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Arquitectura y Percepción Sensorial

Este documento discute la relación entre la arquitectura y los sentidos humanos. Explora cómo cada uno de los cinco sentidos (vista, oído, tacto, olfato y gusto) influye en la experiencia arquitectónica y cómo los arquitectos pueden aprovechar esto. También analiza cómo diferentes corrientes arquitectónicas a lo largo de la historia han enfatizado diferentes sentidos, con algunas enfatizando demasiado la vista.

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Arquitectura y Percepción Sensorial

Este documento discute la relación entre la arquitectura y los sentidos humanos. Explora cómo cada uno de los cinco sentidos (vista, oído, tacto, olfato y gusto) influye en la experiencia arquitectónica y cómo los arquitectos pueden aprovechar esto. También analiza cómo diferentes corrientes arquitectónicas a lo largo de la historia han enfatizado diferentes sentidos, con algunas enfatizando demasiado la vista.

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Relación entre la arquitectura y los sentidos

Teoría III

FACULTAD DE ARQUITECTURA Y DISEÑO

LIC. ARQUITECTURA

INTEGRANTES:

ATENCIO, ALICIA 9-756-1880

CARVAJAL, GUILLERMO 9-750-1925

GONZÁLEZ, ALEX 6-720-2393

GONZÁLEZ, CHRISTIAN 6-719-2341

NIVEL: 4TO AÑO

PROFESOR: DELGADO, ERICK

I
semestre 2020
EXPERIENCIA
A lo largo de la historia, los filósofos han planteado diferentes preguntas acerca de esta
dualidad entre lo real (el mundo) y lo representado (lo percibido). la experiencia
arquitectónica es "acercarse o enfrentarse a un edificio, más que por la percepción formal
de una fachada; el acto de entrar y no simplemente el diseño visual de la puerta; mirar al
interior o al exterior por una ventana, más que la ventana en sí como objeto material". El
espacio arquitectónico es un espacio vivido y no meramente físico ni estético.
Sentir en cambio se trata de un proceso interno, íntimo, ligado a cada individuo. El ser
humano posee cinco órganos que utiliza inconscientemente para relacionarse con el mundo
exterior y comprenderlo: la vista (el ojo), el oído (la oreja), el gusto (la boca), el olfato (la
nariz) y el tacto (la piel).
perceptible la realidad para la especie humana.

Durante siglos, la arquitectura, la pintura y la escultura se han denominado "Bellas Artes".


Esto quiere decir que son artes que se ocupan de "lo bello" y que resultan atractivas para la
vista. Resulta imposible explicar con precisión lo que es arquitectura, pues sus límites no
están bien definidos ni mucho menos. En general, el arte no debería explicarse; hay que
experimentarlo. La arquitectura es un arte funcional muy especial: delimita el espacio para
que podamos habitar en él. Resuelve problemas y crea herramientas en los que la utilidad
juega un papel fundamental. El arquitecto tiene la responsabilidad de trabajar con lo que
perdura, esto es la composición de formas en torno al ser humano, modeladas para vivir en
ellas y no sólo para mirarlas desde fuera.
La experiencia de la realidad virtual nace en el movimiento del cuerpo físico. Para ver se
debe mover la cabeza. Para actuar y hacer cosas en el mundo virtual, hay que doblarse,
extenderse, caminar, agarrar y manipular objetos. Si en el medio de la virtualidad el cuerpo
físico es necesario, entonces quedan pocas dudas de que lo material y lo corpóreo puedan
ser nunca reemplazados completamente.
MEMORIA, TIEMPO y ESPACIO

La memoria: ligada a la imaginación. Bachelard defendía que el aprendizaje es -"corporal,


síntesis y percepción sensorial"-. Todo lo que hemos aprendido se basa en nuestra
experiencia. Desde que nacemos, vamos recolectando situaciones y momentos que se irán
reactivando a lo largo de la vida.

El tiempo: revela la esencia de los materiales empleados, los naturales son sinceros y dejan
huella de su historia con la pátina, el desgaste, el agrietamiento. Hacen una conexión
directa con la imaginación/memoria del espectador, que, por su experiencia, ya conoce el
estado original y su forma de trabajarlos.

El espacio: el arquitectónico frente al geométrico es cualitativo y relacionado con el ser


humano, no intelectual e indivisible. La arquitectura se puede recorrer, el movimiento
dentro del edificio es un trabajo de seducción que hace el arquitecto. Un juego de tensiones
sensoriales a partir del cual se crean atmósferas. Se convierte en un viaje de
descubrimientos que puede estar relacionado con la escenografía.
LOS SENTIDOS

Cada sentido identifica distintas cualidades del espacio a percibir, la vista y el oído
permiten establecer una relación más amplia, experiencias lejanas. En cambio, el tacto, el
olfato y el gusto se interponen como capaces de percibir las cualidades más cercanas. Tiene
que ver con la relación corpórea del ser humano que experimenta ese espacio y las
condiciones culturales, sociales y psicológicas que le rodean.

A través de esas relaciones los edificios nos transmiten significados, ya sea porque
reconocemos sus formas o por que encontramos ciertos indicios o símbolos en ellos. La
arquitectura, más que cualquier otra creación humana, está siempre asociada a un cierto
contexto cultural, un estilo de vida, una clase social o una ideología de sus creadores y
habitantes. La sociedad es un factor de gran importancia en la experiencia que tenemos de
lo que nos rodea, pues modifica nuestro modo de interpretar el mundo.
En nuestra experiencia de un edificio, estamos constantemente asociando y creando largas
cadenas de significados que conectan al edificio con otras obras, tiempos o lugares. Esa es
una característica humana de la cual los arquitectos pueden aprovecharse, y de este modo
utilizar los edificios como herramientas de significación, generadores de ideas o incitadores
de la imaginación.

Podría decirse que aquel objeto, edificio o lugar que se considera en términos coloquiales
"toda una experiencia", lo es porque nos pone en una situación o circunstancia cargada de
emociones. Para poder entender las emociones causadas por el entorno, es necesario
comprender la situación en que se encuentra una persona, es decir el: "Conjunto de factores
o circunstancias que afectan a alguien o algo en un determinado momento.
 VISTA

No tenemos receptores sensoriales que capten directamente el espacio. La percepción de la


profundidad, como toda percepción, es un proceso en el que intervienen tanto los ojos como
el cerebro. Nuestra experiencia del espacio es, por lo tanto, una elaboración de nuestra
mente, realizada en base a ciertas características que encontramos en las imágenes
retinianas.

La arquitectura de nuestro entorno se ha convertido en un arte de la imagen impresa fijada


por el apresurado ojo de la cámara fotográfica. Según Susan Sostang (1981), la realidad ha
llegado a parecerse cada vez más a lo que muestra la cámara: una escenografía vaciada de
la autenticidad de la materia y de la construcción, en lugar de ser un encuentro situacional y
corporal.
Algunas corrientes del movimiento moderno continuaron la labor de dirigir la vista a la
supremacía con respecto al resto de los sentidos. La abstracción y la reducción racionalista
condujeron a la especulación de la imagen que ha llegado a nuestros días. Lo visto y lo
expuesto se transforman en la totalidad de lo vivido, suprimiendo de golpe otros modos de
percepción sensorial o confinándolos a un rol totalmente subordinado.

Una de las vertientes a las que ha ido evolucionando e indagando en el mundo de la


tecnología, ha sido el deconstructivismo moderno interesado por el formalismo radical.
Utilizan herramientas informáticas que son capaces de parametrizar todo tipo de superficies
y proveer de tantos resultados como variables imponga el diseñador. Se trata de una pérdida
del contacto manual del arquitecto con su obra en aras de una imagen puramente retiniana.
La hegemonía de la vista se ha visto reforzada en nuestro tiempo por innumerables
invenciones tecnológicas y una infinita multiplicación y producción de imágenes.
 OÍDO

El sonido mide el espacio y hace que su escala sea comprensible. Capta el espacio que
estamos percibiendo. Al contrario de la focalizada vista, el oído es omnireceptor. Los ecos
del sonido varían conforme se efectúa el movimiento, reproducen la armonía que se desea
transmitir.

Hay ruido que interfiere con las actividades humanas, no es informativo, pero sin
embargo es un captador de la atención. El ruido ambiental excesivo (aquel
proveniente principalmente del exterior), provoca estímulos que los cerramientos
pretenden evitar, pues la mayoría de las veces la arquitectura trata de no ser
estimulante o al menos atenuante en cuanto a esta característica. La experiencia
auditiva más primordial creada por la arquitectura es la tranquilidad.

Independientemente de si el edificio mismo produce sonidos o no, éste se encuentra


integrado en su entorno, el cual siempre tiene cualidades sonoras. Permite concebir la
arquitectura desde su función, traduciéndose la necesidad natural de transmitir los
sonidos en la generatriz de espacio, volumen y por tanto, forma. "Con nuestros oídos
acariciamos los límites del espacio.

Sin embargo, el silencio de la arquitectura es un silencio receptivo, que hace recordar.


Una experiencia arquitectónica potente silencia todo el ruido exterior; centra nuestra
atención sobre nuestra propia experiencia y, como ocurre con el arte, nos hace ser
conscientes de nuestra soledad esencial.

No obstante, la arquitectura no puede convertirse en un instrumento de la simple


funcionalidad, del confort corporal y del placer sensorial sin perder su cometido
existencialmente mediador. Tiene que mantenerse un claro sentido de la distancia, la
resistencia y la tensión con relación al programa, la función y el confort. Una pieza de
arquitectura no debería volverse transparente en sus intenciones utilitarias y racionales;
tiene que mantener su secreto y misterio impenetrables con el fin de prender nuestra
imaginación y nuestras emociones.
 TACTO

Todos los sentidos, incluida la vista, son prolongaciones del sentido del tacto; los sentidos
son especializaciones del tejido cutáneo y todas las experiencias sensoriales son modos del
tocar y, por tanto, están relacionados con el tacto. Nuestro contacto con el mundo tiene
lugar en la línea limítrofe del yo a través de partes especializadas de nuestra membrana
envolvente.
Arquitectos del movimiento moderno han tratado de no perder esa parte de humanidad que
otorga a sus obras la buena composición de materiales y texturas. El gusto por los detalles,
su calidez, rugosidad y dureza son cualidades físicas que acercan la arquitectura al mundo
que vivimos.

La piel lee la textura, el peso, la densidad y la temperatura de la materia. La superficie de


un objeto viejo, pulido hasta la perfección por la herramienta del artesano y las manos
diligentes de sus usuarios, seduce a la caricia de la mano. La gravedad se mide por el
extremo del pie; rastreamos la densidad y la textura de la tierra a través de las plantas de
nuestros pies. Nuestra piel localiza la temperatura de los espacios con una precisión certera;
la sombra fresca y tonificante debajo de un árbol se convierte en experiencia de espacio y
lugar.

histórica, pero muy, Sin embargo, el privilegio de la vista no implica necesariamente un


rechazo del resto de sentidos, como demuestran la sensibilidad háptica, la materialidad y el
peso autoritario de la arquitectura griega; el ojo estimula e invita a las sensaciones
musculares y táctiles. El sentido de la vista puede incorporar, e incluso reforzar, otras
modalidades sensoriales; el ingrediente táctil inconsciente de la vista es especialmente
importante y está fuertemente presente en la arquitectura descuidado en la arquitectura de
nuestro tiempo.
 OLFATO

Además de reflejar la luz y de producir vibraciones al chocar unos con otros, los objetos
pueden desprender partículas químicas aromáticas, las cuales constituyen las fuentes de
información que llegan por al aire a nuestra cavidad nasal, y gracias a las cuales podemos
experimentar los olores.

El prisma del olfato de Henning (1916) es un modelo que intenta representar dentro de sus
límites, todos los olores posibles en base a seis aromas básicos: fragante (las flores),
pútrido, etéreo (las frutas), quemado, resinoso y especiado (picante).

Dentro de todos los olores posibles debemos considerar a los pútridos, pues un objeto
podría ser bastante estimulante para el sentido del olfato, y no necesariamente parecernos
agradable.

Desde los orígenes de la arquitectura, el sentido del olfato ha estado muy ligado a los
edificios. La arquitectura musulmana trabajaba los jardines y patios interiores con intensos
aromas a flores, acercándose a la naturaleza. En Oriente, es tradicional el tributo con
incienso y flores a los dioses en sus templos. En cambio, en Occidente, debido al interés
intelectual concebido en el Renacimiento otorgándole la supremacía a la vista y el oído, el
rechazo al cuerpo humano y los sentidos que a él se vinculasen ha hecho que se perdiesen
todas esas posibilidades de diseño y evolución.

El olfato y el gusto son sentidos que están muy ligados a la memoria por su experiencia
corpórea. Rasmussen relata cómo durante la experiencia rememoramos algo que ya hemos
conocido en la juventud. Es curioso vivir nuevas experiencias olfativas que rápidamente te
transportan a otras situaciones pasadas ya experimentadas y que quedan en el recuerdo
hasta que se vuelve a activar ese aroma.
 GUSTO
La vista también se transfiere al gusto; ciertos colores y detalles delicados evocan
sensaciones orales. La lengua siente subliminalmente la superficie de una piedra pulida
delicadamente coloreada. Nuestra experiencia sensorial del mundo se origina en la
sensación interior de la boca y el mundo tiende a volver a sus orígenes orales.

Es un sentido poco reconocido en arquitectura, pero es que también se vincula con el tacto.
La experiencia gustativa recoge temperatura, textura, dureza y flexibilidad además de
olores y el inevitable sabor.

Hoy en día, la cocina es uno de los espacios fundamentales de cualquier hogar. Se le ha ido
otorgando importancia a lo largo de la historia pese haber sido relegada al ámbito exterior
de las edificaciones en sus orígenes. Esta sociedad que se dirige por la velocidad y la
mecanización de los procesos en los que se llegó a alcanzar la alabanza a la comida rápida,
e incluso el diseño estudiado por marketing para agilizar aún más el proceso puede que esté
en declive definitivamente.

Arquitectos como Alvar Aalto en la década de los 30 y Álvaro Siza en la de los 60, se
preocupaban de la decoración de esta emergente tipología espacial y trasladaban sus
conocimientos arquitectónicos al ámbito social de la comida. La importancia de los
materiales por su calidez y textura, la reverberación de los sonidos por tratarse de un
espacio público en el que se adquieren ambientes individuales, los controles de los olores
junto a la iluminación perfecta hacen que la espera a la percepción con el quinto sentido se
enfatice enormemente y culmine de la mejor manera.

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