Procordados: Características y Clasificación
Procordados: Características y Clasificación
Procordados
Los metazoos son, como se se sabe, los animales pluricelulares constituidos por
células diferenciadas y agrupadas en tejidos. De ellos, los Cordados, junto con los artrópodos y
moluscos pulmonados, son el grupo más evolucionado y dominante de la vida terrestre, que
han conseguido desarrollar mecanismos complejos de adaptación a los problemas del medio;
presentan además la mayor variedad de hábitats, aunque no son los de mayor diversidad y
número de especies. Los Cordados comprenden unas 50.000 especies que se agrupan en 2
subtipos, los Procordados, Acranios o Cordados inferiores; y los Vertebrados o Craneados.
Estos últimos incluyen a los agnatos, pisciformes, anfibios, reptiles, aves y mamíferos. En
definitiva, los Cordados incluyen a formas desde primitivas (como los citados Procordados),
hasta otras muy complejas como los vertebrados, entre los que se encuentra el hombre.
Los Cordados, evolutivamente hablando, resultan de gran importancia. De toda la
escala zoológica son el grupo de animales más avanzado, con mayor diversidad de nichos
ecológicos conquistados, y que han demostrado a lo largo de su historia notables
adaptaciones, sobre todo al medio terrestre y su ambiente, aunque también al acuático o
anfibio en los cuales muchos de ellos constituyen los últimos eslabones tróficos de sus
ecosistemas. En los Cordados destaca la capacidad de autorregulación y organización interna;
la elevación y mantenimiento constante de la temperatura del cuerpo, por ejemplo, es un factor
que les ha permitido un mayor control sobre las reacciones metabólicas, y el desarrollo de un
complejo sistema nervioso con capacidad de responder a cualquier estímulo.
Los Procordados son invertebrados acranios, al contrario de los vertebrados, que están
provistos de cabeza diferenciada. Los vertebrados se caracterizan por la presencia de una
notocorda de estructura larga y flexible, que se extiende a todo lo largo del dorso, y que tras el
desarrollo embrionario queda sustituida por la columna vertebral. Entre los caracteres que
resultan comunes a todos los Cordados se distingue el poseer un cordón nervioso dorsal
hueco, y presentar hendiduras faríngeas durante el desarrollo embrionario.
1. Cefalocordados
Los Cefalocordados, Acranios o Anfioxos, también llamados Leptocardios, son un
subtipo de Cordados reducido (unas 30 especies), caracterizados por poseer una notocorda
que llega hasta la parte anterior del cuerpo (la recorre dorsalmente en sentido longitudinal), por
encima de la cual se halla un cordón nervioso que finaliza en un abultamiento o vesícula
cerebral; de ambos lados de ese cordón parten pares de nervios hacia los segmentos
musculares del cuerpo. Se les ha dado una gran importancia, ya que son considerados como la
transición evolutiva entre las Ascidias o Cordados inferiores y Vertebrados o Cordados
superiores. Viven en los mares templados y cálidos, enterrados en la arena de fondos poco
profundos, de donde asoma al exterior solamente la parte anterior del cuerpo.
Los Cefalocordados son de reducido tamaño (no más de 8 cm.), alargado,
transparentes, lateralmente comprimidos, y afilados en sus dos extremos (con forma
lanceolada). Disponen de una larga aleta dorsal, ensanchada en la región posterior para formar
la aleta caudal. La boca está rodeada de cirros móviles.
El sistema excretor de estos animales es exclusivo dentro de los Cordados, pues
consta de órganos muy primitivos cuyo parangón solo se encuentra en los gusanos anélidos.
La reproducción es por sexos separados, con fecundación externa. La larvas, que son
nadadoras, nacen asimétricas y adquieren de adultos simetría bilateral.
Los Cefalocordados agrupan una sola familia, los Branquiostómidos, compuesta por los
géneros Branchiostoma y Asymmetron.
2. Urocordados
Los Urocordados o Tunicados, llamados así por que la pared del cuerpo segrega una
túnica constituida por una sustancia celulosa llamada tunicina, es un tipo de Cordados
celomados que presentan el notocordio situado en la región caudal. Comprenden alrededor de
unas 2.000 especies todas ellas marinas, y con distinto tipo de movilidad: bentónicas,
planctónicas, solitarias o coloniales. El cuerpo está dividido en tórax y abdomen (a veces
prolongado en un postabdomen); en el tórax se localiza la función respiratoria consistente en
una cámara branquial o faringe. El sistema digestivo nace en una boca que comunica con una
faringe que dispone un número de hendiduras branquiales variable en donde se alberga el
endostilo, constituido por un surco provisto de células ciliadas que segregan una sustancia
mucilaginosa. Los nutrientes aglutinado por el mucílago, es conducido por el movimiento de
unos flagelos al verdadero aparato digestivo.
Los Urocordados son hermafroditas; es corriente la reproducción asexual por
gemación. La fecundación es habitualmente externa. Las larvas, que son nadadoras, están
dotadas de cola con notocorda, de ahí el nombre del grupo Urocordados (Uro=cola). Algunas
especies son vivíparas (los embriones se desarrollan en una cámara interna).
Los Urocordados comprenden tres clases: los Ascidiácios (ascidias o patatas de mar),
que habitan en la arena o fijas a las rocas, tanto en colonias como aisladamente, con
desprendimiento de la cola al llegar a adulto; los Taliáceos (salpas), de gran movilidad que
consiguen mediante propulsión a chorro, también con pérdida de la cola; y los Larváceos
(apendicularias), que se caracteriza por mantener la cola larvaria una vez alcanzan la fase
adulta.
Vertebrados
Los Vertebrados son un subtipo de cordados muy evolucionados. Los más primitivos
poseen órganos y mecanismos muy rudimentarios, que se van especializando conforme se
avanza en la evolución hasta llegar a los mamíferos, en los cuales se controlan y coordinan
todos los mecanismos desde una región centralizada: la corteza cerebral.
Los Vertebrados son animales extraordinariamente capacitados para colonizar y
adaptarse a diferentes ambientes, incluidos los más difíciles e inhóspitos. Aunque proceden
inicialmente del medio dulceacuícola, han conseguido evolucionar en el mar y pasar
posteriormente al medio terrestre, el cual dominan en la actualidad.
Características generales
Los Vertebrados son animales de simetría bilateral, con el cuerpo dividido claramente
en tres regiones: cabeza, tronco y cola; el tronco a su vez subdivido en tórax y abdomen. Del
tronco sobresalen las extremidades, que son impares en los Agnatos o Ciclostomos y pares en
el resto de vertebrados. Presentan notocordio, que se transforma en columna vertebral en
estado adulto; la cabeza está bien diferenciada, la cual agrupa y centraliza la mayoría de
órganos sensoriales y nerviosos. La estructura craneal de los vertebrados ha conseguido
mantenerse fácilmente en estado fósil, motivo éste que ha sido fundamental para conocer su
evolución.
Las paredes del cuerpo de los vertebrados utilizan para respirar unos orificios o
hendiduras branquiales; en los que respiran por pulmones desaparecen después de la fase
embrionaria. El esqueleto puede ser óseo, cartilaginoso, y en ocasiones presentar
dermoesqueleto, consistente en unas formaciones cutáneas esqueléticas.
Tegumento
El tegumento adquiere notable importancia en los Vertebrados por los múltiples
papeles que desempeña, y puede presentar variadas diferenciaciones córneas. En el
tegumento se distinguen formaciones de estructuras protectoras y sensoriales, glándulas con
funciones excretoras, aislamiento del medio, etc. Consta de tres capas: epidermis, dermis e
hipodermis. Por su parte, la coloración del tegumento es debida sobre todo a los cromatóforos
o células pigmentarias ramificadas de la piel.
La piel origina dos formaciones importantes, epidérmicas y dérmicas:
a) Formaciones epidérmicas
Son glándulas y faneras que dependen del tipo de sustancia elaborada; por ejemplo,
son venenosas en muchos peces, anfibios y reptiles; y sebáceas, sudoríparas y mamarias en
los mamíferos.
Las faneras consisten en tejidos o apéndices córneos de la piel, tales como las de los
reptiles, aves y mamíferos; garras y uñas; plumas y picos de las aves; pelos, crines y pezuñas
de determinados mamíferos, y también determinados cuernos de mamíferos, como los de los
rinocerontes, etc.
b)Formaciones dérmicas
Ejemplo de las escamas de los peces; placas óseas de los caparazones de
determinados reptiles (quelonios) y las durísimas escamas de la piel de los cocodrilos; los
cuernos de los rumiantes, etc.
Aparato locomotor
El aparato locomotor de los Vertebrados se ha adaptado de su función inicial (la
natación), a otras múltiples que permiten movimientos complejos según las condiciones
registradas por los órganos sensitivos.
Los peces, habitantes del medio primigenio, sufrieron cambios evolutivos importantes a partir
de la aparición de las aletas pares, que posteriormente se convirtieron en quiridios o
extremidades locomotoras pentadáctilas (de cinco dedos) cuando comenzaron la conquista del
medio terrestre, y que sufrirían posteriormente adaptaciones específicas, tales como las manos
aprensoras de los primates, las manos desgarradoras de los úrsidos o los felinos, o las alas de
sustentación aérea de las aves.
Sistema circulatorio
En los Vertebrados el sistema circulatorio es cerrado, mediante el cual se transporta
oxígeno y nutrientes a los distintos tejidos y células (presentan glóbulos rojos que transportan
el oxígeno mediante la hemoglobina). Consta de sistema sanguíneo y sistema linfático. Está
dotado de un corazón dividido en cámaras, arterias, arteriolas, venas, vénulas y capilares. En
los animales acuáticos hay un circuito sistémico y otro branquial. En los vertebrados terrestres
el sistema sanguíneo es doble (circulación mayor o general, y circulación menor o pulmonar),
es decir no se mezclan la sangre arterial y venosa. El corazón de los peces presenta dos
cámaras, una aurícula un ventrículo (dos aurículas y un ventrículo en los anfibios y reptiles). En
las aves y mamíferos es tetracameral (dos aurículas y dos ventrículos), y con una serie de
válvulas cardíacas. En los Vertebrados existe además un sistema linfático, encargado de
recoger el líquido intersticial.
El tegumento adquiere notable
importancia en el cuerpo de los
Vertebrados, ejemplo de las
formaciones dérmicas (escamas
durísismas) de los cocodrilos y
otros reptiles.
Sistema respiratorio
El sistema respiratorio de los Vertebrados es branquial en los animales acuáticos
(ciclóstomos, peces y larvas de anfibios), y pulmonar en los terrestres. Al igual que el sistema
circulatorio está muy perfeccionado, facilitando la adaptación al medio terrestre de los animales
homeotermos, es decir, que mantienen una temperatura corporal constante, ejemplo de las
aves y mamíferos. Esta capacidad de regulación térmica mediante la aportación de energía a
los tejidos, les permite resistir en condiciones ambientales desfavorables.
Las branquias son un órgano o apéndice filiforme (en forma de laminillas
vascularizadas), externa o interna según se disponga en el cuerpo. Tienen una función
respiratoria, y están especializadas para el intercambio gaseoso en el medio acuático. Todas
las branquias presentan en común una amplia superficie de contacto con el medio, y en ellas la
irrigación sanguínea se encuentra mucho más desarrollada que en otras partes del cuerpo.
En las aves, el aparato respiratorio es sumamente eficaz; proporciona el oxígeno
necesario para generar la energía que el cuerpo demanda por el esfuerzo desarrollado durante
el vuelo. Consta de un sistema de bronquios que están conectados a unos sacos aéreos; los
pulmones están divididos en alvéolos y lobulillos.
Sistema nervioso
El sistema nervioso de los Vertebrados comprende el sistema nervioso central, que a
su vez consta de encéfalo y médula espinal; y el sistema nervioso periférico, que consta de
numerosos ganglios y nervios (raquídeos o espinales); existe además un sistema nervioso
autónomo que inerva las vísceras (sistema simpático y parasimpático). Los órganos sensitivos,
así como las funciones motoras, son muy perfeccionados y desarrollados. Los nervios
raquídeos se ramifican a diferentes niveles de la médula, e inervan los distintos músculos,
glándulas y órganos. En el caso de los tetrápodos, aparecen dos engrosamientos en la médula,
las intumescencias cervicales y lumbar, como consecuencia del desarrollo de las patas.
Los sentidos incluyen: ojos, dispuestos en cámara de visión lateral, salvo en algunas
aves y mamíferos primates, que es binocular; tangorreceptores, que incluyen los órganos
táctiles de los mamíferos y la línea lateral (captadoras de ondas de presión) de los ciclóstomos,
peces y algunos anfibios acuáticos; órganos auditivos, en los tetrápodos consta de oído interno
y oído medio, ventanas oval y redonda, membrana timpánica y huesecillos, los cuales transmite
la vibración del tímpano a la cóclea o caracol. El oído medio comunica con la faringe a través
de la trompa de Eustaquio; los mamíferos disponen además de un oído externo. En los peces
sólo hay oído interno.
Sistema endocrino
El sistema endocrino de los Vertebrados está muy perfeccionado; mediante las
hormonas regula múltiples funciones del organismo. Está controlado por el hipotálamo y la
hipófisis, que mediante la elaboración de mensajes bioquímicos ejercen su acción sobre las
gónadas, páncreas, glándulas suprarrenales, etc.
Aparato digestivo
El aparato digestivo de los Vertebrados evolucionó a partir de las primeras formas que
se alimentaban mediante sistemas filtradores, hasta los vertebrados macrofágicos, que supuso
una serie de adaptaciones de los diferentes elementos intervinientes: dentales, masticadores,
musculares, e incluso de las propias cavidades internas, tales como los componentes
enzimáticos necesarios para realizar la digestión.
El aparato digestivo de los Vertebrados consiste en una cavidad oral, faringe, esófago,
estómago, intestino y ano. Estos órganos están asociados a otras formaciones glandulares
anexas, tales como las salivales, hígado y páncreas. En los tetrápodos, la cavidad bucal es de
complejidad creciente; en ella se desarrollan un conjunto de estructuras auxiliares, tales como
labios, lengua, paladar y dientes.
El estómago está típicamente dividido en tres regiones; en el caso de los rumiantes
(por su adaptación a dietas herbívoras) presentan un estómago de cuatro cavidades). En las
aves se distingue un proventrículo y una molleja trituradora; y en el esófago un divertículo o
buche.
El intestino está compuesto de un porción estrecha (intestino delgado), y otras más
corta y ancha (intestino grueso). En el primero se vierten la bilis del hígado y el jugo
pancreático, que realizan una función proteolítica (hidrólisis de las proteinas), y se absorben los
nutrientes a través de las microvellosidades. En el intestino grueso se absorbe el agua y se
forman los desechos o heces.
Inicialmente, los Vertebrados primitivos se alimentaban mediante sistemas de filtración,
los cuales pronto fueron reemplazados por otros más evolucionados. El resultado fue una
reducción del tamaño de la faringe y del número de hendiduras branquiales. Excepto en los
Agnatos, que son los Vertebrados más primitivos, los dos primeros arcos branquiales del resto
de Vertebrados evolucionaron hasta transformarse en las mandíbulas, que se han
especializado en la "captura" del alimento.
Sistema excretor
El sistema excretor de los Vertebrados está formado por el aparato renal y las
glándulas sudoríparas. Está muy perfeccionado en comparación con los Cordados inferiores.
Mediante estructuras especializadas se consigue filtrar los líquidos internos al margen del
medio externo, a la vez que mantiene en equilibrio el nivel de todos ellos dentro del cuerpo.
Reproducción
La reproducción de los Vertebrados es sexual salvo excepciones (ejemplo de algunos
peces con casos de hermafroditismo), habitualmente mediante sexos separados, con
fecundación interna o externa, y tanto vivíparos como ovíparos. Los mamíferos presentan la
mayor complejidad, en los cuales el embrión se desarrolla en el interior de la madre recibiendo
el alimento a través de la placenta. Después de nacidas las crías la administración del alimento
se efectúa mediante la leche segregada por las glándulas mamarias.
Clasificación
Los Vertebrados se clasifican en ocho grandes grupos: Placodermos (peces fósiles),
Agnatos o Ciclóstomos (peces sin mandíbulas, fósiles en su mayoría), Condriticios (peces
cartilaginosos), Osteicticios (peces óseos), Anfibios (ranas, sapos, tritones), Reptiles (culebras,
lagartos, tortugas, cocodrilos), Aves y Mamíferos.
1. Los Placodermos
2. Agnatos
Los Agnatos son una superclase de Vertebrados acuáticos con caracteres muy
primitivos (los primeros que aparecieron en la Tierra), y conocidos como "peces sin
mandíbulas" por estar desprovistos de maxilares; la boca está transformada en una ventosa
provista de dientes córneos que aplican sobre la piel de las presas, y sobre la que ejercen una
fuerza de aspiración capaz de abrir los tejidos. Poseen un cuerpo anguiliforme no mayor de 1,3
m., carente de escamas, esqueleto interno cartilaginoso, sin aletas pares, y no presentan un
cráneo como tal (los fósiles sí disponían de una armadura ósea externa).
La mayoría de las especies de Agnatos (todos los de la subclase Ostracodermos) se
han extinguido; actualmente solo sobreviven los de la subclase Ciclóstomos, que agrupan a las
clases Mixines (mixinos) y Cefalaspidomorfos (lampreas). Éstos, los mixinos y lampreas
(apenas un grupo de tan solo 84 especies), son los últimos representantes actuales de aquellos
primitivos animales de la Era Paleozoica, que surgieron hace unos 510 millones de años (a
principios del periodo Ordovícico), y que fueron muy abundantes hasta su desaparición hace
unos 370 millones de años (a finales del periodo Devónico). Estos animales siguen
alimentándose de una forma muy primitiva que no se da en el resto de vertebrados; son
chupadores de sangre en el caso de las lampreas, y necrófagos en el caso de los mixines;
habitan en las aguas templadas de ambos hemisferios, y en las tropicales más frías.
a) Ostracodermos
Los Ostracodermos son una subclase de Agnatos, en la actualidad todos fósiles,
considerados como los vertebrados más antiguos que se conocen. Eran pequeños peces sin
mandíbulas (aunque algunos alcanzaban los 60 cm. de largo), fundamentalmente de agua
dulce, que habitaron la Tierra aproximadamente entre los 500 y 350 millones de años. Estaban
recubiertos de escamas y una pesada coraza o escudo óseo, motivo por el que se movían por
los fondos alimentándose de los detritus que allí se iban depositando.
b) Ciclóstomos
La subclase Ciclóstomos (mixinos y lampreas) son los Agnatos que nos interesa
destacar y profundizar, pues no sólo son los únicos emparentados con los Ostracodermos que
sobreviven actualmente, sino incluso los únicos de todos los Agnatos conocidos. Presentan
aspecto parecido a las anguilas, aunque de tamaño menor, y habitan en aguas marinas y
dulces. A diferencia de los antiguos Ostracodermos, los Ciclóstomos han perdido la coraza, y
su piel está recubierta de un mucus en vez de escamas. Tienen un esqueleto cartilaginoso
reducido, con una notocorda que persiste en la fase adulta. Disponen de un órgano sensorial
situado en los laterales del cuerpo, la línea lateral, mediante el cual perciben ondas de presión
(movimientos del agua) que le ayudan a conservar el equilibrio.
No dispone de estómago. Poseen un tubo digestivo con una boca dotada de ventosas
para asirse a sus presas, y que aloja unos dientes córneos capaces de perforar los tejidos.
Respiran mediante unas bolsas branquiales que parten de la faringe, a través de la cual
penetra el agua de la que extraen el oxígeno, para posteriormente salir a través de las
hendiduras branquiales que tienen situadas en los laterales cefálicos. Disponen de un corazón
que consta de una aurícula, un ventrículo y un seno venoso; y un sistema arterial y venoso en
circuito cerrado. El sistema excretor consta de dos riñones.
La fecundación es externa. Las crías (de no más de 7 mm.) pasan varios meses en la
fase larvaria, inmóviles en el barro, y alimentándose por filtración de las sustancias orgánicas
que transporta el agua. Hasta llegar al estado adulto sufren una metamorfosis complicada.
La subclase Ciclóstomos agrupa a las clases Mixines (mixinos) y Cefalaspidomorfos
(lampreas).
b.1) Mixines
Los Mixines son una clase de Agnatos Ciclóstomos de cuerpo serpentiforme o
anguiliforme, cartilaginoso y provisto sólo de una aleta caudal desde la parte superior a la
inferior del cuerpo. No alcanzan tamaños superiores a los 91 cm. La piel posee numerosos
poros a través de los cuales segregan un mucus que los hace muy viscosos al tacto. Tienen la
boca circular en posición ventral circundada por ocho cirros o barbillones cortos y carnosos. En
el paladar presentan un único diente, y en la lengua dos hileras de dientes córneos y fuertes
que se renuevan cíclicamente que le sirven para roer y atravesar la piel de sus presas, de las
que pueden alimentarse en poco tiempo consumiendo varias veces su propio peso. La
respiración se realiza por medio de entre 5 y 15 aberturas branquiales externas que poseen a
ambos lados del cuerpo. Los ojos son rudimentarios. Se conocen alrededor de unas 43
especies, todas habitantes de los fondos en aguas templadas. Son fundamentalmente
necrófagos (consumen la carne y vísceras de los peces muertos), aunque también parásitos de
los peces (viven fijos a ellos). Los mixines no poseen fase larvaria; el desarrollo es directo.
Los Mixines agrupan el orden Mixiniformes, al cual pertenecen los géneros Myxine y
Bdellostoma. El mixino del Atlántico (Myxine glutinosa) es la especie más conocida; mide
alrededor de 38 cm. de longitud y es de color rojizo brillante. Otra especie de mixinos es el del
Pacífico (Eptatretus stouti).
b.2) Cefalaspidomorfos
Los Cefalaspidomorfos son una clase de Agnatos Ciclóstomos conocidos vulgarmente
como lampreas. Presentan cuerpo cartilaginoso, alargado, cilíndrico y desnudo; aletas dorsales
impares (a menudo contiguas), boca circular situada en el extremo anterior de la cabeza y
provista de dientes córneos. A cada lado del cuerpo tienen siete bolsas branquiales
comunicadas con el exterior mediante orificios. Se conocen alrededor de 41 especies, tanto de
mar como de agua dulce. Son ectoparásitos (parásitos externos de los peces) y necrófagos (se
alimentan de carroña). Algunas especies se alimentan básicamente de sangre, como las
marinas, pero también hay otras que recurren a los tejidos musculares de sus víctimas.
Las lampreas realizan la puesta de huevos en los fondos marinos o de los ríos,
enterrándolos en la arena. Las crías nacen después de dos semanas y se alimentan de
residuos y vegetales. Al contrario que los Mixines, las lampreas presentan una metamorfosis
que se produce después de unos tres años. A esta clase pertenece la familia Petromizontes,
que integra los géneros Petromyzon y Lampreta, ejemplo de la lamprea de río (Lampreta
fluviatilis) y lamprea de mar (Petromyzon marinus).
Peces
Los peces son una superclase de animales vertebrados acuáticos gnatostomados
(quiere decir provistos de mandíbulas articuladas). Están dotados de aletas pares y respiran
por branquias. Son fundamentalmente poiquilotermos, es decir, no pueden regular su propia
temperatura corporal, motivo por la cual ésta varía según la temperatura ambiental.
Los peces son mayoritariamente marinos, aunque existen variadas especies de agua
dulce (trucha, esturión, carpa, barbo, lucio, etc.). La excepción a ambos hábitats la presentan
los salmones y anguilas, que dividen el ciclo vital entre el mar y los ríos, entre los que realizan
largas migraciones para realizar las puestas.
Los peces se dividen en Condroíctios (de esqueleto cartilaginoso), y Osteicticios (de
esqueleto óseo). Entre los Condroíctios destacan algunas especies depredadoras muy
conocidas, como el tiburón blanco; o que se alimentan de plancton, como el tiburón ballena.
Por su parte, los Osteicticios están muy diversificados; existen grupos gregarios, como los de la
familia Clupeidos (sardina, boquerón, arenque...), que se desplazan en grandes bancos;
periformes (atún, caballa...); depredadores (barracuda, lucio, piraña...); y también otros con
dieta fitófaga y micrófaga (carpas, mugílidos, etc.). Muchos peces son bentonicos; viven en los
fondos arenosos y semienterrados (rodaballo, lenguado...), o con formas abisales (que poseen
órganos luminosos).
3. Condroíctios
Los Condroíctios son una clase de peces bastante homogéneo con respecto a los
Osteíctios, casi todos marinos depredadores y necrófagos, caracterizados por su esqueleto
cartilaginoso más o menos calcificado, notocorda persistente en la fase adulta, aunque
reducida, cola heterocerca (aleta caudal con lóbulos desiguales), y fosas nasales
incomunicadas con la cavidad bucal. Poseen aletas pares (ventrales y pectorales) e impares
(una caudal, una anal y dos dorsales), todas ellas sostenidas mediante piezas cartilaginosas.
La piel está recubierta de unas escamas que semejan dientes (dentículos dérmicos). La boca
esta situada en posición ventral y transversal.
La piel de los Condroíctios posee varias capas epidérmicas y una dermis muy gruesa,
que les aportan una gran dureza y resistencia. Bajo la dermis disponen de numerosos
dientecillos o dentículos dérmicos que cubren todo el cuerpo, también llamadas escamas
placoideas con objeto de diferenciarlos de las escamas típicas de los peces Osteíctios.
El estómago es ancho y el intestino está provisto de una válvula en forma de espiral
que facilita una mejor absorción. No disponen de opérculos (agallas, conchas, etc.) ni vejiga
natatoria. Respiran mediante branquias laminares, las cuales capturan el oxígeno del agua que
irriga la sangre. El aparato circulatorio es cerrado; consta de un corazón dividido en dos
cámaras, arterias, y vasos diversificados por todo el cuerpo. Una curiosidad de esos animales
es el alto contenido de urea en la sangre, cosa que no ocurre en ningún otro vertebrado, y se
estima que procede de una adaptación secundaria al agua del mar a partir de antepasados de
agua dulce.
En los Condroíctios se distinguen numerosos receptores sensitivos, tales como ojos
complejos (aunque de escasa agudeza visual), olfativos o gustativos. También poseen
terminaciones nerviosas a ambos lados del cuerpo (la línea lateral), que les permiten detectar
las vibraciones del agua (los movimientos que se realiza a su alrededor). También disponen de
receptores de gravedad para estabilizar el cuerpo durante los desplazamientos de giro. Se
estima que no perciben sonidos.
La reproducción es ovípara mayoritariamente, pero también se da en algunos tiburones
la reproducción ovovivípara o vivípara. La fecundación es interna. El embrión se desarrolla
dentro del huevo mientras dura el vitelo, alimentándose posteriormente por sí mismo.
Los Condroíctios se dividen en dos subclases Elasmobranquios, Plagiostomos o
Seláceos, entre los que se incluyen los tiburones gigantes de hasta 15 m. de longitud, las
rayas, pintarrojas, etc.; y Holocéfalos (quimeras).
b) Holocéfalos
Los Holocéfalos son una subclase de peces Condroíctios conocidos como quimeras,
caracterizados por carecer de espiráculos y presentar 4 pares de branquias. Este grupo, que
constituye especies muy diferentes a los demás Condroíctios, han permanecido apenas sin
variaciones evolutivas desde su aparición en el periodo Jurásico. Se trata de animales de
aspecto extraño, con una gran cabeza cónica y achatada, boca rodeada de unos labios en
forma de pico de loro, cuerpo cilíndrico y alargado; cola larga, fina y delgada con aspecto de
látigo; grandes ojos sin párpados. Carecen de costillas. Nadan con las aletas pectorales, que
tienen muy desarrolladas. Son marinos y generalmente bentónicos de aguas profundas. Los
Holocéfalos comprenden un solo orden, los Quimeriformes, y tres familias: Quiméridos,
Calorrínquidos y Rinoquiméridos.
4. Osteoíctios
a) Dipnoos o Ceratodiformes
Los Dipnoos o Ceratodiformes son peces que comprenden individuos que pueden
respirar también mediante pulmones, por tanto pueden utilizar también el oxígeno de la
atmósfera. Tienen un esqueleto básicamente cartilaginoso.
b) Crosopterigios
Los Crosopterigios tienen cuerpo alargado, esqueleto más o menos calcificado,
escamas cicloideas, y respiración branquial o pulmonar. Fueron peces muy abundantes en
otras eras geológicas (especialmente en el Devónico); actualmente han quedado reducidos a
unas pocas especies vivientes. Tienen la característica de poder sobrevivir fuera del agua
durante bastante tiempo, aunque en estado de quiescencia, gracias a que la vejiga natatoria es
un pulmón transformado.
c) Actinopterigios
Los Actinopterigios tienen cráneo cartilaginoso (en parte calcificado) recubierto por
husos dérmicos, aletas con radios, y un solo par de aberturas branquiales cubiertas por un
opérculo. Esta subclase agrupa a los superórdenes Braquipterigios (peces muy primitivos con
cuerpo de aspecto serpentiforme), Condrósteos, Holósteos y Teleósteos. Los Actinopterigios
comprende numerosas especies, entre ellos la mayor parte de los peces comunes que
conocemos (generalmente integrados en el superorden Teleosteos), tales como truchas,
salmones, sardinas, lucios, percas, arenques, etc.
c.1) Holósteos
El superoden Holósteos agrupa a peces de esqueleto casi totalmente osificado, con
escamas ganoides y notocorda persistente. Representan un grupo de animales de transición
entre los Condrósteos y Teleósteos. Comprenden dos órdenes: los Amiiformes y los
Lepisosteiformes.
c.2) Teleósteos
El superorden de los Teleósteos agrupa a peces de esqueleto óseo, cola homocerca,
escamas cicloideas o ctenoideas, Vejiga natatoria habitualmente presente. Carecen de
espiráculos. Como se ha dicho, en este grupo se integran la mayoría de peces comunes y
formas más evolucionadas, por ello daremos un breve repaso a los órdenes y familias más
importantes y representativos:
La lubina o róbalo es un
Teleósteo perteneciente al
orden Perciformes, familia
Serránidos.