(Lea Mateo 6:26).
Debemos observar
“atentamente las aves del cielo”. Aunque estas
criaturas son pequeñas, comen mucha fruta,
semillas, insectos o gusanos. Consumen más
alimento con relación a su peso que un ser
humano. Sin embargo, no necesitan cultivar la
tierra ni plantar semillas. Jehová les da todo lo
que necesitan (Sal. 147:9). Por supuesto, él
no les pone la comida en el pico. Es verdad que
tienen que ir a buscarla, pero la encuentran en
abundancia.
12
Para Jesús era impensable que su Padre
celestial alimentara a los pájaros y no cuidara de
las necesidades básicas de los humanos (1 Ped.
5:6, 7). Aunque él no nos pondrá la comida en la
boca, puede bendecir nuestros esfuerzos por
cultivar el alimento que necesitamos o ganar el
dinero para comprar la comida necesaria del día.
En caso de necesidad, puede motivar a otros a
compartir lo que tienen. Jesús no mencionó que
Jehová da a las aves un lugar donde vivir. Ahora
bien, sí les ha dado el instinto, las habilidades y
los materiales necesarios para hacer sus nidos.
Él también nos puede ayudar a encontrar un
hogar adecuado para nuestras familias.
13
Hablando de las aves, Jesús les preguntó a
sus oyentes: “¿No valen ustedes más que
ellas?”. Sin duda, Jesús tenía presente que
pronto daría su vida a favor de la humanidad
(compare con Lucas 12:6, 7). Jesús dio su vida
en sacrificio por el ser humano, no por otras
criaturas. No murió por las aves, sino para que
nosotros podamos disfrutar de vida eterna (Mat.
20:28).
Otra manera de demostrar que tenemos una fe
firme es aguantando a pesar de los problemas de
la vida. No importa qué problema tengamos, ya
sea una enfermedad, desánimo, depresión o
pobreza, debemos confiar en que Jehová y su
Hijo nos ayudarán “al tiempo apropiado” (Heb.
4:16). La fe nos motivará a pedir a Dios que nos
ayude a cubrir no solo nuestras necesidades
espirituales, sino también las físicas. Jesús nos
dijo que pidiéramos “pan para el día según la
necesidad del día” (Luc. 11:3). La Biblia
demuestra vez tras vez que Jehová puede
encargarse de darnos todo lo que necesitamos.
Pensemos en el caso de Elías. Durante una
grave sequía que azotó a Israel, Jehová le dio
agua y comida. Por instrucciones suyas, “los
cuervos mismos le traían pan y carne por la
mañana, y pan y carne al atardecer, y [Elías]
siguió bebiendo del valle torrencial” (1 Rey. 17:3-
6).
15
Los siervos de Dios confiamos en que si
ponemos en práctica los consejos de la Biblia,
nunca nos faltará lo necesario. Rebecca, una
cristiana que vive en un país de Asia, pudo
comprobar esta verdad. Ella y su familia pusieron
en primer lugar el Reino, como aconseja Mateo
6:33, y trabajaron muy duro, como recomienda
Proverbios 10:4. Rebecca cuenta que su esposo
decidió renunciar a su empleo porque estaba
poniendo en riesgo su espiritualidad y la del resto
de la familia. El problema es que tenían cuatro
niños que mantener. “Nos pusimos a hacer
repostería para vender —recuerda Rebecca—, y
ya llevamos varios años viviendo de eso. Jehová
nunca nos ha abandonado. Siempre hemos
tenido qué comer.” ¿Ha vivido usted alguna
situación similar que le haya permitido demostrar
su fe?