modo tal que las estrategias textuales operan a modo de
impulsos, cuyo efecto en el receptor ‘regresa’ al texto” generando nuevos impulsos. No incluimos este
“plano” en la tabla, en la medida que la dimensión sistémica no deja de constituir un principio esencial
(aglutinador) de los otros cuatro planos o niveles.
Punto 4. Ejes temáticos:
Punto 5. El espacio:
Procedimiento: hay que detectar y/o caracterizar la existencia de, cómo mínimo, dos seg-
mentos espaciales en relación de oposición (en el global de la obra y en la valoración por
secuencias). Sus componentes y cualidades pueden esquematizarse según el principio
de una simetría invertida. La zona fundamental del “modelo espacial” es el límite o
frontera entre los dos espacios opuestos que lo constituyen. De esta forma, la acción
dramática implica la “trasgresión” real o virtual de la naturaleza teóricamente inmutable
del “modelo espacial”. En torno al “modelo espacial” (y a su posible trasgresión), se
organizan los temas, las imágenes, las acciones, los personajes, los sentimientos y los
objetos que configuran el microcosmos dramático.
¿La acción, –diseñada o analizada– por qué medios tiene lugar (uso y combinación de
figuras textuales? Ejemplos (a partir de Vinaver 901-904): ataque, defensa, respuesta y
esquivada (duelo), mouvement-vers, dúo (grupo de réplicas de mouvement-vers),
interrogatorio, coro, relato, argumentación, profesión de fe, anuncio, citación, soliloquio,
dirigirse al público, bouclage (efecto de ritmo, repetición de palabras, estructuras
sintácticas, referencias de contenido...), efecto espejo (eco), repetición con variación,
fulguración (fuerte sorpresa, inesperada “en relación con el material textual precedente),
etc.
Más allá de las propuestas de Vinaver, las “figuras textuales” deberían poder detectarse,
definirse y etiquetarse, a partir de una experiencia subjetiva de lectura.
Punto 7. Recapitulación:
Valorar la totalidad del texto a partir de una serie de “ejes dramatúrgicos”12. Operación
que tiene que ver más con el análisis de ensemble de la obra que con el análisis al détail
y por microsecuencias. Los “ejes dramatúrgicos” proporcionan una perspectiva útil para
llevar a cabo la síntesis de resultados obtenidos por el análisis; permiten medir las
convergencias y las opciones de la obra en relación con otros textos. En el caso que
apliquemos el esquema para la confección de una obra dramática, las consideraciones
deberán ser “previas”.
a) y b) Temporalidad: ¿el presente es un punto de unión entre pasado y futuro (los tres
forman un tiempo continuo)? ¿O bien el presente mantiene una relación azarosa con
los elementos del pasado y del futuro? Es decir: ¿la acción de conjunto es una
sucesión de instantes discontinuos?
d) ¿Los “ejes temáticos” y las ideas forman una red que participa del sistema generador
de la tensión de la obra? O bien su función es sólo “vestir” la intriga?
12. La expresión es encuñada por Michel Vinaver. Aquí se hace una propuesta concentrada y con importantes
variantes.
h) Ficción teatral cerrada o abierta: ¿el personaje tiene una identidad propia, diferenciada
de los demás personajes, del actor que lo representa, del autor, del espectador?
¿Existe una ilusión teatral en el propio interior de la convención teatral? ¿O bien se
anulan las líneas de separación entre lo imaginario y lo real, entre la historia
representada y la representación, entre el personaje y el actor-autor-espectador,
entre el lugar de la acción y la escena?
Nota: Ni qué decir tiene que los temas debatidos en la consideración de estos ejes
tienen que ver con la distinción global entre “drama absoluto” y “drama moderno”,
establecida por Szondi, con la definición del concepto de “teatro postdramático” de
Lehmann (1999) y con la teoría del “drama contemporáneo” (Sarrazac, Lexique).
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La compleja enuncación en el drama de Escobar / Roberto Matamala 87
as partnuestro
Chilean drama, which
a
of the
L desconcierto.
Pareciera ser que nunca seremos capaces de iniciar el círculo o la
espiral hermenéutica (Catelli, 214 y ss.), dada la variedad de temas, perso-
Palabras
has producedclaves: a clusterfragmentación,
of texts of najes, citas, guiños y, por cierto, la caótica presencia de una fragmentada
ruptura
astonishing enunciativa,
beauty, with aestética del
deep insight enunciación, cuyos vectores comunicativos parecieran haber enloquecido
deshecho, sin- gularidad
of contemporary innovadora.
reality. These universe
of plays is stating the avantgarde of en falacias permanentes. Eso, sin considerar aún los niveles
Chilean literature of the new century, semánticos de indeterminación, inscritos en códigos a menudo
questioning the concept of drama itself
and obliging us to think them with indescifrables, incluso para un lector competente en la casi surrealista
“another head”. co-
Keywords: fragmentation, enunciative
break, innovative uniqueness. tidia- neidad del desarrollo neoliberal y los
entresijos socio políticos del Chile post
dictadura.
El corpus de la obra de Escobar, que hemos
determinado analizar, está constituido por su obra señera
Pedazos rotos de algo de 1998; y del conjunto Cruce de
arterias, dramaturgia 1997-2001, los textos Resistencia de
materiales (1999), Baile de rigor (2000) y Cámara uno (2001).
Dejaré fuera de análisis Recurso de queja (Arrebato de la justicia)
(2001), Nobleza obliga (2000-2002), La bestia parda (2003); y, la in-
édita Ulises o no (2005), seleccionada en la XI Muestra Nacional de
Dramaturgia,1 por considerar que estos textos se relacionan más con
el
paradigma canónico de formulación dramática y carecen, por tanto, de
1 Algunas aparentes incongruencias de datación aparecen porque algunos textos tienen más de una
versión. Indico entre paréntesis, en el caso de los textos antologados en Cruce de arterias, las
fechas que me proporcionó el autor el 27 febrero 2006.
Foto: Daniel Amo
los elementos enunciativos propios de la nueva dramaturgia. Esta posición es, por supuesto,
sujeto de discusión, y la fundamento, esencialmente, en mi postulación axiomática de búsqueda
de una enunciación que pertenezca a un paradigma diferente, a una estética basada en patrones
no canónicos. La enunciación en las obras no consideradas demuestra, sin duda, que los
cambios no son en todos los casos irreversibles y que autores tan radicales en sus
planteamientos iniciales,
como el mismo Escobar, pueden retroceder buscando fórmulas “más conservadoras” para sus
propuestas dramáticas.
La primera evidencia a la que nos enfrentamos en los textos seleccionados del autor –y que
por otra parte constituye criterio de selección– es la de rompimiento respecto del texto dramático
canónico. Con la salvedad ya nombrada de Nobleza obliga, Recurso de queja, Bestia parda y, con reparos,
Ulises o no, que podrían ser considerados formalmente y sin mayor discusión como obras dramáticas,
los otros textos son, a limite, tan singulares desde el punto de vista de la enunciación, que nos obligan a
pensar las leyes del drama desde un punto de vista completamente nuevo. Y, he aquí lo que más impor-
ta, esta ruptura enunciativa, provoca los textos más interesantes, más significativos, más reveladores
de mundos propios. “Esos textos requieren el ‘pensar con otra cabeza’, de manera que queden
regularizadas
las anomalías y también que, durante ese proceso, se transforme el orden que muestran algunos otros
fenómenos, antes del cambio considerados como libres de problema (Kuhn 17)”.2 El surgimiento de la
ano- malía obliga a la búsqueda de una ley, basada en nuevas técnicas y más aun, nuevas perspectivas,
nuevas
2. Se hace imposible discutir en un artículo como éste una fundamentación teórica para la transposición a pari del historicismo de una filosofía
postempirista de la ciencia al terreno de la hermenéutica. Pido al lector un acto de fe, puesto que la osadía analítica se fundamenta en la metodología,
morosamente elaborada, de mi tesis doctoral “Cambio en el paradigma enunciativo de la dramaturgia chilena del siglo XXI”, que desarrollo en la
Universidad Autónoma de Barcelona, con la dirección del Dr. Carles Batlle i Jordá.
formas de mirar (Kuhn 189-201), de acuerdo a una epistemología dialéctica como opuesta al fundamentalismo
metafísico, que ha convertido los formare rerum en signa rerum (Habermas 41-42). En definitiva, de lo que aquí
se trata es de un cambio de las categorías taxonómicas al uso, tanto a nivel estructural como paradigmático,
semántico e ideológico, basado en la observación del cambio pragmático de los contextos cotidianos de la
acción y la comunicación.
Examinemos, por ejemplo, Resistencia de materiales, un texto constituido por seis parlamentos.3 Seis
largos parlamentos, propios de lo que se ha definido como tiradas más que diálogos (Larthomas 388;
Ubersfeld 256), precedidos por el paratexto (Genette 43 y ss.) de la lista de personajes: el Héroe y el
Técnico, y una acotación capitular: “Algo en ruinas. Una ciudad, una casa, un hospital… (19)”. Y
justamente, la ambigüe- dad y a la vez la sensación de “amasijo”, de un lugar tras la guerra o quizás aún
en la guerra, determina
el espacio para el logos del par de personajes, más complementarios que agónicos, eje de la existencia
misma del drama por esta “condena a hablar” a la que se refiere De la Parra en el prólogo de la
edición de Cruce de arterias (12). Personajes que se dirigen indirectamente el uno al otro. La
enunciación no es frontalmente el clásico diálogo yo/tú, puesto que: uno, no se demandan turnos;
dos, dentro del mismo texto, la apelación pasa a un vosotros, “Tened paciencia conmigo” (El Héroe
p.1: 19)4, lo que podría ser considerado como una apelación ad spectatores; y, tres, de pronto la
enunciación tiende al soliloquio: “Temo. Temo ahora por ser yo quien soy” (El Técnico p.4: 22), con
un inmediato cambio
de vector: “¿Tenemos algún nombre? ¿Rostro? ¿Tenemos cuerpo?” (El Técnico p.4: 22). Es más,
dentro de estos textos soliloquiales, algunos fragmentos son típicamente hipotipósicos (Eco 189
y ss.): “En el torno mecánico he visto los accidentes. Contemplo en silencio. Una máquina de
esas le amputa las extremidades a un individuo. La sangre se mezcla con la viruta y el líquido
refrigerante” (23). El procedimiento en sí mismo no es nuevo. Spang propone una redefinición
etimológica del concepto del diálogo, que significaría, no un hablar entre dos, sino un
“mediante
la palabra”, lo que derivaría en que: “Cualquier forma de interacción verbal entre figuras en
el drama (y en la narrativa) se designará por tanto como diálogo” (283). Lo que, si bien es
aplicable en numerosos casos, me parece más limitado que el modelo comunicativo que he
planteado para la enunciación dramática.5
Este desplazamiento constante del receptor desde un tú apelativo a un tú
impersonal, a un nosotros, a un yo, en los dos personajes, más la fragmentación propia
de sus discursos provoca un efecto de baraja, un efecto aleatorio, que sólo se conjuga en
la precariedad de aquellos discos que tienen en cada una de sus caras rasgos parciales
que forman una imagen sólo al ser vistos en rápido giro por la acción de una cuerda o
un elástico. “Podremos ojear ese libro. Buscarnos en sus páginas. Será el panegírico o el
prontuario.
Será nuestra historia confundida” (El Héroe p.5: 24). Así, Héroe y Técnico son sólo
en el otro, en la posibilidad de justificar su existencia en su desprecio mutuo, en su
llamado a la ruina, al desecho. “Te entierro” es el último texto del Héroe (26). “Te
boto a la basura”, el último del Técnico (p.6: 27). Porque estas ruinas se construyen
a partir de las diferencias ideológicas entre uno y otro, que no son incompatibles
sino partes simbólicas necesarias en la construcción –o la destrucción– de la reali-
3. De acuerdo a la definición al uso: la porción de texto precedida por un indicial del emisor del discurso mediado.
4. Numero los parlamentos de la pieza correlativamente (P.n:…) e indico el número de página correspondiente en la edición citada en la bibliografía (P.n:
x). Así: (Parlamento número 1: página 19) = (P.1: 19). Cuando es necesario se agrega el emisor mediador. Ej.: (El Intérprete, p.9: 34)
5. Se trata de la formalización del modelo comunicacional del discurso dramático de Hess-Lüttich y su desarrollo en una taxonomía, p.238.
dad. Es la ideología del poder la que separa lo
6. Escobar se refiere aquí a la forma de presentar los temas en competencia en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, epítome de la frivo-
lidad del mundillo que han bautizado como “de la farándula”. Millares de jóvenes darían cualquier cosa por presentarse en ese escenario. Este tribunal
de cuatro miembros refiere también a los cuatro omnipotentes miembros de la Junta de Gobierno.
7. Escobar, Benito (2001). Lleva como indicación subtitular: (Monólogo). Y el paratexto: “Personaje: NARCISO”. P.49.
8. ¡No soy Nadie! ¿Quién eres tú?
¿Eres también–Nadie–tú?
Nuevamente un personaje sin biografía. Como el Héroe, el Técnico o
el Intérprete, Narciso vive sólo en las palabras y acciones del rito, de su propio
rito desolado. No necesita al otro9, como se necesitan Héroe y Técnico; no ne-
cesita público como el Intérprete. Se basta a sí mismo puesto que él es el mapa,
el mapa es la urbi y la urbi es el orbe. Por un simple proceso de transitividad
nada existe aparte de él mismo y su modelo. Tal vez Dios. Un Dios pequeño y
mezquino que es a veces pura mención: “Cuando no tienes nada que decir
termi- nas mencionando a Dios” (49). 10 Otra, una especie de regulador atmosférico:
“Por Dios que hace frío. Claro que es por Dios que hace frío. Él lo manda, él (sic)
hace el frío” (52). Y luego: “Por Dios que hace calor” (61). Porque pese a que
“Dios, es un mapa como un mundo” (53), es un panteísmo urbano inútil, ya que
no hay res-
puesta a la pregunta primera: “¿Quién me puso en este mapa?” (62); ni salvación en
la escatología de la pregunta postrera: “Que te pierdas lentamente, en cámara lenta, en
cámara muerta. Que te pierdas” (63). La asimilación Dios-Narciso, vía mapa –la lógica
formal de Escobar: Si Dios es el mapa y Narciso es el mapa, Dios es Narciso–, implica
que Narciso nunca alcanzará a Dios, puesto que para ello debe alcanzarse a sí mismo. Y
esto quizás sea posible, quizás lo podamos admitir como una posibilidad de la muerte, en
el desangramiento sobre el mapa que conduce a la oscuridad, a la nada, a la Nada de
Dios.
Y terriblemente hay goce en ese tránsito: “Oscuridad. En la pantalla se ve sangre sobre el
mapa. El rostro gozoso del hombre” (65).
Estos personajes no tienen biografía ni nombre. “¿Tenemos algún nombre?”
(Resistencia, El Técnico, p.4: 22). Y dice Narciso: “Mi nombre es… Me gustaría tener otro
nombre… Que me llamaran y yo no fuera… Porque no soy el que llaman…” (56). Este
Narciso que para ser se refleja en una doble charca, en el sentido de la Dickinson: el ser en el ojo
especular de la cámara y el ser confundido con la ciudad, ser la ciudad a través del signo icónico
del mapa-cuerpo. Los fragmentos de uno y otro ser se confunden en la fragmentación caótica
del discurso: “¿Qué estás
haciendo con mi cuerpo? Lo estás mostrando y no quiere eso. Se desnuda y es torpe ¿no te das
cuenta?” (51). También es “(…) la figura demacrada del sujeto mirando de soslayo al mapa en la
pared” (53); “Me acerco a la cámara en un primerísimo primer plano y se me ven los dientes. Así.
De a uno en uno. Dientes no tan blancos” (62) y “Soy el río, huelo mal” (60). Aunque de pronto el
cuerpo en acción se vuelve hermoso: “Estás hermoso caminando así, estás impactantemente
hermoso” (61),
porque pese a que unas líneas más abajo el tiempo deja su huella, Narciso ama los signos de ese
paso: “Close up, close up sobre ese cuerpo. Que se vea el deterioro de los treinta, que se vea la curva
decreciente, las llagas, las arrugas. Amo ese cuerpo a punto de ser otro cuerpo” (61). El plano especular
de la cámara se confunde con el mapa, en la doble acepción del término, y se logra así la identificación
del cuerpo de Narciso con el mapa de la urbe: “Esta casa está en el plano. Y qué con eso. Esta casa es un
plano. Yo soy un
¡Qué penoso–ser–Alguno!
¡Que vulgar–como un Sapo–
Decir tu nombre–el siemprevivo Junio–
A una Charca que te admira!
9. Otro Narciso, el de Infante, en la obra del mismo nombre, es en cambio bifronte: Esperanza y Clemente.
10. Sólo se indica el número de página, ya que es un parlamento único.
plano. Hay cementerios que Tomás Leighton en Cámara uno,
aparecen en los planos, en la hoja de Benito Escobar.
11. No sin peligro, dada la relación obligadamente estrecha y, por tanto, necesariamente subjetiva del analista con el texto.
surge en las didascalias del texto del diálogo: “(…) Pasen, por favor.
Instálense donde puedan. (…) Adelante, por favor (…)” (Madre, p.6: 2);
“Madre mía, te pido que no los mires. Hay uno que escupe en el plato, a la
diestra y a la siniestra; hay otro que oculta el rostro, así, pecador, a la diestra,
a la siniestra”
(Él, p.37: 5); etc. A veces también interactúan: “Los invitados son
extravagantes en su espera. ¿Ves? Si tú no me respondes ellos se inquietan. La
cena es así. No, muchachos, bájenme. Ya les diré un par de verdades. Saluden a
mi señora madre. Cuéntenle de mí” (Él, p.41: 6). Dejando de lado este coro mudo
de acciones primiti- vas y, a menudo, repulsivas –“Que abran las bolsas negras a
ver si queda algo. Algo
más que el olor a podrido.
No hay espacio apenas para la inocencia de ese pequeño rito, puesto que la antropofagia no
demora en posesionarse de la ceremonia con alusiones a la Última Cena: “(…) ¿Cuántos hay? ¿Doce?
¿Cómo se distribuyen? (…)” (Padre, p.14: 121) con un extraordinario texto que recuerda una Pietá,
en que los cuerpos de la madre y el hijo se funden en una sacralidad de miembros y sentidos:
Ella mueve mis labios. Es indescriptible. Levanta mi brazo y lo conduce con similar
parsimonia. Ella respira por mi nariz. Toma las piernas mías y camina hacia el resto del padre.
Baja su cabeza y es mi cabeza bajando. Tenemos algo ausente en el cuerpo. Una falla. Yo escucho
los cabellos salirse, escucho nítido por los oídos de la madre. (p. 14: 122)12
Los objetos son inquietantes: la mesa reptil (p.: 70) el plástico, tapándolo todo como en la
morgue (p.3: 6); “Tomar un vaso y mirar lo vacío que puede llegar a ser un vaso vacío” (p.8:
61). El suelo es un ente plástico omnipresente, ya desde la acotación capitular: “Una mesa por
el suelo/Un suelo por mesa” (p.1), y “Artefactos anodinos que hacen sudar/la gota, la gorda
gota gorda” (p. 1); “Me arrastro desordeno los bocados. No conozco este sitio. Lo palpo. Me
rompe las manos. ¿Eres el hijo? ¿Eres el suelo para mí?” (p.13: 117); “Ponme a tu lado y dirige
tu cuchara a mi boca. Y cuida lo que cae. Yo soy el suelo. Yo ya no distingo” (p.18: 158) ;
“¡Soy yo el banquete! No dejo de azotarme contra el suelo. Me doy forma” (p. 19: 160).
Pero, al fin y al cabo, lo único que sostiene el mundo es la comida y el hambre:
“Es la comida siéndolo todo” (Él, p.18: 159). El querer ser universo en ese fagocitar del
padre que lo pide en el grito agónico de su postrer texto:
¡Algo, por piedad! ¡Algo aquí! (…) Me entrego al rito, a la gula. Véanme bien. No soy el
padre. No soy el que hizo lo que hizo ¡Soy el banquete! (…) Denme a las brazas, córtenme.
Que la madre sepa esto. Que el hijo hable. Tráguenme. (…) ¿Cuánto hay de mí que sirva?
¿Cuánto de este padre llegará a los desperdicios? Soy la cena; lo fui siempre.
Tráguenme. Cabré en sus manos, lo prometo. (…) Que no sean otros los cocineros.
Sólo sus manos en mí. (…) Las que tomé para besar y para golpear. (…) Háganlo y
díganme como sabe mi carne. ¿Soy crudo? ¿Escupirán mi boca? Ahora me entrego a la
familia y, Dios, ruego no ser su arcada. (Padre, p.19: 160)
12. También hay imágenes de Pietá en Con la cabeza separada del tronco de Burgos y en Impudicia de Barría.
está roto, roto como un muñeco entre las ruinas de la guerra. Y es un tema
no sólo de la dramaturgia. Hernández Montecinos lo plantea en un poema de
la forma más cruel que se pueda imaginar: “Padre nuestro/Padre mío/ que
estuviste en mi cama (…) Padre mío/ señor mío/ a la edad de trece años me
hiciste parte del amanecer” (En Zurita 232). Ampliando el registro, la figura
del
macho dominante es juzgada sin piedad, ya sea en el caso del marido en la
coti- dianeidad del crimen, como en Impudicia; o en la presencia pelele de un
Delfín o de un padre bobo incapaz de entender el mundo, en Juana. El mundo
patriarcal ha sido
un mundo criminal a la luz de
Foto: Luis Navarro
la historia. El poder
androcentrista debe ser
juzgado, puesto que ha
destruido el tejido social desde
la noción misma de Estado,
hasta la célula básica de la
familia. El hombre ha
emporcado su nido y ha
hecho del odio una forma de
ser social. Pero en este existir
maligno, no sólo ha
destruido al otro, sino que se
ha destruido a sí mismo,
enfermando su alma hasta el
punto que su única salida es
Francisco Melo (El) y Margarita Barón (Madre) en Pedazos rotos de algo, de Benito la muerte o el no ser: “¿Puedo
Escobar. Dirección: Luis Ureta. Muestra de Dramaturgia Nacional, 1999.
ahora morir en sus entrañas”
(Pedazos. Padre, p.19: 160);
“Tú no has poseído el cuerpo
de la hija/tú la has destituido/depuesto de su título y puesto que yo ya no soy la hija/tú no eres
el Padre (…) LA MADRE DUERME/EL PADRE NO ES” (Barría. El peso. Hija, p.22: 4.2) La figura
espantosa del dictador se reproduce en cada padre y los hijos, una generación después, los juzgan
desde el hartazgo hambriento de los huérfanos.13
Pero tampoco las madres son inocentes. “LA MADRE DUERME”, citaba un poco más arriba.
Las madres son cómplices, culpables por omisión, por silenciar el horror. Los personajes de Pedazos
rotos de algo son los victimarios-víctimas de una inocencia imposible, de una comunión rota para
siempre,
13. Esta visión es un resumen de los elementos fundamentales referidos a este tema en obras de varios de los nuevos dramaturgos: Aparte del mismo
Escobar, Barría, Bernardi, De la Maza, Harcha. Ya lo dice Gaglimeri: “En toda escritura teatral contemporánea hay un padre oculto, al que hay que
denunciar y es lo que denomino las escrituras edípicas o escrituras del padre”. Apuntes.123-124 (2003): 185.
Y para muestra un terrible y desvastador ejemplo de Kinder, de Ana Harcha:
JUEGO ESCOLAR
Amarillo se puso mi papá
Cuando le mostré
Las notas de este mes
Amarilla me puse yo también cuando me mostró su nuevo cinturón
Me pegó me cacheteó
Me tiró sobre el colchón
Y se puso su condón
Eso sí que me dolió
Porque es muy calentón.
de una última cena que culmina en la nada más profunda, en una liturgia emponzoñada y cuyo único e incierto
valor podría ser el triste patetismo de un mañana inexistente.
Pedazos rotos de algo resume en un magnífico título –que por lo demás podría ser título de gran parte,
sino de todas las obras de la nueva dramaturgia– un mundo fragmentado, roto, cuyas piezas no nos
permiten, no digamos recomponer, sino tan siquiera saber de qué se trataba aquello roto, y que deviene por
tanto en algo irremisiblemente perdido. Y para siempre.
Como decía en un trabajo anterior,14 aún en la incertidumbre respecto al futuro de estos textos y su
validación como “singularidad innovadora, una forma de originalidad que o bien no se puede asimilar, o
que se asimila en nosotros de tal manera que dejamos de considerarla rara” (Bloom 16), ya la dramatur-
gia chilena del siglo XXI –de la que los textos de Escobar aquí analizados son parte singular y clave– ha
producido un puñado de textos preñados de belleza que interpretan profundamente la realidad con-
temporánea, constituyéndose, a mi parecer, en la vanguardia de la literatura chilena del nuevo siglo. Y
que nos están obligando a replantear, a pensar “con otra cabeza” nuestro concepto de drama. ●
14. “El canon fragmentado: la dramaturgia chilena del siglo XXI” (Para Estudios Filológicos 2006)
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100 IV. Investigación
Resumen
Exploro en esta investigación el modo en
que las performances realizadas por
actores y actrices europeos en los teatros
de palco chilenos durante la Belle Epoque,
generan y rearticulan entre las elites
locales proyectos civilizatorios, de políticas
de vida y políticas del cuerpo, en relación
a su constituirse como sujetos modernos
desde una posición sub-alterna,
incluyendo prescripciones e in-
corporaciones relativas al género, en
especial, al femenino.
Palabras claves: políticas del cuerpo,
performance, modernidad, actrices-divas,
organicismo social
Abstract
I explore in this research the ways in
which the performances of European
actors and actresses displayed in chilean
opera theatres during the Belle Epoque
generate and rearti- culate among local
elites civilizatory proyects, life proyects and
body proyects, in relation to their
constitution as modern subjects within a
sub-altern position, including prescriptions
and inscriptions relative to gender, and to
femenine gender, in particular.
Keywords: body politics, performance,
modernity, divas, social organicism.
1. (En la Época del Imperio) “Europa era no sólo el núcleo original del desarrollo capitalista que estaba
dominando y transformando el mundo, sino con mucho, el componente más importante de la
economía mundial y de la sociedad burguesa. No ha habido nunca en la historia una centuria más
europea ni volverá a haberla en el futuro”. (26-27)
2.. “Determinadas instituciones tipificaban la zona de “desarrollo” o de dominio europeo, fundamental-
mente la secular institución de la universidad ... y por motivos diferentes, el teatro de ópera. Ambas
instituciones reflejaban la penetración de la civilización ‘occidental’ dominante (en el tercer
mundo)”. (Hobsbawm 34)
3. En Chile, los teatros de palco durante la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX,
fueron ocupados en más de un 90% sólo por compañías europeas en gira, por la inexistencia de com-
pañías profesionales nacionales líricas, dramáticas, de ballet o de orquestas sinfónicas.
“Género, etnia y clase en el teatro chileno de la primera modernidad: 1900-1918”,
en el que se inscribe este artículo, es que esta irradiación del dominio europeo en el
caso de Chile es especialmente poderosa, en tanto en este teatro uno de sus polos
princi- pales –el escenario– es ocupado casi totalmente, en los espectáculos
profesionales, por actores, actrices y cantantes europeos,4 ante la inexistencia de un
teatro y de una lírica profesional chilena.
El teatro de palcos asegura la mirada panóptica recíproca entre escenario y
aposentadurías;5 en él, el cuerpo es insoslayable: es el soporte, el locus de la repre-
sentación que cautiva la mirada del otro, en especial, en este periodo histórico, que
exacerba la exhibición de los cuerpos, vestuarios y actitudes (Hurtado, “Chile
1900”). De aquí que la dinámica de influencia y tensión mutua que se genera entre
el escenario y la platea, entre ese escenario animado por un actor o actriz europeo
que es a la vez persona y personaje, y un público local que de algún modo está
jugando también al doblez de la representación, ofrece una gran productividad en
la aproximación a la temática de construcción de identidades hibridadas en y con
la modernidad, dentro de la perspectiva de análisis de las teorías neo-coloniales.
La modernidad en América Latina en ese inicio de siglo XX no solo era un
tema sino un problema, desde la lucha de un sector de las elites locales por
instaurarla como una lógica, una vivencia y un sistema en
el seno de una sociedad aún con fuertes
enclaves tradicionales. Esto, cuando en ese
cambio de siglo XIX al XX, la fascinación y el
malestar con la modernidad apelaban a una
fuerte autocon- ciencia, a un mirarse mirando,
a un construir desde diversos lugares la in-
corporación o no a ella. Modernidad apropiada
en parte en forma escópica, desde el momento
en que posee estí- mulos exógenos; se ve cómo
esta opera allá, en otra parte, en esa metrópolis
que da la pauta, Europa, especialmente París.
Esta modernidad latinoamericana dificul-
tosa, en pugna con la tradición, con los mestizajes e hibridaciones con lo indígena y “Los reyes ocuparon los tres
lo colonial, pero aliada con la fuerza de cambio estimulada desde la Independencia palcos centrales reunidos
en uno solo. La Reina Maud
por su soporte Ilustrado, se ejerce al modo local y es ella el sustrato desde el cual se lucía una delicadísima
realiza toda in-corporación, toda inscripción y práctica cultural y social moderna. toillette blanca y llevaba una
diadema de brillantes en la
La secularización gana terreno y la modernidad se manifiesta, entre otros planos, cabeza”.
en las prácticas sociales y modos de aparecer y comportarse en público, como es el Zig-Zag Nº130, 18 de agosto
de 1907.
caso de esos símbolos de la modernidad europea operando en las periferias del
mundo: los teatros de palcos, generando un entorno material y visual preñado de
una actitud propia del élan vital de la Belle Epoque.
Los principales propulsores de la modernización son las elites gobernantes
La pregunta que me planteo es: ¿cómo se configuran en este inicio del siglo
XX las identidades como “políticas de vida” desde las “políticas del cuerpo”
(Giddens) realizadas/proyectadas/re-convertidas en y a partir de la relación entre
escenarios animados por representantes de la modernidad metropolitana y plateas
activamente receptivas de y por las elites sociales y culturales periféricas: la
chilena? ¿Cuáles son
los ejes de las visualidades y los discursos elaborados por agentes de la cultura
local que procesan, amplifican y decodifican “como” performance (Hurtado,
“Productivi- dad”) la actuación de actores y actrices europeos en suelo nacional,
haciéndola carne en sus cuerpos/ mentes, en sus miradas y decires? Cuerpos frente
a cuerpos, los de los actores y actrices europeos vs. los de los espectadores chilenos:
¿identidad frente a identidad?
Dado que mi foco está radicado en los escenarios, los cuales, “de manera
opuesta a las ‘narrativas’, nos obligan a considerar la existencia corporal de todos
los partici- pantes” (Taylor 30), como estrategia investigativa me sitúo al interior de
los estudios de la performance. Los sujetos considerados en mi estudio se
constituyen en tanto ven, oyen, perciben corporalmente, hablan, escriben y leen, a
la par que son vistos, oídos, percibidos y a veces leídos por otros. Como sintetizan
Deleuze y Parnet en relación a Foucault, “el saber está hecho de esos dos medios, Los actores Sr. Giné y la Srta.
Cancela en “La divorciada”.
luz y lenguaje, ver y hablar” (115), o, como elabora Felman, hay “una relación Revista Teatro y Letras Nº 24,
indisociable de lo físico y de lo lingüístico, del cuerpo en el lenguaje y del acto en el Santiago, septiembre de 1910.
discurso” (20).
Exploraré al cuerpo como “semiosis”, en relación a “cómo funciona el cuerpo
en cuanto transmisor y receptor de información al momento del re-
posicionamiento del individuo en la sociedad” (Vale Almeida 6). Es en las prácticas
históricas concretas donde se actualizan y reconvierten los conceptos de lo deseado
y lo despreciado, de lo favorecido y lo proscrito en y por la cultura respecto a la
conformación de identidades. Siguiendo a Butler, habría “cuerpos que importan”,
con-formados desde discursos normativos y regulatorios respecto al género y a la
clase social “ideales”, instando a los sujetos a ubicarse y a ser ubicados de acuerdo
a las líneas prefiguradas por ellos. Y sin duda, las actrices y actores europeos en
gira en Latinoamérica y en Chile que se presentan en esos espacios simbólicos de la
Revista Arte y Teatro Nº 4,
modernidad, los teatros de palcos, son, en este sentido, “cuerpos que importan”, Santiago, 15 de junio de 1909.
los que quedan plasmados en las “pantallas” textuales y visuales elaborados a
partir de ellos, y que van definiendo ante la vista y el entendimiento públicos los
rasgos del deber ser social (Silverman).
En las performances que aquí reconstruyo, ese diálogo intersubjetivo se reali-
za entre actores europeos que se presentan en los teatros de palcos de Chile y sus
receptores locales, pero concentraré mi atención en el modo en que estos últimos
elaboran visual y textualmente dicha relación, ya que es la mirada local sub-alterna
la que me interesa reconstruir en los términos arriba indicados. Para ello, tomaré
como fuente tanto los textos (ensayos, reportajes, crónicas, críticas, editoriales)
como las visualidades (fotografías en especial) publicados a la época en la prensa
chilena diaria y semanal y en la especializada en teatro, respecto a cierto teatro
europeo que se proyectaba en giras al mundo y a Chile. 6 Estos textos e imágenes,
de autoría principalmente de chilenos y de europeos citados o replicados en
nuestra prensa,
6. Una manifestación concreta de la enorme valencia de lo teatral en el Chile de las dos primeras
décadas del siglo XX es la profusión de infraestructura teatral existente, diseminada a través de los
barrios de las grandes ciudades como Santiago, Valparaíso, Concepción, diversificando su alcance a
los distintos bolsillos e intereses culturales (20 salas diferentes en Santiago, por ejemplo, para una
población referencial de 330 mil habitantes en 1907), alimentada y criticada por una variada gama de
prensa especializada sólo en lo teatral (20 títulos de revistas de este tipo publicadas en el periodo).
alimentaban la opinión pública y eran el referente masificado de las performances
que dichos actores y actrices realizaban, al momento de su interacción viva, con
ciertos circuitos culturales del país.
Es importante considerar que, dada la centralidad de lo teatral europeo en el
ambiente cultural y al prestigio incontestable de sus representantes que actúan en
los grandes teatros de palco de las capitales del mundo, una amplia gama de
hombres y mujeres enhebraban y publicaban en la prensa estos discursos críticos,
incluyendo filósofos, artistas, literatos, políticos e intelectuales, siendo su visión
representativa respecto de cierta cultura dominante influyente en ese entorno.
En este artículo, privilegiaré aquellos discursos y visualidades que iluminan o
mantienen a la vista la identidad social y de género del actor y de la actriz, más allá
o más acá de su encarnación en personajes fictivos.7 Aun así, es importante
considerar que el actor o la actriz europeos de prestigio muy rara vez están en
público sin portar un aura ficcional, surgida de los innúmeros discursos e imágenes
que han precedido sus llegadas al país o que los rodean durante su permanencia en
él, caracterizándolos al modo de personajes ideados o imaginados. Incluso, muchos
de ellos constituyen auténticas alegorías vivientes, ya sea de lo moderno, de lo
femenino, del arte, de la elegancia, de la inteligencia, de la sensualidad u erotismo,
etc., por lo que los discursos elaborados localmente son de hecho un juego entre los
imaginarios y sus actualizaciones.
8. Autor de, entre otras novelas, la exitosa Casa grande, 1908, en la que realiza una cruda crítica a las
formas de vida y valores de la clase dominante chilena durante la Belle Epoque.
se interroga acerca de su modo de experimentar el mundo en la medida que la
secu- larización la aleja del manto protector de la religión, y la sociedad
resquebrajada en relaciones secundarias y en intereses de clase le quitan la
sensación de pertenencia a una república utópica. Cunden el nihilismo y surge el
élan vital, la necesidad de sentir el splin que arremoline las sensaciones y oculte el
malestar con la modernidad. Orrego propone a la sociedad chilena “ser más
vividores”, extrovertirse a la sociabilidad, a esa que conjuga capacidad económica
y acceso al arte refinado: al arte dramático europeo, no escenificado en Europa
sino en la propia nación, equivaliéndose a ella.
Rige en ese tiempo la convicción que
una vía privilegiada de “mejorar el alma” y
de perfeccionarla, reivindicación sentida de
este tiempo por las elites modernistas, es la
posibilidad de apreciar e incorporar a la
propia subjetividad los productos objetivados
ciudades principales entre aquellas en las que muestran su teatro, estas, por este
hecho, entrarían a participar en esa red, a hacerse parte de ese mundo civilizado.
Esta relación se elabora, por ejemplo, en el siguiente texto, a propósito de la
venida a Chile de los actores españoles Rosario Pino y Emilio Thuillier en 1910,
pos- tulados como partícipes de la modernidad civilizada, orgullo para ellos –y
para quien se relaciona con ellos: la elite social chilena:
Estos dos artistas que, con la sonrisa en los labios y la bondad en el corazón, pasean
orgullosos
por las ciudades civilizadas la triunfante bandera del teatro español moderno, que
evoluciona con pasos agigantados hacia lo sublime, lo bello, lo ideal dentro del arte,
naturalizándolo y purificándolo todo con un refinamiento verdaderamente exquisito.
(Chalo)
9. “El modernismo hispanoamericano ... tal como el modernismo europeo– es una opción
contrahegemó- nica a los correlatos sociales y culturales de la modernización (positivismo,
cientificismo, empirismo, laicisismo) y que formó parte, por ende, de la gran controversia finisecular
entre modernismo utilitario y mercantil, que no dejaba espacio para “la vida del alma” (Rodó: Ariel),
y otro que concebía el arte y la belleza como fundamentos de una urgente y necesaria renovación
espiritual. El cosmopolitismo,
desde este punto de vista, fue la afirmación latinoamericana del derecho a ser universal, la aspiración
a una cultura ecuménica y abierta desde la cual existía la posibilidad de renovar la condición
Fotos: Zig-Zag Nº 273, 14 de mayo de 1910.
Emilio Thuillier
Rosario Pino
presa del malestar de la modernidad. En este tipo de comentarios críticos, se obvia
el texto dramático y la textualidad para centrarse en un fragmento de lo actoral: los
ojos, la mirada de la actriz, son el locus de lo por expresar, de lo nunca dicho ni por
decir de lo femenino.
Maga, ella misma, de todos los sentimientos sutiles del alma contemporánea, por derecho
propio en el escenario español, sus ojos, infinitos de matices, son el más eficaz
comentario puesto al margen de una comedia. Han revelado dolencias nuevas; otras
sensaciones; perdidos encantos. A ellos se asomó el alma cansada de la tristeza
moderna, como la doncella de un doliente cuento de amor Han descubierto los
sentimientos infinitos,
minúsculos, ignorados del corazón femenino.
Baudelaire notaba que ’la teatralidad más secreta es también la más sor-
prendente’. Es esta ‘que pone al actor en el centro del prodigio teatral y
constituye el teatro como un lugar de una ultra encarnación, donde el
cuerpo es doble, a la vez cuerpo viviente que viene de una naturaleza
trivial, y cuerpo enfático, solemne, paralizado por su función de objeto
artificial. Barthes
Naturaleza trivial del cuerpo viviente del actor versus su cuerpo solemne,
arti- ficial. Ortega y Gasset planteaba que la cualidad artística de lo teatral requería
que, en este doblez, el personaje, en ese fondo de visiones que es el escenario,
sobrepasara a la actriz real como condición para que no se desplomara la ficción.
¿Pero, ocurre esto en la relación de las divas europeas con el público local? ¿Qué
busca el público que se le presente o que se le represente, cuál cara privilegia del
doblez actoral?
Barthes y los post-estructuralistas han dejado establecido que el discurso se
constituye en la lectura, desde la recepción, y Feral proyecta esto a la teatralidad al
definirla desde la mirada del espectador:
La teatralidad tiene que ver fundamentalmente con lo mirada del espectador. Esta mirada
señala, identifica, crea el espacio potencial en el cual la teatralidad va a poder ser
localizada. El espectador reconoce este otro espacio, espacio del otro, donde la ficción
puede emerger. Esta mirada es siempre doble. Ve lo real y la ficción, el producto y el
proceso. (45)
Foto: Gráficas Españolas. Archivo fotográfico del Museo Nacional del Teatro. Almagro.
en ella la expectativa, la emoción, el alerta y el ardor
con que el público asistía a sus presentaciones. Sus
relatos se refieren María Guerrero en su gira por Chile
en 1908; formaba compañía con su marido, don
Fernando Díaz de Mendoza, siendo por cierto ella la
diva aunque él le prestara a ella su condición de “noble
de España”, agregando prestigio social a su arte. Mujer
casada, estaba fuera de sospecha en torno a una halo
que rodeaba a muchas divas y actrices de la época
relativas a su liberalidad sexual, por lo que la
veneración hacia su persona era también posible
dentro del ideario conservador.
Es interesante constatar la contención, incluso la
dis- tancia fría y desmitificadora de Arauco –cuyo
seudónimo deja en claro que escribe desde los
profundos bosques sureños de un Chile bravío e
indígena–, cuando delinea a los actores españoles en María Guerrero y Fernando
un encuentro con ellos en situa- Díaz de Mendoza en El Duque
de Él, de los Hermanos Álvarez
ción cotidiana. Para él, la Guerrero no es físicamente mensurable, puede ser tanto Quintero. H. 1900.
lo uno como lo otro en estatura, hermosura o elegancia, primeros atributos
observables y valorados en la mujer de entonces. 10 Le reconoce algo más
indefinible, más etéreo, que se capta en la presencia viva y no en la fría e inmóvil
reproducción mecánica de la foto: espíritu, temple, que desde su interior armoniza
y articula al cuerpo visible:
María Guerrero apareció bruscamente á mis ojos como una visión amplia, envolvente
y armoniosa. No podría decir ahora si es fea ó hermosa, pequeña ó alta de estatura,
elegante ó no elegante. Su espíritu irradia por todo el cuerpo, por toda su faz, y no se
ve en ella sino una expresión, un estado de alma, una silueta fugaz siempre cambiante
y siempre con su fondo inmutable que sirve de lazo de armonía á todas sus palabras
y actitudes, por contradictorias que ellas sean. Se puede decir que es toda alma y que
su cuerpo se eclipsa ante ésta, esclavo sumiso, mero instrumento de un juego interior.
(Arauco, “Entrevista”)
10. ¿Quería Arauco evadir el constatar verbalmente lo que las fotografías testimonian, que María era
más bien fea de rostro y baja de estatura?
ción de lo segundo no es por hedonismo sino por búsqueda de la proyección de lo
cualitativo en lo material, en lo visible, mediador inescapable de nuestra condición
humana. Y la mujer, considerada locus por excelencia de la espiritualidad, sería la
principal exponente y depositaria de este principio, elevándola a la condición de
acompañantes de la divinidad: “sacerdotisa del arte”.
Balzac, filósofo de la relación entre interioridad y su exteriorización corporal,
es de los primeros que vinculan la sensibilidad femenina respecto a lo estético con
un largo proceso civilizatorio al interior de un estrato social refinado, en el cual se
va lentamente conformando esa aristocracia del espíritu/cuerpo que no se
improvisa sino que se adquiere a lo largo de las generaciones:
Hay criaturas investidas del sacerdocio del pensamiento obtenido por una educación
privilegiada, en quienes se ha desarrollado el imperio de la imaginación por continuo
roce artístico, gracias al calor moral de una civilización llevada a su más alto poderío;
mujeres para las cuales la vida del alma, los beneficios de una cultura exquisita, hacen
de ellas las sacerdotisas del arte. (Balzac citado por Hochstetter “Trapos” 1908)
Mujeres sacerdotisas del arte en una “civilización llevada a su más alto
poderío”, por supuesto, Europa en la Época del Imperio, vara alta para las mujeres
de países coloniales como las chilenas que leen estos principios en ese mismo 1908
en su semanario preferido, y que se ven impelidas a buscar en su genealogía ¿aris-
tocrática? y en su habitus para cerciorarse de si ellas cumplen la condición de
haber estado expuestas a un “continuo roce artístico”. ¿Les dará ese roce
Foto: Le livre de Paris, 1900. p. 255.
11. “ Hay pies que parecen estigma psíquico; con solo dejar ver su desproporción y fealdad alejan toda
simpatía inspirando ideas vulgares” (Hochstetter, “El cuidado”).
de todos colores, hermosísimas mujeres, púdicas en su misma desnudez; hombres de
maravillosa estructura; estatuas animadas por el soplo maravilloso del arte que baja
del cielo a dar calor y vida a los somnolientos cerebros. (Familia. 92)
La adjetivación superlativa no cesa: contabilizo tres
“maravillo- sos”, dos “hermosos”, más los vocablos arte, poesía,
color, incendio, vida, calor. La función cultural básica de este
evento, según este texto, fue hacer salir a los chilenos de la
modorra, insuflarles energía vital a sus “somnolientos cerebros”.
Foto: Un siglo en la escena, 1900-2000. Ed. El Mercurio, p. 58.
Experiencia del arte moderno como fragmentación del cuerpo, de sus partes,
que cobran movimiento y juego independiente que desconcierta, obligando a recu-
rrir al pensamiento y a la palabra en busca de elaborar la experiencia estética como
significancia (Kristeva). Picasso y sus Señoritas de Avignon hacían a la época otro
tanto desde las artes visuales cubistas, aunque dichas imágenes aún no
trascendieron a Chile sino hasta 1920.12
La Pavlova, como otras divas del espectáculo escénico de la Belle Epoque, es
mantenida por el público y sus líderes de opinión en ese lugar imaginario, mágico,
12. Debo al crítico de arte Gaspar Galaz la información de que el pintor chileno Pedro Luna habría dado
a conocer en Chile a Picasso en esa fecha
de la “irrealidad” y de lo fantástico que se genera más allá de la boca del escenario
(Ortega y Gasset), espacio visto como sagrado, un Olimpo, lo celestial, excediendo
a lo terrenal y a las limitaciones de lo humano. Esto la hace merecedora de
reverencias debidas a la divinidad y también confirma su cualidad de “sacerdotisa
del arte”. El lenguaje empleado en su descripción se nutre de referencias clásicas
conectadas con lo primigenio, lo arcaico, con ese momento originario en que ritmo
y danza eran cultivados y venerados en conexión con lo divino.13
Y, si un movimiento importante del arte moderno es su renovación constante,
su dar cuenta de un espíritu de época agitado, móvil, escindido, en crisis y
reconfiguración permanente, su otra tensión es estar conectado con una fuente
inmutable que le da la categoría y la posibilidad de ser ubicado y valorado como
arte: esto es lo clásico, sede de la acumulación cultural de la civilización, al decir de
Baudelaire (Picó 19).
Es justamente lo que aporta la Pavlova: confronta la actitud vital pragmática-
mente atareada de la modernidad capitalista y sus soportes materiales mercantiles
desde un espacio de poesía fantástico, envolvente, inmaterial y etéreo, donde los
recursos de la modernidad artística (baile y coreografías realizadas en una
plataforma escénica tecnológicamente implementada con iluminación eléctrica,
efectos escénicos, música de compositores contemporáneos, diseño de vestuario,
etc.) se despliegan al máximo para crear la ilusión del flujo libre de lo primigenio,
de lo “puro”, de lo no contaminado por los intereses y preceptos del arte burgués.
El espíritu modernista se despliega así como crítica y a la vez como producto de la
modernidad, evocando rituales y mitologías clásicos ausentes de la “civilizada”
vida moderna. Esto es ela- borado por la dramaturga y escritora chilena Roxana del
siguiente modo, buscando descifrar el por qué del inusitado entusiasmo suscitado
por esta compañía en Chile:
...en la antigüedad las bailarinas eran consideradas al igual que las sacerdotisas y vestales,
y el culto del ritmo y de la danza, allá en remotas edades, era paralelo al de la
divinidad. Este es el arte que resucita Anna Pavlowa: arte puro en un ambiente poético,
de ensueño evocador de fantasías mitológicas. Y aquello que nos seduce, aquello que
aplaudimos en estos bailes rusos es que por algunas horas olvidamos los afanes de
nuestra vida habitual, tanto más práctica cuanto más civilizada... Al compás de una
música sugestiva, entre luces y decoraciones que asombran, pasamos a ser habitantes
de un país de leyenda. Esta súbita transformación nos entusiasma y sin duda que a ella
en parte debemos esa sensación especial de poesía, de ensueño, que parece envolvernos
como allá en la escena los velos multicolores y diáfanos envuelven las etéreas siluetas
de las sacerdotisas del arte. (Roxane)
13. La veneración que provocó la Pavlova llevó a sus admiradores a brindarle sorprendentes agasajos,
como fue el de las hermanas Morla, cuando hicieran detener en medio del campo el convoy de un
tren de Ferrocarriles del Estado en que viajaba para sorprenderla con un ramillete de flores. Las
normas públicas fueron violadas para resaltar el poder, la fuerza del deseo de acercarse a ella de un
modo transgresor y extravagante, para destacar el gesto y convertirlo, por su originalidad y audacia,
en memorable para la actriz.
El teatro: “cátedra social” del más refinado habitus metropolitano
Una sutileza de tacto, una delicadeza de sentimientos, es muy difícil de
adquirir sin la ayuda de las representaciones teatrales. D’Alambert
Antaño, en los Coliseos de Santiago y de Valparaíso en la década de 1820,
primeros teatros de palco chilenos, la directriz desde el poder era clara: en el teatro
había que educarse en la política, en la ciudadanía, en el amor a la democracia y en
la execración de la tiranía.14 Por eso, los soldados, los defensores de ese estado
independiente en la naciente República, tenían entrada libre al teatro y derecho al
uso exclusivo de sus galerías, y todo acto realizado allí comenzaba con el Himno
Nacional, ante la bandera chilena adosada en el palco presidencial.
Entonces, los actores eran vehículos de enunciación de una dramaturgia
neoclá- sica educativa, y el texto, lo dicho, tenía primacía en la atención del
público, al punto que los actores de las primeras presentaciones en ese Coliseo eran
presos políticos españoles, sin aura ni prestigio actoral alguno (Hurtado, Teatro 49).
En esa estética neoclásica, no se buscaba correspondencia expresiva y visual entre
el referente dramá- tico y la escena: “la noción de una representación histórica
...estaba totalmente ausente de la imaginación teatral: ... en 1755 un crítico escribió
que ‘la exactitud histórica es imposible y fatal para el arte dramático’” (Sennett
168).
Por el contrario, un siglo más tarde, en el Centenario, época positivista y cien-
Zig-Zag Nº 336, 29 de julio de 1911.
tificista por excelencia, lo que aparece a la vista es para el público lo que constituye
y transparenta el fondo sustancial. El foco de atención durante la actuación del
actor y de la actriz se centraba en el modo concreto, corpóreo, de su desenvolverse
en ese ámbito de representación de acciones humanas, ya sea ambientadas en otras
épocas u, ojalá, en la moderna. El primer golpe de vista es para ese cuerpo
ficcional/real que realiza la performance de un modo de estar corpóreamente en la
escena social, mirada que prevalecía o se sobreponía a la visualización del
personaje dramático inmerso en el mundo fictivo desenvuelto por el autor.15
El público transitaba en su mirada desde el personaje a la persona y de la per-
sona al personaje, y buscaba confirmar en la actriz su ser-para-el-otro, la efectividad
de su proyección empática con las gentes de plateas y palcos. Se producía en este
un sentimiento de urgencia de compartir el espacio/tiempo real con las actrices y
Mme. Henriette Roggera, actores cuando ese influjo aun estaba vivo, caliente, en él. Iris, la prestigiada
primera actriz de la compañía
francesa Lucien Guitry, de gira escritora y crítica teatral, testimonia el haber constatado la distancia que los actores
en Chile en 1911. ponen entre sus dos momentos, en tanto ella como público presionaba por
mantenerlos en flujo: en medio de su conmoción por la actuación de María
Guerrero, fue a felicitarla al camarín entre el segundo y el tercer acto de una obra:
“Me recibió ... con la naturalidad que la caracteriza; acaso un poquito fría y
reservada, como acentuando ese matiz que debe separar a la señora y a la mujer de
la actriz, que se debe toda entera a su arte y a su público” (75).
14. Aún así, la sociabilidad generada en los teatros y la exploración de los pensamientos e ideas de los
protagonistas dramáticos, seres ejemplares y cultos, lo convertían en una escuela humana más allá
de la política: “Una sutileza de tacto, una delicadeza de sentimientos, es muy difícil de adquirir sin la
ayuda de las representaciones teatrales”. (D’Alambert)
15. Esta mirada al personaje fictivo la desarrollaré en un artículo posterior de este proyecto.
Una atención obsesiva se dirige al desenvolvimiento gestual y conductual de
las actrices europeas en tanto manifestación de una sensibilidad refinada según
los más exigentes standards de la Belle Epoque. Se las considera exponentes de los
am- bientes parisinos más cultos y elegantes, siendo su performance “cátedra
social” de la existencia moderna, modelo y enseñanza para los europeos y, por
cierto, para el resto del mundo que tiene a París y a Europa como faro. Ese habitus
parisino culto sería el magma del cual ellas se alimentan y que luego in-forma su
performance ac- toral. Las actrices fagocitarían esa cultura parisina, la destilarían
en su interior para luego encarnarla en su mejor esplendor. Lo que ellas poseerían
es una sociabilidad espiritual, capaz de vincular la palabra en tanto “bien decir”
con el pensamiento y con el “tenerse” Poseerían una subjetividad que se auto-
contiene, que delinea el yo en las formas. Todas las actrices europeas poseerían este
don:
¿Quién puede decirlo? Elegantes lo son todas (las actrices), puesto que es el teatro la
escuela de la elegancia. Las escenas de París son una cátedra de vida social. En ellas se Compañía Dramática Francesa
enseña desde las buenas formas sencillas hasta los refinamientos más esquisitos de André Brulé, de gira en Chile,
la existencia moderna. En ella se da clase de bien decir, de espiritualidad, de elegancia 1918. De izquierda a derecha:
Susana Delvé, Ivonne Mirval,
en el tenerse y en el pensar. (Mont Calm)
Henriette Moret, André Brulé,
Sabine Landray.
De hecho, la sociabilidad francesa se habría ido elevando como conjunto
gracias a la acción educadora del teatro, ya que como raza,
tendrían la condición propia de la elegancia:
La mujer francesa es por condición propia
elegante. La última muchacha de la calle pone
siempre una nota de gracia en su pobre toilette.
Pero de ahí a ser perfecta como cultura y
maneras de ser hai gran distancia. Es por eso que
va al teatro a aprender. A aprender a decir un
bon mot con chic, a llevar un vestido rumboso con
pompa, a sentarse con non chalance o con esa fácil
soltura de la mujer de sociedad acostumbrada a
las blanduras del salón o del boudoir. La vida en
el gran mundo está llena de complicados detalles
y, sin embargo, todo aparece en ella llano y lijero.
Para llegar a esto se ha necesitado un largo
aprendizaje. Ese aprendizaje se hace poco a poco
Foto: Zig-Zag Nº 716, 9 de noviembre de 1918.
16. “Es el dinero, a través de la profusión de signos que lo exhiben ante los ojos enardecidos de la
muche- dumbre, es decir, ante los ojos de todos aquellos que no lo poseen pero que lo desean y
ambicionan a rabiar. Esos signos suministran la parafernalia modernista por antonomasia”. (186)
“hubiera soñado” algo semejante. Es decir, en este contexto “de acá”, esa novedad
no puede brotar: no tiene sedimento cultural para hacerlo. De aquí la eterna
condena del colonizado a mirar y luego intentar la mimesis, si fuera posible.
Mont-Calm concluye su texto con un testimonio enarbolado como acto de alta
civilización: él, como otros y otras, vuelve una y otra vez al teatro para concentrar
su mirada solo en este doblez de la actriz: en el de su cuerpo vestido. Al hacerlo,
piensa que no se queda fuera de la función estética del teatro, sino que esta
dimensión le provee una relación de contemplación visual fruitiva: “Son estas
mujeres elegantes en tal estremo que a veces uno se apasiona por sus vestidos y
vuelve al teatro a verlos como se va a un museo a ver un bonito cuadro”.
Rosa Hochstetter, principal comentarista cultural y social de la moda en la
prensa chilena del centenario, orienta la mirada y los usos locales invariablemente a
los mo- delos metropolitanos. Cuando algún máximo exponente en este rubro,
considerado arte y analizado con esas categorías, llega a Chile, realiza la crítica de
inmediato: por cierto, el sitial principal lo tienen las actrices europeas en escena en
el Municipal u otro teatro de ese nivel. En relación a María Guerrero, por ejemplo,
reitera la adjetivación que las performances de estas divas suscita: es la intérprete
no del personaje sino de la elegancia en sí; materializa en su vestuario lo jamás
soñado, lo que produce asombro por encarnar el ideal nunca antes manifestado en
esta tierra chilena. Se produciría en la contemplación de estos prodigios de arte un
momento de revelación visual de “espiritualidad mundana” irreductible a la
palabra, al logos de la descripción empírica; habría en ellos un rebalse, un excedente
poético “sin cuento” posible.
Hablar de toilette femenina teniendo entre nosotros á María Guerrero, á la intérprete de
la elegancia suprema, sería imposible; verdad es que todas las palabras no alcanzan á
expresar lo que asombrados ojos han tenido que admirar entre esas maravillas de
indu- mentaria, de esos prodigios de buen gusto, de esos poemas de telas y de encajes,
de esas bellezas sin cuento. (“Trapos” 1909)
Las actrices tienen plena conciencia del efecto que producen sus vestuarios, de
lo que se mira y valora en ellas como talento incorporado al usarlos. Sarah
Bernhardt transportaba en sus giras decenas de baúles porque “se cambiaba cinco
o seis veces de traje por obra, sabiendo que con eso ganaría el favor del público”.
Estas máximas “sacerdotisas del arte” establecen una reciprocidad entre sí mismas
y su vestuario porque son ellas las encargadas de escogerlo, supervisar su
confección, elegir sus modistos, por cierto, entre los más afamados y creativos en
plaza, siendo la inversión en ellos un costo recuperado con creces en la taquilla. En
este modo de producción teatral, no hay directores de escena que trabajen con
vestuaristas que creen una es- tética unitaria para toda la trouppe: cada actriz y
actor tiene su baúl con una serie de vestimentas que combinan y usan según su
criterio y el de sus modistos. En esta época, cuando se publicitaba una obra, era tan
importante la mención del repertorio como de los vestidos que se usarían en él:
Por otra parte, según se anuncia, la compañía (italiana Emanuel) ha aumentado su reper-
torio con varias otras obras dramáticas acompañadas de valiosos i bonitos trajes como
igualmente un surtido de decoraciones de indisputable mérito artístico. (El Proscenio).
El “buen vestir” no es patrimonio femenino: la
Foto: Zig-Zag Nº 191, 18 de octubre de 1908.
17. Quedando la política republicana en el ámbito del poder masculino, al que se le atribuye el manejo
de la razón, sus detentores debían hacer ostentación pública de su ideario democrático. Adoptaron
las ropas del pueblo –los pantalones tipo culottes, y establecieron la homogenización plena de su uso
inter-clases, prescindiendo de adornos y diferenciaciones ostentosas. Fue la llamada “renunciación
masculina” a la belleza, la que por cierto buscó modos minimalistas de seguir manifestándose, a ojos
del buen co- nocedor. En tanto, la mujer fue “obligada a la belleza” (Hunt), delegándose en ella el
despliegue de la diferenciación estética y económica. Se convirtieron en estandarte público de las
riquezas y poder del marido, de modo “modesto” primero, luego, a medida que la burguesía ganó
en poder económico, cada vez de forma más complicada y suntuosa.
18. “A perfect woman and a perfect man ought not to resemble each other in mind any more than in
looks”.
19. Término, por cierto, tomado del teatro: Fregoli era un afamado transformista italiano que tuvo tem-
poradas en Chile, y cuyo espectáculo consistía en transformarse aceleradamente ante el público en
diferentes personajes y tipos humanos, en especial a partir del cambio de vestuario y accesorios.
original, su instauración de lo vertiginoso, de la mercancía fetichizada, su
tendencia a la dinamización de los mercados, de la segmentación del consumo y a
su vez de su masificación, está en el trasfondo de la puesta de la moda en el centro
de la vida social en este tiempo de la modernidad post-ilustrada. Su dialéctica es
perversa: a mayor capacidad democratizadora de la moda (homogenización),
mayor tensión hacia su diferenciación: las extravagancias, lo inaccesible al bolsillo
medio debutan, legitimadas por el halo de que “está de moda”. Pero pronto su
capacidad de distinción desapa- rece, al integrarse al uso común, iniciándose un
nuevo ciclo cada vez más rápido. Al decir de Simmel, desde la Revolución Francesa
“las clases e individuos que pugnan por el cambio constante, porque la rapidez de
su evolución les concede una ventaja sobre los demás, reencuentran en la moda la
dinámica de sus propios movimientos psíquicos” (“La moda” 65).
En esta dinámica, la moda inscrita en la lógica moderna adopta
especificidades exhibitorias radicales hacia finales del siglo XIX e inicios del XX que
fascinaron y espantaron a teóricos como Benjamin, el que le dedicó parte
importante de sus pre- ocupaciones, y a poetas como Baudelaire, quien postuló que
en la modernidad, “La vida aparece como un fascinante show, como un sistema de
brillantes apariencias, el gran escaparate de la moda, el triunfo de la decoración y el
diseño” (en Picó 20). Los poetas modernistas cultivaron ellos mismos la moda con
la fruición de manifestar a través de sus singularizaciones su subjetividad y
espíritu refinado, contrarios al pragmatismo burgués.20
Estar al día con la moda, entendámoslo bien, lo es estar con la que se genera
en Occidente para quienes quieren ser parte de sus área de influencia
económico/cultural, esté donde se esté a través del mundo, siendo así una carrera
contra el tiempo pero también contra el espacio. Se necesitan mediadores como los
hombres y mujeres que viajan a Europa y regresan con sus adquisiciones “a
pasearlas” por el país de origen; escritoras de crónica social como Rosa Hochstetter
y sus revistas ilustradas, como Zig-Zag y Familia. Se necesitan las grande tiendas
como la debutante Gath y Chaves en el Centenario chileno. Y se necesitan las
embajadoras culturales y de la moda como las divas europeas en gira por las
periferias.
En efecto, un eje central de la teoría de Sennett sobre la relación entre escena
teatral y escena pública es que las correspondencias o divergencias entre las
vestimentas de la calle y las del escenario revelan aspectos fundamentales de
ambos ámbitos. “El cuerpo como objeto de decoración unió la calle con el
escenario. el puente obvio radicaba
en la réplica del vestuario en los dos dominios” (166). En ocasiones, la escena
llevaba la delantera: “Las costureras de mediados del siglo XVIII experimentarían a
menudo nuevos estilos en el escenario antes de intentar hacerlo con las vestimentas
cotidianas de calle” (169), o en otras, la escena lograba sintetizar la quintaesencia
de la moda imperante, operando como su multiplicadora desde el escenario. Ante
este efecto de
20. Escribieron sobre ella innumerables trabajos, editaron revistas especializadas, la aplicaron en ellos
mismos. En Chile, se observa el mismo movimiento, con “los dandis de La Moneda” a la cabeza, y
con nuestro ya conocido literato Luis Orrego Luco declarándose un “profesional de la moda”, la
inglesa en su caso, con Brummel como máximo modelo del dandismo y escuela de vida refinada. Es
decir, desviación burguesa al interior de la burguesía: contestación y afirmación a la vez.
demostración del modo nuevo y excelso de vestir el cuerpo
realizado por las actrices, modo que ojalá se pueda ver
directamente sobre sus cuerpos reales, o si no, a través de sus
fotografías y postales, el deseo de usar personalmente dichos
modelos es automático. Por qué no, si desde las primeras clases
sociales esa es la mecánica, y los comentaristas locales de teatro,
arte y cultura (¿o de moda?; no hay límites entre ellos) no dejan
de enfatizarlo para legitimar cada nueva pauta que irradian de lo
Postulo que en estos tiempos, las actrices y los actores asemejaban las
antiguas muñecas y muñecos vestidos con que se diseminaba durante la Colonia la
moda desde Paris y Londres al resto del mundo. A falta de modelos reales, que
serían muy caros de realizar y difíciles de transportar, se creaban miniaturas que
reproducían a escala perfecta las nuevas modas del vestir, con sus materiales y
encajes correspondientes. Estos se multiplicaban y repartían por ciudades de
provincia, campos y las colonias.
Esta forma de construir hegemonía de afuera hacia adentro, en el aparecer como
constructor del ser, estaría siendo realizado en esta Belle Epoque por estos
maniquíes vivos, que circulan de pueblo en pueblo y de continente en continente
con sus ropas inimaginables –aunque apenas imitables, por carencia de tecnología,
materiales, saber in-corporado– en lo local.
Pero hay más: he indicado que, de acuerdo a las teorías fisiognómicas, de la
fre- nología, de la etología y del darwinismo social, todas ellas extendidas
socialmente, la
superficie del cuerpo, lo captado por la vista en él, se entiende como huella de otra
cosa que lo excede, ya sea característica racial y grado de evolución de la especie,
carácter y tendencias de comportamiento, sentimientos y afectos, psicología y
subjetividad, etc., por lo que ningún rasgo de la intimidad podía escapar a la vista
pública, inclu- yendo los de la sexualidad y los vicios. El vestuario sería una
importante dimensión de esa manifestación: se “creía que el ‘conocimiento’ íntimo
estaba contenido en la vestimenta” (Sennett 391), y se decía de algunos personajes
literarios elaborados según estas orientaciones “que parecieran haber nacido
vestidos”, tan estrecha era la correspondencia establecida entre el ser y el
(a)parecer. Al igual que Stuart Mills, Carlyle plantea que las vestimentas son muy
serias, “no sólo por aquello que vuelven ‘transparente’ sino porque la apariencia
equivocada en condiciones sociales destructi- vas puede hacer de uno un mal
hombre o una mala mujer” (en Sennett 379). De ahí la práctica decimonónica
privilegiada: ocultarse a la vista de los otros tras simuladores y disimuladores del
cuerpo por el vestuario de moda (corsés, postizos, polizones, sombreros, guantes,
etc.) y observar a los otros en detalle, mediante la “gastronomía del ojo” (Balzac).
Gastronomía del ojo que se ejerce con pasión en el teatro, donde, según Sen-
nett, desde la segunda mitad del XIX, se encomendó a actores y actrices, mediados
en ocasiones por los dramaturgos modernos, manifestar, encarnar con “verdad”,
desde una perspectiva y en un habitus historificado, los modos de vida, las
actitudes, gestos, reacciones, vivencias, sentimientos del ser humano. 21 Para ello,
21. Según Sennett, ya desde 1830 se inició el realismo teatral, en el cual los vestuarios y objetos usados
en escena debían ser exponentes de dicha autenticidad emotiva, conductual e histórica, y aún más,
hacia 1890 y en adelante, se pidió una mayor libertad expresiva, consonante con las presiones por
liberalizar las costumbres y las definiciones identitarias.
sin dejar de transparentarse ella misma en él: a la María Guerrero esencial, tal
como transparentaban las mujeres chilenas su personalidad oculta a través del uso,
según su psicología personal, del aparentemente homogenizador manto, aun de
uso masivo en esta Belle Epoque chilena. Continúa Hochstetter:
Acaso María Guerrero no las supera á todas, sus trajes interpretan, como ella, sentimientos
y pasiones. Así como crece su estatura cuando la situación escénica de algún personaje
representado por ella lo exije, también su traje es una constante revivicencia de su
persona toda. En los papeles nobles son augustos y severos sus trajes como sus gestos
principes- cos. María Guerrero es una escuela de elegancias y de vida aristocrática, su
repertorio se desarrolla á través de refinamientos y exquisiteces; el teatro es hoy guía
al ingenio, modelo de buen decir elegante sin afectación, enseña la propiedad de las
toilettes, el buen gusto, el arreglo de un boudoir, de un salón aristocrático.
Foto: Las fuentes de la memoria II, Min. de Cultura de España, 1992, p. 136.
píritu es revisitada una y
otra vez, y las políticas del
cuerpo se asumen como
políticas de vida y
viceversa. La actriz en este
tiempo tiene una certera
percepción de que el ser
humano está en público en
situación performativa, y
hace equivalentes dos
espacios prioritarios en este
tiempo de constitución y
operación de la sociedad
civil: el salón y el teatro.
Para ellas, la actriz y la
señora (aristócrata o
burguesa) han de
conducirse en público no Salón aristocrático español
alrededor de 1905.
para pasar inadvertidas
sino para hacer converger
todos los ojos sobre ellas, en primer lugar. Una vez captada la mirada del “otro”, el
despliegue de las ideas y de la seducción se dará por añadidura con la prestancia y
la seguridad que logró esa primera construcción de sí a través de la política del
cuerpo. En ello, la moda es cuestión de auto-manifestación personal por presencia,
que da a conocer a la persona incluso antes de cualquier palabra o acción.
Ciertas mujeres norteamericanas llevarían la delantera en este saber hacer,
asociado a un espíritu liberal irrestricto y al ejercicio de la independencia personal,
desligado de tradiciones familiares y sociales. Son estas mujeres referente para
actrices tan cosmopolitas como Réjane, con las cuales ella y otras actrices europeas
comparten asiduamente en uno u otro continente, realizando una polinización
mutua en sus giras artísticas.
La gran artista, la ilustre Gabriela Réjane, ha querido dar su
Foto: Zig-Zag Nº 19, 25 de junio de 1905.
22. “Esa sensación de estar cometiendo un crimen al agregar una capa sexual sobre el cuerpo, es la que
hacía que las mujeres de clase media tratasen de volverla invisible. El cuerpo hablaba, pero en
secreto. Los cosméticos eran el único desafío audaz a las costumbres victorianas”. (Sennett 421)
Los vestuarios simbolistas y los del ballet moderno d
fueron los que, ya hacia el siglo XX, lograron una mayor e
libertad en su concepción y en la movilidad que permitían a l
sus portadores. Esa relación del cuerpo en el arte, imbuido en
la filosofía de las vanguardias, incentivó el tránsito sin s
mediaciones entre arte y vida: las conquistas perceptivas, i
expresivas, conductuales, de mirada y actitud crítica hacia lo g
establecido, de innovación radical, debían ser l
transformadoras de uno y otro ámbito, a la par. Y las actrices o
bailarinas que habían logrado expandir su experiencia vital y
de relación con el cuerpo afirmaban esto dentro y fuera del
escenario.
La Pavlova, por ejemplo, con ocasión de su venida a Chile
en 1917, promueve el desarrollo de “una mente sana en un
cuerpo sano” en la mujer mediante ejercicios constantes:
Nada hay más hermoso que una mujer perfectamente desarro-
llada, con músculos que maneja a su antojo. Pocas son las que
se encuentran bien desarrolladas, porque la mayoría de ellas
cree que su sexo es un inconveniente para alcanzar el
desarrollo perfecto. Piensan que son débiles y que nunca
alcanzarán a ser completamente sanas y fuertes El desarrollo
físico hace menos
egoístas a las mujeres, por la sencilla razón que les da
seguridad en sí mismas por el perfecto dominio en todas sus
facultades.
Ballet de discípulas de Isidora Duncan: “El cuerpo y la esbeltez venusina denunciaban las
enseñanzas de la maestra admirable”.
23. En un artículo anterior, “La línea y la moda” (Familia, junio de 1917), se enfatiza que” la elegancia de
la forma que busca la mujer es una falsa elegancia. (...) Es necesario, es urgente que la cultura estética
destruya esa falsa concepción de la belleza humana y la mujer arroje lejos de sí y para siempre el ho-
rroroso corsé, el abominable calzado estrecho y de taco alto y recupere la línea griega, pura, elegante
y graciosa, usando ropa amplia y ejercitando su cuerpo con la gimnasia”. Firma Martina, que
sospecho es Martina Barros: el artículo está apoyado con diagramas médicos, y su marido Augusto
Orrego defendía esta postura como médico.
24. “El individuo, con sus características, su identidad, en su hilvanado consigo mismo, es el producto
–y el elemento de conexión– de una relación de poder que se ejerce –y circula– sobre los cuerpos, las
multiplicidades, los movimientos, los deseos, las fuerzas”. (157) “Las relaciones de poder pueden
penetrar materialmente en el espesor mismo de los cuerpos sin tener incluso que ser sustituidos por
la representación de los sujetos ... existe una red de bío-poder, de somato poder, que es al mismo
tiempo una red de la cual nace la sexualidad como fenómeno histórico y cultural en el interior del
cual nos reconocemos y nos perdemos a la vez”. (156)
actores y actrices europeos, a negociarlo y discutirlo entre estos y los sujetos
locales, hasta ubicar el polo del deseo de lo otro en estos últimos, desde una sed
carenciada que atribuye al otro la posesión de lo que falta. Las actrices europeas
con la élite intelectual
Al ser los escenarios el locus de las performances pero también, los discursos y política del país.
acerca de ellas, que constituyen como performance al hacer ante la mirada del otro, De izquierda a derecha:
Fernando Díaz de Mendoza,
lo dialógico e intersubjetivo es la dinámica que he querido volver a poner en flujo. Valentín Letelier (Rector de la
En ellas, se da la paradoja que, por la lógica de la Era del Imperio en que se Universidad de Chile), María
Guerrero, Sara del Campo de
desenvuelven dichas performances, los colectivos locales aparecen en una situación Montt (esposa del Presidente
de tránsito, de entre-medio, desterritorializados en sus cuerpos y mentes ante la de la República) y señora
Letelier. Diciembre, 1908.
presencia de quie- nes representan los ejes corporalizados de lo moderno. Pero su
desplazamiento se realiza en un vector de activación, que
mueve al cambio de ejes, desde algo tan somático como un
“despertar”, “dar vida”, a activar la imaginación de lo irreal,
hasta impactar sobre lo corpóreo como un real que tiene
formas, lenguajes, modos de articularse como sustratos
identitarios respecto de los cuales se confrontan y se
rearticulan las propias prácticas, atravesadas por la definición
de género.
Al ir ligando discursos específicos a generalizaciones
teó- ricas que los integran a un sistema interpretativo, he
25 Picó sintetiza en relación al Passagenwerk de Benjamin: “Según un método que recuerda al de las van-
guardias artísticas, un objeto histórico captado en el espejo de una ciudad como París, (es)
investigado a través de sus elementos en apariencia más secundarios: la moda, el juego, el
coleccionismo, los bie- nes de consumo, el flâneur, las galerías. solamente con símbolos y ejemplos
puede ser captada esta
profunda vivencia (de la modernidad) en todo lo que es humano. (20, 23)
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136
136 V. V. Grandes
Grandes creadoresdel
creadores delmundo
mundo
Espectáculos itinerantes de
Luxe
Foto: Jordi Bover
Roya de D
chileno
de la vida democrática, el
teatro
ha tenido algunas
aventuras callejeras, pero no se ha
creado hasta hoy un grupo con la
fuerza para ge- nerar impronta y
calidad del espesor que sí ha
demostrado en obras de interior
(de sala).
l
El espectador nacional, sin
em- bargo, ha podido vivenciar
algunos esfuerzos gracias a la
organización del Festival de
Internacional Santiago a Mil
El Pequeño Gigante, (continuador de Teatro a Mil),
compañía Royal de Luxe
quien ha traído espectáculos como
Taxi, del grupo francés Génerik
Vapeur (2006), Peces, de la compañía
catalana Sarruga (2007) y, por
supuesto, La Pequeña Gigante, del
grupo francés Royal de Luxe
(2007), todas instancias que
cristalizan una manera nueva de
hacer teatro en urbes que pueden
tener más de siete millones de
habi- tantes, como Londres (sin
contar su periferia) o los casi cinco
millones con que aporta Santiago
de Chile.
Espectáculos itinerantes de Royal de Luxe / Pedro Celedón 137
138 V. Grandes creadores del mundo
Este tipo de evento teatral surge, a nuestro entender, desde un mayoritariamente– sin
territorio de síntesis, de confrontaciones, de implicancias y creación de comprender la metamorfosis
sentido, en un ámbito compuesto por la conjunción de la tríada profunda que han sufrido las
Existencia de un proyecto de arte - Lugar de emplazamiento / pieza ciudades (prácticamente de todo el
única - Ciudadano / receptor. mundo), desde ser las depositarias
Por “proyecto de arte” entiendo una estrategia creativa en la que sus del sueño republicano del siglo
realizadores van más allá de la producción de obras, creando un XIX a transformarse en la ciudad
microclima en el cual se articulan las bases de un lenguaje capaz de del capitalismo avanzado, que
producir bienes culturales diversos, en un tiempo prolongado. Los algunos urbanistas denominan
códigos que va creando ese “proyecto” permiten una movilidad interna “ciudad marketing”, y en la cual la
(incorporación y salida de miembros), a la vez que generan pautas transformación/reducción del
asimilables por otros realizadores. espacio público es de extrema
Royal de Luxe posee ejes aglutinadores claros. Estos le han gravedad.
permitido trabajar por casi treinta años sin que se desdibuje un estilo, que Todo creador que dialoga
el público y la crítica reconocen (y en algunos momentos, reclaman). Las desde su arte con la “ciudad
principales directrices de su “proyecto de arte” convergen en la marketing” vivencia el hecho de
construcción de un lenguaje popular, en que tradición e innovación se que el espacio no solo es un
entrelazan, y en la cris- talización de una poética cuyo marco es el espacio contenedor selectivo para el
público. Lo fundamental aquí es que al espacio público responden receptor. Su forma geográfica,
diferenciando dos estrategias que son imposibles de abordar desde una arquitectural y el sistema de su uso
misma estructura teórica: los espectá- culos de emplazamiento fijo in- ciden sobre los sentimientos
(Celedón) y los de carácter itinerante, materia central de este artículo. colectivos e individuales que
Eugenio Barba afirma que “toda pieza de teatro es el resultado del forman la trama que amarra o
trabajo conjunto de diversas dramaturgias. La del texto. La del actor con desune a los miembros de una
su cuerpo, sus gestos, su movilidad. La de la luz, el sonido y los efectos sociedad. El desafío para estos
especiales. La del espacio que los acoge, con su morfología y simbolismo espectáculos es contar una historia
diseñado por la escenografía. Todas son dramaturgias puestas al servicio para una ciudad, lo cual implica
de un montaje, de una narración, posible de ser repetida”.1 Lo especial en no solo la adecuada imaginación de
este caso es que, al estar esas dramaturgias interactuando en un espacio sus realizadores sino el aporte
público concreto (calles de una ciudad) y desarrolladas sobre un tiempo concatenado de las instituciones
específico, el producto es una pieza única. que, al unísono, deben responder
Todas las obras que constituyen el proyecto de piezas itinerantes, de la seguridad como de la
desde Les grands mamniferes ou L’incroyable histoire d’amour entre un chaval voluntad para autorizar y velar
et une péniche (Toulouse 1985), han surgido en y con un espacio definido por el uso de un espacio pú- blico,
para intervenir. Cada ciudad ha sido explorada para que el ciudadano ya que este, por algunos días,
viva una experiencia teatral irrepetible. estará reestructurado por el arte, al
Dicho operativo une a Jean-Luc Courcoult, desde el teatro, con mismo tiempo que multitudinaria-
artistas visuales como Christo y Jeanne-Claude, puesto que en definitiva mente continuará ocupado por las
generan site especific, cuyos dispositivos estéticos evidencian el intuir el acciones de la vida cotidiana de un
imaginario colectivo de la ciudad en la cual intervienen. Al mismo ciudadano en extremo
tiempo, poseen algo que denominaremos “eficacia de época”, en tanto que individualista y, en el caso de Chile,
se instalan dando cuen- ta de su profunda comprensión de la cultura con ritos cívicos debilitados.
urbana actual, lo que implica asumir, desde la mirada del artista, que el La propuesta de arte de esta
ciudadano/receptor vive –todavía naturaleza, tiene que hacer sufrir
un desplazamiento del alma del
1. Entrevista inédita (2000) realizada a Eugenio Barba por el autor de este artículo. ciudadano, permitiéndole transitar
desde su entrega ensimismada al
viaje cotidiano (en donde lo
público Espectáculos itinerantes de Royal de Luxe / Pedro Celedón 139
140 V. Grandes creadores del mundo
Espectáculos itinerantes de Royal de Luxe / Pedro Celedón
es solo un paréntesis entre publicitarias hoy extensamente difundidas). En ellas, la fotografía de141 un
espacios privados) hacia el rol de buzo en traje blanco y con su escafandra puesta, monta un caballo café.
receptor activo de una obra que lo Se inicia el festival y, a los pocos días, el espectador puede cruzarse
convoca a ser parte de su en su camino con aquel caballero silencioso, extraño, y cargado de poesía
narrativa. del absurdo. Aquel del cartel, que como por arte de alguna magia se
Nos permitimos afirmar que había escapado del territorio plano de la imagen. Durante dos días, en
el “proyecto de arte” de Royal de horas y recorridos diversos, la ciudad se ve envuelta en este gesto
Luxe para generar obras de minimalista para la escala urbana, pero gigante en el poder de fecundar
carácter itine- rante está su cotidiano con la semilla de la fantasía.
construido de tal manera que La noche del tercer día, el tema adquiere dimensión de epopeya.
seduce al ciudadano/receptor con Apa- rece por las calles un gran camión sobre el cual se desplaza una
la misma fuerza que un niño péniche2 habitada por una dama gigante. Esta vive rodeada de servidores
escucha un cuento antes de que faenan trozos de automóviles –capturados en distintos espacios y
dormir. Son obras que, aunque luego triturados a la vista del público– para ser así servidos, en grandes
enormes en gestión y platos, a esta mujer que, al comer, crece.
multitudinarias en el im- pacto, se La imagen del peculiar banquete se sostiene sobre música rock a vo-
construyen desde síntesis lumen de concierto. El efecto: un desplazarse por las avenidas adhiriendo
minimalistas, en las cuales uno o espectadores, que, en un acto próximo a la hipnosis colectiva, acompañan
dos protagonistas interactúan con el transitar pausado del camión transformando a la multitud en un “mar
un gru- po de actores que humano” sobre el que navega ese “mamífero” en extinción.
funcionan en código coral, Al cuarto día, frente al puerto fluvial de la ciudad de Toulouse, caballero
apoyados en la música que se y péniche se encuentran. Este es subido a bordo en un ascensor de madera.
realiza en forma directa y que, Vive un claro encuentro con la
junto con acompañar, genera El Pequeño Gigante,
mujer gigante y, al poco tiempo, con
compañía Royal de Luxe
atmósferas y completa la asistencia de un cuerpo de
dramaturgia. bomberos, nace una pequeña
Los protagonistas, desde péniche que dulcemente es puesta
1985, fueron maquinarias- en el canal en donde una hora
inverosímiles. Desde 1993 son después (con ayuda de una grúa)
marionetas gigantes, que van sus “padres” la acompañan y
construyendo una “familia” a la parten.
cual no se le ve actualmente el Textos, ninguno.
límite. Señalizaciones de cambios de
escena, tampoco, pero sí una
Siguiendo a Royal de Luxe dramaturgia en el espacio pú- blico
por las calles que permite la lectura inequívoca de
un cuento de amor, en el cual el
El primer espectáculo espectador se ha disuelto en
itinerante con las características esceno- grafía. Co-protagonista, sin
que explora- mos en este artículo perder su condición de ciudadano,
fue Les grands mamnifères ou L´ goza siendo el receptor de una
incroyable histoire d´amour entre un atmósfera onírica que se fue
cheval et une péniche. Verano de desarrollando en cuatro días,
1985. Ciudad: Toulouse. Se inicia el generando una tensión poética en
festival de teatro Escenas de Calle. la cual el teatro extiende su campo
Un cartel publicita el evento en de
paneles luminosos de gran
formato, exhibidos al interior de un
mobiliario
142 V.de
urbano
Grandes creadores del mundo
poca data (a la época) y
con tecnología de punta (las 2. Barco de pequeño calado, que
navega solo por canales.
paletas
acción a las radiodifusoras que lo comentan, la prensa escrita que lo hombres (de la compañía) correcta-
multiplica junto, a la actual masificadora de información por excelencia, la mente vestidos como funcionarios
TV, la cual sin ignorar el fenómeno mediático, lo amplía transformado en de cualquier país occidental.
noticia. Esta obra, denominada
Desde esta obra, los proyectos de itinerancia de Royal de Luxe no Desga- rrones3, unía dos acciones: la
modificaron sus estrategias esenciales, creando en una primera etapa captura y “asesinato” de un
piezas únicas en las cuales maquinarias –inverosímiles– eran las automóvil en la plaza central de
protagonistas. Ámsterdam y su instalación en el
Fue así en Le mur de lumier (1986), panel construido por mil horno del tranvía (por eso se le
quinientos faros de automóviles y que funcionaba con baterías y conoce también por Autobús a la
generadores peque- ños, que en conjunto producían una música extraña y broche). Esta parrilla móvil circulaba
accidental, siendo utilizado en sí-mismo y (años después) para concluir con un segundo vagón en el cual se
un espectáculo en el cual automóviles intervenidos hasta su realizaba música en directo a
transformación (lata de vegetales; cama de un clochard –sobre el techo de volumen de concierto de rock.
un Mercedes Benz, automóvil con una persona de la cual solo se le ve su Cargo 92 es otra obra de
cabeza en el capot; podium para ópera, etc.), circulaban por las calles de carácter itinerante, pero mucho más
Anvers en horas punta y respetando todo signo de tránsito urbano compleja: se trató de intervenir un
convencional: Les embouteillages (1993). barco de carga, para recrear en su
Otro espectáculo, a partir de la construcción de una máquina de interior una calle de Nantes en
excep- ción, fue el protagonista de la obra realizada con motivo de la escala 1 a 1, en donde por las
celebración de Ámsterdam como capital cultural de Europa en 1987. Esta noches de la gira actuaban grupos
vez, el actor principal era un tranvía. Prepararon un carro que pudiera de música de las localidades
circular en pleno centro de la ciudad, en horas de oficina, pero, a visitadas. Fue construido para
diferencia de todos los otros, éste estaba acondicionado como un horno itinerar en América, desde Car-
Foto: Jordi Bover
gigante. En su interior se cocina- ba a fuego vivo, un automóvil, tagena de Indias hasta el puerto de
“capturado” previamente por un grupo de Buenos Aires. Este es el último
(hasta ahora) proyecto de
características itinerantes en el
cual el protagonista es una
máquina improbable. Nació en el
espíritu de sumarse a la celebración
de los quinientos años del
encuentro entre dos mundos. Para
ello, preparan una gira con su
espectáculo de em- plazamiento
fijo, La veritable histoire de France, y
viajan acompañados de las obras
de los coreógrafos Philippe
Découflé, Philippe Genty y del
grupo Mano Negra.
El barco fue bautizado Mel-
quíades y en su gira delirante llevó
el imaginario poético de Royal de
Luxe a un punto de inflexión que
se manifestará posteriormente en
una
principalmente exploran dos de sus más antiguos compañeros de desarrolla en la ciudad. En estas
creación, Didier Gallot y Etienne Briand. propuestas, Jean-Luc Courcoult ha
Desde el punto de vista de la dramaturgia, son simples, miméticas logrado transformar al espectador
en sus fisonomías y extremas en la aproximación al real, centrándose en un receptor de cuentos,
sobre ello para generar el asombro frente a lo aparente. Poseen energía metáfora de los titiriteros de feria
excéntrica, vale decir, activan el espacio desde gestos y acciones mínimas. del París del siglo XVIII,
Su inserción en la historia del arte proviene del sueño de Gordon Craig, propiciando el flujo de una energía
quien delineaba su ideal en un actor/marioneta capaz de ir más allá de lo no-occidental.
humano en sus posibilidades expresivas. Un hecho teatral inédito para
La figuración naturalista guía el diseño de cada personaje nuestra historia contemporánea
expresamente envuelto en un halo de dulzura, solo interrumpido por El se está produciendo gracias a la
Sultán. Éstos, en cada obra, narran una situación que se desarrolla a alianza de este grupo de artistas y
través de un fragmento de ciudad y durante un tiempo que aborda tres a algunas ciudades europeas, en las
cuatro días. Cada vez, el que se han dado la mayoría de
estos
espectáculos. La compañía retorna color rojo, del ancho de una calle, generando un gesto pictórico cargado de
a ellas años después con historias poesía y significado.
que se entrelazan con las -Le chasseurs de girafes (2000). Una caja gigante aparece abandonada
anteriores, y el espectador en pleno centro de Nantes. Esta contiene algo que se mueve, emite
establece en su memoria la sonidos e incluso un olor a animal. Es finalmente abierta por las
continuidad de un todo dividido autoridades y una gran jirafa queda liberada desde ella. Para venir a
en el tiempo. buscarla, El Pequeño Gigante viaja por la ciudad acompañado de otra
La serie de estos espectáculos jirafa, que lleva en un carro a los músicos que los acompañan. Recupera la
itinerantes de “la familia de los jirafa perdida, viajan juntos hasta el borde del mar, desde donde partirán,
gigan- tes” se compone hasta la seguramente hacia África.
fecha de: -La visite du Sultan des Indes sur son éléphant a’ voyage dans le temps
-Le géant tombé du ciel (1993), (2005) fue el “retorno de la familia de los gigantes”. La obra se realizó
en el cual aparece por primera vez, para Nan- tes y Amiens, con motivo de la celebración de los cien años de
dormido en la plaza de Le Havre, Julio Verne. Aquí, una Pequeña Gigante viaja en el tiempo, en una nave
en una narrativa próxima al espacial, para encontrar a un elefante que huyó de su dueño (El Sultán).
cuento Gúliver. Royal de Luxe introduce en esta obra a los elefantes, marionetas
-Dernier voyage (1994), que exuberantes en su tamaño y belleza, utilizándolos para narrar una nueva
narra la historia del gigante historia en 2006:
atrapado en el techo de un edificio, -L` éléphant et la Petit Géant, realizada en Anvers, Caláis y L`Havre,
y que será auxiliado por la siempre de una forma distinta y llegando a niveles mediáticos multitudi-
“comunidad”. Esta logra sacarlo y narios en su presentación en Londres.
lo acompaña por las calles hasta el En Chile, La Pequeña Gigante recorrió Santiago entre el 25 y el 28 de
puerto de Le Havre, en donde enero de 2007, buscando a un rinoceronte que, sin ser malvado, huye
embarca hacia África. asustado por la urbe dejando grandes destrozos en puntos neurálgicos de
-Retour d´Afrique (1998) es una la ciudad. El espectador pudo perfectamente comprender cómo esta
obra en la cual, por una parte, El marioneta-actriz no conforma en sí misma a la pieza de teatro sino que es
Pequeño Gigante (creado en un agente activa- dor del discurso que se entrelaza con la morfología y
Came- rún, 1998) deambula por la memoria de nuestra ciudad. Es en ello un ente provocador que permitía
ciudad buscando a su padre, quien múltiples lecturas al espectador que la acompaña en una aventura que va
llegará sobre un autobús africano. fecundando a su paso de fantasía a la vida cotidiana.
Una vez que se encuentran, se Su historia, construida entre todos, terminó por abrir el no-tiempo y
desplazarán juntos por la ciudad, el no-lugar en donde radica lo imposible. Santiago ayudó a que la
no sin antes ofrecer un gran dulzura de La Pequeña Gigante encontrara la estrategia adecuada para
banquete en la plaza pública. La pacíficamente contener y capturar la fuerza irracional del rinoceronte.
salida es en un pasacalles que se Gracias a su presencia, pudimos vivenciar una creación que, por su
dirige al puerto de L`Havre, naturaleza y dispositivo de arte, reactiva la participación ciudadana y los
acompañando a los gigantes grandes valores de la polis salen fortalecidos. La “ciudad marketing”
máquinas–improbables, en el cual retro- cede ante un acto colectivo que se entrega en forma gratuita y
realizan música casi cin- cuenta trasciende ideologías, status y barreras generacionales, situación
artistas africanos invitados. Como tremendamente escasa en la vida cívica de la actualidad. ●
avanzada de la caravana, un
camión produce una gran línea de
Referencia bibliográfica
Celedón, Pedro. “Aproximaciones al proyecto de Royal de Luxe”. Apuntes. 128-9 (2006): 162-9.
VI. Memorias 143
144 VI. Memorias
Jorge Díaz:
mismo):
sabe que puede quemarse en el
fuego del juego, por eso se
propone no salir más del
habitáculo donde lo inspiran sus
musas predilectas y entregar por
debajo de la puerta sus geniales
páginas herméticas, y luego se
arrepiente de tales desatinos.