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Diaz Estevez PDF

Este documento discute el ecofeminismo y cómo pone el cuidado en el centro. Argumenta que la subordinación de las mujeres y la destrucción de la naturaleza están íntimamente relacionadas debido a una lógica patriarcal que jerarquiza dicotómicamente los seres humanos sobre la naturaleza y los hombres sobre las mujeres. El ecofeminismo ofrece una perspectiva alternativa para abordar problemas socioecológicos actuales al vincular la dominación de la naturaleza y la explotación de las mujeres.
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Este documento discute el ecofeminismo y cómo pone el cuidado en el centro. Argumenta que la subordinación de las mujeres y la destrucción de la naturaleza están íntimamente relacionadas debido a una lógica patriarcal que jerarquiza dicotómicamente los seres humanos sobre la naturaleza y los hombres sobre las mujeres. El ecofeminismo ofrece una perspectiva alternativa para abordar problemas socioecológicos actuales al vincular la dominación de la naturaleza y la explotación de las mujeres.
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ECOFEMINISMO: PONIENDO EL

CUIDADO EN EL CENTRO

Andrea Díaz Estévez

Universidad Autónoma de Madrid

Díaz Estévez, A. (2019). ECOFEMINISMO: PONIENDO EN CUIDADO EN EL CENTRO.


Ene, 13(4).
Consultado de http://ene-enfermeria.org/ojs/index.php/ENE/article/view/1072
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DÍAZ - ESTÉVEZ
ECOFEMINISMO: PONIENDO EN CUIDADO EN EL CENTRO.

Resumen Abstract

El siguiente artículo va a girar en torno al The following article will revolve around
ecofeminismo y como éste puede supo- ecofeminism and how it can be a horizon
ner un horizonte de emancipación con of emancipation regarding the problems
respecto a los problemas de nuestro of our present. For this, at the beginning,
presente. Para ello, al principio, se ex- the state of the matter of this current will
pondrá el estado de la cuestión de esta be exposed as well as its different va-
corriente así como sus diversas varian- riants, for which one we will have to posi-
tes, por una de las cuales habremos de tion ourselves. Thus, we will start from
posicionarnos. Así pues, partiremos de la the hypothesis that certain contributions
hipótesis de que ciertas aportaciones de of this type of ecofeminism (critical or
este tipo de ecofeminismo (el ecofemi- enlightened ecofeminism) can provide
nismo crítico o ilustrado) pueden propor- some clues to the contemporary reflec-
cionar algunas claves a la reflexión con- tion about the problems we face.
temporánea sobre los problemas que
afrontamos. Key words: Care, Philosophy, Ecofemi-
nism, Culture, Nature

Palabras clave: Cuidado, Filosofía, Eco-
feminismo, Cultura, Naturaleza

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ECOFEMINISMO: PONIENDO EN CUIDADO EN EL CENTRO.

INTRODUCCIÓN dades en la historia de la especie huma-


na y, como tal, merece atención teórica.
En pleno siglo XXI, parece que
Ahora bien, incluso en los espa-
nadie en su sano juicio cuestionaría el
cios más alejados del activismo o de la
hecho de que nos encontramos en me-
reflexión académica, existe una cierta
dio de una profunda crisis socioecológi-
conciencia de que, por debajo del au-
ca. Hace ya muchos años que el ecolo-
mento del desempleo o de las profundas
gismo y el activismo vienen denunciando
crisis cíclicas, existe un problema que es
problemas como la contaminación am-
estructural y, como tal, constituye una
biental, la insostenibilidad del modelo de
verdadera crisis civilizatoria. Lo más
desarrollo económico, la pérdida de bio-
alarmante de esta crisis reside precisa-
diversidad, etcétera. Pero ahora, a estas
mente en esa característica, en el hecho
denuncias que han sido repetidas desde
de que todas sus manifestaciones están
los mencionados ámbitos, tenemos que
íntimamente conectadas (Herrero, 2013).
sumarle la indudable evidencia del cam-
Ante este panorama, hace casi tres dé-
bio climático. Este hecho, junto con la
cadas que un movimiento como el femi-
creciente escasez de materiales y ener-
nismo aceptó el desafío de reflexionar
gía, ya están determinando la forma de
sobre la crisis ecológica desde sus pro-
vida de los seres humanos, y van a ha-
pias claves. Desde la teoría feminista,
cerlo de forma mucho más intensa en las
hubo un grupo de autoras que llevaron a
próximas décadas (Herrero, 2013).
cabo la tarea de reflexionar sobre ese
El filósofo Jorge Riechmann, ha
espacio tan problemático. Pensaban que
acuñado el término "Siglo de la Gran
analizar la crisis ecológica desde los
Prueba" para describir este dilema y
términos del feminismo podría arrojar luz
problematizar que nos encontramos en
sobre los problemas socio-ecológicos. Y
un momento fundamental de la historia
no se equivocaban.
de la humanidad en el que tenemos que
El resultado de esta reflexión eco-
tomar una decisión. Tenemos que decidir
lógica en clave feminista ha sido la apa-
si mantenemos la forma de vida que está
rición de un movimiento, teórico y prácti-
llevando a la destrucción de la naturale-
co, que se ha denominado "ecofeminis-
za, o si nos tomamos en serio nuestra
mo". Es cierto que hay diversas varian-
relación con ella y damos un giro radical
tes dentro de esta corriente, pero todas
para evitar el desastre en el que ya es-
ellas coinciden en una premisa funda-
tamos inmersos. Nos hallamos, por tan-
mental: existe una relación íntima entre
to, ante una de las mayores discontinui-

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la subordinación de las mujeres y la des- todos estos ejemplos, le subyace un


trucción de la naturaleza. Por ello, la cri- mismo gesto: el de la dominación de los
sis ecológica no sería resultado única- seres humanos frente a otros seres vi-
mente del sesgo antropocéntrico, el ses- vos. Los animales, definidos como seres
go cultural que nos lleva a tener única- irracionales, no son tenidos en conside-
mente en consideración moral a los se- ración en tanto que sujeto de derechos:
res humanos frente al resto de seres vi- esta condición estaría reservada, exclu-
vos; sino que, este antropocentrismo de- sivamente, para los seres humanos. De
notaría, en realidad, un fuerte androcen- este modo, se ve claramente que la rela-
trismo. Es decir, un modelo cultural en el ción ser humano-animal es un binomio
que se imponen las visiones masculinas en el que el primero de los factores se
sobre las femeninas, siendo estas últi- sitúa muy por encima del otro axiológi-
mas, pues, consideradas inferiores. Am- camente. Por otro lado, el sesgo andro-
bos sesgos forman parte de una lógica céntrico estaría detrás de casos como la
mayor, la epistemología patriarcal, que violencia de género, la desigualdad de
sería la responsable de soportar estos salarios entre hombres y mujeres, la in-
modelos de pensamiento, configurados visibilización de las mujeres en los diver-
de una manera dicotómica y jerárquica. sos ámbitos de la cultura, la desvaloriza-
En estos modelos de pensamiento se ción de los trabajos de cuidados, etc. Por
establece una relación aparentemente lo tanto, la explotación de la naturaleza y
antagónica entre las dos partes, una de la explotación de las mujeres resultan
las cuales siempre se considera superior, estar íntimamente ligadas mediante una
y siempre progresa a expensas de la forma de ver la realidad, además de
otra. Así, la naturaleza aparece subordi- promovidas por un conjunto de prácticas
nada al ser humano; la mujer, al hom- que conforman el sistema patriarcal en el
bre… (Mies & Shiva, 1997). que vivimos (Herrero, 2007).
Ahora bien, creo que antes de La pregunta que nos hacemos
entrar a analizar sus implicaciones es ahora es: ¿de qué manera nos puede
necesario ejemplificar a qué fenómenos ayudar el ecofeminismo? En primer lu-
hacen referencia estos sesgos. Por un gar, al pensar la realidad con otros tér-
lado, el sesgo antropocéntrico estaría minos, el ecofeminismo contribuye a
detrás de casos como el maltrato animal, mostrar que la crisis de cuidados y la
la tauromaquia, la caza lúdica e incluso crisis socioecológica global se correla-
el abandono de animales domésticos. A cionan en sus manifestaciones. En se-

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gundo lugar, al considerar esta relación, lanza de dos corrientes separadas, el


creo que el ecofeminismo nos puede ecofeminismo surge de una unión nece-
proporcionar ciertas claves necesarias saria. Mediante el análisis de esas cone-
para repensar las contradicciones actua- xiones, esta corriente, que es teórica y
les, revertir los imaginarios dominantes y práctica a la vez, con lo que se rompe
proponer nuevas formas de relación con una de las famosas dicotomías pertene-
la naturaleza y entre las personas (Mies cientes al Canon de la Filosofía tal y
& Shiva, 1997). Ahora bien, todas estas como es analizado por Rabossi; ha en-
reflexiones no pueden entendidas sino contrado un punto de fuga desde el que
en relación al surgimiento de la propia pensar nuestro presente y realizar pro-
corriente. Por ello, a continuación, pasa- puestas que vayan encaminadas a vivir
remos a explicar su nacimiento y poste- en un mundo más justo.
rior desarrollo. Un claro ejemplo de análisis
emancipatorio que lleva a cabo el eco-
1. Qué es el ecofeminismo feminismo es el de la opresión patriarcal.

El ecofeminismo es un movimien- Desde la antropología, el término patriar-

to nacido en los años 70 que constituye cado hace referencia a toda sociedad en

una corriente de pensamiento y un mo- la que los puestos de poder están ocu-

vimiento social que explora los puntos de pados exclusiva o mayoritariamente por

encuentro y las conexiones entre el eco- varones. El patriarcado, por lo tanto, se

logismo y el feminismo. Al acercar posi- ha establecido como un sistema de do-

ciones, estas dos corrientes se dieron minación masculina que dicta normas y

cuenta de que compartían algo más que conductas de mujeres y hombres (Puleo,

la intención de buscar una solución: 2019). Frente a esta estructura, para po-

compartían también un espacio. Así, el der realizar un cambio radical, el ecofe-

ecofeminismo surge como un punto de minismo sugiere que hay que aprender a

contacto entre las reivindicaciones de las pensar como político lo que otrora nos

mujeres con las metas del naciente mo- parecía natural (Puleo, 2016). Y es pre-

vimiento ecologista. En el análisis de la cisamente ésta la característica más no-

crisis socioecológica desde las claves table que ha tomado del feminismo que

del feminismo, las pensadoras tomaron se expandió en el último tercio del siglo

conciencia de que esta crisis estaba ín- XX: analizar la cotidianidad en sus rela-

timamente ligada a la crisis de cuidados. ciones de poder y plantear alternativas,

De este modo, más que de una mezco- algo que también, quepa decir, atenta

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contra las formas clásicas de concebir el festaciones y a la vez guardianas de una


ejercicio de la Filosofía (académica e cierta esencia y pureza (Puleo, 2019,
institucionalizada) (Rabossi, 2008). La pág. 26). Es precisamente esto lo que el
propuesta ecofeminista parte de la feminismo empezó a cuestionar: esta
reivindicación de la igualdad y de la críti- identificación de las mujeres con la natu-
ca a la discriminación de las mujeres. raleza. Estas reflexiones en torno a las
Pero también consiste en una hermenéu- distancias establecidas entre las ideas
tica y práctica de la sospecha para des- de mujer y naturaleza contribuyeron en
cubrir la tonalidad que la cultura ha ido gran medida al surgimiento del ecofemi-
adquiriendo a lo largo de la historia (Ri- nismo. Mediante el análisis del proceso
coeur, 1970). Esta hermenéutica ayuda- por el cual las mujeres han sido naturali-
ría a descubrir el sesgo arbitrario y vio- zadas y la naturaleza feminizada, que-
lento que se esconde detrás de la exclu- daba preparado el camino para que sur-
sión de las mujeres durante tantos siglos giera una nueva corriente del feminismo:
(Puleo, 2016). Así, tomar al ecofeminis- el ecofeminismo.
mo como objeto de estudio, implica un Un punto de referencia clave de
compromiso con una corriente teórica este surgimiento es el trabajo de la pen-
pero sobre todo práctica. Y es precisa- sadora feminista Simone de Beauvoir, ya
mente esta la característica, que consi- que fue la primera en explorar detalla-
dero, más loable de esta corriente: su damente la asignación del sexo feme-
estrecha conexión con los seres huma- nino al mundo natural frente al concepto
nos y el mundo que nos rodea. de progreso de la civilización. Como he-
Para tener una comprensión ma- mos dicho, el surgimiento del ecofemi-
yor de estas sinergias entre feminismo y nismo se da como esa sinergia fructífera
ecologismo, hay que tener en cuenta de entre las reivindicaciones de las mujeres
qué manera se interrelacionan, funda- y el movimiento ecologista. Existen di-
mentalmente, estos dos puntos de vista. versos factores que influyeron, entre los
En concreto, el feminismo ha sabido cuales, como hemos dicho, se sitúan las
mostrar que uno de los mecanismos de reflexiones de Simone de Beauvoir; pero
legitimación del patriarcado ha sido la tenemos que destacar, también, más allá
identificación de las mujeres con la esfe- del ámbito de la filosofía, el impacto de
ra de la naturaleza (por contraposición, un estudio antropológico sobre la rela-
en gran medida, a la cultura); una postu- ción de las mujeres con la naturaleza de
ra que piensa en las mujeres como mani- la antropóloga Sherry Ortner. Su estudio

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se considera clave para la teoría ecofe- de Occidente. Hay que decir que el estu-
minista en todas sus corrientes, ya que dio de Ortner fue posible gracias al mar-
planteó la hipótesis de que la concepción co que le proporcionó las reflexiones
universal de la mujer como mediadora previas de Simone de Beauvoir en El
entre hombres y naturaleza podía expli- segundo sexo, publicado en 1949. El fa-
car el origen y la lógica del orden patriar- moso lema "no se nace mujer, se llega a
cal. serlo" es, por un lado, una denuncia al

El influyente artículo de la antro- carácter cultural construido de los este-


póloga Sherry Ortner sobre las eviden- reotipos femeninos y, por otro lado, una

cias empíricas de la existencia de una defensa a favor del reconocimiento del


constante asociación de la figura de la derecho de las mujeres en cuanto a se-

mujer a la de la naturaleza puede consi- res humanos (Puleo, 2019). La reivindi-


derarse como un punto de partida clave cación de Simone de Beauvoir se basa-

para la teoría ecofeminista, en todas sus ba en el dualismo cultura-naturaleza me-


corrientes. Ortner buscaba encontrar una diante el cual, analizando críticamente la

explicación al origen de la subordinación identificación patriarcal de mujer y natu-


universal de las mujeres y la encontró en raleza, reivindicó el acceso de las muje-

el hecho de que éstas realizaban funcio- res al mundo de la cultura.


nes y ocupaban espacios de mediación Remontándonos a su origen, el
entre naturaleza y cultura, a saber: la propio término "ecofeminismo" implica,
transformación de lo crudo en cocido, la de facto, una sinergia entre la temática
procreación y la crianza de los hijos, en- del feminismo y de la ecología. Este tér-
tre otras. Puesto que la cultura era con- mino lo acuñó en 1974 Françoise d'Eau-
siderada como algo superior a la natura- bonne, una pensadora libertaria de ma-
leza, el estatus de degradación de ésta dre española y padre francés. En 1978,
se extendió también al colectivo feme- momento de la publicación de su libro
nino (Puleo, 2017). Es cierto que, a me- Eco-Féminisme, recibió críticas por unir
diados del siglo XX, Ortner reconoció la a dos movimientos que parecían no te-
dificultad de afirmar la universalidad de ner ninguna relación entre sí. No obstan-
su hipótesis en relación con todos los te, el lazo que estableció D'Eaubonne
pueblos de la tierra, ya que algunos de entre feminismo y ecología se apoya en
ellos no tienen una visión devaluada de una hipótesis sobre el pasado de la hu-
la naturaleza, por lo que se limitó a re- manidad. Cuenta que, en los comienzos
afirmarla únicamente sobre los pueblos de la especie humana, no estaba clara la

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conexión entre la unión sexual y la ges- un lado, se establece un marco teórico


tación (Puleo, 2017). El descubrimiento que propone una redefinición de la reali-
de la función paterna en la procreación dad a través de un cuestionamiento que
habría destronado a la mujer en el ima- pasa por darnos una mirada más realista
ginario prehistórico, convirtiéndola en un con lo que somos y con lo que nos ro-
terreno que poseer. Este proceso coinci- dea. De esta reflexión teórica, se des-
diría, en su opinión, con el inicio de la prenden ciertas claves que creo que nos
ganadería y la desaparición de la estruc- ayudan a darnos cuenta de esos imagi-
tura de clanes que permitiría a las muje- narios y comportamientos en los que es-
res gestionar los cultivos. En ese mo- tamos sumergidos, tanto que a veces se
mento, cuando fertilidad y fecundidad se nos olvida que estamos dentro. A fin de
convirtieron en capacidades manejadas cuentas, esta reflexión nos ayuda a
por los hombres, surgen las sociedades comprender que, como seres finitos en
patriarcales. Aunque esta hipótesis, que un mundo globalizado, estamos insertos
presupone una especie de matriarcado en grandes dinámicas de las cuales no
originario, haya sido muy criticada, somos conscientes. En suma, el ecofe-
D'Eaubonne lleva razón cuando dice que minismo consiste en una teoría y una
el desequilibrio de poder entre hombres práctica fuertemente ligadas a las expe-
y mujeres sería el factor principal que riencias vitales y es por ello por lo que
nos ha conducido a la crisis ecológica podemos hablar de una pluralidad en el
actual. El hombre, al convertirse en el seno del ecofeminismo. No obstante,
dueño de la fertilidad de las mujeres y de esta pluralidad no nos impide trazar un
la tierra, habría iniciado una carrera ex- mapa que dé cuenta de sus distintas
pansiva desmedida que nos habría lle- tendencias y principios inspiradores a
vado hasta la superpoblación, la conta- efectos de disponer de una mejor com-
minación y el agotamiento de recursos prensión de las diferencias y los puntos
que dibujan el panorama actual. en común entre ellos.

Por ende, tras haber hecho un


breve recorrido por los factores que con-
tribuyeron al surgimiento de esta corrien-
te, considero que, de la unión entre fe-
minismo y ecología, se desprende una
mirada crítica con respecto a quienes
somos y que hacemos en el mundo. Por

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TIPOS DE ECOFEMINISMO afirmaba que las mujeres eran naturale-


za. Estas primeras ecofeministas asu-
Aunque el término "ecofeminis-
men orgullosas la identificación con la
mo" surgió por primera vez en Francia, el
naturaleza, asignándole valores de exce-
ecofeminismo encontró en el mundo an-
lencia y superioridad; por lo tanto, acep-
glosajón un terreno en el que crecer (allí
tan la auto-identificación de los varones
donde el feminismo radical ya había em-
con la cultura pero considerándola una
pezado a prosperar). A menudo, cuando
forma de degeneración y decadencia con
hoy en día hablamos de ecofeminismo,
respecto al origen de la especia humana.
se suele pensar en una forma esencialis-
Una jerarquía basada en un feminismo
ta del mismo, en el que se considera que
esencialista que afirma que hombres y
las mujeres, por su capacidad de dar a
mujeres expresan esencias opuestas: las
luz, están más próximas a la naturaleza.
mujeres se caracterizarían por poseer un
Esta es la visión del ecofeminismo que
erotismo no agresivo y por aptitudes ma-
tienen, por ejemplo, las feministas de-
ternales que las predispondrían al paci-
nominadas “de la tercera ola”, a las cua-
fismo y a la preservación de la naturale-
les habría que llamar, más específica-
za (Herrero, 2012). En cambio, los varo-
mente, “transfeministas”. Pero, en este
nes se verían naturalmente abocados a
sentido, también hay un ecofeminismo
ser competitivos y a tener actitudes más
opuesto completamente al anterior, que
destructivas. De este modo, vuelve a
niega la existencia de una vinculación
aparecer una estructura jerárquica pero,
particular de las mujeres con la naturale-
ésta vez, de manera invertida.
za, sosteniendo que las mujeres son ra-
Personalmente, considero que
zón y cultura, al igual que los hombres, y
este tipo de ecofeminismo, que recibe
denunciando la exclusión de la que ha
hoy el apelativo de "clásico", puede ser
sido objeto el colectivo femenino. Es por
altamente problemático a la hora de
ello por lo que pasaré a explicar breve-
plantear soluciones de cara a un futuro
mente sus diversas corrientes, para ter-
más justo. Entre las razones de oposi-
minar posicionándome a favor de una de
ción a este primer tipo, debe subrayarse
ellas.
la percepción de un peligro enorme en el
El primer ecofeminismo, de corte
retorno a los estereotipos de la mujer
esencialista, busca revalorizar la expe-
que da a luz. Considero que afirmar que
riencia de la maternidad, mediante una
las mujeres son simplemente naturaleza
recuperación y reapropiación del discur-
es retornar al discurso patriarcal, reivin-
so patriarcal tradicional en el que se

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dicando así los roles tradicionales y, por No obstante, a partir de los años
lo tanto, aceptando la división sexual del noventa del siglo XX, entra con pie firme
trabajo de las sociedades patriarcales. un nuevo planteamiento ecofeminista en
Esta postura de pensamiento ecofemi- el ámbito de la reflexión filosófica más
nista podría reforzar el conformismo y acorde a la posición de Simone de
debilitar las reivindicaciones de igualdad. Beauvoir. Y es el que va de la mano de
Ya dentro del propio feminismo, este re- la filósofa australiana Val Plumwood,
duccionismo biologicista ha suscitado gracias a la cual podemos hablar hoy en
fuertes críticas acusándole de demonizar día de este segundo tipo de ecofeminis-
a los varones. Además, sobra decirlo, mo que se sitúa en una posición cons-
elimina la complejidad característica de tructivista y que se caracteriza por una
lo humano para presentar seres bastante insistencia en el carácter histórico, cons-
planos en los que pareciera que no pue- truido, de la racionalidad patriarcal domi-
de coexistir ciertos rasgos que podemos nadora, alejándose así de los plantea-
relacionar con la naturaleza y otros más mientos esencialistas. Desde esta co-
vinculados a la cultura. Cae así en el uso rriente constructivista, las identidades de
y abuso de una dicotomía que, en gran hombre-mujer ya no son concebidas
medida, ya había sido superada y des- como esencias opuestas, sino como
cartada. Esta teoría ecofeminista de re- construcciones sociales e históricas.
valorización de la mujer y su identifica- Esta posición tiene una ventaja y es que,
ción con naturaleza, autodefinida supe- afirmando esto, deja la puerta abierta a
rior a la cultura, será plenamente recha- la transformación, justo al contrario que
zada, sin ir más lejos, por la filósofa fe- el esencialismo, el cual sí que piensa
minista que acuñó el término de esta co- que somos expresión de una esencia
rriente, Simone de Beauvoir, quien llegó biológica, y que deja, por tanto, poco en
a negar el hecho de que existiesen valo- nuestra mano. Por lo cual, si vemos el
res femeninos innatos. Entre las razones debate hombre-mujer, naturaleza-cultura,
de rechazo de Simone de Beauvoir están como una construcción sociocultural, po-
aquellas que apelan a que volver a afir- demos confiar en que se puede cambiar
mar, desde un discurso feminista, que por vías como la educación o simple-
las mujeres son naturaleza, es simple- mente estableciendo las condiciones de
mente volver al discurso patriarcal que posibilidad para un contexto cultural dis-
mencionábamos hace un momento. tinto (Puleo, 2019).

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Los defensores y defensoras de nómeno histórico, en una construcción.


este tipo de ecofeminismo constructivista Esto es, frente a la posición esencialista
ven en la mayor interacción con la tierra que reivindicaba que la esencia de ser
y el medio ambiente el origen de esa es- mujer está biológicamente determinada
pecial conciencia ecológica de las muje- por su unión con la naturaleza, la posi-
res. Consideran que es la división sexual ción constructivista afirma que esta iden-
del trabajo y la desigual distribución del tificación responde a una construcción
poder y la propiedad las que han someti- social e histórica.
do a las mujeres y al medio natural del Desde parte del movimiento fe-
que todos formamos parte. Una de las minista, el ecofeminismo se ha percibido
principales autoras, como hemos men- como un posible riesgo, dado el mal uso
cionado previamente, es Val Plumwood. histórico que el patriarcado ha hecho de
Esta filósofa ecofeminista sostiene que la los vínculos entre mujer y naturaleza,
superación de las categorías dicotómicas cuya relación impuesta se ha venido
como naturaleza-cultura, mujer-hombre, usando históricamente como argumento
cuerpo-mente, afectividad-racionalidad, para mantener la división sexual del tra-
materia-espíritu… exige un análisis de- bajo. Y puesto que el riesgo existe, con-
constructivo (Herrero, 2012). Las dico- viene acotarlo. Si queremos hacer una
tomías reduccionistas de nuestra cultura propuesta que tenga de base el ecofe-
occidental han de reformularse, por lo minismo, no se trataría, por lo tanto, de
tanto, no en términos de opuestos (reva- centrarnos en una postura que exaltase
lorizando la categoría antes subordinada lo interiorizado como femenino, ence-
para oponerla a la otra), sino de com- rrando de nuevo a las mujeres en un es-
plementariedad, para construir una con- pacio reproductivo y negándoles el acce-
vivencia más respetuosa y libre. Ya que so a la cultura. Tampoco se trataría de
es precisamente la visión dicotómica de responsabilizarlas, por si les faltaban
los seres humanos, utilizada como legi- ocupaciones, de la ingente tarea de res-
timación del dominio, la que habría con- cate del planeta y la vida. Sino que, por
ducido a la civilización a la destrucción el contrario, se trataría de hacer visible el
actual. Las pensadoras de esta corriente sometimiento, señalar las responsabili-
constructivista consideran que la legiti- dades y corresponsabilizar a hombres y
mación del dominio masculino no tiene mujeres en el trabajo del cuidado y la
su origen en una esencia ligada a la bio- supervivencia. Algunas pensadoras de
logía del sexo masculino, sino en un fe- esta corriente constructivista, para dife-

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renciarse de las "clásicas", han preferido 1997). El ecofeminismo espiritualista


denominar su posición como "Ecological busca un "reencantamiento del mundo"
Feminism". Es el caso de Karen Warren, frente a la desacralización instrumentali-
filósofa estadounidense coordinadora de zadora que habría reducido la Terra Ma-
importantes compilaciones en este ámbi- ter a materia prima (Puleo, 2016). Consi-
to que, en un artículo muy conocido titu- dero que esta corriente está más próxi-
lado "El poder y la promesa de un femi- ma al esencialismo porque todavía man-
nismo ecológico", llama a un cambio en tiene el pensamiento en esencias del
la actitud desde la percepción arrogante que pretendemos separarnos, por lo que
hacia la percepción afectiva del mundo no entraré a explicitar más motivos por
no humano. Otras, a pesar de asumir los que me separo de esta postura.
igualmente una visión constructivista, En último lugar, podríamos hablar
han preferido conservar el término "eco- de una cuarta categoría de ecofeminis-
feminismo". mo, que sería aquel que ha formulado
Un tercer tipo de ecofeminismo recientemente Alicia H. Puleo, a saber: el
sería el ecofeminismo espiritualista, que ecofeminismo ilustrado o crítico. En su
defiende una dimensión sagrada y espiri- elaboración de una teoría ecofeminista,
tual de la naturaleza, que habría sido que fuese capaz de esquivar ciertas
negada o denigrada por el materialismo trampas que encierran el resto de eco-
capitalista, centrado en la consideración feminismos, ha desarrollado un ecofemi-
de que la felicidad humana depende de nismo ilustrado o crítico. En lo que sigue
la expansión de la producción de bienes tomaré el ecofeminismo que postula Ali-
materiales. El término "espiritual" tiene cia H. Puleo por parecerme el más acer-
diversas acepciones según quien lo en- tado y especialmente útil para formular
tienda. Para las pensadoras de esta co- una propuesta que apunte ciertas claves
rriente, la apuesta ecofeminista significa para trabajar sobre un futuro más justo.
revivir y sacralizar la dimensión natural,
convertida en una religión en la que está
ECOFEMINISMO CRÍTICO O ILUS-
presente la diosa naturaleza. La relevan-
TRADO
cia ecológica que se concede a esta es-
En primer lugar, es preciso hacer
piritualidad radica en el carácter sagrado
una breve descripción de este tipo de
de la vida, del cual se desprende la ne-
ecofeminismo para saber a qué nos es-
cesidad de conservación y respeto de
tamos refiriendo y desde qué presupues-
todas las formas de vida (Mies & Shiva,
tos se realizará una propuesta. La noción

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"ecofeminismo crítico o ilustrado" que que sostenga que los seres humanos
desarrolla la filósofa Alicia H. Puleo, den- somos como una página en blanco.
tro de las diferentes variantes del ecofe- A pesar de las diversas corrientes
minismo que puede haber, se diferencia ecofeministas que hay, la mayoría de
principalmente del resto en que evita ellas coinciden en una postura de recha-
apelar a las definiciones esencialistas de zo hacia la Modernidad, considerada
la diferencia sexual propias de las llama- como el origen de la crisis ecológica ac-
das "clásicas", por lo que se distancia de tual. El predominio de los ecofeminismos
cualquier definición de la mujer como “clásicos” ha provocado un fuerte recha-
manifestación de una esencia. zo a reconsiderar cualquier valor prove-
Este tipo de ecofeminismo parte, niente de este paradigma ilustrado. Por
principalmente, de la sencilla afirmación consiguiente, el legado emancipatorio de
de que los seres humanos somos natu- los valores ilustrados ha caído en el olvi-
raleza y cultura. El ecofeminismo crítico do. Ante esto, Alicia H. Puleo ha em-
busca un ser humano reconciliado con prendido la ardua tarea de examinar el
los demás seres vivos en un momento potencial emancipatorio del legado de la
particularmente dramático de la historia Ilustración (Tapia González, 2017).
en que la capacidad del ecosistema Tie- El ecofeminismo crítico, por lo
rra para sustentarnos está desbordada. tanto, parte de una base constructivista,
Por lo que se distancia, en gran medida, pero se centra en una revisión crítica del
del clásico debate de hombre-mujer con paradigma ilustrado de la Modernidad de
respecto a la naturaleza, para verlo con igualdad y autonomía de las mujeres. Es
otras gafas (en mi opinión, mucho más cierto que la denominación de "crítico"
honestas y realistas). Incluso aceptando puede ser transversal a todos los tipos
la existencia de ciertas tendencias bioló- de ecofeminismo en tanto que crítica de
gicas como resultado de la evolución, sí la realidad social. No obstante, Alicia H.
que contempla un constructivismo mode- Puleo le pone este apellido de "ilustrado"
rado que pone énfasis en lo construido o "crítico" a su forma de entender el eco-
socioculturalmente (Puleo, 2019). De feminismo haciendo referencia explícita
esta manera, no tiene peligro de caer en a las promesas incumplidas de la Ilustra-
un esencialismo determinista (en el que ción y a la necesidad de llevarlas a cabo
la libertad del sujeto, por ende, apenas superando sus limitaciones androantro-
existe) que niega la posibilidad de cam- pocéntricas (Puleo, 2019). En concreto,
bio, ni en un constructivismo extremo se trata de un guiño a las reivindicacio-

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nes feministas que llevan teniendo lugar mos; problemas que resultan del diag-
desde hace más de dos siglos y que han nóstico de nuestro presente y que se re-
abierto el camino al grado de libertad e sumen, como hemos mencionado, en
igualdad del que disponemos hoy en día esa doble conjunción entre la crisis de
(Tapia González, 2017). Así, la propuesta cuidados y la crisis socioecológica glo-
del ecofeminismo crítico, que recoge la bal.
herencia del pensamiento ilustrado, im-
plica una actitud crítica, e incluso autocrí-
tica, para poder someter cualquier saber
APORTACIONES ECOFEMINISTAS
y creencia a revisión. Esta propuesta
conserva el legado ilustrado de búsque- Desde el ecofeminismo se ha cri-
ticado ya desde hace tiempo, de manera
da de igualdad y autonomía al tiempo
que hace una reivindicación del sentido central, la dicotomía cultura-naturaleza,
que se ha equiparado a la de hombre-
fuerte de "eco". Es decir, que no se limita
a proponer una buena gestión de los re- mujer (Ortner, 1972). De este modo, in-
corpora una doble crítica. Por una parte,
cursos, sino que apunta a la raíz de las
desigualdades (Puleo, 2017). De lo que desde el feminismo hay una focalización
en una crítica al androcentrismo; y, por
se trataría, entonces, es de pensar y
pensarnos con otra mirada en la urgen- otra parte, el ecologismo centra su crítica
en el antropocentrismo como concepto
cia de los tiempos del cambio climático
sin deshacer el camino trazado por el nuclear. Es por esto por lo que, desde
una mirada ecofeminista, en este apar-
feminismo ni abandonar los fundamentos
que nos han permitido avanzar en él tado vamos a pivotar hacia otra clase de
valores que recojan tanto la herencia de
(Puleo, 2017).
la crítica feminista como las críticas des-
En conclusión, el ecofeminismo
de la ecología.
crítico nos interesa por partida doble: por
un lado, como reflexión crítica y, por otro, De cara a un futuro libre de an-
drocentrismo, el punto de vista patriarcal
como propuestas para una transforma-
ción urgente en el mundo en el que vivi- que hace del varón y de su experiencia
la medida de todas las cosas; y de an-
mos. Así pues, partiremos de la hipótesis
de que ciertas aportaciones de este tipo tropocentrismo, como la creencia de que
solo el ser humano tiene valor, parece
de ecofeminismo pueden proporcionar
algunas claves a la reflexión contempo- imprescindible llevar a cabo la crítica de
las dicotomías mencionadas. La supera-
ránea sobre los problemas que afronta-
ción de los dualismos jerarquizados na-

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turaleza-cultura, mujer-hombre… exige El cuidado ha sido, a menudo,


un análisis deconstructivo, por lo que es infravalorado por lo que ha acabado
preciso también una revisión crítica de la convirtiéndose en un gesto de subordi-
historia de la filosofía occidental desde nación para las mujeres; aquellas que
sus inicios, en la que se habría venido han sido y siguen siendo las encargadas
erigiendo la construcción de un yo mas- de todas las tareas de cuidado indispen-
culino dominador, separado de su propio sables para el sostenimiento la vida hu-
cuerpo, de las tareas de cuidados, de las mana. Esas tareas de cuidado son muy
mujeres, de los demás seres vivos y de diversas, tales como el cuidado de las
la Tierra que lo sustenta. La consolida- personas mayores y enfermas, la crianza
ción de esta visión irreal de la identidad de los hijos, la preparación de la comida,
humana, utilizada como legitimación del la limpieza del hogar, etc. "Frente a esta
dominio, ha conducido a la civilización situación de las mujeres como encarga-
destructiva actual (Plumwood, 1993). das históricamente del cuidado y de las
Por ello, atendiendo a una pers- tareas, hay quienes apuestan por femini-

pectiva ecofeminista, se necesita una zar la sociedad" (refiriéndose a un pro-


nueva cosmología y antropología que yecto de transformación social que reva-

reconozcan que la vida se mantiene por lorizaría las actitudes del cuidado y de la
medio de la cooperación y del cuidado esfera de lo reproductivo) (Puleo, 2019,

mutuo. Sólo así podremos llegar a respe- pág. 73).


tar y preservar la diversidad de todas las No obstante, considero que, para
formas de vida. Este esfuerzo por una reivindicar una universalización de los
nueva cosmología y antropología tiene cuidados, es importante mantener una
una característica principal y es que mirada crítica que denuncie las relacio-
debe ser holístico, es decir, debe englo- nes de poder implicadas en las mencio-
bar todos los aspectos de la vida. Desde nadas dicotomías. Todavía existen vesti-
las coordenadas del ecofeminismo se gios de las dicotomías tradicionales,
parte siempre de esa cualidad holística aunque hayan perdido su rigidez históri-
del cuidado entendido como ese ejercicio ca. Muchas veces se escuchan argu-
constante en la vida. De manera que la mentaciones que apelan al lado natural
propuesta para un futuro más justo pasa de las mujeres. No obstante, lo cierto es
por ese cuidado entendido como preo- que las mujeres no son "más naturales"
cupación, atención, protección y como que los varones, sino que en la práctica
una tarea, esencialmente, colectiva. de las tareas que les han sido histórica-

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mente asignadas, han sido más propen- primer paso hacia una sociedad que sea
sas a desarrollar actitudes empáticas antipatriarcal y anticapitalista. Antipa-
hacia aquello más vulnerable (Puleo, triarcal en tanto que se enfrente al orden
2019). La tarea que hoy nos ocupa, en- y jerarquía de valores que se impone
tonces, es la de revalorizar y universali- desde la naturalización de la división se-
zar esa actitud empática, ese cuidado de xual del trabajo. Y anticapitalista porque
lo vulnerable, vinculándolo también a los denuncie la estructura económica que se
varones, y aplicándolo también a los sustenta y funciona en consonancia con
demás seres vivos y a los ecosistemas. el sistema patriarcal para mantener esta

En definitiva, es necesario pro- estructura y trasladarla a todas las di-


mover una perspectiva de los seres hu- mensiones de la vida. Es por este motivo

manos como seres sociales inter- y eco- por lo que, en una transición hacia un
dependientes, y, en suma, como seres mundo más justo, deberíamos centrar-

constitutivamente incompletos y necesi- nos en el cuidado como uno de los ejes


tados, y extenderla a todos los ámbitos: centrales en los que tendremos de apo-

respecto a sí mismo, a los demás y al yarnos para impulsar una cultura soste-
mundo que le rodea. Todo ello nos lleva- nible.

ría a reivindicar, en última instancia, un


cambio en nuestras formas de actuar y
CONCLUSIONES
de vivir, que pasarían a ser anti-patriar-
A la vista de estas reflexiones,
cales y no dominadoras del resto del
considero que la tesis que enunciába-
planeta, lo cual ha de pasar por darnos
mos al comienzo de este texto queda
otra imagen, que considero que es más
reforzada, en la medida en que el eco-
realista con lo que somos. De ahí la ne-
feminismo en general, y el ecofeminismo
cesidad de una defensa del cuidado mu-
crítico en particular y quizá de forma más
tuo, de democratizar lo que antes esen-
atinada, son capaces de sugerir algunas
cialmente pertenecía (e incluso ahora
claves desde las que modificar imagina-
aún pertenece) a la mujer: lo necesita-
rios y comportamientos muy arraigados
remos en un mundo más justo. Como
en nuestra tradición y cultura. Así, poner
también necesitaremos asumir nuestra
el cuidado en el centro de la vida nos
no independencia ni completa autono-
sirve como pulso de qué verdadera
mía.
transformación y giro supondría otorgar
Por lo tanto, la visibilización y
la centralidad a propuestas como las
dignificación del cuidado constituye un
ecofeministas. En un momento como el

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presente, donde la crisis multidimensio- del dominio y la opresión, por fórmulas


nal y en concreto la de cuidados y la so- de cooperación y cuidado, me parece
cioecológica amenazan nuestra misma uno de los elementos fundamentales. A
existencia sobre el planeta, quizá tenga través de estas propuestas, considero
sentido escuchar nuevas voces que nos que se puede redefinir la condición que
hablan de nuestra constitutiva depen- ostentan los seres humanos y establecer
dencia (de los otros y del ecosistema) y nuevas formas de relación que no impli-
vulnerabilidad. quen opresión ni violencia.
Podemos concluir que algunas En conclusión, frente al presente
herramientas que aporta esta corriente que aquí hemos diagnosticado desde las
son necesarias para entender el peligro coordenadas del ecofeminismo, una pro-
que representa la extendida visión del puesta concreta a la par que necesaria
ser humano como un ser autónomo, ra- es la que sitúa el cuidado en el centro y
cional y todopoderoso. Esta visión tan que se traduce, inmediatamente, como
distorsionada, como hemos dicho, se atención y protección, tanto de nosotros
debería a dos sesgos. En primer lugar, al mismos como de lo que nos rodea. Es
sesgo androcéntrico que produce la decir, el expreso reconocimiento de que
opresión de las mujeres; y en segundo el ser humano, en su totalidad, es un ser
lugar, al trato que da, tanto la cultura an- necesitado; un ser, a fin de cuentas, in-
tropocéntrica occidental como el capita- terdependiente y eco-dependiente. De
lismo (dos sistemas que actúan de forma este modo, la cuestión de que los seres
sinérgica) a la naturaleza, al verla úni- humanos somos seres finitos, vulnera-
camente como un recurso susceptible de bles y necesitados se torna clave. Par-
ser explotado y dominado. En esta en- tiendo de esa cualidad holística del cui-
crucijada, el ecofeminismo se presenta dado, entendido como un ejercicio cons-
como una nueva forma de ver la realidad tante en la vida, la propuesta para un
mucho más comprensiva hacia los pro- futuro más justo pasaría, entonces, por
blemas específicos de las mujeres, en el cuidado entendido como una tarea,
relación con el medio ambiente, al tener esencialmente, colectiva.
en cuenta los sesgos androcéntricos y
antropocéntricos, y contribuyendo a en-
contrar soluciones para poder transitar
hacia un mundo más justo (Puleo, 2019).
En concreto, la sustitución de la lógica

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