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Reflexiones sobre Educación a Distancia

El autor comienza un diario de formación en un momento particular donde tanto docentes como alumnos deben adaptarse a la educación a distancia debido al aislamiento social. Plantea que la relación docente-alumno ya no es tan asimétrica fuera del contexto escolar tradicional y que se debe aprovechar esta oportunidad para co-construir el conocimiento. También menciona que al tratar de reproducir la enseñanza presencial en entornos virtuales, la educación a distancia debe perder la simultaneidad para dar lugar a nuevos tiempos
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Reflexiones sobre Educación a Distancia

El autor comienza un diario de formación en un momento particular donde tanto docentes como alumnos deben adaptarse a la educación a distancia debido al aislamiento social. Plantea que la relación docente-alumno ya no es tan asimétrica fuera del contexto escolar tradicional y que se debe aprovechar esta oportunidad para co-construir el conocimiento. También menciona que al tratar de reproducir la enseñanza presencial en entornos virtuales, la educación a distancia debe perder la simultaneidad para dar lugar a nuevos tiempos
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DIARIO DE FORMACIÒN

14/04/2020
Comienzo este diario de formación en un momento particular para ser tanto docente
como alumno. Y digo particular en lugar de difícil porque en una era donde todos
estamos conectados por la tecnología, las situaciones de enseñanza, lejos de ser
difíciles son, por el contrario, particulares. Parto pensando lo siguiente: se nos ha
dicho que la relación docente-alumno es asimétrica. Esta situación se remarcaba en el
contexto escolar porque el docente se encontraba físicamente al frente del aula,
existía un distanciamiento con los alumnos, poseía mas conocimientos, etc; y era
ayudado con ciertas características “de la escolaridad” como ser la segmentación del
tiempo por materias, la disposición eclesiástica de los pupitres, los regímenes de
disciplina/convivencia, etc. Ahora bien, un día llegó -para quedarse al menos por un
tiempo- un aislamiento social que extrajo a docente y alumnos de su medioambiente
natural. ¿Un león fuera de la sabana sigue siendo un león? Y mas aun, ¿la sabana fuera
de África sigue siendo sabana? Estas preguntas me surgen al pasar los días y ver o
escuchar como transitan educadores y educandos esta etapa. El docente ahora está
lejos físicamente, la mayoría quizás sin herramientas o conocimientos adecuados para
llevar adelante una clase en línea, en un área cuyo alumno domina ampliamente, sin la
disposición física de control. He aquí al león que, sin duda, aun fuera de su medio
natural, sigue siendo un león. No obstante, me preocupa mas pensar en la escuela,
nuestra porción de sabana que ahora, ya no esta mas en África. Y ello porque da la
sensación de que han intentado llevar a la escuela, como quien mudara una inmensa
extensión de tierra, al terreno de lo virtual con sus mismas características; y con la
esperanza de poder hacer creer que nada ha cambiado.
Pienso ahora que yo inicie este camino al inscribirme en residencia creyendo que, en
mayor o menor medida, a uno se le iba a enseñar a transitar los días en la -cuasi-
inmutable sabana. Y la sensación que tengo ahora es que se ha ampliado el desafío
porque esta situación particular que transitamos nos va a permitir pensar y transitar
una formación que prepare para la educación en si, esa que ocurre en todo momento
y lugar aun fuera de las paredes de una escuela. Ni hablar de los textos leídos hasta el
momento donde mitad de la biblioteca te indica que todo lo que transcurre por fuera
de la escuela es aprendizaje mas no conocimiento escolar (esa porción del
conocimiento que solo ocurre y se reproduce dentro de la escuela), y la otra mitad
indica que todo es aprendizaje. Aquí y ahora “la escuela” transita sus días por fuera de
ella misma.
En lo personal, esta situación me pone contento y me emociona. Esto de la educación
a distancia, la verdadera educación distancia, es nuevo para nosotros. Va a ser una
genuina oportunidad para que docentes y alumnos co-construyan el conocimiento
porque necesariamente los unos se van a tener que valer de los otros. Lo hablo a nivel
superior, como a nivel de la escuela media. Lo nuevo, es nuevo para todas las partes
por igual.
Mas aun, hemos leído que, ante las dificultades en el aula, es muy probable que el
educador busque un salvavidas en su biografía escolar, hurgando allí en búsqueda de
formas que, a su criterio, le resultaron exitosas en el pasado o que ha visto como
alumno. Pues la novedad ahora es que no tenemos mucha biografía escolar que nos
ayude porque ninguno de los que transitamos esta formación tuvo experiencias en la
escuela media con educación a distancia. En mi caso, las pocas vivencias que tuve en
relación con la educación a distancia fueron en el nivel superior tanto como alumno
como docente. Desde el primer aspecto, la experiencia ha sido como estudiar para
rendir libre una materia. La virtualidad era la excusa para subir clases y material
estático, con el cual no se puede interactuar, para leer, memorizar y reproducir en el
examen. No puedo sentir que haya tenido una verdadera formación a distancia.
En relación a mi experiencia como tutor en una materia virtual, traté de realizar
cambios aprovechando los conocimientos adquiridos hasta ahora en la formación.
Existía un “foro” dentro de la plataforma que nadie usaba porque, en definitiva, nada
de lo que se escribía ahí contaba para la nota final. Yo traté de ponerlo en uso para
generar interacción entre los participantes, pero como la condición para usarlo era no
alterar la modalidad que el titular había asignado, lo que pasara allí en definitiva seguía
sin ser calificado. La consecuencia es que los alumnos, a raíz del oficio aprendido como
tal, no tienen interés en aquello que no será calificado.
Todas estas ideas me llevan a pensar en los estados coloniales de los siglos pasados.
Cuando llegaban a nuevas tierras buscaban reproducir la sociedad desde la cual
venían, pero, queriendo o sin quererlo, al poco tiempo esa nueva fundación
desarrollaba características propias. Eso solo fue posible en la medida que se
establecían mas y mas colonias. Con la virtualidad de la enseñanza pasa igual. Los
docentes se ponen frente a la computadora y tratan de conquistar ese terreno
reproduciendo las clases presenciales. Al fin y al cabo, la ciencia ficción nos mostró
innumerables veces que, aun en los futuros mas distòpicos, adelante del salón existiría
una pantalla (o robot) con la imagen del docente, manteniendo a toda costa la matriz
escolar. Todos los alumnos, a determinada hora, conectados en simultaneo viendo la
clase por streaming. Eso es la principal característica que la educación a distancia debe
perder: la simultaneidad. Y cuando pierda la simultaneidad van a aflorar los verdaderos
“tiempos” escolares. Tiempos de aprendizaje y de enseñanza, tiempos que cada
individuo necesita para asimilar, procesar, construir y permitirse co-construir con el
otro (con el desafío de tener a ese otro en la distancia). No puede pretenderse que
todos, a la misma hora, estén frente a una computadora escuchando a un profesor.
Espero que el paso por Residencia sirva para aprender a ver y trabajar con esos
tiempos. La realidad es que estamos transitando terreno poco explorado para
nosotros, y por mas que los esfuerzos iniciales sea hacer de cuenta que nada cambia,
con el uso va a darse este verdadero proceso de co-construccion de una nueva
enseñanza donde el saber escolar y el aprendizaje de este, quizás por primera vez, sea
indiscutiblemente – y necesariamente- aquello que ocurre por fuera de la escuela.

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