CASO DE EXHIBICIONISMO
Presentamos el caso de un paciente que viene a la consulta del psicólogo sexólogo, derivado por su
psiquiatra, diagnosticado de cuadro ansioso y trastorno psicosexual. Hay que reseñar que el recorrido del
paciente por diferentes consultas en los dos años previos ha sido amplio: un psiquiatra, una médico
especialista en sexología, un psicólogo y una psiquiatra (actualmente).
Caso clínico
Anamnesis
D.R.C., de 34 años, delgado, de estatura mediana y funcionario de seguridad del Estado, refiere no tener
problemas de salud. Casado desde hace cinco años, acude a la consulta solo, manifestando tener fantasías
sexuales y conductas de tipo exhibicionista desde la adolescencia. Reconoce que siempre ha sido nervioso,
con tendencia a perder el control, y que en aquellas situaciones en las que se ve superado huye,
tranquilizándose al exhibirse y a veces masturbarse.
Según comenta, las relaciones con su pareja son malas desde hace años (con varios intentos de separación)
y las materno-filiales siempre fueron muy conflictivas: “Mi madre era muy mandona y siempre estaba encima
mía”, “he sido agresivo con ella en ocasiones”. Por el contrario, se siente muy unido a su hermana mayor.
De sus primeros recuerdos sexuales refiere que a los 8 años un vecino de 15 le enseñó a autoestimularse
obligándole a hacerlo en su presencia; con posterioridad, a los 15-16 años comienza a exhibirse de modo
habitual ante chicas solas y en ocasiones en pequeños grupos, continuando la conducta hasta la actualidad.
Su vida sexual de adulto se ve jalonada por una serie de relaciones cortas con mujeres que le marcan: “Varias
mujeres me han hecho daño”, y un significativo complejo de inferioridad debido al tartamudeo de tensión que
presenta; con su mujer se siente muy inferior, al ser ella titulada universitaria. Manifiesta cierto rencor hacia
las mujeres: “No sé qué tengo contra las mujeres”, y reconoce que su conducta tiene como finalidad hacer
daño: “Me exhibo para asustar y hacerles daño a las mujeres“.
En las conductas exhibicionistas, poco a poco, ha ido incrementando el riesgo de ser reconocido y/o detenido,
al realizarlas en pueblos poco distantes (a 10 ó 15 km de su domicilio) y en zonas vigiladas por sus propios
compañeros, manifestando profundo deseo de ser descubierto: “Quiero que me pillen para que esto acabe”.
Desde hace dos años no tiene ningún tipo de relación sexual con su esposa (desde que supo que estaba
embarazada de su hija, actualmente de 2 años) ni con otras mujeres, sólo se masturba a escondidas y
después de exhibirse:
“Si me masturbase delante de otra mujer, sería como estar poniéndole los cuernos a la mía”. Ha pagado a
prostitutas sólo para que fuesen espectadoras de sus exhibiciones, nunca para mantener relaciones sexuales.
Después de varios intentos, se lleva a cabo la entrevista en solitario con A.P.F., mujer del paciente, de 32
años, ama de casa y con estudios universitarios, que manifiesta sufrir un en tratamiento farmacológico desde
hace un año. De su marido hace referencia a la habitual ausencia de comunicación y apego y a que, cuando
está alterado o se le lleva la contraria, discute y abandona la vivienda conyugal. A.P.F. conoce la patología de
su marido, de la que al parecer él la culpa, y comenta que desde siempre se ha mostrado tímido ante las
mujeres, introvertido y muy machista. Confirma que desde que nació su hija (hace dos años) tiene una actitud
despótica y de distanciamiento con ella y la niña. Habla de la extraña relación de D.R.C. con una de sus
hermanas: “Parece más su marido que el mío”.
El paciente sigue tratamiento farmacológico prescrito por su actual psiquiatra: Mutabase 2/25 (3
comprimidos/día), Haloperidol solución (54 gotas en 3 dosis/día), Akinetón Retard 4 mg (1 comprimido/día) y
Lexatin 3 mg (3 comprimidos/día). No consume sustancias tóxicas, incluidos alcohol y tabaco.
por razones nimias sin intervención de la propia voluntad); Escala E (Extraversión Social): percentil 1
(bajísima extraversión social del sujeto, escasa facilidad y gusto por el contacto social); Escala P (Agresividad
y Suspicacia): percentil 99 (agresividad y concepción pesimista de las intenciones ajenas; tras ello puede
vislumbrarse cierta convicción de propia superioridad sobre los demás).
En las figuras adjuntas se muestran los dibujos realizados por el paciente a nuestra solicitud de que
expresase su opinión sobre: cómo considera que es la actitud de las mujeres en general hacia él (Fig. 1),
cómo se siente durante el acto de exhibicionismo (Fig. 2), después del mismo (Fig. 3) y habitualmente (Fig. 4).
Diagnóstico
Una vez valorado el caso (ver Discusión), siguiendo los criterios de CIE-10 y DSM-IV-TR (1, 2) se llega a los
diagnósticos: trastorno de la inclinación sexual (parafilia), exhibicionismo, trastorno de ansiedad.