El Rapto de La Iglesia
El Rapto de La Iglesia
El Rapto de la Iglesia
Dr ARNOLD G. FRUCHTENBAUM
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Y oiréis de guerras, y rumores de guerras; mirad que no os
turbéis, porque es menester que todo esto acontezca, pero aún no
es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra
reino; y habrá hambres, y pestilencias, y terremotos en muchos
lugares. Y todo esto será principio de dolores.
Mateo 24:6-8
La Iglesia Invisible o Universal está compuesta de todos los verdaderos creyentes; aun
cuando la Iglesia visible local puede estar compuesta de ambos, creyentes y no creyentes.
La escatología de la Iglesia invisible pertenece al estudio de los eventos de la Pre-
tribulación. La escatología de la Iglesia invisible incluye cinco factores importantes: La
Iglesia será arrebatada: La Iglesia será juzgada y recompensada: La Iglesia se dará en
matrimonio con el Mesías: La Iglesia reinará juntamente con el Mesías en su Reino: y La
Iglesia habitará con el Dios Trino en la Nueva y Eterna Jerusalén.
Sólo los primeros tres factores entran en el área de este estudio Bíblico Mesiánico; de
aquí, lo dividiremos en tres secciones principales: La definición de la Iglesia invisible, el
rapto de la Iglesia, y los dos eventos subsiguientes al rapto de la Iglesia.
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define como un Cuerpo, la Iglesia. La Iglesia no es judía ni gentil, sino judía-gentil,
compuesta de creyentes judíos y gentiles que están unidos en una nueva entidad, la
Iglesia; sin embargo, ambos retienen su identidad étnica. Esta es unidad verdadera, sin
uniformidad. Así, los gentiles son “coherederos y miembros del mismo cuerpo, y
copartícipes de su promesa en Cristo por el evangelio,” Ef 3:6 no que han tomado el
lugar de los herederos, sino que han venido a ser coherederos.
Un propósito principal de la era de la Iglesia es el llamado a salir de los gentiles de
acuerdo a Hechos [Link] Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los
gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre. Este llamado a salir para los
gentiles continuará hasta que sea alcanzado el número de los gentiles que Dios ha
ordenado para la Iglesia según Romanos 11:25-27 Porque no quiero, hermanos, que
ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en vosotros mismos, que en parte el
endurecimiento ha acontecido a Israel, hasta que haya entrado la plenitud de los
gentiles; y así todo Israel será salvo; como está escrito: De Sión vendrá el Libertador,
que quitará de Jacob la impiedad. Y éste es mi pacto con ellos, cuando yo quite sus
pecados.
Así que, mientras Dios hace su obra entre los gentiles, tiene un propósito que está
relacionado, no sólo con los gentiles, sino también con los judíos. De hecho, uno de los
propósitos de salvar a los gentiles, es para provocar a celos a los judíos y que muchos de
ellos también vengan a la fe del Mesías durante la era de la Iglesia. Rm 11:11-15 Los
creyentes gentiles disfrutan las bendiciones espirituales de los pactos judíos y son
injertados en el Olivo judío Rm 11:17-24 porque la salvación viene de los judíos (Jn
4:22). La Iglesia, entonces, es simplemente el Cuerpo compuesto de miembros Judíos,
que son las ramas naturales, y de miembros gentiles, que son las ramas del olivo silvestre.
Estas dos entidades están unidas por la fe en el Mesías. La manera en que uno entra en
este cuerpo es explicada en el tercer pasaje, 1 Corintios [Link] Porque por un solo
Espíritu somos todos bautizados en un cuerpo, ya sean judíos o gentiles, ya sean siervos
o libres; y todos hemos bebido de un mismo Espíritu. La Iglesia es el Cuerpo del Mesías
que está compuesto de creyentes, judíos y gentiles; y la entrada a este Cuerpo es por el
Bautismo del Espíritu. Cada creyente es miembro del Cuerpo por la virtud del bautismo
por el Espíritu. Todo creyente es miembro del Cuerpo por haber sido bautizado por el
Espíritu Santo, hecho que toma lugar en el momento en que uno cree y es salvo. El saber
cómo uno viene a ser miembro del Cuerpo del Mesías ayuda a saber cuándo comenzó la
Iglesia. Esto es muy importante para entender quién formará parte del Rapto.
En el cuarto pasaje, al usar el tiempo futuro, indica que el bautismo del Espíritu era algo
aún por venir, cómo lo dice Hechos 1:5 Porque Juan a la verdad bautizó en agua, mas
vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo no muchos días después de estos.
La primera ocasión que el término Iglesia fue usado está en Mateo 16:18 y también es
usado en término futuro. Edificaré mi iglesia. La iglesia no existía en el Antiguo
Testamento; tampoco existía durante el tiempo de la historia de los evangelios.
Si el bautismo del Espíritu era futuro para Hechos 1:5, la pregunta es: “¿Cuándo
comenzó?” Generalmente se está de acuerdo en que el bautismo del Espíritu comenzó en
Pentecostés, en Hechos 2, pero esto no se puede probar usando sólo Hechos 2 porque este
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capítulo no dice nada acerca del bautismo del Espíritu. Sin embargo, nos queda claro que
el bautismo del Espíritu comenzó en Hechos 2 al leer un quinto pasaje: Hechos 11:15-16:
Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos, como sobre nosotros al
principio. Entonces me acordé de la palabra del Señor, cuando dijo: Juan ciertamente
bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo.
Cuando Pedro dice: como sobre nosotros al principio en versículo 15, se refiere a la
experiencia de los Apóstoles Judíos en Hechos 2. Luego en el versículo 16, Pedro cita
Hechos 1:5 y dice que la profecía del bautismo del Espíritu en el versículo 5 fue cumplida
al principio, cuando el Espíritu Santo vino sobre los Apóstoles Judíos en el Pentecostés.
Una clara definición entonces, es que el Cuerpo del Mesías, la Iglesia, está compuesto de
ambos creyentes, judíos y gentiles, y que la entrada al Cuerpo es solamente por el
bautismo del Espíritu. Y ya que el bautismo del Espíritu no comenzó sino hasta
Pentecostés, en Hecho 2, la Iglesia no pudo haber existido antes de este tiempo.
Cuando Yeshua habló de edificar Su Iglesia en Mateo 16:18, habló en tiempo futuro, esa
es una razón muy importante para mostrar que la Iglesia todavía no había comenzado.
Otras razones muy importantes son, Su resurrección y Su ascensión, con la subsiguiente
impartición de los dones espirituales (Ef 1:19–20, Ef 4:7–12); estos eran prerrequisitos
necesarios para la edificación de la Iglesia.
La Iglesia se compone de todos los creyentes verdaderos; desde Pentecostés en Hechos 2,
hasta el Rapto de la Iglesia. El Rapto excluye a los santos del Antiguo Testamento y a los
santos de la Tribulación. Por tanto, los que serán arrebatados son los santos de la Iglesia.
Los pasajes que hablan del Rapto señalan claramente que sólo los que están en Cristo
participarán del Rapto. A través de sus escritos Pablo usa los siguientes términos de una
manera muy técnica, en Cristo, en Jesús, en Jesucristo, en Cristo Jesús, en Él, en quien,
en el Señor, refiriéndose a aquellos que fueron bautizados por el Espíritu en el Cuerpo del
Mesías, la Iglesia.
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cuanto al momento o las circunstancias, sólo el hecho de que el Mesías vendrá por sus
santos. Esta venida exclusivamente por los santos es el asunto de revelación en los otros
dos pasajes. Este pasaje nos da un punto clave; la venida por los creyentes con el
propósito de llevarlos a donde Él iba en ese momento. Ya que Yeshua iba al Cielo, su
venida será para llevar a los santos al Cielo, no a la tierra. Esto es importante porque
entre los que creen en la post-tribulación los santos encuentran al Señor en el aire y luego
regresan con Él a la tierra. Pero esa no es la promesa aquí, sino que Él promete llevar a
los creyentes al Cielo. Este pasaje no dice nada acerca del momento del Rapto, solo dice
que el resultado será que los santos de la Iglesia entrarán al Cielo. Esto va de acuerdo con
la Pre-tribulación.
2. 1 Tesalonicenses 4:13–18
Este pasaje describe el programa del Rapto. Pablo responde a una pregunta que había
sido hecha en Tesalónica. ¿Los creyentes que han muerto, se perderán los beneficios del
Rapto? En los versículos 13-15 Mas no quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los que
duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si
creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Él a los que durmieron
en Jesús. Por lo cual, os decimos esto por palabra del Señor; que nosotros que vivimos,
que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.
Los creyentes que aún estaban vivos sabían que venía un Rapto, pero no entendían de qué
manera, los santos que ya habían muerto, formarían parte del Rapto. Así que, algunos
pensaban que sólo los creyentes en vida disfrutarían los beneficios del Rapto y no los
creyentes que ya habían muerto. La pregunta se levantó porque algunos creyentes recién
habían fallecido y sus seres amados, que todavía vivían, estaban desalentados, no
sabiendo cuál sería el futuro de aquellos. Aparentemente, mientras Pablo estaba con ellos,
les enseñó algunas verdades acerca del Rapto en relación a los creyentes que estaban
vivos, pero no en relación a los creyentes que ya habían muerto. En referencia a la muerte
de los creyentes, Pablo utiliza el término “dormido”. Cuando se utiliza esta palabra como
sinónimo de muerto, es utilizada sólo para el creyente, nunca para el no-creyente. Así, la
Biblia ve la muerte del creyente como una suspensión temporal de actividades físicas,
hasta que el creyente sea despertado en el Rapto. Así como el dormir físicamente es una
suspensión temporal de actividad física, hasta que uno despierta, pero no es una
suspensión de actividad mental. Así la muerte es una suspensión temporal de actividad
física, hasta que uno despierta en la resurrección. Estos versículos no enseñan “alma
durmiente” pues no hay suspensión de actividad del espíritu o del alma, solamente física.
Habiendo dicho que los creyentes que duermen se beneficiarán del Rapto antes que los
que viven, Pablo narra en siete etapas la secuencia cronológica del evento del Rapto para
mostrar por qué esto es verdad; dice en los versículos 16-17: Porque el Señor mismo con
aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los
muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos
quedado, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes para recibir al Señor en
el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
Primero: el Señor mismo, descenderá del cielo; En algún momento futuro el Mesías
vendrá del Cielo de los Cielos y descenderá al cielo atmosférico.
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Segundo: Con aclamación. La palabra Griega <keleuma> usada aquí, es la de un
comandante militar que viene del comando central, como una orden del comandante en
jefe. Un día el comandante en jefe vendrá de su comando central celestial y dará una
orden, un mandato para que la resurrección de los creyentes tome lugar.
Tercero: Con voz de arcángel. Los ángeles comúnmente son usados para poner en
marcha los planes de Dios. El Arcángel Miguel será utilizado de esta manera en cuanto al
Rapto. Lo que dirá esta voz no se nos dice, pero si aplicamos a este evento los
procedimientos militares que conocemos, entonces el subcomandante solo repetirá la
orden del comandante en jefe. Yeshua dará la voz de mando para que comience el
programa del Rapto, y la tarea de Miguel será repetir el mandato para poner todo en
marcha.
Cuarto: Con trompeta de Dios. El sonido de la trompeta era usado para dar la orden de
batalla, o de Guerra. La repetición de Miguel y el sonido de la trompeta serán la voz de
arranque para el Rapto. Así que la trompeta servirá para poner en marcha el plan.
Quinto: Los muertos en Cristo resucitarán primero. Esta es la resurrección de los santos
que han muerto. La razón por la que ellos no se perderán los beneficios del Rapto es
porque ellos serán los primeros en disfrutarlos. La expresión en Cristo limita la
resurrección del tiempo del Rapto a aquellos que fueron bautizados por el Santo Espíritu
en el Cuerpo del Mesías, la Iglesia. Así, la resurrección de los santos que han muerto está
limitada sólo a los santos de la Iglesia. Los santos del Antiguo Testamento serán
resucitados en un tiempo después, de acuerdo al programa profético de Dios.
Sexto: Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, juntamente con ellos
seremos arrebatados en las nubes. La resurrección de los santos ya fallecidos, será
seguida por la translación de los santos que estén vivos. Sin excepción, todo creyente será
removido de esta tierra y será unido con el Señor en los cielos. La palabra Griega aquí es
<harpazo> que significa “arrebatados”. La raíz de la palabra inglesa viene de la palabra
latina, que a su vez equivale a la griega. Los creyentes vivos serán arrebatados y unidos
con los que ya murieron.
La séptima etapa será: Para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el
Señor. El paso final en el evento del Rapto será que los creyentes resucitados y los
trasladados vivos, ambos recibirán al Señor en el aire. Enseguida viene la garantía de que
los creyentes vivos, que se reunirán con Él en el aire, permanecerán con Cristo y
regresarán con Él al Cielo, cumpliéndose así la promesa de Juan 14:1-3. Este pasaje
tampoco nos dice el momento del Rapto, sólo nos da la secuencia cronológica de cómo
acontecerán los eventos del Rapto. Así que Pablo consuela a los entristecidos creyentes,
con la verdad de que los muertos en Cristo no se perderán los beneficios del Rapto; de
hecho, ellos serán los primeros en disfrutarlos. Dice en el versículo 18: Por tanto,
consolaos unos a otros con estas palabras.
3. 1 Corintios 15:50–58
El tercer pasaje trata con el cambio de naturaleza del cuerpo. El versículo 50 declara la
necesidad de este cambio en los creyentes vivos que serán arrebatados y en los santos
resucitados: Mas esto digo, hermanos; que la carne y la sangre no pueden heredar el
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reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción. El contexto de estas palabras se
encuentra en Génesis [Link] pero del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás;
porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. Y más aún, en Génesis 3:17–19: Y
al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu esposa, y comiste del árbol de que te
mandé, diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor
comerás de ella todos los días de tu vida; espinos y cardos te producirá, y comerás
plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la
tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. Por causa del
pecado, el hombre está sujeto a corrupción y mortalidad. Todos los hombres, por
imputación, son vistos como culpables de participar del pecado de Adán según Romanos
5:12–14: Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la
muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Porque
antes de la ley, el pecado estaba en el mundo; pero no se imputa pecado no habiendo ley.
No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la
manera de la transgresión de Adán; el cual es figura del que había de venir.
El hombre vive bajo sentencia de muerte, en tanto que su cuerpo esté sujeto a corrupción
y mortalidad. La naturaleza pecaminosa está en él, y los resultados del pecado son
evidentes en la muerte de su cuerpo. Este cuerpo, que está sujeto al pecado, muerte y
corrupción, no puede entrar a un estado Eterno. Así que, este cuerpo necesita ser
transformado, ya sea por resurrección, o por translación, antes de poder entrar a la
eternidad. El cambio necesario es descrito en los versículos 51-53 He aquí, os digo un
misterio: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados. En un momento, en
un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos
serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario
que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.
El énfasis está puesto en la rapidez del cambio. Tomará lugar en un momento. La palabra
Griega para describirlo viene de la misma palabra moderna <átomo> El énfasis está en
que tomará lugar en “un átomo de tiempo,” será así de rápido. Además dice, en un abrir y
cerrar de ojos. Esto no es una referencia a un parpadeo, sino a una repentino destello de
reconocimiento.” Será como ver a una persona y de repente reconocer quién es. Un
destello de reconocimiento es lo que significa el abrir y cerrar de ojos. Esto también
enfatiza lo rápido del cambio.
Este evento tomará lugar en el tiempo de la final trompeta (1 Ts 4:16). Ambos, Los que
creen en la Mid-tribulación y los que creen en la Post-tribulación tratan de identificar esto
con la séptima trompeta del Libro de Apocalipsis. Pero esto no es lo que Pablo quiso
decir con la final trompeta; porque en el tiempo en que fue escrita su primera carta a los
Corintios, Juan aún no había escrito el Libro de Apocalipsis. Los Corintios no podían
tener conocimiento de las siete trompetas. Sin embargo, por el hecho de que Pablo usó el
artículo definido la final trompeta, es evidente que él esperaba que los Corintios supieran
de lo que él hablaba. El único conocimiento que ellos tenían acerca de las trompetas, es
del que se habla en el Antiguo Testamento, especialmente en la fiesta de las trompetas.
La final trompeta se refiere a la fiesta, a la práctica de los judíos de sonar trompetas en la
fiesta cada año. Durante esta ceremonia, hay una serie de sonidos de trompeta cortos,
concluyendo con un sonido largo llamado <tekiah gedolah>, que significa “el gran
sonido de trompeta” A éste es al que Pablo se refería cuando dijo la final trompeta. Así
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que, no nos dice nada acerca del momento en que sucederá el Rapto de la Iglesia, sólo
que cuando éste tome lugar se cumplirá La Fiesta de las Trompetas. Esta trompeta, es la
misma trompeta de Dios encontrada en 1 Tesalonicenses 4:16. En este pasaje, al sonido
de la trompeta, los santos que han muerto serán resucitados incorruptibles y los santos
vivientes serán transformados. Así, en el versículo 53, el problema de corrupción, que
mantiene a los cuerpos muertos fuera del Cielo, será solucionado a través de la
resurrección y vendrán a ser incorruptibles. El mortal, el que esté con vida, se vestirá de
inmortalidad por la traslación. No hay mucha revelación acerca de la naturaleza de este
cuerpo glorificado, pero muchas cosas son dichas respecto a ella. Lo que claramente es
revelado acerca del cuerpo resucitado lo encontramos en 1 Corintios 15:35-49. Seis cosas
son señaladas acerca de los cuerpos resucitados, en los versículos 42-49 y 53.
Versículos 42–49 dicen: Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en
corrupción, se levantará en incorrupción; se siembra en deshonra, se levantará en
gloria; se siembra en flaqueza, se levantará en poder; se siembra cuerpo natural,
resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo natural, y hay cuerpo espiritual. Y así está
escrito: El primer hombre Adán fue hecho un alma viviente; el postrer Adán, un espíritu
vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo natural; luego lo espiritual. El primer
hombre, es de la tierra, terrenal; el segundo hombre que es el Señor, es del cielo. Cual el
terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales Y
así como hemos llevado la imagen del terrenal, llevaremos también la imagen del
celestial.
Versículo 53 dice: Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y
esto mortal se vista de inmortalidad.
En primer lugar, es un cuerpo incorruptible, versículo 42. En segundo lugar, es un cuerpo
glorificado, versículo 43a, al igual que Filipenses 3:21. En tercer lugar, es un cuerpo en el
poder de la resurrección, versículo 43b. En cuarto lugar, es un cuerpo espiritual,
versículos 44–46. En quinto lugar, es un cuerpo celestial, versículos 47–49. En sexto
lugar, es también un cuerpo inmortal, versículo 53.
Es posible que alguna información acerca de la naturaleza del cuerpo nuevo pueda ser
extraída de un estudio sobre la naturaleza del cuerpo resucitado del Mesías. Pero aquí,
cierta cautela debe ser aplicada. Esta clase de información tiene un gran detrimento: no
siempre es fácil determinar si lo que era verdad en cuanto al cuerpo del Mesías se debía a
su resurrección o a su deidad. Así que, algunas de las siguientes observaciones, que
tienen que ver con Su cuerpo, pueden ser verdad en todos los cuerpos resucitados. Quizá
no todas sean verdad, y algunas serán verdad sólo por causa de Su Divinidad. Es sabido
que la voz del Mesías fue reconocida como la misma que tenía antes de Su muerte y
resurrección (Jn 20:16). También, Sus cualidades físicas fueron reconocidas, aunque no
siempre inmediatamente (Jn 20:26–29; 21:7). Era un cuerpo real, de carne y hueso, no
meramente el cuerpo de un fantasma; era uno que se podía abrazar (Jn 20:17, 27). El
Mesías resucitado podía desaparecer repentinamente (Lc 24:31) y pasar a través de las
paredes (Jn 20:19). Era un cuerpo que podía ingerir alimentos (Lc 24:41–43). Una vez
más, muchos de estos factores quizá sean verdad para todos los cuerpos resucitados, pero
si todas estas cosas sean verdad en cuanto a los cuerpos de todos los creyentes, no lo
sabremos sino hasta que el Rapto haya tomado lugar.
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Finalmente, en los versículos 54–58, el cambio de la corrupción a la incorrupción y de la
mortalidad a la inmortalidad será el resultado de la victoria final sobre la muerte: Y
cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de
inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en
victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? El
aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley. Mas gracias sean
dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Así que,
hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor
siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.
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palabras, ninguno que habite la tierra podrá escapar del juicio de la Tribulación. Las
palabras del pasaje no permiten excepciones. Si uno está en la tierra, no podrá escapar al
cataclismo de la tribulación. Pero, hay una manera de escapar de todas las cosas que
sucederán según el versículo 36, pero no permaneciendo en la tierra. Para poder escapar
de estas cosas, es necesario ser un creyente. La manera de escapar es estar en pie delante
del Hijo del Hombre, estar de pie, que debe tomar lugar fuera de esta tierra. Eso es
exactamente lo que pasa en el Rapto, como lo muestra Juan 14:1-3 y 1 Tesalonicenses
4:13-18. Los creyentes son arrebatados de la tierra y están de pie delante del Hijo del
Hombre.
La tercera línea de evidencia está en otro pasaje especifico que enseña la liberación Pre-
tribulación, 1 Tesalonicenses 1:9–10: porque ellos mismos cuentan de nosotros de qué
manera nos recibisteis; y de cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al
Dios vivo y verdadero, y esperar del cielo a su Hijo, al cual resucitó de los muertos; a
Jesús, el cual nos libró de la ira que ha de venir.
Las palabras finales de este pasaje son cruciales. La Iglesia de Tesalónica esperaba el
regreso del Mesías, que vendría a librarlos de la ira venidera. La palabra ira generalmente
es usada como la ira de Dios contra el pecado, como vemos en Romanos 1:18 y también
en la ira de la Gran Tribulación, en Apocalipsis 6:17; 14:10,19 15:1,7 y 16:1. Aquí la ira
es en tiempo futuro; así que no puede referirse a la común ira de Dios contra el pecado, la
cual es una realidad presente. Sabemos que el Infierno y el Lago de Fuego son futuros,
así que este pasaje no se refiere a estos. Debido a su salvación, el creyente ya ha sido
redimido del Infierno. Yeshua no vendrá para salvar del Infierno o del Lago de Fuego a la
Iglesia, pues ya lo hizo en la cruz. Así, la ira de la que será librada la Iglesia, es la ira de
la Gran Tribulación. Él viene con el propósito específico de librar a la Iglesia de la ira
que ha de venir, esto es, el período de la Tribulación. El creyente tiene la garantía de la
liberación de ambas, de la ira general contra el pecado (Rm 5:9) y de la ira de la
Tribulación (1 Ts 1:10).
La cuarta línea de evidencia está en otro pasaje que trata con el tiempo del Rapto, 1
Tesalonicenses 5:1–10 “Pero acerca de los tiempos y de los momentos, no tenéis
necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el
día del Señor vendrá como ladrón en la noche, que cuando digan: Paz y seguridad,
entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer que da a
luz; y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día
os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz, e hijos del día; no
somos de la noche, ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás; antes
velemos y seamos sobrios. Porque los que duermen, de noche duermen; y los que se
embriagan, de noche se embriagan. Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios,
vestidos de la coraza de fe y amor, y de la esperanza de salvación, como un yelmo.
Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para obtener salvación por nuestro Señor
Jesucristo; quien murió por nosotros, para que ya sea que velemos, o que durmamos,
vivamos juntamente con Él.” En el versículo 9, Pablo le dice a la Iglesia en Tesalónica:
Porque no nos ha puesto Dios para ira. Lo que antecede a la palabra ira en el versículo 2
es, el día del Señor, término que siempre se refiere a la Tribulación. Así, en cuanto a la
ira de Dios, el día del Señor o la Tribulación, la Iglesia no ha sido puesta para ese día. La
discusión acerca del día del Señor o la Tribulación es seguida inmediatamente por la
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discusión acerca del Rapto en el capítulo 4:13-18. Así, el consuelo del versículo 18
incluye el hecho de que los creyentes, que pertenecen a la Iglesia, no tendrán necesidad
de pasar por el tiempo del Día del Señor.
Hay varias palabras Griegas que se traducen “sino, pero” la que encontramos aquí son en
realidad dos, <peri de> Esta frase Griega se usa en contraste. Significa que hasta este
momento ha estado hablando de un asunto, pero ahora introduce un nuevo tópico, el cual
es el día del Señor del versículo 2, el período de la ira en el versículo 9. El versículo 9
especifica que la Iglesia no ha sido puesta para la ira, sino para obtener salvación.
En el versículo 8, se refiere a la esperanza de salvación. La salvación de la que se habla
es futura, así que no puede ser soteriológica (del alma), que es una realidad presente. La
salvación aquí es escatológica, refiriéndose a la redención del cuerpo que tomará lugar en
el Rapto. Esta es la salvación para la cual la Iglesia ha sido puesta, no para la ira del día
del Señor. Una cosa más por considerar en este pasaje se encuentra en los versículos 4-8,
donde hay un contraste dirigido a mostrar el por qué la Iglesia, siendo los hijos de luz, no
debe temer al Día del Señor que viene. En Sofonías 1:14–18 y Joel 2:1–2 y 10–11, el Día
de Jehová al que se refiere es el período de tinieblas y oscuridad. El Día del Señor,
caracterizado por tinieblas, vendrá sobre los hijos de las tinieblas, los no-creyentes. Mas
porque los creyentes son del día, el Día del Señor no vendrá sobre ellos.
La quinta línea de evidencia está en un versículo clave que trata con el tiempo del Rapto,
Apocalipsis 3:10 Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te
guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre todo el mundo, para probar a los
que moran sobre la tierra.
En este pasaje, a la Iglesia se le da la promesa de que será guardada de la hora de la
prueba que ha de venir sobre la tierra. En este contexto del Libro de Apocalipsis, se
encuentra la Tribulación; capítulos 6–19 Este es el tiempo de prueba que caerá sobre toda
la tierra. Es de este tiempo de prueba que la Iglesia será guardada. Este versículo nos dice
que la Iglesia será guardada no sólo de la prueba, sino que inclusive del tiempo mismo.
Esto requiere que la Iglesia sea removida antes de que la Tribulación acontezca. Si
Apocalipsis 3:10 significa que la Iglesia será guardada a salvo durante la Tribulación,
entonces algo está terriblemente mal, porque en la Tribulación santos serán muertos en
escala masiva (Ap 6:9–11; 11:7; 12:11; 13:7, 15; 14:13; 17:6; 18:24). Si estos santos son
los santos de la Iglesia, entonces no son guardados a salvo en Apocalipsis 3:10, de nada
sirve la promesa. Sólo si los santos de la Iglesia y los santos de la Tribulación son
distintos, la promesa tiene sentido.
Todos estos pasajes de las Escrituras nos dicen que la Iglesia será removida antes de que
venga la ira del día del Señor, la Tribulación. Eso significa que la Iglesia será removida
en el Rapto. Hay mucha evidencia que prueba que el Rapto será Pre-tribulación, y lo
trataremos en otro contexto.
Otra pregunta que necesita ser discutida es: “¿Cuánto tiempo habrá entre el Rapto y la
venida de la Tribulación?” Las Escrituras nos enseñan que la venida del Mesías por los
suyos es inminente, esto es, Él puede venir en cualquier momento. Por ejemplo, es claro
que el Mesías podía haber regresado en el tiempo de Juan el Apóstol, según leemos en
Juan 21:20-23: Entonces Pedro, volviéndose, ve a aquel discípulo al cual Jesús amaba,
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que los seguía, el que también se había recostado en su pecho en la cena, y le había
dicho: Señor, ¿quién es el que te va a entregar? Cuando Pedro lo vio, dijo a Jesús:
Señor, ¿y éste qué? Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti?
Tú sígueme. Salió entonces este dicho entre los hermanos, que aquel discípulo no
moriría. Pero Jesús no le dijo: No morirá; sino: Si quiero que él quede hasta que yo
venga ¿qué a ti?
En Romanos 13:11–12, la redención del cuerpo es vista como algo muy cercano: Y esto,
conociendo el tiempo, que ya es hora de despertarnos del sueño; porque ahora está más
cerca nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y el día está por
llegar; desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de luz.
La salvación aquí, debe ser vista como escatológica no como soteriológica (del alma),
porque la salvación mencionada aquí es futura. Cada día que pasa, trae al creyente a un
día más cercano al tiempo cuando el Rapto tomará lugar. Por causa de lo inminente de Su
venida, es tiempo que los creyentes despierten del sueño y vivan una vida consistente con
la posición de ser hijos de luz.
En Santiago 5:7–9, Su venida es vista como algo que está a la puerta: Por tanto,
hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el
precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia, hasta que reciba la lluvia
temprana y tardía. Tened paciencia también vosotros; afirmad vuestros corazones;
porque la venida del Señor se acerca. Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para
que no seáis condenados; he aquí el Juez está a la puerta.
La venida del Señor está cerca, y el Juez está a la puerta. La aparición del Mesías es vista
como algo inminente.
Las palabras finales de Yeshua en Apocalipsis 22:20 también apuntan a esta inminencia:
“El que da testimonio de estas cosas, dice: Ciertamente vengo en breve. Amén, así sea.
Ven: Señor Jesús.”
Mientras que los pasajes anteriores claramente enseñan que el Rapto precederá a la
Tribulación, los últimos cuatro pasajes nos enseñan que el Rapto es inminente. Él puede
venir en cualquier momento. Esto puede ser cierto sólo si el Rapto viene antes de la
Tribulación. Entre los que creen en la Mid-tribulación, el Rapto está a no menos de tres
años y medio; entre los que creen en la Post-tribulación el Rapto está a no menos de siete
años de distancia. Así que para ellos no es inminente.
Por tanto, en lo que concierne a la pregunta de cuándo ocurrirá el Rapto, dos cosas deben
ser subrayadas. Primero, El Rapto viene antes de la Tribulación. Ya que la Tribulación
comienza con la firma del pacto de los Siete-Años, el último momento en el que el Rapto
puede ocurrir es en el tiempo de la firma del Pacto de los Siete Años. Segundo, el Rapto
es inminente. Puede suceder en cualquier momento, y no necesita esperar hasta la firma
del pacto de los Siete-Años. Debe quedar claro que inminente no significa “pronto”, solo
significa que no hay nada que lo demore y que puede venir en cualquier momento.
Combinando esta información, la conclusión es que el Rapto ocurrirá en algún momento
entre ahora y la firma del pacto de los Siete-Años. Significa que el periodo especifico del
13
tiempo durante el cual el Rapto puede ocurrir es en cualquier momento, entre ahora
mismo y la firma del pacto de los Siete-Años. Por tanto, la Iglesia quizá alcance a ver
algunos eventos de Pre-tribulación, como ya los ha visto. Pero, dependiendo de cuándo
exactamente ocurra el Rapto, quizá ya no mire ningún evento más
La relación entre el Rapto y la Tribulación debe ser claramente enfocada en la mente. El
Rapto precede a la Tribulación, pero no inicia la Tribulación, un hecho de confusión para
muchos que creen en la Pre-tribulación. El Rapto no será lo que dé inicio a la
Tribulación, sino la firma del pacto de los Siete-Años. El Rapto simplemente vendrá en
algún tiempo antes, y bien puede preceder a la Tribulación en un buen número de años.
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sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual
es Jesucristo.
Este juicio es comparado con el edificar sobre un fundamento que ya ha sido puesto, el
cual es Jesucristo. El juicio está basado en cómo uno sobreedifica sobre este fundamento.
Además, en el versículo 12 este juicio de las obras no será basado sobre la cantidad, sino
sobre la calidad: Y si alguno edificare sobre este fundamento oro, plata, piedras
preciosas, madera, heno, hojarasca;
No será acerca de cuánto oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca usó para
edificar; sino de si era oro, plata, piedras preciosas, o madera, heno, u hojarasca. Otra
vez, es un asunto de calidad, no de cantidad. El asunto será si el creyente siguió la
voluntad de Dios para su vida. Si un creyente está haciendo la voluntad del Señor,
obedeciendo Sus mandamientos y cumpliendo el ministerio para el cual recibió dones
espirituales, entonces él está edificando sobre este fundamento con oro, plata y piedras
preciosas. Pero si falta a estas cosas, entonces está edificando sobre el fundamento con
madera, heno y hojarasca.
Aunque los pecados del creyente no serán traídos a juicio, si jugarán un papel indirecto.
El tiempo en que el creyente vive con pecados no confesados, está edificando con
madera, heno hojarasca, y no con oro, plata y piedras preciosas. Por tanto, habrá severas
consecuencias para el creyente que vive en pecado, consecuencias que durarán por los
mil años del tiempo del Reinado.
Esto, es lo que será probado por el fuego según el versículo 13: la obra de cada uno se
hará manifiesta; porque el día la declarará; porque por el fuego será revelada; y la obra
de cada uno cuál sea, el fuego la probará.
Cuando el fuego es aplicado a la madera, heno u hojarasca, estos se queman y solo
quedan cenizas. Pero cuando el fuego es aplicado al oro, plata y piedras preciosas, estos
elementos son refinados y purificados. Una vez más, la manera de probarlos muestra que
es un asunto de calidad y no de cantidad. No importa cuánta madera, heno u hojarasca
sea, el fuego los quemará a todos. No importa cuánto oro, plata o piedras preciosas sean,
el fuego los refinará a todos. Así que algunos creyentes mirarán sus obras ser quemadas,
mientras que otros las mirarán ser refinadas.
Finalmente, los resultados del juicio son dados en los versículos 14–15: Si permaneciere
la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno fuere
quemada, sufrirá pérdida; si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.
En el versículo 14, los que edificaron con oro, plata y piedras preciosas encontrarán que
sus obras, no solo permanecen, sino que también serán purificadas al ser pasadas por el
fuego. Consecuentemente, ellos recibirán recompensas. En el versículo 15, Pablo habla
de cuáles serán los resultados para aquellos que edificaron con madera, heno y hojarasca.
Todas sus obras serán quemadas y sufrirán pérdida. Sufrirán pérdida sólo de
recompensas y autoridad. Ya no serán castigados por sus pecados, al igual que un
corredor no es castigado por no terminar en primer lugar, sólo perderán recompensas.
Nadie concluya que el creyente puede perder su salvación, el texto enfáticamente nos
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dice que él mismo será salvo, aunque así como por fuego. Sus obras no determinan su
salvación; su salvación está segura porque confió en Jesús como el Mesías, y la salvación
se obtiene por gracia a través de la fe, sin las obras. Pero pasará el período del Reino sin
poder mostrar algún fruto de su vida espiritual.
2. Las Recompensas
Este pasaje no dice nada cerca de la naturaleza de la recompensa, pero otros pasajes
hablan acerca de estas recompensas como coronas. El griego tiene dos palabras que
significan “corona.” Una es la palabra <diadem> que es la corona de un rey, la corona de
soberanía, una persona real por su naturaleza y posición. Esta es la clase de corona que
Jesús lleva puesta. La segunda palabra griega que es traducida “corona” es <stephanos>,
una corona dada a un vencedor, un victorioso, uno que ha ganado una carrera. Esta clase
de corona está disponible para los creyentes, pues ellos han vencido en la guerra
espiritual y ahora son coronados en el Tribunal del Mesías. Hay cinco de estas coronas
mencionadas en las Escrituras.
La primera corona es llamada “La Corona Incorruptible” en 1 Corintios 9:24–25: ¿No
sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, mas sólo uno se lleva el
premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Y todo aquel que lucha, de todo se
abstiene; y ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible; pero nosotros, una
incorruptible.
Esta corona es dada a los que ejercitaron la templanza (control de sí mismo), los que
ganaron la batalla y obtuvieron la victoria en la vida espiritual. Para aquellos que han
obtenido la victoria sobre “el hombre viejo”, la naturaleza de pecado. Esta corona es para
los que aprendieron a vivir una vida controlada por el Espíritu.
La segunda corona es llamada “La Corona de Regocijo (gloria)” en 1 Tesalonicenses
[Link] Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de gloria? ¿No lo sois, pues,
vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo en su venida? Esta corona es dada a los que
ganaron almas para Yeshua, el Mesías. Es una corona disponible para todos los que
trabajan en el evangelismo, y el fruto de su trabajo es visto con almas que vienen al Señor
por medio de ellos.
La tercera corona es llamada “La corona de Justicia”. 2 Timoteo 4:7–8: He peleado la
buena batalla, he acabado mi carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está
guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no
sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.
Esta es una corona para los que han guardado la fe, doctrinal y moralmente, a pesar de las
circunstancias adversas. Es una corona dada a todos los que amaron su venida, los que
con gran anhelo esperaban la venida del Mesías. Amar su venida es el resultado de
mantener una sana doctrina y guardar la fe. Una vida que está en conformidad con el
Nuevo Testamento incluirá la esperanza de la inminente venida del Señor. Para estos es
la corona de justicia.
Una cuarta corona, es llamada “La Corona de la Vida,” que es mencionada en dos
pasajes. En Primer lugar, es una corona para los que soportan la tentación; Santiago 1:12
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Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando hubiere sido probado,
recibirá la corona de vida, que el Señor ha prometido a los que le aman.
En segundo lugar, es una corona dada a los que sufren el martirio por su fe. Apocalipsis
[Link] No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. He aquí, el diablo echará
a algunos de vosotros a la cárcel, para que seáis probados; y tendréis tribulación de diez
días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.
Finalmente, la quinta corona es “La Corona de Gloria,” mencionada en 1 Pedro 5:2–4:
Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino
voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino de ánimo pronto; y no como teniendo
señorío sobre la heredad de Dios, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando apareciere
el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.
Esta corona es por apacentar fielmente a la grey de Dios. Está disponible para los
pastores y ancianos que alimentan las ovejas con la “leche” y la “carne” de la Palabra de
Dios.
Posiblemente hay otras coronas disponibles, pero éstas son las únicas que mencionan las
Escrituras. Al menos cinco están disponibles para aquellos cuyas obras permanecen,
obras que han sido edificadas con oro, plata y piedras preciosas.
El propósito de recompensar con coronas es para determinar el grado de autoridad en el
Reino Mesiánico, no para el Orden Eternal. En la eternidad, todos los creyentes serán
iguales, pero no será así en el Reino Mesiánico, donde los creyentes tendrán diferentes
posiciones de autoridad. Esta verdad la encontramos en forma de parábola en Lucas
19:11–27.
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El cuarto paso. La fiesta de bodas, que podía durar hasta siete días. Muchos eran los
invitados a la fiesta de bodas, más que los invitados a la ceremonia de bodas.
En las Bodas del Cordero estarán presentes los cuatro pasos del sistema de las bodas
judías.
Primero, Dios el Padre hizo los arreglos para Su Hijo y pagó el precio por la novia; en
este caso, el precio fue la sangre del Mesías. Esta es la base para lo que dice Efesios
5:25–27: Maridos, amad a vuestras esposas, así como Cristo amó a la iglesia, y se
entregó a sí mismo por ella; para santificarla limpiándola en el lavamiento del agua por
la palabra, para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni
arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha. Así como pasaba un
periodo largo de tiempo entre el primer y Segundo paso en el sistema judío de bodas, así
ha sido el caso aquí. Cerca de dos mil años han pasado desde que el primer paso tomó
lugar. Pero en 1 Tesalonicenses 4:13–18 el segundo paso ocurrirá; eso ya lo hemos
analizado en conexión con los eventos del Rapto. El Rapto corresponde a ir a traer a la
novia. Yeshua vendrá en las nubes para traer a Su Novia a Su Hogar en el Cielo.
Solamente Dios el Padre sabe el tiempo de este evento (Mat 24:36). Aún más, esto no
sucederá sino hasta que el lugar de residencia ya haya sido preparado (Jn 14:1–3).
En el Cielo, el tercer paso tomará lugar. Ésta es la ceremonia de bodas descrita en
Apocalipsis 19:6–8: Y oí como la voz de una gran multitud, y como el estruendo de
muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, diciendo: ¡Aleluya, porque reina el
Señor Dios Todopoderoso! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han
venido las bodas del Cordero, y su esposa se ha aparejado. Y a ella se le ha concedido
que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es la justicia de los
santos. La ceremonia de bodas toma lugar en el Cielo y envuelve a la Iglesia. Que esto
habrá de tomar lugar después del Tribunal del Mesías es evidente en el versículo 8, pues
vemos a la Iglesia vestida de lino fino, que es la justicia de los santos. Esto quiere decir
que toda la madera, heno y hojarasca ha sido quemada y todo el oro la plata y las piedras
preciosas han sido purificadas. El Tribunal del Mesías, corresponde al ritual de limpieza
de la novia. Así, siguiendo al Rapto de la Iglesia en la que el novio trae a la novia consigo
a Su hogar en el cielo, y siguiendo al Tribunal del Mesías, que resulta en la novia vestida
de lino blanco, la ceremonia de bodas toma lugar antes de la actual Segunda Venida del
Mesías.
En este contexto de Apocalipsis 19, los versículos 1–10 describen los eventos en el Cielo,
previos a la Segunda Venida, mientras que los versículos 11–21 describen la Segunda
Venida y los eventos subsiguientes. Lo que cuidadosamente debemos notar aquí es que la
Iglesia ya está en el Cielo, antes de la Segunda Venida. Además, la Iglesia ya ha estado
en el Cielo lo suficiente para haber pasado por el Tribunal del Mesías. Esto claramente
enseña que el Rapto y la Segunda Venida no son la misma cosa; deben estar separados
por cierta duración de tiempo. Previamente, hemos citado varios pasajes para demostrar
que el Rapto vendrá antes de que comience la Tribulación, Apocalipsis 19:6–8 es una
evidencia más acerca de esto.
La ceremonia de bodas tomará lugar en el Cielo, después del Rapto y antes de la Segunda
Venida, e incluirá sólo a los santos de la Iglesia.
18
El cuarto paso, la fiesta de bodas, tomará lugar en la tierra después de la Segunda Venida,
y con la fiesta, el Reinado Mesiánico dará comienzo. Por esta razón, algunas de las
parábolas del Reinado del Mesías son en referencia a la fiesta de bodas (Mat 22:1–14;
25:1–13). Mientras que la ceremonia de bodas envuelve sólo a la Iglesia, la fiesta de
bodas incluye a los santos del Antiguo Testamento y a los santos de la Tribulación. Está
claro en las Escrituras que los santos del Antiguo Testamento no serán resucitados con
Cristo antes de la Tribulación, sino que serán resucitados con los santos de la Tribulación,
después que ésta haya pasado; esto es, después de la Segunda Venida. Esto lo podemos
ver en Daniel 12:2, que describe la resurrección de los santos del Antiguo Testamento,
pero el tiempo de Daniel 12:2 será después de los eventos de la Tribulación, de la cual ha
estado hablando desde Daniel 11:36.
La invitación ya ha salido en Apocalipsis [Link] él me dijo: Escribe: Bienaventurados los
que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Éstas son palabras
verdaderas de Dios.
El resultado de la invitación es su resurrección y la fiesta de bodas, la cual durará al
menos siete días, y tal vez concluirá el Intervalo de la Fiesta de los Setentaicinco Días. El
más probable escenario es que inaugurará el Reinado Mesiánico por los primeros siete
días, ya que la parábola de la fiesta de las bodas está conectada con el Reino.
Una de estas parábolas de la fiesta de bodas se encuentra en Mateo 22:1–14: Y
respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo: El reino de los cielos es
semejante a un rey que hizo bodas a su hijo, y envió a sus siervos para que llamasen a
los convidados a las bodas; mas no quisieron venir. Volvió a enviar otros siervos,
diciendo: Decid a los convidados: He aquí, mi comida he preparado, mis toros y
animales engordados han sido muertos, y todo está preparado; venid a las bodas. Pero
ellos, lo tuvieron en poco, y se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; y los
otros, tomando a sus siervos, los afrentaron y los mataron. Y oyéndolo el rey, se indignó;
y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y puso a fuego su ciudad.
Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; pero los que fueron
convidados no eran dignos. Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a
cuantos halléis. Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que
hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados. Y cuando
el rey vino para ver a los convidados, vio allí a un hombre que no estaba vestido de
boda, y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste acá sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció.
Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, llevadle y echadle en las
tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados,
pero pocos son escogidos.
El asunto en esta parábola es que los que fueron originalmente invitados a la fiesta de
bodas, los Fariseos y la generación judía del tiempo de Yeshua, no participarán de esta
fiesta del reino debido a que han cometido el pecado imperdonable. Sin embargo, la
generación de judíos de la Tribulación sí participará. Pero esto incluirá sólo a los
creyentes; los no creyentes serán lanzados a las tinieblas de afuera y excluidos del Reino
Mesiánico. Esta parábola trata con los judíos que entrarán, y los que no entrarán en el
Reino.
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Una segunda parábola se encuentra en Mateo 25:1–13: Entonces el reino de los cielos
será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Y
cinco de ellas eran prudentes, y cinco insensatas. Las insensatas, tomaron sus lámparas,
no tomando consigo aceite. Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente
con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la
media noche fue oído un clamor: He aquí, viene el esposo; salid a recibirle. Entonces
todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas. Y las insensatas
dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.
Mas las prudentes respondieron, diciendo: No; no sea que no haya suficiente para
nosotras y vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras. Y entre
tanto que ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas entraron
con él a las bodas; y se cerró la puerta. Y después vinieron también las otras vírgenes,
diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Pero él, respondiendo, dijo: De cierto os digo: No os
conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de
venir.
El contraste aquí no es entre dos clases de creyentes, sino entre creyentes y no-creyentes.
Los creyentes son las vírgenes prudentes que tienen aceite, símbolo del Espíritu Santo,
mientras que los no-creyentes son vírgenes insensatas que no toman aceite consigo, así,
las insensatas fueron excluidas de la fiesta de bodas, el Reino Mesiánico, porque el Señor
no les conocía, mientras que las vírgenes prudentes entraron con él a las bodas. Basado
en la aplicación de la parábola de Mateo 25:31–46, estos dos grupos de vírgenes
representan a gentiles creyentes y no-creyentes en la Tribulación. Esta parábola trata con
gentiles que entrarán en el Reino, y los que no entrarán.
Isaías también conecta el Reino con una fiesta y una resurrección de muertos: Isaías
25:6–8: Y Jehová de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos banquete de
grosuras, banquete de vinos añejos, de gruesos tuétanos, y de vinos añejos bien
refinados. Y destruirá en este monte la máscara con la que están cubiertos todos los
pueblos, y el velo que está extendido sobre todas las naciones. Sorberá a la muerte en
victoria; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la
afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho. En un sentido, en esta
ocasión habrá una doble fiesta de bodas; una para la Iglesia como la Novia del Mesías y
otra para Israel como la Esposa de Jehová que vuelve a casarse con Él.
Una cosa más que podemos notar del sistema de bodas judío es el hecho de que Juan el
Bautista se refirió a sí mismo de una manera especial: En Juan 3:27-30 Juan negó dos
cosas: primero, negó que él era el novio porque él no era el Mesías. Segundo, él también
negó ser la Novia, o parte de la Novia. Por el contrario, Juan el Bautista se clasificó a sí
mismo en una tercera categoría, como el amigo del novio, él no se consideró como
miembro de la Novia del Mesías, la Iglesia. Ya que Juan fue el último profeta del
Antiguo Testamento. De ello podemos entender exactamente dónde entrarán los santos
del antiguo Testamento junto con las santos de la Tribulación: Ellos son “los amigos del
novio” y son los invitados a la cena de las bodas del Cordero en Apocalipsis 19:9.
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