Caminos Epistemologicos RM
Caminos Epistemologicos RM
CAMINOS EPISTEMOLÓGICOS E
INVESTIGATIVOS DESDE EL SUR
EN BÚSQUEDA DE OTRAS METODOLOGÍAS
1
Este texto es un aparte ampliado del documento escrito para la serie Diálogo de experiencias y pensamiento vivo,
libro 3, Pluralismos epistemológicos y nuevos desafíos de la sistematización de experiencias, Medellín, Unaula –
Fundación Confiar – Editorial Deliberar.
1
ancestrales y los saberes identitarios manifestados y surgidos en las luchas y en la resignificación de
nuestros quehaceres e identidades tomaron forma a través de sus propios lenguajes y narrativas.
Este ha sido un proceso lento, en cuanto ha significado ir reconociendo una problemática nueva, lo cual
requiere afinar la mirada para poder dar cuenta de cómo eran reconocibles esos elementos en un ejercicio
cuidadoso para ver las manifestaciones de las huellas de sus culturas y sus vidas, de un mestizaje cultural
que ha dado forma a un ejercicio de reconocimiento de la interculturalidad como fundamento de la
constitución de identidades en estos territorios.
Ese ejercicio desde las prácticas sociales situadas fue haciendo visibles unas formas particulares y
fundamentadas sobre principios no dualistas, haciendo un ejercicio de complementariedad que al tener
que hacer el esfuerzo por explicar desde esos otros modos de enunciación, fue encontrando que los
lugares clásicos de aproximación debían ser ampliados y replanteados para dar cuenta de esos elementos
que existían y era necesario explicar desde otras lógicas más en coherencia con las apuestas y las
identidades que contenían.
En esa perspectiva, fueron emergiendo otras explicaciones del mundo y sus sentidos, en muchas
ocasiones con nuevos lenguajes que daban cuenta también de cómo la singularidad de los actores incidía
y mostraba un impacto específico en el tipo de práctica que se realizaba, el cual en el ejercicio investigador
era posible de observar en el tipo de saberes y conocimientos que se producían desde esa singularidad
dada por la edad, la etnia, el género, las opciones sexuales, la clase, las discapacidades, etc.
Estas manifestaciones de diferencia y diversidad también fueron adquiriendo a medida que se
encontraban con esa riqueza, afinar las metodologías más allá de lo instrumental, los marcos
conceptuales y las herramientas que nos permitieran dar cuenta y explicar el mundo y representarlo como
propio. Requirió diseñar elementos que permitieran ver más integralmente cómo eran los actores. Para
quien transitaba propuestas de transformar las realidades, de sus desigualdades y opresiones, le exigió
también reconocer una historicidad que daba identidad y por ello la necesidad de profundizar en esas
narraciones para buscar sentidos y explicaciones, para desaprender aquello en que habíamos sido
formados, reconociendo en las enseñanzas, por ejemplo, de nuestros grupos originarios que “adelante es
atrás” y “el presente se construye desde la ley de origen”, lo cual visibilizaba otro horizonte epistémico.2
Este ejercicio planteó la necesidad de avanzar en el reconocimiento de una historia propia que nos va a
permitir dotar de nuevos acercamientos a reconocer el nosotros como un ejercicio de intraculturalidad
(diálogo de saberes) para la construcción de lo propio, pero ello no era posible sin una confrontación de
saberes que nos diferenciara y reconociera en lo otro diferente y diverso. Es allí donde toma forma la
interculturalidad a la cual debemos ir con nuestro relato, el cual nos ubica frente a otras maneras de
organizar las narraciones y otras tradiciones.3
Estas dinámicas permitieron construir una autovaloración en cuanto aprendimos no solo que teníamos
algo que decir, sino a sospechar de las pretensiones de las teorías universales que eran ejercidos en
ámbitos de poder y saber y reconocer nuestra potencia basada en lo pluriverso, lo cual ha permitido la
visibilización de un sur narrativo que había tomado forma en múltiples expresiones de este pensamiento
latinoamericano que ahora también reconocíamos en Asia y África, mostrándonos esas otras maneras de
explicar el mundo diferentes a la euronorteamericana.
2
La educación propia en los resguardos de Riosucio, Caldas. Bogotá. Planeta Paz. 2018.
3
Cendales, L.; Muñoz, J.; Mejía, M. R. Pedagogías y metodologías de la educación popular. Se hace camino al andar.
Bogotá. Desde abajo. 2016.
2
A. Hacer caminos entre la resistencia y la reexistencia
El ejercicio investigativo fue haciendo visible cómo esas visiones del mundo y sus imaginarios estaban
vivas en las prácticas de muchos de los habitantes de nuestras realidades, pero no emergían o eran
mantenidas como resistencia porque las dominaciones epistémicas, lógicas, lingüísticas, culturales habían
hecho su trabajo de control negándolas.
Pero esto también requirió de propuestas metodológicas que replantearan esas formas clásicas de usarlas
como universales en la investigación en sus diversas variantes, incluidas las críticas. Allí la realidad de una
narración hecha desde los grupos subalternos como procesos y dinámicas de resistencia, que no habían
encontrado sus narrativas para nombrarlo, logra su expresión desde sus particularidades contextuales e
identitarias.
En estos procesos, a medida que se fue avanzando en prácticas investigativas propias, ella se va
convirtiendo en propuestas que reelaboran algunos métodos para investigar las prácticas desde miradas
más comprensivas e integrales, permitiendo construir un campo al interior de la investigación, lo cual le
significó entrar también en un diálogo-confrontación con las teorías vigentes, en cuanto esa manera
universal de investigar nos había explicado desde sus lógicas y procesos y en la afirmación de lo universal
conseguía la invisibilización de nuestras singularidades, por la dificultad que tiene para reconocer y valorar
lo pluriverso y lo emergente. Esto mostró una nueva dificultad en cuanto estas explicaciones van a
requerir incluir en ellas a los sujetos con los que coexisten las dinámicas sociales en sus prácticas.
De igual manera, la objetivación de lo natural generada por su obsesión de objetividad, ha llevado a perder
la manera cómo lo que se investiga ha sido construido en otros mundos de sentidos y significados y allí
estas formas de investigación mostraron que es necesario dar cuenta de ellos conjugando explicaciones
y sentidos de los conocimientos, los saberes, las sabidurías y no solo de las disciplinas, lo cual no significa
desconocer su método, sino su insuficiencia para dar cuenta de explicaciones más holísticas.
A medida que los diversos procesos de sistematización nos fueron acercando a formas de conocimientos
y saberes más intraculturales, fueron emergiendo organizaciones y explicaciones del mundo no
reconocidas y que al colocarlas en su horizonte histórico están en las fuentes del Abya Yala que nos
señalaba una unidad de lo humano y la naturaleza que se habían roto en la explicación
euronorteamericana del mundo y que se había regado como forma universal a través de los sistemas
culturales de socialización y educativos.4
Encontramos con el Buen Vivir/Vivir bien en las comunidades actuales de los grupos originarios, claves
que no solo dieron cuenta de que la separación sujeto-objeto era artificial sino que el determinismo traía
consigo un alto componente de dominación, el cual en sus resultados prácticos era posible de ver en las
consecuencias ambientales que vivía el planeta y en nuestras realidades aparecía una desintegración de
la armonía de la naturaleza y por vía de sus prácticas, la negación de la diversidad como riqueza, además
de que ese control se ejercía desde una visión antropocéntrica y patriarcal del conocimiento.
Los saberes y los lugares de la mujer en ese cuidado y unidad con la naturaleza que habían vivido por
siglos también se rompía con la llegada de un conocimiento que soportado en el pensamiento de orden
racional y abstracto, medible, verificable y cuantificado, negaba las otras formas de conocer desde la
4
Leyva, X.; Alonso, J.; y otros. Prácticas otras de conocimiento. Entre crisis, guerras. (Tomos I y II). San Cristóbal de
las Casas, México. Cooperativa editorial Retos. 2015.
3
emoción, desde lo volitivo, la intuición, lo cual hizo visible a través de los nuevos caminos investigativos
una integralidad que no excluye lo racional pero sí invita a recomponer esa unidad del conocer humano
en el sentido de que toda enunciación contiene a las otras que han sido mutiladas para dar forma a esa
única forma de conocer.
Estos acercamientos críticos fueron también construyendo múltiples emergencias de explicaciones que
cada vez fueron dotando de mayor identidad y contenido a los procesos culturales de los saberes, de los
conocimientos y las sabidurías, dando forma a lo propio como expresión de una tradición milenaria, por
momentos negada y ocultada y que comenzaba a mostrarse como otro aspecto en donde tomaba forma
la dominación capitalista en su proyecto de homogeneización biótica y cultural, con un relato universal
por encima de culturas y territorios, haciendo de él el único que comenzó a tomar formas en nuestras
realidades como un ejercicio de colonialidad a través del cual se controlaban mentes, cuerpos y deseos
que termina siendo parte de la construcción subjetiva de quienes hemos sido educados en la
institucionalidad escolar que intenta construir la tercera homogeneización del capitalismo, la de los
procesos educativos y escolares.
Esta mirada oculta una totalidad del mundo dejando de ver las discontinuidades en lo político con las
cuales se teje la experiencia histórico social llena de conflictos e inconsistencias que en los ejercicios de
investigación se ven como resultantes de la diferencia, la diversidad y sus manifestaciones en el ámbito
de lo epistemológico y lo metodológico, y desde luego, transforma el entendimiento de la acción humana
confrontando la naturalización de una sola narrativa, la cual es enunciada por las gentes de ese paradigma
de poder cognitivo. Allí podemos afirmar que se comienzan a encontrar los embriones de otra
racionalidad diferente y complementaria con la que ha predominado en Occidente en los últimos 500
años, en donde la idea de diversidad se amplía a esas situaciones de pobreza crítica, desplazamiento,
violencia, condición campesina, discapacidad, mostrando las formas culturales que se entretejen en ello.5
Esto significa también en la esfera de lo político metodológico la profunda sospecha de que nuestras
luchas también tenían que ser enriquecidas en consecuencia con los hallazgos y emergencias que los
procesos investigativos de las prácticas y la sistematización nos iba mostrando. Esto lleva a comprender
que un lugar de constitución de ellas se da en el marco de resistencia y conquista de derechos, pero que
había un nivel de resignificación mayor en cuanto las dinámicas de sistematización e investigación nos
permitió dar cuenta de que lo visibilizado debía ir a las luchas y allí las identidades subsumidas y
emergentes se constituían ahora como reexistencia.6
Es en este ejercicio práctico transformador desde la reexistencia y la resignificación donde emergen con
toda su potencialidad la necesaria complementariedad en donde lo visibilizado se constituye como otra
narrativa con sus procedimientos haciendo específicos saberes, sabidurías, conocimientos originarios, lo
cual requiere trabajar desde otras matrices epistémicas y metodológicas pero no en forma autosuficiente,
negando las otras maneras de conocer propias del conocimiento científico, lo cual va a exigir, en muchos
casos, un ejercicio de diálogo de saberes para construir la complementariedad.
En las dinámicas de encuentro de los procesos sociales e identitarios con las nuevas teorías que surgían
de esas rebeldías por dar forma a lo propio, que tiene un hito muy específico en nuestras realidades para
la crítica al mismo pensamiento crítico en la propuesta del peruano José Carlos Mariátegui7, proponiendo
5
Zibechi, R. Movimientos sociales en América Latina. El mundo otro en movimiento. Bogotá. Desde Abajo. 2017.
6
Rivera, S. Oprimidos, pero no vencidos. Ginebra. UNRISD. 1986.
7
Mariátegui, J. C. 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana. Caracas. Fundación Biblioteca Ayacucho. 2007.
Tercera edición.
4
un marxismo indoamericano, leer lo occidental en clave de nuestras identidades que muestra cómo va
surgiendo como especificidad la práctica social, lugar en donde se concreta la diversidad cultural, social,
epistémica, en cuanto ella en el actuar de las personas en sus territorios hacía real la singularidad de lo
humano.
B. La práctica, otro lugar epistémico
Este acercamiento permitió encontrar también cómo el quehacer está orientado por un cruce cultural
que constituye un universo de relaciones sociales que dan forma a subjetividades que hacen específica la
diferencia y allí concurren hegemonía, poder, resistencia, identidades, todo ello manifestado en su
práctica, lo cual hace específica la manera cómo la sociedad está en el sujeto de práctica que tiene su
manifestación en su acción (individuación).
En la perspectiva anterior, la práctica social de los sujetos en los territorios se convierte en el lugar donde
se sintetizan las múltiples determinaciones de su vida, tanto del patrón del poder en el que vive, como de
sus sueños de transformación. Por ello, se enfrenta a la mirada euronorteamericana que lo ve como el
lugar contrario a la reflexión, carente de saberes y conocimientos, lo cual recuperado en el ejercicio de
procesos de investigación-acción en la clave de Fals Borda y profundizando en su propuesta, se va a la
práctica inmediata de los sujetos y se reconoce a ella como fuente de conocimientos y saberes, y por lo
tanto, ve cómo se realiza desde otros sentidos que deben ser auscultados para no resolverlo en los marcos
teóricos de quienes acompañan la experiencia o de los asesores más academizados, para permitir la
emergencia de esos saberes comunes, técnicos, cultos desde donde los sujetos desarrollan y le dan
sentido y explicación a sus prácticas y permiten la unidad de sus mundos en saberes, sabiduría y
conocimientos.
Por lo tanto, la sistematización y las diferentes metodologías emergentes para investigar las prácticas en
nuestros contextos, se construyen desde unos nuevos sistemas de mediaciones sociales que han
mostrado como resultado que ese esfuerzo por hacer visible la integralidad de esas prácticas genera otra
mirada para conocer que nos aleja de la mirada disciplinaria de la producción del conocimiento gestada
en la ciencia moderna y para lograrlo el ejercicio de investigar las prácticas nos permite reconocer un
saber experiencial comunicable a través de procesos de reflexibilidad que además muestra la crisis de las
dinámicas de participación nombradas como intervenciones sociales, tan propias del paradigma
antropocéntrico, lo cual ha llevado a la necesidad de reconocer la mediación, la cual va a permitir que los
actores de práctica se reconozcan a su vez como productoras y productores de conocimiento.8
La práctica toma toda su potencia en cuanto hace visible la acción humana y sus múltiples
determinaciones, siendo la unidad menor de ésta, la cual al explicarse tiene que dar cuenta de cómo ella
misma recrea saberes y conocimientos para darles respuesta a los contextos, a los territorios y a la manera
cómo los sujetos actúan entre ellos a partir de sus preconceptos y concepciones del mundo, que se
reconocen como formas articuladas de saberes no de ignorancia, como tradicionalmente se mira desde
los mundos de las disciplinas.
8
Expedición Nacional. No. 4: Caminantes y Caminos. Expedición Pedagógica en Bogotá. Bogotá, D. C. Universidad
Pedagógica, Fundación Restrepo Barco. 2003.
Expedición Pedagógica Nacional. No.7: Recreando rutas y senderos pedagógicos en Valle, Cali y región norte del
Cauca. Bogotá, D. C. Universidad Pedagógica Nacional – Universidad del Valle. 2005.
Expedición Pedagógica Nacional. No. 9: Rutas de vida, maestros, escuelas y pedagogía en el Caribe colombiano.
Bogotá, D. C. Universidad Pedagógica Nacional – Red pedagógica del Caribe. 2005.
5
En esta perspectiva, estos saberes articulan en sus prácticas, sentidos orientados por las finalidades de
los actores, que muestran mundos complejos posibles de reflexión e innovación, es decir,
epistemológicamente vivos, evidenciando cómo práctica, acción, saber, conocimiento no son niveles ni
dimensiones separadas de realidad y que conforman una unidad, un proceso vivo con capacidad de
autoorganización, autocreación y por tanto, de autonombramiento.
En esta lógica, la práctica deja de ser el lugar de la evidencia empírica de la teoría científico-social o aquello
que debe ser nombrado o enunciado desde los discursos teóricos de las diferentes disciplinas y autores
para dotarla de cientificidad y rigor. Ahora, por vía de las diferentes propuestas de investigación
planteadas en este texto, se convierte en un nuevo lugar epistemológico para producir saberes y
conocimientos, por lo tanto, para abordar la realidad y reconocer cómo ella puede ser narrada y elaborada
desde las prácticas de los sujetos, así como los otros caminos investigativos lo han hecho desde la teoría,
la experimentación, la acción, la autoreflexión, hoy nos emerge la práctica como ese nuevo lugar
epistémico para construir procesos investigativos.9
Este reconocimiento da sentido a la emergencia de estos saberes y conocimientos desde nuestras
prácticas a partir de las dinámicas múltiples investigativa de ellas. Esa visibilización permitida por ese
ejercicio nos ha llevado por el camino de la reexistencia como hecho político-cultural, que abre la puerta
a la necesidad de que los grupos sociales subalternos en el capitalismo se nombren por sí mismos no solo
para enfrentar la invisibilización y construir otra política, sino para dotarse de otros lugares territoriales y
es allí donde la memoria cumple un papel fundamental para releer los territorios de tal manera que
permita construir y transformar las miradas en un ejercicio de diálogo-confrontación.
Este camino de investigar las prácticas mirando sus sentidos y otros lugares de construir y narrar significa
entrar en un mundo donde culturalmente hay que reconocer un epistemicidio, lo cual nos lleva por
relaciones conflictivas con la colonización de saberes y conocimientos ligados a las disciplinas y a las
ciencias modernas, en cuanto se fundamentan en jerarquías culturales, que a medida que esas formas de
investigación emergentes dan voz a la práctica de los sujetos que viven diferentes tipos de opresión, hacen
visible que esas formas universales, al ligar lo pluriverso en su estatuto de conocimiento se produce un
control epistémico que lo despoja de su identidad y lo inferioriza.
Estos otros caminos metodológicos de investigación a partir de las prácticas hacen visible cómo el
proyecto de conocimiento e investigativo de la modernidad está soportado en un conocimiento
epistemológicamente racionalizado, antropocentrizado, patriarcalizado, y universalizado, lo cual ha
permitido construir sistemas de desigualdad basadas en un monoculturalismo epistémico, el cual también
subalterniza conocimientos y saberes convertiéndose en el gran dispositivo de aculturación
euronorteamericano. Aquí emergen unas prácticas como lugar donde se hacen concretos los mundos, en
muchas ocasiones con sentidos contradictorios, ya que allí emergen como unidad, diversidad y
subordinación, lo cual requiere un análisis que salga de la lógica clásica y dé lugar a lógicas paradójicas
que exigen un tipo de análisis diferente.
Es allí donde estas diferentes metodologías de investigación emergentes, han ido construyendo su
propuesta para visibilizar lo invisibilizado, para hacer propio lo negado, poniendo en juego esos saberes y
conocimientos desde lo diferente, lo diverso, lo cual le ha permitido encontrar múltiples narrativas y
lenguajes, para que toda práctica pueda ser su expresión desde sus particulares determinaciones, que nos
muestran otras organizaciones, estrategias y sentidos de la vida, a través de los cuales hacemos posible
9
Medina, P. (Coordinadora) Pedagogías insumisas. Movimientos político-pedagógicos y memorias colectivas de
educaciones otras en América Latina. México. Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas. Juan Pablo Editores. 2015.
6
mostrar eso que somos, lo cual nos dota de un ethos que nos une y diferencia, para hacer posible una
expresión y dar cuenta de estas “sociedades abigarradas” como las denominó Zabaleta:
“Si se dice que Bolivia es una formación abigarrada, es porque en ella no solo se han superpuesto
las épocas económicas (las del uso taxonómico común) sin combinarse demasiado, como si el
feudalismo perteneciera a una cultura y el capitalismo a otra, y ocurrieron sin embargo en el
mismo escenario… verdaderas densidades temporales mezcladas, no obstante, no solo entre sí
del modo más variado, sino que también con el particularismo de cada región, porque aquí cada
valle, es una patria en un compuesto en el que cada pueblo viste, canta, come y produce de un
modo particular y hablan lenguas y acentos diferentes, sin que unos ni otros puedan llamarse por
un instante la lengua universal de todos. En medio de tal cosa ¿quién podría atreverse a sostener
que esa agregación tan heterogénea pudiera concluir en el ejercicio de una cuantificación
uniforme del poder?”
René Zabaleta10
1. En búsqueda de un estatuto de la práctica
En el sentido de las páginas anteriores, plantearse el problema de la investigación significa preguntarse
por las relaciones, saberes, conocimientos, sabidurías y la manera como allí se ha constituido su
entramado en Occidente, en el cual el conocimiento corresponde a la esfera de lo científico y el rigor. En
cambio, los otros conocimientos que no cumplen sus parámetros estarían más en las condiciones de la
práctica y pertenecerían a un campo mucho menos riguroso que el planteado en la esfera del
conocimiento, en el sentido de la ciencia moderna.
Por ello, abordar una búsqueda de cuáles son las epistemologías de la práctica que permita dar cuenta de
esa otra forma de conocer que se da a través de esos otros procesos investigativos. Esto significa construir
una reflexión que desde otro lugar nos permita un diálogo crítico entre los procesos que se generan en
los saberes y los que se dan entre las diversas formas del conocimiento y la sabiduría.
Entrar en esta discusión significa intentar abordar en una forma detallada preguntas como:
• ¿Cuál es la naturaleza de la práctica?
• ¿Es posible producir conocimiento desde la práctica de grupos sociales no académicos?
• ¿Cuál es el fundamento de un saber que se basa en la práctica?
• ¿Cuál es la reflexividad que hace posible que se produzca saber desde una o múltiples prácticas?
• ¿Cuál es el camino metodológico mediante el cual se producen saberes a partir de las prácticas?
• ¿Mediante qué procesos estos saberes de práctica estos saberes se hacen inteligibles y
comunicables?
• ¿Cómo son las relaciones entre producción de saberes y producción de conocimientos?
• ¿Cómo son las relaciones entre conocimientos y sabidurías ancestrales?
• ¿Qué tipo de reflexividad es necesaria?
Abordar estas preguntas significa entrar en el corazón del conocimiento que se ha construido en la
episteme occidental y más cercano en lo que ha sido denominado como conocimiento de la modernidad,
el cual inaugura el llamado conocimiento científico y desde el cual se le ha dado forma en Occidente al
conocimiento y a partir de él se ha categorizado la existencia de una serie de saberes menores que no
cumplen los requisitos de éste. Por ello, entrar en el corazón de estos planteamientos significa entrar en
10
Zabaleta, R. Las masas en noviembre. En: Bolivia hoy. México. Siglo XXI. 2014. Página 17.
7
una discusión con la manera como se ha construido la manera del conocimiento en Occidente y las
características que lo han constituido como EL Conocimiento.11
C. También replanteamiento de las lógicas y epistemes universales
En la ciencia clásica los sistemas de verificación y fundamentación tienen unos criterios para garantizar la
certificación de ese conocimiento basado en la objetividad, la cuantificación, la universalidad y su método.
En ese sentido, el resto de los saberes son considerados como de un nivel inferior, epistemológicamente
no fundados, para lo cual se dice que ellos serían fruto de creencias, pre-cientificidad, pre-modernidad,
pseudociencia, ya que no son susceptibles de generarse en sistemas de objetivación y de rigor en
coherencia con los criterios de la ciencia clásica.
A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, Husserl en filosofía; en el XX, Einstein, Prigogine, Heisenberg,
Schroeder y lo corrido del presente, han ido apareciendo replanteamientos a esa única manera de
entender la ciencia al interior de las distintas disciplinas y de pensadores reconocidos que han comenzado
a interrogar el piso epistemológico de esa manera de la ciencia única, examinando expresiones de la
diversidad al interior de lo que durante cuatro siglos representó una única mirada, lo cual llevó a
cuestionar el sujeto de la ciencia, que sigue siendo un hombre (varón)12 que desentraña las verdades de
la naturaleza. Estos replanteamientos se han realizado tanto en las llamadas ciencias naturales como
sociales.
1. Problematización a su interior
Algunos de los más importantes replanteamientos se dan en el reconocimiento de la recontextualización
de quien investiga, ya que lo hace desde un lugar conceptual, desde un tiempo y una cultura. Por lo tanto,
la resultante teórica está determinada por los lenguajes de ese momento, en cuanto con ellos construye
la realidad con las particularidades de su época, haciendo que lo hallado sea un nuevo punto de partida
en el sentido de que el mundo investigado no está preformado y, por lo tanto, no es cerrado, sino abierto
a nuevas investigaciones, las cuales van a leer el mundo desde sus lugares, y por lo tanto, la ciencia está
en constitución.
Pudiéramos hablar en sentido histórico de que se instaura a partir de Copérnico una manera de ser y
hacer de la ciencia que replantea el sentido común y los otros saberes sobre los cuales se había construido
la humanidad. Ese surgimiento de la ciencia moderna va a estar caracterizado por su constitución,
fundado en criterios, principios y metodologías que pretenden determinar si esas propuestas y sus
resultados pueden ser aceptados como científicos. A partir de su fundamentación, validación y
comprobación emerge una ontología capturada por el logos, que pudiéramos afirmar es una realidad
explicada a partir del logos occidental.
Esto va a permitir, en algunas concepciones, hablar de ciencia antigua y ciencia moderna. A partir de este
momento, los saberes y conocimientos humanos no susceptibles de comprobación por los principios de
la ciencia moderna son considerados epistemológicamente no válidos e inferiores, y si alguno de ellos
quiere tener el estatuto propio de la nueva organización del conocimiento, debe someterse a los
11
Villa, H. Sistematizando la sistematización de Ha-seres de resistencia, con vos y con voz en la Corporación Educativa
Combos, 2005-2008. Tesis de grado para optar por el título de Magister en Educación. CINDE-Sabaneta. 2013.
Inédito.
12
Mejía, M. R. y Manjarrés, M. E. La investigación como estrategia pedagógica. Una propuesta desde el sur. Bogotá.
Desde abajo. 2013.
8
procedimientos de la investigación científica, en donde verificación y fundamentación deben someterse
a procesos de objetivación a través del método.
Este planteamiento se fundamentó en Descartes, quien reconoce dos sustancias, la objetiva y la subjetiva.
Por eso, para él el verdadero conocer es de los objetos y la relación entre ellos, que existen en el verdadero
espacio del mundo, lo cual le lleva a afirmar que la conciencia humana, en cuanto es subjetiva, no es
accesible a la ciencia, pues no puede ser conocida verdaderamente.
En esta visión, el científico se constituye en un sujeto universal que a través de sus procedimientos
rigurosos (método) va a poder auscultar la naturaleza que ya está dada, y espera que quien la sepa
investigar le será posible conocer sus secretos más profundos, mostrándole los conocimientos que ella
tiene y sus verdades.
En esta perspectiva, la verdad científica se define a partir de la experimentación, que se convierte en la
manera y la forma de racionalidad de la modernidad, en donde esa verdad sometida a la evidencia
empírica convierte a la experiencia como fundamento central de su validez y por lo tanto de la verdad,
generando un modelo de ciencia que es resultado de la observación empírica, de la percepción de la
experiencia y producto de procesos racionales.
Los sentidos más profundos de estas transformaciones en la mirada de la ciencia significan una amplia
gama, que desde posturas diversas y las disciplinas más variadas cuestionan el positivismo en sus
diferentes versiones de ciencia, desde el denominado Círculo de Viena, que colocaba en el conocimiento
unas certezas que permitían hablar de la ciencia y del método científico como único camino para ello, así
como por los marxismos en sus diferentes versiones y las miradas fenomenológicas y variantes diferentes
de las teorías críticas.
Este escenario se modifica y es construido en términos de la discusión de la ciencia en una caracterización
que nos plantea que hoy, con los elementos desarrollados a lo largo del siglo XX, asistimos a la tercera
revolución científica de la modernidad, signada por lo artificial y la información, en donde las anteriores
serían: la emergencia de la ciencia clásica, que tiene como momento crucial la formulación de las leyes de
Newton, inercia, relaciones fuerza-aceleración, y acción-reacción, que dan forma a la mecánica clásica y
que explican el mundo físico (masa); la segunda, con el desarrollo de la idea de energía (Fourier, Carnot,
Kelvin), que fundamenta y explica los sentidos de la masa y se soporta en la física cuántica13; y la tercera,
basada en la ciencia de lo artificial, y las nuevas formas de la información, lo cual va a transformar la idea
de tecnología y conocimiento (Shannon).
Las consecuencias sociales y culturales se dan en la correlación entre estas revoluciones científicas y las
grandes transformaciones de la realidad que hemos experimentado en este tiempo que hemos llamado
modernidad14, y que igualmente va en relación con el desarrollo del capitalismo y por lo tanto, se
convierte en la referencia contextual del pensamiento y la acción crítica que generará el pensamiento
socialista y comunista. No en vano ese desarrollo y la relación ciencia-sociedad están imbricados con las
cuatro revoluciones industriales, la primera, la del vapor; la segunda, la de la electricidad; la tercera, la de
la microelectrónica; y la cuarta, la de la ciencia artificial y la información, que se soportan todas en el
conocimiento y que al decir del premio Nobel de física, Charpak:
13
Giraldo, J. ¿Nano… qué? Nano-(R)Evolución. Una imagen pedagógica reflexiva para toda la sociedad. Bogotá.
Desde abajo. 2018.
14
Harari, Yuval Noah. De animales a dioses. Breve historia de la humanidad. Bogotá. Penguin Random House Grupo
Editorial. 2018.
9
En este libro, mantendremos la idea de que se trata de una mutación… ¡Nada menos! Todas las causas que
se señalan son secundarias, con excepción de una sola, la aparición de la ciencia hace cuatro siglos. Es la
segunda vez que se produce una mutación de esta envergadura, la anterior, la primera, tuvo lugar al inicio
15
del neolítico, hace doce mil años.”
En esta perspectiva, nos encontramos frente a un cambio civilizatorio, una metamorfosis que da forma a
los movimientos y organizaciones de la comunidad científica, como a la social y cultural que hoy deben
dar respuesta a la manera cómo se da esa cuarta revolución industrial y sacude los cimientos científicos,
sociales y culturales sobre los que está organizada la vida de la gente, lo cual significa un cambio profundo
de la manera de entender ese conocimiento, es decir, estamos frente a un giro epistemológico al interior
de la matriz de la ciencia moderna que nos ha acompañado en los últimos 400 años. A manera de
ilustración, valga mencionar algunos de esos planteamientos que se vienen haciendo pero que lo limitado
del espacio de este escrito no nos permite desarrollar y están a la base de estos replanteamientos de
fondo, a los cuales invito al lector para profundizar en ellos.
• la irreversibilidad (Prigogine) química
• la autopoiesis (Maturana, Valera) biología
• la política de la experiencia (Santos) sociología
• las bifurcaciones (Serrés) historia de las ciencias
• complejidad (Morin) ingeniería-filosofía
• el indeterminismo (Heisenberg) física
• transdisciplinariedad (Nicolescu) cuántica
• sistemas autoobservantes (Von Foerster) epistemología
• tecnocultura (Mumford) historia
• fractales (Mandelbrot) geometría
• bioética (Delgado) filosofía
• y muchos otros que nos haríamos largo enumerar.
2. Replanteamientos críticos en el debate contemporáneo de la ciencia
El elemento más importante que podemos señalar en todo el movimiento que se ha generado sobre el
conocimiento, es que la ciencia y el conocimiento en vez de ser fijas y determinadas aparecen en
constitución y en expansión, lo que hace que siempre el umbral se esté llevando a un nuevo lugar y
replantee muchos de los elementos sobre los cuales se habían colocado los pilares de la constitución de
él y ella en occidente.
Por eso pudiéramos decir que asistimos a una crisis de los fundamentos del conocimiento científico y
filosófico que han acompañado la racionalidad científica en la cultura occidental, y en general a una crisis
de los fundamentos del pensamiento. Eso se hace visible en todo el mundo subatómico de la física, que
se han generado en la cuántica, las ciencias de la vida, que toman nuevos rumbos con todos los desarrollos
de los procesos de la biotecnología y las ciencias sociales mismas ven replanteado el mundo sobre el cual
habían construido sus fundamentos.
Es claro que estamos buscando conceptos nuevos que nos den cuenta de esas modificaciones y que nos
permitan construir en una forma más integral esa interrelacionalidad del conocimiento. Por ello también
ante esos cambios nos encontramos con dificultades para simbolizar adecuadamente estas nuevas
15
Charpak, G. y Omnès, R. Sed sabios, convertíos en profetas. Barcelona. Anagrama. 2005. Páginas 15-16.
10
organizaciones de estos mundos nuevos que nacen como creaciones del conocimiento en cuanto los
mapas que nos acompañaron son insuficientes. Por esto andamos como caminantes buscando
explicaciones que nos permitan hablar de otra manera de estas nuevas realidades y trazar las nuevas
cartografías16.
Estos variados replanteamientos del listado de autores de las más variadas disciplinas señalado
anteriormente, para los fines de este escrito, tratan de argumentar para mostrarnos también que, en el
discurso cerrado de la ciencia, fundado en el positivismo17 asistimos hoy a rupturas, debates al interior de
los diferentes entendimientos de ellas, en muchos momentos con posturas descalificadoras que nos
muestran los síntomas de un tiempo en el cual asistimos a un momento de transición conceptual,
epistemológica y metodológica que deja ver ya las características de replanteamiento que hacen visibles
algunos de esos aspectos de ruptura con esas formas clásicas de entender el [Link]
rápidamente algunos de esos elementos que hoy comienzan a cuestionarse:
1. Se transforma la manera de entender lo científico. Las ideas de verdad y totalidad, que habían sido
las orientadoras de todo el planteamiento que se mueve en el campo de la ciencia, han sido
replanteadas. En cuanto a la verdad, se ha hecho relativa, ya que lo es en función del sistema desde
el cual se esté hablando y además se muestra abierta a nuevos elementos que producen esas
modificaciones. De igual manera, el mundo como totalidad cerrada queda replanteado con un
conocimiento que se reconoce en constitución. Por ello, las formas de producción de conocimiento
abandonan también sus pretensiones de individualidad y entran en sistemas más complejos de corte
inter y transdisciplinar, lo que le significa recorrer trayectorias diferentes para construir su proceso
de organización.
2. La racionalidad clásica se transforma. Durante mucho tiempo se pensó que la racionalidad científica
hacía visible un conocimiento objetivo y que era de él que daba cuenta el investigador, pero esa
objetividad estaba fundada sobre elementos que hoy son replanteados: el determinismo de los
fenómenos, la cuantificación aleatoria de las medidas, la experiencia sensible y que cumpla los
criterios de la lógica formal. Esto ha llevado a un cuestionamiento de esa forma de conocer sólo
centrada en esa racionalidad científica, por ejemplo, el principio de Ockham, de que las explicaciones
en la investigación no deben multiplicar las causas, terminan evitando que salgan los temas
emergentes (serendipia), más allá de las hipótesis planteadas.
3. Se cuestiona la existencia de un objeto del conocimiento único. Con los cuestionamientos señalados
en el numeral anterior aparece claramente que el objeto de conocimiento no es una realidad dada,
16
Maldonado, C. (2016) La ciencia de punta hoy. Bogotá: Desde abajo.
17
El paradigma científico positivista tiene su origen remoto en el mundo griego, en donde se tenía la certeza de que
los teoremas matemáticos eran el reflejo exacto del mundo real, por lo tanto, eran la expresión de la verdad. De
igual manera, en la lógica aristotélica, en la cual los conceptos son expresión de la realidad. En la edad moderna le
da las bases físicas a través del determinismo presentes en las leyes de la física mecánica. Descartes entrega sus
bases filosóficas cuando establece el dualismo fundante en la separación mente-materia. Ello hace que el mundo
material pueda ser descrito objetivamente sin relación ni referencia al objeto observador.
Galileo, además, encuentra el método para lograr que esa realidad que ya está hecha, acabada, y por lo tanto es
objetiva, pueda ser conocida a través de nuestro aparato cognitivo (unidad de percepción pura kantiana). Por ello,
la verdad era la fidelidad de nuestra imagen interior a la realidad que representa. A partir de ellos la ciencia se funda
en:
a. La objetividad del conocimiento.
b. El determinismo de los fenómenos.
c. La experiencia sensible.
d. La cuantificación aleatoria de las medidas.
e. El raciocinio lógico formal.
f. La verificación empírica.
11
sino una construcción. Ella hace que la vieja separación sujeto-objeto no sea más que una forma de
conocer y no la única. Y una que como bien lo señaló Heisenberg (1958), “La realidad objetiva se ha
evaporado, lo que nosotros observamos no es la naturaleza en sí, sino la naturaleza expuesta a
nuestro método de interrogación.”18 Esto significa un cuestionamiento profundo a las formas
cerradas del objeto y la teoría y abre a múltiples formas de leer el mundo, lo que por ende significa
un cuestionamiento de los modelos y todo tipo de modelización cerrada, que colocan en entredicho
la manera como se han construido las ciencias sociales y las pautas valorativas y comportamentales
en nuestras sociedades, basadas en un mecanicismo determinista, en donde tiene lugar el desorden,
la creatividad, la innovación, los lugares donde no es posible negar lo inestable y lo subjetivo, lo cual
exige salir de dicotomías e integrarlas en los resultados como unidad.
4. Una nueva explicación de lo real. Todo este replanteamiento nos habla de que estamos frente a
nuevas realidades emergentes, más allá de lo que habíamos alcanzado a ver y a organizar por los
sistemas tradicionales y métodos con los cuales nos movíamos. Estas han llevado a cambiar no sólo
las teorías y comprensiones de las cosas, sino a modificaciones en los aspectos cognitivos,
permitiendo avizorar nuevos paradigmas de racionalidad, nuevas formas de la conciencia, otros
métodos, procesos que a su vez están exigiendo nuevas teorías para dar cuenta de estas realidades
emergentes.
5. Cambio en la idea de tiempo. Éste siempre fue lineal, fijo, determinado. Ahora nos aparece bajo
características de desterritorialización, simultáneo, plural y complejo, en cuanto se reconoce que todo
lo conocido lo es por un sujeto de experiencia. Esto va a significar también la modificación de la idea
de cambio, en donde no es simplemente la emergencia de lo nuevo ni es tampoco un proceso causal
y lineal por etapas, sino procesos de quiebres y rupturas (disruptivas) que llevan a otra forma de
producir realidades, saberes, subjetividades. Es decir, nos encontramos frente a una nueva matriz
epistémica, colocada desde otra manera de entender el tiempo.
6. Es una crisis de la ciencia en cuanto modo de conocer. Todas estas modificaciones nos han mostrado
que la crisis no es tanto del conocimiento mismo, sino de la matriz epistémica sobre la cual estaba
fundado esta forma este conocimiento. Si reconocemos esta matriz como un sistema de pensar, ella
va a ser un producto de sus condiciones de producción, del modo de vivir de quienes la producen, de
la visión del mundo que tienen quienes la hacen, y de la manera como un espíritu del tiempo está
presente en ellas. Por eso podemos afirmar que la verdad de los discursos que durante mucho tiempo
se colocó en el método, hoy está más en la episteme que lo define. En ese sentido podemos afirmar
que la matriz epistémica disciplinaria sufre un remezón y avanza hacia una de corte más
transdisciplinar, dando forma a la complejidad, en donde confluyen diferentes conocimientos teóricos
y prácticos para configurar ciencia y tecnología en estos tiempos.
7. La idea de paradigma resulta afectada. El aparato conceptual clásico, riguroso, objetivo, determinista,
que hacía su razonamiento desde la lógica formal y se consolidaba con su verificación, resulta corto
para dar cuenta de las nuevas realidades y en ese sentido se hace insuficiente para explicar con
suficiente claridad las nuevas realidades. Es así como esas transformaciones en los modos de
producción del conocimiento han llevado a nuevas explicaciones. Por ejemplo, Serrés habla de
bifurcaciones y otros de caos y azar, mostrando que no todo puede colocarse bajo el criterio de
uniformidad, orden y determinismo.
8. Revisión del término “ciencia”. Algunos autores plantean que es necesario salir de una mirada
reduccionista que colocaba la ciencia como “comprobación empírica” y plantean que hoy vista así nos
sirve muy poco para estudiar grandes elementos de la realidad que hoy constituyen nuestro mundo,
en cuanto esta nueva mirada no alberga ningún absoluto ni verdad final, y plantean que debe ser
ampliada a todo aquello que nuestra mente logra a través de procedimientos rigurosos, sistemáticos
18
Heisenberg, W. K. xxxx En: González de Alba, L. El burro de Sancho y el gato de Schrödinger. México. Paidós
Amateurs. 2000.
12
y críticos, y abierta de tal manera que adquirimos un compromiso con los postulados y presupuestos
que serán modificados en la medida en que los nuevos hechos contradigan las consecuencias
derivadas de ellos. En ese sentido, la ciencia tendrá por siempre preceptos pero no respuestas
eternas.
9. La ciencia de la modernidad ha hecho una profunda separación al organizar la ciencia en dos culturas
y epistemes, la científica y la humanística. Hoy se abre un camino nuevo, que es el de las ciencias
artificiales y el de la información, lo que va a exigir la construcción de una cultura de la ciencia que
sea capaz de trazar puentes para hacer real la inter y la transdisciplinariedad que permita el diálogo
de la modelización matemática y la explicación de la sociedad y su ciencia en los niveles de
complejidad planeados por la cuántica, la biotecnología, la información y el conocimiento, lo que
algunos han llegado a denominar “tecnologías convergentes”.
10. La emergencia de la nueva ciencia: se ha venido denominando de esta manera al desarrollo de nuevas
áreas del conocimiento, así como a la aparición de nuevos materiales, muchos de ellos creados en los
laboratorios y las nuevas tecnologías. Esta interrelación ha dado forma a nuevas disciplinas y saberes
como: la biología molecular, la nanotecnología, todas ellas soportadas en la revolución de la
microelectrónica, que algunos han denominado como la Tercera Revolución Industrial, siendo las
anteriores (primera y segunda) la del vapor y la de la electricidad y la cuarta, que comparte la
microelectrónica pero agrega la de los sistemas artificiales, el trabajo inmaterial y la información.
Estas nuevas miradas han permitido una interacción más holística y sistémica entre los diferentes
conocimientos y formas de ciencia conocidas, situación en la cual la relación entre ellas es cada vez
menos causal y se reconoce un condicionamiento y relacionamiento de nuevo tipo.
11. Realidades cada vez más complejas. Se afirma que los nuevos hallazgos de la ciencia, que en el siglo
XX tuvo tres grandes transformaciones:
a. La de los micro-universos, que dan origen a la física cuántica, en los estudios de Max Planck;
b. La de los macro-universos, que replantean elementos de la física mecánica y lleva a la relatividad,
con su gran exponente Albert Einstein;
c. La de los estudios de las irregularidades, que rompe el mito de las regularidades y que da origen
a la teoría del caos, con los trabajos de David Peat.
No sólo se ha abierto un nuevo paradigma, en cuanto da cuenta de los cambios en el saber humano, sino
de un impacto en los modos mismos de la ciencia, un cambio sustancial en las maneras de comprender y
formas más interrelacionadas de explicar, que hacen visibles esas diferentes dimensiones y variables de
lo que algunos han denominado “las modificaciones y crisis del pensamiento científico clásico de la
modernidad”.
La consecuencia de todo este pensamiento y forma de acción de la ciencia va a implicar reconocer
también en el mundo de la ciencia clásica que ésta, al no ser verdad cerrada y estar en constitución
permanente, exige una ruptura con el cientificismo que le impidió explicar las novedades y la complejidad
y fundamentos de sus desarrollos, por lo cual tuvo que construir un mundo cerrado, críptico, que trasladó
las formas del pensamiento teológico a la ciencia.
Estos cambios epistemológicos de los conocimientos científicos han ido mostrando que esta nueva mirada
de la ciencia es también un cambio en las maneras de su producción. En ese sentido, toda la ciencia va a
aparecer como una construcción humana y una forma de acción en el mundo y no solo como comprensión
de los fenómenos, en cuanto éstos siempre van a estar en condiciones de interrelación que están pidiendo
explicaciones más integrales e inter y transdisciplinarias. Estos elementos anteriores quedan bien
expresados en las palabras del premio Nobel de Física Charpak cuando expresaba:
13
“(la tesis filosófica del determinismo se enuncia de la siguiente manera: las leyes de la materia y
del movimiento son universales, e imponen que el estado de la totalidad de cuanto hay en el
mundo en un cierto instante determine exactamente lo que se producirá a continuación. Todo
estaría escrito, pues, en el dato de un solo instante. Esta doctrina, inicialmente erudita, fue calando
poco a poco en los espíritus, imprimiendo en ellos una visión de las leyes de la naturaleza como un
conjunto de reglas infalibles que gobernarán todo mediante mecanismos implacables. (…) Ahora
bien el determinismo tiene hoy plomo en sus alas. Falla totalmente en el nivel de los átomos en
razón de los fenómenos cuánticos. Su capacidad de predicción puede revelarse también ilusoria, a
veces, incluso allí donde son válidas las leyes de Newton”.24419
D. Buscando respuesta desde nuestros contextos
Estas discusiones que se generan al interior del mundo científico, se construyen en el reconocimiento de
que existen diversas formas de conocer, por lo tanto, se requieren otras epistemologías que sean capaces
de dar cuenta de esas lógicas en las cuales organizan ese entendimiento de la ciencia como una forma de
acción no sobre el mundo, sino en el mundo y con él, y para el pensamiento del sur, de qué manera ese
ejercicio de reexistencia que transita por las identidades de las múltiples diversidades y en la práctica de
quienes las tienen, exige la pregunta por la reapropiación o apropiación del conocimiento científico y el
diálogo de saberes necesario para ello.
En esta perspectiva, en las dinámicas de lo que hemos llamado las rebeldías del continente, se han ido
generando esos caminos conceptuales de acción y de vida que han permitido que esas múltiples
expresiones sociales, culturales, invisibilizadas por las formas “universales” de la investigación, se
expresen para dar voz a los relatos de esos mundos pluriversos soportados en otras cosmogonías y
epistemologías, que a medida que se avanza en su conocimiento y se visibilizan sus procedimientos y
sentidos con resultados y valor en sus contextos, nos permitan acercarnos a reconocer otras formas de
ciencia y la necesidad de la pluralización de ella para dar cuenta de esas otras formas de saber y conocer
que permiten la emergencia de otros conocimientos diferentes al de la ciencia clásica.20
Se inicia un profundo cuestionamiento a la manera cómo la negación de otros saberes y otras epistemes
llevó a que esa razón científica trazara asimetrías que fueron fundamentales para darle forma a la
modernidad capitalista que, al excluir otros saberes y profundizar su negación, los naturaliza y no los
vuelve susceptibles de diálogo, en cuanto no funcionan con su proceso. En ese sentido, se hace
autorreferente y totalmente endogámica21, en cuanto sus trazas de validez se constituyen de esas
comunidades que tienen el monopolio de la verdad.
Por ello, el replanteamiento de esas tradiciones rebeldes desde nuestros territorios realiza un
cuestionamiento, en cuanto no existe ciencia sin contexto, sin historia, sin intereses, sin poder, sin sujetos,
y todo ello se hace visible en el lenguaje, y toda su parafernalia metodológica que ha construido una
tradición cultural que debe ser analizada al tenor de esos regímenes de verdad que, al ser analizados,
tienen un origen euronorteamericano, dando forma a un conflicto epistemológico en su desarrollo.
19
“244 G. Charpak, R. Omnés, Sed sabios, convertíos en profetas, Barcelona, Anagrama, 2005, p. 54. Cita en:
COLCIENCIAS-Programa Ondas. Informe de la reconstrucción colectiva del Programa Ondas. Búsquedas de la
investigación como estrategia pedagógica. Período 2006-2008. Bogotá. Colciencias-Programa Ondas-Fundación FES
Social. 2009. Página 139.
20
Kusch, R. El pensamiento indígena y popular en Latinoamérica. En: Obras completas. Tomo II. Rosario. Editorial
Fundación Ross. 2000.
21
Dussel, E. (xxx)
14
En estos umbrales críticos desde América Latina se va a afirmar la pluralidad de saberes que invita a
desmitificar los presupuestos epistemológicos, teóricos y metodológicos, y cuestionar esa razón única, y
la manera cómo había establecido su unidad de verdad y racionalidad, que ahora comienza a ser
sospechosa desde una realidad que pugna por ser reconocida como humanos diferentes, culturalmente
diversos como parte de una naturaleza megadiversa en un mundo donde se oprimen a los humanos, a las
culturas y a la naturaleza misma, lo cual nos coloca frente a desafíos profundos por dar ser por medio de
estos otros saberes a mundos plurales que luchan contra las múltiples formas de opresión.
Por ello, y en coherencia con las reflexiones críticas al interior de la ciencia occidental y su episteme como
reseñamos anteriormente, también comienzan a aparecer unos cuestionamientos desde los contextos
del sur epistémico: África, Asia, América Latina, que nos muestran un mundo en el que se explota no solo
por los cambios tecnocientíficos y el capital allí, sino también por la manera cómo se cuestiona la
temporalidad y la espacialidad de ese mundo homogéneo que el capital ha pretendido construir.
En coherencia con nuestras búsquedas, sigue siendo parte de un esfuerzo que se ha construido en el
continente y que en nuestro país tiene uno de los antecedentes más claros en nuestro maestro Fals Borda,
cuando en su tesis doctoral plantea claramente un distanciamiento con las ciencias europeas22,
[propone] una reflexión a partir de la categoría de sentido común, con la cual toma el rumbo de reconocer
que había un saber y un conocimiento propio en los sectores populares que le permitiría formular el
colonialismo intelectual como uno de los principales problemas de las ciencias sociales de estos lares.23
Esta idea que va a permitir constituir el saber propio o popular, va a tener su clímax en el texto de la
Historia Doble de la Costa, en el cual mostró que esa lectura popular estaba presente en el imaginario de
los grupos sociales populares con narrativas propias, que les permitían diferenciarse de otro tipo de
producciones24. Allí están sus cuatro libros25, donde él reconoce que su idea de “sentipensante” la apropió
de estos campesinos, que dan cuenta siempre de la unidad del mundo explicitada en la unidad de la razón,
la pasión, el cuerpo y el corazón.
Estos textos auscultan con profundidad la manera cómo los territorios son constituidos en sus múltiples
aspectos, no solo por las narrativas del poder sino también por las de sus habitantes, los cuales la viven,
la explican y la transforman desde sus comprensiones, que la mayoría de las veces son diferentes a las de
la academia clásica, en cuanto son sus luchas y resistencias las que otorgan sentidos e identidades. En
esta perspectiva, la idea de praxis que reelabora desde ese sentido común y de los saberes no académicos,
le van a servir como horizonte de ruptura epistemológica que lo llevará a la formulación de que, si
miramos la vida de la gente, es posible distanciarse del positivismo como única manera de explicarla.26
Para resolver esta crítica propone la Investigación-Acción Participante, como ruta para ver de qué manera
los grupos populares no academizados organizan un conocimiento desde su quehacer, mostrando cómo
22
Los cinco párrafos siguientes son parte de un artículo elaborado para la revista La Piragua del CEAAL, de próxima
publicación.
23
Fals-Borda, O. El hombre y la tierra en Boyacá, base social para una reforma agraria. Bogotá. Áncora Editores.
1979.
2424
Un ejemplo de ello en: Planeta Paz – Oxfam. Agenda común para la paz desde los territorios. Bogotá. 2017.
Igualmente, Crear y resistir. Sistematización de experiencias de paz. De los mismos autores.
25
Fals-Borda, O. Historia doble de la costa I: Mompox y Loba; Historia doble de la costa II: El presidente Nieto;
Historia doble de la costa III: Resistencia en el San Jorge; Historia doble de la costa IV: retorno a la tierra. Bogotá.
Áncora. 2002.
26
Fals-Borda, O. Ciencia propia y colonialismo intelectual. Bogotá. Carlos Valencia Editores. 1981.
15
ese saber que a veces es desdeñado como folclor, tiene su propia racionalidad y su propia estructura de
causalidad. En ese sentido, va a tener validez científica así esté por fuera del edificio formal de la ciencia
clásica.27
Todos estos planteamientos tienen su concreción en una propuesta investigativa que, recuperando los
diferentes planteamientos de la teoría de la acción: Lewin, Sol Tax, Anisur Rahman, va a ir encontrando
en Fals, a través de la participación, un núcleo de pensamiento que da forma a la investigación acción
participante con una fundamentación que enfrentó la neutralidad valorativa, tan en boga en los científicos
sociales. Ella dio lugar a la necesidad de reconocer al observador como parte del mundo que se investiga,
de cómo la investigación tiene consecuencias transformadoras en la realidad, de cómo el mundo
enunciado estaba construido desde múltiples mundos en unidad contradictoria, y que leerlos así
implicaba enfrentar las dicotomías sobre las cuales estaba construido el relato occidental eurocéntrico.
Esto mostraba la capacidad de ligar pensamiento transdisciplinar y pensamiento raizal propio.
Esa veta abrió un camino en el cual muchos autores la han llevado a estos nuevos lugares, en donde las
diversidades les imponen rupturas y replanteamientos epistemológicos y metodológicos que van
desbrozando el camino de ese investigar, no solo con otros presupuestos conceptuales, sino con otras
formas prácticas de hacerlo, abriendo el debate sobre estas formas también en las ciencias sociales
críticos y mostrando caminos nuevos.28
Hoy, anclados en esas tradiciones, emergen estas diferentes formas de investigar las prácticas, y desde
ellas como un nuevo lugar con una consistencia propia para conocer la realidad, dándole una posibilidad
de emerger epistemológica, cultural y políticamente a esos mundos pluriversos en donde reconoce que
el cambio y la transformación social pasa también por evidenciar el epistemicidio al cual han sido
sometidas esas formas de lo diferente y lo diverso, por las hegemonías del conocimiento, de una
homogeneización cultural de corte euro-norteamericano.
Estas tradiciones investigativas que se construyen sobre estos territorios, como propuestas, se han
convertido en el soporte de un doble ejercicio de resistencia y reexistencia en cuanto al buscar lo
subyugado en la esfera del conocimiento le exige dar cuenta también de la manera en que lo es en la
esfera de lo cultural y lo social, y las preformatividades de lo normal y lo anormal en occidente. Ello
permite develar las opresiones que se ocultan en los rangos no solo de la clase, sino también la etnia, el
género, la sexualidad, las edades, las discapacidades, las religiones, de una lógica que leyendo desde lo
universal hace de ella otra forma de sometimiento a la diferencia que conlleva profundos caminos de
inequidad y que la investigación, ligada a los procesos de lucha van a constituir en un nuevo espacio, en
donde se hacen posibles caminos alternativos en sus múltiples aspectos.
En este sentido, al sistematización, las narrativas, las reautorías, la etnometodología, las metodologías
orales, en cuanto emergentes soportadas en otras epistemologías, son parte de una dinámica mayor, en
la cual se redirigen caminos y a partir del diálogo-confrontación saberes y de la negociación cultural
construye los comunes que nos unen para las transformaciones de nuestras sociedades, atravesadas por
profundos procesos de desigualdad y exclusión, levantando una esfera de conocimientos propios y
articulada a dinámicas críticas de otras latitudes.
27
Fals-Borda, O. La ciencia y el pueblo. Nuevas reflexiones sobre la investigación-acción, la sociología en Colombia:
balance y perspectivas. Bogotá. Asociación colombiana de sociología. Tercer Congreso Nacional. 1981.
28
Fals Borda, O. y Brandão, C. R. Investigación Participativa. Montevideo. Ed. de la Banda Oriental. 1987.
16
En el sentido de las páginas anteriores, estas propuestas de metodologías emergentes, indiciarias en el
sentido de Ginzburg29 se inscriben en esas epistemologías que desde el mundo del sur han permitido la
emergencia de esos otros mundos, que se explican por sus sentidos y cosmogonías diferentes a las que
han colonizado el campo de la investigación durante la modernidad y que en nuestras realidades han
tenido un costo mayúsculo, en cuanto han significado ser parte del control sobre nuestras culturas,
participando en el ejercicio de su invisibilización por no corresponder a esa matriz de universalización,
que niega las formas de lo pluriverso reduciéndolas en su lectura desde el paradigma científico dominante
a expresiones menores del mundo del sentido común y de lo precientífico o mitológico.
También el pensamiento crítico participa de esa mirada en la cual esos procesos de lo pluriverso son
reducidos a formas precapitalistas que se convierten en barreras para el desarrollo de las fuerzas
productivas y el surgimiento de un pensamiento moderno que permita el triunfo de las ideas
revolucionarias al madurar las condiciones materiales de producción que garanticen el derrumbe del
capitalismo.
Estas propuestas, al auscultar en forma investigativa en las prácticas en esos lugares concretos de la vida
donde se hacen específicas esas múltiples determinaciones, que dan lugar a la manera cómo coexisten lo
humanamente diferente, lo culturalmente diverso en un mundo uno con la naturaleza en medio de
situaciones de dominación y opresión, constituye la unidad de lo humano y el universo, haciendo posible
el afirmar que todos somos naturaleza.
Estos caminos propios desde el mundo del sur han construido propuestas diversas que también
reordenan lo metodológico para lograr esa auscultación de la práctica. Allí estarían las etnometodologías,
la reautorías, las narrativas, las búsquedas de lo oral y la sistematización, entre otras, las cuales
pudiéramos llamar “los caminos del sur”. Ello va a colocar a la práctica como un nuevo lugar
epistemológico para la investigación en occidente, mostrando que ella es un nuevo lugar para construir
la realidad. Las cuatro formas anteriores de investigación serían: la teoría, la experimentación, la acción,
la autoobservación.
Estas propuestas investigativas recogen elementos de los desarrollos anteriores de nuestra realidad y de
otras latitudes, constituyendo un estatuto propio para ella recreando y creando metodologías para un
nuevo terreno epistémico fundado en otros entendimientos diferentes a la tradición clásica.
La práctica, un asunto con tradición
El asunto de la práctica y su relación a la teoría pertenece al corazón de la tradición occidental. En la Ética
a Nicómano, Aristóteles30 los ubica como saberes, en donde el teórico estaría referido a la vida
contemplativa, ella sería una de las grandes facultades humanas y van a dar cuenta de la manera cómo
se da la razón y el pensamiento propio del filósofo. En cambio, la práctica está referida a la vida activa,
era menor, por debajo de la vida contemplativa. Por ello, los humanos deben aspirar siempre a la
contemplación como la máxima posibilidad para ellos. En cambio, la vida activa, la menor, estaría visible
en la labor cotidiana, el trabajo y la acción, los cuales están subordinados al saber teórico, ya que éste
orienta y define el camino de la acción. Esto hace que la lógica filosófica se convierta en el soporte que
dirige la acción, haciendo que la práctica sea solo la aplicación de la teoría.
29
Ginzburg, C. De A. Warburg a E. H. Gombridge. Notas sobre un problema de método. En: mitos, emblemas,
indicios, morfología e historia. Barcelona. Gedisa. 1989. Páginas 38 a 93.
30
Aristóteles (xxx). Ética a Nicómano.
17
Bordieu, en un texto clásico, recoge esta separación y muestra cómo ello ha traído como consecuencia
que la práctica sea subvalorada en occidente, a los niveles de ser negada a ser un aspecto a considerarse
en el conocimiento, ya que al tener que atender el día a día le impedía la reflexión y detenerse a pensar,
lo cual no va a hacer posible la contemplación en el sentido aristotélico. Bordieu va a resolver este asunto
planteando que van a existir dos lógicas: la teórica, la cual está ligada al pensamiento y la razón, y otra
práctica ligada al mundo de la vida y de la acción.31
El francés encuentra también que la separación sujeto-objeto, propio del conocimiento de la matriz
occidental llevan a que subjetivismo y objetivismo sean parte de la lógica teórica, y por esa perspectiva
excluyen las lógicas que están ligadas a la manera cómo se da el mundo social de las personas en su
práctica, lo cual dota estos actuares de una lógica propia no inferior, sino diferente a la lógica teórica en
su versión objetivista y subjetivista. Es un punto de vista que no es ya el de la acción, pero tampoco el de
la ciencia clásica en su versión natural y social.
Este principio va a exigir construir ahora una teoría de la práctica que va a tener como una de sus
características que rompe con la forma lineal del conocimiento y el saber propio de la configuración de
ella en la tradición occidental. Este debate va a ser muy fuerte en la constitución de la universidad
americana, en la cual en la creación de las universidades se entregaba unas tierras a quien fundaba una
universidad, que tenían la misión de producción de conocimientos para la transformación productiva y el
crecimiento económico, lo cual enlazó servicio público o servicio al público de la nación.
La siguiente cita del profesor Pablo Patiño muestra bien este aspecto en el surgimiento de la universidad
estadounidense: “En consecuencia, se consideraba que las universidades, pero sobre todo sus profesores,
estudiantes y personal administrativo, eran los responsables de transmitir el conocimiento a las
comunidades a través de distintas actividades de servicios externos, investigación aplicada, cursos por
fuera de los campus, servicios de aprendizaje y servicios de consultoría y análisis para los sectores urbanos
y rurales.”32
Esa separación de teoría-práctica en el modelo sajón, que prolonga la tradición occidental de que existen
teorías como forma superior del conocimiento, las cuales son aplicadas, fue muy visible, por ejemplo, en
las discusiones de comienzos del siglo pasado, en donde existía una ciencia mayor, la sociología, y su
aplicación sería el trabajo social; o en el modelo francés, donde las ciencias de la educación se encargarían
de la teoría y la pedagogía y la didáctica de su aplicación. También se ve recientemente en las propuestas
del Banco Mundial de separar en la educación superior la formación académica de las tecnologías y de las
técnicas llegando a plantear que estas últimas no requieren habilidades intelectuales.
Esta dicotomización de mayor, superior, lo que hace es colocarnos otra vez en la lógica del capital, que al
producir la diferenciación entre el trabajo manual y el trabajo intelectual reintroduce en los procesos del
conocimiento dinámicas de poder y control que le van a permitir jerarquizar y a partir de ello construir en
él y desde él un mundo fragmentado, lo cual instaura esas formas superiores a través de lo cual se van
produciendo las homogeneizaciones de la ciencia para controlar la naturaleza y volverla mercancía, y
desde ella, construir un discurso único universal sobre el saber y el conocimiento, haciendo de la ciencia
euronorteamericana la verdad sobre la manera de explicar el mundo apropiándose de esos dos elementos
comunes que pertenecen a todos los seres humanos: la naturaleza y el conocimiento.
31
Bordieu, P. (1991). El sentido práctico. Madrid: Taurus.
32
Patiño, P. (2017). La universidad colombiana. Horizontes y desafíos. Bogotá: Editorial Universidad de Antioquia y
Magisterio Editorial. Pág. 62.
18
La práctica desde las rebeldías latinoamericanas
Los diferentes acercamientos que se realizan a partir de lo pluriverso desde nuestras realidades nos dotan
de un entendimiento de la práctica diferente, en cuanto se da como una dinámica del hacer visible en
procesos orales, simbólicos, de interacciones, de uso de su cuerpo. Es decir, tiene múltiples facetas, las
cuales tienen expresión silenciosa en la constitución de las relaciones sociales donde los seres humanos
viven su vida, como lugar donde se sintetizan las múltiples determinaciones del actuar humano y por lo
tanto constituyen una unidad, en donde la práctica da cuenta del hacer y los saberes implícitos en ella. En
muchas ocasiones, no evidenciados pero presentes, lo cual hace posible que ella se realice.
Este acercamiento entre saber y práctica es visible en muchas de las dinámicas y concepciones implícitas,
y en otras ocasiones comenzadas a explicitar por expresiones de esas rebeldías latinoamericanas. Por
ejemplo, la teología de la liberación, cuando busca encontrar desde los grupos populares los sentidos y
significados de la religiosidad popular.33 La comunicación popular, cuando muestra en los entretejidos
barriales las formas de mantener la tradición rural que ahora toma forma urbana por el lugar que habita.34
O en la alfabetización de adultos, cuando recuperado el universo vocabular reconstruye las unidades de
sentido de sus contextos.35
En los procesos de educación popular es muy fuerte la manera cómo algunas reelaboraciones de ella,
especialmente en las dinámicas de educación propia hace visible la unidad del presente con la tradición,
en una mirada que no es lineal sino circular o en espiral.36 También las dinámicas de sistematización han
hecho visibles la emergencia de nuevas categorías para explicar procesos en los cuales las categorías
existentes no son suficientes. 37 De igual manera, grupos de jóvenes vienen planteando reorganizar e
inventar nuevas herramientas y piden reconfigurarlos desde las experiencias de los participantes,
haciendo una reflexión de las herramientas como dispositivos pedagógicos y buscando esas expresiones
propias.38
Por ello, podemos afirmar que se han venido realizando en estos ejercicios desde nuestros conceptos una
ruptura a distancia de la mirada griega sobre la práctica, en donde primero se teoriza y al tener las ideas
claras y precisas, se aplica. Al buscar desde los saberes de la práctica ese distanciamiento ha sido de
diferente tipo, tanto desde y en el pensamiento crítico y sus procesos de reflexión y sus procesos de
saberes y conocimientos, y las relaciones entre éstos, así como en el orden de las metodologías, lo cual
ha implicado giros en algunos casos de reconstruir las existentes, y en otros casos su reinvención y
33
Calderón, M.
34
Riaño, P.
35
Cendales, L.
36
Trejos, D.; Soto, J.; Reyes, L.; Reyes, A.; Taba, A.; Ortiz, S.; Motato, Y. (Coords.) (2017) La educación propia.
Vivencias y reflexiones. Sistematización del proceso de educación propia en el territorio indígena del Departamento
de Caldas. Bogotá: ACICAL, CRIDEC, FOS, OXFAM, Planeta Paz.
37
Una experiencia interesante de este tipo de producción es la realizada por Combos y publicada en cuatro libros:
RESTREPO MEJÍA, Claudia, y RESTREPO CADAVID, Esperanza. “Entre Nosotras para nacer otras”, Ha-Seres de
Resistencia Con vos y con voz. Corporación Educativa Combos. Medellín, octubre de 2008. Ed. Pregón.
BUSTAMANTE MORALES, Gloria María. “Los Ejes Filosóficos, un Rizoma de Sentidos”. Ha-Seres de Resistencia Con
vos y con voz. Corporación Educativa Combos. Medellín, octubre de 2008. Ed. Pregón.
MEDINA, Margarita; VARGAS Beatriz; ZULUAGA, Miriam, y VILLA, Hugo. “Tejiendo sobre-vivencias”. Ha-Seres de
Resistencia Con vos y con voz. Corporación Educativa Combos. Medellín, octubre de 2008. Ed. Pregón.
HENAO MEDINA, Gloria Amparo. “Haciendo resistencia desde la Escuela”. Ha-Seres de Resistencia con vos y con voz.
Corporación Educativa Combos. Medellín, octubre de 2008. Ed. Pregón.
38
Rodríguez, P.; Saboyá, C.; y Villa, J. (Coords.) (2017) Cafés pedagógicos. Las historias que fuimos, somos y seremos.
Bogotá: Movilización social por la educación – Planeta Paz – FOS.
19
también la creación de algunas para poder dar cuenta de esos nuevos sentidos que se busca construir, lo
que Silvia Rivera ha llamado la “descolonización” de las metodologías.39
Estos ejercicios han ido decantando que la práctica no solo posee una lógica y procedimientos diferentes
al saber científico, y que el uso de éste para su comprensión produce una lectura externa que no explica
suficientemente el entramado de esas múltiples determinaciones que la constituyen. Por ello, se va a
requerir entrar en la lógica propia de la práctica para comprenderla, produciendo una paradoja clásica,
en cuanto se requiere salir de ella para explicar eso diferente que no es susceptible de capturar desde la
unidad universal, ya que estamos dando cuenta de lo pluriverso y de una diversidad que pide ser explicada
de otra manera.
Esto se hace muy visible, por ejemplo, en la experiencia de la Expedición Pedagógica, en la cual la
formación clásica del maestro y la maestra, de tipo teórico y fundado en los paradigmas de la modernidad
educativa y pedagógica con sus respectivos autores, con lo cual los dota la universidad, al ser atravesada
por un proyecto que ausculta con una metodología de viaje las múltiples maneras de ser maestra y
maestro y de hacer escuela desde su quehacer cotidiano, encuentra desde esa práctica al tener que dar
cuenta con sus respuestas a los contextos y a las necesidades le exigen una reorganización de sus saberes
teóricos, y en muchos casos, su horizonte de innovación está constituido por un juego de saberes que han
sido conversados y acordados entre ellos, que los lleva a colocar de otra manera sus propias prácticas,
haciendo visible un hecho educativo con propuestas nuevas a nivel educativo, pedagógico y
metodológico, y curiosamente, endogenizando todo lo que les llega, para dar respuesta a sus contextos
particulares en sus territorios.40
En ese sentido, muchas de las políticas que no toman en cuenta la práctica de las maestras y maestros
para dialogar con ellas, se van desdibujando hasta el fracaso. La expedición pedagógica, con su propuesta
metodológica ha encontrado esas múltiples maneras cómo los maestros y las maestras resuelven los
problemas que le van generando su práctica, y que en el sentido de ella es posible iniciar caminos de
innovación, lo cual requiere contar con su voluntad, con su afecto puesto en ello, y allí ha encontrado un
terreno en el cual da cuenta de una individuación que se genera en ese quehacer a través del cual los
maestros hacen presente su autonomía. Allí encontramos que es posible hacer visible su saber propio del
hacer, y que al explicarlo no es el solo sentido común ni la infinidad de teorías, sino que allí están presentes
procesos sociales, culturales, humanos, políticos, que le permiten explicar y dar cuenta de esas
geopedagogías de las cuales él ahora se convierte en actor y productor, lo cual le ha exigido construir
nuevas formas discursivas para explicar esas nuevas prácticas.
En estas búsquedas que se han venido dando a lo largo de las prácticas como un lugar epistémico, son
muy claros una serie de elementos emergentes y que permiten una primera caracterización de ese saber
de práctica:
• Emerge una red de relaciones múltiples, que son las que componen la práctica, y allí se da un
entrecruce de múltiples determinaciones que deben ser explicitadas
• Toda práctica pone en juego múltiples mediaciones, que, al explicitarse como un cruce de hilos, hacen
posibles los saberes implícitos en ella
• El enlazamiento entre lo implícito y lo explícito hace emerger con potencia esas maneras como razón,
sentimiento, deseos, afectos, corporalidades, deben ser auscultadas para hacer posible que la
práctica se convierta en experiencia. Debe realizarse una vigilancia para permitir que esa unidad en
39
Rivera, S.
40
Geopedagogías y expedición pedagógica nacional
20
la práctica se mantenga en su propia lógica y no se termine haciendo un traslado a la lógica única y
por lo tanto a las formas del conocimiento clásico
• El relato construido debe tener siempre presente que, el que le otorga el sentido es el actor de
práctica, y ello se hace posible auscultando la integralidad de sus capacidades
• La unidad que surge de esa organización propia da forma a los saberes, las sabidurías, que explica las
redes de relaciones que ha construido, que son las que van a permitir la emergencia como saber.
• La visibilización de sus sentidos y saberes debe mostrar también las relaciones que se dan con el
conocimiento tradicional occidental y la manera como él ha estado presente, si lo ha estado, haciendo
un principio de complementariedad y de diálogo-confrontación de saberes
• Cuando se da esa relación es necesario reconocer sus diferentes lógicas y posibilitar la reflexión de
ese encuentro desde perspectivas de simetría y asimetría entre las lógicas clásicas del conocimiento
y la de los saberes.
Como vemos, el ejercicio investigativo de las prácticas da un nuevo tipo de unidad teórico-práctica, donde
ese saber hacer tiene un saber que no es solo cognitivo, en cuanto emergen con fuerza propia la emoción,
el deseo, los sentidos, los afectos, lo trascendente, las valoraciones y a través de ellos concurren
cosmogonías, tradiciones, en ese principio de “adelante es atrás”, expresado en los lenguajes del cuerpo
presentes en la práctica, los cuales requieren ser auscultados de otra manera para que se nombren como
saberes, muchas veces sin el cálculo estratégico de nuestras finalidades clásicas.
Ir a la práctica como nuevo lugar epistémico requiere ir perfeccionando muchos caminos de una nueva
manera de mirar que apenas hemos comenzado a comprender y explicar. Será largo el camino para ir
constituyendo estos mundos que se abren hace tiempo en nuestra realidad como resistencia y
reexistencia, pero que hasta ahora empezamos a dar cuenta de ellos de forma más sistemática, lo cual
nos va a exigir una renovación de la crítica y de la manera cómo en nuestras realidades es un hecho un
encuentro de muchos mundos, de los cuales debemos dar cuenta sin caer en el contraculturalismo
solipsista ni la exclusión epistémica con un nuevo monismo, ahora desde el sur.
Desde una perspectiva epistemológica, se abre un amplio camino de futuro, que nos va a permitir producir
los encuentros que cada vez hagan posible una mejor conversación de pares epistémicos, la cual se
fracturó en los procesos de colonización con los cuales se constituyó la modernidad en un ejercicio en
donde se separó cultura y naturaleza, y occidente y los otros, en donde se estableció un discurso para el
conocimiento y sus procesos metodológicos que depositó su custodio y desarrollo en el conocimiento
euronorteamericano, y que además se hizo soporte del capitalismo en su homogeneización biótica a
través de la cual hizo mercancía el patrimonio común de la naturaleza y la homogeneización cultural que
establece el discurso de la ciencia eurocéntrica como única manera de explicar el mundo.
Acá estamos hoy desde estos territorios negados, auscultando sus rebeldías que nos muestran que hay
otros mundos invisibilizados y negados que han sobrevivido en esa resistencia-reexistencia que hace
posible hablar hoy de otras modernidades y que auscultados con detalle van dando forma a otros
entendimientos desde otras lógicas.
Indicios epistemológicos
El camino recorrido hasta nuestros días en los procesos de estas investigaciones de la práctica generada
por variadas propuestas metodológicas, nos permite encontrar unos elementos iniciales que, a la vez que
marcan diferencias con los entendimientos de la ciencia clásica, nos proveen de una reflexión y unos ejes
articuladores para pensar también lo propio que comienza a constituirse en las diferentes investigaciones
que toman la práctica como lugar epistémico para construir realidades. Los principales serían:
21
1. Otros sentidos de la objetivación de lo que va a conocer
En la tradición clásica se ha producido una homogeneización biótica que desde Descartes fue enunciada
como dominación de la naturaleza por parte de la razón humana41, quien controlará sus fuerzas ciegas a
partir de la lógica racional. Este camino condujo a un paradigma antropocéntrico, en donde los humanos,
pero en ese momento especialmente los hombres, somos “los reyes de la creación”, lo cual ha implicado
unas acciones de ciencia que, al no considerarnos los humanos como naturaleza hemos construido una
idea de desarrollo y de progreso que ha implicado la negación de los saberes, conocimientos, y sabidurías
de nuestras cosmogonías y poblaciones que planteaban una relación de unidad entre la naturaleza y lo
humanos y por lo tanto, de complementariedad.42
Estos asuntos han implicado seriamente iniciar una búsqueda para una ética no antropocéntrica, en la
cual los hechos morales se constituyen solo entre humanos y por lo tanto, el reino de la libertad humana
va a construir una relación de igualdad entre homo sapiens, lo cual ha terminado por constituir un discurso
que fundamenta y legitima el quehacer de lo humano como dominador de la naturaleza, produciendo un
extrañamiento que se hace desde un discurso metafísico de la acción humana como la acción superior a
partir de ello oprime a las otras formas de vida en el planeta, olvidando que es solo un eslabón en la
cadena y en la constitución del cosmos, del planeta y de la vida.43
2. Reconoce múltiples cosmogonías
A medida que los procesos investigativos fueron encontrando otras maneras de narrar y de explicar desde
lugares diferentes a los clásicos de la tradición occidental, se formuló la pregunta por cómo incluir los
múltiples grupos y sujetos excluidos del relato occidental pero que tenían vida propia en nuestras
latitudes y eran negados en nuestros sistemas culturales por los que corren nuestros procesos de
socialización: la escuela, la familia, la religión. Pensar estos asuntos permitió mostrar cómo ella era una
mirada logocéntrica que ya desde Dilthey se denominaba como la visión del mundo (Weltanschauung) y
que da cuenta de unos fundamentos intelectuales, culturales, emocionales y cuando se contrastaba con
nuestras realidades esa forma de explicar no correspondía a la experiencia vivida en estas latitudes. Ello
permitió afirmar que hemos vivido con la visión del mundo eurocentronorteamericana sin desarrollar la
nuestra.44
En este sentido, la pregunta que fue dando lugar a esos nuevos caminos investigativos estuvo pensada en
función de cómo darle un lugar e incluir en nuestros relatos esas otras visiones y concepciones del mundo,
que conforman la diversidad en el sentido amplio de páginas anteriores, y a esos múltiples sujetos que no
solo habían sido excluidos sino expulsados del relato mayor y sus visiones del mundo negadas en el gran
relato cómo se habían constituido la arquitectura de la ciencia, los saberes y conocimientos en la cultura
y en las instituciones en muchos casos transplantadas sin endogenización a nuestros contextos bajo
formas intelectuales, religiosas, pedagógicas, artísticas, científicas que en últimas terminan justificando y
construyendo un discurso legitimador de desigualdades, injusticias y opresiones, haciendo que la
diversidad y la diferencia, en vez de riqueza, se conviertan en dominación.
41
Descartes, R. El discurso del método.
42
Ibáñez, A. y Aguirre, N. Buen vivir/Vivir bien, una utopía en proceso de construcción. Bogotá. Desde abajo. 2015.
43
Maturana, H. y Varela, F. El árbol del conocimiento. Las bases biológicas del conocimiento humano.
44
Hoyos, J. J. El método salvaje. El encuentro con el otro en el periodismo narrativo. Bogotá. Desde Abajo. 2018.
22
Estas formas de investigación nos han mostrado la necesidad y la importancia de explicar e interpretar el
mundo desde esas particulares maneras de entenderlas, de visibilizarlas, de otorgar sentidos, desde unos
lugares que enfrentan la esencialización que se ha hecho de una única manera de explicar e interpretar
la realidad. Este ejercicio investigativo ha permitido la emergencia de esas otras visiones del mundo que
desde nuestras cosmogonías originarias y sus construcciones, en su devenir, han derivado en múltiples
prácticas en donde se manifiestan esas otras visiones del mundo.
3. Reconocer múltiples epistemes
A medida que el ejercicio sistematizador fue decantando el contenido y desarrollando su quehacer como
práctica investigadora, encontró que a la vez que ella se constituía iba permitiendo la emergencia de esas
formas sociales negadas, lo que le permitió encontrar esos lugares en y más allá de las formas
institucionales de consolidar múltiples visiones, con lo cual enfrentó el monoculturalismo. Ello le significó
un choque con toda la cultura académica, que ha sido uno de los agentes principales de transmisión y
consolidación del mundo euronorteamericano a través de toda la institucionalidad que ha terminado
instalando un relato único y una forma unívoca de los conocimientos a través de los cuales se ha hecho
posible una homogeneización cultural que niega lo otro y lo diferente.
Estas metodologías emergentes, al auscultar en la manera cómo la práctica de actores, grupos sociales,
comunidades, hacían visibles esas otras narrativas del mundo que otorgaban sentidos a su quehacer,
encontró también que la manera cómo la teoría en sus distintas versiones, incluida la crítica y las
propuestas de innovación eran colocadas en marcos que generan un ocultamiento no solo de las
cosmogonías sino de sus expresiones conceptuales y reflexivas en la vida cotidiana como ese lugar en el
cual se hacen reales las mediaciones de los grupos. Allí, las formas teóricas colocadas al comienzo de
cualquier proceso o proyecto, bien sea en su fundamentación o a través de sus preguntas, ya generaban
una dirección al entendimiento de esas prácticas y los ejercicios investigativos desde esos lugares fueron
mostrando cómo ocultaba lenguas propias, formas de socialización, educación, salud, relaciones de
género, nombrándolos desde otros modos diferentes a los sentidos otorgados por los actores de ella en
los territorios específicos donde toma forma la vida de la gente en sus múltiples expresiones de la
diversidad cultural.45
Reconocer lo anterior significó salir de una única manera de construir el conocimiento y reconocer que
en esa mirada unívoca en últimas había conducido a singularizar lo que era plural y por eso fue necesario
empezar a hablar de epistemologías46, en plural, y reconocer la manera cómo también la dominación
estaba fundamentada en esa negación que había conducido a otros tipos de opresiones que la matriz
clásica, basada en lo económico-político tampoco había dejado visibilizar tanto en la versión liberal como
del pensamiento crítico. En ese reconocimiento, aparecieron con claridad esas formas de opresión que
daban fundamento al proyecto de control de las diferentes formas de poderes y opresiones en el orden
lingüístico, patriarcal, racional, adultocéntrico, espiritual que soportaban en una matriz epistémica el
control social y de clase.
4. Emergen otras subjetividades
Históricamente, el ejercicio investigador se realizó sobre procesos sociales vivos en un mundo que tenía
otra unidad. Ello dotó al ejercicio de una búsqueda que le generó una riqueza metodológica, en cuanto le
45
PEBI CRIC. ¿Qué pasaría si la escuela? 30 años de construcción de una educación propia. Popayán. 2004.
46
Santos, Boaventura de Sousa. Epistemologías del sur. La reinvención del conocimiento y de la emancipación.
México. Siglo XXI – CLACSO coediciones. 2009.
23
exigió ir diseñando herramientas y dispositivos para dar cuenta de un proceso en el cual los actores de
ellos estaban implicados a través de mediaciones prácticas específicas que explicaban sus nudos
relacionales de otras maneras. Por lo tanto, la objetivación clásica se rompe y se realizan los procesos
investigativos desde unas relaciones sujeto-sujeto que va a exigir otros caminos y otros supuestos para el
ejercicio investigativo, lo cual mostró en un primer momento que, cuando el sujeto de opresión al
nombrarse desde su práctica, entretejía una narrativa que transitaba por caminos donde no se reconocían
como sujetos, otorgándole esa condición a otros que “saben más”, “pueden hacerlo”, “tienen mejores
relaciones”, produciendo una inferiorización de sí y de su grupo social. Ello permitía que políticamente
fuera representado por las formas de control de esas subjetividades.47
En los relatos producidos en estos caminos investigativos, se ve claramente cómo el actor de esa práctica
se autoexcluye y construye una narrativa cultural de negación, no solo de su identidad, sino de su
condición humana, inferiorizando sus deseos, sus instintos, su corporeidad, sus placeres. Cuando la
práctica visibilizada en el ejercicio de investigación permitió esa otra enunciación, encontró que en ella
los sujetos se sostenían en múltiples formas de resistencia y pervivencia de sus identidades y de lo
comunitario48 a partir de formas propias de relacionamiento que eran más enunciados en los ejercicios
cuando estaban con los más próximos a sus dinámicas sociales y culturales.
En los ejercicios en donde el relacionamiento era con y en escenarios sociales que negaban sus
cosmogonías y epistemes, se comportaban más en un sentido camaleonesco con ese sujeto occidental,
centrado sobre el individuo, en condiciones de mercado, con preponderancia masculina y allí también, en
el momento del análisis emergía cómo utilizaban el horizonte liberal de derechos para su forma de
resistencia, pero en su mundo, cuando podía sumergirse en él seguía manejando un nosotros más
integral, donde por ejemplo incluye la naturaleza vegetal y mineral y los animales en su narrativa como
un todo. Esto, donde existen formas organizativas más fuertes hace visible la emergencia de un horizonte
de resistencia que comienza a ser visualizado en sus relatos propiciados por estas dinámicas
investigativas.
Para el ejercicio investigativo, significó que las diferentes propuestas tuvieran que elaborar dispositivos
para permitir la emergencia de un sujeto no esencialista, que explica el mundo de forma dicotómica pero
que en condiciones de comunidad se hace viviendo experiencias de transformación, con un principio
identitario comunitario muy arraigado, que lo lleva a los lugares donde su territorialización se da por ellas,
las cuales porta en cualquier lugar, urbano, rural, académico y que cuando tiene consciencia, en el sentido
de grupo que le permite su expresión, los deja emerger como propios, disputando el mundo a las formas
de control constituidas por el sujeto racional cartesiano, de un individuo como persona moderna,
estructurada y separada de la naturaleza. En esa diferenciación, cuando enuncia su práctica, la
reexistencia se convierte por vía de ella en fundamento epistemológico y político de unas subjetividades
emergentes.
5. Reconoce una mirada patriarcal en la matriz del conocimiento
La separación de lo humano de la naturaleza, que tiene uno de los momentos culmen en los productos
del conocimiento derivados del entendimiento de la ciencia moderna y la separación sujeto-objeto para
garantizar la objetividad del hecho investigativo, va a ir encontrando en estos procesos investigativos una
dificultad al tener que dar cuenta de culturas que tenían una relación con la naturaleza diferente, en
cuanto eran parte de ellos y no externos. Eso se hace visible, por ejemplo, en las prácticas de medicina
47
Freire, P. La pedagogía del oprimido. México. Editorial Siglo XXI. 1976.
48
Torres, A. La comunidad y lo común. De próxima aparición en Bogotá: Desde abajo.
24
tradicional, sistemas de cultivos, tecnologías propias, usos del sol y la luna para sistemas de riego, entre
otras, que fue develando a su vez que la línea matrística en nuestras culturas era de complementariedad,
en una naturaleza que era una en donde todas y todos construimos la vida en las relaciones próximas y
esas separaciones entre lo público y lo privado, lo personal y lo social, los hombres y las mujeres, en
muchos grupos no eran así, como se enunciaba desde las miradas liberales y socialistas.
El ejercicio investigador desde estas perspectivas permitió preguntarse a partir de las prácticas, por la
separación y los dualismos que en las culturas del Abya Yala no eran tan claras y que pertenecían más a
una matriz cultural que occidente desarrolló durante mucho tiempo en los procesos de colonialidad y
antes de ello, en el territorio europeo, en el cual lo público y el conocimiento eran propios de los hombres
gestando una cultura patriarcal en el mundo de las ciencias, uno de cuyos antecedentes más explicitado
ha sido el de las brujas, construcción cultural para hablar de las mujeres que sabían del uso de la biología
para la práctica medicinal. En los ejercicios de investigación, esas prácticas permitieron ver el lugar
preponderante de las mujeres como poseedoras de unas sabidurías integrales, en donde ellas ocupaban
un lugar social en sus comunidades como poseedoras de saberes y conocimientos específicos que
practicaban en la vida diaria y que se hacían complementarios con otros generados por diferentes
miembros de la comunidad.
Estos hallazgos ha significado colocar en la agenda de reivindicaciones de género, unos ejercicios de
encuentro para seguir profundizando ese reconocimiento de esas sabidurías, lo cual abre perspectivas
para reconocer ése carácter patriarcal del conocimiento y abrir búsquedas históricas sobre la manera en
que las mujeres de Abya Yala49 siguen generando saberes y conocimientos sobre su lugar como mujer y
desde sus prácticas reconocen que debemos trabajar las gramáticas de género en un horizonte de luchar
juntos en organizaciones mixtas, construyendo las complementariedades en la vida desde las
organizaciones para hacer posible la lucha contra las asimetrías, por la igualdad en las diferencias.50
6. Construye el diálogo de saberes como fundamento de la interculturalidad
Uno de los reconocimientos y visibilizaciones más importantes en los procesos de estas propuestas
investigativas fue dar cuenta de que en la elaboración de las prácticas y sus sentidos, fueron emergiendo
unas explicaciones y dimensiones del mundo que lo hacían desde otros lugares. En la investigación-acción
se vio como sentipensante, en la comunicación popular, las mediaciones culturales, en el teatro del
oprimido, la memoria del cuerpo, en los procesos indígenas y afros, el reconocimiento de otras
cosmogonías, en la teología de la liberación, divinidades terrígenas, en la educación popular el diálogo de
saberes, en el ambientalismo popular la madre tierra, en la educación propia la colonialidad y otras, lo
cual dio forma a esas múltiples maneras de irrupción de esas otras maneras de contar y de explicitar
sentidos. Allí fue posible comenzar a construir de manera más coordinada cuáles eran esos sistemas de
relaciones propios, de códigos de conducta, de normas de vida social, de regulaciones conceptuales y
epistémicas que, compartiendo búsquedas comunes, nos mostraba múltiples identidades de las
diversidades.
Lo importante de estos hallazgos fue el encuentro de no coincidencia con esas lógicas en las cuales estaba
inscrito el relato de una epistemología y de una ciencia, es decir, de lo racional, de lo logocéntrico, de lo
patriarcal, de lo blanco, señalados anteriormente, y abría a unas narrativas que encontraban múltiples
maneras de hacerlo: el tejido, la pintura, la oralidad, los ideogramas, y muchas otras que permanecían y
49
Gargallo, F. Los feminismos del Abya Yala. Ideas y proposiciones de las mujeres de 607 pueblos en nuestra América.
Bogotá. Desde abajo. 2012.
50
Ruiz, J. Masculinidades posibles. Otras formas de ser hombre. Bogotá. Desde Abajo. 2015.
25
se mostraban cuando el ejercicio investigador los colocaba frente a una situación en la que la memoria
debía ser desentrañada a través de los más variados procesos metodológicos.51
Ese reconocer un mundo uno, donde lo humano también es naturaleza, conviviendo y reconociéndose
humanamente diferentes en territorios que nos hacen culturalmente diversos pero en sociedades
profundamente desiguales, permitió que estas formas de investigar las prácticas permitieran hacer brotar
ese otro universo de sentido que estaba vivo en el quehacer de nuestros grupos relegados, de una riqueza
en la cual emergían todas esas capacidades que nos hacen humanos: cognitivas, afectivas, volitivas,
emocionales, valorativas, deseantes, imaginativas, trascendentes y por lo tanto ellas expresadas en
habilidades desde sus particularidades culturales, con gramáticas, conocimientos, simbolizaciones,
espiritualidades coherentes, surgidas de la pluriversalidad de los procesos histórico-culturales que
permitía, a la vez que conocerse, fundamentar la diversidad de epistemologías.
La emergencia reiterada de esa diversidad, fundamento de múltiples identidades, permitió por vía de la
práctica cuestionar esas formas de lo universal y construir los puentes para hacer posibles esas múltiples
narrativas y encontrar los caminos para que se hagan complementarias, en cuanto son explicaciones del
mundo que tramitan desigualdad de poderes, formas de conocer, epistemologías, maneras de
transformar la vida, generando un diálogo de saberes entre diferentes que enfrentan subalternización y
dominación, con la capacidad de construir unos nuevos comunes para las transformaciones necesarias
para una nueva humanidad que reencuentre la unidad entre razón y pasión.52
7. Visibiliza las tecnologías como construcción humana y sistema cultural
La carrera tecnológica atizada en este tiempo de desarrollo de estas propuestas investigativas en nuestros
lares corrió paralela a la manera cómo el mundo vivía el fin de la segunda revolución industrial
(electricidad), el inicio de la tercera (microelectrónica), y la irrupción de la cuarta (trabajo inmaterial,
ciencia artificial e información). Tuvo como su impacto más importante la construcción de un nuevo
escenario de globalizaciones de la internacionalización del capital en esta nueva etapa. Ello golpea en
forma particular a los países del sur, quienes entran en una carrera por lograr su articulación a esa manera
de la ciencia y la tecnología, visible en los procesos de transferencia tecnológica y consumo de esos bienes
como proyecto de modernización.
Los procesos de investigación y producción de saber y conocimiento desde las prácticas comenzaron a
hacer visibles las maneras cómo la diversidad también tenía un amplio componente de extensión de lo
humano, más allá de las expresiones culturales clásicas que en muchas ocasiones fueron folclorizadas. A
medida que se afinó el instrumental de trabajo se fue encontrando que esas cosmogonías, sus saberes y
conocimientos tenían un largo camino en el cual habían desarrollado tecnologías fruto de sus
entendimientos y de las dinámicas productivas, lo cual permitió la emergencia de formas cognitivas que
significaban el uso de herramientas conceptuales bajo otros principios que habían generado unas
tecnologías que los habían relacionado amablemente con el mundo natural, sin agredirlo, y para ello
contaban con tecnologías específicas para el agua, para los suelos, formas de observatorios de los astros,
dinámicas de medicina biológica y controles de plagas en los cultivos y otros que desarrollaron para
51
Stefanoni, P. y Do Alto, H. (Editores). Reinventando la nación en Bolivia. Movimientos sociales, estado y
poscolonialidad. La Paz. CLACSO Plural. 2007.
52
Morin, E. y Delgado, C. Reinventar la educación. Abrir caminos a la metamorfosis de la humanidad. La Habana.
Editorial UH. 2017.
26
construir su mundo en coherencia con su sistema de creencias y que fue lo que les permitió esa armonía
con la naturaleza.53
Esos desarrollos permitieron iniciar un diálogo-confrontación de saberes, que diera forma a explicitar esas
diferencias de las relaciones con la naturaleza y las consecuencias de esos elementos de trabajo que
estaban siendo introducidos para el nuevo proyecto del capital al volver a la ciencia como fuerza
productiva fundamental, colocando sobre el tapete el cuestionamiento de la neutralidad valorativa de la
ciencia y la tecnología usados de esa manera, lo cual exige la construcción de una ética y una bioética
desde la integralidad de lo humano y los derechos de la madre tierra, lo cual nos lleva a pensar las nuevas
tecnologías de hoy con nuevas regulaciones e interpretaciones epistémicas desde el diálogo de saberes.
Esto abre el espacio para un diálogo y confrontación entre las diferentes tecnologías de la sabiduría
ancestral y los desarrollos de la tecnología, dándole forma a un diálogo que construye otras maneras de
lo intercultural para estos tiempos.54
8. Un ejercicio que refunda la democracia desde lo pluriverso
El hecho de que muchos procesos visibilizados en estas dinámicas investigativas se hicieron en el marco
de lo que llamamos las rebeldías latinoamericanas, tuvieron también un marco político de unas prácticas
que querían transformar la sociedad desde las más variadas concepciones de dinámicas emancipadoras,
desde los horizontes críticos más diversos, lo cual implicó como resultado en el ejercicio investigativo, el
que emergieran el develar los elementos euronorteamericanocentristas presentes en las miradas críticas
y en el mismo ejercicio de investigación, y allí se descubrió por ejemplo, cómo algunas prácticas
liberadoras en diferentes momentos y lugares de la propuesta estaban construidas para dar razón a los
marcos conceptuales que servían de soporte para esas “intervenciones”, legitimando con ello lo que se
hacía y el discurso que se poseía. Este reconocimiento implicó empezar un cuestionamiento y una crítica
a las maneras prácticas de la crítica y a sus usos investigativos en nuestros contextos.55
En ese sentido, fue necesario abrirnos a que las prácticas hablaran desde las voces y los significados de
ella, en cuanto el ejercicio investigativo buscaba dar cuenta de la vida con sentido en lo que hacen los
actores por la manera cómo concurren en ella su visualización del futuro, el presente y el pasado, en
donde esa manera de hacerse presente forma parte de ese tejido cotidiano con el cual viven sus vidas
desde sus múltiples identidades. Ello nos mostraba un horizonte de democracia multicolor, a la que
concurren múltiples cosmogonías e identidades con una pluriversidad, en donde sus significados
profundos enlazan su vida cotidiana a la manera cómo se vive la experiencia de las organizaciones en las
que participan, reconociendo que ellas deben ser ejemplo de democracia y de espacio en el cual se cambia
a la vida democrática para unirla a las luchas de la sociedad.
Estos aprendizajes generaron una autocrítica profunda a lo que habían sido las prácticas de la
transformación social, conduciendo a la necesidad de reelaborar también el pensamiento y la acción
crítica, llenándola ahora con las expresiones de la diversidad no enunciadas en nuestros patrones
transformadores de corte eurocéntrico, lo cual para refundar este pensamiento y esta práctica nos mostró
que no bastaba el diálogo de saberes, sino que era necesaria una confrontación que permitiera dilucidar
en una negociación cultural para construir los comunes que nos permitieran, desde la diferencia y la
diversidad, compartir aquello que nos permite unirnos para construir la transformación y nuestras
53
Mesa, G. El ambientalismo popular. Bogotá. Ediciones desde abajo. 2018.
54
Escobar, A. El lugar de la naturaleza y la naturaleza del lugar: globalización o posdesarrollo. En: Antropología del
Desarrollo, teorías y estudios etnográficos en América Latina. Barcelona: Editorial Paidós, p.169-216, 2000.
55
Mignolo, W. La idea de América Latina. La herida colonial y la opción decolonial. Barcelona. Gedisa. 2007.
27
realidades en los ámbitos micro, meso y macro. Esto significa una democracia refundada sobre el principio
de la pluriversidad, que a su vez revoluciona la revolución.56
9. Construye y reorganiza propuestas metodológicas con un pie en la tradición
En coherencia con los elementos desarrollados, aparece cada vez más fundamentada una interlocución
crítica con las maneras de conocer sobre las que se ha construido la cultura occidental de la cual
participamos. Estas nuevas formas de investigación de las prácticas han generado replanteamientos
conceptuales, éticos, de fundamentación, de formas de conocer, de racionalidades, de lógicas, de
epistemologías, que en la tradición del maestro Fals Borda se miró como otras formas de ciencia,
presentes en esas múltiples maneras de lo pluriverso que permanecieron subyugadas por las formas
legitimadas del saber y del conocimiento y que buscaban ir más allá de la mirada de Fanon cuando decía:
“ahora usaremos sus métodos y escucharán lo que tenemos que decir”.57
Ahora se trataba de construir las metodologías que permitieran visualizar esas realidades, así como el
replanteamiento de comprender lo metodológico como externo al proceso mismo y caracterizado por su
uso instrumental, lo cual permitió ir encontrando también formas de integralidad y de ella como un
dispositivo de saber y conocimiento que tenía que ser trabajado como productor de sentido y constructor
de mundos.58
Desde la especificidad de estas búsquedas investigativas que son transformadas en el ejercicio mismo y
por lo tanto se siguen constituyendo, sus resultados comenzaron a dar cuenta de esa amalgama que se
construía y fue desarrollando procesos metodológicos y dispositivos y herramientas que fueran capaces
de permitir emerger esas realidades de las múltiples diversidades sin caer en los particularismos, pero a
la vez haciendo de la metodología un sistema flexible que trabaja no desde reglas generales, sino en las
perspectivas que se buscan y van apareciendo en los saberes emergentes que no solo tienen un soporte
epistémico diferente, sino métodos que permiten relacionar el yo de la práctica con los múltiples otros
con los que constituyen su vida y los sentidos de ella.
En esos ejercicios, fuimos entendiendo que para comprender una realidad que da cuenta de los diverso y
lo diferente, se requiere construir, rediseñar, herramientas o dispositivos que permitan ser mediadores59
(desarrollo de capacidades de mediadores y las habilidades para el diseño y uso de los dispositivos),
haciendo visible que construimos esas realidades también con la mirada que pone en juego el método en
cada proceso investigativo.
10. Explora caminos y encuentra en su historia autores que fundamentan y siguen fundamentando
El camino recorrido, especialmente en la segunda mitad del siglo XX y en lo corrido de éste, ha permitido
la emergencia de autores que eran parte de esta historia, en cuanto al entrar en sus cosmogonías y en las
discusiones en las nacientes repúblicas desde sus particulares opciones por la diversidad, fueron
mostrando la existencia de reflexiones de muy variado tipo para entender las realidades vividas en
América Latina y que respondían a las versiones oficiales de la historia.
56
Jiménez, C.; Rodríguez, M.; Cuello, J.; Robayo, A. Lo común. Alternativas políticas desde la diversidad. Bogotá.
Planetapaz-Oxfam. 2017.
57
Fanon, F. Los condenados de la tierra. México. Fondo de cultura económica. 1973.
58
Cárdenas, S. y Villa, H. La sistematización: camino de saber propio y emancipación. De próxima publicación en
Ediciones Desde Abajo.
59
Martín-Barbero, J. De los medios a las mediaciones. Comunicación, cultura y hegemonía. México. Editorial G. Gili.
1991, segunda edición.
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Estos autores contestaban e impugnaban pero fueron silenciados por las narrativas dominantes y solo
visibilizados en cuanto estas nuevas formas investigativas buscaron un fundamento para su quehacer en
estos territorios. Este camino se fue haciendo repetitivo en las más variadas disciplinas del saber y dando
forma a expresiones múltiples que recorrían caminos de la medicina, la biología, la astronomía y que
buscaban en el diálogo de saberes una conexión entre los grandes temas construidos en Europa y la
manera cómo habían sido trabajados en muchos casos por nuestros pueblos originarios, nuestros grupos
de las diversidades variadas, según las entendemos en este texto.
De igual manera, se encontraron formas de resistencia desde experiencias concretas, que mostraban en
el naciente mundo de las repúblicas de estos lares, pensadores que cuestionaron el poder y los discursos
que habían justificado y legitimado las nuevas formas del poder instaurado por los grupos nativos pero
que siempre intentaban ocultar lo que se tenía de raizal en estos territorios60.
Esto permitió ir tejiendo todavía de manera embrionaria una especie de telar que fue colocando hilos y
tramas, y entretejiendo circuitos de cercanía y agregando nuevos elementos para una construcción que
todavía es fragmentaria pero que intenta dar respuesta desde distintos posicionamientos conceptuales
que, en ocasiones, no dejan de participar de cierto tipo de canibalismo y arrogancia académica e
intelectual como parte de su construcción.
El camino está abierto, el tejido se sigue haciendo colectivamente, en donde las tramas, los diseños, los
colores, siguen tomando forma y pudiera decirse que la bibliografía de este texto, con sus límites por ser
escrita desde una de esas diversidades, da buena cuenta de lo que se quiere enunciar en una búsqueda
que encuentra caminos indiciarios pero los abre para hacer tejido desde múltiples voces de las múltiples
diversidades que trabajan en la perspectiva de lo planteado y seguirá abierto a una constitución temática
y problemática que espera la riqueza no conocida por los autores de este texto pero se coloca en
disposición para ser ampliado, cuestionado, enriquecido y que, al decir de Galeano, se escribe sobre las
venas abiertas del continente.
60
Quijano, A. Escritos, sociedad política y descolonización del poder. Cuestiones y horizontes. Antología esencial de
la dependencia histórico-estructural a la colonialidad/descolonialidad del poder. Buenos Aires. CLACSO. 2014.
29