Mateo 6,7-15 La oración del Padre Nuestro
(Cfr. Catequesis del papa francisco sobre el padre nuestro)
Introducción
Los discípulos de Jesús le habían pedido que les enseñe a rezar como juan a sus
discípulos. Y aquí Jesús les enseña una oración llena de confianza.
Se dirige a Dios con confianza filial: Padre. Jesús introduce un cambio profundo en la
relación de las personas con Dios. En el antiguo testamento Dios era el Dios de un
pueblo. Ahora Jesús nos enseña que este Dios es nuestro padre y que quiere con
nosotros tener una relación familiar. (Jesús siempre deseo un trato familiar. Él es el
rostro del padre)
No hablar mucho
Antes de enseñarle el padre Nuestro, Jesús dice: “Cuando oren, no hablen mucho, como
hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como
ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de
que se lo pidan”.
Parece contradecir lo que muchas veces se nos dice en la biblia sobre la necesidad
de la oración constante
San pablo en la carta a los tesalonicences nos decía “Oren sin cesar”. El mismo Jesús se
retiraba varias veces a la montaña para rezar y permanecía allí toda la noche. Antes de
comenzar su vida publica se retiro 40 días al desierto.
Por eso creo que San Agustín nos da la clave: “Una cosa es hablar mucho y otra cosa es
un afecto prolongado”.
Lo que Jesús nos dice es que la oración no es una lista de pedidos, como una lista de
supermercado. Sino que se trata de conversar con una persona real. En donde no
solamente hablamos, sino también en donde debemos escuchar lo que Dios tiene para
decirnos.
El Padre Nuestro
Podríamos explicar cada frase de esta oración que Jesús nos enseñó (sería algo muy
largo), pero quiero centrarme quizás en la más importante: “Padre”.
Todo el misterio de la oración cristiana se resume aquí, en esta palabra: tener el coraje
de llamar a Dios con el nombre de Padre. Lo afirma también la liturgia cuando,
invitándonos a recitar comunitariamente la oración de Jesús, utiliza la expresión «nos
atrevemos a decir».
El papa francisco en una de sus catequesis sobre el padre nuestro decía: “La oración no
es magia, sino un confiarse en el abrazo del Padre”
La primera palabra que nos enseña decir Jesús es “Padre”, esta “es la clave de la
oración”. “Sin decir, sin escuchar esa palabra -advirtió- no se puede orar”.
“¿A quién debo orar?, ¿al Dios Todopoderoso?, demasiado lejos. ¡Tú debes rezarle al
Padre! Es una palabra fuerte: “Padre”. Tú debes orar a quien te engendró, al que te dio
la vida. No a todos: a todos es demasiado anónimo. A ti, a mí. Y también orar a aquel
que te acompaña en tu camino: que conoce toda tu vida. Todo: lo que es bueno y lo que
no es tan bueno. Él lo sabe todo. Si no empezamos la oración con esta palabra, no dicha
de los labios, sino dicha desde el corazón, no podemos orar en cristiano”.
Por eso que al enseñarnos a rezar Jesús nos invita a “hacer experiencia de ese amor
misericordioso del Padre en nuestra vida, en nuestra historia”.
SVM
Pidamos a la virgen nos alcance la gracia de aprender a rezar, y que en nuestras
oraciones podamos siempre experimentar la presencia y la cercanía de nuestro padre
celestial