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Introducción al Islam y vida de Mahoma

El documento resume la vida y enseñanzas de Mahoma, el profeta del Islam. Explica que Mahoma recibió revelaciones de Alá a través del ángel Gabriel que fueron compiladas en el Corán. Fue perseguido en La Meca por sus enseñanzas monoteístas, pero ganó seguidores en Medina donde estableció la primera mezquita. Derrotó a sus enemigos en La Meca y unificó a las tribus árabes bajo el Islam antes de su muerte en 632.

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Introducción al Islam y vida de Mahoma

El documento resume la vida y enseñanzas de Mahoma, el profeta del Islam. Explica que Mahoma recibió revelaciones de Alá a través del ángel Gabriel que fueron compiladas en el Corán. Fue perseguido en La Meca por sus enseñanzas monoteístas, pero ganó seguidores en Medina donde estableció la primera mezquita. Derrotó a sus enemigos en La Meca y unificó a las tribus árabes bajo el Islam antes de su muerte en 632.

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1

EL ISLAMISMO
1
Francesca Brezzi

El término Islam significa entrega, abandono, sumisión total e incondicional a la


voluntad de Dios (Alá), cuyo nombre figura 2697 veces en el Corán, libro
sagrado del Islam.

El Islam es una religión rígidamente monoteísta, y fue revelada por el arcángel


Gabriel, el espíritu fiel, a Muhammad (Mahoma), el profetas. Los principios
dogmáticos de esta predicación se compendian en el Corán, cuya forma actual
reproduce la compilación hecha por orden de Othman, el tercer califa, y cuya
autenticidad es universalmente reconocida. El Corán consta de 114 capítulos
llamados Suras, divididos a su vez en versículos llamados Aleyas.

Los seguidores de la revelación coránica son cerca de 1.400 millones en todo


el mundo y constituyen una de las dos comunidades religiosas más numerosas
al lado de los cristianos en todo el orbe. Se les llama también musulmanes,
del término turco-persa Muslim (entregado a Dios). Los árabes, compatriotas
de Mahoma, conforman el 20 % de los musulmanes de todo el mundo y
representan el núcleo del Islam geográfica y culturalmente. El otro 80% lo
constituyen personas de todas las razas y nacionalidades: asiáticos, africanos,
2
europeos y americanos .

Hoy en día el Islam existe en 162 países: como religión de Estado y de la


mayoría de la población en Arabia Saudita, Yemen, Kuwait, Pakistán, Irán, Irak,
Egipto, Marruecos, Sudán, Túnez, Siria, Argelia, Maldive, Malasia, Bangladesh,
Afganistán, Jordania, Turquía y Libia; y como religión minoritaria en India,
algunos países de Europa y la mayoría de las repúblicas caucásicas
exsoviéticas como Georgia, kasajistán y Chechenia, entre otras.

VIDA DE MAHOMA

La historia de la vida de Mahoma se ha enriquecido a través del tiempo con


elementos legendarios. Se relatan prodigios y profecías que hizo a su madre
encinta aun antes de llegar al mundo. Nació alrededor de 571 d.C. en una
familia de comerciantes pertenecientes a la tribu de los Qurays que dominaba
La Meca. Huérfano de padre desde su nacimiento fue confiado a una nodriza
nómada y pasó sus primeros años cuidando rebaños en la zona montañosa de
Taif. Bajo la tutela de su tío Abu Talib (persa como su madre), participa en las
caravanas de comerciantes que se dirigían hacia Siria. Se convierte en guía
de aquellos mercaderes, lo que le permite conocer a su pueblo y las
dificultades de la vida nómada. Aprende a enfrentar peligros y sinsabores.

1
Tomado de: Brezzi, Francesca. Las religiones del mundo. Bogotá: Norma, 1995.
2
En Colombia existen aproximadamente 600.000 musulmanes.
2
Siendo la ciudad de La Meca un importante centro de comercio y tránsito entre
el sur de Arabia, Siria, Egipto e India, Mahoma conoce, gracias a estas
expediciones, personas de diferentes religiones (hebreos y cristianos sobre
todo, pero también jacobitas y maniqueos).

A los 25 años, tras un breve paréntesis militar, trabaja al servicio de la viuda de


un hombre muy rico comerciante, 15 años mayor que él. Se casan después de
haber encontrado en ella a su primera seguidora y creyente y viven un
matrimonio feliz durante 25 años. Tienen dos o tres hijos varones, muertos
prematuramente, y cuatro hijas.

Según algunos estudiosos la vida de Mahoma como profeta y hombre de


Estado puede dividirse en tres períodos: el período de La Meca, el de Medina y
los últimos años.

610-622

En el año 605 se le encargó a Mahoma volver a ubicar en la esquina del


3
edificio de la Kaaba la piedra negra, un meteorito objeto de culto popular que,
según la tradición, había colocado Abraham en aquel lugar. Desde ese
momento se retiró por unos días a meditar en el monte Hira sobre materias
relativas al juicio de Dios y las limitaciones humanas.

En sus viajes había constatado la contraposición entre politeísmo idólatra que


campeaba en el santuario de La Meca y el monoteísmo judeo-cristiano. Y la
atribuía a la predicación de los enviados especiales de Dios, los profetas. Se
convence entonces de que cada pueblo debe tener sus propios profetas y
comienza a considerarse el enviado de Dios para purificar la religiosidad de su
pueblo, devolviéndole la pureza que adornaba en tiempos de Abraham.

En la Noche del Destino (última del mes de Ramadán4 en el año 610), mientras
dormía en una caverna en el monte Hira, se le aparece en sueños un ángel
que lleva en la mano un trozo de tela cubierta de signos y le comunica la
primera revelación de Alá. Cuando despierta y sale de la caverna, siente una
voz que lo saluda desde el cielo: “Mahoma, tu eres el elegido de Alá y yo soy
Gabriel”.

Si bien durante los tres años que siguieron a esa noche la revelación de Alá se
circunscribió al ámbito de los parientes de Mahoma, luego empezó a llegar
hasta las clases más humildes (artesanos, obreros y esclavos). Entonces los
Qurays reaccionaron, preocupados por la composición social de la nueva
comunidad y por la prédica antipoliteísta del profeta: esta golpeaba los

3
El centro ceremonial por excelencia de las tribus árabes en la ciudad sagrada de La Meca.
4
Noveno mes del año en el calendario árabe.
3
intereses económicos del clan (guardián del templo o la Kaaba, que era el
centro de peregrinación donde se veneraba una multitud de divinidades).

La comunidad de Mahoma fue perseguida y anatematizada hasta el año 622,


5
cuando se presenta un hecho fundamental: la fuga (o Égira) de Mahoma y sus
seguidores hacia la ciudad de Yatrib (al noroeste hacia el Mar Rojo), que luego
toma el nombre de Medina (que significa la ciudad del profeta). En ese
momento se inicia la era musulmana.

622-630

El período de Medina muestra la transformación de Mahoma de predicador


despreciado en hombre de Estado y caudillo. En Medina Mahoma manda
construir la primera mezquita o templo a Alá y conforma una comunidad que
abarca, fuera de los inmigrantes de La Meca, a los miembros de las tribus
locales y hebreos que esperaban al mesías. Todos estos grupos sobreponen
a sus lazos religiosos originarios la autoridad del profeta; y cuando lo
desconocen Mahoma impone medidas represivas.

En este período Mahoma añade al sentido de las revelaciones (sobre el final


de los tiempos o fin del mundo, los goces del paraíso y las penas del infierno),
nuevos contenidos de carácter político-social, jurídico y ético, conforme a su
rango de jefe político, legislador, y líder militar. De allí deriva el proyecto de
reconquista militar de su ciudad natal, que se prolongará en medio de batallas
y vicisitudes hasta 627, cuando rechaza un ataque a la ciudad de Medina.
Mahoma atribuyó siempre el mérito de la victoria a la intervención de Alá,
introduciendo así el concepto de guerra santa o Gihad como instrumento de
expansión militar y religiosa de los árabes.

Después de este proceso Mahoma encabeza una peregrinación de 10.000


hombres a La Meca. Entra triunfalmente en la ciudad, destruye las efigies de
6
las antiguas divinidades árabes , toma posesión de la piedra negra y proclama
a La Meca como ciudad santa del Islam. Desde entonces todos los fieles
tendrán la obligación de realizar una peregrinación a esta ciudad al menos una
vez en la vida.

630-632

5
Este es uno de los eventos más importantes del Islam, por ejemplo, el calendario musulmán tiene como
punto de referencia este suceso. Los musulmanes cuentan los años antes y después de la Égira (como los
cristianos antes y después de Cristo). Actualmente (correspondiente su comienzo a marzo-abril de 2001
de nuestro calendario) estamos en el año 1421 después de la Égira.
6
Justificación histórica de la destrucción de cualquier representación religiosa propia o extraña.
4
Los últimos años de la vida de Mahoma representan su período de esplendor y
fueron, en conjunto, decisivos para la nueva religión, pues en este lapso se ligó
íntimamente al mundo árabe y liquidó los vínculos que le quedaban con sus
orígenes judeo-cristianos. Si Mahoma se consideraba antes un continuador de
la obra de Moisés y de Jesús (visto como profeta, tal como lo concibe el Islam),
ahora proclama que la verdadera fe es la de Abraham, quien de hecho no era
hebreo ni cristiano, sino simplemente un hombre sometido a la autoridad de
Dios (islam o muslim). En consecuencia, los musulmanes no debían mirar
hacia Jerusalem al elevar sus oraciones, sino hacia la Kaaba en La Meca. Se
abandona la prohibición de la poligamia, heredada de la tradición judía, el día
viernes reemplaza al sábado hebreo-cristiano y al domingo cristiano, y el
Ramadán se convierte en el mes de ayuno.

En estos últimos años Mahoma se dedicó a reorganizar la sociedad árabe


sobre bases religiosas y no sobre los tradicionales vínculos de sangre. Al
presenciar su entrada victoriosa a La Meca, los mercaderes consideraron
prudente convertirse y someterse a Alá para mantener así el rol de la ciudad
como santa, conservar su predominio y asegurar la paz de sus caravanas.

Cuando Mahoma murió en el 632, Arabia estaba unida, tenía una organización
política más avanzada con respecto al primitivo sistema tribal y, aunque el
particularismo no desaparecía del todo, el profeta había logrado imponer su
propia autoridad religiosa y temporal sobre las distintas tribus y clanes. En el
discurso pronunciado durante el último peregrinaje a La Meca, Mahoma
sostuvo que todos aquellos que pertenecían a la comunidad musulmana eran
hermanos (principio que aun se mantiene en la llamada “nación islámica” que
reune a todos los musulmanes del mundo).

LAS CORRIENTES DEL ISLAM

Aunque la forma más antigua del Islam se remonta a Mahoma y a sus primeros
seguidores, ya en el mismo siglo VII estalla una división a causa de
7
concepciones encontradas sobre quién o quiénes debían suceder al profeta
en su tarea de guiar a la comunidad musulmana (ummah). Se distinguen tres
corrientes principales: sunnitas, chiítas y cismáticos.

Según los sunnitas, el cargo de califa (sucesor y lugarteniente de Mahoma)


debía reservársele al pariente más cercano del profeta, descendiente en línea
masculina de la estirpe de los Qurays. Con todo, aceptaban una libre elección
entre este círculo de personas.

Los sunnitas son los musulmanes fieles a la Sunnah (o tradición) y al Corán, y


constituyen hoy casi el 83 % del total de los musulmanes. La Sunnah contiene

7
Característica común a cualquier religión.
5
todas las tradiciones sobre la palabra, la obra y la vida de Mahoma y, junto con
el Corán, constituye la base normativa del comportamiento del musulmán
sunnita. A los sunnitas se les considera musulmanes ortodoxos, pues se
empeñan en defender errores doctrinales. Entre los sunnitas surgieron 4
escuelas jurídicas: los hanifitas, los malikitas, los chafiítas y los hanbalitas,
tendencias que se diferencian sólo superficialmente y cuya coexistencia es
pacífica.

Los chiítas (o alidas) son los seguidores de la shi’a o she’a (partido de Alí), o
sea aquellos que consideran legítimos sucesores de Mahoma únicamente a
Alí (602-661, califa desde 656), primo y yerno del profeta, y a la descendencia
de su matrimonio con la hija de Mahoma, Fátima. Según la enseñanza de la
shi’a, antes de morir Mahoma transmitió sus secretos más recónditos a Alí,
quien a su vez comunicó este saber a su familia. Sus directos descendientes
son considerados Imam, o guías y defensores de la sabiduría.

Desde el punto de vista doctrinario, la principal diferencia con los sunnitas


consiste en que los chiítas añaden a las cinco verdades fundamentales del
8
Islam , una sexta: la figura del Imam, hombre revestido de autoridad absoluta
por ser descendiente directo de Mahoma.

También en el grupo de los chiítas se presentan varias corrientes y las


principales son: los zaiditas, los ismaelitas y los imamitas.

El grupo de los cismáticos comprenden a su vez varias corrientes. La principal


es la de los kharijti, nombre que significa “aquellos que van a la batalla”. Estos
sostienen un rígido código moral y consideran que el Imam es ante todo un
hombre íntegro (como el califa), a quien se le dispensa carecer de parentesco
con el profeta. El Imam puede ser también “un esclavo abisinio” si se trata del
hombre más digno.

Una rama de los kharijti es la de los ibaditas, quienes dieron origen a los
wahhabitas. Estos últimos proclaman el regreso al Islam originario de Mahoma
mediante la anulación de todas las innovaciones sucesivas, sin excluir la
veneración del profeta, de los santos, las reliquias y los sepulcros. El credo
wahhabita es la religión del estado de Arabia Saudita.

Otra corriente cismática es la de los Yasidi, activa sobre todo entre los Kurdos.
Toma su nombre de Yazid I quien combatió contra el hijo de Alí, Husayan, en
el año 680. Son llamados también “Temeroso de Satanás” por la prohibición-
miedo que se ha impuesto de pronunciar el nombre de Satanás o cualquier
9
palabra que se asemeje o se relacione con él . Fuera de los principios

8
Que se mencionarán más adelante.
9
Según la creencia de que la mera pronunciación de Su Nombre es ya una invocación. De la misma
manera que muchos grupos cristianos actuales.
6
islámicos practican también ritos oientales, cristianos y otros alusivos a
10
Zoroastro .

Otro grupo étnico-religioso es el los drusos, quienes toman su nombre del turco
Muhammad Ibn Isma’il ad Darazi, predicador que vivió en Egipto alrededor de
los años 1017-1018 y que consideró a Al-Hakim, califa de los fatimidas, como
una encarnación de Alá. Creen que la divinidad se encarna por grados y en
períodos cíclicos, en hombres excepcionales, el último de los cuales fue el
mencionado califa. Sus deberes comprenden la obligación de decir siempre la
verdad, la profesión de fe en la unión con Dios y una total sumisión a él. No
consideran necesario el ayuno ni la peregrinación a La Meca. Los fieles se
dividen entre iniciados y no iniciados, y el jefe del movimiento es un Emir. Los
drusos se esparcieron después en Siria.

Para terminar, siempre entre las corrientes cismáticas, hay que recordar el
movimiento de los ahmayida, fundado en India alrededor de 1879-1880 por el
hindú Mizra Ghulam Ahmad, y cuyo centro religioso es Rabwah, en Pakistán
(tiempo después una corriente alternativa estableció su centro el Lahore). Es
este un movimiento que une sincréticamente elementos varios de ascendencia
cristiana e hindú, pero que sin embargo descuella por haber abieto nuevas
posibilidades al Islam. Entre ellas la de traducir el Corán a las diversas
lenguas nacionales (asunto totalmente prohibido por el Islam tradicional y
11
mayoritario) ; y la convicción de la necesidad de difundir el Islam el forma
pacífica, rechazando por lo tanto el concepto de guerra santa o gihad.

CONTENIDOS DOCTRINARIOS

El Islam es una religión monoteísta cuyo dogma principal es la unicidad de


Dios o Alá. Alá es el único dios, trascendente y omnipotente, clemente y
misericordioso. Tan absoluta unicidad explica una feroz oposición hacia
cualquier forma de politeísmo o “asociación de dioses”, y hacia la trinidad
cristiana. La profesión de fe islámica se expresa en la sura 21, con las
palabras mismas de Alá: “No hay otro dios fuera de Mí, por lo tanto sólo a Mí
debéis adorar”; que el musulmán expresa en sus rezos como: “No hay otro
Dios que el Dios”. Al que se le añade: “Mahoma es el enviado de Alá, último y
el más grande de los profetas”.

10
El antiguo dios solar persa.
11
Las traducciones del Corán del árabe a cualquier lengua están prohibidas teniendo en cuenta la creencia
de que Dios habló a Mahoma en árabe, por lo tanto, la lengua de Dios o la lengua divina es el árabe, y leer
el Corán en voz alta es el acto de repetir las mismas palabras que expresó Dios.
7
Islam significa por lo tanto no sólo sumisión, dedicación a Alá, sino también la
verdadera religión (como afirma el Corán: ciertamente, la verdadera religión de
Alá es el Islam) y el conjunto de deberes religiosos que tal credo comporta para
cada musulmán.

La fuerza motriz del Islam estriba justamente en este monoteísmo elemental


sin compromisos, el mismo que impidió el surgimiento de cuestionamientos y
disputas doctrinarias, reforzado por la prohibición de representar con imágenes
a la divinidad. Cuando el Corán afirma que Alá posee rasgos humanos (orejas,
manos, voz), se trata de formas reales que no han sido imaginadas por la
mente humana. A partir del siglo VIII se difundirá la interpretación de estos
conceptos, evitando cualquier desviación en el sentido antropomórfico: Alá es
uno y sus atributos (sabiduría, visión, voluntad, forma) son eternos, como
eterna es la esencia divina de la cual emanan.

Alá es el creador de todas las cosas, el Señor del mundo, y es también la única
causa de la realidad. Creó a los seres humanos (“Hizo Él a una pareja, el
hombre y la mujer”) y en el día del Juicio será su juez supremo. También es el
creador de los actos humanos y por lo tanto salva y condena a quien quiere.

Sin embargo, en el Corán se definen conceptos que no excluyen la


responsabilidad y la libertad humana, ya que sobre éstos se basa la doctrina
del Juicio Final. Según ella, al final de los tiempos, después de las grandes
catástrofes naturales (terremotos, incendios, oscurecimiento del Sol y caída de
las estrellas), algunos hombres serán destinados al paraíso (alganna, el jardín)
y otros al castigo del infierno (an-nar, el fuego). Hay que añadir que la fe
islámica no se cuestiona el problema de la conciliación entre la omnipotencia
divina y autonomía del hombre: los musulmanes, de hecho, aceptan la
coexistencia de los dos aspectos, aunque algunas escuelas insisten en el
arbitrio absoluto de Dios y otras mantienen la libertad del hombre.

El paraíso y el infierno están descritos en el Corán muy detalladamente. El


paraíso ofrece inicialmente al árabe todo aquello de lo que se veía privado en
el desierto: jardines sombreados, arroyos, fuentes, leche, vino, miel, compañía
de jovencitas encantadoras y eternamente bellas (sura 52) y, junto a estos
placeres sensuales, se goza de lo máximo, la visión de Alá.

El infierno se divide en zonas: la más elevada (gehenna) está destinada a los


musulmanes pecadores y las otras se reservan a pecadores diversos o a
pecadores de otras religiones.

Sólo aquellos que pierden la vida en la gihad o guerra santa van


inmediatamente al paraíso después de la muerte, los demás deberán esperar
en sus tumbas el Juicio Final. Alrededor de Alá se encuentran los ángeles,
espíritus asexuados creados por Él, y los más importantes son: Jabra’
(Gabriel), de quien Mahoma recibe la revelación; Mikal (Miguel), guía de los
8
hombres; Israfil (Rafael), quien tocará las trompetas de la resurrección; e Izra,
el ángel de la muerte.

Inferiores a los ángeles son los ginn, seres intermedios entre ángeles y
hombres, figuras sexuadas que comen y beben, que pueden ser buenas o
malas, creyentes o infieles. Cada ser humano tiene dos de éstos a su lado,
uno bueno y uno malo. También están los demonios encabezados por Iblis o
Saytan (Satanás), ángel rebelde que se negó a arrodillarse frente al primer
hombre (Adán), que sedujo a Eva y fue expulsado del paraíso (sura 38).

Para ayudar a los hombres desviados por Satanás, Alá ha enviado a la Tierra
124 mil profetas, entre los cuales existe una jerarquía: 313 son mensajeros
superiores y apóstoles (rasul) y, de estos, 28 figuran en el Corán: el primero es
Adán, le siguen Abraham (amigo de Dios), Moisés y Jesús; a éste se le llama
12
Al-Masih, el mesías, y goza de un particular respeto . El último de los profetas
fue Mahoma, llamado “el sello de los profetas” (sura 33), figura con la cual
concluye la revelación, ya que la ley por él revelada será valida hasta el fin de
los tiempos. Mahoma lleva los títulos de nabi, como beneficiario de la
revelación, y rasul, como mensajero de Alá en la comunidad islámica. Como
se ha visto, Mahoma fue también jefe político: carece de valor para el Islam la
distinción entre lo sagrado y lo profano, entre religión y política13.

Gran importancia tiene en esta doctrina el mensaje moral, y en consecuencia


14
la shari’a (ley) que representa su punto de apoyo. La shari’a asume el
elocuente significado metafórico de camino a seguir, ley canónica, conjunto de
deberes religiosos y fuente de derecho estatal. En otras palabras, este
concepto comprende y abraza toda la vida religiosa, política, social e individual
de los musulmanes, regulando las revelaciones verticales con Alá y las
horizontales con la comunidad.

En este contexto se consideran las “cinco columnas (arkan) o pilares del


Islam”, o sea los cinco preceptos fundamentales que el ser humano debe
respetar para poder llegar al paraíso:

• Creer en la profesión de fe (shahada) asumida en la fórmula del Corán:


“Dios es uno solo y Mahoma es su profeta”.
• La oración ritual (salat), prescrita cinco veces al día con el rostro mirando
hacia La Meca.
• La caridad y la limosna legal (zakat), que tiene valor de purificación religiosa
(y que no libera al creyente de la limosna individual).

12
Los musulmanes no admiten la muerte de Jesús en la cruz, pues esa es una muerte inconcebible para un
enviado de Dios. Creen que subió directamente al cielo y que en su lugar fue crucificado un sosias
(persona que tiene mucho parecido con otra hasta el punto que pueden ser confundidas).
13
En los países musulmanes los sistemas jurídicos están íntimamente vinculados con la ley del Corán.
14
Originalmente la vía que conducía al abrevadero del ganado.
9
• El ayuno (sawan) del alba al atardecer durante el mes de Ramadán.
• La peregrinación a La Meca al menos una vez en la vida.
• Entre algunas corrientes del Islam (ismaelitas y kharijti) existe también el
séptimo precepto: la guerra santa o gihad, y entre los chiítas, como se ha
dicho, la fe en los Imam se considera un deber fundamental.

EL RITUAL

Entre estos “cinco pilares del Islam” es preciso detenerse en los mandatos del
ayuno y el peregrinaje, que representan los momentos rituales y las
festividades del islamismo. El ayuno, que dura un mes, fue introducido a la
religión por Mahoma en el segundo año después de la Égira, y sustituyó al
ayuno de un día que se hacía hasta entonces imitando a loa hebreos. En el
mes de Ramadán o mes de ayuno todos los musulmanes adultos y sanos se
privan de actividades determinadas: no comen ni beben desde al amanecer
hasta el atardecer y no tienen relaciones sexuales. La noche más importante
del mes es la llamada “noche de la decisión”, entre los días 26 y 27, en la cual
se conmemora la decisión de Alá de enviar el Corán.

El gran peregrinaje a La Meca (hagg), prescrito una vez en la vida para cada
musulmán, debe emprenderse en el último mes del año islámico y representa
el cumplimiento de la vida religiosa (una vez terminado, el fiel tome el nombre
de haggi, peregrino). Como usualmente lo realizan grupos de fieles
provenientes de distintas partes del mundo, se refuerza el sentido de espíritu
comunitario y de pertenencia a la gran nación islámica. Al peregrinaje se
suman varios ritos y ceremonias: la ablución, los giros rituales alrededor del
edificio sagrado de la Kaaba, el beso a la piedra negra, los azotes simbólicos a
Satanás y los peregrinajes a los montes sagrados cercanos (al Arafat, por
ejemplo, donde rezan en el mismo lugar que rezó Adán).

Otros momentos importantes de esta religión son las festividades de bayram:


el pequeño bayram es la fiesta del fin del ayuno o terminación del Ramadán; el
gran bayram, 70 días después, es la fiesta del sacrificio donde se inmola un
animal. Se inicia en el mes de dhu-‘l higga y dura cuatro días.

EL SUFISMO

Este nombre deriva del nominativo de la manta de lana virgen que visten los
ascetas (suf) y designa el movimiento que en el interior del Islam profundizó en
algunos aspectos de la religión en el sentido interior, místico-ascético y
espiritual. Inicialmente el movimiento fue rechazado, pues ponía en un primer
plano la virtud del amor y la posibilidad de unión con Alá, y en un segundo
plano la obediencia de su ley. Aun así, se desarrolló en el siglo IX en Irak, en
Egipto y, sobre todo, en Persia. Alcanzó su cima con Hussain Ibn Mansur Al
Allag (858-922), místico que proclamaba la unión con Alá a través del dolor.
Este asceta fue condenado a muerte y la obra de conciliación con la ortodoxia
10
sunnita fue ejecutada por el filósofo y científico Abu Hamid Al Ahazali (1058-
1111). Del siglo XIII en adelante adquirieron importancia los derviches, grupos
de seguidores del sufismo reunidos en confraternidades parecidas a las
órdenes religiosas católicas. Desde entonces hay cerca de 100
confraternidades del sufismo.

Características comunes a todas ellas son: abandono en la confianza de Alá,


insistencia en la unicidad de Dios y desestimación de todo lo que no es Dios,
reconocimiento y veneración de los amigos de Dios o santos intercesores y
gran desarrollo de la interpretación alegórica de los textos sagrados. Muy
importante es la práctica ascética para alcanzar el éxtasis. Esta práctica
comprende la oración, ejercicios espirituales y litúrgicos (individuales y
colectivos), abluciones, música y danzas.

Los Sufi viven en monasterios en los cuales, fuera de las alcobas de los
religiosos, existen dormitorios para visitantes y peregrinos. Por este acto de
solidaridad y por su obra misionera, el sufismo, junto con los mercaderes y las
guerras de expansión, ha contribuido enormemente a la difusión del Islam.

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