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Tarea 10

El documento analiza el impacto ambiental de la agricultura y ganadería, describiendo cómo afectan al suelo, agua, aire y biodiversidad. También expone cómo la agricultura contribuye a gases de efecto invernadero y la ganadería ocupa grandes extensiones de tierra.
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UNIVERSIDAD NACIONAL DE INGENIRÍA

FCYS
INGENIERIA DE SISTEMAS

Tecnología y medio ambiente


Impacto ambiental natural y artificial en las actividades de la agricultura y ganadería

Nombre: Mario Jose Ramos Mejia

Docente: Omar Antonio Torres Mercado

Grupo: 5T1 – IS

Fecha: 25/06/20
Impacto ambiental de la agricultura y ganadería
El impacto ambiental de la agricultura es el efecto que las diferentes prácticas agrícolas
tienen sobre el medio ambiente. El impacto ambiental de la agricultura varía de acuerdo
a los métodos, técnicas y tecnologías utilizadas, y la escala de la producción agrícola. La
agricultura en general impacta sobre el suelo, el agua, el aire, la biodiversidad, las
personas, las plantas y su diversidad genética, la calidad de la comida y los hábitats.

La agricultura se puede definir como la actividad que ejerce el hombre haciendo uso
deliberado de la tierra para extraer bienes del suelo gracias al aprovechamiento de la
energía solar.

La ganadería es una pecuaria de origen muy antiguo que consiste en el manejo y


explotación de animales domesticables con fines de producción, para su
aprovechamiento (industria láctea, avicultura, piscicultura, porcicultura).

Se establece que existe un impacto ambiental cuando alguno de los componentes del
medioambiente sufre una alteración causada por una acción o actividad que puede ser
agrícola o de otra naturaleza. Toda la legislación y la normativa de prevención ambiental
tienen por objetivo evitar o minimizar las alteraciones desfavorables, así como los
impactos medioambientales con efectos negativos.

La actividad agrícola y ganadera afecta a determinados ecosistemas naturales en mayor


o menor grado, siendo algunos de sus efectos negativos los siguientes:

• Disminución de la productividad del suelo: por erosión o compactación, pérdida


de materia orgánica, retención hídrica, actividad biológica y salinización.
• Acumulación de contaminantes: sedimentos, fertilizantes, pesticidas, etc.
• Falta de agua: sobreexplotación al no respetar los ciclos naturales que mantienen
su disponibilidad.
• Aparición de resistencias a los pesticidas en las plagas.
• Pérdida de especies polinizadoras y de hábitats salvajes.
• Reducción de la diversidad génica por la uniformidad de cultivos, etc.
• Riesgos potenciales para la salud relacionados con la aparición de residuos, en
ocasiones tóxicos, en los alimentos.

Agricultura

La agricultura contribuye al incremento de gases de efecto invernadero por la liberación


de CO2 relacionado con la deforestación, la liberación de metano del cultivo de arroz,
la fermentación entérica en el ganado y la liberación de óxido nitroso de la aplicación
de fertilizantes. Todos estos procesos juntos componen el 54% de emisiones de metano,
aproximadamente el 80% de emisiones de óxido nitroso, y casi todas la emisiones de
dióxido de carbono relacionados con el uso de tierras. La agricultura industrial es la
principal contribuyente de metano y óxido nitroso a la atmosfera terrestre. Además,
la agricultura industrial impacta en el ambiente debido al uso intensivo de agroquímicos,
la contaminación del agua y la aparición de zonas muertas, la degradación , la
producción de desechos y la contaminación genética.
El sector agropecuario es uno de los principales emisores de gases de efecto
invernadero, que, junto con los efectos del uso de tierras, están entre las
principales causas del calentamiento global. Además de ser un importante usuario de
tierras y consumidor de combustibles fósiles, la agricultura y la ganadería contribuyen
directamente a las emisiones de gases de efecto invernadero por medio de las técnicas
empleadas para el cultivo de granos y monocultivos, y la cría de ganado. El sistema
agroalimentario global actual es responsable de cerca de la mitad (entre 44 % y 57 %) de
todas las emisiones de gases con efecto de invernadero producidas por actividades
humanas. Esta cifra se compone de la contribución de las emisiones agrícolas —las
emisiones producidas en los campos de cultivo— de entre el 11 y el 15 %; un 15-18 %
producidas por el cambio en el uso del suelo y la deforestacion ocasionada por la
agricultura; entre un 15 y 20 % de emisiones proveniente del procesamiento y el
empacado de los productos agrícolas y entre un 3.5 y 4.5 % proveniente de los desechos.
La agricultura conlleva un gran consumo de agua (aproximadamente 2/3 del total) y
tierra, lo cual desplaza a otras especies en el proceso. Los fertilizantes, plaguicidas y
el estiércol empleados en la agricultura son una de las principales causas
de contaminación del agua dulce. La sobrecarga de fertilizantes procedentes de los
cultivos que llegan a los lagos, embalses y estanques a través de las aguas subterráneas
o cursos de agua, provoca una explosión de algas que reducen el nivel de oxígeno en el
agua y suprimen así a otras plantas y animales acuáticos, generando zonas muertas. Los
plaguicidas matan hierbas e insectos y con ellos las especies que sirven de alimento a
aves y otros animales. Los insecticidas, herbicidas y fungicidas contaminan el agua dulce
y el aire con compuestos químicos que afectan al ser humano y a muchas formas de vida
silvestre.
Hasta mediados del siglo pasado, la producción agrícola se practicaba de una forma
natural, se utilizaban productos y técnicas que prácticamente no se habían modificado
en muchos siglos. Con la evolución de la agricultura que tuvo lugar a mediados del siglo
XX se pudo incrementar de forma muy significativa la producción de alimentos. Una gran
innovación fue la aparición de los primeros fertilizantes químicos en los años cuarenta.

El suelo es el elemento principal para la producción agrícola, tiene la capacidad de


proporcionar agua y nutrientes a los cultivos, además actúa de soporte físico de la
agricultura, recibe sus residuos y ejerce de filtro depurador para proteger de la
contaminación especialmente a las aguas subterráneas y a la cadena alimentaria.

Para que el suelo tenga la capacidad de cumplir correctamente todas sus funciones y
sirva como medio protector de los numerosos organismos, es necesario que mantenga
determinados parámetros de porosidad, composición, presencia de microorganismos y
materia orgánica, de acuerdo con un equilibrio complejo con el que interactúan las
prácticas agrarias ejercidas por el viticultor.

Dentro de las prácticas inadecuadas de gestión del suelo se encuentran las siguientes:

• Empobrecimiento de la capa de vegetación.


• Daño de la estructura del suelo.
• Explotación de tierras no aptas para el cultivo.
• Aplicación de cantidades excesivas de estiércol.
• Agotamiento de los recursos del suelo (como la materia orgánica y los nutrientes).
• Riego inadecuado.
• Daño de los cursos de agua.

Los principales procesos de degradación del suelo son la erosión, la acidificación y la


contaminación por metales pesados, plaguicidas, contaminantes orgánicos, nitratos,
fosfatos y radionucleidos artificiales. Otras amenazas importantes son la compactación
del suelo, las pérdidas de materia orgánica debidas a prácticas de manejo incorrectas, la
salinización y el encharcamiento. El principal problema ambiental que afecta al suelo es
la erosión, que constituye la causa más grave y frecuente de degradación física.

La agricultura no es la única actividad causante de la erosión. Los efectos de la creciente


urbanización, la industrialización, el turismo o la destrucción de los bosques por
incendios o talas no imputables a la agricultura, son causas directas del desgaste tan
acusado que sufren los suelos.

La erosión está asociada con otro grave problema ambiental del suelo, la pérdida de
fertilidad. La fertilidad de un terreno es la capacidad que tiene para suministrar a la planta
todos y cada uno de los elementos que necesite, en la forma, cantidad y modo en que los
precise.

La capacidad que tienen los suelos para proporcionar nutrientes a los cultivos se ve
afectada por una serie de incidentes:

• La erosión
• El disponer de sistemas de cultivos implantados no adecuados a la capacidad
agronómica de cada suelo
• El uso de determinados fertilizantes y pesticidas
• La contaminación
• La compactación provocada por el uso de maquinaria pesada.

La pérdida de fertilidad natural se ha visto compensada durante muchos años por el uso
creciente de abonos químicos. Estos fertilizantes artificiales a pesar de que reemplazan
el nitrógeno, fósforo, potasio y demás elementos nutritivos extraídos del terreno, no son
un sustituto perfecto que garantice la buena salubridad del terreno debido a que no
aportan materia orgánica, microorganismos, insectos, agua y nutrientes secundarios,
elementos extremadamente necesarios para el correcto desarrollo de la explotación.
Ganadería

El impacto ambiental de la ganadería varía debido a la diversidad de formas de


agricultura utilizadas en el mundo. Como casi todas las actividades humanas, la
ganadería tiene impactos ambientales, algunos positivos y otros negativos.

Mundialmente, la ganadería ocupa el 70% de todas las tierras usadas en agricultura, o


30% de la tierra libre de hielo de la Tierra. El 18% de gases de invernadero antropogénicos
se podrían deber a las emisiones de la ganadería y actividades relacionadas, tales como
la deforestación para establecer zonas de pasto, la erosión del suelo o el sobrepastoreo
y el incremento de prácticas intensivas de consumo de combustibles.

Las atribuciones específicas del sector ganadero incluye: 9% de las emisiones globales
de CO2, 35-40% de las emisiones globales de metano (principalmente debido a
fermentaciones entéricas y al estiércol) y 64% de las emisiones globales de óxido nitroso,
principalmente debido al uso de fertilizante. Los caminos de acceso también facilitan la
destrucción del hábitat y su conversión para formar potreros. Este problema es
especialmente grave en las fincas de ganado que se implementan en el bosque húmedo
tropical de América Latina, como la cuenca del Amazonas, y no es sostenible a corto
plazo.

Otro problema es la desertización. Las fincas de ganado que se establecen en terrenos


de pasto naturales, normalmente requieren un control constante de su capacidad para
prevenir el pastoreo excesivo durante los años secos. El ganado doméstico
inevitablemente debe tomar agua todos los días; por eso es difícil evitar el pastoreo
excesivo alrededor de las fuentes de agua. Entonces, el potencial de la utilización del
ganado salvaje debe ser estudiado durante la preparación del proyecto, porque no
requiere agua todos los días, no sufre picadura de la mosca tsesé, ni de los insectos,
como sucede con el ganado bovino; en consecuencia, no existe ninguna necesidad de
insecticida; comen una variedad más amplia de vegetación y también mordisquean, por
eso pueden dar más productos, a mediano y largo plazo, que el ganado bovino.
Residuos agrícolas

En la actualidad se distinguen tres tipos de residuos agrícolas.

• Residuos fitosanitarios: son sustancias químicas cuya función es eliminar seres


vivos que compiten con el hombre por los recursos agrarios.

• Fertilizantes: varias son las causas por las que este grupo de residuos agrícolas
contaminan las aguas superficiales y profundas; su alta solubilidad, el desmedido
abuso en su utilización y su aplicación muchas veces incorrecta.

• Biomasa residual: resultante de los cultivos agrícolas o de las industrias de


transformación. Estos residuos de composición química parecida son renovables
puesto que provienen de seres vivos, se generan en grandes cantidades y están
muy dispersos en el espacio. Todos los vegetales están constituidos
mayoritariamente por agua, celulosa y lignina.

Residuos ganaderos
El modelo tradicional de explotación ganadera extensiva en el que los animales pastaban
en amplios prados, se ha ido abandonado progresivamente para dar paso a la ganadería
intensiva, que al albergar en un espacio reducido mayor número de animales obtiene
mayores rendimientos. El abandono del binomio tierra-ganado ha dado lugar a la
aparición del problema de la contaminación originada por los residuos ganaderos.
Un abono natural desde siempre empleado como fertilizante del ciclo de producción
agrícola ha pasado a convertirse en algunas zonas en uno de los principales factores de
contaminación edáfica e hídrica. Dentro de los residuos de origen animal, son los de
porcino y bovino estabulados los más problemáticos. Estos residuos presentan un
elevado contenido de materia orgánica, además de ser muy abundantes compuestos de
nitrógeno y fósforo, encontrándose cantidades menores de elementos alcalinos como el
potasio, alcalinotérreos e incluso metales como el hierro, manganeso, cobre y cinc.

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