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Subtipos Instintivos según Claudio Naranjo

Los instintos básicos están adscritos al dominio del vientre: el ins¬tinto sexual, el instinto social y el instinto de conservación. Todos ellos son parte de la «materia prima» de nuestro ser; en consecuencia, es im-posible convertirlos. Todo intento de «matar» los instintos, como los han acometido ascetas de todos los tiempo, conduce a la mutilación de la persona como totalidad

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Subtipos Instintivos según Claudio Naranjo

Los instintos básicos están adscritos al dominio del vientre: el ins¬tinto sexual, el instinto social y el instinto de conservación. Todos ellos son parte de la «materia prima» de nuestro ser; en consecuencia, es im-posible convertirlos. Todo intento de «matar» los instintos, como los han acometido ascetas de todos los tiempo, conduce a la mutilación de la persona como totalidad

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Visión (no actualizada) del doctor Claudio Naranjo sobre los Subtipos Instintivos

Por Fercho Uribe y para la comunidad de estudio ENEAGRAMA 2001  


 
 
En la segunda parte de A conversation with Claudio Naranjo, en la edición de mayo de 1996 de la
revista Enneagram Monthly, a sus co-editores Andrea Issacs y Jack  Labanauskas a quienes concedió
entrevista, les dice el doctor Naranjo (traduzco del inglés):
 
«Excepto de una manera muy amplia, yo no he enseñado los Subtipos Instintivos, ni siquiera a
mis alumnos más antiguos (...) y el único eco publicado de esto, está en el libro de (Richard)
Rohr. Pienso que Rohr se lo agenció con un cura que asistió a un taller conmigo en México. En
uno de sus libros, él suministra algún detalle de los subtipos que refleja exactamente lo que yo he
estado dando a conocer.  
 
Enneagram Monthly: De modo que según usted, ¿el libro de Rohr trae descripciones exactas de
lo que usted estaba enseñando?
 
Claudio Naranjo: Toca los temas básicos, y me decepciona que este franciscano no haya estado
mejor que los jesuitas a la hora de dar créditos. Supongo que cada quien quiere lucir original. No
termino de aprender acerca de los subtipos y algo los he reconsiderado recientemente. Entre más
observo las personas, más diferenciados se me ponen los subtipos. Al principio, parecía que sólo
los Seis eran tan diferentes en sus tres subtipos. Casi que no podías generalizar qué tenían en
común el tipo contrafóbico sexual o el tipo conservación fóbico evitador (avoidant) , y el deber, el
tipo fanático rígido obsesivo.  Pero entre más los veo,  más diferentes entre sus subtipos me
parecen los otros eneatipos.
 
Tomemos los Cuatros, por ejemplo. El competitivo sexual, el odio, y el melodramático
social, vergüenza, con el Cuatro conservación que de veras ni Cuatro parece. Éste no está
reflejado en mis primeras descripciones de cómo era un Cuatro. Fue un hueco que me quedó ahí,
y fue sólo después cuando descubrí que había un Cuatro que cualquiera creería Uno, por ser
mucho más auto-refrenado. Yo lo he llamado "el contra-dependiente", simplemente a la manera
que al tipo sexual fuerza de los Seis puede llamársele contra-fóbico. Es un tipo de persona a
quien le aterra tanto ser dañada de nuevo, con respecto a las necesidades que dependen de
algún otro, que adopta la posición "Yo no te necesito."  
 
El nombre de Óscar (Ichazo, N. del T.) para el Cuatro conservación, no es muy bueno. Oscar usó
la expresión "Pase lo que pase" (en castellano en el original, N. del T.). Alguien en uno de mis
talleres en España, re-bautizó eso cuando dijo "Cueste lo que cueste", Y yo me di cuenta que
estaba en lo cierto. Hay una complacencia en sacar al exterior cantidad de esfuerzo y la pedidera
(de los otros dos subtipos), en éste es retornada al interior, "replegada".  
 
EM: ¿Puede el subtipo instintivo de uno cambiar durante su vida, o está con usted toda su vida
como el tipo del Eneagrama?
 
CN: El tipo del Eneagrama, desde luego, estará con nosotros hasta el final. Se parece al caso de
las montañas que subiéndolas dejan de ser montañas, pero vuelven a serlo al de ellas bajar. A
medida que se progresa hacia más allá del temprano rompimiento, hay más aceptación del
patrón kármico primigenio, y regresamos a los rasgos originales, solo que en un contexto
transformado. Pero, definitivamente, en el curso del proceso, hay un cambio en el subtipo. Los
subtipos se equilibran. Así, un debilucho Seis conservación, fóbico e inhibido, será más fuerte,
parecido al subtipo sexual.
 
EM: De esa manera el subtipo responde a lo que requiere el momento.
 
CN: El subtipo implica estar arrinconado en un área problema, atascarse o sobre-desarrollarse en
un área, mientras que también hay  otra área eclipsada, subdesarrollada. Después de un tiempo,
el instinto eclipsado empieza a desarrollarse más, a expensas del sobre-desarrollo
del "apasionado", o sea, del más afectado por la pasión gobernante.
 
EM: En diferentes instancias de su vida, ¿usted podría ser capaz de recurrir a los diferentes
subtipos dependiendo de las necesidades del momento?
 
CN: Esa es la realidad diaria de nuestra vida; hay una constante alternancia en la dominancia
instintiva de acuerdo a la situación, pero yo estoy hablando de otra cosa. En el proceso
terapéutico, por ejemplo, el Cuatro sexual pedigüeño, una clase de persona bastante descarada
(bitchy, dijo. N. del T.), suele empezar a mostrarse avergonzado y auto-crítico, como el social.
Hay una especie de balanceo de los rasgos sobre-desarrollados (en este caso la protesta) en
favor de lo que estaba embolatado (la conciencia de sí y el auto-reconocimiento de la
vergüenza). 
 
EM: De modo que es como si los subtipos instintivos fuesen mutuamente excluyentes, y si hay
demasiado de uno, debe haber una carencia de otro. 
 
CN: Sí son excluyentes, y sin embargo todos tres co-existen en nosotros como sub-
personalidades. Uno de ellos está más inconsciente, más descuidado, más en la fantasía, pero
aun así vive en nuestra vida interna y podemos identificarnos con él. Y podemos darle una voz,
por ejemplo en el proceso terapéutico. En realidad ellos compiten entre sí en el mundo exterior y
hay una jerarquía secuencial entre ellos tan real, que establecen seis posibles variedades para cada
fijación (ó eneatipo. N. del T. que también subrayó la última frase). »
 
Subtipologías: sexual-social-instinto de conservación
Por Richard Rohr y Andreas Ebert
 
Tomado de la Parte III, DIMENSIONES PROFUNDAS, del libro EL ENEAGRAMA. Los Nueve Rostros del
Alma. Edicep, Valencia (España), 1995. Páginas 257-265.
 
Los instintos básicos están adscritos al dominio del vientre: el instinto sexual, el instinto social y el instinto de
conservación. Todos ellos son parte de la «materia prima» de nuestro ser; en consecuencia, es imposible
convertirlos. Todo intento de «matar» los instintos, como los han acometido ascetas de todos los tiempo,
conduce a la mutilación de la persona como totalidad. Nuestro principio trata de «domar» los instintos para que
no destruyan la vida, sino que le hagan un servicio. Nuestros instintos se nos aparecen a veces bajo la forma
de mostruos malvados que acechan sin control en lo más profundo del alma. Continuamente se ha utilizado el
símbolo del dragón para describir la esencia de los instintos. Se puede intentar matar el dragón, como san
Jorge y el arcángel san Miguel. Pero también existe otra posibilidad: en la leyenda de santa Marta se dice de
qué manera la santa domeñó a un dragón para que, finalmente, la siguiera voluntariamente; de san Francisco
de Asís, que una vez entabló una relación de amistad con el lobo de Gubbio, al que todos temían. En este
sentido recomendamos domar al dragón y «abrazar» al lobo.

El eneagrama parte de la premisa de que cada persona es dominada por uno de los tres instintos básicos. A
causa de ello, de cada uno de los nueve tipos resultan tres tipos secundarios o subtipologías. La situación en la
vida correspondiente a cada caso individual determina rigurosamente a qué tipología secundaria un individuo
pertenece principalmente, según el momento. Es de suponer que una persona vive en su vida profesional su
subtipología social, en su relación sentimental la sexual y en los momentos de soledad y de retiro, la
subtipología correspondiente al instinto de conservación.

a. Subtipologías sexuales

UNO: Celos. (Celo, vehemencia) El UNO intenta controlar a la persona amada con la que comparte una
relación. La observa a cada paso y teme que otras personas pudieran resultarle más atractivas. En su interior
bullen a causa de los celos y del temor a perderla, aunque son incapaces de permitirse y de exteriorizar ese
sentimiento «imperfecto». Los celos nacen del miedo a que otra persona pudiese ser «más perfecta» y, en
consecuencia, más atractiva. El UNO sexual puede extender esa «ansia» también a su propia «causa» y ser
muy impetuoso, como san Pablo que antes de su conversión respiraba «aún amenazas y muerte contra los
discípulos del Señor» (Hechos de los Apóstoles 9, 1).

DOS: Seducción / ataque (conquista). El DOS sexual se esfuerza continuamente en recoger muestras de
inclinación y de cercanía; todo lo hace para, por ejemplo, conseguir una atmósfera atractiva para una cita. A
toda costa intenta ignorar y superar los impedimentos objetivos que hacen imposible una relación, y ningún
argumento razonable puede, en ese momento, acceder a ellos (¡el amor lo supera todo!). El amor del DOS
sexual consiste fundamentalmente en superar obstáculos. Como ayudantes los representantes de esta
subtipología del DOS son dominantes, cogen a los demás de la mano y saben qué es lo mejor para sus
clientes.

TRES: Masculinidad / feminidad. (Sexapiel). Los TRESES sexuales intentan corresponder a la imagen sexual
ideal de su tiempo y del grupo social con el que se relacionan. A la perfección interpretan los papeles de
hombre o de mujer que se premie en su entorno o en la sociedad. Sus conquistas eróticas son importantes
para edificar la confianza en su propia valía como símbolo de su éxito.

CUATRO: Competitividad. (Odio) El CUATRO sexual obtiene confianza en su propia valía a partir de la
comparación con los demás. Por ello, siente la tentación de vencer en su propio campo a aquellas personas
cuyo favor pretenden, con la intención de impresionarlas. La otra cara de su identidad siente esta actitud
frecuentemente como competitividad orientada contra sí mismo. La cara destructiva de un CUATRO sexual no
redimido sale a la luz cuando seducen a otros para dejarlos cuando los han conseguido. El éxito de la
seducción les basta como prueba de que son «tan valiosos» o superiores a la persona deseada.

CINCO: Confianza. Los CINCOS se confían sólo a pocas personas. Solamente en el seno de unas relaciones
muy importantes comparten sus secretos. En su «castillo» sólo dejan entrar a una persona en la que realmente
confíen. La sexualidad para ellos es una forma no verbal de la comunicación, que les descarga de la difícil
tarea de tener que expresar con palabras sus sentimientos. Un CINCO orientado sexualmente les da a las
personas de su entorno la impresión de frialdad y de confianza en sí mismo, y es capaz de parecer muy
convincente a los demás y de ganar influencia con esa actitud.
SEIS: Fortaleza / belleza. (Fuerza en el hombre, Belleza en la mujer). La vulnerabilidad de una relación intensa
moviliza la desconfianza del SEIS. El SEIS sexual hombre es por regla general contrafóbico. Mediante una
cierta frialdad, dureza y fortaleza asumida puede demostrar que mantiene el control. El SEIS sexual mujer
puede poner en juego su poder como arte de seducción. Se complace en asumir el papel del cervatillo tierno y
temeroso que parece inaccesible. De esta manera, puede atraer y rechazar a la persona afectada al mismo
tiempo.
 
SIETE: Receptividad. El SIETE sexual eleva lo auténticamente vivido en una relación por medio de fantasías
muy pronunciadas que son más importantes que los hechos. Los SIETES sexuales son fetichistas: un estímulo
-un «detonante»- puede ser más interesante que una relación real y vivida. En las relaciones sexuales están
abiertos a los impulsos que vengan de la persona con la que comparten esa relación siempre que no vaya
unida al dolor, a una excesiva profundidad o a exigencias agotadoras.
 
OCHO: Ansia de posesión / entrega. Los OCHOS sexuales quieren Controlarlo y poseerlo todo, también a la
persona con la que comparten una relación amorosa. Esperan de ella que se entregue en cuerpo, alma y
mente. Están dispuestos a entregarse igualmente si tienen la sensación de que la otra persona es tan valiosa
como ellos y no va a aprovecharse de esta «posición de poder». Hay -y no sólo en las caricaturas (alaJo y
Helga)- hombres OCHOS que son fuertes en el mundo exterior pero que en la relación amorosa están
sometidos a sus mujeres. A los OCHO sexuales les gustan los «coches veloces», un acopio inagotable de
bebidas y las mujeres o los hombres hermosos. Están orgullosos de su dureza y son los más rebeldes de
todos.
 
NUEVE: Unión. (Fusión). Lo que más le placería al NUEVE sexual es vivir en y por otra persona, ya sea un ser
humano, ya sea Dios. Él percibe los sentimientos del otro, más claramente que los suyos propios e intuye
directamente con su cuerpo lo que le está ocurriendo a la persona amada. El NUEVE sexual hace feliz a la
persona con la que comparte una relación amorosa, y él mismo es correspondido recibiendo felicidad a través
del reflejo de esa misma felicidad. En cualquier caso, la persona que comparte su amor no les debe exigir
esfuerzos excesivos; la relación no puede exigir un gran compromiso de su parte.
 
b. Subtipologías sociales

UNO: Inadaptación. (Puritano, rigidez). Los UNOS no están dispuestos a identificarse incondicionalmente con
un sistema social que sea imperfecto. Les daría la impresión de que están tapando sus faltas. Antes bien, ven
su misión en reformar continuamente el sistema y tienen tendencia a moralizar. Al mismo tiempo tienen miedo
de que los guardianes del sistema les echen algo en cara. Es la posición de la «solidaridad crítica» y del «sí,
pero...»

DOS: Ambición. Los DOSES sociales ambicionan la influencia social. Como el apóstol san Juan quieren estar
cerca del maestro y participar de su fortaleza. Ellos mismos no tienen necesariamente que obtener el éxito,
pero quieren jugar un importante papel en la vida de las personas significantes. Los DOSES sociales poseen
un instinto infalible para reconocer quién es la «gente importante» y buscan su inmediatez.

TRES: Prestigio. Los TRESES sociales quieren llegar bien a la gente y obtener un alto grado de prestigio
social. Son creadores de nuevas tendencias y opiniones, y tienen un sentido especial para aquello que «flota
en el aire». Los TRESES sociales pueden llegar a formular la opinión consensuada de un grupo antes de que
en absoluto se haya discutido la cuestión. Como un camaleón pueden cambiar a corto plazo sus papeles
sociales y sus formas de comportamiento y, de este modo, mantener viva una buena imagen pública. Su
comportamiento está determinado por las posibles actitudes que puedan garantizarle el aplauso que para él es
vital.

CUATRO: Vergüenza. Los CUATROS sociales sienten vergüenza sin que conozcan el motivo exacto. Los
CUATROS sociales no redimidos se sienten incomprendidos; creen que los demás les desprecian y tienen
miedo de que sus semejantes pudieran leer y desaprobar sus pensamientos y sentimientos. Temen también
que su apariencia externa pueda ser rechazada. El hecho de que no estén a la altura de su elitista escala de
valores, les avergüenza igualmente. Los CUATROS sociales utilizan su -frecuentemente irresistible- encanto
para atenuar la presión social que pesa sobre ellos.
 
CINCO: Totems. Para los CINCOS sociales es importante pertenecer a cualquier «grupo iniciático» cuya red
común de comunicación sea el conocimiento esotérico o una misma (abstrusa) afición, y que esté íntimamente
relacionado con su «Gurú». Buscan la cercanía de otros conocedores y de las personas del grupo a las que
recurrir y tienen la esperanza de obtener el reconocimiento de los verdaderos maestros de su corporación. Los
CINCOS sociales disfrutan del intercambio en cualquier código lingüístico que sólo conozcan los iniciados. Esta
subtipología aspira a conseguir títulos, diplomas y otros símbolos de poder intelectual.
 
SEIS: Obligación. (Deber, se ha debido traducir) Los SEISES sociales cumplen con su obligación y se atienen
a las leyes de un grupo para ganarse su atención. Son sensibles hacia la más mínima violación de las reglas
que, según su opinión, pone en peligro el sistema. Los uniformes (¡también los civiles!) y la actitud correcta son
el apoyo que mantiene unido al grupo. También en las relaciones individuales intentan atenerse a esta regla
que, según creen ellos, se corresponde con el sistema de valores del otro. Los SEISES sociales son
conservadores y pueden sentir temor cuando se han de introducir «renovaciones».

SIETE: Disposición al sacrificio. Los SIETES sociales saben ponerse el mono de trabajo y dar grandes
muestras de sacrificio por su familia, su grupo, su empresa o su pueblo. Su optimismo les dice que todas las
privaciones son sólo temporales y tienen un solo objetivo: que todos vuelvan pronto a ser felices y que pronto
se abran nuevas expectativas ante nuestros hogares. Por una «buena causa» y por el bienestar de la humani-
dad el SIETE puede llegar incluso a dejarse la vida. Al mismo tiempo es consciente de que todo «sacrificio»
limita sus propias posibilidades.
 
OCHO: Amistades (Complicidad). Los OCHOS sociales dan valor a las relaciones armónicas y al hecho de que
todos sean «felices» y no tengan motivo de cometer injusticias en contra de los demás. Cuidan sus amistades y
están dispuestos por sus amigos a sacrificar todo lo que tienen. Los OCHOS sociales puedes ser
extraordinarios líderes que mantienen unida a su comunidad y que le permiten tener la debilidad de apoyarse
en ellos.
 
NUEVE: Participación. Los NUEVES sociales quieren estar presentes donde haya que estarlo y participar en
su momento. Si se animan a adherirse a una comunidad, disfrutan del hecho de poder sacar partido conti-
nuamente de la energía vital de otros y de no tener que considerar ellos mismos cómo han de pasar el tiempo.
Los NUEVES tienen tendencia a a aportar sólo un fragmento de su identidad a la actividad del grupo y han de
aprender para que su presencia sea cada vez más activa y más «completa».

c. Subtipologías del instinto de conservación


 
UNO: Temor. (Preocupación). Los UNOS regidos por el instinto de conservación sienten temor ante la cuestión
de cómo saldrán de apuros. Una simple falta lo podría estropear todo. Sea como sea, creen tener bien
merecida su ruina a causa de su imperfección, pues la imperfección es mala. Los UNOS viven con la continua
preocupación por la falta que, para su ruina, podrían cometer. Por este motivo, tienen tendencia a interrumpir y
a corregir a su interlocutor continuamente.

DOS: Privilegio. (Yo primero). Los DOSES regidos por el instinto de conservación creen ser merecedores de
unos privilegios especiales a causa de su bondad, su santidad y su filantropía («tengo derecho a... »). Parten
de la premisa de que otros tienen que recompensar su atención y entrega. Estos DOSES temen salir perdiendo
en caso de que no se preocupen personalmente de estar en vanguardia de la acción. Detrás de la fachada
altruista se esconde un ser humano que odia tener que renunciar.

TRES: Seguridad. Los TRESES regidos por esta subtipología intentan asegurar su status, su éxito y su fama.
Dinero y posesión le aseguran el futuro. A cambio de esta seguridad los TRESES son capaces de los mayores
sacrificios. Trabajan duro para conservar o incrementar su status social. El descenso social y el fracaso
profesional o financiero son pesadillas que tratan de evitar a toda costa.

CUATRO: Contraataque. (Cueste lo que cueste, tenacidad). Los CUATROS que pertenecen a esta subti-
pología se niegan obstinadamente a renunciar a la imagen que han construido de sí mismos, esto es: que son
algo especial. Cuantas personas o cosas les salgan al encuentro con la intención de cambiarles, habrán de
contar con su resistencia. Los CUATROS con esta caracterización subtipológica sienten la incomprensión, se
retiran en soledad y sufren en silencio. El lamento por la tragedia de su existencia domina su fantasía.
 
CINCO: Refugio. (Cueva). «My home is my castle», «mi casa es mi castillo»: los CINCOS regidos por el instinto
de conservación necesitan, por su propia supervivencia, una esfera privada a la que se puedan retirar sin ser
molestados y en la que no sean distraídos por las expectativas o la presencia de otras personas. Los CINCOS
durante esas horas de retiro cargan sus baterías de la energía que les ayude a soportar mejor el agobio del
contacto con otras personas. En ese espacio delimitado pueden ocultarse y seguir el hilo de sus, a menudo
muy inusuales, pensamientos.
 
SEIS: Calidez. (Calor se ha debido traducir). Los SEISES regidos por el instinto de supervivencia irradian
calidez y amistad para desarmar a sus potenciales agresores. El comportamiento de un SEIS en este caso está
unido a su profunda desconfianza y se asemeja al del DOS: «si los demás me quieren bien, no me agredirán».
A veces, recurren a un humor extravagante para ganarse el afecto de otras personas.

SIETE: Defensa. (Familia, clan). Con objeto de impedir el aumento del grado de amenaza de posibles
enemigos y agresores, el SIETE regido por el instinto de conservación se complace en rodearse de personas
que comparten su visión del mundo, que defienden los mismos intereses y que se apasionan por las mismas
metas. La familia es, para esta subtipología, especialmente importante. Estos SIETES son seguidores de cual-
quier club o asociación: ya sea una comparsa camavalera, un orfeón o un círculo carismático de oración en el
que se pueda compartir la alegría: «unidos somos invencibles».

OCHO: Supervivencia satisfactoria. El OCHO regido por el instinto de conservación considera injusto no recibir
lo que «merece». Mediante el control de su espacio vital intenta oponerse a las amenazas a las que su status
financiero está expuesto. El OCHO no puede soportar que las pequeñas cosas no «cuadren». Si, por ejemplo,
alguien ha olvidado hoy comprar pasta dentífrica, todo el sistema se puede derrumbar mañana.

NUEVE: Apetito. Los NUEVES de esta subtipología atenúan las amenazas de la vida narcotizándose, ya sea
mediante la comida, la bebida o la televisión. Si, por poner un ejemplo, están ocupados en «devorar» una
novela interesante, pueden olvidarse del mundo a su alrededor y descuidar sus auténticos deberes y
necesidades. Estos NUEVES son los «niños descuidados» que tienen miedo de salir perdiendo. Hacen pro-
visión de todo (comida, bebida, libros) cuanto les «tranquiliza» y coleccionan objetos que jamás utilizarán pero
que están a su disposición «para cualquier emergencia». Estos NUEVES pueden estar completamente
exhaustos incluso después de una breve fase de actividad o después de solucionar alguna pequeña tarea.
 
Nota de Eneagrama 2001. Si no hemos oído mal el cantar del gallo, las palabras en cursiva siguientes a cada
número en MAYÚSCULAS, son llamadas por el doctor Naranjo, pasiones satélites. Y hemos agregado en
algunos casos y en azul, otras denominaciones escuchadas para estas pasiones satélites.

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