LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA
Magistrado ponente
STC3713-2020
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-01147-00
(Aprobado en sesión virtual de diez de junio de dos mil veinte)
Bogotá, D. C., once (11) de junio de dos mil veinte
(2020)
Se decide la salvaguarda impetrada por Jaime
Sanabria Vega, como agente oficioso de William Adolfo
Arévalo Torres, frente a la Fiscalía General de la Nación y
los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Justicia y del
Derecho, extensiva a la Sala de Casación Penal y la
Presidencia de la República, con ocasión de la solicitud de
extradición efectuada por la República Helénica -Grecia-
respecto a Arévalo Torres.
1. ANTECEDENTES
1. En la calidad descrita, el reclamante implora la
protección de las prerrogativas del agenciado al debido
proceso y acceso a la administración de justicia,
presuntamente violentadas por las autoridades accionadas.
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2. Del escrito inaugural y la revisión de las pruebas,
la causa petendi permite la siguiente síntesis:
La República Helénica -Grecia- le atribuye a William
Adolfo Arévalo Torres, de nacionalidad colombiana, la
conformación de un grupo organizado para sustraer
ilícitamente equipos médicos en centros hospitalarios de su
territorio, para luego enviarlos a América Latina con el fin
de comercializarlos.
Por tal motivo, el Juez de Instrucción de la
Vigesimotercera Sección de Instrucción Ordinaria del
Tribunal de Delitos Menores de Atenas, emitió la orden de
detención N°45/17 de 4 de agosto de 2017, contra Arévalo
Torres por los siguientes delitos:
“(…) a) integración de organización delictiva y (b) hurto
distinguido de manera continuada, por personas que cometen
hurtos de manera profesional y habitual y que el valor de lo
sustraído excede los 120.000 euros (…)”.
La Vicefiscalía del Tribunal de Apelaciones de Atenas,
a través de la embajada de la República Helénica -Grecia-
ubicada en la República Bolivariana de Venezuela,
concurrente para Colombia, solicitó al Ministerio de
Relaciones Exteriores la materialización del precitado
proveído, para llevar al aquí agenciado ante los estrados
judiciales del Estado requirente.
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La reseñada delegación diplomática remitió varías
“Notas Verbales” a la Fiscalía General de la Nación con el
propósito de hacer efectiva la captura de William Adolfo
Arévalo Torres.
En resolución de 14 de agosto de 2017, el ente
acusador dispuso la aprehensión de Arévalo Torres, quien
ya había sido detenido el 5 de agosto anterior, y llevado a la
cárcel “La Picota” de Bogotá, en virtud de una “Circular
Roja” de Interpol publicada por petición de la República
Helénica -Grecia-.
Protocolizado el pedimento de extradición ante el
Ministerio de Relaciones Exteriores, éste ofició a su
homólogo de Justicia y del Derecho, el cual acreditó la
vigencia de la “Convención de las Naciones Unidas contra la
Delincuencia Organizada Transnacional”, adoptada en New
York, el 27 de noviembre de 2000, suscrita por Colombia y
el Estado requirente y, por tanto, se determinó que el
trámite en cuestión se sujetaría a la legislación ordinaria
del país requerido.
La última autoridad ministerial reseñada, remitió la
documentación respectiva a la Sala de Casación Penal,
quien, el 31 de julio de 2019, emitió concepto favorable al
ruego de extradición de William Adolfo Arévalo Torres, aquí
agenciado, formulado por la República Helénica -Grecia-.
En el aludido pronunciamiento, se exhortó al
Gobierno Nacional a condicionar la entrega de Arévalo
3
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Torres, una vez el Estado requirente garantizara el respeto
por sus prerrogativas superlativas.
El Presidente, Iván Duque Márquez, en Resolución
Ejecutiva N°129 de 22 de agosto siguiente, publicada en el
Diario Oficial de la misma data, concedió la extradición
deprecada y dispuso la “entrega” de William Adolfo Arévalo
Torres a la República Helénica -Grecia-, previa acreditación
de las condiciones humanitarias para ello.
El Ministerio de Relaciones Exteriores en “Nota
Verbal” de 31 de octubre postrero, por conducto de la
embajada de Colombia en Italia, puso en conocimiento del
Estado requirente lo antes resuelto, luego reiterado en
comunicaciones diplomáticas de 4 de febrero y 14 de mayo
de 2020.
Arévalo Torres, el 19 de marzo del presente año, al
abrigo de lo normado en el artículo 511 de Código de
Procedimiento Penal1, solicitó a la Fiscalía General de la
Nación proceder a su liberación, pues habían trascurrido
más de treinta (30) días desde cuando la Republica
Helénica -Grecia- fue notificada de su “entrega” y aun no
había sido trasladado a ese país.
1
“(…) Artículo 511. Causales de libertad. La persona reclamada será puesta en libertad
incondicional por el Fiscal General de la Nación, si dentro de los sesenta (60) días siguientes a
la fecha de su captura no se hubiere formalizado la petición de extradición, o si transcurrido el
término de treinta (30) días desde cuando fuere puesta a disposición del Estado requirente,
este no procedió a su traslado (…). En los casos aquí previstos, la persona podrá ser capturada
nuevamente por el mismo motivo, cuando el Estado requirente formalice la petición de
extradición u otorgue las condiciones para el traslado (…)”
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Igualmente, pidió (i) información del estado actual del
ritual; (ii) conocer el interés del país helénico frente a la
continuidad o no del trámite de extradición; y (iii) copias del
expediente. Tales aspectos también los deprecó al Ministerio
de Justicia y del Derecho, el 8 de mayo postrero.
El 30 de abril ulterior, la fiscalía dio respuesta a
William Adolfo Arévalo Torres, informándole de lo actuado
hasta el pronunciamiento de la Sala de Casación Penal,
pero, según expone el tutelante, nada dijo en torno a la
libertad invocada y, frente a las reproducciones del dossier,
mencionó que las mismas debieron ser pedidas a esa
colegiatura dentro del traslado inicial allí surtido.
A su turno, el referido ente ministerial contestó el 7
de mayo de 2020, enfatizando en la existencia de la
Resolución Ejecutiva N°129 de 22 de agosto de 2019,
mediante la cual el Presidente de la República autorizó la
extradición de Arévalo Torres.
Manifiesta el promotor que las autoridades
accionadas, con su conducta omisiva, lesionan los derechos
fundamentales de Arévalo Torres, pues (i) no dilucidaron de
fondo sus inquietudes y fueron evasivas ante sus
peticiones; (ii) continúa detenido aun cuando la República
Helénica -Grecia-, después de haber sido enterada de su
entrega, no ha mostrado interés en trasladarlo; y (iii) no se
le ha garantizado el principio de favorabilidad de la
legislación sustantiva y procedimental del Estado requirente
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en torno a las conductas endilgadas, como tampoco
independencia de la autoridad que allá le juzgará.
El agente oficioso, conforme aduce, ha sido
apoderado judicial de Arévalo Torres en varios asuntos
relacionados con la extradición en cuestión; sostiene,
además, que aquél se encuentra imposibilitado para ejercer,
por sí mismo, su representación en este auxilio porque está
privado de la libertad en la cárcel La Picota y, debido a las
medidas de aislamiento adoptadas en el marco de la
Emergencia Sanitaria generada por la “COVID19”, no pudo
consumarse el otorgamiento del poder correspondiente.
3. Solicita, por tanto, ordenar la libertad inmediata de
William Adolfo Arévalo Torres.
I.1. Respuesta del accionado y vinculados
1. La Sala de Casación Penal y el Ministerio de
Justicia y del Derecho, por separado, defendieron la
legalidad de sus actuaciones.
2. El Ministerio de Relaciones Exteriores hizo
énfasis en las gestiones diplomáticas realizadas ante la
embajada de la Republica Helénica -Grecia- en Italia, para
ponerle en conocimiento la Resolución Ejecutiva N°129 de
22 de agosto de 2019, mediante la cual Colombia autorizó
la entrega en extradición de Arévalo Torres al Estado
requirente.
6
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3. La Fiscalía General de la Nación, a través de su
Dirección de Asuntos Internacionales, señaló que el 5 de
junio pasado, complementó la respuesta brindada al
agenciado el 30 abril de 2020, en el sentido de indicarle al
agente oficioso de William Adolfo, la improcedencia de la
libertad implorada, por cuanto, a la fecha, no se le había
notificado del contenido del precitado acto administrativo
emanado del Presidente de la República.
Con todo, destacó tener conocimiento sobre una
comunicación emitida por el Ministerio de Justicia y del
Derecho en la cual se le indicó al agente oficioso, lo
siguiente:
“(…) [I]nformamos que el trámite de extradición del señor
Arévalo Torres cursa la etapa administrativa final, en la cual,
entando en firme la decisión del Gobierno Nacional, [es decir, la]
Resolución Ejecutiva N°129 de 22 de agosto de 2019, esta
Dirección solicitó (…) [a] la República Helénica por intermedio de
la Cancillería, (…) alleg[ar] las garantías exigidas (…) como
presupuesto para la entrega del ciudadano requerido. Tan
pronto como se reciba el mencionado compromiso,
solicitud que ya fue reiterada, se enviará la respectiva
documentación a la Fiscalía (…) para los fines [del]
artículo 506 de la Ley 906 de 2004 2 (…)” (negrilla original,
cita extexto).
Lo anterior, con el propósito de relievar que tampoco
había sido enterada del pronunciamiento del Estado
requirente, en torno a su obligación de preservar los
2
“(…) Artículo 506. Entrega del extraditado. Si la extradición fuere concedida, el Fiscal
General de la Nación ordenará la captura del procesado si no estuviere privado de la libertad, y
lo entregará a los agentes del país que lo hubieren solicitado (…). Si fuere rechazada la
petición, el Fiscal General de la Nación ordenará poner en libertad al detenido (…)”.
7
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derechos fundamentales del extraditado y, en esa medida,
no podía conceder la libertad deprecada.
Como colofón de lo aducido, señaló que, a través del
Ministerio de Relaciones Exteriores, solicitó a la embajada
de la República Helénica, concurrente para Colombia, si
persistía el interés de ese país en la extradición del aquí
agenciado.
4. La Presidencia de la República adujo carecer de
legitimación en la causa por pasiva.
2. CONSIDERACIONES
1. Cuestión Preliminar
Existe legitimación del agente oficioso para actuar en
favor de William Adolfo Arévalo Torres, pues éste se
encuentra detenido en la cárcel “La Picota” de Bogotá y, si
bien en los centros penitenciarios existen medios de
asesoramiento para facilitar el acceso a la justicia, la
defensa directa y eficaz de sus intereses se mengua frente
una temática tan particular como la extradición, máxime si
en la controversia se platea el desconocimiento del estado
actual de la misma.
Resulta aceptable que, si el agente oficioso ya
intervino en el procedimiento cuestionado en calidad de
apoderado de Arévalo Torres, tal como se acreditó con el
poder otorgado para realizar otrora peticiones en su
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nombre, agencie sus derechos en esta contienda, más aún
si se tiene en cuenta la Emergencia Sanitaria causada por
la “COVID19” y las dificultades que la misma puede
acarrear, en torno al otorgamiento de un mandato
específico para la formulación de esta acción.
Sobre el particular, la Sala ha manifestado:
“(…) En lo atinente a la ‘agencia oficiosa’, bueno es recordar que
el canon pertinente, artículo 10, Decreto 2591 de 1991, exige la
demostración de la imposibilidad de los agenciados de
promover su propia defensa y la afirmación de la razón de tal
circunstancia en el escrito en que se pide la protección, tal como
con insistencia lo ha interpretado la Sala (CSJ SC, 26 nov.
2010, exp. 00372-01, reiterada el 26 nov. 2015, exp.
STC16407-2015) (…)”.
“(…)”.
“En casos similares, la Corte Constitucional estableció los
elementos necesarios para que opere la figura. Se destacan (i)
La manifestación del agente oficioso en el sentido de actuar
como tal (ii) La circunstancia real, que se desprenda del escrito
de tutela ya por figurar expresamente o porque del contenido se
pueda inferir, consistente en que el titular del derecho
fundamental no está en condiciones físicas o mentales para
promover su propia defensa (iii) La existencia de la agencia no
implica una relación formal entre el agente y los agenciados
titulares de los derechos (…)”3.
2. Ahora, la controversia estriba en determinar si se
han quebrantando las prerrogativas superlativas de William
Adolfo Arévalo Torres, por parte de (i) la Fiscalía General de
la Nación al, presuntamente, definir tardía e irregularmente
su solicitud de libertad; (ii) de la Presidencia de la
República, por no exigir, al Estado interesado en su
3
CSJ. STC de 25 de febrero de 2016, exp. 11001-02-04-000-2015-02437-01
9
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extradición, garantías de favorabilidad en la actuación
penal que se le adelanta e independencia judicial de la
autoridad que lo juzgará; y (iii) del Ministerio de Justicia y
del Derecho y el ente acusador, por abstenerse de resolver,
de manera clara y de fondo, los derechos de petición
elevados en favor del agenciado.
3. En cuanto al primer aspecto, conviene señalar que
la mora judicial, grosso modo, tiene ocurrencia cuando el
juzgador desconoce los plazos legales careciendo de motivos
plausibles, probados y razonables para ello.
El fenómeno en mención halla como presupuestos,
según constante doctrina probable de esta Corporación 4 y
de la Corte Constitucional5, (i) la inobservancia de los
términos señalados en la ley para adelantar alguna
actuación judicial; (ii) la inexistencia un móvil razonable
capaz de justificar dicha demora; y (iii) la tardanza
imputable al juez por incumplimiento de sus funciones.
Esta colegiatura comparte y hace suyas las opiniones
de la Corte Interamericana6 y del Tribunal Europeo de
Derechos Humanos7, en el sentido de que, a fin de
determinar la razonabilidad de los plazos en los cuales debe
desenvolverse el proceso, han de tenerse en cuenta los
4
Vide: STC16690 de 2018, exp. 2018-00485-01; STC16346-2018, exp. 2018-03593-00;
STC15912-2018, exp. 2018-001934-01. Y varias más.
5
Cfr. et al: Sentencias T-292 de 1999; T-220 de 2007; T-230 de 2013; T-186 de 2017; y T-
052 de 2018.
6
Caso Genie Lacayo, de 29 de enero de 1997. Serie C No. 30, párr 77; y Suárez Rosero c.
Ecuador, de 12 de nov. de 1997.
7
Asuntos Adolf c. Austria, de 26 de marzo de 1982; Zimmermann y Steiner c. Suiza, de 13 de
julio de 1983; Erckner y Hofauer c. Austria, de 23 de abril de 1987 y Kizilˆz c. Turquía, de 25
de septiembre de 2001, entre otros.
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siguientes aspectos: a) la complejidad del caso concreto; b)
la actividad de la parte interesada; y c) el comportamiento
de las autoridades jurisdiccionales.
Fallar los negocios dentro de un plazo razonable 8 no
es una obligación impuesta, exclusivamente, por el
legislador nacional; obligaciones internacionales adquiridas
por Colombia radican en los jueces, cualquiera sea su
grado, el deber de solucionar oportunamente las
controversias sometidas a su conocimiento.
3.1. Proyectadas las anteriores premisas en el caso
objeto de estudio, se advierte la vulneración denunciada,
pues el 19 de marzo de 2020, el apoderado de William
Adolfo Arévalo Torres, aquí agente oficioso, pidió su libertad
la Fiscalía General de la Nación y, en respuesta dada el 30
de abril siguiente, nada se resolvió al respecto.
Ahora, si bien el 5 de junio pasado, durante el curso
de esta acción, esa autoridad decidió negar tal pedimento,
no puede hablarse de un hecho superado, dada la
insuficiente fundamentación de esa determinación.
En efecto, la Fiscalía se limitó a exponer que le eran
inoponibles los términos señalados en el artículo 511 de la
Ley 906 de 20049 porque la Presidencia de la República no
8
Convención Americana de Derechos Humanos, artículo 8, garantía judicial 1.
9
“(…) Artículo 511. Causales de libertad. La persona reclamada será puesta en libertad
incondicional por el Fiscal General de la Nación, si dentro de los sesenta (60) días siguientes a
la fecha de su captura no se hubiere formalizado la petición de extradición, o si transcurrido el
término de treinta (30) días desde cuando fuere puesta a disposición del Estado requirente,
este no procedió a su traslado (…). En los casos aquí previstos, la persona podrá ser capturada
nuevamente por el mismo motivo, cuando el Estado requirente formalice la petición de
extradición u otorgue las condiciones para el traslado (…)”
11
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le había notificado del acto administrativo, mediante el cual
autorizó la extradición de Arévalo Torres al Estado
requirente.
Asimismo, alegó que el Ministerio de Relaciones
Exteriores tampoco le había comunicado de la
manifestación de la República Helénica –Grecia-, de cumplir
con los compromisos para proceder a la entrega de Arévalo
Torres; además, adujo desconocer si ese país aún estaba
interesado en el ritual en comento.
Sobre lo enunciado, así discurrió la fiscalía:
“(…) [R]esulta necesario señalar que en la fecha no hemos sido
notificados de la Resolución Ejecutiva emitida por el Gobierno
Nacional en torno al pedido de extradición adelantado en contra
del señor William Adolfo Arévalo Torres, ni tampoco sobre el
otorgamiento de garantías por parte de la República Helénica
(…)”.
“(…) En estos puntos, conviene señalar a continuación la
respuesta otorgada por la Dirección de Asuntos Internacionales
del Ministerio de Justicia y del Derecho, a la petición por usted
presentada bajo los mismos términos, respecto a las garantías
que deberá presentar el Estado requirente, sí como lo
mencionado respecto a conocimiento oficial que esta entidad
tiene en cuanto a la etapa actual del trámite de extradición (…)”.
“(…) [I]nformamos que el trámite de extradición del señor
Arévalo Torres cursa la etapa administrativa final, en la
cual, entando en firme la decisión del Gobierno Nacional,
[es decir, la] Resolución Ejecutiva N°129 de 22 de agosto
de 2019, esta Dirección solicitó (…) [a] la República
Helénica por intermedio de la Cancillería, (…) alleg[ar] las
garantías exigidas (…) como presupuesto para la entrega
del ciudadano requerido. Tan pronto como se reciba el
mencionado compromiso, solicitud que ya fue reiterada,
se enviará la respectiva documentación a la Fiscalía (…)
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para los fines [del] artículo 506 de la Ley 906 de 2004 10
(…)”
“(…)”.
“(…) El trámite se encuentra actualmente en el Ministerio de
Justicia y del Derecho, entidad que una vez reciba las garantías
por parte del Estado requirente, notificará a esta entidad, para
surtir el [procedimiento] que señalan los artículos 506 y 511 de
la Ley 906 de 2004 (…)”.
“(…) En ese entendido es evidente que se han cumplido los
protocolos establecidos por el ordenamiento jurídico colombiano
en torno al [ritual] de extradición elevado por la República
Helénica, quien por su parte a la fecha y por la vía diplomática
no ha desistido [del] pedido de extradición (…) presentado por
dicho Estado (…)”.
“(…)”.
“(…) [R]esulta importante señalar que en el presente caso no se
cumpliría ninguna causal de libertad prevista dentro del trámite
de extradición, para que el señor Fiscal General de la Nación,
[la] ordene (…)”.
“(…)”.
“(…) En lo concerniente a la decisión del Gobierno Nacional
frente al pedido de extradición, (…) a la fecha esta entidad no
ha sido notificada sobre la decisión que defina la
concesión o negación de la solicitud y, en consecuencia, el
señor William Adolfo Arévalo Torres no ha sido puesto a
disposición para su traslado a la Republica Helénica, motivo por
el cual no se encuentra corriendo el término de treinta (30) días
para ordenar la libertad (…)”.
“(…)”.
“(…) Finalmente, (…) mediante comunicación (…) del 5 de junio
de 2020, fue solicitado por conducto de Relaciones Exteriores a
la embajada de la República Helénica, concurrente para nuestro
10
“(…) Artículo 506. Entrega del extraditado. Si la extradición fuere concedida, el Fiscal
General de la Nación ordenará la captura del procesado si no estuviere privado de la libertad, y
lo entregará a los agentes del país que lo hubieren solicitado (…). Si fuere rechazada la
petición, el Fiscal General de la Nación ordenará poner en libertad al detenido (…)”.
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país, si en las actuales circunstancias persiste el interés del ese
Estado en la extradición de William Adolfo Arévalo Torres (…)”
(destacado con subraya original, los demás, ajenos al texto).
Nótese, la Fiscalía General de la Nación acepta que la
Resolución Ejecutiva N°129 de 22 de agosto de 2019,
mediante la cual el Presidente de la República autorizó la
entrega en extradición de Arévalo Torres al Estado
requirente está “en firme”; sin embargo, alega que la misma
no se le ha notificado formalmente y, por ello, no le es dable
proceder al estudio de la libertad rogada.
Asimismo, reconoce los efectos de ese acto
administrativo, pues tiene en sus manos un documento en
donde el Ministerio de Relaciones Exteriores indica que está
pendiente de las garantías exigidas al Estado requirente
para proceder a la entrega de William Adolfo Arévalo Torres,
el cual es un trámite posterior a la resolución en comento.
Adicionalmente, sólo cuando la Fiscalía se enteró de
la presente acción, adelantó gestiones ante las autoridades
ministeriales para enterarse de la situación jurídica del aquí
agenciado, aspecto que la Corte cuestiona, pues tenía la
obligación oficiosa de velar por el acontecer del decurso
criticado, estando bajo su control la detención Arévalo
Torres; no obstante, ninguna actuación efectiva impulsó, ni
siquiera cuando el 19 de marzo de 2020, se le solicitó la
libertad de aquél.
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Para la Sala, existe una desconexión de la Fiscalía
con los demás entes que intervienen en el procedimiento de
extradición, proceder lesivo de los derechos fundamentales
del acá agenciado.
Lo antelado, por cuanto de haber sostenido una
comunicación fluida con el Ministerio de Relaciones
Exteriores, habría podido establecer que, en virtud de la
Resolución Ejecutiva N°129 de 22 de agosto de 2019, en
“Nota Verbal” de 31 de octubre postrero, por conducto de la
embajada de Colombia en Italia, se puso en conocimiento
del Estado requirente la entrega en extradición de Arévalo
Torres, lo cual le fue reiterado en comunicaciones
diplomáticas de 4 de febrero y 14 de mayo de 2020.
Bajo ese horizonte, la Fiscalía General de la Nación
tenía la obligación de constatar si el término de treinta días
(30)11, a contabilizarse desde cuando Colombia puso a
disposición del Estado requirente a Arévalo Torres, había
vencido o no y, en tal medida, estudiar, con suficiencia, la
procedencia o no de la libertad invocada.
Sin embargo, no lo hizo y definió la petición de libertad
de manera tangencial, bajo el argumento, según el cual,
como la Fiscalía no estaba notificada de la Resolución
Ejecutiva N°129 de 22 de agosto de 2019, no le eran
11
“(…) Artículo 511. Causales de libertad. La persona reclamada será puesta en libertad
incondicional por el Fiscal General de la Nación, si dentro de los sesenta (60) días siguientes a
la fecha de su captura no se hubiere formalizado la petición de extradición, o si transcurrido el
término de treinta (30) días desde cuando fuere puesta a disposición del Estado requirente,
este no procedió a su traslado (…). En los casos aquí previstos, la persona podrá ser capturada
nuevamente por el mismo motivo, cuando el Estado requirente formalice la petición de
extradición u otorgue las condiciones para el traslado (…)”
15
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oponibles los supuestos del artículo 511 de la Ley 906 de
2004, aun cuando los términos de libertad de ese precepto
corren en favor de la persona detenida y no de la fiscalía.
Agréguese, el ente acusador debió atender el
pedimento objeto de controversia, de manera inmediata y, a
más tardar, dentro del lapso de tres (3) días siguientes al
recibo de la solicitud, atendiendo a los criterios generales
señalados sobre dicho aspecto en el canon 160 de Código de
Procedimiento Penal12.
En consecuencia, sobre este aspecto, el auxilio
implorado será concedido, disponiendo que la Fiscalía
resuelva, nuevamente, la petición de libertad del solicitante,
dentro de las 48 horas siguientes a la notificación de esta
sentencia, dado el tiempo que ha trascurrido desde la
presentación de la misma.
4. Atinente al cargo formulado contra la Presidencia
de la República, referido a su omisión en exigirle al Estado
interesado en la extradición refutada, garantías de
favorabilidad sustancial y procesal en la actuación penal
que se le adelanta al aquí agenciado e, independencia
judicial de quien allí lo juzgará, la salvaguarda no prospera
por incumplirse los presupuestos de inmediatez y
subsidiaridad.
12
“(…) Artículo 160. Término para adoptar decisiones. Salvo disposición en contrario, las
decisiones deberán adoptarse en el acto mismo de la audiencia. Para este efecto el juez podrá
ordenar un receso en los términos de este código (…). Cuando deban adoptarse decisiones que
se refieran a la libertad provisional del imputado o acusado, el funcionario judicial dispondrá
máximo de tres días hábiles para realizar la audiencia respectiva (…)” (se destaca).
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4.1. Sobre el primer aspecto, se advierte que, entre la
presentación del ruego tuitivo, esto es, el 18 de mayo de
2020, y la Resolución Ejecutiva N°129 de 22 de agosto de
2019, mediante la cual el Presidente de la República
autorizó la entrega en extradición de William Adolfo Arévalo
Torres al Estado requirente, han transcurrido nueve (9)
meses, tiempo que supera el término de seis (6) meses,
establecido por la Sala como suficiente para concurrir
tempestivamente a este auxilio.
Frente a la enunciada exigencia, la Corte,
reiteradamente, ha puntualizado:
“(…) [S]i bien la jurisprudencia no ha señalado unánime el
término en el cual debe operar el decaimiento de la petición de
amparo frente a decisiones judiciales por falta de inmediatez, sí
resulta diáfano que éste no pueda ser tan amplio que impida la
consolidación de las situaciones jurídicas creadas por la
jurisdicción, (…) [por tanto] (…) muy breve ha de ser el tiempo
que debe transcurrir entre la fecha de la determinación judicial
acusada y el reclamo constitucional que se enfila contra ella,
con miras a que éste último no pierda su razón de ser (…) en el
presente evento no puede tenerse por cumplida la exigencia de
inmediatez de la solicitud por cuanto supera en mucho el lapso
razonable de los seis meses que se adopta, y no se demostró, ni
invocó siquiera, justificación de tal demora por el accionante
(…)”13.
Por tanto, si Arévalo Torres se demoró en incoar el
amparo de forma directa o por conducto de un agente
oficioso, su descuido per se descarta la existencia de una
conducta irregular atribuible a la autoridad atacada y con
13
CSJ. STC. 14 Sep. 2007, Exp. 2012-01316-00, reiterado en STC. 27 Oct. 2011, Rad. 2011-
02245-00.
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repercusión directa en sus garantías fundamentales;
además, no se adujeron razones para justificar tal tardanza.
4.2. En cuanto a la segunda exigencia señalada, se
observa que, frente al aludido acto administrativo, William
Adolfo Arévalo Torres contaba con la posibilidad de impetrar
el recurso de reposición previsto en el artículo 76 de la Ley
1437 de 2011; sin embargo, no lo hizo, dilapidando así la
oportunidad de enarbolar los reparos aquí traídos, sobre las
garantías que el Estado requirente debía acreditar para
proceder a su extradición.
Asimismo, se advierte, Arévalo Torres tampoco
demostró que hubiese agotado el medio de nulidad y
restablecimiento del derecho, respecto de la Resolución
Ejecutiva N°129 de 22 de agosto de 2019, mediante la cual
el Presidente de la República autorizó su entrega al país
interesado, lo cual refuerza la improcedencia del ruego
tuitivo sobre este particular.
En torno a lo aducido, la Corte adoctrinó:
“(…) [A]dvierte la Sala que el amparo no tiene vocación de
prosperidad, toda vez que se torna prematuro, en la medida en
que las reseñadas diligencias se encuentran en trámite y sólo
culminarán con la resolución que emita el Gobierno Nacional, en
la que se definirá sobre la procedencia o no del prenotado
reclamo de extradición, acto administrativo que, además, es
susceptible de ser atacado mediante la interposición de recurso
de reposición e, incluso, a través del medio de control respectivo
ante la Jurisdicción de los Contencioso Administrativo,
escenarios en los que la quejosa podrá esgrimir las
circunstancias que por vía de tutela alegó (…)”.
18
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-01147-00
“(…) Lo anterior traduce en la improcedencia del resguardo,
habida cuenta que la gestora al interponerlo no atendió el
principio de subsidiariedad que enmarca su procedibilidad,
toda vez que como la actuación mencionada a espacio no ha
culminado, atendiendo que, se reitera, está en curso y finaliza
con un acto administrativo, no puede ser censurada por medio
de este mecanismo excepcional, pues para cuestionar su
legalidad el ordenamiento jurídico contempla acciones
específicas, destinadas a buscar su anulación ante la
Jurisdicción Contencioso-Administrativa, conforme lo consagra
el artículo 138 del Código de Procedimiento Administrativo y de
lo Contencioso Administrativo, lo que denota que a su alcance
tiene un medio judicial idóneo de defensa (…)”14.
5. En cuanto a los derechos de petición presentados
por el apoderado de William Adolfo Arévalo Torres el 19 de
marzo de 2020, ante la Fiscalía General de la Nación, y el 5
de mayo postrero, en el Ministerio de Justicia y del
Derecho, se advierte que, en ambos casos, se solicitó (i)
información del estado de la extradición; (ii) conocer el
interés de República Helénica en la continuidad o no de los
trámites de entrega del aquí agenciado; y (iii) copias del
dossier.
Atañedero a las respuestas dadas por el ente
acusador el 30 de abril y 5 de junio de 2020, se advierte
que las mismas fueron claras y definieron de fondo lo
invocado; sin embargo, en relación con las reproducciones
del dossier, se indicó que éstas debían ser rogadas a la Sala
de Casación Penal, aun cuando, para ese momento, el
expediente no se encontraba en esa corporación, y pese a
ser lo correcto, el envío de la solicitud a la autoridad
competente para expedirlas, según lo reglado en el artículo
14
CSJ. STC715-2019 de 31 de enero de 2019, exp. 11001-02-03-000-2018-04025-00.
19
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-01147-00
21 de la Ley 1437 de 2011 15, modificado por la Ley
Estatutaria 1755 de 2015.
Por tal motivo, sobre este aspecto, la salvaguarda
también prospera.
No ocurre lo mismo en relación con el Ministerio de
Justicia y el Derecho, quien, si bien, en principio, exigió el
poder del representante de William Adolfo Arévalo Torres
para el efecto16, con posterioridad, puso en conocimiento la
situación actual del trámite de extradición y, por ello, la
vulneración alegada frente a esa autoridad, por la temática
referida, no prospera.
6. Así las cosas, se memora, el auxilio implorado será
otorgado, únicamente, respecto de la Fiscalía General de la
Nación a quien se le ordenará que, dentro de las cuarenta y
ocho (48) horas siguientes a la notificación de este
pronunciamiento, deje sin efecto la determinación adoptada
el 5 de junio de 2020, sobre la solicitud de libertad de
William Adolfo Arévalo Torres y, en el mismo término, la
defina, conforme a lo aquí señalado; pronunciándose, de
igual forma, acerca de la petición de copias del expediente
de extradición, atendiendo a las pautas acá señaladas.
15
“(…) Artículo 21. Funcionario sin competencia. Si la autoridad a quien se dirige la petición
no es la competente, se informará de inmediato al interesado si este actúa verbalmente, o
dentro de los cinco (5) días siguientes al de la recepción, si obró por escrito. Dentro del término
señalado remitirá la petición al competente y enviará copia del oficio remisorio al peticionario o
en caso de no existir funcionario competente así se lo comunicará. Los términos para decidir o
responder se contarán a partir del día siguiente a la recepción de la Petición por la autoridad
competente (…)”.
16
“(…) Ley 1437 de 2011. Artículo 15. presentación y radicación de peticiones. las peticiones
podrán presentarse verbalmente y deberá quedar constancia de la misma, o por escrito, y a
través de cualquier medio idóneo para la comunicación o transferencia de datos. Los recursos
se presentarán conforme a las normas especiales de este código. (…) Cuando una petición no
se acompañe de los documentos e informaciones requeridos por la ley, en el acto de recibo la
autoridad deberá indicar al peticionario los que falten (…)” (se destaca).
20
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-01147-00
7. Varios principios y derechos en los regímenes
democráticos imponen la obligatoriedad de motivar la
sentencia judicial: el de publicidad porque asegura la
contradicción del fallo y muestra la transparencia con que
actúan los jueces, pues si hay silencio en las causas de la
decisión no habrá motivos para impugnar; el de
racionalidad para disuadir el autoritarismo y la
arbitrariedad; el de legalidad porque el fallo debe estar
afincado en las normas aplicables al caso y en las pruebas
válidamente recaudadas; los de seguridad jurídica y
confianza legítima y debido proceso, entre otros, para
materializar el principio de igualdad y aquilatar el Estado
Constitucional.
El deber de motivar toda providencia que no tenga
por única finalidad impulsar el trámite, reclama, como
presupuesto sine qua non, que la jurisdicción haga públicas
las razones que ha tenido en cuenta al adoptar la respectiva
resolución, de tal manera que tras conocérselas se tenga
noticia de su contenido para que no aparezca arbitraria,
caprichosa, antojadiza, sino producto del análisis objetivo,
amén de reflexivo de los diferentes elementos de juicio
incorporados al plenario y dentro del marco trazado por el
objeto y la causa del proceso.
8. Deviene fértil abrir paso a la protección incoada,
dado el control legal y constitucional que atañe en esta sede
al juez, compatible con el necesario ejercicio de control
convencional, siguiendo el Pacto de San José de Costa Rica
21
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-01147-00
de 22 de noviembre de 1969 (art. 8º de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos), a fin de garantizar el
debido proceso.
El convenio citado es aplicable dado el canon 9 de la
Constitución Nacional, cuando dice:
“(…) Las relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la
soberanía nacional, en el respeto a la autodeterminación de los
pueblos y en el reconocimiento de los principios del derecho
internacional aceptados por Colombia (…)”.
Complementariamente, el artículo 93 ejúsdem,
contempla:
“(…) Los tratados y convenios internacionales ratificados por el
Congreso, que reconocen los derechos humanos y que prohíben
su limitación en los estados de excepción, prevalecen en el
orden interno (…)”.
“(…) Los derechos y deberes consagrados en esta Carta, se
interpretarán de conformidad con los tratados internacionales
sobre derechos humanos ratificados por Colombia (…)”.
El mandato 27 de la Convención de Viena, sobre el
Derecho de los Tratados de 196917, debidamente adoptada
por Colombia, según el cual: “(…) Una parte no podrá
invocar las disposiciones de su derecho interno como
justificación del incumplimiento de un tratado (…)”18, impone
su observancia en forma irrestricta cuando un Estado parte
lo ha suscrito o se ha adherido al mismo.
8.1. Aunque podría argumentarse la viabilidad del
control de convencionalidad sólo en decursos donde se
17
Suscrita en Viena el 23 de mayo de 1969.
18
Aprobada por Colombia mediante la Ley 32 de 1985.
22
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-01147-00
halla el quebranto de garantías sustanciales o cuando la
normatividad interna es contraria a la internacional sobre
los derechos humanos, se estima trascendente efectuar
dicho seguimiento en todos los asuntos donde se debata la
conculcación de prerrogativas iusfundamentales, así su
protección resulte procedente o no.
Lo aducido porque la enunciada herramienta le
permite a los Estados materializar el deber de garantizar los
derechos humanos en el ámbito doméstico, a través de la
verificación de la conformidad de las normas y prácticas
nacionales, con la Convención Americana de Derechos
Humanos y su jurisprudencia, ejercicio que según la Corte
Interamericana se surte no sólo a petición de parte sino ex
officio19.
No sobra advertir que el régimen convencional en el
derecho local de los países que la han suscrito y aprobado,
no constituye un sistema opcional o de libre aplicación en
los ordenamientos patrios; sino que en estos casos cobra
vigencia plena y obligatoriedad con carácter impositivo para
todos los servidores estatales, debiendo realizar no
solamente un control legal y constitucional, sino también el
convencional; con mayor razón cuando forma parte del
bloque de constitucionalidad sin quedar al arbitrio de las
autoridades su gobierno.
19
Corte IDH. Caso Gudiél Álvarez y otros (“Diario Militar”) contra Guatemala. Sentencia de
noviembre 20 de 2012. Serie C No. 253, párrafo 330
23
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-01147-00
8.2. El aludido control en estos asuntos procura,
además, contribuir judicial y pedagógicamente, tal cual se
le ha ordenado a los Estados denunciados, incluido
Colombia20, a impartir una formación permanente de
Derechos Humanos y DIH en todos los niveles jerárquicos
de las Fuerzas Armadas, jueces y fiscales 21; así como
realizar cursos de capacitación a funcionarios de la rama
ejecutiva y judicial y campañas informativas públicas en
materia de protección de derechos y garantías 22.
Insistir en la aplicación del citado control y esbozar el
contenido de la Convención Interamericana de Derechos
Humanos en providencias como la presente, le permite no
sólo a las autoridades conocer e interiorizar las obligaciones
contraídas internacionalmente, en relación con el respeto a
los derechos humanos, sino a la ciudadanía informarse en
torno al máximo grado de salvaguarda de sus garantías.
Además, pretende contribuir en la formación de una
comunidad global, incluyente, respetuosa de los
instrumentos internacionales y de la protección de las
prerrogativas fundamentales en el marco del sistema
americano de derechos humanos.
20
Corte IDH, Caso Vélez Restrepo y familiares Vs. Colombia, Excepción preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 3 de septiembre de 2012. Serie C No. 248, párrs. 259 a
290, criterio reiterado Caso Masacre de Santo Domingo Vs. Colombia, Excepciones
preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de noviembre de 2012. Serie C
No. 259, párrs. 295 a 323.
21
Corte IDH, Caso de la Masacre de Las Dos Erres Vs. Guatemala, Excepción Preliminar,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de noviembre de 2009. Serie C No. 211,
párrs. 229 a 274.
22
Corte IDH, Caso Furlan y familiares Vs. Argentina, Excepciones preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2012. Serie C No. 246, párrs. 278 a
308.
24
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-01147-00
9. De acuerdo a lo discurrido, se otorgará el auxilio
implorado.
3. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la Ley,
RESUELVE:
PRIMERO: CONCEDER la tutela solicitada por Jaime
Sanabria Vega, como agente oficioso de William Adolfo
Arévalo Torres, frente a la Fiscalía General de la Nación, con
ocasión de la solicitud de extradición efectuada por la
República Helénica -Grecia- respecto a Arévalo Torres.
SEGUNDO: En consecuencia, se ordena a dicha
autoridad que, dentro de las cuarenta y ocho (48) horas
siguientes a la notificación de este pronunciamiento, deje
sin efecto la determinación adoptada el 5 de junio de 2020,
sobre la solicitud de libertad de William Adolfo Arévalo
Torres y, en el mismo término, la defina conforme a lo aquí
señalado; proveyendo, igualmente, acerca de la petición de
copias del expediente de extradición, según las pautas acá
señaladas. Envíesele la reproducción de esta sentencia.
TERCERO: Notifíquese lo resuelto mediante
comunicación electrónica o por mensaje de datos, a todos
los interesados.
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Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-01147-00
CUARTO: Si este fallo no fuere impugnado,
remítase el expediente a la Corte Constitucional para su
eventual revisión.
NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE
LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA
Presidente
ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO
AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO
LUIS ALONSO RICO PUERTA
Con aclaración de voto
26
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OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE
FRANCISCO TERNERA BARRIOS
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ACLARACIÓN DE VOTO
Aunque comparto la decisión adoptada por la
Honorable Sala, dado el acierto en su motivación,
respetuosamente aclaro mi voto con el exclusivo propósito
de resaltar que se torna innecesario en el ejercicio
jurisdiccional cotidiano, incluir de forma genérica y
automática una mención sobre el empleo del denominado
«control de convencionalidad».
Ciertamente, de conformidad con la propia
jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, cuando un Estado ha ratificado un tratado
internacional como la Convención Americana, surge, entre
otros deberes, el imperativo para sus jueces de examinar ex
officio, en sus decisiones, la vigencia material de lo pactado.
De esta manera, el «control de convencionalidad»
comporta una actitud de consideración continua que
deberá acentuarse y manifestarse expresamente, tan solo
en aquellos pronunciamientos donde se advierta
comprometido o amenazado «el efecto útil de la Convención»23, lo
cual acontecerá en los eventos donde pueda verse «mermado
o anulado por la aplicación de leyes contrarias a sus disposiciones,
objeto y fin del instrumento internacional o del estándar internacional
de protección de los derechos humanos» 24; todo lo cual resulta
ajeno al presente caso.
23
CIDH. Caso Trabajadores Cesados del Congreso (Aguado Alfaro y otros) contra
Perú. Sentencia de 24 de noviembre de 2006. Serie C No. 158, párrafo 128.
24
CIDH. Caso Heliodoro Portugal contra Panamá. Sentencia de enero 27 de 2009.
Serie c No. 186, párrafo 180.
28
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-01147-00
En los anteriores términos dejo fundamentada mi
aclaración de voto con comedida reiteración de mi respeto
por la Honorable Sala de Casación Civil.
LUIS ALONSO RICO PUERTA
Magistrado
29