Posteriormente, Hans Eysenck (1970) definió la personalidad como una organización estable y
perdurable del carácter, del temperamento, del intelecto y del físico de la persona, lo cual permite
su adaptación al ambiente, definición originada a partir del orden de las fuerzas biológicas, la
tipología histórica y la teoría del aprendizaje, estableciendo así la base de la personalidad
compuesta por tres dimensiones: introversión-extroversión, neuroticismo (síntomas relacionados
con la ansiedad) y psicoticismo (conducta desorganizada) (Davidoff, 1998). Eysenck describe la
personalidad como una jerarquía de respuestas especificas y respuestas habituales que no solo
describen la conducta sino que busca comprender los factores causales de la misma (Engler,
1996). Eysenck (1947) realizó una revisión acerca de las teorías del temperamento con la que logró
dar explicación a los factores o dimensiones de la personalidad: introversión en contraposición con
extroversión y emocionalidad en contraposición con estabilidad, siendo la primera dimensión la
que determina que una persona sea sociable y participativa al relacionarse con otros sujetos.
Extroversión-introversión es una dimensión continua que varía entre individuos, pues algunos
tienden a ser más amistosos, impulsivos y extrovertidos mientras que otros se inclinan por ser más
reservados, callados y tímidos. La dimensión de emocionalidad, en contraposición con estabilidad,
se refiere a la capacidad de adaptación de un individuo al ambiente y a la estabilidad de esta
conducta a través del tiempo. Algunas personas son más estables emocionalmente de una manera
integral mientras que otras suelen ser más impredecibles desde el punto de vista emocional.
Eysenck y Rachman (1965) sostiene que existen dos extremos de esta dimensión en los que
fácilmente una persona puede encajar o no; en uno de los extremos las personas son
emocionalmente más inestables, intensas y exaltantes con facilidad o por el contrario son
malhumoras, ansiosas e intranquilas; en el otro, las personas son más estables a nivel emocional,
calmadas, confiables y despreocupadas. La dimensión denominada psicoticismo se caracteriza por
la pérdida o ausencia del principio de realidad connotado por la incapacidad para distinguir entre
los acontecimientos reales o imaginados (Engler, 1996).
Se encuentra el Eyseck Personality Inventory, EPI (1991) que consta de 57 ítems de contestación
sí/no y de dos formas A y B. Tiene dos factores con dos polos: Extraversión versus Introversión (E)
y Neuroticismo versus Control (N). En la forma A es posible, además, desglosar la Extraversión en
sus dos grandes componentes, la Impulsividad y la Sociabilidad, de las que el manual ofrece
baremos con muestras grandes. Se ha añadido una escala de Sinceridad (S) para contrarrestar las
respuestas deseables.