PESAME A LA VIRGEN MARIA
VIERNES SANTO 2020.
PARROQUIA SAN FRANCISCO DE ASIS
Este momento puede realizarse en la sala del hogar luego de las 6:00pm o según la
hora que ya se haya leído la Pasión del Señor del Viernes Santo. Se puede colocar una
Imagen de la Santísima Virgen María sobre una mesita con su mantel acompañada de
una Velita al centro de la Sala y juntos participan de este momento de oración dedicado
a la Virgen María.
CORONA DE LOS SIETE DOLORES DE LA VIRGEN MARÍA
Dedicatoria a María
Déjanos seguir contigo
desde el sepulcro al cenáculo
el camino doloroso
de tu soledad y llanto.
Desahoga, Madre nuestra
tu corazón angustiado
rosa de siete puñales
por nuestros siete pecados.
Repite el diálogo interno
con tu hijo bienamado,
muerto a los ojos del mundo
y, para ti, descansando.
De tu voz aprenderemos
la fe, la esperanza, el cántico triunfal
de amor renacido
tras las tinieblas del sábado.
Santa María, Te suplicamos que intercedas por nuestro Sumo Pontífice, el Papa
FRANCISCO; por la paz y concordia entre las naciones, por el cese de esta terrible
enfermedad del Coronavirus, por la difusión del Evangelio por todos los países, POR
NUESTROS PARROCO EL PADRE GUILLERMO JIMENEZ PALOMERA Y EL PADRE
ALFONSO LAGUNAS ALCANTARA y , finalmente, mira con ojos de piedad a tus
devotos EN ESPECIAL A ESTA COMUNIDAD DE VILLA TAMULTE DE LAS SABANAS
y concédenos especiales auxilios de gracia, para mayor honra de DIOS y tuya. Amén.
Acto de Contrición
Señor mío, Jesucristo, me arrepiento profundamente de todos mis pecados.
Humildemente suplico Tu perdón y por medio de Tu gracia, concédeme ser
verdaderamente merecedor de Tu amor, por
los méritos de Tu Pasión y Tu muerte y por los dolores de Tu Madre Santísima. Amén.
ORACIÓN
¡Oh DIOS!, en cuya Pasión, según la profecía de Simeón, una espada de dolor traspasó
el alma dulcísima de la gloriosa Virgen y Madre María: concédenos propicio a los
que celebramos con veneración los dolores de su pasión, alcanzar los efectos
saludables de tu Pasión redentora. Tu que, siendo DIOS, vives y
reinas por los siglos de los siglos. Amén.
INVOCACIÓN
Virgen sin mancilla, Madre de Piedad, llena de aflicción y de amargura. Te suplico que
ilustres nuestro entendimiento e inflames nuestra voluntad para que, con espíritu
fervoroso, contemplemos los dolores que se proponen en esta santa corona, y
podamos obtener las gracias prometidas a los que practicamos este santo ejercicio.
Amén.
Vamos a meditar los 7 Dolores de nuestra Santísima Madre y a la vez recordaremos
que las cosas que le rodearon a ella luego del sufrimiento y muerte de Nuestro
Señor Jesucristo.
PRIMER DOLOR
En el Primer Dolor recordamos los látigos y la columna de la flagelación que
sufrió tu hijo amado.
Me compadezco, Señora, de Ti, por el dolor que padeciste al oír a profecía de Simeón,
cuando te dijo que la pasión de tu Hijo sería una espada de dolor que
atravesaría tu corazón. Haz, Madre mía,
que sintamos en nuestro interior la pasión de tu Hijo y tus dolores; ofreciéndote en
memoria de este dolor, un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.
Padre Nuestro,
Dios te salve María,
Gloria al Padre,
SEGUNDO DOLOR
En el Segundo Dolor recordamos el cetro con que tu hijo fue proclamado rey.
Me compadezco, Señora, de Ti, por el dolor que padeciste en el destierro a Egipto
pobre y necesitada, en aquel camino. Haz, Señora, que nos veamos libres de las
persecuciones de nuestros enemigos; ofreciéndote en memoria de este dolor, un Padre
Nuestro, un Ave María y un Gloria.
Padre Nuestro,
Dios te salve María,
Gloria al Padre,
TERCER DOLOR
En el Tercer Dolor recordamos el manto que cubrió el cuerpo de Jesús luego de
la flagelación.
Me compadezco, Señora, de Ti, por el dolor que padeciste al perder a tu Hijo en
Jerusalén, por espacio de tres días. Concédenos lágrimas de verdadero dolor para
llorar nuestras culpas, con las cuales hemos perdido a nuestro DIOS, y haz
que le encontremos siempre; ofreciéndote en memoria de este dolor, un Padre Nuestro,
un Ave María y un Gloria.
Padre Nuestro,
Dios te salve María,
Gloria al Padre,
CUARTO DOLOR
Junto al Cuarto Dolor recordamos la corona de espinas que llevó Jesús.
Me compadezco, Señora, de Ti, por el dolor que padeciste al encontrar a tu Hijo con la
pesada cruz sobre sus espaldas, camino del Calvario, con escarnios, injurias y caídas.
Haz, Señora, que lleve con paciencia la cruz de la mortificación y de los
trabajos; ofreciéndote en memoria de este dolor,
un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.
Padre Nuestro, .^.
Dios te salve María,
Gloria al Padre,
QUINTO DOLOR
Contemplamos en el Quinto Dolor la túnica que cubrió el cuerpo de tu hijo amado
y los dados con que la echaron a suerte los soldados.
Me compadezco, Señora, de Ti, por el dolor que padeciste al ver agonizar y morir a tu
Hijo clavado en la cruz, entre dos ladrones. Haz, Señora, que vivamos
crucificados a nuestros vicios y pasiones; ofreciéndote en memoria de
este dolor, un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.
Padre Nuestro,
Dios te salve María,
Gloria al Padre,
SEXTO DOLOR
En el Sexto Dolor recordamos los clavos, el martillo y la tenaza que abrieron las
manos y los pies de tu amado hijo.
Me compadezco, Señora, de Ti, por el dolor que padeciste al recibir en tus brazos aquel
Santísimo Cadáver desangrado, con tantas llagas y heridas. Haz, Señora, que nuestro
corazón viva inflamado de amor de DIOS y muerto a las vanidades del mundo;
ofreciéndote en memoria de este dolor, un
Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.
Padre Nuestro,
Dios te salve María,
Gloria al Padre,
SEPTIMO DOLOR
En este Séptimo Dolor recordamos la lanza con la esponja de vinagre y la lanza
que traspasó el costado de nuestro Señor.
Me compadezco, Señora, de Ti, por el dolor que padeciste en tu soledad sepultado ya
Tu Hijo. Haz,
Señora, que quedemos sepultados a todo lo de la tierra y que vivamos solamente para
Dios y para
ti; ofreciéndote en memoria de este dolor, un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.
Padre Nuestro,
Dios te salve María,
Gloria al Padre,
PESAME
Déjanos seguir contigo
por el Vía Crucis, Señora,
de nuestra vida doliente,
sin tu amor más angustiosa.
Podemos ser los Pilatos;
los Cirineos, las Verónicas,
los ladrones, los soldados,
los fariseos, las llorosas mujeres,
el pueblo voluble como las olas;
podremos ser Judas, Pedro...
Tú sabes bien nuestra historia.
Más, eres dulce refugio,
Madre de Misericordia.
Déjanos seguir contigo
fieles hoy y hasta la hora
sorpresiva de la muerte.
¡Amén Madre Dolorosa!
¡Amén por esa alegría
que ya te anuncia la aurora!
Madre llena de dolores,
acuérdate que en la Cruz
te nombró Jesús
Madre de los pecadores.
(Hacemos un momento de silencio en el que recordamos todos los dolores de Nuestra
Madre. Luego cada uno puede decir unas palabras o peticiones a la virgen para darle
nuestro pésame por la muerte de su Hijo, nuestro Señor).
LETANÍAS
Señor, ten piedad R. Señor ten piedad.
Cristo, ten piedad R. cristo, ten piedad
Señor, ten piedad R. Señor ten piedad
Cristo, óyenos R. Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos R. Cristo, escúchanos
Dios, Padre celestial R.-Señor ten piedad de nosotros
Dios, Hijo, Redentor del mundo R.- Señor ten piedad de nosotros
Dios, Espíritu Santo R.- Señor ten piedad de nosotros
Santísima Trinidad, un solo Dios R.- Señor ten piedad de nosotros
Santa María………………………………….Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios
Santa Virgen de las virgenes
Madre Dolorosa
Madre Llorosa
Madre Afligida
Madre Desamparada
Madre Desolada
Madre de tu Hijo privada
Madre por una espada de dolor traspasada
Madre de penas consumida
Madre llena de angustia
Madre con corazón en la cruz clavado
Madre tristísima
Fuente de lágrimas
Colmo de tormentos
Espejo de paciencia
Peña dura de constancia………………………..Ruega por nosotros
Áncora de la esperanza
Refugio de los desamparados
Escudo de los oprimidos
Vencedora de los incrédulos
Consuelo de los miserables
Medicina de los enfermos
Fortaleza de los débiles
Puerto de los que naufragan
Calma de las tempestades
Recurso de los afligidos
Terror de los que ponen asechanzas
Tesoro de los fieles
Ojo de los profetas
Báculo de los apóstoles
Corona de los mártires
Luz de los confesores
Perla de las Vírgenes
Consuelo de las Viudas
Alegría de todos los santos
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo……………..Perdónanos Señor
Codero de Dios que quitas el pecado del mundo………………Escúchanos Señor
Codero de Dios que quitas el pecado del mundo………………Ten piedad de nosotros
Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de DIOS, no deseches las súplicas que te
presentamos
y líbranos de todo mal. Amen.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra.
Dios te salve.
A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre. Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén
ORACION FINAL
Nuestro corazón, Señora, Santa María, está contigo, como el discípulo amado también
queremos ofrecerte: nuestros corazones y nuestras casas, queremos tenerte en ellas,
en nuestras vidas, en nuestros trabajos, ilusiones; en los momentos duros y las
dificultades, pero también en las Esperanzas. Contamos contigo hoy en este
día, permanece a nuestro lado como estuviste fiel junto
a la Cruz de tu hijo Jesús, el Señor. Que tu amor de Madre, que tu bondad y ternura
nos acompañen siempre en cada paso del camino de la vida. Amén.
Finalizamos nuestro encuentro con la Oración por la Semana de la Fraternidad
Señor Jesús, enséñanos a tener un corazón dispuesto a donarse por nuestros
hermanos, que sepamos dejar a un lado nuestros propios intereses y dar paso a la
alegría fraterna que debemos vivir como iglesia local.
Concédenos la gracia de vibrar a una sola voz, sintiéndonos hermanos que necesitan
los unos de los otros, para construir un mundo mejor, más humano. Donde sepamos
ser consciente de nuestra filiación divina, de esa paternidad común que nos
hace llevar a la fraternidad universal.
Señor Jesús ayúdanos a ser constructores de puentes de reconciliación, de cercanía y
de esperanza, con la certeza de forjar una nueva sociedad, donde prevalezca el amor,
la verdad y la libertad, donde cada hermano pueda vivir en armonía
consigo mismo y con los demás, para que florezca un
nuevo horizonte cargado de un inmenso Espíritu fraterno.
Señor Jesús ayúdanos. Amén.