Los disfraces del diablo*
No hay duda de que el Diablo se ha en desuso. En el baúl de los cadáveres
vuelto a poner de moda en una época el Bien añora desconsolado su pasada
en que domina la incredulidad. La grandeza, su épico esplendor, cuando
reedición del libro clásico de Mario los hombres sacrificaban vida y
Praz, La carne, la muerte y el diablo riqueza en honor de Dios. Bajo el
en la literatura romántica, la película imperio del mercanti1ismo más feroz
El Demonio escrita y dirigida por de la Historia, el Diablo ha pasado
Víctor Saba, el volumen Breve historia desapercibido sin perder la hegemonía
del diablo de George Minois, y ahora que lo ha caracterizado desde el prin-
la extensa monografía de Felix Báez cipio de los tiempos. El dominio de
Jorge, Los disfraces del diablo, así lo Lucifer aparece así en las más sofisti-
atestiguan. Esto es sin duda una cadas formas de la era tecnológica y
paradoja diabólica en momentos en en los desplomes bursátiles que hacen
que el materia1ismo parece el único sacudir las economías globalizadas.
asidero que justifica la actividad Ciertamente, la explicación raciona-
humana. Pero como sabemos, una de lista permanecerá como un destello en
las estrategias más inteligentes del medio de las sombras, ¿pero no es
Diablo consiste en fomentar la idea de acaso el conocimiento el que hizo
que es un ser inexistente, una fábula perder al hombre la paz del Paraíso
caduca desde hace siglos. precipitándolo al abismo? En uno de
En el escenario de la discusión sus conocidos grabados Goya senten-
sobre el tan llevado y traído término ciaba que el ejercicio de la razón pro-
de la “posmodernidad”, prevalece en el duce monstruos y en el curso de los
ánimo la idea de que los denominados siglos los hombres han reproducido en
valores abstractos se han esfumado. sinfín de expresiones los engendros
Sin embargo, para desconcierto de que los han atormentado buscando a
filósofos, políticos, religiosos y soció- la vez los antídotos que los nulifiquen.
logos, el Mal, como encarnación hu- Esa extrema polaridad ha sido plas-
mana, ha crecido en tales propor- mada en la radical oposición que
ciones que la noción de su opuesto, el representan Dios y Satanás, ninguno
Bien, pasó a convertirse en simple de los dos puede existir separado: son las
anacronismo, una palabra vacía que dos mitades que constituyen la iden-
ha ingresado al museo de los términos tidad humana. Suprimir a uno es bo-
rrar nuestra imagen como seres pen-
santes y sufrientes, son nuestra esen-
cia y nuestra fatalidad. De una o de
*
Félix Báez-Jorge, Los disfraces del diablo otra manera siempre han regido el
(Ensayo sobre la reinterpretación de la noción
destino humano desde el funesto
cristiana del Mal en Mesoamérica), Xalapa,
Universidad Veracruzana, col. Biblioteca, 2003, instante en que el hombre empezó a
689 pp. preguntarse por el sentido de la exis-
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tencia. Por el valor de la vida y de la mentar una de las ideas centrales que
muerte. impulsan la dinámica del libro: probar
A lo largo de más de quinientas en qué medida Dios y Satanás son
páginas Félix Báez sigue el derrotero entidades complementarias que libe-
de esta obsesión crucial a través de los ran su encarnizado antagonismo en el
abundantes materiales de consulta desgarrado espíritu humano; pues
que fundamentan sus reflexiones en como afirma el autor con citas perti-
torno a un tema de tan vastas dimen- nentes, la divinidad también tiene un
siones. Dada la extensión del libro, es lado oscuro que deja ver cuando hace
imposible resumir en una pre- padecer a las criaturas que ha hecho,
sentación, aunque sea de manera muy como es el caso de Job, símbolo de la
condensada, el contenido polémico de miserable condición humana.
este estudio que nos incita a pregun- Visto el problema de la fe en la
tarnos si en realidad Dios y el Diablo dimensión adecuada, la Santísima
tienen existencia propia o si son Trinidad no es la conjunción de una
meras invenciones fraguadas por la sola potencia del Padre, el Hijo y el
imaginación exaltada de los hombres Espíritu Santo sino el triángulo fatal
para satisfacer esa necesidad de que mantiene unidos al Ser Supremo,
trascendencia o de castigo inherente a al Hombre y al Diablo. Los polos
las buenas o a las malas obras. Por lo opuestos no pueden existir sin el cen-
menos a mí me ha provocado esta tro, por eso cada vez que la flaqueza
zozobra porque siempre he caminado humana los invoca, ya sea para
en el filo de esa duda sin decidirme reconocerlos o negarlos, esos mitos
por ninguno de los dos extremos. La afirman su esencia.
tragedia espiritual de Unamuno es En el siglo XIX fue decretada la
más frecuente de lo que sospechamos muerte de Dios, ¿pero acaso el Diablo
y el libro la ahonda, no la resuelve. Y ha sido desaforado? En los textos mo-
este es uno de los grandes méritos que dernos que Félix consigna no recuerdo
tiene Félix Báez como ensayista: no alguno que descarte la presencia del
pretende llegar a conclusiones tajan- Maligno como fuerza superior que rige
tes o definitivas; por el contrario, deja a la vida. Sin ir demasiado lejos, la lit-
que el lector asuma su propia respons- eratura de los dos últimos siglos, y en
abilidad ante el debate secular que ha especial la de corte fantástico, gravita
marcado la conciencia de ateos y en torno a los impulsos irracionales
creyentes. que dominan el comportamiento indi-
Por el riguroso análisis hermenéu- vidual y social. La atracción hacia el
tico del autor pasa examen una acu- abismo da constancia de que el vacío
ciosa bibliografía que abarca práctica- ha sustituido a la creencia ancestral
mente todos los campos del conoci - en la salvación del alma. Sin embargo,
miento. La religión, la filosofía, el psi- la ausencia de la divinidad ¿no puede
coanálisis, la literatura, la historia, la significar de algún modo la nostalgia
antropología, las artes plásticas, el de Dios? ¿En la lógica de los espiritus
teatro, el cine..., son algunos de los celestiales la negación no significará
discursos que el investigador estudia un reconocimiento tácito de aquello
con especial detenimiento para funda- que se rechaza? Muchas dudas van
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surgiendo en el recorrido de este fasci- sus reflexiones un considerable corpus
nante libro. de obras literarias, como parte esen-
Tres líneas de pensamiento toman cial de la historia de la cultura en
cuerpo en los capítulos sucesivos: el tanto proyección de la mentalidad
religioso, el humanista de cuño mate- colectiva y de una sensibilidad parti-
rialista, y el estético. El primero es cular –la del escritor– capaz de percibir
característico de la ortodoxia de los resortes que impulsan a los indi-
cualquier creencia, el segundo pre- viduos a creer en el trasmundo.
tende explicar racionalmente lo irra- La meditación acerca de Satanás
zonable con una actitud autosuficiente lleva a otro de los temas capitales liga-
similar a la de los teólogos, el tercero dos al de la maldad. Me refiero a la
manifiesta el predominio de la sensi- mujer considerada en la religión
bilidad sobre la especulación mística y judeo-cristiana como la intercesora
la demostración científica. De los tres directa de Satanás. Según lo demues-
enfoques simpatizo con el último. La tra Félix Báez con abundantes citas de
literatura, como otras expresiones las variadas fuentes que consultó,
artísticas, acepta que hay otra reali- desde Eva hasta la vampiresa de los
dad más allá de los sentidos, percibida famosos filmes de Hollywood la mujer
por la intuición aun cuando la razón ha sido considerada un ser peca -
esté dispuesta a negarla. Si para el minoso que extravía a los hombres
pensamiento religioso es inadmisible en el camino de la virtud. Una rabiosa
la duda y para el análisis científico misoginia contamina de horror hacia
sólo son reales la materia y la energía, el sexo opuesto los escritos, de los
la sensibilidad literaria, por el con- Padres de la Iglesia, que en el nombre
trario, mantiene la incertidumbre. No de Dios condenaron con furibunda
aprueba ni rechaza, siembra nuevas impiedad a la mujer por considerarla
dudas y vacilaciones. Ese es uno de objeto diabólico, juicio que propició
sus atributos privilegiados. De ahí que medidas extremas como en el caso de
religiosos y hombres de ciencia no Orígenes, que en un acto de sumo
siempre comulguen con la creación li- arrebato decidió castrarse para evitar
teraria. Ellos se mueven en el terreno la tentación hacia las mujeres. La
de la fe ciega o en el de las pruebas actitud enfermiza de estos hombres
irrefutables. No dudan, afirman como que experimentaban un sentimiento
es el mismo caso con los políticos de de intensa repulsión hacia cualquier
profesión. En cambio la literatura aspecto de la sexualidad se traduciría
anula la seguridad y va en pos de lo históricamente en el sometimiento de
desconocido en un mundo incompren- la mujer por parte del varón, ya que
sible y absurdo donde Dios y el Diablo éste fue enaltecido a imagen y seme-
parece que tuvieran el mismo rostro. janza del Padre. Las múltiples meta-
De Kafka a Borges y de Gombrowicz a morfosis del Diablo en el desarrollo
Antonio Tabucchi hay una constante del cristianismo son inseparables de la
sospecha de que un poder maligno rige evolución de la mujer en el dilatado
el destino del hombre. proceso de la modernidad. Para la
A contracorriente de los especialis- Iglesia el Demonio cambia según vaya
tas en el tema, Félix Báez integra a transformándose la figura femenina.
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Un mundo sin mujeres, donde la au- mos— se vincula con animales salva-
tofecundación sólo reprodujera hom- jes: la serpiente, el león, langostas,
bres, es el ideal de los monjes, de los escorpiones, leopardos (...) Se le
anacoretas y de los santos. Así sería describe con dos cuernos y rabo (...) se
evitado el pecado contra la castidad. asocia al azufre y al fuego”. En la
Estas imágenes de pesadilla, inspi- tradición cristiana suele tener alas, es
radas en el amor a Dios y el repudio a de “color negro” y las “tinieblas” “dan
los apetitos de la carne, son una subli- contexto a su imaginaria presencia”.
mación del Mal pero a la vez preparan Su capacidad de “metamorfosis”
la caída en aquello que es rechazado (pp.133-l34) es proverbial además de
según lo podemos apreciar en tres poseer belleza y monstruosidad en
obras claves de esta temática: El grado extremo.
monje, de Lewis, Madre Juana de los Lo significativo de todo esto es que
Ángeles, de Jaroslaw Iwaszkiewicz, y Dios y el Diablo, siendo fuerzas
Los demonios de la lengua, de Alberto antagónicas, coinciden en un hecho
Ruy Sánchez. El documentado libro de insoslayable: su poder es camaleónico
Félix Báez nos proporciona los instru- pues va adaptándose al ritmo de las
mentos para interpretar con mayor épocas y de las circunstancias. Como
seguridad la simbología de esas histo- bastiones de la religión su existencia,
rias impregnadas de superstición y real o imaginaria, se ha instituciona-
erotismo. Los elementos diabólicos lizado y por ende está supeditada a las
que Félix rastrea en su ensayo, los ambiciones de los hombres. La desme-
autores mencionados lo han expuesto dida comercialización del cuerpo es un
en el discurso literario con singular campo propicio para especular sobre
dramatismo no exento de intensas la intervención del Diablo en los asun-
repercusiones míticas. tos humanos, y los escándalos finan-
No obstante los cambiantes “dis- cieros y sexuales en que se han visto
fraces del Diablo” —título por demás involucrados altos jerarcas de la
elocuente— su esencia permanece Iglesia dejan entrever que el reino de
inmutable a través del tiempo y el este mundo no es un complemento cir-
espacio. Sus perpetuas transforma- cunstancial, sino directo, del reino
ciones mantienen, sin embargo, la celestial. Los enemigos ancestrales
estructura básica del mito: el imnenso –Dios y el Demonio– vuelven a darse
poder que ostenta para hacer el mal. la mano en estos tiempos particular-
Por las páginas del libro que comenta- mente difíciles para la sobrevivencia.
mos desfila un crecido número de El libro de Félix Báez es para
interpretaciones relacionadas con el releerlo varias veces. La amplia infor-
origen del llamado “Ángel caído” y con mación que registra y la diversidad de
los atributos que rodean su figura. temas que abarca, todos ellos con-
Todas ellas, pese a las contradicciones cernientes al asunto central de sus
en que incurren, coinciden en atribuir reflexiones, amerita un estudio con-
a Satanás los mismos elementos de cienzudo para captar los diferentes
caracterización “que contribuirían a matices de su pensamiento y asimilar
definir su figuración, particularmente su vasto contenido. En los estrechos
en la Edad Media. El Enemigo —lee- límites de mi reseña me he confor-
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mado con ceñirme a una mínima por- Después de asistir durante varios
ción de este ensayo —así denominado días a las más sutiles disquisiciones
por el autor— dejando de lado las teológicas a la par que a los más
noticias referentes a la llegada del implacables fanatismos sobre la natu-
Diablo al Nuevo Mundo, parte medu- raleza de Dios y Satán, concluyo con la
lar de la investigación. Me conformo, interrogante que plantea el personaje
pues, con haber dado una visión de una novela que viene al caso citar;
panorámica de la primera mitad del dice: Bienaventurados los creyentes,
volumen. Mi lectura no ha estado los burócratas, los humanistas, los
exenta de subjetividad por la misma científicos y los políticos porque de
índole del tema. Esto, si se me permite ellos será el reino de la luz o el de las
decirlo, no es un defecto sino la confir- tinieblas, ¿pero en dónde estará el
mación de que un libro de esta especie reino del hombre común, del hombre
induce a varias posibilidades de lec- sin atributos?
tura. La mía ha sido literaria porque
tal es el campo donde me muevo. Xalapa, septiembre 14-27,2003
Mario Muñoz
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