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Este documento discute las grietas y fisuras en edificios. Explica que las grietas y fisuras son inevitables debido al paso del tiempo y las circunstancias. Su causa puede ser múltiple, pero para entenderlas hay que ver el contexto general de la fisuración en el edificio. Las grietas y fisuras pueden ser el preludio de una rotura mayor si no se reparan. El documento también describe cómo los diferentes materiales se rompen de manera distinta bajo la misma presión debido a su capacidad para absorber
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Este documento discute las grietas y fisuras en edificios. Explica que las grietas y fisuras son inevitables debido al paso del tiempo y las circunstancias. Su causa puede ser múltiple, pero para entenderlas hay que ver el contexto general de la fisuración en el edificio. Las grietas y fisuras pueden ser el preludio de una rotura mayor si no se reparan. El documento también describe cómo los diferentes materiales se rompen de manera distinta bajo la misma presión debido a su capacidad para absorber
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¿Qué pasa aquí?

Manual práctico para la investigación y diagnóstico de las lesiones de la


edificación

8. Las grietas y las fisuras

Las fisuras y las grietas son inevitables. Por una razón o por otra siempre aparecen en los edificios como consecuencia
natural del paso del tiempo y las circunstancias en las que se encuentra. Eso, en sí mismo no es importante, lo nuclear
es lo que pueden significar.
La causa de la aparición de una o varias fisuras es múltiple, pero en cualquier caso creo que debe tenerse en cuenta
que una fisura o una grieta es una palabra de un texto. Sólo viendo el texto entero, el global de la fisuración,
sabremos qué es lo que nos está diciendo el conjunto del edificio.
A lo anterior debe añadirse que, a gran escala, la materia tiende a ser homogénea. Esto es así porque la energía
necesaria para romperla es grande y la traba, la cohesión de las cosas, hace que se comporte como un todo.
No obstante, a pequeña escala, en la materia existen discontinuidades importantes: impurezas, cambios locales de
densidad, caliches, coqueras, nódulos muy duros o muy blandos en relación con el resto del material, y un sinfín de
irregularidades, de modo que la materia puede romperse de manera preferente por ahí.
En cualquier caso, el concepto a tener presente es un principio invariable:

La Naturaleza siempre hace lo más fácil.

Esto implica que:

1. siempre se tenderá al equilibrio de energía.


2. un desequilibrio de energía se mantendrá el menor tiempo posible.

Éste, desde mi punto de vista, es el motivo por el cual una piedra ayer entera en un edificio del siglo XIX hoy se
rompió: finalmente llegó a su estado de equilibrio interno frente a la acción que estaba sufriendo.
Llegados aquí, quiero resaltar que existen dos maneras de clasificar las fisuras y las grietas. Ambas maneras se
utilizan según el parecer de quien las examina.
Una de ellas es la cuantitativa, que es la que utilizo en este Manual, donde la fisura es aquella discontinuidad del
material cuya anchura es menor de una décima de milímetro, y la grieta es cualquier discontinuidad mayor de ese
grueso.
Para entendernos en cuanto a su entidad, se puede usar un símil: la reparación de una fisura requiere de una tirita y la
reparación de una grieta necesita de puntos de sutura.
Fisura Hasta 0,1 mm +/-
Grieta Mayor de 0,1 mm

La otra clasificación es cualitativa: la fisura es una discontinuidad que sólo afecta a la superficie del material mientras
que la grieta afecta todo el grueso.
Muchas fisuras representan un problema y en determinadas ocasiones pueden ser el preludio de una grieta y más
tarde, de una rotura espectacular, pero esa multiplicidad no es forzosamente preludio de un daño mayor.
Desde mi punto de vista, las fisuras -bajo una acción cualquiera- aparecen porque el elemento que la presenta h a
superado su límite de energía acumulable. Cuando un elemento recibe una acción, toda su estructura interna se
reorganiza para poder absorberla y mantener su equilibrio tensional interno.
La idea de la energía de deformación no es nueva ni mucho menos (S. TIMOSHENKO, 1930) y creo que ayuda a
comprender los fenómenos de rotura que se producen en la construcción.
Cuando la materia agota sus posibilidades de adaptación a la energía que la deforma sólo tiene un camino para hallar

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un nuevo estado de equilibrio: se rompe y así libera el sobrante, transmitiéndolo a su alrededor. Los elementos de las
inmediaciones se deforman y el sobrante se repartirá entre ellos hasta llegar al equilibrio.

Imagen 180. Esquema del proceso de rotura de un pavimento comprimido.


Un ejemplo lo tenemos en las roturas de los pavimentos de piezas cerámicas, cuando éstas miden más de 40 cm de
lado, están firmemente pegadas a su base con un buen adhesivo, se han colocado con la junta habitual (el grueso de
un palillo) y, por ejemplo, el conjunto base/ pavimento está colocado sobre un lecho de arena.
Sucede que el forjado comienza a flechar (a tomar comba) y en ese transcurso, el conjunto de base y pavimento se
tiene que ir acomodando a una curva en la que no cabe porque es más corta que el plano horizontal original.
En consecuencia, a lo largo de la vida normal de la flecha del forjado y con su misma lentitud, las baldosas del
pavimento se aprietan unas contra otras, las juntas se agotan y el adhesivo trabaja a cortadura.
Si el mortero que une las baldosas a la base soporta la tensión de cortadura, las baldosas se partirán y si no es capaz
de aguantarla, el pegamento se romperá y las baldosas, libres, se levantarán tomando la forma de una tienda de
campaña.
Este proceso es muy lento y se puede ver su avance. Primero aparece en el pavimento una traza que parece un cabello
pero en realidad es una depresión. En ausencia de una denominación mejor, la llamaré Línea de Lueders, en similitud a
la que aparece en el acero en la misma circunstancia.

Imagen 181. Aspecto de la línea en cuestión sobre ceramica.

Imagen 182. El mismo fenómeno sobre terrazo.


Luego el material se rompe y se puede ver, mediante una lupa, el desgarramiento que produce la tensión de
compresión en la superficie de la cerámica.

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Imagen 183. Detalle del agrietamiento.


Y por último, la fisura completamente formada.

Imagen 184. La fisura, identificable como tal.


En este marco de trabajo, es claro que la materia necesita tiempo para deformarse y romperse y ese es el motivo por
el cual, en la edificación y en toda la Naturaleza:

a) las fisuras progresan a intervalos.


b) no hay proporcionalidad aparente/evidente entre la acción y la rotura.

Imagen 185. Esquema muy simplificado de un proceso de rotura. 1. La fábrica recibe una acción y la equilibra. 2.
Una de las piezas es más sensible que el resto y se deforma en respuesta acumulando parte de la energía que le
llega. Con ello traspasa parte de su energía de deformación a las piezas circundantes, que también se deforman.
3. Cuando la pieza en cuestión sobrepasa su límite de energía de deformación se rompe y el conjunto de la
fábrica se ve obligado a absorber ese sobrante y queda obligada a encontrar un nuevo estado de equilibrio.
Por otra parte, esta idea permite considerar que las grietas y fisuras, como son discontinuidades parciales en el total
del edificio, pueden convertirse en planos preferentes de rotura a lo largo de la vida del inmueble.
Ello explicaría que, tras la reparación a fondo de las roturas de un edificio con el mejor de los proyectos y las técnicas
muy bien aplicadas, suceda que reaparezcan en la casa las roturas que tenía antes de ser arreglada, aunque menos
acusadas. En este caso, aun habiendo hecho todo lo posible, resulta que el estado de equilibrio del inmueble
requiere de esas juntas naturales producto de los años y de sus propias tensiones internas y, contra ello poco se
puede hacer, como no sea colocar un puente elástico.
En cuanto a su aspecto, el trazado de las fisuras y las grietas siempre suele ser irregular porque el material en el que
se producen es heterogéneo, a menos que haya una directriz que las guíe. Así, cuando vemos una fisura
perfectamente lineal podemos afirmar, sin temor a equivocaciones, que bajo esa fisura hay una directriz: una roza
mal tapada, un cable eléctrico en superficie, un elemento lineal o un cambio de material, un tendel...
En ese caso hay dos maneras de averiguar qué es lo que hay debajo, si es que no es evidente: haciendo una cata o

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utilizando un detector de metales.

Imagen 186. En este caso, la directriz es una jácena.


Por otra parte, no todos los materiales se rompen de la misma manera bajo el mismo esfuerzo.
Creo que eso pasa porque cada material es capaz de acumular diferente cantidad de energía de deformación. Así, a
igualdad de esfuerzo, una pared de ladrillo perforado de 4 cm de espesor se rompe con una traza distinta a la de una
pared de ladrillo perforado de 10 cm de grueso.
Y eso sucede porque la fábrica de ladrillo de 4 cm es capaz de absorber una cantidad de energía mucho menor que la
fábrica de ladrillo de 10 y porque la morfología del ladrillo es diferente y el tiempo y la reestructuración de su equilibrio
interno bajo una acción también son distintos.
Pero el caso es que la grieta o la fisura vista con el suficiente aumento siempre tiene el mismo aspecto:

Imagen 187. Aspecto de una grieta de baldosa cerámica sometida a compresión.

Imagen 188. Aspecto de la lesión de una pared sometida a compresión. La escala es diferente, pero la traza es la
misma que la de la imagen anterior.

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Y eso es así porque se trata de la representación física de un mismo fenómeno, el material ha liberado el resto de
tensión interna que le impedía estar en equilibrio.
El aspecto de las roturas también es diferente en relación no sólo al grueso de la fábrica sino a la geometría de las
piezas que la componen.
Con el mismo grueso de pared, fábricas de ladrillo más grande tienen muchas menos juntas y se pueden deformar
menos en conjunto. Eso provoca que cada ladrillo tenga que absorber más energía y, por lo tanto, se rompa antes y la
grieta resulte grande y aparatosa.
El aspecto de las roturas en un tabique delgado y de pieza pequeña no tiene alteraciones por decirlo de alguna
manera; justo lo contrario de lo que pasa en el tabique hecho con pieza grande, donde el trazado tiene cambios de
dirección bruscos y, sobre todo, su dibujo recuerda el de una escalera.

Imagen 189. Compresión en tabique de pieza pequeña, 29 x 14x 4 cm. El trazado de la grieta es suave y
continuo.

Imagen 190. Roturas por compresión debida a retacado con mortero de cemento en tabique de pieza grande,
50x 25 x 4 cm. La diferencia está en que las ramas de las grietas aparecen a intervalos regulares.

Imagen 191. Mismo esfuerzo de la imagen anterior. La traza brusca y escalonada es clara.

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Imagen 192. Detalle del escalonamiento en otra pared de otro edificio.

Imagen 193. Diferente trazado de la rotura en función del número de juntas de la pared.

Imagen 194. Diferente número de juntas en 1 m².


Si la pared es más gruesa, mayor de 10 cm, entonces la rotura por compresión toma este aspecto:

Imagen 195. Pared de 15 cm de grueso de ladrillo hueco, tomada con mortero de cemento y sometida a la misma
acción que las paredes de las imágenes anteriores. El canuto revienta porque no puede resistir la tensión y
porque no está contenido.
Las rehabilitaciones de edificios con forjados muy flexibles, como los de madera, siempre traen problemas si la
tabiquería es de piezas grandes. A este respecto, conviene recordar que la Norma NBE EF-88 recogía como admisible
una flecha de 1/300 de la luz si la tabiquería del piso soportado estaba tomada con yeso.
Así, es claro en la práctica lo que ya sabemos de la teoría: cuanto más rígido es el elemento de fábrica, menos
deformación admite y, por lo tanto, menos flecha debe tener el forjado. Por este motivo parece evidente que, sin
pararse a pensarlo antes, no siempre se podrá cambiar el formato del ladrillo una vez redactado el proyecto y calculada
la estructura.

Por otra parte, la práctica ha demostrado de manera más que evidente que no hay fábrica de ladrillo cerámico
capaz de soportar sin romperse una flecha en la estructura mayor de 9 milímetros

Si en alguna ocasión deseamos medir el grueso de una grieta, además de la lupa, podemos utilizar una GALGA DE
COMPARACIÓN. Se trata de una cartulina o un papel o una tarjeta de plástico en cuyos bordes se han dibujado líneas
de grueso diferente: de 0,1 mm, de 0,15 mm, de 0,20 mm y así hasta 5 mm por ejemplo.

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GALGA DE COMPARACIÓN
Plantilla gráfica.
USOS:
Medir por comparación el grueso de una fisura, una grieta o determinadas hojas de materiales.
DÓNDE ENCONTRARLO:
Se lo puede hacer uno mismo.
PRECIO:
Variable.
MANTENIMIENTO
Que no se roce
Que no se doble

Se superpone a la grieta y se sabe su grueso por comparación. Es un método de medida sencillo y barato. Además se
puede marcar sobre la pared el lugar al que llega la grieta ese día y anotar la fecha al lado.
A efectos prácticos interesa saber la causa de la aparición de las fisuras y las grietas, ya sea en elementos verticales,
pilares, paredes de fachada o de compartimentación; en elementos horizontales, forjados, viguetas, vigas, suelos,
techos o inclinados, lucernarios, bóvedas, arcos...

8.1. Fisuras en paredes


Hoy día, con las estructuras reticulares y los métodos de cálculo y el coste de los materiales es difícil encontrar
forjados que hayan deformado por encima de lo esperado por causa de un error en su cálculo. Sucede, pero es poco
frecuente.
Sin embargo, al edificio le salen grietas y fisuras y en mi experiencia he hallado catorce causas diferentes por las
cuales aparecen grietas en las paredes.

1. Incremento de carga del forjado: deseada, añadida o imprevista.


2. Retacado de tabiques.
3. Apoyo blando de la fábrica de la pared.
4. Deformación del forjado por fluencia.
5. Deformación del forjado por oxidación de su armadura.

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6. Ciclos de dilatación y contracción.


7. Diferente deformación entre forjados.
8. Exceso de luz entre apoyos, pero acorde con la normativa de su tiempo.
9. Error de cálculo del forjado.
10. Asiento.
11. La grieta de la ira.
12. La grieta del encuentro de materiales.
13. La grieta del bricolaje.
14. La grieta de la junta natural.

Con esto quiero decir que la rotura por deformación de forjado debido a errores en el cálculo debe dejar de ser un
cajón de sastre donde meter las roturas

En otro orden de ideas, debemos tener presente que las fisuras y roturas repetidas siempre en los mismos elementos
indican un vicio constante de algún tipo. Por ejemplo, la rotura en todas las plantas del mismo cajón de instalaciones,
grietas en todos los tabiques (vamos, que hay que buscar qué tabiques no se han roto), rotura de todas las uniones de
tabique y techo...
La investigación de la deformación de los forjados y la rotura de las paredes se hace paso a paso. El primero de ellos
es la inspección visual para evaluar las lesiones y considerar si es razonable que el forjado esté deformado. El último
de ellos es sacar el nivel láser para medir esa deformación.
La inspección visual comienza por ver cuál es el trazado de las grietas en las paredes y comprobar:

• Si las paredes son o no de carga.


• De qué tamaño y tipo es el ladrillo.
• Si el trazado de las grietas es oblicuo o recto; y si es recto, si es horizontal o es vertical.
• Si se observan ramas o desviaciones a intervalos repetidos en el trazado de las lesiones.
• Si en algún lugar del trazado de las grietas ha habido caída o desprendimiento del enlucido o de la propia
pared.
• Si el enlucido o el recubrimiento es o no muy frágil; por ejemplo, un espejo directamente montado en una
pared.
• Si es nueva o antigua. Conviene preguntar cuándo pintaron la casa para saber la edad de los problemas.

Imagen 196. Si se mira con atención podremos ver si la grieta fue pintada o si es nueva.
• Si las paredes están bien retacadas

Para comprobar el retacado, además de necesitar cierta maña subidos a una silla o a una escalera, debemos ir a buscar
lugares que nos permitan ver al desnudo el encuentro de las paredes y el forjado. Habitualmente esos lugares son los
baños y las cocinas. No basta con comprobar en una sola vivienda, hay que hacerlo en todas las que se pueda.

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Imagen 197. Proceso de quitar la luminaria del falso techo.


Cuando tengamos el foco fuera, pediremos que nos enciendan la luz y así veremos algo, porque las bombillas de las
luminarias empotradas dan algo de luz por detrás. Si no hubiera suficiente luz colaremos por el hueco del falso techo
una LINTERNA encendida de manera que nos ilumine lo que deseamos ver.

LINTERNA
Instrumento eléctrico.
USOS:
Iluminar en la oscuridad.
Proyectar luz rasante sobre una pared para revelar las desigualdades de planeidad.
NO debe ser de LED de color azul ni tener LED que den otra luz que no sea blanca. De lo contrario no se diferencia el
mortero del yeso en el interior de un falso techo.
Son recomendables las de lámpara halógena de cierta potencia
Conviene que sea robusta
DÓNDE ENCONTRARLA:
En tiendas de electrónica y ferreterías entre otros muchos comercios.
PRECIO:
Variable.
MANTENIMIENTO
Mantenerla limpia

Para poder ver, utilizaremos un espejo que quepa en el hueco de la luminaria. El espejo nos lo puede prestar la
Propiedad o lo podemos tener nosotros, ya sea un espejo de polvera o un ESPEJO DE DENTISTA.

ESPEJO DE DENTISTA

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Instrumento quirúrgico.
USOS:
Ver los lugares que son de acceso difícil.
La imagen es muy nítida y el contraste está mejorado.
Su mango largo permite llegar a lugares bien difíciles.
Es preciso entrenarse un poco y tener mucha paciencia porque la amplitud de su campo visual es pequeño.
DÓNDE ENCONTRARLO:
En algunas farmacias y en tiendas de instrumental médico.
PRECIO:
12 euros.
MANTENIMIENTO
Mantenerlo limpio.

Tras la inspección visual llega el momento de hacer la foto. Para ello tendremos que utilizar una cámara digital que
quepa por el hueco de la luminaria.
Como sólo nos cabrá la cámara y la mano para accionar el disparador, deberemos hacer las fotos con flash en círculo
para tener la visión de varias paredes y su retacado y sacar la cámara para ver en la pantalla si hemos fotografiado lo
que nos interesa. Si no lo hemos logrado, repetiremos la operación hasta conseguirlo.
Una vez terminemos la inspección, nos lavamos las manos para no manchar el falso techo con los dedos, y montamos
la luminaria otra vez en su sitio.

El resultado de la inspección por encima del falso techo tiene beneficios añadidos, como averiguar el por qué de las
transmisiones acústicas entre viviendas colindantes, el estado de las instalaciones, la hermeticidad frente a los olores
de los cajones, y otros.
Desde mi punto de vista es una comprobación necesaria aunque no se vean fisuras o grietas.

Y dónde están,

• Si las grietas están en lo alto de las paredes, en su pie, a media altura. En los extremos o a medio paño.
• La cantidad de superficie afectada por este tipo de lesiones en la planta general del edificio o si los
problemas se concentran en determinado lugar en la sección de la casa. O bien, si aparecen siempre en los mismos
elementos.
• Qué elementos estructurales hay cerca de las lesiones.
• Si se producen en esquinas o en cajones que albergan instalaciones.

Con estos datos ya deberíamos tener suficiente para lanzar una hipótesis de cuál es el problema; si resultara que nos
conviene comprobar la flecha de los forjados debemos tener muy claro que obtendremos un valor indicativo y no el
valor; por ello deben interpretarse los resultados con gran precaución y una dosis grande de prudencia.
Hoy día, medir la deformación de un forjado de manera más o menos precisa es posible, pero antes de sacar y plantar
el nivel en la habitación delante de la Propiedad de la casa, apartar los muebles, medir la distancia entre pilares,
averiguar la dirección del envigado y buscar el centro del vano, conviene hacer una prueba de sentido común: utilizar la

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bola de acero de la que se ha hablado antes.


Si el pavimento es medianamente liso la bola rodará por el suelo con alegría si está muy inclinado, o despacio si lo
está poco.
Si el rodar es dubitativo y la bola tiene esas dudas en varios lugares del mismo tramo de forjado, no hará falta que
midamos nada: al forjado no le pasa nada fuera de lo común. Si, por el contrario, la bola corre con rapidez y siempre
rueda hacia el mismo lugar, sí que sacaremos el nivel.
Buscaremos los pilares y el centro del vano, apartaremos los muebles para tener una medida de distancia lo más
amplia posible, sin obstáculos, y en el centro del vano mediremos la distancia entre el aparato y la diana y anotaremos
la diferencia de nivel tanto en un sentido como en el ortogonal, identificando en nuestras notas cuál es la dirección del
forjado. Para tomar los datos de campo podemos utilizar una plantilla como esta:

Imagen 198. Plantilla para toma de datos de campo en la medida de flechas de forjado.
Para comenzar nuestro trabajo con el nivel láser, lo primero que tenemos que saber es que vamos a utilizar ese
instrumento de un modo diferente a como fue concebido. Es decir, los niveles de este tipo se utilizan en topografía y
todos sus accesorios están orientados a este trabajo. Nosotros, por el contrario, lo vamos a utilizar para medir
pendientes de rampas de garaje, de azoteas o flechas de forjados.
Así pues, lo primero que vamos a hacer es preparar nuestra diana; la superficie donde vamos a ver el punto de luz
(roja o verde, que se ve mejor a la luz del día). Como lo normal será que pongamos el láser en el suelo y no que
utilicemos un trípode, nos haremos una peana tarada a la altura a la que sale el rayo y en la que podamos colocar la
superficie plana que recibirá el punto de luz que emite el aparato.

Imagen 199. Esquema de colocación del láser y las dianas.

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Imagen 200. Disposición de las dianas y el láser en la realidad.


Hay varias formas de conseguir colocar esa diana y no sólo la peana que se propone en la imagen anterior (que es una
pieza de aluminio doblada en L, sino pegar en el extremo de un regle una hoja de papel adhesivo que habremos tarado
antes:

Imagen 201. El 0 corresponde a la altura a la que sale el rayo del aparato con respecto al suelo. Las divisiones
están cada medio centímetro porque el punto del aparato ya tiene cerca de 2mm de diámetro a 5 metros de
distancia.

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Imagen 202. El papel adhesivo colocado en el regle.


El sistema tiene limitaciones y por eso los resultados que se obtiene deben ser revisados y contrastados con la
realidad de lo que hay en el lugar. No es verosímil medir una flecha de 8 mm y que las paredes estén como nuevas.
A la hora de discutir el resultado obtenido tendremos que tener en cuenta:

a) qué hay debajo del pavimento: si hubiera una cama de arena por la que discurrieran las instalaciones,
habremos medido la flecha de forjado y el apelmazamiento probable de la cama de arena. La corrección por esta
circunstancia dependerá de nuestra experiencia, del grueso de la cama de arena y del tiempo transcurrido desde
que se hizo ese suelo.
b) la rugosidad del pavimento: un pavimento cuya textura sea variable, nos producirá cierto error.
c) debe tenerse en cuenta la experiencia a la hora de apreciar el punto del láser en la diana: cuanto más
lejos ésta está, más gordo será el punto y por lo tanto deberemos estimar dónde está su centro sobre la escala.

La estimación final debe tener en cuenta al menos estas tres circunstancias; con ellas y teniendo muy presente el
esquema de roturas de las cercanías del tramo de forjado que hemos medido podremos saber si realmente lo hemos
podido medir y cuánto se ha deformado.
La medida hallada será un dato más y no forzosamente el dato primordial sobre el que basaremos nuestra conclusión.
Debería tomarse como lo que es: el resultado de una prueba diagnóstica no destructiva a evaluar junto con otras.
Para concluir:

La filosofía de las grietas y las fisuras no es mecanicista. Es posible que no se presenten siempre que haya una
anomalía, sino en sus proximidades.

8.1.1. Incremento de carga del forjado


El tendido de camas de arena sobre los forjados da lugar a una sobrecarga permanente que en ocasiones se ha
calculado y en ocasiones, no.
Las camas de arena se colocan en general para abaratar costes y se utilizan para pasar bajo el pavimento los
conductos de las instalaciones de calefacción, fontanería e incluso las de electricidad y evitar empotramientos en las
paredes o hacer tendidos vistos.
La arena tiene una densidad de 1,5 KN/m³. Con ello un metro cuadrado de arena, de una media de 8 cm de grueso
cargará el forjado en 0,2 KN/m³. Con ello, el forjado flechará un poco más de lo previsto, quizá lo necesario para que
se lesione la fábrica que tiene encima, sobre todo si las paredes están hechas con ladrillo de gran formato.
La manera inmediata de averiguar el grueso de la cama de arena, sin hacer un orificio en el suelo, es medir el grueso
total del forjado en la losa de la escalera. En ese grueso suele distinguirse sin problema el canto del forjado y el
espesor del pavimento porque es frecuente que exista una fisura horizontal que diferencie la parte estructural de la
parte de acabado.
Si estimamos el grueso de la pasta de agarre, mediante una resta sencilla podremos estimar qué espesor tiene la
cama de arena y, en consecuencia, la sobrecarga del forjado. Sobrecarga que sólo sabremos si estaba prevista
consultando el proyecto de la estructura del edificio.

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El uso indebido también es causa de sobrecarga: librerías pesadas, mesas de billar, archivos con papel, maquinaria,
piscinas o jacuzzis... Aunque la lista puede ser muy larga, en este caso el origen siempre es el mismo: el uso que se
le da al forjado.

8.1.2. Retacado de paredes


Los retacados de las paredes son causa frecuente de problemas; por eso la comprobación visual es importantísima.
En ocasiones sucede que una pared está retacada con mortero y la contigua con yeso; o también se da el caso de una
planta retacada con mortero y el resto con yeso. Incluso se han llegado a ver paredes retacadas con mortero y luego
tapadas con yeso para que no se vea el mortero.
Podemos encontrar retacados con yeso o escayola, con mortero de cemento, con poliestireno expandido, con periódicos
o sacos enrollados e incluso con conducciones eléctricas envueltas en yeso, y también sin retacar.
A efectos prácticos, la flexión del forjado tiene consecuencias en la unión entre la tabiquería y los techos, de ahí que
siempre sea necesario saber con qué está hecho el retacado de la tabiquería.
Esta es una cuestión que no se puede suponer porque es un elemento clave en el diagnóstico de la fisuración de un
edificio. El retacado siempre tiene que estar hecho con un material elástico, constructivamente hablando.
Para averiguar cuál es el material de retacado se puede hacer una cata, sabiendo que luego tendrá que ir alguien a
reponer el material estropeado en este ensayo destructivo, o bien se puede buscar el lugar donde haya falso techo con
luminarias empotradas, sacar una de ellas y colar o bien la cámara de fotos (que conviene que sea pequeña) o bien la
linterna y un espejo de polvera o, mejor aún, de dentista.

Imagen 203. En este caso, fotografiar el interior del falso techo permitió saber por qué había transmisión
acústica: la pared no llegaba al forjador. Además, el retacado era de mortero de cemento.
La experiencia muestra que los retacados de yeso que tienen más de 3 cm de altura presentan fisuras con facilidad.
Sucede que si mide más, la masa de yeso resulta esbelta para el esfuerzo que recibe. En mi experiencia, con el
poliestireno expandido eso sucede a partir de los 2,5 cm.
El primer motivo de la importancia de conocer la elasticidad del retacado reside en que es el elemento sencillo que
asegura la vinculación elástica entre forjados y paredes.
Cuando el retacado está hecho con mortero de cemento o con cualquier material capaz de soportar tensiones mayores
que las de la fábrica que tiene debajo, el forjado acaba descansando en la tabiquería y ésta se rompe porque no es
capaz de aguantar ese peso. Entonces aparece el fenómeno que todos conocemos de transmisión de cargas de un
forjado a otro.
El aspecto de la fisuración o el agrietamiento en estas condiciones ya sabemos que venía en función de si la pared era
capaz o no de recibir carga y siempre suele comenzar con fisuras más seguidas en forma de ∫ en lo alto de las
paredes.
El segundo motivo de la importancia de saber de qué está hecho el retacado se encuentra en que si hay una flecha de
forjado excesiva, el cuadro de lesiones ES EL MISMO O MUY SIMILAR.
Es decir, si el forjado ha descendido demasiado y la holgura del retacado ha desaparecido, el aspecto de los daños en
las paredes es CASI idéntico a efectos prácticos que si el retacado se hubiera hecho con mortero de cemento porque, y
esto es lo importante, la acción es exactamente la misma: compresión de la tabiquería, que es donde hay que ir a
parar.
Con la diferenciación que propongo quiero evitar de una vez el pretexto de la deformación de la estructura como cajón
de sastre explicativo de las lesiones y las roturas en las paredes de los edificios. Creo firmemente que un estudio
apropiado de determinados parámetros despeja las dudas acerca del origen de los problemas.
De ahí la importancia capital de saber qué es lo que hay (o lo que no hay) en lo alto del tabique.
Se dan varias situaciones con respecto al retacado:
• Que haya un espacio vacío
Es decir, que no hay ninguna clase de retacado.

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Imagen 204. No hay material en el encuentro de pared y techo. Por este motivo la transmisión del sonido es fácil.
La falta de material de rejuntado en lo alto permite el paso del sonido con facilidad y explica el por qué los vecinos se
pueden oír con nitidez.
Las fisuras y las grietas que produce esta circunstancia son horizontales u oblicuas y cortas, en lo alto de la pared, por
ambas caras. Se deben al aplastamiento del enlucido, que es una lámina de yeso sin masa suficiente para resistir sin
romperse el empuje del forjado cuando éste se deforma lo que le corresponde.

Imagen 205. Grietas producto de la falta de retacado. En este caso no aparecen en la unión superior, sino por
debajo. A destacar que su traza es corta y no es seguida.
Otro caso de la falta de ejecución del retacado podemos verlo cuando queda la traza de la pared limpia en el techo y el
forjado ha cedido. Entonces la transmisión acústica está asegurada.

Imagen 206. Se aprecia con claridad que, de origen, la pared estaba ajustada al forjado: por eso se ve la traza
limpia. • Que esté hecho con mortero de cemento Es decir, el rejuntado se ha hecho con un material capaz de
resistir compresiones.

Imagen 207. En ocasiones hay que tener la suerte de que el enlucido se haya desprendido.

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Imagen 208. Rotura del ladrillo hueco de 29 x 10 x 15 cm por compresión de la fábrica.

Imagen 209. La misma acción y una rotura similar, pero no exactamente igual. Se rompe por donde es más fácil:
se revientan los canutos y no se rompe de una manera canónica como en los catálogos de lesiones, incluido éste.
El aspecto de las roturas vistas sobre las paredes enlucidas varía aunque en general las trazas son similares.
Lo que se ve puede ser tanto una rotura lineal en lo alto de la pared con ramas oblicuas

Imagen 210. Traza sobre el enlucido de una compresión excesiva sobre pared gruesa.
Como una rotura de tiralíneas.

Imagen 211. Esta rotura recta se corresponde con el retacado de la imagen siguiente.

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Imagen 212. Retacado con mortero de cemento Portland de la pared de la imagen anterior.
La consecuencia real de los retacados con mortero de cemento o de las flechas excesivas de forjado es la acumulación
de cargas. Sucede lo mismo si la fábrica está en contacto directo con el forjado.
Debido a que ha desaparecido la vinculación elástica entre los forjados y las paredes, los techos se apoyan en los
tabiques y éstos transmiten la mayor cantidad de la carga al piso de abajo (la otra parte de carga -mínima- se ha
convertido en empuje lateral) y de éste piso a los tabiques y tabicones del inferior y así sucesivamente hasta llegar a
los pisos inferiores.
El efecto de transmisión de cargas es el del agrietamiento general de la tabiquería, más acusado cuanto más bajo es
el piso. Para bien o para mal, el caso es que este fenómeno se suele concentrar en una parte del edificio, porque no
siempre todos los rejuntados del inmueble se han hecho con mortero de cemento.
Algunos azulejos de baños y cocinas en paños sin junta o con junta escasa aparecen rotos o se despegan, porque se
comprime su soporte y eso hace que ellos se aprieten unos contra otros.
No obstante, en situaciones donde la observación pone de manifiesto daños en todas las plantas, especialmente las
más bajas, es necesario medir la flecha del forjado y comprobar el retacado, porque las flechas excesivas de forjado
producen daños similares. Por decirlo de otro modo: la medida de las flechas será lo que diferencie el diagnóstico.
Sólo así podremos saber si los daños se deben a la flexión excesiva exclusivamente o si son el producto de retacado
no elástico. En ese caso hallaríamos que el grueso del retacado es mayor que la flecha y, por lo tanto, de haber habido
yeso el forjado hubiera descendido libremente y no se habría producido ese fenómeno.
Volviendo al retacado con mortero de cemento, en situaciones límite de lo alto de las paredes se desprenden los
canutos de la cerámica, de modo que pueden caer al pasillo, sobre la cama o, en un caso que conozco, acabar encima
de la mesa en el transcurso de una reunión.

Imagen 213. En relación al tipo de revestimiento, también aparece este dibujo de lesión. Pertenece a un caso de
acumulación de cargas.
En gran cantidad de oportunidades es posible que haya habido un retacado de esta naturaleza y que las lesiones no
sean especialmente significativas.

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Imagen 214. Esto es lo que se aprecia desde la habitación de matrimonio.

Imagen 215. Y este es el retacado que se halló en la casa.


Sin embargo esa traza mínima suele venir acompañada de otros indicadores de menor importancia. La sensación al leer
el conjunto de las fisuras es que hay demasiadas para lo que sería un edificio normal.

Imagen 216. En este caso se trataba de una vivienda de sótano + 2 plantas, en hilera. Los cambios de material
acusaban la compresión de las paredes.

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Imagen 217. Los cajones suelen resultar afectados por su fragilidad.


• Que se haya hecho ajustando el ladrillo o que el espacio no exista a causa de la deformación diferida de la
estructura.
En el primer caso, durante la obra se recortó el ladrillo a medida para que cupiera entre la penúltima hilada y el forjado
o bien cabía el número exacto de piezas para terminar la pared y no había que recortar ninguna.

Imagen 218. Por lo que se ve, cabía un número exacto de piezas.


En esta situación es de gran importancia saber la edad del edificio porque, si ya tiene unos años, digamos más de
cinco, lo más probable es que aparezcan en pocos lugares y muy concretos y que en el resto no los vaya a tener.
Por el contrario, si es una construcción joven, la posibilidad de que aparezcan lesiones es alta y con el mismo aspecto
que si se hubiera retacado con mortero de cemento o con un material capaz de soportar compresiones.
El segundo caso consiste en la desaparición del espacio de la junta porque el forjado ha descendido hasta entrar en
contacto con el ladrillo.
El resultado de la colocación ajustada es idéntico al explicado en el caso anterior porque la acción y las condiciones de
contorno son también iguales.
La diferencia con el efecto de un retacado continuo está en que las lesiones son puntuales y los lugares frágiles -
esquinas, cajones, dinteles de puertas- están más afectados. Eso se debe a que se trata de compresiones que
aparecen en unos pocos puntos de la pared porque el recorte del ladrillo es irregular y eso provoca un reparto irregular
de las tensiones. Cuando el retacado es continuo de mortero de cemento, la tensión se reparte de manera más o
menos uniforme a lo largo de la pared.
Puede producirse un efecto de acumulación de cargas, pero suele ser menos importante.

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Imagen 219. La fábrica se ajustó al forjado.

Imagen 220. Se produjeron daños como este.

Imagen 221. Y como este.

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Imagen 222. En la misma circunstancia pueden aparecer lesiones de este tipo en las esquinas.

Imagen 223. Cuando el recorte es irregular, el contacto es discontinuo y el reparto de tensiones es anómalo.
• Que el retacado sea demasiado blando o demasiado grueso
Es decir, el retacado está hecho con demasiado yeso o con papel de periódico o con sacos de cemento.

Imagen 224. A la derecha de la imagen, el retacado está hecho con sacos de cemento arrollados.
Cuando el grueso del retacado excede de los 2,5 o 3 cm, la práctica demuestra que las fisuras que aparecen en el yeso
del enlucido son muy aparentes. Da igual que el retacado se haya hecho con yeso, con escayola o que se haya metido
en la junta un listón de poliestireno expandido, que también se usa en esta solución constructiva.
El caso extremo lo encontramos cuando el espacio que hubiera debido rellenarse con yeso encontramos ocupado por un
conducto de la instalación eléctrica.
El aspecto de las fisuras es muy variable: oblicuo, más o menos seguido, o incluso puede llegar a ser recto. No tienen
un patrón fijo.

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Imagen 225. Es muy infrecuente, pero lo he llegado a ver.

8.1.3. Apoyo blando de la fábrica de la pared


Cuando la fisuración de la tabiquería es generalizada en todas las viviendas es fácil pensar que se ha producido un
problema en la estructura, porque es un elemento común capaz de producir tanto daño en todos los pisos.
Sin embargo, se coloca el nivel láser y se mide la flecha de los forjados y se halla que está dentro de la normalidad.
También se averigua con qué está hecho el retacado y resulta que está hecho con escayola.
Se miden los ladrillos y se comprueba que son de gran formato.
¿Qué es lo que sucede y hace que veamos fisuras verticales, horizontales y oblicuas en la práctica totalidad de la
tabiquería del piso?
Si no hallamos nada que nos ayude a diagnosticar por arriba ni por los lados, tenemos que mirar que hay debajo de la
pared ¿Las habrán apoyado sobre la cama de arena?¿Hicieron el pavimento a destajo y luego colocaron las paredes
encima?
El examen de cómo se apoya la tabiquería nos revela que está colocada encima de una banda elástica de poliestireno
expandido.

Imagen 226. En el centro de la imagen hay un palillo clavado en la banda elástica.


Al mediar entre la tabiquería y el forjado un elemento que se puede aplastar, se producen simultáneamente dos
fenómenos:

1. El forjado flecha lo esperable de forma normal.


2. La banda elástica se deforma bajo el peso de la fábrica que tiene encima.

El resultado es que la tabiquería debe acomodarse a una flecha no prevista, resultado de sumar a la flecha del forjado
el aplastamiento de la banda elástica. Si la suma es mayor de 0,8 mm, las roturas están más que aseguradas.
En la práctica, las paredes de la casa se ven muy lesionadas, sobre todo en las esquinas con fisuras cortas (de unos 25
cm), horizontales y a media altura. Hay más grietas horizontales a media altura en otros lugares, otras son oblicuas
siguiendo una parábola escalonada (piezas grandes) en los paños medianos. Hay lesiones iguales a las de un retacado
con mortero en lo alto de las paredes y en su base. Algunos azulejos se han desprendido o están rotos.

8.1.4. Deformación del forjado por fluencia o por degradación de los elementos resistentes
Sucede en los forjados cerámicos y en los de viguetas de madera por regla general, pero también en los otros. Por una
parte se debe a un fenómeno natural de fluencia, ya sea por degradación del acero o el hormigón o porque las fibras de

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la madera se aplastan por gravedad con el tiempo y las piezas de madera fluyen y se deforman.
Con ello el forjado pierde gradualmente la planeidad original y toma aspecto flechado. Eso significa, como poco, que se
rompen las paredes que tiene encima, que los suelos se desbaratan y que los zócalos se despegan.
En los edificios antiguos, con forjados de vigueta de madera por ejemplo, se produce el fenómeno de transmisión de
cargas que ya hemos visto. La gran fortuna que tienen esas construcciones es que son muy elásticas en su conjunto y
el proceso de deformación es muy lento, de forma que la materia de las viguetas y de las paredes tiene tiempo de
deformarse y de romperse manteniendo el equilibrio con bastante fortuna.
Las deformaciones y roturas que siguen se ponen como muestra de la manifestación del fenómeno que es la
deformación del forjado, que no se produce sólo en los forjados de viguetas de madera, sino en cualquier forjado que
se deforme.

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