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Intervención en Terapia Conductual

Este documento resume la terapia cognitivo-conductual. Explica que se basa en la idea de que los pensamientos determinan las emociones y conductas. Describe que la terapia cognitivo-conductual busca modificar los pensamientos irracionales a racionales para cambiar las emociones y comportamientos. También resume los principales precursores de la terapia conductual como Watson, Skinner y Eysenck, y cómo sus teorías condujeron al desarrollo de la terapia cognitivo-conductual moderna.

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Intervención en Terapia Conductual

Este documento resume la terapia cognitivo-conductual. Explica que se basa en la idea de que los pensamientos determinan las emociones y conductas. Describe que la terapia cognitivo-conductual busca modificar los pensamientos irracionales a racionales para cambiar las emociones y comportamientos. También resume los principales precursores de la terapia conductual como Watson, Skinner y Eysenck, y cómo sus teorías condujeron al desarrollo de la terapia cognitivo-conductual moderna.

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UNIVERSIDAD ABIERTA PARA ADULTOS

UAPA

ESCUELA DE PSICOLOGIA
LICENCIATURA EN PSICOLOGIA EDUCATIVA

TEMA #: 1

CARACTERIZACIÒN DE LA INTERVENCION CLINICA EN MODIFICACIÒN


DE CONDUCTA

PRESENTADO POR:

NOMBRE:

CARMEN QUELIZ CRUZ

MATRÍCULA:

06-0487

ASIGNATURA:

TERAPIA CONDUCTUAL

FACILITADORA:

FRANCES ROULET, MS

Santiago de los Caballeros


República Dominicana
Septiembre, 2019
Introducción

La terapia cognitivo-conductual se basa en la idea de que tanto las emociones


como las conductas tienen su origen en el pensamiento, el cual dependiendo si es
racional o irracional, determina en gran medida el bienestar o malestar del
individuo. Desde la perspectiva cognitivo-conductual se considera que, si se
modifican los pensamientos del sujeto, en automático cambian la manera de
sentir, y por consiguiente de comportarse.

La terapia cognitivo conductual propone una explicación biológica, psicológica y


social de la conducta y emociones humanas, partiendo de la premisa de que son
el resultado de lo que las personas piensan o creen, desde esta perspectiva no
son las situaciones las que determina como nos sentimos y actuamos, sino lo que
pensamos acerca de ellas.

La intervención desde la perspectiva cognitivo conductual se aboca a transformar


el pensamiento irracional a racional, el cual ocasiona los problemas emocionales,
que se presentan porque la realidad la basan en hechos irreales. Conocer la base
de los problemas emocionales conlleva a una mejor interpretación de los síntomas
y por consiguiente a su intervención eficaz.

El trabajo a continuación tiene por objetivo conocer el concepto, el desarrollo,


principales precursores y el enfoque cognitivo del ABC, de la Terapia Conductual;
su eficacia e importancia.
Estimado Participante:
Luego de leer de manera reflexiva el primer capítulo del libro básico
"Manual Terapia de la Conducta de Vallejo Pareja" o investigar en otras
fuentes, realiza las siguientes actividades:

1. Defina el concepto de Terapia Conductual.


Según Ruiz y Cano (2010) expresa que “la terapia conductual es una forma de
terapia que se basa en los principios del conductismo” (p.23). El objetivo de la
Terapia Conductual es reforzar las conductas deseables y eliminar las no
deseadas o desadaptativas. Las técnicas utilizadas en este tipo de tratamiento se
basan en las teorías del condicionamiento clásico y condicionamiento operante.

“Es una forma de entender cómo piensa uno acerca de sí mismo, de otras
personas y del mundo que le rodea, y cómo lo que uno hace afecta a sus
pensamientos y sentimientos” (Ruiz y Cano, 2010).

2. Prepare un resumen sobre el desarrollo de la Terapia


Conductual y mencione los precursores y sus aportes.
El conductismo es una corriente de la Psicología que se centra en el estudio de las
leyes comunes que determinan el comportamiento humano y animal. En su origen,
el conductismo tradicional deja de lado lo intrapsíquico para focalizarse en la
conducta observable, es decir, prioriza lo objetivo por encima de lo subjetivo.

La terapia de conducta surge formalmente entre los años 1950 y 1960, ligada al
intento fracasado de la escuela de Yale de aplicar los conocimientos derivados de
la psicología experimental a la explicación y tratamiento de la conducta humana
desadaptada.

Este se produjo acompañado de un rechazo de los métodos de diagnóstico y


tratamiento dominantes en la psicología y psiquiatría clínica en ese momento: los
test proyectivos y las terapias psicoanalíticas. Los motores del surgimiento formal
de la terapia de conducta fueron tres grupos de investigadores y clínicos que, en
núcleos geográficos distintos, compartieron ese objetivo común: el grupo de
Sudáfrica, liderado por Joseph Wolpe; el grupo de Inglaterra, liderado por Hans
Eysenck, y el grupo de Estados Unidos, liderado por B.F.Skinner.

La terapia cognitiva conductual es un tipo frecuente de terapia del habla


(psicoterapia). Trabajas con un asesor de salud mental (psicoterapeuta o
terapeuta) de forma estructurada, asistiendo a una cantidad limitada de sesiones.
La terapia cognitiva conductual te ayuda a tomar conciencia de pensamientos
imprecisos o negativos para que puedas visualizar situaciones exigentes con
mayor claridad y responder a ellas de forma más efectiva.

La TCC puede ser una herramienta muy útil, ya sea sola o en combinación con
otras terapias, para tratar los trastornos de salud mental, como la depresión, el
trastorno de estrés postraumático (TEPT) o un trastorno de la alimentación. Sin
embargo, no todas las personas que se benefician de la terapia cognitiva
conductual tienen una enfermedad mental. La TCC puede ser una herramienta
eficaz para ayudar a cualquier persona a aprender cómo manejar mejor las
situaciones estresantes de la vida.

A lo largo de esta historia de la terapia conductual, de Watson a Skinner y Wope,


resulta claro que si bien hay diferencias importantes de aproximación todos los
enfoques conductuales tempranos se hallaban unidos por dos convicciones:
primero, que era innecesario plantear la existencia de pulsiones y procesos
inconscientes, y segundo, que es más probable que la terapia sea efectiva si se
concentra en conductas inadaptadas discretas en lugar de categorías de
diagnóstico psiquiátrico más difusas.

Los principales precursores de la Teoría Conductual fueron los siguientes:

Wilhelm Wundt (1832-1920), sentó las bases de lo que acabaría siendo el


conductismo. Creó el primer laboratorio de Psicología científica y utilizó de forma
sistemática la estadística y el método experimental para extraer reglas generales
sobre el funcionamiento de los procesos mentales y la naturaleza de la conciencia.
Los métodos de Wundt dependían en gran medida de la introspección o auto
observación, técnica en la que los sujetos experimentales proporcionan datos
sobre su propia experiencia.

John Broadus Watson (1878-1958) criticó el uso de la metodología introspectiva


de Wundt y sus seguidores. En una conferencia en 1913 que se considera el
nacimiento del conductismo, Watson afirmó que para ser verdaderamente
científica la Psicología debía centrarse en la conducta manifiesta en lugar de en
los estados mentales y conceptos como conciencia o mente, que no podían ser
analizados de forma objetiva.

A principios de los 50’, Frederic Skinner aportó a la psicología científica con la


introducción del análisis funcional de las conductas. Se propondría una visión de la
psicología como una ciencia que apuntaría a predecir y gobernar los
comportamientos, en especial respecto a los de aquel ser capaz de tal predicción
y gobierno: el ser humano. Por supuesto, que la vida de los genios tiene fecha de
vencimiento y los desarrollos sobre el lenguaje y la cognición, definidos como
comportamientos gobernados por reglas eran incipientes y en algún sentido,
escasos para abordar la compleja fenomenología registrada en las consultas
clínicas.

Pocos años después, un grupo de clínicos de Pensilvania, encabezados por el Dr.


Aaron Beck, formalizaría la metodología Cognitivo Comportamental en protocolos
de tratamiento manualizados más adecuados, por aquellos tiempos, al desarrollo
de estudios controlados sobre eficacia.

Hans Eysenck escribió en 1951 el que sin duda alguna es uno de los artículos
científicos más controvertidos en la historia de la psicología clínica, en el cual
cuestionó la efectividad de la psicoterapia tradicional. Este artículo estimuló a los
psicólogos clínicos a desarrollar nuevas formas de tratamiento. En 1959 Eysenck
acuñó el término terapia conductual, y un año más tarde editó un libro importante
titulado Behaviour Therapy and the Neuroses.
Conclusión
Las terapias conductuales, parten de la premisa que el comportamiento, es
consecuencia de los pensamientos, tomando en cuenta la relación estimulo-
respuesta, con la diferencia que el individuo no reacciona mecánicamente a los
estímulos provenientes del ambiente, sino que estos son mediados por un
pensamiento, he ahí la premisa de que no son las situaciones las que generan el
conflicto, sino lo que se piensa de las mismas.

Es común que los individuos piensen o crean, que su estado emocional y su


respectiva respuesta conductual, sea propiciada por los estímulos ambientales, si
esto fuera así, todas las personas reaccionaran igual ante los mismo estímulos, de
hecho este es uno de los argumentos que se utilizan en la confrontación, para que
se den cuenta que lo que en realidad les está ocasionando la alteración
emocional, es lo que está pensando de la situación, no la situación en sí.

Los métodos conductuales pueden utilizarse como útil herramienta para tratar
síntomas somáticos. Estas intervenciones deben llevarse a cabo en colaboración
con el médico general o con cualquier otro especialista médico que se requiera,
teniendo en cuanta que las personas son sensibles, por lo que hay que explicar
con sumo cuidado el tipo de intervención que se propone para así lograr una mejor
interacción de los procesos psicológicos.
Opinión Personal

La Terapia Conductual representa el enfoque científico teórico-práctico que


predomina en la psicología actual gracias a la multitud de evidencias empíricas
que demuestran la efectividad del mismo a la hora de abordar desórdenes como
ansiedad, depresión, trastornos de personalidad, relaciones de pareja, entre otras.

Su cualidad más destacada es promover una colaboración activa para que


terapeuta y paciente trabajen juntos en la resolución de los problemas concretos;
centrarse en el presente y establecer metas claras y alcanzables, retornando al
pasado en la medida en que éste sea útil para evidenciar el origen de los
problemas actuales; ser educativa, no limitándose a ofrecer meras soluciones
puntuales sino más bien facilitando la adquisición de conocimientos y técnicas que
le permitan a la persona reorganizar más saludablemente su vida; y desarrollarse
en un tiempo limitado aplicándose de manera estructurada, es decir, analizando
cada estado emocional, revisando las tareas asignadas y programando otras
nuevas, identificando, evaluando y rebatiendo ideas y creencias desadaptadas,
haciendo partícipe al cliente de cada paso del proceso.
Bibliografía

Beck, A & Freeman, A. (2000). Terapia cognitiva de los trastornos de la


personalidad. Barcelona, Paidós.

Feldman, R. (2005). Psicología con aplicaciones en países de habla hispana


(Sexta ed,). México: Mc Graw Hill.

Hales, E. (2009). Tratado de psiquiatría clínica. Quinta edición. Barcelona

Mills, J. A. (2000). Control: una historia de la psicología del comportamiento. New


York University Press.

Rodríguez, R & Vetere, G. (2011) Manual de terapia cognitiva-conductual para los


trastornos de ansiedad». Buenos Aires: Polemos

Ruiz, J y Cano, J. (2010). Manual de psicoterapia cognitiva. México: McGraw-Hill


Interamericana, S.A.

Vallejo, M. (2015). Manual Terapia de la Conducta. 2da edición. Tomo I. España:


Dykinson.

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